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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA

DEPARTAMENTO DE HISTORIA MEDIEVAL






TESIS DOCTORAL

 

Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad
Media (Siglos XIV y XV)

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR

PRESENTADA POR

Miren Begoña Riesco de Iturri

DIRIGIDA POR

María Concepción Quintanilla

Madrid, 2002







ISBN: 978-84-8466-126-9 ©Miren Begoña Riesco de Iturri, 1996
V ‘A
NOBLEZA Y SEÑORÍOS EN LA CASTILLA
CENTRO-ORIENTAL EN LA BAJA EDAD MEDIA
(SIGLOS XIV Y XV).
uesis Doctoral presentada por
M. Begoña Riesco de lturri.
E irigida por
Concepción
la Prof. Dra. M~
Quintanilla Raso.
Universidad Complutense de Madrid
Madrid, Febrero dc 1996.
INDICE GENERAL
INDICE GENERAL.-
INTRODUCCIÓN 10
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA 21
PRIMERA PARTE:
LA NOBLEZA. FORMAS DE ORGANIZACIÓN Y PAUTASJ~
COMPORTAMIENTO.-ET 1 w 187 620 m 317 620 l S BT 
Capítulo 1.—
El asentamiento de miembros de la nobleza durante la Baja Edad Media.
1. Linajes de Caballeros en el siglo XIV
1.1. Orozco
1 . 2 . Pecha
1 3. Valdés
1 . 4 . Biedma-Coronel
67
71
73
‘76
2. Linajes de origen portugués
2.1. Silva
2.2. Acufla
3. Grandes títulos asentados en este territorio
31. Mendoza
3. 2 . De la Cerda
1 2 1
Capítulo I I . —
Sistemas de parentesco y estructura de poder.
1. El linaje y sus símbolos de poder y reconocimiento
1.1. Apellido y onomástica
1.2. Blasón
1.2.1. La heráldica entre los caballeros
1.2.2. Escudos de armas de la nobleza titulada
66
77
79
90
96
98
1 32
1 36
‘4 3
145
1 4 8
2
1.3. Solar familiar .
1.3.1. Casas principales de los linajes asentados en esta comarca
en el siglo XIV
13.2. Palacios y castillos de la noble¿a titulada
1.4. Enterramiento familiar
1.4.1. Enterramientos familiares de los linajes de caballeros
1.4.2. Enterramientos y usos funerari3s de los linajes portugueses
asentados en estas tierras
1.4.3. Los panteones de los grandes Utulos
1.5. Pariente Mayor y Mayorazgo
1.5.1. Mayorazgos establecidos por los linajes de caballeros
1.5.2. El mayorazgo de los condes de Cifuentes
1.5.3. Mayorazgo de Buendía
1.5.4. Mayorazgos instituidos por la Casa de Mendoza
1.5.5. Mayorazgode los condes de Medinaceli
1.6. Títulos nobiliarios
155
155
156
1 75
176
1 79
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198
200
204
206
208
219
2 2 1
2. La célula conyugal
2.1. La incidencia del matrimonio y el celibato eclesiástico en estos
linajes
2.2. Política matrimonial
2.2.1. Estrategias matrimoniales de la nobleza local hasta
advenimiento de los Trastámara
2.2.2. Estrategias matrimoniales de la nobleza en esta comarca bajo
la dinastía Trastámara
2.3. Contratos y Capitulaciones
2.4. Dotes y Arras
2.4.1. Dotes y arras entre la nobleza cortesana
2.4.2. Composición de las dotes y arras en la alta nobleza
2.5. Desposorios y Nupcias
2 2 4
2 2 7
2 36
el
2 36
2 39
2 58
2 63
265
268
2 80
3
2.6. Niveles de Fecundidad 284
2.6.1. Hijos legítimos 284
2.6.2. Bastardos y legitimados 287
2.7. Situaciones especiales en la sólida estrictura familiar nobiliaria 290
2.7.1. Capacidades y limitaciones de la mujer en el grupo
nobiliario 290
2.7.2. Ancianos, Solteros y Niños 307
2.8. Otros vínculos de parentesco 315
2.8.1. Los criados 316
2.8.2. Confederaciones nobiliarias 320
Capítulo III.-
Papel político y participación en el poder.
1. Papel político y participación en el poder de lo:i caballeros asentados en la
comarca en el siglo XIV 336
1.1. La destacada participación de don Fernán Rodríguez de Pecha
y su familia 339
1.2. La activa participación política de Alfonso Fernández Coronel, señor
de Mondéjar y Torija, durante los reinados de Alfonso XI y Pedro 1 341
1.3. El ascenso y ocaso de don Iñigo Lópe2~ de Orozco 345
1.4. Primeros indicios de participación poíi tica de don Pedro González
de Mendoza 348
1.5. La discreta presencia del señor de Beleña en los ámbitos de poder de
esta epoca 350
2. Papel político y participación en el poder bajo La dinastía Trastámara 351
2.1. Desempeño de oficios públicos y participación en las instituciones de
gobierno y administración del reino 355
2.1.1. Participación en la organización de la Casa y Corte de la
dinastía Trastámara 357
2.1.2. Cancillería Real 362
2.1.3. Ejército 364
2.1.4. Delegados regios en la administración territorial de
Castilla 371
4
2.1.5. Participación en el Consejo Real
2.1.6. Participación en la diplomacia castellana y representación
de la monarquía ante otras instituciones
2.1.7. Participación en el gobierno municipal
2.1.8. Dignidades eclesiásticas
2.2. Participación en los principales acontecimientos políticos
2.2.1. Participación política bajo los primeros Trastámara:
Enrique II, Juan 1 y Enrique III
2.2.2. Reinado de Juan II
2.2.3. La política nobiliaria en tiempos de Enrique IV
2.2.4. Reinado de los Reyes Católicos
2.3. La participación en las actividades bélicas
396
397
404
422
456
4 65
2.3.1. Guerra Civil entre Pedro 1 y Enrique de Trastámara
2.3.2. La nobleza en la Guerra de Sucesión Portuguesa
2.3.3. Las campaflas contra los musulmanes en tiempos de Juan II
2.3.4. La guerra contra Aragón en el reinado de Juan II
2.3.5. Expediciones sobre el reino dc Granada durante el reinado
de Enrique IV
2.3.6. Guerra de Sucesión Castellana
2.3.7. Conquista del Reino de Granada
2.4. Rejaciones Cortesanas
2.4.1. Monarquía y nobleza cortesani
2.4.2. Las relaciones de la alta nobleza con los monarcas
Conclusiones 532
376
379
382
387
466
4 67
469
4 72
480
4 82
489
504
505
519
5
SEGUNDA PARTE:
EXPANSIÓN Y CONSOLIDACIÓNDEL RÉGIMEN SEÑORIAL R4
LA CASTILLA CENTRO-ORIENTAL SIGLOS XIYi¶~Y
.
CapItulo 1.-
Hacia una aproximación geo-histórica del territorio.
1. Definición del ámbito geográfico
1.1. Aspectos metodológicos concernientes a la definición del
territorio
581
585
1.1.1. Censos de Población del siglc XVI
1.1.2. Aportaciones de las Relacionc.s Topográficas de Felipe II
en la definición de este ámbito geográfico
1.1.3. El Manuscrito de la Renta del Tabaco
1.1.4. Principales modificaciones en los términos de la provincia
de Guadalajara, en tiempos más reci~ntes
1.2. Características del Medio Físico
1.2.1.LaCampifla
1.2.2. La Alcarria
1.2.3. Las Serranías
2. Evolución histórica de la comarca desde la Reconquista a fines del siglo
XIII
2.1. Reconquista y organización jurisdiccic~nal en estas tierras
(1085-1224)
2.1.1. Realengo
2.1.2. Los señoríos episcopales
2.1.3. El solariego
2.1.4. El abadengo
2.1.5. El maestrazgo
585
607
612
630
649
649
650
650
653
656
2.2. Primeras transformaciones del régimen
tierras: expansión del régimen señorial
658
666
669
673
674
jurisdiccional en estas
677
2.2.1. Incidencias sobre el realengo
2.2.2. Evolución del solariego
2.2.3. Constitución de nuevos dominios señoriales
677
678
679
6
2 . 2 . 4 . Señoríos ep iscop ales 680
Capitulo II.-
Constitución y organización de los dominios señoriales nobiliarios en esta comarca durante
los siglos XIV y XV.
1. Prinicipales dominios señoriales constituidos er la comarca desde finales del
siglo XIII hasta el advenimiento de la dinastía Trastámara
1.1. Configuración de los dominios señoriales de los Orozco
1.2. El dominio señorial de los Valdés sobie la villa de Beleña
1.3. La expansión señorial de los Biedma y los Coronel
1.4. El patrimonio señorial de don Fernán Rodríguez de Pecha,
Camarero Mayor
1.5. Otros dominios señoriales constituidos en esta comarca
694
697
704
707
710
71 4
2. La expansión del régimen señorial nobiliario en esta comarca con la
Trastáimnara
2.1. El patrimonio señorial de los Mendoza en este ámbito
2.1.1. Constitución y organización ~e los dominios señoriales de
del Infantado y sus progenitores
2.1.2. Formación y organización de los dominios señoriales de
otras líneas de la Casa de Mendoza
2.2. Constitución y organización del domino señorial de los conde-duques
de Medinaceli en esta comarca
2.3. Consolidación y expansión de los dominios de la nobleza cortesana:
los condes de Cifuentes y los de Buendía
2.3.1. Constitución y organización < le los dominios señoriales de
los condes de Cifuentes
2.3.2. Los dominios señoriales de lcs Carrillo de Acuña
dinastía
-. 71 7
71 8
los duques
.... 72 0
• . 873
970
1000
1003
1029
Conclusiones 1058
7
Introducción.
INDICE DE DOCUMENTOS GRÁFICOS.-
1. CUADROS GENEALÓGICOS.-
Linaje de los Orozco. Señores de Hita y Buitrago
Pág. Reí’.
70
Linaje de los Pecha. Señores de Atanzón
Linaje de los Valdés. Señores de Belefía
Linaje de los Silva. Condes de Cifuentes
Linaje de los Acuña. Condes de Buendía
Los marqueses de Santillana, sus predecesores y descendientes . -
Los condes de Tendilla
Los condes de Coruña y Vizcondes de Torija
Descendientes de don Pedro González de Mendon~, Cardenal de España,
marqueses de Cenete
Descendientes de don Pedro Hurtado de Mendoza, Adelantadode Cazorla
Linaje de los de la Cerda. Conde-duques de Mediiiaceli
II. MAPAS.-
Mapa 1: La organización eclesiástica del territorio
Mapa II: Comunidades de Villa y Tierraconstituidas en esta comarca tras
la Reconquista
Mapa III: Cartografía del Manuscrito de la Renta del Tabaco
Mapa IV: Localización de topónimos
Mapa V: Regiones naturales
Mapa VI: Reconquista y organización jurisdiccional de la comarca (1085-1214)
72
75
89
95
120
1 2 0
1 2 0
1 2 0
1 2 0
1 2 7
Pág. Ref.
... 584
584
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652
676
8
Nobleza y SStIOrXoe en la CaeUlla Centro-Orie ntal en la Baja ad.d Media (siglos XIV y XV>.
MapaVII: Primeras transformaciones del régimenjirisdiccional en esta comarca: expansión
del régimen señorial 681
Mapa VIII: Principales dominios señoriales constituidos en esta comarca desde fines de]
siglo XIII al advenimiento de la dinastía Trastámara 695
Mapa IX: Los domininios señoriales de los Orozco 703
Map a X: E l dominio señorial de los Valdés 706
Map a Xl: La ex p ansió n señorial de los Biedma-Cc ronel 709
Mapa XII: Cartografía del régimen señorial en esta comarca a finales de la Edad
Media 717
Mapa XIII: El patrimonio señorial de los Mendoza en este ámbito 719
Mapa XIV: Los dominios señoriales de los duques del Infantado y sus progenitores 743
Map a XV: Los dominios señoriales de los condes de Tendilla 899
Map a XVI : La ex p ansió n señorial de los condes d~ Coruña 919
Mapa XVII: Los dominios señoriales del Cardenal Mendoza y sus sucesores, marqueses de
Cenete 949
Mapa XVIII: Los dominios señoriales de don Pedro Hurtado de Mendoza, Adelantado de
Cazorla 961
Map a XI X: E l dominio señorial de don Juan de Mendoza 969
Mapa XX: El dominio señorial de los duq ues de Medinaceli y sus p arient es en est a
comarca 998
Mapa XXI: Los dominios señoriales de los conde~, de Cifuentes 1028
Mapa XXII: Los dominios señoriales de los Carri tío de Acuña 1057
9
INTRODUCCIÓN
Nobleza y Seflorlos en la Castilla Centro-Orlen tal en la Paja Rdad Media ei~los XIV y XV)
INTRODUCCIÓN.-
E n los últ imos 2 5 años, la nobleza y su ex p ansió n señorial
vienen siendo objet o de múlt ip les invest igaciones y muy diversas
consideraciones, const it uy endo uno de ros t emas mejor t rat ados
p or la hist oriografía medieval. E n la act ualidad, se viene
abordando su est udio desde dist int os enfoq ues, disp oniéndose así
de un conocimient o bast ant e p reciso acerca de asp ect os t ales como
el origen y evolució n de los linajes nobiliarios, las est ruct uras
familiares y sociales y los símbolos de reconocimient o de la
nobleza, su p roy ecció n en los ámbit os cie p oder, sus fuent es de
ingresos y p olít ica de gast os, su p olít ica p at rimonial, así como
la const it ució n y organizació n de sus dominios señoriales.
Asimismo se han realizado algunas ap rox imaciones con el fin de
alcanzar una int erp ret ació n de la ment ajidad nobiliaria a t ravés
de sus usos y cost umbres. No obst ant e, la t ó nica habit ual de
est as invest igaciones consist e en el análisis de los linajes más
dest acados y de sus dominios señoriales de forma individualizada.
De est e modo, en la sit uació n act ual se viene observando la
necesidad de abordar el t ema desde una p ersp ect iva más global,
t rat ando de p rofundizar en los p rocesos de imp lant ació n de los
dist int os miembros del grup o nobiliario en un t errit orio
det eminado, cont inuando así con una línea de invest igació n q ue
ha dado y a int eresant es result ados. ’
Se t rat a, p or t ant o de op erar sobre t res realidades: el
análisis de un esp acio geográfico con unas caract eríst icas
nat urales y una t ray ect oria hist ó rica definidas, la consideració n
de los dist int os t ip os y niveles de rLobleza allí imp lant ados
t ant o de forma aislada como aludiendo a las p osibles relaciones
est ablecidas ent re sus miembros y el est udio de los señores y de
sus est ados señoriales al est imar asp ect os t ales como el p roceso
de formació n de sus dominios, su gobierno, rent abilidad,
demografía y act ividades econó micas.
Asimismo al haberse concluido con el análisis de los linajes
cast ellanos más imp ort ant es y de sus est ados señoriales, p arece
Dest acan ent re ot ros los t rabajos y ap ort aciones de G AR CÍ A O R O , J . G alicia en el siglo XV, 1 . La
nobleza galleca, O rense, 1 374 , ‘La nobleza gallega en el siglo XV, Act as 1 J ornadas de Met odología. . . , I I ,
Sant iago de Comp ost ela, 1 975, PP. 2 93-2 99 y G alicia en la Baja E dad Media: I glesia, señorío y nobleza
,
Sant iago de Comp ost ela, 1 977. G E R BE T , W C. La noblesse dans k rovaume de Cast ielle. E t ude Sur ses
st ruct ures sociales en E st réuiadure de 1 4 54 á 1 51 6, París, 1 979 y La nobleza en la Corona de Cast illa. Sus
est ruct uras sociales en E x t remadura, Cáceres, 1 989. LADE R O Q U E SADA, N. A. “ Los señoríos medievales
onubenses’, H uelva en la Andalucía del siglo XV, H uelva, 1 976, Pp . 65-97, ‘Los señoríos de G ibraleán’,
Cuadernos de H ist oria, 7, Madrid, 1 977, Pp . 33-95, “ Los señoríos m~ dievales en los ámbit os de Cádiz y J erez
de la F ront era” , E n la E sp aña Medieval I I , E st udios en memoria del Prof. 5, de Mox ó , 1 , Madrid, 1 982 , Pp .
54 3-572 y Niebla, de reino a condado. Not icias sobre el alaarbe andaluz en la Baja E dad Media, Madrid, 1 992 ,
PE R E Z BU ST AMANT E , R . ‘E l p roceso de consolidació n de un dominio silariego en la Cast illa bajomedieval. E l
señorío de la Vega 1 367-1 4 32 ’, Alt amira, XL, Sant ander, 1 976, p p . 97-1 1 0 y Q U I NT ANI LLA R ASO , MC. Nobleza
y señoríos en el R eino de Có rdoba. La Casa de Aguilar < siglos XI ’ y XV) , Có rdoba, 1 979.
1 1
Introducción -
aconsejable con el fin de disp oner de una visió n lo más comp let a
p osible de la nobleza cast ellana en la Baja E dad Media, cont inuar
con una recient e línea de invest igació r. , q ue se viene cent rando
en el est udio de la nobleza media, y a q ue sus miembros
est rachament e vinculados a la monarq uía alcanzaron un
p rot agonismo y not oriedad hast a el moment o desconocidos.
A p art ir de t odas est as consideraciones y t eniendo en cuent a
además la ausencia not able de t rabajes de invest igació n, q ue
t uviesen p or objet o de est udio la Cast iiLla Cent ro-O rient al en la
Baja E dad Media, así como la fuert e inip lant ació n nobiliaria en
est a comarca con la p resencia de linajes t ales como los Mendoza,
Albornoz, de la Cerda, Carrillo, Acuña, Silva, F echa, O rozco,
Biedma, Coronel y Valdés, se p rodujo la elecció n de est e t ema,
q ue se ha desarrollado siguiendo los crit erios est alecidos p ara
la elaboració n de una t esis doct oral.
H ast a el moment o se viene considerando la Cast illa Cent ro-
O rient al como el t errit orio q ue se ex t iende p or t ierras del
arzobisp ado de T oledo y los obisp ados de Sigúenza y Cuenca. Sin
embargo, las p rimeras ap rox imaciones bibliográficas y
document ales p usieron de manifiest o q ue, una invest igació n q ue
abarcase un ámbit o geográfico t an ex t enso p odía result ar inviable
p ara la ejecució n de un p roy ect o de est as caract eríst icas.
Ant e t al sit uació n se p lant eaban dos p osibilidades, o
reducir el marco cronoló gico, o delimit ¿. r el esp acial. La p rimera
op ció n se desest imó inmediat ament e, al no resp onder a los
objet ivos fijados p ara est a invest igació n, p uest o q ue sup onía
renunciar al est udio de la evolució n del régimen jurisdiccional
en est as t ierras y difícilment e se p odrían comp render los
p rocesos p ost eriores de difusió n del señorío y de imp lant ació n
de est ados señoriales.
Por ello, se acordó seleccionar una comarca q ue ofreciese
unas caract eríst icas nat urales y una t ray ect oria hist ó rica
significat ivas. Conviene señalar q ue la delimit ació n del ámbit o
no result o demasiado comp leja, p uest o q ue disp oníamos de una
só lida informació n acerca del régimen s~ ñorial en el obisp ado de
Sigúenza, habida cuent a de q ue en mis invest igaciones p revias se
había p rofundizado en el análisis de la const it ució n y
organizació n del condado de Cifuent es, así como de la fort una
p at rimonial de la Casa de Silva en est as t ierras.
2 Además la
realizació n del Curso de Doct orado: La Cart ografía del R égimen
2 Siendo result ado de est as invest igaciones mi memoria d~ licenciat ura y ot ros t rabajos acerca de
los condes de Cifuent es y su realidad señorial. R I E SCO DE I T U R R [ , N. B. La Casa de Silva y el condado de
Cifuent es. U n ejemulo del régimen señorial cast ellano en la BE ja E dad Media, U niversidad Comp lut ense,
Madrid, 1 990 < I nédit a> , ‘Const it ució n y organizació n de un señorío nobiliario en el obisp ado de Sigúenza
en el siglo XV: el condado de Cifuent es’, Nad-al-havara, 1 9, G uadilajara, 1 992 , Pp . 2 1 1 -2 2 9 y ‘Prop iedades
y fort una de los condes de Cifuent es. La const it ució n de un p at rimonio a lo largo del siglo XV’, E n la
E sp aña Medieval, 1 5, Madrid, 1 992 , Pp . 1 37-1 59.
1 2
Nobleza y Seflorios en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Sdad Media (siglos XIV y XV> -
Señorial en Cast illa T I , me p ermit ido ap rox imarme al conocimient o
de la realidad jurisdiccional en la p rovincia de G uadalajara. Sin
embargo, las dificult ades vendrían aL p ret ender ajust ar la
concep ció n t errit orial act ual con la de finales del Medievo.
Aunq ue est a invest igació n se cent r¿. sobre gran p art e de las
t ierras, q ue en el p resent e conforman la p rovincia de
G uadalajara, no p odíamos ut ilizar est a demarcació n p ara señalar
el ámbit o de est udio y además, un único crit erio de definició n
no result aba del t odo válido. Por ello, asumiendo q ue en la
Cast illa bajomedieval ex ist ía una sup erp osició n de est ruct uras
p ara art icular y organizar el t errit orio nos p areció más p reciso
y coherent e ut ilizar las mismas p ara la delimit ació n de la
comarca considerada -
Sup eradas est as dificult ades se señaló como ámbit o de
est udio, ap oy ándonos en la geografía eclesiást ica del t errit orio:
los arcedianazgos de Sigúenza, At ienza y Cifuent es y p arcialment e
los de Medinaceli y Ay lló n, q ue p ert enecían a la dió cesis de
Sigúenza; la May ordomía de Alcocer y el Sex mo de la Sierra
dep endient es de la jurisdicció n del obisp ado de Cuenca, y los
arcedianazgos de G uadalajara, H it a, Buit rago, Brihuega, U ceda,
así como algunos lugares de los de T alamanca y Alcolea, t odos
ellos incluidos en el arzobisp ado de T oledo. Asimismo ut ilizando
la divisió n administ rat iva en Comunidades de Villa y T ierra
p odemos señalar q ue la comarca a inve3t igar se ex t iende p or:
At ienza, U ceda, Beleña, Cogolludo, J adraq ue, H it a, Buit rago,
Cifuent es, G uadalajara, Z orit a, Almoguera y en menor medida sobre
Medinaceli, T alamanca, Sep úlveda, Ay lló n, Cuenca y H uet e.
Sin duda, en la definició n del esp acio geográfico además de
la consideració n de la organizació n eclesiást ica y jurisdiccional
de est os t emas, result o de gran valor la est imació n de la
realidad señorial ex ist ent e. Por ello, al t iemp o q ue íbamos
acot ando y delimit ando la comarca objet o de est udio fuimos
señalando aq uellos linajes, q ue habiendo consolidado sus dominios
en est as t ierras desde los inicios del s:Lglo XI V hast a el fin del
reinado de los R ey es Cat ó licos y alca:azando una not oriedad y
p rest igio reconocidos en su ép oca resp ondían a nuest ras
p ret ensiones. E n est e p roceso de definicLó n del ámbit o de est udio
result ó de gran valor la nó mina de p ersonajes nobiliarios
t it ulares de los señoríos const it uidos en la Cast illa Cent ro-
O rient al en los siglos XI V y XV, q ue habíamos elaborado a t ravés
de la cat a document al realizada en el Archivo H ist érico Nacional
en las secciones de O suna y Diversos: T ít ulos y F amilias y en la
R eal Academia de la H ist oria esp ecialment e en la Colecció n
Salazar y Cast ro, así como de la lect ura de est udios q ue se
cent raban en est as t ierras.
CAT ALI NA G AR CíA, 3. La Alcarria en los p rimeros siglo;; de su R econcuist a, G uadalajara, 1 897,
H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y G uía de la p rovincia de G uadalaiarL, G uadalajara, 1 983, LAY NA SE R R ANO , F .
H ist oria de G uadalajara y sus Mendoza en los siglos XV y XVI , Madrid, 1 94 2 , MI G NO T , C. ‘La evolució n de la
est ruct ura jurisdiccional en la regió n alcarreña ( ss. XI -XV> , I ¶ k¡ ania, LVI , 1 986, Pp . 2 4 5-2 82 , MI NG U E LLA,
13
IntrodncC±óo.
Sin embargo, p ara alcanzar una may or claridad y coherencia
ex p licat iva fue p reciso p roceder a un¿. clasificació n de est os
linajes nobiliarios ap oy ándonos p ara ello en crit erios t ales como
el marco cronoló gico de su imp lant ació n, su condició n social o
su p rocedencia geográfica. De est e modo en un p rimer nivel
q uedarían encuadrados los linajes de cabilleros asent ados en est a
comarca en el siglo XI V: Pecha, Valdés, O rozco, Coronel y Biedma.
E n un segundo, se incluy eron los Silva y Acuña, q ue siendo de
origen p ort ugués se est ablecieron en est as t ierras desp ués de la
G uerra de Sucesió n lusa. Por últ imo, cierran est a p irámide
nobiliaria los miembros de la alt a nobleza t rast amarist a: Mendoza
y de la Cerda. Así, se lograba alcanzar uno de los objet ivos
básicos de est e t rabajo, p uest o q ue p ret ende p lasmar una realidad
nobiliaria y señorial múlt ip le con p ersp ect ivas diversas, habida
cuent a de sus diferent es niveles y p rocedencia.
E n el t rat amient o del t ema, aunq ue se han seguido los
crit erios habit uales en est e t ip o de invest igaciones, las
necesarias adap t aciones realizadas al ap rox imarnos al est udio de
los linajes de ricos-hombres y nobleza media p ueden cont ribuir
a un enriq uecimient o de la met odología. Asimismo, al no cont ar
con el mismo grado de informació n p ara t odos los linajes, ni p ara
t odos los asp ect os t rat ados en est e :rabajo ha sido p reciso
unificar los crit erios p ara sup erar el no menos obligado est udio
p ormenorizado de cada una de las familias y est ados señoriales,
y alcanzar la deseada visió n de sínt esis.
Sin p erder la coherencia y conex ió n imp rescindibles en est e
t ip o de invest igaciones, p odemos indicar q ue la p resent e t esis
doct oral se art icula en t orno a dos grmdes bloq ues t emát icos:
el est udio de los linajes asent ados en e3t a comarca en los siglos
XI V y XV y la const it ució n y organizació n de sus est ados
señoriales.
A p esar de p lant earse est e t rabajo desde p resup uest os
globalizadores y de sínt esis regional, no se ha p odido eludir el
est udio det allado de cada uno de los Linajes p ret endiendo con
ello disp oner de un conocimient o lo más p reciso p osible del
est ament o nobiliario en est a comarca. Además siguiendo los
crit erios acost umbrados p ara el análisis de la nobleza, sus
p aut as de comp ort amient o y p art icip ació :~ en el p oder, su est udio
se ha p lant eado desde múlt ip les dimensiones.
Por ello, la p rimera p art e de est a t esis dedicada a la
nobleza asent ada en est as t ierras se ini:ia con la reconst rucció n
de las hist orias genealó gicas de est oE linajes, p uest o q ue se
considera q ue a t ravés de las mismas no só lo se p uede conocer la
T . H ist oria de la dió cesis de Si~ O enza, T omo 1 , Madrid, 1 91 0, MO XÓ , 5. de. La sociedad en la Alcarria
durant e la ép oca del Arcip rest e’, Bolet ín del la R eal Academia de la H ist oria, CLXXI , 1 974 , Pp . 93 y ss y
‘La sociedad p olít ica cast ellana en la ép oca de Alfonso XI ’, Cualernos de H ist oria, 6, Madrid, 1 975, p p .
1 87-32 6 y PE CH A, Y . de, H ist oria de G uadalajara, G uadalajara, 1 97.
14
Nobleza y Seflorice en la Caetilla Centro—Or fontal en la Baja Edad Media (algios XIV y XV) -
filiació n del individuo y su consideració n en el seno de su
familia, sino q ue t ambién const it uy enuna fuent e imp rescindible
p ara p rofundizar en el conocimient o de asp ect os t ales como el
índice de fert ilidad, la incidencia del mat rimonio y el celibat o,
el p rot agonismo de las mujeres, niños, ancianos y solt eros, la
est rat egia mat rimonial del linaje, ent re ot ros. Asimismo, a modo
de sínt esis se ha comp let ado est e est udio con la elaboració n de
los cuadros genealó gicos de est os lina-es.
La imp ort ancia q ue ha cobrado la familia como t ema de
invest igació n en la hist oriografía más recient e, así como la
t endencia observada ent re la nobleza p cr art icular una serie de
mecanismos q ue garant izasen la t ransmisió n de sus p rivilegios a
sus descendient es, cont ribuy eron a q ue dedicasemos un ex t enso
cap it ulo al est udio de los sist emas de p arent esco y est ruct uras
de p oder nobiliarios. Así p art iendo de la consideració n del
linaje como modelo de organizació n familiar, se ha p rocedido a
una det allada ex p osició n de sus símbolos de p oder y
reconocimient o.
E n p rimer lugar, se aborda el análisis de las formas de
denominació n más usuales de est os miembros de la nobleza local,
q ue en nada difieren con las de ot ros linajes y q ue result an ser
comunes t ant o p ara los caballeros como p ara la nobleza media y
los grandes t ít ulos. A cont inuació n se p rest a at enció n al est udio
del blasó n ent endido t ambién como un símbolo de ident ificació n
y ex p resió n, alcanzando similares conclusiones.
Asimismo, est imando q ue la condicién noble viene det erminada
p or su ident ificació n con su solar de o:sigen, y con unos ámbit os
de residencia esp ecíficos, q ue erarL al mismo t iemp o una
ost ensible manifest ació n de p oder, se p rofundiza en el est udio
de sus p alacios y cast illos. T ambién ~ st as consideraciones se
ex t ienden a la realidad de sus ent errat ient os, al ent ender q ue
result a ser una forma más de reafirmar la p resencia del linaje
en una det erminada villa o ciudad y de p roy ect ar más allá de su
muert e su imagen de p rest igio.
La cohesió n int erna del linaje -viene sust ent ada p or dos
p rincip ios: la p rimogenit ura y la masculinidad, alcanzando su
máx ima ex p resió n en la const it ució n del may orazgo. Por ello, no
só lo se ha p rocedido a analizar la comp osició n de los may orazgos
est ablecidos p or los t it ulares de est os linajes, las incidencias
en la t ransmisió n de los mismos, sirLo q ue t ambién han sido
considerados los mecanismos y fact ores q ue det erminaron su
const it ució n.
Por últ imo y t eniendo en cuent a q ue la dinast ía T rast ámara
ot orgó a la nobleza ent re ot ras dignidades la concesió n de
t ít ulos nobiliarios, hemos señalado ~ n est e est udio de los
símbolos de reconocimient o de la condició n noble, el origen de
los det ent ados p or los miembros de est a nobleza, así como la
cont inuidad de los mismos ent re ellos.
1 5
IntrOduCCIón.
La inst it ució n del mat rimonio ro só lo legit ima a sus
descendient es y les p ermit e t ransmit ir los p rivilegios jurídicos
p rop ios de su condició n social, sino q ue t ambién define la
p olít ica ex t erior de un linaje, p uest o q ue vienen a confirmar
alianzas selladas con ot ras familias. Por est as razones, y p or
los alt os int ereses p olít icos, econó micos y sociales q ue definen
la est rat egia mat rimonial de la nobleza cast ellana bajomedieval,
nos p areció de gran relevancia abordar el est udio de la célula
cony ugal al est imar, ent re ot ros asp ect os, la incidencia del
mat rimonio y el celibat o ent re los miembros de est a nobleza
local, los fact ores q ue incidieron en La elecció n de có ny uge y
el valor de los cont rat os y cap it ulac:Lones mat rimoniales como
garant ía del p ago de las cuant ías de las dot es y arras, y t rat ar
de ex p licar las razones q ue incidieron en su conciert o y ofrecer
dat os acerca de la fecha del mat rimonio y los desp osorios. A
p esar de las escasas not icias ex ist ent es se ha int ent ado most rar
los usos y cost umbres, así como los rit os y ceremonias q ue
rodeaban la celebració n de est os enlaces ent re la nobleza.
E st e análisis de la realidad de la célula cony ugal se
comp let a con el est udio sobre el indic? de fert ilidad de est as
familias, en el q ue se ofrecen algunos dat os acerca de su p role
t ant o legít ima como ilegít ima.
A p esar de q ue, como venimos señaLando, los p rincip ios de
p rimogenit ura y masculinidad sust ent an y art iculan la vida del
linaje, en ocasiones, sit uaciones esp eciales o circunst ancias
ex t ernas p ermit en q ue el p rot agonismo del Parient e May or sea
comp arable con el de ot ros miembros del linaje. Por ello, y al
disp oner en las fuent es consult adas cor suficient es ejemp los de
la not oriedad alcanzada p or las mujeres y los niños, así como de
dat os acerca del p ap el de los solt eros y ancianos en el seno de
una familia nobiliaria, se p rocedió al est udio y consideració n
de asp ect os t ales como: las t ut elas e-~ ercidas p or mujeres, la
imp ort ancia de la mujer viuda, el p ap el t ransmisor de fort unas
familiares desemp eñado p or algunas damas, su p art icip ació n en los
círculos cort esanos y ámbit os eclesiást icos, así como las
delicadas sit uaciones afront adas p or los niños p or el bien del
linaje al ser ent regados como rehenes, el p ap el de los solt eros
como educadores de ot ros miembros de la familia o el relevo
generacional al ent rar en la ancianidad.
Por últ imo, se p one de manifiest o la ex ist encia de un
p arent esco fict icio q ue resp onde no só lo a las relaciones
est ablecidas con sus criados, q ue sust ~ nt adas en el servicio y
la p rot ecció n result an similares a las concert adas con ot ros
miembros de su p rop io linaje, sino t ambién a los vínculos
consolidados con ot ros p ersonajes nobiliriarios, q ue afianzados
en p rincip ios de ay uda mut ua y defensa frent e a p osibles enemigos
comunes, suelen ser t an só lidos como los de la sangre, alcanzando
su máx ima ex p resió n en los bandos nobiliarios del siglo XV.
La nobleza cast ellana bajomedieval no só lo se dedicó al
ejercicio de las armas y a la t enencia de fort alezas p rop ias de
16
Nobleza y Seflorlos en la Castilla Centro—Orlenta~ en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV> -
su condició n, sino q ue accedió al marco de gest ió n p olít ica.
Considerando q ue t ant o Alfonso XI y Pedro 1 como los monarcas de
la dinast ía T rast ámara encomendaron cargos y oficios a los
miembros de est os linajes, formaron p art e del Consejo R eal y de
la Cancillería y t ambién det ent aron las jerarq uías milit ares más
not ables. A t ravés de las not icias ap ort adas p or la
document ació n, las Cró nicas de est os reinados, así como de las
hist orias genealó gicas y ot ras fuent es narrat ivas, se op t ó p or
abordar el est udio de la p art icip ació n de est os linajes en el
p oder, q ue p usiese de manifiest o el p rot agonismo de la nobleza
en la convulsa vida p olít ica de los siglos XI V y XV.
Por ello, además de señalar los cargos y oficios
desemp eñados p or est os caballeros y p recisar aq uellos q ue de
forma heredit aria q uedaban vinculados a est as familias, t ambién
se han est imado ot ras esferas sobre las q ue ejercieron su p oder.
Así se ha p uest o de manifiest o q ue el asent amient o y
consolidació n de un linaje sobre una villa o ciudad viene
ap arejado con una int ervenció n direct a o indirect a de la nobleza
en el gobierno municip al, esp ecialment e a t ravés del desemp eño
de los p rincip ales oficios y el cont rol de los p unt os
est rat égicos - alcázar, murallas, p uert as- o p or la p art icip ació n
en la designació n de los oficiales conc?jiles. Aunq ue ex ist e un
conocimient o bast ant e p reciso de la p art icip ació n de la nobleza
en los p rincip ales acont ecimient os p clít icos de finales del
Medievo, se ha p rocedido a sit uar y locilizar a los miembros de
est os linajes en aq uellos hechos en q ue se vieron inmersos de
forma dest acada. De est e modo, se p uede calibrar en conjunt o el
p ap el desemp eñado en el marco de la ‘¡ ida p olít ica p or est os
int egrant es de la nobleza cast ellana, y ello es esp ecialment e
imp ort ant e en el caso de los condes de Buendía y Cifuent es, q ue
habiendo desemp eñado, en ocasiones, un p ap el relevant e, no venían
siendo objet o de consideració n en Los est udios nobiliarios hast a
el moment o.
I gualment e su vert ient e de dedicació n milit ar y la
p art icip ació n de est as familias en los conflict os bélicos ha sido
objet o de consideració n det erminant e, de modo esp ecial en lo
referent e a las camp añas de conq uist a del R eino de G ranada,
asp ect o q ue result a conocido a t ravés de ot ros t rabajos de
invest igació n. T odos los dat os indican q ue los p ersonajes q ue
ocup an est e est udio como sus cont emp oráneos, dest acaron
not oriament e en est a facet a.
Por últ imo, y p rofundizando en la consideració n de ot ros
ámbit os donde est os linajes demost raron su p rot agonismo p olít ico>
se aborda el análisis de las relaciones p ersonales ent re est os
caballeros y la monarq uía, así como su act uació n como delegados
de la Corona cast ellana.
La ex p ansió n y consolidació n del régimen señorial en est as
t ierras en los siglos XI V y XV debían cant rar la ex p licació n de
la segunda p art e de est a t esis. No obst ant e, p areció necesario
incluir con caráct er p revio una ap rox im3ció n geo-hist ó rica, q ue
1 7
IntroduCCión.
además de p oner de manifiest o las caract eríst icas nat urales del
ámbit o geográfico, q ue sin duda incidieron en la ubicació n y en
la gest ió n y ex p lot ació n de est os dominijs señoriales, y ex p licar
la met odología y fuent es emp leadas en la definició n del marco
esp acial, t ambién señalase la evolució r hist ó rica de la comarca
desde su R econq uist a hast a finales del siglo XI I I , cont ribuy endo
así a la mejor comp rensió n de los p rocesos de fuert e imp lant ació n
del señorío en est as t ierras. Para alcanzar una may or claridad
ex p osit iva de est os asp ect os se ofrece t ina comp let a cart ografía,
así como unos cuadros q ue cont ienen de forma sint ét ica las
not icias ap ort adas p or las dist int as fuent es consult adas.
E l est udio de la const it ució n y organizació n del régimen
señorial en est as comarca en los siglos XI V y XV, se inicia con
la consideració n de los p rincip ales doninios configurados desde
finales del siglo XI I I hast a el advenimient o de la dinast ia
T rat ámara, siendo est imados los de loe; O rozco, F echa, Valdés,
Biedma-Coronel, así como los de ot ros caballeros. A cont inuació n
se aborda el análisis de los est ados sefLoriales conformados bajo
la dinast ia T rast ámara. E n p rimer lugar, son cont emp lados los
dominios de la alt a nobleza, t ant o los de la Cerda, como los
Mendoza: duq ues del I nfant ado, condes de T endilla y Coruña, así
como los dominios del Adelant ado de Cazorla, del Cardenal Mendoza
y de don J uan de Mendoza, señor de Beleila. Con p ost erioridad, se
est udia la consolidació n y ex p ansió n señorial de la nobleza
cort esana: los Silva y Carrillo de Acuña. Asimismo, conviene
señalar q ue buscando una may or claridad ex p osit iva de est a
realidad señorial, se ha p rocedido a cart ografiar cada uno de
est os dominios nobiliarios, así como a p lasmar la evolució n
jurisdiccional de est e ámbit o geográfico en dos et ap as, una q ue
concurre desde finales del siglo XI I I hiast a el advenimient o de
la dinast ía T rast ámara y la ot ra, q ue se incia con la
p roclamació n de E nriq ue I I como rey de Cast illa y se p rolonga
hast a finales de la E dad Media.
Siguiendo las p aut as met odoló gicas más usuales al est udiar
los dominios señoriales de la nobleza cast ellana en la Baja E dad
Media, se ha p rofundizado en e) . análisis de los fact ores y
circunst ancias q ue incidieron en la const it ució n de est os
dominios, así como en su evolució n hist ó rica p ost erior. T ambién
se ha p rest ado esp ecial at enció n a li rent abilidad de est os
señoríos al abordar el est udio de sus fuent es de ingresos, t ant o
aq uellas q ue derivan de la jurisdicci&i señorial, como las q ue
p rovienen de la int romisió n de la nobleza en ot ras est eras
hacendíst icas. Asimismo, y con el fin le t ener un conocimient o
lo más p reciso p osible de est a realidad señorial se ha int ent ado
p oner de relieve los mecanismos q ue garant izaban la gest ió n de
gobierno y administ ració n de est as villas y lugares, así
señalando los usos y cost umbres relat ivos a la elecció n de
oficios concejiles, el marco de las relaciones señores y concejos
y las p rincip ales incidencias q ue a t ravés de las fuent es
document ales hemos p odido const at ar. A cont inuació n se ha
p rocedido a reconst ruir la fort una p at rimonial de los miembros
de est os linajes en las villas y lugares de señorío, así como en
18
Nobleza y Seflorio’ en la Castilla Centro-Oriental en la Paja Rda,) Media (siglos XIV y XV> -
ámbit os p ró x imos. Por últ imo, y aunq ue las not icias al resp ect o
sean escasas hemos int ent ado ap rox imarros al conocimient o de la
p oblació n de est os est ados señoriales, t ant o al ofrecer dat os
demográficos como al p oner de manifiest o sus p rincip ales
act ividades econó micas
Por últ imo, indicar q ue p ara la realizació n de est a t esis
doct oral se han consult ado los fondos dccument ales acost umbrados
p ara los est udios nobiliarios, t ales corno las secciones de O suna
y Diversos: T ít ulos y F amilias del Archivo H ist ó rico Nacional,
algunas secciones y series del Archivo G eneral de Simancas como
el R egist ro G eneral del Sello, Cámara de Cast illa, Mercedes y
Privilegios o Cont adurías G enerales ent re ot ras, y la colecció n
Salazar y Cast ro de la R eal Academia de La H ist oria. No obst ant e,
debido al marcado caráct er regional del t ema a invest igar,
t ambién se han visit ado archivos locales como el Provincial de
G uadalajara y el Municip al de Cifuent et .
Asimismo, las Cró nicas y las fuent ies narrat ivas, así como
la consult a de una comp let a bibliograf La acerca de la realidad
nobiliaria y señorial, no só lo han conÉirmado y comp let ado las
not icias ex t raidas de la fuent es document ales y sus ap ort aciones
han result ado de gran valor p ara el desarrollo de est a
invest igació n, sino q ue los t rabajos est imados nos han ofrecido
las p aut as y crit erios met odoló gicos p ara abordar nuest ro objet o
de est udio.
oOo
19
IntroducCIón -
Deseo ex p resar en est as líneas mi agradecimient o y
reconocimient o a los p rofesores del Dep art ament o de H ist oria
Medieval de la U niversidad Comp lut ense de Madrid q ue con sus
enseñanzas, conocimient os y orient aciores han cont ribuido a mi
formacion. I gualment e q uiero agradecer la at enció n disp ensada p or
el p ersonal de los Archivos H ist ó rico Nacional y G eneral de
Simancas, de la R eal Academia de la H ist oria, de las Bibliot ecas
Nacional y de la F acult ad de G eografía e H ist oria, así como de
ot ras inst it uciones y cent ros de invest igació n visit ados.
Asimismo, deseo dest acar la dedicació n, ent rega y
ent usiasmo, q ue la Dra. M
5 Concep ció n Q uint anilla R aso ha p uest o
en est a invest igació n en t odo moment o, isí como su colaboració n
y valiosos consejos q ue han cont ribuido p osit ivament e en la
elaboració n de est a t esis doct oral.
Por últ imo, q uiero dar las gracias a mi familia p or el ap oy o
q ue me han p rest ado durant e est os años y p or su colaboració n p ara
q ue est a invest igació n p udiese ser culminada.
20
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
Fuentes y SibliO0tafia.
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.-
E st a invest igació n se sust ent a en La consult a y análisis de
imp ort ant es fondos document ales. Sin duda, las not icias
encont radas en la Secció n de O suna del Az-chivo H ist ó rico Nacional
han cont ribuido de forma decisiva en la ejecució n de est a t esis
doct oral, no só lo p or p resent ar una p erfect a organizació n y unos
comp let ísimos índices de t op ó nimos y p ersonajes, q ue p ermit en un
fácil y ráp ido acceso a la document ació n, sino t ambién p or
ofrecer una t ip ología document al muy amp lia q ue abarca desde las
not icias genealó gicas, cart as de comp ra-vent as y p ermut as,
fundació n de may orazgos, t est ament os y codicilos, cap it ulaciones
mat rimoniales y cart as de dot es y arras hast a p rivilegios rodados
y concesiones regias, confederaciones nobiliarias, invent arios
de bienes, cuent as de las haciendas seAoriales y memoriales de
p leit os y lit igios. Por t odo ello, sus not icias result an de
ex t raordinario valor p ara abordar muy dÑst int os asp ect os de est a
invest igació n.
A p esar de los esfuerzos de los resp onsables de la Secció n
de Diversos: T ít ulos y F amilias del AH Á1 . , su cat alogació n sigue
result ando bast ant e p roblemát ica, p ero no p or ello las not icias
ex t raidas ofrecen un menor int erés, habida cuent a de q ue han
cont ribuido a un mejor conocimient o de linajes p oco est udiados
hast a est e moment o como los Silva y Acruna.
U na invest igació n de est as caract eríst icas no p odía
p rescindir de la consult a de los fondo. ~ del Archivo G eneral de
Simancas. Si bien el may or ap ort e document al p roviene del
R egist ro G eneral del Sello, no se debe desest imar p or est a razó n
las ap ort aciones de las secciones y series como Mercedes y
Privilegios, Cámara de Cast illa: Pueblo~ ; y Personas, Q uit aciones
de Cort es y las Averiguaciones de Vecindad de Cont adurías
G enerales, q ue nos han p ermit ido ac?rcarnos a la realidad
demográfica y jurisdiccional de la comarca.
Si se p rocede a un análisis p ormenorizado de cada una de
ellas p odemos indicar q ue la document ació n del R egist ro G eneral
del Sello además de confirmar las not izias ap ort adas p or ot ros
fondos document ales, nos p ermit ió la consideració n de nuevos
t emas de est udio como las relaciones ent re el ámbit o señorial y
el de realengo o ent re villas y lugares de señorío. A p art ir del
cont enido de los legajos de Mercedes y Privilegios p udimos
reconst ruir en gran medida la fort una p at rimonial de los
t it ulares de est os dominios señoriales en est a comarca.
Por últ imo, señalar q ue los dat os encont rados en la secció n
de Cámara de Cast illa: Personas y Pueblos t ambién est án
vinculados con el ámbit o de las rela:iones de est os est ados
señoriales con ot ras jurisdicciones. Asimismo la serie de
Q uit aciones de Cort es nos confirma la p art icip ació n de est os
miembros de la nobleza en los círculos p olít icos cast ellanos
bajomedievales a t ravés del desemp eño de oficios y cargos
2 2
Nobleza y Seflorioe en la Castilla Centro-oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV> -
p úblicos
Por t rat arse de un est udio nobiliario cent rado en una regió n
geográfica nos p areció q ue p odía result ar int eresant e la consult a
de los archivos locales. Como viene siendo habit ual en est os
casos, a p art ir de las not icias p rop orcionadas p or el Cent ro
Document al de I nformació n de Archivos, se p rogramó la visit a de
los q ue result aban más significat ivos p ara el t ema de est udio,
como p uede ser el de Cifuent es. T ambit n se acudió al Archivo
Provincial de G uadalajara, ubicado en e. Palacio del I nfant ado,
y la consult a de sus índices nos reveló 4 -ue la may or p art e de la
document ació n result aba ser de fecha t az-día.
Los vó lumenes de la Colecció n Salazar y Cast ro de la R eal
Academia de la H ist oria siguen siendo un imp ort ant e ap oy o p ara
la realizació n de est udios nobiliarios, no só lo p or confirmar o
comp let ar not icias referidas p or ot ros fondos document ales, sino
t ambién p or result ar imp rescindibles p ara el conocimient o de la
realidad nobiliaria y señorial de los linajes de caballeros y
nobleza media. Su amp lísima variedad document al similar a la del
-fondo de O suna nos ofrece int eresant es not icias acerca de
concesiones regias, p at rimonio señorial, confederaciones
nobiliarias ent re ot ros t emas. Pero ain duda, dest acan sus
-hist orias genealó gicas, q ue result an imp rescindibles p ara conocer
en p rofundidad a cada uno de los linajes de est e est udio y a sus
individuos.
Por últ imo, hay q ue reseñar la irrp ort ant e ap ort ació n q ue
p ara est e t ip o de est udios sup one la p ublicació n de colecciones
document ales, así como los ap éndices q ue siemp re acomp añan los
t rabajos de F . Lay na Serrano.
4 Asimismo result a p reciso
reconocer el t rabajo desarrollado p or AM. Ló p ez G ut iérrez y M. L.
F ardo R odríguez p ara la edició n de algunos fondos del Archivo
Ducal de Medinacelii T ambién han silo de gran ut ilidad la
consult a de los cat álogos de los Archivos Ducales de Medinaceli
y F rías. ’
Con el fin de obt ener un conocimient o lo más p reciso p osible
acerca de la det ent ació n de oficios y cargos p úblicos de los
R esult aron de gran int erés p ara est a invest igació n los ip éndices Docunent ales p ublicados en los
t rabajos de LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara y sus Mendo::as en los siglos XV y XVI , Madrid, 1 94 2
e H ist oria de la villa condal de Cifuent es, Madrid, 1 955.
LÓ PE Z G U T E I R R E Z , Al. , ~ Docurnent ació n señorial y concejil del señorío de Cogolludo en el Archivo
Ducal de Medinaceli ( 1 1 76-1 530) ‘, H ist oria I nst it uciones Document o;, 1 0, Sevilla, 1 983, Pp . 1 57-2 50 y PAR DO
R O DR íG U E Z , NL. Document ació n del condado de Medinaceli 1 365-1 4 51 1 , Soria, 1 993.
G O NZ ALE Z MO R E NO , J . Cat álogo del Archivo G eneral del la :asa Ducal de Nedinaceli, Sevilla, 1 979,
Cat álogo de document os de la villa de Medinacelí ex ist ent es en el Archivo Ducal de Medinaceli, Soria, 1 972 ,
Cat álogo del Archivo G eneral de la Casa Ducal de Medinaceli, Sevilla, 1 973 y Serie document al esuañola
,
Sevilla, 1 977, y LE Ó N T E LLO , P. y PE ÑA NAZ AR U E LA, I nvent ario del Archivo de los dunues de F rías, 3 vols,
Madrid, 1 955, 1 967 y 1 973.
23
Puentsa y Bibliografía.
miembros de est os linajes, su p art icip ació n en los
acont ecimient os p olít icos más relevant es y su dest reza e
int ervenció n en los hechos de armas, así como analizar sus
relaciones p ersonales con la monarq uía, se realizó un ex haust ivo
seguimient o de est os p ersonajes objet o de est udio p or las
Cró nicas de los monarcas cast ellanos: Alfonso XI , Pedro 1 ,
E nriq ue I I , J uan 1 , E nriq ue I I I , J uan I I I , E nriq ue I V y los R ey es
Cat ó licos. ’
Las recient es reflex iones sobre la conveniencia de p rest ar
at enció n al individuo y a su realidad mt s p rivada, det erminó q ue
se p rocediese a la reconst rucció n de las hist orias genealó gicas
de est os linajes. E n est e p roceso además de las ap ort aciones
document ales, result aron de gran valor los ret rat os, q ue F ernando
del Pulgar realizó de ciert os p ersona: es nobles,~ así como la
consult a de obras q ue se cent raron en el est udio de est as
familias nobiliarias? T ambién la t radicional consult a de
genealogias y los dat os p rop orcionados p ir t rabajos más recient es
cent rados en est os linajes,’
0 cont ribuy eron de forma decisiva a
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24
Nobleza y Seiforlos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV> -
t ener un conocimient o bast ant e p reciso de est a nobleza local.
E n los últ imos años el est udio de los sist emas de p arent esco
y las est ruct uras de p oder de la noble::a ha cobrado un not able
p rot agonismo y han sido objet o de múlt ip les consideraciones. Por
ello, cont amos con una comp let ísinia bibliografía y una
met odología muy p recisa p ara abordar el análisis de est os
asp ect os, result ando de ex t raordinario valor las ap ort aciones de
1 . Beceiro Pit a, M. C. G erbet , W C. Q uint anilla R aso y R afael
Sánchez Saus. ” No obst ant e, debemos p recisar q ue al p rofundizar
en el conocimient o de los símbolos de reconocimient o de la
nobleza ha sido necesario consult ar una bibliografía más
esp ecífica p ara asp ect os t ales como la heráldica,
1 2 el solar y
el ent erramient o familiar” o los may orazgos. ’4
LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara y sus Mendozas en 1 03 siglos XV y XVI , Madrid, 1 94 2 , MI T R E
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de Soria y su p rovincia, Madrid, 1 973
2 5
ruentes y BiblIografia.
E n est a invest igació n además de la est ruct ura familiar
ex t ensa rep resent ada p or el linaje, se ha p rest ado at enció n al
est udio de la familia cony ugal, conl:ando, en est a ocasió n,
t ambién con las reflex iones y las p at it as met odoló gicas de 1 .
Beceiro y R . Có rdoba, M. C. Q uint anilla R aso y R afael Sánchez
Saus, así como las de A. G uerreau-J alabert . ’
5
A p esar de q ue la est ruct ura familiar de la nobleza se
sust ent aba en p rincip ios de p rimogenit ira y masculinidad, se ha
const at ado q ue ot ros miembros del li. naje p odrían cobrar un
esp ecial p rot agonismo. Por ello, se ha abordado el est udio de las
cap acidades y limit aciones de la mujer noble, así como el p ap el
desemp eñado p or los ancianos, niños y solt eros en el seno del
linaje, cont ando con las ap ort aciones ent re ot ros de 1 . Beceiro
y MW . Q uint anilla R aso. ’6 Asimismo al referirnos a los vínculos
de p arent esco figurado, q ue la nobleza e3t ableció con sus criados
y con ot ros miembros de su mismo est ado, result an de sumo int erés
los t rabajos de 1 . Beceiro, M. A. Ladero Q uesada, D. C. Morales,
W C. Q uint anilla R aso y M. I . Val Valdivieso, ent re ot ros. ”
Sin duda, la nobleza cast ellana bajomedieval se caract eriza
p or su p art icip ació n en el p oder y p or el relevant e p rot agonismo
p olít ico alcanzado, siendo est e uno de los asp ect os mejor
‘~ CLAVE R O , E . May orazgos. Prop iedad feudal en Cast illa ( [ 369-1 836) , Madrid, 1 974 y MO R E NO NÚ ÑE Z ,
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26
Nobleza y Sehorlos en la Castilla Centro-Oriental en la flaja Edad Media taiglos XIV y XV) -
est udiados p or la hist oriografía más recient e. Por t ant o,
disp onemos de una amp lia bibliografía cent rada en el conocimient o
de la p art icip ació n de la nobleza cast ellana en los ámbit os de
p oder p olít ico. Así result an de gran valor las ap ort aciones de
I t A. Ladero Q uesada, E . Mit re F ernández, J . M. Monsalvo Ant ó n,
D. C. Morales Muñiz, W C. Q uint anilla R aso, 1 ,. Suárez F ernández,
así como las de M. J . G arcía Vera.
1 ”
A p art ir de las not icias ap ort adas p or las Cró nicas de
Alfonso XI y Pedro 1 de Cast illa, se abcrdó el est udio del p ap el
p olít ico y la p art icip ació n en el p oder de los caballeros
asent ados en la comarca en el siglo XI V. Asimismo, result aron de
gran valor las ap ort aciones de 5. de Mox ó y L. Suárez F ernández
p ara el conocimient o de la sit uació n p clít ica de est a ép oca. ’”
E n el análisis del desemp eño de los oficios p úblicos y la
p art icip ació n en las inst it uciones de gobierno y administ ració n
del reino bajo la dinast ía T rast ámara además de las not icias
ex t raidas de la consult a de los fondos document ales y ot ras
fuent es narrat ivas, result aron de sumo int erés las ap ort aciones
de los t rabajos consult ados, q ue no:a p ermit ieron t ener un
conocimient o más p reciso acerca de las caract eríst icas y
‘“ LADE R O Q U E SADA, MA. “ E l sist ema p olít ico de la monasq uía cast ellana de los R ey es Cat ó licos:
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27
Fuente, y Bibliografía.
comp et encias inherent es al cargo u oficio est imado.
2 0
Los t rabajos de L. Suárez F ernández, E . Mit re F ernández y
I t A. Ladero q ue se han cent rado en el est udio del ámbit o p olít ico
de la dinast ía T rast ámara, resalt ando el p rot agonismo de la
nobleza, nos han p ermit ido sit uar a los niembros de est os linajes
en los escenarios p olít icos y bélicos e:i los q ue p art icip aron. 2 1
E n la segunda p art e de est a t esis se aborda el est udio de
la ex p ansió n señorial en la Baja E dad Media p or est a comarca de
la Cast illa Cent ro-O rient al. No obst ant e, la necesidad de
est ablecer una ap rox imació n geo-hist ó rica del t errit orio, q ue
sirviese p ara definir el ámbit o esp acial sobre el q ue se cent ra
la invest igació n, al t iemp o q ue ofreciese una visió n acerca de
la evolució n del régimen jurisdiccionaZ . en est as t ierras desde
la Reconquista hasta el siglo XI V, det erminó la consult a de
fuent es document ales y narrat ivas, así como la de est udios y
t rabajos q ue p udiesen ofrecer informació n al resp ect o.
Sin duda, es p reciso realizar una valoració n muy p osit iva
de los dat os ap ort ados p or los Censos de Població n p rocedent es
de las Averiguaciones de Vecindario realizadas en el siglo XVI
y conservadas en el Archivo G eneral de Simancas,2 2 las not icias
20 BE R MU DE Z AZ NAR . E l asist ent e real en los concejos cast ellanos bajornedievales” , Act as I I
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cast ellana en la Baja E dad Media, Valladolid, 1 982 .
21 LADE R O Q U E SADA, N. A. Los R ey es Cat ó licos: La Corona la unidad de E sp aña~ Valencia, 1 989 y
Cast illa y la conq uist a del R eino de G ranada, Valladolid, 1 967 y 2 E d. 1 987, MI T R E F E R NANDE Z , E . E volució n
de la nobleza en Cast illa bajo E nriq ue I I I , Valladolid, 1 967, SI AR E Z F E R NANDE Z , L. Nobleza y monarq uía
.
Punt os de vist a sobre la hist oria cast ellana del siglo XV, Valladilid, 1 959, H ist oria del reinado de J uan
1, T omo 1 , Madrid, 1 977, Los T rast ámara de Cast illa y Aragó n en el siglo XV, en la H ist oria de E sp aña
,
dirigida p or R . Menéndez Pidal, T omo XV, Madrid, 1 964 , La E sp aña de los R ey es Cat ó licos ( 1 4 74 -1 51 6) , en la
H ist oria de E sp aña, dirigida p or R . Menéndez Pidal, T omo XVI I , vol 1 , Madrid, 1 966, Los T rast ámara y los
R ey es Cat ó licos, Madrid, 1 985 y Cast illa, el Cisma y la Crisis ccnciliar, Madrid, 1 960.
22 Las Averiguaciones de Vecindario de la p rovincia de G u~ . dalajara realizadas ent re 1 52 7 y 1 52 8 se
encuent ran en el A. G . S. en Cont adurías G enerales, Leg, 768, mienlras q ue las corresp ondient es a los años
1 587 y 1 594 de las p rovincias de Madrid, G uadalajara, Soria y Cuen:a, así como de los obisp ados de Sigúenza
y Cuenca y del arzobisp ado de T oledo, fueron p ublicadas p or G ’) NZ ALE Z , T . Censos de p oblació n de las
28
Nobleza y Ssflorios en la Caatilla CsrtrnOrisnt*l en la Baja Eñe> Nadie (siglos XIV y XV) -
extraidas de la consulta de las Relaciones Topográficas de Felipe
II de las provincias cJ e Guadalajara, Madrid y Cuenca,
23 del
Manuscrito de la Renta del Tabaco,24 así. como del Diccionario de
P. Madoz en el proceso de definición leí ámbito geográfico de
estudio?’
T ambién result aron muy út iles las ap ort aciones de F . J .
Aguado González para tener un conoDimiento preciso de la
geografía administrativa castellana a fines del Medievo, así como
las de J . Alonso F ernández y A. Herrera Casado acerca de las
características naturales de estas tierras.2’
Asimismo, para el estudio de la evolución histórica de la
comarca desde la Reconquista hasta el inicio del siglo XIV, han
sido de gran valor las aportaciones de J . Cat alina G arcía, T .
Minguela, J . G onzález, F . Lay na Serrano, C. Mignot , A. H errera
Casado, J.M. Nieto Soria, M.E. Espoille de Roiz, P. Martín
T aboada y 5. de Mox ó . 2 ’
p rovincias y p art idos de la Corona de Cast illa en el siglo XVI , ~ adrid, 1 82 9.
23 CAT ALI NA G AR CÍ A, 3 y PE R E Z VI LLAMI L, M. R elaciones T oográficas de los oueblos de la p rovincia
de G uadalajara, p ublicadas en el Memorial H ist ó rico E sp añol, T onos 4 1 -4 7, Madrid, 1 903-1 91 5, VI ÑAS ME Y ,
R elaciones H ist ó rico-G eográficas-E st adíst icas de los Pueblos de E sp aña hechas a iniciat iva de F elip e I I
.
Provincia de Madrid, Madrid, 1 94 9 y Z AR CO CU E VAS, 3. R elaciones de Pueblos del O bisp ado de Cuenca, E d. I t imás
F ernández R amírez, Cuenca, 1 983,
24 La fot ocop ía corresp ondient e a la p rovincia de G uadala~ ara del Manuscrit o de la R ent a del T abaco
me lo ent regó la Dra. M. Luisa Villalobos durant e la realizació r del Curso de Doct orado: Cart ografía del
R égimen Señorial.
25 MAPO Z , 9. Diccionario gep orafico-est adíst ico-hist orio, de E sp aña y sus p osesiones de ult ramar
,
madrid, 1 84 7, T omo VI I I .
26 AG U ADO G O NZ ALE Z , F . 5. “ F uent es p ara el est udio de h geografía administ rat iva y dist ribució n
de la p oblació n en la Corona de Cast illa en la segunda mit ad del siglo XV: las relaciones de p ueblos p ara
el cobro del p edido” , Anuario de E st udios Medievales, 1 6, Barcelona, 1 986, p p . 4 65-4 80. ALO NSO F E R NÁNDE Z ,
J . G uadalajara: Camp iña, oáramos y serranías, Madrid, 1 976 y ( E R R E R A CASADO , A. Cró nica y Q uía de la
~ rovincia de G udala jara, G uadalajara, 1 983.
27 CAT ALI NA G AR CfA 3. La Alcarria en los p rimeros siglcs de su R econq uist a, G uadalajara, 1 897 y
además de p ublicar R elaciones T op ográficas de los Pueblos de la p rovincia de G uadalajara incorp oró a las
mismas unos Aument os result ado de sus invest igaciones en est a comE rca, MI NG U E LA, 1 , H ist oria de la dió cesis
de Sigúenza, Madrid, 1 91 0, LAY NA SE R R ANO , F . Los cast illos de G uhdalajara e H ist oria de G uadalajara y sus
MeMoras en los siglos XV y XVI , G O I I Z AI J E Z , 3, R ep oblació n de ( ast illa-t a I hieva, T omo 1 , Madrid, 1 91 5,
MI G NO T , C. “ La evolució n de la est ruct ura jurisdiccional en la reg:ó n alcarreña ( ss. XI -XV) “, H isp ania, LVI ,
1 986, p p . 2 4 5-2 82 , H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y guía de la Prp ’incia de G uadalajara, NI E T O SO R I A, 3M.
“ E q uip amient o econó mico de una sede ep iscop al cast ellana de nueva creació n: Cuenca 1 1 80-1 2 80” y E SPO I LLE
DE R O lE , ME . “ R ep oblació n de la t ierra de Cuenca, siglos XI I al XVI ” , Act as de 1 Svmoosio I nt ernacional
de H ist oria de Cuenca. Cuenca y su t errit orio en la E dad Media, 1 9( 2 , p p . 31 1 -34 0 y 2 05-2 4 1 , MAR T Í N T ABO ADA,
P. U rbanismo medieval y renacent ist a en la p rovincia de G uadalajara: Sig~ enza un ejemp lo singular, Madrid,
1 990.
29
Puentes y Bibliografla.
Al ser los señoríos nobiliarios cast ellanos en la Baja E dad
Media objet o de múlt ip les est udios y muy diversas
consideraciones, cont amos con una amp lísima bibliografía, así
como de una met odología muy p recisa p ara abordar el análisis de
la const it ució n y organizació n de los dominios señoriales en los
siglos XI V y XV. No obst ant e, result an de gran valor las
ap ort aciones de 1 . Beceiro, M. A. Ladero Q uesada y M. C.
Q uint anilla R aso, p ara t ener un conocimient o más p reciso de la
organizació n int erna de est os est ados.
2
Las haciendas señoriales p or su comp leja organizació n y la
imp ort ancia de sus ingresos ha suscit ado gran int erés en la
hist oriografía recient e, result ando muy :Lnt eresant es los est udios
de M. A. Ladero Q uesada y M. C, Q uint anilla R aso no só lo p or
p rofundizar en su conocimient o, sino p or ap ort ar crit erios p ara
la clasificació n de est os t ribut os. ”
T ambién result an de gran int erés p ara el est udio de est os
dominios señoriales las reflex iones ap ort adas p or M. J . Lop O t in
y F . Mazo sobre la ex p lot ació n de los recursos nat urales de los
mismos, al abordar el análisis de sus act ividades econó micas. ”
Asimismo, considerando la imp ort ancia p ::est ada al est udio de las
fort unas p at rimoniales de la nobleza, cont amos con las
ap ort aciones met odoló gicas y las reflex iones de E . Cabrera, A.
F ranco Silva, E . G onzález Cresp o, F . Mazo, P. Molina y R . Pérez
Bust amant e p ara abordar el análisis del p at rimonio de est os
linajes en las villas y lugares de su señorío, así como en sus
p rox imidades 31
28 BE CE I R O PI T A, 1 . “ Los est ados señoriales como est ruct ura de p oder en la Cast illa del siglo XV” ,
R ealidad e imágenes del p oder. E sp aña a fines de la E dad Media, Coord. A. R uq uoi, Valladolid, 1 988, p p . 2 93-
32 3, LADE R O Q U E SADA, MA. ‘E nsay o sobre la hist oria social en Andalucía en la Baja E dad Media y los mot ivos
de su p redominio arist ocrát ico’, 1 Coloq uio de H ist oria Medieval Andaluza, Có rdoba, 1 982 , Pp . 2 1 9-2 4 4 y
Q U I NT ANI LLA R ASO , MC. Nobleza y señoríos en el R eino de Có rdoba, La Casa de Aguilar < siglos XI V y XV)
,
Có rdoba, 1 979.
29 LADE R O Q U E SADA, M. A. ‘R ent as condales en Plasencia < 1 4 S4 -1 4 88) ’, H omenaje al Prof. Lacarra, I V,
Z aragoza, 1 977, p p . 2 35-2 65 y Q U I NT ANI LLA R ASO , MC. “ H aciendas señoriales en el R eino de Cast illa a fines
de la E dad Media” , H ist oria de la hacienda esoañola. ép ocas ant iaua y medieval, Madrid, 1 982 , p p . 767-798
y “ H aciendas señoriales andaluzas a fines de la E dad Media” , Act as I I Coloq uio de H ist oria Medieval
Andaluza, Sevilla, 1 982 , PP. 53-65.
30 LO P O T I N, M. J . “ Los Sudñiga, señores de Cap illa: el int erés de una familia noble p or el
ap rovechamient o de los recursos de su señorío < siglos XV y XVI ) ” , Señorío y F eudalismo en la Península
I bérica, I I I , Z aragoza, 1 993, Pp . 359-378 y MAZ O , E . “ Prop iedad régimen de ex p lot ació n en la T ierra de
Barros a fines de la E dad Media’, E n la E sp aña Medieval, I I I , marid, 1 982 , Pp . 81 -1 08.
“ CABR E R A, E . “ La fort una de una familia noble a t ravés de un invent ario de mediados del siglo XV” ,
H ist oria I nst it uciones Document os, 2 , Sevilla, 1 975, p p . 9-4 2 , F R I NCO SI LVA, A. “ Bienes, rent as y vasallos
del señorío de Villafranca del Bierzo al t érmino del siglo XV’, Archivos Leoneses, 69, Leó n, 1 981 , p p . 39-72
y ‘La herencia p at rimonial del gran Cardenal de E sp aña don Pedro G onzález de Mendoza’, H ist oria
I nst it uciones Document os, I X, Sevilla, 1 983, p p . 4 53-4 91 , G O NZ ÁLE Z CR E SPO , E . “ E l p at rimonio de los Velasco
a t ravés del Libro de las Behet rías. Cont ribució n al est udio de la iscalidad señorial’, Anuario de E st udios
30
Nobleza y naBorías en la Caetilla C•ntro-Oriental en la Baja EdaC Media (siglo. XIV y XV).
E st a invest igació n t ambién ha q i. erido incidir en t emas
relacionados con la simbologia y ment alidad nobiliarias, al
considerar la imp ort ancia de la t oma de p osesió n de una villa o
lugar en señorío p or un noble, cont ando con las reflex iones q ue
sobre la t ranscendencia de est e cereraonial han alcanzado 1 .
Beceiro y M. C. Q uint anilla R aso.
32
E n el est udio de los p rincip ales dominios señoriales
const it uidos en est a comarca desde finales del siglo XI I I hast a
el advenimient o de la dinast ía T rast ámara han result ado de gran
valor los t rabajos de E . Lay na Serrano, A. H errera Casado, 5. de
Mox ó , así como los Aument os q ue J . Cat alina G arcía añadió a la
p ublicació n de las Relaciones Topográficas de Felipe II, p uest o
q ue han comp let ado y confirmado las not icias ex t raidas de las
fuent es document ales y narrat ivas, t eniendo p ara est e asp ect os
de la invest igació n gran relevancia lcs dat os de la Colecció n
Salazar y Cast ro de la R eal Academia dc la H ist oria. 33
Sin duda, p ara el conocimient o de la const it ució n y
organizació n de los dominios señoriales de la nobleza
t rast amarist a han result ado de gran valor las not icias ap ort adas
p or las secciones de O suna y Diversos: T ít ulos y F amilias del
Archivo H ist ó rico Nacional, así como -or las obt enidas en el
Archivo G eneral de Simancas de los fondos de Cont adurías
G enerales, Mercedes y Privilegios, Cámara de Cast illa: Personas
y Pueblo y del R egist ro G eneral del Sello y de la Colecció n
Salazar y Cast ro de la R eal Academia de la H ist oria.
No obst ant e, t ambién han sido muy ut iles las ap ort aciones
de A. J . Ló p ez G ut iérrez y M. L. Pardo R odríguez sobre los fondos
Medievales, 1 6, Barcelona, 1 986, p p . 2 39-2 50, MAZ O , F . “ E l p at rimorio de los señores de F eria en Andalucía’,
Act as 1 Coloq uio de H ist oria Medieval Andaluza, Có rdoba, 1 982 , p J > . 2 07-2 1 7, MO LI NA, P, “ La formació n del
p at rimonio de los señores de Moy a’, E n la E sp aña Medieval, 1 2 , madrid, 1 989, p p . 2 85-304 y PE R E Z BU ST AMANT E ,
R . “ I nvent ario de los bienes raices de doña Leonor de la Vega’, R evist a de Archivos, Bibliot eca y Museos
,
LXXXI , Madrid, 1 978, p p . 73-1 04 .
32 BE CE I R O PI T A, 1 , “ La imagen del p oder feudal en las t omas de p osesió n bajomedievales
cast ellanas” , St udia H ist orica. H ist oria Medieval, 2 , Salamanca, 1 984 , p p . 1 57-1 62 y Q U I NT ANI LLA R ASO , MC.
“ Cont enidos e imágenes de p oder nobiliario en la Mont illa Bajomedieval” , I I Congreso de Profesores
I nvest igadores, Có rdoba, 1 988, Pp .
~ CAT ALI NA G AR CfA, 3. R elaciones T op ográficas de los nueblos de la p rovincia de G uadalajara
,
Memorial H ist ó rico E sp añol, T omos 4 1 -4 7, Madrid, 1 903-1 91 5, LAY NA E R R ANO , E . Los cast illos de G uadalajara
,
Madrid, 1 933, H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y G uía de la Provincia de G uadalajara, G uadalajara, 1 983 y MO XO ,
5. de, ‘La sociedad en la Alcarria durant e la ép oca del Arcip re3t e” , Bolet ín de la R eal Academia de la
H ist oria, CLXXI , 1 974 , p p . 93 y ss y “ E l auge de la burocracia cast ellana en la Cort e de Alfonso XI . E l
Camarero F ernán R odríguez de Pecha y su hijo el T esorero F ernánde2 Pecha” , H omenaje a don Agust ín Millares
Carlo, I I , Madrid, 1 975, p p . 1 1 -4 2 .
31
Puentee y Bibliografía.
del Archivo Ducal de Medinaceli
3 o los est udios de F . Lay na
Serrano, A. F ranco Silva, o R . Pérez Bust amant e,” ent re ot ros,
sobre los Mendoza, p ara lograr det erminar los p rocesos de
const it ució n de est os est ados, la p roy c~ cció n del p oder señorial
y la conformació n de las fort unas p at rimoniales de est os linajes
en est os ámbit os. Asimismo, las Relaciones Topográficas y las
ap ort aciones de A. H errera Casado har cont ribuido p ara p oder
p recisar las act ividades econó micas y la organizació n int erna de
est os concejos señoriales. 3’ Además al cont ar con est udios como
los de ¿Y . Cast año y F . Cant er¿ ha sido p osible reflejar la
imp ort ant e p resencia de comunidades judías en est os t érminos
señoriales. 3’
E n definit iva, est a invest igació n se sust ent a en las
imp ort ant es ap ort aciones de las fuent es document ales y
narrat ivas. Asimismo, la imp ort ant e bibliografía consult ada,
habida cuent a de la gran diversidad de asp ect os abordados p or
est a t esis doct oral, nos ha p ermit ido est ablecer y definir los
asp ect os met odoló gicos, así como comp let ar y confirmar las
not icias ex t raidas de la consult a de las fuent es referidas.
“ LÓ PE Z G U T I E R R E Z , AD. “ Document ació n señorial y concejil del señorío de Cogolludo en el Archiv:
Ducal de Medinaceli < 1 1 76-1 530” , H ist oria I nst it uciones Document o~ , 1 0, Sevilla, 1 983, p p . 1 57--2 50:1 PAR N
R O DR Í G U E Z , ML. Document ació n del condado de Medinaceli ( 1 365-1 4 i4 1 , Soria, 1 993,
“ F R ANCO SI LVA, A. “ E l adelant ado de Cazorla don Ped:7o H urt ado de Mendoza. F ormació n de sus
señoríos en t ierras de G uadalajara” , G ades, 1 1 , Cádiz, 1 983, p p . 1 1 5-1 59 y “ La herencia p at rimonial del G ra:
Cardenal de E sp aña don Pedro G onzález de Mendoza” , alil. ori I nst it uciones Document os, Sevilla, I X, 1 983
p p . 4 53-4 91 , LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara y sus M?ndozas en los siglos XV y XVI , 4 voL
Madrid, 1 94 2 y PE R E Z BU ST AMANT E , R . E l marq ués de Sant illana. Biogvafía y document ació n, Sant illana del Mar
1 983.
‘‘ CAT ALI NA G AR CÍ A, 3. y PE R E Z VI LLAMI L, M. R elaciones T op ográficas de los p ueblos de la Provincia
~ jfl~ jdalaara, Memorial H ist ó rico E sp añol, T omos 4 1 -4 7,Madrid, 1 S03-1 91 5, VI ÑAS ME Y , R elaciones H is:ó ricc-E T  1 w 4 38 1 90 m 52 6 1 90 l S BT  
geográficas-est adíst icas de los oueblos de E sp aña hechas p or iniciat iva de F elip e I I . Provincia de ~ adrid
,
Madrid, 1 94 9 y Z AR CO CU E VAS, 3, R elaciones de p ueblos del O bisp adc de Cuenca, R ed. Dimás F ernández R amírez
Cuenca, 1 983. H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y G uía de la Provincia le G uadalajara, G uadalajara, 1 983,
~‘ CANT E R A BU R G O S, F . y CAR R E T E PAR R O NDO , C. “ La ] udería de Buit rago” y “ La judería de H it a’
Sefarad, 32 , Madrid, 1 972 , Pp . 3-87 y p p . 2 4 9-305 y CAST ANO G O NZ ÁLE Z , 3. Las comunidades judías en el
obisp ado de Sigdenza en la Baja E dad Media: T ransformació n y disgregació n del judaismo en Cast illa a fines
del Medievo, Madrid, 1 1 94 , U niversidad Comp lut ense, T esis Poct oril I nédit a.
32
Nobleza y Ssfiorioe en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad ~sdia <siglos XIV y XV>
1. PUENTES DOCUMENTALES.-
1.1. ARCHIVO GENERAL DE SIMANCA&-
a. E scribanía May or de las R ent as
- Q uit aciones de Cort e
- Mercedes y Privilegios
b. Cámara de Cast illa
- Pueblos
- Personas
c. R egist ro G eneral del Sello
1.2. ARCHIVO HISTORICO NACIONAL.-
a. O suna
b. Diversos: T ít ulos y F amilias
1.3. BIBLIOTECA DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.-
Colecció n Salazar y Cast ro
1.4. BIBLIOTECA NACIONAL.-
Secció n de Manuscrit os
1 . 5. AR CH I VO PR O VI NCI AL DE G U ADALAJ AR A.
1.6. ARCHIVO MUNICIPAL DE CIFUENTES.-
33
Puentes y Bibliografía.
2. REPERTORIODE FUENTES.-
CARANDE, R y CARRIAZO, J. de M. El Tumbo de los Reyes Católicos
del Concejo de Sevilla, 5 vols, Sevilla, 1 968-1 971 .
Censos de población de las provincias y partidos de la Corona de
Castilla en el siglo XVI, Publicado p or T omás G onzález, Madrid,
1 82 9.
GONZALEZ MORENO, J. Catálogo del Archivo General de la Casa Ducal
de Medinaceli, Sevilla, 1 979.
CONZALEZ MORENO, J. Catálogo de documentos de la villa de
Medínaceli existentes en el Archivo Ducal de Medinaceli, Soria,
1972.
GONZALEZ MORENO, J . Catálogo del Archivo General de la Casa Ducal
de Medinacelli, Sevilla, 1 973.
GON7 .ALEZ MORENO, J. Serie documental española, Sevilla, 1 977.
LEÓN TELLO, P y PENA MAZARJJELA. Inventario del Archivo de los
Duques de Frías, 3 vols, Madrid, 1 955, 1 967 y 1 973.
Memorias de Enrique IV de Castilla, Colecció n Dip lomát ica,
Madrid, R eal Academia de la H ist oria, 1 81 3.
TORRES FONTES, ¿Y. Itinerario de Enrique IV de Castilla, Murcia,
1955.
34
Nobleza y Seflorína en la Castilla Cantro-orisotal en la Sala ada) Media (siglos XIV y XV> -
3. CRÓNICAS Y FUENTES NARRATIVAS.-
BARRIENTOS, L. Refundición de la Cró nica del H alconero, E d. J uan
de Mat a Carriazo, Madrid, 1 942.
BENAVIDES. Memorial de Fernando IV de Castilla, Madrid, 1 860.
BERNALDEZ, A. Memorias del reinado de los Reyes Católicos, E d.
¿Y uan de Mat a Carriazo y Manuel G ó mez Moreno, Madrid, 1 962 .
CAR R I LLO DE H I lE T E , P. Crónica del Halconero de J uan II, E d. J uan
de Mat a Carriazo, Madrid, 1 94 6.
CATALINA GARCÍA, J. y PEREZ VILLAMIL, M. Relaciones Topográficas
de los pueblos de la provincia de Guadal2jara, Memorial H ist ó rico
E sp añol, T omos 4 1 -4 7, Madrid, 1 903-l9l! .
cHACÓN, G. Crónica de don Alvaro de Luna, Condestable de
Castilla, Maestre de Santiago, E d. ¿Y uan de Mat a Carriazo, Madrid,
1 94 0.
Crónica de Alfonso XI, Bibliot eca de Aut ores E sp añoles, T omo
LXVI , Madrid, 1 953, Pp . 1 73-392 .
m~ rfQ uE z DE L CAST I LLO , D. Comienza la hjstoría del quarto rey don
Enrique, S. L. S. F .
m~mfQuEz DEL CASTILLO, It Crónica del rey don Enrique cuarto de
este nombre, Bibliot eca de Aut ores E sp añoles, T omo LXX, Madrid,
1 953, Pp . 97-2 2 2 .
LOPEZ DE AYALA, P. Crónica de Enrique LEí, Colecció n de Cró nicas
y Memorias de los R ey es de Cast illa, T omo I I , Madrid, 1 780, Pp .
1 -1 2 1 .
LÓPEZ DE AYALA, P. Crónica de Enrique lEí, Colecció n de Cró nicas
y Memorias de los R ey es de Cast illa, T omo I I , Madrid, 1 780, Pp .
34 5-584 .
LÓPEZ DE AYALA, P. Crónica de Juan 1, Colecció n de Cró nicas y
Memorias de los R ey es de Cast illa, T orno I I , Madrid, 1 780, Pp .
1 2 3-34 4 .
LÓPEZ DE AYALA, P. Crónica de P edro 1 dc Castilla, Bibliot eca de
Aut ores E sp añoles, T omo LXVI , Madrid, L953, PP. 393-593.
PALENCIA, A. Crónica de Enrique IV, E d. Paz y Melia, Madrid,
1 973.
PULGAR, P. del. Claros varones de Castilla, E d. R . T at e, Madrid,
1 985.
35
ruentes y Bibliogratia.
PULGAR, F. del. Crónica de los señores Reyes Católicos don
Fernando y doña Isabel de Castilla y Aragón, E d. J uan de Mat a
Carriazo, Madrid, 1 94 3.
VALERA, D. Crónica de los Reyes Católicos, E d. J uan de Mat a
Carriazo, Madrid, 1 92 7.
VALERA, D. Memorial de diversas hazañas. Crónica de Enrique IV,
E d. J uan de Mat a Carriazo, Madrid, 1 94 1 .
VIlaS MEY, Relaciones Histórico-geográficas-estadístí cas de los
pueblos de España hechas por iniciativ¿ de Felipe II. Provincia
de Madrid, Madrid, 1 94 9.
ZARCO CUEVAS, J. Relaciones de pueblos del obispado de Cuenca,
R ed. Dimás F ernández R amírez, Cuenca, 1 . 983.
ZURITA, J. Anales de la Corona de Aragón, Z aragoza, 1 669.
36
nobleza y Seflorine en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad sadia (siglo. XIV y XV>
4. GENEALOGÍAS Y VARIOS.-
ATIENZA, J. Nobiliario español. Diccionario heráldico de
apellidos españoles y de títulos nobiliarios, Madrid, 1 954 .
CATALINA GARCÍA, J. Castilla y León durante los reinados de Pedro
1 , Enrique II, J uan 1 y Enrique III, Vol. 1 , Madrid, 1 891 .
CATALINA GARCíA, J. La Alcarria en los primeros siglos de su
Reconquista, G uadalajara, 1 897.
Censo de Población de España de 1 981 . Ncmenclator de la provincia
de Cuenca, I nst it ut o Nacional de E st ad! st ica, Madrid, 1 984 .
Censo de Población de España de 1 981 . Ncmenclator de la provincia
de Guadalajara, I nst it ut o Nacional de E st adíst ica, Madrid, 1 984 .
Censo de Población de España de 1 981 . Ncmenclator de la provincia
de Madrid, I nst it ut o Nacional de E st adist ica, Madrid, 1 984 .
