You are on page 1of 6

46.

PARTIDOS POLÍTICOS: CONCEPTO Y CLASES
Entre los tratadistas de Ciencia política empírica el tema de los partidos políticos ha alcanzado en los
últimos lustros un rango de privilegio. Es enorme el caudal de conocimientos acumulado en una
bibliografía muy difícil de abarcar en su totalidad.
No podemos empeñamos aquí en un intento de resumir satisfactoriamente todo ese saber acopiado.
Dadas las características de la presente obra deberemos limitamos a seleccionar y e!plicar
sucintamente los aspectos de mayor relevancia para una "eoría política de con#unto.
$%gicamente se ha de comenzar determinando lo que conviene entender por partido político y
poniendo de manifiesto las variedades m&s interesantes en que aparece cristalizada la idea general
en la realidad. ' efectuar una y otra operaci%n procedemos ya.
46.1. Definición
(igue siendo atractiva la noci%n formulada por Edmund )*+,E cuando di#o que partido es -un
con#unto de hombres unidos para procurar aunando sus esfuerzos el inter.s nacional con arreglo a
un particular principio en el que todos est&n de acuerdo-. En abierto contraste con este concepto
/iovanni ('"0+1 propone lo que llama una definici%n mínima esencial se podría decir puesto que
-basta para identificar el ob#eto- 2 en los t.rminos siguientes3 -4artido es todo grupo político que
presenta candidatos en elecciones y es capaz de situarlos por ese procedimiento en los cargos
públicos-.
' nuestro #uicio si la primera definici%n es insuficiente la segunda peca de unilateral y a la vez
e!cesiva. Es unilateral porque prescinde por completo del elemento doctrinal y program&tico que la
palabra -partido- ha sugerido siempre. Es e!cesiva porque según ella sería partido político cualquier
asociaci%n electoral transitoria camarilla política o incluso grupo de intereses que se demostrase
capaz de situar personas en los puestos estatales de gobierno. .
' menos de relativizar est.rilmente la idea de partido en funci%n de un cierto tipo de actuaciones
es indispensable seguir el hilo de la concepci%n global m&s o menos desarrollada acerca del bien
general. Cierto es como apunta 5+1ED+1C6 que los partidos han empezado formulando unos
principios program&ticos rotundos pero que muy a menudo con el paso del tiempo el factor
organizaci%n ha superado en importancia a la presencia de un programa realizable. Cierto igualmente
que al menos en muchos casos cuanto m&s vie#os y de mayor tamaño son los partidos tanto m&s
pronunciados son los intereses materiales a que tratan de dar satisfacci%n. 4ero nada de ello anula el
dato de que todo partido mantiene una visi%n de con#unto del orden social aunque sea usando el
prisma de lo intereses de una parte de la poblaci%n o el de un equilibrio o conciliaci%n de intereses
dispares. 7 n%tese que la e!istencia de esa visi%n del bien general no significa necesariamente que
en los casos de concurrencia de partidos cada uno haya de presentar un programa netamente
distinto del que ofrecen los dem&s.
En suma y según el mismo 5+1ED+1C6 -una ideología y un programa son tan vitales para la vida
de los partidos como una organizaci%n eficaz y los argumentos continuos sobre su importancia
relativa son no poco fútiles-. En sentido seme#an te ha escrito "homas +. ' D ' 8 que -los partidos
políticos sirven para que los individuos puedan conciliar sus intereses particulares con su propio
concepto de las necesidades públicas-.
Estamos plenamente de acuerdo en que si importante es el ideario para el partido tambi.n lo es la
organizaci%n. "odo partido aut.ntico y serio es un grupo organizado que adem&s e!iste con vocaci%n
de estabilidad. 'ñ&dase en conformidad igualmente con 5+1ED+1C6 que el partido tiene como nota
característica el pretender para sus dirigentes la obtenci%n de los puestos de gobierno y la
conservaci%n de los mismos una vez logrados. (i los m.todos de acci%n electoral son los m&s típicos
en un sentido y otro tambi.n hay otros que ayudan a la consecuci%n y el mantenimiento del poder3
principalmente la elevaci%n de propuestas de candidatos para cargos de nombramiento discrecional
2por e#emplo ministros2 y las campañas de prensa para defender la perduraci%n de los designados.
