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Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico (1911).

«Formulierungen über die zwei Prinzipien des psychischen eschehens!
"esde hace #iempo hemos obser$ado que #oda neurosis #iene la consecuencia% y por #an#o
probablemen#e la #endencia% de e&pulsar al en'ermo de la $ida real% de ena(enarlo de la realidad. )n
hecho de es#a na#uraleza no podía escapar a la obser$aci*n de P. +ane#, -l habl* de una p-rdida «de la
'onc#ion du r-el! .«de la 'unci*n de lo real!/ como rasgo par#icular de los neur*#icos% pero lo hizo sin
es#ablecer el ne&o de es#a per#urbaci*n con las condiciones b0sicas de la neurosis.
1l in#roducir el proceso de la represi*n .es'uerzo de desalo(o y suplan#aci*n/ en la g-nesis de la
neurosis nos ha permi#ido discernir ese ne&o. 1l neur*#ico se e&#ra2a de la realidad e'ec#i$a porque la
encuen#ra 3en su #o#alidad o en algunas de sus par#es3 insopor#able. 1l #ipo m0s e&#remo de es#e
e&#ra2amien#o de la realidad ob(e#i$a nos lo mues#ran cier#os casos de psicosis alucina#oria en los que
debe ser desmen#ido el acon#ecimien#o que pro$oc* la insanía (riesinger
1
). 4hora bien% eso es
(us#amen#e lo mismo que hace #odo neur*#ico con una parcela de la realidad ob(e#i$a. 4sí% se nos
impone la #area de in$es#igar en su desarrollo la relaci*n del neur*#ico% y en general del hombre% con la
realidad% y de #al modo incorporar el signi'icado psicol*gico del mundo e&#erior real3ob(e#i$o a la
ensambladura de nues#ras doc#rinas.
"en#ro de la psicología 'undada en el psicoan0lisis nos hemos habi#uado a #omar como el pun#o de
arranque los procesos psíquicos inconcien#es% de cuyas peculiaridades de$enimos consabedores por el
an0lisis. 5os (uzgamos los m0s an#iguos% los primarios% relic#os de una 'ase del desarrollo en que ellos
eran la 6nica clase de procesos anímicos. 5a #endencia principal a que es#os procesos primarios
obedecen es '0cil de discernir, se de'ine como el principio de placer3displacer (o% m0s bre$emen#e% el
principio de placer). 1s#os procesos aspiran a ganar placer, y de los ac#os que pueden susci#ar displacer%
la ac#i$idad psíquica se re#ira (represi*n). 7ues#ros sue2os noc#urnos% nues#ra #endencia de $igilia a
esqui$ar las impresiones penosas% son res#os del imperio de ese principio y pruebas de su (urisdicci*n.
8e#omo ilaciones de pensamien#o que he desarrollado en o#ro lugar% suponiendo ahora que el es#ado de
reposo psíquico 'ue per#urbado inicialmen#e por las imperiosas e&igencias de las necesidades in#ernas.
1n ese caso% lo pensado (19 deseado) 'ue pues#o .se#zen/ de manera simplemen#e alucina#oria% como
#oda$ía hoy nos acon#ece #odas las noches con nues#ros pensamien#os oníricos ($er no#a
:
). ;*lo la
ausencia de la sa#is'acci*n esperada% el desenga2o% #ra(o por consecuencia que se abandonase ese
in#en#o de sa#is'acci*n por $ía alucina#oria. 1n lugar de -l% el apara#o psíquico debi* resol$erse a
represen#ar las cons#elaciones reales del mundo e&#erior y a procurar la al#eraci*n real. 4sí se in#rodu(o
un nue$o principio en la ac#i$idad psíquica, ya no se represen#* lo que era agradable% sino lo que era
real% aunque 'uese desagradable. ($er no#a
<
)
1
1n ese pasa(e% riesinger (1=>?% p0g. =9) llam* la a#enci*n sobre el hecho de que #an#o las psicosis como los sue2os #enían
la na#uraleza de un cumplimien#o de deseo
:
1l es#ado del dormir puede proporcionarnos el re#ra#o de la $ida anímica an#es del reconocimien#o de la realidad ob(e#i$a
.8eali#@#/% porque aquel #iene como premisa la deliberada desmen#ida de es#a (deseo de dormir).
