Señor, ¿Señor? – (Yo) Nunca te conocí.

Paul
Washer. (Transcripción).
noviembre 13, 2011



http://www.youtube.com/watch?v=YSD7dvmTtzw
Título en inglés: “Lord Lord? I never knew you” (8.19 min; cargado por “I’ll Be Honest”)

¿Quieres saber lo que vale tu profesión de fe en Jesucristo? Tu confesión de fe en Él, ¿qué
vale? La respuesta es esta: ¡Vale absolutamente nada! “Ellos vienen a Él en aquél día y
dicen: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre no echamos fuera
demonios, y en tu nombre no realizamos muchos milagros?”
Su defensa ante el Señor de la Gloria son sus propias obras.
¿Debiera un verdadero cristiano iluminado por el Espíritu Santo conocer la depravación de
su propio corazón? ¿Crees realmente que él daría “buenas obras” como defensa del por
qué el Señor debería dejarlo entrar en el reino de los cielos?
“Apártense de mí, nunca los conocí.”
Cuando Él habla de que pocos encuentran la vida eterna, está hablando de aquellos que
profesan Su nombre. Entre aquellos que llaman a Jesús “Señor” pocos encontrarán la vida
eterna.
Entonces, lo que escuchamos aquí no es “todos lo que me dicen Señor, entrarán en el reino
de los cielos, no. “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos.”
Lo que Él está diciendo es: “No todos los que enfáticamente me declaran Señor entrarán en
el reino de los cielos.” Aquí no hay algún secreto de discipulado. Esta no es alguna cosa
escondida. Esto es una persona que enfáticamente dice: “Sí, soy cristiano”.
Él dice “No todo el que dice esto entrará en el reino de los cielos”, lo que es sinónimo
de:“no todo el que dice esto” es un cristiano verdadero.”
No importa cuán enfáticamente alguien declare ser cristiano, esa no es la prueba de que su
cristianismo es verdadero.
¿Cuál es la prueba? Sigamos y veamos esto: “pero aquel que hace la voluntad de mi Padre
que está en el cielo entrará.”
Ahora, Él no está de forma alguna enseñando una salvación por obras. De ninguna manera.
Él no está enseñando que los hombres entrarán en el reino de los cielos por su habilidad
para realizar la voluntad de Dios. No es eso lo que está enseñando. Si piensas así estás
poniendo la carreta delante de los bueyes.
Lo que Él está enseñando es simplemente esto: aquellos que han creído verdaderamente, lo
han hecho por el poder del Espíritu Santo, por el cual han sido regenerados y hechos
nuevas creaturas. A través de esta obra milagrosa de salvación, y el continuo trabajo del
Espíritu Santo en su vida, sus vidas y formas de vivir son cambiadas. De manera que el
verdadero cristiano es cristiano por creer en Jesús; pero se sabe que este verdaderamente
cree en Jesús, a causa de los cambios en su vida. Y esos cambios son marcados por la
conformidad a la voluntad de Dios.
Siempre que alguien no entiende el evangelio en el Nuevo Testamento es,
directamentamente, su responsabilidad; la falta de ello (de entendimiento).
¿Entienden eso? Eso es muy, muy importante. Porque nosotros entendemos, por ejemplo,
en Romanos, Capítulo 1, versículo 18, algo muy importante: que los hombres restringen la
verdad. La esconden, no quieren entenderla, a causa de su enemistad con Dios y su deseo
de vivir libres de Su norma. Se conoce que los hombres son cristianos por los frutos que
dan.
Y a través de la historia, desde la reforma en adelante, al menos, se enfatizó enormemente
que nosotros sí deberíamos y podemos tener seguridad y una gran alegría al momento de
nuestra conversión. Pero, que esa seguridad inmediata puede ser solamente aparente, y que
hay una necesidad de buscar fruto continuo en la vida del creyente. Porque la evidencia de
que somos discípulos, como descubrimos anoche en Juan Capitulo 8, es que seguimos en
Su obra y que damos fruto de acuerdo al capítulo 15 de Juan, y fruto que permanece. Así
que, de ninguna manera Jesús está enseñando que la salvación es el resultado de nuestra
habilidad para conformarnos a la voluntad de Dios. Lo que está enseñando es simplemente
esto: un hombre que ha sido verdaderamente convertido, regenerado por el poder del
Espíritu Santo, será una nueva criatura que vivirá de una forma distinta. Se verá la evidencia
de la conversión en su vida.
Ahora, demos un paso atrás otra vez. Algo muy, muy importante. La vida del creyente no es
un continuo mejorar en un sentido sin ningún obstáculo en ello (gesticulación con la mano,
indicando un ascenso continuo). No es tan así, ya que la vida de un creyente va como algo
así (otro gesto, que indica altibajos). Nosotros sí luchamos contra el pecado. Sí nos
retrasamos. Podemos atravesar muchos tiempos problemáticos pero, ¿que garantiza la
Biblia para el verdadero creyente? “Que Aquel que empezó la buena obra, la terminará.”
Y que el Padre está constantemente disciplinando a aquellos a quienes Él ama. Y vemos
aquí que la salvación no es simplemente el trabajo del Hijo o del Espíritu, sino también el
trabajo del Padre. Especialmente en lo que se refiere a la santificación. En Juan capitulo 15
versículo 1: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.” Él es quien cuida la viña.
Ahora escucha lo que Él dice: “Toda rama que en Mí no da fruto Él la sacará.” ¿Quien es el
que saca? El Padre saca.
Ahora, ¿exactamente donde las tira Él? Versículo 6. “Si alguno no permanece en Mí es
echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y son
quemados.” No hay, en absoluto, tal cosa como un cristiano continuamente carnal o un
cristiano continuamente estéril o un cristiano infructuoso. No existe.
Todos (dicen): “Conozco a Jesus”. Eso es maravilloso. ¿Te conoce Él a ti?
Todos quieren irse al cielo. Sólo que no quieren que Dios esté allá cuando ellos lleguen.
Pero quiero decirte algo, tú no quieres irte a aquel desagradable infierno antiguo, ¿no es
así? ¿Qué, estás intentando salvarlos basado en la auto preservación? Préndele fuego a un
campo, y cada serpiente venenosa en aquel campo huirá de aquel fuego, pero cuando huya,
aún será una serpiente.
La pregunta no es, ¿quieres irte al cielo? O, ¿quieres escaparte del infierno? La pregunta es:
¿Ha trabajado Dios tanto en tu corazón que tú deseas a Dios? ¿Dios ha trabajado tanto en tu
corazón a través del Evangelio que te he predicado que ahora odias el pecado que antes
amabas? La pregunta no es: ¿Quieres irte al cielo?, porque como he dicho, todos quieren
irse al cielo. Al diablo le gustaría volver al cielo! siempre que no tuviera que doblar sus
rodillas ante Dios.
¿Ves que no hay mérito en ti mismo? ¿Y que el único camino a Dios es a través de la virtud
y el mérito de Cristo y lo que Él hizo por ti en aquel madero?
“Sí, puedo ver eso.”
¿Y te arrojas sobre Él olvidando todo, arrepintiéndote aún de buenas obras?
Hermano Paul, ¿a qué te refieres con arrepentirse de las buenas obras?
Arrepentirte, abandonar la confianza en tus propias buenas obras y lanzarte sobre Cristo
solamente.
No todo el que confiesa con su boca “Señor, Señor” será salvo. Profesan conocer a Dios,
pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para
cualquier obra buena. (Tito 1:16)