PALABRAS DE LA

PRESIDENTA DEL PARTIDO
POPULAR DE MADRID EN EL
PANEL “NACIONALISMO Y
LIBERTAD” DEL VII FORO
ATLÁNTICO, “LA
CONSOLIDACIÓN ECONÓMICA
E INSTITUCIONAL DE
IBEROAMÉRICA: RETOS Y
DESAFÍOS”, ORGANIZADO
POR LA FUNDACIÓN
INTERNACIONAL PARA LA
LIBERTAD
(Madrid, 8 de julio de 2014)
1

Queridos coparticipantes en
este Panel sobre “Nacionalismo y
Libertad”, querida Rosa Díez y
querido Francesc de Carreras,
Quer i dos ami gos de l a
Fundación Internacional para la
Libertad,

Señoras y señores,




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Antes de entrar en la materia
de este debate, que es asunto
verdaderament e muy seri o,
quiero felicitar a esta Fundación
Internacional para la Libertad por
la ingente tarea que lleva a cabo
en defensa de la libertad, que es,
desgr aci adament e, un bi en
demasiado escaso en todo el
mundo. Y que, además está
siempre amenazada.


3
Defender la libertad en los
países hispanoamericanos, y
también en España, sigue siendo
un deber ineludible para todos los
que creemos que la libertad tiene
que ser la clave de arco de toda
l a vi da en soci edad, en l o
económico y en lo político.

A esta defensa de la libertad
se entrega con inteligencia y
entusiasmo la Fundación que hoy
nos ha convocado.
Por eso quiero felicitar a la
Fundación y a todos los que
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colaboran con ella, empezando
por su Presidente, mi amigo y
admirado Mario Vargas Llosa, por
todo el trabajo que realizan.

Además de felicitar a los
organizadores de este encuentro,
también quiero agradecerles que
hayan contado conmigo para
participar en él, y para hacerlo en
un Panel que plantea uno de los
problemas más candentes que
tenemos en España: la relación
de la libertad con el nacionalismo.
Un problema que en España lo
tenemos muy vivo. Pero que,
5
además, es un problema que
p l a n e a s o b r e t o d a s l a s
sociedades y sobre todos los
países del mundo. Y al que, como
a los toros en la plaza, no hay
que perderle la cara nunca.





Todo lo contrario, dado que los
nacionalismos son un peligro
para la libertad, hay que estar
6
siempre en guardia frente a ellos
y, en primer lugar, hay que
l l e n a r s e d e a r g u me n t o s
dialécticos para combatirlos.

Eso es lo que vamos a hacer
aquí.



Si he agr adeci do a l os
organizadores que me inviten a
participar en este Foro, también
quiero agradecerles que me
7
hayan colocado junto a dos
importantes personalidades de la
vi da pol í t i ca e i nt el ect ual
española que se han distinguido
por su toma de posición en este
asunto.



A Fr ancesc de Car r er as
llevaba mucho tiempo con ganas
de conocerle personalmente. Así
que estar hoy con él es otra razón
más para estar agradecida a la
Fundación para la Libertad.
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Tenía ganas de conocerle
porque hace mucho tiempo que
si go sus ar t í cul os en “ La
Vanguardia” y en “El País”.
Artículos que, para empezar,
están escritos con una claridad
que l os l ec t or es s i empr e
agradeceremos.
Es decir, que el profesor
Francesc de Carreras, cuando se
pone a escribir lo hace buscando
que se le entienda todo. ¡Y vaya
si se le entiende!

9
De Francesc de Carreras se
podría decir que es un jurista de
r econoci do pr est i gi o y un
acr edi t ado Cat edr át i co de
Derecho Constitucional, pero eso,
desgraciadamente, se escucha
hoy de muchos, que, después,
defraudan de manera lamentable.

A mí, por el contrario, Francesc
de Carreras no me defrauda
nunca con sus artículos. Que
siempre me hacen pensar y que,
a d e m á s , s u e l e n d a r m e
10
argumentos para afrontar el
debate constante que tenemos en
España con los nacionalismos.





