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El origen del conocimiento.

Si formulamos el juicio: “el sol calienta la ´piedra”, lo hacemos fundándonos en
determinadas percepciones. Vemos cómo el sol ilumina la piedra y comprobamos tocándola
que se calienta paulatinamente. Para formular este juicio nos apoyamos, pues, en los datos
de nuestros sentidos –la vista y el taco- o, dicho brevemente, en la experiencia.
Pero nuestro juicio presenta un elemento que no está contenido en la experiencia. Nuestro
juicio nos dice meramente que el sol ilumina la piedra y que ésta se calienta, sino que
afirma que entre estos dos procesos existe una conexión íntima, una conexión causal. La
experiencia nos revela que un proceso sigue al otro. Nosotros agregamos la idea de que un
proceso resulta del otro, es causado por el otro. El juicio: “el sol calienta la piedra”
presenta, según esto, dos elementos, de los cuales el uno procede de la experiencia, el otro
del pensamiento. Ahora bien, cabe preguntar: ¿Cuál de esos dos factores es el decisivo? La
conciencia cognoscente, ¿se apoya preferentemente o incluso exclusivamente, en la
experiencia o en el pensamiento? ¿De cuál de las dos fuentes de conocimiento saca sus
contenidos? ¿Dónde reside el origen del conocimiento?
La cuestión del origen del conocimiento humano puede tener tanto un sentido psicológico
como un sentid lógico. En el primer caso dice: ¿Cómo tiene lugar psicológicamente el
conocimiento en el sujeto pensante? En el segundo caso: ¿en que se funda la validez del
conocimiento? ¿Cuáles son las bases lógicas? Ambas cuestiones no han sido separadas las
más de las veces en la historia de la filosofía. Existe, en efecto, una íntima conexión entre
ellas. La solución de la cuestión de la validez supone una concepción psicológica
determinada. Quien, por ejemplo, vea en el pensamiento humano, en la razón, la única base
de conocimiento, estará convencido de la especificidad y autonomía psicológicas de los
procesos del pensamiento. A la inversa, aquel que funde todo conocimiento en la
experiencia, negará la autonomía del pensamiento, incluso en sentido psicológico.
El racionalismo.
La posición epistemológica que ve en el pensamiento, en la razón, la fuente principal del
conocimiento humano, se llama racionalismo (de ratio=razón). Según el, un conocimiento
solo merece, en realidad, este nombre cuando es lógicamente necesario y universalmente
válido. Cuando nuestra razón juzga que una cosa tiene que ser así y que no puede ser de
otro modo; que tiene que ser así, por tanto, siempre y en todas partes, entonces y solo
entonces nos encontramos ante un verdadero conocimiento, en opinión del racionalismo.
Un conocimiento semejante se nos presenta, por ejemplo, cuando formulamos el juicio “el
todo es mayor que la parte” o “todos los cuerpos son extensos”. En ambos casos vemos con
evidencia que tiene que ser así y que la razón se contradiría a sí misma si quisiera sostener
lo contrario. Y porque tiene que ser así, es también siempre y en todas partes así. Estos
juicios poseen, pues, una necesidad lógica y una valides universal rigurosa.
Cosa muy distinta sucede, en cambio, con el juicio “todos los cuerpos son pesados”. O el
juicio “el agua hierve a cien grados”. En este caso solo podemos juzgar que es asi, pero no
que tiene que ser así. En y por sí es perfectamente concebible que el agua hierva a una
temperatura inferior o superior; y tampoco significa una contradicción interna representarse
un cuerpo que no posea peso, pues la nota del peso no está contenida en el concepto de
cuerpo. Estos juicios no tiene, pues, necesidad lógica. Y asimismo les falta la rigurosa
validez universal. Podemos juzgar únicamente que el agua hierve a los cien grados y que
los cuerpos son pesados, hasta donde hemos podido comprobarlo. Estos juicios sólo son
válidos, pues, dentro de límites determinados. La razón de ello es que, en estos juicios, nos
hallamos atenidos a la experiencia. Esto no ocurre en los juicios primeramente citados.
