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50 AÑOS DEL TRATADO DEL ELÍSEO

“[Siendo] el proyecto de una paz perpetua y universal entre los pueblos de Europa
el más grande, hermoso y útil que haya ocupado jamás la mente humana ...”
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo y escritor francés
ALEMANIA
Y FRANCIA
MEDIO SIGLO DE AMISTAD Y COOPERACIÓN
Sus padres, sus abuelos y sus bisabuelos se
enfrentaron en los campos de batalla. Entrevie-
ron ahí el infierno. Sus familias soportaron pri-
vaciones, duelos, devastaciones, bombardeos,
ocupaciones y una parte de ellos sufrió la
deportación a los campos de la muerte nazis.
Sus naciones quedaron traumatizadas por las
humillaciones impuestas a los vencidos. Apren-
dieron a cultivar el espíritu de revancha.
Durante 75 años, entre 1870 y 1945, el centro
del continente europeo vivió así al ritmo de los
enfrentamientos entre sus potencias vecinas
y rivales: Francia y Alemania. Los dos países
se convirtieron mutuamente en “el enemigo
hereditario”. Se desencadenó un círculo vicioso
de desconfianza obsesiva y de odio.
Aquella enemistad alimentó tres conflictos san-
grientos: la guerra franco-alemana de 1870/1871,
después las dos guerras mundiales (1914-1918 y
1939-1945). El precio fue inconmensurable: más
de 70 millones de muertos en Europa y en el
mundo, de ellos 13 millones en Alemania y en
Francia. Y una Europa asolada y exangüe.
Sobre las ruinas todavía humeantes de aquellas
tragedias, sin embargo, el curso de la historia
se invirtió. Tras la Segunda Guerra Mundial la
reconciliación franco-alemana se convirtió en
palanca de la reconstrucción pacífica de Europa.
Quedó sellada oficialmente en París el 22 de
enero de 1963 por el Tratado del Elíseo.
Ahora se cumplen exactamente cincuenta años.
Fue el punto de partida simbólico de una histo-
ria totalmente inédita de amistad y cooperación
entre los Estados y los pueblos.
E
l 8 de mayo de 1945 la Alemania nazi capitula
sin condiciones: la Segunda Guerra Mundial
ha terminado en Europa. Alemania, material y
moralmente deshecha, es dividida en cuatro zonas
de ocupación por los vencedores. Francia se cuenta
entre ellos. Aplica una política de ocupación muy
dura, dirigida a impedir cualquier resurgimiento del
poder alemán.
En 1949 la Guerra Fría provoca la división de Alemania,
foco del enfrentamiento Este-Oeste. Ello acelera la
integración occidental de la República Federal,
principalmente en Europa. El 9 de mayo de 1950
el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert
Schuman, formula una propuesta fundacional:
someter la producción alemana y francesa de carbón
y acero a una Alta Autoridad común. Con ello se hace
materialmente imposible una guerra entre los ene-
migos de antaño. Ha nacido la construcción europea.
Paralelamente algunas conciencias ilustradas
sientan las bases de un acercamiento entre las
sociedades francesa y alemana. A partir de 1945
aquellos pioneros comprendieron que la paz reque-
riría un mejor entendimiento mutuo y el apoyo a la
fundación de una Alemania democrática. Encuen-
tros, publicaciones, hermanamientos: durante los
años cincuenta se multiplican las actividades de
mediación.
Este acercamiento se transformará en reconciliación
a partir de 1958 bajo el impulso del General de Gaulle
y el Canciller Federal KonradAdenauer. Entre el paladín
de la Resistencia Francesa, convertido en presidente
de la República, y el canciller cristianodemócrata,
europeísta de pasado antinazi, se anuda una verda-
dera amistad. Los intereses recíprocos harán el resto.
El 22 de enero de 1963 Francia y Alemania sellan
oficialmentesureconciliaciónpor el Tratadodel Elíseo.
1945-1963
LA OPCION
DE LA PAZ
Dresde bombardeada (1945), Dresde hoy
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50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
Al principio solo son un puñado. Intelectuales, periodistas,
escritores, funcionarios, sindicalistas, hombres de Iglesia,
profesionales del trabajo juvenil, a menudo proceden de
los ambientes católicos y protestantes y de los círculos
de la Resistencia y de los opositores clandestinos.
Algunos son antiguos soldados, deportados o prisioneros
de guerra.
A partir de 1945 y a lo largo de toda la década de los
cincuenta estos precursores se comprometen a favor
del acercamiento entre alemanes y franceses. Sus ideas
no tienen un impacto político directo, pero contribuyen
a un cambio de mentalidades.
Es así como, tras la Segunda Guerra Mundial, el acerca-
miento franco-alemán arraiga en la sociedad civil antes
de cobrar impulso político.
ALFRED GROSSER
¿HAY QUE HABLAR DE “RECONCILIACIÓN”?
Según el profesor Alfred Grosser, politólogo, historiador,
sociólogo y pionero del acercamiento franco-alemán, “la
reconciliación franco-alemana […] tiene sentido para la guerra
de 1914-1918. El enfrentamiento se produjo entre dos naciones
[…]”. En cambio, en 1945, la victoria fue de los pueblos libres
sobre el régimen nazi. “Sin duda, no había lugar a reconciliarse
con los prisioneros alemanes de Hitler, sino a trabajar con ellos,
tras la victoria sobre el nazismo, para que la Alemania de
posguerra se les pareciera.”
JOSEPH ROVAN
“L’ALLEMAGNE DE NOS MÉRITES”
“Cuanto más empañaron nuestros enemigos la figura
del ser humano, tanto más debemos nosotros respetarla
en ellos mismos, e incluso embellecerla […]. La Alemania
del mañana será la medida de nuestros méritos.”
Joseph Rovan, antiguo deportado
Extracto de un artículo publicado en la revista Esprit el 1 de octubre de 1945,
en un momento en que Francia sigue una política de ocupación dura en
Alemania
LA INVENCIÓN DEL HERMANAMIENTO:
LA RECONCILIACIÓN DESDE LA BASE
En 1950 Montbéliard y Ludwigsburg sellan el primer
hermanamiento franco-alemán. Un acto valiente, trans-
curridos cinco años desde el final de la guerra. El alcalde
de Montbéliard, Lucien Tharradin, declara lo siguiente:
“No se construye nada sobre el odio”. “¿Quién se atreve
todavía a negar la necesidad de un acercamiento?
Mirarse todo el tiempo […] con el dedo en el gatillo,
preparados para prender fuego al mundo, no es una
existencia razonable para dos pueblos.”
MÁS ALLÁ DEL ODIO
PIONEROS Y MEDIADORES
El profesor Alfred Grosser (nacido en 1925)
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«Inválidos», caricatura de Bertall
publicada en el periódico satírico
Le Grelot el 13 de agosto de 1871
sobre la guerra franco-alemana
de 1870/1871
En los años cincuenta la reconciliación franco-alemana
está indisociablemente ligada a la integración europea,
que arranca bajo el telón de fondo de la Guerra Fría.