<
An#en#ar- comple#ar con algunas pun#ualizaciones la esquem0#ica e&posici*n del #e&#o. Bon raz*n se ob(e#ar0 que una
organizaci*n así% escla$a del principio de placer y que descuida la realidad ob(e#i$a del mundo e&#erior% no podría
man#enerse en $ida ni por un ins#an#e% de suer#e que ni siquiera habría podido generarse. ;in embargo% el uso de una 'icci*n
de es#a índole se (us#i'ica por la obser$aci*n de que el lac#an#e% con #al que le agreguemos el cuidado ma#erno% realiza casi
ese sis#ema psíquico. 1s probable que alucine el cumplimien#o de sus necesidades in#eriores, denuncia su displacer% a raíz de
un acrecen#amien#o de es#ímulo y una 'al#a de sa#is'acci*n% median#e la descarga mo#riz del berreo y pa#aleo% y #ras eso
$i$encia la sa#is'acci*n alucinada. C0s #arde% el ni2o aprende a usar es#as e&#eriorizaciones de descarga como medio de
e&presi*n deliberada. D pues#o que el cuidado que se brinda al lac#an#e es el modelo de la pos#erior pro$idencia e(ercida
1s#e es#ablecimien#o del principio de realidad resul#* un paso gr0$ido de consecuencias.
1. 1n primer lugar% los nue$os requerimien#os obligaron a una serie de adap#aciones del apara#o
psíquico que noso#ros% por #ener un conocimien#o insu'icien#e o inseguro% s*lo podemos se2alar de
manera en e&#remo sumaria.
4l aumen#ar la impor#ancia de la realidad e&#erior cobr* relie$e #ambi-n la de los *rganos sensoriales
dirigidos a ese mundo e&#erior y de la conciencia acoplada a ellos% que% adem0s de las cualidades de
placer y displacer (las 6nicas que le in#eresaban has#a en#onces)% aprendi* a cap#urar las cualidades
sensoriales. ;e ins#i#uy* una 'unci*n par#icular% la a#enci*n% que iría a e&plorar peri*dicamen#e el
mundo e&#erior a 'in de que sus da#os ya 'ueran consabidos an#es que se ins#alase una necesidad in#erior
inaplazable. 1s#a ac#i$idad sale al paso de las impresiones sensoriales en lugar de aguardar su
emergencia. 1s probable que simul#0neamen#e se in#rodu(ese un sis#ema de regis#ro que deposi#aría los
resul#ados de es#a ac#i$idad peri*dica de la conciencia 3una par#e de lo que llamamos memoria3.
1n lugar% de la represi*n% que e&cluía de la in$es#idura a algunas de las represen#aciones emergen#es por
generadoras de displacer% surgi* el 'allo imparcial que decidiría si una represen#aci*n de#erminada era
$erdadera o 'alsa% $ale decir% si es#aba o no en consonancia con la realidad, y lo hacía por comparaci*n
con las huellas mn-micas de la realidad.
5a descarga mo#riz% que duran#e el imperio del principio de placer había ser$ido para aligerar de
aumen#os de es#ímulo al apara#o anímico% y desempe2aba es#a #area median#e iner$aciones en$iadas al
in#erior del cuerpo (mímica% e&#eriorizaciones de a'ec#o)% recibi* ahora una 'unci*n nue$a% pues se la
us* para al#erar la realidad con arreglo a 'ines. ;e mud* en acci*n.
5a suspensi*n% que se había hecho necesaria% de la descarga mo#riz (de la acci*n) 'ue procurada por el
proceso del pensar% que se cons#i#uy* desde el represen#ar. 1l pensar 'ue do#ado de propiedades que
posibili#aron al apara#o anímico sopor#ar la #ensi*n de es#ímulo ele$ada duran#e el aplazamien#o de la
descarga. 1s en lo esencial una acci*n #en#a#i$a con desplazamien#o de can#idades m0s peque2as de
in$es#idura% que se cumple con menor e&pendio (descarga) de es#as. Para ello se requiri* un #raspor#e
de las in$es#iduras libremen#e desplazables a in$es#iduras ligadas% y se lo ob#u$o por medio de una
ele$aci*n en el ni$el del proceso de in$es#idura en su con(un#o. 1s probable que en su origen el pensar
'uera inconcien#e% en la medida en que se ele$* por encima del mero represen#ar y se dirigi* a las
relaciones en#re las impresiones de ob(e#o, en#onces adquiri* nue$as cualidades percep#ibles para la
conciencia 6nicamen#e por la ligaz*n con los res#os de palabra.