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58
PRIMERA PARTE:
LA NOBLEZA, FORMAS DE ORGANIZACIÓN Y PAUTAS DE COMPORTAMIENTO.
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort aT nient o.
PRIMERA PARTE:
La noblezt formas de or~anizaci6n y pautas de comportamiento.-ET 1 w 81 706 m 439 706 l S BT 
Capítulo 1.-
El asentamiento de miembros de la nobleza durante la Baja Edad Media.-
1. Linajes de caballeros en el siglo XIV.-
1.1. Orozco.
1.2. Pecha.
1.3. Valdés.
1.4. Biedma-Coronel.
2. Linajes de origen portugués.-
2.1. Silva.
2.2. Acufía.
3. Grandes títulos asentados en este territorio.-
3.1. Mendoza.
3.2. De La Cerda.
Capítulo II.-
Sistemas de parentesco y estructuras de poder.-
1. El linajes y sus símbolos de poder y recc’nocimiento.-
1.1. Apellido y onomástica.
1.2. Blason.-
1.2.1. La heráldica entre los caballeros.
1.2.2. Escudos de armas de la nobleza titulada.
1.3. Solar familiar.-
1.3.1. Casas principales de lo:; linajes asentados en esta comarca en el
siglo XIV.
1.3.2. Palacios y castillos de ]a nobleza titulada.
60
Nobleza y Señodos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E did Media ( siglos XI ? y XVI .
1.4. Enterramiento familiar.-
1.4.1. Enterramientos familiares de los linajes de caballeros.
1.4.2. Enterramientos y usos funerarios de los linajes portugueses
asentados en estas tierras.
1.4.3. Los panteones de los grandes títulos.
1.5. Pariente Mayor y Mayorazgo.-
1.5.1. Mayorazgos establecides por los linajes de caballeros.
1. 5. 2. EJ mayorazgo de los condes de Cifuentes.
1.5.3. Mayorazgo de Buendfa.
1. 5. 4. Mayorazgos instituidos por la Casa de Mendoza.
1.5.5. Mayorazgo de los condes de Medinaceli.
1.6. Títulos Nobiliarios.
2 . La célula conyugal.-
2. 1. La incidencia del matrimonio y el celibato eclesiástico en estos
linajes.
2.2. Política matrimonial.-
2.2.1. Estrategias matrimoriales de la nobleza local hasta el
advenimiento de los Trastámaras.
2.2.2. Estrategias matrimoniales de la nobleza de esta comarca bajo la
dinastía Trastámara.
2.3. Contratos y Capitulaciones.
2.4. Dotes y Arras.-
2.4.1. Dotes y arras entre la nobleza cortesana.
2.4.2. Composición de las dotes y arras en la alta nobleza.
2.5. Desposorios y Nupcias.
2.6. Niveles de Fecundidad.-
2.6.1. Hijos legítimos.
2.6.2. Bastardos y legitimados.
61
La nobleza, t onas de organización y p aut as de comp ort amient o.
2.7. Situaciones especiales en la sólida estructura familiar nobiliaria.-
2.7.1. Capacidades y limitaciones de la mujer en el grupo
nobiliario.
2.7.2. Ancianos, solteros y niños.
2.8. Otros vínculos de parentesco.
2.8.1. Los criados.
2.8.2. Confederaciones nobiliarias.
Capitulo III.-
Papel político y participación en el poder.-
1. Papel políticoy participación en el poder de los caballeros asentados en lacomarca
en el siglo XIV.-
1.1. La destacada posición de don Fernán Rodríguez de Pecha y su
familia.
1.2. La activa participación política le Alfonso Fernández Coronel, señor de
Mondéjar y Torija, durante los reinados de Alfonso XI y Pedro 1.
1.3. El ascenso y ocaso de don Iñigo López de Orozco.
1.4. Primeros indicios de participación política de don Pedro González de
Mendoza.
1.5. La discreta presencia del señor < le Belelia en los ámbitos de poder de esta
época.
2. Papel político y participación en el podc~r bajo la dinastía de los Trastámara.-
2.1. Desempeño de oficios públicos y participación en las instituciones de
gobierno y administración del reino. -
2.1.1. Participación en la organicación de la Casa y Corte de la
dinastía Trastámara.
62
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
Cancillería Real.
Ejército.
Delegados regios c n la administración territorial
2.1.2.
2.1.3.
2.1.4.
Castilla.
2. 1. 5. Participación en el Consejo Real.
2.1.6. Participación en la diplomacia castellana
representación de la monarquía ante otras instituciones.
2.1.7. Participación en el gob [erno municipal.
2. 1.8. Dignidades eclesiásticai.
2.2. Participación en los principales acontecimientos políticos.-
2 . 2 . 1 .
Juan 1
2.2.2.
2.2.3.
2.2.4.
de
y
Participación política b¿jo los primeros Trastámaras: Enrique II,
y Enrique III.
Reinado de Juan 11.
La política nobiliaria en tiempos de Enrique IV.
Reinado de los Reyes Católicos.
2.3. La nobleza en las actividades bclieas.-
2.3.1.
2.3.2.
2 . 3. 3.
Juan II.
2.3.4. La guerra contra Aragón en el reinado de Juan II.
2.3.5. Expediciones sobre el Reino de Granada durante el
Enrique IV.
2.3.6. Guerra de Sucesión cautellana.
2.3.7. Conquista del reino de Granada.
Guerra civil entre Pedro 1 y Enrique de Trastámara.
La nobleza en la Guerra de Sucesión portuguesa.
Las campanas contra los musulmanes en tiempos de
reinado de
2.4. Relaciones cortesanas.-
2.4.1.
2.4.2.
Monarquía y nobieza cortesana.
Las relaciones de la al ~anobleza con los monarcas.
Conclusiones.-
63
La nobleza, t ornas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1. EL ASENTAMIENTO DE MIEMBROS DE LANOBLEZADURANTE LABAJA EDAD
MEDIA.-
R ecient ement e ent re los hist oriadores se viene reflex ionando
acerca de la conveniencia de p rest ar una may or at enció n al individuo
como objet o p rimordial de est udio. Precisament e, haciéndonos eco de
est as consideraciones y est imando necegario un det allado conocimient o
de los p rot agonist as p rimero, comenzando p or sus circunst ancias más
p rivadas, p ersonales, domést icas y familiares, p ara q ue con
p ost erioridad, sobre est as p remisas se p uedan abordar ot ros asp ect os,
hemos p rocedido a la reconst rucció n de las hist orias genealó gicas de
est os linajes y su p lasmació n en árboles genealó gicos.
Además es p reciso señalar q ue la imp ort ancia de est as
genealogías no se debe solament e a q ue nos p ermit en enmarcar a est os
p ersonajes q ue son objet o de nuest ra est imació n en su ámbit o
familiar, sino q ue a t ravés de la valLosísima informació n cont enida
en est as fuent es document ales, t ambién p odemos p rofundizar en el
conocimient o de ot ros asp ect os como las relaciones de p arent esco, las
est rat egias mat rimoniales o los índizes de nup cialidad, celibat o,
nat alidad, mort alidad infant il ent re ot ros.
Aunq ue a cont inuació n se p resent e un ex t enso est udio acerca de
est as familias nobiliarias, nuest ra invest igació n só lo se cent rará
sobre aq uellos p ersonajes q ue con sus acciones cont ribuy eron a la
ex p ansió n del régimen señorial p or t ierras de G uadalajara a fines de
la E dad Media. ’
T odos aq uellos p ersonajes q ue en el est udio genealó gico q ue a cont inuació n se p resent a, est én
señalados con un serán t enidos en consideració n, así como Sl[ 5 esp osas e hijos, en los p ost eriores
cap ít ulos de est a invest igació n,
64
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) .
1. EL ASENTAMIENTODE MIEMBROS DE LA NOBLEZA DURANTE LA BAJA EDAD
MEDIA.-
1. Linajes de caballeros en el siglos XIV.-
1 . 1 . O rozco.
1 . 2 . Pecha.
1 . 3. Valdés.
1 . 4 . Coronel-Biedma.
2. Linajes de origen portugués.-
2 . 1 . Silva.
2 . 2 . Acuña.
3. Grandes títulos asentados en este territorio.-
3.1. Mendoza.
3.2. De la Cerda.
65
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1 . LI NAJ E S DE CABALLE R O S E N EL SIGLO>11V.-
Al iniciarse el siglo XI V se p roduce un p roceso de p enet ració n
nobiliaria en est a comarca semejant e a los q ue se han observado en
ot ros ámbit os cast ellanos. Sin duda, est e fenó meno se debe al
increment o del p oder nobiliario, durant e las minorias de F ernando I V
y Alfonso XI , y al p roceso de regeneració n nobiliaria q ue acont ece
en el seno de la alt a nobleza, p or la ex t inció n de ant iguos linajes
y el auge de una nobleza de servicio D cort esana.
Así, en est as t ierras durant e est e siglo, además de los linajes
vinculados a la familia real, irrump en ot ros de caballeros como los
O rozco, Pecha, Valdés, Biedma, Corone4 o Mendoza, q ue forman p art e
del círculo más p ró x imo a los monarcas, y q ue cont riburirán a t ravés
de sus enlaces mat rimoniales y de las concesiones regias a const it uir
imp ort ant es dominios señoriales, asi. como a difundir el régimen
señorial p or est a comarca.
2
Aunq ue de sobra son conocidas las dificult ades q ue p lant ea el
est udio de est os linajes de caballeros y más aún si se t rat a del
siglo XI V, se han p odido reconst ruí. c sus H ist orias G enealó gicas,
desde su asent amient o en est as t ierras hast a su declive p ost erior.
Sin duda, se t rat a de una nobleza co:rt esana amp liament e favorecida
p or los monarcas, q ue a t ravés de alianzas mat rimoniales p rimero con
los escasos rep resent ant es de la nobleza local y luego ent re ellos,
lograron const it uir una élit e nobiliaria en el seno de la Alcarria.
Sin embargo, la G uerra Civil cast ellana marcó su ocaso dejando un
imp ort ant e vacio señorial q ue será ocuDado p or la nobleza t rast ámara.
2 MO XÓ , S, de. “ La sociedad en la Alcarria durant e la ép oca del Arcip rest e’. L. &LAJ H
2 A T omo CLXXI ,
Madrid, 1 974 , Pp . 2 31 -2 4 3 y MI G NO T , C. ‘E volució n de la est ruct va jurisdiccional en la regió n alcarreña
( siglos XI -XV> . H isp ania, LVI , Madrid, 1 986, Pp . 2 55-2 57.
66
Nobleza y Sefloríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja R iad Media ( siglos XI V y XV)
1 .1 . OROZCO.-
La ex p ansió n cast ellana q ue se p roduce como consecuencia de las
conq uist as de F ernando I I I , imp ulsé a muchos linajes de origen vasco,
ent re los q ue figura el de los O rozco, a asent arse en el int erior de
Cast illa y en concret o al Sur de Sist ema Cent ral, alejándose así de
sus solares p rimit ivos? Sin embargo, ] . a consolidació n de est e linaje
en la Alcarria se debe al mat rimonio de Lop e I ñiguez, y señor de
O rozco, con J uana R uiz, señora de H it 3 y Buit rago, y a q ue su hijo y
heredero, R uy Ló p ez de O rozco, fue el p rimer señor de H it a y Buit rago
q ue p ert enecía al linaje de los O rozci
La formació n de est e linaje de los señores del valle de O rozco,
Ay ala y T reviño se debido a q ue don G arcía Sánchez, hijo de Sancho
Ló p ez, señor de Vizcay a, y doña BlarLca o T eresa, hija del rey de
Navarra don Sancho Abarca, recibió de su t ío, I ñigo Ló p ez E zq uerra,
el señorio sobre est os lugares en conp ensació n de los derechos q ue
p udiese t ener sobre el señorio de Viz:ay ai
1.1.1. Lope Iñiguez de Orozco.-
F ue uno de los 300 caballeros q u~ p art icip é en el rep art iment o
de las conq uist as de U beda y Baeza, y aunq ue algunos genealogist as
señalan q ue se casó con doña J uana R uiz, señora de H it a y Buit rago,
la may oría considera q ue ést a fue la esp osa de su niet o. T uvo p or
hijos a:
a. Iñigo López de Orozco.
b. Mencia Iñiguez de Orozco.-
Se casó con Melén Pérez Valdés, I I señor de Beleña, hijo de
F edro Meléndez Valdés, I V señor de Valdés, y doña Sancha R uiz, señora
de Beleña y hermana de G onzalo R uiz, señor de H it a y Buit rago, hijos
ambos de R uy Mart ínez y doña U rraca, señores de H it a, Buit rago y
Beleña, así como niet os de Mart ín F ernández, señor de est as villas. ’
NO XO , 3. de. ‘La sociedad en la Alcarria . .‘p. 2 33,
R I O S CASQ U E R O , J . de los, Nemorial genealó gico, ant igiedad. origen y servicios de la Casa de
O rozco, 1 738, PP. 1 0v-li.
ibidein, p . 8.
I bidem, PP. 1 0v-lI .
67
La nobleza, formas de organizaci6n y p aut as de :omp ort amient o.
1.1.2. Iñigo López de Orozco.-’
R ico-hombre de Cast illa y ay o del rey F ernando el Sant o
p art icip ó en la conq uist a de Sevilla, así como VI señor de su casa.
F ueron sus hijos: Lop e I ñI guez, Nlart t n I ñiguez de O rozco y F ort ún
I ñiguez de O rozco. ’
1.1.3. Lope Iñiguez de Orozco.-
R ico-hombre de Alfonso X y VI I señor del valle de O rozco,
cont rajo mat rimonio con J uana R uiz, V señora de H it a y Buit rago,
sucesora de R uy G onzález, señor de est as villas y hermano de doña
Sancha R uy , señora de Beleña, mujer de Pedro Meléndez Valdés, hijos
de R uy Mart ínez y doña U rraca, así corno niet os de Mart ín F ernández,
señor de las villas de H it a, Buit rago y Beleña. De est a unió n nació
R uy Ló p ez de O rozco.
5
1.1.4. Ruy López de Orozco.-
F ue el segundo hijo de Lop e I ñig-x ¡ ez y J uana R uiz y heredó de su
madre las villas de H it a y Buit rago. E st e caballero murió luchando
frent e a los musulmanes, en la bat alla de Mart os, en 1 2 75, cuando el
arzobisp o de T oledo Sancho de Aragó n dirigía la huest e formada p or
t odos los caballeros vasallos del rey de T oledo, T alavera, Madrid y
G uadalajara. E st uvo casado con doña Mencia de Valdés> hija de J uan
F ernández de Valdés, I I I se~ íor de Beleña, y de doña T eresa Arias
Q uijada. ’ De est e mat rimonio nacieron:
a. Juan Fernández de Orozco.-
Adelant ado May or de Murcia q ue cont rajo mat rimonio con doña
Beat riz Manuel y t uvieron p or hijos a: 10
I bidera, p . 1 1 v.
R Í O S CASQ U E R O S, J . de los. O p . cit . op . 1 > 1 2 V. Y R AJ E . Colecció n Salazar y Cast ro, Z -1 8, F ol.
389v-390. ,
10 flO S CASQ U E R O , J . de los. Ct . c::. p : 1 5v-lE v.
68
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) .
1 . I ñigo Ló p ez de O rozco. -
Alcaide y front ero may or de Locca, rico-hombre de Alfonso XI .
Sus hazañas se confunden con las de su hermano p or llevar el
mismo nombre. Part icip é en la bat alla de Nájera acomp añando a
E nriq ue de T rast ámara junt o a) conde don Pedro y a Pedro
G onzález de Mendoza. F ue ap resado p or Pedro 1 y ajust iciado p or
sus p rop ias manos en 1 367, así como se p rocedió a la
confiscació n de t odos sus bienes, icluido el señorio sobre la
villa de O rozco.
Se casó con doña María Meneses, hermana de doña Marina
Meneses, esp osa de su hermano, q ue eran hijas de G arcía Suárez
de Meneses y de su mujer, Sanct a Ley va. De est e mat rimonio
nacieron: I ñigo Ló p ez de O rozco, María de O rozco, casada con
Diego de Anay a y Maldonado, y J uana de O rozco, q ue cont rajo
mat rimonio con I ñigo O rt iz de St úñiga.
2 . I ñigo Ló p ez de O rozco. -
F ue may ordomo de su p rima doña Blanca, señora de Villena,
alcaide de E scalona, “ cap it án may or de los t rabucos e ingenios” ,
caballero de la Banda, gran p r:vado de Alfonso XI , así como
señor de E scamilla, Cogolludo y alcalde y ent regador may or de
la Mest a y cañadas de Cast illa y Leó n. F ue ap resado p or el rey
de Aragó n en At avia. Se casó con doña Marina G ó mez de T oledo,
hermana de F ernán G ó mez de T oledo, 1 Not ario May or del R eino de
T oledo, camarero may or y valido de F ernando T V. Cont rajo
segundas nup cias con doña Marina Meneses, hermana de la mujer
de su hermano y t uvo cinco hijas:”
a. María de Orozco: Señora de Santa Olalla, Escamilla,
Manday ona, Muduex , Villaseca, Villar del F resno y el p ort azgo
de Madrid. Se casó en t res ocasiones, p rimero con J uan R odríguez
de Cast añeda, luego con don Mart ín F ernández de G uzmán y T oledo,
señor de O rgaz, alguacil may or < le Sevilla, ay o de Alfonso XI ,
Not ario May or de Cast illa y Andalucía y Canciller May or del
Sello de la Poridad y p or últ imo, con don Lorenzo Suárez de
F igueroa, maest re de Sant iago. ”
b. J uana Meléndez de O rozco: Señora de las villas y lugares de
Pint o, Cast ilbíanco, Villaverde, Villar del Aguila y Villar del
Prado. E st uvo casada con don Pedro Suárez de T oledo, I I señor
de G asarrubios, alcalde may or y not ario may or de T oledo. ”
R I O S CASQ U E R O S, J . de los. O p . cli. , p p . 1 4 -1 5. y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, Z -1 8.
12 R bO S DE CASQ U E R O , U de los. O p . cit . , p . 1 4 . y R AE , Cilecció n Salazar y Cast ro, 0-2 7, F ol. 70v
y Z -lS.
‘¾ bideín
69
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
o. Mencia Fernández de O rozco: Señora de las villas y lugares
de G alve, F uent elp ez, J irueq ue, Miralrío, Cut anilla, Diezma,
T ap iniello y Casa de Valdejudios. Cont rajo mat rimonio con Men
R odríguez Valdés, señor de Beleña y At anzó n. ’
4
d. T eresa Ló p ez de O rozco: F ue señora de una p art e de Sant a
O lalla, T amajó n, E sp inosa, Villaierde, Cesp edosa y Mazafil. Su
t ut or fue don Pedro G onzález de ! W endoza, señor de las villas de
H it a y Buit rago, y acat ando sus deseos se casó con don J uan
R odríguez de “
e. Juana de Orozco: Señora del Repartimento de Sevilla y de
Alafanco de Cuevas. Cont rajo mat rimonio con I ñigo O rt iz de
St úñiga, Camarero May or de la reina doña Blanca de Borbó n. ”
Además de est as hijas don ) 2 iigo Ló p ez de O rozco t uvo dos
hijos, J uan F ernández de O rozco e I ñigo de O rozco, p ero debieron
de ser ilegít imos p uest o q ue no p art icip aron en el rep art o de
los bienes, q ue q uedaron a la muert e de su p adre. ”
3. Lope Iñiguez de Orozco.
b. Diego Fernández de Orozco.-
H eredé de sus p adres las villas ie H it a, Buit rago y T alamanca,
se casé con su p rima Mencia de Valdés, hija de Melén Pérez Valdés,
I V señor de Beleña, y de su esp osa joña Violant e G arcía. De est a
unió n nació doña J uana de O rozco, q ue cont rajo mat rimonio con don
G onzalo Y áñez de Mendoza. ”
“ R íO S CASQ U E R O , 3. de los. O p . cit . , p . 1 5 y R . A. F . Coecció n Salazar y Cast ro, 0-2 7, F ol. ?O v
y 1 -1 8.
‘5lbideín
‘‘ R íO S CASQ U E R O , 5. de los. O p . cit . , p . 1 4 y R . A. F . Coecció n Salazar y Cast ro, 0-2 7, F ol. 0v
y 1 -1 8. Las dificult ades q ue p lant ea la reconst rucció n genealó gica de est e linaje, al ofrecer una const a:t e
rep et ició n en las denominaciones de sus miembros, no nos p ermit e afirmar ni desment ir q ue est a dama frese
hija de don I ñigo Ló p ez de O rozco, señor de T orija, o de su herinaro q ue t ambién fue designado con el mismo
nombre.
R A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, 1 -1 8.
‘‘ R I O S CASQ U F O , 5. de los. O p . cit , p . 1 2 v.
70
LINAJE DE LOS OROZCO
SE ÑO R E S DE HITA Y BUITRACO.
LO4’E INÍWEZ OC oooi~jJ
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-orient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y Xv) .
1.2. PECHA.-
E st e linaje de origen it aliano q ue arribó en Cast illa con el
séq uit o del mt ant e don E nriq ue, el Se:ndor, se asent ó en la Alcarria
en el siglo XI V. Algunos descendient es cast ellanos de est a familia
dest acaron significat ivament e, así Pedro F ernández de F echa fue el
fundador de la O rden de San J eró nimo en E sp aña y su p adre F ernán
R odríguez de F echa colaboré est rechament e con Alfonso XI , gracias a
lo cual obt uvieron señaladas concesiones en est a comarca. ”
1.2.1. Fernán Rodríguez de Pecha.-
F ue el p rimer miembro de est e linaje q ue alcanzó not oriedad en
t ierras de G uadalajara, señor de At an~ :ó n p or merced regia y Camarero
May or de Alfonso XI . Se casó con doña E lvira Mart ínez, Camarera de
la reina doña María, de la cual t uvo dos hijos y t res hijas:
a. Pedro F ernández de Pecha. -
G ent il-hombre de la cámara de Pedro 1 renunció a t odos sus
derechos de p rimogenit ura al t omar el hábit o de ermit año y fue, como
se ha mencionado, el fundador de la O rden de San J eró nimo en E sp aña.
b. Alonso de Pecha. -
Siguió los p asos de su hermano y llegó a ser O bisp o de J aen.
c. María de F echa. -
R ecibió el may orazgo de su casa p or haber renunciado a él sus
hermanos, est uvo casada con don Pedro G onzález de Mendoza, May ordomo
May or y señor de H it a y Buit rago. De est e mat rimonio nació un hijo,
q ue murió siendo un niño, y al p oco t iemp o doña María.
d. E lvira de Pecha. -
e. May or F ernández de F echa. -
H eredera definit iva del may orazgo de At anzó n.
‘‘ Se han consult ado p ara p oder conocer el origen de est e linaje, así como su H ist oria G enealó gica
le obra de NU NE Z O H CAST R O , A. H ist oria eclesiást ica y seolar de Li noble y muy leal ciudad de G uadalajara
,
~ sI rid, 1 653, p p . 363-364 y el t rabajo de Mó x o, 5 de. “ La sociedad en la Alcarria. . ’, p . 2 37-2 38.
71
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1.2.2. Mayor Fernández de Pecba.-
Al haber renunciado sus hermanos al may orazgo de su casa p or su
condició n de clérigos y morir su hermana doña María sin herederos
legít imos, recay ó sobre ella la t it ularidad del linaje. Se casó con
Arias G onzález de Valdés, señor de BeJ . eña, y como result ado de est a
unió n se p rodujo la fusió n de los p at rimonios de est as dos familias
en manos de su heredero, Men R odríguez Valdés.
1 . 2 . 3. MenRodríguez de Valdés.-~
F ue señor de las villas de Beleñ¿. y Azañó n, cont rajo mat rimonio
con doña María F ernández de O rozco, señora de la mit ad de la villa
de Pint o, hija de I ñigo Ló p ez de O rozco. De est e mat rimonio nacieron
seis hijos: I ñigo Ló p ez Valdés, Pedro Meléndez Valdés, Men R odríguez
Valdés, Arias G onzález de Valdés, F ernán Pérez de Pecha y Beat riz
F ernández de Pecha, cp ae fue señora de Meco y murió sin sucesió n.
1.2.4. Iñigo López Valdés.-
Señor de la villa de Beleña, se casó con J uana de G uzmán, hija
de Pedro Nuñez de G uzmán, y t uvieron una hija, María Pecha y Valdés.
E st a señora est uvo casada con don G ast ó n de G uevara y Valdés, p ero
murió sin haber t enido sucesores. A doña Maria se la desp ojó del
may orazgo de su casa p ara ot orgarselo a su t ío.
72
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Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV)
1 .3. VALDES.-
Procede est e linaje t ambién del Nort e de la Península y se
asent aron en est as t ierras durant e el siglo XI I I . Al igual q ue había
sucedido con los O rozco, su consolidac:ién en est a comarca se p roduce
como consecuencia del mat rimonio de Pedro Meléndez Valdés con doña
Sancha R uiz, hija de R uy Mart ínez y doña U rraca, señores de la villa
de H it a y E eleña.
2 0
1.3.1 - Pedro Meléndez Valdés.-
1 señor de Beleña, y a q ue p arece q ue doña Sancha, su mujer,
recibió de sus p adres el señorio sobre est a villa. De est e mat rimonio
nació Melén Pérez Valdés.
1.3.2. Melén Pérez Valdés.-
I I señor de Beleña q ue se cas5 con doña Mencia I ñiguez de
O rozco, hija de Lop e I ñiguez de O rozco y doña J uana R uiz, señores de
H it a y Buit rago.
1.3.3. Juan Fernández Valdés.-
I I I señor de Beleña murió luchando cont ra los musulmanes en
Mart os, en 1 2 75, durant e el reinado de Alfonso X. Se casó con doña
T eresa Arias Q uijada y t uvo p or hijos a: G onzalo Arias Valdés y
Mencia Valdés, casada con R uy Ló p ez de O rozco, señor de las villas
de H it a y Buit rago, así como del Valle de O rozco. Sin embargo, le
sucedió en el señorio de su casa su hermano Melén Pérez Valdés.
20 A t ravés del t rabjo y a mencionado de Salvador de Mox ~ ‘La sociedad en la Alcarria durant e la
ép oca del arcip rest e’ y de las hist orias genealó gicas recogidas e~ la R . A. H . en los fondos de la Colecció n
Salazar y Cast ro hemos p odido reconst ruir la H ist oria G enealó gica de est e linaje, esp ecialment e las
cont enidas en: D-32 , F ol. 1 4 1 y 1 3-33, F ol. 1 31 . Asimismo se p uade consult ar lo ex p uest o en el est udio
genealó gico de la casa de O rozco, x a q ue hace referencia a alguncs miembros de est e linaje, habida cuent a
de sus relaciones de p arent esco. R íO S CASQ U E R O , 3. de los. O p . ct . , p . 1 1 -1 1 v.
73
La nobleza, t onas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1 .3.4. Melén Pérez Valdés.-’
I V señor de Beleña y caballero de la banda con facult ad real de
Alfonso XI fundó un may orazgo con est a villa el 1 2 de E nero de 1 339
y se casó con doña Violant e G arcía. De est a unió n nacieron: J uan
G arcía Valdés, Arias Valdés, Melén Valdés y Mencia Valdés, q ue est uvo
casada con Diego F enández de O rozco, señor de las villas de H it a y
Buit rago.
1 . 3. 5. Juan García Valdés.-’
V señor de Beleña q ue al fallece:: sin descendient es direct os le
sucedió en el may orazgo de su casa su hermano, Arias G onzález Valdés.
1 . 3. 6. Arias G onzález Valdés. -
Se casó con doña Beat riz o doña May or F ernández de Pecha, según
unos u ot ros aut ores, y p or est e mat rimonio se convirt ió t ambién en
señor de At anzó n. Le sucedió en sus ÉLominios Melén Pérez Valdés.
1.3.7. MelénPérez Valdés>’
De su mat rimonio con doña Mencia de O rozco, hija de I ñigo Ló p ez
de O rozco, nacieron: I ñigo Ló p ez Valdés, Beat riz de Valdés, señora
del heredamient o de Marchamalo y casada con Nuño F reile de Andrada,
y Pedro Meléndez Valdés, fue t ambién señor del heredamient o de
Marchamalo y de su unió n con doña Beat riz Pacheco nació doña I sabel
Valdés, q ue est uvo casada con J uan de Z úñiga, vecino de
G uadalajara.
2 ’
1.3.8. Iñigo Lópezde Valdés.-
Se t rat a del últ imo miembro de est e linaje q ue fue señor de la
villa de Beleña, y a q ue la vendió a don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1
marq ués de Sant illana. E st uvo casado con doña J uana de G uzmán, hija
de Pedro Núñez de G uzmán y de est e irat rimonio nació doña T eresa de
Valdés. E l 1 marq ués de Sant illana p ret endió casarla con su hijo el
1 conde de T endilla, asimismo aunq ue el mat rimonio no se consumó ,
“ De la unió n ent re I sabel de Valdés y J uan de Z úñiga nacieron: F ernando de Z úñiga, Men R odríguez
de Z úñiga, alcaide de H it a y May ordomo de Marchamalo, Pedro MeLéndez de Z úñiga, I ñigo Ló p ez de Z úñiga,
vecino de Alcalá, y Violant e Valdés, casada con J uan de la Cerda. R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, 1 3-32 ,
F ol. 1 4 1 .
74
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media ( siglos XI V y XV> .
est uvo desp osada con don F ernán Alvar hijo de G arcí Alvar, señor de
O rop esa. Por último, cont rajo mat rimonio con don E elt rán de G uevara
y con él t uvo dos hijos: Carlos y Belt rán de G uevara.
Don I ñigo Ló p ez de Valdés además de su hija y heredera en sus
dominios t uvo un hijo ilegít imo, don F ernando de Valdés.
2 2
22 lbideui
75
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La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1 .4. BIEDMA-CORONEL.-
Se t rat a de dos linajes p ert eneci?nt es a la llamada nobleza de
ser-vicio, q ue se asent aron en la Alcarria a p rincip ios del siglo XI V,
y con el p aso del t iemp o emp arent aron ent re Sí. Como venía siendo
frecuent e Sancho I V p ara comp ensar los valiosos servicios p rest ados
p or
don F ernán R uíz de Biedma, merino may or, y su esp osa, doña María o
Marina Paez de Sot omay or, ay os del infant e don F elip e, les concedió
el señorío sobre Mondéjar, t érmino de Almoguera, con t odos sus
t érminos y p ert enencias con lo q ue cont ribuy ó a la consolidació n de
est a familia en est as t ierras.
2 3
Por su p art e, el p rimer miembro de la familia Coronel q ue se
est ableció en G uadalajara fue doña María F ernández, q ue era ama de
la infant a doña I sabel, hija de Sancho I V, y gozaba de una sit uació n
p rivilegiada en la cort e, hast a el p unt o q ue el monarca cont ando con
la ap robació n del concejo de la villa de G uadalajara ex imió de su
jurisdicció n el lugar de Loranca de T ajuña p ara ent regarselo a est a
dama en señorio. 2 4
Sin duda, el p rest igio y not oriedad de la familia Coronel se
vieron increment ados en la Alcarria, y a q ue don Alfonso F ernández
Coronel, niet o de doña María F ernánlez como consecuencia de su
mat rimonio con doña E lvira Alfonso de Biedma, niet a de don F ernán
R uiz de Biedma, se convirt ió en señor de Mondéjar, así como en señor
de T orija p or merced de Alfonso XI . ”
Sin embargo, la op osició n de don Alfonso a la p olít ica del nuevo
monarca, Pedro 1 , conlíevó su muert e y la confiscació n de sus bienes
y aunq ue, sus hijas reclamaron sus derechos ant e E nriq ue I I y
lograron recup erar algunas de sus p osesiones,2 ’ se p erderá la
brillant ez, q ue est e linaje había había t enido durant e los reinados
de Sancho I V y Alfonso XI , con el asent amient o en el t rono de la
nueva dinast ia.
23 CAT ALI NA G AR CÍ A, J . R elaciones T ooográficas de los ;i. eblos de la p rovincia de G uadalajara
,
Publicadas en el ~ emorial H ist ó rico E sp añol, T omo 4 2 , p . 32 0 y MO XO , 5. de. ‘La sociedad en la Alcarria. . . ” ,
p , 2 39,
24 CAT ALI NA G AR CÍ A, 5. R elaciones. . . , T ono 4 5, p . 1 98 y MO XO , 5. de. ‘La sociedad en la
Alcarria. . ” , Pp . 2 39-2 4 0.
25 CAT ALI NA G AR CÍ A, 5. R elaciones. . . , T omo 4 2 , p . 32 1 .
2 6 NO XÓ , 5. de. ‘La sociedad en la Alcarria. ,. ’, p . 2 4 0.
76
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja R ilad Media < siglos XI V y XV) .
2. LINAJES DE ORIGEN PORTUGIJES.-
Las relaciones ent re Cast illa y 2 ort ugal a fines del siglo XI V
influirán en el p roceso de renovació r nobiliaria q ue se observa en
Cast illa durant e la minoria de E nriq ue I I I . Sin duda, ent re 1 382 y
1 385 se ap recía una crisis p olít ica an ambos reinos, q ue t iene su
máx ima ex p resió n en la q uerella dinást ica q ue se p rodujo a la muert e
de don F ernando. Así en las Cort es de Coimbra de 1 385 se p one de
manifiest o la ex ist encia de t res grup os nobiliarios enfrent ados: los
legit imist as q ue consideran a doña Beat riz como única heredera y
ofrecen sus armas y fort alezas a J uan 1 en sus asp iraciones al t rono
luso. Los legit imist as-nacionalist as q ue se agrup an en t orno a la
figura del infant e don J uan y se muest ran recelosos de los int ereses
de J uan 1 en Port ugal. ” Y p or úLt imo, los nacionalist as q ue
secundaron al Maest re de Avis y se alzaron con la vict oria.
La derrot a de Aljubarrot a y la p r:clamació n como rey del Maest re
de Avis cont ribuy eron al ex ilio de los miembros de la nobleza, q ue
secundaban al p art ido legit imist a, ent re los q ue dest acaban los
p rogenit ores de los Silva cast ellanos: Arias G ó mez de Silva y Alfonso
T enorio. Y de igual modo la reanudació n de las host ilidades en 1 396
p rop ició la emigració n de ot ros caballeros ent re los q ue dest acan
Mart ín, G il y Lop e Vázq uez de Acuña, q ue algunos de sus descendient es
se asent aron en la Alcarria.
2 ’
Por t ant o, las consecuencias de la guerra de sucesió n, q ue se
p lant ea en Port ugal, sup one el ex ilio masivo de miembros de los
linajes p ort ugueses más dest acados, a los q ue los monarcas
cast ellanos no só lo acogieron en su reino, sino q ue además p ara
recomp ensar los servicios p rest ados y aliviar sus p érdidas les
ot orgaron t ít ulos, oficios y señorios. Y p recisament e est as mercedes
serán las q ue p ermit an el asent amient o y consolidació n de los Silva
y Acuña en est as t ierras, así como SL. ascenso social y econó mico.
Si en t oda invest igació n nobiliaria se p recisa de una genealogía
de los linajes q ue son objet o de est t dio, en el caso de los Silva y
2~ E st e p art ido se encuent ra encabezado p or Vasco Mart ina ie Acuña, p arient e may or del linaje Acuña,
q ue se asent ará en la comarca q ue es objet o de est udio en est a invest igació n.
28 E n la emigració n de nobles p ort ugueses a Cast illo se observan dos p eríodos: el p rimero ent re 1 384
y 1 388 como consecuencia de la derrot a de Aljubarrot a y la seguida de 1 397 a 1 398 q ue obedece en ciert o
modo al incump limient o de ciert as p romesas p or p art e del maest re de Avis. Asimismo E . Baq uero en est e
t rabajo nos ofrece una relació n del cont ingent e nobiliario q ue at andonó Port ugal en los p rimeros moment os.
BAQ U E R O MO R E NO , H . ‘E x iliados p ort ugueses em Cast ela durant e a crise dos finais do século XI V ( 1 384 -1 389
>“. Act as das 1 1 J ornadas t uso-E soanholas de H ist oria Medieval, Port o, 1 987, PP. 69-1 01 .
E . Nit re ha considerado las migraciones de nobles p ort ugueses a Cast illa como uno de los fact ores de
renovació n nobiliaria, asimismo ofrece una visió n en conjunt o di las relaciones luso-cast ellanas a fines
del siglo XI V y sus consecuencias, q ue se t raducen en el asent aiiient o en Cast illa de imp ort ant es linajes
p ort ugueses. MI T R E PE R NANO E Z , E , ‘La emigració n de nobles p ort ugueses a fines del siglo XI V’. H isp ania
,
XXVI , Madrid, 1 966, Pp . 51 3-52 6.
77
La nobleza, t ornas de organizació n y p aut as de comp ort ailent o.
Acuña ést a se hace más necesaria p or t rat arse de linajes de origen
p ort ugués asent ados en Cast illa, p or formar p art e de una nobleza
media q ue hast a el moment o no ha sido 2 x cesivament e considerada, p ero
q ue desemp eñó un p ap el fundament al en los acont ecimient os p olít icos,
sociales y econó micos de la Cast illa bajomedieval, así como p ara
p oner de manifiest o su ráp ido ascenso social desde la cat egoria de
caballeros hast a la de nobleza t it ulaia. Sin embargo, son necesarias
algunas observaciones p revias, t ales como q ue el nivel de informació n
ap ort ado p or las fuent es document ales es muy desigual, y a q ue p ara
los Silva ex ist e un est udio cornp l?t ísimo sobre los orígenes e
hist oria del ~ y en cont rap osició n los Acuñas ofrecen una
genealogía muy confusa y p oco document ada.
29 SALAZ AR Y CAST R O , O . H ist oria genealó gica de la Cesa d~ Silva T omo 1 , Madri± , 1 685. E n est a obra
se muest ra un est udio genealó gico del linaje Silva, desde sus 0< genes Mat a su p roy ec:ió n cast ellana, q ue
junt o con ot ras fuent es document ales result a de ex t raordinario valor p ara un conocimient o p reciso de est a
familia.
78
Nobleza y Seforios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E ~ ad Media ( siglos XI V y XV) .
2.1 . SILVA.-
E l int erés q ue ent re la nobleza suscit aron las genealogías p ara
conocer el origen rémot o de su linaje y p ara confirmar ant e t erceros
su condició n noble alcanzó t ambién a la Casa de Silva.
3’ Los
est udiosos de est e linaje p erfilaren algunas t eorías sobre los
origenes de los condes de Cifuent es, así p ara algunos aut ores el
ap ellido Silva p roviene de los descerdient es de los Silvios, rey es
de Albalonga y de la casa Silvia q ue floreció en R oma. O t ros
basándose en las armas, el leó n, y en los nombres de G ut ierre, Pay o
o Pelay o, ent ienden q ue son descendient es de los rey es de Leó n. La
t ercera t eoría est ablece q ue son descendient es de Alderado, p rincip e
godo, q ue en t iemp os de R amiro 1 fue :onde del Palat inado?’
Lucio Marinelo Siculo est ableció q ue los Silva p rovenían de los
Silvios ant iguos, y a q ue había encont rado un ep it afio en Port ugal,
q ue decía asi:
H I C I ACE T L. SI LVI U S I U LI J CE NT t J R I O
Ap oy ándose en est e rest o ep igráfico señala q ue est e ciudadano romano
q ue se t rasladó a Port ugal es el ascerdient e p rimit ivo de los Silva.
J uan Baut ist a Laraña cont inuando est a misma t eoría ofrece una
ex p licació n más elaborada. ” Asimismo ent re los godos se conservó el
nombre de Silvio y en la bat alla de Cangas junt o a Pelay o ap arece
G ut ierre Silvio»
Además de las ant eriores t eorías q ue buscan orígenes remot os
p ara los Silva ex ist e ot ra q ue ofrecen un may or grado de acep t ació n.
E st a est ablece q ue los Silvios de la ép oca romana p erecieron en el
t iemp o y q ue el conde Pedro de Port ugal es el verdadero iniciador del
linaje Silva. E l p rimer ascendient e fue G ut ierre Alderado,
SO E l duq ue del I nfant ado, q ue p or avat ares del dest ino se vio relacionado con el condado de
Cifuent es, ordenó realizar un est udio genealó gico sobre est e liníje. E n él q ue se aborda el conocimient o
de est e linaje desde sus orígenes más réncot os hast a su est ablecimient o y p ost erior evolució n en Cast illa,
asimismo se incluy e una relació n de las mercedes y p rivilegios q ue recibieron de los monarcas p ort ugueses.
A. H . N. O suna, Leg. 2 2 4 8, 1 . E st e informe fue recogido en su t ot alidad p or don Luis Salazar y Cast ro en su
H ist oria genealó gica. T ambién se incluy e un ex t enso est udio genealó gico sobre est e linaje en mi Memoria de
Licenciat ura, La Casa de Silva y el condado de Cifuent es. U n ejenculo del régimen seflorial cast ellano en la
Baja E dad Media, U niversidad Comp lut ense de Madrid, 1 990 ( inédit ;í)
A. H . N O suna, leg. 2 2 4 8, 1 y SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 2 5
22 J uan Baut ist a Laraña est ableció q ue Silvio era hijo p ó st umo de E neas y ex p usó la evolució n de
la familia hast a L. Silvio, cent urió n de J ulio César, q ue fue p rct ect or de la Lusit ania y dejó t est imonio
de su acció n p olít ica en los lugares p ró x imos a Braga y Chaves, conde los Silva t enían su solar familiar.
A. H . N, O suna, Leg. 2 2 4 8, 1 y SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p p . ~ 5-2 6.
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 39 y A. H . N. O suna, Leg. 2 2 4 8, 1 .
79
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
cont emp oráneo de R amiro 1 , se t rat a de un magnat e del siglo I X. Así
a t ravés de est a t eoría q ueda demost rada la condició n noble del
linaje desde sus orígenes?
4
E l est udio genealó gico q ue se p iresent a só lo hace referencia a
la p roy ecció n cast ellana de est e linaje p or considerar q ue sus
ascendient es p ort ugueses se encuent ran fuera del marco cronoló gico
y esp acial fijado p ara est a invest igació n.
2 . 1 . 1 . Arias G ó mez de Silva. -
F ue señor de imp ort ant es villas y lugares en el R eino de
Port ugal: U ñó n, Villar del T erno, Manchacellos, T ais, Villacay nes,
Bulhoens, Cugilde, Cep aes, R eney do, F erreira de Cires y de los
derechos reales de la villa de Ley via y T ierra Loorey no. 35 Según las
not icias ap ort adas p or la Cró nica de J uan 1 de Cast illa, las
p osesiones de est e linaje se cent raron en la zona comp rendida ent re
ej. P4 iíio y el Duero, dest acando el cast illo y fort aleza de G uimares. 3’
Además fue alcaide may or de G uimarans, Sant arem, Valencia y Cerbey ra
y asimismo p art icip ó act ivament e en la vida p olít ica de su p aís
desemp eñando los oficios de Ay o y AJ . férez del rey don F ernando de
Port ugal, así como su condest able y embajador ant e el monarca
3,
cast ellano.
Dest acó est e caballero en la G uerra de Sucesió n de Port ugal
ap oy ando la causa de J uan 1 de Cast illa, así en 1 384 acudió a
Sant arem a p rest ar sus servicios al monarca3” y defendió la villa y
cast illo de Cuimares del cerco del maest re de Avis hast a q ue el
monarca le ex imió de t al encomienda. ”
~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 4 1 y AU N. O suna, Leg. 2 2 4 8, 1 .
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 1 56.
~‘ LÓ PE Z DE AY ALA, P. Cró nica de Pedro 1 de Cast illa, E d. Colecció n de Cró nicas y Memorias de los
R ey es de Cast illa, T orno 1 1 , Madrid, 1 780, p p . 1 97-1 98.
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . ciÉ. , p . 1 56.
“ Cuando doña Leonor de Port ugal ent regó a J uan 1 de ( ast illa la fort aleza de Sant arern, muchos
miembros de la nobleza p ort uguesa acudieron a est a villa p ara ofrcer sus armas y cast illos, sit uados ent re
el Duero y el Miño y el T ajo y el G uadiana, al monarca cast elk no. E nt re ellos se encont raba don Arias,
Alfonso y F ernando G ó mez de Silva. LÓ PE Z DE AY ALA, P. O p . cit . , Pp . 1 86-1 87.
~“ T ras la p roclamació n del maest re de Avis como rey de Port ugal, ést e comenzó a conq uist ar las
t ierras comp rendidas ent re el Miño y el Duero, y a q ue J uan 1 cont aba con imp ort ant es ap oy os en est a comarca,
así cercó la villa y fort aleza de G uimares q ue est aba defendida p or Arias G ó mez de Silva. E st e caballero
obt uvo del maest re una t regua q ue t enía como finalidad p edir so:orro al monarca cast ellano o la ex enció n
del p leit o homenaje q ue le t enía hecho p or est a t enencia. Los avat ares de la cont ienda det erminaron q ue J uan
1 ordenase a su vasallo la ent rega de la fort aleza. I bidem, Pp . 1 97-1 98.
80
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV>
Don Arias cont rajo mat rimonio con doña U rraca T enorio, hija del
Almirant e don J ofre, señor de Moguer, y hermana de don Pedro T enorio,
arzobisp o de T oledo. ” De est e mat rimonio nacieron:
a. Alfonso Gómez de Silva.-
Se llamó con p ost erioridad Alfon~ ~ o T enorio de Silva en honor a
su t ío el arzobisp o de T oledo y fue señor de Barcience y adelant ado
de Cazorla.
b. Beatriz de Silva.-
Se casó en 1 397 con Alvar Pérez de G uzmán, rico-hombre de
Cast illa, Alguacil May or de Sevilla y señor de O rgaz, Sant a O lalla,
Burujó n y E scalonilla. De est e mat rimonio nacieron seis hijos según
ex p one Salazar y Cast ro en su H ist rwia G enealó gica, p ero en la
document ació n só lo se hace referencia a uno, Pedro de Silva.
4 ’
c. Arias G ó mez de Silva. -
T uvo dos hijos Arias y Pedro de Silva. 4 2
40 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 1 78. y AuN. O suna, Leg. 2 074 , 3
41 SALAZ AR Y CAST R O , O p . cit . , p . 1 79 y A. H . N. O suna, Leg. 2 074 , 3.
42 1 . Salazar y Cast ro en su obra omit e la ex ist encia deL t ercer hijo de don Arias G ó mez de Silva
y doña U rraca T enorio, mient ras q ue en la document ació n consult ida del A. H . N. , se const at a su p resencia
t ant o en los árboles genealó gicos como en la escrit ura de may ora~ go, q ue inst it uy ó J uan de Silva 1 , en la
q ue se designa como p osible heredero a uno de los hijos de don Arias. Al?. ». O suna, Leg. 2 074 , 1 y t eg.
2 056.
81
La nobleza, formas de organizació n y pautas de conporta¶iento.
2.1.2. AlfonsoTenorio de Silva.-
(1370-1430)
Nació en 1370, su tío el arzobispo don Pedro Tenorio en 1413 le
concedió el Adelantamiento de Cazorla, que había quedado vacante por
la muerte de don Gonzalo Díaz Pantoja en la batalla de T rancoso.
Asimismo J uan 1 le nombró su Not aric May or del R eino de T oledo en
lugar de Pedro Suárez de T oledo, q ue t ambién murió en esa
cont ienda.
4 3 Don Alfonso murió según el ep it afio de su t umba el 2 4
de Agost o de 1 4 30 y fue ent errado el la cap illa may or de San Pedro
el Mártir de Toledo.44
Don Alfonso T enorio se casó con doña G uiomar Meneses Coronel,
hija de Garcí Suárez Meneses, señor de la villa de Vililla y
Torrecilla y Alcalde de las Alzada~; de Toledo, y de doña María
Coronel. Doña G uiomar murió en 1 4 54 y fue sep ult ada junt o a su
esp oso. ” E st e mat rimonio t uvo dos hijos:
a. Pedro de Silva.-
R enunció a la p rimogenit ura de su linaje a favor de su hermano
don Juan para dedicarse a la vida eclesiástica.4’ Tomó el hábito de
Santo Domingo en el convento de San Pedro el Mártir de Toledo. Juan
I I int ercedió p ara q ue le concediesen el obisp ado de Lugo4 ’ y con
p ost erioridad, en est e caso p or int ercesió n de don Alvaro de Luna el
de Orense.4’
b. Juan de Silva.-
Señor de la villa de Cifuentes.
SALAZ AR Y CAST R O , 1 . O p . ciÉ. , p . 1 86. y SALAZ AR Y ME NDO Z A. O rígenes de las dignidades seglares
de Cast illa y Leó n, Madrid, 1 657, p . 4 5. E n est a obra se ofrece una sínt esis de los oficios p úblicos
desemp eñados p or est a familia y los miembros de la Casa de Mont ernay or, rama segundona de est e linaje.
SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , PP. 2 05-2 06.
~‘ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . ciÉ. , p . 2 1 0-2 1 1 y A. H Á~ . O E :una, Leg. 2 074 , 3,
46 Don Pedro de Silva, en T oledo, el 30 de Diciembre de 1 4 1 2 , renunció a la p rimogenit ura a favor
de su hermano don J uan de Sii-¿a, en p resencia de don Alfonso T enorio, su p adre, doña G ulonar > feneses, su
madre, y doña U rraca T enorio, su abuela, A. H ,N. O suna, Carp . 1 SC, 3.
‘‘ SALAZ AR Y CAST R O L, O p . cit . , p . 2 1 3.
~ E n la concesió n del obisp ado de O rense p arece definit iva la mediació n de don Alvaro de Luna,
condest able de Cast illa según se p one de manifiest o en la Cró nha de don Alvaro de Luna, E d. J uan de Mat a
Carriazo, Madrid, 1 94 0, p . 4 5>
82
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media < siglos XIV y XV)
c. María de Silva.-
Se casó con don Pedro de Ay ala, 1 conde de F uensalida,
Aposentador Mayor de Juan II y Alcalde Mayor y Alcaide de los
Alcázares de T oledo?’
2.1.3. Juan de Silva 1.-
( 1 399-1 4 64 )
Primer alcaide, señor y conde de Cifuentes, señor de las villas
de Mont emay or, Villaluenga, Barcience, H uet os, R uguilla, Vililla,
T orrecilla y de la rent a del p aso de los ganados p or Mont albán.
Alférez Mayor de Juan II, miembro del Consejo Real, embajador en el
Concilio de Basilea, Notario Mayor del Reino de Toledo, Regidor de
Toledo, Alcaide de las atarazanas de Santander y Mayordomo Mayor de
la reina doña María.
5” Nació en T oledo en 1 399 y a los p ocos años de
edad ent ró al servicio del rey J uan 71 1 como su doncel. Murió el 2’7
de Sep t iembre de 1 4 64 y fue ent errad. o en la cap illa may or de San
Pedro el Márt ir de T oledo en el lado del evangelio. ”
Fernando del Pulgar en su obra Claros Varones de Castilla ofrece
una descrip ció n de don J uan de Silva 1 , conde de Cifuent es en est os
t érminos:
“Don Juan de Silva, conde de Cifuentes y Alférez Mayor del
pendón real, fijo de Alfonso Tenorio> Adelantado de
Cazorla, y nieto de Arias Gómez d’~ Silva, fue ombre delgado
y alto de cuerpo, bien compuesto en la proporción de sus
miembros. La cara tenía larga y honesta, la naris un poco
luenga; tenía la lengua gegeosa [...] - Era ombre agudo y
muy discreto [...]. Era grand zelador del bien común, y con
todas sus fuergas procuro muchas vezes la conservagión del
patrimonio real [ ] fl5 2
E n 1 4 2 8, don Alvaro de Luna, Condest able de Cast illa, disp uso
su mat rimonio con doña Leonor de Acuña, hermana de Pedro de Acuña,
conde de Buendia y p rima del condest ahle p or la rama de los Albornoz,
~“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p . 2 1 3
s~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cli. , p , 2 2 0 y AH . ». O suna, Leq . 2 075, 2 ,
~‘ Don J uan de Silva 1 fue rep resent ado en una escult ura funeraria armado, de rodillas y con la
bandera de Cast illa en la mano como alférez real q ue era. SALAZ U Y CAST R O , L. O p . cit ,, p p . 2 4 3-2 4 4 .
5 2 F ernando del Pulgar además de ap ort ar int eresant ísimas ~ ot icias acerca de la t ray ect oria p olít ica
de don J uan de Silva 1 , nos ofrece una descrip ció n det allada de su fisonomía y p ersonalidad. PU lG AR , F .
Claros Varones de Cast illa, E d. R , T at e, Madrid, 1 985, p p . 1 1 4 -1 1 7.
83
La nobleza, formas de organizacián y p aut as de comp ort amient o.
con est e enlace don Alvaro se aseguraba el ap oy o de los Silva a sus
p roy ect os p olít icos.
53 De est a unió n nacieron: Alfonso de Silva, I I
conde de Cifuent es, y Leonor de Silva, q ue murió a t emp rana edadi
Posteriormente, don Juan de Silva se casó con doña Inés Ribera,
hija de don Diego G ó mez de R ibera, señor de Morales y R ibera y
Adelantado Mayor de Andalucía, y de doña Beatriz de Portocarrero de
la q ue t uvo t res hijos:55
a. Juan de Ribera y Silva.-
Señor de Mont emay or y su t ierra, Not ario May or del R eino de
Toledo, Capitán General contra Navarra, Guarda Mayor del rey Fernando
el Católico, embajador en Francia, Alcaide de Toledo y progénitor de
los marqueses de Mont emay or y G ouvea. ”
b. Pedro de Silva. -
Su p adre en su t est ament o le dejó el lugar de Villaluenga
valorado en 800. 000 mrs, junt o con li t orre y fort aleza del lugar,
con la condición de que pagase a sus hermanos el justo precio por
ellas.”
c. Francisca de Mendoza.-
Se casó con H onorat o de Mendoza, hijo de don J uan H urt ado de
Mendoza, señor de Cañet e, G uarda May or de Cuenca y Mont ero May or del
rey , y de doña I nés Manriq ue. Su esp oso murió a t emp rana edad
habiendo sido corregidor de los R ey es Cat ó licos en Salamanca. ’”
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p p . 2 2 0-2 2 1 .
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p . 2 54 y AU N. O suna, Leg. 2 059, 8
“ SALAZ AR Y CAST R O , 1 . O p . oit . , p . 2 55 y AU N. O suna, t eg. 2 059, 8
“ I biden.
‘‘ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p p . 2 55-2 56. y AU N. O suna, Leg. 2 056, 2 .
~ I bidem
84
nobleza y Selorios en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Ecad Media < siglos XIV y XV)
2.1.4. Alfonsode Silva.-
( 1 4 2 9-1 4 69)
I I conde de Cifuent es, Alférez May or del rey y miembro del
Consejo R eal. Señor de las villas y lugares de Barcience, H uet os,
R uguilla, T rillo, Val de R ebollo, PaloR , Purchena, Las O rmazas, H onor
de Sedano, Vililla y T orrecilla y de la rent a de la cañada de
Montalbán ~
Nació en 1429, la primera mmción de su nombre en la
documentación aparece en el testamento de sus abuelos maternos, Lope
Vázquez de Acuña y Teresa Carrillo de Albornoz, como uno de sus
p osibles herederos. ” Murió el 1 8 de SE p t iembre de 1 4 69, en Sevilla,
y fue ent errado en el mausoleo familiar de T oledo. ”
F undó el monast erio de la Cruz da Cifuent es p ara religiosas de
la orden de San F rancisco y comenzo as obras p ara la const rucció n
de la fort aleza de Barcience» Don Alfonso de Silva dejó la dignidad
de Alférez real como hereditaria para La Casa de Silva, concedida p or
E nriq ue IV, por título de may orazgo con una q uit ació n de 2 0. 000 mrs
y una ración de 14.000 mrs.”
Don Alfonso de Silva cont rajo mat rimonio en dos ocasiones, su
p rimera esp osa fue doña I sabel de Cast añeda, señora de las villas y
lugares de Palos, Purchena, H onor de Sedano y San Mart ín de F oy os,
hija de don J uan R odríguez de Cast añeda y doña J uana de G uzmán?
4 Los
hijos de est e mat rimonio fueron:’5
a. J uan de Silva.-
I I I conde de Cifuent es.
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p . 2 62 .
~o R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, 1 3-1 3, F ol. 5-1 5.
‘‘ Su ent erramient o en la cap illa may or de San Pedro ~ lMárt ir de T oledo ocup a el lado de la
ep ist ola y se t rat a de una escult ura funeraria de t ip o orant e y :ealizada en alabast ro. SALAZ AR Y CAST R O ,
L. O p . oit . , PP. 2 68-2 69.
62 bidam, p . 2 71 .
‘~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 2 71 y SALAZ AR Y ME I LDO Z A. O p . ciÉ. , p . 4 5 y 1 02 .
64 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . ciÉ,, p . 2 71 y AU N. O suna t eg. 2 074 , 3 y Leg. 2 059, 8
65 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . ciÉ. , p . 2 75 y AuN. O suna Leg. 2 074 , 3 y Leg. 2 059, 8
85
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de coinp ort auiient o.
b. Rodrigo de Castañeda.-
En el testamento de doña Isabel se establece que a su muerte don
Rodrigo reciba todos los bienes y p osesiones q ue ella tenía en Honor
de Sedano y Ormazas, y si éstos sup eraban la p art e q ue le
correspondía debía pagar a sus hermanos la diferencia en dinero.”
Se casó con doña María de Cont reras ~ tuvo una hija, doña María de
Silva, que murió poco después que su padre, pasando Honor de Sedano
a su tío don Lope.”
c. Alfonso de Silva.-
Al fallecer don Diego del Castillo, Comendador Mayor de
Calatrava, le dieron la encomienda a Jutierre de Padilla, que había
sido hasta entonces clavero de la ordevi, y le concedieron la claveria
a Alfonso de Silva, hermano del conde de Cifuent es. ’
8 F ue embajador
de los monarcas cast ellanos en F rancia y Port ugal. ’9
d. Pedro de Silva.-
En 1483 acompañó a su hermano el conde en una expedición contra
los musulmanes en donde fueron hechos p risioneros. ’0
e. Lope de Silva.-
En 1480 siendo menor de edad heredé el lugar de H onor de Sedano
de su sobrina, doña María de Silva, vendiéndolo con p ost erioridad a
J uan Manriq ue, conde de Cast añeda, p cr 2 . 756. 71 5 mrs. ”
f. Leonor de Silva. -
Se preparó su matrimonio con don Juan de Portocarrero, II conde
de Medellín> p ero no se efect uó . ’2 Luego se realizaron las
cap it ulaciones p ara su casamient o ccn don Pedro Ló p ez de Ay ala. 1
conde de F uensalida, p ara p oner fin a las diferencias ent re los Silva
‘‘ AU N. O suna, Leg. 2 02 7, 1
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p . 2 75.
‘“ SANT A CR U Z , A. Cró nica de los R ey es Cat ó licos, U d. J uan de Mat a Carriazo, Sevilla, 1 951 , T omo
2 , p . 1 73.
‘“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p p . 2 77-2 78.
‘O BE R NALU E Z , A. Memorias del R einado de los R eves Cat ó licos E d. J uan de Mat a Carriazo, Sevilla,
1 951 , T omo 1 , p . 1 73.
‘‘ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p p . 2 77-2 78.
7 2 R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, 1 3-1 4 , F ol. 68-69.
86
¡ ¡ cU eza y Seforios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja R iad Media ( siglos XI V y I V) .
y Ay ala en T oledo, p ero est e mat rimo:iio t amp oco t uvo lugar. ’
3 T ras
est os dos fallidos int ent os de mat rimonio ingresó en el convent o de
la Madre de Dios de la orden de Sant o Domingo, q ue fundó su
hermana 7’
g. María de Silva.-
F ue la fundadora del mencionado convent o siendo la sup eriora
p erp et ua del mismo. ’5
La segunda esp osa de don Alfonso de Silva fue doña Beat riz
Pacheco, condesa de Medellín, hija de don J uan Pacheco, 1 marq ués de
Villena, duq ue de E scalona, maest re < le Sant iago, May ordomo May or y
valido de E nriq ue I V, y de doña Cat alina Ludefia. E st e mat rimonio se
celebró p or p oderes en 1 4 65 p orq ue doña Beat riz no se p odía ausent ar
de Medellín, y a q ue era la gobernadora de est e est ado. E n 1 4 66 llegó
a T oledo con un imp ort ant e ajuar en joy as, p lat a y dinero est imado
en 2 . 072 . 000 mrs. ” De est a unió n nac:Leron: Luis de Silva y Pacheco,
cambió su denominació n p ersonal en numerosas ocasiones, p rimero fue
don Luis de Silva, luego Luis de Acula y p or últ imo, Luis Pacheco,
y fue el heredero de su madre en el may orazgo de Villarejo de las
F uent es y el creador del marq uesado de Alconchel; J uan Pacheco y Ana
de Silva. ”
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . p p . 2 91 -2 92 y MAR T Í N CAME R O , A. H ist oria de la ciudad de T oledo
,
Sus claros varones y monument os, E d. J ulio Porres, T oledo, 1 974 , Part e I I , Libro I I , p p . 788-789.
SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . ciÉ. , p . 278.
‘~ I bidem
‘‘ SALAZ AR Y CAST R O , L, O p . cit . , p . 2 79 y A. H . N. O suna, Leg. 2 074 , 3 y Leg. 2 059, 1
‘‘ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 2 80.
87
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2.1.5. Juan de SilvaII.-’
< 1452-1512>
I I I conde de Cifuent es, Alférez May or de Cast illa, señor de las
villas y lugares de Barcience, Palos, H uet os, R uguilla, T rillo, Val
de Rebollo, E scamilla, R enales, Alam:Lnos, G árgoles de Suso y Y uso,
T orrecuadrada, Solanillos, Benachavis y O lmeda. Cap it án G eneral,
Asist ent e real en la ciudad de Sevilla, Presidente del Consejo Real,
embajador de Cast illa en F rancia, lilcaide de Molina y At ienza,
Alcalde May or de las alzadas de T oledo, Alcaide de su fort aleza,
puertas y puentes y Regidor de esta ciudad.’”
Nació en 1452, desde 1462 fue señor del may orazgo de la villa
de Palos, en virtud del testamento de su madre doña Isabel de
Cast añeda. E n 1 4 69 sucedió a su p adre en la Casa de Silva y en la
dignidad de Alférez real, q ue le fue confirmada p or E nriq ue I V. Murió
en 1 51 2 y fue sep ult ado en el ent erramient o familiar. ’
9
Don J uan de Silva I I se casó cor. doña Cat alina de T oledo, hija
de don Fernando Alvárez de Toledo, 1 conde de Oropesa, y de doña
Leonor de Stúñiga, su segunda mujer.” E n consideració n a la
importancia del linaje de su mujer incorporé las armas de los Alvárez
82
de T oledo junt o a las suy as. 8’ De est a unió n nacieron:
a. Alfonso de Silva.-
Murió sin casarse y sin deja:: descendencia, fue p aje del
p rincip e don J uan.
b. Femando de Silva.-
I V conde de Cifuent es.
c. Juan de Silva.-
Su p adre le dejó en su t est ament . o las villas de T orrecuadrada,
Alaminos y R eneles, con la condició n de q ue si moría sin
descendient es legít imos debían de p asar al may orazgo de su hermano
Fernando de Silva. Murió sin herederos y destacó en la defensa del
Ibidem, p. 290.
‘‘ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p p . 2 90 y 31 5. SANT A CR U Z , A. O p . cit . , T omo I I , p . 2 55.
“~ AUN. Osuna, Leg. 2074, 3 y Leg. 2059, 8.
“ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 32 2 .
82 I bidem
88
Nobleza y Señoríos en la Castilla Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
cast illo de Salsas.
d. Isabel de Silva.-
T omó el hábit o de beat a de San F rancisco.
e. María de Silva.-
Se casó en 1 51 2 con don J uan de la Cerda, I I duq ue de
a4
Medinacej. i.
2 . 1 . 6. Fernando de Silva.-
I V conde de Cifuent es, señor de las villas y lugares de
Barcience, E scamilla, T orrecuadrada, R enales, Alaminos, H enche,
Solanillos, G árgoles de Y uso y Suso, Benahavis, T orrecilla y Vililla.
Alcalde May or de las Alzadas de T oledo, miembro del Consejo de E st ado
de Carlos 1 , embajador de Cast illa en R oma, May ordomo May or y
G obernador de la Casa de las I nfant as. ’
5
Se casó con doña Cat alina de Andrada y de est e mat rimonio
nacieron:
a. Juan de Silva.-
y conde de Cifuent es.
b. Catalina de Silva.-
Se casó con don Diego de Mendoza, duq ue de F rancavila y conde
de Melit o. ” ’
‘~ lbidem, p . 32 3.
‘~ :bidem, p . 32 4 .
‘~ I bidem, p . 333.
‘‘ A.H.N. Osuna, Leg. 2074, 3 y Leg. 2059, 8.
89
C
O
z C
O
z o C
O
C
O
o z
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2.2. ACUNA.-
E n 1 397, llegaron a Cast illa p rocedent es de Port ugal los
hermanos Mart in, G il y Lop e Vázq uez de Acuña junt o con 1 00 de las
mejores lanzas de su reino. ” E st os caballero eran hijos de Vasco
Martínez de Acuña, vasallo de los reyes Pedro y Fernando de Portugal,
que alcanzó un notable protagonismo al encabezar uno de los p art idos
litigantes en la querella sucesoria, planteada a finales del siglo
XIV en Port ugal. Desde su asent amient o en est as t ierras demost raron
su valía como caballeros y sus habilidades p olít icas p ara lograr la
confianza real y mant enerse en círculos muy p ró x imos a la cort e. Así
don Martín Vázquez, que había prestado a Enrique III valiosos
servicios, recibió de) . monarca la dignidad de conde de Valencia de
don J uan como muest ra de grat it ud.
8 Asimismo su hermano don Lop e
Vázq uez de Acuña, q ue luché cont ra el p oder musulmán en Set inel,
Ronda y Antequera,’” al servicio de ese mismo monarca fue
recompensado con el señorio sobre las villas de Azañón y Buendía.”
2.2.1. Lope Vázquez de Acufla.
T ras su desnat uralizació n de ?ort ugal ent ró al servicio de
Enrique III, así las mercedes que éste le otorgó para premiar su
lealtad y servicios le convirt ió en señor de las villas de Azañén y
Buendía, así como en el progénitor da los condes de Buendia. Además
y como consecuencia de su vinculació n con el linaje de los Carrillo
de Albornoz fue señor de las villas de Moy a, Paredes y Port illa.
Asimismo durant e el reinado de J uan I I fue miembro de su consejo y
Alcalde y E nt regador May or de la Mest a y Cañadas. ” ’
Don Lop e Vázq uez de Acuña se casó con doña T eresa Carrillo de
Albornoz, hija de don G ó mez Carrillo de Mazuela, ay o de J uan I I ,
Alcalde de los Hijosdalgos y Alcalde y E nt regador May or de la Mest a
y Cañadas, y de doña Urraca Gómez de Albornoz, y hermana de don
“‘ R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-l, F ol. 4 60-4 1 1 y CU S, F ol. 4 7-4 8. T ambién ex ist e un
t rabajo más recient e q ue ofrece un est udio genealó gico de est e linaje: ALO NSO , 3. 1 . y CALO E R Ó N, J . M. “ Los
Acuña: la ex p ansió n de un linaje de origen p ort ugués en t ierra le Cast illa” , Act as das I I J ornadas Luso-E T  1 w 4 1 3 2 4 0 m 530 2 4 0 l S BT  
E sp anholas de H ist oria Medieval, 1 1 1 , Port o, 1 989, p p . BSl-862 .
R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-l, F ol. 4 60-4 61 .
““ I bidem
90 E nriq ue MI le hizo merced a don Lop e Vázq uez de Acu~ a de las villas de Azañó n y Buendia, q ue
est án en el obisp ado de Cuenca, en Don J imeno, aldea de la vil La de Arévalo, el 5 de Noviembre de 1 397.
E n las Cort es de Alcalá de H enares de 1 398 se le ent regó el p rivilegio rodado de la merced. ( 1 3 de
Sep t iembre de 1 398 ). R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, C-l5, ‘01 . 4 7-4 8.
‘‘ R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, 0-1 2 , F ol. 32 y .
90
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media ( siglos XI V y XV) .
Alvaro Carrillo de Albornoz, progénizor de los señores de Torralba
93
y Bet et a. ’
2 De est a unió n nacieron:
a. Pedro de Acuña. -
1 conde de Buendia.
b. Gómez Carrillo de Acujia.-’
Camarero May or de J uan T I , señor de Manday ona y ot ros
imp ort ant es dominios en t ierras de At ienza, R ep ost ero del p rincip e
don E nriq ue. E n 1 4 34 y p or mediació n del condest able cont rajo
matrimonio con doña María de Castilla, niet a de Pedro 1 y camarera
94
de la reina. De es te mat rimonio nació don Alfonso Carrillo de
Acuña, imp ort ant e magnat e alcarreño, q ue p or diversas razones
desart iculó el imp ort ant e dominio señorial heredado de sus p adres. ’5
c. Alonso Carrillo.-’
Obispo de Sigúenza y arzobispo de Toledo, además de insigne
caballero y hábil político. Al igual que de otros ilust res caballeros
de su época Fernando del Pulgar nos ha dejado una descripción suya.96
“Fue onbre alto de cuerpo y de buena presencia. U..] Fue primero
obispo de ciguenqa e despues proveydo del arvobispado de Toledo
a suplicacion del rey don Juan. Rezaba bien sus oras, guardava
conplidamente las cerimonias que la yglesia manda guardar. [..]
Era onbre de gran coragon e ~;u principal desseo era fazer
grandes cosas e tener gran estado por ayer fama e gran renombre.
Tenia en su casa letrados e cavalleros e onbres de facion.
Rescibia muy bien e honrrava michos a los que a el venian e
tratavalos con buena gracia e nandavales dar gran habundancia
de manjares de diversas maneras de los quales fazia siempre
tener en casa muy proveyda e tenia para ello los oficiales e
ministros necessarios e deleytavase enello. Sus pensamientos
deste perlado eran muy mas altos que sus fuergas e su grand
cora~on no le dexava discerner, ni consentia medir su facultad
con las grandes empresas que tomava e desto se le seguian
92 R.A.H. Colección Salazar y Cast ro, C-l, F ol. 4 60-4 61 y C-l5, F ol. 4 7-4 8
“ R.A.H. Colección Salazar y Castro, C-15, fol. 47-48.
CARRILLO DE HUETE, P. Cró nica del H alconero de J uan I I , E d. J uan de Mat a Carriazo, Madrid, 1 94 6,
p . 1 64 .
“ R Au. Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 5, fol. 4 7-4 8.
96 PU LG AR , U . Claros varones,. ,, p p . 1 36-1 38.
91
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
trabajos e fatigas continuas. Era onbre franco e allende de las
dadivas que de su voluntad con gran liberalidad fazia. [....] Era
onbre belicoso e siguiendo esta su condicion plaziale tener
continuamente gente de atinas e ~mdar en guerras e juntamentos
de gentes. [. . . ] Plaziale saber esperiencias e propiedades de
aguas e yervas e otro secretos de natura-[...]
d. Lope Vázquez de Aci.ma.-
Señor de las villas de Azañón y Viana, así como de los lugares
del valle de Viana y de las fort alezas de Cast il de Acuña y
Castillejo. Enrique IV le hizo merced de la ciudad de Huete y de las
dignidades de duque de la mencionada ciudad y conde de Viana,
asimismo fue Guarda Mayor de Huete, Camarero Mayor de las armas del
rey y miembro del consejo de Enrique IV. Los RRCC para compensarle
por la renuncia que hizo de la poseaión de la ciudad de Huete le
otorgaron importantes juros situados en distintas rentas reales.”
Contrajo matrimonio con doña María de Mendoza, hija de Diego Hurtado
de Mendoza, señor de Cañete, y de doña Teresa de Guzmán,’> y t uvieron
por hijos a:”
a. Alfonso Carrillo.-
Aunq ue fue el p rimó genit o, debido a su condició n de
clérigo, renunció al may orazgo de su casa a favor de su
hermano. F ue señor de la fort ale2 a de Anguix y Prot onot ario
Ap ost ó lico.
b. Lope Vázquez de Acuña.-
Heredó de su padre el mayorazgo de su casa siendo señor
de las fortalezas de Castillejo, Castíl de Acuña, Viana y
Azañón, así como de las villas de Viana y Azañón y de los
lugares del valle de Viana, hasta que se los vendió a don
Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla. Se casó con doña
María de Cont reras, hija de Vasco de Cont reras y doña J uana
de Stugal. de esta unión nacieron: Pedro de Acuña, que
sucedió a su padre en el may orazgo de su casa, fue
comendador de la Orden de Calatrava y estuvo casado con
doña María de Padilla, hija de Pedro Padilla y Teresa de
T oledo; Vasco de Acuña y Cont reras, Alonso de Acuña,
arcediano de Moy a y obisp o de O rense; Manuel de Acuña,
Alonso Carrillo de Acuña, Lop e Vázq uez de Acuña, G ó mez
Carrillo de Acuña y Fernán Vázquez de Acuña, todos estos
caballeros vivieron en Illescas y Toledo. Asimismo sus
RAu. Colección Salazar y Castro, C-l5, Fol. 44-46.
‘“ R AE , Colecció n Salazar y Cast ro, 5-4 6.
““ R AI l. Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 5, F ol. 4 4 -4 6.
92
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E ad Media ( siglos XI V y XV) .
hijas fueron: Maria de Mendoza, minja del monast erio de la
Madre de Dios de Toledo; Inés d~ Acuña, también profesó
como monja y formó p art e de la comunidad de Sant o Domingo
el R eal de Madrid, y J uana de Port ugal, q ue cont rajo
mat rimonio con don Pedro Vélez de G uevara, vecino de
Toledo.
c. María de Mendoza.-
Se casó con el comendador don Diego de Avellaneda,
vecino de Illescas.
d. Beatriz de Guzman.-
Contrajo matrimonio con don Antonio Ramirez de
Sot omay or, vecino de Ay lló n.
e. Inés de Acuña.-
Profesó como monja en el mona~ t erio de Sant o Domingo el
R eal de Madrid del q ue fue p riora.
De su segundo mat rimonio con doña Leonor de Aragó n no
t uvo descendencia.
e. Leonor de Acuna.-
Se casó con don J uan de Silva 1 , conde de Cifuent es. ’
0”
~ Como ha q uedado reflejado en el est udio genealó gico de la Casa de Silva.
93
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2.2.2. Pedrode Acuña.-
1 conde de Buendía, señor de la villa de Dueñas y Guarda Mayor
del rey . Cont rajo mat rimonio con doña Const anza de H errero y
Ay ala,’
0’ hija del Mariscal de Cast ilLa, Pedro G arcía de H errero, y
de doña María de Ayala. De este matrimonio nacieron: Lope Vázquez de
Acuña, I I conde de Buendía, Adelant ado de Cazorla, alcalde may or y
ent regador may or de la Mest a y cañadas; Pedro de Acuña, señor de
Villaviudas; F ernando de Acuña, Luis ÉLe Acuña, María de Acuña, casada
con J uan Vivero, vizconde de Alt amira, y Leonor de Acuña, q ue
cont rajo mat rimonio con don Pedro Y 7anriq ue, conde de Paredes. ’02
2 . 2 . 3. Lope Vázquez de Acuña II.-’
I I conde de Buendía, señor de la villa de Dueñas, Alcalde y
E nt regador May or de la Mest a y Cañadas y Adelant ado de Cazorla. Se
casó con doña I nés E nríq uez, hija leí Almirant e de Cast illa don
F adriq ue E nríq uez y de doña T eresa de Q uiñones, era además hermana
de doña J uana E nríq uez, q ue fue reina de Aragó n y madre de F ernando
el Cat ó lico. 1 03 De esta unión nacierorL:
a. Juan de Acufia.-
I I I conde de Buendía. Se casó con doña María Padilla, hermana
de Ant onio Padilla, Adelant ado de Cast illa, con la q ue t uvo una hija,
doña Cat alina de Acuña, q ue murió solt era y no sucedió a su p adre en
el condado p or incap acidad ment al p awa ello. ’04
b. Pedro de Acuña.-
I V conde de Buendía al suceden- a su hermano en el condado.
Cont rajo mat rimonio con doña Beat riz de Sant angel, nat ural de la
ciudad de Valencia y dama de la reina doña G ermana, como no t uvieron
hijos su hermano don F adriq ue de Acuña heredé el may orazgo de su
casa. :05
‘~‘ E n algunos est udios genealó gicos el nombre de su esosa no es el de dora Const anza, sino q ue
es denominada como doña I nés. R AI l, Colecció n Salazar y Cast ro, C-l, F ol. 4 60-4 61
1 02 R AI l. Colecció n Salazar y Cast ro, C-l5, F ol. 4 7-4 8.
1 03 R AI l. Colecció n Salazar y Cast ro, C-l5, F ol. 4 7-4 8.
:04 R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 5, F ol. 4 7-4 8,
:05 T hidem
94
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E c[ ad Media ( siglos XI V y XV> .
c. Fadrique de Acuña.-
V conde de Buendía.
d. Inés Enríquez.-
Se casó con don Antonio Padilla, Adelantado de Castilla.
e. Leomor de Acuña.-
Cont rajo mat rimonio con don R odrigo de G uzmán, señor de la
Algaba de Sevilla.
f. Blanca Enríquez.-
E st uvo casada con don F ernando d? la Vega, Comendador May or de
Cast illa y señor de G raj al.
g. Maria Enríquez.-
Se unió en matrimonio con don Gutierre Velázquez, señor de la
villa de Baq uerín y Comendador de la Membrilla, hijo de J uan
Velázq uez, Cont ador May or de Cast illa.
1 0’
2.2.4. Fadrique de Acuña.-
Ant es de convet irse en el V conde de Buendía al heredar a su
hermano en est a dignidad fue Comendador de Mont emolín, Chamerlan de
Carlos 1 , uno de los T rece de la O rderL de Sant iago, Virrey y Cap it án
G eneral del reino de Navarra p or encargo de su p rimo el rey F ernando,
el Cat ó lico, p ara q ue lograse la p acificació n del reino recien
anex ionado. Cont rajo mat rimonio en dos ocasiones, su p rimera esp osa
fue doña I sabel de Bazán, hermana de Alvaro de Bazán, G eneral de las
G aleras de E sp aña, de la q ue no t uvo descendencia. Con p ost erioridad,
se casó con doña María de Acuña, su sobrina, hija de Pedro de Acuña,
q ue era p rimo segundo de don F adriq ue y niet o de Lop e Vázq uez de
Acuña, duq ue de H uet e. De est e mat rimonio nacieron: J uan de Acuña,
VI conde de Buendía, y María de Acuña.
1 06 R AI l. Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 5, F ol. 4 7-4 8.
:07 R AI l. Colecció n Salazar y Cast ro. C-l, F ol. 4 60-4 61 y C-l5, F ol. 4 7-4 8.
95
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La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
3. GRANDES TÍTULOS ASENTADOS EN ESTE TERRITORIO.-
Sin duda, en el panorama nobiliario de esta comarca destacan
entre todos los linajes, el de los Merdoza y el de la Cerda, ya que
al final del reinado de los Reyes Cat5licos no sólo formaban parte
de la nobleza t it ulada, sino q ue haDían alcanzado una sit uació n
hegemó nica en la sociedad cast ellana de su ép oca.
Aunq ue en sus orígenes, la p reseacía de la Casa de Mendoza en
est as t ierras resp onde a los mismos irt ereses q ue en el caso de los
Orozco o Valdés, buscar un nuevo asentamiento en el centro de la
Meseta, alejándose de sus solares primitivos, al Norte de la
Península, sus hábiles est rat egias mat rimoniales, sus servicios a la
causa de E nriq ue de T rast ámara, así como el ocaso de sus p arient es
mayores en Guadalajara, los Orozco, favoreció su encumbramiento
p olít ico, social y econó mico. Asimismo a t ravés de las mercedes
regias y una ambiciosa política expansionista lograron conformar
sólidos estados señoriales, que les ofrecían una saneada
rent abilidad. De est e modo fueron aLcanzando un p rest igio y una
not oriedad indiscut ibles y t ant o p or su p ot encial econó mico y
milit ar, como p or su gran p eso p olít ico ent re la nobleza, los
monarcas buscaron en t odo moment o su colaboració n.
La consolidación de los de la Cerda sobre el común de villa y
t ierra de Medinaceli, resp onde a las mercedes t errit oriales q ue
E nriq ue I I t uvo q ue ot orgar, t ras su p roclamació n como rey de
Cast illa, p ara p remiar los servicios p rest ados p or caballeros, q ue
le habían ap oy ado en la lucha p or el p oder cont ra su hermano, Pedro
1.
Ahora bien, si en los p rimeros moment os de su asent amient o en
Cast illa y como result ado de la rest ruct uració n nobiliaria p roy ect ada
p or el monarca, p ert enecieron a la alt a nobleza, con t ít ulos y
señorios, p ero carent es de p rot agonismo p olít ico, y a q ue no se les
encomendó ningún oficio en la administración del reino, a diferencia
de lo que había sucedido con sus vecinos, los Mendoza.’”” Con el
p aso del t iemp o su imp ort ant e p ot encial econó mico les convirt ió en
un p oderoso linaje, q ue era considerado en las las ligas nobiliarias,
q ue cobraron gran p rot agonismo en Cast illa a p art ir del reinado de
J uan I T .
Por su condició n de miembros de 1 3 alt a nobleza, en la hist oria
de est e linaje se han encont rado si. milit udes con los duq ues de
I nfant ado en su p olít ica mat rimonial, así como en sus usos y
costumbres. Así condiderando tanto estas características comunes,
como las diferencias q ue les dist inguen de los rest ant es miembros de
la nobleza asent ados en est as t ierras de G uadalajara, se op t ó p or
dedicarles un cap ít ulo ap art e en el est udio genealó gico de est os
~ SU AR E Z F E R NANDE Z , L. Nobleza y Monarouia. Punt os de visla sobre la hist oria cast ellana del siglo
XV, Valladolid, 1 959, Pp . 1 8-1 9.
96
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
dedicarles un cap it ulo ap art e en el est udio genealó gico de est os
linajes, q ue est amos abordando, aunq ue como los Silva y los Acuña
formasen p art e de la sociedad, q ue se consolido en la Alcarria t ras
el advenimient o de la dinast ia T rast ámara.
97
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
3. 1 . MENDOZA.-
Como se viene diciendo la p resencia de est a familia en t ierras
de G uadalajara vino det erminada p or su p olít ica mat rimonial. E st e
linaje t iene sus orígenes en el Nort e de la p enínsula, en concret o
en LLodio, y consecuencia de su escisión en dos ramas junto a don
Lop e de Mendoza, señor de Lt odio, ap arece don G onzalo Ló p ez de
Mendoza, q ue se convirt ió en el 1 señor de Mendoza. De est e modo
p odemos est ablecer q ue el ant ep asado más rémot o de los duq ues del
I nfant ado result ó ser est e caballero.
0’
Aunq ue en sus p rimeros moment os p ermanecieron vinculados a la
casa de O rozco, q ue gozaban de un may or arraigo en la villa de
Guadalajara, los posteriores acontecimientos políticos, así como las
p rofundas t ransformaciones sociales y econó micas q ue t uvieron en
Cast illa t ras el advenimient o de E nriq ue I I , alzó a est e linaje desde
su condició n de caballeros hast a l~ de miembros de la nobleza
t it ulada con cat egoria de grandes de E sp aña. Sin duda, al concluir
el reinado de los Reyes Católicos este linaje podía ser considerado
como la casa nobiliaria más poderosa.
3.1.1. Gonzalo YáÍiez de Mendoza.<
T ant o los genealogist as como los est udiosos de la ciudad de
G uadalajara señalan a don G onzalo Y éñez de Mendoza como el p rimer
miembro de est e linaje asent ado en est as t ierras. H ijo de don Diego
H urt ado de Mendoza y doña María de F ojas, fue señor de la Casa de
Mendoza y de las H ermandades de Alava, rico-hombre de la cort e de
Alfonso XT y su Mont ero I ’4 ay or. E n 1 331 p rocedent e de Vizcay a llegó
a Guadalajara para contraer matrimonio con doña Juana de Orozco, hija
de Diego F ernández de O rozco y dala Mencia F ernández. ” ” ’ Aunq ue
vivió en las casas q ue los O rozcc t enía en G uadalajara en la
p arroq uia de Sant iago,” ’ fue ent errado en la cap illa de Sant a Ana
~ NU NE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 2 9.
