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“El síntoma en Freud”

A través del texto 17°Conferencia. El sentido de los
síntomas de Freud (1916), nos da a conocer que el
psicoanálisis arranca justamente del síntoma,
comprobando por medio de los diferentes casos
desarrollados que el síntoma es rico en sentido y
dando cuenta que tiene una relación directa con el
vivenciar del enfermo. Cabe preguntar ¿De qué
manera llego Freud a estas elucidaciones?, es por
medio de esta interrogante que se desarrolla una
exposición teórica para dar cuenta de ello.
Es mediante los estudios realizados por Josef Brever,
que descubre el sentido de los síntomas, por medio
de las histéricas. Otro personaje importante es Pierre
Janet quien aporto en forma independiente a la
histeria; por otra parte Leuret antes de Brever y de
Janet, ya había hecho mención que los delirios en los
enfermos mentales si se atinase a traducirlos, nos
mostrarían un sentido. Es importante considerar que
por un largo periodo Freud (1916), le dio un gran
mérito a Janet en torno al esclarecimiento de los
síntomas de los neuróticos apuntando a que eran
dominados por ideas inconscientes, sin embargo,
cabe destacar que Janet consideraba lo inconsciente
como una forma de decir solamente.
Ahora es mediante la neurosis obsesiva que Freud
(1916) da cuenta del sentido de los síntomas y su
estrecha relación con el vivenciar del paciente. Es
propicio preguntarse ¿De que trata esta neurosis
obsesiva?, Freud (1916) nos dirá que es “un asunto
privado del enfermo, renuncia casi por completo a
manifestarse en el cuerpo y crea todos sus síntomas
en el ámbito del alma”, ¿Que nos quiere decir con
ello?, que a diferencia de la histeria, otra clase de
neurosis, ésta no genera un lazo entre lo corporal y lo
anímico, produciéndose con ello una conversión del
síntoma en el cuerpo. Es por ello, que a través de la
neurosis obsesiva, se puede ver de manera más
evidente ciertas representaciones extremas de las
neurosis.
Freud (1916) expresará que en la neurosis obsesiva el
enfermo en cuestión, es invadido por pensamientos
reiterativos que no le interesan, son movilizados a
desarrollar una serie de acciones que no le producen
agrado alguno y es más, no pueden lograr desligarse
de ellas siéndole imposible no poder ejecutarlas. En
cuanto al contenido que tienen estas
representaciones obsesivas, son generalmente
espantosas para el enfermo e intenta escapar de ellas,
para no ponerlas en práctica, pero a costa de
constantes restricciones y de su libertad, tal como se
plasma a continuación nunca serán realmente
ejecutadas ya que “el resultado es siempre el triunfo
de la huida y la precaución” (Freud, 1916, p. 236). Lo
que se hace efectivo en el enfermo son los
ceremoniales obsesivos, los cuales son sumamente
fastidiosos en el diario vivir del enfermo, ¿Por qué se
generan estos ceremoniales en las neurosis
obsesivas?, pues bien; se apunta a que les
“sobreviene un caso de inconciliabilidad en su vida
de representaciones” (Freud, 1894, p.49). ¿Qué quiere
decir con ello?, que es cuando se le presenta al yo un
afecto penoso, que el paciente quería mantener en el
olvido; se mantienen en el olvido ya que no fue
posible solucionarlo por el yo, le fue inconciliable. Es
mediante el análisis de pacientes que Freud (1894)
establecerá que ese “olvido” señalado por el paciente
les llevo a generar reacciones patológicas como lo
son las representaciones obsesivas.
Entonces ¿Qué es lo que realiza el obsesivo en su
aparato psíquico?, desplazar,
eso es lo que realiza constantemente, desplaza tal
como se aprecia “La desplazabilidad de todos los
síntomas bien lejos de su conformación originaria es
un carácter principal de su enfermedad” (Freud,
1916, p.237). Como se puede ver el neurótico lo único
que puede hacer como mecanismo de defensa es
desplazar,
es decir como nos dice Freud (1916) “poner en el
lugar de una idea estúpida otra de algún modo
debilitada, avanzar desde una precaución hasta otra,
ejecutar un
ceremonial en vez de otro” (p.237), pero cabe
destacar que solo puede desplazar las ideas
obsesivas, no suprimirlas de su conciencia. Lo que
procura hacer el neurótico obsesivo es lograr impedir
que se generen asociaciones, conexiones de
pensamientos con el yo, que no se genere contacto, es
decir que no se logre vincular la vivencia
significativa con el yo, esto se debe a que esa
vivencia es inconciliable para el yo.
