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LA RELACION DEL HOMBRE CON EL MUNDO.

Para comenzar, es imprescindible citar qué significa "relación", y el
diccionario nos dice que es “conexión de una cosa con otra”. Al igual que todos los elementos que conforman el planeta tierra
se encuentran en relación, es necesario, para vivir y “convivir” en ella, relacionarnos tanto con ella como entre nosotros; los
seres vivos que la habitamos. Además es necesario que exista, para cada especie, grupo o manada, un individuo dominante, al
que naturalmente se puede observar tanto como el macho dominante en manadas de leones, búfalos, como la reina de las
abejas, hormigas, parte necesaria en un grupo, el que organiza, dirige. Luego vienen las relaciones entre grupos y manadas;
unos son predadores, otros presas, relación básica y necesaria para “alimentarse”. De este modo vemos que necesitamos de
otras especies para subsistir, pero es aún mas importante el darse cuenta que la relación primordial que debe tener un ser vi vo,
es con la naturaleza, la cual lo engloba a sí mismo, a sus otras especies y a su entorno. La condición material del hombre,
estrechamente unida con su pluralidad y con su carácter sexuado, es a la vez principio de su mundanidad. La vida humana en
su dependencia del cuerpo se encuentra en un entorno material en el que esa vida es posible, y fuera de ese entorno no es
siquiera concebible. Aunque el cuerpo humano es una unidad bien definida, su funcionamiento incluye necesariamente
elementos externos. El hombre, si es esencialmente corporal es esencialmente mundano, es un ser en el mundo. Por tanto, la
creación del hombre en su condición plural sexuada, corporal, supone la constitución de un mundo en el que esa vida es
posible.
El mundo, y toda la multiplicidad de procesos y de criaturas que se dan en él, han sido queridos en un único designio de
creación, al servicio del hombre; sólo al hombre lo encontramos absolutamente valioso, querido por sí mismo. El mundo es un
mundo para el hombre, porque el hombre es un ser en el mundo. En este sentido, la relación entre el hombre y el mundo es
necesaria; sin relacionarse y "metabolizar" con el mundo el hombre no puede ejercer su existencia.
La relación del hombre con el mundo será constituida por intercambios naturales, que pueden ser estudiados como cualquier
otro tipo de relación material y fisiológica, regulada por las leyes científicas naturales (las leyes de la gravedad, de la tensión
superficial, de la presión osmótica o de los gases..., y, en general, todas las leyes de la Física y de la Fisiología rigen tanto para
el cuerpo humano como para los demás cuerpos del mundo). Pero entre el hombre y el mundo se dan también otras influencias
que de ninguna manera son reducibles a los intercambios fisiológicos o a las influencias físicas, aunque se desarrollen a través
de éstas. En el curso del funcionamiento natural del mundo, el hombre es un factor de novedad. Sin el hombre, el mundo sería
puro despliegue de causas y efectos naturales. El hombre da lugar a "comienzos", es decir a procesos o acciones que no
pueden reducirse a desarrollo natural de la situación previa: la relación entre el hombre y el mundo es libre. El término humano,
en el contexto de su evolución, se refiere a los individuos del género Homo. Sin embargo, los estudios de la evolución humana
incluyen otros homininos, como Ardipithecus, Australopithecus, etc. Los científicos han estimado que las líneas evolutivas de
los seres humanos y de los chimpancés se separaron hace entre 5 y 7 millones de años. A partir de esta separación la estirpe
humana siguió ramificándose originando nuevas especies, todas extintas actualmente a excepción del Homo sapiens.