1 :0 LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara y sus Mend zas en los siclos XV y XVI , Madrid, 1 94 2 ,
T omo 1 , p p . 4 3-4 4 . , NU NE Z DE CAST R O , O p . cit . , p . 1 34 . , PE CH A, I t de. H ist oria de G uadalajara. 1 632 . E d.
I nst it ut o Provincial de Cult ura Marq ués de Sant illana. G uadalajara, 1 977. p . 1 4 5. E n est e libro además de
ofrecer una hist oria de los dist int os asp ect os relacionados con est a ciudad se incluy en not icias muy
int eresant es acerca de las armas de los Mendoza, sus dominios, digúdades y oficios, genealogía y relaciones
con la ciudad ent re ot ras. G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . H ist oria G eneiló gica de la Casa de Mendoza, E d. Angel
G onzález Palencia. Bibliot eca Conq uense, T omo I I I , Cuenca, 1 94 6, p . 94 .
‘‘‘ LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalalara ..., T omo 1 , p . 4 4 .
98
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E ± adMedia < siglos XI V y XV) .
de la iglesia de San Mart ín de Mendoza.
De su mat rimonio nacieron: Pedro G onzález de Mendoza, May ordomo
may or de J uan 1 y señor de las villas de H it a y Buit rago, y May or de
Mendoza y O rozco, q ue est uvo casada con G ó mez G arcía de T alamanca,
señor del R eal de Manzanares y Cont adir may or de Pedro 1 . ’”
3.1.2. Pedro González de Mendozt-
< 1 34 0-1 385)
Nació en Guadalajara en 1340 y ha sido considerado como el
primer gran Mendoza alcarreño. Fue señor de las villas de Hita y
Buit rago, rico-hombre de la cort e de J uan 1 , así como su May ordomo
May or y Cap it án G eneral de sus ejércit os. ”
4 Don Pedro G onzález de
Mendoza al servicio de J uan 1 murió en la bat alla de Aljubarrot a el
1 4 de Agost o de 1 385, a la edad de 4 5 años?” A los 2 2 años se casó
con doña María F ernández de F echa, hija de F ernán R odríguez de F echa,
camarero mayor de Alfonso XI, y de su esposa doña Elvira Martínez.
De est e mat rimonio nació un hijo, q ue murió siendo aún un niño, y
p oco desp ués su madre. ” ’ Se ha sE ñalado la p osibilidad de un
segundo mat rimonio de don Pedro con doña T eresa Ló p ez, hija de I ñigo
Ló p ez de O rozco. ” ’
E n 1 363 cont rajo mat rimonio con doña Aldonza de Ay ala, Camarera
de la reina doña Juana e hija de Fernán Pérez de Ayala, Merino Mayor,
:1 2 NI J ÑE Z DE CAST R O , A, O p . cit . , p . 1 34
:1 3 PE CH A, F . de. O p . cit . , p , 1 4 6.
~ PE CH A, F . de. O p . oit . , p . 1 4 6. LAY NA SE R R ANO , E , H ist oria de G uadalajara. . . . , T omo 1 , p . 4 3
y G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . oit . , T omo I I I , p p . 96-97. NÚ NE Z DE AST R O , A. O p . oit . , p . 1 36.
‘‘‘ O U T I R R R R Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo 1 1 1 , p . 98. , NU NÁZ DR CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 35. y LAY »A
SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. - ., T omo 1 , p , 4 7.
~‘ LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo J , p . 4 7, PE CH A, E . de. O p . cit . , p . 1 4 6,
G U T I E PR E Z CO R O NE L, D. O p . oit . , T omo I I I , p p . 99-1 01 . y NI J NE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 35.
‘‘‘ E st e mat rimonio con doña T eresa de O rozco só lo es meicionado p or E , Lay na Serrano, ap oy ándose
en en not icias ap ort adas p or algunos cronist as, p ero ni F ray F ern¿ndo de Pecha, ni Diego G ut ierrez Coronel,
ni A. Núñez de Cast ro hacen menció n al mismo. T al vez se t rat e de una confusió n, y a q ue don Pedro G onzález
de Mendoza fue t est ament ario de don I ñigo ló p ez de O rozo y t ut or ce doña T eresa. LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria
de G uadalajara. . . , T omo 1 , p . 4 7.
99
La nobleza, formas de organizacián y p aut as de comp ort amient o.
y de su mujer doña Elvira Zavallos.’’ De esta unión nacieron ocho
hijos:”’
a. Diego Hurtado de Mendoza.-
Almirant e May or de Cast illa.
b. Iñigo de Mendoza.-
Progenit or de los condes de Priego. Cont rajo mat rimonio con doña
Inés Manuel, hija de Juan Sánchez Manuel, conde de Carrión, y de este
mat rimonio nació don Diego H urt ado de Mendoza, q ue al casarse con
doña Teresa Carrillo, se convirtió er. señor de Priego.””’
e. Fernando de Mendoza.-
E st e caballero murió sin sucesió n y su may orazgo fue heredado
p or su hermano el Almirant e. ’
2 ’
d. Juan de Mendoza.-
Señor de Barajas y Alameda, al igual q ue su hermano murió sin
dejar sucesió n y su may orazgo p asó a formar p art e del de su hermano
may or, don Diego H urt ado de Mendoza. ’2 2
e. Juana de Mendoza.-
Se casó p or p rimera vez con don Diego G ó mez Manriq ue, señor de
T reviño, Amusco, Villoslada, O rt igosa, Amay uelas, R edecilla, R ivas,
Navarret e, Calabazanos, O có n y San Pedro, R ep ost ero May or del R ey ,
Adelant ado May or de Cast illa. E st e mat rimonio se cap it uló en 1 372 y
duró hast a el 1 4 de Agost o de 1 385, y a q ue est e caballero t ambién
murió en la bat alla de Aljubarrot a. Así cont rajo mat rimonio p or
segunda vez con Alonso E nríq uez, Almirant e de Cast illa, señor de
Medina de R ioseco, R oda, Melgar, Mansilla, Palenzuela y T orrelobat ó n,
asi como hijo del infant e don F adriq ue, maest re de Sant iago y hermano
IIS PE CE A, F . de. O p . ciÉ. , p . 1 4 6, LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo 3, p . 4 7,
G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . oit . , T omo 1 1 1 , p . l02 . y NÚ Ñ EZ DE C AS tRO , A. O p . cit . , p . 136,
PE CH A, 9. de. O p . cit . , p . 1 53. y NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cii. , p . 1 36.
1 20 NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , Pp . 1 36-1 37. Sobre los marq ueses de Priego ha cent rado en p art e
sus invest igaciones MC. Q uint anilla R aso, t al y como se p uede coríp robar en su t rabajo “ E l condado de Priego
de Cuenca. U n ejemp lo de est rat egia señorial en la Baja E dad ~ ediacast ellana’, H ist oria I nst it uciones
Document os, Sevilla, 1 992 , Pp . 381 -4 02 .
1 21 G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . cii. , T omo I I I , p . 1 02 .
1 22 I biden
,
100
Nobleza y Seliorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E ~ ad Media < siglos XI V y XV) .
de Enrique II.”’
f. Mencia de Mendoza.-
E st uvo casada con don G ast ó n de la Cerda, I I conde de Medinaceli
y señor del Puerto de Santa María.”
4
g. Aldonza de Mendoza.-
Se casó en Navarra con Mosén J uan de la Carrera. ’2 5
h. María de Mendoza.-
Cont rajo mat rimonio con Mosén R ubí de Bracamont e, señor de
Peñaranda, Almirant e de F rancia y embajador en Cast illa. ’2 ’
3.1.3. Diego Hurtado de Mendoza.-’
(1365-1405)
Señor de las villas y lugares de Mendoza, H it a, Buit rago,
T orija, Colmenar, E l Cardoso, E :. Vado, Cobeña, Argecilla,
R obredarcas, las hermandades de Alava y los heredamient os de
Cast ilbíanco y U t ande y Almirant e May or de Cast illa, J ust icia May or
del R ey , may ordomo May or, alcaide de T arifa, Vozmediano y
G uadalajara. Nació en 1 365 y al morir su p adre en la bat alla de
Aljubarrot a fue p reciso designarle uit t ut or, encargándose de est as
comp et encias su t ío J uan H urt ado de Mendoza. Murió en G uadalajara en
1 4 05, cuando cont aba 4 0 años, y fue ent errado en el convent o de San
F rancisco, q ue había mandado reconst ruir y se convirt ió a p art ir de
ent onces en ent erramient o familiar. ” ’
Como muest ra de su est recha relació n con la monarq uia cast ellana
se concert ó su mat rimonio con doña María de Cast illa, hija ilegít ima
“‘ Ibídem. p . 1 03.
1 24 G U T I E R R E Z :DR O NE L O . O :. oit . , T c:ú I I I , p . 1 59. , ‘E CH A, 9. de. O p . cit . , p . 1 53. y R AI l.
Colecció n Salazar y Cas:ro, 8-4 6, F ol. 85-94 v.
:25 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . cit . , T omo I I I , p . 1 39. y PE CH A, F . de. O p . ciÉ. , p . 1 53.
1 26 I biden
.
1 2 7 PE CH A, 9. de. &o. ciÉ. PP. 1 86-1 87, 1 91 . , G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I I I , PP. 1 60-1 61 .
y NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. 0:. oit . p . 1 38.
101
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
‘29
de Enrique 1132> y de esta unión nacieron:
a. Pedro González de Mendoza.-
Se crió en Madrid junt o a J uan 1 y murió siendo niño al sufrir
una nefast a caida en el alcázar de Mcdrid. ”
0
b. Aldonza de Mendoza y Castilla.-
De su mat rimonio con don F adriq ie de Cast illa y Cast ro, conde
de T rast ámara, señor de las Casas de Cast ro, Lemos, Sarria,
Ponferrada, Villafranca el Bollo, Viana de R obledo, Arcos y Chant ada
y duq ue de Arjona, no t uvo descendencia y a su muert e, en 1 4 35, se
p lant eó una int eresant e q uerella sucE ~ soria. “‘
Don Diego H urt ado de Mendoza ~ e casó , en 1 387, en segundas
nup cias con doña Leonor de la Vega, señora de las casas de la Vega,
Cisneros y Manzanero, así como de los may orazgos de Cast rillo de
Villavega, G uardo y Viduerna, de los nueve valles de las Ast urias de
Sant illana, Villoldo, Villasirga, San Mart ín del Mont e, R ebolleda,
Alfoz de G ama, Lerones, R enedo, Alvala, Sant illán, Leneres, Lenares,
Comillas, Conde Nuño Pérez y de las t crres de Sant ander y San Mart ín.
H abía est ado casada p reviament e con don J uan T éllez, señor de Aguilar
y Cast añeda, hijo del I nfant e don T illo, hermano de E nriq ue I I . ” ’
‘33
Nacieron de est e mat rimonio:
a. Iñigo López de Mendoza.-
1 marq ués de Sant illana y conde del R eal de Manzanares.
b. Gonzalo Ruiz de la Vega.-
Señor de Valdelozoy a a q uien E nriq ue I I I le dio en comp ensació n
las villas de T ordehumos, Cast rillo y G uardo. E st e caballero t uvo dos
hijos:
‘‘“ PE CH A, F . de. O p . cit . , p p . 1 87-1 88, O U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , p . 1 61 . y LAY NA SE R R ANO ,
F . H ist ot iria de G uadalajara. . . , T omo 1 , p . 62 .
1 29 PE CH A, F . de. O p . cit . , p . 1 91 , G U T I E R R E Z CO R O NE L D. O p . cli. , T omo Nl, p . 1 61 ,, I AY NA
SE R R ANO , ?. H ist oria de G uadalajara. . . , T omo 7, p . 63. y NU NE Z LE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 38.
‘~“‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I I I , p . 1 61 , LAY ] I A SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo 7, p . 63 y PE CH A, E . de. O p . cit . , p p . 1 87-1 88.
~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo I I I , p . 1 61 y ‘E CH A, E . de. O p . cit . , p . 1 92 .
:32 G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . cit . , T omo I I I , p . 34 . y nÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit ,, p . 1 38.
‘“ PE CH A, E . de. O p . cit . , p . 1 91 . y NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit ,, p . 1 39.
102
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media ( siglos XI V y XV) .
- Garcilaso de la Vega, que murió en la Vega de Granada.
- Mencia de Mendoza y de la Vega, que a la muerte de su
hermano heredo el may orazgo de su p adre. E st a dama cont rajo
mat rimonio en cuat ro ocasiones, la p rimera con don Diego
de Sandoval, hijo del conde de Cast ro, sin t ener
descendencia. A cont inuació n con don Pedro de Mendoza, hijo
del conde de T endilla e igualment e sin descendencia. Por
t ercera vez con el infant e don F ernando, hijo del rey Chico
de Granada, que perdió su reino y cautivo se convirtió al
cristianismo. Y por último, con don Juan de Mendoza, hijo
del Cardenal don Pedro G onzález de Mendoza.
c. Elvira Laso de la Vega.-
F ue señora de R ebolleda, Alfoz de G ama, R enedo de la Vega,
Villahán de Y uso y Suso, Vega de Doña Limp ia, Casa de Cigoñeda,
Salazar, Sot esgudo, Los Barrios de O c~ jó n, Palazuelas, R uiz Paraiso,
Alvala y las Merindades de Muleca, Cast rejó n y la G usp eña, según se
le otorgó en el reparto de la herencia de su madre.”
4 Estuvo casada
con G ó mez Suárez de F igueroa, hijo de Lorenzo Suárez de F igueroa,
maest re de Sant iago, señor de Z afra y F eria, así como p rogénit or de
los duq ues de F eria. ’”
d. Teresa de Mendoza y la Vega.-
Señora de la villa de Cervera y la Merindad de Pernia. Se casó
con don Alvaro Carrillo de Albornoz, señor de Ocentejo y Cañamares,
alcalde de los hijosdalgos de Cast illa y may ordomo may or de la
infant a doña Cat alina. ” ’
3.1.4. IñigoLópezde Mendoza 1.->
(1398-1458)
1 marq ués de Sant illana y conde del R eal de Manzanares. Nació
en Carrió n el 1 9 de Agost o de 1 398, cuando murió su p adre t an só lo
cont aba siet e años y q uedó bajo la t ut ela de su madre; asimismo
mient ras alcanzaba la may oría de edad p ara suceder a su p adre en la
dignidad de Almirant e May or de Cast illa, la det ent ó R uy Díaz de
Mendoza. T ras el fallecimient o de su madre se encargó de su t ut ela
y la de sus hermanos a doña J uana de ~ 4 endoza,hermana del Almirant e,
y a su esp oso don Alonso E nríq uez. Al cump lir los 1 8 años se hizo
cargo de su casa y est ado y reclamó a su t ío el almirant azgo, p ero
ést e se negó a ent regarselo. Por lo q ue E nriq ue I I I en comp ensació n
:34 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . oit . , T omo 1 1 1 , p . 1 65.
G U T I E R R E Z CO R O NE L, D, O p . oit . , T omo I I I , p . 1 65 y PE CH A, F . de. O p . cs, ;. 191.
‘‘‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D, O p . cit . , p . 1 69.
103
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
le hizo merced de las villas de Coca y Alejos.’
3’ A los 30 años
salió don I ñigo de G uadalajara p ara p resent arse en la cort e, q ue se
encont raba en Valladolid, y J uan I I le nombró Cap it án G eneral de los
ejércitos, como habían sido algunos de sus predecesores.”’ Murió en
Guadalajara el 25 de Marzo de 1458 a :.os 60 años de edad.”’
T ambién el 1 marq ués de Sant illana fue descrit o p or don F ernando
del Pulgar en estos términos:’4”’
“Fue onbre de mediana estatura, bien proporcionado en la
conpostura de sus meinbrose fermoso en las faciones de su
rostro.[...] Era onbre agudo e discreto e de tan gran
coravon que ni las grandes cosas le alteravan, ni en las
pequennas le plazia entender. 3n la continencia de su
persona y en el resonar de su fabla mostrava ser onbre
generoso y magananimo. U..] . Era ~ortes e honrador de todos
los que a el venian especialmente de los onbres de
sciencia. 1...] Fue muy templado an su comer e bever. E en
esto tenia una singular contincncia.[...] Era cavallero
esforvado e ante de la fazienda cuerdo e tenplado e puesto
enella era ardid e osado. E ni ~;u osadia era sin tiento,
ni en su cordura se mesclo jamas punto de covardia. Fu
capitan principal en muchas batallas que ovo con
ebristianos e con moros donde fuE~ vencedor e vencido. Ii..]
Era onbre magananimo y esta su magnanimidad le era
ornamento e conpostura de todas las otras virtudes. 1...]
Tenia una tal piedad que qualquier atribulado o perseguido
que venia a el hallava defensa e consolacion en su casa
pospuesto qualquier inconvenient.e que por le defender se
le pudiese seguir. Ii..] Tenia gran copia de libros e davale
al estudio especialmente de la filosofia miral e cosas
peregrinas e antiguas. Tenia siempre en su casa dotores e
maestros con quien platicava en las sciencias e lecturas
que estudiava. Fizo assimismo otros tractados en metros e
en prosa muy doctrinales para provocar a virtudes y
refrenar vicios. Y en estas cosas passo lo mas del tiempo
de su retraymiento. Tenia grand fama e claro renombre en
muchos reynos de España1...].
‘‘‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . cit . , T ono I I I , p . 1 72 , PE CH A, F . de. O p . cit . , p p . 1 95-1 96 y NI J NE Z
O S CAST R O , A. O p . cit . , p p . 1 39-1 4 0.
‘‘‘ NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 4 0.
‘‘~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . cit . , T omo I I I , p . 1 77. y NÚ ÑE Z DE CAST R O , A, O p . cit . , p p . 1 4 1 -1 4 2 .
1 40 PU LG AR , E . del. Claros varones. . . , p p . 96-1 02 .
1 04
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
Cuando sólo contaba 8 años de edad se concertó su matrimonio con
doña Cat alina de F igueroa, hija de don Lorenzo Suárez de F igueroa,
maest re de Sant iago, y de doña María de O rozco, y al alcanzar don
I ñigo la may oría de edad, se celebre el desp osorio. ’” Nacieron de
este matrimonio:
a. Diego Hurtado de Mendoza.-
I I marq ués de Sant illana, I I conde del R eal de Manzanares y 1
duque del Infantado.’
42
b. Iñigo López de Mendoza.-
Nació en G uadalajara en t orno a 1 4 1 8‘~‘ y murió en T endilla en
1480 siendo enterrado en el conventD de Santa Ana, que él había
fundado en esa villa.’44 Enrique IV le concedió el título de conde
de T endilla y los R R CC le nombraron Adelant ado May or de Andalucía y
Cap it án G eneral de la cost a y reino de G ranada. ’4 ’ Señor de la villa
de T endilla y de los lugares de F uent elviejo, Balconet e, R et uert a,
Y élamos de Suso, Almuña, Aranzuq ue, W onast erio y Meco. ’”
E st uvo casado con don E lvira Q uiñones, hija de R odrigo F ernández
de Quiñones, Merino Mayor de Asturias y León, y de doña María de
T oledo. ’4 ’ De est a unió n nacieron:’4 8
G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. 0;. cit . , T omo I I I , p p . 1 77-1 74 , F E CH A, E . de. O p . cit , p . 1 97, y NU ÑE Z
DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 140,
:42 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo nI , p . 1 78 y F E CH A, E . de. O p . cit . , p . 2 1 4 .
‘~‘ Sobre la fecha de su nacimient o los aut ores consult ados no se muest ran unanimes así p ara F ray
F ernando de Pecha es en t orno a 1 4 00, O p . cit . , p . 2 1 8, p ara Dieg~ G ut ierrez Coronel es en 1 4 1 8, O p . cit . ,
T omo U , p . 331 y p or últ imo p ara F rancisco Lay na Serrano fue en 1 4 1 9, H ist oria de G uadalajara. . . , t omo I I ,
p . 2 4 .
:44 PE CH A, F . de. O p . cit , p . 2 2 1 .
~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo I V, p p . 331 -332 , LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalajara,. . , T omo I I , p . 2 7 y PE CH A, F , de. O p . cit . , p p . 2 2 0-2 2 1 .
IOC G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo U , p . 331 y LMI A SE R R ANO , F , H ist oria de guadalajara. . .
,
T omo I I , PP. 2 7-2 8.
‘~‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I V, p . 333, PE C~ , E . de. O p . cit . , p . 2 2 0 y LAY NA SE R R ANO ,
E . H it oria de G uadalajara. . . , T omo I I , p . 2 7.
‘~‘ A. H . N. O suna, Leg. 334 1 . E n est e legajo se encuent ra racogido un árbol genealó gico de los condes
de T endilla.
105
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
a. Iñigo López de Mendoza.-
Señor de las villas de T endilla, Mondéjar, Anguix y
Viana y de los lugares de Loranca, F uent elviejo, La Armuña,
Aranzueque, Monasterio y Meco. ‘~ Por los servicios
p rest ados a los R R CC le hicieron merced de la alcaidia de
sus alcázares may ores y fort alezas de la Alhambra de
G ranada, p or juro de heredad p ara él y sus
descendient es. ’
5” ’ Se casó en dos ocasiones, la p rimera con
doña Marina de Mendoza, hija de Pedro tasso, en 1477, sin
t ener descendencia. ‘~‘ Su segunda esposa fue doña
F rancisca Pacheco, hija de J uan Pacheco, marq ués de Villena
y valido de E nriq ue I V, de est a unió n nacieron ocho
hijos: 1 5 2
- Luis Hurtado de Mendoza: I I I conde de T endilla, I I
marq ués de Mondéjar, señor de hímoguera, alcaide de la
Alhambra, G obernador del R eino de G ranada, Virrey de
Navarra y President e de los Consejos de Cast illa e
I ndias ~
- Diego Hurtado de Mendoza: Desct acó en el ámbit o de las
let ras y murió sin sucesió n. ’54
- Francisco de Mendoza: Arcediano de Guadalajara y más
t arde obisp o de J aén y carderal de la Sant a I glesia
R omana?”
- Bernardino de Mendoza: Coinendadior de Mérida y E x t remera,
t rece de la O rden de Sant iago, lugart enient e y Cap it án
G eneral en Náp oles, G eneral de la mar y las galeras de
E sp aña, miembro del Consejo de E st ado y de la G uerra y
Cont ador May or de Cast illa. Se casó con doña E lvira
Carrillo de Có rdoba, hija de Pedro Carrillo de Có rdoba y
‘~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T ono I V, p . 334 , LAY NÁ SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 8 y PE C} I A, F . de. O p . cit ,, p . 2 2 4 .
:5 0 G U T 7E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T ozo I V, p . 335. .- NCE A, 9. de. O p . cit . , p . 2 2 4 .
‘“ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . T ono I V, p . 3=5. PSSA, ?. de. O p . cit . , 2 2 7-2 2 8.
‘‘‘G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . oit . , T omo I V p p . 335-335 y PE CH A, F . de. O p . cit . , p p . 2 2 8-2 2 9.
1 5 3 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . oit . , T omo 77, p . 336. y LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalajara,,,, T omo I I , p . 2 2 9.
I bidem
fliden
1 06
Nobleza y Seforios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
doña Leonor Manriq ue. ’
5’
- Antonio de Mendoza: Virrey y Cap it án G eneral de la Nueva
E sp aña y luego de Perú. Cont rajo mat rimonio con doña
Cat alina de Vargas, hija de don F rancisco de Vargas,
contador mayor de los RRCC y Carlos 1, y de doña Inés de
Carvajal .‘“
- María de Mendoza: F ue la p rimogénit a de t odos sus hijos y se
casó con don Ant onio H urt ado de Mendoza, I I conde de
Mont eagudo •1 5 9
- María Pacheco: Estuvo casada con Juan de Padilla, señor
de Novés y no tuvo descendencia.
- Isabel de Mendoza: Murió sin sucesió n.
Además de est os hijos legít imos, don I ñigo Ló p ez de
Mendoza t uvo ot ros de uniones ex t ramat rimoniales, así de
doña Leonor de Beltrán nació doña María de Mendoza.’”
Asimismo est uvo abarraganado con doña Beat riz de Sacedó n
y de ésta nacieron don Rodrigo ‘r posiblemente don Pedro y
doña Margarit a. ” ’
b. Diego Hurtado de Mendoza.-
F ue obisp o de Palencia, arzobisp o de Sevilla, p at riarca de
J erusalén y Cardenal de Sant a Sabina. ” ’
‘5’I bidem.
‘“ I biden
.
~ I bidem
.
“ I biden
.
‘‘~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I V, p . 337 y LAH A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. .
-
T omo I I , p . 2 2 9
“‘ I bidem
.
:62 LAY NA SE R R ANO , 1< Historia de Guadalajara...
,
T omo 3, p . 2 2 9.
1 63 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I V, p . 333 y LAY I PA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 37.
107
La nobleza, formas de orgamizaci6n y p aut as de comp ort amient o.
c. Pedro de Mendoza.-
Sus p adres le ot orgaron la baronía de San G arén. Se casó con
doña J uana Núñez Cabeza de Vaca, hija de don Pedro Núñez Cabeza
de Vaca, señor de Calanda en Aragón, de cuyo matrimonio no hubo
1 ~4
descendencia.
d. Catalina de Mendoza.-
Se casó con don Diego G ó mez ¿le Sandoval y R ojas, 371 1 conde
de Cast ro y 1 marq ués de Denia. ”
5
e. Mencia de Mendoza.-
Se casó con Pedro Carrillo de Albornoz, señor de T orralba,
Albornoz, Bet et a y O cent ejo, alcalde may or de los hijosdalgos
de Cast illa y maest re sala de los rey es E nriq ue I V y los
R R CC
c. Lorenzo Suárez de Figueroa.-
T omó su nombre y ap ellidos de su abuelo mat erno y junt o a las
armas de los Mendoza y de la Vega incorp oró en su escudo las de los
F igueroa. F ue comendador de Azuaga en la O rden de Sant iago hast a q ue
E nriq ue I V le ot orgó en t rueq ue la de Mohernando en t ierras de
G uadalajara, además le hizo merced dc la villa de Coruña del Conde,
en el obisp ado de O sma, en calidad de condado. F ue 1 vizconde de
T orija, y a q ue su p adre le concedió est a villa con su fort aleza, así
como señor de las villas de Cobeña y Daganzo y de los lugares de
Barcones, T erradillo, R iendas, Solanillos, Cincovillas, T ordelrábano,
La Miñosa, Alp edroches, H ijes, Cañamares y AlcoleaY ’ Murió en
G uadalajara el 2 1 de May o de 1 4 S1 ” ’ y fue ent errado en el
monast erio de San J eró nimo de Lup iana, en donde q uedo est ablecido el
ent erramient o familiar de su familia, hast a q ue en 1 54 5 el I I I conde
de Coruña deshizó el convenio p act ado con est os monjes y t raladó los
rest os de sus ant ep asados a la iglesia de T orija. ” 9
1 64 G U T I E R R R Z CO R O NE L, 1 3. O p . oit . , T omo I V, p p . 333-334 Y LAY NA SE R R ANO , 9. H ist oria de
G uadalajara. - . , T omo I I , p . 2 4 0.
1 65 lbidem
.
‘“ I bidem.
:G~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I V, p . 34 7. y LAH A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. ,
.
T omo I I , p p . 30-32 .
:68 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo I V, p , 34 8.
‘‘~ LANNA SE R R ANO , F , H ist oria de G uadalajara . . , T omo I I , p . 33.
1 08
Nobleza y Set orios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E &ad Media ( siglos XI V y XV)
Cont rajo mat rimonio con doña I sabel de Borbó n, hija de R odrigo
de Villandrando, 1 conde de R ibadeo, y de su mujer doña I sabel de
Borbó n. De est a unió n nacieron:”
0
a. Bernardino Suárez de Mendoza.-
I I conde de Coruña y vizconde de T orija, caballero de
Sant iago, Comendador de Mohernando, murió en 1 534 . Se unió
en mat rimonio con doña María Manriq ue de Sot omay or, hija
del 7 conde de Belalcázar.”’ De esta unión nacieron:
- Lorenzo de Mendoza. - Aunq ue fue el p rimogénit o no le heredó ,
y a q ue murió en vida de su p adre. E st uvo casado con doña María
de Toledo sin haber descendencia de esta unión. ‘72
- Alonso Suárez de Mendoza.- I T ] conde de Coruña, vizconde de
T orija y comendador de MohernandD. ” ’
- María de Mendoza. - Se casó con F rancisco de Q uiñones, I I I
conde de Luna y Merino May or de ~ st urias. ” 4
- Juan de Mendoza.- Casado con doña María de Mendoza, señora de
— :7 5
H elena.
b. María de Mendoza.-
Cont rajo mat rimonio con don F ernando Alvarez de T oledo,
I I conde de O rop esa y señor de J a::andilla, p ero no t uvieron
— 1 7 6
sucesion.
c. IsaSel de Borbón.-
Se desp osó con don E st ebán G uzmán, señor de O rgaz y
Sant a alalia. :77
~ G U ::E R R E : CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo I V, p p . 34 7-34 8 y LU NA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalajara. . . , Como :1 , Pp . 2 4 1 -2 4 2 .
G U T :E R R E Z CO R O NE L, O . O p . ciÉ. , T omo I v, p . 34 8 y LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . ,
,
T omo I I , :, 2 4 1 .
‘.7 2 G U ~ ~ R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ. , p . 34 9.
‘‘~ I bién
.
‘.‘‘ G U T MR R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I V, p . 34 8 y LAVI A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . ,
,
T omo I I , p. 2 4 2 .
‘. ‘‘I biden.
1 09
La nobleza, formas de organizacién y p aut as de comp ort amient o.
d. Pedro Laso de la Vega.-
Señor de Valhermoso, est uvo casado con doña J uana Carrillo,
señora de la mit ad de la villa de Niondéjar. ” ’ De est e mat rimonio
nacieron:
a. Marina de Mendoza.-
Se concertó su matrimonio con su primo don Iñigo López de
Mendoza, I I conde de T endilla. ” ’
b. Catalina Laso de Mendoza.-
Se casó con don Luis de la Cerda, 1 duque de Medinaceli, pero
est e mat rimonio se disolvió p or rio haberse obt enido la disp ensa
p ap al p or p arent esco. Con p ost erioridad cont rajo mat rimonio con
don Pedro de Castilla, corregidor de Toledo.’>
0
e. Pedro González de MendOza.-’
Cardenal de E sp aña, Arzobisp o de T oledo, O bisp o de Calahorra y
Sigúenza, I nq uisidor G eneral, G obernador de E sp aña y p rivado de los
R ey es Cat ó licos. Al morir su p adre heredó el señorio sobre los
lugares de Pioz, E l Pozo, R et uert a, San Agust ín y Pedrezuela.
Consiguió de los R R CC y del p ap a I nonencio VI I I la legit imació n de
los hijos habidos con doña Mencia de Cast ro o Meneses o Lemos:” ’
a. Rodrigo de Vivar y Mendoza.—
H ijo p rimogénit o del Cardenal añadió al ap ellido Mendoza
el de Vivar, y a q ue p ret endía demost rar q ue era sucesor
direct o del Cid. Su p adre le ot orgó el est ado de Cenet e,
en el R eino de G ranada, q ue los R R CC lo convirt ieron en
marq uesado, así como la villa de J adraq ue y su t ierra con
‘.7 8 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . ciÉ, T ono U ,p - 359 y LAY PA SE R R ANO 9. H ist oria de G uadalajara. .
-
T omo I I , p . 33.
:7 9 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo I V, p . 359 y LAY J J A SE R R ANO , 3. H ist oria de G uadalajara. ,.
,
T orno I I , p . 35,
:80 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo I V, p . 360 y LAY 4 A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 34 .
a>’. LAY NA SE R R ANO , 9. H ist oria de G uadalajara. - ., T omo [ 1 ,Pp . 39, 4 4 . y PE CH A, E . de. O p . cit . ,
p . 2 1 5.
1 82 LANNA SE R R ANO , 9. H ist oria de G uadalajara. . - , T omo [ 1 ,p . 2 4 2 .
1 1 0
Nobleza y Sefiorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) .
los sexmos de Bornoba y HenareE, recibiendo por ellos el
titulo de conde del Cid. Asimisiro fue señor de importantes
baronias en el R eino de Valencia. ’> ’ De su mat rimonio con
doña Leonor de la Cerda, h.Lja única del duque de
Medinaceli, só lo nació un hijo, don Luis, y la madre murió
de sobrep art o. ’
8’ Cont rajo segundas nup cias con doña
María de F onseca y T oledo, sobrina del arzobisp o de Sevilla
y de esta unión nacieron:’>~
- Mencía de Mendoza. - I I marq uesa de Cenet e y condesa del Cid,
se casó p rimero con don E nriq ue Nassao, conde de Nassao,
camarero mayor y privado de Carlos 1. De esta unión nació don
R odrigo, q ue murió siendo un nulo. Con p ost erioridad, cont rajo
mat rimonio con don F ernando de Aragó n, duq ue de Calabria,
sucesor del rey de Náp oles, p ero t amp oco de est a unió n t uvo
descendencia y murió sin suces:Ló n p asando el may orazgo de su
casa su hermana.’”
- María de Mendoza. - I I I marq uesa de Cenet e y condesa del Cid,
p or su mat rimonio con don Diego H urt ado de Mendoza, I V conde de
Saldaña, heredero y sucesor de Los duq ues del I nfant ado, en lo
sucesivo el may orazgo de la Casa de Cenet e p ermanecerá vinculado
al del Infantado.’>’
- Catalina de Mendoza.- E st uvo casada con don J uan Sánchez de
Velasco y T ovar, 1 marq ués de Berlanga, p ero murió sin
— ‘88
sucesion.
b. Diego Hurtado de Mendoza.-
Nació en el cast illo del R eaL de Manzanares, heredó de
su p adre el señorio de Almenara y más t arde el may orazgo
de su t ío, don Pedro H urt ado de Mendoza, Adelant ado de
Cazorla, q ue murió sin descendencia. F ue señor de T amajó n,
Argecilla, Serracines, comendador de U sagres, t rece de la
O rden de Sant iago y alcaide de H uet e. Se t ramit aron las
1 83 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . ciÉ. , T omo I V, p , 381 y LAY I A SE R R ANO , F , H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 4 2 .
1 84 G I I T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . ciÉ. , T omo I V, p . 333 y LAY 4 A SE R R ANO , E , H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 4 2 .
‘>~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T omo I V, p . 333 y LAT I A SE R R ANO , E , hist oria de G uadalajara. . .
,
T oao I I , p . 2 4 3.
‘‘‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ, T omo I V, p . 384 .
‘>‘ I bidem, p p . 384 -385.
~>> I bidem, p . 384 .
III
La nobleza, formas de organizaci6n y p aut as de comp ort ainient c -
capitulaciones para el matrinonio con su prima doña
Cat alina, hija del Adelant ado de Cazorla, p ero est e enlace
1 09
no se efect uó al p rofesar est a dama como monja. Pero sí
contrajo matrimonio con doña Aria de la Cerda, que llevó
como dot e a su mat rimonio Miede:; y Manday ona, adq uiriendo
más tarde el señorio sobre Galve.’
90 De esta unión
nacieron: Pedro G onzález de Mendoza, q ue murió siendo un
niño; Diego H urt ado de Mendoza, herederó del may orazgo de
su p adre, 1 p rincip e de Melit o, 1 duq ue de F rancavila, 1
marq ués de Argecilla, 1 conde de Manday ona, Miedes y
Aliano, Virrey de Aragó n. Cat aluña y Valencia, alcaide de
Huete y comendador de Guadalcanal en la Orden de Santiago;
G asp ar G ast ó n de la Cerda, señcr de Almenara y F ast rana;
Balt asar G ast ó n de la Cerda, sei~ or de G alve; Brianda de la
Cerda, esposa del conde de Concentaina; Mencia casada con
el II conde de Chinchón; así ccmo doña Ana y doña María,
q ue murieron solt eras. ” ’
Don Pedro G onzález de Mendoza nant uvo con p ost erioridad ot ra
relació n, en est e caso, con doña I né:~ de T ovar, hija del regidor de
Valladolid, de la q ue t uvo ot ro hijo t ambién legit imado p or los
monarcas y el p ont ifice:
Juan Hurtado de Mendoza y Tovar.-
Se casó con doña Ana de Beaumont , hija de don Luis de
Beaumont , conde de Lerin y condest able de Navarra, y de
doña Leonor de Aragó n, hermana de F ernando el Cat ó lico.
Naciendo de est a unió n un hijo y una hija. A p rincip ios del
siglo XVI y t ras q uedarse viudc se casó con doña I nés de
O rozco, hija del Comendador de Beas, de la q ue t uvo una
hija, doña U rraca. Por últ imo, en 1 51 3, cont rajo mat rimonio
con doña Mencia de la Vega, señora de T ordehumos, Cast rillo
y G uardo, niet a de G onzalo R uiz de la Vega, hermano del 1
marq ués de Sant illana. :92
~ LU NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo [ 3,p . 2 4 6.
1 90 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . oit . , T omo I V, p p . 3) 0-391 y LU NA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalajara. . . , T omo I I , p . 2 4 7.
1 9 I biden
.
1 92 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ. , T omo I V, p . 379 y LAY ) A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , Pp . 2 4 8-2 4 9.
112
J obleza y Seflorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja H dad Media ( siglos XI V y XV) .
f. Juan Hurtado de Mendoza.-
Señor de F resno de T orot e, Colmerar, Cardoso y E l Vado. Cont rajo
mat rimonio, en Madrid, con doña F rancisca de R ibera, hija del
Adelant ado Diego de R ibera y de su mujer, doña Beat riz de
Port ocarrero. ’” De est a unió n nació don I ñigo Ló p ez de Mendoza, q ue
sucedió a su p adre en el señorio de las villas y lugares de Colmenar
de la Sierra, Cardoso y E l Vado. ’” E st uvo casado con doña Const anza
de Ay ala naciendo de est a unió n doña F rancisca de Mendoza, casada con
don Rodrigo de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros 795
Asimismo don J uan H urt ado de Merdoza de su mat rimonio con doña
Leonor Luján, hija de don J uan Luján, maest resala de J uan I I , nació
don J uan H urt ado de Mendoza, q ue sucedió a su p adre en el señorio de
Fresno de Torote.’”
g. Pedro Hurtado de Mendoza.-’
Adelant ado de Cazorla, señor de W amajó n, Serracines, F alazuelos
y Argecilla, así como de ot ras villas, lugares y heredamienzos q ue
adq uirió en t ierras de G uadalajara. ’” Cont rajo mat rimonio en
p rimeras nup cias con doña Leonor de Q uiros
1 9> y de est a unió n
nacieron:
a. Catalina de Mendoza.-
F ue monja en el convent o de la Madre de Dios de T oledo.
b. Guiomar de Mendoza.-
Sucesora de los bienes y may orazgo de su p adre y cont rajo
mat rimonio con don Diego Carrillo de Mendoza, I I I ccnde de
Priego, de esta unión nacieron:
‘“ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . oit . , T omo I V, p . 361 y LAY NA SE R R ANO E . H ist oria de G uadalajara.
.
T omo I I , p . 75.
‘‘~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . oit . , T ono T V, p , 361 .
~ I bidem. p p . 361 -362 .
1 96 I biden. p . 2 62 .
1 97 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O P. oit . , T omo I V, p . 367 y LAY Ns SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. .
.
T omo I I , p . 76.
‘9elbidem
‘“ G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . oit . , T omo I I , p . 368.
113
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
- Luis Carrillo de Mendoza. - I V conde de Priego y señor del
mayorazgo del Adelantado de Cazorla, su abuelo. Estuvo casado
con doña Beatriz de Valencia, pero murió sin sucesión en 1522.
- María de Mendoza.- Estuvo casada con don Francisco Z ap at a,
comendador de H ornachos de la O rden de Sant iago, y aunq ue de
est a unió n nació doña G uiomar de Mendoza de su mat rimonio con
don Ant onio Pardo de Saavedra, no t uvo descendencia y a su
muert e, en 1 54 0, sus bienes fueron heredaros p or don Diego
H urt ado de Mendoza, 1 p rincip e de Melit o.
E l adelant ado de Cazorla se unió en segunda nup cias con doña
J uana de Valencia y junt o a ella fundó el monast erio de Sant o Domingo
de Benalaq ue, q ue con p ost erioridad, se t rasladó a la ciudad de
Guadalajara.
h. Mencia de Mendoza.-
Cont rajo mat rimonio con don Pedro F ernández de Velasco,
Condest able de Cast illa y I I conde de H aro, señor de F rías, Medina
de Pomar, Briviesca, Sant o Domingo de Silos, Arnedo y la casa de
Salas, camarero may or del rey y virrey y gobernador de los reinos de
Cast illa y Leó n, mient ras q ue los rey es est aban en la conq uist a de
G ranada.
2 01 Su p adre le dot ó p ara est e mat rimonio con 32 . 000
florines de oro y se encargó del gobierno de la Casa de H aro durant e
las largas ausencias de su esp oso. 202
í. María de Mendoza.-
E st uvo casada con Per Afán de Pibera, Adelant ado de Andalucía
y conde de Morales. 2 03
j . Leonor de Mendoza. -
Señora de Cogolludo se unió en mat rimonio con don G ast ó n de la
Cerda, I V duq ue de Medinaceli. 2 0’
200 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I V, p . 369 y LAY ~ A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. ,,
,
T omo I I p p . 77-78.
=02 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ. , T omo I V, p . 1 79 y LAY ~ A SE R R ANO , 9. H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , Pp . 79-SO .
=02 LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. - - , T omo I I , p . 80.
203 G U T I E R R E Z CO R O NE L, E . O p . cit . , T omo I V, p . 1 97 y LANNA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 82 .
204 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . ciÉ. , T omo I V, p . 1 85. y LAI NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 81 .
114
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media ( siglos XI V y XV)
3.1.5. Diego Hurtado de Mendoza II.-
< 1 4 1 7-1 4 75)
Nació en G uadalajara el 2 8 de Sep t iembre de 1 4 1 7 y murió en el
cast illo de Manzanares el 2 5 de E nero de 1 4 75, siendo ent errado en
el p ant eó n familiar del convent o de San F rancisco. F ue el 1 duq ue del
I nfant ado, I I marq ués de Sant illana y I I conde del R eal de
Manzanares, conde de Saldaña p or nerced de los R R CC p ara los
primogénitos de su casa, señor de las villas de Hita y Buitrago,
H ermandades de Alava, Casa de Mendoza, Vega, Cisneros y Manzanero.
Después de la victoria de Olmedo Enrique IV le otorgó las villas de
Alcocer, Salmeró n, Valdeolivas y San Pedro de Palmiches, q ue forman
el señorio del Infantado.
20’
Al igual q ue su p adre don F ernanio del Pulgar le dedicó algunas
letras para relatarnos como eran su persona y carácter.20’
“Fue ontre delgado y alto de cuerpo, tenia los ojos petos y las
faciones del rostro fermosas e bien proporcionado en la
conpostura de sus mienbros. ... .1 Era onmbre bien instruido en
las letras latinas e tenia tan buena memoria que pocas cosas se
le olvidavan de lo que en la sacra escritura avia leydo. Era
onbre de verdad e aborrecia tanto mentiras e mentirosos que
ninguno de los tales ovo jamas lugar cerda del. [...] Fue tan
pñerseverante en la virtud de la constancia que por ningun
interesse jamas le vieron tazer mudanva de aquello que una vez
assentava de fazer y esta virtud se esperimento en el porque no
dexo de serguir la via del rey don Enrrique aunque enella ovo
algunos siniestros y se vido en grandes discrimines e aventuras
de perder su persona e casa porqie se tenia por dicho que en el
infortunio reluzia la constancia. [...] Tenia animo tan noble y
las entranas tan claras e tan abiertas que jamas fue conoscido
en el pensamiento para muerte e destrucion, ni injuria de
ninguno e de su natural inclinacion no quena entender salvo en
cosas justas e rectas todas las cautelas e ficiones aborrescia
como cosa contraria a su natural condicion, no era varon de
vengan~as e perdonava tan fagilmentea a los que le erravan que
jamas avia memoria de sus yerros. [. . .1 Fue onibre que se
deleytava en labores de casas e edeficios. [ --.1 Fue assimismo
vencido de mujeres e del apetito de los manjares[ . -.1 .
E n 1 4 36, cont rajo mat rimonio con doña Brianda de Luna, hija de
don J uan H urt ado de Mendoza, señor de Moró n, G ormaz, Mendivil y
~‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . cit . , T ono I V, PP. . 98-1 99, t ANA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalajara. . . , T ono I I , PP. 1 6-1 7. y PE CR A, F . de. O p . ciÉ. , p p . 2 35-2 36.
¿ 06 PU LG AR , F . Claros varones, Pp . 1 1 7-1 2 0.
1 1 5
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Nanclares, Prestamero Mayor de Vizcaya y Mayordomo Mayor de Juan II,
y de doña María de Luna, tía del Condestable don Alvaro de Luna.
20’
De esta unión nacieron cinco hijos, tres hijas y dos que murieron a
t emp rana edad, Diego H urt ado y Brianda. ” ’
a. Iñigo López de Mendoza.-
1 conde de Saldaña, I I duq ue del I nfant ado, I I I marq ués de
Sant illana y I I I conde del R eal de Manzanares.
b. Juan de Mendoza.-
Su p adre le dejó en su t est ament o el señorio sobre las villas
de Beleña y Valhermoso, con la cordición de que no las pudiese
vender. T ras haber p romet ido casarse con una dama de G uadalajara,
doña May or Díaz de Mendoza, no cump lió con su comp romiso, a p esar de
haber t enido de ella t res hijos: Pedro de Mendoza, María de Mendoza,
q ue se casó con don Diego Ló p ez de O rozco, caballero de la O rden de
Sant iago, y Brianda de Mendoza.
Con posterioridad, se unió en matrimonio con doña Beat riz de
Z úñiga y T oledo, q ue ap ort ó como bienes dot ales los lugares de Cubas
y Griñón, siendo sus hijos: Bernardino de Mendoza, Petronila de
Mendoza, casada con un sobrino del Cardenal Cisneros, y Cat alina de
Mendoza, q ue se casó con J uan de Cast illa, caballero de Sant iago.
Además como frut o de su relació n con doña Ana de Villagrán t uvo
cinco hijos ilegít imos: F elip e, I sabel, María, Brianda y Diego, y
ot ra legít ima, doña Ana, y a q ue nació dep ués de haberse casado con
est a señora. 2 ”
c. Pedro González de Mendoza.-
Al heredar los bienes de su tic> don Gonzalo Ruiz de la Vega,
hermano del 1 marqués de Santillana, se convirtió en señor de las
villas de Tordehumos, Castrillo y Guardo. De su matrimonio con doña
Mencia de la Vega, hija de Leonor de viendoza y de Diego de Sandoval,
no t uvo sucesió n, p or lo q ue est os bienes fueron incorp orados al
may orazgo de la G asa del I nfant ado?”
207 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . ciÉ. T omo I I I , p . 2 05, LAY ~ A SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 1 6, F E CH A, E . de. O p . ciÉ. , p . 2 36 y NÚ ÑE Z DE CAST R C, A. O p . ciÉ,, p . 1 4 2 .
=00 LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo [ 5,p . 2 1 6. Aunq ue F ray F ernando de F echa
sefiale q ue t ambién fue hija de est e mat rimonio doáa May or de Mendoza, q ue se casó con G asp ar R amírez de
Vargas, en Madrid. O p . ciÉ. , p . 2 57. E st a not icia no est á confirmada ni p or E . Lay na Serrano, ni p or O .
G ut ierrez Coronel.
=09 LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . ,, T omo I I , p p . 2 1 9-2 2 1 y F E CH A, E . de. O p . ciÉ. ,
p . 2 57.
21 0 LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo I i p . 2 2 2 y PE CH A, E . de. G p , oit . , p . 2 57.
116
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV)
d. García Laso de Mendoza.-
Fue abad de Santillana y 37 señor de Yunquera y como resultado
de su unión con doña Ana Barnuevo, natural de Soria e hija de Juan
Barnuevo nacieron don F rancisco Laso de Mendoza, I I señor de Y unq uera
y doña Brianda de Mendoza, que se casó con don Gonzalo Franco de
— 21 1
G uzman.
e. Antonio de Mendoza.-
Murió soltero y sin descendencia.
212
f. Catalina de Mendoza.-
Estuvo casada con don Alonso Ramírez de Arellano, 1 conde de
Aguilar y señor de la villa de Cameros, Cervera, Arellano, Andaluz,
Abelda, Biguera y ot ras villas, G uarda May or de E nriq ue I V y Cap it án
G eneral de las front eras de Navarra y Aragó n. 2 ’3
g. María de Mendoza.-
Se casó con don Diego Fernández de Córdoba, III conde de Cabra,
vizconde de I znajar, señor de Baena y Mariscal de Cast illa. 2 ’4
h. Menda de Mendoza.-
Cont rajo mat rimonio con don Belt rán de la Cueva, duq ue de
Alburq uerq ue, maest re de Sant iago, 37 conde de Ledesma y H uelma, señor
de las villas de Cuéllar, R oa, Mombeit rán, La Adrada, T orregalindo
y Cadasera. 2 1 5
A los 50 años cont rajo segundas nup cias don Diego H urt ado de
Mendoza p or con doña I sabel E nrícuez, una de las doce damas
p ort uguesas q ue formaban p art e del séq uit o de la reina doña J uana,
hija de R uiz Pereira, el Viejo, y doña Beat riz E nríq uez de Noreña,
~‘‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . ciÉ. , T omo SU , p . 4 09, LAY 1 [ A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 2 3 y F E CH A, E . de. O p . ciÉ. , p . 2 57.
2:2 LAY NA SE R R ANO , E . H ist oría de G uadalajara. . . , T omo I I , p . 2 2 3 y F E CH A, E . de. O p . ciÉ. p , 2 57.
2:3 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ. , T omo I I I , p . 2 07, LAflA SE R R ANO E . H ist oria de Guadalaiara. . .
,
T omo I I , p p . 2 2 4 -2 2 5 y F E CH A, E . de. O p . ciÉ. , p . 2 57.
21 4 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I I I , p . 2 1 3, LAY 1 A SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 2 5 y F E CH A, E . de. O p . cii. , p . 2 57.
~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . cii. , T omo I I I , p . 2 1 9, LAH A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 2 5. y F E CH A, F . de. O p . ciÉ. , p . 2 57.
1 1 7
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Camarera Mayor de la reina,
21’ naciendo de este matrimonio:
a. Ana de Mendoza.-
Casada con Juan de Cabrera y Bobadilla, II marqués de Moya,
May ordomo May or de E nriq ue 1 V, señor de Chinchón, Brunete y otras
veint e villas en los Sex mos de Valdemoro y Casarrubios, así como
Comendador de Mures de la O rden de Sant iago y Alcaide p erp et uo de los
alcázares de Segovia.21’
b. Beatriz de Mendoza.-
Cont rajo mat rimonio con don Diego de Cast illa, señor de G or y
Bolodoy , en el R eino de G ranada, y de H errera de Valdeca~ ias,
Caballerizo Mayor de Carlos 1 .21 6
Además de est os hijos nacidos de Legít imos mat rimonios don Diego
H urt ado de Mendoza t uvo ot ros como result ado de su unió n
ex t ramat rímoníal con doña J uana Lasart e. 2 1 4 Así sabemos q ue t uvo un
hijo, don Alfonso, q ue en su t est ament o le dejó 70. 000 mrs de juro
de heredad, una heredad en Málaga del F resno y el molino de Sant a
María con su casa aneja. 2 2 0 Así como dos hijas doña E lvira y doña
Marina, q ue su p adre las dejo dot adas en su t est ament o y ex ist en
not icias sobre la cap it ulació n del mat rimonio de doña E lvira con don
G ó mez de But ró n y Múgica, señor de est as villas y del valle de
Aramay ona, en Vizcay a. 2 2 ’ Además según p arece al fallecer el duq ue,
su hijo y sucesor concert ó el mat rimonio de doña Marina con J uan
Arias Dávila, señor de T orrejó n y PuLorrost ro. 2 2 2 De forma imp recisa
se conoce la ex ist encia de ot ra hija ilegít ima doña Leonor, p ero en
G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T orno I I I ,». 2 06, LAY N~ SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara
T omo I I , p . 1 7, F E CH A, E . de. O p . ciÉ. , p . 2 36. Y NÚ NE Z DE CAST R O , A. O p . ciÉ. , p . 1 4 3,
21 7 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . oit . , T orno I I I , p , 2 2 3, LAY NA SE R R ANO E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo U , p . 2 2 5 y F E CH A, E . de. O p . cit . , p . 2 57.
21 6 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . ciÉ. , T omo I I I , p . 2 2 7, LAVI I A SE R R ANO E . H ist oria de G uadalajara. ,
.
T omo T I , p . 2 2 5 y F E CH A, E . de. O p . ciÉ. , p . 2 57.
21 9 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . ciÉ. , T omo I T T , p . 2 06 y LAflA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo T I , p . 2 2 5.
220 LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . . T omo I I , p . 2 2 5 y R AI l. Colecció n Salazar y
Cast ro, M-l0.
221 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . ciÉ. , T omo I T T , p . 2 06, LAY 9A SE R R ANO E . H ist oria de G uadalajara,.
.
T omo I T , p . 2 2 5 y R AS. Colecció n Salazar y Cast ro, M-l0.
222 LAY NA SE R R ANO , E , H ist oria de G uadalajara. . . , T omo I I , p . 2 2 5 y R AS. Colecció n Salazar y
Cast ro, M-l0.
1 1 8
Nobleza y Seflorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja H dad Media ( siglos XI V y XV) .
este caso no se puede precisar el norWre de la madre.
22’
3.1.6. HUgo López de Mendoza 11.-’
1 4 38-1 500)
Don I ñigo Ló p ez de Mendoza, I T duq ue del I nfant ado y I I I marq ués
de Sant illana y conde de Saldaña y del R eal de Manzanares, nacio en
G uadalajara en 1 4 38 y murió en est a misma ciudad el 1 4 de julio de
1 500. Part icip ó act ivament e en las camp añas encaminadas a la
conq uist a del reino de G ranada. ” 4 Cuando só lo cont aba veint idó s
años se concertó su con doña Maria de Luna, hija de don Alvaro de
Luna, condest able de Cast illa, y de doña J uana Piment el, su segunda
esp osa»2 6 De est a unió n nacieron:2 2 ’ Diego H urt ado de Mendoza, I I I
duq ue del I nfant ado; Alvaro de Mendoza, señor de la T orre de E st eban
H ambrán; Brianda de Mendoza, fundadora del convent o de la Piedad de
G uadalajara en 1 52 4 ; F rancisca de Mendoza, est uvo casada con don Luis
de la Cerda, I I señor de Manday ona y Miedes; Bernardino de Mendoza,
fue arcediano de G uadalajara, dignidad vinculada al arzobisp ado de
T oledo -
3. 1 . 7. Diego Hurtado de Mendoza III.-’
(1461-1531)
I I I duq ue del I nfant ado, I V marq ués de Sant illana y conde del
R eal de Manzanares, así como conde de Saldaña, señor de las villas
de H it a y Buit rago, las H ermandades de Alava, las casas de Mendoza,
la Vega, Luna, Albornoz, Cisneros y Manzanedo, caballero del T oison
de O ro y grande de E sp aña.
Nació en Arenas, el 1 1 de Marzo de 1 4 61 y falleció el 30 de
Agost o de 1 531 . Su educació n fue encomendada a don Alonso de la Serna
y Bracamont e, asimismo p art icip ó junt o a su p adre en la conq uist a de
G ranada. Sirvió con gran lealt ad y fidelidad a los R ey es Cat ó licos
y a su niet o, Carlos 1 . Se unió en mat rimonio, en 1 4 91 , a la edad de
t reint a años con doña María Piment el, hija de R odrigo Alonso
Piment el, I V conde de Benavent e, y de doña María Pacheco. 227
=22 LAY NA SE R R ANO , F , H ist oria de G uadalajara. . . T omo [ 3,p . 2 2 6.
224 G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ. , T omo I I I , p p . 2 2 8-2 ) 2 .
225 Cuando se aborde el est udio de la p olít ica mat rimonial de est e linaje se realizará un ex t enso
coment ario acerca de las circunst ancias q ue rodearon est e enlace. NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . ciÉ. , p . 1 4 8.
226 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, A. O p . ciÉ. , T omo I I I , p p . 2 32 -2 3T . y NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p p . 1 57-
1 58.
227 G U T T E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ. , p p . 2 33-2 35. y NÚ ÑE I DE CAST R O , A. O p . ciÉ. , p p . 1 58-1 59.
1 1 9
La nobleza, foruas de orgnizaci5 y p aut as de comp ort ainient c.
Nacieron de esta irnión: Iñigo López de Mendoza, IV duque del
Infantado; Rodrigo de Mendoza, progenitor de los marqueses de
Montesclaros; Ana de Mendoza, estuvo casada con don Luis de la Cerda,
37 marques de Cogolludo, pero murió si:a descendientes; María y Elvira
de Mendoza murieron a temprana edad.
2”
Además de est os hijos nacidos de legít imo mat rimonio el duq ue
tuvo otros siete: Martín de Mendoza, arcediano de Guadalajara y
Talavera; Rodrigo que se casó con doña Isabel de Rivera, pero murió
sin sucesió n; F ranc½co fue monje en el monast erio de Nuest ra Señora
de Sop et rán; Brianda se casó con Alvar G ó mez de Ciudad R eal, señor
de las villas de PLoz, el Pozo y At anzó n; F rancisca q ue cont rajo
mat rimonio con Sancho de Paz; Marina se casó con don J uan Arias
Dávila, I I conde de ?uñonrost ro, y Brianda q ue fue religiosa y p riora
en el convent o de la villa de T ordehumos. 2 2 9
~ G U T I R R 1 ~ Z CO R O NE L A, O : G iL. , T ont o I I I , p . 2 36. y NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 79.
G U T I E R R E Z CCR O NE 1 3. :1: c it . , p . 2 36 y NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . ciÉ. , PP. 1 79-1 80.
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Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV>
3.2. DE LA CERDA.-
T ras la p roclamació n de E nriq ue de T rast ámara como rey de
Cast illa, el monarca p rocedió a recomp ensar el ap oy o q ue algunos
nobles franceses habían p rest ado a siL causa. De est e modo concedió
a don Bernal de Bearne, hijo del conde de F oix , el condado de
Medinaceli, y ést e a diferencia de los ot ros caballeros ex t ranjeros,
q ue habiendo recibido mercedes t err:Lt oriales no p ermanecieron en
Castilla, se estableció definitivamente en su condado y t omó el
ap ellido del linaje de su esp osa con may or arraigo en Cast illa.
Con est e mat rimonio se unieron < Los imp ort ant es familias la de
los condes Foix y la de los descendientes de don Fernando de la
Cerda. Los genealogitas señalan que don Bernal provenía de un linaje
francés, que descendía de los condes de Carcasona y sus orígenes se
remot an a t iemp os de Carlos, el G rande. Por su p art e, el infant e don
Femando era hijo de Alfonso X y doña Violante de Aragón y se había
casado con doña Blanca, hija de San Luis de Francia, y hubiese sido
rey de Cast illa de no haber sido p or su p remat ura muert e.
3.2.1. Bernal Reame.-’
Con motivo de la guerra que se suscitó en Castilla entre Pedro
1 y su hermanast ro E nriq ue de T rast áma:~ a, algunos cap it anes franceses
ap oy aron la op ció n del bast ardo y t ras la p roclamació n del monarca
fueron amp liament e recomp ensados. E nt re est os caballeros q ue
acudieron a Cast illa en aux ilio de don E nriq ue, dest aca don Bernal
Bearne, hijo de don G ast ó n Bearne, conde de F oix . E nriq ue I I p ara
p remiar sus servicios no só lo le ot crgo el condado de Medinacelí,
sino que acordó su matrimonio con doña Isabel de la Cerda, señora del
Puert o de Sant a María, hija de don Luis de la Cerda, conde de
Claramont en F rancia, y de doña Leonor de G uzmán, señora del Puert o
de Sant a María, así como niet a de don Alonso de la Cerda, p ret endido
rey de Cast illa p or ser hijo de don F ernando de la Cerda, hijo may or
y sucesor de Alfonso x
De est e mat rimonio ent re don Bernal y doña I sabel de la Cerda
nació don G ast ó n de la Cerda, q ue les sucedió a sus p adres en el
condado y en el señorio de la villas del Puert o de Sant a María y
H uelva.
1 2 1
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
3.2.2. Gastónde la Cerda1.-’
I I conde de Medinaceli y señcr del Puert o de Sant a María
cont rajo mat rimonio con doña Mencia de Mendoza, hija de don Pedro
G onzález de Mendoza, may ordomo may or y señor de las villas de H it a
y Buit rago, y de doña Aldonza F ernández de Ay ala. Sirvió a J uan 1 y
junto a él participó en la campaña que se dirigió contra don Alonso,
conde de Noreña y Gijón, y parece que en compensación le hizo merced
de algunas p osesiones en el obisp ado de O viedo. De su mat rimonio con
doña Mencia nació Luis de la Cerda, q ue sucedió a su p adre en sus
dominios. 230
3.2.3. Luis de la Cerda1.-
I I I conde de Medinaceli y señor del Puert o de Sant a María,
sirvió a J uan I I y E nriq ue I V p art icip ando act ivament e en las guerras
sost enidas con Aragó n y G ranada. Se casó con doña J uana Sarmient o,
hija de don Diego Pérez Sarmient o, señor de Salinas y Adelant ado
May or de G alicia, y de doña María de Z úñiga. E st e mat rimonio t uvo
t res hijos:” ’
a. G ast ó n de la Cerda. -
I V conde de Medinaceli.
b. J uan de la Cerda. . . *
Señor de T orrecuadrada, const it uy ó p ara sus descendient es un
may orazgo sobre est e lugar. Se casó , en G uadalajara, con doña
Violant e de Z úñiga, hija de J uan de Z úñiga y doña I sabel de Valdés
y Pecha, p ero est e mat rimonio p or alguna razó n fue decret ado nulo.
Sin embargo, de sus relaciones con una labradora de T orrecuadrada
t uvo un hijo, don Ant onio de la Cerd¿L, q ue merced a la legit imació n
concedida p or los R ey es Cat ó licos sucedió a su p adre en est e señorio.
Con p ost erioridad, est e caballero int ercambió con el conde de
Cifuent es est e lugar p or unos juros en la ciudad de T oledo. Asimismo
est uvo casado con doña I nés G ó mez i. e Ciudad R eal, secret ario de
E nriq ue I V y señor de las villas y lu;ares de Pioz, E l Pozo, At anzó n
y Y élamos. Naciendo de est a unió n t res hijos:
2 32
230 R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol. 88. Sore est e linaje y sus dominios señoriales
ha cent rado sus invest igaciones PAR DO R O DR íG U E Z , ML. H uelva y ( ;ibraleó n ( 1 2 85-1 4 95) . Document os nara su
hist oria, H uelva, 1 980 y Document ació n del condado de Nedinaceli ( 1 365-1 4 54 ) , Soria, 1 993.
2 3t lbidem, F ol. 88-88v.
232 I bidein, 88v y 94 v-95
1 2 2
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja Bdad Media ( siglos XI V y XV) .
- Francisco de la Cerda.-
- Leonor de la Cerda: Se casó con don Pedro Arias Dávila.
- Isabel de la Cerda: E st uvo casada con F rancisco Z ap at a de
Alarcon.
c. María de la Cerda.-
Se casó con Juan Alonso de Guzn’án, duque de Medina Sidonia y
conde de Niebla, llevando como dote .a villa de Huelva, pero al no
t ener descendencia est e mat rimonio volvieron a p oder de los condes
de Medinaceli.
2 33
Parece ser que el III conde de ]4edinaceli contrajo matrimonio
de nuevo, en este caso, con doña Juana de Leiva.234 De esta unión
nació doña Mencia de la Cerda, q ue se casó con don Alvaro de Luna,
niet o del condest able e hijo de J uan de Luna. 2 3’
3.2.4. Gastónde la CerdaIi.-’
I V conde de Medinaceli y señor del Puert o de Sant a María, Deza,
E nciso y ot ros lugares sirvió a los rey es J uan I I y E nriq ue I V,
asimismo p art icip ó en la guerra ent re Cast illa y Aragó n, donde fue
hecho p risionero y p ara su liberació n fueron p recisas grandes sumas
de dinero. 2 3’
Don G ast ó n de la Cerda como ot ros caballeros de su t iemp o fueron
descrit os p or don F ernando del Pulgar y así hemos p odido conocer
algunos asp ect os de su físico y de su caráct er:2 3’
233 R A. I I . Colecció n Salazar y Cast ro, 5-4 6, F ol. 88v. y LADE R O Q U E SADA, N. A. Niebla, de reino a
~
234 T enemos const ancia de est e mat rimonio p or la cart a de arras q ue don Luis de la Cerda, I I I conde
de Medinaceli, ot orgó a doña J uan de Leiva. ( Medinaceli, 2 2 de O ct ubre de 1 4 4 6) . R . A. H . Colecció n Salazar
y Cast ro, N-2 0, F ol. 1 1 2 -1 1 3v.
235 Según se desp rende de las cap it ulaciones mat rimoniales de doña Nencia de la Cerda y don Alvaro
de Luna, < Nedinaceli, 2 7 de O ct ubre de 1 4 4 6) . A. H . N. O suna, Leg. 2 2 87, vol 1 , F ol. 39-4 0 y 4 0v-4 1 .
~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 1 3. O p . ciÉ, T omo ¡ T I , p . 1 85. y R AS. Colecció n Salazar y Cast ro, 5-4 6, F ol.
88v.
237 PU LG AR , E . Claros varones. . . , p p . 1 2 2 -1 2 3.
123
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
“Fue onbre delgado de cuerpo, ce muy fermoso gesto e de
mediana estatura e bien conpuesto en la proporcion de sus
miembros, ceceava un poco. [....] E est e conde fue muy franco
e procurav-a estar aconpañado de onbres fijosdalgo e seyendo
en edad de XXV annos veyendo <piel conde su padre seguia
algunas parcialidades de cavalleros contra la voluntad del
rey don Juan e puesto en pensamiento trabajoso porque si
la opinion de su padre siguiessc~ creya errar a la lealtad
que debia al rey. E si obedecia al rey pensara errar a la
obediencia paternal. Pospuestos los dannos que del
apartamiento de su padre se le E~iguieron delibero obdecer
los mandamientos reales e sirvic> al rey todo el tiempo de
su vida con tanta obediencia que la perseverancia que toco
en su servicio fue a otros exeriplo de lealtad. 1..-] Fue
onbre vencido del amor de las mugeres y fue amado
dellas.[..jI.
Se casó con doña Leonor de Ivendoza y la Vega, señora de
Cogolludo e hija de don I ñigo Ló ¡ ez de Mendoza, 1 marq ués de
Sant illana, y de doña Cat alina Suárez de F igueroa.
2 38 De est a unió n
nacieron:2 ”
a. Luis de la Cerda.-
1 duq ue de Medinaceli.
b. Iñigo López de la Cerda y Mendoza -
Señor de Manday ona se casó con doña Brianda de Cast ro y de est e
mat rimonio nacieron:
- Iñigo de la Cerda.
- Ana de la Cerda: Se casó con cLon Diego H urt ado de Mendoza, 1
conde de Melit o.
- Luis de la Cerda: Sucedió a su p adre en el señorío de la villa
de Manday ona y se casó con doña F rancisca de Mendoza, hija de
don I ñigo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue del I nfant ado. De est a
unió n nació doña Brianda de la Cerda, q ue est uvo casada con don
Diego G ó mez Sarmient o, conde de Salinas y R ibadeo.
c. Juana de la Cerda.-
Se casó con don Alvaro de Mendoza, conde de Castrojeriz.
238 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . ciÉ, T omo T I I , p . 1 85. y R . A. H . Colecció n Salazar y Castro, 8-46, Fol.
88v-89.
239 RAE. Colección Salazar y Castro, 8-46, Fol. 89-89v.
124
Nobleza y Seflorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media < siglos XI V y XV> .
3.2.5. Luis de la Cerda11.-
1 duq ue de Medinaceli p or merced de los R ey es Cat ó licos desde
1 4 79, conde del Puert o de Sant a María y señor de Cogolludo, Deza y
E nciso. Part icip ó en las camp añas encaminadas a la conq uist a del
reino de G ranada. Se casó p or p imera vez con doña Cat alina Laso de
Mendoza, hija de don Pedro Laso de Mendoza, señor de Valfermoso y de
la mit ad de Mondéjar, y de doña J uana Carrillo, p ero est e mat rimonio
fue anulado p or ser los cont ray ent es p rimos hermanos y no haber
solicit ado la disp ensa mat rimonial necesaria en est os casos. 240
Con p ost erioridad, se casó con doña Ana de Navarra, hija del
p rincip e Carlos de Navarra y de dcña María Armendáriz. De est e
mat rimonio nació doña Leonor de la Cerda, q ue se casó con don R odrigo
de Mendoza, p rimer maroués de Cenet e ‘r conde del Cid, p ero murió sin
sucesió n.
2 4 ’ Por últ imo, don Luis :ont rajo mat rimonio con doña
Cat alina Biq ue de O rejó n, vecina del Puert o de Sant a María y de est a
unió n nacieron ~
a. Juan de la Cerda.-
I I duq ue de Medinaceli.
b. Pedro de la Cerda.-
Se casó en Valladolid con doña María de Z úñiga.
o. Juana de la Cerda-
E st uvo casada con don Alonso de Mendoza, caballero de la O rden
de Santiago.
d. Isabel de la Cerda.-
Cont rajo mat rimonio con don Pedro Z ap at a de Ay ala, vecino de
Madrid.
Además don Luis de la Cerda, 1 t iq ue de Pdedinaceli, fuera del
mat rimonio t uvo un hijo q ue se llam¿Lba como él. E st e caballero se
casó en Guadalajara con doña Catalina Gómez de Ciudad Real, hija de
240 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . <gp. ci:. , T omo ¡ I I , p . T E l. y R . A. F . Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6,
F ol. 89v.
~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. úP. ci:. , T omo I I I , p . 1 85. y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6,
F ol. 90.
242 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, O . Cp . ci:. , T omo I I I , p . 1 86. y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6,
F ol. 90-90v.
125
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
Pedro G ó mez de Ciudad R eal, y de doña Cat alina Arias su mujer.
2 3 De
esta unión nacieron:24
- Pedro de la Cerda: Sucedió a sus padres en su mayorazgo y fue
el fundador de la cap illa de San G ines en la ciudad de
G uadalajara. No se casó y t uvo una hija nat ural q ue p rofesó como
monja. Por ello, le sucedió er. sus dominios su sobrino don
Alonso de la Cerda, hijo de doña Marina de la Cerda.
- Luis de la Cerda: Se casó con doña Francisca de Torres, hija
de Juan de Torres, caballero de Soria.
- Marina de la Cerda: Fue la esposa de don Alonso de Granada y
la madre del mencionado Alonso cte la Cerda.
3.2.6. Juan de la Cerda1.-’
I I duq ue de Medinaceli, conde det Puert o de Sant a María y señor
de Cogolludo. Se casó en primer luqar con doña Mencia Manuel de
Port ugal, hija de don Alonso de Port ugal, conde de F aro y O demira,
y de doña María de Noroña, así corto dama de la reina. De este
mat rimonio nacieron dos hijos:2 4 ’
a. Luis de la Cerda.-
Los R ey es Cat ó licos le concedieron la dignidad de marq ués de
Cogolludo ot orgada p ara los p rimogénit os de la casa de los duq ues de
Medinaceli. Se casó con doña Ana de Mendoza, hija de don Diego
H urt ado de Mendoza, I I I duq ue del I nfant ado, p ero murió en vida de
su padre sin herederos.24<
b. Gastón de la Cerda.-
I I I duq ue de Medinaceli y conde ¿el Puert o de Sant a María, ant es
de suceder a su p adre en sus dominios había sido religioso de la
O rden de San J eró nimo y caballero de San J uan, t ambién murió sin
descendient es ~247
243 R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, B-4 6, F ol. 92 .
2 4 ’I bidem.
2 4 5lbidem
246 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . ciÉ. , T omo ¡ T I , p . 1 86. y R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6,
F ol. 92 .
2 4 7T bidem.
126
Nobleza y SeAorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dadMedia ( siglos XI V y XV) .
Don J uan de la Cerda, I I duq ue de Medinaceli, se casó en
segundas nupcias con doña María de Silva, hija de don Juan de Silva,
III conde de Cifuentes, y de doña Catalina de Toledo. Naciendo de
esta unión los siguientes hijos:
249 Juan de la Cerda, IV duque de
Medinaceli; F ernando de la Cerda, como caballero de la O rden de
Alcántara que era fue comendador de Esparragosa, y Luisa de la Cerda.
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La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
II. SISTEMAS DE PARENTESCOY ESTRUCTURAS DE PODER.-
E n los últ imos años, el est udio de las est ruct uras familiares
cobra esp ecial significació n como t ema de invest igació n y se ha
convert ido en objet o de numerosos t rabajos y consideraciones.
Siguiendo est a t endencia, algunos hist oriadores q ue se encargan del
mundo nobiliario han desarrollado una nueva línea de t rabajo, q ue
sup erando la mera descrip ció n de est as est ruct uras, p onen al
descubierto el entramado de las estrategias empleadas, así como las
razones q ue det erminaron su configuració n como grup o social y
familiar. Sin duda, las reflex iones ap ort adas p or est os est udios nos
ofrecen una visió n de una nobleza consolidada como grup o dominant e,
p reocup ada p or t ransmit ir sus p rivilegios y p at rimonios de generació n
en generació n, así como p or dot arse de unos símbolos de p oder y
reconocimiento ~249
Además se p uede est ablecer q ue est e sist ema de p arent esco
nobiliario no só lo se fundament a en lazos de sangre, sino q ue aborda
ot ras dimensiones relacionadas con los vínculos de dep endencia
p ersonal. Así las confederaciones nobiliarias, q ue derivaron hacia
los bandos o p arcialidades del siglo XV, son la mejor ex p resió n de
est a realidad, y a q ue la lucha p or un int erés común y el comp romiso
de ayuda mutua llegan a constituir lazos de unión tan sólidos como
los de la sangre.
Por ot ra p art e, son las est ruct uras familiares la base sobre la
q ue se asient a el p oder de la nobleza, y a q ue p rop orcionan la fuerza
necesaria p ara mant ener y t ransmit ir una serie de p rivilegios
jurídicos q ue la dist inguen como grup o social.
Por ello, t eniendo en cuent a est as consideraciones, en el
p resent e cap ít ulo, se p ret ende demost rar q ue est os linajes
manifiest an est as mismas inq uiet udes y asp iraciones. Así, en p rimer
lugar, se ha p rocedido a la reconst rucció n de sus hist orias
genealó gicas, t an necesarias, no só lo zara la correct a ident ificació n
de sus miembros, habida cuent a de la inclusió n ent re est os linajes
de algunos muy p oco conocidos, sino t ambién p ara p oder abordar el
est udio de asp ect os t ales como las formas más usuales de ap ellido,
sus p referencias p or unos det erminados nombres de baut ismo, el índice
de nup cialidad y de celibat o, así como la p olít ica mat rimonial de
249 Las est ruct uras familiares de la nobleza en la Baja E dad Media han sido consideradas en algunos
t rabajos, t ales como: BE CE I R O , 2 . y CO R CO BA, R . Parent esco. ooder y ment alidad, La nobleza cast ellana
.
Siglos XI I -XV, Madrid, 1 990. BE LMAR T T NO , 5. Mh ‘La familia arist ocrát ica cast ellana medieval’. Cuadernos
de H ist oria de E sp aña, XI VI ¡ -XLV¡ ¡ I , 1 968, G E R BE T , MC. La Nohles:~ e dans le R oy aume de Cast ille. E t ude sur
ses st ruct ures sociales en E st rémadure de 1 4 54 á 1 51 6. París, 1 97! I y Les noblesses esoagnoles au Noven Age
x I e~ Xve siécle, Paris, 1 994 , Q U I NT ANI LLA R ASO , MC. ~ E st ruct uras ~ ociales y familiares y p ap el p olít ico de
la nobleza cordobesa < siglos XI V y XV) - E n la E sp aña Medieval, I T I , Madrid, 1 982 , p p . 331 -353, SANCH E Z SAU S,
R . Caballeria y linaje en la Sevilla medieval. E st udio nenealó ~ icg. ~ igdil, Sevilla, 1 989 y < Not as sobre
el comp ort amient o familiar y mat rimonial de la arist ocracia jerezana en el siglo XV” . V J ornadas de H ist oria
de Cádiz, Cádiz, 1 986, p p . 31 -55.
1 2 8
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
estas familias.
Para con posterioridad, profundizar en el conocimiento de los
símbolos, q ue los definen como mierrbros de la nobleza, haciendo
esp ecial hincap ié sobre aq uellos q ue p uedan revelarnos un cambio en
la consideració n o fort una de est os linajes, así como los q ue p ongan
de manifiest o los gust os y la ment alidad nobiliaria.
Por últ imo y p ara concluir, se p rest a esp ecial at enció n al
mat rimonio, considerando su imp ort ant e p ap el de legit imador y
t ransmisor de p rivilegios y p at rimonios, así como a las est rat egias
mat rimoniales emp leadas p or est as familias, q ue vienen det erminadas
p or alt os int ereses p olít icos, econó micos y sociales, y se
manifiest an muy acordes con la p olít ica ex t erior definida p or el
t it ular del linaje.
129
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
II. SISTEMAS DE PARENTESCO Y ESTRUCTURAS DE PODER.-
1. El linaje y sus símbolos de poder y de rezonocimiento.-
1.1. Apellidos y onomástica.
1 . 2 . E l blasó n. -
1 . 2 . 1 . La heráldica entre los caballeros.
1.2.2. E scudos de armas de la nobleza t it ulada.
1.3. Solar familiar. -
1.3.1. Casas principales de lo~ linajes asentados en esta comarca en el
siglo XI V.
1.3.2. Palacios y castillos de ]a nobleza titulada.
1.4. Enterramiento familiar.-
1.4.1. Enterramientos familiares de los linajes de
caballeros.
1.4.2. Enterramientos y usos funerarios de los linajes
portugueses asentados en estas tierras.
1.4.3. Los panteones de los grandes títulos: los
duques del Infantado y Medinaceli.
1.5. Pariente Mayor y Mayorazgo.-
1.5.1. Mayorazgos establecidos por los linajes de
caballeros.
1.5.2. El mayorazgo de los condes de Cifuentes.
1.5.3. El mayorazgo de Buen< lía.
1.5.4. Mayorazgos constituidos por la Casa de Mendoza.
1. 5. 5. E l mayorazgo de los conde-duques de Medinaceli.
1 . 6. T ít ulos nobiliarios.
2. La célula cony ugal. -
2.1. La incidencia del matrimonio y el celibato en estos linajes.
2.2. Política matrimonial.-
2.2.1. Estrategias matrimoniales de la nobleza local hasta el
advenimiento de los Trastámara.
2.2.2. Estrategias matrimoniales de la nobleza en estacomarca bajo la
dinastía Trastámara.
130
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XIV y XV)
2.3. Contratos y capitulaciones.
2.4. Dotes y arras.-
2.4.1. Dotes y arras entre la nobleza cortesana.
2.4.2. Composición de las dotes y arras de la alta
nobleza.
2.5. Desposorios y nupcias.
2.6. Niveles de fecundidad.-
2.6.1. Hijos legítimos.
2.6.2. Bastardos y legitimadot
2.7. Situaciones especiales en la sólida estructura familiar nobiliaria.-
2.7.1. Capacidades y limitaciones de la mujer en el grupo
nobiliario.
2.7.2. Ancianos, solteros y niños.
2.8. Otros vfnculos de parentesco.-
2.8.1. Los criados.
2.8.2. Confederaciones nobiliarias.
131
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1. EL LINAJE Y SUS SÍMBOLOS DE PODER Y DE RECONOCIMIENTO.-
La configuración de grandes patrimonios y la consideración de
la nobleza como un grupo privilegiado contribuyeron a la génesis de
una ment alidad y una cult ura nobiliar:ua, p reocup ada en t rasmit ir de
generació n en generació n sus bienes y p rivilegios. Para ello era
p reciso acredit ar el origen noble del linaje, p robando ser hijo,
niet o y bizniet o de hidalgo, con los q ue p roliferaron así las
Historias Genealógicas, q ue se remont an hast a ancest ros muy lejanos,
casi mít icos, p ara ofrecer una imagen comp let a del p rest igio, líneas
de sucesió n y relaciones de p arent esco del linaje, así como p ara
disip ar cualq uier duda sobre el oric¡ en nobiliario del mismo. Los
alt os int ereses p olít icos, sociales y econó micos q ue se hallaban en
juego p recisaban de só lidas est ruct uran familiares. Por consiguient e,
ut ilizando la masculinidad y la p limogenit ura como fundament os
básicos, consiguieron art icular los mecanismos p recisos p ara dot ar
a est e grup o de una ideología y un modo de vida dirigidos a p reservar
sus p rivilegios y p at rimonios.
T odo lo ant erior det erminó la configuració n de un modelo de
organizació n familiar, el linaje, q ue const it uy ó un p oderoso
inst rument o en manos de la nobleza bajomedieval. E n una p rimera
definició n de lo q ue ent endemos p or linaje diríamos q ue es el
conjunt o de descendient es de un mismo ant ep asado; p rofundizando algo
más est ableceríamos q ue se considera :omo t al a aq uella familia q ue
demuest re su condició n noble, al menos, durant e t res
25 0
generaciones.
Sin duda, est a p reocup ació n de la nobleza p or demost rar su
condició n hidalga se ha manifest ado en la p roliferació n de hist orias,
t ablas y árboles genealó gicos q ue hax i llegado hast a nuest ros días.
Así considerando est a ap ort ació n docunent al, q ue no es igual de rica,
ni p recisa p ara t odos los linajes, hemos t rat ado de abordar el
est udio de cada una de est as familias nobles, q ue con su p resencia
en est a comarca cont ribuy eron a la ex p ansió n del régimen
señorial . 25 2
25 0 R esult an de gran int erés las reflex iones ap ort adas sft re la concep ció n del linaje como ¡ zarco
de convivencia y ex p resió n de la nobleza bajomedieval t ant o p or 7. BE CE I R O PI T A en su t rabajo ‘La conciencia
de los ant ep adados y la gloria del linaje en la Cast illa bajomedival’ q ue ha sido comp ilado junt o a ot ros
est udidos p or R . PAST O R en la obra R elaciones de p oder~ de p rocLuccion y p arent esco en la E dad Media y
Moderna, Madrid, 1 990. Corno p or MC, G E R BE T La noblesse, , ., p p . 2 04 -2 06; donde a t ravés del est udio de la
nobleza ex t remeña alcanza int eresant es conclusiones acerca de las est ruct uras familiares nobiliarias, así
como ofrece ut ilísimas definiciones del concep t o de linaje. T amp oco se debe olvidar en est a misma t endencia
bist oriográfica, q ue busca el conocimient o y la definició n del linaje como ¡ zarco de cohesió n de la nobleza
cast ellana, el t rabajo de MC. Q uint anilla R aso. “ E st ruct uras sociales y familiares. . .
25 : E n est a p rimera ap rox imació n hemos considerado al liraje como el conjunt o de descendient es de
un mismo ant ep asado.
132
Nobleza y Seforios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E cad Media ( siglos XI V y XV) .
E l concep t o de linaje se hace mucho más comp lejo al p recisar
la nobleza revest irse de una serie c. e simbolos q ue confieran una
may or cohesió n al linaje y lo definan clarament e ant e t erceros. Por
ello, ent re la nobleza cast ellana bejomedieval, conscient e de su
imp ort ant e p ap el como grup o dominant e, se fue gest ando una ment alidad
q ue p ret endía dot ar a sus miembros de unos signos ex t ernos de
reconicimient o de su condició n nobiliaria, q ue sirvieron de ámbit o
de cohesió n p ara el linaje y q ue a su ¿ez, se const it uy eron en marco
de ex p resió n de cualq uier cambio susl:ancial en la consideració n y
p rest igio de su familia. De est e modo, el ap ellido, las armas, el
p alacio o el ent erramient o adq uieren un not able significado, y a q ue
ident ifican y acogen a los miembros de un linaje, p ero t ambién son
un reflejo vivo de sus avat ares.
