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Ética, ciudadanía y sustentabilidad

un concepto abstracto es aquel que al pensarlo no trae a la memoria una imagen o un recuerdo
preciso de algo o alguien, a diferencia de cuando pensamos en un concepto concreto, como sería el
caso de una mesa, una silla o un libro.

Al pensar en esos conceptos, inmediatamente nuestra mente recupera una imagen, que puede ser la
mesa de tu sala, la mesa de la cocina, o la de tu comedor; en el caso de la silla, puede ser que al
escuchar el concepto recuerdes específicamente una silla, incluyendo detalles como su color, su forma,
los materiales con que está construida, los acabados o su tamaño. En cambio, para definir un concepto
abstracto es necesario utilizar otros conceptos a su vez, conceptos que provienen de teorías o
enfoques teóricos y, en ocasiones, filosóficos. a visión panorámica que podrás lograr a través de esta
unidad se subdivide en dos líneas de trabajo: por un lado, el análisis de las lecturas seleccionadas,
todas ellas encaminadas a enriquecer líneas de análisis ético-filosóficas y de autorreflexión; y por otro
lado, el análisis de las problemáticas contemporáneas de corte social y cultural. En el caso de las
lecturas, se ha seleccionado el libro Ética de Adela Cortina y Emilio Martínez, por ser de los mejores
exponentes contemporáneos de la ética aplicada.
Qué es la ética
Este apartado te permitirá un abordaje teórico-práctico orientado a favorecer el análisis de la adopción
de la ética como un estilo de vida que permite la estructuración de criterios categóricos sobre los
comportamientos y las conductas. Conviene recordar que tu Licenciatura en Desarrollo Comunitario se
orienta hacia el logro de la sustentabilidad a través de la participación ciudadana.

En esta dinámica y perspectiva, tu papel como interlocutor(a) e intermediador(a) es una pieza clave. Es
por esto que se aspira a que la perspectiva ética genere los parámetros de actuación y desempeño
tanto para ti como futuro(a) interventor(a) como para los grupos organizados alrededor de tu tarea
profesional. Se trata de una corriente que inicia durante los años noventa, cuando la sociedad civil se
transforma en lo que es actualmente y pasa de ser un ente pasivo que recibe atención gubernamental,
a un ente activo que participa en su desarrollo y que actualmente se conceptualiza como el tercer
sector:
La sociedad civil aparece como un campo plural compuesto de innumerables organismos y
asociaciones de ciudadanos que abogan por múltiples causas y temas de interés social, organizaciones
que han ganado espacios y hecho aportes sustantivos al avance de nuevas relaciones con el aparato
público y el sector empresarial. Por otra parte, el desarrollo comienza a entenderse como un proceso
multidimensional que demanda de la contribución de actores público/estatales, del sector privado
empresarial y de la sociedad civil, al punto que hoy ya no es posible pensar un mundo globalizado
donde no exista la interacción creativa de estos sectores (Castillo y Osorio, 2001, p. 5).
Como profesional del desarrollo comunitario, cada una de tus intervenciones y mediaciones con esa
nueva sociedad civil deberá ajustarse a una actuación definida y/o enmarcada por criterios y valores
axiológicos que predeterminen cada una de tus acciones, vinculadas a la búsqueda del bien común,
antes que a la búsqueda de un interés egoísta o derivado de tus propios intereses.

De esta manera, la ética se visualiza como un medio y como un fin. Idealmente permite no solo
categorías de análisis, sino criterios de actuación y enjuiciamiento en tu desempeño profesional y en el
de los grupos comunitarios con los que te vincularás en tu ejercicio profesional.