Todo comienza con una propuesta de una audacia increíble
en 1950: poner en común la producción siderúrgica y
minera. Ello significa desterrar toda guerra franco-
alemana. El proyecto, de espíritu federalista, emana de
las reflexiones de Jean Monnet sobre el futuro de Europa.
En 1951 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero
(CECA) inaugura la construcción europea.
Francia y Alemania forman el núcleo duro, sumándoseles
Bélgica, Luxemburgo, los Países Bajos e Italia. El 25 de
marzo de 1957 los “seis” firman los Tratados de Roma,
constitutivos de la Comunidad Económica Europea (CEE)
y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM).
La CEE crea un mercado común con la finalidad de facilitar
la libre circulación de mercancías.
Europa avanza de manera concreta. Pero el asunto de
la arquitectura política permanece pendiente. En 1960
Francia presenta un proyecto francés de unión política,
pero este se ve truncado.
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
EUROPA, COMUNIDAD DE DESTINO
EL ACTO FUNDACIONAL:
LA DECLARACIÓN SCHUMAN
“Europa no se hará de una vez ni en una obra de
conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas,
que creen en primer lugar una solidaridad de hecho.
La agrupación de las naciones europeas exige que
la oposición secular entre Francia y Alemania quede
superada. […]
Con este fin, el Gobierno francés propone actuar
de inmediato […] que se someta el conjunto de la
producción franco-alemana de carbón y de acero a una
Alta Autoridad común, en una organización abierta a
los demás países de Europa.
[…] La solidaridad de producción que así se cree pon-
drá de manifiesto que cualquier guerra entre Francia
y Alemania no sólo resulta impensable, sino material-
mente imposible.”
Declaración de Robert Schuman,
ministro francés de Asuntos Exteriores,
9 de mayo de 1950
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La firma de los Tratados de Roma el 25 de marzo de 1957
Konrad Adenauer (izqda.), Robert Schuman, Alcide De Gasperi (dcha.)
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En 1958 el Canciller Federal Adenauer teme en un primer
momento que el regreso al poder del General de Gaulle, apegado
a la independencia de Francia, socave la Europa naciente.
El 14 de septiembre el presidente francés lo invita a la intimidad de
su residencia privada en Colombey-les-deux-Églises. Naturalidad,
respeto mutuo, cultura y convicciones comunes: finalmente “se
congraciaron dos hombres y, a través de ellos, dos países”, relata
su intérprete, Hermann Kusterer.
En 1962 de Gaulle y Adenauer escenifican esta relación por
medio de visitas oficiales al país vecino. Multiplican los gestos
simbólicos y las declaraciones solemnes: misa de reconciliación
en la catedral de Reims, a continuación el discurso de de Gaulle
en el que invita al “gran pueblo” alemán a construir la amistad
franco-alemana y el futuro de Europa.
Esa voluntad política común, el contexto de la Guerra Fría,
favorable a la integración de Europa occidental, y los intereses
mutuos llevan a la firma del Tratado del Elíseo.
Discurso del General de Gaulle a la juventud alemana en
Ludwigsburg en septiembre de 1962
El General de Gaulle (izqda.) y el
Canciller Federal Adenauer (dcha.)
El Canciller Federal Konrad Adenauer en Reims,
8 de julio de 1962
DE GAULLE ALABA
AL “GRAN PUEBLO” ALEMÁN
Durante su visita oficial a Alemania, del 4 al 9 de
septiembre de 1962, el General de Gaulle, encarnación
de la Resistencia Francesa contra el nazismo, alabó al
“gran pueblo” alemán, empleando casi todo el tiempo
la lengua alemana. Fue aclamado por la multitud.
“Os felicito por ser jóvenes alemanes, es decir, los
hijos de un gran pueblo. ¡Sí! ¡De un gran pueblo! que
a veces, a lo largo de su historia, cometió graves yerros
y causó grandes males condenables y condenados.
Pero que, por otra parte, extendió por el mundo
fecundas olas de pensamiento, de ciencia, de arte,
de filosofía, enriqueció el universo con innumerables
productos de su invención, de su técnica y de su
trabajo, desplegóenlas obras dela paz y enlas pruebas
de la guerra tesoros de valentía, de disciplina y de
organización.”
Discurso a la juventud alemana,
Ludwigsburg, el 9 de septiembre de 1962
DOS VISIONARIOS
CHARLES DE GAULLE Y KONRADADENAUER
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SE CONGRACIARON DOS HOMBRES
Y, A TRAVÉS DE ELLOS, DOS PAÍSES
[ ]
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l propósito del General de Gaulle es perpetuar
la reconciliación solemne, sagrada, sellada
con el Canciller Federal Adenauer en 1962 en
Reims y en Alemania. El 22 de enero de 1963 se firma
en el salón Murat del Palacio del Elíseo en París un
tratado de amistad y de cooperación que corona el
proceso de reconciliación, sentando las bases concre-
tas de las relaciones de amistad y de cooperación
entre Francia y Alemania. Una declaración común
subraya su dimensión histórica.
En 1963 el Tratado del Elíseo no es el acto fundacional
en que se ha convertido hoy en día. Ciertamente
representa un hito, resultado de años de esfuerzos
de acercamiento entre las sociedades y, sobre todo,
de la voluntad política expresada por de Gaulle y
Adenauer. Pero en gran medida es fruto de las
circunstancias y de los intereses del momento.
Desde la perspectiva alemana, la construcción
del Muro de Berlín, en agosto de 1961, refuerza la
voluntad de alianza con Francia.
Desde la perspectiva francesa, el fracaso del
proyecto gaullista de unión política de Europa (Plan
Fouchet), a comienzos de 1962, empuja a alcanzar
sólo con Alemania lo que no había sido posible entre
seis países.
Este tratado, considerado hoy la clave de bóveda de
la cooperación franco-alemana en su conjunto, de
entrada parece condenado al olvido. Tendrán que
pasar algunos años hasta que, más allá de las
circunstancias, los mecanismos instituidos por el
mismo evidencien su poderosa eficacia.
La firma del Tratado del Elíseo el 22 de enero de 1963
1963
EL TRATADO
DE LA
RECONCILIACION
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50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
En una declaración común que acompaña al tratado,
Adenauer y de Gaulle subrayan que la reconciliación
franco-alemana representa “un acontecimiento histórico
que transforma profundamente las relaciones entre los
dos pueblos”.
Y añaden “que un fortalecimiento de la cooperación entre
los dos países constituye una etapa indispensable en la
senda hacia una Europa unida, que es la meta de los dos
pueblos”.
El tratado regula la organización de la cooperación
franco-alemana, en particular la obligación de mantener
una concertación política periódica. Establece un programa
de tres puntos: asuntos exteriores, defensa y educación
y juventud. Las relaciones económicas y la cultura, eje
de acuerdos bilaterales o europeos precedentes, no
figuran en el tratado.