:. )na #endencia general de nues#ro apara#o anímico% que puede reconducirse al principio econ*mico
del ahorro de gas#o% parece e&#eriorizarse en la per#inacia del a'errarse a las 'uen#es de placer de que se
dispone y en la di'icul#ad con que se renuncia a ellas. 4l es#ablecerse el principio de realidad% una clase
de ac#i$idad del pensar se escindi*, ella se man#u$o apar#ada del e&amen de realidad y permaneci*
sobre el ni2o% el imperio del principio de placer s*lo llega a su #-rmino% en $erdad% con el pleno desasimien#o respec#o de los
progeni#ores. 3 )n buen e(emplo de sis#ema psíquico separado de los es#ímulos del mundo e&#erior% y que puede sa#is'acer
aun sus necesidades de nu#rici*n de manera au#is#a (para emplear un #-rmino de Eleuler F191:G )% nos lo proporciona el
pich*n encerrado den#ro de la c0scara del hue$o con su acopio de alimen#o% al cual el cuidado ma#erno se limi#a a apor#arle
calor. 3 7o lo considerar- enmienda% sino s*lo ampliaci*n del esquema aquí e&aminado% que se e&i(a% para el sis#ema que
$i$e seg6n el principio de placer% unos disposi#i$os por medio de los cuales se pueda sus#raer de los es#ímulos de la realidad.
1s#os disposi#i$os son s*lo el correla#o de la «represi*n!% que #ra#a los es#ímulos de displacer in#ernos como sí 'ueran
e&#ernos y por #an#o los echa al mundo e&#erior.
some#ida 6nicamen#e al principio de placer. ($er no#a) 1s el 'an#asear% que empieza ya con el (uego de
los ni2os y m0s #arde% proseguido como sue2os diurnos% abandona el apun#alamien#o en ob(e#os reales.
<. 1l rele$o del principio de placer por el principio de realidad% con las consecuencias psíquicas que de
-l se siguen y que en es#a e&posici*n esquem0#ica hemos condensado en un 6nico p0rra'o% en $erdad no
se cumple de una sola $ez ni simul#0neamen#e en #oda la línea. Pues mien#ras es#e desarrollo se cumple
en las pulsiones yoicas% las pulsiones se&uales se desasen de -l de manera muy sus#an#i$a. 5as
pulsiones se&uales se compor#an primero en 'orma au#oer*#ica% encuen#ran su sa#is'acci*n en el cuerpo
propio, de ahí que no lleguen a la si#uaci*n de la 'rus#raci*n% 3esa que oblig* a ins#i#uir el principio de
realidad. D cuando m0s #arde empieza en ellas el proceso de hallazgo de ob(e#o% es#e proceso
e&perimen#a pron#o una prolongada in#errupci*n por obra del período de la#encia% que pospone has#a la
puber#ad el desarrollo se&ual. 1s#os dos 'ac#ores 3au#oero#ismo y período de la#encia3 #ienen por
consecuencia que la pulsi*n se&ual quede suspendida en su plasmaci*n psíquica y permanezca m0s
#iempo ba(o el imperio del principio de placer% del cual% en muchas personas% (am0s puede sus#raerse.
