Ponencia de Crianza Compartida sobre el Borrador de las

Nuevas Tablas de Pensiones Alimentarias de ASUME

Nuestra ponencia consta de cuatro partes. La primera es una breve introducción de quiénes
somos. La segunda ofrece un breve trasfondo del problema creado por el Tribunal Supremo de
Puerto Rico y el Ejecutivo al crear salas de familia regidas por una normativa basada en el
discrimen por razón de sexo. La Ley de ASUME es parte fundamental del problema. La tercera
parte presenta nuestra visión sobre el borrador y sugiere varias modificaciones. Casi todas las
estadísticas citadas en este documento provienen del artículo de revista jurídica titulado: La
Custodia Compartida como política pública en Puerto Rico, ¿el principio del fin a la violación de
los derechos constitucionales de los padres en las salas de familia? 81 Rev. Jur. UPR 861.

¿Quiénes somos?
Crianza Compartida es una organización sin fines de lucro compuesta por más de 17,800
puertorriqueños y puertorriqueñas que exigen igualdad para papá y para mamá ante la ley y
ante sus hijos e hijas. Setenta por ciento del grupo está compuesto por mujeres.

Crianza Compartida aspira a lograr nuevas leyes de custodia compartida y de pensiones
alimentarias que cumplan con el requisito constitucional de no discriminar por razón de sexo.
Lo que buscamos es simple igualdad. El camino, sin embargo no ha sido fácil gracias a los
estereotipos sociales y a los grupos de interés creados. La médula del asunto es que a los
hombres no se les permite co-criar por las mismas razones que, hace muchas décadas atrás, a
las mujeres no se les permitía ni votar: porque se les caracteriza como inferiores por aquellas y
aquellos que tienen al presente las riendas del poder. ¿Eran las mujeres inferiores?, obvio que
no… Al final, el discrimen no es nada más que una manera de un grupo mantener control sobre
ciertos privilegios en detrimento del mejor bienestar de la sociedad.

Nosotros, como organización de corte feminista, buscamos la igualdad y la paz entre los sexos.
Sólo así, podremos llegar a una mejor sociedad en la cual los niños y las niñas pueden tener
una relación equivalente con ambos padres, y padres que comparten los deberes y derechos
sobre sus hijos de manera equitativa. Atrás debe quedar el patriarcado y el matriarcado. No se
puede permitir que se trafique y se sigan usando a los hijos e hijas como rehenes para obtener
un botín de guerra llamado pensión alimentaria.

Hemos enfrentado la oposición de ciertos grupos que se han dado la tarea de crear y fortalecer
el matriarcado de las salas de familia. Estos grupos han caricaturizado a los papás de Puerto
Rico como un grupo de hombres irresponsables, violentos y de escasa (por no decir ninguna)
importancia a la hora de criar. La aportación económica de papá, sin embargo, es de vital
importancia… La narrativa estereotipada de estos grupos presenta a la mujer como un ente
débil que hay que proteger de los hombres depredadores. Y aunque la realidad es que en
Puerto Rico abunda la violencia doméstica - en parte fomentada por la guerra económica
creada por la pensión y la custodia monoparental femenina -, la vasta mayoría de los hombres
no son violentos contra su pareja o sus hijos. Una analogía basta para probar el absurdo del
estereotipo: aunque sabemos que existen mujeres violentas, no por esto vamos a proponer
prohibirle al 99% de todas las mujeres que se separan de su pareja el relacionarse con sus
hijos e hijas.

La pena es que estos grupos han dominado la agenda legislativa y judicial por las últimas tres
décadas. Gracias a la tecnología, sin embargo, hemos encontrado que la mayoría de las
mujeres no son beneficiadas por el sistema presente. Por cada mamá que se beneficia del
matriarcado, hay varias mujeres que son afectadas negativamente: especialmente mujeres en
segundas relaciones cuya pareja queda a merced del sistema de pensiones y cuyos hijos son
de segunda categoría ante los ojos de ASUME y del Tribunal, las abuelas paternas que no
pueden ver a sus nietos, las tías paternas que no pueden ver a sus sobrinos, las primas
paternas, etc. Si sumamos a éstas mujeres los hombres que son afectados negativamente por
este sistema, vemos que existe apoyo absoluto para un cambio del sistema, particularmente
cuando, según estadísticas del Puerto Rico Community Survey, al presente las mujeres
puertorriqueñas gozan de mayores ingresos que los hombres, menos desempleo que los
hombres y mayor escolaridad que los hombres. Por ende, no podemos ver a la mujer, en
agregado, como una entidad marginada. Los casos individuales se pueden trabajar con
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políticas específicas diseñadas para ayudar a sacar de la pobreza y de la marginación a ciertos
subgrupos, sean estos compuestos por hombres o mujeres.

