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LOS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO

DE J. B. ALBERDI: LA GUERRA(∗)

María del Carmen Yerga de Ysaguirre
Prof. Adjunta "Fundamentos de Filosofía"

INTRODUCCIÓN

Es en el año 1870, ante la inminente guerra entre Alemania y Francia, la Liga
Internacional y permanente de la Paz ofrece un premio para quien escribiera sobre el
crimen de la guerra. Surge así una obra homónima de Alberdi, inconclusa, con el
carácter de un bosquejo, en la cual el pensamiento argentino se eleva por encima de
su propia cumbre, pues, su valor se mide por el alcance de su universalidad.

Nuestra hipótesis de trabajo consiste en considerar que el tema de la guerra es
analizado y desarrollado por el joven argentino, con características filosóficas que
llegan, en épocas posteriores, a oponerse a los tratamientos previos. Esto nos está
indicando un desarrollo en el pensamiento de nuestro autor, el cual, como ya lo
expresáramos en otro escrito (1) atraviesa por cuatro etapas en su formación filosófica.

El tema de la guerra es analizado por el joven Alberdi ya desde sus primeros
escritos; por ese motivo, en este trabajo de investigación rastrearemos sus planteos
con un criterio metodológico que incluya lo cronológico y lo sistemático
simultáneamente.

Usaremos, fundamentalmente, las fuentes directas por cuanto el acceso a las
mismas es posible y sólo en algún momento haremos referencia a bibliografía
secundaria.

Hemos abundado en textos y citas bibliográficas con una doble intención: a)
corroborar nuestras aserciones; b) brindarle al lector una guía eficaz para la consulta
del pensamiento alberdiano. Dado que el pensamiento de nuestro autor es tan
prolifero, hemos seleccionado de tan vasta obra, aquellos escritos que tratan sobre
nuestro tema.

Nuestra investigación está dividida en tres etapas: I)- romanticismo historicista;
II)- constitucionalismo; III)- pacifismo liberal del siglo XIX. Las mismas responden a sus
fundamentos jurídicos, éticos, sociales y políticos, sin olvidar que cada una se afinca en
una Filosofía que va ahondando en sí misma y que repercute directamente en su
concepción económica.

(∗
) Este trabajo de investigación ha sido subsidiado por la Asociación Cooperadora de la
Facultad de Ciencias Económicas de la UNC.
2

En las etapas antes mencionadas señalaremos las cuestiones bélicas que
fueron fuentes de preocupación del escritor tucumano; tales por ej: la lucha entre
unitarios y federales, los levantamientos contra Rosas, la batalla de Caseros, la guerra
contra el Paraguay y otras, puesto que, como él mismo sostiene en su "Autobiografía":
"Como no he vivido fuera de mi país sino para mejor estar presente en el por mis
escritos, la historia de éstos, que es la historia de mi vida, formará un libro
ocupado todo él de la República Argentina, pudiendo titularse: - La vida de un
ausente, que no ha salido de su país." (2).

PRIMERA PARTE: La noción de guerra en su etapa Romántico- Historicista

En esta etapa de su vida, que comienza alrededor de 1837, Alberdi ya ha
terminado sus estudios universitarios, ha recibido la influencia de la Ideología (3) del Dr.
Alcorta, y ahora traba amistad con el grupo romántico, con la formación del Salón
Literario de M. Sastre y la Joven Argentina de E. Echeverría. Filosóficamente recibe la
influencia de Herder y en cuanto a la Filosofía del Derecho de Savigny y Lerminier ( 4 ).

El Romanticismo Historicista (5), a través de sus representantes argentinos, nos
ofrece un nuevo tipo de filosofía de la Historia. El desarrollo histórico obedece a una ley
universal de la humanidad, la cual tiene en cada pueblo sus leyes particulares. Cada
pueblo contribuye con su idiosincrasia, con sus costumbres, lengua, religión y
particularidades históricas y geográficas a la síntesis universal de la humanidad que
constituye el progreso: "Los pueblos, como los hombres, no tienen alas; hacen
sus jornadas a pie y paso a paso. Como todo en la creación los pueblos tienen su
ley de progreso y desarrollo, y este desarrollo se opera por una serie
indestructible de transiciones y transformaciones sucesivas"(6).

Por lo tanto, debe existir un modo Argentino y Sudamericano de contribución al
desarrollo del espíritu universal que, para realizarse necesita revalorar lo nacional y
autóctono, la reflexión y respetar el tiempo y el modo de realización de cada pueblo. En
el caso de Alberdi y de muchos de los que luego fueron proscritos, Rosas encarnaba la
realización de la conciencia auténticamente nacional: "El desarrollo, Señores, es el
fín, la ley de toda la humanidad: pero esta ley tiene también sus leyes. Todos los
pueblos se desarrollan necesariamente, pero cada uno se desarrolla a su modo:
porque el desenvolvimiento se opera según ciertas leyes constantes, en una
íntima subordinación a las condiciones del tiempo y del espacio. Y como estas
condiciones no se reproducen jamás de una manera idéntica, se sigue que no
hay dos pueblos que se desenvuelvan de un mismo modo. Este modo individual
de progreso constituye la civilización de cada pueblo: ... " (7).

Durante este período de su vida, el joven filósofo ya ha escrito, con motivo de la
apertura del Salón Literario, el segundo Discurso de esa noche de Junio de 1837,
titulado: Doble armonía entre el objeto de esta Institución, con una exigencia de
nuestro desarrollo social; y de esta exigencia con otra general del espíritu
humano. Escribió también la Xª palabra simbólica del Dogma socialista o credo de
la Asociación de Mayo, con el título de: Abnegación de las simpatías que puedan
ligarnos a las dos grandes facciones que se han disputado el poderío durante la
3

Revolución. Es en este 1837, cuando publica, dedicado al gobernador de su provincia
natal, Tucumán, Don Alejandro Heredia, su Fragmento preliminar al estudio del
Derecho.
Antes de analizar de qué manera aborda nuestro autor el tema de la guerra en
cada uno de sus escritos, mostraremos en un ligero trazo, cuál es el contexto histórico
en que ellos se presentan.1820: derrota de Rondeau en Cepeda. Anarquía del año 20.
1825: el Congreso dicta la Ley Fundamental por la cual las provincias deberán regirse
por sus instituciones hasta que se dicte la Constitución Nacional. Tratado de amistad y
comercio entre las Provincias del Río de la Plata e Inglaterra. 1826: se crea la
Presidencia de la República. Bernardino Rivadavia es nombrado presidente. Se
sanciona la Constitución unitaria rechazada por las provincias. 1829: J. M. De Rosas
asume el gobierno de Buenos Aires con facultades extraordinarias. 1832: Rosas
devuelve las facultades extraordinarias. 1835: Rosas recibe el gobierno de Buenos
Aires con la suma del poder público. Ley de Aduana. 1836: creación de la Casa de
Moneda. 1838-1840: bloqueo Francés al puerto de Buenos Aires.1845-1848: bloqueo
Anglo-francés. Faltan todavía algunos años para que Rosas sea derrotado en Caseros
por el general Urquiza, después de numerosos, sangrientos e infructuosos intentos de
muchos argentinos, como Berón de Astrada (1839) y Juan Lavalle (1840). En el
interior de la Confederación veían en Rosas, como también lo hacían los proscritos, a
quien sometía y condenaba al país al atraso.

Ubicado en pleno apogeo del romanticismo historicista, el joven tucumano, en el
Discurso inaugural del Salón Literario, atribuye las guerras a una defección de los
pueblos que, como el nuestro, no han buscado solidariamente su "perfección
indefinida": "Al caer bajo la ley del desenvolvimiento progresivo del espíritu
humano, nosotros no hemos subordinado nuestro movimiento a las condiciones
propias de nuestra edad y de nuestro suelo: No hemos procurado la civilización
especial que debía salir como un resultado normal de nuestros modos de ser
nacionales: y es a esta falta, que es menester referir toda la esterilidad de
nuestros experimentos constitucionales.". (8).