Formulamos el juicio “todos los cuerpos son extensos”, representándonos el concepto de
cuerpo y descubriendo en él la nota de la extensión. Este juicio no se funda, pues, en
ninguna experiencia, sino en el pensamiento. Resulta, por lo tanto, que los juicios fundados
en el pensamiento, los juicios procedentes de la razón, poseen necesidad lógica y validez
universal; los demás, por el contrario, no. Todo verdadero conocimiento se funda, según
esto –así concluye el racionalismo-, en el pensamiento. Éste es, por ende, la verdadera
fuente y base del conocimiento humano.
El empirismo
El empirismo opone a la tesis del racionalismo (según la cual el pensamiento, la razón, es la
verdadera fuente del conocimiento) la antítesis que dice: la única fuente del conocimiento
humano es la experiencia. En opinión del empirismo, no hay ningún patrimonio a priori de
la razón. La conciencia cognoscente no saca sus contenidos de la razón, sino
exclusivamente de la experiencia. El espíritu humano está por naturaleza vacío; es una
tabula rasa, una hoja por escribir y en la que escribe la experiencia. Todos nuestros
conceptos, incluso los más generales y abstractos, proceden de la experiencia.
El intelectualismo
El racionalismo y el empirismo son antagónicos. Pero donde existen antagonistas no faltan,
por lo regular, intentos de mediar entre ellos. Uno de estos intentos de mediación entre el
racionalismo y el empirismo es aquella dirección epistemológica que puede denominarse
intelectualismo. Mientras el racionalismo considera el pensamiento como la fuente y la
base del conocimiento y el empirismo la experiencia, el intelectualismo es de opinión que
ambos factores tiene parte en la producción del conocimiento. El intelectualismo sostiene
con el racionalismo que hay juicios lógicamente necesarios y universalmente válidos, y no
solo sobre los objetos ideales –esto lo admiten también los principales representantes del
empirismo-, sino también sobre los objetos reales. Pero mientras el racionalismo
consideraba los elementos de estos juicios, los conceptos, como un patrimonio a priori de
nuestra razón, el intelectualismo los deriva de la experiencia. El intelectualismo afirma,
además de las representaciones intuitivas sensibles hay, según el, los conceptos, estos, en
cuanto contenidos de conciencia no intuitivos, son esencialmente distintos de la
experiencia. De este modo, la experiencia y el pensamiento forman juntamente a base del
conocimiento humano.
El apriorismo
Como ya dice el nombre de apriorismo, nuestro conocimiento presenta, en sentir de esta
dirección, elementos a priori, independientes de la experiencia. Esta era también la opinión
del racionalismo. Peo mientras este consideraba los factores a priori como contenidos,
como conceptos perfectos, para el apriorismo estos factores son de naturaleza formal. No
son contenidos sino formas del conocimiento. Estas formas reciben su contenido de la
experiencia, y en esto el apriorismo se separa del racionalismo y se acerca al empirismo. El
principio del apriorismo dice: “los conceptos sin las intuiciones son vacíos, las intuiciones
son los conceptos son ciegas”. Este principio parece coincidir a primera vista con el axioma
fundamental del intelectualismo aristotélico-escolástico. El apriorismo rechaza del modo
más resuelto semejante derivación. El factor a priori no procede, según él, de la
experiencia, sino el pensamiento, de la razón. Esta imprime en cierto modo las formas a
priori a la materia empírica y constituye de esta suerte los objetos del conocimiento. En el
apriorismo, el pensamiento no se conduce receptiva y pasivamente frente a la experiencia,
como en el intelectualismo, sino espontánea y activamente.
Crítica y posición propia













Reflexión Humana.
Lógica.
La lógica estudia, en resumen, la forma en que el ser humano ordena su pensamiento para
entender el mundo que lo rodea.
Lógica Formal: tiene entre sus premisas básicas identificar la estructura del pensamiento,
dicha estructura está compuesta por el concepto, el juicio y el raciocinio.