EL CONTENIDO DEL TRATADO:
MÁS UN MÉTODO QUE UN
CONJUNTO DE OBJETIVOS
Aparte del papel central asignado a la juventud por la vía de los
intercambios, la principal aportación del tratado fue implantar
la celebración de consultas periódicas entre París y Bonn
(posteriormente Berlín). El tratado prevé reuniones:

de los jefes de Estado y de gobierno “cada vez que sea necesario
y, en principio, al menos dos veces al año”;

de los ministros de Relaciones Exteriores “al menos cada tres
meses”;

de los altos funcionarios de ambos ministerios de Relaciones
Exteriores encargados de los asuntos políticos, económicos y
culturales “cada mes alternativamente en Bonn y París para
analizar los problemas en curso y preparar las reuniones de los
ministros.” Además, las misiones diplomáticas y los consulados
deben mantener “todos los contactos necesarios sobre los
problemas de interés común”.

de los ministros de Defensa “al menos una vez cada tres meses”,
así como de los ministros de Educación y los responsables de
la política cultural;

de los jefes de Estado mayor de los ejércitos “al menos una vez
cada dos meses”;

de los responsables de la política de la juventud y la familia
“al menos una vez cada dos meses”.
Está previsto un seguimiento periódico de esta cooperación.
El Tratado del Elíseo
El Canciller Federal Adenauer (izqda.) y el General de Gaulle (dcha.) durante
la firma del Tratado del Elíseo, el 22 de enero de 1963 en París
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AMISTADY COOPERACIÓN,
INSTRUCCIONES DE USO
La declaración anexa al tratado exhorta a la
juventud a desempeñar “un papel determinante
en la consolidación de la amistad franco-
alemana”. El empeño se cifra en que sean las
generaciones jóvenes, libres del lastre de la
experiencia de tres guerras fratricidas, quienes
entablen nuevas relaciones entre Francia y
Alemania.
Es necesario que los jóvenes se encuentren,
dialoguen, se aprecien, participen y se impli-
quen en actividades comunes: esa será la
estrategia. El Tratado del Elíseo desemboca
así, el 5 de julio de 1963, en la creación de la
Oficina Franco-Alemana para la Juventud
(OFAJ).
¿Basta con encontrarse? El proyecto inicial
resulta un poco idealista. Rápidamente se
introducen mejoras gracias a una reflexión
pedagógica en profundidad. Activa, inventiva,
comprometida, la OFAJ desarrolla poco a poco
estrategias y herramientas innovadoras para
favorecer los encuentros franco-alemanes
entre jóvenes, adolescentes, escolares, uni-
versitarios y también jóvenes profesionales.
Hasta el día de hoy más de ocho millones de
jóvenes franceses y alemanes han podido
conocerse gracias a esta organización.
TODO (RE)COMENZÓ
POR LOS JÓVENES
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
Un campamento de jóvenes organizado por la Oficina Franco-Alemana para la Juventud
(OFAJ) en 1964
Jóvenes ciclistas alemanes y franceses se encuentran en el marco de un
hermanamiento en los años sesenta
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EL TRATADO EXHORTA A LA JUVENTUD
A DESEMPEÑAR “UN PAPEL DETERMINANTE
EN LA CONSOLIDACIÓN DE LA AMISTAD
FRANCO-ALEMANA”
[ ]
Al principio el Tratado del Elíseo no proporciona un nuevo
impulso.
La ley de ratificación votada por los diputados del
Bundestag el 15 de junio de 1963 contiene un preámbulo
en el que precisan que los objetivos perseguidos por la
República Federal de Alemania permanecen inalterables,
con mención expresa de “una asociación estrecha entre
Europa y los Estados Unidos de América”.
De Gaulle, quien acaba de reafirmar su independencia
frente a Washington, sobre todo a propósito de la adhe-
sión de Gran Bretaña a la CEE, se muestra profunda-
mente decepcionado. “Los tratados acaso son como las
muchachas y las rosas –dura lo que dura–”, comenta en
un momento de desengaño.
El canciller alemán, a sus 87 años, deja paso a Ludwig
Erhard en octubre de 1963. París y Bonn mantienen
posiciones opuestas sobre la política europea: una visión
intergubernamental se contrapone a otra supranacional.
Europa se estanca. Los encuentros previstos por el
tratado tienen lugar, pero las ambiciones en materia de
política exterior y de defensa se desvanecen.
DE TRATADOS
Y ROSAS
Al desengaño del General de Gaulle por el preámbulo
incluido en la ley de ratificación del tratado, el
Canciller Adenauer respondió en estos términos:
“[…] de rosas lo cierto es que sí que entiendo
[…], la rosa es la flor más resistente […]. Aquí y
allá claro que tiene sus espinas. […] Esta amistad
entre Francia y Alemania es como un rosal que
siempre rebrota y florece. […] Si no existiera
esta amistad, todo esfuerzo dirigido a crear
Europa estaría, desde un principio, condenado
al fracaso”.
“Tiene usted razón, Señor Canciller, replicó de
Gaulle. Nuestro tratado no es una sola rosa ni
incluso tampoco un rosal, sino una entera rosa-
leda. […] Una rosa no dura, acaso, más que una
mañana. […] Si se cuida con mimo, una rosaleda
tiene una vida muy larga”.
¿UN NUEVO INICIO?
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
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El General de Gaulle (izqda.) y el Canciller Federal Ludwig Erhard (dcha.),
el 21 de julio de 1966 en Bonn
El 15 de junio de 1963 los diputados del Bundestag votan la ley de
ratificación del Tratado del Elíseo, en la que se ha incluido un preámbulo
L
a cooperación franco-alemana rearranca en
1969 con el Presidente Pompidou y el Canciller
Federal Brandt. El principio de concertación
da sus frutos: los dirigentes van conociéndose,
comprendiéndose y aprendiendo a anticipar el punto
de vista del otro.
En 1974 el método alcanza su plena eficacia con el
Presidente Giscard d’Estaing y el Canciller Federal
Schmidt. Antiguos ministros de Hacienda, amigos,
comparten el mismo análisis de los problemas
monetarios que azotan entonces al mundo. Elaboran
soluciones comunes, sentando las bases de una
futura unión monetaria europea. Se suceden los
avances comunitarios. La institución del Consejo
Europeo, por ejemplo, imita a escala europea el
principio de consulta bilateral.
Ha nacido el “motor” franco-alemán.
Así, las caras cambian pero el impulso se mantiene.
En 1983 el Presidente Mitterrand expresa ante el
Bundestag su solidaridad ante la amenaza de los
euromisiles soviéticos. El Canciller Federal Kohl no
lo olvidará. Unidos por el amor a la historia y la expe-
riencia trágica de la guerra, los dos mandatarios
se consagran a construir juntos una Europa en paz.
El “motor” funciona a pleno rendimiento. Europa
multiplica sus avances: supresión de las fronteras
económicas y físicas, después la creación de la
Unión Europea (UE) y el euro.
El gaullista Pompidou y el socialdemócrata Brandt,
el centrista Giscard D’Estaing y el socialdemócrata
Schmidt, el socialista Mitterrand y el cristianodemó-
crata Kohl lo demostraron: la vitalidad del tándem
franco-alemán no depende de las adscripciones
políticas.
