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TRIBUNA ABIERTA

LA ABOGACÍA DEL FUTURO


ANTONIO HERNÁNDEZ GIL (*)

La abogacía del futuro Future of law practice


Este artículo presenta las causas y el origen de los cambios This article describes the grounds and the origin of the changes
acontecidos en el ejercicio de la abogacía durante los últimos in the practice of law during the last years and lists the different
años y enumera los factores que anunciaban dichos cambios y factors which anticipated these changes and their key elements.
sus claves esenciales. Además, describe las funciones de la abo- In addition, it also describes the functions of the practice of law,
gacía y la distingue de otras profesiones jurídicas, exponiendo distinguishes between this activity and other law-related profes-
las circunstancias que afectan a la profesión de abogado. Final- sions and presents the circumstances which are affecting the pro-
mente, a la vista de las tendencias y características actuales de fession of lawyer. Finally, bearing in mind the current tendencies
esta profesión, plantea los posibles resultados de estos cambios and characteristics of this profession, the article considers the
y su repercusión sobre la abogacía, así como la responsabilidad possible results of these changes and their impact on the prac-
social de los abogados en la promoción de dichos cambios en tice of law in the next years, as well as the social responsibility
el futuro. of lawyers in promoting such changes in the future.

1 · LA PREPARACIÓN DEL CAMBIO a) La especialización. Julius von Kirschman


EN EL DERECHO Y EN LA ABOGACÍA observaba en 1847 («La falta de valor de la juris-
prudencia como ciencia») que tres solas palabras
A los profesionales de mi generación (finalicé la
«licenciatura» en Derecho en 1974) no es necesario del legislador podían reducir a basura cientos de
recordarles que hace no demasiados años, el para- volúmenes de una biblioteca. Aquella metáfora
digma del profesional del derecho era el abogado de incendiaria, a la que han sucedido otras muchas
toga, el abogado con ejercicio ante los tribunales, análogas, quería expresar la incipiente inabarca-
que intervenía, sobre todo, en el conflicto, en la bilidad y la esencial mutabilidad de un derecho
patología de la vida de interrelación social y econó- durante siglos estable y fiel a sí mismo. Los abo-
mica. «El alma de la toga» titulaba en 1919 Don gados españoles veíamos en nuestro escenario
Angel Osorio y Gallardo, también Decano del Cole- cotidiano cómo los volúmenes de «legislación»
gio de Abogados de Madrid, su reflexión esencial- del Aranzadi, pasaban de uno por año a dos, tres
mente práctica y entrañable sobre la abogacía. y cinco por año, hasta acabar con el espacio
decentemente dedicable a soportar la biblioteca
La forma de ejercicio de esa profesión era relativa- jurídica en una oficina moderna. Se instauraba
mente homogénea: había despachos muy pequeños una tendencia a la especialización, sobre todo,
y despachos menos pequeños, de carácter genera- por jurisdicciones: penal, laboral, contencioso-
lista. El derecho mismo era casi abarcable en su tota- administrativo y civil, reducto todavía de la
lidad. Frente a ese paradigma, el abogado de empre- máxima generalidad, depositaria de más de dos
sa, por ejemplo, representaba una abogacía en cierto mil años de evolución.
modo marginal, con un carácter que acentuaba más
la condición de empleado que la de un profesional b) La asociación. Los despachos de carácter esen-
liberal. El inicio del cambio se vislumbraba en fac- cialmente personal, u organizados en torno a una
tores como los siguientes: figura destacada se convierten en pluricéntricos
y propenden a la integración, de apellidos y de
equipos, bien dentro de una especialidad o asu-
miendo desde el primer momento el reto de dar
(*) Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. respuesta jurídica a no importaba qué problema.
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c) La generalización del asesoramiento externo. De camente con las vistas y muy pocos son los
un modelo de diferenciación funcional entre el asuntos relevantes que aguantan la espera (no
recurso al abogado externo y el asesoramiento tan incierta) de la casación.
interno a la empresa, se transita a un modelo en
el que cada vez para mayor número de opera-
ciones se cuenta con asesoramiento jurídico 2 · LA DIVERSIFICACIÓN DE LAS PROFESIONES
externo y especializado. En parte se debe a la JURÍDICAS
tecnificación y masificación del asesoramiento;
Para empezar a definir la situación actual, valgan
y en parte a la conveniencia de externalizar la
una comprobación empírica y una proyección que
responsabilidad si la operación genera algún
toma a aquella como base: si miramos veinte años
riesgo o sufre una incidencia. Como consecuen-
hacia atrás, el panorama en España de los despachos
cia, el mercado crece y facilita la organización de
profesionales ha cambiado drásticamente: han cam-
la actividad profesional en cada vez mayores
biado los nombres y las estructuras. Quedamos
despachos de abogados.
pocos. Si fuéramos capaces de mirar veinte años
d) El crecimiento económico y la internacionaliza- hacia adelante, sucederá probablemente lo mismo,
ción de los mercados. La entrada de empresas lo que implica necesariamente la desaparición de
extranjeras en nuestros mercados, primero, y la algunos de los actuales despachos y la aparición
salida, después, de nuestras propias empresas a de otros, en un proceso de racionalización, adecua-
otros mercados, y su interrelación y crecimiento, ción de la oferta a la demanda y de concentración.
hacen que el propio incremento del tráfico gene-
Lo que hoy hay son, en primer lugar (por tamaño)
re más operaciones susceptibles o de asesora-
grandes despachos, nacionales y extranjeros, en cuyo
miento en su fase de concertación, o de reme-
interior pesa bastante más la función de asesora-
diarse sus conflictos en fase de judicialización, o,
miento que la contenciosa, aunque tales despachos
cuando es posible, de renegociación, transacción
cuiden cada vez más esta área a través de los depar-
o arbitraje. En igual sentido opera la aparición
tamentos procesales. Luego, despachos medianos o
de operaciones masivas o complejas de mercados de
pequeños, sobre todo «especializados» en ramas
capitales y las fusiones y adquisiciones, que con-
jurisdiccionales, donde la prestación de actividad
sumen ingentes cantidades de recursos jurídicos
profesional es menos intensiva y no está conectada
que sólo se pueden disponer desde fuera de las
con las grandes operaciones. Y también, profesiona-
propias empresas afectadas y por medio de des-
les artesanales, individuales o casi individuales, que,
pachos profesionales de otra dimensión.
pese a su supervivencia en todos los sistemas, van
e) La patologización de lo procesal. La suma de ocupando, colectivamente, un espacio en el merca-
estos factores invierte la proporción entre la do jurídico cada vez más pequeño y marginal.
dedicación profesional a lo contencioso y al ase-
Por otro lado, los profesionales al servicio de la Admi-
soramiento previo de transacciones económicas:
nistración, estatal, autonómica o local, o de los cada
sólo los asuntos que pueden permitirse el paso
vez más numerosos órganos reguladores. O los abo-
del tiempo sin solución llegan de forma natural
gados de empresa que en su conjunto, tienen una
a los juzgados, más aquellos en que las partes
muy alta especialización y competencia técnica, prác-
piensan que el planteamiento judicial será una
ticamente en todos los sectores. El resultado es una
solución no a término (buscando la dilación, o
diversificación de las profesiones jurídicas, en gene-
la presión del litigio para otra clase de solución),
ral, y de la propia abogacía en particular, que se hacen
aparte siempre los conflictos irreductibles de
heterogéneas según áreas materiales de intervención,
base no racional. Como muestran las estadísti-
y en función de la organización de la actividad y de
cas, hay mayor número de procedimientos judi-
los despachos.
