EL PENSAMIENTO NIETZSCHEANO Y LA VIDA COTIDIANA Marta Isabel Jácome Resumen El pensamiento moderno ha tenido varios ataques desde diferentes

corrientes, Nietzsche constituye la crítica más demoledora a la razón moderna en su época. Su pensamiento es transdisciplinario, metafórico, y fenomenológico. Hace hincapié en la vida cotidiana y en la cultura vinculada a la cotidianidad. Foucault y Maffesoli, contienen aspectos, alusivos a la obra de Nietzsche, al establecer, el primero, una historia no lineal, ni finalista, el segundo, en su comprensión por el interés por la vida cotidiana. El pensamiento social contemporáneo le da importancia al estudio de la vida cotidiana, en contraposición a los estudios deterministas de las ciencias sociales. Palabras claves: fenomenología, vida cotidiana y cultura. Abstract The modern thought has had several attacks from different currents. Nietzsche constitutes the most demolishing critic to the modern reason at his time. His thought is transdisciplinary, metaphorical, and phenomenological. It insists on daily life and the in the culture tied to dailiness. Foucault and Maffesoli, contain aspects, allusive to Nietzsche's work, when settling down, the first one, a nonlinear history, nor finalist. The second, in his understanding on his interest in the quotidian. The contemporary social thought gives importance to the study of the daily life, in contrast to the determinist studies of social sciences. Key words: phenomenology, daily life and culture. La crisis de la modernidad ha estado referida al pensamiento científico, caracterizado por establecer una lógica dicotómica, que deduce la afirmación de un hecho a partir de la negación de otro. Este culto al racionalismo, el cual establece una relación excluyente entre el todo o la nada, la verdad total o la falsedad total, basado en la irreconciliación de los antagonismos; el principio de la determinación que instituye el control total sobre los hechos, la relación maquinal entre causa y efecto. El criterio de la unidireccionalidad, lineal, sobre la herencia del pasado, y con un sentido hacia la idea de progreso, va a determinar la diferencia entre lo objetivo se supone científico y lo subjetivo que no lo es. Esta visión de la modernidad ha tenido varias críticas, desde otras corrientes del pensamiento: El pensamiento postmoderno, el pensamiento complejo estarían entre los más representativos. Nietzsche no es una corriente, es un pensamiento individual (sin menoscabar la importancia de Schopenhauer en su obra, entre otros) y constituye la crítica más demoledora a la razón moderna, en su época. Sobre la base que voy a estudiar de nuevo a un autor importante para las ciencias sociales por lo antes expresado, establezco la siguiente reflexión: Entre la primera y la segunda lectura dada por mí a Nietzsche, han pasado muchos años, muchos eventos han marcado mi vida, y aun sigue inmanente en mí la fascinación que me produce adentrarme en sus escritos, siento por instantes el placer de la soledad, de recrearme en sus reflexiones, como si todo se detuviera y solo sus palabras entran en mí. Así

comienzo, con la ayuda del Profesor Camilo Perdomo en cuanto a las recomendaciones de cómo leer a Nietzsche. Por tener el autor un pensamiento enigmático, profundo, contradictorio, evasivo, libre de estructuras discursivas conocidas, se hace necesario establecer claves para entender a Nietzsche. El recurso de las metáforas, de las palabras en constante tensión, asociadas a una visión cosmológica, así como la genealogía; los textos del autor me dieron pistas, para leer la visión de la vida cotidiana en el contexto de las ciencias sociales. El pensamiento moderno se constituye entre otras cosas, dejando a un lado el pasado griego; Nietzsche lo incorpora y ésta es otra constatación de su ruptura con el uso del tiempo moderno en las tres dimensiones de pasado, presente y futuro. El uso que da Nietzsche al pensamiento griego es metafórico y así es alusivo a construir figuras que después aplica a situaciones sociales de su época. Estamos entrando entonces a puntualizar tres aspectos epistemológicos fundamentales en la obra de Nietzsche: primero su pensamiento transdisciplinario. Nada más alejado de la obra de este autor, que la sistematización científica. Hermenéutico, su labor de interpretación filológica deja por fuera toda posibilidad de análisis deductivo del pensamiento científico. Segundo su pensamiento es metafórico. Como comprenderemos, el pensamiento subjetivista de Nietzsche imposibilita toda posibilidad de acercarlo a un ambiente objetivista y cuantificador. Entramos así a la ruptura con el pensamiento determinista, moderno de la época. Su rechazo al planteamiento hegeliano historicista, lo separa del núcleo de los pensadores modernos que han tenido mayor vigencia en el siglo pasado: entre ellos, Carlos Marx. El sujeto moderno, trascendente, dejaba de lado, la posibilidad de centrarse en la vida como presente, auténtico aporte Nietzscheano que se combina como lo que llamaré el tercer aporte, el planteamiento fenomenológico y su hincapié en la cotidianidad. El énfasis de Nietzsche en lo cotidiano, constituye entre otras cosas su aversión y crítica a la historia moderna. En el libro Ecce Homo (10), se muestra este esbozo. Mi respuesta es que estas menudencias - alimentación - lugar - clima - distracción, toda la casuística del egoísmo - son increíblemente más importante que todo lo que hasta ahora se ha venido considerando importante ... Todas las cuestiones de política, desorganización social, de educación han sido falseados de raíz por el hecho de haber considerado grandes hombres a los más nocivos, por el hecho de haber aprendido a despreciar las cosas pequeñas, es decir las cuestiones fundamentales de la vida. (Pág. 47) Nietzsche introduce un pensamiento fenomenológico e intuitivo, al rechazar el pensamiento analítico, como queda evidenciado cuando se refiere en Ecce Homo (3) ¿A quién quiere contar Zaratrusta su enigma? A vosotros aventure y audaces exploradores... y preferís adivinar que hacer deducciones. (Pág. 54) En el pensamiento de Michel Foucault y Michel Maffesoli, se constata la presencia de Nietzsche, en el primero, encontramos a un pensador analítico y argumentativo y en el segundo un autor estético, diagnosticando, (el presente). El linaje de Foucault por la vía de Nietzsche, se ubica en la ontología, Foucault reconoce la ontología del presente, al preguntarse ¿Qué somos nosotros en este momento? Interrogante que puede reactivarse en cada presente, expresando con esto la necesidad de la crítica de los códigos culturales, Nietzsche aludía a la historia concreta, documentalista. Otro aspecto que une a estos pensadores, es la historia. Foucault establece una historia de rupturas, de discontinuidades, no lineal ni finalista, sino

