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EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y SUS

INTELECTUALES1

Por:
DAVID ISIDRO RIVERA MARTÍNEZ2

Resumen:
En este ensayo se revisan los trabajos teóricos-políticos sobre las relaciones sociales de los
Pueblos Indígenas en el México realizados por intelectuales indígenas, con el fin de
acercarnos, a través de fuentes directas, a las características del pensamiento político actual
de los Pueblos Indígenas de México.

Palabras Claves: Pueblos Indígenas, intelectuales indígenas, movimientos indígenas y
Derechos Colectivos.

1
Ponencia presentada en el IV Congreso Nacional de Estudiantes de Sociología en San Cristóbal de las
Casas, Chiapas, 10 de Noviembre de 2009.
2
Pasante de Sociología de la FES- Aragón. Correo electrónico: drmtenoch@hotmail.com

1
EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y SUS
INTELECTUALES

Fuentes del pensamiento político indígena
Los Pueblos Indígenas, como parte de su desarrollo histórico, han elaborado su propio
pensamiento político. A lo largo de la historia desde el seno de cada cultura, en su relación
con las comunidades vecinas y en su relación con los diferentes niveles de gobierno del
Estado, cada pueblo construyó y modificó sus instituciones para poder atender su política
interior (ejercicio del poder dentro de cada comunidad) y su política exterior (formas de
relacionarse con los actores y poderes externos).
Para poder ubicar el pensamiento político de los pueblos indígenas encontramos dos
fuentes:
La fuente principal del pensamiento político de los pueblos indígenas es, sin lugar a dudas,
la vida cotidiana de las comunidades, su cultura en acción, es decir, la vida comunitaria. La
principal institución política de los Pueblos Indígenas son las “Asambleas Comunitarias”,
lugar donde se discute y se toman las decisiones importantes, tanto para los asuntos
internos como para los externos. Es a través de estas Asambleas que los “consejos de
ancianos” trasmiten a las siguientes generaciones esa experiencia política de cada
comunidad y es ese conocimiento político acumulado lo que conforma el pensamiento
político indígena. Es de aquí, desde la comunidad misma, donde surge la ideología indígena
y es desde aquí desde donde hablan los representantes de esa inteligencia indígena, los
llamados “intelectuales orgánicos”.
La segunda fuente del actual pensamiento político de los Pueblos Indígenas la podemos
encontrar a través de las diferentes organizaciones políticas indígenas, las cuales se
expresan en foros, parlamentos, congresos, encuentros o movilizaciones por medio de los
manifiestos, mensajes, declaraciones, conclusiones y actas finales3.

3
En su libro Utopía y Revolución. El pensamiento político contemporáneo de los indios en América Latina.
México, 1981.Guillermo Bonfil Batalla nos presenta una compilación de documentos elaborados por cientos
de organizaciones políticas indígenas a lo largo de América Latina a partir de los cuales intenta construir un
esquema general de los fundamentos de ese pensamiento político y comprender el significado del discurso
general:
“El contenido profundo de la lucha de los pueblos indios es su demanda de ser reconocidos como unidades
políticas. No importa cuáles y qué tan grandes sean las diferencias entre las diversas organizaciones: todas,

