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ENCUENTROS CON LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF

Gonzalo Pavillard
Paris, Enero de 2006
Espero con estas líneas poner en claro algunas cuestiones acerca de las enseñanzas
de Gurdjieff. Pretendo con ello ponerlas en orden para mi propio uso, para que sirvan
de registro de mi evolución con estos temas y para que puedan servir de introducción
a otros al mundo de Gurdjieff.

Espero continuar en el futuro añadiendo entradas a este documento, a modo de diario,


por lo que lo que aquí escriba no pretende ser en absoluto categórico, ni mucho
menos, sino más bien un registro de impresiones que muy bien podrían cambiar en el
futuro.

Lo primero ha sido intentar recordar de donde y cuando me llegó la primera referencia


de Gurdjieff.

El principio del principio


Pues yo pasaba mucho tiempo a solas trabajando en una galería de arte y tenia
evidentemente acceso a muchos libros de arte fue allí donde por primera vez leí algo
acerca de Joseph Beauys. Su historia personal tenía tanto ‘color’ que casi hubiese
dado igual lo que hiciese. Finalmente su obra era la perfecta extensión de esa historia
personal, lo que lo hacía doblemente interesante.

Beauys había sido piloto de stukas en la segunda guerra mundial. Su avión fue
derribado en Crimea donde fue rescatado por una tribu tártara. Tenía casi todos los
huesos del cuerpo rotos pero logró sobrevivir al ser untado con grasa y luego enrollado
en fieltro por los tártaros. En muchas de las obras de Beauys utilizó años más tarde la
grasa y el fieltro. Son constantes en su obra. El accidente fue un morir y un revivir,
como todo rito iniciático.

Todo esto hizo que Beauys fuese entonces una de mis fijaciones más duraderas.
Compré un ejemplar del libro editado con motivo de la exposición monumental que se
había celebrado en el Museo Reina Sofía. Lo mejor del libro era la entrevista a Beauys.
Siempre he pensado que los artistas deben hablar, si es posible, de su obra.

En ese texto aparecía la primera referencia, que yo recuerde, a G.I. Gurdjieff. ¿Cómo
seguimos esa referencia en España? no recuerdo sí conseguí más información acerca
de Gurdjieff ese mismo año y cabe recordar que entonces no era tan fácil encontrar
referencias a un tema tan ‘oscuro’ como ahora que con apenas un clic del ratón
tenemos acceso a un ingente volumen de información.

Lo que si recuerdo es que llegado un punto no volví a tocar el tema Gurdjieff y pensé
para mi: ‘Si es relevante se me volverá a aparecer’.

Éramos muy dados a esos juegos de las ‘señales’, como hubiese dicho aquel amigo
con voz impostada: ‘¡La casualidad no existe!’. O como una cita de André Breton: ‘El
azar, sí, pero el azar objetivo’.

Unos meses después por razones que ahora no vienen a cuento me encontraba en el
Instituto de Lenguas Extranjeras de Pekín algún tiempo después cuando sobre la
mesa de escritorio de un compañero vi por primera vez un ejemplar de uno de los
libros de Gurdjieff.
Bueno, ahí estaba la señal, ya se había presentado, e incluso había viajado hasta
China para acabar sobre el escritorio de una habitación a apenas 10 metros de la mía.

El caso es que le manifesté a mi compañero mi interés por Gurdjieff y un mes después


su padre nos envió por correo desde Australia un ejemplar de ‘Meetings with
Remarkable Men’. En castellano ha sido titulado como ‘Encuentros con Hombres
Notables’.

Así llegó hasta mí este libro en el que Gurdjieff relata su


infancia y sus años de viajes por el centro de Asia, Egipto, Tibet,
etc. en búsqueda de unas enseñanzas secretas sobre el
sentido de la vida, etc.

Primeras impresiones
El libro es muy ameno de leer pues se lee como un libro de
aventuras, con todos los ingredientes de una novela del género,
con muchos viajes por lugares remotos e inaccesibles,
personajes exóticos en busca de un conocimiento secreto, etc.,
etc., casi parecía una novela de Kipling.

A mi personalmente el libro me produjo una gran ansiedad y excitación. Al fin y al cabo


estaba en Asia no muy lejos de donde transcurría la acción en el libro y yo también
estaba en la ‘búsqueda’ del conocimiento con mayúsculas. Ya había hecho mis pinitos,
llevaba los galones de nuestras incursiones ayahuasqueras, amén de ácidos, éxtasis y
setas.

Según el relato que de estos personajes extraordinarios hace Gurdjieff estos tenían un
rasgo común que era el no desperdiciar un segundo de su tiempo y que no solo hacían
todo bien sino que hacían muchas cosas bien al mismo tiempo. Hombres de muchos
talentos y muchos recursos.

Así mientras cruzaban no se que desierto montados sobre unas ovejas a las que
alimentaban con un extraño forraje inventado por ellos mismos, aún eran capaces de ir
estudiando por el camino!!!!!!
Desde luego había partes del relato tan poco plausibles que se prestaban a la broma.

El mismo Gurdjieff en el capitulo titulado ‘La Cuestión Material’ hace alusión a su


facilidad a la hora de proveerse de dinero sin mayores dificultades. El libro tenia
mucho de fantasía según me parecía ya entonces, pero esto de la cuestión material,
se me antojaba un ejercicio de exhibicionismo sin gran valor pedagógico.

Con todo el libro me dejó una sensación agridulce. Si bien muchas de las
aseveraciones de Gurdjieff sonaban poco plausibles y otras no quedaba más remedio
que tomarlas con ciertas sorna, seguía produciendo un extraña fascinación. Tampoco
se podía descalificar como ficción pura, algo había en él más allá de la fantasía del
relato.

Se me quedó grabado el relato de las máquinas de baile en el monasterio de la


hermandad Sarmung. Yo sentía intuitivamente que había algo coherente en el relato
de las danzas sagradas, incluso si fuese una creación del propio Gurdjieff.

Lo sentía principalmente por mis propias experiencias bailando de ayahuasca o


bailando de éxtasis. Cuando había momentos en que mi cuerpo parecía adoptar
posturas geométricamente perfectas que al ser representadas espacialmente hacían el
efecto de una llave, que al abrir una cerradura imaginaria multiplicaba inmediatamente
el ‘colocón’, llegando a momentos de una sublimación extática total, aún manteniendo
un estado de consciencia muy claro, frío y nítido. El cuerpo se movía de forma
autónoma mientras mi mente cortaba la realidad con una suficiencia y claridad
extraordinaria.

Finalmente en los 5 años siguientes estuve apartado de estos temas, en los que ni
siquiera he tomado ayahuasca y en los que definitivamente no volví a interesarme por
Gurdjieff.

