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SEGUNDO CONCURSO NACIONAL DE ORATORIA

“Los Derechos Humanos en La Impartición de Justicia”.

Discurso: Xóchitl Erandeny Medina Morales alumna del tercer semestre.
Licenciatura en Derecho.
Centro Universitario Vizcaya de las Américas; Unidad Obregón,
CD, Obregón Sonora.

Las transformaciones en la política nacional, dentro del marco de los últimos años en

México; implican a su vez modificaciones de sus nexos con el campo del tráfico de drogas

y de las relaciones del poder. Cuando en realidad en esto consiste la Guerra Sucia

Nacional.

La mayor causa de la Injusticia en general.

Hay corrupción, y ésta es muy puntual siempre, no un complot o plan consensuado para

impulsar una modificación del Sistema o poner “En Jaque” a nuestro presidente. Después

de todo…

¿Qué otra Institución, además de las Fuerzas Armadas, está preparada para “salvaguardar la

seguridad nacional?

Organizaciones No Gubernamentales han declarado explícitamente que están preparados

para la guerra y que existen excesos sobre los Derechos Humanos. Ha sido cuestionada la

justicia militar. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha recibido quejas por

detenciones arbitrarias, torturas, ejercicio indebido del cargo público, allanamiento y cateos

ilegales.

Crímenes impunes, personas inocentes extraditadas o encarceladas y también maltratadas,

miles de desaparecidos, violaciones a los derechos fundamentales, más muertes. El día que

entiendan que:

¡No se puede combatir al crimen organizado sin antes combatir la Organización del

Crimen!
El día que esta distopía concluya por que la Justicia impera al buscar el bien ajeno y no el

propio, y aprendamos a no envenenarnos cuando el Poder nos llega. Ese día…

Quizá despertaremos de esta terrible pesadilla.

Honorable jurado calificador, compañeros participantes, auditorio en general. Hoy vengo a

compartir con ustedes “Los Derechos Humanos en la Impartición de Justicia”.

Con gobernantes y representantes más interesados en la economía que en el desarrollo del

país. No auguro un futuro próspero a México. Chiapas, por citar el ejemplo más cercano,

dejó muy en claro por una parte que no estamos exentos de sufrir al interior de nuestro

territorio un conflicto armado, y por otra, puso en evidencia que los civiles nos

encontramos en gran medida desprotegidos ante el desarrollo de las hostilidades, pues en

ese conflicto en tan solo una semana de enfrentamientos murieron al menos 36 civiles y en

total más de 3000 personas fueron desplazadas a causa de la tensión que se vivía. O eso es

lo que se dice.

Sin embargo la juventud ha estado luchando y ha creado Organizaciones no

Gubernamentales que promueven la mejoría en la calidad de vida y la seguridad jurídica en

minorías afectadas debido a esta Guerra Sucia. Así como una semilla da existencia a un

árbol; en la niñez y la juventud está la solución para casos como éste. Algún día serán

hombres…

Nuestro futuro, sus acciones.

Se puede entender, entonces, a los sentidos que posee el cuerpo humano como la parte del

ser humano que percibe los contactos de él con otros cuerpos.

Se puede entender que este tipo de contactos genere recuerdos, es decir, que transforman la

estructura del cerebro. Puede entenderse esto por memoria. Puede entenderse que los

contactos con otros cuerpos cambian al ser humano, lo que fisiológicamente se conoce

como reflejos. Puede entenderse que estos reflejos lo predispongan.

Se puede entender que el temor a la enfermedad, a la naturaleza, a la violencia, nuestras

grandes fobias, sean reflejos defensivos de nuestros propios recuerdos.
Sin embargo, ¿cómo entender que el ser humano no ayude al prójimo?

El ser humano vive en angustia permanente de peligro de muerte. El ser humano se da

cuenta de que él a su vez puede hacer que las cosas mueran, y que es susceptible de

convertirse él mismo en fuente de temor de seres vivos como él o distintos a él, con los que

comparte el mundo. Porque el ser humano es víctima y victimario.

También existen cosas que el ser humano no puede mover o controlar. Los fenómenos de la

naturaleza son cambios que el ser humano no puede detener. Pero sí hay otras cosas que el

ser humano controla y mueve.

El ser humano desarrolla sus habilidades para estar preparado para enfrentar las situaciones

que lo ponen o podrían poner en peligro. Esas habilidades pueden ser para construir o para

destruir.

Está destinado a compartir el mundo con otros seres vivos, pero el ser humano es

depredador y llegará el día en que se acabe los recursos de su medio ambiente.

La naturaleza elimina al depredador. Entre más control alguien tenga sobre algo, ese algo

siempre será destruido por ese alguien y con ello el propio depredador se eliminará a sí

mismo. Un ejemplo claro de un depredador es el león, quien mata, y mata hasta a los

cachorros de su propia especie cuando por fin ocupa el lugar del macho de la manada.