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Con esta distinción del tipo de fuente del pensamiento político indígena podemos distinguir
lo que es la “organización indígena” de lo que sería una organización de indígenas con el
fin de considerar los riesgos de un a falsa representatividad:
La organización indígena sería la estructura social propia de cada comunidad , formada por
sus sistemas políticos, sus sistemas de cargos, sus asambleas comunitarias, sus sistemas
normativos, sus formas de impartir justicia, sus sistemas de valores, etc, La cual carece de
personalidad jurídico para realizar convenios o firmar contratos por lo que muchas veces
las comunidades se ven impulsadas a constituir …
La organización de indígenas, la que tiene como fin proyectarse por fuera de la comunidad,
adquirir recursos, elaborar proyectos productivos o culturales, vincularse con otros
movimientos, etc. Por lo que muchas veces para poder ser reconocida por los organismos
estatales adquiere la forma de asociación civil, asociaciones políticas, sociedades
cooperativas, núcleos agrarios, etc. Lo que les permite tener personalidad jurídica para
realizar ciertos trámites que de otra manera no podrían.
Ambas niveles de organización, una a nivel local-interna y la otra a nivel regional o
nacional, pueden ser complementarias, sin embargo, Francisco López Barcenas suele hacer
una advertencia: “Ambos tipos de organización no son excluyentes, pero se debe tener
cuidado para que siempre y en todo momento el eje de la autonomía recaiga en la primera y
la otra le sirva de apoyo, sin suplantarla.” (López: 2005: 121)
Esta advertencia es pertinente si recordamos que este tipo de organizaciones, legalmente
constituidas, tienen que cumplir con ciertas reglas de operación diseñadas por el Estado y
que estas reglas suelen alegarse de las prácticas indígenas, por lo que al regir sus actos a
ellas son más susceptibles de ser aliados del Estado, el cual llega a considerarlas como
voceros y representantes de los Pueblos Indígenas, suplantando, de esta manera, a las
mismas comunidades.
“Claro, para avanzar hacia formas de lucha más amplias buscan superar sus
propias formas de organización, que la mayorías de las veces son locales. Y
justo aquí es donde entra el peligro de suplantar a los pueblos indígenas
como sujetos de la construcción de los procesos autonómicos, porque en
implícita o explícitamente, a firman que los grupos étnicos son entidades sociales que reúnen condiciones que
justifican su derecho a gobernarse a si mismas, bien sea como naciones autónomas, o bien como segmentos
claramente diferenciados de un todo social más amplio. Esa es la razón de la lucha india. Todo el discurso
político de las organizaciones indias apuntan hacia esa dirección” (Bonfil: 1981: 50)

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ese eslabón entre lo local, regional o nacional muchas organizaciones
indígenas se apartan de la participación colectiva de las comunidades y en
lugar de dispersar el poder para que todos participen en su ejercicio y
controlen el uso que otros hacen de él, crean estructuras paralelas a las de
los pueblos indígenas y actúan en su nombre como si fueran lo mismo, lo
que constituye una salida falsa que aunque en el corto plazo pueda traer
algunas ventajas, a la larga también puede convertirse en un gran problema,
pues trata de una postura que no responde a una visión indígena sino a una
práctica ajena a las comunidades.” (López: 2006: 33)
Muchas de estas organizaciones de indígenas que en principio impulsan la lucha por la
autonomía indígena terminan operando más como agentes del Estado y diseñando las
políticas públicas del gobierno. Esta situación también se presenta en algunos “lideres” o
“intelectuales orgánicos”, a quienes el Estado les otorga una representatividad que muchas
veces no tienen en sus comunidades. La sociedad nacional, ansiosa de tener interlocutores
validos dentro de las comunidades indígenas “…crean líderes a modo que puedan tener
mucha presencia nacional pero que en las comunidades muchas veces no tienen ningún
reconocimiento porque no cumplen con sus obligaciones y a veces hasta están en contra de
ella.” (López: 2006: 34)
Es por esto que autores como Floriberto Díaz (2001), Adelfo Regino (2004) y Fernando
Martínez Luna (2004), van a insistir en que son las autoridades comunitarias las únicas
representantes legítimas de los Pueblos Indígenas.
“La consulta se tiene que hacer con las autoridades de las comunidades, las
únicas representativas. Ni siquiera los que representamos a las
organizaciones intercomunitarias tenemos mayor importancia que las
autoridades comunitarias. Las autoridades legítimas son las municipales y
agrarias, que tienen toda la responsabilidad frente a la comunidad, dentro y
fuera.” (Robles: 2007: 214)
Dentro de toda la gama de organizaciones de indígenas López Bárcenas (2005), a partir de
sus estructuras internas y sus tácticas para lograr sus objetivos, ubica dos grandes
corrientes: Una que apuesta a la creación de organizaciones tradicionales, de corte
jerárquico y corporativo. Sus estrategias apuestan a escalar puestos dentro de la