Se podría decir que el encuentro no solo no había producido ningún resultado visible
sino que incluso había provocado cierta sensación de rechazo, la verdadera
naturaleza de las enseñanzas de Gurdjieff me era inasequible, todo estaba envuelto
en un halo de misterio y secretismo. La misma historia personal de Gurdjieff estaba
llena de lagunas y mi intuición era que sus libros solo contribuirían a crear confusión.
Así permaneció en silencio durante todos estos años.

Reencuentro con Gurdjieff


A principio de este año 2006, ya en España, varios amigos me introdujeron a la lectura
de Jodorowski. Leí Psicomagia y luego pude comprobar con gran sorpresa en la
librería del aeropuerto que no solo Psicomagia se vende como churros si no que
Jodorowski tiene varios libros en las listas de los más vendidos.

Cogí uno de ellos para ojearlo, titulado, no se qué y las magas, y lo abrí por un
capítulo en el que Jodorowski relata una experiencia bastante escabrosa con una
mujer llamada Asia, según él hija de Gurdjieff, si no recuerdo mal hay en el libro
incluso una fotografía de Gurdjieff. En ella contaba que esta señora tenía habilidades
en la cama muy especiales que le había enseñado su propio padre aunque no me
parece que venga a cuento reproducirlas aquí ahora.

Este encuentro fortuito estimuló una vez más mi curiosidad y decidí convertirlo una vez
más en un encuentro no-casual. A mi llegada no perdí un instante en buscar
información acerca de Gurdjieff en Internet, pues necesitaba antes de nada despejar lo
más pronto posible la parte más tangible de su historia: su persona física, su familia,
discípulos y otros aspectos quizás más prosaicos de su vida pero que resultaban
imprescindibles para hacerme una composición de lugar.

Aparentemente Gurdjieff no tuvo hijos aunque por lo visto hay muchos que dicen ser
hijos suyos. ¿ Sería Asia uno de ellos ? No hay referencias claras pero parece claro
que entre sus herederos legales no figura ningún hijo suyo.
Esto parece ser otro de los muchos puntos oscuros de la vida privada de Gurdjieff
sobre los que nadie se pone de acuerdo pues incluso hay varias versiones de su
nombre y por supuesto no se sabe la fecha exacta de su nacimiento (circa 1870).
Parece claro que su madre era armenia y su padre griego y que nació en Alexandropol,
hoy llamado Gyumri, en Armenia y que pasó parte de su infancia en Kars, Turquía.

Siendo así sus idiomas natales eran el armenio, el griego y el turco. Por lo visto era
fluido en farsi y ruso (Alexandropol y la provincia de Kars cambiaron de manos varias
veces, estuvieron bajo dominio ruso también), y por supuesto más adelante tuvo que
manejarse en francés e inglés. Escribió sus libros en ruso.

Gurdjieff debió tener hijos, quizás muchos de ellos ilegítimos, pero hasta el momento
me ha sido imposible aclarar ni cuantos tuvo ni mucho menos que relación tuvieron, si
es que tuvieron alguna, con el trabajo de su padre. Hay un libro de un supuesto hijo
natural suyo con una de sus estudiantes y yo he visto una foto en la que aparece
Gurdjieff en la típica foto de familia con su mujer, su madre y un bebé en brazos.
¿Podría ser su sobrino, de quién sí hay referencias claras?

Me parece muy sorprendente que no se mencione a sus hijos pues por lo visto
Gurdjieff era muy devoto de la familia. En el cementerio de Avon están enterrados él,
su hermano, su mujer y su madre. Ninguna mención a ningún hijo. (La tumba no tiene
ninguna inscripción sino dos obeliscos de piedra toscamente tallados de un metro y
medio de alto, con un banco para sentarse y un pino). Me han recomendado la
biografía de Gurdjieff escrita por James Moore, quizás allí aclare un poco todo este
asunto de su familia.

Estas cuestiones deberán esperar a ser resueltas más adelante si es que es posible.

Recientemente (2004) se ha publicado la colección completa de las grabaciones de


Gurdjieff con un Armonio, grabaciones hechas en los dos últimos años de la vida de
Gurdjieff y que incluyen varias con la voz del mismo Gurdjieff. Estas eran
improvisaciones de inspiración armenia, afgana y turca que después De Hartman
transcribía.

Las 44 cintas originales estaban en posesión de Silvie Anastasieff, viuda de Valentín


Anastasieff, sobrino de Gurdjieff (hijo de su hermana Anna y su marido Feodor
Anastasieff, asesinados ambos en la invasión turca de Armenia), y es la primera
referencia a un heredero legítimo que he encontrado.

Me refiero en cuanto a herederos materiales, no a los herederos espirituales,


continuadores de su trabajo o filosofía que entroncan desde su muerte a partir
principalmente de Jeanne de Saltzman y la Fundación Gurdjieff que trataré más tarde.

Buscar la enseñanza
Hace varios meses que vine a Paris donde dediqué parte de mi tiempo a retomar el
interés por este ámbito de cosas que he tenido apartadas durante estos años.

Ya desde que tomaba Ayahuasca mi interés fue derivando en buscar la vertiente más
práctica de la experiencia. Con esto en mente fue que me interesé por la antroposofía
aunque nunca llegué a profundizar en ello. Además la antroposofía estaba muy
centrada en la educación del niño lo que la hace muy interesante para nuestros hijos
pero no tanto para nosotros.

Si ya entonces buscaba la vertiente práctica de la experiencia, ahora era así con


mucha más claridad y serenidad. La vertiente práctica debía ser un trabajo diario, más
encaminada a una disciplina mental que a una búsqueda del conocimiento en
mayúsculas.

Es cierto que el trabajo de la Ayahuasca tiene tantas facetas que también conlleva una
disciplina mental, aunque comprimida en un experiencia tan condensada que curva el
tiempo. Es precisamente el recuerdo entre ‘tomas’ lo que debería dar al individuo su
‘Recuerdo de Si’ al modo Gurdjieff y su sentido de pertenencia en la comunidad, como
en las comunidades indígenas.

Que sea así siempre ha caído bien con nuestra manera de ser, en la que nuestro
bagaje ‘muchachil’ siempre se ha sentido más cómodo en una disciplina en la que el
acto de voluntad se ejerce únicamente cada varios meses en el gesto de ‘tomar’ y
luego se aguanta estoicamente un verdadero chaparrón de estrellas, para acabar
uncido por aquel axioma que dice que ‘si no te mata, te vuelve más fuerte’.

Aunque tengo aún muchas citas que cumplir con la Ayahuasca, como verdadero y
sanador revulsivo, creo que no estaría mal que para conocerse mejor y utilizar ese
conocimiento para perfeccionarse, no sea siempre imprescindible el hacer una
cabalgata apocalíptica al más allá del otro mundo a robarle con un juego de acertijos
telepático la piedra filosofal de la boca a un petroglifo multifacetado y
autotransformante en la sala de un palacio con mosaicos de serpientes, para volver
corriendo pilotando una nave espacial en forma de flor de cuarzo antes de que un loro
nos robe la nariz, como le pasó al pobre Fericgla.