El Presidente François Mitterrand (izqda.) y el Canciller Federal
Helmut Kohl (dcha.)
UN MOTOR
PARA EUROPA
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50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
1969-1989
La década de los setenta asiste al ascenso de los proble-
mas económicos internacionales: desmoronamiento del
sistema monetario de Bretton Woods, que provocó la
flotación de las monedas, choques petroleros, crisis
económica, incremento del desempleo.
Ante estas dificultades, el Canciller Federal alemán,
Helmut Schmidt, y el Presidente francés, Valéry Giscard
D’Estaing, forman un “tándem” eficaz, joven, de estilo
más sencillo y moderno. Eso no significa que Alemania
y Francia estén siempre de acuerdo. Pero el diálogo
permanente permite lograr avances.
“Fue una de las fases de las relaciones políticas franco-
alemanas en las que los imperativos del Tratado del
Elíseo resultaban superfluos”, señala la catedrática de
la Sorbona Hélène Miard-Delacroix, especialista en las
relaciones franco-alemanas.
Así es como la concertación se hace bilateral, europea
e internacional. Valéry Giscard d’Estaing y Helmut
Schmidt contribuyen a crear el G-7, que agrupa a los
principales países industrializados del mundo, y sobre
todo el Consejo Europeo, que reúne periódicamente a los
jefes de Estado y de gobierno europeos.
La creación de la “serpiente monetaria” en 1972 y el
Sistema Monetario Europeo (SME) en 1978 permite
estabilizar las monedas europeas. Con ello se sientan
las bases de una futura unión monetaria europea.
Los años 1970-1980 asisten a la elección del
Parlamento Europeo por sufragio universal, la
fundación de la Agencia Espacial Europea (ESA)
y la creación de los liceos franco-alemanes y un
bachillerato franco-alemán.
UNA HISTORIA DE “PAREJA”
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
El Presidente Valéry Giscard d’Estaing (izqda.) y el Canciller Federal
Helmut Schmidt (dcha.)
Creación de un bachillerato franco-alemán
Desde 1979 el Parlamento Europeo es elegido por sufragio universal
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EL PROYECTOEUROPEOREACTIVADO
UN ESPACIO SIN FRONTERAS INTERIORES
EN EL QUE ESTÁ GARANTIZADA LA LIBRE
CIRCULACIÓN DE MERCANCÍAS, PERSONAS,
SERVICIOS Y CAPITALES
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
El Presidente François Mitterrand y el Canciller
Federal Helmut Kohl pasan a la historia por un
gesto de paz de gran impacto. El 22 de septiembre
de 1984 se tienden la mano de la reconciliación
“más allá de las tumbas” en Verdún, tierra empa-
pada de la sangre mezclada de los combatientes
alemanes y franceses de la Primera Guerra Mundial.
Compuesta por dos fervientes europeos, la “pareja”
franco-alemana proporciona un nuevo impulso a
Europa, en estrecha concertación con el presidente
de la Comisión Europea, Jacques Delors.
Sus esfuerzos desembocan en la firma del
Acta Única en 1986. Este ambicioso tratado
modifica las reglas de funcionamiento de
las instituciones europeas y extiende las
competencias comunitarias para poder lograr
la culminación del mercado interior. El 1 de
enero de 1993 nace el mercado único europeo,
un “espacio sin fronteras interiores en el
que está garantizada la libre circulación de
mercancías, personas, servicios y capitales”.
El primer dirigente que se remite de nuevo
al Tratado del Elíseo en 1983, François
Mitterrand, celebra el 25
o
aniversario de su
firma junto a Helmut Kohl en 1988.
El Presidente François Mitterrand (izqda.) y el Canciller Federal Helmut Kohl (dcha.)
se inclinan en Verdún ante las tumbas de soldados franceses y alemanes muertos en
la Primera Guerra Mundial, 22 de septiembre de 1984
Gracias al Acta Única, las personas, los bienes, los servicios y los capitales
pueden circular en el espacio comunitario con la misma libertad que dentro de
un solo país, sin el obstáculo de las fronteras nacionales
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UN EMBRIÓN DE EUROPA
Proyectada sobre Europa, la cooperación franco-alemana se asemeja ya, en numerosos ámbitos, a un laboratorio de
Europa y constituye el núcleo de colaboraciones más extensas.
INDUSTRIA AEROESPACIAL
AIRBUS
El consorcio industrial Airbus Industrie, nacido en 1970, es
en origen un proyecto franco-alemán que se abre a España
(1971) y más adelante a Gran Bretaña (1979). A partir de 2006
pertenece al grupo EADS, fruto de la fusión de la francesa
Aérospatiale Matra, la alemana DaimlerChrysler Aerospace
AG (DASA) y la española CASA. EADS es un líder mundial en el
sector de los helicópteros civiles (Eurocopter), los aviones
de línea (Airbus) y las tecnologías espaciales (Astrium).
TELEVISIÓN
ARTE
El proyecto de una cadena de televisión pública franco-ale-
mana con vocación europea nace a fines de los años ochenta.
Hoy en día la cadena ARTE emite su programación desde
Estrasburgo a toda Europa, en varias lenguas. Cada domingo a
las 19.30 horas el programa “Karambolage” explica con humor
las diferencias culturales y lingüísticas entre franceses y
alemanes.
DEFENSA
LA BRIGADA FRANCO-ALEMANA (BFA)
Creada en 1989, la BFA opera como laboratorio de la defensa
europea. Desde 1993 está sometida al control operacional
del Eurocuerpo y actualmente cuenta con 5.000 efectivos
franceses y alemanes, habiendo asumido misiones exteriores
en Bosnia (1997) y Afganistán (2005). Su historia está jalonada
de símbolos de la paz recuperada. En 1994 la brigada desfiló
por los Campos Elíseos con motivo de la Fiesta Nacional
francesa. En 2010 instaló el primer batallón alemán en suelo
francés desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
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El avión Airbus A 380
La Brigada Franco-Alemana
Sede de la cadena de televisión ARTE en Estrasburgo
E
l 9 de noviembre de 1989 la caída del Muro
de Berlín hace saltar por los aires el orden
geopolítico mundial. El final del conflicto
Este-Oeste desencadena consecuencias en cascada,
desde la reunificación de Alemania, en 1990, a la de
Europa, en 2004. Emerge un mundo nuevo, multipolar.
La reunificación genera una situación inédita para la
pareja franco-alemana: nuevo equilibro económico,
demográfico, político; reposicionamiento geográfico
de Alemania hacia el centro de Europa. La respuesta
común será un salto adelante de Europa.
Este enfoque visionario no impide ni los temores ni
las tensiones. En los albores del siglo XXI el motor
franco-alemán es incapaz de aportar compromisos
en torno al funcionamiento de la Europa ampliada.
Sin contar las divergencias hábilmente silenciadas
sobre la gestión del euro.
Pero el “reflejo” franco-alemán no ha desaparecido.