4 raíz de es#as cons#elaciones% se es#ablece un $ínculo m0s es#recho en#re la pulsi*n se&ual y la
'an#asía% por una par#e% y las pulsiones yoicas y las ac#i$idades de la conciencia% por la o#ra. Han#o en las
personas sanas cuan#o en las neur*#icas es#e $ínculo se nos presen#a muy ín#imo% aunque las ac#uales
consideraciones de psicología gen-#ica nos permi#en discernirlo como secundario. 5a e'icacia
con#inuada del au#oero#ismo hace posible que se man#enga por #an largo #iempo en el ob(e#o se&ual la
sa#is'acci*n momen#0nea y 'an#aseada% m0s '0cil% en lugar de la sa#is'acci*n real% pero que e&ige
es'uerzo y aplazamien#o. 5a represi*n permanece omnipo#en#e en el reino del 'an#asear, logra inhibir
represen#aciones in s#a#u nascendi% an#es que puedan hacerse no#ables a la conciencia% #oda $ez que su
in$es#idura pueda dar ocasi*n al desprendimien#o de displacer. 1s#e es el lugar m0s l0bil de nues#ra
organizaci*n psíquica, es el que puede ser apro$echado para lle$ar de nue$o ba(o el imperio del
principio de placer procesos de pensamien#o ya a(us#ados a la ra#io. )na par#e esencial de la
predisposici*n psíquica a la neurosis es#0 dada% seg6n eso% por el re#ardo con que la pulsi*n se&ual es
educada para #omar no#a de la realidad y% adem0s% por las condiciones que posibili#an ese re#raso.
>. 4sí como el yo3placer no puede m0s que desear% #raba(ar por la ganancia de placer y e$i#ar el
displacer% de igual modo el yo3realidad no #iene m0s que aspirar a bene'icios y asegurarse con#ra
per(uicios. 1n $erdad% la sus#i#uci*n del principio de placer por el principio de realidad no implica el
des#ronamien#o del primero% sino su aseguramien#o. ;e abandona un placer momen#0neo% pero inseguro
en sus consecuencias% s*lo para ganar por el nue$o camino un placer seguro% que $endr0 despu-s. ;in
embargo% la impron#a endopsíquica de es#a sus#i#uci*n ha sido #an #remenda que se re'le(* en un mi#o
religioso par#icular. 5a doc#rina de la recompensa en el m0s all0 por la renuncia 3$olun#aria o impues#a3
a los placeres #errenales no es sino la proyecci*n mí#ica de es#a sub$ersi*n psíquica. 5as religiones%
a#eni-ndose de manera consecuen#e a es#e modelo% pudieron imponer la renuncia absolu#a al placer en
la $idI a cambio del resarcimien#o en una e&is#encia 'u#ura, pero por es#a $ía no lograron derro#ar al
principio de placer. 5a ciencia 'ue la primera en conseguir ese #riun'o% aunque ella brinda duran#e el
#raba(o #ambi-n un placer in#elec#ual y prome#e una ganancia pr0c#ica 'inal.
?. 5a educaci*n puede describirse% sin m0s $acilaciones% como inci#aci*n a $encer el principio de placer
y a sus#i#uirlo por el principio de realidad, por #an#o% quiere acudir en au&ilio de aquel proceso de
desarrollo en que se $e en$uel#o el yo% y para es#e 'in se sir$e de los premios de amor por par#e del
educador, por eso 'racasa cuando el ni2o mimado cree poseer ese amor de #odos modos% y que no
puede perderlo ba(o ninguna circuns#ancia.
J. 1l ar#e logra por un camino peculiar una reconciliaci*n de los dos principios. 1l ar#is#a es
originariamen#e un hombre que se e&#ra2a de la realidad porque no puede a$enirse a esa renuncia a la
sa#is'acci*n pulsional que aquella primero le e&ige% y da libre curso en la $ida de la 'an#asía a sus
deseos er*#icos y de ambici*n. Pero -l encuen#ra el camino de regreso desde ese mundo de 'an#asía a la
realidad, lo hace% merced a par#iculares do#es% plasmando sus 'an#asías en un nue$o #ipo de realidades
e'ec#i$as que los hombres reconocen como unas copias $aliosas de la realidad ob(e#i$a misma. Por esa
$ía se con$ier#e% en cier#o modo% realmen#e en el h-roe% el rey% el creador% el mimado de la 'or#una que
querría ser% sin emprender para ello el enorme des$ío que pasa por la al#eraci*n real del mundo e&#erior.
4hora bien% s*lo puede alcanzarlo porque los o#ros hombres sien#en la misma insa#is'acci*n que -l con
esa renuncia real e&igida% porque esa insa#is'acci*n que resul#a de la sus#i#uci*n del principio de placer
por el principio de realidad cons#i#uye a su $ez un 'ragmen#o de la realidad ob(e#i$a misma.