De cualquier manera no planteo ambas experiencias disyuntivamente, cada uno debe


saber exactamente lo que busca en cada momento y como encontrarlo. En mi caso el
objetivo esta claro y se resume en un axioma antroposofista: El objetivo es ‘poder
hacer’ ‘to be able to do’.

Ha sido pues en París donde tomé la determinación de asumir alguna ‘disciplina


mental’, como ya he mencionado.

Sin embargo no tengo muy buena predisposición a las disciplinas de meditación


trascendental que entroncan con las tradiciones hinduistas y budistas. Siempre me
han parecido demasiado quietistas para mi manera de ser nerviosa.

Además tengo que reconocer que soy reacio a la postura de ‘buenismo’ que adoptan a
menudo la gente involucrada en estos temas, como si uno no pudiese decir palabras
como ‘mierda’ o ‘culo’ sin que alguien de un respingo.

No soy el único que piensa así, cito a Lin Yutang en ‘Mi País y Mi Gente’: “Cuando los
europeos se ponen los ropajes budistas e intentan aparecer calmados y pasivos solo
consiguen parecer ridículos’

Lo que tenia en mente era que debía buscar una meditación en movimiento. Me gusta
bailar y aunque no tengo oído para la música, sí sentido del ritmo. Como he
mencionado antes, en el baile, en el movimiento quería encontrar algo que me valiese.

Finalmente ese encuentro casual con Gurdjieff en aquel libro de Jodorowski propició
que al instalarme en Paris empezase a indagar a través de Internet. La cantidad de
material que hay disponible en Internet ha crecido exponencialmente. El material
disponible acerca de Gurdjieff es mucho, aunque se repite bastante.

Me bajé las grabaciones de Gurdjieff-De Hartman y me bajé dos vídeos de los


movimientos. Uno es un fragmento de la película de Peter Brooke de ‘Encuentros con
Hombres Notables’ y otro es un vídeo de una demostración hecha en Santo Domingo.

Los videos me dejaron muy impresionado y después de pensarlo un poco decidí que
debía involucrarme de una vez por todas con las enseñanzas de Gurdjieff. Era
evidente por los videos que los bailes eran composiciones geométricas con
variaciones intercaladas que le daban un aspecto matemático, como si de fractales se
trataran. Me quedé absolutamente pasmado, tanto que dije para mí, ‘ahí tengo yo que
meter la cabeza’. Si lo que buscaba era una meditación ‘dinámica’, eso era lo que
estaba buscando.

Empecé a peinar sistemáticamente todos los sitios Web dedicados a Gurdjieff, y no


son pocos. No era mi intención leer tanto como buscar una manera de entrar en
contacto con algún grupo o maestro. Aunque sí que leí de estas páginas cosas acerca
de Gurdjieff y sus enseñanzas no era mi intención empaparme de las lecturas de sus
obras, sabía que no era cuestión de adquirir un conocimiento intelectual a través de la
lectura, eso no me hubiese aportado nada, más bien al contrario.

Primero entré en contacto con el único instructor-maestro en España que figura en los
directorios de los centros Gurdjieff o Cuarta Vía, que es como también se conoce a la
enseñanza de Gurdjieff. Se llama Uttam Módenes e imparte seminarios un fin de
semana al mes en Madrid y luego en otras ciudades de España y Portugal.

Aunque me hubiese gustado haberme introducido a esto a través de un grupo en


España por las facilidades del idioma y la familiaridad, la verdad es que no era una
elección muy realista pues apenas paso tiempo en España.

De las otras opciones que tenía me incliné por el IDHH (Siglas en Francés del Instituto
para el Desarrollo Armónico del Hombre) que es, por lo menos en nombre, el instituto
original creado por Gurdjieff. Lo que me convenció de que este debía ser el instituto
original fue que estaba registrado en Fontainebleau-Avon, pues ya conocía desde
hacía muchos años que Gurdjieff se había instalado en 1920 en un gran Chateau en
Fontainebleau, donde estuvo impartiendo clases hasta 1933. De hecho creo que fue
uno de los períodos más productivos en lo que a la difusión de su pensamiento en
occidente.

Hay infinidad de referencias al ‘Prieuré en Fontainebleau’ que es como era conocido.


Prieuré quiere decir ‘Priorato’. Yo tenia la imagen de la foto en blanco y negro grabada
en mi cabeza de manera indeleble pues era un sitio para mi ya legendario de tanto que
había oído hablar de el.

Sin embargo no figuraba en la Web la dirección de la calle en la que estaba el Prieuré,


la rue des Basses Loges. De hecho no aparecía ninguna dirección concreta sino la
mención al registro de la sociedad en Fontainebleau-Avon. ¿Estaba utilizando el
instituto el mismo Priuré original?, no estaba nada claro pues yo ya había leído en más
de un sitio que Gurdjieff había perdido el Prieuré ya por el 33, como ya he mencionado,
y que después de haber estado en desuso durante muchos años actualmente era una
residencia geriátrica.

Me registré en la Web del IDHH y me puse en contacto con ellos. No tenía ni idea de
cual era la estructura del trabajo al que me quería incorporar, solo sabía que me
interesaban los movimientos y tampoco sabía si aparte de los movimientos había algo
más que no se pudiese desasociar de aquello.

La persona que se puso inmediatamente en contacto conmigo me comentó que para


entrar en un grupo de ‘trabajo’ (trabajo es el término más habitualmente utilizado,
exactamente igual que con la Ayahuasca, se emplea con el mismo significado) tenía
primero que conocer a un instructor y me sugería que me incorporase al seminario que
se iba a celebrar al final de Enero.

Después de tantos años, era el momento de conocer realmente de que iba realmente
todo este tinglado de Gurdjieff. Era además una oportunidad única para ir a
Fontainebleau, ver el Prieuré y visitar la tumba del mismísimo Gurdjieff.

El ‘Recuerdo de Si’ es el concepto de Gurdjieff que mejor recordaba, valga la


redundancia, en todos estos años, aunque nunca llegamos a entenderlo bien. El
‘Recuerdo de Si’, según tenia entendido, era un ejercido de atención sobre uno mismo
para llegar a un nivel de consciencia mayor.

Al llegar a ese estado de consciencia superior uno se daría cuenta que en realidad uno
había permanecido ‘dormido’ y que de hecho vería a todos a sus alrededor a su vez
‘dormidos’. Ese despertar es una de las piedras angulares de la enseñanza de
Gurdjieff, pero dicho así, como tantas veces he leído ya, no sirve de gran cosa.
¿Despertar de qué, como, por qué y para qué? Esas son las preguntas que hay que
responder. Cabe decir además que estar ‘dormido’ y ‘despertar’ son conceptos,
metáforas, que se repiten en muchas tradiciones religiosas.