Pero al sust ent arse est a est ruct ura en p rincip ios t ales como la
p rimogenit ura y la masculinidad, con la const it ució n de may orazgos
y la ap arició n del p arient e may or, eii el seno de est os linajes se
denot a una t endencia hacia la jerarq uizació n y el rep art o de
funciones, q ue rest rigen las libert ades y definen los dest inos de sus
miembros.
133
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1. EL LINAJE Y SUS SIMBOLOS DE PODER Y l)E RECONOCIMIENTO.-
1.1. Apellidoy onomástica.
1.2. El blasón.-
1.2.1. La heráldica entre los caballeros.-
a. Lascalderas de losBiedma.
b. Loslobos y la cruz de Jos Orozco.
c. Las fajas de los Valdés.
d. El aguila de losCoronel.
e. La abejade los Pecha.
1.2.2. Escudos de armasentre la nobleza titulada.-
a. El leónrampante de los Silva.
b. La heráldica de los Mendoza.
c. Lascuñas de loscondes de Buendía.
d. Las armas reales de CaftHla y Francia en el escudo de los
duques de Medinaceli.
1.3. Solar familiar.-
1.3.1. Casas principales de los linajes asentados en estacomarcaenel siglo
XIV.
1.3.2. Palacios y castillos de lanobleza titulada.-
a. La residenciaseñorial de los condes de Cifuentes.
b. Palacios, casas y fortaleza~~ de losMendoza en estas tierras.
c. Castillos y fortalezas de lo:; Carrillo de Acuña.
d. Los palacios ducalesde Medinaceli y Cogolludo.
1.4. Enterramientofamiliar.-
1.4.1. Enterramientosfamiliares de los linajes de caballeros.-
a. SantaClara de Guadalajan, panteónde losBiedma-Coronel.
b. El panteón familiar de los Pecha.
134
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
1.4.2. Enterramientos y usos funerarios de los linajes portuguesesasentados
en estas tierras.-
a. Panteón familiarde los concies de Cifuentes.
b. Enterramientosde los cond’~s de Buendia.
L4.3. Los panteones de los grandes títulos: duques del Infantado y
Medinaceli.-
a- Usos funerarios y enterramientos de los miembros de la Casa de
Mendoza.-
al. San Franciscode Guadalajara.
a.2. SanBartolomé de Lupiana.
t3. Enterramientos de los condes de Tendilla.
a.4. Santo Domingode la Cruz de Benalaque.
ti. El panteónde los ‘:ondes de Coruña.
a.6. El conventode la Piedad.
b. Santa Maríade la Huerta: :nterramientofamiliar de los duquesde
Medinaceli.
1.5. Pariente Mayory Mayorazgo.-
1.5.1. Mayorazgosestablecidos por loslinajes de caballeros.
1.5.2. El mayorazgo de loscondes <Le Cifuentes.
1.5.3. El mayorazgo de Buendía.
1.5.4. Mayorazgosconstituidos por la Casade Mendoza.
1.5.5. El mayorazgo de los conde-dUques de Medinaceli.
1.6. Títulos nobiliarios.
135
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1 .1 . APELLIDOY ONOMÁSTICA.-
E l ap ellido es uno de los element os claves en la búsq ueda de la
cohesió n e ident ificació n t ant o int erna como ex t erna del linaje. E n
la denominació n acomp añando al nombre se hacia figurar el ap ellido,
q ue informaba del linaje de q ue se t rat aba y q ue p resent a según su
formació n varias modalidades, y a q ue en la elecció n del mismo
influían asp ect os t ales como la devoció n p or algún p arient e o
ant ep asado o la crianza encomendada al abuelo o a un t ío. Aunq ue
ent re la nobleza se observa una ciert a indet erminació n en el uso del
ap ellido, las formas más frecuent es fueron:
2 52
a. U n p at ronimíco só lo.
b. U n renombre o ~ cognomen’, q ue se p uede ident ificar como un
ap ellido no p at ronímico. E st e t ip o se generalizó en algunos de los
linajes est udiados, así los hijos de los condes de Cifuent es, t ant o
los hombres como las mujeres, fueron designados p or su nombre de
baut ismo acomp añado del renombre Silva. I gualment e p ara algunos
miembros de la familia de los condes de Buendia se est ableció q ue en
su denominació n junt o al nombre p rop :Lo figurase el ap ellido Acuña.
Asimismo se generalizó est a fó rmula ent re la alt a nobleza asent ada
en est as comarca, siendo emp leada p or los duq ues de Medinaceli, q ue
t ras su est ablecimient o en Cast illa adop t aron el ap ellido de La Cerda
y p or hijos o p arient es de los marq ueses de Sant illana, q ue a
cont iniucació n de sus nombres ut ilizaban el renombre Mendoza.
c. U n p at ronímico seguido de un “ conomen” , ést a fue la forma de
designació n ut ilizada p or los miembros de los linajes asent ados en
est a comarca en el siglo XI V. De est e modo los O rozco hacían p receder
su cognomen con los p at ronímicos Ló p ez o F ernández; los Pecha, p or
su p art e, ut ilizaron R odríguez o F ernández y p or últ imo, los Valdés
ofrecen una may or variedad en sus p at ronímicos, y a q ue emp learon
Meléndez, Pérez, F ernández, G arcía,2 53 G onzález y Ló p ez.
Pero no fueron só lo est os linajes de caballeros los q ue
emp learon est a fó rmula p ara designar a los miembros de su familia,
sino q ue t ambién fue ut ilizada p or los condes de Buendia, así los q ue
fueron baut izados con el nombre de Lop e t omaron como ap ellido Vázq uez
de Acuña. Asimismo est e forma de designació n fue emp leada p or la G asa
de Mendoza, p uest o q ue el “ cognomen” Mendoza iba p recedido p or los
25 2 Q U I NT ANI LLA R ASO , MC. ‘E st ruct uras sociales y t arniliares. . . % PP. 335-336. y SANCH E Z SAU S, R .
Caballeria y linaje. . ,, p . 4 2 . E n ambos t rabajos se ofrecen ejem~ los de los dist int os t ip os de ap ellidos
emp leados p or la nobleza cast ellana en la Baja E dad Media. Asimismo p ara conocer las fó rmulas emp leadas p ara
denominarse p or los linajes, q ue conforman est e est udio, se han consult ado sus hist orias genealó gicas, así
como ot ras fuent es document ales y narrat ivas.
25 3 J uan G arcía Valdés ut ilizó p ara denominarse el cognomen de su p adre y el p at ronímico de su
madre, y a q ue est a se llamaba Violant e G arcía, t al y como const a en el est udio genealó gico de est e linaje.
136
Nobleza y Sefiorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja Biad Media < siglos XI V y XV) .
p at ronímicos Ló p ez, G onzález y H urt ado.
d. En época ya tardía se emplearon das renombres unidos, el paterno
y el mat erno generalment e. E st a fó rmula t ambién gozó de acep t ació n
ent re los miembros de est os linajes t al y como p odemos ap reciar en
la denominació n de: los hijos nacidos de las segundas nup cias de los
condes de Cifuent es, algunos p arient es de los condes de Buendia q ue
se hicieron denominar con el ap ellido Carrillo de Acuña, miembros de
la casa de Mendoza q ue aunaron en su denominació n dos renombres, t al
y como hicieron doña May or de Mendoza y O rozco,
2 54 doña Aldonza de
Mendoza y Cast illa2 55 y su hermanast ra doña T eresa de Mendoza y la
Vega. ~ Aunq ue, t ant o los hijos como las hijas de los condes de
Medinaceli, ut ilizaban p ara denominarse el cognomen de la Cerda,
hemos p odido const at ar q ue el segundo hijo de don G ast ó n de la Cerda
y doña Leonor de Mendoza, se hizo denominar como I ñigo Ló p ez de la
Cerda y Mendoza, fundiendo en est a p eculiar denominació n la t radició n
de dos imp ort ant es linajes: el de Mendoza y la Cerda.
A p art ir del siglo XV fue frecuent e la ut ilizació n de dist int as
formas de “ cognomen” en una misma generació n de un linaje, aunq ue el
p rimogénit o t endió a conservar el ap elLido t radicional de la familia.
E nt re las razones q ue p ueden ex p lit ar est as innovaciones en la
designació n de los miembros de un linaje se p ueden est ablecer las
siguient es :25 7
1 . Cump lir una condició n est ablecida p ara la p ercep ció n de unos
bienes p or donació n o herencia. -
Cuando doña I nés y doña María G arcía de T oledo, hermanas del
arzobisp o don Pedro T enorio, vendieror. a don Alfonso T enorio de Silva
sus p osesiones en la aldea de Vililla, est ablecieron no só lo q ue est e
lugar p ermaneciese vinculado al may orazgo de la familia, sino
t ambién q ue los herederos del mismo debían llevar el ap ellido y las
armas de los T enorio. Asimismo cuardo don J uan de Silva 1 y su
segunda esp osa, doña I nés de R ibera fundaron un may orazgo p ara su
p rimogénit o con la villa de Mont emay oi-, p recisaron q ue los sucesores
en el mismo no debían ut ilizar ni las armas, ni el ap ellido de los
25 4 Doña Menda era bija de G onzalo Y áñez de Mendoza y d,ña J uana de O rozco.
25 5 Doña Aldonza de Mendoza y Cast illa fue la segunda hija de don Diego H urt ado de Mendoza,
Almirant e de Cast illa, y doña María de Cast illa
25 G E st a señora nació del segundo mat rimonio de don Diego H urt ado de Mendoza con doña Leonor de la
Vega,
25 7 De t odas las razones q ue ex p lican, según R . Sánchez Saus, la elecció n p or p art e de algunos
miembros de los linajes de un ap ellido diferent e al q ue t radicioralment e había servido p ara ident ificar a
esa familia, se han seleccionado aq uellas q ue se acomodan a los u;os de los linajes q ue son objet o de est e
est udio. SANCH E Z SAU S, R . Caballeria y linaje. . . , p . 4 4 .
137
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Silva, y a q ue el may orazgo se había const it uido con los bienes de su
bisabuelo el adelant ado Per Afán R ibera y de su abuelo Diego G ó mez
de R ibera.
2 58
Sin embargo, ni los herederos do Alfonso T enorio de Silva, ni
de J uan de R ibera, 1 señor de Mont emay or, siguieron est as
disp osiciones y ut ilizaron p ara des Lgnarse junt o a su nombre el
ap ellido Silva, p or lo q ue ha dado lugar a una confusa genealogía,
en la q ue result a fácil confundir a los descendient es de los condes
de Cifuent es con los de los señores de Mont emay or. 2 50
Asimismo como consecuencia del may orazgo q ue inst it uy ó doña
I sabel de Cast añeda, p rimera esp osa del I I conde de Cifuent es, a
favor de su hijo don R odrigo, con los bienes q ue p rovenían de su
herencia p at erna, est e caballero t omé el ap ellido de su abuelo y se
hizo llamar don R odrigo de Cast añeda. 2 60
E n est e sent ido se p uede señalar q ue p robablement e los hijos de
don Diego H urt ado de Mendoza, Almirant e de Cast illa, y doña Leonor
de la Vega, q ue recibieron imp ort ant es bienes del p at rimonio de su
madre, asumieron el ap ellido de los de la Vega. T al y como se p uede
ap reciar en don G onzalo R uiz de la Vega, q ue heredó las villas de
Cast rillo y G uardo, en su hermana, dcña E lvira t aso de la Vega, así
como en su hermano Pedro Laso de la Vega. 2 6’
2 . Deseo de p erp et uar el recuerdo de un ancest ro. -
Así algunos miembros de la nobleza ut ilizaron p ara denominaser
el nombre y ap ellido de algún dest acadn p arient e, aunq ue p ert eneciese
al linaje mat erno. De est e modo, cl p rimogénit o de don Alfonso
T enorio de Silva y doña G uiomar Mene 3es recibió el nombre de Pedro
en honor de su t ío el arzobisp o de T oledo.
Sin duda, est e deseo de p erp et ut dad debio de cont ribuir en la
designació n del arzobisp o de T oledo con el nombre de Alfonso Carrillo
al igual q ue su t ío, el cardenal. Asimismo un sobrino del arzobisp o,
q ue era not ario ap ost ó lico e hijo de don Lop e Vázq uez de Acuña, duq ue
de H uet e, t ambién fue denominado así. E n definit iva, p arece ser q ue
de una forma más o menos int encionada los eclesiást icos de est a
familia recibieron el nombre de don kLfonso Carrillo, en honor a los
insignes p relados q ue les habían p recedido.
25 8 A. H . N. O suna, Leg. 2 070, 1 .
25 9 A,H ,N. O suna, Leg. 2 056, 2 1 1 .
260 A. H N. O suna, Leg. 2 02 7, 1 .
261 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit ,, T omo I I I , p . 1 65 y 1 69.
138
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja ¡ dad Media (siglos XIV y XV).
Similares razones p ueden ex p licar q ue el t ercer hijo de don
I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1 marq ués de Sant illana y doña Cat alina de
F igueroa, t omase el nombre y ap ellidos de su abuelo mat erno y junt o
a las armas de los Mendoza y de la Vega incorporó en su escudo las
de los Figueroa»~ De igual modo para perpetuar el recuerdo del
héroe de Aljubarrot a, el 1 marq ués de Sant illana llamó a uno de sus
hijos, q ue llegó a ser cardenal de E sp aña, Pedro G onzález de Mendoza.
E n la siguient e generació n t ambién se reservó est e nombre p ara el
t ercer hijo del 1 duq ue del I nfant adc.
E l deseo de emular a un ancest rc, así como la búsq ueda de unos
orígenes legendarios, q ue confiriese not oriedad y p rest igio a los
hijos legit imados del cardenal dor Pedro G onzález de Mendoza,
debieron de cont ribuir a q ue uno de sus hijos se hiciese nombrar como
don R odrigo de Vivar y Mendoza, y a q ue con ello p ret endía demost rar
ser descendient e de don R odrigo Díaz de Vivar, el Cid Camp eador.
2 63
3. Como resultado de unas capitulaciones matrimoniales.-
Al est ablecerse las condiciones p ara la celebració n de un
mat rimonio, en ocasiones, q uedaba recr¡ . lado el uso y orden en q ue se
disp ondrían los ap ellidos de la fut ura descendencia, así como las
armas y ot ros element os ident ificadoras del linaje. Por ello, cuando
don Alfonso de Silva se casó con doña Beat riz Pacheco se p recisó q ue
su p rimer hijo varó n recibiría la villa de Villarejo de F uent es y
como ésta pertenecía al patrimonio de su madre, tendría que tomar las
armas y apellido del linaje materno, así como adoptar al jefe del
mismo como su pariente mayor. Sin embargo, este individuo cambió de
ap ellido en numerosas ocasiones, así p rimero se hizo llamar Luis de
Silva, luego Luis de Acuña y p or últ imo, Luis Pacheco. 2 64
4 . Muest ra p ública de aut onomia,-
La ap arició n de ramas secundarias de un linaje p rovoca en ellas
la necesidad de diferencíarse de sus p rogenit ores, así en t ales casos
y p ara dar const ancia de la nueva realidad solían ut ilizar un
ap ellido dist int o o uno comp uest o. E nt re los Silva, además del caso
mencionado de don J uan Pacheco, señor de Villarejo, sin duda, la
may or muest ra de aut onomía fue la ex p resada p or don J uan de Silva 1 ,
hijo de Alfonso T enorio de Silva, q ue p or sus p rop ios mérit os
262 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . cli. T omo I V, p . 34 7 y LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 30-32 .
263 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I V, p . 381 y LAY 1 A SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p . 2 4 2 .
264 SALAZ AR Y CAST R O , 1 . O p . cit . , p . 2 80,
1 39
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
p olít icos consiguió p ara él y su linaje un lugar ent re la nobleza
cast ellana y p or ello, abandonó el ap ellido T enorio y revalorizó el
de los Silva.
Don Lorenzo Suárez de F igueroa además de p erp et uar el recuerdo
de su abuelo el maest re de Sant iacro, p udo t omar su ap ellido y
fusionar sus armas junt o a las de su p adre como signo de dist incció n
y aut onomía, y a q ue recibió las dicnidades de conde de Coruña y
vizconde de T orija. Sin embargo, sus sucesores no ut ilizaron est a
denominació n y se fue imp oniendo p rimero, la de Suárez de Mendoza,
p ara dar p aso a cont inuació a la de Nendoza. ”
5. F alt a de arraigo del ap ellidc p at erno en la comarca. -
E l t raslado de un caballero p er mat rimonio o int erés a una
regió n donde su linaje carece de not oriedad p udo facilit ar la
adop ció n de sus descendient es del ap ellido de la madre, si el de ést a
gozaba de un may or reconocimient o en la comarca. E nt re las razones
q ue p udieron det erminar q ue t ant o don Alfonso T enorio de Silva como
algunos de los hijos de Lope Vázquez de Acuña, 1 señor de Buendia,
adoptasen el apellido materno se p uede considerar la circunst ancia
de que sus padres perteneciesen a un linaje de caballeros p ort ugueses
emigrados a Cast illa y p oco arraigado en est e reino. Asimismo los
sucesores de don Bernal Bernabe, 1 conde de Medinaceli, adop t aron el
apellido de la Cerda en lugar del paterno, ya que éste gozaba en
Castilla de un gran arraigo y not oriedad, no se debe olvidar q ue
proviene de un apelativo impuesto al Infante don Fernando y que con
el paso del tiempo se convirtió en el apellido de sus
descendientes.
Los miembros de la nobleza solían denominar a sus hijos, t ant o
legítimos como bastardos, con ciert os nombres q ue gozaban de la
acep t ació n familiar, viéndose est a t radició n, en ocasiones, renovada
p or la int roducció n p or p art e de la madre y p ara las hijas, de los
nombres de crist ianar de su linaje. Se llegó incluso a generalizar
ent re los miembros de la alt a nobleza la disp osició n de dos o t res
nombres p rop ios alt ernos p ara designar a los p rimogénit os. La
ut ilizació n de un único nombre p ara denominar al t it ular del linaje
det erminó la ap arició n de ap elat ivos como “ el viejo” o “ el mozo” p ara
265 T al y como se p uede observar en el est udio genealó gico de est a familia incluido en est e
cap ít ulo.
266 Corno se recordara el ap ellido de La Cerda p roviene da un ap odo q ue le at ribuy eron al infant e
don F ernando, hijo p rimogénit o de Alfonso X, y a q ue cuando nació de un lunar q ue t enía en la esp alda o p echo
le salía un vello negro y largo, q ue recordaba a la cerda,
140
Nobleza y Sefot ios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ] :dad Media < siglos XI V y XV) .
dist inguir a los miembros de diferent es generaciones,
2 6’ siendo
t ambién frecuent e nombrar al p rimogénit o del linaje como su abuelo
paterno o como un antepasado admiradc.2”
En definitiva, en la denominación del primogénito del linaje se
funden dos elementos característicos de la mentalidad nobiliaria: la
de adscribir e identificar al individuo con su linaje y la necesidad
de dotarle de un signo que le distinsa de los demás.
En los linajes que ocupan nuestrc estudio, tanto los que gozaron
de un mayor protagonismo en el niglo XIV, como los que se
consolidaron en esta comarca a lo la:go del siglo XV, se ha podido
constatar la utilización de al menos cíe dos nombres de baut ismo p ara
designar a sus p rimogénit os. De est e modo ent re los O rozco, como se
ha podido observar, los nombres empleados con mayor frecuencia fueron
los de Diego, Iñigo y Juan. Por su p~rte, los Valdés alt ernaron el
de Melén con el de Juan, aunque se ita apreciado una alt eració n en
este orden, al fallecer sin herederos direct os don J uan G arcía Valdés
y sucederle su hermano Arias González Valdés.
Esta tendencia generalizada de disp oner de al menos de dos
nombres p rop ios p ara designar a lis p rimogénit os, t ambién fue
cont inuada p or los miembros de los linajes p ort ugueses afincados en
est as t ierras. Así los Silva emp learon de forma alt enat iva los
nombres de Alfonso y J uan, y al igual q ue sucedió ent re los Valdés,
só lo se romp ió est a alt ernancia p or al fallecimient o sin herederos
direct os de Alfonso de Silva, hijo del I I I conde de Cifuent es, y a q ue
le sucedió su hermano F ernando. Por su p art e, los Carrillo de Acuña
ut ilizaron p ara designar a sus p rimogénit os Pedro y Lop e y como en
ot ros casos y a señalados est a dualidad se romp ió con don F adriq ue de
Acuña, al suceder a su hermano en el condado de Buendía.
La dualidad est ablecida en la casa de Mendoza ent re Pedro y
Diego, p ara designar al may or de los hijos se vio int errump ida,
cuando siendo niño murió el p rimogénit o de don Diego H urt ado de
Mendoza y doña María de Cast illa, y a q ue a p art ir de ese moment o los
fut uros marq ueses de Sant illa, condes del R eal y duq ues de I nfant ado
fueron designados alt ernat ivament e como I ñigo o Diego. Por últ imo,
los duq ues de Medinaceli siguiendo los usos de la ép oca reservaron
p ara sus p rimogénit os los nombres de G ast ó n y Luis, y en las últ imas
~‘‘ Al est udiar la genealogía de los condes de T endilla, ~ nocasiones, surgen dificult ades, y a q ue
t ant o el 1 conde de T endR ía como el segundo se denominaron iguai, ñigo Ló p ez de Mendoza.
268 Las t endencias observadas en el est udio de la noblez¿ ex t remeña, como en la andaluza sobre el
uso de los nombres p rop ios y el ap ellido p ara designar a los p r mogénit os de los linajes son t ot alment e
ap licables p ara los linajes q ue conforman el p anorama nobiliario de la Cast illa Cent ro-O rient al. Q E R BE T .
M. C. La noblesse. . ., p . 2 36 y Q U I NT ANI LI A R ASO , MC. “ E st ruct uras sociales y familiares. . ?, p . 336.
141
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
generaciones se emp ezó a emp lear el de J uan.
2 6”
Aunq ue en cada familia ex ist ían unas ciert as p referencias hacia
algunos nombres p ara designar a los iest ant es hijos varones, en la
elección de éstos no pesaba de igual forma la alternancia establecida
para los primogénitos. Sirvan como ejemplo los nombres de bautismo
utilizados por algunos linajes: Los Silva mostraron especial
preferencia por Lope, Diego, Fernando, Pedro y Francisco. Por su
parte, los Mendoza denominaron a su hijos con los nombres de Pedro,
Luis, Fernando, Iñigo, Francisco, Gonzalo, Juan entre otros. Los
Acuña se decantaron por Gómez, Alfonso, Fernando, Fadrique, Pedro,
Lope, Juan o Luis. Por último, los condes de Medinaceli les
designaron con nombres tales como Pedro, Luis, Juan, Fernando, Iñigo
o Gastón.
Sin embargo, se observa que en la elección de los nombres y
apellidos de las mujeres de estos linajes existe una mayor variedad
y no está sujeta, al menos eso lo parece, a normas tan rígidas
establecidas en el seno del linaje. Sin duda, esto se debe a una
mayor participación de la madre en la elección de sus nombres y con
ello contribuía a introducir en el sEno de la familia de su esposo
los usos y costumbres al respecto de la suya. Tal y como se viene
señalando, sin existir una criterio fijo los nombres más utilizado
entre los Silva destacan los de María, Leonor, Isabel, Francisca o
Inés. Entre los Mendoza los nombres femeninos que gozaron de una
mayor aceptación tanto por los marqueses de Santillana, como por los
condes de Coruña y Tendilla fueron: Mencia, María, Catalina, Isabel,
Ana, Elvira entre otros. Por su parte, los condes de Buendia y sus
parientes emplearon preferentemente ccmo nombres de bautismo para sus
hijas los de Maria, Inés y Leonor. Y por último, señalar que los
condes de Medinaceli llamaron a sus hijas: Marina, Isabel, Juana,
Ana, Leonor o Luisa.
Asimismo fue frecuent e q ue las hijas no só lo adop t asen los
nombres de cristianar del linaje materno, sino que tal y como hemos
podido observar en algunas de estas familias asumieron también el
apellido. Así las hijas del II conde de Buendía doña Blanca, doña
Inés y doña María tomaron el apellido Enríquez de su madre, así como
una hija del 1 conde de Coruña que fue denominada como su madre,
Isabel de Borbón. También resulto habitual en la época designar a las
hijas con el nombre de una de las abuelas o con el de alguna
antecesora del linaje, baste señalar que la nieta de don Lope Vázquez
de Acuña, duque de Huete, fue denominada como su abuela doña María
de Mendoza.
269 Los miembros de este linaje, como se ha señalado hablan adoptado el apellido materno, ya que
gozaba de una mayor notoriedad en Castilla. Sin embargo, en cuanto a la elección de los nombres para sus
nr~nogénitos se mantuvieron más fieles a la tradición de la casa de Foix.
142
Nobleza y Sedorios en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV).
1 . 2 . E L BLASÓN.-
Desde su aparición en el siglo XII, el blasón, junto con el
ap ellido, se conviert e en uno de los ejement os ident ificadores de una
familia noble, const it uy endo a la ve2 un fact or de cohesió n y una
manifest ació n de caráct er arist ocrát ico de la nobleza. La heráldica
q ue en sus orígenes había est ado reservada a la alt a nobleza, se
t ransforma en una rep resent ació n de un nacimient o, una p osició n
social y una cult ura p rop ia p ara la nobleza. E l escudo de armas, al
ser suscep t ible a t odo t ip o de modificaciones, se conviert e en un
marco de ex p resió n de t odo cambio rmp ort ant e de consideració n y
fort una del linaje, int erp ret ándose :omo t al el mat rimonio con un
miembro de la alt a nobleza, el cambió en el uso del ap ellido, la
recepción de una herencia, la adq usició n de un imp ort ant e señorio o
la p art icip ació n en un hecho bélico o p olít ico significat ivo. De una
u ot ra forma, las circunst ancias más relevant es en la hist oria del
linaje ap arecen reflejadas en los blasones.
2 70
Los esp ecialist as en heráldica est ablecen q ue en su origen el
blasó n sirvió p ara diferenciar a los caballeros en la lucha, y a q ue
al est ar sus rost ros cubiert os p or los y elmos result aba imp osible
ident ificarlos. ” A p art ir de mediados del siglo XI I la heráldica
se convirt e en “ el sist emát ico uso de emblemas heredit arios cent rados
en el escudo” . 2 72 E st a sist emat izació r. se t raduce en la ut ilizació n
de un número reducido de esmalt es: los met ales oro y p lat a y los
colores: rojo o gules, azul o azur, verde o sinop le y negro o sable,
una det erminada rep resent ació n gráfica de las p iezas: bandas, p alos,
fajas y ciert as figuras: leó n, aguila, cast illo. Con est os element os
desde su ap arició n se p ret ende guardar una uniformidad en el diseño,
p ara q ue sean heredados y se conviert n en el dist int ivo p ermanent e
del linaje figurando en el escudo. 2 ”
Con el p aso del t iemp o la heráldica sin p erder est a funció n
milit ar fue asumiendo la de emblema p ersonal. De est e modo las
mujeres t ambién comienzan a ut ilizar blasones, de solt eras él de su
p adre y de casadas p odían asumir el de su esp oso, mant ener el p at erno
o est ablecer una combinació n ent re los dos. Asimismo a p art ir del
siglo XI I se generaliza el uso del escudo ent re los eclesiást icos
y los municip ios, y a q ue la p osesió n ¿e un escudo no denot a nobleza.
27 0 Desde hace algún t iemp o se vienen realizando una sE rie de t rabajos, q ue ap oy ándose en los
emblemas heráldicos, ofrecen una ex p licació n hist ó rica de su ut ilizació n y significado, t al y cono señala
ME NE NDE Z PI DAL, F . en su discurso de ingreso en la R eal Academia le la H ist oria, Los emblemas heráldicos
,
U na int erp ret ació n hist érica, Madrid, 1 993,
27 1 R I Q U E R , M. de, H eráldica Cast ellana en t iemp os de los R eves Cat ó licos, Barcelona, 1 986, p . 1 1 .
27 2 Según la definició n q ue dio A. W agner y q ue ha sido recogida p or Mart ín de R iq uer. I bidem
.
“2lbidem
143
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de coimp ort anmient o.
Sin embargo, será p recisament e el est ement o nobiliario el q ue ex hiba
sus armas con may or int ensidad y ost ert ació n e incluso int ent o hacer
de la heráldica un p at rimonio ex clusivo de su condició n.
74 A est e
desarrollo de la heráldica debio de cont ribuir sin duda, la
diversidad de p orcedimient os p ara aduirir un blasó n, y a q ue como
p uso de manifiest o Diego de Valera en su obra Espejo de verdadera
nobleza ex ist en cuat ro t ip os de escudos de armas: los adq uiridos p or
herencia, merced regia, ganados en la bat alla y los const it uidos p or
p rop ia iniciat iva del p oseedor. 2 75
Asimismo relacionados con la heráldica van ap areciendo una serie
de element os, y a desde finales del siglo XI I I se ap recía q ue en los
escudos de p ersonas de alt a condició n ap arece grabado el y elmo del
p oseedor, así se cont it uy ó el t imbre, conjunt o de ornament os q ue
rodean al escudo. ” ’ Y desde la p rimera mit ad del siglo XI V los
monarcas y la alt a nobleza adop t an unos emblemas p ersonales, q ue no
forman p art e del escudo heráldico, se t rat a de las divisas q ue se
bordan en rop as, se graban en objet os de valor o se esculp en en
fachadas o monument os. 27 7
At endiendo a est as consideraciones nos ha p arecido de sumo
int erés conocer los element os heráldicos de est os linajes. Así además
de ofrecer una descrip ció n de sus armas, se ha p rocedido a señalar
algunas caract eríst icas significat ivas de sus blasones, asimismo
siemp re q ue ha sido p osible se han analizado las causas o
circunt ancias q ue det erminaron la incorp oració n de un element o nuevo
o la fusió n de unas armas, y a q ue est as siemp re ofrecen informació n
sobre algún acont ecimient o imp ort ant e en la hist oria del linaje.
27 4 I bidem, p . 1 9.
27 5 I bidem, p . 2 3.
2 76lbidem, p p . 2 4 -2 5.
77lbidenn, p. 27.
144
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media < siglos XI V y XV) .
1.2.1. La heráldica entre los caballeros.-
a. Las calderas de los Biedma.-
El escudo de este linaje es de oro con un bastón o palo de gules
y ocho calderas de sable formando una orla,”” ya que en Heráldica
se establece que cuando pequeños muebles rodean el escudo, en este
caso las calderas, se dice que van erL oria.
27” Asimismo las calderas
son muebles propios de la heráldica cast ellana. 2 80
E l bast ó n o p alo, como indist int ament e es conocido p or los
t rat adist as cast ellanos, ocup a el secundo lugar ent re los element os
heráldicos, va colocado vert icalment e en la mit ad del escudo ocup ando
t eó ricament e un t ercio del camp o. Si el escudo lleva 2 , 3 ó 4 p alos,
ést os se hacen p rop orcionalment e más est rechos y van sep arados p or
esp acios q ue dejan ver el camp o y son de la misma anchura q ue la
281
pieza -
b. Los lobos y la cruz de los Orozco.-
En el blasón de este linaje sobre un campo de plata se ha
representado una cruz de gules que deja el escudo cuartelado y en
cada cuartel un lobo de sable mirándlose unos a otros, tanto en la
orla como en la cruz profusión de sautores de oro.282 Este escudo
sufrió algunas transformaciones hasta adquirir su fisonomía
definitiva, así al principio presentaba un árbol verde en un campo
de plata, a continuación se le agregaron los lobos con presas en la
boca. A su vez don Iñigo García, IV señor de Orozco, tras la batalla
de las Navas de Tolosa, colocó en medio una cruz roja con cinco aspas
de oro y en los espacios intermedios :uatro lobos negros en campo de
plata. Por último, su hijo Lope Iñiguez de Orozco remató el blasón
con una orla roja con ocho aspas de c~ro.28’
Además contamos con una descripción en verso de este escudo de
27 8 Ibidem, p.97.
278lbidem, p. 236.
280lbidem, p. 211.
‘“‘Ibidem, pp. 98.99.
282lhidem, p. 128.
283 En esta obra además de ofrecernos la genealogía completa de este linaje, nos describe la
composición de este escudo, así como la evolución del mismo hasta tícanzar su configuración definitiva. RíOS
CASQUERO, 3. de los. Op. cit., pp. 2-2v.
145
La nobleza, formas de organizaci6n y pautas de comportamiento.
284
armas:
“Esta cruz, que aquí veis estar sangrienta
con aspas cinco de oro requemado
en el campo de plata, y que con quenta
hacen los negros lobos quartelados,
y con la orla de sangre muy essenta
esta cercada, y de oro acendrado
en ella estan ocho aspas, es de Orozco,
a quien por bravo y fuerte reconozco”.
E n est e escudo figura una de las p iezas más frecuent es en los
escudos personales y en los de las ó rdenes milit ares y religiosas,
la cruz. Esta frecuencia det erminó su variedad formal y fue p reciso
darle divérsos diseños para evitar confusiones, así en la Edad Media
ya se distinguen por su forma unas doce cruces. La cruz heráldica es
el resultado de la combinación de un palo y una faja cuyos extremos
llegan hasta los perfiles del escudo. En el caso de este linaje se
trata de una cruz llana, pero un poco estrechada para dejar espacio
a los lobos.
285
Asimismo entre los linajes prove:ilentes de Vizcaya y Navarra la
presencia del lobo en sus escudos es nuy frecuente. Generalmente, se
representaba pasante, aunque a veces la configuración del cuartel
obligaba a levant ar un p oco la p art e delant era, como sucede en el
caso del blasó n de los O rozco. 2 86
c. Las fajas de los Valdés.-
E st e linaje p resent a un escudo d. e p lat a con t res t ajas azules.
Según se desprende de lo consultado en los Tratados de Heráldica la
faja es una pieza que va colocada horizontalmente en medio del escudo
y ocupa en t eoría la t ercera p art e del camp o. Sin duda, es una de las
p iezas emp leadas con may or frecuencia. en los escudos de armas de la
E dad Media y además p recisa Alonso ct e T orres cuando en un escudo,
como el de los Valdés, figuran varias fajas, pero no más de cuat ro,
se trata de una sola pieza fragamentada en varias secciones
horizontales 287
En el salón de los linajes del palacio del Infantado estaba
284 Ibidem, p. 2v.
285 R I Q U E R , M. , O p . cit . , p . 1 2 7.
2 86lbidem, p . 1 80
287lbidem, p. 99.
146
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media ( siglos XI V y XV)
representado este blasón y Luis de Zapata lo describió así en
verso:
2 0”
“Las tres bandas azules esculpidas
en el escudo blanco reluciente
con la orla de las cintas tan tejidas
que el santo San Francisco dio ¿L su gente,
son las divisas y armas conocidas
de los de Valdés, noble y limpia gente,
que sin mas dar lugar a otras p¿ Ltranas,
es casa solariega en las montanas”.
d. El aguila de los Coronel.-
El escudo de esta familia esta ccnstituido por un campo de gules
y sobre él cinco aguilas de p lat a con las alas abiert as y caidas como
era usual en la representación herá.dica de estas aves.28” Algunos
autores señalan las armas de esta familia eran cinco cornejas sobre
campo de oro.290
e. La abeja de los Pechas.-
E st e linaje de origen it aliano Lenía p or armas sobre un camp o
de oro una abeja azul. Ceneralmert e las abejas heráldicas se
rep resent aban volando •2~
288 NU ÑE Z DE CAST R O , A, O p . cit . , p . 1 67.
R I Q U E R , M. O p . cit ,, p . 1 89.
290 Estas eran al parecer las arnas de los Coronel asentados en la ciudad de Guadalajara. NUÑEZ DE
CASTRO, Op. cit, p. 337.
281 GONZALEZ-DORIA, F. Diccionario heráldico y nobiliario de los Reinos de Esoaña, Madrid, 1987,
p . 693.
1 47
La nobleza, tonas de organización y pautas de comportaniento.
1.2.2. Escudos de armasentre la nobleza titulada.-
a. El león rampante de los Silva.-
El león es la figura heráldica más extendida y de las más
antiguas. En sus orígenes est e escudo no t enía ningún caráct er
simbólico, ya que se trata de un arma parlante que indica que quien
la porta p roviene de Leó n. Con p ost er:Loridad a p art ir los at ribut os
aplicados al animal como su fuerza o su majestuidad se fue creando
una simbologia. Asimismo el león heráldico se caracteriza por ser de
color purpura o morado. La rareza de este esmalte provoco discusiones
entre los estudiosos de los siglos X\ y XVI sobre su incorporación
en la heráldica.
292
La forma en que es representado el león heráldico fue señalada
por Bartoló de Sassoferrato en su Tr¿. tatus de Insignis et Armís de
la siguiente manera:293
“ Figurentur ergo leo erectus, elevatus, mordex ore,
stridens dentibus, scindens pedius”.
Considerando esta posición erecta se le denomina “rampant” desde los
primeros tiempos de la heráldica. Asimismo Alonso de Torres señala
que el león heráldico es rampante, por lo que se representa en
postura erecta y con la cabeza de perEil y así sólo se puede ver un
ojo y una oreja.2”’
En la Edad Media el león heráldico típico era representado casi
en posición vertical, afianzado en eL suelo con la p at a p ost erior
izquierda y levantadas las otras tres en actitud de atacar o trepar,
asimismo tiene la cabeza de perfil, J.a boca abierta y en ocasiones
la lengua y los dientes visibles., como las garras de las
extremidades. Por último, la cola suele estar levantada y presenta
nudos y flecos de pelos.295 Si se consideran las explicaciones
aportadas por Alonso de Torres sobre el león en la heráldica, es
preciso señalar que, cuando los dientes y las garras son de distinto
color que el cuerpo del animal, se dice que va armado.29’
292 R I ;nR , X. O p . :s. , p . 1 68, 1 70.
“Mbiden p. 171.
294oiden p p . 1 71 -1 72 .
295 Ibidan, PP. 172-173,
29’i=idzn 9. 1 74 .
148
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Nedia ( siglos XI V y XV> .
E n el siglo XI I , G ó mez Páez de Silva int rodujo p or p rimera el
leó n ramp ant e en el escudo de su casa, ut ilizando la misma divisa q ue
los rey es de Leó n, t al vez como consecuencia de su sup uest a relació n
con la Casa R eal. ”
7 Se t rat a según Las descrip ciones q ue nos han
llegado de un escudo de p lat a con un leó n de gules. ” ’ T amborino lo
p resent a en est os t érminos:’” ’
“Dargent e un león de gules leiigué del mesme, e armé de
sable”
Por su p art e, don Luis Z ap at a, señor de las villas de Pop olos y
Buñol, ofrece est a descrip ció n de un escudo de los Silva rep resent ado
en el Palacio del Duq ue del I nfant adc de G uadalajara:
“El león en campo blanco coronado
con las uñas rampantes de tal guisa
del linage de Silva muy nombradc
le trae en sus escudos por divisa:
en el tiempo del rey, Juan llamado,
según de ello su historia nos avisa;
de Portugal acá felizmente,
pasó la primera planta de esta gente”.
E st e leó n ramp ant e del escudo de los Silva p odía ap arecer con
corona o sin ella. Así en el escudo esculpido en el castillo de
Barcience, q ue comenzó a const ruirlo el I T conde de Cifuent es, no
p resent a corona. Pero habit ualment e si debía p ort aría como se ap recía
en algunos p rivilegios y sellos de est e linaje. ” ’
Al ser el escudo de armas un mareo de ex p resió n de la act ividad
p ública del linaje es suscep t ibLe a modificaciones en su
configuració n. Así don J uan de Silva 1 en conmemoració n de la escena,
q ue p rot agonizó en el concilio de Basilea, incorp oró en el escudo una
mariposa que sintetiza la frase que le dirigió al embajador de
Inglaterra: “no pasa quien mal posa”.3” Asimismo su nieto, don Juan
de Silva II, considerando el prestigio del linaje de su esposa, doña
Catalina de Toledo, y como muestra de afecto y admiración al linaje
297 SALAZAR Y CASTRO, L. Op. cli,, p~ 17
298 Así Anlonso Torres establece que los Silva presentan un escudo de plata con un león de gulas,
MARTIN DE R I Q U E R . Op. cit., p. 176.
299 Ibidem, p. 177.
200 SALAZAR Y CASTRO, 1. Op. cit., p. 19
301 Ibidem, p. 20.
302 Ibidem
149
La nobleza, formas de organización y pautas de comportamiento. de su esp osa, junt o a las armas de los Silva hizo figurar las de los
Alvarez de Toledo.
303
b. La heráldica de los Mendoza.-
Las armas primitivas de los Mendoza estaban constituidas por un
campo de sinople y una banda de gules perfilada de oro.’0 Estas son
semejant es a las q ue p ort aba el Cid, R uy Díaz de Vivar, conformadas
por un césped cubierto de tierra verde y un orillo colorado que lo
ceñía. Este blasón ha sido interpretado como la representación
simbólica de todas las tierras que aabía conquistado el Cid y el
orillo rojo era la insignia de la banda roja usaba el Cid en las
batallas 303
Entre las piezas heráldicas destaca la banda que iba situada en
diagonal desde el cant ó n sup erior dieat ro al inferior izq uierda y en
teoría debía ocupar un tercio del. campo.’” Alonso de Torres
int erp ret a est a banda de los Mendoza como si hubiese sido de oro y
tras vaciar su interior se coloreS de rojo. Sin embargo, los
heraldistas catalanes suponen que se trata de dos bandas
superpuestas 307
Como consecuencia del matrimonio de don Diego Hurtado de
Mendoza, Almirante de Castilla, coia doña Leonor de la Vega, se
incorporó al escudo de este linaje eL Ave María de los de la Vega.
La Casa de la Vega incorporó a su blasón el “Ave María Gratia Plena”,
en letras azules y sobre campo de Dro, tras la participación de
Garcilaso de la Vega en la batalla de: Salado. Ya que en el trascurso
de la lucha este caballero vio corno un musulmán llevaba en un
pergamino largo, que llevaba atado a la cola de su caballo, escrito
Ave María. Don Garcilaso ofendido porque lo iba arrast rando p or el
suelo, arremetió contra el jinete matándolo y con posterioridad, se
presentó ante Alfonso XI con la cola de la cabalgadura y el pergamino
referido. Así a partir de 1340, fech¿. de esta batalla, esta familia
incorporó el Ave María a su blasón para dejar constancia de lo
acontecido. 308
Ibiden, p. 322.
304 RIQUER, N, Op. cit . , p. 110.
~ PECHA, F. de, Op. cit, p. 133.
7 306 RIQUER, M. de. Op. cit., p. 107.
‘07lbidem, Pp. 109-110.
=08 PE CH A, E . de. Op. cit, p. 133.
1 5 0
Nobleza y SeAoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV)
A p art ir de ent onces est e linaje p ort ará un escudo de armas
escuartelado en sotuer. En el primer y cuarto sobre campo de sinople
la banda roja perfilada de oro y dos :~lans de oro con la frase “Ave
María gratia plena” en letras azules. ‘~“
Sin embargo, al t omar don Lorenzo Suárez de F igueroa, 1 conde
de Coruña y Vizconde de Torija, el apellido de su abuelo materno
también tomó las armas de los Figueroa. De este modo su escudo de
armas partido en palo supone la fusión de los blasones de las dos
familias. ”
0 Así en una p art e se rep re~ 3ent a el escudo de los Mendoza
con el “Ave María” de los de la Vega y en la otra mitad el de los
F igueroa const it uido p or un camp o de oro y sobre él cinco hojas de
31 1
higuera.
Por último, se incluye aquí. la descripción, que don Luis Zapata
realizó de los escudos de la casa de Mendoza, la Vega y Figueroa, tal
y como el los contempló en la sala de los linajes del palacio del
I nfant ado:” ’
Mendoza- -
“Aquel escudo verde con la banda
colorada, por medio a la soslaya,
perfilada de oro tras quien anda
el mundo por los lados como raya:
lo traen los de Mendoza como manda
Zuna, señor primero de Vizcaya,
ni ay de arbol como aquesta de gran fama
en España con fruto tanta rama”.
Figueroa- -
“Las cinco verdes hojas de higuera
en el escudo de oro bien pintado,
que assi a los suyos de la edad primera,
los condes de Trastárnara han dexado:
son las armas de los que a tal manera,
de Figueroa como ellas se han llamado,
los que traen estas hojas por sus gentes,
son caballeros claros y excelentes”.
3O~ R I Q U E R , N. de. O p . cit . , p . 2 84 .
‘‘~ R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, B-4 6, F ol. 1 2 5.
3:1 R I Q U E R , N. de. O p . cit ,, p . 1 96.
NÚ NE Z DE CAST R O , A. O p . cit , p p . 1 63-1 65,
151
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
La Vega.-
“El escudo en que está el Ave María
y de oro es el escudo señalado,
es del linaje antiguo que oy en dia
la vemos de la Vega ser llamado:
en el que con muy mucha nombradia,
en España varones han pasado,
en las montañas destos casa es llana,
y es su solar antiguo en Santillana”.
c. Las cuñas de los Condes de Brendía.-
Los t rat adist as nos ofrecen dos descrip ciones del blasó n de los
Acuña, p ara algunos se t rat a de un escudo cuart eado, dividido en
cuat ro p art es iguales como result ado ¿e cruzar una línea vert ical con
ot ra horizont al. E n la p rimera de elLas se rep resent an nueve cuñas
azules sobre camp o de p lat a y en el segundo de gules una cruz de oro
floret ada, a la hechura de las de Calat rava, y wy dada o vaciada. ”
3
Con est e adjet ivo o bien se indica q ue se t rat a de una cruz q ue ha
sido vaciada y luego p int ada en oro o de una sup erp osició n de
esmalt es .“~
E n algunos escudos los lados del, camp o p ueden ir rodeados p or
una banda de esmaltes diferentes, cuarUdo su anchura es la sexta parte
de él recibe el nombre de bordura, p?ro cuando ésta queda reducida
a la mitad y está separada de los bordes del escudo en una anchura
igual se llama orlaS”5 El de los Acu~a no sólo presenta una orla de
plata, sino que en ella aparecen unjs escuditos con las armas de
Port ugal, p arece q ue est o resp onde a una concesió n real ot orgada a
los miembros de est e linaje q ue defendieron la ciudad de Lisboa del
cerco de los musulmanes. ” ’ T odos los t rat adist as se muest ran de
acuerdo al señalar q ue las cruces p rovienen de los Perey da y se
incorp orarían a est e escudo como consecuencia de alguna alianza
mat rimonial 2 ”
Sin embargo, en la descrip ció n cue T amborino ofrece del blasó n
de est a familia señala q ue se t rat a de un escudo de p lat a con once
cuñas azules y una bordadura de p lat a con ocho escudos azules y con
cinco bezant es de p lat a p uest os en sot uer, q ue son las armas del rey
~ R I Q U E R , M. O p . cit . , p . 2 1 7 y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 4 , F ol. 2 0.
~“ R I Q U E R , N. de. O p . cit . , p p . 1 09-1 1 0.
31 5lbidem, p . 1 2 1 .
“‘ R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 4 , F ol. 2 0.
~‘‘ R I Q U E R , N. de. O p . cit . , p . 2 1 7 y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-2 4 , F ol. 2 0.
1 52
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Bdad Media < siglos XIV y XV>
de Port ugal.
3”
Al igual q ue ot ros blasones el de los Acuña t ambién est aba
rep resent ado en la sala de los linajes del p alacio del I nfant ado y
p or ello, fue descrit o p or don Luis Z ap at a en est os t érminos:31 ”
“Las nueve azules y hermosas cuñas
en el escudo de la edad dorada
que ocho escudos de guinas sus alcuñas
por orla traen y es su orla colorada:
estas las anuas son de los Acuñas
familia en nuestros reinos muy loada,
tambien aquesta noble y clara gente
en Portugal lo fue, en su propia fuente”.
d. Las armas reales de Castilla y Francia en el escudo de
los duques de Medinaceli..-
La unió n de las armas reales de Cast illa y F rancia es
consecuencia del mat rimonio ent re eL I nfant e don F ernando de la
Cerda, hijo de Alfonso X el Sabio, y doña Blanca de F rancia, hija de
San Luis- Así los de La Cerda, sus descendient es, ut ilizaron est e
blasó n q ue llegó hast a los duq ues de Nledinaceli. Según señala Alonso
de T orres est e escudo y a fue emp leado en 1 34 0 p or el p rimogénit o de
don F ernando y doña Blanca y reap erece en las de su hijo don Luis de
la Cerda en Sanlúcar de Barrameda. 32 0
T amborino ofrece una descrip ció n muy p recisa del blasó n de los
duq ues de Medinaceli señalando q ue se t rat a de un escudo p art ido en
p alo. Así la p rimera p art e q ue est a dividida p or una faja en la p art e
sup erior p resent a un cast illo de oro sobre camp o de gules con p uert a
y vent anas azules y massoné de sable?2 ’ E l cast illo es uno de los
element os más difundidos en la heráld:. ca cast ellana, se t rat a de una
fort aleza con t res t orres albarranas, la del cent ro más alt a y con
varias abert uras const it uidas p or p uert as y vent anas. Asimismo est as
t orres son remat adas con almenas cuadrailas o p unt iagudas. T ambién era
frecuent e señalar mediant e unos t razos las divisiones de los sillares
del cast illo, q ue se llama Mazonado, y generalment e se hace en
esmalt e negro p ara indicar q ue el adificio no es liso. 32 2 E n la
R I Q U E R , N. de. O p . cli. , p . 2 1 7,
~‘‘ NÚ ÑEZ DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 68.
320 R I Q U E R , M. O p . cit . , p . 2 01 .
32 ’I bidem, p . 2 84 .
32 2 lbidem, Pp . 2 03-2 06.
1 5 3
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
parte inferior sobre un campo de plata se representa un león de gules
con corona y lengua de oro
32 ’ y un arma de sable. E n la ot ra mit ad
del escudo el camp o azul est á sembrado ~“ de flores de Lis en
oro?2 ” Sin duda, la rep resent ackó n veget al más conocida en
heráldica es la flor de Lis, y a q ue si inclusió n en las armas reales
de F rancia le confiere un gran p rest igio. E l diseño de est a flor
resp onde a est as t razas: de un t ravesaño horizont al surgen t res
p ét alos, el del cent ro vert ical y el de los lados curvados hacia el
ex t erior. 326
E n la descrip ció n q ue Alonso de T orres realizó de est e blasó n
señala q ue se t rat a de un escudo escuart elado en cruz, es decir,
dividido en cuat ro cuart eles iguale:a. Sin embargo, ést e no es el
t radicional en la Casa de La Cerda, sino el q ue se comenzó a ut ilizar
p or don Luis de La Cerda desde q ue recibió el t ít ulo de duq ue de
Nedinaceli. T amp oco afect ó en la configuració n de est as armas la
reducció n del número de flores de lis, q ue se hizo en el escudo de
los rey es de F rancia a t res, y a q ue p ersist e el sembrado. 32 7
T ambién le dedicó Luis de Z ap at a algunos versos al escudo de
armas de los duq ues de Medinaceli:32 ”
“ Y las annas famosas y ex celent es
de Cast illa y de F rancia aq uart eadas,
son de los de la Cerda, descend:ent es
de ent re ambas reales casas t an nombradas:
el rey San Luis de F rancia dio a las gent es
e doña Blanca hist orias y a p asadas
con la q ue el sabio Alfonso rey casando
desp ues hubo al infant e don Peniando” .
323 Las caract eríst icas del leó n heráldico y a han sido sañaladas al abordar el est udio del escudo
de armas de los Silva.
324 Para Diego de Valera cuando hay más de diez muebles iguales se p uede hablar de camp o senbrado.
Sin embargo, p ara Alonso de T orres t ienen q ue ser más de dieciséis. A p esar de est as diferencias t odos los
t rat adist as describen est e escudo de La Cerda como sembrado de flores de Lis. RIQUER, M. O p . cit . , p . 2 36.
325 I biden, p . 2 84 .
326 I bidem, p . 1 99.
“ 7lbidem, Pp . 2 01 -2 02 .
328 NU ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 64 .
154
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja fldad Media < siglos XI V y XV) .
1.3. SOLAR FAMILIAR.-
La condició n noble viene det erminada p or ser de un solar
conocido. E n un sent ido amp lio se ha considerado el solar familiar
como la comarca o regió n de origen ¿Leí linaje. Los miembros de la
nobleza solían p oseer una casa p rincip al, ubicada en algunas de sus
villas o lugares de señorio o en alguna ciudad donde t uviesen
imp ort ant es int ereses p olít icos, econó micos y sociales. Por t ant o,
la casa es uno de los element os clave:s de la cohesió n del linaje, es
el símbolo de p oder de las familia, cent ro de sus relaciones sociales
y familiares y element o de est abilidad y cont inuidad del linaje, y a
q ue el solar familiar figura ent rE los bienes incluidos en el
may orazgo.
Al igual q ue el ap ellido, el blasó n y el ent erramient o, el
p alacio es un marco de ex p resió n del p rest igio social, p ot encial
econó mico, p oder milit ar y p art icip ació n p olít ica del linaje en la
vida urbana. E n la evolució n del linaje un cambio de consideració n
de su p rest igio y not oriedad se t raiuce en la const rucció n de un
nuevo edificio o en la amp liació n del y a ex ist ent e. Asimismo, el
signo de det erioro y degradació n sociil vendrá definido p or la vent a
del solar familiar. ’
2 ”
1 . 3. 1 . Casas p rincip ales de los linajas asent ados en est a comarca en
el siglo XIV.-
E n la ciudad de G uadalajara los p rincip ales linajes de
caballeros se asent aron en t orno a la iglesia de Sant iago, así
segurament e la casa de los O rozco, q ue luego fue habit ada p or algunos
miembros de la casa de Mendoza, es mu¡ p robable q ue fuese const ruida
en sillarejo y con una t orre defensiva. 330 No ex ist en not icias
p recisas sobre su localizació n, así algunos las sit uan frent e al
alcázar, junt o a la p uert a de la Alcallería o del Puerco, donde
posteriormente se asentó el colegio da los Remedios, y otros estiman
q ue se encont raban frent e al p alacio kl I nfant ado, sobre las q ue se
edificó la magnífica casa de los marq ueses de Mont esclaros.
La villa de H eleña p ert eneció al may orazgo de la familia Valdés,
hast a q ue en el siglo XV p asó a formar p art e de los dominios
señoriales de la casa de Mendoza. Desconocemos si los Valdés siendo
señores de est a villa habit aron en siL cast illo o si ést e só lo t enía
~‘‘ G E R BE T , NC. La noblesse. . “ PP. 2 04 , 2 08-2 1 0 y SANCH ~ Z SAU S, R . Caballeria y linaje. . . , p . 51 -
53.
~ LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. ,,, T omo ] , p . E ~ .
“‘ I biden, T omo 1 , p . 52 .
155
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
carácter estrictamente militar. Algunas noticias apuntan a que fue
alzado en el período musulmán considerando el control que desde el
mismo se ejercía sobre el valle del Sorbe.
Precisament e debido a su sit uació n p redominant e y a su caráct er
defensivo p resent aba escasa guarnic:. on y su const rucció n es muy
sencilla, y a q ue est aba const it uido p or p at io de armas amp lio y en
p endient e rodeado de un muro con t orres en las esq uinas. Asimismo
p resent aba un único cuerp o con edificios de alt as y fuert es murallas,
en donde p robablement e en el siglo XV se abrieron vent anas, y sus
est ancias p oco numerosas y amp lias est aban disp uest as en dos p isos.
322
Sin embargo, si p arece ciert o q ue p osey eron en la ciudad de
Guadalajara unas distinguidas casas, que serian probablemente como
las de los O rozco, t ambién en la colt ació n de Sant iago.
333 Así como
ot ros inmuebles q ue ot orgaron a los Mendozas p ara q ue ést os p udiesen
alzar sus p rimeros p alacios.
1 . 3. 2 . Palacios y castillos de la noblezatitulada.-
a. La residencia señorial de los condes de Cifuent es. -
La est recha vinculació n de los ccndes de Cifuent es con la ciudad
de T oledo, al convert irse en los cont inuadores del linaje t oledano
de los Tenorios, determinó su establecimiento en ella. De este modo
los titulares de esta familia aunat on sus fuerzos no só lo p ara
acrecent ar su not oriedad en T oledo, sino t ambién p ara disp oner de
unos inmuebles p rop ios con su condició n social. Aunq ue y a disp onían
de unas dist inguidas viviendas, cuando J uan de Silva 1 agasajó a J uan
I I y don Alvaro de Luna con una just a seguida de una cena amenizada
con algunos fest ejos, en las casas de su p adre, don Alfonso T enorio
de Silva, a su regreso de la camp aña andaluza de l4 3l. ” ~ Sin duda,
ést as no eran t an sunt uosas como l¿LS q ue le ot orgaron los R ey es
Cat ó licos a su niet o, en 1 4 80, en laL collació n de San Salvador de
est a ciudad, y q ue fueron consideradas p or los est udiosos como muy
lujosas y nos señalan como dat o de su magnificencia q ue, en su
caballeriza había esp acio p ara cien mont uras. “~ Asimismo p arece ser
332 LAY NA SE R R ANO E . Los Cast illos de G uadalajara, Madrid, 1 933 ,p . 1 2 6.
‘“ LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. ,,, T omo I I , p . 4 00.
La Cró nica de J uan I I nos ofrece amp lias not icias a:erca de est as fiest as celebradas en las
casas de don Alfonso T enorio de Silva en la ciudad de T oledo. CAR R I LLO DE H U R T E , 2 . O p . cit . , p . 1 1 2 . y
BAR R I E NT O S, L. R efundició n de la Cró nica del H alconero, E d. J uan de Mat a Carriazo, Madrid, 1 94 2 , p . 1 2 5.
~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 31 6.
156
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja R iad Media < siglos XI V y XV> .
q ue en 1 4 78 est uvo la reina I sabel, la Cat ó lica alojada en las casas
q ue don J uan de Silva I I t enía en la ciudad de T oledo, y en ellas
nació la infant a doña J uana.
33”
Sin embargo, desde q ue J uan I I le hizo merced a don J uan de
Silva 1 de la villa y fort aleza de C:. fuent es, los miembros de est e
linaje p asaran largas t emp oradas en E st a villa y en concret o en su
cast illo, q ue acondicionaron p ara darle may or habit abilidad. E n un
cerro sit uado al sudest e de la villa de Cifuent es se localiza el
cast illo, q ue mandó const ruir don J uan Manuel, asomado sobre unas
barrancas q ue le sep aran del cerro de San Crist ó bal. E l cerro
p resent a forma cuadrangular inclinado hacia p onient e y est á rodeado
p or un grueso muro a t rechos de mamp c> st eria y en su may or p art e de
t ap ial. De est e mismo mat erial eran :. as t orres cuadradas macizas y
salient es q ue lo flanq ueaban. Desde el ángulo sur del cerro descendía
la muralla q ue se abría al llegar al llano en una p uert a ent re dos
cubos,33’ la Puert a de la F uent e, q ue daba al camino de T rillo y en
la act ualidad, se conservan rest os de ella emp ot rados en una
casa. 338 La muralla era at ravesada p or la cavilla y el río, luego se
dirigía hacia el nort e y t ras salvar un obst áculo se abría en ot ra
p uert a la de la Briega o Brihuega, t enriinando est e lienzo de muralla,
q ue es el más alt o y fuert ement e t orreado de los demás, se abría la
p uert a Salinera, q ue daba p aso al camino q ue viene de la Sierra del
Ducado y de Saelices de la Sal, además es la mejor conservada y
p resent a dos fuert es t orres. ” ’
La muralla daba la vuelt a a la villa y enlazaba con el recint o
ex t erior del cast illo, q ue venía a marcar la vert ient e O est e del
cerro sobre el q ue se asient a el cast illo, en la act ualidad aún
q uedan algunos vest igios de muros y t orreones. A fines del siglo
p asado se derribó el arco de la Puert a de la F uent e sobre la q ue se
había rep resent ado el Leó n R amp ant e de los Silva.
E l cast illo p resent a una p lant a cuadrada con t orres en las
esq uinas, siendo redonda la del Nordest e, cuadrada las q ue dan al
recint o ex t erior y p ent agonal la del homenaje, q ue se localiza en el
ángulo Sudest e. E nt re las dos t orres cuadradas se const at a la
p resencia de una q uint a adosada al niuro y p recisament e en la cara
Nort e de est a t orre se abre la p uert a de ent rada al recint o
fort ificado, q ue en t iemp os más recient es se unió con la del Sur p or
un p asadizo p ara dar más habit abilidad al cast illo.
Los muros son de mamp ost eria recubiert os con sillares p eq ueños
3=6 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , pp. 303-304 .
“‘ LAY NA SE R R ANO , F . Los cast illos. . , p . 302 .
338 H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y G uía de la Provincia de Cuadalajara, G uadalajara, 1 983, 1 ’ E d, p .
1 1 8.
“‘ LAY NA SE R R ANO , E . Los cast illos. . . p . 304 .
1 57
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
y mal labrados con un esp esor de un me:ro y medio salvo en la cornisa
de Ponient e, q ue t iene más de dos met ros, y a q ue en ella va incluida
la escalera q ue p art iendo del ángulo Sur del p at io sube hast a el
p aseo de ronda. La alt ura de los muros sería de unos nueve met ros,
aunq ue las t orres de las esq uinas debieron ser más alt as, asimismo
la t orre del homenaje t endrá t res met ros más q ue las ot ras. E n la
act ualidad ha p erdido las almenas, p ero aún se aprecía el torneado
cilíndrico del garit ó n q ue servía de rasguardo al cent inela, así como
p ara hacer las hogueras, q ue servían ct e medio de comunicació n con el
ex t erior. Además de los muros el cast illo cont aba ent re sus defensas
con un foso q ue lo rodeaba y est aba ex cavado a t rechos en roca.
La t orre adosada al cent ro de 1 w; cornisas de Ponient e forma un
ent rant e con t orre en la esq uina y su p uert a p resent a un arco
ap unt ado con gran dovelaje. No sobre est a p uert a sino en el muro
front ero se encont raba el escudo de don J uan Manuel, const ruct or del
cast illo. Pasada est a p uert a se encuent ra una est ancia en la q ue se
inst aló un sist ema defensivo, p or la izq uierda se llega al p at io
at ravesando un doble arco ojival con señales de haber t enido una
doble p uert a. E n el p at io int erior ~ e p uede ap reciar a p esar del
est ado de ruina la disp osició n de las habit aciones en dos p isos.
A fines del siglo XV los condes de Cifuent es t ransformaron el
cast illo en vivienda y así en cada lienzo a la alt ura del p iso
p rincip al abrieron dos grandes vent aras p rovist as de los habit uales
bancos lat erales.
E n la t orre cuadrada del Nort e 5? ha descubiert o una camp ana de
cocina de la q ue se conserva el cañó n de la chimenea, además se t rat a
de una est ancia cubiert a con falsa bó veda. Asimismo p or la
escalerilla se sube hast a el adarve, p ero a la mit ad hay una
p uert ecilla q ue da a las habit aciones del añadido formado p or el muro
q ue une la t orre de la p uert a Nort e con la del Sur.
Como se ha mencionado la t orre del homenaje p resent a p lant a
p ent agonal en el ex t erior y cuadrangular en el int erior, q ue deja el
ángulo sobrant e p ara una escalinat a, q ue t rep a hast a la p lat aforma.
La p uert a debía de est ar a bast ant e alt ura del suelo p or lo q ue se
debía subir p or una escalera de marLo, q ue se q uit aba en caso de
sit io, convirt iéndose la t orre en una. fort aleza aislada. E st a t orre
cort a oblicuament e ese ángulo del cast illo, p or lo q ue el p asillo q ue
conduce al int erior es oblicuo, a t ravés de él se accede a un amp lio
saló n cuadrado de unos cinco met ros de lado y cubiert o con una bó veda
de p iedra y cruceria sencilla. E n la p ared del fondo hay una escalera
de caracol q ue conduce a una habit ació n subt erránea y en el p rimer
p iso forma un rellano, en donde hay lLna saet era p or la q ue ent ra la
luz.
E n el int erior del cast illo de Cifuent es hubo una fuent e y a
comienzos de la E dad Moderna se const ruy o una solana cubiert a, con
annazó n de madera, en la p ared del mediodía a la alt ura del p iso
158
Nobleza y Seflorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la laja R ilad Media ( siglos XI V y XV) .
p rincip al 340
b. Palacios, casas y fortalezas de los Mendoza en estas
tierras . -
Desde q ue G onzalo Y áñez de Mendoza se asent ó en la villa de
G uadalajara como consecuencia de su mat rimonio con doña J uana de
O rozco, los miembros de est e linaH e est rechament e vinculados a est a
villa habida cuent a de las imp ort ant es mercedes q ue recibieron de los
monarcas sobre su señorio, así como su amp lia p art icip ació n en el
gobierno municip al, abandonaron definit iva el solar de Mendoza, p ara
fijar su residencia en dist inguidas casas de est a villa.
Don Pedro G onzález de Mendoza residió en las casas, q ue habían
p ert enecido a don I ñigo Ló p ez de O rozcico en la villa de G uadalajara,
q ue algunos sit uan frent e al alcázar, junt o a la p uert a de la
Alcallería o del Puerco, donde p ost eriorment e se asent ó el colegio
de los R emedios, y ot ros est iman q ue se encont raban frent e al p alacio
del I nfant ado, sobre las q ue se edii~ icó la magnífica casa de los
marq ueses de Mont esclaros.
Sin embargo, est e señor buscando acrecent ar su p rest igio, así
como consolidar la p resencia física de su linaje en est a villa,
inició la const rucció n de unas casas p rincip ales junt o a la iglesia
de Sant iago y frent e a la calle de la Carniceria Vieja.
34 2 E n su
edificació n no só lo cont ribuy ó el esfuerzo p ersonal de don Pedro, q ue
t uvo q ue adq uirir algunos inmueiiles, sino q ue t ambién coop eró el
concejo, así como caballeros not ables de est a villa. Por ello, los
hombres buenos de G uadalajara reimidos, considerando los buenos y
leales servicios q ue les había p rest ado don Pedro G onzález de
Mendoza, acordaron q ue p ara asegurar el abast ecimient o de agua de su
casa de día y de noche, le ot orgaban t oda el agua q ue p udiese
conducir hast a su morada p or un caño de hierro o lat ó n de ancho como
un cornado, q ue fuese p or debajo de t ierra, desde la fuent e de Sant a
Maria. 34 3 Sin duda, est o result a t od. o un lujo p ara est a ép oca y
p uede darnos una idea de la calidad de la edificació n.
=40 LAY NA SE R R ANO , F . Los cast illos. . . , ;:. 1 :4 -30~ ½secient es est udios sobre fort alezas en la
p rovincia de G uadalajara siguen considerando las ?x p I z:acic. :ss de F . Lay na Serrano como válidas y vigent es,
es p or ello q ue han sido aq uí seguidas y si:cet i:2 i% E SPÁ: A n~: LO S MONTEROS Y MAR T I N AR T AJ O , Corous de
Cast illos medievales de Cast illa, Bilbao, 1 974 :c. 122-73 y G Ó ME Z R H I MO NT E , E . “ La villa condal de
Cifuent es, su hist oria y el cast illo del Infante han ME :31 ’, R evist a Cast illos, Madrid, 1 989, Pp 2 -6.
“‘ LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uada1 t ~ -~ “no 2 , p . 52 .
~ I biden, T omo II, p . 4 03.
( G uadalajara, 30 de Sep t iembre de 1 1 < A. H . N I suna, Carp . 1 81 , lE y Leg. 1 879, 4 .
1 5 9
La nobleza, formas de organizaci6n y pautas de comportamiento.
Además p arece q ue la ubicació n de est a casa ent re calles
est rechas y solares demasiado p ró x irros no p ermit ía dot arla de una
huert a, ni de una p lazuela, q ue p recediese a su ent rada» T al vez
p or est as razones, el concejo le ot orgó a don Pedro además del agua
mencionada un solar de p laza, q ue est aba cerca de su morada, así don
Pedro disp onía y a de esp acio reservado p ara un huert o. ’
4 ” Asimismo
Men R odríguez Valdés le ofreció a don Pedro la solució n p ara
acondicionar la ent rada de su p alacio con una p laza o ex p lanada, q ue
la p recediese y diese lucimient o a st . p ort ada. Y a q ue est e señor le
ot orgó unas casas de su p rop iedad, q ue se encont raban delant e de las
de don F edro, p ara hacer con ellas una p laza o lo q ue q uisiese,
considerando las muchas y buenas obr¿. s q ue había recibido de él. ” ’
Don Diego H urt ado de Mendoza, Almirant e de Cast illa, cont inuó
las obras iniciadas p or su p adre. Así comp ró a don Men R odríguez
Valdés la ot ra mit ad de unas bodegas q ue t enía en la p laza de las
Carnicerias, q ue est aba muy p ró x ima a los solares de su casa, p agando
p or ellas 4 . 000 mrsW ’ Asimismo el almirant e con objet o de
embellecer su casa encargó a don Alfán F ernández Pedrero, vecino de
T oledo, la ejecució n de unos cap it eles y columnas. E n el comp romiso
est ablecido ent re ambas p art es, don Alfó n se comp romet ió a realizar
2 2 columnas: cuat ro de un p almo de anaho y largo y 1 8 de ocho p almos
de largo, con sus basas, cap it eles y cinast as p or el p recio de 2 2 9
mrs cada una, además se le encargó q ue t allase en ellas un escudo con
una bandas y ot ro con dos lobos con asp as a su alrededor. J unt o a
est as columnas t enía q ue ejecut ar ot ras dos con cap it eles, basas y
cinast as, q ue vendrían a cost ar 1 4 0 inrs cada una. T enían q ue est ar
acabadas 1 1 p ara el mes de May o y las 1 3 rest ant es p or el día de San
J uan de J unio. E l almirant e se comp romet ió a p agar la mit ad al
iniciarse el t rabajo, un cuart o p or e. L mes del May o y el últ imo p ago
lo efect uaría p or San J uan de J unio.
LAY NA SE R R ANO , 8. H ist oria de G uadalajara. ,,, T ono I I , p . 4 03.
‘~ E n la escrit ura se señala q ue el solar de p laza se enccnt raba cont ra las p uert as de Alvar H añez,
en una calle p ública, q ue comienza desde la esq uina de la bodega de las casas q ue fueron de Maria Paez, y
cont ra la p uert a de Alvar H añez. T ant o el solar como la calle t ie:ie p or aledaños de una p art e las casas de
don Pedro, de ot ra las casas q ue fueron de María Paez, así como uuia calle p ública, q ue va desde la iglesia
de Sant iago a la p uert a de Alvar ¡ lañes, A. R . N. O suna, Carp . 1 81 , íE y Leg. 1 81 9, 4 .
346 E l solar de est as casas cedidas p or don Men R odríguez Valdés, con sus ent radas, salidas y t odos
sus derechos y p ert enencias, t enían p or linderos desde la t ap ia fondonera del fast ial de la huert a de don
Pedro hast a la cal nueva, cerca de la p uert a de Albrahanes, y de3de allí va cerca del adarve a lo largo,
q uedando a salvo la cal nueva, hast a la calle de la Alcallería Vieja. ( G uadalajara, 2 4 de Abril era 1 4 2 1 ,
año 1 383> . A. H . N. O suna, Carp . 1 73, 4 y Leg. 1 878, 1 1 .
~‘ De est e modo don Diego p oseía la t ot alidad de est as bodegas, la mit ad q ue comp ró al señor de
Beleña t enía p or linderos: p or una p art e la mit ad de la bodega, q ue le corresp ondía al Almirant e, de ot ra
p art e las casas y bodegas, q ue p ert enecían a las hijas de Diego Peres de la Camara, y p or la~ ot ras dos la
calle p ública. ( G uadalajara, 4 de J unio de 1 397) . A. H . N. O suna, ( arp . 1 73, 5 y Leg. 1 878, 1
1 60
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja Mad Media < siglos XI V y XV> .
R ecibió don Alfó n F ernández Pedrero un segundo encargo del
almirant e, en est a ocasió n, se t rat aba 1 6 columnas de un p almo de
grueso y ocho de largo con sus cap it eles, basas y cinast as,
est ableciendo q ue la basa, el cap it el o la cinast a t res p almos de
alt o y al p recio de 34 8 mrs cada uno. Al igual q ue en los ant eriores
era deseo del almirant e q ue ap areciesen t allados cuat ro escudos en
cada cap it el: dos de la banda y los ot ros dos de los lobos. T enían
q ue est ar t erminados p ara finales deL mes de Agost o y don Diego se
comp romet ió a ot orgarle 1 . 000 mrs a mediados de May o, ot ros 1 . 000 mrs
p or San J uan de J unio y el rest o al final de la obra.
34 ’
Parece p robable q ue est as columnas fuesen encargadas p ara el
p at io de honor de est e p alacio, p ero al no q uedar ningún rest o del
mismo y las alusiones de sus cont emp oráneos, q ue han llegado hast a
nosot ros, no nos ofrecen not icias acerca de su dist ribució n, ni de
sus element os decorat ivos, y a q ue t an só lo señalan q ue se t rat aban
de unas magníficas y sunt uosas casas E l 1 marq ués de Sant illana se
encargo de t erminar las obras emp rendidas p or su abuelo y su p adre,
así como de p roceder a su embellecimient o. 34 ” Asimismo se ha
considerado q ue se t al vez est e p alacio gó t ico como ot ros de est a
villa fuese const ruido en silleria y p resent ase t orre defensiva. 330
Asimismo doña Aldonza de Mendoza, duq uesa de Arjona, ocup ó en
est a villa las casas q ue fueron de los O rozco y sobre las q ue se alzó
el p alacio de los marq ueses de Nront esclaros. ’3’ De igual modo
tenemos constancia de que Juan Hurtado de Mendoza, Adelantado de
Cazorla e hijo del 1 marqués de Sant:.llana, disponía en G uadalajara
de unas imp ort ant es casas en la p arroq uia de Sant o T omé,” 2 y don
migo Ló p ez de Mendoza, 1 conde de T endilla, t ambién escogió est a
villa p ara est ablecer su residencia, asimismo su hijo y sucesor, el
I I conde de T endilla, comp ró en J a calle de la Sinágoga unas
casas. ’”
Los condes de T endilla const ruy eron en su villa una magnífica
fort aleza de la q ue en la act ualidad a p enas q uedan rest os. E st aba
asent ada sobre una abrup t a roca y rodeada p or un t oso y , en su
est ruct ura, recordaba a la de de ot ros cast illos cercanos, y a q ue
p resent aba cuat ro t orres y una de elLas, la del homenaje, dest acaba
=48 ( G uadalajara, 2 2 de Marzo de 1 4 04 ) . A. H . N. O suna, L’~ g. 1 878, ~ La p art e disp osit iva de est e
cont rat o ha sido p ublicada p or LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uE dalajara, . . , T omo 1 , Pp . 303-304 .
~ LAY NA SE R R ANO , 8, H ist oria de G uadalajara. . . , T omo 1 , p . 4 05.
=5 0 I bidem, T omo 1 , p . 89.
“‘ I biden, T omo 2 , p . 1 2 7.
=5 2 I bídem, T omo 1 1 , p . 76.
~“ I bideni, T omo U , p . 2 8.
161
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de co¡ p ort au¡ ient o.
p or ser más fuert e y ancha q ue las demás. ’
54
Por su parte, don Pedro González <le Mendoza, Cardenal de España,
además de derribar la ant igua fort aleza de Jadraque para eregir el
castillo del Cid más acorde a la cat egoria alcanzada p or su hijo, don
R odrigo y de encargarse de la const ruzció n de la fort aleza de Pioz,
sobre el solar de unas casas, q ue los marq ueses de Sant illana p oseían
en la p lazuela de Sant a María de l¿L F uent e, elevó un imp ort ant e
p alacio, q ue abarcaba t oda una manzana y t enía p or linderos la calle
de Barrionuevo y el callejó n de los Pescadores, asimismo comp ró unos
solares p ró x imos p ara dot ar al p alacio de jardín. 355
Además est e p alacio gozó de agua corrient e como consecuencia de
la merced ot orgada p or los R ey es Cat ó licos de t oda el agua q ue manaba
de las fuent es de Z urraq ue y Cedavin, asimismo los monarcas le
aut orizaron p ara q ue hiciese t odas las obras necesarias p ara
t ransp ort ar el agua p or caños hast a st . p alacio, p ermit iéndole romp er
las calles p úblicas, los caminos, dehesas, t ierras, viñas y
heredamient os, q ue fuesen necesarios con t al objet o. 356
No ex ist en descrip ciones sobre la fisonomía de est e p alacio,
p ero segurament e se const ruy ó siguiendo las t razas renacent ist as. Sin
embargo, a t ravés de las disp osiciones t est ament arias del Cardenal
se ha p odido conocer algunos asp ect os sobre el cost e de las obras,
el mat erial emp leado y la organizació n arq uit ect ó nica del edificio.
Así el cardenal había est ablecido ent ra sus mandas t est ament arias q ue
sus albaceas vendiesen a don Diego H urt ado de Mendoza, I I duq ue del
I nfant ado las casas q ue él había mardado labrar en la colació n de
Sant a María de la F uent e, en la villa de G uadalajara, p ara acabar las
obras del hosp it al de la Sant a Cruz, q ue había iniciado a const ruir
bajo su mecenazgo, p or ciert a cant idad de maravedís, así como p or
1 00. 000 mrs de juro anual p ara el m¿Lnt enimient o de los enfermos y
niños ex p ó sit os de dicho hosp it al. 357 E n cump limient o de lo cual, el
duq ue ent regó a don Diego H urt ado de Mendoza, arzobisp o de Sevilla,
y a J uan de Leó n, p rot onot ario ap ost ó lico y canó nigo de la iglesia
de T oledo, albaceas t est ament arios del cardenal, 3. 681 . 1 63 mrs y 4
cornados en dinero y 1 00. 000 mrs ie juro anuales a favor del
monast erio de la Sant a Cruz. ” ’
“~ H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y G uía p . 2 4 6.
~“ LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo I I , PP. 4 00-4 01 .
“‘ ( G ranada, 2 0 de May o de 1 4 92 > . A. H . N. O suna, Leg. 1 879, 1 .
“‘ T enemos not icias de est as disp osiciones a t ravés de u comp romiso escrit o q ue emit ió don I ñigo
Ló p ez de Mendoza, I I duq ue del I nfant ado, de ot orgar a su esp osa, doña María de Luna, 80. 000 mrs de juro
de heredad, q ue ella t enía sit uados en la alcabala del aceit e en l¿ ciudad de Sevilla, q ue le había p rest ado
p ara p oder cump lir la suma de 1 00. 000 mrs de juro, est ablecida como dot ació n p ara el hosp it al de Sant a Cruz
de T oledo, < G uadalajara, 2 7 de May o de 1 4 95> . A. H . N. O suna, Leg. 1 878,
( G uadalajara, 1 4 de J unio de 1 4 96) . A. H . N. O suna, leg. 1 878, 2 ~
162
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E lad Media ( siglos XI V y XV) .
Asimismo est a cant idad ot orgada p or el duq ue del I nfant ado
comp rendía los gast os de las últ imas cbras y adq uisiciones, a t ravés
de ello nos p odemos hacer a la idea ¿Le lo q ue cost ó la edificació n
de est e p alacio. Así don I ñigo p agó la mit ad de lo invert ido en mano
de obra, jornales y p ert rechos, de lo q ue se gast ó t ras la muert e del
cardenal dos t erceras p art es y de lo q ue se invirt ió en las
adq uisiciones p ara ensanchar la casa y la huert a una cuart a p art e,
así como el t ot al del imp ort e de las rejas y los mármoles. De igual
modo de las not icias q ue se desp renden de la t asació n de los mármoles
y rejas ex ist ent es en el p alacio p r Lorenzo Vázq uez y Lorenzo
T rillo, se desp rende q ue est e p alacio est aba dot ado de una cap illa
p art icular decorada con dos columnas de jasp e y un t ablero de
serp ent ina, q ue est aba p recedida p or un p eq ueño at rio con cuat ro
columnas de mármol. Asimismo disp onía de un cenador sust ent ado
t ambién p or cuat ro columnas y las rejas de la escalera q ue conducían
al huert o habían sido doradas y p I at eadas. T ambién hay algunas
not icias sobre la ex ist encia en su int erior de una serie de salas
denominadas como ap elat ivos t ales como grande, de lo dorado, cuart a
o de la fuent e?
5”
H acia 1 4 80 don I ñigo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue del I nfant ado
decidió derribar las casas p rincip ales, q ue est a familia t enía en la
p arroq uia de Sant iago, y cont ruir en su solar un p alacio más acorde
con los gust os de la ép oca y q ue sirviese p ara acrecent ar la gloria
de su linaje. Así el duq ue encomendo el p roy ect o y la direcció n de
las obras a J uan G uas y ant es de concluir el siglo el edificio est aba
comp let ament e t erminado.
E n la const rucció n de est e p alacio se ut ilizaron sillares de
caliza dorada t raidos de las cant eraE ; de T amajó n, q ue se emp learon
en las fachadas, arcadas del p at io, en la escalera, en las galenas
de Ponient e y guarniciones de p uert as y vent anas, mient ras q ue p ara
los muros, en general, se emp leó la mainp ost eria, así como el ladrillo
y el t ap ial.
E l est ilo arq uit éct onico de es:e p alacio conjuga diferent es
concep t os, así p art e de la decoració n y la est ruct ura de balconajes
o p ort adas son p rop ias del gó t ico flamenco, ot ros element os y la
disp osició n de los vanos en la fachada, así como la ornament ació n a
base de cabezas de clavos son de origen mudéjar.
La fachada de est e edificio est á decorada con hiladas de
cuadrangulares cabezas de clavo hast a la alt ura de la galeria
sup erior y ant e ella se abría una gran p laza. La p ort ada no se
encont raba en el cent ro, sino un t ant o desviada hacia la izq uierda,
~ Se basa est a descrip ció n de las not icias obt enidas de la comp ra de est as casas efect uada p or
don I ñigo Ló p ez de Mendoza. A. H . N, O suna, Ley . 1 678. Así como de ot ras fuent es consult adas p or F . Lay na
Serrano cono result a ser el invent ario q ue realizó don Alonso Nasao y Mont oy a, mozo del duq ue don R odrigo
de Mendoza y Sandoval, en 1 64 3 de t odo lo q ue ex ist iese en sus ‘casas de la armería% q ue es como se
denominó p or los duq ues del I nfant ado al p alacio del Cardenal Mendoza. LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalajara. . . , T omo I I , Pp . 4 01 -4 02 .
163
La nobleza, lat inas de organizació n y p aut as de coip ort amient o.
est aba cobijada en un arco ojival y flanq ueada p or dos columnas
cilíndricas ap oy adas en basas y en sus collarines p resent an como
decoració n cordones ent ret ejidos, asimismo t odas su sup erficie est á
cubiert a p or una fina t rama de rombos. A dos t ercios de la alt ura de
la fachada, el dint el de la p uert a cDrt a el t razado de la ojiva y
conforma un esp acio, q ue se ha cubiert o con t racerias gó t icas y
dest acan ent re los element os decorat ivos los escudos de la casa de
Mendoza y la t olva de molino, emblema del 1 duq ue. Asimismo en la
clave del arco se ha esculp ido un y elmo con alado grifo p or cimera.
Por últ imo, un escudo de los Mendoza sost enido p or velludos H ércules
remat a la fachada.
Se ut ilizó como remat e sup erior ¿Le est a fachada una galeria q ue
recuerda a la ex ist ent e en el cast illo del R eal de Manzanares,
descansa en una cornisa y est á conformada p or una hilera de arq uit os
gó t icos, ent re los q ue se han int ercalado siet e garit ones. Además
columnas adosadas a cada garit ó n, decoradas con ret ículo de p eq ueñas
p unt as de diamant e, sost ienen el alero y q ue ant eriorment e, habían
sop ort ado la crest ería formada p ~ r finas agujas, q ue eran
p rolongació n de las mencionadas colimnas. Asimismo en t odos los
garit ones p resent aban vent anales sep arados p or una fina y delgada
columna, q ue est aba remat ada p or una fina aguja.