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administración de los gobiernos y empujar sus demandas desde ahí. Otra que apuesta por la
reivindicación de las estructuras comunitarias como base de una estructura mayor,
construyendo redes y lazos que potencien su lucha. Sus estrategias apuestan a deconstruir el
poder burocrático estatal y en su lujar crear otro que tenga sus raíces en los sujetos mismos.
Ejemplos del primer tipo serían: El Consejo Nacional de Pueblos Indígenas (CNPI)
integrado por los Consejos Supremos impulsado por el Estado desde 1975. O bien, la
Asociación Nacional de Profesionistas Indígenas Bilingües AC. (ANPIBAC) creada en
1977 con apoyo del gobierno para promover la aculturación de los pueblos. López Barcenas
Ubica a la Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía (ANIPA) como el mejor
ejemplo de este tipo de organizaciones.
Ejemplos del segundo tipo serían: El movimiento continental 500 Años de Resistencia
Indígena, Negra y Popular impulsado en 1992 y que logró importantes transformaciones en
las constituciones políticas de los diferentes países de América Latina. El Congreso
Nacional Indígena (CNI) creado en 1996 como resultado de los Foros Nacionales Indígenas
y como una extensión de la Convención Nacional Democrática (CND) convocada por el
EZLN en 1994 “Quienes estuvieran dispuestos a participar en el espacio deberían asumir
los principios de ‘servir y no servirse, construir y no destruir, obedecer y no mandar,
proponer y no imponer, convencer y no vencer, bajar y no subir y enlazar y no aislarse’”
(López: 2005: 34)
En este sentido existen ejemplos de organización intercomuntaria en donde se conserva con
gran existo la esencia de la comunidad, el caso más sobresaliente son los “Caracoles
Zapatistas” y las “Juntas de Buen Gobierno”, en el estado de Chiapas; La “Policía
Comunitaria”, en el estado de Guerrero. Aquí hay que incluir los procesos de construcción
de escuelas interculturales o proyectos productivos intercomunitarios impulsados al margen
y aun a contrapelo de las políticas estatales.

Los intelectuales indígenas en México
La lista de intelectuales pertenecientes a un Pueblo Indígena es bastante amplia a lo largo
de la historia, pueden mencionarse casos como el poeta Nezahualcoyotl de Texcoco o el
guerrero Francisco Tenamaztle, el presidente Benito Juárez, el general Mejía líder Otomi,
Manuel Lozada Guerrillero indígena en Nayarit quien organizó un proyecto autonómico en

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la época de la reforma, o el general Emiliano Zapata, por mencionar solo algunos que son
ampliamente conocidos.
En las años recientes esta lista a crecido4, entre otras razones, después de que el gobierno
inicio su etapa indigenista de participación en los años setenta, muchos “intelectuales
orgánicos” y lideres políticos de las comunidades accedieron con mayor facilidad al sistema
educativo, fueron incorporados a las filas de los aparatos e instituciones gubernamentales o
bien el gobierno impulsó la creación de algunas organizaciones indígenas desde donde los
“intelectuales orgánicos” pudieron acceder a escenarios nacionales e internacionales.
Los casos de intelectuales indígenas contemporáneos pueden considerarse desde diferentes
variantes como son el uso de su identidad étnica como carta de presentación, el tipo de
relación que mantienen con sus comunidades de origen, la especialidad y el grado
académico, etc. Si consideramos algunas de estas variantes podemos ubicar a los siguientes
tipos de intelectuales indígenas:
A) aquellos que niegan su identidad étnica o por lo menos no la utilizan como carta de
presentación. No mantienen una relación estrecha con su comunidad de origen. Y
aunque cursan un alto nivel académico no buscan, de manera intencional, reflejar su
cosmovisión indígena en el trabajo que realizan.
Este tipo de intelectuales lo único que conservan de indígena es su pasado. En
sentido estricto no pueden considerarse como intelectuales indígenas, de hecho son
muestra del típico caso del indígena “desindianizado” o “aculturizado”.
B) Este tipo de intelectuales conservan su identidad étnica o por lo meno si la utilizan
como carta de presentación. Pueden o no mantener una relación estrecha con su
comunidad de origen. Y como parte de su educación académica asumen una postura