La primera referencia que de esto leí hacia también referencia a ciertas prácticas de
auto-hipnosis que me hicieron desconfiar de todo el proceso. Además nunca me ha
gustado el término ‘esotérico’ que invariablemente va asociado tanto a Steiner como a
Gurdjieff.

La verdad es que el término ha adquirido una connotación que induce a error


exactamente de la misma manera que induce a error el término ‘alucinógeno’ en vez
de ‘enteógeno’.

Cuando oigo que algo es esotérico invariablemente me imagino a una bruja


desmelenada arremangándose de pulseras sobre una bola de cristal en una mesa con
faldones.

Y sin embargo no debería ser así pues esotérico, según definición de la Real
Academia, es:

1. Oculto, reservado.
2. Dícese de lo que es impenetrable o de difícil acceso para la mente
3. Dícese de la doctrina que los filósofos de la antigüedad no comunicaban sino a
corto número de discípulos.
4. Dícese de cualquier doctrina que se transmite oralmente a los iniciados.

Es una definición bastante más suave de lo que uno cabía esperarse, sin referencias a
enjuagues de ala de murciélago con babas de ratón o extrañas posesiones hipnóticas.
Según esa definición las enseñanzas de Gurdjieff sí son esotéricas, pues es de difícil
acceso a la mente, se comunica a corto número de discípulos y es una tradición oral.
Siendo así seguiré usando ese término aquí.

Esta vez me propuse poner en práctica un ejercicio que según parece Gurdjieff había
propuesto a sus estudiantes: Por lo menos una vez a la hora decir para uno mismo ‘Yo
Soy’, al decir yo uno intenta tomar consciencia de sus emociones, y al decir Soy de
sus sensaciones, es como hacer un chequeo de tu propio cuerpo. Lo he estado
poniendo en práctica durante estos tres meses.

Esto me recordaba algo que había leído de lo que se practicaba en el Priuré, cada
cierto tiempo y sin previo aviso se hacía sonar un timbre, cuando ese timbre sonaba
había que pararse inmediatamente en la misma posición en la que uno estaba para
acto seguido hacer un recorrido mental de la posición del cuerpo hasta su último
detalle, incluido los pensamientos y emociones.

Viaje a Fontainebleau-Avon
Llegó el momento de ir a Fontainebleau. El sábado 21 de Enero fui a la Estación de
Lyón a coger el tren de las 07:17 de la mañana a Fontainebleau-Avon. Nada más
llegar me registré en el hotel, que está muy cerca de la estación e inmediatamente salí
camino del seminario.

Ya sabía por el mapa que el lugar no era el Prieuré, sino un centro social cerca de un
centro comercial. había que andar unos 15 o 20 minutos de la estación pero como el
plano que me habían mandado estaba muy crudamente hecho me perdí.

Y supe que me
había perdido
porque voilá, 15
minutos después
estaba en la rue
de Basses Loges.
El corazón me dio
un vuelco, en unos
minutos estaba
frente al mítico
Prieuré. Siempre
pensé que me iba
a costar
encontrarlo y me
lo encuentro
casualmente a la
primera de cambio.
Existe, está intacto
por lo menos desde fuera.

No tenia tiempo que perder haciendo turismo, el seminario ya debía haber comenzado.
Gracias a otras referencias en el mapa y preguntando conseguí encontrar el sitio.
Tengo que decir que un sitio sin el mínimo color, el típico centro social multiusos que
además estaba en el mismo edificio que la comisaría de policía. Suerte que tratándose
de un puesto de policía de un pueblo pequeño estaba cerrada en fin de semana!!

Entré, había alguien tocando al piano mientras todo el mundo bailaba en un corro y en
absoluto silencio. Me incorporé al corro y empecé a imitar los movimientos de la
persona, una mujer de mediana edad, a la que aparentemente todos los demás
seguían.

Era un baile muy lento y tengo que decir que no me gustó mucho, de hecho hubo un
momento que el baile y la situación me recordó a la película Gran Lebowski cuando
van a ver la representación de baile conceptual del casero de Lebowski !!!!, pero yo en
el escenario, trágame tierra !!!!

Pronto me di cuenta que no era yo el único que parecía completamente perdido y eso
siempre ayuda. Terminamos ese baile y quien estaba tocando el piano se levantó, su
cara me resultó familiar. Empezó a hablar en francés con un acento muy fuerte y en
algún momento le oí hablar con algún otro estudiante en lo que estaba casi seguro que
era holandés. En total éramos creo que 22, muchísimos menos de los que esperaba
encontrar.

No voy a hacer un relato cronológico de esos dos días pues quiero hacer una
descripción de los movimientos y luego pasar a hablar de la estructura y la
metodología hasta lo que entiendo ahora mismo, que es lo interesante.
Sin embargo sí es necesario contar, que cuando por fin pude hablar con alguien en el
primer interceso, habían pasado ya tres horas. El pianista resultó ser Win Wan
Dullemen que es uno de los intérpretes de la música de Gurdjieff-De Hartman mejor
conocidos que hay. Hay varios CDs grabados por el. La otra instructora se llama
Christiana. Ella es alemana y el holandés. Según me contaron después son de los
más reputados maestros en cuestiones de Gurdjieff a nivel mundial.

El siguiente movimiento empezó estando de pie, recto con los pies juntos. Levantando
la pierna extendida hacia delante, arrastrando el pie (hay que bailar o con calcetines o
con zapatillas de baile). Se hace 4 veces alternativamente al ritmo taan-tan-tan-tan,
taan-tan-tan-tan. Cada nota es un movimiento del pie, pero de manera que si una vez
se empieza con el pie izquierdo el siguiente se empieza con el derecho.

Después de repetir esto al ritmo de un tambor derviche (como una pandereta grande)
durante un tiempo Wim explica cinco posiciones que hay que hacer con los brazos.
Son posiciones digamos, geométricas, y muy exactas, ángulos rectos en muchos
casos. Me llevaría mucho describirlas aquí. Son totalmente artificiales.

Los pasos son en intervalos de dos, de manera que el primer taan-tan-tan-tan, no se


mueven los brazos, y en el siguiente se hace la primera forma con los brazos. Así
sucesivamente. La dificultad está en que los movimientos de los brazos no tienen nada
que ver con el ritmo de los pies. Son
como los juegos que se hacen cuando
intentas hacer movimientos diferentes
con los brazos, desasociarlos

El movimiento número 3 lleva una


excepción pues en ese hay que hacer
una variación en el movimiento de los
pies y volver a la posición original.