Finalmente, lo que buscamos es que, tras cientos de años de discrimen contra la mujer o
contra el hombre, se declare en los tribunales de familia la igualdad formal de los padres y las
madres y comience el camino hacia la igualdad real. Queremos dar un paso concreto hacia la
realización de los ideales de igualdad y debido proceso de ley plasmados en la Constitución.
Nuestros hijos e hijas no merecen nada menos.

Trasfondo
Los asuntos de custodia y patria potestad tienen una dinámica pendular. Desde el tiempo de los
romanos hasta el siglo XIX, existía un discrimen absoluto contra las madres. Se utilizaba el
“derecho natural no escrito” para negarle a una madre su derecho a tener una relación con un
hijo luego de la ruptura de un matrimonio o relación consensual. En aquel entonces, las
autoridades no dudaban que era el padre el mejor proveedor de afecto y recursos. Esto,
claramente, era un extremo absolutamente injusto.

La realidad jurídica del Puerto Rico del presente es, sin embargo, casi tan injusta y
discriminatoria como en tiempos romanos. Esta vez, no hacia las mujeres, sino hacia los
hombres. Como establece el caso de Muñoz v. Torres, 75 DPR 507, 513 (1953):

[L]os tribunales deben, generalmente, preferir el conceder la custodia de un niño a la
madre, ya que, de ordinario, nadie cuida con mayor celo y cariño a un menor que su
propia madre, a menos que concurran circunstancias excepcionales que justifiquen el
privar a la madre de la custodia.

Gracias a esta doctrina aún vigente, claramente basada en una visión estereotipada, y a la Ley
de ASUME, entre el noventa y cinco y el noventa y nueve punto tres por ciento de los padres
varones en Puerto Rico no tienen custodia de sus hijos. La vasta mayoría no pueden ver a sus
hijos más de dos días consecutivos cada dos semanas. El reglamento de ASUME vigente y el
borrador incentivan económicamente el que las cosas se mantengan tal y como están.

En este contexto, La Ley de Custodia Compartida fue la primera acción legislativa con la
intención de traer el péndulo del discrimen a descansar. Sin embargo, dicha Ley no ha sido
suficiente para erradicar las violaciones a los derechos constitucionales de los hombres en los
tribunales de familia por dos razones. Primero, porque la Ley no establece una presunción de
custodia compartida y los trece criterios que los jueces deben sopesar al evaluarla permiten la
introducción de prejuicios y estereotipos en su análisis. Segundo, porque la Ley no resuelve el
conflicto inherente creado por los intereses económicos existentes detrás de la adjudicación de
la custodia. Este interés económico, la pensión alimentaria, está fundamentado en la idea que
dice que las mujeres deben criar y los hombres deben pagar. Las fórmulas para su
determinación, además, tienen visos de arbitrariedad que una y otra vez llevan a la conclusión
que fueron creadas con la visión de crear un matriarcado y simplificar el mejor interés del
menor a estar la vasta mayoría del tiempo con la madre (sin importar si es buena criadora o no)
y pagarle a ésta una pensión, todo esto es en detrimento del desarrollo emocional de los hijos.

Es imperativo reformar el sistema de pensiones para que el apoyo económico a la crianza no
fomente la lucha entre los padres con el fin de asegurar un ingreso que muchas veces excede
los costos de la crianza y resulta en un subsidio al estilo de vida de la madres custodias. Hay
que ponerle freno a la monetización de la prole.

Nuestra visión sobre el borrador

Nuestra organización considera que el borrador publicado empeora los problemas
constitucionales discutidos anteriormente. Para efecto de esta discusión, hablaremos de mamá
custodia y papá no-custodio ya que esa es la realidad en más del 98 por ciento de las
ocasiones. Esto hace al borrador uno inconstitucional en su aplicación.

El borrador sigue la misma línea discriminatoria de las tablas vigentes: los padres deben cubrir
todos los gastos de la crianza y, en muchas ocasiones, debe aportar un sobrante que subsidia
el estilo de vida de la ex pareja. La madre custodia recibe y usa el dinero sin ningún tipo de
límite. Peor aún, el borrador no reconoce la existencia de hijos no alimentistas en el cálculo de
la pensión. Por ende, las pensiones para muchos padres subirán significativamente si el
borrador es implementado tal y como está redactado, ya que estudios académicos indican que
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más de la mitad de los hombres se vuelven a emparejar y a tener hijos. (información del Censo
de EEUU)

Y, aunque la administración de ASUME enfatiza que ahora se consideran los ingresos de la
madre, la realidad es que ésto no cambia significativamente el monto de la pensión a pagarse
por los padres. Esto es así porque los porcentajes que hay detrás de las tablas para el cálculo
de la pensión básica son altísimos en relación al ingreso de los padres. Adicionalmente, como
no se obliga a las madres a depositar su parte correspondiente de la pensión en una cuenta a
beneficio del menor, en realidad es papá el que únicamente está aportando a la manutención
del menor en la mayoría de los casos.