Concepto: es una representación de la realidad, de los objetos reales, de los objetos
externos, en el pensamiento. Dentro de la lógica, todo concepto tiene dos características el
contenido y la extensión. El contenido tiene como finalidad exponer las cualidades de los
objetos, o sus propiedades esenciales. La extensión del concepto es la suma o totalidad de
objetos que se ilustran con el mismo.
Juicio: este es un pensamiento en el que se afirma o niega algo acerca de algo. La estructura
del juicio tiene tres elementos primordiales; el sujeto, el predicado y la copula. El sujeto del
juicio es el reflejo del objeto exterior y el predicado es el reflejo de las características o
acción del concepto sujeto. La cópula será la verificación de que lo afirmado es
consecuente con la actitud del objeto del conocimiento.
Raciocinio: se denomina razonamiento a la operación discursiva por medio de la cual
obtenemos un conocimiento nuevo, inferido, partiendo de otro conocimiento. Los
razonamientos se dividen por la orientación en el proceso discursivo, en deductivos,
inductivos y transductivos. La deducción, la inducción y la transducción son formas de
razonamiento que se utilizan cotidianamente, en general, sin consciencia de ello, para
adquirir las experiencias de la vida misma. Cuando esta actividad se logra hacer
conscientemente, el razonamiento va orientado a la búsqueda y adquisición de nuevos
conocimientos.
Lógica dialéctica: la lógica dialéctica también parte de algunas premisas, pero estas no
pretenden esquematizar las condiciones de la lógica, sino insistir en el movimiento del
pensamiento, entender que se piensa, y que se piensa que se piensa, y que se piensa que se
piensa que se piensa.
Ciencia
Se puede decir que en la filosofía griega ya se sustentaba la ciencia como una actividad del
pensamiento humano, que entiende y explica la realidad exterior de una manera clara y
precisa, cuya valides trasciende el tiempo y el espacio.
División de la ciencia: la ciencias empíricas o fácticas concentran su atención en la realidad
material, objetiva, tangible, en suma en el universo en que vivimos, y esta atención
involucra especialmente la utilización de los sentidos para la aprehensión de la realidad,
estas las dividen asimismo, en ciencias naturales y sociales. Por otro lado, tenemos las
ciencias no empíricas o formales que se abocan al estudio de los aspectos no tangibles,
etéreos, simbólicos, propios de la razón e imaginación cuya finalidad es identificar las
propuestas derivadas del pensamiento humano, ejemplo de estas ciencias son la lógica y las
matemáticas, la filosofía y la teología.
Trabajo del científico: estas dos actividades, investigación y docencia son el sustento de la
profesión académica, ámbito que cobija la vocación del científico. Desde este punto de
vista, el trabajo del científico se socializa en la transmisión de su conocimiento, por
consiguiente ésta debe hacerse en forma objetiva para evitar que las valoraciones
personales del científico distorsionen la realidad.
Ciencia y técnica: el desarrollo de la técnica se diferencia de la ciencia en la medida en que
no es descubrimiento de nuevos elementos lo que predomina, sino la creación de mejoras
adicionales a las manufacturas en el sentido más amplio de la expresión, para facilitar su
uso, su utilidad, pero no solo eso, las mejoras se llevan a la organización social, a la
administración, a la realización de actividades cotidianas, la técnica penetra, así como la
ciencia, en la naturaleza y en la sociedad.
Ciencia radical: en el movimiento de la ciencia radical, la crítica a la cientificidad se inicia
por una autocrítica, un cuestionamiento sobre el trabajo del científico y su posición dentro
del conglomerado social. La autocrítica reside en reconocer la situación en que el científico
se encuentra inmerso pero el reconocimiento no es suficiente, es deseable, es necesario
transformar esa situación, transformación que primordialmente debe estar enfocada a la
creación de una nueva idea de la ciencia, de una ciencia popular.
Ideología
Hoy en día el término ideología es con frecuencia aplicado a todas las formas conscientes
(falsas o no); en este sentido el concepto es más amplio, y cuando así se use deberá siempre
aclararse, pues por esta causa se originan confusiones.