contingencia y dibujada según diagramas de fuerzas que dominan periódicamente, vendría a ser la historia efectiva de Nietzsche que Foucault hace valer. En cuanto al otro autor mencionado anteriormente Michel Maffesoli, considerado como uno de los sociólogos contemporáneos más importantes del momento por su interés en la comprensión de la vida cotidiana, el aquí y el ahora en que vivimos. Su pensamiento es fenomenológico, y metafórico, rompe con la historia lineal, pasado, para ubicarse en el presente, la dinámica de la vida, expresando su interés por lo concreto, cumcrescere, es aquello que crece con, es decir, aquello que se desarrolla de una manera global, integrando elementos de la realidad social y natural que la modernidad ha separado. Nietzsche expresa esta idea de globalidad cuando habla del sentido de la tierra, que impone más allá de los mundos religiosos y profanos, conectarse a lo que se vive aquí y ahora, disfrutando de una manera trágica, de la vida presente, conformándose de las grandezas y las bajezas propias de la naturaleza humana. (Maffesoli,1997, p.151) En la metáfora, Nietzsche, introduce lo transdisciplinario en su obra, no hay posibilidad de análisis lineales, ni sistematizaciones, sino posibilidades de situarse en el presente, ampliando y recreando el momento, hace surgir lo que está y no está, no hay cierres, ni aperturas, por eso rompe con todo lo que esquematice al mundo como pensamiento racional. A propósito de la metáfora en Maffesoli, (1997, p. 27) se establece lo siguiente: La metáfora juega un papel preferente dado que integra los sentidos en el trabajo intelectual. Podemos decir incluso que se sitúa exactamente a medio camino entre el lugar que ocupa lo sensible en la vida social y su integración en el acto del conocimiento. Desde este punto de vista, la metáfora actualizaría la exigencia platónica que prescribe elevarse de lo sensible a lo inteligible. Nietzsche, a través de sus textos, expresa su posición en contra de la cultura Alemana de su época y no escatima en admiración por la cultura francesa, por ello no es de extrañar, la presencia del legado de Nietzsche en el pensamiento francés a partir de su obra. En Maffesoli, además de la metáfora que hemos reseñado como clave epistemológica de su ascendencia nietzscheana, podemos igualmente hacer referencia a la clave fenomenológica. (Maffesoli, 1997, p. 171) El conocimiento fenomenológico es prospectivo en el sentido que, más allá de los análisis causales o estadísticos, pone el acento en un vitalismo que no está orientado hacia una meta precisa, no se inscribe dentro de un linearismo mecanicista, no tiene un sentido unívoco y asegurado, pero encuentra sus fuerzas en sí mismo y crece de una manera a veces bastante desordenada, un poco en todos los sentidos. Al tomar nota de esta realidad, hay que forjar otros instrumentos de análisis que estén más cerca de una vida concreta cuya imposición se hace notar cada vez más. Se produce aquí un cambio importante cuyas premisas hallamos en Nietzsche y que alcanza mayor plenitud en el expresionismo Alemán. Es una especie de reducción filosófica que más allá o más acá de la dialéctica hegeliana introduce un cambio de relación con el objeto, en particular en el hecho que la distancia entre el sujeto y el objeto, el observador y la cosa observada, esa distancia o separación, que es la base misma de la modernidad, queda totalmente abolida. (Maffesoli, 1997, p.157) Volvemos a encontrar aquello que Nietzsche llamaba la afirmación de la existencia: decir si a la vida es apreciar (dar su precio justo) el presente y las situaciones o relaciones que engendra. En semejante estética hay una ética del instante que se opone a la moral del futuro característica del proyecto político. (Maffesoli, 1997, p. 145) Esta postura fenomenológica no es solamente una incidencia de Nietzsche en el pensamiento sociológico francés, ocurre que a partir de los nuevos paradigmas