Pero si bien es cierto que " La fuerza material rompió las cadenas que nos
tenían estacionarios, y nos dio movimiento: que la filosofía nos designe ahora la
ruta en que deba operarse este movimiento." (9). Nuestros pueblos no han
comprendido que es necesaria una armonía entre su desarrollo particular y el
desarrollo general del espíritu humano. Y esa armonía proviene del pensamiento, de la
Filosofía y no de la fuerza material que nos dio el primer movimiento.

Para comprender el espíritu de la Xª Palabra Simbólica, hay que leer todo el
Dogma Socialista o Credo de la Asociación de Mayo. Allí, E. Echeverría, autor del
texto, quizás por su mayor capacidad literaria, legitima la guerra y la violencia que ella
conlleva, siempre y cuando sirva a la causa de la independencia y de la libertad de la
patria (10). La razón humana universal y la razón particular de cada pueblo sólo pueden
admitir la guerra en cuanto de ella nacerá a la vida un nuevo pueblo; jamás la Filosofía
podría justificar la guerra civil o la guerra de conquista que usurpa y somete. En la Xª
Palabra Simbólica, Alberdi renuncia a las dos facciones, unitarios y federales, que en
nuestro país se han disputado el poder y han entrado en lucha fratricida, siendo ambas
hijas de la Revolución de Mayo. Los jóvenes de la Nueva Generación no apoyarán a
4

ninguna de ellas, en tanto y en cuanto están en pugna con los principios mismos de la
Asociación (11).

También en el Fragmento preliminar al estudio del Derecho, acepta la guerra
de la independencia siempre y cuando esa acción violenta haya sido el resultado
necesario de un pensamiento capaz de engendrar la libertad que la espada realiza.
Esta noción ya la habíamos apreciado en el pensamiento de la Generación de 1810,
principalmente en el Plan Revolucionario de Operaciones (12).

Es en esta obra de Filosofía del Derecho donde el joven romántico dejará que
su pluma escriba loas a Don Juan Manuel de Rosas, en quien cree ver encarnado el
espíritu absoluto: "...cuántas veces se ha dicho que el poder del Sr. Rosas no tiene
límites, se ha despojado aunque de buena fe, a este ilustre personaje del título
glorioso de Restaurador de las Leyes: porque las leyes, no siendo otra cosa que
la razón o el derecho, restaurar las leyes es restaurar la razón o el derecho, es
decir, un límite que había sido derrocado por los gobiernos despóticos, ..." (13).
Este estallido de entusiasmo se derrumba, tanto en el pensamiento de Alberdi como en
el de sus compañeros del Salón Literario y de la Asociación de Mayo, que pronto se
convertirán perseguidos por Rosas en los llamados "proscritos".

Esto es así, porque en el devenir histórico de los pueblos y en su camino hacia
el progreso, la etapa homérica es la más primitiva y la que permitirá evolucionar
posteriormente hacia estados más perfectos: "La espada, pues, en esta parte,
cumplió su misión. Nuestros padres llenaron la misión más gloriosa que un
pueblo tiene que llenar en los días de su vida. Pasó la época homérica, la época
heroica de nuestra revolución [...] Una sien de la patria lleva ya los laureles de la
guerra; la otra sien pide ahora los laureles del genio" (14).

En el año 1844, escribe su Memoria sobre la conveniencia y objetos de un
Congreso Jeneral Americano (15), en la cual propone una instancia internacional
como medio para superar la etapa guerrera. Por su contenido vamos a realizar su
análisis entre las obras del período que hemos dado en llamar del Pacifismo liberal del
siglo XIX.

SEGUNDA PARTE: La noción de guerra en su etapa Constitucionalista

El segundo período en el tratamiento del tema de la guerra, se inicia
formalmente con un libro que, según sus propias palabras; "... es una obra de acción
que aunque pensada con reposo, fue escrita velozmente para alcanzar al tiempo
en su carrera y aprovechar de su colaboración, ..." (16). Se trata de las Bases y
puntos de partida para la organización política de la República Argentina (1852).
Se continuará con las Cartas sobre la prensa y la política militante de la República
Argentina, también llamadas Cartas Quillotanas, nombre derivado del lugar chileno
desde donde fueron escritas a Sarmiento, en 1853. En 1854 escribe su Sistema
económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de
1853, cuyo objeto es explicitar los principios de la Ciencia Económica que subyacen en
la Constitución.
5

Los fundamentos filosóficos son el pragmatismo y utilitarismo de J. Stuart Mill y
el sensismo de B. de Condillac. En cuanto al derecho se percibe claramente la
influencia de J. Locke, Montesquieu, Rousseau y de la Constitución del Estado de
California de EE.UU. En el Sistema económico y rentístico se muestra liberal con la
influencia explícita de la Fisiocracia, de Quesnay, de A. Smith y de J. B. Say (17).

Esta generación tiene como propósito organizar jurídicamente al país y orientar
su acción política, económica y social (18). Veremos que esto es así, si tenemos en
cuenta los acontecimientos políticos, sociales y económicos ocurridos durante este
período.

Después de la caída de Rosas en la batalla de Caseros de 1853, es
preocupación prioritaria sancionar una Constitución, lo que así se hizo, teniendo como
guía el libro Bases... de Alberdi. Ella no es acatada por Buenos Aires, que se separa
de la Confederación. En 1854, J. J. de Urquiza es nombrado Presidente y establece su
sede en Paraná. Contrae empréstitos con banqueros europeos y firma un tratado de
libre navegación con Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos para fortalecer
económicamente al país. En 1856, J. B. Alberdi, que es ascendido a Ministro
Plenipotenciario ante las cortes de París, Roma y Madrid, en España procura hacer
reconocer nuestra independencia. El acuerdo se firma recién en 1863. En 1859, el
ejército de la Confederación al mando de J. Urquiza lucha en Cepeda contra B. Mitre,
que representa a Buenos Aires. Debido a esto se firma el Pacto de San José de Flores
o Pacto de Unión Nacional, según el cual, Buenos Aires se declara parte integrante de
la República Argentina y verifica su reincorporación con la jura de su Constitución. J.
Urquiza llega al fin de su período presidencial, con la tan ansiada paz. Sus
aspiraciones se han cumplido: tenemos una Constitución obedecida y una República
unida.

En 1860 el Dr. S. Derqui asume la presidencia hasta 1861, en un renovado
clima de guerra donde, tanto Buenos Aires como la Confederación, se preparan para
solucionar sus diferencias por medio de las armas. A pesar de que Urquiza, Derqui y
Mitre se reúnen en agosto de 1861, a bordo del buque inglés Oberón, no logran
acordar la paz. Los ejércitos de Mitre y de Urquiza chocan en ese mismo año en la
batalla de Pavón que tiene un confuso e inesperado resultado a favor de Mitre. Pavón
señala el fin de un período y el comienzo de otro, en el cual la República Argentina
centra su poder político en Buenos Aires.

Así como en los acontecimientos históricos, también en el pensamiento de
Alberdi hay un cambio notable respecto de la guerra. En sus Bases... se expresan
ideas que lo dominan desde hace quince años (19). En ella comienza señalando dos
períodos en la historia constitucional de América del Sur; el primero, que comienza en
1810 y termina con las guerras de independencia respecto de España. El segundo, que
comienza con el fin de la primera y concluye con la etapa de Organización Nacional. A
cada uno de ellos corresponde una concepción del Derecho, de la organización social
y los medios adecuados para lograrlos. Los vicios del primero eran: a) las
Constituciones obedecían a la exigencia de libertarnos de España; b) se hacía consistir
todo el mal de América en su independencia de Europa, y por lo tanto, existía un gran
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temor a ella; c) nefasta influencia de Francia -que con su Revolución propició todas las
libertades, pero, persiguió la de comercio-, y de Estados Unidos que, por tener otra
situación distinta a la nuestra, aplica una política proteccionista.