Con ocasión del 40° aniversario del Tratado del Elíseo,
en 2003, el Presidente Jacques Chirac y el Canciller
Federal Gerhard Schröder le insuflan un nuevo ímpetu
gracias a medidas concretas: reforzamiento de la
cooperación intergubernamental, introducción de
una jornada franco-alemana en las escuelas, apoyo
a la enseñanza de la lengua de la otra parte.
Apartir de 2007 la Canciller Federal Angela Merkel y el
Presidente Nicolas Sarkozy forman el primer “tándem”
cuyos dos integrantes ya han nacido después de la
guerra. Se enfrentan juntos a la crisis financiera
mundial y a continuación a la de la zona euro, cuyos
defectos de construcción se esfuerzan por corregir.
Un empeño retomado por la Canciller Federal en
2012 junto con el Presidente François Hollande.
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
a partir de 1990
NUEVOS
EQUILIBRIOS
Y NUEVOS
DESAFIOS
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La caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre
de 1989
Tras la caída del Muro de Berlín Alemania logra su unidad
el 3 de octubre de 1990.
Francia sigue con interés los acontecimientos que se
desarrollan a sus puertas. Por el estatuto heredado de
la guerra, todavía posee una responsabilidad política
en relación con Alemania. El Presidente francés, François
Mitterrand, apoya la reunificación encabezada por el
Canciller Federal Kohl. También lo hace la opinión pública
francesa, aunque parte de los medios de comunicación
sean más circunspectos.
Acontinuación París y Bonn acuerdan ligar la reunificación
a una nueva profundización de la integración europea.
El proceso desemboca en un doble salto hacia delante
cualitativo: una amplia reforma de las instituciones
europeas, que da lugar al nacimiento de la Unión Europea
(UE), y la creación de una unión económica y monetaria
(UEM) dotada de una moneda única. Estos avances se
consagran en el Tratado de Maastricht, que entra en
vigor en 1993.
FRANÇOIS MITTERRAND
Y LA UNIFICACIÓN ALEMANA
“Sea como fuere, la pareja franco-alemana se
mantuvo firme. El Canciller y yo teníamos puntos
de vista coincidentes sobre la construcción de
Europa y considerábamos este objetivo como
la piedra angular de nuestra acción.”
François Mitterrand,
De l'Allemagne. De la France, 1996
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
UNA NUEVAALEMANIA
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El Tratado de Maastricht creó la Unión Europea (UE)
La caída del Muro de Berlín permitió la reunificación de Alemania en democracia
LA REUNIFICACIÓN DE ALEMANIA
DESEMBOCA EN UNA AMPLIA REFORMA
DE LAS INSTITUCIONES EUROPEAS [ ]
El Canciller Federal Kohl insiste en ello: “La unidad de
Alemania y la unidad de Europa son las dos caras de la
misma moneda”.
Tras la unificación alemana, los países del centro y del
este de Europa, liberados del yugo soviético, aspiran a
incorporarse a la Unión Europea, que acepta este legítimo
anhelo.
Se decide, por tanto, acometer a la vez la profundización
y la ampliación de la integración europea. Es una tarea
inmensa. Los países del Este descubren la democracia y
registran un retraso económico muy importante. Surgen
nuevos debates: ¿Hay que instaurar una Europa de varias
velocidades? ¿Cómo debe ser la arquitectura institucional
de la nueva Europa, dos veces más numerosa?
Ante estos desafíos el motor franco-alemán renquea.
Los desacuerdos culminan en el transcurso de la nego-
ciación del Tratado de Niza, en el año 2000. Europa está
bloqueada. La situación insostenible favorece una solución
desde arriba: se emprende un proyecto de Constitución
Europea. París y Berlín aprovechan seguidamente el
cuadragésimo aniversario del Tratado del Elíseo para
relanzar su cooperación de manera espectacular.
EL TRIÁNGULO DE WEIMAR
Constituido el 29 de agosto de 1991, al poco tiempo de la caída del
Telón de Acero, el Triángulo de Weimar simboliza la reconciliación
de Alemania con sus vecinos europeos tanto del Este como del
Oeste. Se remonta a una iniciativa común de los ministros de
Relaciones Exteriores alemán, francés y polaco, Hans-Dietrich
Genscher, Roland Dumas y Krzysztof Skubiszewski. Su objetivo es
intensificar el diálogo entre los tres países, no sólo a nivel de los
responsables políticos sino también entre las sociedades civiles.
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
UNIFICAR EUROPA
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En mayo de 2004 escolares alemanes y polacos plantan árboles para
celebrar la ampliación de la Unión Europea
El 1 de mayo de 2004 la Unión Europea se amplió a diez nuevos
Estados miembros de Europa central y oriental
Los antiguos ministros de Relaciones Exteriores polaco, alemán y francés,
Krzysztof Skubiszewski, Hans-Dietrich Genscher y Roland Dumas
El euro es en gran parte fruto de la cooperación franco-
alemana. Desde que se sentaron las primeras bases, allá
por los años setenta, hasta nuestros días, el tándem
franco-alemán ha sabido ponerse de acuerdo para servir
al interés general de Europa.
El euro nace del Tratado de Maastricht. Se crea en 1999,
un año después de la fundación de su instituto emisor, el
Banco Central Europeo, con sede en Fráncfort del Meno
(Alemania). Los europeos manejan monedas y billetes de
euro desde el 1 de enero de 2002. Hoy, diecisiete países
comparten esta moneda común.
Desde 1999 el euro es sinónimo de estabilidad y prospe-
ridad. Al suprimir los problemas de conversión y paridad,
facilita los intercambios comerciales. Además se ha
convertido en una moneda de reserva de primer orden.
Sin embargo, a partir de 2010 la crisis de la deuda
soberana obliga a los dirigentes europeos a consolidar
el edificio de la Unión Económica y Monetaria (UEM).
“Hemos comprendido lo que resulta esencial: Europa es
una comunidad de responsabilidad”, declara la Canciller
Federal Angela Merkel. En 2012 la zona euro crea un fondo
de rescate permanente para casos de crisis, el Meca-
nismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Asimismo adopta
un pacto presupuestario para mejorar la coordinación de
las políticas económicas de sus Estados miembros.
El Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort del Meno (Alemania)
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50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
EL EURO, UNAMONEDACOMPARTIDA
Globalización, cambio climático, crisis financieras, segu-
ridad: en el siglo XXI muchos problemas tienen una di-
mensión internacional. La concertación franco-alemana
permite a menudo defender posiciones comunes.
Así es como en 2003 Jacques Chirac y Gerhard Schröder
rechazan juntos la intervención en la guerra de Iraq, al
contrario de otros dirigentes europeos.
Ese mismo año, de manera inédita, el Presidente Chirac
habla en nombre de Alemania en un Consejo Europeo.
El Canciller Federal Schröder lo hace a su vez en nombre
de Francia ante las Naciones Unidas.