Es un medio porque te permitirá contar con herramientas que harán posible comparar, observar y
describir si la propuesta que se realiza está enmarcada bajo cierta ética, o bien, si los recursos y los
medios para hacer posible esa propuesta atienden también los límites éticos. Estas herramientas te
permitirán, no solo emitir juicios y valorar lo que observas, sino generar opciones de reencauzamiento
social. Se asume que la ética, como un fin, delineará un camino a seguir como la meta última de un
proyecto de vida, en este caso, tu propio proyecto de vida.
Este esquema permite representar
la dinámica de la interacción de los
diversos actores del desarrollo
comunitario encaminada a la
consolidación de una ciudadanía
participativa con un enfoque de
sustentabilidad, que atienda las
características e intereses de las
comunidades y culturas locales (a
diferencia de las intervenciones
unilaterales en las que habían
prevalecido los intereses personales
y/o de lucro de quienes realizaban
la intervención, la vinculación y/o la
coordinación de proyectos de desarrollo comunitario).
La nueva sociedad civil
En una dinámica de este tipo, tú como profesional del desarrollo, fomentarás la participación
ciudadana como un catalizador de las necesidades y los intereses sociales de los
ciudadanos o los grupos de ciudadanos para gestionar el apoyo del sector gubernamental y
el sector empresarial en el desarrollo comunitario orientado a la sustentabilidad.
Es muy importante intervenir en los contextos sociales desde una base ética, y a partir de ese
planteamiento surge el cuestionamiento que sirve de encabezado a este apartado: ¿Qué es la ética?
Qué es la ética
Orígenes emitológicos
Para comprender qué es la ética, puede resultar práctico analizar sus orígenes etimológicos. “La
palabra ética procede del griego ethosque significaba originariamente morada o lugar en donde vivimos,
pero posteriormente pasó a significar el carácter, el modo de ser que una persona o grupo va
adquiriendo a lo largo de su vida” (Cortina y Martínez, 2008. p. 21).
Sin embargo, es posible que este análisis etimológico no te devele la definición de ética, pero resulta
prudente porque más adelante, cuando analices las diferencias entre ética y moral, te percatarás de los
rasgos que comparten.
Definición de ética
Una forma práctica de definir a la ética es ubicándola como “la reflexión teórica sobre la moral”
(Microsofía, 2012). Se trata de esa discusión y fundamentación reflexiva sobre los principios, normas y
valores que conforman la moral.
Reflexión ética
Como profesional del desarrollo comunitario, te enfrentarás a un contexto social que ha sido afectado
por la explotación inmoderada e incontrolada de los recursos naturales; de grupos sociales que han
quedado marginados por la brecha tecnológica y por el supuesto desarrollo que los margina del
esquema de consumo masivo y de la visión global de un mundo que percibe la felicidad con base en el
“tener” y no en el “ser”. En ese entorno cobra importancia tu reflexión sobre esos constructos morales
que han prevalecido para llevar al mundo a la situación de crisis en la que se encuentra.
La reflexión ética es necesaria, no sólo por la importancia de la crisis social, económica y ambiental que
cuestiona nuestro modo de vida y de consumo, nuestros conocimientos y sus aplicaciones prácticas,
sino porque las respuestas dadas desde otros ámbitos necesitan un análisis desde la razón práctica
que analice los presupuestos que subyacen a sus planteamientos y sus respuestas, porque la renuncia
a lareflexión es muy peligrosa (Ferreté, 2005).
Esta reflexión sobre los actos morales, que es la ética misma, suele pensarse como una
responsabilidad de los filósofos de la antigua Grecia y muy pocas veces se asume el compromiso de
los profesionales en general, y de los profesionales del desarrollo comunitario en lo particular, ya que
de ello depende que los proyectos de intervención, de desarrollo y/o de vinculación que realicen, tengan
una base ética.
Es decir, la reflexión sobre los constructos morales en los que se basa el ejercicio de la ciudadanía son
una responsabilidad de los (las) profesionales como tú, que deben sistematizar el ejercicio constante de
analizar si el tipo de prácticas con que se pretende lograr el desarrollo comunitario son las moralmente
adecuadas, si mantienen el respeto a las culturas y a la idiosincrasia local, y, sobre todo, si se preserva
como premisa básica la sustentabilidad.
La visión universal
En síntesis, la ética es el cuestionamiento, la reflexión, la visión universal que analiza los actos de un
individuo en comunidad; es el cuestionamiento y el análisis del cómo y el por qué ese grupo en
particular actúa de tal o cual manera, pues para la ética no importa que al interior del grupo o contexto
social la norma sea bien vista y aceptada, sino que busca que sea lo correcto desde una visión
universal.
Diferencias entre ética y moral
Hablar de moral es hablar de la construcción social del "deber ser". Es el acuerdo de un grupo, de una
sociedad o de una comunidad sobre lo que es correcto o no para un individuo y para la colectividad.
Así, lo que es moralmente correcto para una cultura, puede ser moralmente incorrecto para otra. Se
trata de la programación social que recibe un individuo para actuar de tal manera respecto de una
situación en particular.

