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Un juicio juzga eventos pasados, no futuros (pg 12

)
En los sellos y trompetas en la escena del trono se puede observar como Dios juzga.
Juan ve desde la perspectiva del juicio final, como juzga el cielo los eventos que se
dieron en la tierra a lo largo de la historia en especial en nuestra dispensación cristiana
(pg 12)
Muchos confunden la escena del trono con la inauguración del santuario después que
Cristo subió a los cielos. Se basan en alguna declaración de Elena de White que habla
de los cantos de Apocalipsis 4 y 5 en la inauguración del santuario. Pero teniendo en
cuenta que hay una coronación doble (al inicio como sacerdote sobre su trono, y al final
como rey de la nueva Jerusalén), esos cantos se pueden repetir. Elena de White al pesar
toda la evidencia en sus escritos aplica Apocalipsis 4 y 5 al juicio final en el lugar
santísimo del santuario celestial.
“Así como Cristo fue glorificado en el día del Pentecostés, así también será glorificado
de nuevo al concluir la obra del evangelio, cuando preparará un pueblo para estar de pie
en la prueba final, al concluir el conflicto de la gran controversia (RH nov 29, 1892).
“La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el
plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a
aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección (CS
543).
El primer intérprete del Apocalipsis que se conoce dijo:
“Todas las cosas me han sido dadas por mi Padre… Por esta razón la misma persona es
el juez de los vivos y los muertos; teniendo la llave de David, el abrirá y ninguno
cerrará; el cerrara, y ninguno abrirá. Porque nadie puede, ni en el cielo ni en la tierra,
abrir el libro de Padre, o mirarlo, a no ser el Cordero que fue muerto, y que nos redimió
con su propia sangre, recibiendo poder sobre todas las cosas del mismo Dios que hizo
todas las cosas por la palabra” (Irineo de Lyon).
Elena de White se expresa sobre Apocalipsis 3:7-8, de una manera semejante a la que
encontramos en Apocalipsis 5:3-4):
“Aquí hay alguien que se nos presenta delante de nosotros como quien tiene todo
poder en el cielo y en la tierra. Y dice: He puesto delante de ti una puerta abierta que
nadie puede cerrar. ¿Podría un ángel haber hecho esto? ¿Hay algún ser mas grande
sobre la tierra que hubiera podido hacer esto? ¿Hay algún poder que hubiera podido
abrir esta puerta para la raza humana? Ningún hombre podría cerrarla. Hay solo Uno,
Aquel que es igual a la divinidad, el Príncipe de la vida. Es Aquel en quien se centran
nuestras esperanzas de vida eterna, la majestad del cielo, el rey de gloria… “ (Ms 84
1886).
Solo el sumo sacerdote podía entrar en el día de la expiación al lugar santísimo del
santuario terrenal. Solo Jesús puede entrar por esa puerta como Sumo Sacerdote del
santuario celestial.
Esta obra de juicio tiene el propósito de borrar los pecados del pueblo de Dios que se
habían registrado en los libros del cielo (Daniel 7:9-10, Isa 43:25-26) o, en caso
negativo, borrar sus nombres del libro de la vida (Éxodo 3232, Apocalipsis 3:5).
“En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías, y lo vestiré de tus
vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y
será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá. Y pondré la llave de la
casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá”
(Isaías 22:20-22).
El testimonio era dado junto con la corona al nuevo rey (2Reyes 11:12, 2 Cronicas
23:11). El sacerdocio en relación con las puertas del templo (Deuteronomio 31:9, 17:8-
11, 1 Crónicas 9:27).
En Apocalipsis el palacio y el templo son la misma cosa.
Todas las promesas a las iglesias son posibles porque Jesús tiene las llaves de David y
puede abrir el juicio, puede entrar la lugar santísimo a borrar los pecados de su pueblo
y hacerlos salvos. ¿Como no va a llorar Juan?
“Hay alguien que lo ve todo y dice: he puesto delante de ti una puerta abierta
(Apocalipsis 3:8). A través de esta puerta se mostró el trono de Dios, sombreado por el
arco iris de la promesa (Apocalipsis 4:1-3), la señal del pacto eterno, mostrando que la
misericordia y la verdad están juntas, y arrancando del que lo contempla alabanza al
Señor” (Elena de White Ms 27, 1891).
