En el capítulo 11, Giddens explica que Weber concibe a la sociología como subordinada a la

historia y que los principales problemas que preocupan a las ciencias sociales refieren a cuestiones
de importancia cultural. Weber piensa que es posible generalizar en las ciencias sociales pero que
la formulación de principios generales suele ser solo un medio. La sociología formula principios
generales y conceptos-tipo genéricos en relación a la acción humana, mientras que la historia
intenta encontrar el análisis y las causas de las personalidades, estructuras y acciones individuales
culturalmente importantes. La sociología es aquella ciencia que pretende entender e interpretar la
acción social para explicarla causalmente en su desarrollo y efectos. La acción social es aquella
cuyo sentido subjetivo refiere a otros individuos o grupos. El sentido de la acción se puede analizar
en referencia al significado concreto que la acción tiene para un agente individual o en relación
con un tipo ideal de significado subjetivo. Weber admite que el sentido subjetivo es un
componente básico del proceder humano y al mismo tiempo sostiene que la sociología
interpretativa debe basarse en técnicas de interpretación del sentido que se pueden repetir y
verificar siguiendo el método científico. Esto puede darse mediante la comprensión racional de las
relaciones lógicas que forman el esquema subjetivo de un agente o comprendiendo de forma más
emotiva-simpatizante. La sociología debe tener en cuenta los objetos y acontecimientos privados
que influyen en la actividad humana. Estos fenómenos son condiciones del comportamiento
humano pero que carecen de una relación necesaria con algún objetivo. Cuando estos fenómenos
se involucran con fines subjetivos humanos se convierten en elementos de la acción social. El
análisis científico de la acción social avanza mediante la construcción de tipos ideales. Weber
distingue dos tipos de captación interpretativa de sentido que pueden subdividirse según se trate
de la comprensión de acciones racionales o emotivas. El primero es la comprensión directa, en la
cual se comprende el sentido de una acción mediante la observación directa, y el segundo tipo es
la comprensión explicativa que implica establecer vínculos de motivos entre la actividad y el
sentido para el agente.
La acción social abarca cualquier tipo de proceder humano que significativamente se orienta por
las acciones de otros, las cuales son pasadas, presentes o estimadas como futuras. Existe una
relación social cuando hay reciprocidad entre dos o más individuos, los cuales refiere su acción a
actos de otro. La mayoría de las relaciones que integran la vida social tienen carácter transitorio, y
están constantemente en proceso de formación y disolución. El conflicto es una característica
incluso de las relaciones más permanentes. El formar parte de grupos extensos puede originar
comportamientos colectivos estimulados por flujos subconscientes sobre los que hay poco control.
Hay varios tipos de proceder: con arreglo a fines, cuando el individuo evalúa racionalmente las
posibles consecuencias de un acto calculando los medios que sean más efectivos para lograr un
determinado fin; y con arreglo a valores, cuando va dirigida hacia un ideal que supera todo, y no
tiene en cuenta ninguna consideración (ambas son acciones racionales porque implican establecer
objetivos coherentes que justifican la actividad del individuo); la acción afectiva, que consiste en
que el individuo no tiene un ideal definido ni domina su actividad, y se lleva a cabo mediante
cierto tipo de estado emotivo; y la acción tradicional, que está al límite e incluso más allá de una
acción con sentido, ya que se lleva a cabo bajo el influjo de la costumbre y el habito, y el
significado de la acción procede de ideales o símbolos que no tienen forma coherente.
Weber recalca que la adecuación causal siempre es un asunto de grados de probabilidad, y que la
acción humana se puede predecir. Sin embargo, las uniformidades que se encuentran en el
proceder humano solo pueden expresarse como la probabilidad con que un acto o circunstancia
producirá una determinada respuesta. Entonces toda relación social se apoya en la probabilidad
con que un agente dirigirá su acción de una manera específica. Toda relación social de carácter
duradero supone uniformidades de conducta que consisten en lo que Weber denomina uso y
costumbre. El uso es la probabilidad de una regularidad en la conducta cuando esa probabilidad
no se basa en algo más que no sea su práctica efectiva. Una costumbre es un uso que descansa en
un arraigo duradero. Uso o costumbre es cualquier forma de proceder usual seguido por los
individuos, no expresamente fijado por los demás. No están respaldados por ningún tipo de
sanciones sino que surgen de la voluntad del agente.
Las formas más estables de la relación social son aquellas en las que las actitudes subjetivas están
orientadas por la creencia de un orden legítimo. Existe un orden jurídico en cualquier circunstancia
en que un grupo asume la tarea de aplicar sanciones para castigar transgresiones. Existe ley o
derecho donde un convencionalismo está respaldado no solo por sanciones sino por un grupo de
individuos que tienen la capacidad legitima de aplicar sanciones. Las interrelaciones entre lo
jurídico, lo religioso y los político son de vital importancia para las estructuras económicas. Weber
define a la sociedad política como aquella cuya existencia y orden están protegidos dentro de un
territorio por la amenaza y aplicación de fuerza física por parte del gobierno. Una organización
política se convierte en estado cuando ejerce el monopolio legítimo del uso de la fuerza en un
territorio determinado. El poder es para él la probabilidad con la que un individuo podrá realizar
sus objetivos aun frente a la oposición de otros con los que establece una relación social. La
dominación se refiere a aquellos casos de ejercicios de poder en el que un agente obedece un
mandato especifico que surge de otro. Aceptar el dominio tiene que ver con la posibilidad de
obtener recompensa y asegurar la consideración social. Sin embargo, el principal apoyo de la
dominación es la creencia por parte de los subordinados en la legitimidad de su situación. Weber
distingue tres tipos ideales de legitimidad:
 La autoridad tradicional que se basa en la creencia en la santidad de las normas y poderes
de mando heredados de tiempos inmemoriales. Los que gobiernan carecen de personal
administrativo especializado por medio del cual puedan ejercer su autoridad. En estas
organizaciones los deberes y privilegios dependen de la inclinación del gobernante, y no
hay proceso racional de elaboración de leyes.