ciales, pero los asuntos que se ventilan ante los
Tribunales son, en general, de peor calidad, y La definición de «abogacía» contenida en el Estatu-
aumenta en mucha mayor medida y calidad el to General del la Abogacía de España, aprobado por
asesoramiento no contencioso. Cuando yo Real Decreto 658/2001, de 22 de junio, es suma-
comenzaba mi andadura profesional las esperas mente amplia: «La abogacía es una profesión libre e
en el pasillo de la Sala Primera del Tribunal independiente que presta un servicio a la sociedad en
Supremo permitían confraternizar con los mejo- interés público y que se ejerce en régimen de libre y leal
res abogados en asuntos muchas veces trascen- competencia, por medio del consejo y la defensa de dere-
dentales; hoy la masificación ha acabado prácti- chos e intereses públicos o privados, mediante la aplica-
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ción de la ciencia y la técnica jurídicas, en orden a la los servicios de defensa, asesoramiento o consejo
concordia, a la efectividad de los derechos y libertades, jurídico, como establecía ya el número 1 de la dis-
y a la Justicia» (art. 1.1). Pero todavía lo es más la posición adicional primera de la Ley 22/2005, de 18
definición de «abogado» en el art. 542.1 de la Ley de noviembre, desarrollada luego por el Real Decre-
Orgánica del Poder Judicial, que atribuye «en exclu- to 1331/2006, de 17 de noviembre, regulador de la
siva la denominación de abogado al licenciado en dere- relación laboral de carácter especial de los abogados
cho que ejerza profesionalmente la dirección y defensa que prestan servicios en despachos de abogados,
de las partes en toda clase de procesos, o el asesora- individuales o colectivos, en clara referencia a esa
miento y el consejo jurídicos», para seguir recordando libertad e independencia como dato definitorio de la
en su apartado 2 la libertad e independencia del abogacía proclamada por nuestro Estatuto General y
abogado. que se mantiene incluso en los supuestos de ejerci-
Prácticamente todo queda, en la norma, bajo la cio de la actividad por cuenta ajena, resaltando el
denominación y la función exclusiva del «abogado»: carácter personal del acto de prestación profesional.
la defensa, el asesoramiento y hasta el consejo jurí- De igual modo sucede con el socio de una sociedad
dico, si se ejerce «profesionalmente» que es, por así profesional que aparece ella misma como sujeto de
decirlo, el elemento tautológico de la definición: la la prestación del servicio jurídico: también aquél
abogacía sería la profesión jurídica por antonoma- sigue siendo abogado y ejerciendo de abogado den-
sia, y las restantes profesiones jurídicas se delimita- tro de la sociedad, a tenor de los arts. 4.1, 5.1 y 9.1
rían frente a ella por oposición o exclusión, en la de la Ley 2/2007, de 15 de marzo, de Sociedades
medida en que sean profesiones colegiadas distin- Profesionales: la sociedad profesional se superpone
tas (como los procuradores de los tribunales, con al socio en la prestación de la actividad pero no lo
cometidos más específicos) o con un estatuto jurí- sustituye, ya que el socio sigue siendo abogado y
dico público diferenciado, como los jueces (que no actuando como tal.
dan, precisamente, «consejos»), notarios, registra-
dores de la Propiedad, profesores universitarios, En ese escenario donde la abogacía como profesión
abogados del Estado, o de determinadas adminis- jurídica básica se presta personalmente y en condi-
traciones u organismos públicos con un estatuto ciones esenciales de libertad e independencia, al
propio, y algunos más. margen de la forma en que se organice la actividad
y de la materia en que recaiga, la diversidad de actos
La realidad social es aún más difusa y la tendencia de prestación es extraordinaria: el abogado que asis-
camina hacia mayores dosis de competencia y des- te personalmente al cliente, y el que interviene en
regulación con la entrada de más operadores con una sola fase o aspecto de una prestación compleja,
límites competenciales borrosos o cuestionadas sin contacto con el cliente, pero siendo su inter-
«reservas de actividad», de las cuales la más impor- vención necesaria para el servicio jurídico; quien
tante sigue siendo, dede las normas procesales, la concurre a los tribunales jurisdiccionales o arbitra-
del ejercicio de la defensa ante los Tribunales, plas- les, el que interviene en los procesos de negociación,
mada en el citado art. 542 de la Ley Orgánica del o en la preparación de la negociación; el abogado de
Poder Judicial, complementado en cuanto a la cole- empresa; quien participa en la determinación de los
giación obligatoria en el art. 544.2. riesgos de una actividad, capaces de generar obliga-
Dentro, pues, de las profesiones jurídicas la aboga- ciones, responsabilidades o compromisos; quien los
cía tiene una posición a la vez general y residual, evalúa desde un punto de vista jurídico; el que pre-
donde cabe la máxima heterogeneidad en sus fun- para y supervisa la actuación de órganos sociales. El
ciones, en su contenido material, en su forma de abogado que asiste a su cliente en prisión, o en una
organización para la prestación del servicio al clien- crisis matrimonial; el que prepara los documentos
te y en el papel del abogado dentro de la organiza- o los revisa. Todo eso extendido en una estructura
ción para la prestación del servicio, desde el ejerci- multidimensional, polarizándose la actuación pro-
cio individual y personal, hasta el ejercicio colectivo fesional sólo en algunas de las direcciones.
donde, cualquiera que sea la relación jurídica del
abogado con la organización, ésta no excluye —o
sustituye a— la prestación individual. 3 · LAS EXIGENCIAS DEL MERCADO
Y LA COMPETENCIA
Así, el abogado empleado en el despacho profesio-
nal como trabajador por cuenta ajena sigue siendo Se puede discutir dónde está la clave del cambio en
«abogado» si su función consiste en la prestación de las profesiones jurídicas, fundamentalmente en la
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abogacía: tal vez en el tamaño de las organizaciones superación de estos conflictos potenciales exige un
que prestan servicios de asesoramiento, representa- delicado equilibrio entre valores no siempre alinea-
ción y defensa, o tal vez en su correlato funcional, dos que sólo está al alcance de los mejores. Pero así
en la especialización de los abogados dentro de una es la competencia.