K. Cien#ras el yo recorre la #rasmudaci*n del yo3placer al yo3realidad% las pulsiones se&uales
e&perimen#an aquellas modi'icaciones que las lle$an desde el au#oero#ismo inicial% pasando por
di$ersas 'ases in#ermedias% has#a el amor de ob(e#o al ser$icio de la 'unci*n de reproducir la especie. ;i
es cier#o que cada es#adio de es#as dos líneas de desarrollo puede con$er#irse en el asien#o de una
predisposici*n a en'ermar m0s #arde de neurosis% ello nos sugiere hacer depender la decisi*n acerca de
la 'orma que adquirir0 despu-s la en'ermedad (la elecci*n de neurosis) de la 'ase del desarrollo del yo y
de la libido en la cual sobre$ino aquella inhibici*n del desarrollo% predisponen#e. 4sí% los carac#eres
#emporales% a6n no es#udiados% de ambos desarrollos% y su posible desplazamien#o recíproco% cobran
una signi'ica#i$idad insospechada.
=. 1l car0c#er m0s e&#ra2o de los procesos inconcien#es (reprimidos)% al que cada indagador no se
habi#6a sino $enci-ndose a sí mismo con gran es'uerzo% resul#a en#eramen#e del hecho de que en ellos
el e&amen de realidad no rige para nada% sino que la realidad del pensar es equiparada a la realidad
e'ec#i$a e&#erior% y el deseo% a su cumplimien#o% al acon#ecimien#o% #al como se deri$a sin m0s del
imperio del $ie(o principio de placer. Por eso #ambi-n es #an di'ícil dis#inguir unas 'an#asías
inconcien#es de unos recuerdos que han de$enido inconcien#es. Pero no hay que de(arse inducir al error
de incorporar en las 'ormaciones psíquicas reprimidas la $aloraci*n de realidad ob(e#i$a y% por e(emplo%
menospreciar unas 'an#asías respec#o de la 'ormaci*n de sín#oma por cuan#o (us#amen#e no son
realidades e'ec#i$as ningunas% o deri$ar de alguna o#ra par#e un sen#imien#o de culpa neur*#ico porque
en la realidad e'ec#i$a no pueda demos#rarse que se come#i* un deli#o. Henemos la obligaci*n de
ser$irnos de la moneda que predomina en el país que in$es#igamos, en nues#ro caso% de la moneda
neur*#ica. An#-n#ese% por e(emplo% solucionar un sue2o como el que sigue. )n hombre% que cuid* a su
padre duran#e su larga y cruel en'ermedad le#al% in'orma que en los meses que siguieron a su muer#e
so2* repe#idas $ecesL 1l padre es#aba de nue$o con $ida y hablaba con -l como solía. Pero -l se sen#ía
en e&#remo adolorido por el hecho de que el padre es#u$iese muer#o% s*lo que no sabía. 7ing6n o#ro
camino nos lle$a a la comprensi*n de es#e sue2o% que parece absurdo% si no es el agregar «seg6n el
deseo del so2an#e! o «a causa de su deseo! a las palabras «que el padre es#u$iese muer#o!% y el a2adir
«que -l Fel so2an#eG lo deseaba! a las 6l#imas palabras. 1l pensamien#o onírico reza en#oncesL 1ra para
-l un dolien#e recuerdo el haber #enido que desearle la muer#e a su padre (como liberaci*n) cuando a6n
$i$ía% y cu0n espan#oso habría sido que el padre lo sospechase. ;e #ra#a% pues% del conocido caso de los
au#orreproches que siguen a la muer#e de un deudo querido% y aquí ese reproche se remon#a has#a el
signi'icado in'an#il del deseo de muer#e con#ra el padre.
5os de'ec#os de es#e peque2o ensayo% m0s prepara#orio que concluyen#e% quiz0 s*lo en escasa medida
quedar0n disculpados si los declaro ine$i#ables. 1n es#os bre$es p0rra'os sobre las consecuencias
psíquicas de la adap#aci*n al principio de realidad debí apun#ar opiniones que de buen grado me habría
reser$ado y cuya (us#i'icaci*n cier#amen#e no e&igir0 pocos es'uerzos. Bon'ío% no obs#an#e% en que a los
lec#ores de buena $olun#ad no se les escape el lugar donde en es#e #raba(o pueda comenzar el imperio
del principio de realidad.