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¿Cómo te cambiaria el cuerpo en el espacio?

En la Tierra, la gravedad causa que la mayoría de los fluidos del cuerpo se distribuyan en el
área debajo del corazón. Sin embargo, vivir en el espacio con menos gravedad permite que
los fluidos del cuerpo se extiendan igualmente por todo el cuerpo. Cuando los astronautas
viajan al espacio por primera vez, se sienten como si tuvieran un resfriado y sus caras se
ven hinchadas. Muchos de los astronautas dicen que no sienten sed a causa de este
movimiento de fluidos. El cuerpo nota este movimiento y cree que se aumentó el volumen
de la sangre. Para remediar esto, el cuerpo elimina lo que cree que son fluidos adicionales
de la manera normal, es decir a través de los riñones, lo cual resulta en frecuentes visitas al
baño. Una vez que este fluido “de sobra” haya sido descargado del cuerpo, los astronautas
se ajustan al espacio y por lo general se sienten bien.
Las caras hinchadas y la sensación de mareos espaciales son cambios que los astronautas
sienten a corto plazo. Dentro de tres días después de regresar a la Tierra, los astronautas
vuelven a tener niveles de fluidos normales, y sus cuerpos regresan a la "normalidad."
Algunos efectos son de duración más larga. La gravedad reducida causa pérdida de calcio
en los huesos y músculos débiles. Durante una misión espacial, ejercicios de resistencia y
una buena nutrición pueden neutralizar algunos de estos cambios. Una vez que hayan
regresado a la Tierra, los astronautas continúan sus ejercicios para fortalecer sus huesos y
músculos debilitados. Los científicos observan cuidadosamente a los astronautas antes,
durante, y después de vuelos hacia el espacio.
Los ambientes espaciales afectan también el sentido del tiempo del astronauta. Mientras
viaja alrededor de la Tierra, el astronauta hace órbita a la Tierra cada 90 minutos. Esto
significa que pueden ver la salida y la puesta del sol cada 90 minutos. A pesar de que es una
visión maravillosa, esto puede confundir al cuerpo e interrumpir el sueño. Para limitar esta
interrupción, las tapas sobre las ventanas ayudan a bloquear el sol. Nuestro "reloj interno"
está puesto para un ciclo de luz y oscuridad de 24 horas. Este reloj interno se conoce como
el ritmo circadiano y casi siempre se reajusta cuando se expone diariamente a la luz. Los
ritmos circadianos están firmemente relacionados con el ciclo de luz/oscuridad. Ayudan a
ajustar la rutina de dormir y comer de todos los seres vivientes, incluyendo los humanos.
El cambiar el ritmo circadiano del cuerpo casi siempre resulta en cambios del cuerpo.
Muchos viajeros que cruzan las zonas del tiempo se quejan de "desfase de horario (jet lag)"
con sus sensaciones de cansancio, desorientación e insomnio. ¿Alguna vez haz tenido
"desfase de horario"? Probablemente te sentiste confuso y malhumorado. Imagínate como
se deben sentir los astronautas cuando su ciclo de sueño cambia durante los largos viajes
espaciales. Casi siempre permanecen en la hora media de Greenwich (GMT) mientras
hacen órbita a la Tierra, pero cambian a hora de Houston o de Moscú para ciertas
actividades, como el acoplamiento con una nave de reserva y Actividades Extravehiculares
(fuera de la nave). Una vez que se terminen éstas, los astronautas vuelven al GMT.
Algunas señas de envejecimiento son parecidas a los cambios causados por vivir en un
ambiente de gravedad reducida. En ambos casos se encuentran cambios en el ciclo de
sueño, así como músculos y huesos debilitados. Mientras investigan maneras de invertir los
efectos del vivir en un ambiente de gravedad reducida, los científicos también están
aprendiendo más sobre lo que le sucede al cuerpo mientras envejece.