El término moral procede del latín mos, moris, que originariamente significaba costumbre, pero que
luego pasó a significar también carácter o modo de ser. De este modo, ética y moralconfluyen
etimológicamente en un significado casi idéntico: todo aquello que se refiere al modo de ser o carácter
adquirido como resultado de poner en práctica unas costumbres o hábitos considerados
buenos (Cortina y Martínez, 2008, p. 21).
Es conveniente ubicar la diferencia entre ambos conceptos:

Ética
La ética es la reflexiónsobre los constructos sociales.
Moral
La moral es el ejercicio mismo o la puesta en práctica; es la forma en que los individuos y los grupos
enfrentan el día a día y las formas en cómo deciden sus acciones con base en laprogramación
social que han recibido en las diferentes instancias de socialización: el hogar (socialización primaria) y
la escuela (socialización secundaria).
Diferencias entre ética y moral
La reflexión sobre la moral (la ética) permite cuestionar y tomar decisiones que en ocasiones podrían
verse como inmorales pero que tienen un fin ético. Ve para ello el ejemplo siguiente: imagina que una
pareja de policías identifica la situación de riesgo de un niño cuya madre es adicta al alcohol y a
diversas sustancias, y cuyas conductas de promiscuidad han puesto en peligro su vida y la del niño.
Los policías consideran que si notifican la situación a las autoridades de seguridad social, el destino del
menor será una casa de acogida, pero también es probable que, debido a que las leyes protegen el
derecho de una madre de conservar la custodia, el niño sea reinstalado a su lado.
Los policías deciden sustraer al niño y ubicarlo en un hogar en el que, durante muchos años, recibe
educación, cuidados, y, sobre todo, el cariño de una familia; el niño, convertido en un joven, logra un
desarrollo integral e ignora su verdadero origen.
Años después, un tercer policía analiza los datos relacionados con el caso e identifica el paradero del
niño. De aquí surge un dilema ético: el tercer policía tiene que decidir si los actos no morales de sus
compañeros tuvieron un fin ético, porque salvaron la vida del niño, o si no importa el fin ético, sino la
obediencia a los valores morales.
En la reflexión sobre este hipotético caso, así como sobre las constantes decisiones que deberás tomar
en el ejercicio de tu carrera profesional, es necesario que exista una base ética. Una ética que te
permita orientarte y no perder el rumbo.
Es como una especie de brújula que nos orienta, nos dice cuál es el camino a seguir, dirige nuestras
acciones a una determinada dirección, la brújula nos indica el camino. En la vida hay que intentar no
perder el norte (Microsofía, 2012).
En la tabla siguiente puede apreciarse una diferenciación de las normas morales de acuerdo a su
contexto, y que van desde el ámbito religioso hasta la propia moral. En cada caso es posible apreciar
quién promulga la norma, quién debe obedecerla, ante quién se responde, y la sanción por su
desobediencia.
Religiosa Jurídica Social Moral
Promulgada por Dios el órgano legislativo
las costumbres
o modas sociales
uno mismo
Destinada a
todos los seres
humanos
los miembros de una
comunidad política
los miembros de
una sociedad
cada persona
Se responde ante Dios los tribunales la sociedad uno mismo
Sanción
conciencia
del pecado
la determinada por
la ley
rechazo social,
ostracismo
remordimiento
Se puede esperar
obediencia de
los creyentes
los miembros de la
comunidad política
los miembros de
esa sociedad
de todos los
seres humanos

La diferencia básica entre el concepto de ética y el concepto de lo moral radica en que la dimensión de
lo ético se enmarca en esa capacidad de reflexión y cuestionamiento del ser humano; discernir,
enjuiciar y valorar los actos y las prácticas de la raza humana.