Si digo que estoy cien por cien
de acuerdo con él, a lo mejor me
pillo los dedos. Pero la verdad es
que ahora no recuerdo ninguna
materia fundamental sobre este
asunto en la que no lo esté.

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Su presencia en este Panel me
va a librar de meterme en el
jardín de las infinitas teorías que
existen sobre los fundamentales
conceptos de nación, estado o
naci onal i dad, o sobr e l os
i nt r i ncados ver i cuet os del
derecho constitucional.
Porque el asunto que estamos
tratando ha sido y es la fuente de
una literatura científica inmensa.
Y en España, además, es fuente
de una aún más i nmensa
literatura de debate político.
Sobr e t odo en l os úl t i mos
12
tiempos, en los que raro es el día
en que no leemos un par o más
de artículos sobre este asunto.




Para todas las cuestiones
teóricas que aquí se susciten, ya
empiezo por declarar que me
remitiré a la inteligencia y a la
sabiduría del Profesor Carreras.

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La otra personalidad con la
que tengo la satisfacción de
compartir mesa es Rosa Díez.

Rosa Díez es hoy la líder de
un par t i do que t i ene unos
orígenes íntimamente ligados al
asunto que hoy nos convoca.
Porque si Rosa Dí ez se
marchó del Partido Socialista, en
el que había militado casi toda su
vida, se marchó por no estar de
acuerdo con la política que los
soci al i st as español es han
14
p r o p u g n a d o c a r a a l a s
reivindicaciones nacionalistas.

Esa ruptura con la línea oficial
del PSOE podr í a haber se
sal dado como se sal dan l a
mayoría de las rupturas en el
sistema de partidos que tenemos
en España: con la condena de
Rosa al ostracismo.
Pero su personalidad y su
espíritu combativo la han llevado
a crear un partido, cuya seña de
identidad es, precisamente, la de
oponerse a las pretensiones
nacionalistas.
15

Esto tiene un especial interés y
significado por provenir de una
destacada representante de la
izquierda como es Rosa.


Y es que el auge de los
nacionalismos periféricos en
España no puede entenderse sin
analizar la posición que los
par t i dos de i zqui er da han
mantenido en relación a las
p r e t e n s i o n e s d e e s o s
16
nacionalismos desde la Guerra
Civil.





No es éste el lugar para llevar
a cabo un análisis histórico
p o r me n o r i z a d o d e e s a s
r el aci ones de l a i zqui er da
española con los nacionalistas. Ni
pretendo arrogarme el papel de
historiadora de esas relaciones.
17






Pero para mí es evidente que,
si los partidos de la izquierda
tradicional española, el PSOE y el
PCE, se hubieran mantenido
f i e l e s a s u s o r í g e n e s
internacionalistas y no hubieran
buscado al i anzas con l os
nacionalistas, el peso que han
18
alcanzado éstos en la política
española sería muy distinto.



Fue la Guerra Civil la que
a c e r c ó a l o s p a r t i d o s
nacionalistas con los partidos de
izquierda a la hora de unir sus
fuerzas contra Franco. Aquella
unión continuó durante los años
de la dictadura y adquirió una
característica muy curiosa e
importante, que merece la pena
19
analizar. Y es que fueron los
partidos de izquierda los que con
más ahínco mantuvieron las
reivindicaciones nacionalistas.

Hay que saber que, por unas u
otras razones, la única oposición
efectiva al franquismo se articuló
alrededor del Partido Comunista.

Y fue precisamente el Partido
Comunista el que, con su sección
catalana, el PSUC, encabezó las
reivindicaciones nacionalistas.
20




De manera que, a la muerte de
Franco, las fuerzas de oposición,
agl ut i nadas por el Par t i do
Comunista, popularizaron un grito
que, analizado ahora, resulta
especialmente significativo. En
aquellos meses previos a la
Transición los antifranquistas
gritaban: “¡Libertad, amnistía y
estatuto de autonomía!”.
21



Y s e ñ a l o q u e e s mu y
significativo porque colocaba al
mismo nivel tres reivindicaciones
que cualquiera puede entender
que tienen muy diferente alcance.