Concepto de ideología: el sentido que tenia la ideología para Tracy, era hacer un análisis
para determinar el origen de las ideas. Para encontrar el origen, las ideas debían
descomponerse en sus elementos originarios, los cuales están formados por sensaciones, las
ideas provienen de las sensaciones.
Disputa sobre la ideología como falsa conciencia:
La ideología es un proceso que se opera por el llamado pensador consciente, en efecto, pero
con una consciencia falsa. Las verdaderas causas que lo mueven permanecen ignoradas por
él; de otro modo no sería tal proceso ideológico.
Sánchez Vázquez, la ideología es: a) un conjunto de ideas acerca del mundo y la sociedad
que; b) responde a intereses, aspiraciones o ideales de una clase social en un contexto social
dado y que: c) guían y justifican un comportamiento practico de los hombres acorde con
esos intereses, aspiraciones o ideales. Esta definición amplia de la ideología toma en
consideración tres aspectos fundamentales de ella: su contenido teórico, su génesis o raíz
social y su uso o función práctica.
Definiciones y tipologizaciones sobre la ideología
Rescatando todo lo dicho sobre el concepto ideología, a manera de resumen, Villoro hace
una exposición de los principales aspectos y las conclusiones a que se llegó:
1) Los conceptos puramente gnoseológicos y puramente sociológicos de ideología son
insuficientes. El concepto de ideología, para ser teóricamente fructífero, tiene que
ser un concepto interdisciplinario. Señala una forma específica de error en que
puede incurrir la razón e intenta, a la vez, explicarlo, solo así puede precavernos
contra una especie de falsedad, antes inadvertida. Para determinar que una creencia
es ideológica debemos demostrar, a la vez y por vías diferentes, que se trata de una
creencia injustificada y que cumple una función social determinada.
2) Por consiguiente, no toda creencia insuficiente justificada puede tildarse de
“ideología”, sino solo aquellas que un examen sociológico demuestre que cumplen
la función de promover el poder de un grupo. A la inversa no todo conjunto de
creencias determinado socialmente puede llamarse ideológico, sino solo aquel que,
además, se demuestre injustificado teóricamente.
3) Así empleado, el concepto de ideología abre un nuevo campo de investigación: el de
los usos sociales del lenguaje con procedimiento de mistificación.
Teoría
La teoría es un instrumento de la ciencia en los modos siguientes: 1) define la
orientación principal de una ciencia, en cuanto se define las clases de datos que se han
de abstraer; 2) presenta un esquema de conceptos por medio del cual se sistematizan,
clasifican y relacionan entre si los fenómenos pertinentes; 3) resume los hechos en a)
una generalización empírica, y b) sistemas de generalización; 4) predice hechos; y 5)
señala los claros que hay en nuestro conocimiento.
Por otra parte, los hechos son solo productores de teorías, en las formas siguientes:
1) Los hechos inician teorías; 2) llevan a la reformulación de la teoría existente; 3) son
causa de rechazo de teorías que no casan con los hechos; 4) camban el foco de orientación
de la teoría; y 5) aclaran y definen la teoría.
Como se puede apreciar la teoría es, en este sentido, la actividad del científico para
relacionar su trabajo con los hechos, siendo ésta un trabajo especializado. Con ello la teoría
es un instrumento intrincado que para su conocimiento requiere un entendimiento adecuado
de los conceptos que la constituyen.
Teoría y praxis
Los principales puntos de esta concepción sobre la teoría son los siguientes:
1) La teoría es un sistema de conceptos, categorías y leyes (saber generalizado). 2) Es el
reflejo objetivo de la realidad. 3) Se encuentra indisolublemente ligado a la práctica. 4) Son
estructuras complejas: (a) cálculos formales; (b) interpretación sustancial. 5) La teoría
científica está condicionada social e históricamente. 6) Las teorías pueden servir de guía
para la transformación revolucionaria de la realidad; contribuyen a transformar la
naturaleza y la vida social. 7) Las teorías sociales poseen un carácter de clase.