El segundo, sienta los fundamentos Republicanos y, por ello, Alberdi, antes de
redactar las bases de nuestra Constitución, analiza las ya ensayadas en la Argentina y
realiza una crítica de las de Chile, Perú, Colombia, Méjico, Uruguay y Paraguay, para
evitar sus vicios. ¿Cuál debe ser, entonces, el espíritu del nuevo Derecho
Constitucional?. Se debe: a) atender a las necesidades actuales del país; b) atender a
los medios prácticos para lograr esos fines; c) no aspirar a expresar las necesidades de
todos los tiempos sino las de esta época y en la situación en que vive; d) deben ser
constituciones de transición y creación y no definitivas.

Se derivan así también dos concepciones distintas de la guerra, según el
devenir de los tiempos y la situación económica de estas tierras. En el primero, el fin
era la libertad y la independencia y para ello, ensayó sus diversas constituciones. La
gloria militar era el bien más preciado. La cuestión de la guerra se establece entre dos
términos: Europa versus América; lealtad versus patriotismo. Los patriotas de la
primera época no esperaron tener rentas propias para sus campañas militares, sino
que arriesgaron todos sus bienes materiales y espirituales para lograr ese fin.
Obtuvieron préstamos para tener cañones, fusiles, buques y soldados bien
pertrechados. Pero, los tiempos cambian, las situaciones también y, "...nuestros
patriotas de la primera época no son los que poseen ideas más acertadas del
modo de hacer prosperar esta América, ... desconocen hoy hasta cierto punto las
nuevas exigencias de este continente. La gloria militar, que absorbió su vida, los
preocupa todavía más que el progreso. Sin embargo, a la necesidad de gloria ha
sucedido la necesidad de provecho y de comodidad, y el heroísmo guerrero no
es ya el órgano competente de las necesidades prosaicas del comercio y de la
industria, que constituyen la vida actual de estos países" (20).

En el segundo período, el fin es la organización política de la Nación como una
República, de allí la importancia de la Constitución, del pacto que asegure sus grandes
fines: la unidad bajo una misma ley y el progreso y desarrollo económico: "Mirémonos
mucho antes de desnudar la espada: no porque seamos débiles, sino porque
nuestra inexperiencia y desorden normales nos dan la presunción de
culpabilidad ante el mundo en nuestros conflictos externos; y sobre todo porque
la paz nos vale el doble que la gloria. La victoria nos dará laureles; pero el laurel
es planta estéril para América. Vale más la espiga de la paz que es de oro, no en
la lengua del poeta sino en la lengua del economista" (21).

Para lograr el desarrollo económico es imprescindible el orden y la paz, hacia
los cuales también apunta la Constitución pues, "La paz por sí misma es tan esencial
al progreso de estos países en formación y desarrollo, que la constitución que no
diese más beneficio que ella sería admirable y fecunda en resultado" (22).

Con esto, Alberdi pretende hacer de la Argentina la gran California, cuya
Constitución es la mejor por su adecuación al tiempo y al lugar. El pragmatismo,
utilitarismo y el interés por las cuestiones económicas y por lo que es urgente, no son
7

disimulados por nuestro autor. Se trata, en definitiva de pasar de la República posible a
la República verdadera.
En el Sistema Económico y Rentístico, va destacando cada uno de los
principios del liberalismo, que subyacen en nuestra Constitución: libertad, igualdad,
propiedad, seguridad e instrucción, y su relación con los tres instrumentos de
producción; el trabajo, el capital y la tierra y las tres formas de producción; las fábricas,
el comercio y la agricultura. En esta obra, como en la anterior, aparece el tema de la
paz, en cuanto que la ley del progreso sólo es posible si se vive en paz. Nuestra
Constitución protege y asegura la paz en sus diversos artículos e incisos. La paz es
posible por medio de la libertad de culto, de comercio, de navegación, de expresar sus
propias ideas; por la igualdad, al no hacer diferencias con el extranjero industrioso; por
el respeto a la propiedad privada y protección de la misma de los asaltos de cualquier
facción; por la seguridad personal, porque nadie será separado de su actividad
comercial o industrial para ser reclutado en ejército alguno. La instrucción por medio de
las cosas hará del argentino el yankee sudamericano: trabajador, industrioso, y
pacífico. Respetar la Constitución es respetar la paz y el orden.

A la misma Europa le interesa la paz. "A la Europa le importa que la paz y la
libertad de comercio tengan en aquel país distante un centinela que las vigile en
su propio interés, para no tener necesidad de mandar escuadras y Ejércitos a
distancia de dos mil leguas, con el propósito imposible de pacificar un país sin
gobierno, y de conseguir libertades de manos del monopolio" (23).

En las Cartas Quillotanas, acusa a Sarmiento de utilizar su pluma como un
elemento de guerra contra el Gral. Urquiza quien, al derrotar a Rosas en Caseros,
procura establecer el orden y la unidad. Por eso le dice: "¿Hasta cuándo, Sarmiento,
piensa usted vivir peleando y combatiendo? ¿Cree usted que apunta de dicterios
y de bayonetas conseguiremos alguna vez que de los elementos que nos ha
legado la vida colonial ... salga una organización política intachable desde el
primer día, ...?" (24).

La prensa puede ser también un elemento de guerra y en verdad, según
Alberdi, por más de diez años, durante la tiranía de Rosas, la política ha pedido a la
prensa: guerra al tirano Rosas. La prensa también puede dividirse en dos grandes
períodos con características totalmente opuestas: la prensa ejercida durante la
dictadura y la posterior a ella.

Las características de la primera son: ser una prensa de combate, de guerra; no
saber hacer otra cosa que pelear; desconocer de leyes, de orden y de organización;
considerar la pelea y la destrucción como un hábito glorioso; postergar la organización
hasta después de eliminar a sus enemigos; buscar suprimir al que no piensa igual que
ellos; no atenerse a nuestra realidad; ser anarquista, indisciplinada y aventurera;
predicar el europeísmo pero no tomar las costumbres europeas. Se trata ni más ni
menos que de la denominada "vieja prensa".

Las características de la segunda son: prensa que pide la paz; que debe
aprender a construir; debe conocer las instituciones, leyes orgánicas, reglamentos de
administración política y económica, código civil, de comercio, penal, etc.; favorecer la
organización sin excluir a nadie, ni a los unitarios ni a los caudillos; debe buscar la
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libertad aunque sea imperfecta; practicar el principio de igualdad; tener escritores
nuevos con hábitos de paz; someterse a la autoridad de la ley; entregar el poder de la
pluma al europeo; ser en definitiva la "nueva prensa" (25).

En conclusión, en este segundo período, no sólo critica la guerra y sus
nefastas consecuencias, sino que recurre al Derecho como forma adecuada de
organización que garantice la paz. Hay en él una honda preocupación por el hacer y
organizar la República, todo lo cual implica buscar fuentes de progreso material y moral
que sólo podrán darse viviendo en paz. Ha llegado, pues, el momento de arbitrar los
medios para vivir en paz.

TERCERA PARTE: El pacifismo liberal del siglo XIX

Esta etapa, en la cual incluiremos, en razón de su contenido, su Memoria
sobre la conveniencia y objetos de un Congreso Jeneral Americano (26), de 1844.
En efecto, la Generación de 1837 tuvo una tendencia americanista que nos permite
asimilarla a esta etapa. Históricamente el pacifismo alberdiano abarca el período
comprendido, aproximadamente, desde la batalla de Pavón, hasta su muerte acaecida
en 1884. Las obras más importantes son: Historia de la guerra del Paraguay (1865),
El crimen de la guerra (1870). Política exterior de la República Argentina según
su Constitución de 1853 aplicable á Las Repúblicas de Sud-América (1874),
Estudios económicos. Interpretación económica de la historia política Argentina
y Sud-Americana (1874), Reconstrucción geográfica de América del Sud (1879),
Cuestiones de límites (alrededor de 1878-79). Todos estos escritos, a partir del año
1870, pertenecen a sus obras póstumas.