Juan no vuelve a ver la corte de Apocalipsis 4 y 5 en las primeras 6 trompetas, solo
durante la séptima y última trompeta que está relacionada con el fin y la época que
Dios asume su poder y reino. Allí Juan vuelve a ver de nuevo a los ancianos de la corte
(Apocalipsis 11:15-17), Es en esa época cuando se abre el templo celestial al lugar
santísimo, para una obra final de juicio (Apocalipsis 11:18-19).
“La puerta abierta en el cielo revela el templo de Dios en el lugar santísimo en donde
está el arca, y en esa arca esta la ley de los 10 mandamientos escritos con el dedo de
Dios sobre tablas de piedra. La luz que brilla de la puerta abierta atrae la atención del
pueblo de Dios, quien comienza a ver lo que contiene el arca: la ley de los 10
mandamientos” (Elena de White PrT 11-3-85).
En esta última cita Elena de White relaciona la puerta abierta de Apocalipsis 4:1, con la
puerta del lugar santísimo que se abre en Apocalipsis 11:19, donde se puede ver el
arca.
Los sacerdotes practicaban el tamid (continuo) en el lugar santo. Ofrecían el incienso
aromático frente al altar de oro en el lugar santo para que acompañara las oraciones
de los santos (Apocalipsis 8:3-4). Velaban para que los candeleros no se apagasen ni de
día ni de noche (Éxodo 30:1-3, 6-8, Levítico 24:1-4, 1 Reyes 7:49). Esto es lo que Juan
ve hacer a Jesús en su primera visión, en medio de los candelabros del santuario
celestial, velando para que la fe de su iglesia no se apague (Apocalipsis 1:12-13, 20).
Pero esa intercesión continua en el lugar santo daba lugar a una obra final de expiación
donde todos los pecados del pueblo eran borrados en forma definitiva (Levitico 16:2,
29-30, 34, Hebreos 9:7). Juan ve concluir ese ministerio en el lugar santo, y se abre una
puerta que conduce a Jesús a su obra final de intercesión en el lugar santísimo:
“Después de esto vi una puerta abierta en el cielo. Y la primera voz que yo había oído,
que hablaba como trompeta (Apocalipsis 1:10), me dijo: sube acá, y te mostraré lo que
ha de suceder después” (Apocalipsis 4:1).
Irineo se lo conoce como el portador de la tradición interpretativa de asia menor, de
donde procede y se destina el Apocalipsis. Nació menos de medio siglo del momento
en que se escribió el Apocalispsis, y escuchó a Policarpo quien había estado
personalmente familiarizado con Juan y otros que habían visto al Señor.
Es interesante notar que en el llamado al apóstol el ángel le dice: “sube acá”. El templo
de Salomón tenía un desnivel entre el lugar santo y santísimo, donde este último
estaba elevado con respecto al otro departamento. También Isaías vió el trono de Dios
alto y sublime (Isaías 6:1-3).
Justo antes de que sonara la séptima y última trompeta, se realiza un llamado
semejante a los 2 testigos de apocalipsis 11:4: subid acá.
Estos dos testigos representan el mensaje profético de la palabra de Dios (Antiguo y
Nuevo testamento), que los siervos de Dios tienen para dar al mundo. Primero
aparecen conectados con 2 de los candelabros del lugar santo, sin embargo al concluir
su ministerio (11:7), escuchan el mismo llamado de subir que escuchó Juan. Suben al
mismo lugar que Juan, al lugar santísimo del santuario celestial, donde ocurrirán los
eventos que siguen a esta sección del Apocalipsis, en el lugar representado por la
séptima trompeta, el lugar del juicio que es la misma corte que Juan había visto en
Apocalipsis 4 y 5.
Elena de White habla de los 2 testigos refiriéndose a la Biblia (CS 309-310).
Newton creía que el séptimo sello contenía las 7 trompetas. Algunos creen que la
séptima trompeta contiene las 7 plagas.
Elena de White, habla de lo que parecieran decretos divinos:
“Una crisis había llegado al gobierno de Dios. La tierra estaba llena de transgresión. Las
voces de los que habían sido sacrificados a la envidia y odio humanos estaban
clamando por retribución debajo del altar. Todo el cielo estaba preparado para, ante la
voz de Dios, moverse en ayuda de sus elegidos. Una palabra de el, y los rayos del cielo
hubieran caído sobre la tierra, llenándola de fuego y llama. Pero Dios tenía que hablar,
y habrían habido truenos y relámpagos, y terremotos y destrucción” (E.G. de White
RH 5, 7-17-1900).