E n el int erior dest aca el p at io de honor, q ue p resent a una
p lant a cuadrangular y dos galenas sup erp uest as con siet e arcos en
los lados may ores y cinco en los ot ros dos. Los arcos de la galeria
inferior est uvieron sost enidos p or columnas de fust e helicoidal y son
rebajados de t res cent ros y est án decorados con gó t icos florones y
líneas de bolas. Asimismo sobre las columnas bajas se han colocado
alt ernándose los escudos de Mendoza y Luna, q ue est án coronados con
y elmos con alados grifos p or cimera. Además en las enjut as de los
arcos de la galeria inferior ap arecen . eones ramp ant es afront ados q ue
sost ienen con sus garras una t olva de molino. Sin embargo, en los
arcos de la galeria sup erior dest aca:i alados grifos a un lado y a
ot ro del floró n t erminal.
Por últ imo, en una cint a q ue roclea los arcos bajos del p at io,
el I I duq ue del I nfant ado disp uso colocar una ley enda escrit a en
caráct eres gó t icos en cast ellano y en lat ín:
E l y llust re sennor don Y ñigo Lop es de Mendoga duq ue segundo
del Y nfant azgo, marq ues de Sant illana, conde del R R eal e de
Saldanria, sennor de Mendoq a y ¿Le la Vega mando fa( ser est a>
portada (anno del nascimiento de nro Salvador Ihu Xpo de
MCCCCL)XXXIII annos. Seyendo esta casa edificada por sus
antecesores con grandes gastos e su¡ nptuoso edeficio, se <pu)so
toda por el suelo y por acrecentar la gloria de sus proxenitores
y la suya propia la mando edefic:ar otra vez para mas onrra la
grandeza (de su linaje) anno myl.l e quatrocientos e ochenta e
tres annos. Illustris donúnus 5 . Ennecus Lopesius Mendoza, dux
secundus del Infantado, marchio Santillana, comes Regalis et
Saldanie, dominus de Mendoza et de la Vega. Hoc palatium a ...
1 64
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV> .
progenitoribus quondam magna erecum impensa sed ... al solum
usque ....... ad illustrandam nejorum surorum .. .am et suam
magnitudinem post -. .dadam puJ.cherrima et sumptuosa mole,
artemiro ... scultoris ... Esta casa fizieron lun Guas e maestre
Egas Coman e otros muchos maestros... Vanitas vanitetum et omnia
vanitas -
E nt re los conocedores de est e l:ip o de arq uit ect ura civil ha
sorp rendido q ue est e p alacio careciese de escalera de honor, y a q ue
la ex ist ent e se encont raba a la izq uierda del p at io y no en el cent ro
del ala, como era cost umbre, y más p ró x ima a la ent rada. Además ést a
debía formar un cuerp o algo salient e hacia el callejó n ex ist ent e
ent re el p alacio y la iglesia de Sant iago, t eniendo en sus
inmediaciones la sala de los Albahares.
La ambient ació n int erior del p alacio debió de est ar en
consonancia con la grandeza y originaLidad de su est ruct ura. Así las
descrip ciones q ue sobre él se hicieron en el siglo XV dest acan la
riq ueza en la decoració n de sus salas y cámaras, así como el
p redominio del oro y el azul ent re sus t onalidades. E nt re t odas
ellas, la de los linajes, p or su t echumbre de madera p rofunda y
minuciosament e t allada, y la de los Consejos o de los escudos,
llamada así p or los emblemas q ue ap arecían en su friso sost enidos p or
ángeles, p or su bó veda est alact ít ica, se dist inguen. Parece ser q ue
la cubiert a de est a sala, q ue se encont raban en el p iso p rincip al,
había sido comp rada al monast erio ¿. e Lup iana p or 300 florines de
rent a y p or el dorado de la manera se p agó 5. 000 ducados. Si se
considera válida est a p osibilidad, E st a madera habría const it uido
ant es la t echumbre de la nave y la cap illa may or de la iglesia del
monast erio de Lup iana, obra realizada gracias al mecenazgo de la
duq uesa de Arjona.
T ambién dest acaba p or su decoració n la sala de los Salvajes, y a
q ue en su friso ap arecían H ércules velludos luchando con diferent es
animales y en su art esonado de madera p olicromado dest acan como
element os decorat ivos cordones ent relazados.
E n la p lant a p rincip al, en el aLa sur del p alacio, t ambién se
encont raba la sala de los Cazadores, donde dest aca además de una
chimenea de alabast ro sost enida p or dos delgadas columnas, su
art esonado, q ue est á formada p or hiladas de p eq ueños florones
alt ernando con fajas de mocárabes y ct a recuerdan al t rabajo de los
orfebres. O t ra de salas más coment adas de est e p alacio es la de la
Lit erna y el duq ue comp ró al monast erio de San Agust ín de T oledo un
art esonado, q ue t rajo hast a G uadalajara en carros, y con
p ost erioridad, encargó algunos t rabajos sobre esa madera p ara
conformar la t echumbre de est a sala.
J unt o con est as salas p rincip ales dest acan ot ras q ue aunq ue de
menores dimensiones t ambién p resent an una rica decoració n, como es
la ant esala del saló n de los linajes, cuy o art esonado est aba
165
La nobleza, formas de organización y pautas de comportamiento.
conformado p or roset ones de t alla insert os en cuadrados con molduras
en forma de cordó n, así como dos est aLncias del p iso bajo con t echo
de viguería ex ornada p or florones y frisos de at auriq ue morisco. E n
est a misma p lat a en una sala p ecueña había una fuent e, q ue
suminist raba de agua a t oda la case. , y q ue era cont igua a ot ra
cámara, q ue t ambién p oseía una fuent e, p arece q ue sus aguas vert ían
en un est anq ue con p eces. Se ha considerado q ue la p rimera sala p odía
ser la de los Albahares q ue est aba p r5x ima a la escalera p rincip al.
O t ras de las salas a las q ue se hacen referencia son la cámara de
Sant iago, una salit a p ró x ima, q ue fue decorada p or doña María de Luna
a su cost a, así como ot ra q ue mandó const ruir est a señora sobre la
cámara de Sant iago.
A p art ir de 1 4 95 las obras de decoració n sufrieron una
acelaració n en su rit mo y en est as fechas se p rocedió a realizar la
cubiert a de mocárabes y alfajer de su t amaño p ara la habit ació n del
duq ue, un escaño de madera p ara la chimenea de la sala de las
Visit as, así como la cubiert a del corredor del est anq ue. Al año
siguient e la duq uesa, doña María de Luna, emp rendió unas obras de
reforma en la cámara de Sant iago.
E st e p alacio además de p or la riq ueza de sus art esonados,
dest acó p or su rejería y azulejería, q ue era variadísima en los
zó calos de los salones de la p lant a p rincip al, del p iso bajo y de las
galenas de Ponient e. Así como p or la caballeriza q ue hizo const ruir
don I ñigo Ló p ez de Mendoza en frent e del p alacio. Se t rat a de un
edificio q ue p resent a una fachada de sillares y dos galenas
sup erp uest as formadas p or arcos de medio p unt o sobre cilíndricas
columnas.
Por últ imo, p ara garant izar el abast ecimient o de agua de est e
magnífico p alacio, el concejo de G uadalajara considerando las buenas
obras q ue habían recibido del duq ue, le ot orgaron t odo el agua q ue
manaba de unas fuentes existentes en la cuesta del Sotillo.
360 De
este modo se emprendieron las obras para transportar el agua hasta
las casas de don Iñigo López de Mendoza, así desde la fuente hasta
la p uert a de Bejanq ue fue conducida a t ravés de un encañado hecho con
1 2 . 000 t ejas p rot egidas p or cal y ladrillo, y desde est a p uert a al
p alacio se dist ribuy ó el agua p or una t uberia de caños o arcaduces
de barro cocido p rot egidos de la misma manera. T odas est as obras
fueron cost eadas p or el duq ue y se emp learon 3. 000 caños, 1 2 . 000
t ejas, 1 4 0. 000 ladrillos, 2 50 almalís de cal, así como una cant idad
imprecisa de betún, además el encargado de la ejecución de esta obra
recibió en pago de sus servicios 2 2 7. 2 50 mrs y 50 fanegas de t rigo.
Aunq ue la const rucció n de est e p alacio era muy recient e, el I I I
duq ue del I nfant ado al suceder a su p adre en est e est ado, realizó
algunas reformas en la sala de los Albahares, en la salet a y en el
G uadalajara, 2 9 de Sep t iembre de 1 4 91 1 A. H . N. O sun, Leg. 1 879, 2 .
166
Nobleza y Señor:s en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja H ad Media ( siglos XI V y XV> .
t razado de la escalera.
3”
E n definit iva, est e p alacio, solar de los Mendoza, sup uso p ara
su ép oca t odo un ejemp lo de brillant ez, así como una muest ra
ineq uívoca del p oderío, p rest igio y not oriedad de est e llnaje en
Cast illa, y a q ue la organizació n de su casa como si de una cort e se
t rat ase y la magnificencia y lujo de sus est ancias, q ue fueron
incluso admiradas p or los monarcas, no t ienen similit ud con ningún
ot ro solar nobiliario de est a ép oca, ni sus vecinos los duq ues del
Medinacej. i lograron est e esp ledor en sus p alacios ducales de
Cogolludo y Medinaceli. Sin olvidar q ue la p resencia de los duq ues
del I nfant ado y sus allegados en la ciudad de G uadalajara, así como
las obras acomet idas p or el I I duq ue p ara la edificació n de su
p alacio, cont ribuy eron a dinamizar la vida de est a ciudad.
Aunq ze el solar familiar de est e linaje, como se viene diciendo,
q uedó asent ado definit ivament e en G uadalajara, t ant o a t ravés de las
fuent es document ales como narrat ivaLs, no só lo sabemos q ue los
miembros de est e linaje p asaron algunas t emp oradas en sus cast illos
de H it a y Buit rago, sino q ue además emp rendieron obras en los mismos
p ara acondicionarlos como vivienda e incluso llegaron a ofrecer en
ellos alojamient o a miembros de la realeza.
Sin embargo, del cast illo de H it a, donde el 1 marq ués de
Sant illana y su familia p ermaneciercn largas t emp oradas y realizó
algunas reformas en su int erior, p ara p rop orcionarle un may or grado
de comodidad no q uedan ap enas rest os. Don I ñigo Ló p ez de Mendoza
derribó la fort aleza q ue ex ist ía en la villa y emp rendió la
const rucció n de una nueva, q ue se encont raba en lo alt o de un cerro.
De los rest os encont rados se desp rende q ue su recint o ex t erior est aba
const it uido p or un grueso muro bajc> con almenas y cubos en las
esq uinas, así como q ue la t orre del W menaje t enía p lant a cuadrada
y la p uert a de ingreso se encont raba en el lienzo del nort e. Según
la t radició n de la ép oca el p at io de armas est aba rodeado de
estancias y presentaba aljibes y subt erráneos p ara almacenar las
p rovisiones. Sin duda, el cast illo de H it a junt o con los de Buit rago
y R eal de Manzanares const it uían una rmp ort ant e línea defensiva p ara
est e linaje. Asimismo desde est e cast illo t ant o el marq ués de
Sant illana como sus sucesores dirisieron imp ort ant es op eraciones
milit ares i~ result o a su vez un imp ort ant ísimo refugio en t iemp os
difíciles»2
De izual modo las not icias ap ort adas p or las fuent es consult adas
nos p ermit en afirmar q ue el cast illo de Buit rago fue ut ilizado como
vivienda mr los miembros de est e linaje, así como q ue don I ñigo
=61 A t rav~ ; de la relació n de document os referent es a la const rucció n de est e p alacio, así como
las descrip ciones :.~ del nisno hicieron algunos visit ant es ilust res E . Lay na Serrano ofrece una sínt esis
comp let ísima de t od: su oroceso de const rucció n y decoració n, de la q ue aq uí se han dest aco los asp ect os
más significat ivos I AY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara,,. T omo I I , p p . 4 00-4 31 .
=62 LAY NA LI R R ANO , E . Los Cast illos. . ,, p p . 2 03-2 04 .
167
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Ló p ez de Mendoza, 1 marq ués de Sant illana, realizó algunas
remodelació n en su int erior con el fi3 de alcanzar un may or grado de
habit abilidad en el mismo más acorde a los gust o de la nobleza
bajomedieval.
E st e cast illo p resent a una p lant a rect angular, casi cuadrada,
con t orres en las esq uinas y en el cent ro de las cort inas, así como
un gran p at io con est ancias ordenadas en dos p isos. Segurament e se
const ruy ó desp ués de la muralla ut ilizando un ángulo de ést a y
aunq ue, la est ruct ura y t écnicas cznst ruct ivas emp leadas en las
t orres del Sudoest e y Nordest e, q ue son macizas y sin más defensa q ue
la p lat aforma, resp onden a las caract eríst icas p rop ias del p eriodo
musulmán, est as t orres, con p ost erioridad, sufrieron t ransformaciones
al ser recubiert as con una cap a de mamp ost eria y verdugadas de
ladrillo, así como se les añadió un p . Lso con est ancias y corredores.
E n t ot al est e cast illo p resent a cinco t orres careciendo la
cort ina de salient e de t orre en su cent ro. Su p lant a es cuadrada a
ex cep ció n de la del Noroest e, q ue es p ent agonal y aloja en su esp oló n
una escalerilla p ara subir al adarve. E n la cort ina del Nort e, junt o
a la p uert a, se observan las hendiduras en forma de saet eras q ue
indican la presencia de un puente levadizo y por tanto, la ex ist encia
de un foso, q ue p rot egería el cast ilJ . o p or la p art e de la villa.
La p uert a p rincip al de est e recint o se abría en la t orre cent ral
del lienzo Nort e, cobijada bajo un arco ap unt ado sobre el q ue se
colocó el escudo de armas de sus señores. Para p oder acceder al p at io
había q ue recodar a la izq uierda y cruzar ot ra p uert a similar a la
anterior. Asimismo frente a la fachada principal se extendía una
amp lia ex p lanada y se encont raba el hosp it al, q ue en est a villa mando
const ruir el 1 marq ués de Sant illana.
Como venimos indicando las cró nicas del siglo XV, en algunos de
sus pasajes indican q ue est e cast illo, est aba acondicionado como
residencia, ya que no sólo permaneció en él don Iñigo López de
Mendoza, 1 marq ués de Sant illana, sino p orq ue en sus muros fue
alojado J uan I I y con p ost erioridad la infant a doña J uana, hija de
E nriq ue I V. Asimismo la p resencia a 1 . a alt ura del p iso p rincip al en
los muros Nort e y Sur de amp lias vent anas indican su caráct er
p alaciego más q ue milit ar, y a q ue la p resencia de est os grandes vanos
inducen a p ensar en la ex ist encia de amp lios salones en esa p art e del
cast illo. De igual modo los rest os encont rados en el muro de
Ponient e, a la izq uierda de la t orre, del hogar y los cañones de dos
chimeneas, así como la ex ist encia de ot ra a su derecha con p arament os
de ladrillo, nos indican q ue el cascillo había sido acondicionado
p ara const it uirse en residencia de los marq ueses de Sant illana.
Sin embargo, en la p art e baja de los muros ap enas ex ist en
ap ert uras al ex t erior y ést as se reducen a las rendijas del Nort e
p ara las cadenas del p uent e levadizo, una p ot erna y un p ost igo, q ue
p ermit e la salida al ant emuro o barbacana, q ue corría delant e de la
cort ina meridional.
1 68
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E lad Media ( siglos XI V y XV> .
La p resencia en las p aredes de arranq ues de p aredones y los
enjarjes de madera indican q ue en t orno al p at io cent ral hubo dos
p isos habit ables. E n el p iso bajo se inst alaron las cocinas, cuadras,
almacenes y dormit orios de la guarnicLó n y criados, reservándose el
p rincip al p ara las est ancias de los señores, q ue eran numerosas,
amp lias y có modas. T ambién se ut illiaron como vivienda los p isos
alt os de la t orre, q ue cobija la p uerza, así como la sep t ent rional,
donde se abrieron unas vent anas de t r~ za mudéjar.
E n el cast illo de Buit rago como ea ot ros de su ép oca ex ist ía una
cap illa y un saló n grande o de honor, q ue p arece q ue se localizaba
hacia Ponient e habida cuent a de la ex ist encia de las chimeneas
mencionadas. T ambién se ha const at ado la p resencia de una galeria o
corredor, sit uada t al vez en el p i~ :o bajo y con vent anas en el
sup erior, en t orno al p at io. I gualment e est e cast illo est uvo dot ado
de subt erráneos, almacenes y salidas escusadas a la villa y al camp o,
así como un aljibe p ara asegurar el ap rovisionamient o del agua.
E n cuant o a la est ruct ura de las t orres de est e cast illo, se
p uede señalar q ue las del Nordest e, Sidoest e y cent ro de la cort ina
de Ponient e son macizas hast a la alt ura del camino de ronda y su
núcleo cent ral est á const it uido p or un cuerp o de argamasa. Sin
embargo, las t orres del Nort e y Noroest e son huecas desde el suelo
y se emp leó en su const rucció n la marnp ost eriai’
3
Desde q ue don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1 marq ués de Sant illana,
p art icip ó en el cerco de la fort aleza de T orija most ró gran int erés
p or incorp orar est a fort aleza a sus dominios, así con p ost erioridad
a t ravés de un int ercambio logró cump lir su objet ivo. De est e modo,
cuando const it uy ó con sus bienes may orazgos p ara sus hijos varones,
a don Lorenzo Suárez de F igueroa, 1 conde de Coruña, ent re ot ros
bienes le corresp ondió la villa de T orija con su fort aleza. Aunq ue
don Lorenzo como los rest ant es miembros de su familia acost umbraron
a habit ar en la villa de G uadalajara y en la fort aleza de la villa
de Coruña hizo imp ort ant es obras p ara acondicionaría. 364 No es de
ex t rañar q ue él y sus descendient es p asasen alguna t emp orada en el
cast illo de T orija, habida cuent a de q ue en la iglesia de est a villa
q uedo est ablecido definit ivament e su p ant eó n familiar.
E st a fort aleza, q ue se alza al sur de la villa, p resent a una
p lant a cuadrada con cubos en las esq uinas y adosada al del sudest e
se encuent ra la t orre del homenaje, q ue est á flanq ueada p or dos
t orreones cilíndricos delgados y dos p rolongados garit ones muy alt os.
Asimismo sobre los muros del recint o p rincip al, a modo de cornisa,
corría una salient e barbacana formada p or t res ó rdenes de modillones
=6=~ Lay na Serrano realizó un est udio sobre est e cast :lío, aboró ndo asp ect os const ruct ivos del
mismo, así como las vinculaciones de est a fort aleza con los mient ros de ia casa de Mendoza, sigue siendo
est e est udio út il p ara conocer la fisonomía de est e solar fam:I iar. LAY % A SE R R ANO , F . Los Cast illos de
Buit rago y R eal de Manzanares, Madrid, 1 935, Pp . 8-1 2 .
=64 LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. ,. , T omo Y , :. 31 .
1 69
La nobleza
1 formas de organización y pautas de comportamiento.
unidos los más alt os p or sencillos ara»it os sobre los q ue se ap oy aban
las almenas. Por su p art e, el recint o ex t erior p resent aba un muro
bajo o barbacana con t orres en los ánulos y un foso.
E l int erior del cast illo es similar a ot ros de su ép oca, y a q ue
p resent a un p at io int erior, en est e caso de reducidas dimensiones,
con habit aciones en t orno disp uest as en dos p isos, con ent rada
indep endient e p ara cada t orre y alt as vent anas con bancos lat erales.
La t orre del homenaje como en ot ras fcrt alezas constituye un recinto
defensivo p or sí misma, y a q ue su p uert a se encont raba a varios
met ros del suelo y era p reciso p ara si acceso una escalera de mano,
asimismo p resent aba cuat ro habit acio2 es sup erp uest as con p eq ueñas
vent anas enrejadas y con est echas saet eras a las q ue se accede p or
una est recha escalera de caracol.
Por últ imo, como era t radicional en las const rucciones de est a
ép oca los muros no son ex cesivament e ~ ruesos, aunq ue sí est aban muy
reforzados los de la t orre del homenaje, asimismo se ut ilizaron en
su fabricació n los sillares unidos coa argamasa.
E l p alacio, como q ueda dicho, as el marco de ex p resió n del
p rest igio social, p ot encial econó mico, p oder milit ar y p art icip ació n
p olít ica del linaje. Por t odas est as razones y p orq ue la const rucció n
de un p alacio siemp re sup one un aument o del p rest igio y not oriedad
del linaje, don Pedro G onzález di? Mendoza, may ordomo may or,
conscient e de su p rot agonismo en la. cort e y p ara consolidar su
est ablecimient o en la villa de G uadalajara, abandonó las casas de los
O rozco y p rocedió a la const rucció n ¿e un p alacio p ara su familia.
Asimismo don Diego H urt ado de Mendoza. enriq uecido p or el desemp eño
del oficio de almirant e culminó est as obras y p or últ imo, el marq ués
de Sant illana se dedicó a embellecerlo, así como a p roceder a la
const rucció n de los cast illos de H it a y R eal de Manzanares, así como
a acondicionar el de Buit rago.
Sin embargo, un nuevo cambio de consideració n de est e linaje,
como fue la concesió n del t ít ulo de duq ues del I nfant ado, t ambién se
manifest ó en su solar familiar, y a q ue don I ñigo Ló p ez de Mendoza,
I I duq ue, considerando q ue el p alacio alzado p or su ant ep asado, don
Pedro G onzález de Mendoza, no era del t odo acorde a la condició n
social, p olít ica y econó mica q ue había alcanzado est e linaje a
finales del siglo XV, decidió derribar el ant iguo p alacio y sobre su
solar edificar un p alacio, considerado p or los cronist as de la ép oca
como el mejor de E urop a.
E n su p roceso const ruct ivo como en el q ue emp rendio don Pedro
G onzález de Mendoza, Cardenal de E sp aña, no só lo en su p alacio de
G uadalajara, sino t ambién en sus fort alezas, hicieron demost ració n
de su gran p ot encial econó mico, y a q ue act uaron como aut ént icos
mecenas del art e y demost raron un ex t raordinario gust o p or el lujo
y la ost ent ació n de su p oder.
~ LAY NA SE R R ANO , F . Los Cast illos . Pp . 2 1 6-2 1 8.
1 70
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ] dad Media ( siglos XI V y XV> .
c. Castillos y fortalezas de los Carrillo de Acufia.-
Sin duda, las fuent es document aLes y narrat ivas no ofrecen el
mismo grado de informació n p ara t odos t os linajes y p recisament e, con
resp ect o a los Carrillo de Acuña se muest ran esp ecialment e p arcas en
not icias. Por ello, no nos es p osible conocer ni la fisonomía de sus
p alacio, ni su localizació n.
Sin embargo, un est udio minucioso del may orazgo const it uido p or
don Lop e Vázq uez de Acuña y su esp osa, doña T eresa Carrillo, nos
p ermit e afirmar, q ue los p rimeros señores de Buendía disp onían de
en esa villa de unas casas, donde t e:lían cost umbre residir, y a q ue
las denominan como de su morada, así como de ot ras en la ciudad de
Cuenca llamadas del Cardenal, donde t enían p ensado q ue est ableciese
su hijo y sucesor, Pedro de Acuña, su vivienda.
3”
E nt re las villas y lugares de señorio q ue p ert enecieron a los
condes de Buendia dest aca la de Duellas, y a q ue en ella vivieron y
fueron ent errados don Lop e Vázq uez de Acuña y su esp osa, I I condes
de Buendía. Así, en la hist oria de est e linaje, se observa un cambió
sust ancial en sus int ereses p at rimoniales, q ue se cent raron durant e
los reinados de E nriq ue I V y los R ey es Cat ó licos, más al nort e, en
t ierras de Burgos y Palencia. Aunq ue carecemos igualment e de not icias
p ara p oder conocer como serían sus casas p rincip ales en la villa de
Dueñas, si disp onemos de ot ras q ue nos indican no só lo su p ermanencia
en la misma, sino el imp ort ant ísimo p ap el q ue t uvieron en algunos de
los acont ecimient os p olít icos de est a ép oca.
T ras la farsa de Avila, don Pedro de Acuña, conde de Buendia y
hermano del arzobisp o Carrillo, desde su villa de Dueñas cont rolaba
Burgos y Palencia a favor del I nfant a. 36’ Pero además las casas del
conde sirvieron de alojamient o a ¿I on F ernando, cuando llegó a
Cast illa p ara casarse con la infant a I sabel,36’ así como de amp aro
y p rot ecció n a los p rincip es, en 2 4 70, al ser alert ados de la
int enció n de E nriq ue I V de ex p ulsarlos del reino y p recisament e, en
est as casas nació su p rimera hija, la infant a doña I sabel. 36”
Asimismo es p osible q ue G ó mez Ca::rillo, el F eo, y doña Maria de
Cast illa, su mujer señores de un imp ort ant ísmo dominio señorial en
t ierras de At ienza, disp usiesen o bien en est a ciudad, o en alguna
( Port illa, 3 de Agost o de 1 4 4 6) . R AE . Colecció n Sa azar y Cast ro, 0-1 3, F ol. 5-1 5.
=67 PALE R CI A, A. Cró nica de E nrioue I V, 3d. Paz y Melia, Madrid, 1 973, p 1 71 y VALE R A, O . Cró nica
de E nriq ue I V, p . 1 01 .
=68 PALE NCI A, A. O p . cit . , p . 2 95 y VALE R A, 0. O p . cit . , p . 1 64 .
~‘“ PU LG AR , F . Cró nica de los R eves Cat ó licos, 3d. J uan de Mat a Carriazo, Madrid, 1 94 3, T omo 1 , p .
37.
171
La nobleza, formas de organizaci6n y p aut as de comp ort amient o.
villa o lugar unas casas p rincip ales, p ero al no t ener ningún dat o
q ue lo confirme, se t rat a de una mera sup osició n.
Sin duda, don Lop e Vázq uez de Acuña, hijo de Lop e Vázq uez de
Acuña y doña T eresa Carrillo, q ue recibió de E nriq ue I V la ciudad de
Huete en calidad de ducado, tendría en esta ciudad unas casas
not ables, asimismo es muy p osible q ue p ermaneciese alguna
t emp orada en el cast illo de su villa de Anguix , considerando su
est rat égico emp lazamient o sobre el río T ajo, q ue formaba p art e de su
p at rimonio p or una concesió n de est e mismo monarca.
E st e cast illo, q ue se asient a sobre un p eñasco cort ado en p ico
sobre el río T ajo, es considerado como uno de los cast illos
t orrejones debido a la imp ort ancia de la t orre, q ue es lo fundament al
en est e t ip o de fort alezas result a 2 do t odo lo demás accesorio,
asimismo p or su sit uació n sobre una elevada roca es designado como
roq uero.
Se t rat a de una fort aleza q ue p udo ser const ruida a finales del
siglo XI I , aunq ue sufrió imp ort ant es modificaciones a finales del
siglo XI V o p rincip ios de XV. Asimist ro debido a las condiciones del
t erreno donde est á ubicado p resent a una p lant a muy irregular y su
recint o ofrece p eq ueñas dimensiones. Por t res de sus lados est aba
rodeado p or una barbacana o muro bajo mient ras q ue en lienzo sur se
encont raba una ex p lanada de dos o dos met ros y medio de anchura, q ue
daba p aso a un camino q ue p asaba p or iebajo de la t orre del homenaje
y se dirigía hacia el nort e donde se encont raba la p uert a de ingreso
al cast illo.
Los muros p resent an un grosor de un met ro y medio y fueron
const ruidos en mamp ost eria recubiert a de sillares calizos y su alt ura
sería de unos nueve o diez met ros. Parece ser q ue el recint o
p rimit ivo t uvo forma de p araleló gramo con un t orreó n cilíndrico en
cada ángulo. Asimismo la p uert a de ent rada p resent aba un arco
rebajado, p rop io del siglo XV, q ue daba p aso al p at io de armas con
habit ació n ordenadas en dos p isos y en el cent ro del mismo un aljibe
p ara recoger el agua de lluvia.
Dest aca en est e recint o fort ificado la t orre del homenaje de
p lant a cuadrada q ue se encuent ra en el ángulo sudoest e y a la q ue
só lo se p odía acceder con ay uda de una escalera de mano. Asimismo al
sur est á reforzada p or cubos cilíndricos, q ue desde el suelo
ascienden a la p lat aforma, mient ras q . ie los q ue daban hacia el p at io
p resent an forma de garit ones. E n el int erior de la t orre ex ist ían
t res habit aciones sup erp uest as, así en la del p rimer p iso en el
centro había un pequeño brocal de piedra para extraer el agua del
aljibe y en el p iso p rincip al se abrió una amp lia vent ana en el muro
q ue da al mediodía con bancos lat erales y se ha const at ado la
=7 0 Para conocer t odos los asunt os relacionados con la gest ió n de don Lop e Vázq uez de Acuña al
frente de la ciudad y fortaleza de HueLe, se puede consultar el trabajo de QUIITANILLA RASO, MC. La ciudad
de Huete y su fortaleza a fines de la Edad Media, Cuenca, 1991.
172
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
presencia de una chimenea. Por últirro, es preciso señalar que los
muros de est a t orre p resent an un grosor de dos met ros y q ue las
p aredes en su int erior est aba recubiert as p or una cap a de est uco
rojo, así como q ue la bó veda de ladriLlo, q ue cubría la est ancia del
p rimer p iso, t enía cinco met ros de a:Lt ura y en su cent ro est aba el
mencionado brocal y en las esq uinas las art ajeas p ara t omar el agua,
las t echumbres de las ot ras est ancias eran de solería sobre maderas,
ex cep t o la t erraza q ue cargaba sobre bó veda de medio cañó n. =7 1
d. Los palacios ducales de Mediraceli y Cogolludo.-
Los duq ues disp usieron en la vilLa de Medinaceli de un p alacio,
y a q ue a t ravés de la document ació n ~ emos p odido const at ar q ue fue
marco de imp ort ant es ceremonias en la hist oria de est e linaje. Así
en uno de sus salones t uvieron lugar los desp osorios de don R odrigo
de Mendoza, hijo del Cardenal don Pedro G onzález de Mendoza, y doña
Leonor de la Cerda?’
2 E l p alacio q ’¿e en la act ualidad p reside la
p laza de est a villa fue const ruido siguiendo las t razas renacent ist as
y ha sufrido p ost eriores reformas en el siglo XI X. Se t rat a de un
sunt uoso edificio q ue ocup a t oda una manzana y en la fachada abiert a
a la gran p laza, p resent a vent anas a la alt ura del p iso bajo y
balcones en el p rincip al. Asimismo scbre la p uert a p rincip al figura
y sobresaliendo sobre la cornisa descaca el escudo ducal. H ast a la
reforma del siglo p asado en los ex t r?mos del edificio ex ist ían dos
t orres cuadradas con vanos. E n su int erior dest aca un aljibe, q ue en
ausencia de agua en las fuent es, p odía abast ecer de agua a sus
habit ant es. =7 =
Pero además de est e p alacio en la villa q ue era cabeza de su
condado, don Luis de la Cerda, 1 duq ue de Medinaceli mandó const ruir,
en la últ ima década del siglo XV, un p alacio en su villa de
Cogolludo. Se t rat a de un edificio const ruido en consonancia con los
nuevos t iemp os, y a q ue est á p ensado p ara ser una residencia y no una
fort aleza. E l p roy ect o del mismo p arece q ue fue encomendado a Lorenzo
Vázq uez y en el p redomina la horizont alidad de influencia t oscana.
Sin duda, uno de los element os más caract eríst icos de est e
p alacio es su amp lia fachada rect angular, q ue p arece hecha p ara
p residir la p laza q ue t iene ant e sí. T oda ella est á recubiert a p or
una silleria almohadillada de influencia florent ina con imp ost a a
media alt ura y cornisa alt a de ó vulo:s y dent allones. A su vez est á
coronada p or un p ret il sobre el q ue descansan los escudos nobiliarios
sobre p años de calado follaje y encima una crest eria de p almet as y
=7 1 LAY NA SE R R ANO , L. Los cast illos. ,,, Pp . 32 3-32 6.
~ La escrit ura de est os desp osorios fue ex p edida en M’~ dinaceli, el 8 de Abril de 1 4 93. R AE .
Colecció n Salazar y Cast ro, M-9, F ol. 2 63-2 63v.
CACH O -DALDA, F . Medinaceli, Madrid, 1 968, p . 2 7 y T AR ~ CE NA, 3. y T U DE LA, J . G uía de Soria y su
p rovincia, Madrid, 1 973, p . 2 2 1 ,
173
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
candeleros.
E n el cent ro de la fachada se abre la p ort ada q ue const a de un
vano adint elado con molduras alrededor y un p ar de columnas adosadas
cubiert as de relieves veget ales muy finos y remat adas p or cap it eles
comp uest os. Sobre el vano ex ist e un friso decorado con menuda labor
de cornucop ias y roset as y p or encima una cornisa con resalt os, así
como un front isp icio de figura semicircular algo rebajada. E st e est á
orlado p or varias molduras y p almet as y en su p art e sup erior y como
p art e de est a orla, se ap recian t res grandes imágenes, q ue algunos
est udiosos creen q ue se t rat an de t res flores de lis y ot ros p or su
p art e, lo int erp ret an como t res mazorcas de maíz haciendo referencia
al int erés del duq ue en los p roy ect os de Crist ó bal Coló n, y a q ue est e
cereal p rocede de América.
A ambos lados de est e front isp icio se ap recía un candelero con
escudos de la familia const ruct ora y en el cent ro del t ímp ano
sust ent ado p or serafines el escudo de los duq ues de Medinaceli, t odo
ello rep resent ado sobre un fondo ret icular de rombos t achonados.
Asimismo sobre la p ort ada y rodeado de una corona de laurel y ap oy ado
sobre ángeles se colocó un escudo ducal.
E n est a fachada y a lo ancho de forma simét rica se abrieron seis
vent anas con arcos gemelos p art idas con delgadas columnas bajo cop et e
florenzado, en el q ue ap arece t ambién el emblema ducal, y con orlas
y p enachos de hojarasca gó t ica.
La p lant a de est e p alacio es ur. cuadrilat ero muy regular con
p at io cent ral y p ara acceder a él es p reciso at ravesar un gran saló n.
T ant o p or su est ruct ura como p or su decoració n se t rat a de un p at io
renacent ist a, y a q ue p resent a una galeria inferior y ot ra
sup erp uest a. La galeria en su p art e baja est aba comp uest a p or cuat ro
arcos en el lado p aralelo a la fachada y p or cinco en los ot ros dos.
E st os son carp anales con molduraje de arq uit rabe, q ue descansan sobre
columnas cilíndricas y adheridas en los ángulos a machones de
silleria. Los cap it eles son jó nicos, de alt a gargant a est riada,
coronada de hoj it as brot ando sobre el collarino y flores en los
cost ados del ábaco sobre sus volut as E n la act ualidad, la galeria
sup erior ha desap arecido y t enía columnas q ue sust ent aban zap at as con
t rip les roleos lat erales de t ip o t oscano y encima de ellas dint eles
monolít icos con escudos ducales. Aún se conservan rest os de las
sobrep uert as de la escalera y un p ar de chimeneas decoradas con
follajes gó t icos y t racerias mudéjares.
Por últ imo, en el p iso sup erior del cuerp o de la fachada, al q ue
se accede p or una escalera, ex ist e un amp lio saló n en el q ue dest aca
una chimenea realizada a base de decoració n mudéjar, p ero con
det alles gó t icos en y esería y dest aca en su cent ro el escudo de los
duq ues, q ue est á sost enido p or un p ar de alados serafines.
~“ Se t rat a sin duda de una comp let a descrip ció n del p ¿ lacio de los duq ues de medinaceli en su
villa de Cogolludo t al y como es ex p uest a p or H E R R E R A CASADO , A, Cró nica y guía. . . , Pp . 330-331 .
1 74
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media < siglos XI V y XV) .
1.4. ENTERRAMIENTOFAMILIAR.-
La mult ip licació n de panteones y capellanias familiares es una
p roy ecció n a la esfera religiosa iel element o de la cohesió n
nobiliaria basado en el p arent esco. T oia familia noble con not oriedad
o p rest igio disp onía de un lugar dest inado al ent erramient o familiar.
Aunq ue frecuent ement e se encont raban :. ocalizados en la cap illa may or
de alguna iglesia o monast erio de la villa, ciudad o lugar donde el
t it ular del linaje t enía fijada su rasidencia, en ot ras ocasiones,
no menos frecuent es, la dot ació n p ara la fundació n de un monast erio
conllevaba el comp romiso p or p art e de los religiosos de amp arar en
sus muros el p ant eó n de la familia dcnant e. ~ ’
5
La rígida jerarq uía ex ist ent e en la est ruct ura familiar del
linaje se p one de manifiest o en la disp osició n de los ent erramient os:
los p arient es may ores y sus esp osas ocup aban lugares p referent es,
mient ras q ue los rest ant es miembros, at endiendo a su not oriedad, van
ocup ando ot ros emp lazamient os más discret os. Los ent erramient os de
los p ersonajes más not ables suelen ir acomp añados p or una escult ura
funeraria o una láp ida con alusiones a sus logros p ersonales.
La elecció n de un lugar como ent erramient o familiar iba
acomp añado de una comp ensació n econó mica p ara los religiosos,
recibiendo ést os, en concep t o de limosna, una asignació n anual. E llos
a su vez debían orar p or el alma ( le los difunt os, conservar el
p ant eó n y no p ermit ir el ent erramient o en el mismo de nadie q ue no
cont ase con el benep lácit o del p ariert e may or.
E st as p ráct icas funerarias ofrecen imp ort ant es not icias acerca
de la ment alidad nobiliaria, y a q ue la p osesió n de un p ant eó n
familiar no es só lo símbolo de nobl?za y de p resencia física del
linaje en una villa o ciudad, sino q ue al igual q ue su blasó n est as
const rucciones resalt an los logros y el p rest igio del linaje.
BE CE I R O , 1 . 5La conciencia de los ant ep asados. . . ’, Pp . 330-331 , y G Ó ME Z BAR CE NA, M. J . E scult ura
gó t ica funeraria en Burgos, Burgos, 1 988. E st e t rabajo abordad) desde crit erios art íst icos realiza un
análisis de la escult ura funeraria, al t iemp o q ue int erp ret a la Ldeoíogía emanent e de los mismos.
1 7 5
La nobleza, hrnas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1.4.1 - Enterramientos familiares de los linajes de caballeros.-
a. Santa Clara de Guadalajara, pmte6n de los Biedma-Coronel.-
E st a monast erio t ambién sit uado an la villa de G uadalajara fue
fundado nor doña Berenguela, señora de G uadalajara e hija de Alfonso
x , hacia 1 2 84 y llevaba el nombre deL Salvador. Con p ost erioridad,
las infant as doña I sabel y doña Beat riz junt o con doña María
F ernández Coronel p rocedieron a una segunda fundació n de un convent o
de clarisas en est a villa. Así doña María F ernández Coronel comp ró
unas casas en el arrabal de San AndréE ; y con ot ras casas y heredades
p ró x imas const it uy ó el nuevo convent o de Sant a Clara. E n su
t est ament o su fundadora dejó imp ort ant es bienes p ara su mant enimient o
y con p ost erioridad a lo largo del sisrlo XI V est e monast erio recibió
imp ort ant es concesiones t ant o de don J uan Manuel, de Alfonso XI como
del p rop io concejo de est a villa.
Precisament e en est e siglo siendo abadesa de est e convent o doña
E 1 v~ ra :ernández, le p ermit ió a su p arient e don Alfonso F ernández
Coronel, niet o de la fundadora, q ue él, su esp osa, hijos, así como
sus herederos y descendient es p udiesen ut ilizar la mencionada iglesia
p ara est ablecer en ella su p ant eó n familiar. De est e modo disp uso don
Alfonso no só lo de la cap illa may or, sino t ambién del p rimer t ramo
de . a nave cent ral, además en est e e:ap acio p odían erigir t odos los
mausoleos q ue q uisiesen y t an só lo les fue vet ada la p osibilidad de
const ruzr ot ros alt ares. ”
6
A t ravés de las not icias ap ort adas p or algunos cronist as se
sabe, q -¿e como era usual en la ép oca, el sep ulcro de don Alfonso
F ernández Coronel se encont raba a uno de los lados del alt ar may or
y se encont raba rep resent ado en una escult ura funeraria y acent e.
Asir-’ smc p robablement e en el ot ro lado del alt ar est aría ent errada
doña E 1 :ira Alonso de Biedma, su e3p osa. Al p arecer p ost eriores
mod~ _~ icaciones int roducidas p or las monjas en el t emp lo det erminaron
el cambt o de ubicació n de est as sep ilt uras y no ex ist e una t ot al
cert eza sobre cual corresp ondería a doña E lvira. Sin embargo, t odo
p arece zsícar q ue se t rat aba de un sarcó fago de p iedra sost enido p or
cuat ro Leones con escudos nobiliarios esculp idos y sobre él una
escuLt ura y acent e de una mujer con t oca y vest iduras similares a las
de un hábit o de monja, con las manos cruzadas sost eniendo un libro
en act it úd serena y rep osada. ” ’
Asiwiismo doña May or Coronel, rija de don Alfonso F ernández
Corcnel, se ret rió a est e convent o t ras la muert e de su esp oso don
J uan de la Cerda y con los bienes de su hacienda cont ribuy ó a la
1 ~ LAY K 3. SE R R ANO , 5. Convent os ant iguos de G uadalajara, Madrid, 1 94 3, p p . 83-84 . Y H E R R E R A CASADO ,
A. Mcnast ~ rios y :onvent os de la p rovincia de G uadalajara, G uadaLajara, 1 974 , Pp . 1 99-2 01 .
p . 85.
LAY U SE R R ANO 5. Convent os ant iauos. . .
,
176
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV)
dot ació n de est e monast erio. Según p erece fue ent errada en el coro
de las monjas de est e cenobio en un sap ulcro de p iedra, vest ida con
t oca y velo de monja, envuelt a en una sábana y con dos p años de
seda. ” ”
E n las disp osiciones t est ament arias de doña May or se p recisaba
su deseo de ser ent errada con el hábit o de est a orden y en el lado
de la ep íst ola de la cap illa may or, p ero est o no fue p osible, y a q ue
est e lugar est aba ocup ado p or el sep ulcro de doña E lvira Alfonso de
Biedma. Además cuando se sup rimió el cult o de est a iglesia, en el
siglo p asado, se p rocedió a un est udio de los sarcó fagos encont rados
en su int erior, ent onces el cronist a Carlos Viey ra de Abreu t endió
a ident ificar el sep ulcro de doña E lvira con el de doña May or, al
considerar sus mandas t est ament at ias. Sin embargo, un análisis de su
momia det erminé q ue, aunq ue no llevase la rop a p rop ia con la q ue se
amort ajaba a los seglares, p uest o q ue p ort aba un sudario, t amp oco se
corresp ondía con el hábit o de las clarisas, ni con la descrip ció n
ofrecida p or A. Núñez de Cast ro p ara la momia de doña May or. Además
F . Lay na Serrano indica q ue t al vez a est a confusió n del cronist a
p udieron cont ribuir el cambio de emp lazamient o del sep ulcro de doña
E lvira y la t osq uedad con q ue habían sido t allados sus rop ajes en la
escult ura funeraria, q ue p odían recordar al hábit o de una monja.
379
b. E l p ant eó n familiar de los Pecha. -
E n la cap illa de la T rinidad de la iglesia de Sant iago, en la
ciudad de G uadalajara, q ue ant iguament e se llamaba del Salvador,
est ablecieron los miembros de est e linaje su ent erramient o familiar,
y a q ue ést a fue const ruida p or F ernán R odriguez, camarero may or de
Alfonso XI , t al y como se p odía leer en una inscrip ció n.
“Esta capilla de San Salvador zmando hacer Feman Rodriguez,
camarero del rey, a servicio de Dios; y fue fecha en la era de
M.CCCÁJXX años”.
Así en medio de est a cap illa fue ent errado don F ernán R odríguez
de Pecha y su sep ulcro p resent a una p laca de bronce muy grueso, en
la q ue se ve en medio relieve un caballero armado, y alrededor en la
orla est á grabado est e ep it afio:
“ Aq ui y aze F eman R odriguez Pecha, q ue Dios p erdone, q ue fue
caballero y camarero del muy not le y muy p oderoso, el buen rey
don Alonso, q ue vencio a los R eves de Benamarin y de G ranada,
37 8 NI J ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , Pp . 81 -82 .
LAY NA SE R R ANO , E , Convet os ant iguos,. . , p . 86.
1 7 7
La nobleza, formas de organizaci6n y p aut as de comp ort amient o.
en la lid de Tarifa, en la Era M.CCC.LXXVIII años y fizo al Rey
de Benamarin passar la mar y gano de él la ciudad de Algecira,
viernes XXVI de Marzo de la Era de M.CCC. LXXXII años y este
dicho Feman Rodriguez que fino XXVI dias andados del mes de
Enero en la Era de M.CCC.LXXXIII años. Pater noster y Ave Maria
por su alma”.
Asimismo a un lado de est a cap illa est aba ent errado don Alonso
de Pecha, obisp o de J aén y su sep ulcro se alza sobre un p edest al y
q ueda debajo de un arco morisco, asix aismo fue rep resent ado p or una
escult ura funeraria orant e, q ue dirige su mirada hacia el alt ar y en
la parte de debajo figuraba el epitafio.
“Aquí yaze sepultado donAlonso Pecha, obispo de Jaén, hijo
de Fernán Rodríguez Pecha y de Elvira Martínez”.
T ambién est á ent errada junt o a su p adre doña María F ernández de
Pecha, mujer de Pedro G onzález de Mendoza, señor de H it a y Buit rago,
como const a en su ep it afio y siguiendo sus mandas t est ament arias.
380
Además aunq ue se reservó un sep ulcro p ara su ot ra hija, doña May or
F ernández, ést a no recibió sep ult ura en est a cap illa, y a q ue murió
en G uadalup e. 38’
=80 Según se p uede ex t raer de un document o bast ant e mal t rat ado. A. H . N. O suna, Leg. 1 767, í2 a.
381 NU ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , Pp . 61 -62
1 78
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja I dad Nedia ( siglos XI V y XV) .
1.4.2. Enterramientos y usos funerarios de los linajes portugueses asentados en estas
tierras.—
a. Panteón familiar de los condes de Cifuentes.-
Sin duda, una muest ra más de la est recha vinculació n de los
condes de Cifuent es con la ciudad de T oledo es la elecció n del
monast erio San Pedro, el Márt ir, p ara su ent erramient o familiar. A
p esar de p oseer un dominio señorial en el cent ro de la Alcarria y
habit ar largas t emp oradas en Cifuent es, se mant uvieron fieles a la
cost umbre de est e linaje de ent errar a sus difunt os ent re los muros
de est e monast erio. E st e convent o aunq ue y a ex ist ía con ant erioridad
al siglo XV, se encont raba ubicado an las H uert as de San Pablo a
ex t ramuros de la ciudad. E n el siglo XV se t rasladó al int erior de
la misma, y a q ue se const ruy ó sobre unas casas de doña G uiomar
Meneses, mujer de Alfonso T enorio de Silva, q ue había heredado de su
p adre G arcí Suárez Meneses, convirt iéndose así en sede del
ent erramient o familiar de est a linaje durant e varias
=82
generaciones.
Don Alfonso T enorio de Silva se encargó de t rasladar los rest os
de su p adre don Arias G ó mez de Silva desde Port ugal a T oledo y los
dep osit é en su misma sep ult ura. E n el ep it afio de don Arias se señala
el curriculum de est e caballero:
“Ayo del señor rey don Fernando de Portugal, padre de la
señora doña Beatriz, mujer del rey don Juan de Castilla”
Los p rimeros miembros de est e linaje ent errados en la cap illa
may or de est e monast erio fueron don At fonso T enorio y su esp osa doña
G uiomar Meneses. E n el t est ament o de don Alfonso se est ableció la
fundació n de dos cap ellanias p erp et uas p ara el descanso de su alma
p ara lo q ue ot orgó a los frailes 4 . 000 mrs de rent a anual.
3’4 Por su
p art e, doña G uiomar q ue se ent erré junt o a su madre doña María
Coronel dejó de su herencia y bienes 2 . 000 mrs de rent a cada año al
mencionado monast erio. 385 E n el ep it afio de la t umba de don Alfonso
además de indicar la fecha de su fallecimient o, 2 4 de Agost o de 1 4 30,
se observa una menció n a la not orieda¿. alcanzada p or su linaje: “ dejó
un hijo fraile y ot ro conde” . ” 6
=8=NAR BO NA, E . H ist oria de don Pedro T enorio. Arzobisp o de T oledo, T oledo, 1 62 4 , Libro I I , p . 1 4 7
383 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cli. , p . 2 06.
=84 A. H . N. O suna, leg. 2 074 , 1 1 c.
A. H . N. O suna, Leg. 2 074 , 1 ~ a.
=86 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 2 06.
179
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
La relevant e p ersonalidad p olílzica de don J uan de Silva 1
p ermit ió un ascenso social y econó mico de est a casa nobiliaria, q ue
t ambién t rasciende al ent erramient o familiar, y a q ue don J uan honró
al monast erio de San Pedro, el Márt ir con numerosas limosnas,
dádivas, cap ellanias, joy as y brocados. ~ ”
7 T ant o p or est as ofrendas
como p or las obras realizadas p or sus p adres en los t echos y p aredes,
así como en las rejas de la cap illa may or, obt uvieron de los frailes
de est e convent o el comp romiso de conservar y resp et ar est a cap illa
como el ent erramient o familiar de est e linaje. 388 Don J uan de Silva
1 recibió sep ult ura en est e mausoleo, en el lado del evangelio, junt o
a su segunda esp osa doña I nés R ibera, fundando p ara el descanso de
sus almas y las de sus p adres una carellania. =89
La concesió n del oficio de Alférez real y su int ervenció n en el
concilio de Basilea defendiendo los int ereses del monarca cast ellano
comp ort aron p ara est a familia un p rest igio y un renombre
considerables, q ue se p uso de manif:. est o no só lo en el escudo de
armas, sino q ue t ambién t uvo su imp ront a en las p ráct icas funerarias.
Y a q ue a t ravés de una escult ura funeraria de bult o redondo, q ue
rep resent a a don J uan de Silva 1 de rodillas armado como caballero
y con el p endó n de Cast illa en la mano, se p one de relieve su
act uació n como Alférez R eal. ” 0 Además el ep it afio, q ue t iene como
finalidad recordar aq uellas cualidade~ ; o acciones de una p ersona p ara
la p ost erioridad, dest aca su p art icip ació n en el concilio de Basilea
en est os t érminos:39’
“Por merecimiento de su prudencia, y discreción, el
glorioso rey don Juan II le dio honra de embajada, y le
envio al concilio, que se celebró en Basilea de Alemania
año de 1 434. El cual, con gran re] ?resentación, y orgullosas
obras, su autoridad mostrando, con la contradicción de los
ingleses, la silla del quitada, y primero a nuestro rey,
y a sus reinos, por aquellos usurpada, verosímilmente la
defendió, y reformé, y dejola para siempre precedente”.
=87 Entre las ofrendas ent regadas p or J uan de Silva 1 a est e monast erio dest aca una cap a de brocado
nuevo con su cenefa, una lámp ara con vaso y cadenas de p lat a y una reliq uia consist ent e en una de las
cabezas de las 1 1 . 000 virgenes. A. H . N. O suna, Leg. 2 074 , 1 1 a.
=88 Los frailes de la O rden de Sant o Domingo q ue vivías en est e monast erio considerando q ue la
cap illa may or del coro había sido edificada y dot ada p or don Alfon! ~ o T enorio, doña G uiomar Meneses y su hijo
J uan de Silva, se comp romet ieron a no p ermit ir el ent erramient o ni en el suelo, ni en las p aredes, ni en
ningún ot ro lugar de est a cap illa a ninguna p ersona sin el consent imient o del conde de Cifuent es, doña María
de Silva o sus sucesores. ( T oledo, 2 0 de J unio de 1 4 53 ). A. H . N, O suna, Leg. 2 074 , 1 1 a.
=8” Don J uan de Silva 1 ot orgó a los monjes una rent a anua: de 2 . 000 mrs p or una cap ellania p erp et ua
de seis misas a la semana. A. H . N. O suna, Leg. 2 074 , í2 a.
=90 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cli. , Pp . 2 4 3-2 4 4 .
391 lbidern, p . 2 4 4 .
1 80
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja R iad Medía ( siglos XI V y XV)
T al vez buscando más p lasmar la esp irit ualidad del difunt o q ue
su logros p ersonales, en el lado de la ep ist ola sobre la t umba de don
Alfonso de Silva se colocó una est at ua orant e del conde realizada en
alabast ro.
3’ E nt re sus disp osiciones t est ament arias el deseo de ser
ent errado junt o a su p rimera esp osa, doña I sabel de Cast añeda, en la
cap illa may or de San Pedro, el Márt ir de T oledo, a la ent rada de la
p uert a p rincip al en la p rimera grada y sobre sus sep ult uras q ue se
colocasen unas láp idas blancas q ue haila encargado a G ó mez Pedrero.
Asimismo q ue los oficios, ex eq uias y I t onras de sus funerales durasen
un año y nueve días y dejó ordenada una cap ellania p erp et ua de cuat ro
misas cada semana en el Monast erio de San Blas de Villaviciosa. 3” 3
E l p rest igio y not oriedad alcanzados p or don J uan de Silva I I
como consecuencia de su brillant e carrera p olít ica y los imp ort ant es
servicios p rest ados a la Corona, así como el p redominio indiscut ible
de est e linaje en la ciudad de T oledo se reflejan en la organizació n
de las honras funebres de don J uan de Silva I I , y a q ue no só lo
disp usó q ue fuese ent errado en la cap illa may or de San Pedro el Mát ir
junt o a su p adre, sino q ue t ambien señaló q ue el día de su
fallecimient o los clérigos de la p arroq uia de San Salvador t rasladase
su cuerp o hast a el monast erio y celebrasen los oficios p or su alma
con let ania y vigilia, así como misa ÉLe difunt os p or su alma. Además
al indicar q ue el día de su ent ierro los frailes de San Pedro
celebrasen los oficios acost umbrados y al mismo t iemp o en t odas las
iglesias y monast erios de la ciudad se oficiasen misas de difunt os
p or su alma, est aba haciendo p art icip ar en las mismas a t oda la
ciudad de T oledo.
E n definit iva, las t rasforr-t aciones observadas en el
ent erramient o familiar son una muest ra más del p rest igio alcanzado
p or est e linaje, en Cast illa, en menos de un siglo. Y a q ue la cap illa
may or de San Pedro el Márt ir, q ue est a dest inada en sus origenes al
ent erramient o de los Meneses, se convirt ió como result ado de las
imp ort ant es concesiomes ot orgadas p or don J uan de Silva 1 y sus
sucesores no só lo en su mausoleo, sino en un marco de ex p resió n de
sus logros p olít icos y sociales.
=92 Don Alfons: de Silva, I I conde de Cifuent es, murió en Sevilla elíS de Sep t iembre de 1 4 69 y sus
rest os I usron t rasladados hast a el ent erramient o familiar en la iudad de T oledo. I biden, p . 2 69.
~ La duraclin de las honras funebres, según ex p resa don Alfonso de Silva en su t est ament o, no son
frut o de la vanidad p ersonal, sino p or servicio a Dios, Asimism en la cap ellania q ue est ableció en el
Monast erio de San Blas de Villaviciosa de cuat ro misas semanales p recisa q ue dos sean p or el alma de su
p rimera esp osa doña I sabel de Cast añeda, una p or su alma y ot ra p or la de doña Beat riz Pacheco. R . A. H .
Colecció n Salazar y Cast ro, M94 , F ol. 84 -92 .
R . A. H . Cclecció r. Salazar y Cast ro, M-94 , fol. 1 33-Nl. .
181
La nobleza, formas de organización y pautas de comportamiento.
b. E nt erramient os de los condes le Buendía.—
Aunq ue las fuent es document ales y narrat ivas no se muest ren t an
p rolijas en not icias como con los cond?s de Cifuent es, est o no sup one
un desconocimient o t ot al acerca del lagar elegido p or los condes de
Buendia y ot ros miembros de su linaje como ent erramient o, así como
sus p ráct icas funerarias. Siguiendo la t endencia t an habit ual en est a
ép oca de est ablecer el p ant eó n familiar en alguna villa o lugar de
su señorio, los p rogenit ores de est e linaje, don Lop e Vázq uez de
Acuña y doña T eresa Carrillo de Albornoz, mandaron const ruir en
Buendia la cap illa de Sant a Cat alina junt o a la iglesia de est a villa
y así, según se desp rende de sus mandas t est ament arias, debieron ser
ent errados en la misma.
395
Asimismo y en consonancia con lo q ue era frecuent e en la
ment alidad nobiliaria de la ép oca, est ablecieron q ue sus funerales
t endrían una duració n de nueve días y p ara su celebració n se
recurriese a los monjes de San F rancisco de la ciudad de H uet e, San
Miguel del Mont e, Sant a María del Puert o y al cabildo de la comarca.
Disp usieron además q ue dos frailes o clérigos de Buendia cant asen en
la cap illa de sus ent erramient os cuat ro t reint anarios revelados p or
sus almas y las de sus difunt os. ror últ imo, como venía siendo
habit ual, est ablecieron dos cap ellanías p erp et uas con la siguient e
condició n: los beneficiarios de est a cap ellania no p odían disfrut ar
de ot ra y si no se cump lía lo est ablecido, sus sucesores p odían
recurrir al obisp o p ara p rivarles de ella. Para garant izar el
mant enimient o de la misma les concedieron dos p ares de casas, q ue
t ienen en la villa de Buendía, con sus cámaras, t ierras de p an
llevar, viñas y cañamares. 39’
Sin embargo, las p ost eriores vinculaciones de est e linaje con
la villa de Dueñas det erminaron q u~ Pedro de Acuña, 1 conde de
Buendia, eligiese la cap illa may or de la iglesia de Sant a María de
la villa de Dueñas p ara su ent erramient o, como deja const ancia en sus
mandas t est ament arias “‘ y lo confirman ot ras not icias al resp ect o,
q ue aluden a q ue t ant o él como su esp osa fueron ent errados en la
cap illa may or de est a iglesia en unos sunt uosos sep ulcros. =98
I gualment e don Pedro de Acuña est ableció una cap ellania p erp et ua
de una misa diaria celebrada p or el p rior y monjes del monast erio de
R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro. D-í3, F ol. 5-1 5. AdE más a t ravés de las mandas t est ament arias
de su niet o Lop e Vázq uez de Acuña, I I conde de Buendia, p odemos confirmar q ue ést e fue el lugar de su
ent erramient o. Y a q ue ot orgó p ara la rep aració n de la cap illa dE Sant a Cat alina de Buendia, donde est án
ent errados sus abuelos, 6. 000 mrs. R . A,H . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 1 1 4 -1 1 7.
=96 R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 5-1 5.
~ R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 95-9
=98 R . A,H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-l, fol. 4 60-4 61 .
1 82
Nobleza y Seiorios en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media ( siglos XI V y XV) .
San Agust ín de la villa de Dueñas y designa p ara su mant enimient o
1 00. 000 t urs de juro sit uados en la rent a de las alcabalas de un lugar
p ró x imo a Dueñas. Además encarga a su hijo may or Lop e Vázq uez de
Acuña de su p at ronazgo indicándole q ue p or cada misa q ue dejasen sin
celebrar les ret irase 50 mrs y ést os fuesen ent regados al cabildo de
la iglesia de Sant a María p ara q ue oficiasen las misas incump lidas.
T ambién encomienda a est e cabildo la celebració n de una misa de
req uiem cada lunes p rimero de mes con su vigilia y resp oso, así como
misas solemnes p or los días de Nuest ra Señora de la Concep ció n, San
Miguel de Sep t iembre, Sant a Cat alina y San F rancisco p or su alma, la
de su esp osa y la de sus p arient es. Por t odo ello, est ablece q ue se
p ague al mencionado cabildo 5. 000 mrs al año sit uados en la rent a de
los Pisones de la villa de Dueñas.
Lop e Vázq uez de Acuña, I I conde de Buendía, siguiendo la
t radició n iniciada p or su p adre t ambñén manifiest a su deseo de ser
ent errado en la cap illa may or de la iclesia de Sant a María de Dueñas
y est ablece q ue sean t rasladados los rest os de su esp osa a esa
cap illa, y a q ue había sido ent errada en el H osp it al de Sant iago de
esa villa, y colocada su sep ult ura junt o a la de don Lop e. Sus
testamentarios trasladaron el cuerpo de don Lope Vázquez de Acuña
desde la iglesia de Buendia hast a la cap illa may or de Sant a María de
Dueñas y así, fue ent errado en una sep ult ura front era a la de don
Pedro de Acuña, a mano derecha, y jint o a ella se ubicó la de la
condesa.
Asimismo se const it uy ó una cap ellania p erp et ua p or su alma, la
de la condesa y la de sus p rogenit ores en la mencionada iglesia,
q uedando así el cabildo obligado a celebrar una misa diaria siendo
la del jueves cant ada. Además p ara ej. mant enimient o de est a
cap ellania dot aron a los clérigos de una rent a anual de 1 0. 000 mrs
400
Al no disp oner de más not icias, q ue nos indiq uen la ubicació n
de los ent erramient os de los rest ant es miembros de est e linaje,
debemos suponer q ue, t ambién recibieron sep ult ura en la cap illa may or
de Sant a María de Dueñas. Para concluir bast e señalar q ue los condes
de Buendia eligieron p ara su ent erramient o familiar dos cap illas
ex ist ent es en sus villas de señorio, Buendia y Dueñas. Si embargo,
al desconocer el asp ect o de sus sep ulcros, así como el cont enido de
los ep it afios, no p odemos, en est e caso, p rofundizar en el est udio
de la hist oria de est e linaje a t ravés de sus usos y escult uras
funerarias. Sin duda, el ascenso social y p olít ico alcanzado p or est e
linaje p ort ugués asent ado en Cast illa, t ambién habrá t enido su
reflejo en la fisonomía y organizació n del p ant eó n familiar.
R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 95-9?.
400 ( Buendia, 2 3 de F ebrero de 1 4 89 . R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 1 1 4 -1 1 7.
183
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1.4.3. Los panteones de los grandes títulos: duqucs del Infantado y Medinacelí.-
a. Usos funerarios y enterramientos de los miembros de la Casa
de Mendoza.-
Al igual q ue los miembros de Bst a familia a t ravés de la
const rucció n de sus p alacios demost raron su vinculació n a la villa
de G uadalajara, así como su labor < le mecenas del art e, t ambién
q uisieron est ablecer en ella su ent erramient o familiar. Por ello, don
Diego H urt ado de Mendoza, Almirant e de Cast illa, a su cost a emp rendió
la reconst rucció n del monast erio de San F rancisco reservándose p ara
su familia el derecho de ser ent errada en el int erior de su iglesia.
Sin embargo, la p roliferació n de ramas secundarias en est e linaje,
como consecuencia de los may orazgos est ablecidos p or el 1 marq ués de
Sant illa, det erminé q ue t ant o los condes de T endilla, como los de
Coruña, así como don Pedro H urt ado de Mendoza, Adelant ado de Cazorla,
se const it uy esen un ent erramient o familiar p rop io, en una muest ra de
aut onomía de sus p arient es los duq ues del I nfant ado y p ara consolidar
su p resencia en sus villas de señorio. T ambién es p reciso reseñar las
imp ort ant es obras acomet idas p or doña Aldonza de Mendoza, duq uesa de
Arjona, en el monast erio de Lup iana, p ara acondicionar su iglesia y
est ablecer así en est e recint o su ent arramient o, siendo imit ada p or
ot ros miembros de est a casa de Mendoza.
al. San F rancisco de G uadalajan. -
Como venimos diciendo si la casa de Mendoza disp onía de la villa
de G uadalajara como si se t rat ase de uno más de sus dominios
señoriales, si había const ruido en ella sus p alacios, no p odía ser
sino un convent o de est a villa el eleg:Ao p ara fijar su ent erramient o
familiar, además como en sus edificaciones civiles est as sirvieron
como marco de ex p resió n del acrecent amient o de est e linaje a lo largo
del siglo XV. Por ello, desde q ue don Pedro G onzález de Mendoza,
May ordomo May or, est ableció en sus d:. sp osiciones t est ament arias su
deseo de ser ent errado en el convent o de los frailes de la orden de
San F rancisco claust rales, est e se convirt ió en el p ant eó n familiar
de est e linaje.
4 0’ H ast a ent onces los miembros de est a famlia habían
sido sep ult ados enla cap illa de Sant a Ana de la iglesia de San Mart ín
de Mendoza, así en ella fue ent errado el p rimer miembro de est e
linaje vinculado a la villa de G uadalajara. 4 02
Se t rat a de un monast erio const ruido a ex t ramuros de la ciudad
cerca del arrabal de Sant a Ana. Algunos hist oriadores señalan q ue
401 ( Cogolludo, 9 de Agost o de 1 383) A. H . N. O suna, Leg. 1 762 , q ue ha sido p ublicada su p art e
disp osit iva p or LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara,,,, T oro 1 , Pp . 2 89-2 92 .
402 NÚ ÑE Z DE CAST R O , A, O p . cit . , p . 1 34
184
Nobleza y Seflorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
p ert eneció a los t emp larios y q ue abandonado al desap arecer la orden,
la infanta doña Isabel, señora de le. villa de Guadalajara, se lo
concedió en 1 330 a los monjes de la O t den de San F rancisco.
03
Así don Pedro G onzález de Mendo2 a est ableció en su t est ament o
no só lo su deseo de ser ent errado en est e convent o, sino q ue t ambién
p rocedió a inst it uir en el mismo cuat ro cap ellanias p erp et uas de una
misa diaria p or su alma, la de su esp osa, doña Aldonza F ernández de
Ay ala, y las de sus p adres- Asimismo p ara el mant enimient o de las
mismas ot orgó a los frailes, en concert o de p ensió n y limosna, 7. 000
mrs y p ara garant izar su p ago los asent é sobre los 1 1 . 000 mrs, q ue
recibía cada año de la cap it ació n de Los judíos de la aljama de esa
villa. Además encomendó a los herederos del may orazgo de las villas
de H it a y Buit rago q ue vigilasen ~ ue los frailes cump lían lo
est ablecido y si no t enían facult ad p ara ot orgar esas cap ellanias a
ot ra comunidad. Por últ imo, don Pedro disp uso q ue con sus bienes se
labrase la clausura de est e monast eri:. 4 04
Doña Aldonza F ernández de Ay ala no só lo resp et é la últ ima
volunt ad de don Pedro de const it uir cuat ro cap ellanias en est e
monast erio, sino q ue ella p or su cuent a const it uy ó ot ras dos
cap ellanias más p or su alma y la de si esp oso, dot ándolas con 2 . 000
mrs, q ue t ambién fueron sit uados sobre los 1 1 . 000 mrs de rent a de la
cap it ació n de los judíos de la aLjama de G uadalajara. Además
est ablece q ue de los maravedís ot orgados p ara el mant enimient o de
est as cap ellanias se den 2 . 300 mrs a 2 0 frailes misa cant ados de ese
monasterio, a 1 7 frailes un maravedí cada uno, al guardian y al
p rocurador 2 00 mrs a cada uno, así como al sacrist án. Asimismo señala
q ue los 2 0 frailes sean seleccionados: ent re los q ue est udien más y
vivan t odo el año en el convent o, si no hay 2 0 frailes q ue el
guardián se los ent regue a monjes q ue no hay an cant ado misa t odavía
o se emp leen en aq uellas cosas q ue ést e est imase necesarias p ara el
monasterio. 405
E n 1 394 se p rodujo un gran incendio en est e convent o y don Diego
Hurtado de Mendoza, Almirant e de Cast illa, decidió p roceder a su
reconst rució n con la única condició n ie q ue los descendient es de su
mayorazgo disfrutasen del p at ronat o de la capilla may or, así de los
t echos de la misma el almirant e y sus descendient e fueron colgando
los t rofeos q ue iban logrando. 4 0’
40=LAY NA SE R R ANO , E . Los convent os ant icuos de G uadalaiua, PP. 1 2 7-1 2 9.
404 < Cogolludo, 9 de Agost o de 1 383 ) . A. H . N. O suna, Leg. 1 762 , R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro,
M-8, F ol. 4 9-52 v. y LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara, T cno 1 , Pp . 2 89-2 90
405 A. H ,N. O suna, Leg. 1 84 2 , 31 -2 ,
406 LAY NA SE R R ANO , E . Los convent os ant iguos de G uadalat ll, p . 1 31 .
185
La nobleza, formas de organizaci6n y p aut as de comp ort amient o.
Cuando don Diego H urt ado de Mendoza falleció en 1 4 05, siguiendo
las disp osiciones de su t est ament o fue ent errado en el p ant eó n
familiar, q ue había mandado edifica= en la cap illa may or de la
iglesia convent ual de San F rancisco. E l almirant e est ableció q ue
q uería ser ent errado con el hábit o de est a orden junt o a la sep ult ura
de su p rimera mujer doña Maria. Asimismo disp usó q ue en la
celebració n de sus ex eq uias funebre:s p art icip asen el cabildo de
clérigos de la villa de G uadalajara, los frailes del monast erio de
San F rancisco, San Ant olín, San Bart clomé de Lup iana y Sant a María
de Sop et rán, así como las monjas de los monast erios de Sant a Clara
y San Bernardo. Por últ imo, ot orgó a los frailes del convent o de San
F rancisco 1 . 000 t urs p ara acabar las dbras de la const rucció n de la
iglesia, donde estaba alojado precisamente su ent erramient o, diez
marcos de p lat a p ara hacer un arca, q ue fuese ut ilizada como
cust odia, t oda la p lat a de su vajille. , así como la p lat a labrada y
ornament os de su cap illa 2 ,,’
E l 1 marq ués de Sant illana concluy ó las obras iniciadas p or su
p adre y los frailes de est e convent o en comp ensació n p or los gast os
realizados, así como p or haber consecruido del p ap a Calix t o I I I una
bula p or la q ue se convert ían en franciscanos observant es, le
concedieron el p at ronat o sobre t oda la iglesia sup erando así el
convenio est ablecido con el almirant E , q ue só lo hacía referencia a
la cap illa may or. De est e modo t odo el t emp lo fue ut ilizado p or la
casa de Mendoza como su panteón familiar y p arece ser q ue se
construyeron sepulturas en alabast ro y mármol, q ue est aban rep art idas
p or t oda la iglesia. Pero como en el siglo XVI I la duq uesa doña Ana
mandó const ruir una crip t a a la q ue t rasladó los rest os de sus
ant ep asados, se p erdieron t odas las sep ult uras originales.
4 0’
Don I ñigo Ló p ez de Mendoza en su t est ament o y p ost erior codicilo
est ableció q ue su sep ult ura debía est ar sit uada det rás de las de sus
ant ecesores y ent re la de doña Cat alina Suárez de F igueroa, su
esp osa, y la de don Pedro Laso de Mendoza, su hijo. Asimismo deja a
la libre disp osició n de sus t est ament arios la organizació n de sus
eseq uias funebres, aunq ue esp ecifica q ue no se lleve lut o, ni se
hagan duelos. 4 0’
Como las obras de la iglesia de San F rancisco no est aban
concluidas, el marq ués de Sant illana cont inuando con el comp romiso
adq uirido p or sus p redecesores con la comunidad de est e convent o, les
< E l E sp inar, 2 de Abril de 1 4 00 ). A. H . N. O suna, Lel. 1 762 . y LAY NA SE R R ANO , F , H ist oria de
G uadalajara, T ono 1 , ~ p .2 59-301 ,
• ~ ‘ LAY NA SE R R ANO , 9. Los convent os ant iguos de G uadalat ira, p . 1 32 .
E l t est ament o de don I ñigo Ló p ez de Mendoza fue ot orgado, en G uadalajara, el 8 de May o de 1 4 55.
A. H . N. O suna, Leg. 1 762 , R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, H -l0 y LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalajara, T omo I I , Pp . 31 6-32 4 . Pero con p ost erioridad el marq ués de Sant illa ot orgo , en J aén, un
codicilo fechado cl 5 de J unio de 1 4 55. A. H . N. O suna, Leg. 1 762 y LAY NA SE R R ANO , 9. H ist oria de G uadalajara
,
T omo I I , p o. 32 5-333.
186
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja R dad Media ( siglos XI V y XV) .
ot orgó imp ort ant es dádivas con el fin de dot ar a la iglesia de t odos
los ornament os y revest imient os necesarios p ara la celebració n del
cult o, así como p ara concluir la edit T hació n del t emp lo. De est e modo
donó al monast erio una casulla de aceit uní azul con la cruz de su
divisa, un alba, una est ola y un manip ulo, así como una cruz,
candeleros, p ort ap az, amp ollas, camp anil, bazín de la ofrenda y un
host ario, t odos ellos de p lat a y t raidos desde Barcelona p ara el
marq ués -
Como don I ñigo había t omado unas casas q ue est aban vinculadas
al monast erio p ara ot orgárselas a doña Man G onzález de O beso, en
comp ensació n, concede al monast erio t Dda la madera labrada y dorada,
q ue se iba a p oner en la t orre de las casas de duq uesa de Arjona y
q ue est aban en los albahares del p alacio del marq ués, p ara q ue con
ella se hiciese la Sala Cap it ular del monast erio, en donde est aban
ent errados su t ío don I ñigo Ló p ez de Mendoza y su mujer, doña I nés
Manuel. Por últ imo, encarga a su hijo y sucesor don Diego H urt ado de
Mendoza q ue concluy a las t res cap ilLas, q ue él había comenzado a
edificar en la mencionada iglesia convent ual, así como q ue en ay uda
de est os gast os desemp eñe una casulla q ue el había dejado en dep ó sit o
en el monast erio de Sant a Clara de G uadalajara p or 1 0. 000 mrs.
4 1 0
E l 1 duq ue del I nfant ado, don Diego H urt ado de Mendoza, t ambién
en su t est ament o manifest ó su desao de ser ent errado en est e
monast erio y encomienda a su guardián la celebració n cada día de una
misa de req uiem p or su alma hast a q ue se cump la el p rimer aniversario
de su muert e. 4 ” Cuando murió don riego, los R ey es Cat ó licos se
encont raban con la cort e en Có rdoba y ordenaron q ue se celebrasen
ex eq uias y funerales solemnes con novenario en la iglesia may or de
est a ciudad, asist iendo los monarcas a imp ort ant es señores el p rimer
41 2
día.
A través de los testamentos tenernos constancia q ue además de los
t it ulares de est e linaje, q ue con sus p at rimonios const ribuy eron a
la const rucció n de la iglesia y ot ras dep endencias de est e
monast erio, y en definit iva, lo convirt ieron en su ent erramient o
familiar. Otros miembros de la casa da Mendoza t ambién recibieron en
ella sep ult ura, así J uan de Mendoza, señor de Beleña, indica en sus
mandas t est ament arias q ue sea ent errado en la cap illa may or de la
iglesia de San F rancisco de G uadalajara. 41 =
41 0 E st as disp osiciones est án recogidas en el codicilo o:orgado p or don I ñigo Ló p ez de Mendoza,
J aén, 5 de J unio de 1 4 55 ). A. H . N. O suna, Leg. 1 762 y LAY NA SE R R iNO , F . H ist oria de G uadalajara, T omo I I ,
Pp . 32 5-333.
41 1 ( San Bart olomé de Lup iana, 1 4 de J unio de 1 4 75 , . A. B. Colecció n Salazar y Cast ro, M- 1 0,
F ol. 35-37v.
41 2 NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p ~ 1 4 8.
~ R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, Mío, F ol 1 3-ls.
1 87
La nobleza, fornas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Post eriores obras acomet idas en el t emp lo p or los sucesores de
est e linaje, no nos han p ermit ido conocer la fisonomía de los
sep ulcros originales, aunq ue segurament e est arían en consonancia con
las imp ort ant es obras realizadas en est a iglesia, así como con el
gust o p or el art e y a demost rado en sus p alacios.
a2. San Bartolomé de Lupiana.-
E st e monast erio p ert enecient e a la orden de San J eró nimo fue
fundado p or don Pedro F ernández de F echa y a su dot ació n
cont ribuy eron t ant o doña E lvira Mart ínez, madre del fundador, como
su hermana doña May or F ernández de Pecha, así como su hijo Men
R odríguez Valdés y el 1 marq ués de Sant illana, a t ravés de
4 1 4
imp ort ant es concesiones.
Por su p art e, doña Aldonza de Mendoza, hija del Almirant e, así
como duq uesa de Arjona p or su mat rimonio con don F adriq ue, est ableció
en su t est ament o su deseo de ser ent errada en la cap illa may or del
monast erio de San Bart olomé de Lup iana. Pero p ara q ue ést a fuese
adecuada a su dignidad señala q ue es p reciso p roceder a su amp liació n
y const it uir una iglesia con dos cap illas lat erales. Asimismo
est ablece q ue la cap illa may or albergará su sep ult ura, realizada en
alabast ro, q ue se colocará en medio erent e al alt ar may or de forma
q ue ent re el alt ar y su sep ulcro no ~ uede esp acio p ara ningún ot ro
ent erramient o. Además la duq uesa asignó 1 . 000 florines p ara esculp ir
su escult ura funeraria e indicó q ue hast a q ue concluy esen las obras
mencionadas fuese ent errada en esa monast erio donde el p rior
est ableciese.
Doña Aldonza dot ó a est e convent o con una rent a de 50 cahices
de sal anual, q ue ella t enía en las Salinas de At ienza, t oda la sal
q ue t iene en el condado de Medinaceli y 1 9 ap aniaguados en la villa
de G uadalajara. Asmismo les ot orgó Dbjet os t ales como t res p años
franceses, un brial brocado, 1 00. 000 rnrs p ara dos p ares de ornament os
de oro y seda muy ricos, calices, cruces y una cust odia. Así como sus
valardes, cafires y p erlas, q ue est aban p uest os en un sart al de
p erlas may ores y en un sart al de p erlas menores, p ara un cáliz, unas
amp ollas, un p ort ap az y 2 0 marcos de oro p ara el alt ar may or.
Por últ imo, doña Aldonza inst it uy ó dos cap ellanias de cinco
misas semanales y misa de aniversario con vigilia de t res lecciones
y req uiem, t odas cant adas y con resp onso, p or las almas de su abuelo
E nriq ue I I , su t ío J uan 1 y su p rimo E nriq ue I I I , así como p or las
de sus abuelos Pedro G onzález de Mendoza y doña Aldonza de Ay ala, p or
las de sus p adres don Diego H urt ado de Mendoza y doña María de
Cast illa y la de su hermano don Pedro ~
H E R R E R A CASADO , A. Monast erios y convent os,. . , Pp . 2 56-2 57.
( E sp inosa, 1 6 de J unio de 1 4 35 1. A. H . N. O suna, leg. 1 761 , 2
2 b.
188
Nobleza y Sebríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV).
Además doña Aldonza se encargó de reconstruir y ampliar la
iglesia y de cost ear la silleria del coro. Sin emabrgo, las mandas
t est ament arias de doña Aldonza no se cump lieron en su t ot alidad, y a
q ue en vez de ser ent errada en el cent ro del p rebist erio, los frailes
colocaron su ent erramient o, q ue consist ía en un sep ulcro de alabast ro
con decoració n de cardinas y sobre el mismo una imagen y acent e de la
duq uesa, en el muro izq uierdo de la iglesia?”
E st e sep ulcro est aba const it uido p or una cama rect angular, en
uno de sus lados se encuent ra rep resent ado el escudo de los Mendoza
acomp añado de una decoració n floral de cardinas y hojas y en el ot ro,
el escudo de Cast illa. E st e est á sost enido p or unos salvajes y
acomp añado p or dos cart elas, q ue en caráct eres gó t icos p resent an est a
inscrip ció n:
Onnia p ret eriit / p ret erann arc d~iiz
Asimismo en las p est añas del sep t ícro t ambién se han esculp ido
ley endas q ue dicen:
Le doña Aldova de Mendova q ue Dios ay a duq uesa de
Arjona mujer del duq ue don Fadrique fino sabado XVIII
dias del mes de junio año del nascimient o de nro
salvador I he Xp o de mill e q uat rozient os e XXXV años.
La escult ura de doña Aldonza se la. rep resent a viva e incluso más
joven de lo q ue debía de ser cuando murió y vest ida según los gust os
de su ép oca con un cint uró n alt o y los p liegues del vest ido recogido,
su cabeza lleva una t oca y rep osa sobre dos almohadones y ent re sus
manos sost iene un rosario de dos vuelt as.
4 1 7
T ambién don Bernardino Suárez de Mendoza, I I conde de Coruña,
en su t est ament o manifest ó su deseo ¿e ser ent errado en la cap illa
may or de la iglesia del monast erio de l
4 up iana y est ableció q ue el día
de su fallecimient o su cuerp o fuese acomp añado p or el cabildo de la
ciudad de G uadalajara hast a el convent j de San F rancisco y desde allí
se p rocediese a su t raslado hast a el de San Bart olomé.
4 1 ’
41 6 H E R R E R A CASADO , A. Monast erios y convent os,. ,, p . 2 58. y LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de
G uadalajara. . . , T omo 1 , p . 1 30.
41 7 E st a p ormenorizada descrip ció n del ent erramient o de doña Aldonza de Mendoza, duq uesa de Arjona,
ha sido recogida p or H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y G uía. ,. , Pp . 1 63-1 61 .
41 8 ( G uadalajara, 1 1 de E nero de 1 533 >. R . A,B. Colecci¿n Salazar y Cast ro, M-1 , F ol. 1 4 6.
189
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
a. 3- E nt erramient os de los condes de T endilla. -
Don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1 conde de T endilla, y su esp osa
doña E lvira Q uiñones, siguiendo las t endencias de la esp irit ualidad
de su ép oca q uisieron dejar const arcia de su t e en la villa de
T endilla. Por ello, decidieron const ruir en la ermit a de Sant a Ana,
q ue se encont raba a ex t ramuros de la villa un hosp it al, p ero est e
proyecto inicial sufrió una modificación y con la aprobación del
cercano monast erio de San Bart olomé de Lup iana se const ruy ó un
convent o de jeró nimos. Así en la igl’?sia de est e monast erio fueron
ent errados los p rimeros condes de T endilla y algunos de sus
41 9
sucesores.
Asimismo sabemos q ue el 1 conde de T endilla logró del Pap a un
jubileo similar al q ue se alcanzaba p or p eregrinar a R oma, J erusalén
o Sant iago, p ara los q ue acudiesen a est a ermit a desde las p rimeras
hast a las segundas vísp eras del día de Sant a Ana y diesen un donat ivo
de dos reales.
4 2 0
De est e modo los condes de ‘J ~ endilla q ue habían dot ado y
const ruido la iglesia y monast erio di? Sant a Ana se lo ent regaron a
fray J uan Malgarejo, p rior del monast erio de jeró nimos cercano a la
ciudad de Sevilla, el 2 5 de Agost o de 1 4 73, p ara q ue a p art ir de ese
moment o p ert eneciese a la O rden de San J eró nimo y fuese habit ado p or
frailes. Al día siguient e los condes ot orgaron a est a comunidad la
capilla de plata sobredorada y los ornament os a ella anejos, p ara q ue
se celebrasen los oficios y se digan las horas y q ue est á const it uido
p or objet os t ales como una cruz con p ie p ara encima del alt ar, un
cáliz con su p at ena, un p ort ap az, t n p ar de amp ollas, un p ar de
candeleros, un cust odia, una casul. a de brocado carmesí con su
cenefa, una cap a de brocado morado con su cenefa, un front al de
brocado carmesí con sus orillas de damasco azul con franjas de oro
y seda, una cap a aceit uní verde de :. abores con su cenefa bordada,
ot ra cap a amarilla, dos casullas, asf como ot ras p iezas necesarias
p ara la celebració n de la lit urgia.
Además p ara el mant enimient o del monast erio les concedió 4 . 1 00
mrs y siet e p ares de cap ones q ue t iene de censo p erp et uo sobre siet e
casas en la villa de T endilla, en la c2 lle May or, un molino harinero,
q ue t iene en el río T ajuña, con su huert a y bat án, q ue est án en el
t érmino y jurisdicció n de Almuña, . LO . 350 mrs de juro q ue t iene
sit uados sobre las alcabalas de la ciudad de G uadalajara y ciert os
lugares de su t ierra, 6. 4 00 mrs, dos p ares de cap ones, ocho cánt aros
y medio de aceit e y una fanega de olivos q ue t iene p or censo sobre
ciert as casas de dicha ciudad, as= como 1 00 cabezas de ganado
~‘‘ CAT ALI NA G AR CÍ A, J . R elaciones T onográficas, T omo 4 3, Pp . 94 -95.
