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Discurso de Paul Krugman: Europa, un continente a la deriva
Uno de los grandes gurús del pensamiento económico del capitalismo mundial vaticina una profunda y
duradera depresión económica en Europa, acentuada por la división política del capital europeo.

Kaos. Laboral y Economía (La Gaceta) [18.03.2009 20:36]

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Discurso de Paul Krugman: un continente a la deriva

El premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, plantea la cuestión de qué sucederá con las economías
que vivieron un 'boom' en el entorno de dinero fácil, España especialmente.

17-03-2009 - Me preocupa Europa. Realmente, me preocupa el mundo entero, no hay paraísos seguros a salvo
de esta tormenta económica. Pero la situación en Europa me preocupa aún más que la situación en EEUU.

Para ser claros, no me voy a dedicar a repetir la típica queja americana de que en Europa los impuestos son
demasiado altos y las prestaciones sociales excesivamente generosas. Los generosos estados de bienestar no
son la causa de la actual crisis europea. En realidad, como explicaré brevemente, están sirviendo como
factor amortiguador.

El peligro claro y presente para Europa ahora mismo viene de una dirección diferente y es que el continente no
ha respondido eficazmente a la crisis financiera. Europa se ha quedado corta en términos de política fiscal
y monetaria: se está enfrentando a una recesión por lo menos tan severa como la de EEUU, pero está
haciendo mucho menos para combatir la crisis.

En el aspecto fiscal, la comparación con Estados Unidos es chocante. Muchos economistas, entre ellos yo,
han alegado que el plan de estímulo de la Administración Obama es demasiado pequeño, dada la
profundidad de la crisis. Pero las medidas de EEUU superan con mucho a todas las que ha tomado Europa.
La diferencia en política monetaria es igualmente llamativa. El Banco Central Europeo se ha mostrado mucho
menos activo que la Reserva Federal; ha sido lento en recortar los tipos de interés -los elevó el pasado mes de
julio-, y no se ha atrevido a tomar ninguna medida fuerte para descongelar los mercados de crédito. Estados de
bienestar

La única cosa que funciona a favor de Europa es precisamente aquella por la que recibe la mayor parte de las
críticas: el tamaño y la generosidad de sus estados de bienestar, que están amortiguando el impacto de la
crisis económica.

Esto no es una cuestión baladí.La asistencia sanitaria garantizada y las generosas prestaciones de
desempleo aseguran que, por lo menos hasta ahora, no haya tanto sufrimiento humano en Europa como
en Estados Unidos. Y estos programas también ayudarán a sostener el gasto en esta recesión.

Pero un estabilizador automático como este no sustituye a las medidas positivas. ¿Por qué se está quedando
corta Europa?Parte de la causa es la mediocridad del liderazgo. Los funcionarios bancarios europeos, que no
advirtieron en absoluto la profundidad de la crisis, todavía parecen extrañamente complacientes.

Y en Estados Unidos, para oír algo comparable a las diatribas del ministro de Economía alemán, hay que
escuchar a los republicanos.

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Pero hay problemas más profundos: la integración económica y monetaria de Europa ha ido muy por
delante de la de sus instituciones.Las economías de muchos países de Europa están casi tan estrechamente
unidas como las economías de muchos estados de EEUU, y la mayor parte de Europa comparte una moneda
común. Pero Europa no tiene instituciones que abarquen todo el continente, que son necesarias para luchar
contra una crisis que afecta a todo el continente.

Esta es una razón importante para la falta de medidas fiscales: no hay un gobierno en posición de asumir la
responsabilidad de la economía europea en su conjunto. Lo que Europa tiene, en su lugar, son gobiernos
nacionales, cada uno de ellos reacio a asumir grandes deudas para financiar un estímulo cuyos beneficios
disfrutarán los votantes de otros países.

Se podría esperar que la política monetaria fuera más contundente. Después de todo, aunque no hay un
gobierno europeo, sí hay un Banco Central Europeo. Pero no es como la Reserva Federal, que puede
permitirse ser aventurera porque está respaldada por un gobierno único, un gobierno que ya se ha movido para
compartir los riesgos del atrevimiento de la Fed, y seguramente cubrirá sus pérdidas si sus esfuerzos por
descongelar los mercados financieros salen mal. El BCE, que debe responder ante 16 gobiernos a menudo
enfrentados entre sí, no puede contar con este mismo nivel de apoyo.Estructuralmente débil

Europa, en otras palabras, está resultando ser estructuralmente débil en un momento de crisis. La cuestión más
importante es qué sucederá con las economías europeas que experimentaron un boom en el entorno de dinero
fácil de hace unos años, España en especial.

Durante gran parte de la década pasada, España fue la Florida de Europa, ya que su economía estaba
impulsada por un enorme boom de especulación inmobiliaria. Como en Florida, esta burbuja ha pinchado.
Ahora, España necesita encontrar nuevas fuentes de ingresos y empleo para sustituir a los empleos perdidos en
la construcción.

En el pasado, España habría intentado mejorar su competitividad devaluando su moneda. Pero ahora está en el
euro, y la única forma de salir hacia delante parece ser un doloroso proceso de recorte de sueldos. Este proceso
habría sido difícil en los mejores tiempos; será inconcebiblemente doloroso si, como parece muy probable, la
economía europea en su conjunto está deprimida y tiende a la deflación durante los próximos años.

¿Significa todo esto que Europa hizo mal en integrarse tanto? ¿Significa que la creación del euro en
especial fue un error? Puede ser.

Pero Europa todavía puede demostrar que los escépticos están equivocados si sus políticos empiezan a mostrar
más liderazgo. ¿Lo harán?

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