4or todo ello podemos definir al partido político como un grupo social interno, organizado y estable,
con una cierta concepción global del orden social más o menos condicionada por la visión de unos
intereses sectoriales, que procura para sus miembros más distinguidos la ocupación de los puestos
estatales de gobierno y la conservación de los mismos una vez conseguidos.
'hora unas notas complementarias. 4rimeramente puede darse el caso de que e!istan con#untos de
personas con unas ideas y aspiraciones políticas comunes m&s o menos estables y en los que
destaquen algunas figuras con pretensiones de poder y capaces de aglutinar acciones en su favor
pero que no se hallen claramente organizados. 4ara esos con#untos políticos 2siempre de contornos
nebulosos por su propia naturaleza2 se podría utilizar el nombre de tendencias políticas. Este mismo
nombre es aplicable a los con#untos parciales que se definen dentro de un partido político por razones
de pensamiento y que tampoco aparecen organizados al menos en forma regularizada. En caso de
estar organizados su nombre m&s adecuado puede ser el de facciones políticas, siempre que se lo
despo#e de connotaciones peyorativas.
' lo anterior nos parece útil agregar una observaci%n sobre la misma palabra -partido-. Es bastante
usual entre los tratadistas entender que la misma deriva de -partir- en el sentido de dividir9 y de aquí
concluyen que s%lo tiene sentido hablar de partidos donde e!iste una divisi%n o reparto de las
preferencias de los ciudadanos entre dos o m&s grupos políticos. 4or tanto 2añaden2 la idea de
-partido único- es intrínsecamente contradictoria.
5rente a esto ('+"0+1 advierte acertadamente que el verbo latino partire significa tambi.n
compartir y que con base en este otro sentido se puede llamar partido a un con#unto de personas que
comparten unas mismas ideas y aspiraciones políticas aunque no e!istan frente a .l otros an&logos.
' nuestro parecer se ha de añadir otro matiz. En las lenguas rom&nicas -partir- tiene tambi.n la
acepci%n de salir hacia o en pos de9 de donde resulta en español -partida- en italiano partita y en
franc.s partie, con el significado 2no único ciertamente2 de con#unto de personas que parten y
marchan unidas por una misma finalidad. Nos parece por ello que el t.rmino -partido político- tiene su
origen en dos ideas emparentadas3 la de que unas personas -toman el partido- de al guien 2es decir
deciden compartir sus ideas y aspiraciones2 y la de que forman -partida- al unirse motivadas por unos
mismos pensamientos y prop%sitos. No hay pues raz%n para que#arse del nombre -partido- cuando
se lo usa en Estados donde s%lo e!iste un grupo de mediaci%n con las características antes
enunciadas. 4or lo dem&s incluso en esos países no est& ausente la idea de divisi%n pues siempre
quedan personas fuera del partido y adem&s algunas de ellas son contrarias al mismo y forman por
decirlo así el antipartido in pectore.
46.2. Clases de partidos
Dentro de un común a#uste a la noci%n que tenemos los partidos políticos de la realidad varían m&s o
menos entre sí en raz%n de las particularidades relativas a este o aquel aspecto del concepto. De
aquí que el g.nero partido político sea susceptible de fraccionamiento en especies.
4ara obtener una clasificaci%n suficientemente descriptiva es necesario combinar varios puntos de
vista9 lo cual significa que unos mismos partidos de la realidad podr&n ser catalogados pluralmente en
raz%n de los criterios que se eli#an3 'poy&ndonos en las aportaciones m&s ilustrativas de la "eoría
científica nosotros utilizaremos b&sicamente tres puntos de referencia3 las características de las
personas, las relaciones de organización y la peculiaridad del ideario.
46.2.1. De minoría y de multitud; directos e indirectos.-
"omando el punto de vista de las personas hay que distinguir los partidos atendiendo por una parte al
número y la calidad de sus miembros y por otra a la forma de vinculaci%n de los mismos.