Mientras el concepto de lo moral se circunscribe a la dimensión de la práctica en sí misma. Tales actos
deben ser –idealmente- derivados de una condición de libertad, aunque si bien en los animales los
actos instintivos y de sobrevivencia los llevan a realizar una serie de acciones que no parecen mantener
su origen en un acto consiente, por lo tanto no integran la autorreflexión o la conciencia del acto. En el
caso del ser humano, no es así. El acto se concibe como humano porque es un acto consiente; un acto
en libertad, aunque enmarcado por ciertaprogramación social. Es esta programación social la que
nutre, formula e integra la dimensión moral.
Ética y ciudadanía
El concepto de sociedad civil ha quedado establecido como una forma participativa de la ciudadanía que surge en la
década de los años noventa. En este apartado profundizarás sobre estos procesos de interacción entre los grupos
sociales y las estructuras de gobierno, así como sobre tu papel como promotor(a) del desarrollo comunitario y tu rol
profesional como interlocutor(a) con relación a estas nuevas relaciones de poder.

Esta intervención ética tiene que ver con la complejidad de los diversos intereses, objetivos, metas y expectativas de
los grupos participantes, ya que en no pocas ocasiones, todos ellos podrían aparecer como aparentemente
contrapuestos. Lo que sí es claro, es este nuevo papel que se demanda del rol ciudadano organizado en estos diversos
y polifacéticos grupos sociales.
Preguntas sobre ética y ciudadanía
¿Cómo surge la participación de los grupos sociales? La participación de los grupos sociales surge
como una reacción y una respuesta a las nuevas formas de apoyo e intervención de los organismos
internacionales que, a través de financiamientos y diversos tipos de recursos, apoyan a los países en
vías de desarrollo, pero demandan ciertas formas de administración y cambios en el manejo y niveles
de involucramiento de la sociedad civil. A lo largo de la historia, muchos de esos recursos millonarios
han tenido destinos poco claros, y en muchos otros han sido motivo de escandalosas investigaciones
internacionales que han dejado al descubierto fraudes y malversaciones de fondos que debieron
haberse destinado al desarrollo, empleados en gastos personales o adquisiciones de bienes inmuebles
en el extranjero.
¿Cuál es el rol de los grupos de la sociedad civil? Los diversos grupos de la sociedad civil han
asumido el rol de vigías de recursos financieros, agrupándose para garantizar que las inversiones se
destinen a los proyectos y programas para los que fueron otorgados; asimismo, esa preocupación por
el bien común ha sido el motor que ha llevado a esos grupos a identificar causas no contempladas por
el gobierno, así como renglones sociales no atendidos, entre ellos, niños con necesidades terapéuticas
y de educación especial, poblaciones damnificadas no atendidas, mujeres maltratadas, niños de la
calle, víctimas de la violencia no atendidas psicológicamente (por ejemplo las que ha causado la guerra
contra el narcotráfico), y la afectación a los recursos ambientales por contaminación, tala inmoderada o
desarrollos turísticos en reservas naturales y hasta en zonas protegidas.
¿Cuál es el origen de una sociedad civil?
La intervención de la sociedad civil, en una buena parte de los casos, estaría encaminada, a llamar la
atención sobre las causas que originan su agrupación o constitución, organizando una serie de
acciones alrededor de ella, hasta sistematizar el esfuerzo para constituirse como organismos con
carácter legal y representación jurídica (asociaciones civiles, asociaciones de beneficencia pública,
Organizaciones No Gubernamentales –ONG– agrupaciones gremiales, tanto de tipo laico o religioso
como empresariales, sindicales) para encauzarse hacia la defensa de sus derechos a través de la
propuesta de políticas públicas o incluso leyes que constituyan un marco jurídico para otros grupos
ciudadanos con sus mismas características (ver esquema Conformación de la sociedad civil).
Ética de máximos y ética de mínimos