 La autoridad legal racional es la que se tiene en virtud de normas impersonales que se
establecieron racionalmente con arreglos fines o a valores. Se obedece al superior no por
una dependencia personal sino porque se aceptan las normas impersonales. Presentan
una organización burocrática en las que las actividades del personal se llevan a cabo
regularmente constituyendo deberes bien determinados, y los niveles de autoridad están
delimitados en forma de jerarquía. El avance de la burocratización en la modernidad tiene
que ver con la expansión de la división de trabajo en toda la vida social. El Estado
capitalista moderno depende completamente de la burocracia para mantenerse. La
organización burocrática puede originar también algunos obstáculos que impiden que las
resoluciones se adapten a los casos particulares.
 El tercer tipo de autoridad se da cuando un individuo posee carisma, que Weber define
como la cualidad de carácter extraordinaria de una personalidad, que los demás
consideran que no posee cualquier otro. EL individuo carismático es aquel que los demás
creen que posee determinadas facultades no comunes, sin importar si realmente las tiene
o no. En este tipo de autoridad no existe una jerarquía fija de subordinados ni se puede
ascender por carrera. Carece de medios de sostenimiento económico y sus ingresos
provienen de donaciones o del pillaje. Las resoluciones se toman dependiendo de cada
caso en particular y suelen presentarse como revelaciones divinas. Es un fenómeno
irracional, que plantea un problema de sucesión cuando el individuo se retira de la escena
de dominación.
En cuanto a las relaciones de mercado, Weber define a la acción económica como la forma de
actuar que busca por medios pacíficos adquirir el control de las utilidades deseadas, que
comprenden los bienes y servicios. El mercado se diferencia del trueque porque incluye
especulación que se orienta a obtener ganancias mediante el comercio competitivo. La situación
de cualquier objeto de intercambio en el mercado se define como la probabilidad que tiene de ser
cambiado por dinero, que pueda ser conocida por quienes participan por la lucha de precios y de
competencia. Los que comparten la misma situación de mercado o situación de clase están
sometidos a similares exigencias económicas que influyen sobre su vida material y personal. Una
clase es un agregado de individuos que comparten la misma situación de clase. La posesión contra
la no posesión de la propiedad es la base más importante de la división de clase en un mercado
competitivo. Existen dentro de la clase dueña de la propiedad la clase poseedora (rentista) y la
comercial (empresarial). Dentro de la poseedora esta la positivamente favorecida que renta su
propiedad, y la negativamente favorecida que incluye a los que no tienen propiedad ni destreza de
trabajo para ofrecer; y dentro de la clase comercial los grupos positivamente favorecidos son los
empresarios que producen bienes o los financistas que aportan dinero en esta operación, y los
negativamente favorecidos son los asalariados.
Para Weber el capitalismo está integrado por: la clase de los obreros manuales, la pequeña
burguesía, los trabajadores de “cuello blanco” que son los técnicos e intelectuales carentes de
propiedad, y los grupos dominantes empresariales o propietarios. Suele suceder que grupos de
individuos con la misma situación de clase no sean conscientes de ello y no formen ninguna
organización para fomentar sus intereses económicos comunes. La conciencia de clase se
desarrolla cuando: la clase enemiga aparece visiblemente en directa competencia, hay un gran
número de personas que comparten la misma situación de clase, es sencillo organizar la asamblea
y la comunicación entre sí, y donde la clase busca dirigentes con objetivos claros y comprensibles.
Weber distingue la situación de clase de la situación de estamento. La situación estamental se
refiere a las evaluaciones que otros hacen de él y de su posición social dándole alguna
consideración o prestigio social. Un estamento es un grupo de individuos que comparten la misma
situación estamental. Los que forman un estamento son casi siempre conscientes de su situación
común. Los estamentos pueden actuar influyendo directamente en el funcionamiento del
mercado y afectar las relaciones de clase. La posesión de propiedad material no es siempre una
base suficiente para ingresar en un estamento dominante. Pertenecer a una clase como a un
estamento puede ser una base de poder social, pero la formación de partidos políticos es ulterior
e independiente de la distribución del poder. Un partido es una asociación voluntaria que
pretende conseguir el control directivo de una organización para poner en práctica una
determinada política. El crecimiento del Estado moderno ha traído consigo el desarrollo de los
partidos políticos de masas y la aparición de los políticos profesionales. Alguien cuya profesión
consiste en la lucha por el poder político puede vivir para o de la política. Vive de la política cuando
confía en sus actividades políticas para proporcionarse su principal fuente de ingresos, y para la
política cuando se dedica a tiempo completo a actividades políticas pero que no recibe sus
ingresos de esta fuente.