Esa es solo la primera dificultad. Nos organizamos en seis filas de manera que las
primeras dos filas representan el numero 1, las segundas dos filas el número 2 y las
siguiente dos filas el número 3.

A continuación Wim nos enseña un ejercicio ‘excepción’ que hay que intercalarlo en el
baile cuando oigamos el número que nos corresponda. De manera que cuando las dos
primeras filas que corresponden al 1 oigan ese número sustituirán el movimiento de la
serie que correspondía en ese momento por dos movimientos opuestos. En una línea
se estiran para arriba y en la otra se encogen.

Pero los números no son cantados 1, 2, 3 y 1, 2, 3 y así sucesivamente sino que es


como un triangulo que va girando. El orden es 1, 2 ,3, a continuación 2, 3, 1 y a
continuación 3, 1, 2, para volver a 1, 2 ,3.

Pero esos números no son cantados sino que se hacen en la cabeza.

De manera que no solo hay que llevar los pies, luego los brazos en movimientos
disociados y cumpliendo estrictamente el metraje, en décimas de segundo sino que
además hay que intercalar un movimiento sobre la serie original cuando te toca según
el canon que acabo de explicar, para además en el siguiente movimiento volver a
movimiento que te tocaba después del que acabas de sustituir.

Pero esa no es toda la dificultad porque luego en cada serie se hace un giro de 90
grados a la derecha y así la complicación sigue sucesivamente.
Cuando se va consiguiendo y creerme que es increíble que se consiga, se pone Wim
al piano y entonces realmente la cosa tiene mucho más que magia. La música está
concebida para los movimientos, estos encajan con la música de manera
absolutamente precisa, de hecho es la música la que te tiene que decir cuando
moverte. Es tu referencia, por eso se te mete hasta los mas profundo y le encontré,
ahora si se que es cierto, un belleza que antes no vi.

Entonces se crea una atmósfera especial, la que crean todas esas mentes dedicadas
a sincronizarse a tal extremo. Para cualquiera que lo viese desde fuera parecería una
corriente clase de baile, pero solo la voluntad común de perseverar en lo que
realmente implica ese trabajo, expresado físicamente en el baile, ya llena la habitación
de una energía muy especial, perfectamente patente para todos los que participamos.

La concepción general es de una inteligencia tal que me dejó absolutamente pasmado.


No en vano Gurdjieff dio tanto que hablar. Ahora empezaba a entender.

Porque llevarlo bien o no es un ejercicio de total concentración. Yo fui totalmente


incapaz de intercalar el canon por mi cuenta. Introducía la excepción cuando el de
delante lo hacía. Si pensaba en el canon se me iban los brazos, si pensaba en los
brazos se me iban los pies y si pensaba en los pies se me iba todo ¡!!

Luego más adelante probamos el canon sentado y haciendo un OOOMMMM en voz


alta cuando nos tocaba y aún me costaba. El esfuerzo de concentración es
absolutamente agotador. Al más mínimo despiste te vas, a la más mínima paja que se
te pase por la cabeza, te vas.

Se intercalaban largísimos silencios, quietos firmes. Según se dijo más tarde con los
movimientos se trata de poner en marcha el centro motriz e intelectual, se trata de
hacerte maestro del cuerpo, se trata de hacerse dueño de tu cuerpo, meterlo en
vereda. Ese día, quitando los intermedios, bailamos 6 horas sin parar.

Si estaba buscando un ejercicio de atención había ido a dar en el mismo corazón de la


diana.

El aprendizaje era muy rápido pues apenas habíamos medio conseguido controlar un
movimiento, pasábamos a otro. Luego supe que el objetivo no es aprenderse los
movimientos. El objetivo es la atención. Cuando alguien preguntó si no había videos
para practicar cada uno por su cuenta, Wim dijo que era mejor que los olvidáramos. Y
también más tarde se sugirió que no se practicasen los movimientos por nuestra
cuenta, porque puedes adquirir malos hábitos, pues estos deben ser muy precisos.

De cualquier manera son inconcebibles en solitario, la belleza esta en las variaciones


regularmente irregulares que se van introduciendo en el grupo. Son puras
matemáticas.

La crítica constante de Wim aparte de insistir en la absoluta precisión en la posición de


los brazos y el cuerpo, fue de manera también constante, la atención. Controlar el
cuerpo. El cuerpo fue su admonición constante.

Porque si el énfasis está en la atención, algo que es también conocido de otras


tradiciones y ahora mismo recuerdo a Krisnammurti hablando mucho de la atención.

¿La atención en qué? En el cuerpo.


En las enseñanzas de Gurdjieff la atención debe centrarse en el cuerpo. Ser
conscientes del cuerpo, dominar el cuerpo, pues el cuerpo debe ser el punto de partida.
En esto hay una enseñanza muy diferente de otras tradiciones y que a mi me parece
clave en todo esto pues es algo objetivo. Para que lo entendáis voy a reproduciros una
muy escueta entrevista a Gurdjieff, que debe ser de las pocas que hay, si no la única:

Saurat: ¿No perteneces a ninguna escuela?


Gurdjieff: No, somos un grupo de amigos. Hace 30 años una docena de nosotros
pasamos varios años en Asia central y reconstruimos la doctrina de los restos de
tradiciones orales, del estudio de antiguas costumbres, canciones populares e incluso
de ciertos libros.
La doctrina siempre existió pero con frecuencia la tradición fue interrumpida. En
tiempos antiguos ciertas castas y grupos la conocieron, pero era incompleta. Los
antiguos pusieron demasiado énfasis en la metafísica. La doctrina era demasiado
abstracta.
Saurat: ¿Estas todavía en contacto con los amigos que reconstruyeron la doctrina?
Gurdjieff: Aún me veo con tres o cuatro de ellos.
Saurat: ¿Que es lo que están haciendo?
Gurdjieff: Están practicando diferentes profesiones ordinarias.
Saurat: ¿están enseñando?
Gurdjieff: No, yo soy el único que enseña: Esa es mi profesión.

Esto me parece crucial para entender este tinglado: “Los antiguos pusieron demasiado
énfasis en la metafísica. La doctrina era demasiado abstracta”.

Pues el trabajo en Asia central de Gurdjieff consistió en recopilar las tradiciones


ocultistas que existían, despojarlas de su carga más religiosa, por así decirlo, de esa
carga metafísica excesiva a la que hacía mención y reducirlo a procesos más
asépticos, más psico-analíticos para hacerlos más asequibles y asumibles para la
mentalidad occidental.

Pues llevarlos a occidente era el objetivo de su vida. Y es por eso que más que ningún
otro Gurdjieff representa el nexo entre occidente y oriente. La provincia de Kars, está
en el nexo geográfico entre Oriente y Occidente.