RELACIÓN DEL HOMBRE CON LOS DEMÁS La sociabilidad humana es un hecho de experiencia común. Lo social aparece
como una característica de la vida humana que implica pluralidad, unión y convivencia. El hombre histórico se concreta en
comunidades y asociaciones. La familia, la nación y el Estado constituyen algunas de esas entidades sociales. La evidencia del
hecho de que el hombre vive y convive en sociedad se impone por sí misma. Ahora bien, ¿cuál es la causa eficiente o que está
en el origen de esa sociabilidad humana? Básicamente nos encontramos con tres tipos de respuesta: la teoría contractualista,
la conocida como teoría naturalista y la teoría de la naturaleza social del hombre (o teoría del derecho natural). La teoría del
pacto o contrato social afirma que la sociedad humana tiene su origen y fundamento en un pacto o libre acuerdo entre los
individuos. Esta teoría, que
está en la base del liberalismo clásico, ha sido defendida por autores como Hobbes,Locke y Rousseau. Así, Hobbes considera
que la naturaleza humana es esencialmente egoísta y antisocial. En esa situación de inseguridad y temor en la que el hombre
es un lobo para el hombre, los hombres renuncian al interés personal y a su derecho absoluto sobre los bienes materiales
mediante un pacto en el que se constituye el Leviathan :un poder fuerte, absoluto, pero más amable que el poder del hombre,
capaz de formar las voluntades, y que surge del pacto de cada uno con todos los demás. Por su parte, Rousseau supone que
el estado primitivo del hombre era asocial y que, en aras de un mayor perfeccionamiento, la sociedad se constituye gracias a
un contrato social por el que los individuos ceden sus derechos en favor de la comunidad y del poder civil que representará la
voluntad general. 2 Tomás de Aquino apunta tres razones por las cuales se constata que el hombre tiende naturalmente a vivir
en sociedad: el hombre no se basta a sí mismo para atender a las necesidades de la vida; precisa de la ayuda de los otros
para conocer lo que necesita para su subsistencia y procurárselo; es esencialmente comunicativo, como lo demuestra el hecho
del lenguaje. La capacidad de amar está implícita en la naturaleza humana, los seres humanos de cualquier condición y en
cualquier realidad, en repetidas ocasiones a lo largo de sus vidas, desarrollan este sentimiento de una u otra manera.
A veces irradia en el alma una luz pacífica y otras se transforma en una fuerza que arrasa nuestro espíritu, para enaltecerlo o
hacerlo añicos. El amor es más que un sentir, es una fuerza que puede alejarnos de la razón, o nos otorga una comprensión
sublime más allá del entendimiento. El amor le da sentido a cuestiones que antes no lo tenían, nos hace reír y llorar
como niños, nos levanta por el aire, y nos enseña a volar, para luego dejarnos volver en caída libre En este sentido, he
preparado esta pequeña lista de las formas que el amor toma según a quién se dirija: 1- Amor platónico: sentimiento que se
basa en la contemplación y conocimiento superior del objeto, “se ama cuando se comprende”. Vulgarmente se interpreta como
amor, sin relaciones sexuales. 2- Amor sexual: es el sentimiento sensual y romántico que se expresa en la pasión sexual.
Suele manifestarse durante el enamoramiento, para luego mutar a una forma más estable y llevadera.
3- Amor erótico: es el sentimiento confuso de la adicción sexual por una persona. Suele interpretarse como un falso amor por
simple atracción carnal, pero algunos lo consideran en sí mismo, una forma de amar diferente a lo establecido.
4- Amor filial y fraternal: nace de una unión estrecha entre los miembros de una familia o clan familiar, se sustenta en la
confianza, la protección mutua, haya o no convivencia.
5- Amor maternal: es el más fuerte de los lazos humanos, el más incondicional y primitivo, sobre el que se construye la
supervivencia de la especie. La transmisión de energía a través de la lactancia, de enseñanzas desde los inicios de la vida,
generan una fuerte conexión a través del tiempo.
6- Amor de amigos: la conexión entre personas, que sin ser de una familia, se establece como un nexo fuertemente fraterno.
Un amigo puede ser incondicional para el otro, llegando al auto sacrificio, si la vida fuera puesta en juego. Se basa en la
confianza mutua, la solidaridad sin límites, y en los muchos aspectos comunes que pueden compartirse.
7- Amor tribal: es el sentimiento que se da entre miembros de una misma comunidad, tribu, equipo o grupo, basado en la
identificación, a través de simbolismos y normas que pautan la unión. Las expresiones de los fanáticos, ante la victoria o la
derrota de su equipo, es una prueba de que se ponen en juego sentimientos intensos.
8- Amor a la naturaleza: es el amor por los animales, una mascota, una planta o cualquier ser vivo que nos despierta ternura,
alegría, y nos hace sentir responsables de su cuidado y bienestar.
9- Amor místico: es el que despierta la religiosidad, la espiritualidad en general, y se dirige a grandes objetos, como el
universo, el planeta, el concepto de Dios, los santos, dioses de toda religión y secta, etc.