firma suficientemente dimensionada, o en la espe-
En cuanto a las necesidades de regulación o desre-
cialización de la propia firma. Pero cualquiera de
gulación, éstas aparecen en cuanto la actividad pro-
esta apreciaciones, que algo tienen que ver con la
realidad, no la agotan, dejando fuera una circuns- fesional se contempla desde el punto de vista del
tancia fundamental: el comportamiento activo de mercado y de la competencia. Vivimos una época
los operadores jurídicos como agentes en un mer- que se considera a sí misma como de desregulación
cado de servicios profesionales con fuerte compo- de las profesiones; de eliminación de las barreras de
nente nacional, por la diversidad de los sistemas acceso al ejercicio de las actividades que denomi-
jurídicos nacionales y —todavía— determinadas namos «profesionales» y de los obstáculos a la liber-
barreras de acceso y de restricción a la libre circula- tad de establecimiento y a la libre prestación y cir-
ción de profesionales, pero cada vez más interna- culación de servicios. Todo ello en el marco de la
cionalizado. Directiva comunitaria (CE 2006/123) relativa a los
Servicios en el mercado interior; Directiva que, por
Los despachos han venido creciendo para adecuar- cierto, excluye el principio de la libre prestación de
se a las exigencias del mercado, competir en mejo- servicios en «los casos en que los Estados miembros, de
res condiciones con otros despachos, y alcanzar el conformidad con el derecho comunitario, reservan una
postulado del suministro de servicios jurídicos des- actividad a una profesión en particular, por ejemplo la
de un punto único, capaz de proporcionar al clien- obligación de reservar la prestación de asesoría jurídica
te no importa qué respuesta a cualquier demanda a los abogados» (Preámbulo, 88). En este escenario
imaginable, comprendiendo las distintas especiali- se llega a cuestionar la existencia de los Colegios
dades jurídicas. Salen al mercado, despliegan estra- profesionales o, al menos, la colegiación obligatoria
tegias de marketing y comunicación impensables allí donde ésta, como sucede en España, se exige
hace unos años, sobre todo en países como España, para el ejercicio profesional y puede significar una
muy anclada en un ejercicio al modo más tradicio- barrera de acceso o de entrada en una profesión; o
nal. Este fenómeno tiene importantes consecuencias una barrera de ejercicio, en forma de regulación de
en el tipo de prestación profesional y en sus necesi- ese ejercicio en materias de precios, publicidad, for-
dades de regulación o desregulación que pueden ma jurídica de los prestadores de servicios o incom-
debilitar valores tradicionales —tal vez esenciales— patibilidades; regulación que también se cuestiona,
de la profesión. especialmente en cuanto procede de los propios
En cuanto a la prestación, hay un cierto riesgo de Colegios profesionales.
pérdida de la independencia en uno de sus aspec- La abogacía no puede rehuir el debate y dejar de
tos más importantes: la independencia frente al pro- profundizar en la transformación social y económi-
pio cliente, que ya no se ve sólo como sujeto del ca de nuestra profesión y del medio en el que se
derecho a dilucidar o del interés a defender, sino presta. Al contrario, tenemos que aprovechar el
como un activo del despacho que hay, primero, que debate y participar activamente en él para resaltar
atraer, después que mantener, y siempre que satis- cómo nuestros Colegios de Abogados, aunque natu-
facer. El problema radica en las situaciones de con- ralmente ofrezcan servicios a sus colegiados, y
flicto entre el interés objetivo del cliente, como jus- deban prestarlos en mayor y mejor medida, no se
ticiable, y su propia y no especializada percepción justifican, en su obligatoriedad, por tales servicios,
de su interés, que es desde la que va a definir su sino por el servicio público a la sociedad y la tutela
conducta frente al proveedor de servicios jurídicos. del interés general ínsito en la tutela judicial efecti-
El artículo 2.3 del Código Deontológico de la Abo- va y en la realización del valor de justicia, que es el
gacía española obliga al abogado a preservar su escenario y la herramienta de la abogacía.
independencia frente a toda clase de presiones, exi-
gencias o complacencias que la limiten, aunque pro- De ese modo, la regulación del acceso y del ejerci-
vengan del propio cliente.Y el problema se agrava si cio de la profesión que los Colegios de Abogados
se trasciende la relación singular o bilateral cliente- comportan deben superar el test de proporcionali-
abogado y atendemos a la clientela, en general, dad que permite comprobar hasta qué punto la nor-
como activo del despacho, ya que entonces la rela- mativa profesional contribuye verdaderamente al
ción de dependencia económica es incontestable. La interés general y puede justificarse objetivamente,
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tal y como ya consideró en 2004 el Tribunal de Jus- una importantísima función de articulación, garan-
ticia Europeo en la sentencia Cipolla (C-94/04 y C- tía de calidad y genuina orientación práctica, del sis-
202-/04), relativa a los servicios profesionales de la tema formativo, sin perjuicio de que también pue-
abogacía. O como ha señalado el Informe de la dan ser actores en el proceso de formación.
Comisión Nacional de Competencia española sobre
No son justificaciones marginales de interés públi-
el sector de servicios profesionales y colegios profe-
co a la actividad colegial para defender corporativa-
sionales, de septiembre de 2008: «en el caso de la
mente el estado actual de nuestra regulación, com-
exigencia de colegiación, y reiterando de nuevo lo ya
prendida la posición de los Colegios de Abogados.
señalado por el TDC, el objetivo no puede ser otro sino
Bastaría con mencionar aquí la defensa del derecho
el de mejorar la calidad de los servicios prestados por
de defensa allí donde se compromete, especialmen-
los profesionales, y ayudar a mantener ciertas conduc-
te en la actuación ante los Tribunales de Justicia
tas favorables a los clientes en el comportamiento de los
donde la decisión, sea de fondo o procesal, afirma
profesionales»; para concluir que «este y no otro es el
o niega el derecho de la parte, del justiciable.
único fin que puede justificar la delegación de poder que
el Estado hace en los Colegios Profesionales». Este es el Los abogados no sólo somos cooperadores de la
fin al que hemos de atender prioritariamente los Administración de Justicia como proclaman la Ley
Colegios de Abogados. Orgánica del Poder Judicial y el Estatuto General de
la Abogacía, sino que tenemos que ser interlocuto-
Así, en España, la gestión de la asistencia jurídica
res de los poderes públicos y, en especial, de la jus-
gratuita que, por imperativo legal, corresponde a los
ticia institucional para exigir caso a caso y de forma
Colegios de Abogados; o la extensión voluntaria de
general, como principio, la libertad, la indepen-
una función similar a través de servicios de orienta-
dencia, la dignidad y el respeto que merecen los
ción o asistencia jurídica, sea mediante convenio o
abogados para el ejercicio eficaz de la defensa de
no con Administraciones públicas. Y, en términos
sus clientes. Es evidente que en esa función de inter-
parecidos de tutela de intereses generales, el control
locución, dirigida a identificar los problemas que
deontológico de la profesión, que sólo se puede lle-
aquejan a nuestra justicia y a proponer soluciones,
var a cabo de una manera independiente a través de
es imprescindible la abogacía institucional.
los Colegios de Abogados. O la formación para el
acceso a la profesión de abogado, como se contem- Esta es la esencia de los Colegios de Abogados, lo
pla en la Ley 34/2006, sobre el acceso a las profe- que justifica su existencia y lo primero que se com-
siones de abogado y procurador de los Tribunales, promete allí donde se hacen desaparecer los Cole-
todavía sin desarrollo reglamentario, que reserva al gios o se debilitan hasta que su irrelevancia jurídi-
Consejo General de la Abogacía un papel en la ca o social les impide cumplir estas funciones, que
homologación de las Escuelas de Práctica Jurídica requieren de un Colegio de Abogados fuerte, con
que pueden organizar e impartir cursos que permi- voz y peso institucional para hacerse oir en situa-
tan el acceso a la profesión, y en las pruebas de eva- ciones de conflicto o de crisis.
luación de la aptitud profesional; y, sobre todo, atri-
Sin embargo, no puede obviarse la tendencia a la
buye a los Colegios de Abogados la función de
desregulación y el incremento de la competencia
celebrar convenios con las universidades para esta-
efectiva en los mercados de servicios profesionales
blecer la fijación del programa de prácticas, la desig-
que al día de hoy, y sin merma para la validez de los
nación de los tutores, los lugares o instituciones
principios generales que hemos enunciado, signifi-
donde se efectuarán las prácticas y los mecanismos
ca no sólo la multiplicación y diversificación de las
de control de su ejercicio.