(egún el primer criterio los autores acostumbran a dividir los partidos en forma dicot%mica. Es muy
conocida la divisi%n de 8aurice D*:E+/E+3 partidos de -cuadros- y de masas. 'l igual que otras
2como por e#emplo la de (igmund NE*8'NN entre partidos de representaci%n individual y de
integraci%n social2 esa diferenciaci%n tiene el inconveniente de que los t.rminos apelativos no son
homog.neos entre sí. Nos parece por ello que la distinci%n fundamental debe hacerse entre parti dos
de minoría y partidos de multitud.
(e entiende que los primeros est&n compuestos de un número reducido de personas3 el que se
considera suficiente para afrontar intermitentemente los problemas electorales. En .pocas anteriores
se trataba de grupos de personalidades notables 2partidos de notables, como se los ha denominado2
que a escala nacional aparecían como federaciones de camarillas políticas. 'ctualmente los partidos
de minorías engloban #unto a personas de prestigio otras que aportan principalmente su pericia en
actividades propagandísticas y electorales o sus medios financieros. $os llamaremos partidos de
junta
.
En cuanto a los partidos de multitud hay que señalar que si todos ellos tienen en común la
tendencia a dilatar al m&!imo el número de sus afiliados se distinguen unos de otros adem&s de por
las relaciones de organizaci%n como luego se ver& por la e!istencia o no de una predominante
uniformidad de mentalidades entre sus adheridos. Cuando se da esa uniformidad los partidos pueden
ser llamados de masa o de masas. "ienen de característico el estar compuesto de personas en
quienes halla refle#o en alguna medida ese tipo del hombre2masa que ya conocemos por 0+"E/'.
Es como apunta )*+DE'* hablando de los partidos a que nos estamos refiriendo -el hombre que
abdica de su autonomía en provecho de la colectividad-9 un hombre en quien la refle!i%n y el espí ritu
crítico callan ante las consignas y las voces de mando.
"ípicos partidos de masas son los que con el nombre de socialistas comunistas se inspiran m&s
o menos en el mar!ismo. "ambi.n lo eran los partidos únicos de los regímenes totalitarios
nacionalistas en la medida en que el conformismo de los afiliados contradecía el concepto de
-minoría selecta- que los ide%logos y propagandistas les aplicaban. En el caso de los partidos
comunistas conviene advertir una importante diferencia de fisonomía según que est.n o no en el
poder. En la fase de lucha a sus promotores interesa especialmente el número y miran m&s a la
fidelidad de los afiliados que a su calidad. Conseguido el triunfo los dirigentes se preocupan con
particular empeño por la valía de los militantes a los que se concibe tal como decía la Constituci%n
sovi.tica de ;<=> ?art. ;@>A como -los ciudadanos m&s activos y conscientes de la clase obrera-. De
aquí que la idea de partido de masa ceda m&s o menos en beneficio de la de partido -de vanguardia-.
Es .ste el calificativo oficial por decirlo así en los países comunistas donde l%gicamente la
connotaci%n peyorativa con que se suele utilizar el t.rmino -partido de masas- provoca repugnancia si
se lo aplica al partido propio.
' diferencia de los de masa los dem&s partidos de multitud se distinguen por la circunstancia de
que dentro de una lealtad común m&s o menos ferviente según las personas .stas no abdican de su
#uicio crítico ni se de#an mane#ar como huestes d%ciles. Esto se observa en los dos princi pales
partidos brit&nicos 2incluso el laborista2 en el democristiano alem&n o en el derivado del que fundara
en 5rancia el general De /aulle. (on grupos que al no estar dominados por una mentalidad pol.mica
de clase pretenden ser partidos -populares- en el sentido de estar abiertos a todas las categorías
sociales de la poblaci%n y renuncian a masificar espiritualmente a sus adheridos.
(i ahora nos fi#amos en la forma de vinculaci%n al partido obtenemos la importante distinci%n de
partidos directos e indirectos. En los primeros la adscripci%n de miembros se realiza por el
procedimiento normal de una petici%n específica en tal sentido. Cuando por el contrario la afiliaci%n
resulta de la previa pertenencia a un determinado grupo de inter.s 2sindicato o cooperativa2 estamos
ante un partido indirecto. 4ero esta propiedad no se ha de entender en t.rminos absolutos pues en la
realidad suelen concurrir con los afiliados de procedencia corporativa otros que se adscriben de
modo independiente y e!preso. Esto se advierte por e#emplo en el partido laborista brit&nico que es
el de car&cter indirecto m&s conocido.