Se plasmará por medio de casos los síntomas
obsesivos, el primero se trata de una mujer de 30
años:
Corría de una habitación a la habitación contigua, se
paraba ahí en determinado lugar frente a la mesa
situada en medio de ella, tiraba del llamador para
que acudiese la mucama, le daba un encargo trivial o
aun la despachaba sin dárselo, y de nuevo corría a la
habitación primera. (Freud, 1916, p. 239).
Esto se debía a que en su noche de bodas su marido
sufrió de impotencia no pudiendo consumar el acto
sexual en la habitación matrimonial. Lo cual le
produjo a ella ejecutar y repetir constantemente la
escena en cuestión “corría-de-unahabitación-a-la-
otra”, es más prosiguió la escena y la rectifico, no
queriendo con ello dar cuenta de la impotencia que
había sufrido su marido en la noche de bodas, lo que
anhelaba conseguir era figurar en su conciencia el
deseo de que su marido había logrado salir airoso de
la noche de bodas, ese es el deseo que ella tenia.
Freud (1916) a través de la intelección del caso logro
percatarse de una serie de elementos a considerar, en
principio que la mujer realiza una sustitución de la
cama y la sábana por la mesa y el mantel
respectivamente, además de producirse por parte de
la paciente un engrandecimiento del marido en
cuestión, ya que lo trata de poner en su deseo en una
posición superior a pesar de la impotencia
presentada en el acto sexual.
Como se aprecia en cuanto a los síntomas
presentados por la paciente, se puede inferir que la
acción obsesiva que le acontece nos devela un
sentido del síntoma que aparece reflejado en la
repetición de la escena olvidada, es decir, de la
vivencia que se desea desalojar del yo, tal como se ve
en Freud (1894) donde el yo lo que desea hacer es
tratar como no acontecida la vivencia inconciliable,
por tanto:
Si a una persona que este predispuesta [a la neurosis]
no ésta presente la capacidad convertidora y, no
obstante, para defenderse de una representación
inconciliable se emprende el divorcio entre ella y su
afecto, es fuerza que ese afecto permanezca en el
ámbito psíquico. La representación ahora debilitada
queda segregada de toda asociación dentro de la
conciencia, pero su afecto, liberado, se adhiere a
otras representaciones, en sí no inconciliables, que en
virtud de este <<enlace falso>> devienen
representaciones obsesivas. (Freud, 1894, p. 53).
Siguiendo la lógica apuntada por Freud (1894), es
por medio de ese “enlace falso” gestado por el
paciente que se generan las acciones obsesivas, de las
más diversas índoles. El ceremonial obsesivo estará
en relación con la vivencia sofocada por el yo, tal
como se aprecia a continuación en un ceremonial del
dormir expuesto por Freud (1916) se trata de una
muchacha de 19 años, que hace mención de sus
dificultades al momento de conciliar el sueño,
aludiendo a que le hace falta silencio como causa de
ello debe eliminar todas aquellas fuentes que le
generen ruido a su alrededor. Es por esto, que debe
realizar dos acciones reiterativamente: el reloj grande
que se encuentra en su habitación es parado, incluso
no tolera el ruido de un pequeño reloj de bolsillo que
se encuentra en su velador, floreros y vasos son
acomodados con la finalidad de que no interrumpan
su sueño, ya que cree que pueden caerse en la noche.
Ella admite que estas acciones son desmedidas y que
ninguno de los artefactos realmente perturbaría su
sueño, indicando con ello que son infundadas. Pero
lo más importante sucede en la forma de acomodar
su cama al momento de dormir.
Como se señala:
La almohada de la cabecera no puede tocar el
travesaño. La almohadita más pequeña en que apoya
su cabeza no puede situarse sobre aquella si no es
formando un rombo; además, ella pone su cabeza
exactamente siguiendo la diagonal mayor del rombo.
El edredón tiene que ser sacudido antes de que se
meta en cama, de manera que quede bien grueso a
los pies; pero ella no deja de emparejar de nuevo esta
acumulación de plumas aplastándola”. (Freud, 1916,
p. 242).