Cuando no haya nada más que matar, el león se autodestruirá.

El ser humano también mata para sobrevivir, asesina seres vivos para alimentarse. En los

establos, en las granjas de animales creadas para comercializar su carne, su piel y todos los

residuos que sean susceptibles de obtenerse beneficios económicos con ellos, se llevan a

cabo las peores vejaciones a la dignidad de los seres vivos. Ahí, a los animales se les

restringe el espacio vital necesario, se les obliga a realizar trabajo en condiciones que no se

presentan en su hábitat natural alterando su fisiología.

¿Cómo no comparar a la huidiza masa de indocumentados en las orillas del río con las

inocentes y temerosas crías de tortuga en su primera visita al vasto mar? ¿Y la justicia que
para ellos ha sido vetada, cómo no compararla con las fauces de tiburones o predadores

marinos al acecho?

Cuando el ser humano no puede matar seres humanos, como dicen que Hitler exterminó a

siete millones de judíos utilizando la grasa de los cuerpos calcinados para fabricar jabones

o recuperando el oro de los dientes de cada uno de los muertos; entonces el ser humano

construye granjas de hombres como lo son las fábricas, las minas, los sembradíos

artificiales o las oficinas en donde se explota la fuerza muscular o el intelecto de los seres

humanos que allí se esclavizan por necesidad de sobrevivir en la misma sociedad que los

deshumaniza y pervierte. Esas son habilidades autodestructivas.

Simplemente porque el ser humano cree que un ser vivo puede ser una pertenencia, una

posesión, pero la vida no tiene más dueño que el que la respira y la vive.

El hombre que no respeta la dignidad de los seres vivos actúa por reflejo, porque a él

tampoco le han respetado su dignidad. Y quien no respeta la dignidad se expone a que su

propia dignidad no sea respetada, y esto se convierte en un círculo interminable de

injusticias.

El ser humano destruye porque no tiene el conocimiento que se necesita para ser respetuoso

con la vida en este planeta, empezando con los seres humanos mismos. O por que a falta de

la información propia que le instruya, misma que se ve limitada por la injusticia fundada y

motivada en la burocracia que hace un mal uso de los ingresos económicos destinados a la

Educación que origina éste Saber Común, cuando el ser humano es roído y desprovisto de

su razón y voluntad con cada peso que le es robado y ocultado en los bolsillos de éstas ratas

con sus “guerras de cloaca”. Y para construir hay que conocer o por lo menos tener una

explicación convincente de lo que la vida misma es.

Sin embargo, el hombre tiene la capacidad de cambiar las cosas. El ser humano puede

tornarse respetuoso de la vida. Para que eso suceda tienen que cambiar los vicios y las

tradiciones de una sociedad que no mira por el otro, que esta siendo cegada de los derechos

fundamentales. El ser humano tiene que ir progresivamente ascendiendo hacia una

dinámica de permanente respeto a la dignidad de la vida. Para ello debe de respetar la
dignidad de los seres humanos, porque esas injusticias que se cometen en contra de otros

seres humanos generan odio y el odio tiene solo una salida que es la violencia, la

delincuencia hasta llegar a la guerra, y más temprano que tarde sus consecuencias siempre

tocan a la puerta de nuestros propios hogares.

Para construir es necesario tener una legitimación artificial.

Para construir, para ser uno con el mundo y el mundo en cada uno, manteniendo nuestra

propia identidad y seguir sobreviviendo en este planeta, tenemos que fijarnos metas bien

claras, definir en que consiste la dignidad humana.

Ciertamente, muchos individuos como las naciones, sólo ven a menudo sus intereses

inmediatos y les cuesta trabajo levantar su mirada más allá de ellos mismos; al comienzo de

un conflicto cada muerte comunicada nos conmueve muchísimo, al cabo de unos días, la

lista de víctimas es sólo una estadística matemática, sobre todo si el conflicto se desarrolla

en un país lejano, ajeno a nosotros.

¡No dejemos que la indiferencia y la no existencia actual de un conflicto armado en nuestro

país, nos haga poco sensibles a la necesidad de protección que en algún momento todos

podemos llegar a necesitar!

Los mexicanos tenemos mucha ley pero no tenemos la fuerza imperante que se necesita

para hacerla valer. Simplemente porque es mucho territorio para defenderlo a punta de

machetes.

¿Cómo es posible entonces que no hayamos sufrido otra invasión que nos quite todo lo que

nos queda?

Porque no es necesario. Tal y como están las cosas, cualquiera con dinero puede obtener lo

que sea y lo que fuere de este territorio, incluyendo esclavos para ir a trabajar a sus tierras,

limpiar sus inodoros, cuidar a sus hijos y servirles de cualquier modo.
Cualquiera con dinero puede sacar uranio de Chiapas a precios de risa, traficar con órganos

de niños en Guadalajara e inclusive llevarse trozos gigantescos de nuestras ruinas mayas en

Yucatán.