profesiones jurídicas, sino la aparición de activida-
Algo semejante, aunque sin ese carácter regulado, des profesionales, no ligadas ni a la titulación en
sucede con la formación continuada del abogado derecho ni a la colegiación como abogado, que ocu-
como garantía de la calidad en la prestación profe- pan espacios que hasta hace poco entendíamos
sional necesaria en una sociedad cada vez más exi- reservados de facto o de iure para los juristas o los
gente y donde la excelencia profesional ya no es un abogados. Así, por ejemplo: la creciente importan-
valor añadido que califica positivamente la activi- cia de los graduados sociales en los conflictos y has-
dad desplegada por el abogado, sino un requisito ta en los procedimientos laborales; la entrada de
de su ejercicio. Ante la multiplicidad y heterogenei- otros profesionales, como psicólogos y asistentes
dad de los centros públicos y privados de formación sociales, en funciones de mediación y conciliación;
especializada que hoy hay para nuestros profesio- o la apertura, por razones constitucionales o de tute-
nales, los Colegios de Abogados deben desempeñar la de derechos fundamentales, de determinados pro-
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cesos en que estos derechos están en juego, como aunque en lo material seguía tratándose del mate-
los que se sustancian ante el Tribunal Europeo rial romano pasado por esa decantación jurispru-
de los Derechos Humanos, a la actuación directa, dencial histórica y más próximamente por el orden
sin dirección letrada, de los propios interesados, o racional del pensamiento humanista y iusnaturalis-
a la actuación representativa de quienes, no siendo ta y el sistema de conceptos de la pandectística ale-
ni abogados ni tal vez juristas, tienen sin embargo mana. Los Códigos encerraban aquel derecho dis-
un expertizaje y una competencia técnica en la perso e incierto en un espacio bidimensional y
defensa de los intereses comprometidos que, en no plano presidido por el principio del tercio excluso,
pocas ocasiones, mejoran las prestaciones de los sin contradicción y sin lagunas: todo el derecho
profesionales del derecho, o, al menos, de algunos posible y un derecho cierto. Paralelamente, los jue-
profesionales del derecho. ces ni podían dejar de juzgar pretextando el silen-
No puede esperarse otra cosa en un mundo abierto cio o la oscuridad de la Ley, expresión de un dere-
y en competencia. A los juristas nos corresponde cho consistente y completo, tal y como decían la
abordar e impulsar este debate para trazar los lími- práctica totalidad de los primeros códigos civiles.
tes a partir de los cuales el interés general requiere Tampoco, bajo el principio de la separación de
de la cualificación de la profesión jurídica, colegia- poderes, podían los jueces intervenir en el proceso
da o no, y hasta donde pueden y deben operar prin- de creación del derecho, que asimilaría el poder
cipios más acordes a la libre competencia o a la judicial al legislativo, mediante una interpretación
libertad de establecimiento. de las normas que fuera más allá de ese proceso
lógico, mecánico, que veía en todo acto de aplica-
ción normativa una suerte de silogismo jurídico.
4 · TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE Hasta aproximadamente la mitad del siglo XX, el
En este proceso de transformación hay un factor derecho se ha movido dentro del modelo de la codi-
objetivo sobre el que no suele llamarse la atención ficación; pero padeciendo progresivamente los efec-
y que me parece de importancia capital, porque tos de una multiplicación de normas sectoriales diri-
afecta no sólo al modelo de «derecho»; sino a la fun- gidas a tutelar intereses generales y a dar respuestas
ción de los profesionales y, sobre todo, de los abo- específicas a una realidad social y económica cada
gados: el progreso de la incertidumbre. vez más compleja y tecnificada. En esa situación, que
Irti ha llamado «la edad de la decodificación», los
El proceso histórico de la codificación tuvo en el Códigos civiles perdieron su función de centro del
siglo XIX, bajo el modelo común del código napole- sistema del derecho privado (o del derecho todo,
ónico, un designio de certeza jurídica por el que se como suceía con el vetus ius civilis romano); función
quería poner fin a la multiplicidad inabarcable de que para la totalidad del ordenamiento jurídico en
las fuentes del derecho en lo que Calasso considera su conjunto ha pasado a estar desempeñada por las
la larga época del derecho común, que iría desde la Constituciones como fuentes de principios y valores
edad media hasta la codificación misma. Era un y referentes de certeza y seguridad jurídicas, princi-
derecho producido por acumulación histórica a par- pios que ellas mismas proclaman y encarnan.
tir de las fuentes romanas, en una sucesión estrati-
ficada, asistemática y fragmentaria de glosas, comen- Sin embargo, también ese modelo hace crisis cuan-
tarios, consilia, tratados y, esporádicamente y do la Constitución no es suficiente para enfrentarse
en términos cuantitativamente mucho menores, al pluralismo jurídico en materia de fuentes del
normas dictadas por lo que podríamos llamar los derecho, tanto en el orden local e intraestatal, como
incipientes poderes públicos, a veces reflejo de en el supranacional o comunitario; y al desborda-
costumbres más o menos locales, versiones aproxi- miento del propio concepto de derecho, donde cada
madas de las fuentes romanas tamizadas por el estu- vez cobran más importancia las decisiones de los
dio de los jurisconsultos, o puras emanaciones reguladores basadas en principios generales y con-
organizativas de fuentes del derecho público. Un ceptos jurídicos indeterminados que poseen, al pro-
derecho disperso extensionalmente y en su dimen- pio tiempo, un alto contenido técnico, extrajurídi-
sión temporal; incierto. co y valorativo.
Los Códigos cumplían un papel de pedagogía social, Las reglas jurídicas dejan de expresarse en los tér-
para dirigir a la comunidad un mensaje de nuevo minos abstractos del Código civil, donde el propie-
orden, emanado de la voluntad del pueblo expresa- tario se opone al no propietario o al titular de un
da a través de la Ley como fuente única del derecho, derecho real limitado; y el acreedor al deudor, o el
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fiador al deudor garantizado, y el arrendador al Frente al rigor lógico, casi more geométrico, de los
arrendatario, en distinciones simples y básicas que preceptos del Código civil en materia de obligacio-
parece que no pueden dejar de ser como son. Ihe- nes y contratos (la química del derecho que decía
ring hablaba en ese sentido de la química del dere- Ihering), el art. 16 de la Ley de Defensa de la Com-
cho para referirse al derecho de obligaciones y su petencia dice que, previa la tramitación del expe-
carácter necesario, donde el jurista iba a la búsque- diente, el Tribunal de Defensa de la Competencia,
da de aquellos elementos simples cuya combinación apreciará «si un proyecto u operación de concentración
explicaba, como en el ars combinatoria de Raimun- puede obstaculizar el mantenimiento de la competencia
do Llulio o de Leibniz, la totalidad de las institu- efectiva en el mercado», basándose en el análisis de
ciones y relaciones jurídicas. Por debajo de la diver- sus «efectos restrictivos, previsibles o contrastados». El
sidad de éstas había algo así como un alfabeto nivel de generalidad, indeterminación y apertura
universal con el que hablaba el lenguaje del dere- hacia la realidad económica y técnica de los con-
cho, y cuyas reglas le correspondía descubrir al ceptos de la norma es máximo. Aunque se vaya for-
jurista. Leyes —las de las normas— regidas por mando un cuerpo de doctrina a cargo de los regu-
leyes —las de ese lenguaje— precisas. Un espacio ladores implicados, difícilmente la respuesta puede
de certeza. ser previsible. Añádase a eso que la actuación de los
Cuando en 1974 nuestro Código civil prohibió el reguladores es, de ordinario, revisable en sede juris-
abuso del derecho y su ejercicio antisocial, y exigía diccional contencioso-administrativa; que junto a
que los derechos subjetivos —aquel antiguo domi- los reguladores nacionales están los comunitarios; y
nio de libertad— tuvieran que ejercitarse conforme que en todos esos procesos, como de hecho ha suce-
a las exigencias de la buena fe para reconocer efica- dido, se puede suscitar la actuación de los Tribuna-
cia al acto de ejercicio, una parte de la comunidad les sin esperar a la actuación de los reguladores,
jurídica temió qué fueran a hacer los jueces con nor- invocando ante la jurisdicción las mismas normas
mas tan generales e indeterminadas, que reclama- que aquellos han de aplicar.