Los acontecimientos históricos de este período tienen una gran influencia en su
pensamiento. En 1862, el Gral. B. Mitre llega a la presidencia de la Nación en la que se
desempeñará hasta 1868. Se producen sucesos de gran trascendencia en el orden
institucional como el Código Civil y del Código de Comercio de Vélez Sársfield y el
reconocimiento de nuestra independencia en 1863, por parte de España. En el orden
político, el año anterior Buenos Aires se unió a la Confederación. El 17 de marzo de
1865, el Congreso paraguayo declara al guerra a Argentina. Este aciago
acontecimiento enfrenta a la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay con el
Paraguay.

En 1868 accede a la presidencia D.F. Sarmiento, quien, en el aspecto
institucional, entre otras cosas, creó el Colegio Militar de la Nación y en 1873 fundó el
Banco Nacional. Durante su presidencia, en 1869 cae la ciudad de Asunción y en 1870
se produce el asesinato de J. J. de Urquiza y dos de sus hijos.

Al mandato de Sarmiento, sigue el de Nicolás Avellaneda, quien, en 1874,
asume el gobierno en medio de una revolución. Su presidencia, que dura hasta 1880
se caracterizó por una política de paz, al firmarse, en 1876, el Tratado de Paz con el
Paraguay; de apertura a los extranjeros, mediante la sanción de la Ley nº 817 "De
inmigración y colonización"; y de lucha contra los indios, mediante las campañas de
Julio A. Roca. El 6 de diciembre de 1880 se declara a Buenos Aires Capital Federal de
9

la República. La Argentina, en esos momentos, se presenta a los ojos del anciano
Alberdi, que había regresado al país en 1879, como una República consolidada. El
gobierno lo designa comisario argentino de inmigración en París.

En 1880 asume la presidencia J. A. Roca. Cuatro años después el Congreso
designa a Alberdi Representante Argentino en Chile y le otorga una pensión vitalicia,
de la cual no llega a enterarse. Comienza una nueva etapa para la Argentina, que los
ojos de Alberdi no verán, pero que, en cierto modo, su espíritu ya había anticipado.

En cuanto al tema de la guerra, podemos considerar a este período como el
más prolifero de nuestro autor.

¿Qué es la guerra?
La definición de guerra y sus fundamentos antropológicos, éticos y jurídicos,
aparecen en una obra escrita en 1870, poco después de la guerra franco-prusiana. Se
trata de El crimen de la guerra. Avanzando en el desarrollo de esta temática nos
dice:"La guerra es la pérdida temporal del juicio. Es la enajenación mental,
especie de locura o monomanía, más o menos crítica o transitoria. Al menos, es
un hecho que en el estado de guerra nada hacen los hombres que no sean una
locura, nada que no sea malo, feo, indigno del hombre bueno" (27).

Esta definición encierra una concepción del hombre, el cual, depende de la Ley
natural que proviene de Dios. Él ha hecho al hombre un ser racional, libre, que anhela
el progreso y la civilización. Pero he aquí que el hombre no siempre actúa de un modo
racional, sino que, a veces, permite que lo dominen los sentimientos egoístas y las
pasiones y vanidades compatibles con todos los grados de la civilización, en detrimento
de las virtudes que responden a la naturaleza humana, y que han sido puestas en
nuestra naturaleza: "Toda violación del orden natural, lleva consigo su castigo;
todo violador o infractor es delincuente, y su delito podrá escapar al castigo del
hombre, pero no al de Dios, aquí en la tierra, sin ir más lejos" (28).

Considerada moralmente, toda guerra es mala, atenta contra el "sentido moral"
que todo hombre posee. Ella proviene de las pasiones, vanidad, egoísmo, etc., vicios a
los que son proclives todos los hombres y que trastocan la generosidad en venganza,
la mansedumbre en violencia y la magnanimidad y la gloria en egoísmo y miseria
humana. Elimina la humildad para dar paso a la soberbia: "Sólo la costumbre y la
consagración hecha de ese crimen por los depositarios supremos de la autoridad
de las naciones, es decir, por sus autores mismos, han podido pervertir nuestro
sentido moral, hasta hacernos ver esos cuadros no sólo sin horror, sino con un
especie de placer y admiración." (29).

La Etica, que se fundamenta en la Ley natural, con las connotaciones propias
del pensamiento subyacente, determina que la guerra es inmoral y este carácter afecta
a todo provocador corrupto, cualquiera sea su rango o clase social, ya sea militar o
gobernante: "... pues, si se admiten rangos inaccesibles a las sanciones de la
moral, la moral queda perdida, la igualdad no existe, la justicia es un embuste"
(30).
10

Ahora bien, a la Moral está subordinado el Derecho, a tal punto que es una
rama de aquélla, y ambos están en íntima relación y sujetos a la Religión Cristiana,
desprovista de sus dogmas y reducida a aquellas verdades comunes a toda religión. El
Cristianismo es, para Alberdi, la religión propia de los pueblos civilizados.

Estamos frente a nuevas corrientes de pensamiento que florecieron en el
Renacimiento y se extendieron a través del siglo XVII, hasta culminar en el XVIII con el
denominado "deísmo". En el caso de Alberdi la influencia de Hugo Grocio (31),
pensador renacentista, es determinante. Del mismo modo se nota la presencia del
pensamiento antropológico y ético de A. Smith.

Si analizamos el problema de la guerra desde el punto de vista del Derecho,
nos damos cuenta que Alberdi, desde mucho tiempo antes, había reflexionado sobre
ella a partir de sus conocimientos jurídicos. Desde 1844, fecha en que escribe su ya
mencionada Memoria..., sostiene: "... no bastará prevenir la guerra, desterrarla en
lo posible; será necesario sujetarla a un derecho i a formas nuevas en los casos
en que fuere inevitable. Si es necesario qe por largo tiempo sea ella un rasgo
característico de la vida Americana, démosla a lo menos una forma qe la aga
menos capaz de destruir el progreso del comercio i la riqueza de los nuevos
Estados;..." (32).

Existe una idea central que se expresa en esta obra y que, aunque aquí con
influencia filosófica distinta (Jouffroy, Cousin, Kant, etc.), en cuanto a la subordinación
del Derecho a la Moral, se mantendrá enriqueciéndose con otras corrientes filosóficas
hasta madurar en sus obras póstumas.

¿Pero qué es la guerra jurídicamente considerada?: " La guerra en cierto
modo, es un sistema o expediente de procedimientos o enjuiciamiento, en el que
cada parte litigante tiene necesidad de ser su juez propio y el juez de su
adversario, a falta de un juez ajeno de interés en el debate." (33). La guerra sería,
así, una forma de administrar justicia en que la parte involucrada en el conflicto, se
siente víctima, juez, testigo, fiscal y criminal simultáneamente. Así como en su aspecto
ético la guerra es mala porque, por una parte, degrada al agresor y humilla al agredido,
violando la naturaleza racional del hombre, también desde su aspecto jurídico es un
atentado contra la justicia, porque quien emplea la violencia, la emplea en vista de su
propio interés.

Así, podemos dividir a la guerra en dos aspectos: a) la guerra como crimen,
cuando se atacan y exterminan a miles de seres ya indefensos, ya armados,
sosteniendo, según el antiguo derecho romano la legalidad de despojarlo, aniquilarlos
o esclavizarlos, según las conveniencias e intereses del agresor; b) la guerra penal,
que rechaza este derecho a la guerra y que afirma que, jurídicamente, es un acto de
justicia el castigar al injusto agresor: "En la guerra considerada como un crimen, los
soldados y agentes que la ejecutan son cómplices del soberano que la
ordena...En la guerra considerada como un acto de justicia penal, el soldado
ejecutor del castigo hace el papel de verdugo internacional." (34). De allí que, al
antiguo Derecho Romano, sostenido por España y por todas las naciones europeas,
deba sucederle un Derecho de Gentes, un Derecho Internacional. Estamos en
11

presencia del denominado Internacionalismo Jurídico alberdiano, del cual nos
ocuparemos cuando analicemos los medios de pacificación que propone.