420 Parece ser q ue como consecuencia del dinero acumulado de los donat ivos ot orgados p or los fieles
q ue p eregrinaban bast a est a ermit a, el 1 conde de T endilla decidió elevar un monast erio en sus p rox imidades.
H E R R E R A CASADO , A. Monast erios y convent os. . , p . 2 72 .
190
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) .
ovejuno, 50 cabras y 1 00 cargas de uva. ’”
Cuando en 1 4 79 murió don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1 conde de
T endilla, siguiendo sus indicaciones fue ent errado en el lado de la
E p íst ola de la cap illa may or, en un ent erramient o const ruido en
p iedra dorada y de est ilo gó t ico, en el q ue se rep resent a al conde
recost ado. Con p ost erioridad, su esp osa doña E lvira recibió similar
ent erramient o.
4 ” E st as escult uras funerarias, esculp idas según los
gust os de la ép oca, rep resent an a los condes en disp osició n de
emp render el sueño, además dest aca en el sep ulcro de la condesa la
p resencia a sus p ies de una dueña sent ada. ’2 3
Asimismo don Diego H urt ado de Mendoza, hijo del conde de
T endilla y Cardenal de E sp aña, cont inuS las obras de engrandecimient o
de est e monast erio donde sus p adres habían sido ent errados y así hizo
el ret ablo del alt ar may or, la sacrist ía, las sillas del coro, el
frent e del claust ro viejo, condujo el agua hast a el convent o, ot orgó
durant e su vida cada año 2 00. 000 mrs de limosna de su cámara y q uiso
const ruir ot ro claust ro p ero la t op ografía del t erreno no se lo
p ermit ió ?” Además en su t est ament o señaló q ue su corazó n y sus
ent rañas fuesen ent erradas en est e monast erio, así como q ue un t ercio
de sus bienes p asasen a disp osició n de est e cenobio. Así cuando murió
el 1 2 de Sep t iembre de 1 502 fue ent errado en T endilla junt o a sus
p adres, p ero en 1 504 fue t rasladado a la cat edral de Sevilla, donde
su hermano le const ruy ó un magnifico mausoleo. 4 2 5
Entre los miembros de est a familia ent errados en la iglesia de
est e monast erio se encuent ra doña Marina de Mendoza, p rimera esp osa
del II conde de Tendilla, tal y como quedó establecido en su
t est ament o. 4 ’ Aunq ue su esp oso había ex p resado en su t est ament o el
deseo de ser ent errado en el p ant eó n familiar de T endilla, al
p roducirse su fallecimient o en la Albarit ra, el 1 6 de J ulio de 1 51 5,
fue sep ult ado en el convent o franciscano de G ranada) 2 ’
Asimismo el 1 marq ués de Mondéj¿ir y I I conde de T endilla, don
I ñigo Ló p ez de Mendoza, logró del Para I nocencio VI I I las licencias
421 R AM, Colec:in Salazar ¿Cast ro, M-2 , F ol. 1 2 8-1 31 .
422 Durant e la ~ :erra de la I ndep endencia esp añola est os sep ulcros fueron p rofanados y p or ello,
se t rasladaron al nonast er:o de Sant o Domingo de la ciudad de ( uadalajara, donde est arían más seguros.
H E R R E R A CASADO , A. Monas:erios y convent os. . . , p . 2 73.
42=LAY NA S2 P. R AN: ?. H ist orie de G uadalajara,. . , T omo I I , p . 30.
424 R ,A. H . Coleot in Salazar ‘¿ Cast ro, M-2 , F ol. 1 31 v,
425 H E R R E R A CASL? A. Monast erios y convent os. . . , p . 2 73.
426 ( Mondéjar, Y de O ct ubre de 1 4 77 1 R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, F -8, F ol. 78v-SO .
427 H E R R E R A CASAY A. Monast erios y convent os,,. , p . 2 71 .
191
La nobleza, formas de organizacibn y p aut as de comp ort amient o.
necesarias p ara la dot ació n de un convent o de franciscanos en la
villa de Mondéjar. H ast a 1 4 89 no se fundó est e monast erio bajo la
advocació n de San Ant onio y el marq ués en su t est ament o, fechado en
est e mismo año, dejó imp ort ant es donaciones p ara su const rucció n y
p ost erior mant enimient o. E st e comp lejo arq uit ect ó nico es obra de
Lorenzo Vázq uez y su iglesia fue ornament ada con las concesiones de
sus fundadores. La cap illa may or, cono era const umbre en la ép oca,
q uedó reservada p ara el ent erramient o de los marq ueses de Mondéjar
y sus descendient es, si bien el ent erramient o dest inado a su fundador
p ermaneció vacio, y a q ue como se recordará fue ent errado en G ranada,
su sucesor don Luis H urt ado de Mendoza, sí recibió sep ult ura en est e
convent o 428
a . 4 - Sant o Domingo de la Cruz de Benalaq ue - -
Don Pedro H urt ado de Mendoza, sép t imo hijo del marq ués de
Sant illana, y su segunda esp osa doit a J uana Valencia fundaron un
monast erio p ara los frailes dominrcos en Benalaq ue, en donde
est ablecieron el ent erramient o p ara los miembros de su familia.
Aunq ue la idea inicial fue la de const it uir un monast erio p ara est os
frailes en la ciudad de G uadalajara, la op osició n de los monjes de
San F rancisco, ap oy ados p or el duq ue del I nfant ado, det erminó la
elecció n de ot ro emp lazamient o en las p rox imidades de est a ciudad.
Por ello, don Pedro y doña J uana comp raron a doña Ana y doña Beat riz
de Mendoza, hijas de don Diego H urt ado de Mendoza y doña I sabel
Enríquez, duques del Infantado, una casa de labor y recreo, q ue
p oseían en el lugar de Benalaq ue, p o:: 2 2 0. 000 mrs y , p recisament e,
sobre est e solar const ruy eron el mencionado cenobio.
4 2 9
T ras la ex p edició n de una bu. a p or el p ap a Alejandro VI
aut orizando la fundació n del monast erio de Sant o Domingo de la Cruz,
comenzaron las obras de la iglesia y el convent o con su claust ro,
celdas y dep endencias, ut ilizando como mat eriales de const rucció n la
cal y cant o, los p ilares de ladrillo y las t ap ias de t ierra. 4 =0
Sin embargo, ant es de est ar finalizadas las obras falleció don
Pedro H urt ado de Mendoza, el 1 7 de Noviembre de 1 505, y sus rest os
fueron dep osit ados p rovisionalment e erL el monast erio de San F rancisco
de G uadalajara. E st a sit uació n fue ap rovechada p or los frailes de
est e convent o p ara iniciar un p le:. t o con el q ue se p ret endía
p aralizar las obras de const rució n del cenobio de Benalaq ue. Por su
p art e, doña J uana de Valencia p rosiguió con sus p roy ect os y en el
verano de 1 506 la iglesia q uedo concluida, asimismo ot orgó la cart a
de fundació n del monast erio y envió al cap ít ulo de la orden t odas las
I bidem, Pp . 1 68-1 72 .
429 LAI NA SE R R ANO , F . Convent os ant iguos. . . , p . 2 97,
4 30lbidem p . 2 98.
1 92
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
escrit uras necesarias p ara q ue se p rocediese a la consagració n del
t emp lo, así como la t oma de p osesió n de los dominicos del mismo.
De est e modo doña J uana de Valencia ot orgó a la orden de Sant o
Domingo unas casas con una iglesia, huert a y viña q ue había en el
lugar de Benalaq ue p ara q ue se const it uy ese en monast erio de est a
orden con las siguient es condiciones: Los frailes no p odían
t rasladarse de est e lugar jamás, est aban obligados a decir cada día
en el alt ar may or la p rimera misa, llamada del alba, p or las almas
de los fundadores, sus p adres y descendient es y t odos los lunes
debían de celebrar un misa de req u:Lem con resp onso con la misma
int enció n, así como el día 1 7 de Noviembre, aniversario de la muert e
de don Pedro, una misa de req uiem cant ada con diácono y subdiácono
saliendo desp ués el p rest e con cap a, zirios, cruz alzada y t odos los
frailes a rezar un resp onso ant e los sep ulcros de los fundadores y
p or últ imo, se p reciso q ue en la cap illa may or só lo p odrían ser
ent errados los fundadores y sus descendient es direct os.
E n est a cart a fundacional la viuda de don Pedro H urt ado de
Mendoza señaló q ue en el monast erio debían de habit ar veint e frailes
y p ara su mant enimient o les ot orgo 7. 00. 000 mrs anuales en juros o
censos p erp et uament e, 350 fanegas de t rigo y 1 50 de cebada, así como
veint e cánt aros de aceit e t ambién de forma anual. Asimismo les
concedió 1 00 marcos de p lat a labrada en cauces, cruces y ot ros
objet os p ara el cult o, ornament os de brocado de seda labrados en oro
y libros p ara la lit urgia. Además hast a q ue concluy esen las obras y
se albergasen los veint e frailes de las rent as mencionadas doña J uana
se comp romet ió a dar 5. 000 mrs, doce fanegas de t rigo y t oda la
cebada q ue fuese necesaria p ara abast ecer a los animales.
T ambién se incluy e ent re las condiciones ex p resadas en est a
escrit ura de dot ació n del cenobio q ue el p at ronat o del mismo
corresp onda a los herederos y sucesores de don Pedro H urt ado de
Mendoza, q ue son los condes de Priegc> , con facult ad p ara q ue anulen
cualquier enajenación, que los frailes p udiesen hacer, y con el
derecho de p oder disfrut ar siemp re q ue q uisiesen de una habit ació n
en el monast erio p ara p ermanecer en el mismo el t iemp o q ue est imasen
op ort uno 4=2
Aunq ue los frailes de San F rancisco habían emp rendido un lit igio
en cont ra del est ablecimient o de est e convent o, como se ha señalado,
e incluso llegaron a imp edir el t ras. ado de los rest os de don Pedro
a su ent erramient o, ést e p arece q ue se efect uó en 1 507. De est e modo
el adelant ado de Cazorla fue ent errado en la cap illa may or de la
iglesia del cit ado monast erio, en el lado del evangelio, y al ot ro
lado, en el de la ep íst ola, se disp uso el nicho p ara su esp osa, doña
4 31 lbidem, p p . 2 99-300.
4 32 lbidem, p . 301 , La cart a fundacional de est e monast erio est á fechada en G uadalajara, el 4 de
Sep t iembre de lSO G .
193
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
J uana de Valencia.
Y a en su t est ament o don Pedro H urt ado de Mendoza ent re sus
mandas había est ablecido q ue fuese ent errado en el monast erio
ex ist ent e en el lugar de Benalaq ue, jurisdicció n de G uadalajara, q ue
él y su mujer habían edificado, asimismo disp uso q ue fuese amort ajado
con el hábit o de los caballeros de la orden de Sant iago, como se
acost umbraba hacer con los comendadores de la misma.
E n est a ocasió n, si disp onemos de not icias del asp ect o q ue
ofrecían las escult uras funerarias de los fundadores del monast erio
de Sant o Domingo de Sant a Cruz de Benalaq ue e incluso, disp onemos de
fot ografías de los mismos. Se t razan de escult uras orant es de
alabast ro, q ue carecían de arca sep ulcral, incrip ció n conmemorat iva
y basament o, aunq ue t al vez en sus orígenes si los t uvieron. Asimismo
la est ruct ura arq uit ect ó nica q ue los cobija es ex act ament e igual p ara
los dos ent erramient os y est aba const it uida p or dos columnas adosadas
al ent ablament o del fondo, con fust es divididos en dos segment os, el
de arriba con grut escos y el inferior est riado. Además en el friso
sobre cada cap it el había una esp ecie de flamero y en el cent ro un
bust o, q ue corresp ondía en la t umba de don Pedro a San Pedro y en el
de su esp osa a San J uan Baut ist a, y el esp acio ex ist ent e ent re las
columnas y el arq uit rabe est aba ocup ado p or un arco en forma
hemiex agonal, q ue descansa sobre unas delgadas columnas. E st e
conjunt o funerario se comp let aba co:n las est at uas orant es de los
fundadores del monast erio, q ue t enían ant e sí sobre unos almohadones
un libro de rezos y ambos miraban hacia el alt ar may or.
a. 5. E l p ant eó n de los condes de Coruna. -
E l I I Vizconde de T orija, don Bernardino Suárez de Mendoza mandó
edificar la iglesia de la villa de ‘[ ‘orija. E n el ex t erior de est e
t emp lo const ruido en sillar gris dest aca una t orre cuadrada con
aspecto de fortaleza y su portada muy sencilla. Su esp acio int erior
est á art iculado en t res naves y en su p rebist erio a ambos lados de
la cap illa may or, en las p aredes lat erales, se encuent ran los
enterramientos de don Lorenzo Suárez de F igueroa, 1 Vizconde de
T orija y Conde de Coruña, y el de su esp osa doña I sabel de Borbó n,
así como el de su hijo don Bernard:Lno Suárez de Mendoza y de su
mujer, doña María Manriq ue de Sot omay or y los de los I I I vizcondes
de T orija, don Alonso Suárez de Mendoza y doña J uana J iménez de
Cisneros.
4 3~ I bidem, p . 303.
( G uadalajara, 1 4 de Noviembre de 1 505 ). A. H . N. O sína, Ley . 2 02 3, 1 1 .
‘“ LAY NA SE R R ANO , F . Convent os ant iguos. . . , p . 304 .
194
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja I dad Media < siglos XI V y XV) .
Parece ser q ue p recisament e fue clon Alonso Suárez de Mendoza el
q ue renunció al p at ronat o q ue est a familia t enía sobre la cap illa
may or del monast erio de Lup iana y t rasladó los rest os de sus p adres
y abuelos a la iglesia de T anja A~ ’ Así se ex p lica p orq ue don
Bernardino Suárez de Mendoza, I I v:. zconde de T orija y conde de
Coruña, q ue en su t est ament o había señalado ser ent errado en el
monast erio de San Bart olomé de Lup iana, p arezca sep ult ado en la
iglesia, q ue él había edificado bajo su mecenazgo, y había sido
eregida como colegiat a, así como q ue la cap illa may or de est a iglesia
se convirt iese en el p ant eó n familiar de los condes de Coruña»’
Los ent erramient os de est os cabaLleros eran sencillos mausoleos
de mármol y sobre los mismo sust enl:ados p or ángeles t allados en
alabast ro se colocó el escudo de armas de la familia, t ambién en su
p art e baja q uedan rest os de inscrip ciones.
4 ”
a.6. El convento de la Piedad.-
Como se recordará doña Brianda de Mendoza, hija de don I ñigo
Ló p ez de Mendoza, I I duq ue del I ni~ ant ado, se dedicó a la vida
religiosa y fundó en la ciudad de G uadalajara el convent o de la
Piedad, est ableciendo q ue t odas las mujeres de su familia q ue
deseasen consagrarse a la vida religiosa só lo t endrían q ue ot orgar
500 ducados de dot e p ara ingresar en el mismo. Precisament e en la
cap illa may or de la iglesia de est e convent o fue ent errada doña
Brianda en un gran sep ulcro de jasp e.
4=6 H E R R E R A CASADO , A. Cró nica y G uía. . ,, 1 ’ E d. p . 2 50.
~ LAY NA SE R R ANO , 9. Los cast illos. . . , p . 2 90.
4=8 H E R E R A CASADO , A. Cronica vG uía. ,., 1 ’ E d. p . 2 50.
~ NU ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p .
1 95
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
b. Santa Maria de la Huerta: anterramiento familiar de los
duques de Medinaceli.-
Al p arecer los duq ues de Medina :eli eligieron est e monast erio
p ara est ablecer su ent erramient o familiar, y a q ue don Bernal Bearne
y doña I sabel de la Cerda fueron ent arrados en el la cap illa may or
del monast erio cist erciense de Sant . a María de Cant avos, q ue se
encuent ra en el lugar de la H uert a, cerca de la front era con Aragó n,
siguiendo los deseos ex p resados p or don Bernal en su p ost rimera
volunt ad.
4 4 0 Con p ost erioridad, don LLlis de la Cerda, I I I conde de
Medinaceli, est ableció en su t est ament o su deseo de ser ent errado en
ese mismo monast erio y dejaba p ara la rep aració n de su iglesia 1 0. 000
mrs y p ara el mant enimient o de est e cenobio les hace merced de t odas
la salinas ex ist ent es en sus p rox imidades, así como encomienda a sus
albaceas y sucesores q ue acaben dc p agar el ret ablo q ue había
encargado p ara su iglesia.
Además don Luis de la Cerda obt uvo del abad y monjes de est e
monast erio el comp romiso de cant ar cuat ro cap ellanias p erp et uas, una
p or el alma de su esp osa doña J uana Sarmient o, ot ra p or la de su
p adre, don G ast ó n de la Cerda, la t ercera p or el alma de sus abuelos,
don Bernal Bearne y doña I sabel de la Cerda y la cuart a p or su alma,
a cambio est e cenobio recibiría anuaLment e 5. 000 mrs: 2 . 000 mrs de
la martiniega de las villas y lugares de la t ierra de Medinaceli y
los rest ant es de los heredamient os, q ue don Luis de la Cerda y su
esp osa t enían en la villa de Manday orLa con el molino, bat án, casas,
solares de casas, huert os, p rados, p ¿. st os, dehesas, ex idos, mont es,
así como t oda la t ierra labrada o p or labrar. 4 4 2
T ambién doña J uana Sarmient o, esp osa de don Luis de la Cerda,
I I I conde de Medinaceli, ent re sus últ imas volunt ades ex p resó su
deseo de ser ent errada en la cap illa del coro de est e monast erio
cerca del sep ulcro del arzobisp o don R odrigo.
Sin embargo, t al vez mot ivado p or un p leit o q ue sost enía don
Luis de la Cerda, 1 duq ue de Medinace. li, con el p rior y frailes del
440 R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol. 87v. E l t est ament o de don Bernal Bearne est á
fechado en Badajoz, a 3 de Agost o de 1 381 . A. D,M. Sec. Medinaceli, Leg. 9, 1 5. , est e document o est á incluido
en la Colecció n Document al del t rabajo de PAR DO R O DR Í G U E Z , ML. ~ lcondado de Medinaceli. . , , Doc. 83, Pp .
2 2 8-2 2 9.
441 Nedinaceli, 6 de Agost o de 1 4 4 7 1 . A. D. M. Sec. Mediniceil, Leg. 6, 2 2 , t ambién est e t est ament o
ha sido recogido en la Colecció n Dip lomát ica del t rabajo d~ PAR DO R O DR Í G U E Z , ML. E l condado de
Medinaceli. . , , Doc. 2 00, p p . 4 60-4 67. R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, M-2 0, F ol, 1 09-1 1 2 .
442 H uert a, 6 de F ebrero de 1 4 36) . ADA. Sec. Medinaceil beg. 2 3, 4 4 . PAR DO R O DR Í G U E Z , ML. E l
condado de Medinaceli. . . , Doc. 1 69, Pp . 4 02 -4 06.
“ ‘ ( Medinaceli, 2 7 de E nero de 1 4 35> . A. O . M. Sec. Medi¡ . aceli, Leg. 6, 1 8. PAR DO R O DR Í G U E Z , ML.
E l condado de Medinaceli. . . , Doc. 1 64 , Pp . 379-381 .
196
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja 3dad Media < siglos XI V y XV)
monast erio de Sant a María de la H uert a p or unos p ozos de sal, en la
Chancilleria de Valladolid. E st e en sus mandas t est ament arias señaló
su deseo de ser ent errado en la cap illa may or del monast erio de San
Bart olomé de Lup iana. Pero al est irrar q ue su cap illa era baja y
p eq ueña, ordenó q ue a su cost a fuese derribada y hecha de nuevo del
cal y cant o, mamp ost eria y silleria d~ la alt ura q ue fuese necesaria
p ara albergar su ent erramient o. Además indicó q ue su sep ult ura fuese
colocada en el lado del evangelio y q ue est uviese conformada p or un
arco y una est at ua de alabast ro.
Asimismo disp usó q ue los fraileE ~ de est e monast erio celebrasen
una misa cada día en el alt ar may or de est a cap illa y un resp onso
ant e su ent erramient o y p ara el cump limient o de est a cap ellania q ue
sus t est ament arios ent reguen anualment e lo q ue consideren necesario.
Además ot orgó a est e convent o t oda la p lat a dorada de su cap illa, q ue
est aba est imada en unos 50 marcos, así como ot ros ornament os en
brocado carmesí de p elo: cap a, casulla, almadricas, front al, albas
y hábit os.
4 4
Sin duda, cont inuó albergando est e monast erio ent re sus muros
el p ant eó n familiar de los duq ues de Medinaceli, t al y como se p one
de manifiest o en las mandas t est ament arias de don J uan de la Cerda,
I I duq ue de Medinaceli, y a q ue no só lo est ablece q ue sea ent errado
en el mencionado cenobio, sino q ue p recisa t ambién q ue sobre su t umba
se coloq ue un dosel de brocado y ot ro de t erciop elo negro p ara cada
445
día.
( Cogolludo, 2 de Noviembre de 1 52 1 > . R AE . Colecci&n Salazar y Cast ro, M-9, F ol. 4 5-4 7v.
Cogolludo, 1 8 de E nero :54 2 R . A. H . Colecció n S¿lazar y Cast ro, M-2 0, F ol. 2 1 8-2 2 2 v.
1 97
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de couip ort anient o.
1.5. PARIENTE MAYOR Y MAYORAZGO.-
La solidaridad int erna del linaje est á sust ent ada p or la
aut oridad del p arient e may or, el p rimogénit o de la rama p rimogénit a.
q ue era el dep osit ario de los bienes p at rimoniales y de las
t radiciones del linaje. E l t it ular del linaje es el resp onsable de
mant ener la cohesió n familiar, p ::ot eger a los miembros más
desfavorecidos de la familia, dirigir la p olít ica p at rimonial,
est ablecer las líneas de act uació n de su casa en los acont ecimient os
p olít icos y definir las relacionas ex t eriores del linaje. La
p rot ecció n imp licaba asp ect os t ales como financiar las dot es
mat rimoniales o convent uales, acoger a su servicio o acost amient o a
los miembros de su linaje más p obreE , ejercer como árbit ro en los
p leit os familiares, p residir el ent erramient o familiar y las
ceremonias más significat ivas p ara su linaje: baut ismos, bodas,
funerales, y ocup ar el solar familiar. De él dep endía además la
p olít ica ex t erior de su casa, p or lo q ue act uaba defendiendo sus
int ereses, est ableciendo alaianzas co:a ot ros linajes y rep resent ando
al suy o ant e ot ras familias nobles y ant e las inst it uciones. 446
La nobleza siemp re se most ró p reocup ada p or buscar una fó rmula
q ue asegurase la t rasmisió n de sus bienes y p rivilegios, así como q ue
evit ase la disgregació n de su p at rimonio. E n los siglos XI V y XV, la
t endencia ant igua a “ mejorar” al p rimogénit o con un “ t ercio de la
legít ima” crist alizó en la const it ució n del may orazgo, encont rando
los nobles en ést e una solució n definit iva p ara vincular el
p at rimonio del linaje al p arient e may or, evit ando la disgregació n de
sus p rop iedades y acent uando los element os de cohesió n interna.
44’
Pueden est ablecerse dist int as et ap as en el p roceso de
consolidació n del may orazgo: ant es de los afios 70 del siglo XI V se
localizan los p recedent es de la inst it ució n. Desp ues, en ép oca
T rast ámara, hast a mediados del siglo K V, se desarrolla un p roceso de
est abilizació n y difusió n en el q ue se va confornando el may orazgo
como element o clave en el derecho sucesorio de la nobleza y , a t ravés
de él, se consigue la p erp et uidad del linaje, siendo un signo de
reconocimient o nobiliario y el objet o de las familias q ue asp iran a
est ar en la élit e. 4 4 ’ Con las Cort es de T oro de 1 505, el may orazgo
446 Como p ara ot ros asp ect os de est e t rabajo de invest igació n son ut ilísinas las reflex iones
ap ort adas p or QUINTANILLA R ASO , N. C. “ E st ruct uras sociales y familiares. . 9’, p . 338 y SANCE E Z LAU S, R .
Caballería. . . , p . 36.
Sin duda, cono se p one de relieve en est e t rabajo la p rinogenit ura y la concent ració n del
p at rimonio familiar fueron los p ilares básicos p ara lograr la cohesió n del linaje. O E R BE T , MC. ~
noblesee. ., PP. 2 1 3-2 31 .
448 Para conocer la evolució n de est a inst it ució n, así coru su regulació n y legislació n es necesaria
la consult a de CLAVE R O , E . May orazgo. Prop iedad feudal en Cast illa 1 369-1 836) , Madrid, 1 974 , Pp . 4 6-4 9.
Sobre los orígenes de est a inst it ució n y sus p rimeros balbuceos p uede result ar de grann valor el t rabajo
de MO R E NO NÚ ÑE Z , J I . ‘May orazgos arcaicos en Cast illa” . E n la E aoaña Medieval, I V, Madrid, 1 984 , I I , PP.
198
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media < siglos XI V y XV> .
se conviert e en una inst it ució n, reconocida, legit imada
legislada. ” ’
Para q ue el may orazgo gozase de t oda garant ia de legalidad debía
cump lir los siguient es req uisit os: 561 0 el rey p uede conceder la
facult ad p ara fundarlos. E l may orazgo debe ser concebido mediant e una
escrit ura ot orgada ant e escribano p úbJ . ico y en p resencia de t est igos.
E l t iemp o de esp era q ue se suele obsarvar ent re la concesió n de la
facult ad real y la const it ució n del may orazgo se debe a su caráct er
irrevocable, lo q ue ex ige una p rofunda reflex ió n p or p art e del
fundador y la acumulació n máx ima de bienes ant es de p roceder al act o
p ublico. Los bienes del may orazgo no son en ningun caso enajenables.
Las normas de sucesió n est ablecidas p or el fundador deben ser
rigurosament e cump lidas.
4 50 La nobleza de est a comarca reaccionó
igual, con esa misma est rat egia, y a cont inuació n se ex aminan algunos
ejemp los de los may orazgos const it uidos p or est os linajes.
695-708.
“‘ E n las Cort es de T oro se est ablecieron las siguient es condiciones p ara la const it ució n de :n
may orazgo:
- E l may orazgo só lo p odía q uedar p robado p or la escrit ut a de inst it ució n de mismo y la licenc:a
ot orgada p or el rey p ara su const it ució n.
- La facult ad real debía p receder a la fundació n del nay o:azgo no t eniendo validez ningún may ora::o
const it uido p reviament e a la ex p edició n de la licencie leí rey .
- Los nmay orazgos no p odían ser revocados salvo en ~ q uellos casos q ue se esp ecifiaue e::a
p osibilidad en la facult ad real.
- Las villas y fort alezas del may orazgo cuando noria su p oseedor, el nuevo t it ular p odía t onar
p osesió n de las mismas sin ser p reciso ningún act o de p osesió n.
- Las rep araciones q ue se hiciesen en los edificios y en las fort alezas de los lugares le
may orazgo el t it ular no t enía obligació n de ent regar ?art e de los beneficios a sus hereder:~ .
Además se est ableció q ue p ara la rep aració n de las fort alezas los t it ulares debían p edir facult ad
a los monarcas.
G E R BE T , NC. La noblesse. . p . 2 2 0.
4 50lbidern.
199
La nobleza, t onas de organizaci6n y p aut as de coip ort a¡ ient o.
1 . 5. 1 . Mayorazgos establec idos por los linajesde c aballeros.-
De est os linajes de caballeros q ue fueron conformando el
p anorama nobiliario de est a comarca Bfl la p rimera mit ad del siglo
XI V, la document ació n ex ist ent e nos p ermit e conocer la configuració n
de los may orazgos de los F echa y los Valdés.
F ernán R odríguez de Pecha, Camararo de Alfonso XI , y su esp osa
doña E lvira Mart ínez, Camarera de la reina, con licencia y
aut orizació n del monarca const it uy eron un may orazgo a favor de su
hijo p rimogénit o, don F edro F ernández. Como venia siendo habit ual
ent re los bienes incluidos en el riay orazgo dest acan las casas
p rincip ales q ue se habían const ruido p ara su residencia en la
collació n de Sant iago de la villa de Suadalajara, con la huert a q ue
les había cedido el concejo, el p ort al labrado y t odas sus
p ert enencias, ex cep t o las casas q ue habían comp rado a los herederos
de Nuño F ernández, ni las q ue habían p ert enecido E nriq ue Mat ínez, así
como la huert a de las casas de Nuño F ernández.
Además de est as p rop iedades inmuebles don F ernán R odríguez y su
esp osa incluy eron en est e may orazgo, los molinos q ue t enían en la
orilla del río H enares cerca de Sant a ¡ daría de F uera con t odas sus
rentas, que les pertenecía por merced regia, pero excluyen el prado
colindant e a est os molinos q ue llecaba hast a el p uent e. T ambién
incorporaron diversas tierras situadas en términos próximos a la
villa de G uadalajara:
- Cuatro yuntas de heredad con sus casas y viñas que habían
comp rado a R uy Sánchez, en Dagarzo, con sus buey es.
- Cuatro yuntas en CabanilJ.as que las habían adquirido de
Juan del Rabio y Alfonso Ponce.
- Las casas y t ierras q ue hab! an comp rado en una aldea de
Guadalajara, que no se puede precisar el nombre por
aparecer ilegible en el documento, a los herederos de Nuño
Fernández.
- Cuatro yuntas que tenían en Marchamalo con sus bueyes y
que habían pertenecido con anterioridad a García Pérez, clérigo
de Peñalver, y a doña Sol, mujer de don Illán.
- La heredad q ue t enían en Cañizar, aldea de H it a, p or merced
real y por compras sucesivas que habían efectuado.
- El heredamiento, casas y muebles que habían adquirido en
Sillabajos de Samuel de Avila, así como otros bienes que en ese
término poseyesen.
Por últ imo, fue volunt ad de den F ernán R odríguez y de doña
Elvira, su esposa, incluir en los bienes de este mayorazgo las viñas
q ue habían comp rado en el año de la era 1 351 , en la villa de
2 00
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media ( siglos XI V y XV) .
G uadalajara y sus t érminos:
- U nas viñas que fueron de Nicolás Pérez, clérigo de Santa
María, q ue se encuent ran en el :Llano de T aracena y t ienen p or
linderos las heredades de Juan del LLano, la de los hijos de
Juan López y de don Illán y de la otra los cofrades de Santa
María de R ozama.
- O t ra viña q ue fue de Juan Pérez Panduriello, que tiene por
aledaños las propiedades de Juan Pérez Hortellano y de Ruy
Pérez, así como el sendero.
- U na viña q ue fue de Domingo SE rrano q ue est a en la cerrada y
limita con las tierras de Pedro López, Nuño F ernández y Domingo
F ernández, y con el sendero del T iñoso.
- O t ra viña que había pertenecido a Domingo Pérez Panduriello
y que tiene por aledaños: eL sendero del Tiñoso y las
p rop iedades de los hijos de J uar~ F ernández, Diego F ernández y
Pedro Ló p ez.
- U na viña sit uada en la Vega de Taracena que había sido de
Abraham Pareja y que estaba limiLada por las viñas de los hijos
de G il R eguero y la de la Cofradia de San Blas, así como el
arroyo y la carrera.
- U n majuelo en las p rox imidades de la aldea de I riep al en el
cascajar que fue de Martin Esteban, que tiene por aledaños el
barranco, las t ierras de don Marit ín y las de G il R uiz y la aldea
de T aracena.
- Dos majuelos cast ellanos q ue hicieron p oner en la cerrada, uno
en la vega, y que están limitados por otras propiedades de
F ernán R odríguez y E lvira Mart ines y las de J uan G onzález.
- U n majuelo q ue est á en el alcor y se encont raba sit uado ent re
ot ras viñas de F ernán R odríguez y E lvira Mart ínez, las de G arcía
Pérez G allego y las de Pero Pérez R eguero y el sendero.
4 5’
Con p ost erioridad, don F ernán R odríguez y doña E lvira Mart ínez
amp liaron est e may orazgo con la incLusió n de la aldea de At anzó n.
H abía p ert enecido a la jurisdicció n de G uadalajara y la reina doña
María se la ot orgó a cambio de unos ‘rasallos, q ue don F ernán y doña
E lvira habían recibido de Alfonso XI en San R omán de O rnija. ’52
45 1 G uadalajara, sin fecha ( ent re 1 32 6-1 337> . R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, M-36, F ol. 2 7-31 v.
Publicado p or 5. de Mox ó en el ap éndice document al q ue acoinp a~ a su t rabajo “ E l auge de la burocracia
cast ellana en la Cort e de Alfonso XI . E l Camarero F ernán R odríguez y su hijo el T esorero F ernández Pecha’
H omenaje a don Agust ín Millares Carlo, I t . Madrid, 1 975, p p . 2 633.
~“ Madrid, 2 8 de E nero de 1 34 0. R AM. Colecció n Salaza2 y Cast ro, M-36, F ol, 2 7-31 v. T ambién fue
p ublicado p or 5. de Mox ó en el cit ado art ículo. I bidera, p p . 33- 7.
2 01
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de coE ort alient o.
Aunq ue según lo est ablecido en las cláusulas de est e may orazgo
le debía corresp onder a don Pedro F ernández, su condició n de clérigo,
así como la de su hermano Alonso de Pecha, det erminó q ue el
p at rimonio familiar de los Pechas recay ese p rimero en María de Pecha
y al fallecer ést a sin descendencia en doña May or F ernández de Pecha.
Como resultado de su matrimonio con ~on Arias González de Valdés,
señor de Beleña, su hijo Sien R odríguez se convirt ió en el heredero
de estos dos mayorazgos: el de Atanzóa y el de Beleña.
453
También su contemporáneo P4elén PÉrez Valdés sintió la necesidad
de const it uir un may orazgo con su vE Llía de Beleña, su fort aleza,
aldeas, t érminos, mont es, vasallos, E • ierras, p rados, aguas y ríos,
para su hijo promogénito Juan García, contando para ello con la
licencia y conformidad de Alfonso XI.’54
A pesar de lo dispuesto la muerta sin herederos de Juan García
Valdés, convirtió a Arias González Valdés en receptor del mayorazgo
de Beleña, además p or su mat rirronio co:a doña May or F ernández de Pecha
fue señor de Atanzón. Tal y cano señaLabamos con anterioridad en su
hijo, Melén Pérez Valdés, se depositaron los mayorazgos de Beleña y
— 45 5
At anzon.
Atendiendo a las repuestas y pruebas aportadas por los testigos
en el pleito que se planteé ante la Ch¿tncilleria de Valladolid, entre
don Belt rán de G uevara y doña J uana, su hija de una p art e, y don J uan
de Mendoza y sus herederos de ot ra p or la p osesió n de la villa de
Beleña, p odemos indicar q -úe don I ñigo Ló p ez de Valdés ut ilizó est a
villa como garant ia de un p rést amo q ue le ot orgó el marq ués de
Sant illana. Pero el incumclimient o en el p ago del mismo det erminó a
don Iñigo López de Mendoza a tomar pcsesión de Beleña.
E n cuant o al may orazgo de At anzó n cabe indicar q ue, cuando se
p rodujo el fallecimient o de don I ñigo Ló p ez de Valdés dejaba como
única heredera a una nuLa, doña Maria de Valdés. Su tío, Pedro
Meléndez Valdés, act uando como su t ut or no só lo se ap rop ió de los
bienes muebles y semovient es c-u. e había dejado su hermano, sino q ue
t ambién t omo p osesió n de t odo el patrfronio contenido en el mayorazgo
de At anzon.
Además al morir don Pedro Mélendez Valdés dejó como herederos
de est os bienes a doña I sabel de Valdés, su hija, y a sus niet es
Mendo R odríguez de Z úñiga y Pedro Meléndez. Al p arecer se ap oy aba
para defender los derechos de su hija a estos bienes en el hecho de
NI J NE Z DE CAST R O , A. O p . cit , ;~. % 3-364 ¡ MCVXO , 5. de. “ La sociedad en la Alcarria. . ‘y PP.
2 37-2 38.
~ Madrid, 1 2 de E nero era 1 377, año 1 1 39. 4 . 8. Colecció n Salazar y Cast ro M-36 y M-54 , F ol. 4 -
8v.
~ T al y como ex p licamos al aborlar el est uf~ : genealó cico de est os linajes.
202
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-orient al en la Baja W ad Media ( siglos XI V y XV) .
q ue sus niet os habían nacido en vida de Melén Pérez Valdés, su p adre,
mient ras q ue doña María de Valdés había cont raido mat rimonio y t enido
descendencia con p ost erioridad.
Si bien doña María de Valdés no p udo defenderse de est e desp ojo
como consecuencia de la delicada sit uació n de su mat rimonio con don
Belt rán de G uevara, sus hijos no só lo emp rendienron un p leit o en la
Chancilleria de Valladolid p or la villa de Beleña, sino q ue t ambién
p resent aron las alegaciones p ert inent es cont ra sus p rimos Mendo de
Z úñiga y Pedro Meléndez resp ect o a los bienes q ue habían p ert encido
a su abuelo, I ñigo Ló p ez de Valdés, y los vinculados al may orazgo de
— 45 6
Atanzon.
Por ello, los R R CC resolvieron q ue Men R odríguez de Z úñiga
rest it uy ese a don Carlos de G uevara los siguient es bienes, q ue le
habían p ert enecido a don I ñigo Ló p ez de Valdés p or vínculos de
may orazgo: las casas p rincip ales de la collació n de Sant iago, el
molino en la orilla del río H enares serca de Sant a María de F uera,
un heredamient o con sus casas y t ierras de p an llevar denominado de
la Sisla, las heredades de Daganzo y Marchamalo, la heredad de
Cabanillas, la de Silabajos y ot ra en una aldea, t érmino de la ciudad
de G uadalajara, así como censos de casas en esa ciudad. T ambién se
incluy en ent re los bienes reclamados J a villa y fort aleza de Beleña.
J unt o a est os bienes se señalaa ot ras p rop iedades rurales y
urbanas desvinculadas del may orazgo, así como muchos bienes muebles,
joy as, caballos, oro y p lat a, valorados en 1 . 000. 000 de mrs. Por
decisió n real don Men R odríguez no só lo t enía q ue devolver est os
bienes y heredamient os, sino t ambi?n ot orgar la cuant ia de la
rent abilidad de est os dominios mient ras q ue p ermanecieron en sus
manos, siendo est imados en 300. 000 mr3 p or año y en 1 . 000. 000 de mrs
los bienes muebles y los objet os de ~ alor.
4 57
~ T oda est a int eresant e informació n sobre la t ransmisió l de est os may orazgos ha sido obt enida de
las p robanzas q ue las p art es lit igant es t uvieron q ue realizar p ar~ t demost rar sus derechos en el p leit o q ue
sost uvieron en la Audiencia de Valladolid, R Ail. Colecció n Sala~ ar y Cast ro, N-54 , F ol. 1 5-70v.
Valladolid, 1 0 de Diciembre de 1 4 81 . R Ail. Colecció i Salazar y Cast ro, ~ -54 , F ol, 52 v-53.
203
La nobleza, formas de organizació n y pautas de co¶portamiento.
1 .5 .2. El mayorazgode los condes de Cifuentes.-
E l p rimit ivo may orazgo de Cifuenizes fue const it uido p or J uan de
Silva 1 con facult ad de J uan I I a favor de su hijo don Alfonso de
Silva, nacido de su mat rimonio con doña Leonor de Acuña. E n él
q uedaron incluidos ent re ot ros bienes la villa de Cifuent es, q ue
p ert enecía al obisp ado de Sigúenza, con su cast illo, fort aleza,
vasallos, heredades, casas, aldeas y con los lugares de H uet os y
R uguilla, q ue obt uvo p or comp ra al p rior y monjes del monast erio de
Sant a María de la avila, así como con la jurisdicció n civil y
criminal, alt a y baja, mero y mix t o imp erio, t érminos, rent as,
p echos, derechos y t ierras. Con el lugar de F uent ep inilla, q ue est á
cerca de la villa de Cifuent es, con sus rent as, derechos, mont es,
t érminos, p rados, aguas corrient es, est ant es y manant es. J unt o con
t odos los derechos de escribanía, rnart iniega, y ant ares, p echos,
derechos, p enas, calumnias, regimient os y fueros q ue t enía don J uan
de Silva en los lugares cit ados.
Asimismo est ableció don J uan cue est e may orazgo había sido
const it uido p ara su hijo p rimogénit o y heredero de los bienes de su
casa, don Alfonso de Silva y p ara sus herederos y sucesores p or línea
direct a, p rimero los varones y en su defect o las mujeres. Señaló
además una p osible línea de sucesió n p ara est e may orazgo, y a q ue si
don Alfonso de Silva moría sin descendencia legít ima, en t al caso le
corresp ondería est e may orazgo a don J uan de R ibera, hijo del segundo
mat rimonio de don J uan de Silva. E n al sup uest o de q ue t amp oco don
J uan de R ibera t uviese descendencia legít ima le corresp ondería a su
hija doña María de Silva y si ést a t ambién carecía de herederos
legít imos q ue p asase est e may orazgo a su p rimo don Pedro de Silva,
hijo de Arias G ó mez de Silva, y en últ ima inst ancia a don Pedro de
G uzmán, hijo de su t ía doña Beat ril de Silva. Por lo demás los
herederos de est e may orazgo debían llE rvar las armas de los Silva, así
como su ap ellido. 45 0
Por su p art e, don J uan de Silva LI y su esp osa doña Cat alina de
T oledo con facult ad de los R ey es Cat ó licos amp liaron est e may orazgo
al incorp orar ent re ot ros bienes las aldeas y lugares de G árgoles de
Y uso, G árgoles de Suso, Sot oca, H enche, Solanillos y La O lmeda, t odos
ellos sit uados en el obisp ado de S:. giiienza, así como la villa de
E scamilla y su fort aleza, q ue p art enecía a la jurisdicció n
eclesiást ica de la sede de Cuenca. Parece ser q ue la incorp oració n
de est a villa venía a sup lir a la enajenada mit ad de la villa de
Palos. Además de est as villas y lugares se incluy ó una rent a anual
de 700 fanegas de p an sobre la villa de Cifuent es, su t ierra y ot ros
45 8 Aunq ue don Alfonso T enorio de Silva y doña G uiomar ~ eneses, su mujer, son los fundadores del
p rimer may orazgo de la Casa de Silva en Cast illa, sin embargo p or est ar const it uido p or sus dominios en el
R eino de T oledo no ha sido considerado, Sin duda, el may orazgo q ua conformó don J uan de Silva 1 nos ofrece
not icias muy imp ort ant es acerca de la evolució n de est e linaje, y ¿ q ue sus dominios no se cent ran solament e
en t ierras de T oledo, sino q ue abarcan la dió cesis de Sigt enza. ( . 5 de Agost o de 1 4 58 . A. H . N. O suna, Leg.
2 056, 2 y Leg. 2 059, 8.
204
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja R iad Media ( siglos XI V y XV) .
lugares de su entorno y 100.000 mrs de juro de heredad que los RRCC
les habían otorgado por merced real en la villa, tierra y lugares de
Molina. ” ’
Asimismo en las disp osiciones t est ament arias de don J uan de
Silva I I est ablece q ue su hijo F ernando de Silva t enga además de los
bienes cont enidos en el may orazgo de Cifuent es, est ablecido p or su
abuelo y q ue el heredó de su p adre don Alfonso de Silva, en
comp ensació n de la mit ad de la villa le Palos, ent re ot ros la villa
de E scamilla con su fort aleza, jurisdicció n civil y criminal, mero
y mix t o imp erio y t odas las cosas p ernenecient es al señorio de est a
villa, junt o con las casas, heredadeE , huert as, y unt as de t ierra y
molinos q ue había adq uirido en VillaBscusa. Así como las huert as,
heredades, casas y huert as q ue comp ró en H ont anares, Cogollor y
Masegoso y los 1 00. 000 rs de juro q ue t enía sit uados sobre la rent a
de la alcabala de ciert os lugares de La t ierra de Molina. 460
Con p ost erioridad, doña Cat alir. a de T oledo con facult ad de
Carlos 1 incor-p oró en est e may orazgo las villas de T orrecuadrada,
Alaminos y R enales p ara q ue las t uvieae su hijo F ernando de Silva y
sus sucesores.
4 ” Y a q ue don J uan de Silva I I en su t est ament o había
est ablecido q ue est as villas fuesen p ara su hijo segundo don J uan de
Silva, p ero q ue si ést e moría sin des:endient es legít imos p asasen a
don F ernando de Silva. ” 2
Don J uan de Silva I I y doña Cat alina de T oledo increrient aron significat ivament e el may orazgo
ronst it uido p or el 1 conde úe Cifuent es, aunq ue aq uí só lo se han sE leccionado las villas y lugares así como
;t ros bienes inmuebles aue se localizan en la comarca q ue es obje;o de est udio en est a invest igació n. 1
jC O ct ubre de 1 504 AH . N. O suna, Leg. 2 056, 2 íí1 2
460 R Ail. Colecció n Salazar y Cast ro, I ’1 -94 , F ol. 1 33-1 51 .
461(15 de May o de 1 52 3> . A. H . N. O suna, leg. 2 059,8 y Leg. 2 066, 4 3.
462 Don F ernando de Silva, considerando lo est ablecido p o; su p adre en su t est ament o, incorp oró al
may orazgo est ablecido p or sus p adres las villas de R enales, T orrecuadrada y Alaminos junt o los lugares de
R l Sot illo, Moranchel y la Y ela, con la jurisdicció n civil y crimLnal, alt a y baja, mero y mix t o imp erio,
así como con las rent as y t ribut os y t odo lo p ert enecient e al señúrio de est as villas. A. H . N. O suna, Leg.
2 02 7, 3
2 05
La nobleza, lonas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
1.5.3. El mayorazgo de Buendia.-
Lope Vázquez de Acuña y su mujer doña Teresa Carrillo de
Albornoz const it uy eron un may orazgo p ara su hijo p rimó genit o don
Pedro de Acuña con la villa de Buendila, q ue est á en el O bisp ado de
Cuenca y tiene por términos limítrofes la tierra de la ciudad de
H uet e y los heredamient os q ue la O rden de San J uan t iene en est a
comarca. Así incluyeron la villa con su t ierra, vasallos, p echos,
derechos, rent as, t érminos, p rados, p ast os, jurisdicció n, just icia
civil y criminal, alt a y baja, mero y mix t o imp erio y t odas las cosas
pertenecientes al señorio de la villa, que ellos tenían por merced
real. Además señalaron como bienes de est e may orazgo unas casas, q ue
p oseían en est a villa y llaman de Lop e Sánchez, así como una cueva
con sus vasijas.
Por su p art e, doña T eresa Carillo de Albornoz con aut orizació n
de su esp oso fundó un may orazgo con p art e de los bienes q ue le
correspondían de su herencia paterna a favor de su hijo don F edro.
Así incorp oró la villa de Paredes, q ue t ambién p ert enece al obisp ado
de Cuenca y limit a con la ciudad de H it et e y con t ierras y t érmino de
la villa de U clés, con su t ierra, vasaLlos, p echos, derechos, rent as,
t érminos, p rados, p ast os, mont es, jurisdicció n, just icia civil y
criminal, alt a y baja, mero y mix t . o imp erio y t odas las cosas
p ert enecient es al señorio de dicha villa.
La línea de sucesió n fijada p ara est e may orazgo es la habit ual:
descendient es legít imos p or línea d:Lrect a con p referencia de los
varones ant e las mujeres. Don Lop e Vázq uez de Acuña y su esp osa
est ablecieron q ue si don Pedro de Acuñ~ moría sin sucesores, recay ese
est e may orazgo en manos de su hennano Lop e Vázq uez de Acuña. Además
p recisaron q ue si acont eciese el caso q ue ést e t amp oco t uviese
descendient es legít imos sea don Alfonso de Silva, su niet o, el
recep t or del mismo. Y si ést e t ambién fallecía sin descendencia q ue
le suceda su p rimo Alfonso Carrillo de Acuña, hijo de G ó mez Carrillo.
Por últ imo, si ést e carecía de herederos lo recibirá su niet a doña
Leonor y si se diese la circunst ancia de q ue est a señora no dejase
herederos, ent onces, los p arient es más p ró x imos. T ambién como venía
siendo frecuent e, se indicó a los herederos de est e may orazgo de
Buendía q ue debían p ort ar las armas y el ap ellido de los Acuña.
4 63
Según nos const a p or algunas fuent es document ales consult adas,
p arece q ue don Lop e Vázq uez de Acut ia y doña T eresa Carrillo de
Albornoz const it uy eron ot ro may orazgo p ara su hijo Lop e Vázq uez de
Acuña con la villa de Azañó n, las fort alezas de Cast illejo y Cast il
de Acuña y ot ras heredades en t ierras de H ueLe. 4 64 Aunq ue se indica
~“ J uan I I conf irinó est e may orazgo el 2 6 de Marzo de 1 4 3L Don Lop e Vázq uez de Acuña y su esp osa,
doña T eresa Carrillo de Albornoz incluy eron en su t est ament o est s may orazgos de las villas de H uendía y
Paredes. ( Port illa, 3 de Agost o de 1 4 4 6 1. R Ail. Colecció n Sal¿~ zar y Cast ro, D-1 3, F ol. 5-1 5.
~ R Ail. Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 5, F ol. 4 4 -4 6.
2 06
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media ( siglos XI V y XV) .
que también estaba vinculada a este mayorazgo la villa de Viana, se
debe tratar tal vez de una confusión ya que este señor sostuvo un
importante pleito con Pedro Núñez de Prado por la posesión de esta
villa, que hasta ese momento había pertenecido a este caballero.
Sobre el fut uro del may orazgo de Azañó n cont amos con algunas
noticias al respecto. Aunque don Lope Vázquez de Acuña, duque de
Huete, había otorgado a su hijo don Alfonso Carrillo, p rot onot ario
apostólico, la fortaleza de Anguix con la condició n de q ue renunciase
a su legít ima p art e de los bienes q ue Le corresp ondían de la herencia
de sus padres.”
5 Con posterioridad, se procedió a una aveniencia
ent re don Alfonso y don Lop e, su hermano, sobre los bienes de sus
progenitores, por la que se acordó que el protonotario recibiría el
señorio sobre Castillejo y por su parte, don Lope tendría la posesión
sobre las casas de Cast il de Acuña, Aiiguix , Viana y Azañó n, así como
de sus vasallos.
Al p arecer est e ent endimient o no result ó del t odo sat isfact orio,
y a q ue don Alfonso Carrillo acat ando lo est ablecido ent re su p art e
y sus hermanos, Lop e Vázq uez de Acuña y doña May or, renuunció a t odos
los derechos q ue t enía sobre el may orazgo de Azañó n, como p rimogénit o
q ue era de su casa, a favor de su hermano don Lop e, y a q ue ést e t enía
herederos legít imos q ue p odían cont inuar la sucesió n del linaje y en
comp ensació n recibió la fort aleza de Anguix j66
Asimismo Pedro de Acuña, 1 conde de Buendía, amp lió el may orazgo
const it uido p or su p adre con la incorp oració n de villas y lugares,
q ue no est án localizados en est e ámbit o geográfico, como son Dueñas
y la Merindad de Cerrat o, con condiciones y líneas de sucesió n muy
similares a las de su p rogenit or. Así en el caso de q ue don Lop e
Vázq uez de Acuña, heredero de est e m¿Ly orazgo, muriese sin sucesores
debía de p asar a su hermano Pedro de Acuña. Si acont ecía q ue ést e
carecía de sucesores legít imos recairía el may orazgo en manos de su
hermano F ernando. I gualment e si ést e fallecía sin herederos le
sucedería su hermano Luis. Por fLít imo, si al t iemp o de su
fallecimient o ninguno de sus hijos varones t enía descendencia
legít ima, ent onces p asaría el may orazgo a p oder de su hija doña María
de Acuña y si ést a carecía de herederos a doña Leonor. Además don
Pedro de Acuña ex p one clarament e q ue el heredero de est e may orazgo
debe llevar las armas y el ap ellido de los Acuña y q ue los clérigos
467
no p ueden acceder al mismo.
A t ravés de lo aq uí señalado se deduce q ue con la creació n p or
don Lop e Vázq uez de Acuña del may orazgo de Buendía y el p osible de
Azañó n dieron lugar a la formació n de dos ramas en est e linaje, una
la de los descendient es de los condes de Buendía y ot ra, la de los
~ R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 2 94 .
466 < U clés, 2 2 de J ulio de 1 4 83) . R AM. Colecció n Sala:ar y Cast ro, M-4 0, F ol. 1 0-1 1 .
Dueñas, 2 8 de F ebrero de 1 4 75 >. R AE , Colecció n Salazar y Cast ro, 0-1 3, F ol. 1 8-30.
2 07
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
sucesores del duq ue de H uet e. E n lo jue resp ect a a la sucesió n del
may orazgo de Buendía, lo det ent aron hest a el final del reinado de los
R ey es Cat ó licos: Pedro de Acuña, 1 cc’nde de Buendía, Lop e Vázq ue de
Acuña, I I conde de Buendía y Adelant ado de Cazorla, J uan de Acuña,
I I I conde de Buendía, Pedro de Acuña, I V conde de Buendía, y don
F adriq ue de Acuña, y conde de Buendíe. .
1.5.4. Mayorazgos constituidospor laCasa de Mendoza.-
La Casa de Mendoza siguió ura comp leja est rat egia en la
const it ució n de sus may orazgos, p uest o q ue t uvieron q ue conjugar
hábilmente dos tendencias, por una parte debían de garantizar la
cohesió n de sus dominios y evit ar la disp ersió n, p ero al mismo t iemp o
los t it ulares de est e linaje buscaban dot ar econó micament e a sus
descendiendes de acuerdo con su estado y condición. En definitiva,
la asunció n de est os fact ores dieron como result ado una laboriosa
política patrimonial, tal y como se puede comprobar a continuación.
a) . Don Pedro G onzález de Mendoza y doña Aldonza de Ay ala, su
mujer, const it uy eron un may orazgo p ara cada uno de sus hijos varones
con los bienes de su fort una p at rimonial. Así a don Diego H urt ado de
Mendoza p or ser su p rimogénit o t enía q ue ser el más rico y honrado
de sus hermanos, y a q ue él debía de mant ener la dignidad del linaje,
le ot orgaron además de t odos los dcminios q ue la Casa de Mendoza
t enía al Nort e del E bro, la villa y cast illo de H it a con t odos sus
t érminos, vasallos, rent as, p echos, derechos, señorio, just icia civil
y criminal, mont es, p rados y p ast os. Pero ex cluy eron de est e
mayorazgo los maravedís de la cap it ació n de los judíos de la aljama
de esa villa, p orq ue est aban dest inados al mant enimient o de una
capellania perpetua, que se debía cant ar en la cap illa del cast illo
de H it a p or el alma de don I ñigo Ló p ez de O rozco. Asimismo forma
p art e de est e may orazgo el lugar y fort aleza de lonja con t odos sus
t érminos, vasallos, rent as, p echos y derechos, así como la villa de
H uit rago con su fort aleza, aldeas, t énninos, señorio, just icia civil
y criminal, vasallos, mont es, p rados, dehesas, rent as, p echos y
derechos, con t odos los bienes raices, ~ osesiones y heredades q ue
t enían en esa villa salvo los 1 . 00< ) mrs de la cap it ació n de los
judíos del aljama de esa villa, q ue servían zara el mant enimient o de
ot ra cap ellania p erp et ua en la iglesia de Sant a María del cast illo
de Buit rago p or el alma de su madre y p or la de él, asimismo vinculan
el p at ronazgo de est a cap ellania a los herederos y sucesores de est e
may orazgo.
b) . Don Pedro y doña Aldonza t aribién incluy eron los lugares de
Robregordo y Somosierra con el señorio civil y criminal, vasallos,
rent as, p echos, derechos, t érminos, mont es, p rados y p ast os; el lugar
de Palazuelos con t odos sus t érminos, vasallos, rent as, p echos y
derechos; los lugares de Colmenar, E l Vado y Cardoso con sus
alcarias, así como sus t érminos, vasallos, rent as, p echos, derechos,
señonio y just icia civil y criminal; les lugares de R obredarcas,
2 08
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E kd Media ( siglos XI V y XV> .
Argecilla, la casa y molinos de Saelices, la casa y heredad de Tejer
con t odos sus mont es, sot os y p ast os, . a casa y heredad de Carrascosa
con t odas sus p ert enencias, las casas de Cast ilbíanco y U t ande, así
como t odas las casas, heredades, vasallos, rent as, p echos y derechos
q ue t ienen en At ienza y su t ierra, junt o con las casas may ores de
G uadalajara con las heredades, casa3, viñas, huertas, molinos y
p osesiones q ue t ienen en esa villa y 3u t ierra. Sin embargo, q uedan
ex cluidos de est e may orazgo la rent a de la cabeza de p echo de los
moros de la aljama de G uadalajara, as~ como la mart iniega, el p echo
de San Miguel, el servicio del mont azco, p enas y caloñas, escribanía
p ública, baño, p ort azgo, y ant ar y la casa de Daganzo con sus
heredades y rent as p orq ue est aban dest inados al may orazgo de su
hermano, don I ñigo Ló p ez de Mendoza.
4 6
c) - Así con ciert as p osesiones y Lugares, q ue t enían en el R eino
de T oledo, y la rent a del p an de los comunes de Molina y Mochales,
junt o con el p ort azgo de la villa de Molina, const it uy eron un
may orazgo a favor de su hijo don F ernando de Mendoza. 4 69
d> . Asimismo conformaron ot ro may orazgo con las casas may ores
de Madrid, las ot ras casas, heredades, viñas, molinos y p osesiones
en esa villa y su t ierra, la villa de Cobefla y los lugares de
F edrezuela, San Agust ín, Alcobendas, Barajas, F uent edueñas y Alameda
con sus vasallos, señorio, just icia ciñl y criminal, rent as, p echos,
derechos, t érminos, mont es, p rados, p ast os, dehesas, ex idos, aguas
corrient es, est ant es y manant es, p ara su hijo don J uan H urt ado de
Mendoza 47 0
Por últ imo, son bienes de est e may orazgo t ambién t odas las
heredades, p osesiones, casas, viñas, t ierras, molinos, huert as,
mont es, p rados y p ast os q ue disp onían en el lugar de Mochales, así
como el p ort azgo de Molina, las heredades y casas de Cast ilnuevo y
La Serna, t érminos de Molina, los lugares del Pobo y G uisema y t odas
las p osesiones y heredades q ue t enían en t ierra de Molina.
Don Diego H urt ado Mendoza, Almirant e de Cast illa, además del
mayorazgo que sus padres le habían otorgado, heredó los de sus
hermanos F ernando de Mendoza y J uan H urt ado de Mendoza, y a q ue
468 < G uadalajara, 1 3 de E nero era 1 4 1 8, año 1 380 >. A. H . N. O suna, Leg. 1 759 1 1 y Carp . 1 79, 1 9,
E nriq ue I I ot orgó un p rivilegio y confirmació n de est e may orazgo en Sant o Domingo de la Calzada, 1 5 de May o
era 1 4 1 8, año 1 380. Con p ost erioridad, J uan 1 t ambién confirmó esl. e may orazgo. ( T oledo, 1 0 de F ebrero era
1 4 1 8, año 1 380 ) . A. H . N. O suna, Leg. 1 759, 3, Carp . 1 4 , 1 0, Leg. 2 2 87, vol. 1 , F ol. 52 y Leg. 2 2 98, 2 1 -2 .
LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. ,. , T omo 1 , p p . 2 82 -2 8~
< G uadalajara, 1 4 de Noviembre era 1 4 1 4 , año 1 376 >. LE N. I eg. 1 759, í~ , Carp . 1 79, 2 0 y leg.
2 2 87, Vol. 1 , F ol. 51 -52 .
47 0 ( G uadalajara, 2 de May o era 1 4 2 0, año 1 382 > . A. H ,N. O suna, Leg. 1 761 ,1 y 1 í1 2 y Carp . 1 74 ,
2 .
471 < G uadalajara, 1 3 de E nero era 1 4 1 8, año 1 380 ) . A. H N. O suna, Leg. 1 873, 1 2 1 -3
2 09
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
murieron sin dejar descendencia. Así en su t est ament o est ableció q ue
ot orgaba a su hijo don G arcía, q ue debía cambiar su nombre p or el de
J uan H urt ado de Mendoza, las villas de H it a y Buit rago, el R eal de
Manzanares, la Casa de Mendoza y t odas las villas y lugares q ue t enía
en Alava y Vizcay a, los lugares de F ed:oezuela, San Agust ín, Colmenar,
Cardoso, E l Vado, Somosierra, R obregordo, Alcobendas y la t ercera
p art e de T amajó n. Así como sus casas p rincip ales en G uadalajara, q ue
est án en la collació n de Sant iago, con t odas las heredades y bienes
q ue t enían en esa villa y su t ierra, junt o con las casas may ores de
Madrid, en la collació n de San I sidro, así como ot ros bienes y
heredades en Segovia.
I gualment e le asigné a su hija doña Aldonza de Mendoza, duq uesa
de Arjona, la villa de Cogolludo con su cast illo y aldeas, Loranca
de T ajuña, el Pozo del Port illo, la heredad de T orralba, la villa de
T endilla, el lugar de Cobeña, las casas may ores de T oledo y la mit ad
del lugar de Noves, los lugares de Argecilla, Palazuelos,
R obredarcas, las casas y heredades de U t ande, E sp inosa, Membrillera,
Carrascosa y Cut anilla, el mont e y l~ eredad de T ejer, el molino de
Saelices, las casas y heredades < le Cast ilbíanco, T rijueq ue y
Manday ona. T ambién le ot orgó los bienes muebles de su madre, doña
María de Pecha, así como el ajua:~ y bienes de sus casas de
G uadalajara, Madrid y Buit rago, jun:o con el aljofar y la p lat a
dorada.
Asismismo est ip uló ent re sus mandas t est ament arias q ue su hija
doña E lvira de Mendoza t uviese la p osesió n de t odos los lugares,
vasallos, rent as, p echos y derechos de la Merindad de Liébana, junt o
con ot ros bienes muebles y ciert a cant idad de p lat a. Y q ue su hija
doña T eresa disfrut ase del señorio del lugar de Cobeña con su casa
fuert e, 1 50. 000 mrs y diversos objet os y bienes. Por últ imo, a su
hijo don I ñigo Ló p ez de Mendoza. le concedió el lugar de
T ordehumos 47 2
Si se recuerda la línea de suceE ió n est ablecida p ara don Diego
H urt ado de Mendoza, el may orazgo de su casa debería haber
corresp ondido en, p rimer lugar, a don F edro G onzález de Mendoza, hijo
del Almirant e y doña María de Cast illa, p ero como se sabe murió
siendo un niño.
4 73 Asimismo según el t est ament o de don niego t enía
q ue sucederle su hijo don G arcía, q ue p robablement e fuese el
p rimogénit o de doña Leonor de la Vecja y don Diego. 4 74 Sin embargo,
al fallecer cuando só lo cont aba siet e u ocho años det erminé q ue el
may orazgo de Mendoza recay ese en don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1
marq ués de Sant illana. Como q ueda con:st ancia en un codicilo ot orgado
( Segovia, 2 de Abril de 1 4 00 Y R Ail. Colecció n Salizar y Cast ro, N-1 2 , F ol. 1 2 1 -1 2 4 v. LAY NA
SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo 1 , PP. 2 98 -301 . AA. N. O suna, Leg. 1 762 ,
~ PE CH A, F . de. O p . cit . , p . 1 91 .
( Segovia, 2 de Abril de 1 4 00 Y R . A. H . Colecció n Sal3zar y Cast ro, N-1 2 , F ol. 1 2 1 -1 2 4 v. LAY NA
SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo 1 , Pp . 2 98-301 , A. H . N. O suna, t eg. 1 762 .
210
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) .
por don Diego Hurtado de Mendoza, tras el fallecimiento de su hijo
don García, y en el que instituye a don Iñigo como su heredero y
sucesor en el may orazgo de la casa de Mendoza, con t odas sus villas,
lugares y vasallos Y
5
Cuando en 1435 murió la duquesa de Arjona sin dejar descendencia
direct a, había const it uido una imp ort ant e fort una p at rimonial, q ue
p ront o suscit ó una confront ació n de int ereses ent re sus p osibles
herederos. Según las disp osiciones t est ament arias de doña Aldonza de
Mendoza su heredero universal era el Adelant ado Pedro Manriq ue, su
p rimo, siemp re y cuando cump liese :on las mandas y condiciones
est ablecidas p or la duq uesa. Sin embargo, al t iemp o de su
fallecimient o, se encargaba de la administ ració n de su casa don Diego
de Mendoza, q ue como result ado de la est recha relació n q ue mant enía
con don Diego Manriq ue, conde de T revirio, se ap oderaron de los bienes
muebles de la duq uesa y de la villa de Cogolludo y su fort aleza. Al
ent erarse de est os sucesos don I ñigo Ló p ez de Mendoza con gent es de
G uadalajara, H it a y J adraq ue cercó la mencionada villa. T al era la
gravedad de la sit uació n p lant eada q ue J uan I I envió a Cogolludo a
su J ust icia May or, don Pedro de St úñiga, y a dos alcaldes de su
cort e. Así don I ñigo Ló p ez de Mendoza acat ando las disp osciones
reales se ret iró a su villa de Buit rago y los alcaldes p rocedieron
a p oner orden en la villa. Además el monarca p ara p oner fin a est a
cont ienda det erminé q ue la villa y fort aleza de Cogolludo fuese p ara
don I ñigo y los demás lugares, villas y bienes del p at rimonio p ara
su legít imo heredero don Pedro Manriq ue, Adelant ado de Leó n, p adre
del conde de T reviño y p rimo-hermano de la duq uesa. 4 7’
Sin embargo, J . Cat alina G arcía asumiendo la int erp ret ació n q ue
hizo Luis Salazar y Cast ro acerca d~ una confirmació n real de la
concesió n q ue ot orgó el conde de Alba de Loranca y Cogolludo al duq ue
de Medinaceli, est ablece q ue est os ligares no fueron ent regados al
marq ués de Sant illana, sino q ue p asaron a la Corona y con
p ost erioridad J uan I I le hizo merced de ellos a don F ernando Alvarez
de T oledo. 4 ”
A p esar de la int ervenció n regia se p lant eé un lit igio ent re el
marq ués y el adelant ado q ue concluy ó con una aveniencia ent re ambas
p art es, así Diego Manriq ue, como heredero de su p adre, est ableció q ue
est aba disp uest o a renunciar a t odos los bienes de la herencia de
< 5 de May o de 1 4 04 ). A. H . N. O suna, t eg. 1 762 . LAY NI SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo 1 , p . 1 2 3.
~‘‘ PE CH A, F . le. O p . cit . , p . 1 93
~‘‘ CAT ALI NA J AR CÍ A, J . R elaciones. . ,, T omo. 4 2 , p . 2 7. E n la R . A. F . se conserva una cop ia de la
confirmació n del t ruect e est ablecido ent re el conde de Alba q ue ot orgaba la villa de Cogolludo y Loranca
al duq ue de Nedinacel: a cambio de G argant a de O lla y Pasaron. NlO , F ol. 32 2 v.
211
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
doña Aldonza de Mendoza a cambio de una justa compensación?’” A don
Diego le correspondía por no ser bienes vinculados al mayorazgo de
la casa de Mendoza las casas que tenía doña Aldonza en Guadalajara,
los bienes q ue la duq uesa t enía en Ledanca, Cogolludo y ciert os
lugares en el condado de Medinaceli, Valdealmendras en el obispado
de Sigúenza y en Cubas. Por estos bienes y como resultado del acuerdo
est ablecido don I ñigo le ot orgó sus lugares de Villoldo y R ioferrero
y 200.000 mrs por las casas de Guadalajara?”
E l 1 marq ués de Sant illana en su t est ament o est ableció q ue los
bienes del may orazgo de su casa fuesen p ara su hijo may or, don Diego
H urt ado de Mendoza y le ot orgó las villas de H it a y Buit rago, el
Condado de Manzanares, los lugares de Pedrezuela, San Agust ín,
Colmenar de la Sierra, E l Vado, CardosD, Somosierra, la t ercera p art e
de T amajén. Además de las casas may ores de G uadalajara, la bodega q ue
llaman del Almirant e, Valfermoso, la Casa de Mendoza con las
heredades de Alava y la villa de F oncea. Asimismo es p reciso señalar
q ue don I ñigo Ló p ez de Mendoza incorp oré a est e may orazgo la villa
de Saldaña con su fort aleza, vega, t ierras, vasallos, jurisdicció n,
rent as, p echos y derechos, en sust it ució n de la villa de Cobeña y los
lugares de Argecilla, Palazuelos, R obredarcas, el Pozo del Port illo,
600 fanegas de rent a anual en las Salinas de At ienza, Carrascosa,
Cut anilla, las heredades y rent as en t ierras y t érmino de At ienza y
F resno de T orot e. De igual modo la vf. lla de T orija con su fort aleza
sust it uy ó a la villa de Alcobendas y Las casas y heredamient os de la
villa de Madrid. Además p recisó q ue formaban p art e de est e may orazgo
la villa de Sant illana, y a q ue de ella p rovenía el t ít ulo de marq ués
y los bienes del may orazgo de la Vega.
Asimismo don I ñigo Ló p ez de Mendoza p ara evit ar q ue se
p rodujesen a su muert e lit igios acerca de su herencia, est ableció un
rep art o de aq uellos bienes, q ue no formaban p art e del may orazgo de
su casa. Por ello, ot orgó a don Pedro G onzález de Mendoza, obisp o de
Calahorra, los lugares de Monast erio y Camp illo con sus vasallos,
rent as, derechos, p echos, t érminDs, dist rit os, t errit orios,
jurisdicció n civil y criminal, alt a y baja, mero y mix t o imp erio, q ue
habían p ert enecido a doña Cat alina de F igueroa, su madre. E n enmienda
de los bienes q ue le corresp onden de su herencia a don I ñigo Ló p ez
de Mendoza, le concedió la villa de T endilla con los lugares de
F uent elviejo, Balconet e, R et uert a, Y élamos de Suso, Almuña,
Aranzueq ue y Meco con sus vasallos, rent as, p echos, derechos,
t érminos, t errit orios, jurisdicció n civil y criminal, alt a y baja,
mero y mix t o imp erio, con t oda la heredad de Monedero, q ue est á en
t érmino de la ciudad de G uadalajara. Por su p art e, a don Lorenzo
47 8 Así cada una de las p art es designaron a una p ersona { ara ap reciar los bienes y heredamient os,
p or p art e de don I ñigo Ló p ez de Nendoza, el maest re Abraham de ME dina, vecino de G uadalajara, y p or p art e
del Adelant ado J uan F ernández de T oledo, escribano de la Cámara del rey . Además se fijó como p lazo p ara
p roceder a est a t asació n hast a el día de San J uan de J unio de 1 4 4 3. ( T oro, 2 1 de F ebrero de 1 4 4 2 ) . A. H . N.
O suna, Leg. 1 84 0, 2 ~ .
( G uadalajara, 2 5 de F ebrero de 1 4 4 3 ). I bidem
212
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media < siglos XI V y XV)
Suárez de Figueroa le correspondieron la villa de Cobeña y Daganzo
con el p aso del mont azgo del ganado, vasallos, rent as y derechos. A
don Hurtado de Mendoza le asigno en compensación de la parte de la
herencia a que tenía derecho los lugares de Pioz, El Pozo con el paso
del montazgo del ganado, Serracines y Fresno de Torote con los
vasallos, p echos, rent as y derechos. Y p or últ imo, a don J uan de
Mendoza le asignó los lugares de Pala2 ;uelos, Argecilla, R obredarcas,
Cut anilla, Carrascosa, Ledanca, el Pot o del Port illo, 600 fanegas de
sal de rent a anual en las Salinas de At ienza y los ap aniaguados q ue
t iene en t ierras y t érmino de At ienza ~
Con p ost erioridad, don Diego H ux t ado de Mendoza, I I marq ués de
Santillana, y sus hermanos alcanzaron un acuerdo acerca de los bienes
que su padre les había dejado en herencia. De este modo acordaron que
don Diego les otorgaría 1.500 vasallos existentes en villas y lugares
de tierras de Guadalajara, así como 50.000 mrs a cada uno de sus
hermanos y en compensación de su legítima al marqués le correpondían
la villa de Beleña con su fort aleza í t ierra, así como el lugar de
Y unq uera con sus vasallos, t érmincs, rent as, p echos, derechos,
jurisdicció n civil y criminal, alt a y baja, mero y mix t o imp erio, la
villa de Saldaña con su fort aleza, t érminos, t errit orios y
jurisdicció n con los bienes y heredamient os de la Casa de la Vega,
la villa de Pot es, los lugares y t ierras de la Merindad de Liébana
y lugares de Camp o de Suso, así como t odos los objet os y bienes
muebles de su p adre.
4 ”
E l marq ués se comp romet ió a ot or;ar a su hermano Pedro G onzález
de Mendoza, obisp o de Calahorra,los J ugares de E l Pozo, F ioz con el
p aso del ganado4 82 , R et uert a y Y ~ lamos de Suso, q ue habían
p ert enecido a la jurisdicció n de la villa de G uadalajara, así como
San Agust ín y Pedrezuela, q ue est án en el obisp ado de Segovia. A su
hermano don I ñigo le corresp ondieron la villa de T endilla y los
lugares de F uent elviejo, Meco, Almaña y Aranzueq ue, q ue habían
p ert enecido al alfoz de G uadalajara. Don Lorenzo Suárez de F igueroa
recibió la villa de T orija, q ue est á en el arcedianazgo de
G uadalajara, y la de Cobeña, en el de Madrid. Asimismo a don J uan de
Mendoza le corresp ondieron los lugares de Colmenar de la Sierra, E l
Vado y Cardoso con sus alq uerias, en el arzobisp ado de T oledo, junt o
con Balconet e y 7. 000 mrs de juro le heredad. Y p or últ imo, don
H urt ado recibió los lugares de Palazuelos, Argecilla, Ledanca,
R obredarcas y Cut anilla, q ue est án en el obisp ado de Sigúenza, y
480 < G uadalajara, 8 de May o de 1 4 55 ). R AE . ColeccU n Salazar y Cast ro, M-lO , F ol. 1 59-1 64 v,
LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara,. . , T orno. I I , Pp . 31 6-32 4 , A. H . N. O suna, leg. 1 1 62 .
481 ( G uadalajara, 9 de May o de 1 4 58 ). A. H . N. O suna, Lfg. 1 84 0, 2 1 0 a.
482 Como don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1 marq ués de Sant illana, había ot orgado al concejo de
G uadalajara en enmienda de los p asos del ganado p or Pioz y Daganzo una concesió n anual de 2 00 ovejas y 1 . 500
mrs, se est ableció , q ue al corresp onder el lugar de Pioz a don Pedro G onzález de Mendoza, ést e debía
ent regar anua¿ment e 1 00 ovejas al concejo de G uadalajara. < G uadaLajara, 9 de May o de 1 4 58 > . A. H . N. O suna,
Leg. 1 84 0, 2 1 a.
213
La nobleza, fornas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
T amajó n, en el arzobisp ado de T oledo.
83
Como result ado de est a aveniencia. don Diego H urt ado de Mendoza,
I I marq ués de Sant illa, t uvo q ue solic:Lt ar a E nriq ue I V licencia p ara
p oder sacar de su may orazgo las villa 3 y lugares de T orija, Cobeña,
Pedrezuela, San Agust ín, Colmenar de la Sierra con sus alq uerias, E l
Vado, Cardoso, T amajó n con sus adeq añas, Palazuelos, Argecilla,
Ledanca, R obregordo, Cut anilla y F resno de T orot e, e int roducir en
su lugar la villa de Sant illana, la Caaa de la Vega con su may orazgo,
los lugares de los valles de las Ast urias de Sant illana y Camp o de
Suso con sus vasallos, t érminos, dist rit os, t errit orios, jurisdicció n
civil y criminal, mero y mix t o imp erio, rent as, p echos, derechos,
p enas y caloñas, y t odo lo p ert enecient e al señorio de est as villas
y lugares. ”
E n est a ép oca la divisió n de la fort una p at rimonial de la Casa
de Mendoza dio lugar a la const it ució n de diversos may orazgos:
1 . May orazgo de T endilla. -
Don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1 conde de T endilla, y su esp osa
doña E lvira Q uiñones const it uy eron, en 1 4 78, un may orazgo p ara
su hijo p rimogénit o don I ñigo Ló p ez de Mendoza con la villa de
T endilla, con sus vasallos, cast illo, fort aleza y huert a. Así
como con los lugares de Lo=anca, F uent elviejo, Almuña,
Aranzueq ue y Meco con sus vasallos, jurisdicciones, p echos,
derechos, t érminos, t errit orios y dist rit os de cada uno de
ellos, con la heredad y dehesa de Monedero y Sot orredondo, t ant o
lo q ue heredó de su p adre como lo q ue comp raron a don Luis
G onzález de T oledo. T ambién est ablecieron p or bienes de est e
may orazgo el molino de la Casca-¡ era con sus t ierras y p rados,
el molino q ue est á cerca de Loranca, así como el molino, bat án
y casa q ue t ienen en esa villa, las bodegas y vasijas de vino
y aceit e q ue t ienen en esas vil:. as y lugares, las t ercias q ue
t ienen en las rent as de los diezmos p or p rivilegio real en
dichas villas y lugares. J unt o con las casas q ue t ienen en la
ciudad de G uadalajara, así como las rent as de esa ciudad y su
t ierra y de Peñalver. Los diez ap aniaguados q ue heredó de su
madre en la ciudad de G uadalajara y su t ierra y la heredad de
( G uadalajara, 8 de May o de 1 4 58 1 . A. H ,N. O suna, Leg. 1 84 0, 2 1 1 ( a-c) . R AE . Colecció n Salazar
y Cast ro, N-lO , F ol. 96-98 y LAY NA SE R R ANO , F ilist onia de G uadal¿jj¡ j,. ~ ,, T omo I I , p . 334 .
484 E l marq ués se lo solicit ó al monarca en G uadalajara, E l 1 9 de J unio de 1 4 58, y el rey p or hacer
bien y merced ex imió a esos lugares de los vínculos del may orazgo acep t ó la incorp oració n de ot ras villas
y lugares en enmienda. ( U beda, 2 0 de agost o de 1 4 58 Y A. H . R . O ~ :una, Leg. 1 858, 2 5.
2 1 4
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media < siglos XI V y XV)
Cayde que pertenece al término de esa ciudad.
4”
Su hijo el II conde de Tertdilla incorporó al mayorazgo
anterior la villa de Mondéjar con sus vasallos, jurisdicción
civil y criminal y mero y mixto imperio y otros
heredamient os 48’
2. Mayorazgo de Coruña.-
Don Lorenzo Suárez de Mendoza, conde de Coruña y vizconde de
T orija, junt o a su esp osa doña I sabel de Borbó n const it uy eron
un may orazgo p ara su hijo p rimogénit o don Bernardino de Mendoza.
Así est ablecieron q ue además da la villa de Coruña y ot ras
villas, lugares y heredamient os q ue t enían en el obisp ado de
O sma, eran bienes de est e may orazgo: la villa de T orija con su
cast illo, fort aleza, just icia, jurisdicció n civil y criminal,
alt a y baja, mero y mix t o imp erio, rent as, p echos, derechos,
p ort azgos, escribanía, mart inieca, t ercias, el molino harinero
q ue llaman del Palomar en t érmino de la villa de H it a en el río
q ue p asa p or Casp ueñas, la villa de Daganzo con la just icia,
jurisdicció n, mero y mix t o imp erio, con el derecho del p aso del
ganado, así como el lugar de Sart a María de Almanzan, q ue est á
p ró x imo a Daganzo con las just icias, rent as, p echos y derechos.
T ambién se incorp oran la villa de Paredes y los lugares de
su t ierra: Barcones, Cercadillo, Bañuelos, R omanillos,
T orrevicent e, Sanq uillo, Las Casillas, Mazarovel, R ienda,
Solanillos, Cincovillas, T ordeli~ ábano, Morenglos, Madrigalejo,
R esp rinas, R esp rinillas, Miñosa, Alp edroches, H iges, Cañamares,
Alcolea, q ue est án en el obisp ado de Sigúenza cerca de la villa
de At ienza ex cep t o Sanq uillo q ue p ert enecía a la dió cesis de
O sma. Con su jurisdicció n, just icia civil y criminal, alt a y
baja, mero y mix t o imp erio, rent as, p echos, derechos, p ort azgos,
escribanías, p asos de ganado y t as t ercias de los diezmos q ue
t enían p or merced real de la villa de Paredes, los lugares de
su t ierra y Miedes, Camp insa-ralos, Condemios, Albendiego,
Cienmolinos, U jados, T orrubia y R et ort illo, q ue est án en el
obisp ado de Sigfienza.
Asimismo son asent ados en est e may orazgo 90. 000 mrs de juro
de los 1 03. 875 q ue p or merced real t ienen en ciert as rent as de
las alcabalas de la ciudad de G uadalajara y en lugares de su
t ierra: Peñalver, Alhó ndiga y Aihocén.
- 1 0. 000 mrs en las rent as de la carniceria de los judíos, el
carbó n y ferreros, el p eso, la madera y el most renco de la
ciudad de G uadalajara.
485 < G uadalajara, 2 0 de J ulio de 1 4 78> , A,H . N. O suna, t eg. 334 1 y R AE . Colecció n Salazar y Cast ro,
M-3, F ol. 78-91 v
466 < G ranada, 2 0 de F ebrero de 1 503 Y A,H . N, O suna, LE g. 334 1 .
215
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de coip ort amient o.
- 2 0. 000 mrs en la rent a de las alcabalas de ciert os lugares de
esta ciudad.
- 13.675 mrs situados en ciertas rentas de la ciudad de
Guadalajara.
- 54 . 000 mrs en ciert as rent as de las alcabalas de est a ciudad
y lugares de su tierra.
- 6.000 mrs en las alcabalas de la villa de Peñalver.
- 2 . 000 mrs en las alcabalas de la Alhó ndiga.
- 2 . 000 mrs en las alcabalas de Alhocén.
T ambíen q uedan vinculados a est e may orazgo los 80. 000 mrs de
juro cada año en las Salinas de At ienza p or merced real. Así
como las casas q ue t ienen en la ciudad de G uadalajara en la
parroquia de San Nicolás y los LOO apaniaguados que los reyes
le ot orgaron en la E ncomienda de Mohernando.
4 8’
3. Mayorazgo de Cenete.-
Don Fedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo, con parte
de su fort una p at rimonial, con facult ad de los R R CC, const it uy ó
un may orazgo p ara su hijo don R odrigo de Mendoza, marq ués de
Cenet e, en él q ue est aban incluidos ent re ot ros bienes: la villa
de J adraq ue con la fort aleza del Cid, los sex mos de Bornoba y
H enares, los lugares de J iruq ue, R obredarcas y Mat illas. J unt o
con sus casas en la ciudad de G uadalajara en la colació n de
Sant a María de la F uent e enfrenze de la iglesia con la huert a
y t odas sus p ert enencias. Así como 2 00. 000 mrs de juro de
heredad, q ue t enía p or merced real en las alcabalas de Sigúenza
y ot ros lugares rep art idos de est a forma:
- 4 0. 000 mrs en la rent a de las alcabalas de la ciudad de
Sigt enza, Bures y Pozancos.
- 35. 000 mrs en las alcabalas de los lugares y sex mos de
Bornoba, H enares, Duró n y R obraclarcas.
- 1 5. 000 mrs en la rent a de las alcabalas del sex mo de
Valdearriba, E l Camp o, Peregrina y la Cabrera.
- 70. 000 mrs en la rent a de Los diezmos y aduanas de los
obisp ados de Sigúenza, O sma y Calahorra.
487 ( G uadalajara, & de J unio de 1 4 81 ) . R Ail. Colecci&n Salazar y Cast ro, M-l, F ol. 1 56-1 63v y
M-4 0, F ol. 1 4 3-1 63.
2 1 6
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E lad Media < siglos XI V y XV) .
- 40.000 mrs en las Salinas de Azienzas.