Según Treiyer: la declaración anterior prueba que el clamor correspondiente al período
hístorico del quinto sello llega a la corte final del juicio, donde se lo revisa para dar el
veredicto final.
Vemos en el calendario prefigurativo de fiestas judías que el día del juicio estaba
precedido por un sonido especial de trompeta. Las trompetas recordaban a los
israelitas la ocasión en que Dios promulgó su ley (Exo 19:16, 19), y a Dios mismo su
pacto de misericordia para con su pueblo en su obra final de juicio (Lev 23:24, num
10:10). Se tocaba la alarma al son de trompetas para que el pueblo se preparase para
el juicio que iba a consumarse 10 días mas tarde en el día de la expiación (Lev 23:27-
32).
Exo 19:16, 19 Sonida de trompeta, entre relámpagos y truenos.
Lev 23:24 En el mes séptimo el primero del mes tendréis día de reposo, al son de
trompetas y una santa convocación.
Jesús con voz de trompeta, llamando a su iglesia a prepararse, como en el día de las
trompetas, para el juicio que se revelaría en la segunda visión (apo 4 y 5).
El día de la expiación también se tocaba la trompeta. Por eso la misma voz llama a Juan
dentro del lugar santísimo en apoc 4.
“Cristo está caminando en medio de los 7 candeleros de oro, su iglesia, contemplando
las obras de sus profesos discípulos” (Ms 155, Nov 22 sermón).
“Nuevamente, mientras el Espíritu Santo descansaba (permanecía) sobre el profeta, el
vé una puerta abierta en el cielo, y escucha una voz que lo llama a mirar las cosas que
sucederán después… Y el le dice: he aquí un trono estaba establecido en el cielo, y
había sentado Uno sobre el trono” (E.G. White Ms 100, 1893).
Pasajes del lugar santo al santísimo:
Apo 3:7-8 a Apo 4 y 5 Puerta abierta a escena de juicio
Apo 6:9 a Apo 6:16-17 Clamor mártires altar a esena de juicio Dios y Cordero
protagonistas
Apo 9:13 a Apo 11:15, 19 Sexta trompeta Voz del cielo entre cuernos altar a apertura
templo lugar santísimo.
La séptima trompeta nos lleva también al período de apertura del templo, después que
los 2 testigos representando a 2 candeleros del lugar santo han terminado su
testimonio durante el período de los 1260 años.
Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los
sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; pero en la
segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual
ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; (Hebreos
9:6-7)
Ver pg 26 cuadro del lugar santo al santísimo INTERESANTE
Laodicea: Juicio del pueblo. Vive en el período de la puerta abierta que se había
anunciado antes.
Al que venza le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me
he sentado con mi Padre en su trono (Apo 3:21).
Esta promesa que se le hace a Laodicea es la misma imagen que después se ve en la
próxima visión. Los ancianos sentados sobre tronos vestidos de blanco con coronas en
sus cabezas en representación de triunfo de los vencedores (Apo 5:9-10). Por eso
vemos mas tarde a los vencedores de la última generación, que vivieron en la época
misma del juicio, los 144000, junto al Cordero y delante de la misma corte celestial.
Relacionar las promesas de las iglesias con apo 4-5.
Jesús se había sentado con su Padre en su trono (Apo 3:21). Pero ahora está de pie
delante de Dios.
“Que el ojo de la fe vea a Jesús de pie delante del trono de su Padre (Apo 5:6),
extendiendo sus manos heridas mientras ruega por las almas que perecen en sus
pecados… Que por fe veamos las coronas reservadas para los que venzan. Digno es el
Cordero que fue muerto, y nos ha redimido para Dios” (Lt 98, 1910). Nuestro precioso
redentor esta de pie delante del Padre como nuestro intercesor… Que aquellos que
quieran llenar la norma divina… lo contemplen como su abogado, de pie dentro del
velo… Que experiencia se puede alcanzar ante el estrado de la misericordia
(propicitorio), el único lugar de refugio seguro… Jesús está de pie como garante y
substituto nuestro… los que se acercan al Padre, reconociendo el arco de la promesa
(Apo 4:3), y piden perdón en el nombre de Jesús, recibirán su petición” (YI 1-16-96, 4).