En los apartados anteriores se ha realizado un recorrido alrededor de la conformación de los diversos
grupos sociales dentro de la sociedad civil, sus diversas expectativas, causas, interrelaciones y su
relación o papel con y frente al estado. Integrar aquí un breve apartado sobre la ética de los máximos y
la ética de los mínimos considerando que acudir a la solicitud de cierta herramienta de carácter
conceptual filosófico como son estos dos conceptos, permitiría realizar el ejercicio cognitivo para
identificar hacia dónde se orienta el trabajo reflexivo y de cuestionamiento llamado la ética aplicada de
los máximos y de la ética aplicada de los mínimos.
Ética de máximos y ética de mínimos
En los apartados anteriores se ha realizado un recorrido alrededor de la conformación de los diversos
grupos sociales dentro de la sociedad civil, sus diversas expectativas, causas, interrelaciones y su
relación o papel con y frente al estado.
Integrar aquí un breve apartado sobre la ética de los máximos y la ética de los mínimos considerando
que acudir a la solicitud de cierta herramienta de carácter conceptual filosófico como son estos dos
conceptos, permitiría realizar el ejercicio cognitivo para identificar hacia dónde se orienta el trabajo
reflexivo y de cuestionamiento llamado la ética aplicada de los máximos y de la ética aplicada de los
mínimos.
Partiendo de estas ideas, puede asumirse que conviene distinguir, tal y como lo hacen Cortina y
Martínez (2008) entre lo justo (ética de los mínimo) y lo bueno (ética de los máximos), dentro del
fenómeno moral en su totalidad. Distinguir entre lo justo y lo bueno no significa que dentro de un
fenómeno éstos se mantengan o se den por separado. El uso de ambos conceptos en este apartado
debe servir para considerar la dificultad de enmarcar lo justo con la justicia y lo bueno con la felicidad.
La idea de justicia llevará a la idea de lo "universalizable", es decir, que lo que es justo para unos debe
serlo para todos, ya que lo que se considera justo permitiría tener elementos suficientes para convencer
a cualquier sujeto racional de que no se deje llevar por sus intereses individuales o grupales, sino por
intereses "universalizables".
Por ejemplo, retomando la Ley de Acceso a la Mujer a una Vida Libre de Violencia, ésta llega a México
derivada de fuertes presiones internacionales por parte de mujeres europeas organizadas y apoyadas
por la Organización de Estados Americanos (OEA) y los países miembros de esta organización. Se
consideró aquí que lo que no era justo para la mujer en Europa y en los otros países miembros de la
OEA –es decir, la violencia en contra de las mujeres- no era justo para las mujeres en México.
Esta premisa constituye la base de lo que se puede considerar la aplicación de la ética de los mínimos
en varios sentidos: si bien esta ley expresa sentimiento, no solo se basa en emotividad y sentimientos,
ni se reduce a informar lo que se ha aprobado, ni se asume que el contenido sea justo solo para los
miembros de un grupo en particular (en este caso, las mujeres de un país en específico), con esta ley
se pretende que el contenido sea tomado por justo, por parte de cualquier sujeto racional y que su
contenido se sitúe en niveles de imparcialidad.
Si la idea de la ética de los mínimos remite a la idea de lo justo y la justicia, la idea de la ética de los
máximos deberá enfocarse hacia la idea de la felicidad. En este caso, la comprensión del contenido
de la felicidad y lo bueno, implicará un mayor esfuerzo de exigencia para un sujeto racional. Sobre
todo, porque ésta es una opción subjetiva derivada de modelos a seguir y no tanto de exigencia como
es el caso de la ética de los mínimos:
Las éticas de la felicidad, por el contrario, intentan ofrecer ideales de vida buena, en los que el conjunto de bienes de que los
hombres podemos gozar se presentan jerarquizadamente como para producir la mayor felicidad posible. Son, por lo tanto, Éticas de
Máximos que aconsejan seguir su modelo, nos invitan a tomarlo con orientación de la conducta, pero no pueden exigir que se siga,
porque la felicidad es cosa de consejo e invitación, no de exigencia (Cortina y Martínez, 2008, p.117).
Las éticas de los mínimos están orientadas al cuestionamiento de lo que es concretamente exigible
dentro de un fenómeno moral y que se caracteriza por su propia imparcialidad. Justicia, exigencia e
imparcialidad se mostrarán como condiciones básicas al momento de la propia aplicación.
Por el contrario, las éticas de los máximos se orientan hacia la estructuración de modelos con contenido
formulado a través de escalas y jerarquizaciones cuya base principal tiene un sentido de
recomendación, consejo e invitación, nunca de exigencia.
El contenido de la Ley de Acceso a la Mujer a una Vida Libre de Violencia no demanda ni exige la
realización plena y feliz en la pareja, o la reformulación de una unión placentera y feliz entre agresor y
agredida; demanda y exige la erradicación de la violencia contra las mujeres. Esta es una exigencia,
no una invitación.
Si se piensa en la ética de los máximos, podría considerarse aquello sobre lo cual es mucho más difícil
lograr un acuerdo de consenso unánime. Un ejemplo que puede ilustrar la búsqueda de una ética de los
máximos es el acceso de las masas a la educación de nivel básico y superior.
La noción de que toda persona en edad escolar en México deba tener su lugar asegurado dentro de un
centro escolar desde el preescolar hasta el nivel superior es una situación garantizada
constitucionalmente –hasta en nivel medio superior- y forma parte de la ética de los mínimos, sin
embargo, el adecuado desarrollo de las cualidades y características de la persona dentro del sistema
escolar no puede garantizarse, y eso estaría vinculado a la ética de los máximos.
Es decir, el logro de un estado ideal de felicidad y de pleno desarrollo de las capacidades de los
mexicanos a través de la educación es un ideal que se mantiene como tal, pero que no se ha logrado y
difícilmente se logrará, como no se ha logrado en ningún país. Se cumplen los mínimos, pero los
máximos se quedan como la meta, una aspiración.
Desde tu rol como profesional del desarrollo comunitario, tu intervención tendrá como aspiración
organizar a las comunidades y grupos sociales para el logro de la ética de los máximos, pero con la
meta de alcanzar los mínimos.




