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ESPIRITUALIDAD Y MISION: DESDE LA SALLE HASTA HOY.

Durante este mes de mayo en el cual recordamos a San Juan Bautista De La Salle
como fundador de las Escuelas Cristianas, y con ellas de la Congregación de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas, es importante recordar cual es el fin de este
instituto de vida religiosa consagrado a la educación hoy en un mundo que vive
dinámicas nuevas y que proponen nuevos retos a la educación.

Necesidad de volver al carisma.

En el año de 1965, el papa Pablo VI, firmaría uno de los documentos mas
dicientes a los institutos de vida religiosa quienes después de Vaticano II, fueron
invitados tal cual lo propuso el ahora Santo Juan XXIII a abrir las ventanas y dejar
que nuevos aires entraran. Para los institutos de vida consagrada, los nuevos
aires están plasmados en el decreto Perfectae Caritatis el cual nos va a hablar de
la adecuada renovación de los institutos de vida consagrada. El documento sale a
la luz en el marco de finalización del concilio Vaticano II, concilio que introdujo
grandes cambios a nivel de estructura y doctrina de la iglesia. El documento tiene
como finalidad, guiar el procesos de renovación de los institutos de vida
consagrada en el proceso de adaptarse a los nuevos tiempos y prevenir en gran
medida el riesgo de perder los horizontes.
Dos de los elementos que va a plantear este documento tienen que ver con:

1. La principal regla que debe mover los instituto de vida consagrada es la del
seguimiento de cristo, esta idea nos pone en una perspectiva discipular en
la cual lo que debe mover los intereses de estos, es la intención del
maestro. En esa medida hay que identificar la opción de Jesús como una
opción por los mas necesitados de su época a quienes venia a anunciar el
proyecto de Dios para con ellos.

2. Una adecuada renovación de los institutos de vida consagrada, parte de
una relectura de la inspiración que llevo a la aparición de dicho instituto y
como esa inspiración se adapta nuevamente a los tiempos que estamos
viviendo.

A partir de esto, queda claro que nuestra misión educativa como instituto de vida
consagrada no tiene otra norma diferente a la del evangelio; sin embargo,
volviendo al segundo principio; como lasallistas estamos en un proceso de
reflexión sobre nuestro carisma y nuestra identidad particular en este nuevo
escenario de sociedad que propone muchos y nuevos modelos de identidad a los
cuales nos podemos adherir perdiendo así lo que la perpectae caritatis propone
como motivación primera, que es en sí misma la que da la identidad a nuestro
carisma.




Carisma del fundador y carisma fundante.
En este proceso de reflexión sobre nuestra identidad, es necesario que tengamos
presente dos ideas que nos pueden ayudar a delimitar muy bien las perspectivas
sobre la cuales se puede abordar esta.
La primera tiene que ver con lo que concierne propiamente al fundador, este
recibe un don del Espíritu que se manifiesta como gracia o actitudes conforme a
una necesidad propia de su época, esta gracia lo lleva a hacer una lectura de la
realidad en la cual se encuentra inserto y plantear una solución a las
problemáticas que en la misma pueden existir; es así como en este primer
momento nos encontramos con el carisma como una experiencia netamente
personal.

En un segundo momento a partir de esta lectura, el carisma se difunde a través de
un apostolado como gracia dada para una tarea en especifico (carisma fundante),
en este sentido, el carisma de los Hermanos de las Escuelas Cristianas fue
netamente el carisma de la educación con dos perspectivas propias, el de la
educación Humana y cristiana.

El carisma hoy.

Entender a partir de lo anterior nuestra misión actual, debe llevarnos a volver a las
fuentes de nuestra identidad para descubrir nuestra razón de ser en el mundo
actual, para ello, como primer elemento, debemos evitar caer en el riesgo de
querer ser nuevamente unos San Juan Bautista De La Salle, el fundador fue el
fundador con su entorno y su época, nosotros somos herederos del carisma
apostólico plasmado en cada uno de sus escritos de cara a nuestra época y
nuestras necesidades, por consiguiente, intentar hacer lo mismo que hizo el
fundador en su época resulta anacrónico e inútil.
Como segundo elemento, nuestra tarea es hacer frente a este mundo que cambia
constantemente, una lectura de nuestro que hacer pedagógico con miras a tener
respuestas que vayan en pro de la persona y de su ser cristiano, entendiendo por
cristiano no la defensa de dogmas y tradiciones sino lo esencial de la misma, su
dignidad por el simple hecho de ser todos hijos de Dios.
Como tercer elemento, es claro que nuestra educación en muchas de las obras
lasallistas no atiende a población pobre, sin embargo esto no debe eximirnos de
hacer lectura de nuestras practicas educativas con miras a superar esta situación
de pobreza. Hoy, estamos frente a un modelo educativo que privilegia la
transmisión de saberes que generen habilidades para una tarea en especifico,
este es un modelo educativo propio de procesos de desarrollo productivo; en
estos, no se privilegia la creación de conocimientos, por consiguiente el estudiante
no tiene la oportunidad de desarrollar sus ideas sino de perpetuar la de otros. La
educación hoy, en todo su proceso se convierte en un entrenamiento para el
examen que dará entrada a este mundo productivo, las ICFES. El no pasar el
mismo significa entrar a engrosar la brecha de rechazo y desigualdad que nuestro
mismo proceso educativo ha generado.
En conclusión, descubrir el carisma de la Salle hoy, implica hacer lectura de las
nuevas realidades a las cuales nos estamos enfrentando, saber que nuestro
carisma nos exige privilegiar la persona por encima de todo y por último, descubrir
que los pobres a los cuales debemos privilegiar probablemente están siendo
generados en nuestras practicas educativas que día a día nos están llevando a
excluir cada día mas al que no tiene oportunidades.