4
En su libro Mitos nacionalista e identidades étnicas. Los intelectuales indígenas y el Estado Nación. México
2001. Natividad Gutiérrez Chong, nos presenta una muestra de esa enorme lista de intelectuales indígenas a
los que entrevista en su libro y que denomina: “La elite indígena educada” a los que selecciona por estar
ligados a su pueblo, asumirse como indígenas y contar con estudios de licenciatura o más: Jacinto Arias
Pérez, Tzotzil; Jonatan López Rodríguez, Tzeltal; Gregorio Uribe, Purépecha; Bartolomé Alonso Camaa,
Maya; Cessia Esther Chic, Maya; Luis Reyes García, Nahua; Maria Luisa Góngora Pacheco, Maya; Isabel
Juárez Espinoza, Tzeltal; Víctor de la Cruz, Zapoteco; Francisco Gabriel, Mixteco.
Otros que no fueron entrevistados pero que se mencionan son: Irineo Rojas, Físico Purépecha; Jesús Salinas
Pedraza, Antropólogo Nahñu; Ubaldo López García, Historiador Mixteco; Juan Julián Caballero, Lingüista
Mixteco; Natalio Hernández Hernández, Escritos Nahua; Genaro Bautista, periodista Mixteco.
La muestra tampoco incluyo a indígenas lideres de organizaciones político campesinas como son: Margarito
Ruiz Hernández, Tojolabal del Frente Independiente de Pueblos Indígenas (FIPI); Marcelino Díaz, Nahua del
Consejo Nahua de los Pueblos del Alto Balsas (CNPAB); Genaro Domínguez (Nahua) de la Coordinadora
Nacional de Pueblos Indígena (CNPI).

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crítica sobre su cultura, por lo que terminan asumiendo un papel de agente
modernizante de sus comunidades.
Ejemplo de este tipo de intelectuales son los maestros bilingües que el Estado
capacitó para “aculturizar” a las comunidades indígenas como parte de su política
indigenista.
C) El tercer tipo de intelectuales conservan una fuerte identidad étnica. Mantienen un
estrecho lazo con sus comunidades de origen. Y pueden o no haber estudiado altos
estudios académicos, pero lo que los distingue es que su trabajo intelectual tiene
como prioridad el desarrollar sistematizar la intelectualidad indígena a partir de su
propia cosmovisión.
Es el trabajo de este tipo de intelectuales el que nos servirá para acercarnos de
manera directa al pensamiento político de los Pueblos Indígenas.
El primero ejemplo que revisaremos es el del antropólogo Mixe Floriberto Díaz Gómez 5,
quien con una amplia labor comunitaria logró sistematizar ese conocimiento práctico y
desarrolló el concepto de “Comunalidad” como esencia de los Pueblos Indígenas. Fundador
de la organización Servicio al Pueblo Mixe A. C. Su trabajo práctico fue básicamente local
mientras que su trabajo intelectual alcanzo niveles nacionales e internacionales.
Floriberto Díaz líder ayuuk (mixe) quien fue simultáneamente “intelectual orgánico”,
gestor social, político, promotor de desarrollo y educador, inicio una labor de reflexión
sobre la realidad y la cultura de los Pueblos Indígenas desde una lógica y perspectiva
propias. Al terminar la preparatoria se fue al D.F. a estudiar antropología, pero prefirió
servir a su pueblo que ser antropólogo por considerar que no se trataba de explicar la
realidad indígena desde teorías ajenas a su cosmovisión, sino de redescubrir las formas y
lógicas propias, heredadas por sus antepasados, que en muchos casos se encontraban en la
vida cotidiana de las comunidades.
El gran aporte teórico de Floriberto fue ubicar y definir a la comunidad como la columna
vertebral de las culturas indígenas la cual esta formada por: a) un espacio territorial,
demarcado y definido por la posesión; b) una historia común, que circula de boca en boca y
de una generación a otra; c) una variante de la lengua del pueblo, a partir de la cual

5
Para conocer el trabajo de Floriberto consulte La jornada Semanal del periódico La Jornada del 11 de marzo
de 2001, donde aparecen algunos de sus escritos. O bien la compilación de su obra escrita puede consultarse
el libro: Floriberto Díaz Escrito. Comunalidad, energía viva del pensamiento mixe. México 2007

