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¿Habitantes en el sol?

Si bien esta no fue una profecía de Smith, no podemos dejar de mencionar lo que dijo el segundo
"profeta" de los mormones:
"Lo mismo es con respecto a los habitantes del sol. ¿Ustedes piensan que está habitado? Yo
pienso que sí. ¿Ustedes piensan que hay gente allá? Sin duda alguna, no fue creado en vano.
(Journal of Dis., 1880, vol. 13, p. 271)
El viaje a Salem y la profecía fallida
El 6 de agosto de 1836, Joseph Smith profetizó que viajaba a Salem, Massachusetts, y que volvería con
suficiente dinero como para saldar todas las deudas de sus seguidores y con un gran número de
convertidos.
Esta profecía está registrada en las escrituras "sagradas" de los mormones, Doctrinas y Convenios,
capítulo 111, vv. 2, 4 y 5. La profecía fue un fracaso total. Smith volvió con las bolsas vacías y con grupo
convertidos muy reducido. ¡Con razón los archivos contemporarios registran los nombres de gente que
abandonó la iglesia porque Joseph Smith era un falso profeta!
Una vez más, insistan con los mormones, si no hay cuáqueros de seis pies de alto en la luna, si no hay
habitantes en el sol, y si el fin del mundo no ocurrió en 1981, Joseph Smith y Brigham Young fueron
falsos profetas. Evidentemente, no pasan la prueba de Deuteronomio 18. Sus profetas son un fraude.
El ingenuo razonamiento circular.
Los mormones instruyen a sus seguidores que eviten la prueba de Deuteronomio 18. Para probar que
Joseph Smith era un profeta, se les ha instruido para que 1) argumenten en forma circular, y 2) que
basen todo en el popular testimonio del "ardor en el pecho".
En su razonamiento circular, los mormones le dirán: "Joseph Smith era un profeta de Dios porque Dios
habló con él". Si usted les pregunta cómo saben que Dios habló con Smith, la respuesta será: "Dios habló
con Joseph Smith porque él era un profeta de Dios".
De la misma forma que un perro da vuelta en círculos tratando de morderse la cola, o alguien que rema
con un solo remo, el argumento circular de los mormones tampoco llega a ningún lado.
El segundo argumento que se les dice que usen es el del testimonio del "ardor en el pecho". Los
mormones se memorizan y repiten algo como esto o similar:
"Yo sé que Joseph Smith es un profeta de Dios y que el Libro de Mormón es la Palabra de Dios
porque me puse de rodillas y le pedí a Dios que me diera un testimonio de ardor el pecho de si
estas cosas eran así. Ahora le doy mi testimonio de ardor en el pecho que Joseph Smith era por
cierto un profeta de Dios y que el Libro de Mormón es la Palabra de Dios".
El problema con tanta ingenuidad es que cualquier adepto de cualquier secta o religión dirá que su
corazón le asegura que su religión o teología es la verdadera. Los sentimientos no prueban nada. La
mejor forma de mostrarle al mormón que los sentimientos o el subjetivismo no son evidencia de nada, es
decirles:
"Yo le doy testimonio de ardor en el pecho de que Joseph Smith era un falso profeta y el Libro de
Mormón es un fraude."
Una vez que usted ha derribado estos dos ingenuos argumentos de los mormones, el camino está
despejado para confrontar a su amigo mormón con las falsas profecías de Smith.