¿Qué causas llevan al hombre sudamericano a la guerra?

a) La inadecuada división de estas tierras, su mal distribuida carta geográfica,
hizo que las antiguas divisiones de España y Portugal, respondiendo a sus intereses y
siguiendo lo que en Derecho se denomina el "uti posidetis", no se adecuen a la actual
formación de estas Repúblicas. "Debe el Congreso al delinear las nuevas fronteras
no componerlas de simples filas de fuertes militares i oficinas de aduana: sinó
qe, con un profundo conocimiento de la jeografía física de nuestro continente,
debe establecer fronteras naturales, ..." (35). Del mismo modo deben ser tratadas
las cuestiones de límites en nuestra Patagonia y en los países que, como Paraguay y
Bolivia, no tienen salida al mar.

b) Ausencia de la verdadera libertad democrática que es la que hace que cada
República se gobierne a sí misma: "La libertad es el instrumento mágico de
unificación y pacificación de los Estados entre sí, porque un pueblo no necesita
sino ser árbitro de sus destinos, para guardarse de verter su sangre y su fortuna
en guerras producidas las más de las veces por la ambición criminal de los
gobiernos" (36).

c) En su: Historia de la guerra del Paraguay (37), sostiene que Buenos Aires y
Brasil se arman militarmente para proteger las aguas de los ríos interiores. Con esto se
impide el comercio de los pueblos civilizados de Europa que pretenden comerciar.

d) Como consecuencia de lo anterior, se produce una falta de libertad fluvial por
parte del Paraguay y las provincias argentinas del litoral.

e) Resistencia de los países interiores de América a Buenos Aires y Río de
Janeiro, por ser sucesores de la política colonial de España y Portugal.

f) Ambición de algunos estados como Brasil, cuyos suelos de clima tórrido, está
poblado por africanos o esclavos, razas abyectas y degeneradas, sobre territorios del
Río de la Plata; por ser estos últimos aptos para otras razas superiores: "Para el Brasil
es cuestión de vida ó muerte la extension de su suelo hasta el Rio de la Plata. El
suelo que hoy posee no puede ser poblado sino por africanos ó esclavos. La
Europa liberal lo resiste, y peor sería para el Brasil si lo permitiese" (38).

g) Los pueblos viven en lo que se llama "estado de naturaleza", aislados e
independientes de toda autoridad y carentes de un magistrado y juez natural, que
prevenga, juzgue y decida respecto de cualquier pleito entre diversas naciones: "Pero
entre individuo e individuo, el Estado es el juez que hace valer esa fuerza; y ese
juez imparcial falta en la sociedad de estado y estado, porque los pueblos viven
en lo que se llama estado de naturaleza, es decir, aislados e independientes
respecto de toda autoridad común y suprema a la de cada uno" (39). Por nuestra
parte debemos aclarar que, esta noción evidentemente contractualista de la sociedad,
12

que no pierde sus orígenes en la naturaleza del hombre es heredada por Alberdi del ya
mencionado Hugo Grocio.

h) La guerra se ha convertido en una profesión que hace vivir a millones de
hombres y a los fabricantes de armas (40). Además, a raíz de las guerras de la
Independencia ha adquirido un prestigio que en la época presente no tiene cabida (41).

i) Hay también una causa oculta de la guerra, que consiste en la exaltación de
los falsos ídolos militares, distorsionando con ello la historia verdadera de la
Independencia americana (42).

j) Ausencia de hombres de Estado que sean capaces, moralmente rectos,
desinteresados y caracterizados por un buen sentido común en el tratamiento de las
cuestiones políticas (43).

k) Falta de conocimiento de las leyes naturales que rigen la formación de la
riqueza (44).

¿Cuáles son las consecuencias de la guerra?

La guerra trae terribles consecuencias en cuyo análisis y descripción se detiene
nuestro autor en las obras de este último periodo.

1) Pérdida de la libertad individual y por ende, la de los pueblos, que ya no tienen
participación en el gobierno, y pierden de este modo su capacidad de
autodeterminación. Además, se crea un nuevo tipo de hombre: -el soldado- y de
sociedad: -el ejército-. El soldado y el ejército se convierten en soberanos que
gobiernan gracias a la espada, la que no dejarán para gobernar por la razón. De modo
tal que, cuando se habla de soberanía nacional no se hace otra cosa que hablar de la
soberanía del ejército. El cual es así, un Estado dentro del Estado.

¿Y la ciencia y el arte? Para una sociedad moldeada a imagen del ejército, la
única ciencia, arte y profesión son los propios de la guerra. Perder la libertad significa,
pues perder la individualidad dentro de la sociedad tal como acontece con el soldado
dentro del ejército (45).

2) Como consecuencia de lo anterior, se producen pérdidas económicas, tales como:
paralización de los tres modos de trabajo, la agricultura, el comercio y la industria;
gastos militares que se llevan las tres cuartas partes del tesoro nacional. La guerra
tiene su Economía Política propia que permite que el ejército sea tratado mejor que la
nación misma (46).

3) Falta de equilibrio entre los países, como consecuencia de la desigualdad en la
adquisición y distribución de la riqueza (47).

4) Apoyar los intereses de uno o varios países que injustamente obtienen, por la fuerza
y la violencia, ventajas sobre otros (48).
13

5) La guerra lleva a la barbarie, es decir, al retroceso en el progreso y civilización de los
pueblos que responden a una ley ineludible (49).

6) La guerra nos ha llevado a escribir la historia de Sudamérica haciendo de los
militares causas y principios del progreso. Por eso, Alberdi critica duramente a San
Martín, Rosas, Mitre, Sarmiento, etc. Al primero, por haber hecho prevalecer sus
intereses y su soberbia por encima de los intereses de América; a Rosas por su
tiranía, a Mitre y Sarmiento por ser los biógrafos de los grandes guerreros (50).

7) Destrucción de la fortuna, fuente de deudas y causa de las crisis económicas y
políticas: "La guerra, en efecto, sea cual fuese su forma,- guerra civil, revolución,
guerra internacional,- significa siempre la pérdida de brazos y de capitales, es
decir, la despoblación y la pobreza. Representa el consumo colosal y gigantesco
de capitales que han costado años enteros de labor para crearse. La guerra, por
gloriosa y honrosa que se pretenda, significa lo que es su condición y resultado
inevitable: El empréstito, la emisión, la deuda, la crisis, la banca rota y sus
corolarios precisos- la disminución del trabajo, de la producción, del crédito, de
la inmigración y población, de las entradas del tesoro, del valor de los fondos
públicos, etc." (51).

8) Se producen además, según Alberdi, los "males anexos y accesorios": el espionaje,
la intriga y la llamada guerra de imaginación y el soldado se convierte en un homicida.

Soluciones para la Paz

Nuestro autor no se queda en los análisis, causas y consecuencias de la guerra
en Sudamérica, sino que también, propone soluciones urgentes y eficaces.
Señalaremos estas propuestas de paz siguiendo la división en tres etapas de su
pensamiento. Incluimos, en la tercera etapa, sus memorias sobre la conveniencia y
objetos de un Congreso General Americano:

Primera Etapa: Generación de 1837:

1º) La guerra de Independencia se justifica porque con ella nace la libertad para estos
pueblos sudamericanos. La espada realiza la libertad que la idea engendra (52).

2º) Se rechaza como contraria a la razón la guerra fratricida (53).