Pedir “libertad” después de 36
a ñ o s d e d i c t a d u r a e r a
absolutamente lógico y legítimo.
Creo que no hace falta resaltarlo.

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Como t ampoco hay que
explicar demasiado la importancia
que tenía la reivindicación de la
amnistía. Los españoles de 1975
querían acabar con medio siglo
de historia anómala, llena de
enfrentamientos fratricidas, y,
sobre todo, querían acabar con
las secuelas de una guerra civil
muy cruel y tremenda. Para lograr
eso se hacía imprescindible una
amnistía, que, como saben, es
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palabra de la misma raíz que
amnesia, es decir, “olvido”.
Hoy resulta cuando menos
chocant e que l a i zqui er da
española colocara, al lado de
est as dos r ei vi ndi caci ones
absolutamente esenciales para la
recuperación de la democracia, la
del estatuto de autonomía, que
puede ser una reivindicación
legítima, pero de ninguna manera
esencial. Pues hace referencia a
la organización territorial del
Estado, que es una cuestión
24
posterior a la recuperación de la
democracia.
Si les he mencionado este
d a t o h i s t ó r i c o e s p a r a
demostrarles hasta qué punto las
reivindicaciones nacionalistas
fueron hechas suyas por los
partidos de la izquierda de origen
marxista. Durante la Guerra Civil,
en la posguerra y en los primeros
años de la Transición.



25

Recuperada la democracia, los
partidos nacionalistas llamados
moder ados ( Ci U y PNV) ,
favorecidos por la actual Ley
Electoral, han tenido a veces un
papel determinante a la hora de
l a f ormaci ón de gobi ernos,
c u a n d o l o s d o s p a r t i d o s
hegemónicos (PP y PSOE) no
conseguían la mayoría absoluta.
(En Alemania, por ejemplo, para
estar en el Bundestag se requiere
26
el 5% de los votos a nivel
nacional).
Parecía que la democracia
española había aceptado lo que
había predicho Ortega en sus
discursos del año 1932, durante
los debates en el Congreso para
la aprobación del primer Estatuto
de Autonomía para Cataluña, es
decir, que España tenía que
acostumbrarse a conllevar el
problema de las reivindicaciones
catalanas.

27

Parecía que los nacionalistas
c a t a l a n e s y v a s c o s , q u e
gobernaban ininterrumpidamente
en sus Regiones desde 1980,
cuando entraron en vigor sus
Estatutos de Autonomía, se
habían acostumbrado también a
ese tipo de convivencia con el
resto de los españoles. Porque la
realidad es que, hasta 2003 ni
si qui er a Jor di Puj ol habí a
mostrado su interés por reformar
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el Estatuto de Autonomía de
1979.
Y es entonces cuando, en
noviembre de ese 2003, otra vez
l a i zqui erda va a pegar un
empuj ón a l as aspi raci ones
naci onal i st as. Es ent onces
cuando Rodríguez Zapatero, en
una intervención absolutamente
desafortunada e irresponsable, se
compromete, en un mitin del PSC
para las Elecciones Autonómicas
catalanas, a aceptar cualquier
proyecto de reforma estatutaria
que provenga del Parlamento de
29
Cataluña, si es elegido presidente
del Gobierno de España.
Ent onc es el t r i unf o de
Zapatero en l as El ecci ones
Generales estaba prácticamente
descartado por las encuestas, por
lo que aquel compromiso mitinero
tenía mucho de “brindis al sol”.