Los principios éticos del desarrollo sustentable
Para comprender el origen y la base ética del desarrollo sustentable es necesario reconocer el Informe
Brundtland, "Nuestro Futuro Común", como el antecedente de toda esta preocupación y planteamiento,
ya que en éste se sientan las bases de lo que en este apartado se analizará y que, desde ese
momento, se acuñó como el concepto de desarrollo sustentable, que a partir de dicho encuentro se
entiende como "aquel que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de
las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".
El Informe Brundtland se denominó así en honor a la doctora noruega Gro Harlem Brundtland, quien lideró el grupo de
21 países que trabajó por más de tres años en las discusiones que dieron origen al informe y quien, además, es todo
un ícono en la defensa del medio ambiente y del cambio climático. Una lectura de su biografía podría servir de modelo
inspirador, ya que desde los siete años de edad inició su carrera política como activista hasta convertirse en Primer
Ministro, después de ser Ministro de Salud. Actualmente es enviada de la ONU para el problema del cambio climático.
Los trabajos sobre el informe Brundtland, iniciaron en octubre de 1984, cuando se reunió la Comisión
Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo a petición de la Asamblea de las Naciones Unidas,
basados en la idea de que es posible para la humanidad construir un futuro más próspero, más justo y
más seguro.
El informe plantea la posibilidad de obtener un crecimiento económico basado en políticas de sostenibilidad y expansión de la base
de recursos ambientales. Su esperanza de un futuro mejor es, sin embargo, condicional. Depende de acciones políticas decididas
que permitan desde ya, el adecuado manejo de los recursos ambientales para garantizar el progreso humano sostenible y la
supervivencia del hombre en el planeta. En palabras de la misma Comisión, el informe no pretende ser una predicción futurista sino
un llamado urgente en el sentido de que ha llegado el momento de adoptar las decisiones que permitan asegurar los recursos para
sostener a esta generación y a las siguientes. Cuando se conformó la Comisión en 1983 como un cuerpo independiente de los
Gobiernos y del sistema mismo de las Naciones Unidas, era ya unánime la convicción de que resultaba imposible separar los temas
del desarrollo y el medio ambiente (Oarsoaldea, 2012).
El informe mismo y las recomendaciones que plantea constituyen una perspectiva ética, pues surge de
la necesidad de reconciliar la razón y la moral como elemento indispensable para buscar nuevos
niveles de conciencia, autonomía y control sobre las formas de vivir y de actuar, de tal manera que
cada individuo, cada grupo, cada cultura y cada sector de la sociedad, se haga responsable de sus
actos, no sólo por las consecuencias hacia sí mismos, sino por el impacto hacia los demás, tanto de
esta generación como de las venideras, y sobre todo, por la deliberación de lo justo y lo bueno.
Ética y desarrollo sustentable
En un mundo en el que algunos países son poderosos y otros son pequeños y débiles (o como se les denominó más tarde: en vías
de desarrollo), no parece justo que todos compitan bajo los mismos esquemas de mercado. Esto no siempre fue así. Hasta antes de