Es interesante hacer notar que si el m.todo de la afiliaci%n indirecta da a los di rigentes del
partido una base de sustentaci%n segura y una sana fuente de ingresos esto mismo lleva consigo un
notable grado de independencia de los miembros corporativos frente a la organizaci%n del partido. 4or
ello ha podido escribir David 5'+N6'8 respecto a /ran )retaña que la supuesta alianza entre
sindicatos y 4artido $aborista en sentido restringido 2afiliados directos bur%cratas y grupo
parlamentarios -una relaci%n de conveniencia y no de convicci%n-9 una relaci%n de servicios mutuos
cuyo desarrollo en el tiempo conoce situaciones intermitentes de enfrentamiento. Esto e!plica que el
citado partido no sea en rigor un partido de masa. +obert ". 8c,ENB1E pone de relieve a este
respecto la seme#anza entre los dos grandes partidos brit&nicos.
46.2.2. Partidos laxos y rígidos. –
'tendiendo a las relaciones de organizaci%n entre dirigentes y afiliados los partidos pueden ser
divididos como indica el título. Esta distinci%n es en cierta medida paralela a la de partidos de minoría
y de multitud9 y m&s estrechamente se corresponde con la de partidos de minoría y de masa. $a
densidad de la organizaci%n y la intensidad de la vinculaci%n de los afiliados constituyen los criterios a
tener en cuenta para la diferenciaci%n.
4artidos la!os son aquellos que tienen una organizaci%n simple y carente de #erarquía y disciplina
rigurosas. $os rígidos en cambio muestran un comple#o escalonamiento de %rganos m&s o menos
severamente subordinados unos a otros. 8ientras los primeros se reducen a veces 2por e#emplo en
Estados *nidos2 a un comit. central que coordina los diversos comit.s regionales y locales los
segundos presentan en los casos de m&!ima comple#idad una estructura que se e!tiende desde divi 2
siones inferiores 2c.lulas secciones o como quiera se las denomine compuestas por escasas
decenas de personas con los %rganos directivos correspondientes hasta el grupo nacional
fuertemente regido por la #unta conse#o o comit. central.
En el otro aspecto indicado los partidos la!os comprometen s%lo en parte la vida de sus
miembros que pueden ser en su mayoría personas desentendidas de una actividad política continua
pagadoras de sus cuotas y votantes leales. En cambio los partidos rígidos pretenden 2especialmente
cuando son partidos de masa en lucha o partidos -de vanguardia- en el poder2 dinamizarla
políticamente de modo total. En estos segundos la afiliaci%n toma el car&cter específico de la
militancia que es la dedicaci%n apasionada a la causa del partido. $a militancia adquiere su m&!ima
e!presi%n allí donde 2como sucedía en los partidos gen.ricamente llamados fascistas2 el partido
cuenta con una secci%n armada a la que pertenecen los miembros m&s activos y resueltos3 la milicia.
Cuando el partido rígido tiene por su doctrina el car&cter de dogm&tico su pretensi%n de absorber
la vida del militante tiende a veces a ser omnímoda. Es lo que sucede en el caso de los partidos
comunistas que gobiernan con monopolio. El 4artido 2con mayúscula como corresponde a la alta
valoraci%n oficial que se le tributa2 comunica al militante un sentido de la vida y un credo integral
pone los medios para controlar su tiempo libre y procura penetrar incluso en su vida familiar. -4ara un
comunista 2dice D*:E+/E+2 la patria la familia el matrimonio los amigos est&n subordinados a los
intereses del partido-.
Esa pretensi%n de entrega total da a los partidos rígidos totalitarios una peculiar naturaleza sacral
en que se combina lo propio de una orden nobiliaria con lo típico de una secta iniciaticia. 'ntonio
/+'8(C1 traz% una concepci%n te%rica de esta realidad sacral cuando e!puso su idea del partido
comunista como -el moderno 4ríncipe- que en un mundo totalmente impregnado de laicismo -ocupa
en las conciencias el puesto de la divinidad o del imperativo categ%rico-. (e comprende bien que
desde esta %ptica la e!pulsi%n sea una inmensa tragedia para cualquier militante de un partido
comunista en el poder.