En la reunión del G-20 en Londres Angela Merkel y
Nicolas Sarkozy abogan juntos por reforzar la regulación
de los mercados financieros y en la cumbre de Copen-
hague respaldan un acuerdo internacional vinculante
sobre el clima.
En 2012-2013 Angela Merkel y François Hollande
subrayan el valor de la reconciliación franco-alemana
conmemorando juntos todas las etapas históricas en
Reims, Ludwigsburg y Berlín.
La reflexión sobre el automóvil del futuro es uno de los proyectos
de cooperación de la Agenda 2020
En 2003 París y Berlín se oponen juntos a la guerra de Iraq
Cumbre de Copenhague sobre el clima, diciembre de 2009
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50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
ENTÁNDEMENLAALDEA GLOBAL
LA CONCERTACIÓN FRANCO-ALEMANA
PERMITE A MENUDO DEFENDER
POSICIONES COMUNES
[ ]
AGENDA 2020
Para afrontar los desafíos contemporáneos, Francia y
Alemania adoptan asimismo en 2010 la “Agenda 2020”.
Contiene 80 propuestas de cooperación bilateral sobre
los retos del futuro y está encaminada ante todo a dotar
a la economía europea “de un modelo de crecimiento
sólido y sostenido”.
E
l General de Gaulle tenía razón: el Tratado
del Elíseo no fue una rosa efímera, sino antes
bien “una rosaleda [que] si se cuida con mimo
[…] tiene una vida muy larga”. En el transcurso de
cincuenta años ha dado lugar a unas relaciones de
una densidad única en el mundo.
Primer éxito: una cooperación política muy intensa.
La concertación sistemática ha creado hábitos,
reforzado lazos y enseñado a conciliar enfoques. Y ello
a todos los niveles, desde la cúpula del Estado hasta
la base de la administración. ¿Qué hay hoy más
normal que la celebración de un consejo de ministros
franco-alemán, que un intercambio de funcionarios,
que la definición de una posición común franco-
alemana antes de un Consejo Europeo?
Sin embargo, franceses y alemanes a menudo abordan
los problemas de manera diferente, incluso opuesta.
Piénsese en la energía nuclear, el medio ambiente o
la moneda. Pero ahí reside realmente la clave de su
eficacia. Obligados a profundizar el debate, forzados
a salir de su propia lógica para tener presente la
del otro, franceses y alemanes logran compromisos
coordinados, capaces de arrastrar a numerosos
socios europeos.
El principal logro del tratado reside, sin embargo,
en la amistad anudada entre ambos pueblos. Una
amistad sostenida por la sociedad civil y también
por los intercambios permanentes entre jóvenes,
investigadores, artistas, ciudadanos de a pie y, claro
está, empresas. Esta amistad hoy se da por supuesta.
Es una consagración. Sin embargo, cada generación
debe seguir cultivándola y profundizándola.
50 ANOS
DESPUES
¿UN MODELO DE
RELACION?
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
El mayor logro conseguido por el tándem franco-alemán
es, sin duda alguna, la victoria de la paz sobre la enemistad
hereditaria y su consolidación a través de la integración
europea.
Así lo atestigua la concesión del Premio Nobel de la Paz
a la Unión Europea (UE) en 2012. “Hoy en día una guerra
entre Alemania y Francia es impensable. Ello demuestra
hasta qué punto, gracias a esfuerzos bien encaminados
y generando confianza mutua, los enemigos históricos
pueden convertirse en socios estrechos”, declara el
Comité del Premio Nobel.
Pero la paz no es nunca un acervo definitivo. “La paz. […]
De nada sirve por desgracia invocarla como un poder
invisible, hay que construirla, reconstruirla cada día,
consolidarla, garantizarla. Se necesita sangre fría y
voluntad”, declara en 1983 el Presidente Mitterrand ante
el Bundestag.
Así es como los dirigentes franceses y alemanes han
cultivado el espíritu de reconciliación multiplicando
los gestos y palabras simbólicos, desde el histórico
apretón de manos en Verdún hasta las solemnidades del
quincuagésimo aniversario del Tratado del Elíseo.
Desde 2006 existe también un manual de historia
franco-alemán, concebido para evitar que las anteojeras
nacionales distorsionen la conciencia de los estudiantes.
40° ANIVERSARIO DEL TRATADO DEL ELÍSEO
VERSALLES, 22 DE ENERO DE 2003
(1)
Los Parlamentos francés y alemán celebran una sesión conjunta
por primera vez en la historia en Versalles, escenario de sucesivas
humillaciones. Fue aquí donde se proclamó el Imperio Alemán
tras la derrota francesa en 1870. Y fue asimismo aquí donde, en
1919, se firmó el tratado de paz que imponía gravosas repara-
ciones de guerra a Alemania como país responsabilizado de la
Primera Guerra Mundial.
60° ANIVERSARIO DEL DESEMBARCO ALIADO EN NORMANDÍA
CAEN, 6 DE JUNIO DE 2004
(2)
Por primera vez un canciller federal alemán asiste a la conme-
moración del desembarco aliado en Normandía, que marcó el
inicio de la liberación de Europa del nazismo. “En este día de
recuerdo y esperanza las francesas y los franceses le reciben
a usted más que nunca como un amigo. Le reciben como un
hermano”, declara el Presidente Chirac. “El recuerdo que guarda
Francia del 6 de junio de 1944 es diferente del que guarda
Alemania y, sin embargo, este recuerdo inspira la misma convic-
ción en los unos y en los otros: queremos la paz”, responde el
Canciller Federal Schröder.
91° ANIVERSARIO DEL ARMISTICIO DE LA PRIMERA GUERRA
MUNDIAL
PARÍS, 11 DE NOVIEMBRE DE 2009
(3)
Nicolas Sarkozy y Angela Merkel prolongan, 25 años más tarde, el
apretón de manos de Verdún encendiendo la llama al soldado
desconocido en el Arco del Triunfo. “No conmemoramos la
victoria de un pueblo sobre otro sino una prueba que fue tan
terrible para el uno como para el otro. [...] La amistad entre
Alemania y Francia es un tesoro” que debe ser preservado,
declara el Presidente Sarkozy. “No olvidaremos nunca hasta qué
punto los franceses tuvieron que sufrir a causa de los alemanes
durante la primera mitad del siglo XX [...]. Francia tendió a
Alemania la mano de la reconciliación. Alemania no lo olvidará
jamás. Alemania aceptó esta mano tendida con gratitud”, añade
la Canciller Federal Merkel.
EUROPA EN PAZ
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HOY EN DÍA UNA GUERRA
ENTRE ALEMANIA Y FRANCIA
ES IMPENSABLE [ ]
1 3
2
EL “MÉTODO” FRANCO-ALEMÁN EN EUROPA
Cuando la concertación franco-alemana funciona, Europa avanza. Cuando se atasca, Europa se para. El motor franco-alemán
alterna “fases de eficacia y de repliegue”, constata Hélène Miard-Delacroix, catedrática de la Sorbona. En su opinión, el
“método franco-alemán” comprende tres etapas: análisis de los envites a los que no puede renunciar ni el uno ni el otro,
identificación de los intereses y enfoques existentes y, por último, definición de las líneas de actuación comunes.