Gurdjieff convirtió en laicas esas tradiciones. Para adquirir ese conocimiento no sería
ya necesario una vida de retiro y ascetismo como en las mismas tradiciones
monásticas de donde él había obtenido ese conocimiento. Seria una doctrina que
podría ‘llevarse puesta’, de ahí su respuesta cuando se le pregunta por sus
compañeros de búsqueda: ‘Están practicando diferentes profesiones ordinarias’.

Por eso se le llama la Cuarta Vía pues no es ninguna de las tres siguientes:

• El camino del Fakir, que es el camino de la lucha contra el cuerpo físico.


• El camino del Monje, que es el camino de la fe, de los sentimientos religiosos y
los sacrificios.
• El camino del Yogui, que es el camino del conocimiento basado en el intelecto.

Y eso hace que me guste aún más y es porque a gente como a mi me gusta más así
que Gurdjieff, entendiendo que a la mentalidad occidental le parecería asumible, lo
creó así. Si me gustaba de la antroposofía su actitud cientifista, es a esto mismo a lo
que me estoy refiriendo con Gurdjieff, aunque el término científico no aplique muy bien
a sus enseñanzas.
Pues en Gurdjieff la enseñanza nunca dejó de ser esotérica en tanto que envuelta de
cierto secretismo y transmitida oralmente. Aunque escribiese varios libros al respecto,
creo que estos fueron concebidos de manera que no tienen mucho sentido fuera de
los grupos de trabajo. Hablaré de esto más adelante.

Estoy intentando aquí conjugarlo todo partiendo de la infinidad de retales que he ido
recogiendo en estos pocos meses. Tengo que dejar claro que es poquísimo el
conocimiento que tengo y que me estoy guiando por mi intuición, que no es poco.

Asistió un chico chileno que me ayudó a traducir y él mismo me contó bastante de la


rutina de los grupos de trabajo. El propio Wim habló y particularmente el segundo día,
después de que Christiana y Wim se hubiesen ido antes para coger el avión de vuelta
a Berlín, dos discípulos con mucha experiencia vinieron. Eran dos italianos, un hombre
y una mujer. También se sentó esta vez Serge Troude, la cabeza visible del IDHH, y
después de una meditación que luego explicaré se nos pidió que hiciésemos cualquier
pregunta que ellos nos contestarían.

Aunque el italiano dijo antes que él no se sentía autorizado a responder preguntas


demasiado profundas acerca de la enseñanza y que era mejor que nos centráramos
en preguntas referidas al funcionamiento del instituto, creo que al final por mi parte se
llevó preguntas muy profundas, pero el las respondió, a mi parecer, muy
convincentemente.

Yo en un principio no quise preguntar, más escuchando a los demás. Quedábamos


unos 15 más o menos. Aunque yo tenía tanta curiosidad que sabía que si empezaba a
preguntar ya no pararía, como así fue.

Voy ahora a pasar a resumir ya de forma más ordenada la estructura, la metodología y


el sentido de esta enseñanza hasta donde yo alcanzo y las palabras permiten:

La Enseñanza
La enseñanza se divide en dos actividades. El ‘trabajo’ y los ‘movimientos’. La más
importante de las dos es el ‘trabajo’.

Los grupos de trabajo en este caso se reúnen tres domingos al mes y en el IDHH los
seminarios de movimientos son 1 vez cada dos meses.

Estas dos actividades se hacen en grupo. En esto fueron absolutamente tajantes: En


esta tradición no existe el trabajo individual.

Ya me había dicho antes el propio Wim que él representa la ortodoxia de la enseñanza


de Gurdjieff. Me dijo que él no hacia ni Zen, ni yoga ni ninguna otra disciplina porque la
enseñanza de Gurdjieff le había dado todo lo que él necesitaba. Incluso me comentó
que él ya no asistía a los grupos que hay en Santo Domingo porque no le gustaba
como lo llevaban.

En particular dijo que Gurdjieff había dejado claro que no se debía hacer ningún
control sobre la respiración, ninguno, algo que aparentemente sí que hacen en Santo
Domingo (Wim contó que le había costado quitarse el ritmo de la respiración un día
entero después de un seminario).

Los movimientos que se enseñan en el seminario son de inspiración sufi


principalmente, muchos de ellos son bailes derviches y de hecho algún baile derviche
hicimos en el seminario, aunque Gurdjieff asumió influencias de varias tradiciones. La
mayoría son creaciones de Gurdjieff que en el transcurso de su vida enseñó cientos de
ellos, se conservan unos 250.

El ‘trabajo’ es la parte que no puedo acabar de describir, no habiendo participado en


ella. Puedo decir que empieza con algo que se llama el ‘trabajo en calma’. Esto
consiste en una meditación en la que primero mentalmente hay que ‘soplar’ sobre el
brazo derecho, como si lo estuvieses hinchando, 3 veces.

A continuación se hace ese mismo ejercicio un número de veces (no me acuerdo


cuantas), sobre el cuello, luego la pierna derecha, luego la columna vertebral y así
sucesivamente por todo el cuerpo, también sobre varias líneas a través del cuerpo.
Dura media hora.

A continuación se ponen en práctica ejercicios todos encaminados a ejercitar la


atención en los que se ponen en común las experiencias personales, lo que me dio la
impresión de ser la parte ‘psico-analítica’. Todos tienen que compartir sus experiencias
y al final de la sesión se les da una tarea que tienen que cumplir hasta la reunión
siguiente.

Al comenzar la reunión siguiente tienen que contar como les fue. Os podéis imaginar
que esos ‘deberes’ son un hilo conductor, que al tener la obligación de cumplirlo ya te
mantiene la atención sobre ese trabajo.

Para terminar comentaré que yo pregunte a Diego acerca del Recuerdo de Si. Le
comenté que había leído que Gurdjieff había recomendado practicarlo diciendo
interiormente ‘yo soy’ una vez a la hora y que yo lo había estado practicando.

Su respuesta fue que, si acaso, lo único que iba a conseguir con eso era ‘dormir mejor’.
Que al hacerlo así se convertiría en algo mecánico y entonces no tendría ningún valor
y que por eso en el ‘trabajo’ los ejercicios cambian todas las semanas, con la
excepción del ‘trabajo en calma’. Tengo que decir que yo había notado muy
claramente como ese ejercicio había perdido mucha fuerza con la práctica.

Pero también tengo que decir que era un ejercicio, siendo tan simple, que me hizo
notar una gran diferencia y que además estuve practicando muy sistemáticamente
durante más de un mes. El día que de manera totalmente inexplicable perdí mi cartera
en Madrid, me di cuenta en ese preciso momento que era el primer día que lo había
interrumpido.

Entonces yo le pregunté, ¿Entonces para Gurdjieff no existe le trabajo individual? A lo


que él me respondió: ‘En esta tradición por lo menos, no’.