¿Quiénes somos los mexicanos?

¿Acaso es digno tener la ley que tenemos?

¿Cómo es posible que un país gigantesco como lo es la República Mexicana pueda

permanecer bajo una misma autoridad corrupta?

La República Mexicana tiene más territorio que lo que tuvo alguna vez la Roma de los

Césares y no se acerca ni por mucho a su influencia y poder.

¿Cuál es el verdadero poder que mantiene cohesionado a este país gigantesco?

¿Que fuerzas pervertidas y que interés impronunciable hacen posible que este país no se

balcanice o divida?

La expresión del artículo 27 en nuestra Constitución de que todo el territorio, aguas y cielos

pertenecen a la Nación ¿Qué significa? ¿Es acaso una jugarreta? ¿O quién es la famosa

Nación? ¿Dónde está el derecho al libre tránsito en este país cuando existen playas privadas

para los turistas y residentes extranjeros o se cierran calles públicas durante pomposos

eventos políticos?

La dignidad humana en realidad no se extiende a la propiedad. La dignidad humana se

limita al cuerpo humano y a las actividades que realiza para sobrevivir. La legitimidad

artificial de la Constitución es incongruente pero además no se cumple.

La dignidad humana se expresa en el derecho a la alimentación, en el derecho a la libre

asociación de personas o grupos, en el derecho a la rebelión, en el derecho a la libertad de
expresión, en fin, la dignidad humana es tener las mismas oportunidades para disfrutar de

nuestro paso felizmente por este mundo.

Exhorto a que comprendamos y aceptemos nuestra dignidad, a que restemos toda

incongruencia de nuestra Ley. Reaccionemos, no solamente actuemos. Un reactor produce

mayor energía que su móvil de acción. A que no desaparezcan los valores y sigan siendo

objeto de herencia moral. ¿Prefieren Resistir o Existir señores? Nuestra existencia se basa

en el conjunto por reacción en cadena de nuestras decisiones y escisiones en la vida.

Sólo en conjunto podremos construir. Sólo así puede el ser humano sobrevivir en este

mundo sin acabar con los recursos naturales indispensables para su permanencia en el

universo. De lo contrario, basta esperar nuestra extinción.

Durante el tiempo en que el Consejo de Seguridad sea el único organismo que autorice el

uso de la fuerza y no la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas

mientras ésta sigue bajo el control hegemónico de los Estados Unidos; en tanto que la

Asamblea General no asuma su responsabilidad y no funcione en casos de conflictos y el

propio Organismo Internacional no se democratice, si finalmente Naciones Unidas no frena

la corrupción, la soberbia, el chantaje y el unilateralismo norteamericano con sus llamadas

“guerras preventivas”, “guerras de paz”; no se le sancione y obligue a respetar la Carta de

los Derechos, la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Derecho Internacional,

la Paz en México y la Paz Mundial nunca llegará.

Las reformas en la ONU, los Tratados Internacionales, los Convenios y los Pactos de Paz

por sí solos no resuelven el conflicto. Los millones de seres humanos que se han

manifestado y pronunciado en todo el mundo en contra de la Guerra y en favor de la Paz

representan este sector de la humanidad que le hace falta a esta Unidad.

Sin embargo, esta nueva Comunidad Internacional ofrece únicamente una alternativa para

frenar la locura de los conflictos en México y en el Mundo, más no la Justicia que tanto

necesitamos.
Si no estamos dispuestos a convivir en Unidad y en Armonía.

Dividamos entonces el país en Estados, deshagamos la Federación, diluyamos el Congreso,

dividamos los estados y las legislaturas locales hasta que cada ser humano sea el juez de su

propia ley, hasta que cada ser humano tenga su propia isla que controle y custodie. Hasta

que comience a cavar su propia tumba y se autoelimine. Dividamos al mundo. Hagamos la

vida calamitosa no con un ánimo destructor, sino con un ánimo reconstructivo…

¿Destruir para empezar de nuevo?

¡No!

Si las leyes no se hicieron para quebrantarse ni tampoco para obedecerse del todo.

Entonces… ¿dónde queda el libre albedrío, nuestra razón y libre voluntad?

Las leyes se han hecho para criticarse, replantearse, derogarse y volver a ser escritas

conforme pasan los tiempos, crece la sociedad y aumentan los problemas por ser resueltos.

La ley más justa es la que se respeta a sí misma, ¿Y cómo hacerse respetar?

¡Escribiendo verdades y promoviendo la verdad señores!

Para volver a construir el mundo por el camino correcto.

¡La verdad es la Justicia!

Muchas Gracias