46.2.3. Partidos de pensamiento y personalistas.-
(abemos que es propio de todo partido tener un ideario o baga#e doctrinal m&s o menos
desarrollado y traducirlo en directrices program&ticas para la acci%n de gobierno. Considerando las
características de ese factor en los diversos partidos cabe hacer variadas clasificaciones de los
mismos. ' nuestro parecer se ha de atender primordialmente a esta disyuntiva3 si los componentes
del partido se adhieren de modo preferente al ideario en cuanto tal o si su adhesi%n se dirige de
modo inmediato a la persona o las personas que encabezan el partido y por consecuencia a las
ideas que las mismas defienden. 4ara sugerir de algún modo la diferencia y conscientes de que los
nombres son un tanto arbitrarios podemos hablar respectivamente de partidos de pensamiento y
partidos personalistas.
'penas es necesario puntualizar que se trata de dos tipos l%gicos cuyo refle#o en los casos
concretos de la realidad nunca es pleno sobre todo respecto al segundo de ellos. De todos modos la
utilidad de los mismos como instrumentos analíticos parece clara. (i el concepto de parti do de
principios nos orienta hacia aquellos grupos en que el peso y el arraigo social del ideario es tal que
los mismos perduran sin dificultad aunque cambien las personas de los principales dirigentes el de
partido personalista nos permite identificar aquellos otros cuya cohesi%n se funda principalmente en la
fe de los adictos en el #efe o los #efes actuales. No es que en este segundo supuesto no se aprecie a
las ideas en su valor intrínseco sino que la fuerza de convicci%n con que se las acepta es un derivado
de la firmeza con que se las ve encarnadas en las personas y las obras de los dirigentes. Esto es
típico de los partidos intensamente caracterizados por el protagonismo de esas personalidades a las
que se suele denominar -carism&ticas-.
Dentro de la primera categoría de partidos es posible establecer varios subtipos acerca de los
cuales hemos de advertir igualmente que son conceptos te%ricos que en la pr&ctica se manifiestan
frecuentemente mezclados. +econociendo de antemano lo imperfecto de la designaci%n si se mira a
la ambigCedad de las palabras los llamaremos del siguiente modo3 partidos constitucionales,
metafísicos, éticos y técnicos. 'dvertiremos tambi.n que estos calificativos adquieren eficacia
caracterizadora cuando se los aplica a los partidos de la realidad compar&ndolos C01 otros que
e!isten en el mismo país o les hacen contraste en países distintos.
'sí la idea de partido constitucional es id%nea para entender la naturaleza y el comportamiento
político de aquellos partidos que en tales ? cuales Estados incluyen en su ideario y su programa
como elemento esencial el designio de cambiar la estructura del Estado su sistema institucional o los
presupuestos doctrinales en que se apoya su r.gimen político. (irvan como e#emplos un partido
federalista que actúa dentro de un Estado unitario el que propugna la república en un Estado mon&r 2
quico y el que pretende un orden econ%mico colectivista en lugar del sistema predominantemente
liberal que hay. Naturalmente esas aspiraciones y otras an&logas pueden concurrir en un mismo
partido enfrentado con otros.
Decimos que un partido es de índole metafísica cuando en su concurrencia con otros o
comparado con ellos se caracteriza por la intenci%n de aplicar a la empresa de gobierno una
determinada concepci%n del mundo y del hombre que opone pol.micamente a otra u otras. El
partidismo político es un fen%meno perturbador cuando en un Estado hay dos o m&s partidos que
pugnan habitualmente entre sí empuñando sus dispares convicciones filos%ficas radicales. $a
estabilidad institucional y el pacífico desenvolvimiento de la obra eficaz de gobierno sufren las
consecuencias de dicha contraposici%n. 7 algo seme#ante sucede cuando un partido cuya pugnacidad
alcanza a las cuestiones metafísicas se enfrenta con otros desentendidos de ellas y apegados
únicamente a ob#etivos pragm&ticos inmediatos. (i el primer supuesto se da por e#emplo en la
concurrencia de un partido netamente inspirado en el cristianismo con otro de ideología mar!ista
combativa el segundo nos aparece cuando ese partido mar!ista se opone a otros que respiran un
declarado agnosticismo filos%fico.