El borrador, además, dificulta aún más obtener un descuento en la pensión para aquellos
padres que pasan un tiempo sustancial con sus hijos. La normativa, inclusive, le permite al
juzgador decidir caprichosamente si otorga el mismo o no.

Enmiendas propuestas para resolver los problemas de índole
constitucional del borrador.

Desvincular la pensión de la custodia.
Al presente el borrador define a la persona custodia como aquella responsable del cuido diario
de los menores y de la administración de los bienes de estos, y a la persona no custodia como
aquella que meramente tiene “la obligación legal de proveer la pensión alimentaria.” Dicha
definición, en su aplicación, crea el problema de discrimen por razón de sexo al que hemos
hecho referencia. La pensión no tiene por qué seguir la custodia. Si cada padre paga en
proporción a sus ingresos, independientemente del tiempo que cada uno pase con el menor, se
reduce el incentivo económico para luchar por la custodia para asegurar un ingreso libre de
contribuciones y de ataduras. Al final ambos son padres y ambos se encargan del cuido de sus
hijos e hijas. El reglamento no debe fomentar los roles sociales estereotipados de mamá
criadora y papá proveedor.

Todo se debe reducir a establecer cuál es el costo aproximado de criar un hijo o hija en Puerto
Rico y a dividirlo entre los dos de manera proporcional al ingreso de cada uno. No debe existir
ningún tipo de subsidio a la vivienda de ningún padre y no se debe permitir que ningún padre
matricule a un hijo o hija en clases extra-curriculares o escuelas privadas sin el consentimiento
del otro. De lo contrario, ¿para qué sirve la patria potestad?

Incluir a los hijos no alimentistas en cualquier cálculo de la pensión
El borrador crea hijos de primera y segunda categoría. Esto es inconstitucional en Puerto Rico.
Los primeros tienen su sustento asegurado y los segundos en muchos casos dependen de que
su mamá (y nueva esposa de papá) gane suficiente para costear los gastos de vida de la nueva
familia. Esta política crea un incentivo hacia el divorcio y en consecuencia, aumenta la
inestabilidad en la vida de todos los hijos e hijas.

Obligar a ambos padres a depositar su parte correspondiente de la pensión en una
cuenta de banco.
Al presente se parte de la presunción de que mamá gasta su parte correspondiente de la
pensión en sus hijos e hijas. Esa no es la realidad en muchísimos casos. Obligar a ambas
partes a depositar la pensión en una cuenta reduciría dramáticamente el uso indebido de la
pensión por parte de las madres custodias. Esta acción incentivaría también la colaboración de
ambas partes en la crianza de los hijos e hijas. ASUME podría evolucionar a una agencia que
asiste a ambos padres en velar por el sano manejo de la pensión de los hijos.

Excluir los ingresos de las nuevas parejas de papá o mamá.
Aunque el Código Civil establece que es la Sociedad Legal de Gananciales la responsable de
la manutención de los hijos de los miembros de dicha sociedad, para efectos de ASUME esta
ficción no debe aplicar. Incluir estos ingresos lleva a crear más litigio innecesario pues termina
la madre custodia buscando aumentar la pensión a expensas de la estabilidad económica y
emocional de la nueva unión matrimonial. Hacerlo, además, hace al matrimonio menos
atractivo y abusa de las personas de menos recursos en Puerto Rico, quienes usualmente se
casan en segundas nupcias sin saber de las consecuencias en materia de pensión.

Eliminar el ajuste a la pensión básica
Este descuento refuerza el comportamiento antisocial y anti-ético de muchas madres custodias
que acusan a su ex pareja de sólo estar buscando una reducción en la pensión cuando ésta
solicita pasar más tiempo con sus hijos e hijas. Al final, la realidad es lo opuesto. Es mamá
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custodia la que no quiere que su ingreso se reduzca. De todas maneras, el descuento es algo
que un juez puede denegar caprichosamente. El borrador gasta tinta en reglamentarlo de
tantas maneras que el mensaje es claro: no se debe conceder. De todas maneras, si ambos
padres pagan en proporción a sus ingresos, no hace falta ningún ajuste.

Hacer un ajuste en la pensión para aquellos padres que tengan hijos fuera de la
jurisdicción
Mantener una relación cercana con cualquier hijo que vive fuera de Puerto Rico acarrea unos
costos mayores que incluyen, usualmente, pasajes, estadías en hotel, alquiler de automóviles,
llamadas de larga distancia, etc. Si mamá se mudó para tener un mejor estilo de vida, papá no
debe ser penalizado.