los años noventa, cuando la globalización y las nuevas tecnologías constituyeron a “un solo mundo”, existían fronteras y medidas
proteccionistas para cada país.
En el caso de México, su ingreso al Tratado de Libre Comercio (a partir del 1 de enero de 1994) marcó el ingreso a una libre
competencia, a la desregulación de los mercados, a la libre importación y a la apertura de las exportaciones, lo que llevó a las
empresas mexicanas y a los grupos sociales a interactuar de igual a igual con el resto del mundo.
El neoliberalismo sustentado en el avance tecnológico y en las telecomunicaciones, trajo consigo la hegemonía del capital financiero
y la subordinación de los estados al poder de las grandes trasnacionales. Los gobiernos, especialmente los de los países periféricos,
perdieron la capacidad de regular sus economías y de garantizar los derechos sociales y ambientales de sus ciudadanos (Sánchez
en Bonilla, 2008, p. 14).
El fenómeno económico, que se denomina neoliberalismo, llevó a los gobiernos de países en desarrollo a buscar el financiamiento
de organismos internacionales para impulsar el supuesto desarrollo que habría de llevarlos a competir en situaciones de igualdad, lo
cual, lejos de suceder, los llevó a dos cosas: al eterno endeudamiento y a la pérdida de su autonomía, pues los organismos
financieros, junto con cada préstamo, “sugerían” lineamientos y planteaban demandas intrusivas para sus políticas internas.
Un ejemplo de neoliberalismo son las políticas educativas para la educación superior analizadas por Maldonado (2000), quien
encontró que a partir de las presiones del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la UNESCO y la OCDE, se detuvo el
crecimiento de la oferta educativa en educación superior en México. En síntesis, la autora explica cómo se frenó la creación de
universidades que fomentan la masa crítica a través de carreras profesionales del área humanística o de las ciencias, y se fomentó
la creación de universidades tecnológicas y la formación de técnicos profesionales, pues a los organismos financieros no les
interesaba tener un país de intelectuales, sino grandes grupos de mano de obra “calificada” para la maquila.
Maldonado (citando a Feinberg, 2000) devela el enigmático halo de bondad de los apoyos del Banco Interamericano de Desarrollo:
El interés del Banco por temas sociales se basa en suponer que “la inversión a favor de los pobres no es solo correcta por razones
humanitarias, sino que es una función bancaria excelente” […] Es decir: “la inversión en capital humano da rendimientos por lo
menos tan favorables como los que se obtienen de inversiones no destinadas a la pobreza”, puesto que, asegurando educación y
salud a los pobres se “ofrecen mejores perspectivas de inversión” (Maldonado, 2000, p. 4).
Estas presiones internacionales, que no sólo atañen a recursos institucionales, ya que esos organismos también canalizan
inversiones de grupos y empresas privadas hacia países en desarrollo, son las que han encauzado y dirigido el desarrollo de países
como México, incluso hasta llegar al nivel de políticas públicas, reformas educativas, cambios en estructuras de gobierno y cambios
en las leyes.
Comportamiento ético en el ejercicio de la ciudadanía
Si el ejercicio de la ciudadanía implica una participación ciudadana consciente, conviene aclarar qué es
la participación ciudadana.

