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Los rayos catódicos, son corrientes de electrones que se pueden apreciar en tubos al vacío de

cristal con electrodos (un cátodo, el negativo, y un ánodo, el positivo), aplicando un voltaje.

Al cubrir la capa interna del tubo de vacío correspondiente al ánodo con algún material
fosforescente, esta brilla producto del impacto de los electrones.

El nombre de estos rayos fue propuesto por Eugen Goldstein, un físico alemán, pero solo J.J.
Thompson, un físico británico, fue quien determinó que estos rayos estaban compuestos de
una partícula cargada negativamente, la que se nombró como "electrón".


Los rayos canales, también conocidos con el nombre de anodicos o positivos, son haces de
rayos positivos constituidos por cationes atómicos o moleculares que se desplazan hacia
el electrodo negativo en un tubo de Crookes.
Estos rayos anódicos se forman cuando los electrones van desde el cátodo (-) al ánodo (+), y
chocan contra los átomos del gas encerrado en el tubo. Como las partículas del mismo signo se
repelen, estos electrones que van hacia el ánodo arrancan los electrones de la corteza de los
átomos del gas, el átomo se queda positivo, al formarse un ion positivo, éstos se precipitan hacia el
cátodo que los atrae con su carga negativa.
Estos rayos fueron observados por vez primera por el físico alemán Eugen Goldstein, en el
año 1886. Además, el trabajo realizado por científicos como Wilhelm Wien y Joseph John
Thomson sobre los rayos anódicos, acabaría desembocando en la aparición de la espectrometría
de masas.


Los rayos X son una radiación electromagnética de la misma naturaleza que las ondas de radio,
las ondas de microondas, los rayos infrarrojos, la luz visible, los rayos ultravioleta y los rayos
gamma. La diferencia fundamental con los rayos gamma es su origen: los rayos gamma son
radiaciones de origen nuclear que se producen por la desexcitación de un nucleón de un nivel
excitado a otro de menor energía y en la desintegración de isótopos radiactivos, mientras que los
rayos X surgen de fenómenos extranucleares, a nivel de la órbita electrónica, fundamentalmente
producidos por desaceleración de electrones. La energía de los rayos X en general se encuentra
entre la radiación ultravioleta y los rayos gamma producidos naturalmente. Los rayos X son
una radiación ionizante porque al interactuar con la materia produce la ionización de los átomos de
la misma, es decir, origina partículas con carga (iones).
El físico Wilhelm Conrad Röntgen descubrió los rayos X en 1895, mientras experimentaba con los
tubos de Hittorff-Crookes y la bobina de Ruhmkorff para investigar la fluorescencia violeta que
producían los rayos catódicos.