En la línea de otras intervenciones hice a continuación una exposición en la que


expresaba mi opinión acerca del seminario de la siguiente manera, la hice en español
traducido por el compañero chileno y marcando por eso muy bien los tiempos, esto en
el corro de unas 15 personas que antes he mencionado:

“Al bailar, todo el mundo ha tenido oportunidad de experimentarlo, uno debe


sintonizarse, armonizarse con la música. Lograrlo ya produce una gran satisfacción.
Poder seguir un ritmo en el baile es una gran experiencia. Aquí bailamos con los pies
al compás del ritmo, luego a eso debemos añadirle los brazos, luego encajamos eso
con la música. Además al hacerlo estamos sincronizándonos con nuestros
compañeros y aún más con las variantes que con el canon se van introduciendo.
Lograrlo es tan difícil que cuando se alcanza, estamos sincronizando varias capas,
varios bucles al mismo tiempo y en ese momento la sensación es inigualable. Poder
alcanzar esa sincronía da lo que yo llamo ‘el colocón’.”

“Para mí ese estado de ‘colocón’ es lo que te da el estado superior de consciencia.


Siendo así y teniendo en cuenta que Wim ha estado insistiendo en la atención sobre el
ejercicio mecanizado, mi impresión es que no es contraproducente que exista un cierto
grado de automatismo en el aprendizaje cuando más adelante el poder encajarlo bien
te da el ‘colocon’ que antes he mencionado” (esto hacia referencia a que hemos
pasado volando por los ejercicios). Siendo así no se que es primero si el huevo o la
gallina.”

Continué.

“Yo me he sentido atraído a las enseñanzas de Gurdjieff y he venido a este seminario


buscando una ‘disciplina mental’. Soy una persona por definición ‘nerviosa’ y es por
eso que he venido atraído por los movimientos al entender que podían suponer una
‘meditación dinámica’. Una manera de entrar en una meditación de manera activa.”

“Sin embargo hemos hecho aquí también una meditación en la que los que estamos
aquí por primera vez no sabemos que rutina habéis seguido los que ya tenéis
experiencia (yo estaba avisado de que ellos si seguían una rutina, es el ‘trabajo en
calma’). Y aún pensando que yo la he hecho de manera bastante desordenada he
llegado a tal punto que he tenido que parar porque creía que me iba demasiado lejos.
Es por eso que mi satisfacción es doble, he podido disfrutar de ambas cosas y quiero
expresarles aquí mi enorme alegría por haber podido participar de este seminario”

Y aún continué

“Ahora, el objetivo de este trabajo, según yo lo entiendo y voy a utilizar un termino de


Rudolf Steiner: ‘Poder Hacer’ ‘to be able to do’.” ¿Es así o no? ¿Cual es el objetivo de
todo esto?

A eso Serge Troude que había permanecido en silencio hasta entonces respondió:

‘Hubo una cierta condesa (no me acuerdo el nombre) que le espetó a Gurdjieff: “Yo le
doy todo este dinero para que me diga para que sirve todo esto. A lo que él le
respondió. Su dinero no será necesario que aún así yo le voy a decir para que sirve
este trabajo:

“Para que su pasado no se convierta en su futuro”

A esto Diego añadió, el objetivo del trabajo es ser.

Según me recalcaba eso tres veces con pequeñas variaciones, me fijé en su postura
en la silla, un poco inclinado con las piernas cruzadas y la cabeza ligeramente ladeada,
Serge Troude a su lado con los brazos en jarras con las palmas sobre los muslos,
mirándome entretenido. Y me di cuenta que estaba viviendo un deja-vú, y con la
suficiente tranquilidad como para disfrutarlo aún un rato.

Gurdjieff y Jodorowski. El poder del símbolo en el psico-análisis.


Para hablar de la parte psicoanalítica y simbólica de Gurdjieff voy a hablar primero de
sus libros. De los libros escritos por Gurdjieff.
Todos sabemos el alcance limitado del conocimiento intelectual. Hemos ‘vivido’ la
metafísica, y subrayo la palabra vivido.

Aquí en España por lo menos, casi todos hemos tenido que estudiar los sistemas
Kantianos. Todos hemos tenido que memorizar los sistemas Kantianos y no es
necesario intentar recordarlos ahora para entender lo que aquí voy a exponer. Lo
único que es necesario recordar de Kant es que la conclusión de su obra es que ‘no es
posible obtener una experiencia de la metafísica’.

Kant se equivocaba. Sí es posible tener una experiencia de la metafísica. Se puede


hacer de muchas maneras, pero la más notoria y la más familiar para nosotros es la
ingesta de enteógenos.

Sin embargo el trabajo de Kant no fue en vano, aunque solo sea porque toda una vida
dedicada a negar la posibilidad de una experiencia directa de la metafísica sirva para
resaltar la increíble importancia de, finalmente, poder tener una experiencia de la
metafísica.

Según Kant y en eso no se equivocaba, conocemos a través de categorías. Vemos


una botella y entre nosotros y la botella hay el término ‘botella’. Conocemos a través
de categorías luego no existe la experiencia directa, sentida, pues siempre media la
categoría.

Ya sabemos que una de las cualidades de la experiencia de enteógenos es conocer


directamente, sin categorías. Vemos la verdadera esencia de las cosas y por eso uno
puede descubrir maravillado el azar del universo en los pliegues de la ropa o quedarse
traspuesto durante horas pues ha visto una hebra de musgo respirar. Es una
experiencia única, todos los que la hemos visto sabemos de qué estoy hablando.

Si quedásemos así fascinados a cada golpe de vista, no podríamos funcionar, no


podríamos vivir. Para poder vivir debemos poder no ver tanto sentido en cada instante
de nuestras vidas. Es lo que Huxley llamó: “La dictadura biológica del cuerpo’.

Para poder vivir el cuerpo necesita ‘trivializar’ la existencia y para eso creó las
categorías. Esa distancia nos permite vivir, sin esa distancia vemos a dios en las
cosas y cuando no la controlamos a voluntad se llama esquizofrenia.

Ese mundo de la ‘existencia desnuda’ al que hago referencia es el hábitat natural del
inconsciente colectivo, de nuestro patrón arquetípico, que es el verdadero esqueleto
de nuestra psique y que por lo tanto no se transmite a través de categorías
intelectuales.
El único lenguaje que entiende es el de los símbolos, en ambos sentidos.

El conocimiento intelectual puede mostrar, puede guiar, puede reafirmar cuando


coincide con la experiencia, pero no puede cambiar por si solo.

“El conocimiento, por sí mismo, no aumentará nuestro nivel de consciencia. Como


explicó Gurdjieff, "El requisito principal que se le pide a una persona es la
comprensión". Podemos cambiar nuestro nivel de consciencia a través de los
esfuerzos cotidianos organizados en una verdadera escuela del Cuarto Camino”.