4”
Al igual que habían hecho con anterioridad sus antepasados, don
Diego Hurtado de Mendoza, 1 duque del Infantado, en su testamento
estableció que dejaba como heredero del mayorazgo de su casa a su
hijo p rimogénit o, don I ñigo Ló p ez de Mendoza. Pero t ambién p reciso
el dest ino de algunas villas y lugare3 q ue no est aban vinculadas al
may orazgo, así a su hijo J uan de Mendoza le concedió las villas de
H eleña y Valfermoso de las Sogas. Asimismo p ara sus hijas doña Ana
y doña Beat riz reservó la villa de Y unq uera, p ero siendo usufruct aria
de la misma mient ras viviese su esp osa, doña I sabel E nríq uez.
Y p or últ imo, ot orgó a sus hijos don G arcía y don Ant onio p or
bienes p art ibles y divisibles la Merindad de Liébana y la villa de
Pot es con su casa fuert e, con la p osibilidad de p oderlas int ercambiar
con su hermano may or p or cualq uier villa q ue t uviese 1 50 vasallos y
1 50. 000 mrs de rent a. 4 8’
T ras la muert e del duq ue se p l¿int eó un debat e en t orno a la
villa de Y unq uera ent re don I ñigo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue del
I nfant ado, y doña I sabel E nríq uez, viuda de su p adre. Así don Pedro
G onzález de Mendoza, Cardenal de E sp aí’ia, act uando como juez árbit ro
elegido p or ambas p art es est ableció q ue la villa de Y unq uera la debía
p oseer doña I sabel durant e t oda su vida y a su muert e sería heredada
p or sus hijos. Sin embargo, el p relado señaló q ue si muert a doña
I sabel, don I ñigo q uisiese disfrut ar de la p osesió n de est a villa lo
p uede hacer, siemp re y cuando ent regne 2 . 000 florines p or la villa
y ot ra cant idad idént ica p or las arras de la duq uesa. Por últ imo, en
la sent encia se obliga al duq ue a ent regarle a doña I sabel 60. 000 mrs
en eq uivalencia de los frut os y rent as q ue se hubiese llevado de la
villa de Y unq uera desde el fallecimient o de su p adre hast a finales
de 1 4 79.
Además eran t ambién bienes de doña I sabel t odas las heredades
de Carabias y U t ande con sus vasallos, rent as, heredamient os, casas,
molinos, edificios, est anq ues, huert as, viñas, majuelos, sot os y
t ierras, así como t odos los bienes raices, muebles, oro, p lat a y
joy as q ue la duq uesa t enía en ese moment o. Sin embargo, resp ect o a
la heredad de F resno de Málaga q ue don Diego H urt ado de Mendoza en
su t est ament o se lo había ot orgado a su esp osa, la sent encia
488 ( Z aragoza, 5 de oct ubre de 1 4 92 >. AliN. O suna, Leg. 1 858, 8, Carp . 8, 1 1 , Leg. 1 760, 1 3, Leg.
2 2 2 5, 3 y Leg. 2 2 87, Vol, 1 , F ol. 59-60.
489 ( Monast erio de San Bart olomé de Lup iana, 1 4 de J unio de 1 4 75 > , R Ail, Colecció n Salazar y
Cast ro, M-1 4 , F ol. 91 -1 06v.
2 1 7
La nobleza, formas de organizacion y p aut as de comp ort amient o.
establece que sea para don Iñigo por ser bien de mayorazgo.
90
Aunque su padre les había otorgado la Merindad de Liébana y la
villa de Pot es, al no p oder sop ort ar :on su hacienda don G arcí Laso
de Mendoza y su hermano Ant onio de Meadoza los gast os derivados del
mant enimient o de est a merindad, acordaron ent regársela a su hermano
el duq ue a cambio de una just a comp ensació n. Como result ado de est a
aveniencia don Diego H urt ado de Mendoza se comp romet ió a ot orgar a
sus hermanos 300 vasallos sin fort aleza y 300. 000 mrs, además don
Ant onio recibiría 2 00. 000 t urs en dinero. 4 91
Al no p oder cump lir el duq ue del I nfant ado en los p lazos
est ablecidos la ent rega p romet ida a siL hermano G arcí Laso de Mendoza
de los 1 50 vasallos y 1 50. 000 t urs de rent a, le concedió en p ago de
los mismos su villa de Y unq uera, q ue est á cerca de la ciudad de
Guadalajara en el arzobispado de Toledo, que tiene 125 vasallos y
1 35. 000 rs de rent a anual, con sus rent as, p echos, derechos,
jurisdicciones, señorio, just icia civil y criminal, alt a y baja, mero
y mix t o imp erio, con t odos sus t érminos, abrevaderos, dehesas,
mont es, ríos, p rados, p ast os, aguas corrient es, est ant es y manant es,
con sus casas, heredamient os, viñas y t ierras de p an llevar q ue t enía
en est a villa y en las heredades de Maluq ue, Mejorada y Majanar. E n
cump limient o de los 2 5 vasallos q ue t alt aban le ot orgó 1 50. 000 mrs
y p ara comp let ar la rent a 1 5. 000 mrs ct e juro de heredad sit uados p or
merced real en las Salinas de At ienza. 4 ”
T ras el fallecimient o de don I ñ:Lgo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue
del I nfant ado, surgieron algunas diferencias ent re doña María de Luna
y sus hijos acerca del rep art o de su herencia. Por ello y act uando
don Bernardino Suárez de Mendoza, conde de Coruña como mediador se
alcanzó un acuerdo ent re ambas p art es. De est e modo don Diego H urt ado
de Mendoza, I I I duq ue del I nfant ado, como est aba obligado a p agar
todas las deudas que su padre había :ontraido para la construcción
de su p alacio y caballeriza en la ciudad de G uadalajara, en la
p arroq uia de Sant iago, est os inmuebles sean p ara él, así como las
casas de don Pedro G onzález de Mendo:~ a, Cardenal de E sp aña, y a q ue
así lo había est ablecido est e p reladc en su t est ament o. Asimismo le
p ert enecían a don Diego t odos lo bienes muebles, monedas y met ales,
q ue habían sido de su p adre, ex cep t o Lo q ue la duq uesa recibió de su
esp oso y lo q ue le corresp ondía en ccncep t o de dot e y arras.
Como el I I duq ue del I nfant ado nbía señalada q ue la p art e de
la legít ima q ue les corresp ondía a sus demás hijos: doña Brianda,
490 La sent encia ot orgada p or don Pedro G onzález de Mendoza, Cardenal de E sp aña, le concedía a don
I ñigo Ló p ez de Mendoza 2 0 días p ara ent regar a doña I sabel E nríq uez la villa de Y unq uera, las cant idades
señaladas y t odas las ecrit uras y facult ades reales referent es a ~ unq uera. < T oledo, 8 de J unio de 1 4 80
A. H . N. O suna, Leg. 1 84 0, 1 0.
( G uadalajara, 2 4 de E nero de 1 4 81 >. A,H ,N. O suna, 1 81 0, 1 71 .
492 ( G uadalajara, 2 6 de E nero de 1 4 91 >. A. H ,N. O suna, Leg. 1 81 0, 1 71
218
Nobleza Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media < siglos XIV y XV).
doña Francisca, don Alvaro y don Barnardino de Mendoza, estaba
señalada en la villa de Pot es, la Merindad de Liébana y en las villas
de Cant oria y Cart aloba, en el reino < le G ranada, p ero al haber sido
hip ot ecadas p ara q ue doña María de Luna recibiese un juro anual de
80. 000 mrs. Se est ablece q ue sus herederos reciban la p art e q ue les
corresp onde de la herencia su p adre en juros y censos q ue no
est uviesen incluidos en el may orazgo. Por últ imo, se p recisó q ue doña
María de Luna sep arase de est os bieres q ue les p ert enecían a sus
hijos de la legít ima p art e de la herencia de sus p adres 8. 000. 000 mrs
en cump limient o de la dot e de su hija doña F rancisca de Mendoza.
4 9’
Don Diego H urt ado de Mendoza, I I I duq ue del I nfant ado, obt uvo
licencia y facult ad real de doña J ua:~ ia p ara sacar de su may orazgo
763. 000 mrs de juro, q ue él había recibido del marq ués de Villena en
comp ensació n de t odos sus derechos sobre el condado de Sant iest eban,
sit uados en los p art idos de las ciudades de Cuenca y H uet e, T oledo,
T rujillo y el obisp ado de O sma. E l duq ue se comp romet ió sust it uirlos
p or la villa de Pot es y la Merindad de Liébana. 4 94
1 . 5. 5. E l mayorazgo de los conde-duques de Mcd naceli.-
Desde q ue E nriq ue I I le ot orgó e don Bernal Bearne el condado
de Medinaceli p ara recomp ensarle de los servicios p rest ados a su
causa, est e señorio p ermaneció vinculajo a est a familia. De est e modo
el 1 conde viendo q ue su mat rimonio con doña I sabel de la Cerda no
t enía sucesores con facult ad real le hizo donació n de est e condado
a su esp osa. 4 ” Sin embargo, el nacimient o de don G ast ó n de la Cerda
solucionó est os p roblemas sucesorios.
E l I I I conde de Medinaceli, don t uis de la Cerda, t rocó con don
F ernán Alvárez de T oledo los lugares de G argant a de O lla, Pasaró n y
T orremenga, q ue est án en el obisp ado de Plasencia, p or la villa de
CogoJ ft udo, su fort aleza, casas llanas, aldeas y t ierras, así como el
lugar de Loranca, q ue p ert enecían al arcedianazgo de G uadalajara y
q ue est aban p ró x imos a su condado de Medinaceli. Considerando don
Luis cue con est os bienes y su condadc p odía const it uir un may orazgo
p ara su hijo may or don G ast ó n de la Cerda solicit ó licencia a J uan
I I . De est e modo el monarca est imandó los buenos y leales servicios
q ue su p adre, don G ast ó n de la Cerda, le había hecho a su abuelo,
J uan :, y a su p adre, E nriq ue I T T , le ap robó est e may orazgo con las
G uadalajara, I i de Agost o de 1 500> . A. H ,N. O suna, Leg. 1 84 0, 3 a-b. LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria
de G uadalajara. ,. , T ono 1 1 PP. 355-356,
Sevilla, 2 4 dc Noviembre de 1 509> . A. H . N. O suna, Lec . 1 858, 8.
inriq ue I I a t ravés de un p rivilegio rodado ap rueba J a donació n de don Bernal del condado de
Medinaccli su esp osa en ci caso de no t ener hijos de ella. ( Burgos, 1 5 de Diciembre era 1 4 09, año 1 371 > .
A. H ,N. O suna t eg. 2 2 87, vol. 4 , fol. 2 5-2 8.
219
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
condiciones usuales en esta época?
9’ A partir de este momento
fueron señores de este mayorazgo hasta el final del reinado de los
Reyes Católicos don Gastón de la Cerda, IV conde de Medinaceli, don
Luis de la Cerda, 1 duq ue de Medinaceli, don J uan de la Cerda, I I
duq ue y don G ast ó n de la Cerda, I I I duq ue.
Además de est e may orazgo vinculado a la rama p rimogénit a de est e
linaje, ot ros miembros de est e linaj~ const it uy eron may orazgos con
sus villas de señorio, así don J uan de la Cerda, hijo del I I I conde
de Medinaceli, inst it uy ó un may orazgo p ara sus herederos y sucesores
con la villa de T orrecuadradaY ’ Sin embargo, su hijo don Ant onio
de la Cerda t rocó est a villa p or unos juros en la ciudad de T oledo
con el conde de Cifuentes.49’
Asimismo don Gastón de la Cerda, IV conde de Medinaceli, otorgó
a su hijo I ñigo Ló p ez de la Cerda cano bienes de su legít ima p art e
las villas y lugares de Miedes, Alvendiego, Condemios de Arriba y de
Abajo, Camp insábalos, Somolinos, U jados y T orrubia, q ue est án en el
obispado de Sigúenza, con sus vasallos, términos, distritos,
t errit orios, just icia civil y criminal, alt a y baja, mero y mix t o
imp erio, rent as, p echos y derechos.
( O lmedo, 2 3 de Sep t iembre de 1 4 38> , R Ail. Colecci¿n Salazar y Cast ro, M-9, F ol. 32 2 v-32 5.
‘‘ R Ail. Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol, 94 v-95. F acult ad de los R R CC a favor de don J uan
de la Cerda, p ara q ue p udiese const it uir may orazgo con la villa de T orrecuadrada a favor de su p rimogénit o,
don Ant onio. A. O . S, R . G . S. 2 8 de Marzo de 1 4 90, F ol. 6.
498 CAT ALI NA G AR CÍ A, J . R elaciones. . . , T omo p . 34 4 . y R Ail. Colecció n Salazar y Cast ro, B-4 6, F ol.
94 v-SS
~“ Según una cart a de don I ñigo Ló p ez de la Cerda, hijc de don G ast ó n de la Cerda y doña Leonor
de la Vega, en la q ue se da p or cont ent o y p agado de los bienes q ue le p ert enecían de la herencia de sus
p adres. < Medinaceli, 2 8 de Noviembre de 1 4 72 > . R ,A. H . Colecció n alazar y Cast ro, M-4 0, fol. 2 85-2 86.
220
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media < siglos XI V y XV) .
1 .6. TÍTULOS NOBILIARIOS.-
- Desde mediados del siglo XI V fije frecuent e q ue los monarcas
p romocionasen a los miembros de la nobleza con la concesió n de
t ít ulos nobiliarios. Por ello, la nobleza t rast amarist a q ue ocup ó
estas tierras también recibieron semejantes dignidades.
Cuando E nriq ue I I le ot orgó a don Bernal Bearne la villa de
Medinaceli y su t ierra, se la ot orgó con el rango de condado, siendo
este linaje el primero de esta comarca en recibir un título
nobiliario. Con p ost erioridad los R ey es Cat ó licos lo elevaron al
rango de ducado.
E l ascenso p olít ico, social y econó mico logrado p or la casa de
Silva en menos de un siglo responde entre otras razones a que los
sucesores de don Arias Gómez de Silva, hábiles políticos,
participaron en los acontecimientos más destacados del siglo XV y
prestaron valiosísimos servicios a la corona. Sin duda, una de las
manifestaciones más claras del prestigio y notoriedad alcanzados es
su inclusió n ent re la nobleza t it ulada, y a q ue J uan I I le ot orgó el
t it ulo de conde de Cifuent es a J uan ÉLe Silva I ,~ ” así en el p eríodo
de t iemp o est udiado fueron condes dor Alfonso de Silva, don J uan de
Silva T I y don F ernando de Silva.
Asimismo los Acuña, los ot ros miembros de la nobleza p ort uguesa
asentados en estas tierras y vinculados al círculo cortesano de Juan
I I t ambién alcanzaron la dignidad de nobleza t it ulada al concederles
el t ít ulo de condes de Buendía. Aunq ue algunas not icias señalan q ue
fue J uan I T q uien hizo merced de est ~ t ít ulo a don Pedro de Acuña,
su G uarda May or, p arece más p robable q ue se t rat e de una concesió n
5 00 T al y como se desp rende de una confirmació n de E nricue I V, q ue cont iene una cart a de J uan I I
en la q ue le ot orga el t ít ulo de conde de Cifuent es. ( T alavera, 2 3 de F ebrero de 1 4 56> . R Ail. Colecció n
Salazar y Cast ro, M-94 . E n el I t inerario de E nriq ue I V de Cast illa se est ablece q ue en Diciembre de 1 4 55
el rey concedió a don J uan de Silva 1 el t ít ulo de conde de Cifuent es según se cit a en la Bibliot eca
Conq uense, t omo I V, p . 51 9. T O R R E S F O NT E S. I t inerario de E nrioje I V de Cast illa, Murcia, 1 953, p . 50.
Asimismo en 1 4 54 cuando se reunieron las Cort es p ara jurar a don E nriq ue cono nuevo rey de Cast illa, ést e
le nombró a J uan de Silva conde de Cifuent es. Aunq ue est a fecha no es fiable p orq ue en un p rivilegio
ot orgado en Segovia el 2 de Abril de 1 4 55, en el q ue confirma la incorp oració n de Alava a la Corona
Cast ellana, don J uan de Silva ap arece en la columna de los confirmant es como alférez y no como conde. Y en
ot ro p rivilegio fechado en Có doba, el 6 de J unio de 1 4 55, q ue con Arma a don J uan Pacheco el marq uesado de
Villena, ut iliza el t ít ulo de conde. Por t ant o de est as not icia~ : se desp rende q ue ent re Abril y May o de
1 4 55, E nriq ue I V p udo conceder a don J uan de Silva el t ít ulo de conde de Cifuent es. SALAZ AR y CAST R O , U .
O p . cit . , p p . 2 4 1 -2 4 2 . Por su p art e, Z urit a señala q ue es p osible q ue J uan I I ant es de morir le concediese
a J uan de Silva I I est e t ít ulo, p ero q ue no disp usiese de él hast a q ue E nriq ue I V se lo confirmó , en ese
p arént esis de t iemp o señalado. I bidem, p . 2 4 2 . A la vist a de est os dat os es acep t able la hip ó t esis de
Z urit a, p uest o q ue la confirmació n de E nriq ue I V en 1 4 56, t iene incorp orada la concesió n de J uan I I del
t ít ulo de conde de Cifuent es a J uan de Silva 1 , aunq ue ést a ap arezca sin dat a. De lo q ue no hay duda es q ue
bien p or merced de E nriq ue I V o de su p adre, don J uan de Silva fie el 1 conde de Cifuent es.
221
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
de E nriq ue T V.
50’ Y a q ue cuando murió J uan T I ent re los miembros de
la nobleza y los p relados q ue fueron a rendirle jurament o y p leit o
homenaje al nuevo monarca figuraba dcn Pedro de Acuña como señor de
Buendía y no como conde. 5 02
Cuando fue p roclamado el infant e don Alfonso como rey de
Cast illa, acat ando los buenos y leales servicios q ue Pedro de Acuña,
su vasallo y de su consejo, le había hecho a él y a su p adre y p or
mediació n del arzobisp o de T oledo le hizo merced del t ít ulo de conde
de Buendía, p ara q ue est a dignidad q uedase vinculada al may orazgo de
su casa. 5” Siendo a p art ir de ent onces y hast a el final del reinado
de los R ey es Cat ó licos condes de Buendía: Lop e Vázq uez de Acuña, J uan
de Acuña, Pedro de Acuña y F adriq ue ct e Acuña.
Aunq ue la not oriedad y p rest igio de la casa de Mendoza son
reconocidos en Cast illa desde el advenimient o de los T rast ámara, no
accedieron a la nobleza t it ulada hast a q ue J uan T I , t ras la bat alla
de O lmedo, considerando “ la p ersona, est ado, linaje y la gran lealt ad
y prudencia de don Iñigo López de Mendoza, así como los muchos y
leales servicios que él y sus predecesores habían hecho a la corona
castellana, con el fin de ennoblecer, sublimar, y honrar su persona,
casa y est ado” , le ot orgó la dignidad de conde del R eal de Manzanares
y marq ués de Sant illana, p ara él, sus herederos y sucesores. 504
Asimismo los Reyes Católicos estimando los grandes y señalados
servicios que don Diego Hurtado de Mendoza, TI marqués de Santillana,
les había hecho a ellos y a sus p rogenit ores, “ arriesgando su vida
p or seguir su causa frent e al rey de Port ugal” , así como p ara
comp ensar su imp ort ant e ap ort ació n de hombres en est a cont ienda, le
ot orgaron el t ít ulo de duq ue del I nfant ado. 505
Como venía siendo frecuent e desde mediados del siglo XI V y sobre
t odo durant e los reinados de J uan I T y E nriq ue I V p roliferaron las
concesiones de t ít ulos nobiliarios, Áiast a el p unt o q ue se llegaron
a ot orgar a los p rimogénit os de los linajes, siendo el p rimero el q ue
recay ó en la casa de Mendoza. Así en 1 4 60, con ocasió n del mat rimonio
~ SALAZ AR Y ME NDO Z A, O p . cit . , p . 1 4 4 .
5 02 E n Valladolid, el 2 3 de J ulio de 1 4 53, murió J uan I T comenzando a gobernar su hijo E nriq ue I V,
así como venía siendo habit ual los nobles y p relados del reino le rindieron p leit o homenaje y jurament o como
nuevo rey , ent re est os se encont raban Alfonso Carrillo, arzobisp o de T oledo, y su hermano Pedro de Acuña,
señor de T ariego y Buendia. VALE R A, D. Cró nica de E nrioue I V, p . 6. Asimismo Salazar de Mendoza est ablece
q ue E nriq ue I V ot orgó a Pedro de Acuña la dignidad de conde de luendia. SALAZ AR DE ME NDO Z A, O p . cit . , p .
1 02 .
~ < R eal cerca de Arévalo, 8 de J unio de 1 4 65) . R Ail. Cc’lecció n Salazar y Cast ro, M-4 5, F ol. 1 37-
1 37v y M-92 , F ol. 2 66-2 66v. MO R ALE S MU NI Z , M. D. Alfonso de Avila, rey de Cast illa, Avila, 1 988, p . 2 83.
5 04 < Burgos, 8 de Agost o de 1 4 4 5) . R Ail. Colecció n Salazar y Cast ro, M-92 , F ol. 2 95v-2 97.
( R eal sobre T oro, 2 2 de J ulio de 1 4 75) . AlE N. O suna, Leg. 1 730, 61 y Leg. 2 2 2 5, 37.
222
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
entre don Beltrán de la Cueva y doña Mencia de Mendoza, hija del 1
duque del Infantado, Enrique IV le otorgó a don Iñigo López de
Mendoza, su heredero, el título de conde de Saldaña, para que a
partir de entonces todos los primogénitos de esta casa se titulasen
— 506
asi.
Además de estas dignidades otorgcdas a los titulares del linaje,
es preciso señalar que otros miembros de esta familia fueron también
ennoblecidos y honrados por los monarcas con la concesión de títulos
nobiliarios. De este modo Enrique TV nombró a don Iñigo López de
Mendoza, hijo segundo del 1 marq ués de Sant illana, conde de T endilla,
y a su hermano Lorenzo Suárez de Figueroa, conde de Coruña y vizconde
de Torija. Asimismo los Reyes Católicos concedieron a don Rodrigo de
Mendoza, hijo legit imado del cardenal don Pedro G onzález de Mendoza,
el estado de Cenete con rango de marquesado y la dignidad de conde
del Cid, cuando le apadrinaron en su matrimonio con doña Leonor de
la Cerda, hija del duque de Medinaceii.
Por últ imo, bast e señalar q ue desde q ue E nriq ue I I t ras su
p roclamació n como rey de Cast illa, p rocedió a la reconst rucció n de
la nobleza otorgando título nobiliarLos y señorios a los capitanes
extranjeros, que habían secundado su causa, don Bernal Bearne fue
conde de Medinaceli, sucediéndole en su estado y dignidad: Gastón de
la Cerda 1, Luis de la Cerda T y Gastón de la Cerda II, ya que por
merced de los Reyes Católicos don Luis de la Cerda fue elevado a la
dignidad de duque de Medinaceli, disfrutando de este título también
don J uan de la Cerda T I . Asimismo y como había sucedido en la casa
de Mendoza con el fin de acrecent ar la consideració n de est os linajes
ot orgaron el t it ulo de marq ués de Cogolludo a los p rimogénit os de
est e linaje, siendo el 1 marq ués don Luis de la Cerda, hijo del I I
duque.”’
506 La fecha del Privilegio R odado y Confirmació n de est a merced es del 2 9 de E nero de 1 4 63. PE CE A,
E . de. O p . cit . , p . 1 38 y G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I I I , p . 1 99.
~ G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I I I , p . 1 86 y R Ail. Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol.
92 . J uan I I acat ando los muchos y buenos servicios q ue don G ast ¿n de la Cerda I I , su vasallo, hijo may or
legít imo de Luis de la Cerda, le había hecho le concedió el t ít ulo de conde de Medinaceli p ara t oda su vida,
t al y como lo había ost ent ado su p adre. < Aranda, 1 6 de Agost o de ¡ 4 4 1 > . A. D. M. Sec. H ist ó rica, Caja 2 36R .
PAR DO R O DR íG U E Z , M. L. E l condado de Medinacelí. . ., Doc. 2 03, p p . 1 69-4 1 0.
223
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2. LA CÉLULA CONYUGAL.-
Además de la estructura familiar extensa que es el linaje, es
necesario contemplar, dentro de esa realidad, la de unidad conyugal.
Entre la nobleza, el matrimonio es la institución que legitima a sus
hijos y les permite trasmitir los privilegios jurídicos que les
define como grup o social.
508
La alianza ha sido considerada como el esq uema esencial p ara la
reproducción. Sin embargo, en estos enlaces matrimoniales de la
nobleza, el individuo no elige libremente con que linaje
emparentarse, ya que las apetencias personales no son elementos
dert erminant es dent ro del funcionamient o de las relaciones de
parentesco establecidas por este grupo social.50’
s~” Para abordar t odos los asp ect os relat ivos a la p olit iea mat rimonial de est os linajes, así como
ot ras consideraciones al resp et o se han ut ilizado como mét odos d’~ análisis los ap ort ados p or MC. G E R BE T
y p or MC, Q U I NT ANI LLA R ASO ,
509 G U E R R E AU -J ALABE R T , A. ‘Sobre est ruct uras de p arent es:o en la E urop a medieval” , p . 64 , 66-67,
78. Publicado junt o a ot ros t rabajos en el libro t it ulado A! jgLjarnilia. sex ualidad, Barcelona, 1 984 .
224
Nobleza y Setorios en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Ed~Ld Media < siglos XIV y XV).
2. LA CÉLULA CONYUGAL.-
2.1. La incidencia del matrimonioy el celibatoen estos linajes.
2.2. Políticamatrimonial.-
2.2.1. Estrategias matrimoniales de la nobleza local hasta el
advenimientode los Trastámara.
2.2.2. Estrategias matrimoniales de la nobleza bajo la dinastía
Trastámara.
a. La política matrimonial de la Casa de Silva.
b. Política matrimonial de los Acuña.
c . Estrategias matrimonialesch los Mendoza.
d. La política matrimonial de los conde-duques de
Medinaceil.
2.3. Contratos y capitulaciones.
2.4. Dotes y arras.-
2.4.1. Dotes y arras entre la nobleza cortesana.
2.4.2. Composiciónde lasdotes y arras de laalta nobleza.
2.5. Desposorios y nupcias.
2.6. Niveles de fecundidad.-
2.6.1 . Hijos legítimos.
2 . 6. 2 . Bastardosy legitimados.
2.7. Situaciones en la sólida estructura familiar nobiliaria.-
2.7.1. Capacidades y limitaciones dc la mujeren el grupo nobiliario.
a. Protagonismode la mujer en el senodel linaje.
b. La presencia de la mujernoble en la sociedad.
225
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2 . 7. 2 . Ancianos, solteros y niños.-
a. Ancianos.
b. Solteros.
e. Niños.
2.8. Otros vínculos de parentesco.-
2.8.1. Los criados.
2.8.2. Confederaciones nobiliarias.
226
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E ~ ad Media ( siglos XI V y XV) .
2 . 1 . LA INCIDENCIA DEL MATRIMONIO Y EL CELIBATOEN ESTOS LINAJES.-
La práctica del matrimonio en la sociedad cristiana fue tal que
llegó a dividir a sus miembros en dos grupos diferenciados: los
clérigos, q ue p or razó n de su est ado eran célibes, y los laicos, q ue
no podían renunciar al matrimonio, ya que estaban obligados a
p erp et uar la humanidad.
51 0 Por ello, ent re la nobleza el celibat o
laico fue rarísimo, t eniendo may or incidencia el eclesiást ico, p uest o
q ue p ara sus miembros est aban reservadis los más alt os p uest os de la
jerarquía eclesiástica.51’ Entre los linajes que son objeto de este
estudio destacaron algunos prelados Como: don Alfonso Carrillo de
Acuña, arzobispo de Toledo; don Pedro González de Mendoza, cardenal
de España; Pedro Fernández de Pecha, fundador de la orden de San
Jerónimo en Castilla, así como prior d?l monasterio de San Bartolomé
de Lup iana; su hermano Alonso de Peclia, q ue llegó a ser obisp o de
J aén; Pedro de Silva, hermano del 1 cor. de de Cifuent es q ue fue obisp o
de Lugo y O rense; así como don Diego H urt ado de Mendoza, hijo del 1
conde de Tendilla, que destacó por ser obispo de Palencia, arzobispo
de Sevilla y cardenal de Santa Sabina. 512
Igualmente fue frecuente no sólc’ que dos hermanas entrasen a
formar p art e de la comunidad de un mismo monast erio o convent o, sino
que éstas fuesen las fundadoras, las prioras o abadesas de los
mismos. 51 3 E st os usos y cost umbres habit uales ent re la nobleza
t ambién cuent an con t est imonios en est os linajes: Doña María de
Silva, hija del I T conde de Cifuent es, además de fundar el monast erio
de la Sant a Madre de Dios de la orden de Sant o Domingo, en la ciudad
de Toledo, fue su superiora perpetua. En este mismo convento
p rofesaron como mojas, doña Leonor de Silva, hermana de doña María,
y doña Cat alina de Mendoza, hija de Pedro H urt ado de Mendoza,
adelant ado de Cazorla. Por su p art e, loña I sabel de Silva, sobrina
de doña María y doña Leonor, t omó el hábit o de beat a de San
F rancisco, y doña I nés de Acuña, hija de Lop e Vázq uez de Acuña, duq ue
de H uet e, fue p riora del monast erio de Sant o Domingo el R eal de
Madrid. 51 4 Por últ imo y p ara concluir, doña Brianda de Mendoza, hija
del I I duq ue del I nfant ado, fundó el monast erio de la Piedad en la
villa de G uadalajara, siendo ella su p riora y est ableciendo ent re las
condiciones fundacionales del mismo q ue, las mujeres de su linaje q ue
510 G U E R R E AU -J ALABE R T , A. O p . cit . , p . 73. T ambién sobre la t ranscendencia ~ elmat rimonio ent re la
nobleza realizan imp ort ant es reflex iones en su t rabajo BE CE I R O , 1 CÓ R DO BA, R . Parent esco, ooder. . ., p p .
1 2 5-1 2 8.
5 1 1 G E R BE T , M. C. La noblesse. , . , p . 1 64 , 1 66.
5 1 2 Ver las hist orias genealó gicas de est os linajes q ue p aeceden el p resent e cap ít ulo.
~ G E R BE T , M. C. La noblesse. . . , p . 1 66.
5 1 4 T al y como ha q uedado const ancia de ello en las genealogías de est os linajes.
227
La nobleza, formas de organizaci6n y p aut as de comp ort amient o
q uisiesen ingresar en el mismo ent regasen en dot e 500 ducados.
51 5
A p esar de est os ejemp los, la gran p reocup ació n ex ist ent e ent re
la nobleza p or asegurar la cont inuidad bioló gica de sus linajes,
det erminó q ue la may oría de sus hLjos se casasen, aunq ue est a
multiplicación de enlaces pudiese poner en peligro el patrimonio
familiar. Además de est as razones de p erp et uidad familiar, el
mat rimonio sup onía p ara la p areja un grado de aut onomía con resp ect o
al linaje, y a q ue a lo largo del siglo XV se fue imp oniendo la
t endencia de ot orgar como dot e a las hijas la p art e q ue les
corresp ondía de su legít ima en la herencia de sus p adres. Asimismo
los p adres del cont ray ent e solían ot orgarle una casa p ara q ue
est ableciesen su residencia o una vil La de su señorio u ot ros bienes
p ara su mant enimient o. Por su p art e, la esp osa ap ort aba al mat rimonio
t odo lo necesario p ara acondicionar la casa, q ue forma p art e del
ajuar, q ue sup one un cuart o de la dot e. ” ’
Dada la imp ort ancia q ue ent re la nobleza t uvo el mat rimonio, nos
p lant eamos ahora conocer la incidencia q ue ést e t uvo ent re los
miembros de est os linajes. Si bien, como p ara ot ros asp ect os de est e
est udio, las fuent es document ales sup onen un obst áculo p or su
brevedad e irregulidad p ara algunDs linajes y los result ados
obt enidos p ueden result ar dist orsionados, creíamos q ue era
esp ecialment e int eresant e p rofundizar en asp ect os t ales como el
índice de nup cialidad, la incidencia del celibat o laico y
eclesiást ico en est os linajes, así como la may or o menor frecuencia
de las segundas nup cias, p ara conocer mejor los usos y cost umbres de
la nobleza cast ellana bajomedieval.
Aunq ue las not icias con q ue cont amos p ara el est udio de los
linajes de caballeros, q ue conformaron el p anorama nobiliario del
siglo XI V en est a comarca, no son t an ex p lícit as, ni abundant es como
p ara la nobleza t it ulada, a t ravés de sus hist orias genealó gicas
hemos p odido obt ener algunas conclusiones. Como venía siendo
frecuent e en la ép oca y con el fin de asegurar la t ransmisió n de su
p at rimonio y la cont inuidad del linaje, los p rimogénit os de est as
familias siemp re se casaron. Sin embargo, la p resencia del celibat o
religioso ent re los Pecha det erminó el p lant eamient o en est e linaje
de una est rat egia mat rimonial só lida p ara sus hijas. Puest o q ue don
Pedro F ernández de Pecha renunci5 a t odos sus derechos de
p rimogenit ura, q ue no recay eron en su siguient e hermano varó n, Alonso
de Pecha, y a q ue ést e t ambién op t ó p or la vida eclesiást ica. De est e
modo sus hermanas, p rimero María de Pecha al casarse con don Pedro
G onzález de Mendoza y luego, definit ivament e su hermana doña May or
F ernández de Pecha al casarse con el señor de Beleña buscaron la
NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . cii. , p .
~‘‘ E st as consideraciones son fundament ales p ara conocer La imp ort ancia q ue ent re est e grup o social
t uvo el mat rimonio. G E R BE T , MC. ~ p p . 1 66-1 68.
2 2 8
Nobleza y Se5oríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV)
cont inuidad de su linaje.
51 ’ De igual modo la muert e sin un heredero
varó n de don I ñigo Ló p ez de O rozco, :io solo det erminó la p art ició n
de su p at rimonio ent re sus hijas, sino q ue ést as cont rajeron
mat rimonio con el fin de evit ar La ex t inció n de su linaje. 51 8
Asimismo doña E lvira Alfonso de Biedma, señora de Mondéjar, t uvo q ue
casarse p ara asegurar la cont inuidad de su familia. 51 9
E n definit iva, t ant o p ara est os Linajes de caballeros como p ara
la nobleza t it ulada, el dep osit ario del p at rimonio familiar t enía q ue
casarse si q uería garant izar la cont inuidad de su linaje, result ando
muy anó mala la sit uació n p lant eada ert re los F echa.
E nt re la nobleza t it ulada los indices de nup cialidad son muy
elevados y el celibat o ex ist ent e, casi siemp re fue eclesiást ico. Para
p oder observar con may or p recisió n est as generalidades en los linajes
q ue nos ocup an, hemos p rocedido a rea. . n. zar un análisis p ormenorizado
linaje p or linaje considerando los siguient es asp ect os: p orcent aje
de mat rimonio ent re los varones y las mujeres, celibat o eclesiást ico
y laico, así como la incidencia de las segundas nup cias.
A t ravés del est udio det allado de cada una de las generaciones,
q ue fueron conformando la casa de SiLva, hemos p odido comp robar lo
siguiente: Del matrimonio entre Arias Gómez de Silva y doña Urraca
T enorio nacieron t res hijos y t odos :3e casaron, mient ras q ue en el
caso de los nacidos de la unió n ent re ~ lfonso T enorio de Silva y doña
G uiomar Meneses y a no ex ist e un í00~ en el índice de nup cialidad,
p uest o q ue el p rimogénit o, don Pedro de Silva, renunció al may orazgo
de su casa p ara dedicarse a la vida eclesiást ica. De los dos hijos
habidos en el mat rimonio ent re don J uan de Silva 1 y doña Leonor de
Acuña só lo el p rimogénit o se casó , y a q ue su hermana murió siendo
niña. Por su p art e, de los t res hijos nacidos de su segundo
mat rimonio con doña I nés R ibera ex ist e const ancia del mat rimonio de
dos de ellos, mient ras q ue no hay not icias al resp ect o q ue nos
p ermit an afirmar q ue don Pedro de Silva no fuese celibe.
E l T I conde de Cifuent es t ambiln cont rajo mat rimonio en dos
ocasiones, p ero el indice de nup cialidad de los hijos q ue t uvo con
doña T sabel de Cast añeda es bast ant e t ajo, y a q ue de los varones só lo
hay const ancia del mat rimonio de los dos may ores, mient ras q ue don
Alfonso, don Lop e y don Pedro debieron p ermanecer solt eros, así como
sus hijas doña Leonor y doña María q ue p rofesaron como monjas. Y la
sit uació n no cambia mucho con resp ecl:o a los hijos q ue nacieron de
su mat rimonio con doña Beat riz Pacheco, y a q ue só lo p odemos confirnar
el mat rimonio del p rimogénit o dor Luis de Silva y Pacheco,
desconociendo lo q ue sucedió con don J uan y doña Ana.
~‘‘ Ver el est udio genealó gico sobre est a familia.
““ T al y como q uedo p recisado en la hist oria genealó gica de la Casa de O rozco,
‘‘‘ E st e asp ect o y a ha sido considerado al abordar el est udio est os linajes.
229
La nobleza, t onas de organizació n y p aut as de coip ort amient o.
E st a sit uació n es similar a la obuervada ent re los descendient es
de don Juan de Silva II y doña Cata.nna de Toledo, ya que de los
cinco hijos que tuvieron sólo dos se casaron, don Fernando y doña
María, muriendo solteros don Alfonso y don Juan, y profesando como
monja doña Tsabel. No sucedió lo mismo con los hijos del III conde
de Cifuent es q ue los dos cont rajeron mat rimonio.
52 0
E n nuest ra ap rox imació n p ara conocer el índice de nup cialidad
de la casa de Silva hemos obser’ndo q ue de los 2 6 miembros
est udiados: cuat ro se dedicaron a la vida eclesiást ica, ocho
p ermanecieron solt eros o si se casaron no ex ist e const ancia de ello.
Por t ant o, el índice de nup cialidad urdendo varones y mujeres es de
un 4 6. 1 5% y si p rocedemos a una sep aració n en razó n del sex o
obt enemos los siguient es result ados: de 1 8 varones est udiados 8
p ermanecieron solt eros q ue sup one un 4 4 . 4 4 % y t an só lo se p uede
confirmar q ue uno de ellos fuese religioso. E n cuant o a las mujeres
de est e linaje se p uede señalar q ue de las 1 0 q ue han sido analizadas
cuat ro p ermanecieron solt eras y con t oda seguridad sabemos q ue t res
de ellas p rofesaron como monjas, p or t ant o t enemos un índice de
nup cialidad femenino de un 4 0% .
Así en comp aració n con los dat os ap ort ados p ara la nobleza
cordobesa q ue se est ablecía p ara los varones en un 80% y p ara las
mujeres en un 86. 8% y q ue eran considerados como muy alt os, el índice
de nup ciW ~ idad en la casa de Silva se encuent ra en un nivel
Cont inuando con est e est udio de la may or o menor frecuencia de
los mat ry t onio ent re la nobleza t it ulada de est a comarca, hemos
analizado t ambién a los condes de Buendía y a los descendient es de
don Lop e Vázq uez de Acuña, duq ue de H uet e. Así hemos p odido comp robar
q ue del rat rimonio de don Lop e Vá2 q uez de Acuña y doña T eresa
Carrillo de Albornoz t odos sus hijos varones se casaron a ex cep ció n
de don AJ Áonso Carrillo, q ue fue arzobisp o, y su única hija, doña
Leonor de Acuña t ambién cont rajo mat r:monio. E n el caso de los hijos
del 1 conde de Buendía dos de ellos se casaron p ermaneciendo los
ot ros dos al p arecer solt eros, p elo sus dos hijas cont rajeron
mat rimonic. Por lo q ue resp ect a a la descendencia de don Lop e Vázq uez
de Acuña I T conde de Buendía, t odos sus hijos se casaron. Las
not icias nc son t an p recisas p ara los hijos de don F adriq ue de Acuña,
y a q ue si sabemos q ue su hijo y sucesor se casó , p ero desconocemos
lo q ue sucedió con su hermana. Por su p art e, se p uede señalar q ue de
los hijos habidos del mat rimonio ent re don Lop e Vázq uez de Acuña,
duq ue de E -iuet e, y doña María de Mendoza se casaron t odos ex cep t o el
p rimogénit o, don Alfonso Carrillo, q ue se dedicó a la vida
eclesiást :ca y renunció a t odos sus derechos sobre el may orazgo de
su casa a % vor de su hermano, y doña I nés de Acuña, q ue p rofesó como
S2~ Ver h=5::ri¿ genealó gica de la casa de Silva.
52: Se har =:=i::ado cono dat os comp arat ivos los ap ort ados p or Q U I NT ANI LLA R ASO , MC. “ E st ruct uras
sociales y t amilia:~ s. . . ‘, p . 34 2 .
2 30
Nobleza y Sefiorios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media ( siglos XI V y XV) .
monja. 5 22
Atendiendo a estos datos extrai’Ios del estudio genealógico de
esta familia podemos establecer que de un total de 26 miembros
considerados, cont rajeron mat rimonio 2 1 , p or lo q ue el índice de
nup cialidad en est e linaje es muy ele-,ado, y a q ue alcanza 80. 76% . Si
est imamos est e p arámet ro só lo p ara los varones, t enemos q ue de 1 5
varones considerados p ermanecieron solt eros 4 y además t enemos
const ancia de q ue dos de ellos fueron eclesiást icos, y a q ue se
t rat an del arzobisp o Carrillo y de su sobrino Alfonso Carrillo,
p rot onot ario ap ost ó lico, y de los ot ros dos no p odemos señalar nada
al resp ect o. T odo ello nos indica q ue el p orcent aje de varones
casados en est e linaje es del 73. 33% . Por su p art e, el est udio
efect uado ent re las once mujeres q ue han sido est imadas, nos indica
q ue t an só lo de una de ellas no t enernos not icias p recisas sobre su
condició n de mujer casada, p ero si p odemos afirmar q ue doña T nés de
Acuña, hija del duq ue de H uet e, fue nonja. Por t ant o, el índice de
nup cialidad femenino, en est a familia, es muy alt o del 81 . 81 % .
Sin duda, los valores obt enidos ent re los miembros de est e
linaje se ap rox iman más a los señalaÉLos p ara la nobleza cordobesa y
p ueden ser considerados como alt ísimos.
La comp lejidad q ue ofrece el est udio de la casa de Mendoza
habida cuent a de la p rofusió n de ramas secundarias, q ue no p ueden ser
ex cluidas p or su imp ort ancia en est a comarca, det erminó q ue se
p rocediese al análisis de su nup cialidad de una forma
individualizada. Así p rimero nos ocup aremos de los duq ues del
I nfant ado y sus p redecesores, p ara p rest ar luego at enció n a los
condes de T endilla y p or últ imo, a los de Coruña.
At endiendo a est as consideracio:n. es p odemos est ablecer q ue los
dos hijos nacidos del mat rimonio ent re don G onzalo Y áñez de Mendoza
y doña J uana de O rozco cont rajeron mat rimonio. Cont inuando observamos
q ue de los cuat ro hijos varones de don Pedro G onzález de Mendoza y
doña Aldonza de Ay ala don Diego y don I ñigo se casaron, mient ras q ue
don J uan y don F ernando murieron solt eros. Sin embargo, sus cuat ro
hijas doña J uana, doña Mencia, doña ALdonza y doña María cont rajeron
t odas mat rimonio.
Del p rimer mat rimonio de don Dieco H urt ado de Mendoza, almirant e
de Cast illa, con doña María de Cast illa nacieron dos hijos, p ero só lo
doña Aldonza cont rajo mat rimonio, y a q ue su hermano don Pedro murió
siendo t odavía un niño. Asimismo los cuat ro hijos q ue t uvo con su
segunda esp osa, doña Leonor de la Ve;a, t ant o los hombres como las
mujeres se casaron.
De t odos los hijos nacidos de) mat rimonio del T marq ués de
Sant illana con doña Cat alina Suárez de F igueroa, t an solo uno
p ermaneció celibe, don Pedro G onzález de Mendoza, y a q ue fue
522 Ver el est udio genealó gico sobre los Carrillo de Acuña,
231
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
cardenal. Al igual que había sucedido en la generación anterior, la
mayoría de los hijos de don Diego Hurtado de Mendoza, 1 duque del
Infantado, contrajeron matrimonio a excepción de Garcí Laso de
Mendoza por dedicarse a la vida eclesiástica y don Antonio de
Mendoza, que murió soltero y sin sucesión.
Sin embargo, el índice de nupcialidad entre los hijos de don
Iñigo López de Mendoza y doña María de Luna, II duques del Tnfantado
descendió , y a q ue de los cinco hijos q ue t uvieron dos op t aron p or la
vida religiosa, doña Brianda q ue p rofesó como monja y don Bernardino,
q ue fue arcediano. E n la siguient e generació n el índice se recup era,
p uest o q ue los t res hijos de don Diago H urt ado de Mendoza y doña
María Piment el op t aron p or el mat rimonio.
Por t ant o, de t odo lo ex p uest o se p uede est ablecer q ue de un
t ot al de 4 4 miembros de est e linaje p ermanecieron solt eros seis,
dedicándose a la vida religiosa cuat ro, de lo q ue se deduce q ue el
mat rimonio gozó de gran p redicament o, con un índice del 86. 36% . Si
p rocedemos a realizar un est udio, ccmo en los linajes ant eriores,
considerando los varones p or un lado y las mujeres p or ot ro, t enemos
los siguient es result ados. De un t ot al de 2 5 hombres est udiados
p ermanecieron celibes cinco, t res de ellos p or ser eclesiást icos, de
lo q ue obt enemos un p orcent aje muy alizo de nup cialidad de un 80% . E n
cuant o a las mujeres, se p uede p recisar q ue t an só lo una de las 1 9
q ue se han considerado p ermaneció solt era, y a q ue p rofesó como monja,
p or lo q ue nos encont ramos con un índice de nup cialidad elevadísimo
del 94 . 73% .
E n definit iva, la p olít ica mat rit iLonial de est e linaje es similar
al est ablecido p or la alt a nobleza en ot ras comarcas, y a q ue a t ravés
de est as alianzas conseguían consolidar ot ros vínculos de gran
imp ort ancia p ara el p rest igio y not oriedad del linaje.
Considerando el marco cronoló gico fijado p ara est a
invest igació n, só lo hemos abordado en est e est udio de la nup cialidad
ent re la nobleza t it ulada las dos p rimeras generaciones, t ant o de los
condes de T endilla como de Coruña. As=hemos p odido const at ar q ue de
cinco hijos habido de la unió n ent re don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1
conde de T endilla, y doña María de T oLedo, se casaron t odos, ex cep t o
don Diego H urt ado de Mendoza, q ue fue arzobisp o de Sevilla. E n la
generació n siguient e el índice de nup cialidad decreció , y a q ue de los
cinco hijos q ue t uvieron el T T condE de T endilla y doña F rancisca
Pacheco dos p ermanecieron solt eros, dedicándose uno a la vida
eclesiást ica, y una de sus t res hijas debió p ermanecer solt era?
2 4
E n conclusió n p odemos señalar q ue de sus 1 3 miembros
considerados cont rajeron mat rimonio 9, de est o se desp rende un
p orcent aje de mat rimonios del 69. 2 3% . Por p arciales t endríamos q ue
523 Ver hist oria genealó gica de la Casa de Mendoza.
524 T al y como q ueda reflejado en el est udio genealó gico de est a familia.
232
Nobleza y Seforios en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV)
de los 8 caballeros estimados permanecieron solteros tres y se
dedicaron a la vida eclesiástica dos cte ellos, así que el porcentaje
de matrimonios en este grupo es del 62.5%. En cuanto al indice de
nupcialidad para las mujeres de esta familia se puede precisar que
de las cinco, q ue han sido est udiadas, t an solo una p ermaneció
solt era, p or lo q ue nos sit uamos en unos niveles del 80% .
Por las mismas razones señaladas ant eriorment e só lo hemos
considerado las dos p rimeras generaciones de los condes de Coruña y
vizcondes de T orija. Así hemos p odido const ant ar q ue t ant o los t res
hijos nacidos del mat rimonio ent re don Lorenzo Suárez de F igueroa e
I sabel de Borbó n, como los cuat ro nacidos de la unió n de don
Bernardino Suárez de Mendoza con doña María Manriq ue de Sot omay or,
t odos ellos se casaron. Por t ant o, cualq uier índice de nup cialidad
t ot al o p arcial q ue se calcule p ara est a familia va a ser del
1 00% 5 25
Por últ imo y p ara concluir est e est udio de la incidencia del
mat rimonio ent re la nobleza t it uladla, nos hemos ocup ado de los
miembros de la casa de Medinacelí. Si se considera q ue en las dos
p rimeras generaciones de est e linaje só lo hubo un hijo p or
mat rimonio, es obvio q ue ést os se casaron, y a q ue sino hubiese sido
así, se habría p roducido la ex t inció n del linaje. E n las generaciones
siguient es el may or número de hijos p or mat rimonio nos p ermit e una
may or variedad en los coment arios, y a q ue t ant o los hijos de don Luis
de la Cerda 1 , como los de don G ast én de la Cerda T T y los de don
Luis de la Cerda I I , op t aron p or la vida marit al. Sin embargo, no
t odos los hijos de don J uan de la Cerda y doña María de Silva se
debieron de casar, p uest o q ue ninguna not icia nos confirma t al
sit uació n p ara don F ernando y doña Luisa de la Cerda.
E n cuant o a las ramas secundarias q ue fueron surgiendo de est a
familia nos encont ramos con las sigu Lent es realidades: don J uan de
la Cerda, señor de T orrecuadrada, t uvo con una labradora un hijo,
Ant onio de la Cerda, q ue merced a una legit imació n de la reina p udo
suceder a su p adre en sus dominios, ést e, q ue cont rajo mat rimonio con
doña I nés G ó mez de Ciudad R eal, t uvo un hijo y dos hijas, p ero só lo
p odemos confirmar q ue ést as est uvisen casadas. Por su p art e, don
T ñigo Ló p ez de la Cerda y Mendoza, señor de Manday ona, t ambién t uvo
t res hijo y su p rimogénit o p ermanecié celibe.
52 ’
E n definit iva, a t ravés de est e E ;ondeo realizado generació n p or
generació n hemos observado una elevadísima t asa de nup cialidad, y a
q ue de los 2 4 miembros est imados, p ermanecieron solt eros cuat ro, y
además só lo p odemos confirmar la condició n de eclesiást ico de don
G ast ó n de la Cerda, I I I duq ue de Medinaceli, q ue aunq ue sucedió a su
hermano en el ducado no cont rajo mat rimonio. De t odo ello se
desp rende un índice en t orno al 83. 33 %. Si p rocedemos, como venimos
5 25 Ver est udio genealó gico de la Casa de Mendoza.
5 26 Según se desp rende del est udio genealó gico de est a familia.
2 33
La nobleza, formas de organización y pautas de comportamiento.
haciendo, al ánalisis por separado de la incidencia del matrimonio
ent re los varones y las mujeres de est e linaje, obt enemos los
siguient es result ados: De 1 6 caballe=os considerados p ermanecieron
solt eros 3 con lo q ue t enemos una t asa del 81 . 2 5% , y de las 8 mujeres
q ue han sido est udiadas t an só lo una p ermaneció solt era, p or t ant o
el p orcent aje en est e caso es del 87. 5% .
Además de la incidencia del mat rinonio ent re la nobleza t it ulada
de la comarca, se ha p rest ado at enció n a la may or o menor frecuencia
con q ue t ienen lugar las segundas nup cias.
52 ’ Así considerando só lo
los mat rimonios de los t it ulares de est os linajes, en sus dist int as
generaciones, hemos obt enido los siguient es result ados. T ant o el 1
conde de Cifuent es como su hijo y sucesor en el condado se casaron
en dos ocasiones, así J uan de Silva 1 cont rajo p rimero mat rimonio con
doña Leonor de Acuña, y con p ost erioridad con doña T nés R ibera, t al
vez p ara asegurar la cont inuidad de su linaje, habida cuent a de q ue
con su p rimera esp osa só lo t uvo un h:Ljo y una hija y ést a falleció
siendo una niña. Por su p art e, don Alfonso de Silva t ras el
fallecimient o de su p rimera mujer, doña T sabel de Cast añeda, y p ara
confirmar una alianza p olít ica cont rajo mat rimonio con doña Beat riz
Pacheco. E nt re los condes de Acuña el único ejemp lo de segundas
nup cias, q ue se ha observado, resp onde a la necesidad de asegurar la
cont inuidad bioló gica del linaje, y a q ue don F adriq ue de Acuña de su
p rimer mat rimonio con doña I sabel Bazán no t uvo descendencia y p or
ello, se casó con su p arient e, doña Y ana de Acuña.
Precisament e est a necesidad de garant izar la t ransmisió n de un
p at rimonio y unos p rivilegios det erm:. no el mat rimonio de don Pedro
G onzález de Mendoza con doña Aldonza de Ay ala, p uest o q ue su p rimera
esp osa, doña María F ernández de Pecha, murió sin dejarle
descendencia. Sit uació n p arecida le acont eció a su hijo don Diego
H urt ado de Mendoza, y a q ue aunq ue de su mat rimonio con doña María de
Cast illa había nacido un hijo, q ue le p odía suceder en sus dominios,
su muert e p remat ura le dejó sin heredero varó n, q ue si lo t uvo de su
unió n con doña Leonor de la Vega. Sin embargo, est as razones no
debieron influir en el segundo mat rimonio de don Diego H urt ado de
Mendoza, 1 duq ue del I nfant ado, con doña T sabel E nríq uez, p uest o q ue
y a t enía asegurada la cont inuidad de su linaje. Pero sin duda, si
influy ó en la decisió n del I I conde de T endilla de cont raer segundo
mat rimonio con doña F rancisca Pacheco, p uest o q ue de su p rimera mujer
doña Marina de Mendoza no había t enido sucesió n. Sit uaciones
similares hemos p odido const at ar ent re los conde-duq ues de
Medinaceli, así p or ejemp lo, don L:is de la Cerda I T , t ras la
anulació n de su mat rimonio con doña Cat alina Laso de Mendoza, se casó
con doña Ana de Navarra, p ero viudc’ de ést a y sin descendient es
legít imos cont rajo mat rimonio de nuevo, en est a ocasió n, con doña
Cat alina Biq ue de O rejó n. De igual nodo el I I duq ue de Medinaceli
p ara asegurar la cont inuidad de su casa desp ués de su p rimer
mat rimonio con doña Mencia Manuel, est uvo casado con doña María de
5 27 Para abordar est e asp ect o de est udio además de las hist orias genealó gicas de est os linajes se
han considerado las escrit uras de dot es y arras p ara est os enlacE s.
234
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV).
Silva.
E n definit iva, el mat rimonio es uno de los element os
fundament ales q ue garant izan a la nobleza la t ransmisió n de su
p at rimonio, p or ello no es de ex t raña:: q ue en general los índices de
nup cialidad fuesen muy elevado y q ue cuando el t it ular de un linaje
no hubiese t enido descendencia en su p rimer mat rimonio, se casase de
nuevo. Además en est as uniones ent raban en juego alt os int ereses
p olít icos, econó micos y sociales, cono veremos más adelant e.
235
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2.2. POLÍTICA MATRIMONIAL.-
La elecció n del có ny uge recae en los p adres, y a q ue la unió n de
dos linajes sup one más un act o econó nico, social y p olít ico q ue la
const it ució n de una nueva familia. E nt re la alt a nobleza se
generalizó la p ráct ica de mat rimonios ent re miembros de su misma
condició n social, como las p osibilidades de elecció n son muy
limit adas, son frecuent es los mat rimonios consanguíneos al p ermit ir
la ley mat rimonios ent re p arient es de cuart o grado, lo q ue confiere
un caráct er endogámico a est e grup o social. Sin embargo, ent re la
nobleza media y los caballeros eran menos frecuent es los mat rimonios
consanguíneos, y a q ue se t rat a de una cap a social más amp lia, aunq ue
ent re ést os fueron habit uales las alianzas con un det erminado linaje
en varias ocasiones y diferent es generaciones.
2.2.1. Estrategias matrimoniales de la noble2a local hasta el advenimiento de los
Trastámaras. -
Como se ha p uest o de manifiest o en reit eradas ocasiones a lo
largo de est a invest igació n, la ex p ansió n nobiliaria p or est as
t ierras no se p roduce hast a finales < Leí siglo XI I I y p rincip ios del
XT V y p recisament e será ent onces, coincidiendo con est os
asent amient os, cuando t engan lugar las p rimeras vinculaciones ent re
est os linajes. Sin duda, est as relaciones de p arent esco difieren
sust ancialment e de las q ue se desarrollarán durant e la dinast ia
T rast ámara. E st o obedece, ent re ot ros fact ores, a q ue los linajes q ue
ocup an est a comarca en el siglo XI V son fundament alment e de
caballeros o miembros de la nobleza cort esana y siguiendo la
t endencia generalizada, q ue se ha observado p ara est a ép oca en ot ras
regiones, buscaban alianzas mat rimoriales bien con miembros de la
nobleza local o con hijos o p arient es del circulo cort esano. T al vez,
p ara lograr así acrecent ar su not oriedad en la regió n o p ara
consolidar, frent e a la vieja nobleza, una nobleza de servicio.
A t ravés de la consideració n de asp ect os t ales como el est udio
de las hist orias genealó gicas de est os linajes, la t ray ect oria
p olít ica de sus t it ulares, las circunst ancias q ue det erminaron su
asent amient o en est a comarca y las esp eciales circunst ancias q ue
rodearon los reinados de Alfonso XT y Pedro T , hemos p odido const at ar
los est rechos vínculos de p arent esco ex ist ent es ent re los O rozco,
Valdés, Pecha, Biedma, Coronel y Mendoza.
Como result ado de un est udio en ~ de est as relaciones
se ha p odido comp robar q ue t ant o Lop e T ñiguez, V señor de O rozco,
como Pedro Meléndez Valdés, q ue zoincidiendo con la p olít ica
ex p ansionist a de F ernando I I I abandonaron sus solares en el Nort e de
5 20 G E R BE T , MC. La noblesse. . ., Pp . 1 72 -1 74 .
236
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV>
la Península p ara asent arse en el cent ro de Cast illa, se emp arent aron
con el único linaje, al margen de los miembros de la familia real,
arraigado en esta comarca desde la Reconquista. Así Lope Iñiguez
contrajo matrimonio con Juana Ruiz, señora de Hita y Buitrago,
52’ y
Pedro Meléndez Valdés con Sancha Ruiz, señora de Beleña.’30 Como
resultado de estos enlaces matrimoniales se puede apreciar un
element o de regeneració n nobiliaria en el seno de la Alcarria, y a q ue
a p art ir de est e moment o los O rozco serán los señores de H it a y
Buit rago y los Valdés de Beleña, alcanzando la not oriedad q ue hast a
el siglo XI V habían disfrut ado los sucesores de F ernán G arcía de
H it a.
Asimismo aunq ue ent re la nobleza media y los caballeros no son
frecuent es los mat rimonios consanguineos, sin embargo si fueron
usuales las uniones ent re miembros de < los linajes en varias ocasiones
y diferent es generaciones, así siguiE ndo est a t endencia observamos
como R uy Ló p ez de O rozco, hijo de Lop ? I ñiguez y J uana R uiz se casó
con doña Mencia de Valdés, hija de J uan F ernández Valdés, T I I señor
de Beleña, y de doña T eresa Arias Q uijada. ’2 ’ Y además su hijo Diego
F ernández de O rozco cont rajo mat rimonio con su p rima Mencia Valdés,
hija de Melén Pérez Valdés, T V señor de Beleña, y de doña Violant e
G arcía. 52 2 Por t ant o, p resenciamos como en dos generaciones seguidas
se eligió p ara esp osa del señor de las villas de H it a y Buit rago a
una hija del señor de Beleña. Si consideramos q ue est as alianzas no
resp onden a ot ros int ereses más p rofundos, q ue escap en de nuest ro
ámbit o de conocimient o, sin duda, son el result ado de una p olít ica
mat rimonial generalizada ent re los caballeros de casar a sus hijos
con miembros de linajes de su misma condició n social y de su ent orno
geográfico.
Profundizando aún más en el conocimient o de est e ámbit o de las
relaciones familiares observamos q ue con algunas alianzas
mat rimoniales t al vez buscaban reafirmar ot ros vínculos de marcado
caráct er p olít ico. Así doña J uana de O rozco, hija de Diego F ernández
de O rozco y doña Mencia Valdés, cont rajo mat rimonio con don G onzalo
Y áñez, Mont ero May or de Alfonso XT e hijo de Diego H urt ado y María
de R ojas. 52 2 Si se considera q ue t ant o don G onzalo Y áñez, como don
Diego y su hijo I ñigo Ló p ez de O rozco formaban p art e del círculo más
R Í O S CASQ U E R O , 3. de los. O p . cit . , p . 1 2 .
5 30 Para confirmar est e mat rimonio se p ueden consult ar: LAS. Colecció n Salazar y Cast ro, D-32 ,
F ol. 1 4 1 y D-33, F ol. 1 31 , así como R íO S CASQ U E R O , 3. de los. O p . cit . Pp . 1 1 -1 1 v.
~ PAR , Colecció n Salazar y Cast ro, 2 -1 8, F ol. 389v-PO y R Í O S CASQ U E R O , 3. de los. op . oit . ,
Pp . 1 2 -1 2 v
5 32 R íO S CASQ U E R O , ¿5. de los. O p . oit . p . 1 2 v.
5 22 G I I T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . cit . , T omo I I I , p . 94 , LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara
T omo 1 , Pp . 4 3-4 4 , NI J NE Z DE CAST R O , A. O p . oit . , p . 1 34 , PE CH A, F . de. O p . cit . , p . 1 4 5. y R íO S CASQ U E R O ,
3. de los O p . cit . , p . 1 2 v,
237
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
p ró x imo al monarca, es fácil sup oner q ue est os lazos de sangre serian
una manifest ació n más de ot ros vínculos de afinidad p olít ica. Sin
duda, la p ert enencia a la nobleza ccrt esana debió favorecer est as
p ráct icas mat rimoniales, y a q ue don fligo Ló p ez de O rozco, señor de
E scamilla y Cogolludo, Alcalde y E nt ragador May or de la Mest a y las
Cañadas reales, así como fiel servidor de Alfonso XT cont rajo
mat rimonio con doña María G ó mez de T oledo, hermana de F ernán G ó mez
de T oledo, T Not ario May or del R eino de T oledo y Camarero May or de
F ernando T V. ’
34 Pero aún más significat ivo es el enlace ent re don
F ernán R odríguez de F echa, Camarero May or de Alfonso XI , y doña
E lvira Mart ínez, Camarera de la reina doña María. 52 5
E n definit iva, se ap recía una generalizació n de los mat rimonios
ent re miembros de la nobleza cort esana> q ue al mismo t iemp o conforman
el p anorama nobiliario de la comarca. Así coincidiendo con el reinado
de Pedro T se p rodujo la unió n de dos imp ort ant es linajes de est as
t ierras los Biedma y los Coronel, ambos p rovienen de la nobleza de
servicio q ue se asent ó en est a comarca a finales del siglo XI I I . De
est e modo el mat rimonio ent re doña E lvira Alfonso de Biedma, señora
de Mondéjar, y don Alfonso F ernández Coronel, señor de T orija, sup uso
la unió n de est os dos linajes y sus fort unas p at rimoniales. ’3’
Cont inuando con est a ex p licació n de las direct rices q ue
siguieron est os linajes en su p olít ica mat rimonial hast a el
advenimient o de la dinast ia T rast ámara, se p uede est ablecer q ue al
ser ajust iciado don T ñigo Ló p ez de O rozco y al carecer de hijos
varones legít imos, su p arient e Pedro G onzález de Mendoza ocup ó el
vacio de p oder q ue dejo est e magnat e no só lo en la ciudad de
G uadalajara sino t ambién en la Alcarria. Por t ant o, la unió n de
G onzalo Y añez y J uana O rozco result ó del t odo vent ajosa p ara la Casa
de Mendoza, q ue p asó de ser un linaje vinculado al de los O rozco a
t ener una not oriedad y p rest igio reconocidos. Asimismo se ha p odido
comp robar como don Pedro G onzález Ce Mendoza buscando una may or
reafirmació n de su linaje en est as t ierras se casó con doña María
F ernández de Pecha, heredera del may orazgo de su casa como
consecuencia de la renuncia de sus hermanos al dedicarse a la vida
eclesiást ica, p ero la muert e de su único hijo y la de doña María
desp ués no p osibilit ó la fusió n p at rimonial de est os linajes. 53’
Sin embargo, el mat rimonio de don Arias G onzález de Valdés,
señor de Beleña, con doña May or F ernández de Pecha, últ ima
dest inat aria del may orazgo de su caf;a, det erminó q ue su hijo Sien
~ R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, Z -1 8 y R Í O S CASQ U ~ R O , 3. de los O p . cit . , p p . 1 4 -E
NU ÑE Z DE CAST R O , A. O p . oit . , p . 363 y MO XÓ , 5. de. ‘La sociedad en la Alcarria. . ?, z. 2 37.
“‘ CAT ALI NA G AR CÍ A, 3. R elaciones. . . , T omo 4 2 , p . 32 1 .
‘“ G U T I E R R E Z CO R O NE l, O . O p . oit . , T omo I I I , Pp . 99-1 01 , . J AY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara
__ T omo 1 , p . 4 7, NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . oit . , p . 1 35 y PE CH A, E . de. O p . oit . , p . 1 4 6,
2 38
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E ~ ad Media ( siglos XI V y XV> .
Rodríguez Valdés fuese titular de estos dos linajes.’” Por último,
es preciso señalar que este caballero reincidiendo en la política
matrimonial ya comentada se casó con una de las hijas de don Iñigo
López de Orozco, doña Mencia Fernández de Orozco.’”
Para concluir se p uede señalar q ue, en est e p rimer p eríodo de
asent amient o del régimen señorial en la comarca, se ha observado una
est recha vinculació n ent re t odos los linajes a t ravés de enlaces
mat rimoniales, q ue han p ermit ido en ocasiones la regeneració n
bioló gica de algunos linajes y la const it ució n de una ex t ensa red de
relaciones familiares en donde t odos los linajes, q ue conforman est a
nobleza local, en alguna generació n est án unidos p or lazos de sangre.
Así como una común t endencia a casar a sus hijos con miembros de su
misma condició n social y p ert enecient es a la nueva nobleza de
servicio, sin duda a est o cont ribuy erorL las esp eciales circunst ancias
q ue caract erizan los reinados de Alfonso XI y Pedro 1 .
2 . 2 . 2 . E st rat egias matrimonialesde lanoblezade e:;t a comarcabajo la dinastía Trastámara.-
Las grandes t ransformaciones p olít icas, sociales y econó micas
q ue ex p erirnent ó Cast illa t ras la p roclamació n como rey de E nriq ue de
T rast ámra y q ue det erminaron una nueva regeneració n nobiliaria, como
consecuencia de las imp ort ant es mercedes y dignidades q ue recibieron
los caballeros q ue ap oy aron a don E nriq ue, t ambién t uvieron eco en
est a comarca. Así desde mediados del siglo XI V se observa un ocaso
de las ramas p rincip ales de los linajes de caballeros asent ados en
est as t ierras a ex cep ció n de los Mendoza y los Valdés. E nt re los
fact ores q ue conllevaron a est a nueva realidad nobiliaria se p ueden
señalar la absorció n de p at rimonios, como es el caso de los Valdés
resp ect o a los Pecha, y las confiscaciones ejecut adas p or Pedro T
sobre los bienes de I ñigo Ló p ez de O rozco y Alfonso F ernández
Coronel.
Por t ant o, bajo la dinast ia T rast ámara en est a comarca somos
t est igos de un encumbramient o de los M?ndoza y de la Cerda, ambos son
linajes amp liament e recomp ensados no só lo p or el ap oy o p rest ado a don
E nriq ue, sino p or sus cont inuas int ervenciones en los hechos de armas
del siglo XV y p or los valiosos servicios p rest ados a la corona
cast ellana. Así los sucesores de G onzalo Y áñez de Mendoza abandonaron
su condició n de caballeros p ara acceder al rango de la nobleza
t it ulada. E st e cambio en su condició n social se manifiest a t ambién
en sus est rat egias mat rimoniales, q ue se adecuan más a las seguidas
p or la alt a nobleza q ue a la de lis caballeros. E n general, la
nobleza t it ulada buscaba alianzas con miembros de su misma condició n
~ R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, D-32 , F ol. 1 4 1 y 0-33, F ol. 1 31 , MO XO , 5. de. ‘La sociedad
en la Alcarria,. . ’, p o. 2 37-2 38. y flO S CASQ U E R O , J . de los. O p . oit . , Pp . 363-364
R . A. 3. Colecció n Salazar y Cast ro, 0-2 7, fol. 70v y Z -1 8. R Í O S CASQ U E R O , ¿5. de los. O p . oit . ,
p . 1 5.
2 39
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
social con lo que proliferaron lcs matrimonios consanguíneos,
asimismo los grandes intereses que estaban en juego en estas uniones
determinaban que fuesen prefijadas con mucha antelación.
Por últ imo, como se recordará, est e p anorama nobiliario se
comp lement a con el asent amient o en est as t ierras de dos linajes
p ort ugueses, los Silva y los Acuña, q ue bien como consecuencia del
ap oy o p rest ado a J uan 1 en su lucha p or el t rono luso o p or el
desencant o p ovocado p or el incump limient o de ciert as p romesas hechas
p or el Maest re de Avis, abandonaron sus solares y emigraron a
Cast illa. Así como consecuencia de las recomp ensas q ue recibieron p or
los servicios p rest ados y su est recla vinculació n con los ámbit os
cort esanos, en donde desarrollaron sus habilidades p olít icas,
ex p eriment aron un ráp ido ascenso social, p olít ico y econó mico q ue
alcanza su máx ima ex p resió n con la concesió n de t ít ulos nobiliarios.
Sin embargo, en cuant o a sus est rat e;ias mat rimoniales se muest ran
más p ró x imos a las t endencias generaLizadas ent re los caballeros y
la nobleza media, q ue muest ran un menor grado de endogamia, y a q ue
la elecció n del có ny uge ent re miembros de su mismo est at us les
result a más fácil al ser un grup o más numerosos. Pero t ambién se ha
const at ado con frecuencia q ue elegían p ara esp oso de una de su hijas
a un miembro de los grandes linajes como medio de p romoció n social.
Considerando los alt os int ereses p olít icos, econó micos y
sociales q ue conllevaba el mat rimonio ent re la nobleza, nos ha
p arecido de sumo int erés realizar un est udio de las uniones
mat rimoniales de los miembros de est os linajes, at endiendo a las
circunst ancias y objet ivos q ue int ervinieron en la elecció n del
có ny uge. Y a q ue las direct rices imp uest as p or el t it ular del linaje
en su p olít ica ex t erior det erminan, a su vez, la p olít ica mat rimonial
y p ueden resp onder, ent re ot ros, a fact ores t ales como: buscar el
afianzamient o del linaje en una regió n, uniéndose a ot ro linaje con
not oriedad en la misma; p ara confirmar alianzas p olít icas; p ara
acrecent ar el p rest igio del grup o familiar, y finalment e, como
consecuencia de sus relaciones cort eE :anas y p olít icas.
2 4 0
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV>
a. La política matrimonial de la Casa de Silva.-
La política matrimonial de este Linaje es un reflejo más de su
ascenso desde la condición de caballeros desterrados de Portugal
hasta la de miembros de la nobleza titulada. Las alianzas
mat rimoniales est ablecidas p or los miembros de est a familia obedecen
a diferent es mot ivos y est án condicionadas p or su est at us social, sus
mó viles p olít icos, su afianzamient o erL una det erminada comarca, sus
relaciones cort esanas o a sus asp iraciones de acrecent ar el linaje.
At endiendo a est os fact ores se p uede est ablecer una clasificació n de
sus alianzas mat rimoniales.
a. l. U niones realizadas p ara afianzar el linaje en el R eino
de T oledo. -
La escasez de not icias acerca de los p ormenores del mat rimonio
ent re don Arias G ó mez de Silva y doña U rraca T enorio no nos p ermit e
est ablecer cuales fueron las circunst ancias q ue cont ribuy eron a est e
enlace. Pero como result ado del mismo y del dest ierro de la familia
Silva de Port ugal, se p rodujo el aE ;ent amient o de est e linaje en
T oledo, al t iemp o q ue se convert ía en el heredero y sucesor de los
T enorio. De t al forma q ue siguiendo :Los crit erios est ablecidos p or
sus p arient es cast ellanos emp redieron una p olít ica dirigida a
acrecent ar su p at rimonio y not oriedad en el R eino de T oledo. ’
4 0 Por
ello, don Alfonso T enorio de Silva cont rajo mat rimonio con doña
G uiomar Meneses Coronel, hija de G arcí Suárez Meneses, señor de
Vililla y T orrecilla y alcalde de las alzadas de T oledo, y de doña
María Coronel. 54 ’ Asimismo doña Beat riz de Silva, hija de Arias
G ó mez de Silva, se casó , en 1 397, con Alvar Pérez de G uzmán, rico-
hombre de Cast illa, alguacil may or de Sevilla y señor de las villas
y lugares de O rgaz, Sant a O lalla, Burujó n y E scalonilla. ’4 2
a. 2 . Mat rimonios concert ados como consecuencia de sus
relaciones cort esanas. -
La est recha relació n ex ist ent e ent re los miembros de la casa de
Silva con el condest able, t ambién se p one de manifiest o en la
p olít ica mat rimonial de est e linaje. Así don J uan de Silva siguiendo
las indicaciones de J uan I T o de do:~ Alvaro de Luna, se casó p or
p rimera vez con doña Leonor de Acuña, hermana de Pedro de Acuña,
54 0 A. H . N. O suna, Leg. 2 074 , 3, NAR BO NA, E . O p . cit . , Libro I I . y SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , PP.
1 78-1 79.
~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . , p . 2 1 0-2 1 1 y A. H . N. O suna, leg. 2 074 , 3.
5 42 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit . ,p . 1 79.
241
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
conde de Buendía, y p rima del condest able p or la Casa de Albornoz. ~
Asimismo su segundo matrimonio con da~ia Inés de Ribera, hija de don
Diego Gómez de Ribera, señor de Morala3 y de Ribera, adelantado mayor
de Andalucía, y de doña Beatriz Porto:arrero, parece que también es
el resultado de las relaciones que dor.. Juan de Silva pudo establecer
en la corte de Juan IT?
44
Igualmente don Juan eligió cono esposo para su hija doña
F rancisca de Silva y R ibera a un hijo de la llamada nobleza
cort esana, y a q ue cap it uló su mat rimonio con don H onorat o de Mendoza,
p rimogénit o de J uan H urt ado de Mendoza, señor de Cañet e, guarda may or
de Cuenca y mont ero may or de J uan I I , y de doña I nés E nríq uez. 54 5
a. 3. U niones mat rimoniales rara confirmar alianzas
políticas. -
Para poner fin a la lucha de baiidos suscitada en la ciudad de
T oledo durant e la minoria de edad de E nriq ue I I I ent re los seguidores
del arzobisp o T enorio y los Ay ala, se concert ó el mat rimonio ent re
doña María de Silva, hija de Alfonso T enorio de Silva, y don Pedro
Ló p ez de Ay ala. señor de F uensalide. , ap osent ador may or del rey ,
alcalde may or y alcaide de los alcázares de T oledo. 54 ’
E n los últ imos años del gobierno de don Alvaro de Luna, don J uan
de Silva se most ró cont rario a la p olít ica ejercida p or el
condest able y p ese haber formado p art e de su casa y servido
fielment e, cambió sus p osiciones p olít ica afiliándose en t orno al
marq ués de Villena y el p rincip e dovi E nriq ue. Así don Alfonso de
Silva, hijo del 1 conde de Cifuent es, siguiendo la p olít ica iniciada
p or su p adre ap oy ó al marq ués y al arzobisp o de T oledo y sirvió
fielment e al infant e don Alfonso, cuando fue p roclamado rey . Para
confirmar est as afinidades p olít icas don J uan de Silva y el marq ués
de Villena disp usieron el mat rimonio de don Alfonso de Silva con doña
Beat riz Pacheco.
Asimismo en las cap it ulaciones mat rimoniales se p recisaba q ue
a est e enlace le sucederían el de sus hijos al alcanzar la edad p ara
ello. De est e modo don J uan de Port o:arrero, hijo de la condesa de
Medellín, se casaría con doña Leonor de Silva, hija de don Alfonso,
~‘ Para unos aut ores don J uan de Silva se casó con doña Leonor acat ando los designios de J uan I I
y p ara ot ros q ue consideran a don J uan como miembro de la client ela de don Alvaro, lo hizo p or indicaciones
de est e. T ant o siendo p or una u ot ra razó n el enlace est á marcado p or las relaciones cort esanas. SALAZ AR
Y CAST R O , L. O p . oit . , p . 2 2 1 .
~ AlE N. O suna, Leg. 2 059, 8. y SALAZ AR Y CAST R O , O p . oit . , p . 2 55.
SALAZ AR Y CAST R O , O p . oit . , Pp . 2 55-2 56. y A. H . N. O suna, Leg. 2 059, 8
“‘ SALAZ AR Y CAST R O , O p . , cit . , p . 2 1 3.
2 4 2
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Biad Media (siglos XIV y XV).
así como don Juan de Silva con doña Juana de Portocarrero. Asimismo
se precisó que si se producía la muer:e de doña Juana o doña Leonor
antes de que tuviese lugar el matrimonio, que tanto don Juan de Silva
como don Juan de Portocarrero podrían alegir como esposa a una de sus
hermanas, y en el caso del fallecimiento de don Juan de Silva, doña
Juana de Portocarrero se casaría con el heredero del mayorazgo de
Cifuent es Y ’
Sin embargo, estos matrimonios pactados para sus hijos no se
celebraron, y a q ue los condes de Cifuent es defendieron la causa de
los Reyes Católicos en la guerra de Sucesión castellana, mientras que
la familia Pacheco defendió los derechos sucesorios de doña Juana.
E n 1 4 72 , t ant o don J uan de Silva I I como su t ío don J uan de
R ibera se encont raban dest errados de la ciudad de T oledo, y a q ue el
conde de F uensalida, q ue era fiel servidor de E nriq ue I V, t enía en
sus manos t odos los element os de p oder municip al. E l conde de
Cifuent es, q ue t enía imp ort ant ísimos int ereses en est a ciudad, a
t ravés del obisp o de Badajoz, su t ío, solicit ó al conde de F uensalida
p ermiso p ara regresar a T oledo. Asinismo y como muest ra de buena
volunt ad le ofreció la p osibilidad de un mat rimonio ent re el conde
de F uensalida, q ue había q uedado viudo en 1 4 70, y doña Leonor de
Silva, así como la unió n del conde de Cifuent es con doña Leonor de
Ay ala. Ninguno de est os dos mat rimonios se celebraron, aunq ue se
realizaron los p rep arat ivos corresp cndient es, y a q ue don J uan de
Silva una vez logrado su objet ivo, q ue era regresar a T oledo, reanudó
la lucha de bandos ent re est as familias.
54 3
Sin embargo, Mart ín Camero señali q ue el mat rimonio de don J uan
de Silva y doña Leonor de Ay ala si t uvo lugar, p ero q ue se sep araron
al p oco t iemp o, aludiendo p ara la anulació n la p rox imidad de su
p arent esco. ’4 9 Por su p art e, Luis Salazar y Cast ro no hace menció n
a la celebració n de t al enlace y t an só lo señala q ue cuando don J uan
de Silva concert ó su mat rimonio con doña Cat alina de T oledo, t uvo q ue
romp er las cap it ulaciones est ablecidas p ara su boda con doña Leonor
de Ay ala, ap oy ándose en q ue ést a era p rima-hermana de su p adre, don
Alfonso de Silva. 5 5 0
De igual modo el mat rimonio de don J uan de Silva con doña
Cat alina de T oledo t ambién sirvió p ara rat ificar alianzas p olít icas
ex ist ent es ent re est os linajes, y a q ue don F ernando Alvarez de T oledo
ap oy aba a la casa de Silva en la lucba q ue mant enía en la ciudad de
‘4 7R . A,H . Colecció n Salazar y Cast ro, 0-1 4 , F ol. 68-69.
~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , Pp . 2 68-2 69.
~ MAR T I N O ME R O , A. O p . oit . , Part e I I , Libro I I , PP. 788-1 89.
~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p . 2 94 .
2 4 3
La nobleza, formas de orguizaciS y p anas de coiportauiento.
Toledo por el control municipal.
55’
aA. Matrimonios que buscan acrecentar el prestigio del
linaje. -
Don Alfonso de Silva, II conde de Cifuentes, al casarse con doña
I sabel de Cast añeda, hija de J uan R odriguez de Cast añeda y doña J uana
de G uzmán, su linaje ex p erirnent ó un acrecent amient o significat ivo de
su fort una p at rimonial. ” 2
Don J uan de Silva I I dejó est ablecido en su t est ament o q ue se
p rocurase casar a su hija doña María ~ e Silva con un miembro de una
casa de est ado sup erior a la suy a. Siguiendo est as indicaciones don
F ernando de Silva concert é el mat rimonio de su hermana con don J uan
de la Cerda, I I I ducue de Medinaceli. ” ’
b. Polít ica mat rimonial de los Acuña. -
Se t rat a de un linaje p oco conocido, no só lo p or la escasez de
fuent es document ales, sino t ambién p orq ue sus miembros act uaron
siemp re a la sombra de imnort ant es p ersonajes p olít icos, p rimero
sirvieron al condesr. able de Cast illa y con p ost erioridad a don
Alfonso Carrillo, arzobisp o de T oledo. Por ello, aunq ue Lop e Vázq uez
de Acuña, t ras su est ablecimient o en Cast illa, se emp arent ase con una
familia de gran not :riedad, los Carrillo de Albornoz, y los condes
de Buendia fuesen e: buena p art e cont inuadores de est e linaje, al
recibir el oficio de alcalde y ent regador may or de la Mest a y Cañadas
de Cast illa, no consiguieron la misma. not oriedad q ue los condes de
Cifuent es.
I gualment e result a difícil det erminar cuales fueron los fact ores
q ue int ervinieron es su p olít ica mat rimonial, y a q ue las not icias
ex ist ent es al resp ect o son p ocas ‘¡ muy difusas. Sin embargo,
ent endemos q ue en e. . mat rimonio de Lop e Vázq uez de Acuña con doña
T eresa Carrillo de Albornoz se buscaba, sin duda, el est ablecimient o
de est e linaje en Cast illai ‘4
I bidem, p , 32 2 .
5 5 2 A. H . 1 . O suna, Le:. 2 01 4 1 7 2 059, S y SALAZ AR Y CAI V~ R O , t . O p . oit , p . 2 1 1 . Para q ue est e
niat rimonio se p udiese celebra: fue :recis¿ una ::sp ensa p at rimonial, y a q ue el p adre de doña I sabel era
p rimo-hermano de la abuela de ~ onAlt riso de Silva doña G uio~ ar Nereses. R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro,
N-94 , F ol. 2 89-2 90.
“‘ R AM. Colecció n Salazar i Cas:ro, ~ -4 ,F ol. 1 33-1 51 .
R . A. H . Colecció n Salazar ‘Cast ro, 0-1 , F ol. 4 60-4 61 y C-1 5, fol. 4 7-4 8.
244
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y Xv>.
La posterior historia de este lirLaje vinculado a la casa de don
Alvaro de Luna, en la ciudad de Cuenca, no significó sólo que los
hijos de don Lop e Vázq uez de Acuña fuesen criados del condest able y
recibiesen imp ort ant es mercedes p or su int ercesió n, sino q ue t ambién
se refleja en la p olít ica mat rimonial de est e linaje. Así como
result ado del p oder ejercido p or dor. . Alvaro de Luna en la cort e,
logró concert ar el mat rimonio de su p rimo G ó mez Carrillo, el F eo, con
doña María de Cast illa, niet a de Pedro 1 y camarera de la reina. Así
G ó mez Carrillo y doña María de Cast illa se casaron el domingo, 8 de
Agost o de 1 4 34 , ant e el arzobisp o de T oledo, hermano del condest able,
en p resencia de J uan I I , la reina diña María, el condest able don
Alvaro de Luna, el Adelant ado Pedro Manriq ue, el conde de Cast añeda,
el conde de Benavent e y ot ros nobles.