30
S i n e m b a r g o , l o s
acontecimientos se precipitaron.
El PSC, en lo que ahora creo que
hasta ellos mismos reconocerán
un inmenso error, formó un
gobierno de perdedores al unirse
a ERC (el único partido catalán
q u e s i e m p r e h a s i d o
declaradamente independentista)
y a Iniciativa.



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Fue el Tripartito, que agudizó
su sectarismo con la firma del
Pacto del Tinell, por el que se
comprometían a no llegar nunca
a ningún tipo de acuerdo con el
Partido Popular, que, les gustara
o no, representaba y representa,
por lo menos a casi media
España.




32
Cuando, tras la matanza del
11M, forma gobierno Zapatero,
les faltó tiempo a los del Tripartito
p a r a i n i c i a r u n a c a r r e r a
desenfrenada en la elaboración
de un nuevo Estatuto, con el
aliciente de que el presidente del
Gobierno tenía empeñada su
palabra en aceptar cualquier cosa
que vi ni era del Parl ament o
catalán.


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El resto ya es muy conocido.
El proyecto embarranca porque
los de CiU no pueden permitir
que el Estatuto no sea elaborado
por ellos. Y es el propio Zapatero,
con Mas, ent onces en l a
oposi ci ón, el que l o saca
adelante.





34
Si me he detenido en esta
historia es para mostrarles el
papel det er mi nant e que l a
izquierda ha tenido siempre a la
hor a de dar pábul o a l as
reivindicaciones nacionalistas.







35
Y para terminar de exponer la
indiscutible responsabilidad que
los partidos de la izquierda
española tienen en el crecimiento
de los nacionalismos, basta
recordar el ref eréndum del
Est at ut o de Aut onomí a de
Andalucía, en febrero de 1980,
impulsado por el PSOE y el PC.




36
Aquel Referéndum, además
de para excitar nacionalismos
que no habían existido jamás,
si r vi ó par a acabar con l a
distinción que los constituyentes
habían querido señalar entre
“nacionalidades” y “regiones”, y
abrió la puerta para “el café para
todos”, que, a la larga, ha sido
percibido por catalanes y vascos
como un agravio comparativo.


37
Creo que la ruptura de Rosa
Díez con su partido de toda la
v i d a e s t u v o m o t i v a d a
precisamente porque llegó un
moment o en que consi deró
incompatible su compromiso con
l a i zqui er da con l a der i va
naci onal i st a del PSOE de
Zapatero. Porque la izquierda, de
s e r a l g o , d e b e r í a s e r
internacionalista y enemiga de
hacer distinciones por razón de
raza o de grupo sanguíneo.

38
Esa r upt ur a l a honr a y,
además, le ha servido para recibir
el voto de muchos españoles que
no están en absoluto de acuerdo
con que sean los partidos de
izquierda los más entusiastas
sostenedores de las aspiraciones
n a c i o n a l i s t a s , a h o r a y a
independentistas.

Señoras y señores,


39
Hace menos de un año el
Presidente de esta Fundación
para la Libertad, Mario Vargas
Llosa, que siempre ha combatido
el naci onal i smo como una
i deol ogí a que ha causado
“millones y millones de víctimas”,
declaraba con rotundidad que “el
nacionalismo es un regreso a la
t r i bu par a el udi r l a pr opi a
responsabilidad”, como decía
Popper.
40
Mientras que “salir de la tribu
es -para Vargas- el comienzo del
progreso y de la civilización”.

Esas palabras ya nos alertan
suficientemente del peligro que
los nacionalismos entrañan para
la libertad.





41
Sin contar con la terrible
experiencia que hemos vivido en
E s p a ñ a e n l o s a ñ o s d e
democraci a con l a agresi ón
constante de los terroristas que
siempre han dicho defender
reivindicaciones nacionalistas.






42
Por todo ello, creo que es
fundamental que, a la hora de
analizar cualquier movimiento
nacionalista tengamos claro que
la libertad de los individuos
siempre estará por encima de
cualquier tipo de aspiraciones
nacionalistas.

Muchas gracias.
43