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identificamos nuestro idioma común; d) una organización que define lo político, cultural,
social, civil, económico y religioso; e) un sistema comunitario de procuración y
administración de justicia.
Y la esencia de la comunidad indígena es lo que denomino como “Comunalidad” y que está
formada de los siguientes elementos: a) La tierra como madre y como territorio. b) El
consenso en asamblea para la toma de decisiones. c) El servicio gratuito, como ejercicio de
autoridad. d) El trabajo colectivo, como acto de recreación. e) Los ritos y ceremonias,
como expresión del don comunal.
Una de las principales características del trabajo filosófico de Floriberto es que no surgían
de reflexiones abstractas sino de un trabajo concreto con su comunidad, por lo que su
trabajo “no es resultado de una erudición bibliográfica ni mucho menos de un acto
individual. Ha resultado de una reflexión colectiva” (Robles: 2007: 56) Esto le permitió ser
uno de los pocos líderes que han tenido el reconocimiento de su pueblo. Orgulloso
pensador que aceptaba humilde los castigos y reprimendas de los viejos de su pueblo y en
vez de buscar la presidencia municipal, se puso a las órdenes de la gente y de las
autoridades de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca. Rechaza todas las propuestas de
trabajar en instancias del gobierno pues consideró que su misión era trabajar de manera
independiente.
Otro intelectual Mixe que continua desarrollando la teoría de la “comunalidad” como
esencia de los Pueblos Indígenas es el abogado Adelfo Regino Montes quien nació en la
comunidad de Alotepec. Estudio Derecho en la universidad de Oaxaca donde siendo aun
estudiante fundo el taller universitario de derechos humanos. Adelfo termina la carrera a los
21 años y a partir de entonces se integró al equipo operativo de SER, Servicios del Pueblo
Mixe A.C. Durante el proceso impulsado por el EZLN Adelfo forma parte del Congreso
Nacional Indígena. El mismo se define como animador del proceso organizativo, como
animador del proceso de autonomía y como animador de este proceso de reconstrucción del
pueblo mixe.
Aunque su trabajo escrito puede encontrarse en numerosos congresos coloquios encuentros
etc. Un acercamiento directo a la labor teórico-político de este intelectual puede encontrarse
en la página oficial de la Organización SER, www.redindigena.net/ser, en la que pueden

8
consultarse muchos de sus trabajos en los describe con gran detalle lo que para los Pueblos
Indígenas, en particular para el pueblo Mixe implica la demanda de Autonomía.
Otro intelectual Indígena, Zapoteco, el Antropólogo Jaime Martínez Luna, quien también
ha desarrollando conceptos propios que expliquen la realidad indígena desde la misma
realidad indígena, en particular su trabajo “comunalidad y desarrollo” publicado por
CONACULTA (2004), en el cual define una serie de “conceptos disonantes”: Propiedad
individual - propiedad comunal; Globalización – regionalización; Derecho Ajeno - Derecho
propio; Competencia – Compartenca; Democracia – comunalicracia; etc.
Otro ejemplo es el trabajo de Francisco López Barcenas6, quien desde su profesión se
involucra en las luchas de diferentes Pueblos Indígena, particularmente de Oaxaca y realiza
un amplio trabajo intelectual sistematizando los alcances del reconocimiento de los
Derechos Indígenas en el sistema jurídico mexicano. En su trabajo intelectual se nota una
coherencia con el pensamiento indígena, el cual esta sustentado en una practica profesional
cercana a las comunidades como asesar jurídico del Centro de Orientación y Asesoría a
Pueblos Indígenas A. C..
El trabajo de López Bárcenas es claramente político en sus escritos que van desde análisis
de problemas agrarios concretos, estudios de la legislación nacional y ensayos sobre los
movimientos indígenas de América latina, se nota un constante esfuerzo por sistematizar,
definir y demostrar que los Derechos de los Pueblos Indígenas reclaman son legítimos y
legalmente defendibles.
Una característica esencial de los Derechos Indígenas que más aborda Francisco López es
que estos no son individuales sino colectivos, es decir, hacen referencia a Derechos que
adquieren los grupos más que los individuos. Por lo tanto Francisco López dice que los
Derechos Indígenas pueden englobarse en su Derecho a la Autonomía y “este derecho debe
comprender autoafirmación, autodefinición, autodelimitación y autodisposición interna y
externa” (López; 2002a; 40) a su vez este Derecho debe desarrollarse en una serie de
Derechos: territoriales, políticos, económicos, jurídicos, sociales y culturales. Al respecto
Francisco López, al igual que la mayoría de los intelectuales mexicanos ubican en los