Los encuentros institucionalizados por el Tratado del
Elíseo no han dejado de intensificarse. En las cumbres,
canciller y presidente se conciertan permanentemente,
multiplicando sus conversaciones a solas. Desde 2004
se celebra dos veces al año un consejo de ministros
franco-alemán. Desde 2010 los ministros pueden ser
invitados a participar en el consejo de ministros del otro
país. Así pues, a cada nivel de responsabilidad, franceses
y alemanes mantienen contactos tan directos entre sí
como en su propia administración.
Los dos delegados para la cooperación franco-alemana,
francés el uno (Bernard Cazeneuve) y alemán el otro
(Michael Link), se encargande dinamizar esta concertación.
Mediante la figura de los delegados dicha concertación
se inscribe plenamente en el marco europeo, ya que
ambos ocupan además el cargo de ministro adjunto
para Asuntos Europeos en sus respectivos ministerios
de Relaciones Exteriores.
En la Asamblea Nacional, el Senado, el Bundestag y el
Bundesrat existen sendos grupos de amistad franco-
alemanes. Llevan a cabo un activa cooperación parla-
mentaria, que incluye un coloquio anual, una sesión
conjunta de las comisiones de Asuntos Exteriores, el
diálogo entre los partidos políticos y el intercambio de
asistentes parlamentarios.
Completan esta infraestructura las siguientes institu-
ciones: Consejo Franco-Alemán de Defensa y Seguridad,
Consejo Económico y Financiero Franco-Alemán, Consejo
Franco-Alemán del Medio Ambiente y el Alto Consejo
Cultural Franco-Alemán.
CONCERTACIÓNATODOS LOS NIVELES
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El Presidente François Hollande (izqda.) y la Canciller Federal
Angela Merkel (dcha.)
Laurent Fabius (izqda.) y Guido Westerwelle (dcha.),
ministros francés y alemán de Relaciones Exteriores
Reunión del consejo de ministros franco-alemán en la Cancillería
Federal en Berlín
Situadas en el centro de un vasto mercado de 500
millones de consumidores, Alemania y Francia son las
dos principales economías de Europa. Generan la mitad
del producto interior bruto (PIB) de la zona euro y el 40%
del de la Unión Europea (UE). Sus vínculos comerciales,
industriales y humanos son innumerables.
2.900 empresas alemanas tienen implantación en Francia
y 2.300 sociedades francesas en Alemania. Dan empleo
a 605.000 personas.
El comercio entre ambos países alcanza el considerable
volumen de 168.000 millones de euros (2011). Alemania
es el primer cliente y el primer suministrador de Francia.
A su vez, Francia es el primer cliente y el tercer suminis-
trador de Alemania.
Además, miles de franceses y alemanes cruzan cada día
la frontera para ir a trabajar al otro lado del Rin. La
cooperación transfronteriza se está institucionalizando.
Los eurodistritos y otras agrupaciones de cooperación
territorial son los laboratorios de la integración territorial
en Europa.
EN LA INTERSECCIÓN DE LAS REDES TRANSEUROPEAS
Comunicaciones, energía y transportes: el eje franco-
alemán es un nudo estratégico para el desarrollo de las
redes transeuropeas. Durante los últimos años, por ejemplo,
la inauguración de líneas ferroviarias de alta velocidad (TGV
e ICE) entre París y Colonia, Fráncfort o Múnich ha acercado
aún más el sur, el este y el oeste de Europa.
COOPERACIÓN INDUSTRIAL
La industria es un sector privilegiado de la cooperación
franco-alemana. Desde la aeronáutica (Airbus-EADS) hasta
la industria farmacéutica, numerosas inversiones cruzadas
y fusiones de empresas han dado lugar a la aparición de
líderes sectoriales europeos o mundiales.
EMPRESAS, PRODUCTOS
Y PERSONAS
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Fuente: Cámara Franco-Alemana de Comercio e Industria
INVERSIONES: LOS SECTORES PRIVILEGIADOS
AUTOMOCIÓN
EQUIPOS
ELECTRÓNICOS
Y MÉDICOS
SERVICIOS
COMERCIALES
Y FINANCIEROS
TELECOMUNICACIONES
INVERSIONES
ALEMANAS
EN FRANCIA
SERVICIOS
EMPRESARIALES
INDUSTRIA
(QUÍMICA, AUTOMOCIÓN,
AERONÁUTICA)
COMERCIO
BIENES DE CONSUMO
PRODUCTOS DE LUJO
INVERSIONES
FRANCESAS
EN ALEMANIA
Francia y Alemania son dos naciones de gran tradición
en los ámbitos de la ciencia, la educación, el arte y la
cultura. Intensos desde el siglo XVIII, los intercambios
entre ambos países en estos campos están más vivos
que nunca.
El teatro, la danza, el cine, la pintura, la música, la
filosofía y la literatura despiertan un vivo interés mutuo.
Muchos son los artistas que viven o trabajan en el otro
país. En el plano institucional la cooperación se lleva a
cabo a través del Alto Consejo Cultural Franco-Alemán
y una academia de cine franco-alemana.
En el terreno de la educación los contactos empiezan
cada vez más temprano. De aquí al año 2020 se prevé
crear 200 jardines de infancia franco-alemanes. Miles
de alumnos ya se están preparando para el “Abibac”, el
bachillerato franco-alemán. Los estudios superiores
también ofrecen a menudo la ocasión de descubrir el
país vecino durante etapas prolongadas.
Paralelamente se desarrolla una intensa cooperación
científica en multitud de áreas gracias a los numerosos
partenariados existentes, por ejemplo, entre la Sociedad
Max Planck para la Promoción de las Ciencias y el Centro
Nacional de Investigación Científica (CNRS).
LA UNIVERSIDAD FRANCO-ALEMANA (UFA)
Ciencias políticas, derecho, letras, gestión, informá-
tica, ingenierías: fundada en 1999, la UFA ofrece más
de 130 ciclos de estudios binacionales y trinacionales,
desde grados hasta doctorados. Los estudiantes
cursan una parte de sus estudios en cada país. Este
sistema es una llave para acceder al mercado laboral
europeo.
INVESTIGACIÓN EN EQUIPO
De aquí al año 2020 Francia y Alemania quieren
dar una dimensión estratégica a su colaboración
científica. Ya reforzada desde 2002 por los foros de
la cooperación franco-alemana en investigación,
abarca todas las áreas: espacio, alimentación, salud,
energía, ciencias humanas, etc.
ARTISTAS MEDIADORES
Directores como Thomas Ostermeier, películas como
Intouchables y artistas plásticos como Anselm
Kiefer han hecho vibrar al país vecino. Al igual que
la coreógrafa Pina Bausch, fallecida en 2009. Pina,
la película que le dedicó Wim Wenders, tuvo un gran
éxito en Francia.