La posición del Cordero en el juicio es de pie. Juan no lo presenta sentado hasta que
está volviendo en su segunda venida.
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se
sentará en su trono de gloria (Mateo 25:31). “Entonces miré, y ví una nube blanca, y
sobre la nube Uno sentado semejante al Hijo del Hombre, con una corona de oro en
su cabeza” (Apo 14:14).
Elena de White hablando del ministerio sacerdotal de Jesús luego de la inauguración
declara:
“Y se sentará y reinará sobre su trono, siendo sacerdote sobre su trono. No todavía
sobre el trono de su gloria, el reino de gloria no le ha sido dado aún. Solo cuando su
obra mediadora haya terminado le dará el Señor Dios el trono de David su padre, un
reino del que no habrá fin –lucas 1:32-33-” (CS 468).
Apo 3:5 5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre
del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus
ángeles.
Esta última cita, una de las promesas de Jesús a sus iglesias la está cumpliendo de pie
delante de Dios y sus ángeles.
Está de pie delante del arca como estaba el sumo sacerdote en el día de la expiación
(Lev 16:15-17).
Grafico día de la expiación vs las escenas de Apocalipsis en el templo.
Osea uno de las cosas que hace el Cordero es confesar el nombre de los salvos delante
del Padre.
Cuando el Cordero comienza a abrir el libro, lo hace repasando la estampa que dejaron
los herederos (los que aceptaron la substitución de Jesús, cuando aceptaron el rescate
de la herencia que pagó con su sangre apo 5:9-10).
Mientras que a Sardis prometen ropas blancas para los vencedores, las que son
otorgadas por un juicio futuro (apo 3:5), a los mártires del quinto sello, no le son
prometidas, sino conferidas por la corte misma del juicio (apo 6:11).
Clamor mártires / ropas blancas / descansen / reciben su herencia
Reciben la salvación antes de que reciban su herencia. Juicio investigador, y lo hacen
antes que muchos deban morir por su Señor (apo 6:9-11).
Apócrifos – Apocalipsis de Juan y de Pablo.
La corte juzga primero a los muertos en Jesús, y entonces a los que viven en la última
generación – 144000, la última generación del sexto sello.
Juan llora al ver como los m´ñartires en apocalipsis piden el juicio, y Daniel en 8:13
piden también por el. Es necesario que alguien aparezca en el juicio y pueda abrir el
libro.
El que el libro esté escrito completamente por dentro y fuera y sellado, habla de algo
terminado.
De esta manera puede verse el resto del apocalipsis la versión de la corte celestial
sobre la historia de la humanidad y de los imperios opresores, así como las glorias que
esperan a los redimidos (Treiyer) Relación apo 4 y 5 con apo 12 en adelante.
Ezequiel 1:22-28 Visión del trono de Dios
Isaías 6 – Ezequiel 1-10 (LEER) – Zacarías 3 y 5 – Isaías 58 – Daniel 7 – Hebreos 12:22-29
Treiyer pg 39 apoc 4 y 5: de una manera semejante a lo que ocurría en vísperas del año
sabático del jubileo que comenzaba en el día de la expiación (Lev 25:9-10), Juan
escucha cánticos de liberación y alabanza por la recuperación de la herencia (apo 5:9-
10). El original celestial del libro que debía leerse cada año sabático, durante la
siguiente fiesta de los tabernáculos (Deu 31:9-12), está ahora en la mano del heredero
por excelencia, quien va a compartir su herencia con los redimidos.
Levitico 25:8 día x año
Isa 24:23 Daniel sabía esto al momento de ver Daniel 7
Daniel 7 muestra la herencia varias veces
Hebreos 12:22-29 escuchar al que está delante del trono. “Asamblea festiva”
“El Padre… encomendó todo el juicio al Hijo… y le dió autoridad para ejecutar juicio
también, porque es el Hijo del Hombre. Fue a el, dice Pedro, a quien se le ordenó
juzgar a los vivos y a los muertos. Ha señalado un día en el cual juzgará el mundo en
justicia por aquel hombre a quien él ha ordenado” (RH 1-1-89,1).
“Este no es el juicio de unas pocas personas, ni de una nación, sino de todo el mundo
de inteligencias humanas, de seres responsables. Debe ser llevado a cabo en presencia
de otros mundos… No habrá allí carencia de gloria y honor” (Mar 341).
Juan 5:22
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