ban dosis tan altas de arbitrio judicial. Al tiempo, la Procesos y operaciones de gran relevancia para la eco-
jurisprudencia pasaba a «complementar» el orde- nomía y los mercados se vuelven imprevisibles, sien-
namiento jurídico, como si los tribunales se asimi- do extremadamente difícil racionalizar ab initio, para
laran a los legisladores y pudiera quebrar el viejo los operadores implicados, incluyendo los asesores
axioma de la separación de poderes. Era el riesgo de legales, cuál vaya a ser la respuesta del ordenamiento
la inseguridad, que, por supuesto, no sobrevino con jurídico y, dentro de él, las múltiples instancias que,
el prudente ejercicio de la función jurisdiccional. de un modo u otro, han de intervenir en —o pro-
Aquellos principios coloraron las resoluciones judi- nunciarse sobre— la operación para aprobarla, recha-
ciales, haciéndolas más abiertas a los fines y com- zarla, suspenderla o condicionarla y cuándo.
ponentes valorativos, pero pocas veces fundaron por
sí solas una decisión y cuando lo hicieron, estaba Se trata de un proceso absolutamente general, glo-
justificado. No cambió el modelo de derecho y su bal que afecta a todos los ordenamientos, y que
aspiración a la certeza. otorga una mayor importancia a la función juris-
diccional, garante de cualquier conflicto y límite
Ahora sí lo está haciendo. El problema no es con- siempre a la actuación de los poderes públicos. Este
ceptual, sino práctico. Si hoy una gran compañía, proceso conduce, probablemente, a un cambio de
de cualquier lugar del mundo, quiere realizar una paradigma jurídico tan importante como el que
operación de concentración económica, adquirien- supuso en su día el proceso codificador: ese dere-
do otra que opera, aun parcialmente, en el mismo cho que, desorganizado y múltiple en la Edad Media
sector y cotiza en algún mercado secundario oficial, y en la duradera noche (¿lo fue realmente?) del dere-
y debe lanzar una oferta pública de adquisición de cho común, se había simplificado, ordenado y com-
valores, difícilmente puede saberse a priori si la ope- pilado en las Codificaciones, se está ahora desbor-
ración va a poder realizarse o no; si el ordenamien- dando y multiplicando, como si recorriese el camino
to jurídico y el conjunto de instituciones que lo inverso. También pierde neutralidad valorativa y la
rigen, van a poder darle una respuesta afirmativa o
abstracción y la lógica se contaminan de elementos
negativa en forma de autorización o denegación,
técnicos que permiten una extraordinaria discrecio-
con condiciones que tampoco están del todo legal-
nalidad. Se vuelve a hacer incierto.
mente predeterminadas, y en un horizonte tempo-
ral extraordinariamente variable —pero dilatado— Esa incertidumbre afecta a la función del abogado
e incierto. que es —o era— un factor de certeza, al hilo de la
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14 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 23-2009

aspiración de certeza del derecho mismo, y que aho- sión legal en la función promocional del derecho
ra se enfrenta con las normas abiertas, los concep- ordenadora de la vida social y la abogacía queda
tos jurídicos indeterminados y la incertidumbre integrada en la propia actividad económica, partici-
esencial del resultado. Su función es puramente de pando en mayor medida en la toma de decisiones
medio, de actividad, mientras que la certeza es un empresariales. El asesoramiento jurídico, se preste
fin, ligado a la predecibilidad, sea del resultado de dentro o fuera de la empresa, deja de ser algo exter-
una operación debidamente diseñada y ejecutada, o no, o adicional, a la decisión: está formando parte
sea de su labor de esclarecimiento y fijación sub spe- de la decisión misma, de su gestación.
cie iuris. El abogado se limita a prestar un servicio
más, como el asesoramiento económico, de compe- Y como consecuencia también se ha de reforzar la
tencia o estratégico a cargo del director financiero o especialización del asesor legal, no ya por jurisdic-
de los responsables en la empresa de estas áreas. El ciones, ni por disciplinas o materias, sino por sec-
abogado, o el asesoramiento jurídico que presta, se tores de actividad empresarial: el derecho de la ener-
tiende a convertir así en una commodity: un activo gía, del medio ambiente, del mercado de valores, de
más o menos fungible y sustituible, cuya prestación los seguros, del sector financiero, de la alimentación
se mide por horas, no por calidades, y se compara o de la distribución, del transporte, segmentándose
por precios. las actividades económicas horizontal y vertical-
mente.
Y frente a los actuales conflictos, el problema es de
vehículo o cauce: nuestros tribunales no están pre- Esta abogacía de asesoramiento se orienta así no
parados para abordar litigios con el grado de com- sólo a la prevención del conflicto, sino a la preven-
plejidad y la dimensión técnica de los que genera ción del riesgo, que ya es en sí mismo un desvalor
hoy la vida de interrelación social. Cuando esta cla- económico. Riesgo es, en este sentido, toda situa-
se de problemas se elevan a la jurisdicción se pro- ción, o toda cualificación de una situación, capaz de
ducen enormes disfunciones y, a veces, sentencias generar una contingencia, un pasivo, una obliga-
desconcertantes. Tampoco la celeridad del tráfico ción, una responsabilidad, o una pérdida de valor.
económico admite la judicialización de los conflic- Tanto el riesgo operativo o de negocio, como el ries-
tos. De hecho, los conflictos de que estamos hablan- go regulatorio o de compliance, sea la fuente de éste
do se producen y resuelven —cuando se resuel- heterónoma o autónoma, cuando es la propia
ven— ante el regulador. Y ahí el abogado es un empresa, el propio sujeto, quien se autoimpone
interlocutor de otro estilo: tiene que inspirar con- mecanismos de control cuya no observancia tiene
fianza, estar muy próximo en la interlocución a la que considerarse por sí misma riesgosa y tiene por
empresa y a quien tiene que evaluar la operación; ello que comprobar y desvelar.