10- Amor propio: mal entendido como orgullo, es el amor por la propia existencia, se expresa en el cuidado del cuerpo, su salud
y armonía, en la atención por las propias emociones y en la dirección y control del propio pensamiento, a fin de llevar una vida
en paz, donde todos los aspectos internos se hallen en saludable frecuencia. Cultivarlo es propio de personas interesadas en
evolucionar correctamente. La trascendencia como recurso se adquiere, como se ha mencionado, una vez que se hace algo
que ningún ser humano corriente podría hacer. Bendecidos por sus benefactores, no dudan en contar sus impensables dones
al resto del mundo, en un afán de conseguir fieles para sus sectas y dominar el mundo por su cuenta, sin ceder nada de mérito
a sus benefactores. Seres humano trascendente Hay una gran cantidad de gente con poderes sobrehumanos que pueden
hacer que el humano normal sienta pánico o asombro. La lista se agrandará con cada aportación de cada lector, que
seguramente conozca a un famoso de su tierra que haya adquirido la trascendencia. Casos conocidos son. Sánchez Dragó:
Un presentador de noticias que ha proclamado ante el mundo entero su don, el cual le ha proporcionado la bendición de la
trascendencia: El don de Eyacular hacia Dentro. Esto, junto a la subjetividad que muestra en su espacio de noticias (lo que no
le gusta, lo insulta), le ha proporcionado la trascendencia, supuestamente dada por el nabish a cambio de favores sexuales
hasta que pudo usar su don. Se dice que es padre de muchísimos nabishes debido a los intentos fallidos. Agustín "El analista":
En una canción, este presentador de un programa de videos donde la gente se escoña, proclama sus dones (pues la esencia
de Dios es fuerte en él: Puede hablar francés en inglés y eructar al revés. Esto le permite ser el alma de las fiestas y adquirir el
don de la trascendencia. Donde encontrar seres tracendentes Principalmente deambulan por platós de
televisión del corazón, arrastrados por inmundos desperdicios sociales, con tal de adquirir parte de esa
trascendencia. Ignorante, pues sólo los elegidos pueden adquirir este estado de superhombres.
Los cómics también están llenos de seres bendecidos por estas entidades, pero al ser ficticias, no cuentan. Lo mismo
con los seres de los videojuegos y similares. La gente de la calle, de la que menos sospeches, puede que sean
trascendidos sin que lo sepan ni siquiera ellos hasta que usas sus dones. El origen de la sociedad es, pues, natural.
Además, el hombre no sólo necesita Recibir de los demás, sino también dar, comunicar, compartir. La propia
condición del ser humano hace de él un ser naturalmente social y nacidopara la convivencia. La persona es un ser que
siente la necesidad de relacionarse con los otros hombres, de mantener con ellos relaciones interpersonales. De este
modo, la sociedad es una exigencia de la persona no sólo en razón de sus necesidades materiales y espirituales, que
no podría satisfacer en soledad, sino, más profundamente, en razón de su propia perfección y plenitud, que se
comunica y expande en la mutua comprensión y amistad. El ser humano no está hecho para la soledad, ni tampoco
para única mente coexistir con los demás o ser-con-otro. Si la situación humana es la de ser-Con otro, entonces la
persona únicamente "coexiste" con sus prójimos, que siente muy lejanos, como mera "contigüidad física". La
sociabilidad humana implica la convivencia, el ser-Para otro.Siendo ésta la realidad del ser humano en cuanto tal, y
no habiendo nadie probado (sino simplemente supuesto) ni la existencia de un determinismo universal, ni el carácter
egoísta, antisocial o asocial de la naturaleza humana, no parece que el nacimiento de la sociedad se deba a un pacto
más o menos explícito, ni al mutuo consentimiento entre los hombres, sino más bien a una imperiosa inclinación de la
naturaleza y a una necesidad ineludible para la inmensa mayoría de los hombres. os seres trascendentales abundan
poco, pero sus dones, combinados con los medios de comunicación, los han convertido en los sacerdotes de Dios,
Diox y el wombat... Estos sacerdotes proclaman la palabra de sus señores, en su búsqueda de nuevos adeptos para
dominar el mundo.