Segunda Etapa: Generación de los Constituyentes:

1º) En América se debe pasar de la época gloriosa a la de preocupación por el
progreso (54).

2º) Comprender que Europa, especialmente los países anglosajones, no tiene
intenciones de hacernos la guerra, sino de establecer relaciones comerciales (55).
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3º) La Constitución es el medio más poderoso de pacificación. La sanción de la
Constitución Argentina tiene como fin la paz y el orden interior (56).

4º) A Europa le interesa que reine la paz en América para no tener que enviar ejércitos
de pacificación (57).

5º) La paz hace falta para la planificación y el desarrollo de las instituciones. La guerra
siempre supone terminada la misión de la palabra (58).

6º) La "prensa antigua" destinada a solventar la guerra debe ser sustituida por la
"nueva prensa" que favorece la paz (59).

Tercera Etapa: Pacifismo liberal del siglo XIX:

1º) Fortalecer el espíritu pacífico puesto que la paz existe en la constitución moral de
cada hombre. Su propia naturaleza y la ley natural que la rige lo encamina hacia la
búsqueda de la armonía y el orden: "...porque es contra la naturaleza humana que
el hombre pueda ser a la vez parte interesada y juez imparcial de su enemigo"
(60).

2º) Dar cabida a la libertad en todas sus formas (61).

3º) Convocar a un Congreso General Americano que establezca las fronteras o límites
entre las diversas Repúblicas; fomente la industria, el comercio, etc.; que evite que en
América hayan soldados, pactando un desarme general; que nos promueva a pasar de
una paz y neutralidad armadas a una paz y neutralidad productivas y mercantiles, y,
por último, que estableciese una judicatura de paz internacional para la conciliación de
los países beligerantes. Es importante tener en cuenta que después de la Revolución
de la Independencia no existió un pacto común entre los Estados, y cuando hubo
cuestiones de límites se invocó el "uti posidetis" que ha dificultado la paz (62).

4º) Permitir que Europa aplique una política de protección y defensa de la paz en
Sudamérica, puesto que con ello protegería sus propios intereses (63).

5º) Completar la reforma de la libertad comercial y de navegación, que ya se ha
iniciado, llevándola hasta los países interiores de Sudamérica (64).

6º) Reformar las instituciones de la Argentina y del Brasil, por su política económica de
carácter monopolista, heredada del Mercantilismo de España y Portugal, que atenta
directamente contra la paz (65).

7º) Preocuparse por la ilustración de los pueblos, a través de lo que Alberdi ha llamado,
en varias de sus obras, "la educación por medio de las cosas"; es decir, la instrucción
en las actividades comerciales e industriales, aprendidas por imitación del extranjero:
"...la paz tiene al fin que salir victoriosa y tomar el gobierno del mundo, a medida
que los pueblos, ilustrándose y mejorándose , se apoderen de sus destinos y se
gobiernen a sí mismos; es decir, a medida que se hagan más y más libres, como
tiene que suceder por la ley natural de su ser progresista y perfectible." (66). En
15

esta propuesta se ve claramente el optimismo que acompaña su pensamiento y que
revelan la influencia de A. Smith e indirectamente de los fisiócratas.

8º) Aplicar sanciones a quien perturba la paz, porque quien violenta el orden natural, va
a encontrar en sí mismo el castigo que se merece; ni siquiera es necesario que la
sociedad aplique el castigo: "La sociedad no necesita infligirlo; le basta declarar el
crimen y el criminal y darlos a conocer a todos" (67). Estamos en presencia de la
denominada Moral del consenso, de la opinión general, fundada en su concepción
optimista de la naturaleza humana: . "En moral como en economía, hacer el bien
del prójimo, es hacer el propio bien." (68).

9º) Destrucción de los falsos ídolos militares, llevando al campo de la Historia y de la
Educación personajes que representen a los hombres laboriosos que construyan en
lugar de destruir, despoblar y empobrecer (69).

10º) Establecer límites geográficos a perpetuidad entre las distintas Repúblicas
Sudamericanas, porque a estas cuestiones, la Argentina las ha tratado como
pertenecientes al derecho y a la geografía histórica, siendo que se las debe tratar
teniendo en cuenta la Política Internacional, es decir los hechos, intereses y
conveniencias. Y si ha perdido, desde 1819, cerca de dos terceras partes de su
opulento territorio, ¿por qué va a desangrarse peleando con Chile por territorios
inhóspitos y habitados por salvajes? (70).

11º) De lo anterior deduce la necesidad de establecer la "Paz a todo trance": "El Plata
tiene otra cosa que hacer antes que comprar con su sangre territorios solitarios y
salvajes: es dar seguridad á los que ya ocupa y posee, por la creación de un
gobierno eficaz y sólido y por la paz á todo trance, que es equivalente á progreso
á todo trance, á civilizacion á todo trance." (71).

12º) Educar para la paz la que requiere de una constitución natural de los hombres
sobre la cual se asienta. La paz depende de la voluntad: "El criminal ordinario no
delinque por un error de su espíritu en el modo de evitar el derecho criminal: las
más veces sabe que es criminal; el ladrón sabe siempre que el robo es crimen, y
jamás roba porque piense que el robar es honesto" (72). La voluntad es un
fenómeno moral y físico, por ese motivo para que sea "buena", no bastará la educación
moral mediante el orden, la mansedumbre, el respeto a los demás, la generosidad; ni
siquiera bastará el cumplimiento riguroso de las leyes jurídicas. Quien no es más que
justo es casi un hombre malo, puesto que puede hacer toda clase de maldades sin
violar las leyes. De allí que exista una instancia superior que determina lo que es
bueno: la religión cristiana despojada de sus dogmas.

Decir que la voluntad es un fenómeno físico significa, según nuestro entender,
que junto con el desarrollo moral de la buena voluntad, el hombre debe tender a la
imitación de los hábitos laboriosos comerciales e industriales de las naciones más
civilizadas. Así, en el ciudadano la paz es la fusión de todas las libertades. Esto que
ocurre en cada individuo, acontece también con las naciones: "La nación que no sabe
ceder su derecho en beneficio de otra nación, es incapaz de paz estable" (73).
13º) Destacar las características del soldado de la paz. Así como la guerra ha
cambiado, al pasar de la etapa heroica a la republicana, también el soldado debe
16

cambiar. Mejor aún, no siendo lo mismo el soldado que el guerrero, éste último, en las
sociedades civilizadas deberá dejar paso al soldado. Este será el auxiliar del juez y el
brazo de la ley sancionada por los tribunales internacionales. Su destino no será
destruir, sino ser el guardián de su patria y de toda la humanidad. Su carácter será
pacífico.

14º) Reconocer los derechos internacionales del hombre. Los hombres tienden a vivir
en sociedad por su misma naturaleza y cumpliendo con la ley natural, que es la ley de
las leyes. La sociedad y los distintos Estados o Repúblicas se forman por el Contrato
Social.

En los pleitos entre los particulares, y puesto que: " Toda defensa de sí mismo
es presumida crimen en tanto que no se prueba lo contrario, porque es contra la
naturaleza humana que el hombre pueda ser a la vez parte interesada y juez
imparcial de su enemigo" (74). En estos casos, el Estado es el juez que en las
contiendas dirime los casos y hace cumplir el derecho, constituyéndose en un tercero
imparcial y neutral.

Así como el derecho afecta a las relaciones entre los hombres, individualmente
considerados, así también, afectará a los Estados y las Naciones, en cuanto están
formados por hombres individuales. También los pueblos viven en el "estado de
naturaleza", cuando no hay un derecho internacional, una tercera voluntad neutral que
impida las guerras y aplique las sanciones. Nacen así las categorías de: "Estado -
Mundo", en las que el género humano es juez, abogado, soldado, etc.