ofrecer alternativas que surgen del diálogo, respon- La Serbanes Oxley Act de 2002, contenía una sección
der rápidamente a la objeción o la sugerencia. Natu- específica, la 7245, luego desarrollada con gran pro-
ralmente, este estado de cosas no es el de toda la lijidad, para establecer reglas de responsabilidad
abogacía; pero genera una nueva función de la abo- profesional para abogados que, de cualquier modo,
gacía. actúan en representación o defensa de emisores,
incluyendo los abogados internos, de modo que
tuvieran la obligación de informar de cualquier indi-
5 · LA ABOGACÍA ANTE EL FUTURO cio de quebrantamiento de una norma o de un
Si proyectamos estas ideas sobre la que parece ser la deber fiduciario dentro de la compañía, o por un
situación en los próximos años, el resultado creo agente actuando por cuenta o en interés de la com-
que se asemejará al siguiente: pañía, al responsable de la asesoría jurídica o al pri-
mer ejecutivo de la entidad, y si éstos no respon-
(i) El incremento de la abogacía no contenciosa y la diesen adecuadamente, al Comité de Auditoría del
prevención del riesgo Consejo de Administración; órgano impuesto en
Se trata de una continuación del proceso que ya nuestro ordenamiento para las sociedades cotizadas
vivimos: frente al «abogado de toga», se incrementa- —todavía sin esas obligaciones colaterales para los
rá aún más, en el cómputo relativo de las funciones abogados— por la Ley del Mercado de Valores, a
posibles dentro de las profesiones jurídicas, la abo- partir de sus modificaciones por la Ley 44/2002, de
gacía no contenciosa, ajena al ejercicio ante los tri- Medidas de Reforma del Sistema Financiero y la Ley
bunales, sean jurisdiccionales, como de costumbre, 62/2003, de 30 de diciembre, que extiende sus fun-
o arbitrales. En consecuencia, se potencia la profe- ciones mucho más allá del ámbito originario de la
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TRIBUNA ABIERTA 15

auditoría de cuentas, para comprender todo el ries- creciente complejidad del proceso, que seguramen-
go operativo o de negocio de una sociedad, y don- te hará de él algo diferente del que nació de nues-
de también los abogados, internos o externos, tie- tras leyes procesales.
nen que intervenir cada vez más en los muy
No es ajeno a este fenómeno la presión de los clien-
costosos procesos de cumplimiento y autoevalua-
tes sobre los abogados, que se saben «vigilados» por
ción para excluir posibles riesgos.
empresas o particulares probablemente bien aseso-
(ii) La importancia de la conciliación y mediación rados al margen del letrado interviniente en el pro-
ceso, bien por abogados internos, si se trata de una
Entre el abogado preventivo y el abogado del con-
empresa, bien por la posible consulta a otros letra-
flicto cobrará cada vez más importancia el abogado
dos, algo normal en un mercado cada día más abier-
de la conciliación y la mediación; en todos los sec-
to y dinámico. También la presión de la responsa-
tores de la actividad, no sólo en el económico o
bilidad profesional, cada vez más exigida y otorgada
comercial, también en el personal y familiar. El abo-
por nuestros jueces y tribunales. Basta introducir en
gado posee, por su actividad profesional y expe-
una base de datos de jurisprudencia la voz «respon-
riencia, lo que en la jerga educativa de hoy en día
sabilidad civil profesional» para comprobar que, en
son las destrezas, habilidades y competencias idó-
los últimos años, la mayoría de las sentencias que
neas para la mediación, para la sumisión a contra-
aparecen bajo ese criterio de búsqueda tratan de la
dicción dialéctica de los intereses de una parte en la
responsabilidad de los profesionales del derecho que
búsqueda de una solución transaccional.
actúan en el proceso: abogados y procuradores (con
La generalización de esa actividad la extiende, inclu- clara «ventaja» para los primeros). Como reacción,
so, al campo de lo jurídico público y legislativo: los el abogado se ve obligado a desarrollar toda la ima-
abogados como «mediadores», tal vez en sentido ginación posible y a promover todos los recursos e
amplio, entre personas físicas, empresas individua- incidentes imaginables, apurando al límite —y a
les o colectivas, asociaciones de consumidores o de veces más allá del límite— las posibilidades forma-
ciudadanos, agrupados sectorialmente o por cua- les de la defensa. Podemos identificar algunos vec-
lesquiera centros de interés, de un lado, y los pode- tores de transformación del proceso:
res públicos, como tutores del interés general, de
— La multiplicación y focalización de las cues-
otro, sea en el poder ejecutivo o en el legislativo. Esa
tiones procesales previas, que lastran las actua-
«mediación» expresa el contacto negociado entre
ciones y dilatan extraordinariamente la duración
agentes sociales y organizaciones y poderes públi-
total del proceso: cuestiones de jurisdicción,
cos, generalizándose en la fase preparatoria de los
foro, pluralidad de partes, pluralidad de proce-
procesos legislativos o regulatorios, en forma de
sos que generan acumulaciones y litispendencia,
representación de intereses colectivos para el trasla-
o que pueden producir cosa juzgada, entre otras.
do de posiciones y demandas, la negociación o el
mero asesoramiento. — La tutela de intereses colectivos o difusos,
contemplado ya en nuestras leyes procesales,
(iii) La transformación del procedimiento judicial
creando un caldo de cultivo favorable a las class
La creciente complejidad de la vida económica lle- actions, donde la singularidad del caso puede
vará muy probablemente al aumento de los proce- reflejar la totalidad del problema social, inclui-
sos judiciales. En los últimos años, tal y como en da la posibilidad de indemnizaciones punitivas
España demuestran las estadísticas del Consejo análogas a las de otros sistemas.
General del Poder Judicial y los números ciertos de
— La focalización del proceso en la revelación
que disponemos en el Colegio de Abogados de
de información y documentos, dando lugar a
Madrid, deducidos de la gestión de la asistencia jurí-
una mayor intervención del órgano jurisdiccio-
dica gratuita a los ciudadanos sin recursos que orga-
nal en la práctica de las pruebas, y a un mayor
niza el Colegio, el número de procesos crece a
compromiso del abogado para su aportación y
dobles dígitos en una secuencia extremadamente
práctica. Frente a la idea de que cualquier pos-
difícil de asumir y procesar por abogados y tribu-
tura procesal es legítima, si sirve al interés del
nales, sin medidas excepcionales de mejoras mate-
cliente, nos enfrentamos al incremento de las
riales, organizativas y, sobre todo, de gestión, que
obligaciones de la buena fe procesal y a la coo-
no se están adoptando.
peración al resultado veraz y justo del proceso.
Pero junto a este incremento del número de los pro- No es ocioso recordar que en el Título XXII del
cedimientos concurre otro factor que lo agrava: la Libro V de la Novísima Recopilación de 1804,
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16 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 23-2009

su Ley VIII, recogiendo una pragmática de los ferir el arbitraje con la jurisdicción, planteando
Reyes Católicos, prescribía «que los Abogados ... antes del procedimiento arbitral, o en su curso, toda
no aleguen cosas maliciosas, ni pidan términos para clase de cuestiones en sede jurisdiccional: la exis-
probar lo que saben o creen que no van a aprove- tencia del convenio arbitral o su eficacia; la preten-
char, o que no se puede probar». Poco nuevo bajo sión, con base o no en la inexistencia o ineficacia del
el sol, aunque ahora se plantee, además, el deber convenio arbitral, de que el juez ordene la no pro-
de cooperar en la producción documental. secución del arbitraje; el planteamiento ante la juris-
— La búsqueda de un balance de calidad entre dicción de la misma cuestión de fondo para la que
la esforzada actuación de los abogados y la res- se comprometió el arbitraje a fin de generar litis-
puesta del tribunal. No será posible mantener la pendencia en el arbitraje, introduciendo en dicha
extraordinaria asimetría actual. La calidad y cuestión otras posibles conexas que puedan plan-
complejidad de los escritos forenses producidos tear en sede arbitral la objeción de su arbitrabilidad;
por los abogados ha crecido enormemente en el recurso, como demandantes o demandados, a
los últimos años. La calidad de la prestación pro- sujetos para los cuales la extensión subjetiva del
fesional ya no es un plus que se añade a deter- convenio arbitral puede ser dudosa, en los denomi-
minadas actuaciones, sino un prerrequisito del nados arbitrajes complejos, multiparte o multicon-
encargo y de la prestación. La organización y trato.