Dnicamente si los partidos diferenciados por sus creencias metafísicas hacen abstracci%n de
ellas 2las ponen entre par.ntesis como se suele decir2 y articulan la lucha política sobre cuestiones
de orden inferior puede la competici%n mutua contribuir sanamente a la gesti%n de gobier no. Esto
sucede a veces en la pr&ctica hasta cierto punto9 pero no puede pasar de un armisticio contingente
para convertirse en un acuerdo de paz estable cuando un partido tiene tal carga de dogmatismo que
un acallamiento de sus convicciones filos%ficas en la lucha política al hacerse comportamiento
habitual lo llevaría a perder su identidad y su misma raz%n de ser.
*n partido es .tico cuando contiende con otros alegando ideas de #usticia pero est& m&s o menos
de acuerdo con ellos en cuanto a los presupuestos filos%ficos de la vida social o al menos prescinde
habitual y convencidamente de esgrimir pol.micamente sus propias convicciones al respecto.
Creemos que los dos grandes partidos brit&nicos se han a#ustado hasta ahora bastante bien a esa
fisonomía. Es de esperar que sus m&s hondos motivos de discrepancia sigan siendo las cuestiones
de #usticia sin alcanzar a problemas de orden metafísico a no ser que en el laborista triunfe la
corriente 2por ahora minoritaria2 de los nuevos adictos al mar!ismo.
Desde esta perspectiva de los partidos en cuanto grupos de ideario .tico se los puede distinguir
atendiendo al contenido de los postulados que propugnan. 'sí se hablar& por e#emplo de partidos
conservadores y reformistas liberales y socialistas o de derechas y de izquierdas. Nada hemos de
decir aquí sobre el significado de esos t.rminos que deberemos e!plicar en lugares posteriores.
4or otra parte los partidos .ticos pueden presentar la doble fisonomía de partidos dogmáticos o
de opinión 2como los llama )*+DE'*2 según que la minoría dirigente trate o no de someter a los
afiliados a una disciplina rigurosa en cuanto al acatamiento intelectual de unos postulados de #usticia
definidos como infalibles. *n partido socialista por e#emplo se comporta como dogm&tico cuando
mantiene intransigentemente el postulado de la igualdad econ%mica y cultural absoluta o el principio
de que la propiedad privada de los medios de producci%n es esencialmente in#usta. *n partido
nacionalista y conservador es igualmente dogm&tico cuando e!alta la propiedad y la idea nacional
hasta el punto de convertidos en valores sagrados y eternos.
En el partidismo t.cnico las divergencias entre los grupos litigantes giran ordinariamente sobre
cuestiones de conveniencia pr&ctica. (e est& m&s o menos de acuerdo en cuanto a una serie de
postulados de #usticia pero se discrepa en lo que atañe a la determinaci%n de los fines inmediatos de
acci%n y los medios m&s id%neos para hacer efectivos dichos principios. Diversos partidos políticos
suizos se apro!iman hoy bastante a ese modelo. En cierto modo tambi.n se ve refle#ado en los dos
partidos norteamericanos especialmente con ocasi%n de las elecciones presidenciales9 pero se sabe
bien que no e!isten en esos partidos unas líneas claras de pensamiento que permitan diferenciados
habitualmente entre sí.
+especto a los partidos personalistas finalmente diremos que son muy propios de .pocas en
que regía la idea del sufragio restringido. En aquellos tiempos los partidos eran a menudo poco m&s
que clientelas políticas. 4ero últimamente se ha configurado otro modelo de partido personalista3 el
partido personalista de multitud. Es un fen%meno especialmente típico de algunos nuevos países con
ba#o nivel de desarrollo. Como dice )*+DE'* 2que utiliza el epíteto de -partido feudal-2 es imposible
en tales países -distinguir la autoridad del hombre que la e#erce y concebir una doctrina de acci%n
política que no est. en la voluntad del #efe que formula sus principios-.