En oposición a estas categorías precontractuales, surgen las de "pueblo -
mundo", "sociedad - mundo", "mundo unido", "Humanidad", "mundo de los neutrales",
"Sociedad de las Naciones", "Nación universal", "derechos internacionales". Cada una
de estas nociones implica que la Ley Natural, conduce a cada sociedad a formar un
cuerpo único, por la reunión de pequeñas naciones bajo un mismo derecho. No se trata
de crear al pueblo internacional, sino de dejarlo crecer por sí mismo, fortaleciendo los
siguientes elementos: propagación del cristianismo, reducido a sus normas morales
universales; el comercio que une a los pueblos y la libertad en todas sus formas.

Para lograr la unión de las naciones, sostiene nuestro autor, se deberán dar
ciertos pasos: a) formación de grandes unidades continentales, por ej.: "Estados
Unidos de Europa", "Unión del Mundo Americano", etc.; b) celebración de Congresos
Continentales, previa formación de cuerpos diplomáticos que representen al mundo,
reunido en cada país; c) fomentar el comercio y la unión de los pueblos a través de la
libre navegación de los ríos que conducen al mar.

En caso de conflictos, y para solucionarlos, sin llegar al crimen de la guerra
existirá una Justicia Internacional, que será aplicada por la "Asociación de las
Naciones", cuyo poder de sanción y de subordinación de los poderes de cada nación,
marcará el más alto grado de civilización: "Luego la sociedad- mundo tiene un
derecho derivado del interés de su conservación, si no para tomar parte en la
guerra (lo cual sería contradictorio) al menos para hacer todo lo que está en su
mano para desaprobarla, condenarla moralmente..." (75).
17

Alberdi nos ha ofrecido, así, una propuesta en la cual mantiene resabios del
Romanticismo, del Constitucionalismo y adopta, en no muy prolija síntesis el
pensamiento de Hugo Grocio, y, como lo sostiene F. Leocata (76), el de Carlos Krause
(77) y los krausistas: Enrique Ahrens y Guillermo Tieberghen. Tampoco abandona la
influencia del pragmatismo y utilitarismo propios de la Ideología que recibió en sus
años de Universidad con el Dr. Alcorta.
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CONCLUSIONES

Nuestras investigaciones nos han permitido corroborar la hipótesis de trabajo
que sostenía que en el tema de la guerra el pensamiento de Alberdi atraviesa por tres
etapas:

I)- Romanticismo Historicista: En este período hay una valoración de las
guerras, especialmente de aquellas que permiten a cada pueblo resguardar su
integridad: las guerras de la independencia Sudamericana, y en el caso de la
Argentina, las que nos liberen de la anarquía y la tiranía. Los hombres del Salón
Literario citan y desarrollan ideas de Vico, Jouffroy, Lammenais, Leroux, Tocqueville,
etc. En Filosofía recibió la influencia de Herder, y a través de él, del Romanticismo
Historicista alemán. En cuanto a la Filosofía del Derecho recibe la influencia de Savigny
y Lerminier.

II)- Constitucionalismo: Nuestro autor da importancia al orden y la Organización
Nacional a través de una Constitución, a fin de vivir como un Estado donde la paz esté
asegurada por el Derecho. Recibe la influencia filosófica del Romanticismo Historicista
e incorpora los aportes de Montesquieu, Rosseau, Locke, Condillac y A. Smith.

III)- Pacifismo Liberal del siglo XIX: En esta etapa critica a la política Argentina y
Sudamericana, por su incapacidad en superar la etapa bélica, retomando y ahondando
una idea que ya había surgido en sus primeros años, acerca del internacionalismo
jurídico. Propone medios de pacificación concretos, llegando a sostener la paz a todo
trance. Son decisivas las influencias de Hugo Grocio, A. Smith y hay en él un eco de
Krause y los krausistas Harens y Thiebergen.

Existe un optimismo a veces exagerado respecto de la abolición de las guerras
y de la eficacia de los tribunales internacionales y las Ligas de paz. Su pensamiento
nos ofrece siempre soluciones concretas referidas a un tiempo: la época que le tocó
vivir -con vistas a un futuro-, y a un lugar: América del Sur, y por ende, la Argentina.
Desaprueba las guerras, procurando evitarlas y eliminarlas mediante sanciones que
provienen de una ética basada en el consenso. Esta Ética, en la última etapa de su
pensamiento manifiesta un predominio de la voluntad por encima de la inteligencia; de
allí la necesidad de educar la "buena voluntad".

Respecto al origen de la sociedad, nuestro autor, participa de la doctrina del
Derecho Natural "sui generis", que remata en un contractualismo, debido a que se
fundamenta en una concepción dinámica de la naturaleza humana, opuesta a la
concepción clásica que es estática. En la última etapa del desarrollo de su
pensamiento descalifica al Derecho como el principio sobre el cual se apoya la paz. Es
sobre la Ética, y más aún sobre la Religión Cristiana, desprovista de sus dogmas,
donde se encuentran los fundamentos de la paz.

Se podrá, o no, estar de acuerdo con el pensamiento de Alberdi, porque en
muchos casos se equivocó en sus afirmaciones; y en otros, porque sus propuestas de
solución, fueron visionarias. A través de ellas, nos muestra una Argentina que, con su
pensamiento y acción, debe marchar hacia el perfeccionamiento que, como pueblo, se
debe a sí misma.
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CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) YERGA DE YSAGUIRRE, M. DEL C.: "Los fundamentos filosóficos del pensamiento
económico de J. B. Alberdi: El Trabajo". UNC, Facultad de Ciencias Económicas,
Jornadas de Ciencias Económicas 1998. Págs. 169-190.
(2) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Autobiografía. La evolución de su pensamiento".
Buenos Aires, El Ateneo, 1927. Pág. 40.
(3) La Ideología es un movimiento filosófico que sucede a la Ilustración y vive en plena
Revolución Francesa. Su actividad filosófica se centra en torno al problema del origen
de las ideas (ideología) continuando o corrigiendo a Locke y Condillac, y preparando la
transición del sensismo al positivismo. Se destacaron P. Cabanis, C. Destutt de Tracy,
José de Degerando, etc.
(4)YERGA DE YSAGUIRRE, M. DEL C.: "Los fundamentos...El Trabajo".
(5) El romanticismo historicista es un movimiento filosófico, histórico, literario, que tuvo
su origen en Alemania con figuras como Herder, Goethe, Schiller, Fichte, Schellingy
Hegel. De Alemania pasa a Francia donde tiene un carácter práctico y político. Sus
representantes fueron: José de Maitre, Luis de Bonald, Roberto Lamennais, el conde
de Saint Simon, Lerminier, Savigny y otros.
(6) ALBERDI, JUAN BAUTISTA : "Fragmento preliminar al estudio del Derecho ".
Buenos Aires, Hachette, 1955. Pág. 73.
(7) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: Discurso pronunciado el día de la apertura del Salón
Literario. "Doble armonía entre el objeto de esta institución, con una exigencia de
nuestro desarrollo social; y de esta exigencia con otra general del espíritu humano".
Publicado con su Autobiografía. Bs.As., El Ateneo,1927. Pág. 105.
(8) Idem. Pág. 106.
(9) Idem. Pág. 110.
(10) ECHEVERRÍA, ESTEBAN: "Dogma Socialista y otras páginas políticas". 2ª Ed.,
Bs. As., Estrada, 1956. Pág. 137.
(11) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Xª Palabra Simbólica del Dogma Socialista de
Esteban Echeverría". Bs. As., Estrada, 1956. Pág. 181.
(12)YERGA DE YSAGUIRRE, M. DEL C.: "Los fundamentos filosóficos de las doctrinas
económicas de Mariano Moreno". UNC, Facultad de Ciencias Económicas, Jornadas
de Ciencias Económicas 1993, 1993. Págs. 742-762.
(13) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Fragmento ...". Pág. 169, nota de pie de página.
(14) Idem. Págs. 55-56
(15) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Memoria sobre la conveniencia y objetos de un
Congreso Jeneral Americano". En: Obras Selectas. Nueva Edición ordenada, revisada
y precedida de una introducción por el Dr. Joaquín V. González. Tomo VI. Diplomacia
Argentina y Americana (Vol. 1º). Bs. As., La Facultad, 1920.
(16) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Bases y puntos de partida para la organización
política de la República Argentina". 1ª Ed., Bs. As., Sopena, 1957. Pág. 19.
(17) Para ver el pensamiento de estos filósofos y su influencia en Belgrano, Moreno y
Alberdi se pueden consultar: YERGA DE YSAGUIRRE, MARIA DEL CARMEN: "Los
fundamentos filosóficos de las ideas económicas de Manuel Belgrano". UNC, Facultad
de Ciencias Económicas, Jornadas de Ciencias Económicas 1993, 1993. Págs. 720-
740. "Los fundamentos filosóficos de las doctrinas económicas de Mariano Moreno".
UNC, Facultad de Ciencias Económicas, Jornadas de Ciencias Económicas 1993,
1993. Págs. 742-762. "Los fundamentos filosóficos del pensamiento económico de J.
20