6
Originario de la mixteca Oaxaqueña. Estudio la Licenciatura en Derecho y Posgrado en Derechos y
Desarrollo Rural. Se ha desempeñado como profesor-investigador y funcionario publico. Participo como
asesor del EZLN en los diálogos por la paz en Chiapas. Es colaborador desde hace años en el periódico La
Jornada donde publica frecuentemente, en particular en el suplemento hojarasca, desde donde denuncia los
abusos cometidos contra las comunidades

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acuerdos de San Andrés7 el trabajo más desarrollada respecto a los contenidos que deben
incluir los Derechos Indígenas.

Los Derechos Colectivos de los Pueblos Indígenas
Uno de los grandes avances de los movimientos indígenas contemporáneos es la
construcción de sus demandas a partir del desarrollo de ideas y conceptos propios. Muchas
de estas ideas que explican sus demandas se han desarrollado en términos de Derechos que
deben de ser reconocidos y respetados por el Estado.
Los Movimientos Indígenas contemporáneos, que surgen a partir de la década de los 70,
comienzan a presentar con una estructura más acabada sus demandas. Pasan de pedir
demandas concretas ha exigir Derechos específicos, elevan sus demandas de carácter local
a exigir Derechos a nivel nacional, dejan de ser simples demandas para constituirse en
verdaderas propuestas para reconstituir la estructura social de los Estados Nación.
Cabe mencionar que los principales avances en el reconocimiento de los Derechos
Indígenas son en la escena internacional. En 1982, en el contexto de la comisión de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se crea el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones
Indígenas (GTsPI), lugar donde se reunirán representantes indígenas de todas las naciones
del mundo para compartir intereses y preocupaciones logrando juntar sus demandas de
manera internacional.
“A raíz de la incursión indígena en los organismos internacionales hasta
lograr que funcionarios de la ONU establecieran el GTsPI, la opinión
internacional sobre los indígenas ha ido cambiando poco a poco. La
organización internacional del trabajo (OIT) es la que actúa más rápido
respecto a un instrumento para la protección de los derechos de los pueblos
indígenas. Revisa su Convenio 157, adoptado en 1957, para producir el
actual convenio internacional sobre los Pueblos Indígenas y Tribales,
conocido más bien como el Convenio 169 de la OIT.” (Robles: 2007: 162)

7
El 16 de febrero de 1996, representantes del gobierno federal mexicano y representantes indígenas
encabezados por el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, en el municipio chiapaneco de San Andrés
Larráinzar firmaron cuatro documentos que popularmente se conocen como “Acuerdos de San Andrés”

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El gran aporte que hicieron los pueblos indígenas a la discusión de los Derechos Humanos 8
fue la de hacer evidente las limitaciones que estos tienes: (1) la supuesta universalidad de
los Derechos Humanos, solo tienen una cobertura europea. De aquí entonces el contenido
Occidente-céntrico de los Derechos Humanos; (2) la creencia de que el ser humano como
individuo es tanto más humano cuanto más individualista es su comprensión.
“Fue entonces cuando se dio un salto cualitativo y se empezó a hablar de
derechos colectivos, diferentes al de los estados, pero también al de los
individuos que integran su población. Surgió un nuevo sujeto de derecho: el
pueblo indígena” (López: 2005: 60)
Es en este tipo de documentos internacionales que se reconocen a los Pueblos Indígenas
como nuevos sujetos y por lo tanto surgen los nuevos Derechos que tienen la característica
esencial de no ser individuales sino colectivos, es decir que hacen referencia a derechos que
adquieren los grupos más que los individuos.
“Son derechos colectivos, porque de manera individual no se pueden
ejercer; esto es igual a decir que los indígenas, en lo individual, poseen los
mismos derechos que el resto de la población del país, pero en lo colectivo
por pertenecer a un pueblo étnicamente diferenciado del resto de la
población, tienen también el derecho de vivir y desarrollarse como tales, lo
que se traduce el libre determinación, poseer sus propias instituciones
económicas, sociales, políticas y culturales…” (López: 125: 2002a)
Este nuevo tipo de derechos hace referencia a dos tipos de relaciones que tiene el titular del
derecho: Externa: con quienes no pertenecen al grupo y ante quienes surge la demanda de
reivindicación como grupo, es decir, proteger su existencia como grupo. En estas relaciones
es donde se ejercen los derechos colectivos. Interna: la reivindicación que formula contra
sus propios miembros, es decir, entre el sujeto colectivo y sus integrantes. En estas
relaciones se ejercer los derechos humanos individuales.
Por lo que, para intelectuales como Floriberto Díaz, hablar de los derechos humanos de los
Pueblos Indígenas implica que a la par que demandan respeto a sus derechos como seres
humanos, como indígenas revindican derechos específicos que tienen frente a las
sociedades nacionales y el mundo occidental. Estas demandas específicas que reclaman los
8
En el 2007 la Asamblea general de las Naciones Unidad aprobó la declaración universal de los derechos
Humanos de los Pueblos Indígena, después de 10 años de discusión.