Para el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, participar es "tomar uno parte en una
cosa; compartir, tener las mismas opiniones, ideas, que otra persona". Según el INEGI (Bonilla, 2008,
p.51), es el "comportamiento que demuestra el interés e involucramiento ciudadano en los asuntos
públicos".

Por ello, la manifestación esencial de dicho involucramiento ciudadano se vive al momento de ejercer el
derecho al voto, a través del cual se eligen representantes populares, por lo tanto, elcomportamiento
ético de la ciudadanía puede conceptualizarse como la observancia de las leyes, las normas, los
acuerdos e implícitos que mantiene el grupo social en el que el ciudadano se inserta, de tal manera que
pueda gozar de sus derechos ciudadanos (derechos humanos y libertades inherentes a su condición
humana) y, por lo tanto, decidir como ciudadano lo que constituye el elemento de base para el logro de
la democracia.
En un contexto de ejercicio ético de la ciudadanía no caben los elementos que afectan su adecuado
funcionamiento y su relación con el estado, como pueden ser los infractores de la ley (narcotraficantes,
asesinos, secuestradores, violadores, pederastas o políticos defraudadores).

Cuando sucede algún tipo de comportamiento no ético de los ciudadanos, el estado ejerce su autoridad
y les retira ese valor, es decir, se les retira la ciudadanía, castigándolos con el encarcelamiento o –en el
caso de sociópatas, psicópatas y otros tipos de enfermedades mentales que los alejan de un
comportamiento moralmente ético– su reclusión en centros de tratamiento psiquiátrico.
Para Heller y Feher (Fóscolo, 2004, p. 3)
La ética ciudadana vale para todo miembro de la comunidad política: De una manera un tanto aproximada, las
acciones pueden definirse como políticas cuando las personas actúan en calidad de ciudadanos, y cuando se
dirigen, o incidentalmente, movilizan, a otras personas en su calidad de ciudadanos. Esto puede ocurrir de tres
maneras distintas. Primera, las personas pueden actuar en el seno de las organizaciones políticas; segunda, las
personas pueden transformar agravios privados en cuestiones públicas; tercero, las personas pueden manejar
o movilizar a otros para que manejen asuntos sociales o privados recurriendo a las ideas políticas universales o
generales, a los derechos y normas democráticas.
Éste sería el caso de los profesionales del desarrollo comunitario, quienes participan con su liderazgo en el
encauzamiento de las inquietudes y demandas sociales de tal manera que esos agravios o inquietudes privados o de
sectores específicos se canalicen adecuadamente y trasciendan a niveles de política pública y/o leyes y reglamentos,
que generen jurisprudencia, de tal manera que beneficien a todos aquellos quienes se pudieran encontrar en situaciones
similares, aunque nunca hubieran participado de las manifestaciones, ni de los grupos que enarbolaron la demanda.
La moral es conformada por los elementos contextuales de cada sujeto: etnia, cultura, costumbres,
tradiciones, religión, entre otras, pero todo acotado a elementos inmediatos, con una delimitación
territorial y física. Con la desaparición de las fronteras, esta visión a partir de moral convive con otras
morales ajenas a las comunidades territoriales.

Hoy nos encontramos con una sociedad que se caracteriza por la simultánea presencia de
múltiples subjetividades y de diferentes ámbitos de acción de los sujetos. La moral personal de
cada sujeto parece, pues, inconmensurable con otras, porque cada una proviene de diferentes
tradiciones y mundos de la vida. Los valores culturales condicionan fuertemente a los valores
morales. Sin embargo, no se puede negar la importancia de la moral personal; el obrar ético
comporta siempre un aspecto de moralidad personal: porque tanto la decisión para la acción
como la aceptación consciente y/o crítica de las normas se logran con la intervención de la
conciencia y el juicio personales. Y, por otra parte, los valores morales se encarnan en la
personalidad, como rasgos visibles de carácter, como "virtudes" (Fóscolo, 2004, p. 5).
Si se pudiera ubicar una metáfora para identificar qué relación guarda el comportamiento u obrar ético
para con la moralidad personal, se podría considerar la idea del comportamiento ético como un
paraguas que logra proteger de la lluvia y el viento. En esta analogía, la lluvia y otros elementos
naturales representan la influencia que originaría una serie de comportamientos inadecuados, ligados a
costumbres locales, tradiciones particulares que, a la luz de una reflexión ética, podían no ser correctos
y adecuados para el desarrollo social sustentable, o bien, para el desarrollo ambiental sustentable.
Como habrás podido observar, el ámbito profesional que habrás de experimentar se visualiza como un
entorno altamente complejo. Al momento de confrontar tu campo de trabajo, enfrentarás dilemas éticos
que te obligarán a esa reflexión sobre los actos morales de los grupos sociales, así como a discernir
entre la idea de una sociedad feliz, o una intervención certera, con juicio crítico, a la luz de una reflexión
ética que te permita acompañar, organizar o dirigir, las metas y objetivos de los diversos y múltiples
grupos sociales de la sociedad civil.