subjetivistas de las ciencias sociales en la década de los años ochenta, el pensamiento social hasta la actualidad quedó completamente demarcado en la continuidad del objetivismo cuantificable, la subjetividad que se irrumpe en varias corrientes del pensamiento social, como por ejemplo, el método biográfico, la etnometologia, la dramaturgia, el interaccionismo simbólico, las sociologías de la vida cotidiana, entre otras. La sociología cualitativa ha establecido postulados totalmente diferentes a la sociología cuantitativa, al introducir al individuo en sus intenciones, motivaciones y experiencias para construir el sentido de realidad social, estudios de autores destacados como Robert Park, Ernesto Burgess, William Thomas y George Herbert Mead, lo demuestran al caracterizar la resistencia hacia la teoría globalizante y hacer referencia por el conocimiento práctico directo de las comunicaciones. (Schwartz y Jacobs, 1984) Otros autores como George Simmel, Erving Goffman, Alfred Schutz y Harold Garfinkel, han dado aportes interesantes al estudio de la sociología de la vida cotidiana, como una sociología de recuperación del material de la vida diaria. Han tratado de identificar emociones, propósitos y motivos que la gente tiene y que realmente determinan lo que hacen y cómo lo hacen. En la construcción teórica social, la fenomenología y la etnometodología se han constituido en un reto, por la clarificación de sus postulados, por un lado y por otra parte, por la posibilidad de desprenderse de todos los recursos alusivos a los determinismos de las ciencias, ligados a los legados de la objetividad, de la idea de totalidad, del orden, y de la historia lineal, remitida al progreso, que sostenía la reproducción social y con ello todas las relatividades posibles. Al centrarse el interaccionismo simbólico, la sociología fenomenológica y la etnometodología en el análisis del mundo cotidiano, coinciden en el estudio del modo en que las personas producen activamente y mantienen los significados, por el modo en que las acciones de las personas constituyen situaciones, en fin por todas aquellas actividades mundanas y comunes que las personas realizan en la sociedad. Con esto queda evidenciado, que el interés por la dinámica social nos hace pensar en todo aquello que Nietzsche llamaba: menudencias, alimentación, lugar, clima etc. Como más importante que los grandes temas de la sociedad, ¿No será porque en ello encontramos sentido a los grandes enigmas de la vida social? El pensamiento social moderno, objetivista descuidaba el área cultural y su importancia para la explicación - interpretación de los problemas sociales. Quién mejor que Nietzche para reivindicar bien temprano la importancia de la cultura vinculada a la cotidianidad, en Ecce Homo, Introducción, p. 9, expresa: "La unidad de un estilo artístico en todas las manifestaciones de la vida de un pueblo". ¿No es acaso la unidad de lo estético y de lo ético que están contenidas en esta definición de cultura? Se trata de Nietzsche, no de la cultura moderna que está estrictamente vinculada a la historia. En Nietzsche, la cultura vinculada a la cotidianidad, evoca la influencia de Heráclito, vivir en el sentido de fluir, meramente existencial sin la historia del pasado, y sin el control del futuro. Sólo en este sentido puede entenderse la cultura en sentido Nietzscheano. Lo que hemos pretendido resaltar en la obra de Nietzsche, es su importancia como predecesor de los estudios de la cotidianidad en las Ciencias Sociales. El saber de los modernos racionalizó los problemas sociales de tal manera que se constituyeron al interior de paradigmas de investigación que los objetiviza y cuantifica. La vuelta a la cotidianidad con Nietzsche constituye un antecedente del pensamiento social, más no un fundamento que le permite a la hermenéutica social contemporánea dar otra mirada a

los problemas sociales desde lo social. Lo social en la actualidad reconoce un núcleo duro en la cotidianidad. Finalmente me hago la siguiente pregunta: ¿Por qué la vuelta a las metáforas griegas en Nietzsche, por qué el pasado griego no establece diferencia entre cultura y vida y la historia se vive en el presente? Bibliografía Maffesoli, Michel. (1997). Elogio de la razón sensible. Una visión intuitiva del mundo contemporáneo. Barcelona. Paidos. Nietzsche, Fredrich (2000): Ecce Homo (1888). Publicado en 1908. Traductor José Luis Patcha para la colección Proyectos Anfora. Madrid _________, (2001): Compilaciones por Camilo Perdomo. Material mimeografiado para el Doctorado en Ciencias Sociales UC. Schwartz, H. y Jacobs J. (1984). Sociología cualitativa. Método para la construcción de la realidad. Primera edición. México.Trillas. Ritzer, George. (1993). Teoría Sociológica Contemporánea. Tercera edición. Madrid. McGrawHill. Rojas, Carlos (2001). Compilaciones del Seminario Genealogía del Pensamiento Posmoderno. Material mimeografiado para el doctorado en Ciencias Sociales UC.

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