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Pueblos Indígenas tienen dos características que los explican: ser históricos y ser
colectivos.
Históricos por que:
“Al respeto no estamos inventando nada nuevo en cuanto a demandas, dado
que son las mismas que sostuvieron y argumentaron nuestros antepasados
desde el inicio de la usurpación de nuestros territorios y recursos naturales,
y de la imposición de quienes se creyeron los descubridores y
conquistadores.” (Robles: 2007: 178)
Y colectivos por que el humanismo del que hablan es eminentemente comunitario.
“Téngase en cuenta que los indígenas no estamos renunciando a los
derechos humanos, y que visto desde nuestra historia y filosofía, los
derechos indígenas son distintos a los conocidos como derechos humanos
que tienen una concepción individualista, mientras que los nuestros tienen
una matriz colectiva, comunitaria.” (Robles: 2007: 178)
En efecto, la parte más sobresaliente de las demandas de los Pueblos indígenas es su
carácter comunitario, de ahí que la esencia de los Derechos que revindican sea su carácter
colectivo, es decir, que, más que Derechos de los indígenas como personas, sus demandas
hacen referencia a los Derechos que solo pueden ser ejercidos por los Pueblos y
Comunidades Indígenas, como colectividades.
Este tipo de derechos se explican a través de conceptos como la “Madre tierra”, que
explica la relación de las comunidades con la naturaleza. “Territorio” que abarca tanto
espacio físico como espacio espiritual. “Comunalocracia” donde el ejercicio del poder se
da como servicio gratuito. “Tequio” entendido como trabajo colectivo, etc. Por falta de
espacio no podríamos exponer cada uno de estos conceptos pero si se revisa el trabajo de
cualquiera de los intelectuales citados pueden encontrarse la definición de estos y otros
conceptos que explican lo colectivo de las demandas indígenas.
Como ejemplo veamos cómo son definidos de manera más específica estas demandas por
algunos intelectuales Indígenas. Para Floriberto Díaz son cinco los derechos fundamentales
de los pueblos indígenas: Derecho al territorio; a ser reconocidos como pueblos; derecho a
la libre determinación; derecho a la cultura y el derecho a un sistema jurídico propio. Pero
serán los tres primeros derechos sobre los cuales se sostienen todos los demás.