especialización de los despachos profesionales Lo cierto es que los arbitrajes tienden a sustanciar-
va también en ese mismo sentido. Sin embargo, se en períodos mucho más largos y a detenerse en
las resoluciones judiciales se siguen dictando sus inicios por excepciones e incidentes procesales
casi con los medios de siempre, más el ordena- como los apuntados y otros. Y en el arbitraje, aún
dor para el proceso de textos y el acceso a las en mayor medida que en la jurisdicción por influen-
bases de datos; con medios semejantes pero con cia de la práctica de abogados (y árbitros) proce-
mucha más presión, por el número y la com- dentes de sistemas de common law, el proceso se
plejidad de los asuntos que pesan sobre el focaliza en la revelación de información y docu-
juzgado. El efecto combinado de todos estos fac- mentos dando lugar a esa mayor intervención del
tores: un enorme, probablemente intolerable, tribunal arbitral en la práctica de las pruebas, regu-
desbalance entre lo que pone el profesional y la larmente antes de los hearings finales, lo que obliga
parte que lo apoya, y el producto que se obtie- a los árbitros a concertarse, con o sin las partes, con-
ne en forma de sentencia. sumiéndose tiempos adicionales. La rapidez y la efi-
(iv) La contaminación del arbitraje cacia del arbitraje parecen estar en entredicho.
Tampoco hay duda de la creciente importancia Por último, el arbitraje comienza a padecer también
del arbitraje comercial, tanto del doméstico como del de aquello que en la jurisdicción parecía un proble-
internacional, prácticamente imprescindible por ma consustancial: el desbalance de calidad entre la
razones de neutralidad negocial, para evitar la minutísima actuación de los abogados (devengan-
dependencia de la jurisdicción de una de las partes do en ocasiones unos honorarios que implican tam-
contratantes. Sin embargo, la perspectiva de futuro bién un especial esfuerzo para las partes) y el carác-
no es únicamente la del crecimiento lineal de los ter más bien parco de algunos laudos arbitrales, a
arbitrajes mediante la extensión en el tiempo y en veces fundados en demasiada medida en el buen
el espacio del arbitraje que, como institución, hoy sentido y principios generalísimos de lex mercatoria
conocemos. que se superponen al derecho material aplicable,
prácticamente ausente de buena parte de los laudos:
Las razones que conducen a procesos judiciales más una respuesta que las propias partes perciben que
complejos no hay motivo para que no operen de no está a la medida del esfuerzo realizado y del
modo semejante en el mundo del arbitraje. Lo
tiempo dedicado.
hacen, debilitando la pretensión de rapidez y efica-
cia que le es consustancial: la presión por «ganar»
el arbitraje, o dificultar y demorar la pérdida, ejer-
6 · LA RESPUESTA A LA GLOBALIZACIÓN
cida desde clientes bien asesorados, conscientes de
Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL
sus derechos y de las responsabilidades del aboga-
DE LA ABOGACÍA
do, o del equipo de abogados, conducen a importar
desde la jurisdicción hacia el arbitraje técnicas de En íntima conexión con lo que acabo de afirmar,
excepción e incidencia procesal, cuando no a inter- ganando generalidad y tal vez perdiendo algo de
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TRIBUNA ABIERTA 17

intensidad, las profesiones jurídicas tienen que res- mica y de relación. Y esa respuesta a las demandas
ponder a la globalización del derecho, de las rela- de una sociedad global no puede quedarse en una
ciones sociales y económicas, y de la organización mera adecuación técnica, estructural y organizativa
de los operadores jurídicos. al ingrediente de internacionalidad en el tráfico jurí-
dico y a la celeridad y multiplicación de las comu-
La profesión de abogado está sufriendo en todas par-
nicaciones y la información. Tiene que haber, desde
tes una profunda transformación, y, sin duda, uno de
el compromiso y la responsabilidad, una respuesta
los vectores más característicos de esa transformación
axiológica, que incorpore los alores de justicia y soli-
es su internacionalización: en los clientes, en los
daridad que demanda la sociedad actual y que, de
asuntos, en los Tribunales (como la Corte Penal Inter-
siempre, han estado en la base del quehacer de los
nacional o el Tribunal Europeo de los Derechos
abogados.
Humanos). Y, como consecuencia, en la propia
estructura de los despachos de abogados. Pero ese es Desde que, como profesor de derecho civil, expli-
sólo un dato. Los abogados podemos ser referente caba los contratos de obra y de arrendamiento de
en un mundo sin fronteras. Dicho de otro modo: servicios, siempre he sentido disgusto ante la ima-
queremos contribuir activamente a hacer posible gen simplista y mercantilizada del abogado defini-
un mundo sin fronteras; o, siendo más precisos, un do por la relación bilateral y contractual con su
mundo donde las fronteras no sean un factor de cliente, como si su función se agotara en el cumpli-
exclusión, sino de inclusión, para indicar hasta don- miento de un encargo profesional remunerado.
de alcanza, con toda su eficacia y desde nuestra ple-
El artículo 1.1 del Código de Deontología de los
na responsabilidad, las acciones positivas dirigidas a
Colegios de Abogados de la Unión Europea (CCBE)
tutelar y conformar el interés general. Así, los valores
contiene una definición de la función del abogado
de la justicia y la solidaridad no dependan en tan gran
en la sociedad extraordinariamente precisa, que
medida del principio de la territorialidad, insuficien-
vincula el respeto al Estado de Derecho a la función
te para explicar la complejidad de las relaciones que
esencial del abogado, cuyas «obligaciones no se limi-
se dan hoy en un espacio multidimensional donde
tan al fiel cumplimiento de lo encomendado, en el ámbi-
surgen en red, frente a los Estados y sus réplicas, múl-
to de la legislación aplicable», ya que el abogado «debe
tiples centros de poder interconectados, en una socie-
servir los intereses de la Justicia, así como los derechos
dad civil que ya no necesita del impulso oficial o de
y libertades que se le han confiado para defenderlos y
grandes medios para alzar su voz y articular un dis-
hacerlos valer». El abogado no tiene obligaciones
curso plural, consistente y transformador como pue-
sólo para con su cliente, sus colegas, su colegio pro-
de ser —debe ser— el de la abogacía y las profesio-
fesional, o los Tribunales; también los tiene frente al
nes jurídicas apoyadas en sus organizaciones,
público, es decir frente a la sociedad. Nuestro Esta-
institucionales o de asociación libre y voluntaria.
tuto General de la Abogacía define, más sucinta-
En esta sociedad global en que vivimos, precisa- mente, la abogacía como «una profesión libre e inde-
mente porque la globalización ha sobrevenido de pendiente que presta un servicio a la sociedad en interés
forma espontánea y precipitada, faltan instituciones público y que se ejerce en régimen de libre y leal com-
globales que ordenen las consecuencias de la glo- petencia». La vocación de servicio público forma
balidad. Instituciones que permitan: la gestión de la parte esencial de la abogacía.
inmigración, la gestión de las desigualdades y las
Son muchos los aspectos de nuestra profesión orien-
injusticias; la gestión de las crisis económicas gene-
tados al interés general, incluso superponiéndose al
ralizadas o la gestión de los conflictos internaciona-
interés privado del cliente si éste es, de forma paten-
les. Es evidente que las profesiones jurídicas en
te, un interés espurio. No podemos olvidar que en
general, y los juristas aquí reunidos, en particular,
nuestro sistema legal el Estatuto General de la Abo-
no podemos remediar todo esto; pero pocos secto-
gacía impone como deber fundamental del abogado,
res de la sociedad civil pueden ayudar mejor a supe-
en tanto que partícipe en la función pública de la
rar esa carencia.