Como podemos ver son múltiples los pasos que debe
seguir para poder conciliar el sueño y debe
asegurarse que cada uno de ellos se cumpla a
cabalidad, debe comprobar en repetidas ocasiones si
esta realmente correcto y si siguió el orden de los
pasos. Es aquí donde aparece otro elemento de la
neurosis obsesiva la “duda” de la que es parte la
paciente, en torno a asegurarse de que logra realizar
las acciones en cierto orden dado por ella, esa duda
la llevará a la incertidumbre acerca de las medidas
protectoras y a la repetición constante para
desterrarla, es por eso que “la duda, que poco a poco
corroe aun aquello de que solemos estar seguros al
máximo. El todo desemboca en una creciente
indecisión, en una falta cada vez mayor de energía,
en una restricción de la libertad” (Freud, 1916, p.237).
En los ceremoniales ejecutados por los neuróticos
obsesivos se puede ver una serie de fantasías que
apuntan a un lugar de origen, es por ello que Freud
(1916) establece que los ceremoniales reflejaran tanto
deseos positivos como negativos en parte como
subrogación de ellos y como defensa contra ellos, es
propicio señalar que los casos desarrollados por
Freud (1916) siempre se relacionan a la vida sexual
de las pacientes y además que no todos los pacientes
tienen claro el origen de sus acciones obsesivas, esto
de debe a que en la conciencia han quedado
olvidadas aquellas representaciones sexuales
inconciliables. Es importante destacar que Freud
(1894) en los casos de neurosis obsesivas gestadas en
mujeres, las representaciones inconciliables de las
cuales son invadidas tienen su origen en el vivenciar
y sentir sexual, es más, señala que las pacientes se
acuerdan con precisión de aquel acontecimiento
penoso y de sus reiterativos empeños en sofocarlos
de la conciencia tal como se expresa a continuación:
El sentido de su ceremonial lo coligió un día en que
repentinamente comprendió su precepto de que la
almohada no debía estar en contacto con la cabecera
de la cama. La almohada había sido siempre para
ella, dijo, una mujer, y el enhiesto respaldo, un
hombre. Quería entonces - de manera mágica,
podemos acotarmantener separados de hombre y
mujer, vale decir, separar a sus padres, no dejarlos
que llegaran al comercio conyugal. (Freud, 1916,
p.244).
Es por lo anteriormente expuesto que el síntoma es
trascendental para la clínica
psicoanalítica, es por ello que se debe poner atención
a “toda la historia del paciente” atendiendo a su
desarrollo histórico y a la sucesión cronológica de los
hechos significativos vivenciados, pensar de esta
manera el síntoma nos permite lograr dejar de lado
suposiciones infructuosas.
Como se puede comprobar a lo largo del bagaje
teórico expuesto, el síntoma esta en estrecha
vinculación con el vivenciar del paciente, no se debe
dejar ningún elemento excluido del análisis por más
irracional que parezca, ya que de hacer esto se
rompería con el enigma del síntoma. Se debe poner
especial atención al sentido de los síntomas, ¿Qué
nos quiere decir?, a sus manifestaciones más claras y
explicitas de su relato y de los sentidos que expresa.
Es decir, que nos devela el síntoma, su significación y
lograr descifrar su mensaje, es por ello que no se
debe atender a una sola lectura del síntoma, mas
bien se debe analizar con sigilosa cautela, más allá de
lo que se puede apreciar superficialmente en el
paciente. Lo que se debe lograr es esclarecer las
conexiones que se encuentran
sujetas a nivel del inconsciente, aquello que se
encuentra en el olvido “sofocado”. En relación al
síntoma Freud (1916) da a conocer que “Cuanto más
individual sea el cuño del síntoma, tanto más
fácilmente esperaremos establecer este nexo”, la
tarea que encarga Freud (1916) es lograr descubrir
aquel momento del pasado del paciente en el cual la
idea obsesiva estaba justificada y representaba una
finalidad en su realización.
Bibliografía
Freud, S. (1916/1917). “Conferencias de introducción
al psicoanálisis” (Parte III). Conferencia 17°: El
sentido de los síntomas. En Obras Completas, Vol.
XVI. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
Freud, S. (1894). “Nuevas observaciones sobre la
neuropsicosis de defensa”. Las neuropsicosis de
defensa. En Obras Completas, Vol. XVI. Buenos
Aires: Amorrortu Editores.
Universidad Andrés Bello 16 de Mayo 2012 Viña del
Mar
MONOGRAFÍA
Nombre: Elizabeth Díaz.
Docente: Francisco Alsina.