Los BRICS desde una mirada latinoamericana

Alfredo Serrano Mancilla
Rebelión
Las gigantescas expectativas creadas acerca de la VI Cumbre de los BRICS (Brasil
, Rusia, India, China y Sudáfrica) tienen su razón de ser. El encuentro constituye u
n evento político de absoluta centralidad internacional. La transición geopolítica ace
lera su curso hacia un mundo multipolar. El grupo BRICS ha dejado de ser un conj
unto de siglas para erigirse en el nuevo espacio geoeconómico que ha puesto el map
amundi patas arriba. Los acuerdos de Bretton Woods, nacidos pos Segunda Guerra M
undial con el afán de organizar la casa mundial capitalista, sienten de cerca el a
liento de este conjunto de países que han decidido no continuar acatando la totali
dad de las reglas del juego destinada a garantizar, solidificar y potenciar la h
egemonía económica de Estados Unidos.
Los BRICS fijan fecha de caducidad al modelo económico de pensamiento único, que tie
ne su fiel reflejo en el dólar como moneda monopólica en las relaciones económicas int
ernacionales, o en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial como inst
ituciones financieras con licencia para amedrentar. Hay cada vez más evidencias qu
e revelan cómo el dominio de Estados Unidos ejercido sobre su periferia ya no es e
l que era. La periferia de primera clase Ðllámese Unión Europea o JapónÐ aún sigue bien atad
a a los dictámenes de su Norte. Sin embargo, otra buena parte del resto de la peri
feria Ðse llame semiperiferia o periferia a secasÐ ha iniciado un proceso de no reto
rno persiguiendo el objetivo de reequilibrar el orden económico internacional desd
e la articulación de nuevos espacios económicos alternativos.
Muchos países han venido progresivamente desamericanizando sus economías mediante un
a política de acumulación de reservas más diversificada en divisas o realizando transa
cciones comerciales sin necesidad de transitar por el dólar. Entre esta periferia
emergida, que no emergente, están algunos de los países económicamente más notables, los
BRICS, que ahora consideran oportuno reunirse en Fortaleza (Brasil) para hacers
e una foto que asusta al poder hegemónico.
Los BRICS dan un paso decidido al frente con la creación del Nuevo Banco de Desarr
ollo (NBD) y el Fondo de Reservas (FR). Esta nueva arquitectura financiera inter
nacional tiene consecuencias positivas para un orden económico mejor distribuido p
orque sustituye el único polo hegemónico Ðcon sus satélites de primera clase y sus respe
ctivas categorías periféricasÐ por una nueva multipolaridad con renovados dispositivos
de coordinación contrahegemónicos. El NBD elimina definitivamente la exclusividad d
el FMI para repartir ayuda financiera a cambio de endeudamiento social.
Además, el NBD podría convertirse en un valioso acicate a favor de un nuevo paradigm
a de ayuda financiera al desarrollo si ésta se realizara a través de mecanismos más eq
uitativos, con miras en el desarrollo productivo, respetando criterios de justic
ia social y priorizando la humanización de la economía. Por su parte, el FR también po
dría favorecer a la soberanía de los pueblos si éste pone su intencionalidad en evitar
ataques especulativos contra monedas nacionales, o sirviendo como herramienta d
e compensación por desequilibrios externos o internos que impliquen necesidades de
divisas.
Son buenas noticias las que vienen de este encuentro de gigantes emergidos que r
esuelven materializar alternativas concretas al orden económico establecido. El mu
ndo multipolar es siempre bienvenido frente a cualquier imposición unipolar. Sin e
mbargo, esta suerte de génesis de Consenso de Fortaleza entra en una relación dialécti
ca con el proceso de emancipación que se viene fraguando en muchos países de América L
atina. ¿En qué lugar queda la iniciativa del Banco del Sur frente al BND? ¿Cómo compatib
ilizará Brasil tener un pie en los BRICS y otro en Mercosur/Unasur/CELAC? ¿Cuál es la
relación entre el deseado arbitraje regional de Unasur ante futuros tratados const
itutivos en materia de inversiones-BRICS? ¿Qué marco de integración se acabará imponiend
o? ¿Aquel de la complementariedad-solidaridad u otro anclado en el dogma chino gan
ar-ganar (sin aclararse quién gana cuánto)?¿Están en riesgo las pequeñas-medianas empresas
y las grannacionales frente a las transnacionales con casa matriz en cualquier
país BRICS? ¿Es compatible la democratización económica si los BRICS llegan a reconcentr
ar el poder económico en otro polo económico?
Estas son todas cuestiones que no tienen por objeto eclipsar la repercusión positi
va de esta cita histórica de los BRICS en el nuevo orden geoeconómico mundial, aunqu
e sí pretenden poner una pizca de mesura. Cualquier lectura apresurada y triunfali
sta sin matices podría impedir calibrar las consecuencias de este significativo ac
ontecimiento para América Latina. El cambio de época de la región justamente se ha ven
ido edificando sobre un sentido común bolivariano que ha permitido estimular la cr
eación de un gran polo económico-político-social más emancipado. La proliferación de insti
tuciones supranacionales propias son un buen ejemplo de ello.
La búsqueda de soberanía nacional para muchos países en América Latina ha venido de la m
ano de una inserción bolivariana que no ha de ser exactamente la misma que se recl
ame desde la inserción bricsiana. Esta tensión constituye un nuevo campo en disputa
política y económica para los próximos años. La clave será en adelante construir una relac
ión virtuosa capaz de aprovechar este viento a favor gracias a los BRICS evitando
que éste acabe fagocitando el proceso de cambio regional que venía produciéndose. Se a
bre al futuro un mejor y nuevo escenario geopolítico que exige a la vez rediscutir
y actualizar tácticamente la nueva política económica interior-exterior con el afán de
no perder jamás el horizonte estratégico trazado desde el Sur, sorteando así cualquier
posibilidad de caer en las redes seductoras de cualquier Otro Norte si éste se pr
odujera.
Más que nunca, es momento para que América Latina latinoamericanice virtuosamente la
necesaria relación con los BRICS, pero de tú a tú, sin sentimiento de inferioridad, c
on soberanía y sin neodependentismo; y sin renunciar a un horizonte irreversible p
osneoliberal o poscapitalista según sea aquello que cada mayoría popular elija. Como
dice aquel proverbio chino Ðnunca mejor dichoÐ, el fuego es básico para cocinar pero
también puede acabar quemando una cocina. Así que no queda otra; para América Latina e
s turno de identificar finalmente la relación más simbiótica posible con los BRICS par
a evitar el parasitismo histórico del coloniaje. Tal como diría Chávez, es hora de otr
o salto adelante según las ventajosas circunstancias históricas que se avecinan; por
que, por el contrario, permanecer inmóviles significaría que el sentido de la transf
ormación latinoamericana sea impuesto desde afuera.
Alfredo Serrano Mancilla es Doctor en Economía y Director Centro Estratégico Latinoa
mericano de Geopolítica (CELAG)