Administración de Justicia, el de cooperar con ella
Hablar hoy de la internacionalización de la profe- de modo que en ningún caso la tutela de los intere-
sión jurídica, pensando en una proyección de futu- ses que se le confían pueda «justificar la desviación del
ro, es quedarse muy cortos. La globalización en el fin supremo de la justicia a que la abogacía se halla
derecho aparecerá, precisamente, como la puesta en vinculada»; y la justicia no es un nombre, un flatus vocis,
red de los actores y operadores jurídicos, implica- sino un valor superior del nuestro ordenamiento
dos en las decisiones que conforman la vida econó- jurídico a tenor del artículo 1 de la Constitución
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18 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / 23-2009

española. De forma análoga, el artículo 2.3 de nues- Pero no me refiero a un sentido más o menos difuso
tro Código Deontológico obliga al abogado a pre- de la responsabilidad social, sino a la responsabilidad
servar su independencia frente a toda clase de que se traduce en actuaciones precisas con destina-
presiones, exigencias o complacencias que la limi- tarios concretos, aunque se identifiquen inicialmen-
ten, aunque provengan del propio cliente. te como colectivos, que, en la medida de lo posible,
consistirán en aquellas prestaciones profesionales en
Los abogados y los profesionales del derecho, que
las que el abogado es experto, orientadas a mejorar
están en contacto permanente con el valor superior
el acceso a la justicia o las condiciones de vida de los
de la justicia y los derechos fundamentales de las
más necesitados. Hay que hacer de la responsabili-
partes, tienen obligaciones frente a la sociedad en
dad social de la abogacía una seña de identidad de la
toda intervención profesional. Pero la tienen tam-
profesión. No un plus con el que añadir una conno-
bién más allá de esa intervención profesional. La
tación bienintencionada y positiva a la actividad pro-
función social y, como consecuencia, la responsabi-
fesional del abogado o del jurista; sino de un aspec-
lidad social son inherentes a la abogacía.
to sustancial, definitorio, de su actividad.
La responsabilidad social corporativa se ha conver-
Para finalizar, me pregunto si después de lo expues-
tido para las empresas en una exigencia del merca-
to queda algún espacio para el profesional del dere-
do —de la sociedad, por tanto— que les obliga a ir
cho apegado a la tradición, para el abogado perso-
más allá de las obligaciones legalmente establecidas
nal, a solas consigo mismo y a solas con el cliente,
para atender a sus empleados, consumidores, socios
o delante de un papel o una pantalla en blanco.
o proveedores, y mejorar la situación de las comu-
Como Catedrático de Derecho civil, he procurado
nidades donde se proyecta su acción. Deben hacer-
siempre huir de las definiciones. Sin embargo, por
lo con transparencia, de una forma regular que tien-
esta vez, la definición clásica arroja algo de luz sobre
de a homogeneizarse para facilitar la evaluación y la
lo definido: el derecho civil es el derecho de la per-
comparación; incluso frente al mandato básico para
sona de carácter más general, el que la contempla
las sociedades mercantiles de maximizar el benefi-
en sí misma, en el medio familiar y en su vida bási-
cio de sus accionistas. La contradicción puede sal-
ca de interrelación. ¿Hacen falta tantos intermedia-
varse diciendo que la responsabilidad social corpo-
rios («operadores jurídicos») y tantas aparentes
rativa es necesaria para atraer inversores y fidelizar
complejidades para dar un consejo como jurista o
clientes y empleados; pero la exigencia es anterior a
llevar un pleito, como abogado, para otorgar un tes-
la capacidad de aprovechar sus ventajas competiti-
tamento, o para deshacer el conflicto por no haber-
vas. Lo que está en juego es un concepto integrador
lo otorgado; para redactar un contrato de arrenda-
y axiológico de «creación de valor» o «riqueza»
miento de vivienda, o defender a un inmigrante en
(como en el artículo 128.1 de la Constitución) fren-
trance de ser expulsado?
te al «ánimo de lucro» a corto plazo en el puro sen-
tido mercantil. El derecho, junto a tareas de enorme capacidad de
transformación, ligadas en general a la actividad
Y si eso sucede en el dominio de las sociedades mer-
económica o tecnológica, conserva zonas enteras
cantiles, orientadas al beneficio económico, qué no
apenas sin cambios, casi iguales a hace 2.500 años.
debe suceder con los profesionales del derecho, y
Todavía podemos leer en un Código civil el derecho
en particular con los abogados, que operamos con
a perseguir por dos días consecutivos un enjambre
el valor de la justicia como herramienta de trabajo
de abejas, o cómo pueden abrirse en la pared
y planteamos y resolvemos problemas complejos
medianera huecos de 30 centímetros de lado, reme-
con el consejo, la mediación o la defensa, acostum-
tidos con alambre de hierro. Sigo pensando que si
brados a autoexigirnos esa función social que tras-
un ciudadano romano levantara hoy la cabeza, el
ciende la relación con el cliente bajo la óptica de un
derecho sería uno de los pocos temas de conversa-
encargo pagado y reunimos óptimas condiciones
ción.
para liderar la búsqueda de la paz social. No se tra-
ta de fidelizar, con la exhibición de la propia res- Las profesiones jurídicas tienen, como el derecho,
ponsabilidad social, a clientes, abogados o empleados valores que tienden a mantenerse en el tiempo y que
de la firma; ni de utilizarla como herramienta de son profundamente personales, individuales. Así le
marketing, aunque colateralmente también pueda sucede a la abogacía con los valores de la indepen-
serlo. Socializamos, desde el privilegio de un título dencia y la libertad de criterio. Siempre existirá
profesional, el retorno a la comunidad de una par- aquella soledad de abogado el último día de un pla-
te de lo que la comunidad nos ha dado. zo, o a medio metro del cristal del locutorio en una
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TRIBUNA ABIERTA 19

prisión. Es desde esos valores personales como hay nización y el cambio; no la esencia de la abogacía o
que aproximarse, en tanto que jurista socialmente de la profesión jurídica. Desde la larga historia del
implicado, al problema preventivo, paliativo, deci- derecho y de la jurisprudencia, en su más amplio
sorio o de ordenación autonómica de la actividad sentido, no será difícil mirar el futuro y orientarse
futura, sea cual sea la forma de organización del acto en los cambios, que nosotros mismos hemos de pro-
de prestación del servicio jurídico. La forma, los mover en la búsqueda constante de la paz social, la
métodos, son lo diverso; lo afectado por la moder- solidaridad y la justicia.