B. Alberdi: El Trabajo". UNC, Facultad de Ciencias Económicas, Jornadas de Ciencias
Económicas 1998, 1998. Págs. 169-190.
(18) PRO, DIEGO F.: "Historia del pensamiento Filosófico Argentino". Cuaderno I.
Mendoza. Fac. Fil. y Letras. UNC. 1973.
(19) Así lo expresa el autor en la cuarta carta Quillotana dirigida a Sarmiento.
(20) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Bases...". Pág. 69.
(21) Idem. Pág. 82.
(22) Idem. Pág. 104.
(23) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Sistema Económico y Rentístico de la
Confederación Argentina según su Constitución de 1853". Buenos Aires, Escuela de
Educación Económica y Filosofía de la Libertad, 1977. Pág. 330.
(24) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Cartas Quillotanas. Polémica con Domingo F.
Sarmiento. Precedida por una carta explicativa de D.F. Sarmiento". Bs. As. Claridad,
s/f. Segunda Carta.
(25) Idem. Primera Carta.
(26) Los cambios en la ortografía en el texto de esta obra se debe a una disposición del
gobierno chileno donde fue publicada.
(27) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "El crimen de la guerra". Bs.As., Jackson de
Ediciones Selectas, 1944. Págs. 31-32.
(28) Idem. Pág. 76.
(29) Idem. Pág. 69.
(30) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Notas para el juicio critico del Derecho internacional
teórico práctico de Europa y América - por Carlós Calvo, de la Academia de Historia de
Madrid - 1868". En Escritos Póstumos, Tomo III. Buenos Aires, Imprenta Europea,
1896. Pág. 274.
(31) Hugo Grocio (1583-1645) Oriundo de Holanda, perteneció a la línea protestante
que, en el Renacimiento, se ocupa del Derecho y la Política. Paralelo a Francisco de
Vitoria, que ya había vuelto a los principios tomistas y beneficiándose de sus doctrinas
acerca del "derecho de guerra", Hugo Grocio desarrolla la rama jurídica del
protestantismo, que a su vez prolonga la línea medieval de las doctrinas del aberroísta
Marsilio de Padua y del nominalista Guillermo de Ockham. Su fama se debe
especialmente a sus obras jurídicas, entre las que se destaca "De iure belli ac pacis"
(París, 1625). En esta obra plantea tres cuestiones fundamentales que influirán en
Juan B. Alberdi: 1) Derecho a la guerra, basado en el Derecho Natural , derivado de la
naturaleza humana y el Derecho de Gentes que proviene del consentimiento de los
pueblos. Es el Derecho Internacional. 2) La verdadera guerra es la de los Estados entre
sí. Acepta la guerra justa: defensa, recuperación de pertenencias y el castigo a
culpables. 3) No todo está permitido en la guerra, debe regularse por el Derecho de
Gentes, que provee principios humanitarios que atenúan su horror.
(32) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Memoria...". Pág. 26.Esta Memoria la escribió el Dr.
Alberdi adoptando las modificaciones que la Universidad de Chile introdujo en la
ortografía.
(33) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "El crimen ...". Pág. 51.
(34) Idem. Pág. 141.
(35) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Memoria...". Págs. 11, 12.
(36) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "El crimen...". Pág. 114.
(37) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Historia de la guerra del Paraguay". Bs. As.,
Ediciones de la Patria Grande, 1962. Pág. 119 y ss.
21

(38) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Política Exterior de la República Argentina". En:
Escritos Póstumos. Tomo III. Bs. As. Imprenta Europea 1896. Pág. 53.
(39) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "El crimen...". Pág. 173.
(40) Idem. Pág. 225.
(41) Idem. Pág. 222.
(42) Idem. Pág. 90.
(43) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Estudios Económicos. Interpretación económica de
la historia política Argentina y Sud-Americana". Pról. Estudio preliminar de José
Ingenieros. Bs. As., Talleres gráficos Argentinos ,L. J. Rosso, 1934. Pág. 175 y ss.
(44) Idem. Pág. 179.
(45) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: ”El crimen..” Pág.83 y ss.
(46) Idem. pág 88 y ss.
(47) ALBERDI, JUAN BAUTISTA “ Memoria ..”. Pág 13.
(48) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: ”El Crimen...”. Pág.52.
(49) Idem. Págs.14,45,51.
(50) Idem. Pág.229 y ss.
(51) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Estudios Económicos ...". Pág. 288.
(52)ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Fragmento ...". Págs. 55 y 59.
(53)ECHEVERRÍA, ESTEBAN: "Dogma...". Pág. 137 y 139.
(54)ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Bases...". Pág. 69.
(55) Idem. Pág. 83.
(56) Idem. Pág. 102.
(57)ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Sistema Económico...". Pág. 330.
(58)ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Cartas Quillotanas...". Segunda Carta.
(59) Idem. Primera Carta.
(60) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: ”El Crimen...”. Pág. 175.
(61) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: ”El Crimen...”. Pág. 114
(62) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: “Memoria ..”. Pág. 22; "Reconstrucción geográfica de
la América del Sud". Escritos Póstumos. Tomo III. Bs. As. Imprenta Europea 1896.
Pág. 113 y ss.
(63) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Historia...". Pág. 117.
(64) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Historia...". Pág. 124 y "Reconstrucción...". Pág.
110.
(65) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Historia...". Pág. 117 y "Reconstrucción...". Pág.
126.
(66) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: ”El Crimen...”. Pág. 91.
(67) Idem. Pág. 76.
(68) Idem. Pág. 132.
(69) Idem. Pág. 225.
(70) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: "Cuestiones de límites". En: Escritos Póstumos.
Tomo III. Bs. As., Imprenta Europea, 1896. Pág. 84.
(71) Idem. Pág. 86.
(72) ALBERDI, JUAN BAUTISTA: ”El Crimen...”. Pág. 104.
(73) Idem. Pág. 130.
(74) Idem. Pág. 175.
(75) Idem. Pág. 150.
(76) LEOCATA, FRANCISCO: "Las Ideas filosóficas en Argentina. Etapas históricas".
Tomo I. Buenos Aires, Centro Salesiano de Estudios, 1992.
22

(77) Carlos Cristian Federico Krause (1781-1832). Autor alemán que trabajó en la idea
de lo que él llamó: "Liga o Unión de la Humanidad". Entre sus obras se destacan: "Ideal
de la Humanidad", "Sistema de moral", "Discursos a la Humanidad para edificar el reino
de la humanidad religiosa en la tierra", "Compendio del sistema de filosofía del
derecho", etc. Perteneció a una de las tantas sectas masónicas de su tiempo. Su
filosofía se la puede caracterizar como idealista, panteísta y partícipe del denominado
armonismo universal.
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