Gurdjieff dijo muy claramente, "Te pido que no creas en nada que no puedas verificar
por ti mismo." La verificación es la base para el trabajo sobre uno mismo. Creer en la
experiencia de otra persona no aumentará nuestra comprensión ni cambiará nuestro
nivel de ser.”
Entonces ¿que pueden aportar los libros de Gurdjieff?

Según dijo Diego, solo en el contexto del trabajo pueden ser útiles. Yo creo que fuera
de ese entorno de trabajo pueden ser incluso, no beneficiosos. Hay un libro de
Gurdjieff: ‘El Heraldo del bien por venir’ que él recomendó expresamente no leer,
aduciendo que había sido un error publicarlo. Todos los demás libros fueron
publicados después de su muerte, aunque él circulaba pruebas entre sus discípulos e
incluso hacia correcciones en función de sus reacciones.

Jodorowski utiliza el tarot no como adivinación sino como herramienta para llegar a
ese subconsciente, para que el subconsciente hable. Según cuenta en su libro
‘Psicomagia’ hace un interrogatorio bastante completo al sujeto en cuestión y es
durante ese interrogatorio que utiliza las cartas.

Luego receta ‘acciones’ cargadas de significación simbólica para deshacer nudos


emocionales arraigados muy profundamente, porque son la únicas herramientas que
sirven cuando se le quiere meter mano a la placa madre que es el entramado
arquetípico de la psique. El mismo lenguaje de ida y vuelta.

Luego parece que la terapia del trabajo de Gurdjieff receta ‘trabajos’, o sea ‘acciones’
en sesiones que parecen corrientes grupos de psicoanálisis que son luego
contrastadas. Parece que la similitud es grande.

Al mismo tiempo me parece que es obvio que el baile, y particularmente los de


Gurdjieff, son la representación tridimensional de un símbolo.

Sano escepticismo
El padre de Gurdjieff le dio este consejo siendo él muy chico: “Escucha a todo el
mundo cortésmente y no te creas todo lo que te dicen”. Creo que Gurdjieff no se
molestaría si le aplicamos a él esa máxima.

De acuerdo con la doctrina de Gurdjieff el estado de consciencia superior que se


persigue debería liberarnos de la ‘ley del accidente’. (aunque atención y consciencia
para Gurdjieff son cosas diferentes, yo no tengo información para hacer la distinción
según sus criterios y he estado usando ambos términos según me ha parecido).

Fue así que cuando en el año 1924, conduciendo a toda velocidad de Paris a
Fontainebleau, Gurdjieff tuvo un accidente de coche casi fatal, esto supuso un shock
para sus discípulos. Gurdjieff estuvo en coma durante bastante tiempo. Cuando se
recuperó decidió cerrar parcialmente el Priuré. O mejor dicho mandó a casa a la
mayoría de sus discípulos y solo se quedó con un puñado de ellos. A partir de
entonces decidió escribir para transmitir su conocimiento. Todos sus libros fueron
escritos a partir de entonces.

En el año 33 perdió definitivamente el Priuré y se mudó a Paris. Allí, en el año 47, fue
atropellado por un conductor borracho que le dejó gravemente herido. Aún con más de
70 años logró recuperarse. Otra vez la ‘ley del accidente’ se había cebado en él.

Dedicó esos dos años siguientes a enseñar el mayor número de movimientos y a


improvisar con el armonio, mientras De Hartman transcribía lo que componía. Murió en
su apartamento de Paris en el año 49 y fue enterrado en Avon.

Sus discípulos:
Mucho se ha hablado de la prodigiosa capacidad de memoria de los discípulos de
Gurdjieff, que reproducían casi palabra por palabra muchas de sus conversaciones
con él. Yo mismo he sido escéptico, pero como todo la explicación luego resulta ser
mucho más sencilla.

Yo creo recordar con bastante precisión, creo que aquí lo habéis visto, casi todo lo que
se dijo en ese seminario, además de mis conversaciones con otros compañeros. El
trabajo de concentración y el más simple e importante hecho que es vivir un momento
de especial significación me permiten recordarlo con bastante claridad.

También hay que decir que Gurdjieff atrajo a personajes de una gran categoría
intelectual, voy a incluir aquí una lista de algunos de ellos.

Helen Adie, una de las más reputadas pianistas inglesas. Transcribió y escribió ella
misma música para los movimientos.

John Bennet, uno de sus más prominentes discípulos. Hicimos un movimiento suyo
en el seminario. Filósofo y matemático inglés.

René Daumal, novelista francés.

Thomas de Hartman, compositor ruso, nacido en Ucrania. Transcribió y compuso


junto con Gurdjieff.

Maurice Nicoll, psicoanalista, uno de los máximos exponentes del pensamiento de


Jung.

Ouspenski. Matemático y pensador ruso, el más conocido de los discípulos de


Gurdjieff.

Jessmin Howarth, coreógrafa de la ópera de París, ella y Jeanne de Salzmann se


encargaron de preservar la mayor cantidad de movimientos a la muerte de Gurdjieff.

Jeanne de Saltzman, la encargada de Gurdjieff para organizar todo la enseñanza tras


su muerte. Estuvo con él casi treinta años. Ella es quien organiza los bailes de la
película de ‘Meetings with Remarkable Men’, rodada en Afganistán.

Alfred Orage, intelectual inglés fundador de la revista literaria y de política, New Age.

T. S. Eliot. Poeta norteamericano, Nóbel de literatura.

Huxley, Miller y Ezra Pound colaboraron a difundir las proposiciones del pensamiento
de Gurdjieff.

La primera representación pública de los movimientos fue en Paris, en Diciembre de


1923, cuando la ciudad era el centro artístico e intelectual del mundo.

Final
Por lo que aquí he contado podría pensarse que la enseñanza de Gurdjieff ha
resultado ser un anti-climax. Parece que su trabajo principal funciona de manera muy
parecida a un grupo de psico-análisis o de auto-ayuda. Los movimientos, aunque
impresionantes, son asequibles.

¿Que queda entonces de la mítica sabiduría oculta....?


Como dijo Jeanne de Saltzman, la señora que fue discípula de Gurdjieff durante 30
años y fue encargada por Gurdjieff para organizar la continuación de su trabajo a su
muerte:

“Quizás puedas llegar mucho más allá, pero finalmente la atención es lo único que te
puede salvar”

Ese “más allá” es lo que no he tratado en este artículo, pues se escapa a mi escaso
conocimiento y a mi limitada experiencia, aunque no creo que se encuentre escrito en
ninguna parte, pero quizás entonces uno se conforme con ‘salvarse’.

Mi intuición me dice que:


Si el método no resulta sorprendente entonces quizás lo sorprendente sean los
resultados.