Cambiar la definición de co-custodia.
El borrador al presente provee una definición que le permite a los jueces ser arbitrarios y
denegar un ajuste de pensión a aquellos y aquellas que gozan de custodia compartida. Al
definir co-custodia como aquella situación en que cada padre pasa exactamente el 50% del
tiempo con sus hijos, el juzgador puede jugar con los números para denegar el ajuste de
pensión y así favorecer a mamá custodia nuevamente.

Eliminar los ingresos no recurrentes
La presente Ley de ASUME crea un ambiente de continua incertidumbre en la vida del padre no
custodio al establecer la norma de que cualquier aumento en los ingresos de éste es razón
para solicitar una revisión de pensión. Por esta razón, las madres custodias en muchas
ocasiones ven la llegada de un ingreso no recurrente a la vida del padre no custodio como una
oportunidad de mejorar su estilo de vida, independientemente de las necesidades del menor.
Por otro lado, ya que la Ley de ASUME obliga al padre no custodio a subsidiar el costo de los
procesos de modificación de pensión en la mayoría de los casos, muchas madres custodias
tienen poco que perder al solicitarla. Todo esto va en detrimento de la calidad de vida del padre
no custodio, el cual sufre la verdadera posibilidad de ser dejado sin un retiro digno, sin dinero
para poder pagar los gastos de sus hijos cuando están con él y en un constante estado de
ansiedad. Todo esto desemboca en un daño al mejor bienestar de los y las menores.

Incluir una reducción de pensión alimentaria automática a aquellos padres y madres que
evidencien que han caído en el desempleo.
Al presente un padre desempleado necesita esperar hasta un año (a veces más) para que su
caso sea resuelto y su pensión ajustada prospectivamente. Lo típico es que la otra parte va a
alegar que el desempleo es voluntario o malicioso o usará alguna otra alegación para que el
proceso se extienda y la pensión no baje. Este es otro incentivo económico que hay que
eliminar del sistema. Claro está, si se prueba posteriormente que la persona le mintió al
tribunal, se le debe imponer una multa. La pensión debe reducirse estrictamente al mínimo.

Establecer una reserva de ingresos absoluta y una relativa
Sugerimos que se saque del reglamento el concepto de una reserva de ingresos fija y se
sustituya por una que cambie con el índice de precios del consumidor de Puerto Rico, además
de establecer una relativa. Cuando se incluyó una reserva de $515 en la Ley en 2006, esa
cantidad de dinero compraba lo mismo que $445 hoy en día. Con el paso de los años y el
aumento del índice de precios, muchos padres no custodios han quedado sumidos en absoluta
pobreza. $615 no es una solución tampoco. Sugerimos, además, aumentar la reserva a 55%
del ingreso bruto del padre no custodio. Nuestra propuesta resuelve el problema de la siguiente
manera:

La reserva de ingresos para que el alimentante pueda cubrir sus necesidades básicas será el
55% del ingreso bruto u $800, lo que sea mayor. El monto de la reserva absoluta cambiará
anualmente de acuerdo al índice de precios del consumidor, según reportado por el Instituto de
Estadísticas de Puerto Rico.

Eliminar el pago de honorarios
Al presente la Ley de ASUME fomenta los litigios al subsidiar los costos de abogados de las
madres custodias. Esto resulta frecuentemente en litigios impulsados por el mero deseo de
desquite de una ex pareja. La Ley fomenta también el que las madres custodias usen esta
disposición como una manera de chantaje para obtener aumentos en pensión que no
responden a la necesidad económica del o la menor.

Entendemos que la Ley debe contemplar el imponer el pago de los honorarios de abogado a
una parte solamente cuando la parte ha evadido maliciosamente su responsabilidad
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alimentaria. El estándar de prueba debe ser de prueba “clara, robusta, convincente” y no de
mera preponderancia de la evidencia.

La retroactividad de los aumentos en pensiones no debe ser mayor de un mes y las
reducciones de pensión no deben tomar más de 30 días.
Al presente, la Ley de ASUME, de manera inconstitucional y discriminatoria, no le permite a
papá no custodio recibir una rebaja de pensión de manera retroactiva al día en que radicó la
solicitud. Sin embargo, le permite a las madres custodias solicitar un aumento retroactivo al
momento en que se solicitó el mismo. ¿Cuál es la diferencia?…el sexo del solicitante. Además,
ninguna de las dos partes debe sufrir las consecuencias de la mala administración del sistema
de pensiones. Por ende, se debe limitar la retroactividad a un mes y las reducciones de pensión
a un mes. El sexo del solicitante no debe tener nada que ver con la prospectividad o la
retroactividad de la modificación de pensión.

Gracias por brindar a nuestra organización la oportunidad para expresar nuestra perspectiva
sobre este borrador.


Atentamente,





Lcdo. Hiram M. Angueira
Presidente
Crianza Compartida




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