ESCUELA DE EXCELENCIA
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Cincuenta años después del Tratado del Elíseo, la amistad
franco-alemana se extiende a todos los ámbitos y a
todas las capas sociales de la mano de una vasta red que
une a personas e instituciones.
Los intercambios, sobre todo entre jóvenes, siguen
siendo un fermento esencial. La mayoría de los partici-
pantes lo corrobora: estos encuentros son una fuente
inagotable de enriquecimiento cultural y humano. Además
de la Oficina Franco-Alemana para la Juventud (OFAJ),
desde 1997 esta labor cuenta con la participación de la
Federación de Centros Culturales Franco-Alemanes.
Pero la amistad franco-alemana es, hasta cierto
punto, víctima de su propio éxito. Se da por descontada
aunque, de hecho, requiere un esfuerzo permanente.
El sentimiento de proximidad tiende a hacer olvidar las
diferencias lingüísticas y culturales. Ahora bien, estas
se convierten en un bumerán en cuanto no se tienen
presentes.
Desde hace varios años preocupa un síntoma: el número
de alumnos que aprende la lengua del otro tiende a
escasear. Algo más del 15% de los alumnos franceses y
alrededor del 20% de los alumnos alemanes aprende
la lengua del país vecino. De unos años a esta parte se
están realizando esfuerzos para invertir la tendencia.
La amistad franco-alemana supone hoy:
5.000
partenariados entre centros escolares
2.200
hermanamientos de ciudades y regiones
200.000
jóvenes que descubren cada año el país vecino
gracias a un intercambio organizado por la OFAJ
55.000
parejas franco-alemanas
¿HAN DESAPARECIDO LOS ESTEREOTIPOS?
50 años después de la firma del Tratado del Elíseo
los clichés se disipan. El 82% de los franceses
declara tener una buena imagen de Alemania, país
que cada vez asocian menos a las guerras y más a
acontecimientos recientes como la caída del Muro de
Berlín. Sin embargo, la mayoría sigue considerando las
relaciones franco-alemanas más un “partenariado”
que una “amistad”.
SOCIEDAD: EL DIÁLOGO INACABADO
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
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Los jóvenes embajadores de la OFAJ, 2011
Fuente: Sondeo IFOP para la Embajada de Alemania en París, enero de 2012
Las guerras, la Segunda Guerra Mundial, 1939-1945,
Hitler, el nazismo, el Holocausto
El euro, la crisis del euro, la salvación del euro, la lucha contra la crisis financiera,
la gestión de la crisis griega
Su dinamismo económico, su crecimiento, su política,
Angela Merkel, su potencia, su liderazgo en Europa,
la amistad franco-alemana
¿QUÉ ACONTECIMIENTO ASOCIA USTED MÁS A ALEMANIA?
32 % La caída del Muro de Berlín, la reunificación
18 % Un período bélico
17 % Un factor distinto
6 % La crisis
¿Por qué la relación franco-alemana se estudia
cada vez más como “modelo”?
Los enemigos enfrentados en varias ocasiones en
el pasado han conseguido reconciliarse. Este hecho
suscita admiración en Europa y más allá. Existen
numerosos altos responsables políticos que men-
cionan el ejemplo franco-alemán cuando hablan de
una enemistad hereditaria aparentemente insalvable
[…]. Se pide la receta de este éxito.
¿Qué elementos del Tratado del Elíseo le parecen
extrapolables a otros conflictos o países?
¿Puede ser imitada la reconciliación entre los
dos pueblos?
La singularidad de las relaciones franco-alemanas
a partir de 1945 reside en que la reconciliación surgió
primero de la sociedad, antes de verse políticamente
consumada y coronada por el Tratado del Elíseo. Lo
que importa es la extensión de los contactos perso-
nales, se trate de hermanamientos entre ciudades,
intercambios escolares osociedades franco-alemanas.
No se puede afirmar con carácter general que la
reconciliación franco-alemana sea imitable. Todo
depende de las condiciones históricas específicas.
Pero sí que se pueden extraer lecciones y reproducir
algunos elementos.
Lo que se podría imitar es sobre todo la regularidad
de los contactos al más alto nivel y el aspecto
pedagógico de las consultas permanentes. Y, por
supuesto, los intercambios entre jóvenes a partir del
modelo practicado por la OFAJ son un instrumento
que puede utilizarse en todo el mundo.
¿UN MODELO
EXTRAPOLABLE?
Entrevista con Frank Baasner,
director del Instituto Franco-Alemán de Ludwigsburg (DFI),
especialista en relaciones franco-alemanas *
* Colaboración reciente: Stefan Seidendorf (ed.),
Deutsch-französische Beziehungen als Modellbaukasten?, Nomos, 2012
50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
Frank Baasner
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50 AÑOS DEL TRATADODEL ELÍSEO
EXPOSICIÓN CONCEBIDA POR EL CENTRO DE INFORMACIÓN Y DOCUMENTACIÓN DE LA EMBAJADA DE ALEMANIA EN PARÍS (CIDAL)
CON OCASIÓN DEL 50° ANIVERSARIO DE LA FIRMA DEL TRATADO DEL ELÍSEO (2013)
REALIZADA CON LA AMABLE COLABORACIÓN DEL INSTITUTO FRANCO-ALEMÁN (DFI)
TEXTO: ANNE LEFEBVRE (CIDAL)
TRADUCCIÓN: SERVICIO DE IDIOMAS DEL MINISTERIO FEDERAL DE RELACIONES EXTERIORES
DISEÑO GRÁFICO: STÉPHANE ROQUEPLO
www.allemagne.diplo.de
En 2003, el 40° aniversario de la firma del Tratado
del Elíseo supuso una toma de conciencia: los
pioneros de la reconciliación van despareciendo y
ahora les corresponde a las nuevas generaciones
tomar el relevo.
En 2013, cuando se conmemora el 50° aniversario,
el futuro de la cooperación franco-alemana
está más que nunca en manos de la juventud.
Ni la paz ni la amistad constituyen un acervo
imperecedero. Cada generación tiene que reavivar
la curiosidad por el otro, estimular el deseo de
compartir, recrear el entusiasmo. Entre Francia y
Alemania el verdadero riesgo no es la diferencia
sino la indiferencia.
En estos albores del siglo XXI los jóvenes
franceses y alemanes comparten, además, un
reto común: construir Europa. La globalización,
las nuevas tecnologías, las crisis económica,
financiera, energética y climática, las nuevas
amenazas en materia de seguridad: todo incita a
encontrar vías hacia una integración cada vez
mayor para que Europa pueda continuar defen-
diendo su modelo y sus valores en el mundo.
La reconciliación franco-alemana ha dado lugar a
una cooperación muy estrecha, asentada en una
profunda confianza. Es este un precioso legado
que, hoy más que nunca, debe ser defendido y
puesto al servicio de Europa.
“Del mismo modo que Europa proporcionó el marco necesario para la reconciliación franco-
alemana, este entendimiento fue y sigue siendo a la vez la condición previa, la base y el
motor permanente del proceso de unificación europea.”
Helmut Kohl, Canciller Federal
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RECONCILIACION