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“Así, pues, libre determinación, territorio y pueblo constituyen, a nuestro
parecer, el trinomio conceptual sobre el cual se sustentan los derechos
indígenas. Cultura es también un concepto importante, al englobar una
gama de reivindicaciones de nuestra producción intelectual, manual,
médica, ética, espiritual, religiosa, etcétera; al igual que el derecho
indígena, en tanto que es un sistema jurídico propio, vigente en nuestras
comunidades concretas, pero en la mayoría de los casos no respetado sino
que está subordinado al derecho positivo. Sin embargo, estos dos últimos
conceptos no tienen sentido cabal sino existen los tres primeros” (Robles:
2007: 145)
Para otros, como Francisco López, la principal demanda que abandera sus reclamos es el
reconocimiento de su Autonomía, la cual engloba a los demás derechos y sin el
reconocimiento de la autonomía ningún derecho puede ejercerse plenamente. Esto es por
que la autonomía implica tantas cosas como pueden ser: la exigencia de Derechos
Colectivos y no sólo derechos individuales; Que las instituciones se trasformen y no se
limiten sólo a cumplir sus actuales funciones; la demanda de Territorios y no solo tierra; la
propiedad de los recursos naturales y no sólo permiso para usarlos; el reconocimiento a sus
propios gobiernos y no sólo participación en los órganos estatales, el Derecho a administrar
justicia según sus sistemas normativos y no ha que se les administre justicia por parte del
Estado, diseñar su propio desarrollo y no que le hagan sus planes de desarrollo, respeto y
reconocimiento a su cultura y no solo que le llevan la cultura dominante, ser Pueblos con
Derechos plenos y no seguir siendo colonias, etc.
En el contexto nacional la formulación de la demandas de los Pueblos Indígena como
Derechos Colectivos ha tenido su auge en lo que se conoce como los Acuerdos de San
Andrés.
“Esto represento un amplio proceso de consulta a los pueblos indígenas, al
grado que no es exagerado afirmar que los Acuerdos sobre Derechos y
Cultura Indígena ha sido el documento más consensuado de cuantas
propuestas de transformación se han realizado en nuestro país” (López:
2005: 68)

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En estos Acuerdos sobre Derechos y Cultura Indígena se sientan las bases para el
establecimiento de una nueva relación entre el Estado mexicano y lo pueblos indígenas, por
medio de la modificación del marco jurídico, en el cual se debería incorporar a los Pueblos
Indígenas como sujetos colectivos de derecho y su derecho a la libre determinación
expresado en Autonomía, el cual permitiría a los Pueblos Indígenas decidir y ejercer sus
formas propias de organización social, política, económica y cultural; aplicar sus sistemas
normativos en la resolución de conflicto internos, garantizar el acceso a la jurisdicción del
Estado teniendo en cuenta sus particularidades culturales, reconocer el derecho que tienen
los Pueblos Indígenas sobre sus tierras y territorios, así como a los recursos naturales. Entre
muchas otras implicaciones.
A manera de conclusiones
Al revisar el papel de los intelectuales indígenas en el desarrollo de conceptos y teorías que
explican los alcances de las demandas de los Pueblos Indígena se puede verificar la
congruencia que existen entre el trabaja teórico de estos autores y el discurso político del
Movimiento indígena, siempre y cuando ambos surgen de la misma fuente básica del
pensamiento político de los pueblos indígenas, la vida comunitaria.
Con esto queremos terminar haciendo dos observaciones: A todo aquel que se interese por
las cuestiones indígenas que en primera instancia y de manera prominente se acerquen al
trabajo intelectual realizados desde las propias “organizaciones indígenas”, como fuente
principal, con lo cual se dará de manera indirecta, una mayor impulso al trabajo teórico
realizado por los intelectuales indígenas, al permitir una mayor difusión y discusión de ese
trabajo intelectual que, como muchas cosas en este país, también suele ser discriminado. A
todos los miembros de una comunidad indígena, principalmente a los jóvenes, que tengan
inclinación por el trabajo intelectual, que cuando reflexionen y escriban no olviden que en
México y en el mundo hay un gran vacío y es la sistematización de ese conocimiento y
sabiduría que poseen sus comunidades, y nadie mejor que ustedes para realizar ese trabajo.

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Bibliografía citada

• Bonfil Batalla, Guillermo (1981); Utopía y Revolución. El pensamiento político
contemporáneo de los indios en América Latina. México, Nueva imagen.

• Díaz Gómez Floriberto. (2001, 11 de Marzo). "comunidad y comunalidad" en La Jornada
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• Gutiérrez Chong, Natividad (2001); Mitos nacionalistas e identidades étnicas. Los
intelectuales indígenas y el Estado Nación. México, CONACULTA.

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indígenas” En: Ponencia presentada en el diplomado educación intercultural y bilingüismo
organizado por la universidad pedagógica nacional. http://interbilingue.ajusco.upn.mx
(citado el 10 Julio de 2008)

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• López Bárcenas, Francisco. (2002b). Autonomía y derechos indígenas en México. México:
CONACULTA. / Centro de Orientación y Asesoría a Pueblos e Indígenas, A. C.

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