Además don Alvaro t al vez buscando la cohesió n del grup o de
caballeros, q ue le ap oy aban fielment e en sus acciones p olít icas,
concert ó el mat rimonio de doña Leonor de Acuña con don J uan de Silva,
señor de la villa de Cifuent es,
55’ y e] . de don Lop e Vázq uez de Acuña
con doña Mencia de Mendoza, hija de J it an H urt ado de Mendoza, mont ero
may or del rey y señor de Cañet e. 55’
Por su p art e, don Pedro de Acuña, p rimogénit o y heredero de los
dominios de don Lop e Vázq uez de Acuña se casó con doña Const anza o
I nés de H errero, hija del mariscal de Cast illa, Pedro G arcía de
H errero. 5” E st e t ip o de uniones como en ot ras similares, q ue y a
hemos analizado, solían concurrir fact ores t ales como las relaciones
cort esanas ex ist ent es ent re est os linajes y las afinidades p olít icas.
De igual modo sucedió cuando se concert aron los mat rimonios de las
hijas del p rimer conde de Buendía, y a q ue doña María se casó con don
J uan Vivero, vizconde de Alt amira, y doña Leonor de Acuña con Pedro
Manriq ue, conde de Paredes,559 Asimismo don Pedro de Acuña, T V conde
de Buendía, q ue al igual q ue sus p redecesores en el t ít ulo se mant uvo
muy p ró x imo a los ambient es cort esancs, cont rajo mat rimonio con una
dama de la reina doña G ermana, doña E • eat riz de Sant ángel Y 0
La t endencia observada en est e linaje de emp arent arse con
miembros de la nobleza media se const ¿it a en los enlaces est ablecidos
p or don Lop e Vázq uez de Acuña, T I corde de Buendia, p ara sus hijas.
De est e modo, doña Leonor de Acuña se casó con don R odrigo de G uzmán,
señor de la Algaba de Sevilla, doña Blanca est uvo casada con don
~ CAR R I LLO DE H U E T E , P. O p . oit . , p . 1 64 .
~ SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . oit . , p . 2 2 1 .
R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, B-4 6.
R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-l, F ol, 4 G 0-4 61 .
~ R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, C-l5, F ol. 4 7-4 8.
5 60 I bideui
245
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amienz.
F ernando de la Vega, comendador may cr de Cast illa y p or últ imo, su
otra hija, María Enríquez se unió en matrimonio con don Gutierre
Velázquez, hijo de Juan Velázquez, coftador mayor de Castilla.
56’
La activa participación de don Alfonso Carrillo, arzobispo de
T oledo, en los p rincip ales acont ecimient os p olít icos de su ép oca
det erminó q ue est ableciese alianzas zclít icas con ot ros linajes, así
y t al vez p ara reafirmar est os p act os ~ ;ep udo concert ar el mat rimonio
de su sobrino, don Lop e Vázq uez de Ac:uña, T T conde de Buendia, con
doña I nés E nríq uez, hija del almiran:E ~ don F adriq ue y doña T eresa de
Q uiñones, así como hermana de doña liana E nríq uez, reina de Aragó n
y madre de F ernando el Cat ó lico. ! 62
Como se ha observado ent re la nobleza fue frecuent e concert ar
uniones de unos hermanos con ot ros, así J uan de Acuña, I I T conde de
Buendia, se casó con doña María Padilla, hermana de Ant onio Padilla
adelant ado de Cast illa?” y ést e a su vez cont rajo mat rimonio con
doña T nés E nríq uez, hermana del conde. 564
T ambién y como era frecuent e ent re la nobleza t it ulada en la
p olít ica mat rimonial de est e linaje se est ablecieron uniones
consanguíneas, y a q ue don F adriq ue de Acuña, V conde de Buendia, se
casó con doña María de Acuña, niet a de don Lop e Vázq uez de Acuña,
duq ue de H uet e. 565
c. E st rat egias mat rimoniales de los Mendoza. -
Si ent re la nobleza media la lít ica mat rimonial es un fiel
reflejo de su sit uació n social, econornica y p olít ica en el cont ex t o
de su ép oca, aún lo era más p ara la alt a nobleza, q ue goza de una
sit uació n p rivilegiada y q ue en sus modos de vida imit a cont inuament e
a las cort es reales. Sin duda, la enccíon del có ny uge adecuado en
est os mat rimonios es sumament e imp or:ant e, y a q ue se p onen en juego
elevadísimos int ereses. De est e modo los Mendoza a t ravés de una
hábil p olít ica mat rimonial const it uy eron en su ent orno unos só lidos
vínculos de dep endencia con ot ros linajes.
5 6). I bidem
.
I bidem
Las cap it ulaciones de est e mat rimonio fueron :once:: das en G ranada, el 1 7 de J ulio de 1 501 .
R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 1 2 8-1 32 .
5 64 Según observamos en los comp romisos p reviso a ~ at ecol me ( G ranada, 1 7 de J ulio, 1 501 . R . A. M.
Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol. 1 2 0-1 2 2 .
~ R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, C-1 5, F ol. 4 7-4 ~ r C-l, F ol. 4 60-4 61 .
246
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y Xv>
c.l. Matrimonios concertados como consecuencia de las relaciones
cortesanas. -
Pedro González de Mendoza, tanto por sus habilidades políticas
como por su participación en los principales acontecimientos de su
época, logró alcanzar en Castilla una notoriedad y un prestigio
reconocidos. Además su condición de Mayordomo Mayor de Juan 1,
primero siendo infant e y luego como rBy , le p ermit ió no só lo ocup ar
un lugar dest acado en la cort e, sino cue t ambién t uvo la op ort unidad
de est ablecer imp ort ant es relaciones con miembros de ot ros linajes,
t ant o de la nobleza t it ulada como < le la de servicio. Además su
heroica muert e en la bat alla de Aljubarrot a confirió a su linaje una
not able significació n q ue les p ermit ió a sus descendient es est rechar
los vínculos con la realeza.
E n est e marco de las relaciones cort esanas se concert ó el
mat rimonio ent re don Pedro G onzález de Mendoza y doña Aldonza de
Ay ala, Camarera de la reina doña J uana e hija de F ernán Pérez de
Ay ala, Merino May or,
566 así como el de doña J uana de Mendoza, hija
de don Pedro y doña Aldonza, con don Diego G ó mez Manriq ue, señor de
T reviño, R ep ost ero May or del rey y Adelant ado May or de Cast illa. 54 ’
Sin duda, los imp ort ant es servic:ios p rest ados p or don Pedro a
la Corona además de ser recomp ensad~ s con mercedes t errit oriales
t uvieron como result ado el est ablecimient o de vínculos de sangre
ent re est e linaje y la corona cast ellana, a t ravés de la unió n de don
Diego H urt ado de Mendoza y doña María de Cast illa, hija ilegít ma de
E nriq ue íí. ~ ” I gualment e, en est e ámbit o de p rox imidad a la familia
real, deben ent enderse los mat rimonios de doña J uana de Mendoza en
segundas nup cias con don Alonso E nríq uez, Almirant e de Cast illa e
hijo de don F adriq ue, maest re de Sant iago y hermano de E nriq ue
I T , y el de doña Aldonza de Mendoza, hija de don Pedro G onzález
de Mendoza y doña María de Cast illa, con don F adriq ue de Cast illa y
Cast ro, conde de T rast ámara y duq ue de Arjona.
Siguiendo la t endencia observada ent re la nobleza cort esana de
emparentar a sus hijos, para tal vez con ello reafirmar su notable
posición en Castilla, don Diego concertó el enlace entre su hija
“‘ Siendo viudo don Pedro G onzález de Mendoza cont rajo mat rimonio con doña Aldonza de Ay ala en
1 363. G U T I E R R E ! CO R O NE L, D. O p . cit . , T omo I I I , p . 1 01 , LAY NA SE R R iLNO , 8. Mist oria de G uadalajara . . ., T omo
1 , p . 4 7, NU NE Z DE CAST R O , A. O p . cit . , p . 1 36 y PE CH A, E . de. O ~ . oit . , p . 1 4 6.
“‘ G U T I E R R E ! CO R O NE L, D. O p . oit . , T omo I I I , p . 1 03.
~‘> Las cap it ulaciones p ara est e mat rimonio se concert aron en Soria, el 9 de May o, era 1 4 1 3, año
1 375. A,M. N. O suna, Leg. 1 773, í1 2 y R AM. Colecció n Salazar y ast ro, N-lO , F ol. 1 56-1 56v.
G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . oit . , T omo I I I , p . 1 03.
5 7 0 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . oit . , T omo I I I , p . 1 61 y PBCMA, E . de. O p . oit . , p . 1 92 ,
2 4 7
La nobleza, formas de organización y pautas de comportamiento.
Teresa de Mendoza y la Vega con don Alvaro Carrillo de Albornoz,
Alcalde de los Hijosdalgos de Castilla y Mayordomo Mayor de la
Infanta doña Catallina, además de raiembro de una nobleza local
establecida en tierras de Cuenca, ya que era señor de Ocentejo y
Cañamares. “‘
Probablement e corno result ado de ast as relaciones cort esanas se
concertó el matrimonio de don GonzaLo Ruiz de la Vega, hijo del
Almirant e, con doña Mencia de T oledo, doncella y criada de la reina
doña Cat alina de Cast illa, “‘ así como el de don Juan Hurtado de
Mendoza, hijo del T marq ués de Sant Llíana, con doña F rancisca de
Ribera, hija del adelantado Diego de Ribera, y por segunda vez con
doña Leonor Luján, hija de Juan Luján, maestresala de Juan II?”
Durant e el reinado de E nriq ue I V est e linaje se mant uvo fiel al
monarca, ya que a pesar de no compartir su política siempre le
reconocieron como el único rey. Esta situación de favor en la corte
pudo propiciar el matrimonio de don Diego Hurtado de Mendoza, II
duque del Infantado, con doña Isabel Enríquez, una de las doce damas
q ue formaban p art e del séq uit o de la reina doña J uana.
5’4
La colaboració n p rest ada p or don Pedro G onzález de Mendoza,
cardenal de E sp aña, a los R ey es Cat ó li:os en los asunt os relacionados
con la gobernació n del reino, no só lo se refleja en la legit imació n
de sus hijos, la concesió n de facult ades p ara const it uirles
may orazgos o en encumbrarlos con t ít ulos nobiliarios, sino q ue
t ambién t uvo su t rascendencia en sus est rat egias mat rimoniales, y a
q ue a p et ició n de los monarcas se concert ó la unió n de don R odrigo
de Mendoza con doña Leonor de la Cerda, cuando ést a era la única
heredera legít ima del duq ue de Medinaceli. Aunq ue est e mat rimonio es
result ado de las relaciones ex ist ent es ent re don Pedro G onzález de
Mendoza y los R ey es Cat ó licos, t ambiér. se ha p odido const at ar q ue con
él. don Pedro buscaba el ascenso social de su hijo, ya que éste podía
haber llegado a ser duq ue de Medinaceli. 575
G U T I E R R E : CO R O NE L, O . O p . :it . , T omo I I I , p . 1 69.
~“ Según noa ha q uedado const ancia p or la cart a de p ago ex p edidada p or don G onzalo de los 1 6. 000
florines con los q ue la reina dot é a su doncella. Valladolid, 1 d’~ J unio de 1 4 2 5. A. E . N. O suna, Leg. 2 2 87,
vol. 1 , D. 38.
~ CU T í E R R E : CO R O NE L, 0. O p . :it . , T omo I V, p p . 361 -362 .
~ G U T I E R R E ! CO R O NE L, 0. O p o-A. , T omo I I I , p . 2 06, LMH SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara.
.
T ono I I , p . 1 2 , NÚ ÑE Z DE CAST R O , A. O c. oit , p . 1 4 3 y PE CH A, F . de. O p . oit . , p . 2 36.
~ No hay ninguna duda acerca de la int ervenció n direct a de los monarcas en est e mat rimonio, y a
q ue le ot orgaron a don Luis de la Cerda, 1 duq ue de Nedinaceli, una rent a anual de 4 . 500. 000 urs de p or
vida, p orq ue había concert ado est e maurinionio p ara su hija p or servir a los monarcas. ( Z aragoza, 8 de
O ct ubre de 1 U 2 Y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, M-9, F ol. ~ 64 -2 66.
2 4 8
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV> .
También como consecuencia de las E~strechas relaciones existentes
entre Fernando, el Católico y la casa del Infantado, se concertó el
matrimonio entre don Iñigo López de Mendoza, conde de Saldaña, con
doña Isabel de Aragón, hija del infante don Enrique de Aragón y doña
Guiomar de Portugal, contribuyendo cuantiosamente el monarca en la
concesión de la dote.”
6 Para ratifica.r esta unión, se celebró en la
ciudad de Guadalajara el desposorio entre el conde de Saldaña, y don
Iñigo López, regidor de la ciudad Ce Valladolid, que actuaba en
nombre de doña Isabel de Aragón, en presencia de García de Ecija,
cura de la iglesia de Santiago de esa ciudad.”’
c.2. Uniones matrimoniales para confirmar alianzas
políticas. -
Como consecuencia de las afinidades políticas demostradas por
don Alvaro de Luna y don Iñigo Lópe:~ de Mendoza, señor de Hita y
Buitrago, durante los años que duró la tregua con Aragón y con el fin
de consolidar y hacer más duradera esta proximidad, se concertó el
matrimonio entre don Diego Hurtado de Mendoza, primogénito de don
Iñigo, y doña Brianda de Luna, hija de don Juan Hurtado de Mendoza,
el Viejo, prestamero mayor de Vizcaya, y de doña María de Luna, prima
de don Alvaro.579
Don Iñigo López de Mendoza consolidó a través de los enlaces
matrimoniales de sus hijas sólidos vínculos políticos con importantes
linajes castellanos, como se podrá comprobar al abordar la proyección
política de esta familia. De este modo concertó el matrimonio de su
hija doña Mencia con el conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco,
el de doña Leonor con Per Afán Ribera, Adelantado de Andalucía y por
últ imo, casó a doña María con don G ast ó n de la Cerda, hijo del conde
de Medinaceli.57’
E n la hist oria de est e linaje t uvo esp ecial resonancia p olít ica
el mat rimonio de don I ñigo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue del I nfant ado,
con doña María de Luna, ya que en los primeros años del reinado de
E nriq ue I V el marq ués de Villena buscando el acrecent amient o de su
linaje p ret endía casar a su p rimogén:t o con est a dama, heredera de
un imp ort ant e dominio señorial. Sin embargo, como result ado de una
hábil p olít ica est ablecida t ant o p or doña J uana Piment el, como p or
~‘‘ Las cap it ulaciones mat rimoniales est ablecidas con facult ad de F V?ando. el Cat ó lico se
concert aron en G uadalajara, el 1 0 de O ct ubre de 1 51 3. A. H . N. O sut a, Leg. 1 773, 3 -
~“ Para est e desp osorio fue p recisa la disp ensa ap ost ó lica p or razó n de p arent esco ent re los
cont ray ent es. ( G uadalajara, 1 de E nero de 1 51 4 ). A. H . N. O suna, Leg. 1 773, 2 7.
~‘‘ Sobre las fiest as y los p rep arat ivos, q ue t uvieron lugar con ocasió n de est e enlace, y a han sido
coment adas con ant erioridad en est e cap ít ulo. LAY NA SE R R ANO , F . ~ ist oria de G uadalajara, T omo I I , p . 1 96.
“‘ Consult ar el est udio genealó gico de est e linaje incíjido en est e cap ít ulo.
2 4 9
La nobleza, formas de organizaci6n y p aut as de comp ort amient o.
don Diego Hurtado de Mendoza, IT marqués de Santillana, lograron
concertar en secreto el matrimonio de doña María con el primogénito
de don Diego. A pesar de que don Juan Pacheco había confinado a doña
María de Luna y a su abuela en el castillo de Arenas para evitar esta
alianza entre los Luna y los Mendoza, doña Juana Pimentel prosiguió
con los preparativos del enlace. Por ello y siguiendo con los planes
est ablecidos, don I ñigo Ló p ez de Menioza, en una noche del mes de
Julio de 1460, trepó hasta la cámara de doña María y allí mismo en
presencia de un sacerdote se celebré el enlace y a continuación se
consumó el vínculo matrimonial.
580
Este matrimonio provocó un enfrentamiento de intereses entre los
Pacheco y los Mendoza y tal vez para superar estas diferencias, con
posterioridad, se concertó el matrimDnio entre don Iñigo López de
Mendoza, II conde de Tendilla, y doña Francisca Pacheco, hija de don
Juan Pacheco, marqués de Villena.’8’
La fidelidad de la casa de Mendoza a Enrique IV no sólo estuvo
determinada sólo por considerarle como el monarca legítimo, sino
porque don Beltrán de la Cueva, hontre de confianza del rey, supo
ganarse la adhesión del TI marqués de Santillana a esta causa y así,
para fortalecer esta importante alianza política se concertó su
matrimonio con doña María de Mendoza. Por su parte, don Diego
Hurtado de Mendoza concertó para sus otras hijas matrimonios con
miembros de la nobleza, que tambiér. se mostraban partidarios de
E nriq ue I V, así doña Ana de Mendoza se casó con don J uan de Cabrera
y Bobadilla, II marqués de Moya y Mayordomo Mayor de Enrique TV,”’
doña María de Mendoza con don Diego Fernández de Córdoba, ITT conde
de Cabra y por último, doña Ca salina de Mendoza con Alonso
R amirez Arellano, 1 conde de Aguilar y G uarda May or de E nriq ue I V,
así como capitán general de las fronteras de Navarra y Aragón.”5
La necesidad de consolidar vínculos políticos con el conde de
Benavente y con el marqués de Villena conlíevó a don Iñigo López de
Mendoza, I I duq ue del I nfant ado, a concert ar el mat rimonio de su hijo
‘‘~ SU AR E Z F E R NANDE Z , L. Nobleza y Monarouia. . ., p . 1 4 0 y VAL VLO I VI E SO , 1 . ‘Los bandos nobiliarios
durant e el reinado de E nriq ue I V’. 1 Lkp ~ . Lia, XXXV, Madrid, 1 975, p . Y I .
G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T omo I V, Pp . 335-336 y PI H A, F . de. O p . oit . , PP. 2 2 8-2 2 9.
5 82 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, D. O p . oit . , T omo I I I , p . 2 1 9, LAY Ni~ SE R R ANO , F , H ist oria de G uadalajara. .
.
T omo I I , p . 2 2 5 y PE CH A, F . de. O p . oit . , p . 2 57.
G U T I ÉR R E Z CO R O 1 ~ E I , U , O p . oit . , T omo I I I , p . 2 2 3, LAT R ~ SE R R ANO , 7. ~ ist oria de G uadalajara
T omo I I , p . 2 2 5 y F E CH A, F . de. O p . oit . , p . 2 57.
5 84 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T omo I I I , p . 2 1 3, LAY Ni\ SE R R ANO F , H ist oria de G uadalajara,,
.
T omo I I , p . 2 2 5 y F E CH A, E , de. O p . oit . , p . 2 57.
~‘‘ G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, D. O p . oit . , T ont o I I I , p . 2 07, LAY N~ SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara
T ont o I I , p p . 2 2 4 -2 2 5 y F E CH A, F . de. O p . oit . , p . 2 57,
2 50
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja fldad Media < siglos XIV y XV>.
primogénito con doña María Pimentil”’ y el de su hija doña
Francisca con el conde de Santiesteban, don Juan Pacheco.
Tal vez buscando acrecentar los miembros de su casa, el I I duq ue
del Infantado acordó el matrimonio de su hija doña María de Mendoza
con don Juan Arias Girón, hijo de Juan Arias Dávila, señor de
Torrejón y Puñoenrrostro, ya que a partir de la celebración del
enlace, este caballero estaría a las órdenes del duque.’
8’
c. 3. Mat rimonios t endent es a acrecent ar el p rest igio del
linaje.-
Como se ha señalado fueron frecuentes los matrimonios entre
miembros de linajes de distinta categcria, suponiendo para la nobleza
de tipo medio o cortesana un medio de promoción social.’” Por ello,
don Pedro G onzález de Mendoza, oy e aunq ue disfrut aba de una
notoriedad y prestigios reconocidos ~n Castilla no pertenecía a la
nobleza titulada, casó a una de sus hijas, doña Mencia de Mendoza con
don Gastón de la Cerda, II conde de Medinaceli, en este matrimonio
también influiría la proximidad geográfica de sus dominios?90
Doña Leonor de la Vega, que traE~ el fallecimiento de su esposo
don Diego H urt ado de Mendoza, alm:Lrant e de Cast illa, t uvo q ue
solucionar imp ort ant es lit igios p ara isfender la herencia de su hijo
p rimogénit o, don I ñigo Ló p ez de Mendoza, det erminó q ue p ara mejorar
la fort una p at rimonial de su hijo, debía unirle en mat rimonio con una
hija de un linaje só lidament e consolidado en Cast illa.
Así aprovechando la estancia iel maestre de Santiago, don
Lorenzo Suárez de Figueroa, con ocasión de unas cortes, que se
celebraron en esta ciudad, y del parentesco ya existente entre estas
“‘ E n la ex p licació n, q ue se ha realizado sobre la imp ort ancia del mat rimonio ent re la nobleza,
se hizo un amp lio coment ario acerca de la necesidad de las disp e. ~ sas de p arent esco, así como del p roblema
suscit ado a los duq ues del I nfant ado p or no haberla solicit ado. Como se recordará, alegando ignorancia de
est e vínvulo de p arent esco ap elaron a don Ant onio de Valladolid, Comisario G eneral de la Sant a Cruzada en
busca de remedio. La disp ensa ot orgada p or don Ant onio de vallacolid est á dat ada en G uadalajara, el 1 de
F ebrero de 1 502 . A. H . N. O suna, Carp . 1 73, 1 1 y Leg. 1 773, 2 6í2
~‘‘ Según se est ablece en una cédula q ue los R R CC ex p id:. eron a favor de don Diego Ló p ez Pacheco,
marq ués de Villena, p ara q ue p udiese hip ot ecar p art e de sus bienes en seguridad del cump limient o de los
cap ít ulos mat rimoniales est ablecidos p ara est e enlace, se p recis¿ q ue ést e se concert ó p ara acrecent ar sus
lazos de unió n. ( Valencia, 2 8 de Narzo de 1 4 88 Y AlE N. O suna, Leg. 1 776, 1 .
( G uadalajara, 2 1 de Agost o de 1 4 82 >. R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, M-lO , F ol. 51 -51 v.
‘‘~ Q U I NT ANI LLA R ASO , NC. ‘E st ruct uras sociales y familiares . . .. p . 34 4 .
‘90G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T . I I I , p . 1 59, PE CH A, F . de, O p . cit . , p . 1 53 y R AM. Colecció n
Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol. 85-94 v.
2 51
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
familias, p uest o q ue el maest re había est ado casado con doña María
de Orozco, se iniciaron los trámites para el matrimonio de don Iñigo
López de Mendoza con doña Catalina Suárez de Figueroa.
59’ Por ello,
don Juan Hurtado de Mendoza, pretamero mayor de Vizcaya, como tutor
que era de don Iñigo, le confirió a don Fernando Gutiérrez de
Sepúlveda, vecino de Buitrago, todos los poderes necesarios para que
p udiese t rat ar con el maest re o su rep resent ant e t odos los
prolegómenos de este enlace.’92
En estas circunstancias y cuando el futuro marqués de Santillana
só lo cont aba con diez años, en la villa de O caña, se redact aron las
capitulaciones para su matrimonio con doña Catalina, al tiempo que
se concertó el de don Gómez Suárez de Figueroa, primogénito del
maest re y heredero de su p at rimonio, con doña E lvira Laso de la Vega,
hija del Almirante. Así en la villa de Ocaña, en la posada del
comendador Pedro López de Orozco, se reunieron doña Mencia de
Cisneros y doña Leonor de la Vega, hija y viuda del Almirant e
respectivamente, con don Lorenzo Suárez de Mendoza, maestre de
Santiago, para acordar los detalles para el desposorio de sus hijos.
Se concertó que éste tendría lugar cuando don Iñigo alcanzase la edad
de 14 años, asimismo don Iñigo con licencia y autoridad de su madre
se comprometió a solicitar la dispens:a matrimonial, necesaria para
la celebració n del enlace.
Con posterioridad, en la villa dc Valladolid, el 21 de Junio de
1412, tuvieron lugar la celebración de los primeros desposorios”4
y en Salamanca en 1 4 1 4 los segundos. ’9’
A t ravés de las alianzas mat rimoniales se logra acrecent ar, en
ocasiones, el p at rimonio del linaje y t al vez movidos p or est as
razones, así como p or la p rox imidad geográfica, don Pedro Laso de la
Vega, señor de Valfermoso e hijo del 1 marq ués de Sant illana, se casó
“‘ LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara, T omo I I , ~ p .1 70-1 71 .
5 92 ( G uadalajara, 1 de Agost o de 1 4 08 >. R AE . Colecci~ n Salazar y Cast o, N-9, F ol. 1 39v-1 4 0.
~‘ La obligació n ot orgada p or don I ñigo Ló p ez de Mendo~ a de solicit ar la disp ensa mat rimonial
necesaria p ara t al enlace est á fechada en O caña, el 1 5 de Agost o dt 1 4 08. A. H . N. O suna, Carp . 1 73, 7 y Leg.
1 773, 5. Las cap it ulaciones mat rimoniales con las condiciones dcl mat rimonio y la cuant ia de la dot e y
arras, t ambién est á dat ada en est a villa, el 1 7 de Agost o de 1 4 08. A. H . N. O suna, Carp . 1 73, 8 y Leg. 1 773,
6.
“~ AJ E N. O suna, Carp . 1 73, 9 y Leg. 1 773, 7 y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, U -lO , F ol. 1 09-
1 1 1 . Asimismo ex ist e un t est imonio ot orgado p or U iego F ernández de Cast rojeriz y J uan R odríguez de la
Parrilla de est os desp osorios. A,H . N. O suna, Carp . 1 73, 9 y Leg. 1 773, 7.
“~ E l t est imonio de est os desp osorios fue ot orgado p or dn Salvador Suárez de Z afra y J uan Y áñez
de Salamanca, esbribanos, a p et ició n de don G ó mez Suárez de F iguroa, hermano de doña Cat alina. ( Cuenca,
7 de J unio de 1 4 1 4 A. H . N. O suna, Carp . 1 73, 1 0 y Leg. 1 773, 8.
252
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV)
con doña Juana Carrillo, señora de la mitad de la villa de
Mondéjar.”’ Asimismo este caballero concertó el matrimonio de su
hija con don Luis de la Cerda, pero aunque éste se celebró fue
disuelto por no ser solicitada la dispensa papal necesaria para el
enlace 2 ”
E l Cardenal Mendoza most ró una esp ecial p reocup ació n p or casar
a sus hijos con miembros de importantes linajes, así como por
acrecentar el prestigio y patrimonio de su linaje. Por ello, tras
fracasar en su intento de casar a su hijo don Diego Hurtado de
Mendoza con doña Catalina de Mendoza, hija del Adelantado de Cazorla,
concertó su matrimonio con doña Ana de la Cerda, señora de
Mandayona .“
c.4. Matrimonios consanguíneos.-
E nt re la alt a nobleza son mu’. ’ frecuent es los mat rimonios
consanguíneos, ya que se tendían a establecer vínculos de sangre con
unos determinados linajes para conf:Lrmar alianzas políticas. Sin
embargo, también fueron frecuentes los matrimonios entre parientes
de un mismo linaje p ara evit ar la disp ersió n p at rimonial.
E n est a p olít ica mat rimonial definida p or la casa de Mendoza se
conocen reit erados enlaces con sus vecinos los conde-duq ues de
Medinaceli, bast en señalar como ejemp los los mat rimonios de doña
F rancisca de Mendoza, hija del I I duq ue, con don Luis de la Cerda,
I I señor de Manday ona y Miedes,
59’ y q ue acordó el I T T duq ue del
I nfant ado p ara su hija doña Ana de Mendoza con don Luis de la Cerda,
1 marqués de Cogolludo y sucesor al ducado de Medinaceli. Con esta
unió n buscaba consolidar los lazos de unió n y a est ablecidos ent re
est os dos linajes en dist int as generaciones. Sin embargo, la muert e
don Luis en vida de su p adre no le p ermit ió a doña Ana ser duq uesa
de Medinaceli.’00
‘‘‘G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T omo I V, p . 359 y LAY N? SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T . I I , p . 2 4 2 .
~ G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, 7. O p . oit . , T omo I V, p . 360 y LAY NÁ SE R R ANO , ?, H ist oria de G uadalajara. . .
,
T . I I , p . 34 .
~ G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, O . O p . cit . , T omo I V, p p . 39( ’-391 y LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de
G uadalalara. .., T omo I I , p . 2 4 7.
~‘‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, 7. O p . oit . , T omo I I I , p . 2 32 -2 33 y NÚ ÑE Z U E CAST R O , A. O p . oit . , p p . 1 57-
1 58.
60000T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , I t I I I , p . 2 36 y NU ÑE ~ U E CAST R O , A. O p . oit . , p . 1 79.
253
La nobleza, formas de organización y pautas de coliportamiento.
También los Carrillo de Albornoz estuvieron vinculados en
distintas generaciones con miembros de este linaje, tal vez por ser
miembros de la nobleza local. De este modo, don Iñigo López de
Mendoza, 1 conde de Tendilla, casó a su hija doña Mencia de Mendoza
con don Pedro Carrillo de Albornoz, señor de Torralba, Albornoz,
Beteta y Ocentejo, así como Alcalde Mayor de los Hijosdalgos de
Cast illa y Maest re Sala de E nriq ue I V y los R R CC. ” ’
En ocasiones para evitar la dispersión patrimonial o para
garant izar la cont inuidad bioló gica de una rama secundaria del linaje
se concert aron mat rimonios ent re sus miembros. Por ello, don I ñigo
López de Mendoza, II conde de Tendilla, se casó con su prima doña
Marina de Mendoza, hija de Pedro Laso, con lo q ue se evit ó q ue el
patrimonio de esta señora saliese de la Casa de Mendoza.’
02
Siguiendo esta política de establece< se matrimonios entre miembros
del mismo linaje, se concertó el matr:.monio de don Pedro González de
Mendoza, hijo del II marqués de Sant illana, con doña Mencia de la
Vega, hija de doña Leonor de Mendoza y don Diego Sandoval.’03
Similares razones debieron inducir a don Pedro González de
Mendoza, Cardenal de España, para concertar el matrimonio de su hijo
Diego H urt ado de Mendoza con su p rima doña Cat alina, hija del
Adelantado de Cazorla, pero éste no llegó a celebrarse, ya que esta
dama profesó como monja. Sin embargo, sí logró casar a su hijo Juan
H urt ado de Mendoza y T ovar con doña Mencia de la Vega, señora de
Tordehumos, Castrillo y Guardo, nieta de Gonzalo Ruiz de la Vega,
hermano del 1 marq ués de Sant illana. ” 4
d. La política matrimonial de los corde-duques de Medinaceli.-
Las est rat egias mat rimoniales dc est e linaje como las de ot ros
est án condicionadas a las esp eciales circunst ancias p olít icas,
sociales y econó micas del ent orno en q ue se deselvovieron. Sin
embargo, se pueden establecer algunas razones que debieron incidir
en est a p olít ica mat rimonial como p udo ser la p rox imidad geográfica
de sus dominios, el deseo de consolidar las estrechas relaciones
ex ist ent es con un det erminado linaje o sus relaciones en la cort e.
601 G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T omo I V, p . 334 y LAVN~ SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara,,.
,
T omo I I , p . 2 4 0.
6O 2 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, O . O p . oit . , T omo I V, p . 335 y PE C~ A, F . de, O p . oit . , p p . 2 2 8-2 2 9.
‘03LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . . , T . I I , ?• 2 2 2 y PE CH A, E . de, O p . oit . , p . 2 57.
~ G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, O . O p . oit . , T omo I V, p . 379 y LAY NX SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara. . .
,
T omo I I , p p . 2 4 8-2 4 9.
2 54
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ¡ dad Media ( siglos XI V y XV) .
d.l. Matrimonios entre miembros de la nobleza local.-
La proximidad geográfica de sus dominios y el protagonismo
alcanzado en la corte por don Gast5n de la Cerda, II conde de
Medinaceli, y don Pedro González de Mendoza, mayordomo mayor, pueden
ex p licar el mat rimonio ent re don G ast ó n y doña Mencia de Mendoza.
Parece una const ant e ent re los riiembros de est e linaje el
establecimiento de uniones matrimoniales con miembros de la nobleza
local, así don Luis de la Cerda, LI I conde de Medinaceli, q ue
probablemente heredó de su padre los dominios que Juan 1 le otorgó
en el obispado de Oviedo, contrajD matrimonio con doña Juana
Sarmient o, hija del Adelant ado May or de G alicia.
60’ Su hijo J uan de
la Cerda, señor de T orrecuadrada, se casó con doña Violant e de
Zúñiga, miembro de un linaje de caballeros asentados en Guadalajara,
asimismo su nieto Antonio de de la Cerda se unió en matrimonio con
doña Inés Gómez de Ciudad Real, hiia del señor de las villas y
lugares de Pioz, E l Pozo, At anzó n y Y élamos.
La vecindad de los dominios de los condes de Medinaceli con los
duq ues de Medina Sidonia e int ereses p at rimoniales debieron de
incidir en el mat rimonio ent re doña María de la Cerda y don J uan
Alonso de Guzmán, duque de Medina Sidonia y conde de Niebla, ya que
esta señora llevó en dote la villa de Huelva.’08
O t ro ejemp lo de mat rimonio esl:ablecido con miembros de la
nobleza local es: el de I ñigo Ló p ez de la Cerda y Mendoza, hijo del
T V conde de Medinaceli, con doña Brianda de Cast ro, señora asent ada
en est a comarca, y a q ue p oseía e. dominio sobre la villa de
Manday ona. Para est e enlace fue necesaria una disp ensa de p arent esco,
q ue fue ot orgada p or don G onzalo J inénez de Cisneros, vicario de
Sigúenza, en nombre de don Pedro G orLzález de Mendoza, Cardenal de
España y obispo de esa diócesis.60’
d. 2 . Mat rimonios consanguíneos. -
Desde q ue se est ableció el mat rimonio de don G ast ó n de la Cerda
con doña Mencia de Mendoza en sucesivas generaciones hemos observado
q ue de una forma reit erada se esl:ablecieron mat rimonios ent re
605 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T . I I I , p . 1 59, F E CH A, F . de, O p . cit . , p . 1 53 y R ,A. H . Colecció n
Salazar y Cast ro, B-4 6, F ol. 85-94 v.
Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol. 88-88v.
607lbidem, F ol. 88v y 94 v-95.
608I bidem, F ol. 88v.
609 ( Mirabueno, 2 7 de Agost o de 1 4 81 > . R . A. H . Colecció n Lalarar y Cast ro, M-1 3, F ol. 89v-90.
255
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
miembros de estos linajes, tal vez a ello contribuyó la proximidad
de sus dominios y sus afinidades políticas. Así el TV conde de
Medinaceli contrajo matrimonio con do?a Leonor de Mendoza y la Vega,
hija del marqués de Santillana. ‘1 0 Esta tendencia continúa y don
Luis de la Cerda, 1 duque de Medinaceli, se casó con doña Catalina
Laso de Mendoza, hija de Pedro Laso de Mendoza, señor de Valfermoso,
aunque esta unión fue anulada por no haberse solicitado la dispensa
necesaria por razón de parentesco.”’ Asimismo don Luis de la Cerda,
1 marqués de Cogolludo, se casó con dcña Ana de Mendoza, hija de don
Diego Hurtado de Mendoza, III duque del Infantado?”
Por último, esta política matrimonial que vinculaba a los
miembros de este linaje con los Mendon, también fue continuada por
las ramas segundonas q ue surgieron de los condes de Medinaceli. Así
los hijos de don Iñigo López de la Cerda y Mendoza, señor de
Mandayona, se vieron vinculados al linaje materno por enlaces
matrimoniales, ya que doña Ana de la Cerda estuvo casada con don
Diego H urt ado de Mendoza, hijo del Cardenal?’
3 y don Luis de la
Cerda, sucesor de su padre en el señorio de Mandayona, se casó con
doña F rancisca de Mendoza, hija de 1 03 I I duq ues del I nfant ado. ” 4
d.3. Matrimonios concertados como fruto de sus relaciones
cortesanas. -
Sin duda, los lazos de dependencia personal establecidos entre
Bernal Bearne y E nriq ue de T rast ámara cont ribuy eron a q ue el monarca
gest ionase su mat rimonio con doña T ~ abel de la Cerda, señora del
Puert o de Sant a María, asimismo est e mat rimonio p osibilit ó el
asentamiento del descendiente de los :ondes de Foix en Castilla.”5
T al vez p ara consolidar sus p osx ciones p olít icas concert ó don
Alvaro de Luna el mat rimonio de su niet o don Alvaro de Luna con doña
63O G J J T I ÉR R E Z CO R O NE L, O . O p . oit . , T omo I I I , p . 1 85 Y R A. ?. Colecció n Salazar y Cast ro, B-4 6, F ol.
88v-89.
61 1 G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T omo I V, p . 360 y LAY Ni SE R R ANO , 8. H ist oria de G uadalajara
,
T ono I I , p . 34 .
61 2 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, U . O p . cit . , T omo I I I , p . 2 36 y NÚ ÑE Z ~ ) E CAST R O , A. O p . cii, p . 1 79.
61 3 G U T I E R R E Z CO R O NE L, U . O p . oit . , T omo I V, p p . 390-391 y LAY NX SE R R ANO , 8. H ist oria de G uadalajara. . .
,
T orno I I , p . 2 4 7.
61 4 G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . oit . , T omo I I I , p p . 2 32 -2 33 y NI ~ ÑE Z DE CAST R O , A. O p . oit . , p p . 1 57-1 58.
‘~s E nriq ue I I aconsejó a doña I sabel de la Cerda q ue :ont rajese mat rimonio con don Bernal de
Bearne, t al y como se desp rende de una cart a q ue el monarca le enñó a est a dama. ( Sevilla, 1 0 de O ct ubre
de 1 370> . AU N. Seo. Medinaceli, Ley . 9, 33. PAR U O R O U R I G U E Z , M L. E l condado de Nedinaceli. . . , U oc. 7,
p p . 1 37-1 38, T ambién hay ot ras not icias relacionadas con la int ervmció n regia en est e mat rimonio en R AE ,
Colecció n Salazar y Cast ro, B-4 6, fol. 85.
256
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media < siglos XIV y XV>.
Mencia de la Cerda, hija de don Luts de la Cerda, ITT conde de
Medinaceli, y doña Juana de Leiva, SI L segunda mujer, ya que cuando
se capituló este enlace los contrayentes eran menores de edad. Por
ello, el conde y el condestable hicieron juramento de que al alcanzar
don Alvaro y doña Mencia la edad leg:ltima se desposarían según los
cánones establecidos por la Iglesia e hipotecaron sus bienes para
garantizar estos compromisos.”’
De igual modo es significativa la intervención de los Reyes
Católicos en la política matrimonial de este linaje, puesto que don
F ernando se comp romet ió a p art icip ar en la dot e y casamient o de su
sobrina doña Ana de Aragón y Navarra, hija ilegítima del principe
Carlos de Viana.”’ Así entre las instrucciones que el principe
envio a su p adre J uan I I de Aragó n, a t ravés de G ome Suárez de
Figueroa, se hace referencia a los preparativos de este
mat rimonio. ” ’ De igual modo en una cart a del embajador de J uan I I
de Aragón en Roma se aborda asuntos relativos a este proyectado
mat rimonio. ” ’ Asimismo a p et ició n de los monarcas fue concert ado el
mat rimonio ent re doña Leonor de la Cerda, hija del 1 duq ue de
Medinaceli, con don R odrigo de Mendoza, 1 marq ués de Cenet e y conde
del Cid.’
20
T al vez el acercamient o de don J uan de la Cerda, I I duq ue de
Medinaceli, a la corte puede explicar su matrimonio con doña Mencia
£2’
Manuel, dama de la reina y su segundo mat rimonio con doña María
de Silva, hija de don Juan de Silva IT, presidente del Consejo real
y est recho colaborador de los monarcas. ’2 2
Por últ imo, F ernando el Cat ó licc t ambién manifest o su deseo de
q ue doña Brianda de la Cerda, hija de don Luis de la Cerda, señor de
Mandayona, y de doña Francisca de Mendoza, su mujer, se casase con
con Diego Sarmient o de Villandrado, 2 1 1 conde de Salinas. ’2 3
61 6 ( Medinaceli, 2 7 de O ct ubre de 1 4 4 6) . A. H . N. O suna, ieg. 2 2 87, Vol. 1 , F ol. 39-4 0.
‘“ R . A. F Colecció n Salazar y cast ro, u-2 0, F ol. 1 95-1 96v.
61 8 < Có rdoba, 1 2 de Noviembre de 1 4 70) . B. N. Manuscrit os, 1 8. 70032 . Pap eles G ay angos.
‘‘‘ < 1 4 71 > . R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, A-9, F ol. 2 .
62 0 Los R R CC se comp romet ieron a ent regar al duq ue de Ne’I inaceli cada año 4 . 550. 000 mrs de rent a,
la mit ad sobre rent as de villas y lugares de Cast illa y la ot ra mit ad en Andalucía, y a q ue est e mat rimonio
se había concert ado a p et ició n de los monarcas. < Z aragoza, 8 de O et ubre de 1 4 92 > . R . A. H . Colecció n Salazar
y Cast ro, ~ -9,F ol. 2 64 -366,
62 1 R . A,H . Colecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol. 92 .
62 2 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, D, O p . oit ,, T . I I I , p . 1 86 y R . A. H . Cñecció n Salazar y Cast ro, 8-4 6, F ol. 92 .
~ Según q ueda ex p resado en una cart a del monarca dirigida al duq ue de Medinaceli. < Madrid, 7 de
E nero de 1 51 1 > . R . A,H . Colecció n Salazar y Cast ro, N-1 3, F ol. 4 5.
2 57
La nobleza, t orit as de organizació n y p aut as de cot p or:i¡ ient o.
2.3. CONTRATOS Y CAPITULACIONES.-
Los altos intereses políticos, sociales y económicos que
rodeaban los mat rimonios ent re la nobleza det erminaban q ue ést os se
p refij asen con bast ant e ant elació n. Ant es del enlace se p rocedía a
la redacció n p or ambas p art es de un cont rat o, cap it ulaciones
mat rimoniales, donde se est ablecían las condiciones mat rimoniales y
las cuant ías de la dot e y arras. Como ent re la nobleza era muy
frecuent e q ue est os enlaces s:rvie8en p ara garant izar alianzas
p olít icas o sociales, cobrando esp ecial valor en t iemp os de guerra
civil, de bandos o p arcialidades, gen~ ralement e, las cap it ulaciones
solían ir p recedidas p or un p reámbulo en donde se ex p onían las
razones q ue habían det erminado t al alianza, y a cont inuació n, q uedaba
fijada la cuant ia de la dot e, los p lazos p ara su p ago y las garant ias
ot orgadas p ara su cump limient o, así como la fecha del mat rimonio y
los desp osorios. Por últ imo, los p adres de los cont ray ent es hacen
jurament o y p leit o homenaje p ara dar may or fuerza y validez a lo
est ablecido. T odo est o era necesario, habida cuent a del t iemp o q ue
solía t ranscurrir desde la redacció n de est as cap it ulaciones hast a
la celebració n del mat rimonio»’
E nt re la document ació n consult ada hemos const at ado la p resencia
de algunas escrit uras de cap it ulació n, así ent re los miembros de la
nobleza cort esana cont amos con el cont rat o est ablecido p ara el
mat rimonio de don Alfonso de Silva cor. doña Beat riz Pacheco, condesa
de Medellí, q ue además de cont ener las disp osiciones usuales en est as
escrit uras, nos ofrece ot ras de esrecial int erés. Puest o q ue se
p recisaba q ue a est e enlace le sucederían el de sus hijos al alcanzar
la edad p ara ello
62 3 y ést os se celebr2 rían conjunt ament e, esp erando
los may ores a q ue los menores alcanzasen las edades señaladas. De
est e modo don J uan de Port ocarrero, hijo de la condesa de Medellín,
se casaría con doña Leonor de Silva, hija de don Alfonso, así corno
don J uan de Silva con doña J uana de Pcrt ocarrero. Asimismo se indica
q ue si se p roducía la muert e de doña J úana o doña Leonor ant es de q ue
t uviese lugar el mat rimonio, q ue t ant o don J uan de Silva como don
J uan de Port ocarrero p odrían elegir como esp osa a una de sus
hermanas, y en el caso del fallecimient o de don J uan de Silva, doña
J uana de Port ocarrero se casarla con el heredero del may orazgo de
Cifuent es 626
Asimismo se han conservado en su t ot alidad las cap it ulaciones
y t rámit es q ue p recedieron al mat rimonio de doña María de Silva con
don J uan de la Cerda, I I I duq ue de Medinaceli. De est e modo se
est ableció q ue don J uan de la Cerda t enía un p lazo de 60 días a
624 G E R BE T . NC. La noblesse. . p c. 1 7E -1 79.
625 La edad mínila p ara q ue don J uan de Port ocarrero y drn J uan de Silva se est ablece en 1 4 años
y p ara doña Leonor y doña J uana en 1 2 años, según est able:ia la ley .
626 ( Madrid, ide Agost o de 1 4 64 ) ~ Y . Colec:~ in Sa1 a~ ar y Cast ro, D-1 4 , F ol. 68-69.
258
Nobleza y Seflorios en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Ydad Media (siglos XIV y XV] -
p art ir de la fecha en q ue se desp osase con doña María p ara cont raer
mat rimonio, así como q ue si el duq ue no p odía p ersonarse q ue enviase
a una p ersona en su nombre y en ese caso se celebraría un mat rimonio
p or p oderes, aunq ue al cabo de 30 dias don J uan de Silva y su esp osa
req uerirían al duq ue p ara q ue se desp osase p ersonalment e con doña
María.
Por su p art e, los condes de Cifuent es se comp romet ieron a
ent regar a su hija en dot e y casamient o 6. 000. 000 de mrs, p agados
en bienes raices, rent as y ajuar y ap reciados p or dos p ersonas, así
como ent regados en el p lazo de 50 días. Asimismo don J uan de la Cerda
ent regaría a doña María en arras la misma cuant ía q ue ot orgó a su
p rimera esp osa doña Mencia Manuel y como garant ia hip ot ecó la villa
y cast illo de Deza y la fort aleza de Denceso.
Se p recisé además q ue si doña María moría en vida de sus p adres
o en la de los descendient es de ést os, est a señora en su t est ament o
p odía disp oner librement e de la t ercera p art e de sus bienes y el
rest o p asaría a p oder de los condes de Cifuent es. Por últ imo, don
J uan de la Cerda est aba obligado a ent regar a don J uan de Silva I I
las escrit uras de la dot e y arras de doña Mencia Manuel y la cart a
de p ago de las mismas 60 días desp ués de los desp onsales.
62 7
T ambién disp onemos en el caso de los linajes de la alt a nobleza,
q ue son objet o de est e est udio, de escrit uras de cap it ulació n. Así
cuando don I ñigo Ló p ez de Mendoza, 1 marq ués de Sant illana, concert é
el mat rimonio de su hija, doña Leonor, con don G ast ó n de la Cerda,
hijo may or de los condes de Medinacel:. , como su hija no alcanzaba la
edad mínima de 1 2 años p recisa p ara celebració n del mat rimonio, don
I ñigo ent regó en p renda al conde < le Medinaceli los lugares de
Villoldo y Mena, q ue est aban en Cast illa, la Vieja, con sus vasallos
y rent as, p ara garant izar lo q ue se est aba p act ando. Asimismo se
acordé q ue est os lugares debían de p ermanecer en p oder de don Luis
de la Cerda hast a q ue doña Leonor cump liese la edad est ablecida p ara
p roceder a su casamient o, así como q ~ ie si don I ñigo no cump lía lo
est ablecido, est os lugares p asarían a ser p rop iedad del conde. Por
últ imo, don I ñigo y su esp osa, doña Cat alina Suárez de F igueroa, se
comp romet ieron a ot orgar a doña Leonor en dot e 2 0. 000 florines de oro
de la ley y cuño de Aragó n en ajuar, dinero y heredades. 62 8 Por su
p art e, don Luis de la Cerda y doña J uana Sarmient o, condes de
Medinaceli, p ara garant izar lo p act ado con don I ñigo y su esp osa les
ent regaron en p renda los lugares de G argant a de O lla y Poy aron con
su vasallos, rent as, p echos, derechos í heredades y se comp romet ieron
a ot orgar a doña Leonor en arras 5. 000 florines de oro de la ley y
62? T ant o don J uan de Silva cono don J uan de la Cerda hicieron jurament o y p leit o homenaje p ara
garant izar el ernup linient o de est os cap it ulos. Burgos, 30 de Sep t iembre de 1 51 1 . R AM. Colecció n
Salazar y Cast ro, M-2 0, F ol. 1 69-1 70v,
628 ( Y unq uera, 2 1 de Diciembre de 1 4 33 >. A. H . N. O suna, Leg. 1 1 76, 4 1
2 59
La nobleza, formas de organizacián y pautas de comp ort amient o.
cuño de Aragó n, así como p años, joy as, guarniciones, silla y
t reno 629
I gualment e conocemos algunas de las cap it ulaciones de los
mat rimonios q ue don I ñigo Ló p ez de Mendoza concert é p ara alguno de
sus hijos varones, así en seguridad de los 1 0. 000 florines de oro de
la dot e y los 2 . 000 florines de las arras de doña I sabel de Borbó n,
esp osa de don Lorenzo Suárez de F igueroa, se comp romet ió a hip ot ecar
su villa de Beleña o Saldaña, hast a q ue p ueda sacar de su may orazgo
los lugares de Alcobendas y Cobeña, q ue se los había ot orgado a su
hijo. 630
Asimismo el marq ués y don Diego de Sandoval, conde de Cast ro,
concert aron p ara el mat rimonio de Pedro de Mendoza, hijo de) . marq ués,
con doña Mencia de Sandoval, hijo de din Diego, cuest iones t ales como
q ue el enlace se celebraría cuando alcanzasen la edad p ermit ida, q ue
si don Pedro moría ant es de la boda, q ue doña Mencia se casase con
el hermano q ue le seguía a don Pedro en edad, q ue sean p ara ellos
t odos los bienes, villas, fort aleza~ ;, vasallos y ot ras cosas q ue
fueron de G onzalo R uiz de la Vega y su mujer, así como q ue mient ras
alcanza doña Mencia la edad necesaria p ara p oderse casar, q ue
p ermanezca bajo la cust odia de don I ñigo, hermano de don Pedro.
I gualment e en garant ia de q ue est os comp romisos se van a cump lir el
marq ués t enga la villa de G uardo con sus aldeas y t érminos y p or su
p art e, don Diego est é en p osesió n de Cast rillo con sus aldeas y
t érminos y la villa de T ordehumos, q ue la t enga p or el marq ués don
R odrigo de Camp uzano. Por últ imo, se p recisó q ue don Diego debía de
t ener en Cast illa hast a el moment o de la celebració n de la boda
50. 000 mrs de rent a anual.
6”
E nt re las condiciones est ablecidas p ara el mat rimonio de don
Diego H urt ado de Mendoza, I I marq ués de Sant illana, con doña Brianda
de Luna, hija de J uan H urt ado de Mendoza, p rest amero may or de
Vizcay a, y de doña María de Luna, p rima del condest able, se p reciso
q ue doña María de Luna se comp romet ía a ent regar en dot e y casamient o
a su hija 2 0. 000 florines de oro del cuño y ley de Aragó n, así corno
3. 000 florines en ajuar q ue serían t :asados p or dos hombres buenos
elegidos p or ambas p art es. Por últ imí, se comp romet ió doña María a
q ue la rest ant e cant idad hast a 2 0. 009 florines le serían ot orgados
a don Diego desde el día en q ue decid:Lese solemnizar las bodas hast a
p asados 2 0 días de la boda. 632
629 ( Nedinaceli, 2 5 de Noviembre de 1 4 33 Y A. H . N. O suna, Leg. 1 776, 4 2 ( a-b)
630 T orija, 4 de Sep t iembre de 1 4 52 ). R . A. H . Colecci¿n Salazar y Cast ro, N-4 0, F ol, 2 05v-2 06.
631 2 0 de Marzo de 1 4 62 ). A. H . N. O suna, Leg. 2 2 87, vcl 1 , F ol. 4 0v-4 1 .
632 ( Ay llén, 1 6 de J unio de 1 4 32 1 . A. H . N. O suna, Leg. 1 773, 1 01 . Doña Ma~ ría de Luna hizo jurenent o
de cumplir lo capitulado con el marqués de Santilla ese mismo día. Leg. 1 773, íí1 ’Ñ Además en unos cap kulos
est ablecidos al resp ect o y q ue hacen algunas p recisiones a lo y a est ablecido, se señala q ue el rest o ± elos
florines q ue q uedaban sin p agar se ent regasen 1 5 días ant es de íd boda y q ue t ant o los 3. 000 florines del
2 60
Nobleza y Seflados en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja flad Media ( siglos XI V y XV) .
De especial interés son las capitulaciones establecidas para el
enlace de doña María de Luna con don I ñigo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue
del Infantado, por las especiales circunstancias que rodearon su
capitulación y posterior celebración. Así doña Juan Pimentel y don
Diego H urt ado de Mendoza, el 2 2 y 30 de Marzo de 1 4 59, redact aron las
capitulaciones matrimoniales en estos términos. Como eran parientes
los cont ray ent es en t ercer o cuart o grado se acordó solicit ar la
disp ensa p ap al necesaria en est os casos, así como q ue doña J uana
Piment el ent regaría en dot e a su hija 1 . 000 vasallos, q ue rent aban
anualment e 2 00. 000 mrs, 30 días ent es de la celebració n del
mat rimonio. Además en ajuar y ot ros bienes la condesa se comp romet ió
a otorgar a su hija 30. 000 florines, t asados en 50 mrs cada uno. Por
su p art e, don Diego H urt ado de Mendoza p reciso q ue los vasallos q ue
doña Maria ap ort aba como bienes dot ales no serían nunca vendidos, ni
enajenados por él, ni sus herederos, ni sucesores, así como que si
doña María moría sin descendient es eE ;t os vasallos volverían a doña
J uana o a sus sucesores.
Asimismo don Diego Hurtado de Mendoza se comprometió a otorgar
a su hijo ot ros 1 . 000 vasallos, q ue no fuesen de los bienes de
may orazgo y p referent ement e en la villa de Saldaña, p ero p recisa q ue
si en ést a o su jurisdicció n no hubiese suficient e q ue los sup lira
p or ot ros en sus villas y lugares de E x t remadura, además est ablece
q ue est os vasallos ap ort arán una rent a anual de 4 00. 000 mrs. ’
33
E sp ecialment e curiosas son las cap it ulaciones est ablecidas p or
don don Pedro Núñez de T oledo, señor de Villafranca, las
cap it ulaciones p ara el mat rimonio de su hija, doña Beat riz, con don
J uan de Mendoza, señor de Beleña, p orq ue además de señalarse la
cuant ía de las dot e y arras, se incluy ?n disp osiciones t ales como q ue
si don J uan t enía un hijo varó n legít rmo t endría q ue ent regar a doña
Beat riz 1 . 000. 000 de mrs en los seis meses siguient es del nacimient o
y si est e hijo muriese ant es de alcanzar el año de edad, su esp osa
le t endría q ue devolver la cit ada suma, en el p lazo de doce
meses 634
Por últ imo y p ara concluir con est a ex p osició n de ejemp los de
cap it ulaciones mat rimoniales est ablecidos p or los miembros de est os
linajes, nos ha p arecido int eresant e incluir el cont rat o q ue
est ablecieron don Luis de la Cerda, 1 duq ue de Medinaceli, y don
Pedro G onzález de Mendoza, cardenal de E sp aña, p ara el mat rimonio de
doña Leonor de la Cerda con don R odrigo de Mendoza, hijo legit imado
del p relado, habida cuent a de las cont inuas referencias q ue se hacen
ajuar cono los 4 . 000 q ue falt aban fuesen ap reciados a 55 mrs el I lorí. Asimisnio se indi~ a q ue don I ñigo y
su hijo elcancen un acuerdo con doña María p ara q ue p ague en t re~ años. Leg. 1 773, 1 2 1 ¿.
Li nrq ués de Sant illana y su hijo ot orgaron est as up it ulaciones en la villa de G uadalajara,
el 2 2 de Marzo de 1 4 59, mient ras q ue la condesa doña J uana Piment d lo hacía el 30 de Marzo. A. H . N. O suna,
Leg. 2 2 1 4 , 2 1 .
~“ 5. F . R . A. H , Colecció n Salazar y Cast ro, MiO , F ol. 1 8v-1 9.
261
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
acerca del p roblema sucesario p lant eado en el ducado de Medinaceli,
ya que doña Leonor, en el momento de redactarse estos capítulos, es
la única heredera legít ima de ese est ado y además, se t rat a de una
unió n q ue vincula a dos imp ort ant es familias de est a comarca. Por
ellos, el duq ue se comp romet ió a ot orgar a doña Leonor en dot e
1 2 . 000. 000 de mrs y ést os los recibiría don R odrigo 60 días desp ués
de q ue el duq ue t uviera un hijo varó n legít imo y en seguridad de t odo
ello hip ot ecó t odos sus bienes y en concret o la villa de Cogolludo.
Por su p art e, don R odrigo se comp romet ió a mejorar los
1 2 . 000. 000 mrs de la dot e, así como a dar en arras a doña Leonor
2 . 000. 000 de mrs y en garant ia de t odo ello hip ot ecó la villa de
Alcocer, en el reino de Valencia. Por últ imo, se incluy en unas
cláusulas q ue hacen referencia a la condició n de doña Leonor como
única heredera legít ima del duq ue de Medinaceli. Por ello, se
concertó que si el duque tenía un heredero varón y había pagado en
su t ot alidad al marq ués la dot e de si hija, don R odrigo concedería
facult ad a su esp osa p ara renunciar a la p art e de la dot e de su madre
doña Ana de Aragó n y Navarra, así coit o q ue se casarían t reint a días
desp ués de los desp osorios y el duq ue le ot orgaría a su hija de p or
vida 4 00. 000 mrs anuales de las rent as del ducado de Medinaceli y
ot ros lugares de señorio de Cast illa p or las t ercios de cada año.
Asimismo si concurría la circunst anc:La de q ue doña Leonor heredase
a su p adre en el ducado, don R odrigo debía t omar p rimero el t ít ulo
de duq ue, las armas y ap ellido de la Cerda y su hijo heredero debía
recibir el nombre de Luis. 635
63$ E st as cap it ulaciones q ue se ajust an en la cuant ia de La dot e y arras a las acost umbradas ent re
la alt a nobleza p resent an unas p ecularidades y a q ue la delicada sit uació n en q ue se encont raba el duq ue
de Nedinaceli sin ningún hijo varó n det erminó q ue en est a escrit ura se sent asen las bases y condicionant es
p or si el ducado p asaba a manos de los marq ueses de Cenet e. ( Z aragoza, 2 de O ct ubre de 1 4 92 >. R . A. H .
Colecció n Salazar y Cast ro, N-9, F ol. 2 59-2 62 v,
262
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media ( siglos XI V y XV) .
2.4. DOTES Y ARRAS.-
E l régimen mat rimonial cast ellano ha sido definido como dot al,
ya que la dote supone un fondo de reserva para el linaje de la
esp osa, y a q ue ni ella, ni su esp oso p ueden disp oner librement e de
estos bienes. Hasta los 20 años los bienes dotales permanecen bajo
la custodia de los padres de la esposa y a partir de entonces quedan
bajo la tutela del marido, que no puede proceder a venderlos hasta
que su mujer alcance la edad de 2 5 años. Además no puede efectuar
ninguna t ransmisió n de bienes inmuebles de su esp osa sin su
consentimiento, ni de los muebles sin su acuerdo. Todo esto se debe
a las elevadas cuantias de las dotes y a las exigencias por parte del
linaje de la mujer de unas garant ias de conservació n. La dot e de
tradición romana y necesaria para la calebración del matrimonio debía
ser ap ort ada p or la esp osa y q ueda p lenament e consolidada en la Alt a
Edad Media.
Por su parte, el hombre al tiempo de su matrimonio debe entregar
a su futura esposa las arras, que equivalen a un diezmo de sus bienes
habidos y p or haber. U na vez casados, est os bienes p asaban a ser
p rop iedad de la esp osa y eran heredarcs a su muert e p or sus sucesores
y no los de su esposo. Ya que en el derecho sucesorio castellano los
esp osos no se p ueden heredar mut u¿Lment e, salvo q ue no ex ist an
herederos legít imos hast a el sép t imo grado. E n ocaiones, el esp oso
p uede hacer donació n de sus bienes a su esp osa, como se ha p odido
const at ar en la donació n q ue BernaL Bearne hizo del condado de
Medinacelí a su esp osa doña ;sabel de la Cerda, o dejarselos en
usufruct o. Más frecuent e result aba q ue el marido dejase a su mujer
el disfrut e de su casa y los bienes en ella ex ist ent e de forma
vit alicia. La concesió n de las arras p or el esp oso p roviene de la
t radició n germánica y se generalizará a lo largo de la Plena y Baja
E dad Media.
Por t ant o, según la ley el mat rimonio es una asociació n
econó mica t emp oral, q ue desap arece t ras la muert e del có ny uge, y a q ue
el fallecimient o de uno no sup onía q ue el ot ro asumiese la p art e de
su fort una, sino q ue ést a era rep art ida ent re sus herederos. De est e
modo se ha est imado q ue t ant o el régimen mat rimonial como sucesorio
cast ellano siemp re eran beneficiosos p ara el linaje. ’
3’
J unt o a las cap it ulaciones mat rimoniales se solían ot orgar dos
escrituras, la carta de dote y la de arras, que se expedían el mismo
día o con algunos de int ervalo. E nt re la nobleza t it ulada la cuant ía
de las dot es y arras solía ser muy elevada, debiendo p or ello, en
muchas ocasiones, los p adres de los cont ray ent es hip ot ecar una p art e
de sus bienes. A lo largo del sig. o XV se fue acrecent ando la
t endencia de ot orgar a las hijas en < lot e la legít ima p art e q ue les
636 Sin duda, est as reflex iones sobre el sist ema de dot anió n del uat riuionio ent re la nobleza son
imp ort ant ísimas y ay udan a comp render t odos los vínculos y sujeciones q ue rodeaban a las concesiones de
dot es y arras, G E R BBT , MC. La noblesse. PP. 1 70-1 71 .
2 63
La nobleza, formas de organizacián y pautas de comportamiento.
corresp ondería de la herencia de sus p adres. G eneralment e, las dot es
y arras estaban constituidas por bienes de naturaleza diversa, como
plata, rentas o juros, no utilizándose más que excepcionalmente las
tierras, habida cuenta la tendencia de la nobleza a no dividir su
patrimonio. La cuantía menos elevada, inferior a medio millón de
maravedíes, y el hecho de no pagarla!; en metal hacen que las dotes
ent re los caballeros adop t en fornas diferent es, est ando unas formadas
por rentas, otras enteramente por bienes inmuebles o bien adoptando
una fó rmula mix t a, es decir, una cant idad en met al y el rest o en
t ierras, rent as o ganado.
E n las cap it ualciones mat rimoriales, como q ueda dicho, se
fijaban los p lazos p ara el p ago de la dot e y en el moment o del
mat rimonio se realizaba una ent rega const it uida p or joy as, ajuar y
p lat a, p agándose el rest o siguiendo un calendario fijado
minuciosament e en el cont rat o mat rimonial. E l ajuar, ent re la
nobleza t it ulada, est aba const it uido p or una p art e en oro, p lat a y
p iedras p reciosas, aunq ue algunas fam:Llias ex igían p lat a labrada, en
forma de p iezas de vajilla, o joy as de oro con p iedras p reciosas. E l
rest o del ajuar lo const it uían los enseres necesarios p ara el arreglo
de la casa y la ropa de la novia, como podían ser piezas de
t ap iceria, rop a blanca, servillet as y mant eles de lino, p iezas de
t ela de hilo, lino, brocados, t erciop elos, sedas, p años de I nglat erra
y F landes, así como vest idos) ”
‘~‘ G E R BE T , NC. La noblesse. . p p . 1 79-1 80. R esult an de cran int erés las consideraciones ex p uest as
sobre la dot e y arras p or BE CE I R O , 1 Y CO R DO BA, R . Parent esco,. . ± . ~ , PP. 1 73-1 96, no só lo acerca de la
comp osició n de las mismas, sino t ambién sobre los rémot os orígenes de est a t radició n.
2 64
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) -
2.4.1. Dotes y arras entre la nobleza cortesana.-
Las not icias acerca de las carl;as de dot e y arras ent re la
nobleza cortesana son muy escasas, si bien se han conservado algunas
de las establecidas tanto por los Silva como por los Carrillo de
Acuña, q ue se han recogido a cont inuació n y como se p uede observar
presentan la forma y las características señaladas, si bien su
diferencia con las de la alta nobleza radica en la cuantia de las
dotes y arras y que en ocasiones tuvieron que recurrir a bienes del
mayorazgo para su cumplimiento.
Aunque la cuantía de las dotes era variable en función de la
riq ueza de la familia, ést a t ambién p odía diferir de una hermana a
ot ra, así don J uan de Silva I I est ableció en su t est ament o una dot e
diferent e p ara cada una de sus hijas:
a) - A doña María de Silva le asignó 5.000000 de mrs, que serían
obtenidos de los heredamientos que est a familia t enía en el R eino de
G ranada y en t ierras de Sevilla, además en est a cuant ia est án
incluidos el milló n de maravedís, q ue el rey le había ot orgado y si
éste no se podía considerar, que esta suma fuese tomada de los bienes
de don Juan de Silva.
b) . Su p adre dejaba a doña Cat alina de Silva la Dehesa de Bergonza
y el p aso de la Cañada de Mont albán, en caso de cont raer mat rimonio,
p ero si p ermanecía solt era o moría sin descendencia est os bienes se
incorp orarían al may orazgo de la Casa de Silva. T ambién señaló q ue
si su hija op t aba p or la vida eclesiást ica, só lo se le ent regase lo
necesario p ara ingresar en el convent o. ”
8
Debido a la est ruct ura familiar de la casa de Silva donde el
número de varones es sup erior al de muj eres son p ocos los t est imonios
de cartas de dote y arras, además sólo se han conservado las
capitulaciones matrimoniales para el enlace entre don Alfonso de
Silva y doña Beat riz Pacheco, así como las est ablecidas p ara el
mat rimonio de doña Maria de Silva con don J uan de la Cerda.
Don J uan de Silva 1 , conde de Cifuent es, se comp romet ió a
ent regar en concep t o de arras a doña Beat riz Pacheco 2 50. 000 mrs.
Como est e mat rimonio se celebró p or p oderes en 1 4 65, y a q ue la
condesa de Medellín no p odía abandonar la administ ració n de su
est ado, hast a un año desp ués no llegó a T oledo doña Beat riz con una
imp ort ant e dot e const it uida p or objet os de p lat a y joy as y valorada
en 2 . 072 . 000 mrsY 0 Además en est as cap it ulaciones, como y a se ha
mencionado, se concert aron t ambién los mat rimonios de sus hijos y la
630 R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, M-94 , F ol. 1 33-1 5L
‘“ R ,A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 4 , F ol. 68-69.
640 SALAZ AR Y CAST R O , L. O p . cit , p . 2 79.
265
La nobleza, formas de organizacián y p aut as de comp ort amient o.
cantidad fijada para las arras de las damas fue de 500.000 ¡ urs)”
Existen noticias muy vagas sobre la cuantia de la dote de doña
Catalina de Toledo, esposa de Juan de Silva II, que parece que
ascendía a 3.500.000 ¡ urs, asimismo se señala que recibió en concepto
de arras 1.000.000 mrs y que en garartía de su pago se hip ot ecó la
villa de Palos.”
2
La muerte de don Juan de Silva II, el 12 de Febrero de 1512,
ret rasó un t ant o el mat rimonio de doit a María de Silva con don J uan
de la Cerda, así como que fue preciso elaborar unas nuevas
capitualciones entre el duque de Medir.aceli y don Fernando de Silva,
IV conde de Cifuentes y hermano de doña María. En ellas se precisó
que los 6.000.000 de mrs de dote est arían const it uidos de la
siguient e manera:
1 . U n cuent o de mrs. en p lat a y ajuar p ara su servicio.
2. Dos cuentos y medio de mrs. en rentas distribuidos de esta
forma:
- 35.070 y 16 gallinas q ue se cobraron en Sevilla a Alfonso
Carrillo.
- 27.585 mrs y 26 gallinas que son un cuento de tributo que se
cobraron en la hacienda de Gonzalo de Zúñiga también en Sevilla.
- 4.450 mrs y 10 gallinas de tributo de la hacienda de G onzalo
de Z úñiga.
- E n G erena, Sevilla, una dehesa de hierba, q ue se llama la
Posada, que renta cada año 1 0. 000 mrs.
E n t ot al ent re t ribut os y hierba eran 77. 1 05 mrs y 52 gallinas,
que serian apreciados por dos personas, una por cada parte, Juan
Alvárez de R evenga, cont ador de:. duq ue de Medinaceli, y Diego
de Molina, como rep resent ant e del conde de Cifuent es.
3. Dos cuent os y medio de bienes raices, const it uidos p or un
molino, un donadio del arroy o del Chamorro y ot ras t ierras en
el lugar de G erena, Sevilla. Así como cuat ro donadios de H eredad
en Lora: el del judío, el del H ernán Arias, el de Cañada y el
de F elip e Vázq uez.
Como con est as rent as y est os bienes raices no se habían
alcanzado los cinco cuent os de mrs y doña Cat alina de T oledo y don
F ernando de Silva no disp onían de nás rent as, ni bienes raices,
641 Madrid, 1 de Agost o de 1 4 64 . R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, > 1 4 , F ol. 68-69.
642 SALAZ AR Y CAST R O , U . O p . cit . , p . 32 2
2 66
Nobleza y Seflorios e: la Castilla Centro-Oriental en la Baja Riad Media (siglos XIV y XV)
establecieron que otorgarían cada año 37.500 ¡ urs por millar, que es
lo que monta anualmente la renta, los vasallos y la hierba de las
tercias del Obispado de Sigi3enza. Además el conde de Cifuentes se
comp romet ió a dar a su hermana 700. 00< ) ¡ urs anuales, en dinero, p ara
sus gast os de vest uario, aliment ació n y raciones, así como de
acost amient o de las p ersonas q ue t uviese a su cargo, p or las t ercias
— :43
de cada anos
Aunq ue est e mat rimonio sup uso un gran p rest igio p ara el linaje,
rep ercut ió en su sit uació n econó mica, y a q ue don F ernando de Silva
se vio obligado a emp eñar ciert os juros de su may orazgo p ara
completar la dote de su hermana)
44
Si p ocos son los ejemp los conservados de las cart as de dot e y
arras de la casa de Silva, aún cont amc> s con menos de los Carrillo de
Acuña. T ambién fue cost umbre en la Baja E dad Media q ue los monarcas
p udiesen dot ar a sus servidores p ara ~ u mat rimonio y p recisament e en
la hist oria de est e linaje cont amos aLgunos ejemp los claros de est a
p ráct ica. Así la reina doña María ot orgó a su camarera, doña María
de Cast illa, p ara su mat rimonio con G ó mez Carrillo, el F eo, una
imp ort ant e dot e const it uida p or 500 vasallos en t ierra de At ienza,
300. 000 ¡ urs en dinero y 1 0. 000 ¡ urs de p or vida. 64 5 Asimismo en las
cap it ulaciones concert adas p ara el mat rimonio de doña I nés E nríq uez,
hija de don Lop e Vázq uez de Acuña, I I conde de Buendía, con don
Ant onio Padilla, ent re ambas p art es se concert ó ’ q ue el conde de
Buendía dot aría a su hermana con 4 . 0( 1 0. 000 de maravedías, así como
con ot ros das millones, q ue la reina le había ot orgado a est a dama
p or sus servicios, t ambién p ort aría doña I nés joy as y objet os de
p lat a y oro, valorado en 500. 000 ¡ urs. Por su p art e, don Ant onio de
Padilla debía ent rega en arras 1 . 2 50 000 mrs a doña I nés E nríq uez.
Para garant izar el cump limient o de t odo lo est ablecido, don Pedro
Ló p ez Padilla obligó su villa de Sant a G adea con su fort aleza,
aldeas, jurisdicció n, rent as, p echos, derechos, así como las arenas
de la Puent e de la R eal y la fort aleza de Sant ibores. ’4 ’
Además como hemos señalado, la nueva p areja solía recibir bienes
p ara asegurar su ex ist encia. Por ello, don Pedro Ló p ez de Padilla,
Adelant ado de Cast illa, se comp romet ió ot orgar a su hijo Ant onio de
Padilla, p ara su mant enimient o y el de su esp osa 300. 000 mrs cada año
643 Para el curJento de est os cap it ulos mat rimoniales t icieron p leit o homenaje en las manos del
comendador T allo ~ eG uznán. T oledo, 7 de May o de 1 51 2 . R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, N-94 , F ol. 1 63-
1 68.
~ Los R R CC c’z:edieron facult ad al I V conde de Cifuent es p ara q ue p udiese vender o emp eñar 1 00,000
mrs de juro de su nay ors::o p ara cump lir las disp osiciones t est amer t arjas de su p adre resp ect o al mat rimonio
de doña María de Silva 3urgos, 1 2 de Agost o de 1 51 2 . A. H . N. O suia, Leg. 1 858, 2 4 y SALAZ AR Y CAST R O , U .
O p . cit . , p . 32 4 .
645 CAR R I LLO DE SU BT E , P. O p . cit . , p . 1 64 .
646 < G ranada, de J ulio de 1 501 >. R AE . Colecció n Silazar y Cast ro, 0-1 3, F ol. 1 2 8-1 32 ,
2 67
La nobleza, formas de organización y pautas de coiportamiento.
hast a q ue le sucediese en su casa, asent ando est os maravedís en las
rentas de su villa de Calentamarzor y su tierra y como garantía de
pago hipotecó las rentas, pechos, derechos y otras cosas
pertenececientes a la villa de Calantamazor y su tierra, así como la
casa y fortaleza de Sotopalacios. 647
2.41. Composición de las dotes y arras de la aIt~. nobleza.-
T al y como se viene diciendo ent re la alt a nobleza las dot es y
arras fueron muy elevadas y generalment e se p agaban en met álico sin
que se pusiesen en peligro los bienes :ontenidos en el mayorazgo. Por
tanto no solían estar constituidas po:: villas y lugares del señorío,
p ara q ue no se p rodujese una disp ersió n del p at rimonio familiar. Sin
embargo, cuando se concertó el matrimonio de don Diego Hurtado de
Mendoza con doña Maria de Cast illa, hija ilegít ima de E nriq ue I I ,
t ant o la dot e como las arras est aDan conformadas p or villas y
lugares. A juzgar p or lo mencionado est o p uede result ar ex t raño, p ero
no lo fue, y a q ue est os bienes fueron ot orgados con la ex p resa
condició n de ser vinculados al may orazgo de est a casa y además, con
los bienes de la dot e se amp liaron 1 01 3 horizont es señoriales de est e
linaje en t ierras de G uadalajara.
De est e modo en las cap it ulaciores q ue se realizaron p ara est e
mat rimonio se p recisó q ue E nriq ue I T se comp romet ía a ot orgar a su
hija en dot e y casamient o, una vez consumado el mat rimonio, la villa
de Cogolludo con Loranca y t odos los heredamient os de su encomienda
y con las condiciones de q ue est os lugares sean bienes de may orazgo
y q ue si doña María moría sin desceniencia, volviesen a la corona.
Por su p art e, don Pedro G onzález de Mendoza se obligó a ot orgar a
doña María en arras los lugares del Cardoso, Colmenar y el Vado con
t odas sus adegañas, vasallos, p echos y derechos, así como t odas las
mercedes q ue recibiese del monarca a p art ir de ese día, con la
condició n de q ue él disfrut aría de la p osesió n de est os lugares hast a
q ue se celebrase el mat rimonio. Asimismo don Diego H urt ado de
Mendoza le concedió en arras a doña María 1 50. 000 mrs, q ue sup onían
el diezmo de sus bienes en aq uel moment o. ’
4 ’
647 ( G ranada, 1 501 , J ulio, 1 7 . R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, 0-1 3, F ol. 1 2 0-1 2 2 ,
649 t as cap it ualciones p ara e,~ t e matrimonio fueron concertadas en Soria, el 9 de Mayo era 1413, año
1 375. AH . ??. O suna, Leg. 1 773, 1 1 ~ y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, M-lO , F ol. 1 56-1 56v. Con
p ost erioridad t ant o el monarca como don Pedro G onzález de Mendoza hicieron donació n p or juro de heredad de
est os lugares. ( Sant o Domingo de la Calzada, 2 6 de Abril era 1 4 1 7, año 1 379 >. A. H . N. O suna, t eg. 1 773,
2 1 -2 y R AM, Colecció n Salazar y Cast ro, M-1 O , F ol, 1 56v-1 58.
Act uaron como fiadores de don Diego H urt ado de Mendoza sus p adres, don Pedro G onzález de Mendoza
y doña Aldonza de Ay ala. ( G uadalajara, 2 de May o de 1 384 >. A. H . N, O suna, Carp . 1 73, 6 y Leg. 1 773, 4 1 y
R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, M-l0, F ol. 1 58-1 58v.
2 68
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Nedia (siglos XIV y XV)
En este ámbito de las relacicnes cortesanas se acordó el
matrimonio de don Gonzalo Ruiz de la Vega, hijo del Almirante, con
doña Mencia de Toledo, doncella y criada de la reina doña Catalina
de Castilla, y como ya habíamos señalado para la casa de Acuña, esta
dama recibió de su señora como bienes dotales 16.000 florines, que
don Gonzalo reconoció haber recibido. Asimismo y como era la
costumbre se comprometió a tenerlas por bienes dotales y a
restituirlos en caso de disolución u otras circunst ancias y en
seguridad de esta promesa hipotecó su villa de Tordehumos con su
castillo, aldeas y términos. 65 0
Cuando se concertó el matrimonio entre don Iñigo López de
Mendoza y doña Catalina Suárez de FLgueroa, se estableció que el
maestre entregaría a su hija en dote y casamiento 15.000 florines de
buen oro del cuño de Aragón y justo peso, así como lo que valiesen
los bienes que le pertenecen a doña Catalina de la herencia de su
madre. Además se precisa que una parte de la dote será entregada en
joy as y ot ros bienes muebles, q ue seran t asados p or dos hombres
buenos, uno por cada parte.
Asimismo se señaló que diez días antes de la boda, don Gómez
Suárez de Figueroa entregaría a don Iñigo López de Mendoza los
florines, los bienes de la herencia de su madre, así como los otros
bienes dotales valorados en 3. 555 florines. ~
Para el cump limient o de t odo est o don Lorenzo Suárez de F igueroa
se comp romet ió a ent regarle a su hijo en el p lazo de 60 días los
1 5. 000 florines de oro, p ara q ue los t uviese en dep ó sit o, hast a q ue
fuese consumado el mat rimonio de don I ñigo y doña Catalina.’
52
Asimismo en la villa de Valladclid, cuando se celebraron sus
p rimeros desp osorios don I ñigo Ló p ez de Mendoza se comp romet ió a
ent regarle a doña Cat alina en arras 5. 000 florines de oro del cuño
( Valladolid, I deJ unio de 1 4 2 5> . A. H . N. O suna, Le;. 2 2 87, vol 1 , F ol. 38.
65 1 Los bienes dot ales est aban const it uidos p or las siguient es p iezas:
- Alfojar y p iezas de oro valoradas en 800 florines.
- Ciert os firnalles de oro p ara una chap ilera sobre el cE p irot e, vajilla de p lat a, freno y silla
de p lat a esmalt ada y dorada, así como ot ras joy as de p lat a, t odo ello valorado en 1 ,080 florines.
- Ap osent amient o p ara dos camas con sus p arament os, q ue ast án t asados en 800 florines.
- Dos est rados cump lidos con un p año francés y mant as de p ared, valorados en 4 50 florines.
Dos p ares de p años, uno de t ap et e de labores y ot ros dE damasco blanco con oro y sus forraduras
grises, valorados en 300 florines.
- Mant eles y fasajelas p ara la ¡ esa, así como vacinas y agumaniles de lat ó n, t asados en 85
florines.
O caña, 1 7 de Agost o de 1 4 08 Y A.H.N. Osuna, Carp. 1 73, 8 y Le{ . 1 773, 6.
65 2 ( O caña, 1 7 de Agost o de 1 4 08 >. A. H . N. O suna, Carp . 1 73, 8 y Leg. 1 773, 6.
269
La nobleza, formas de organizaci6n y pautas de coiportamiento.
de Aragón y a enviarle para la bcda ricos paños y cuantiosas
65 3
joyas.
Tras la celebración de este matrimonio don Iñigo López de
Mendoza reconoció haber recibido de los 5.000 florines, que el
maestre le había p romet ido de los bienes q ue a doña Cat alina le
pertenecían de la herencia de su madre, 6.220 mrs en paños, joyas,
lienzos y reposteros.’” Asimismo expidió una carta de pago de los
15.000 florines de la dote y se comprometió a tenerlos en su poder
como bienes dotales de su esposa y en caso de anularse el mat rimonio
o de no tener hijos, los devolvería a los herederos y sucesores del
maest re 65 5
Como se ha manifestado don Iñigo López de Mendoza, 1 marqués de
Santillana, concertó para sus hijas importantes uniones
matrimoniales, que confirmaban otras políticas. Así cuando capituló
el matrimonio de su hija doña Leonor c~n don Gastón de la Cerda, hijo
mayor de los condes de Medinaceli, don Iñigo y su esposa, doña
Cat alina Suárez de F igueroa, se comp romet ieron a ot orgar a doña
Leonor en dot e 2 0. 000 florines de oro de la ley y cuño de Aragó n en
ajuar, dinero y heredades.’
5’
De este modo la dote de doña Leonor estuvo constituida por
400.000 mrs en ajuar, joyas y otros bienes, y en compensación de los
800.000 ¡ urs, que falt aban, don I ñigo le ot orgó en p renda a don G ast ó n
de la Cerda el lugar de Palazuelos con su jurisdicción y rentas, para
que lo tuviese en su poder hasta que fuese pagada la totalidad de la
dote. Por su parte, don Gastón se comprometió a tenerlos como bienes
dot ales y a ent regarselos a don I ñigo si se disolvía el mat rimonio
o acont ecían ot ras circunst ancias, q ue así lo ex igiesen, y como
garant ia de est a p romesa hip ot ecó la villa de E nciso con su
65 3 T ales como un p ar de p años de t ap et e colorado con orc de G racia labrado, forro en p eñas veras
y p erfiles de armiño; un marco de aljofar mediano p ara una brocadura p ara los p años; ot ro p ar de p alos de
oro de damasco sobre verde con p eñas grises; un t ap et e p riet o de París, llano, p ara mant o y cap irot e p ara
el camino y p eñas grises p ara forrar; 2 0 varas de escarlat a p ara ot ro p ar de p años y p ara ot ro mant o de
camino; p ara la say a una p ieza de cendal vast ado con oro; p ara est e p ar de p años y p ara el mant o una
brochadura dura de ambar; est os p años t enían q ue ser recios y griesos como los q ue se hacen en Sevilla y
q ue la brochadura debía t ener 80 lazos o más; 1 0 varas de cint as de oro anchas de las de Sevilla p ara
escarp as de est os p años; un p año de seda morisco p ara un brial; una p ieza de most reviller; una p ieza de jafe
p lano; una silla de p año bordado; un freno y un cay ado; 4 0 varaE de cint as de oro de las de Sevilla t an
anchas como medio dedo p ara los p años de most reviller y ot ras 4 0 varas de cint a de oro muy angost as p ara
las say as y 4 onzas de brochaduras de Sevilla t orecinas ut ennudas p ara est os p años q ue sean de 30 en onza.
R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, 1 1 -1 0, F ol. 1 09-1 1 1 . y LAY NA SE I R ANO , F . H ist oria de G udalajara, T omo I I ,
p p . 1 71 -1 72 .
T ordehumos, 5 de Diciembre de 1 4 1 6 ), R AE . Colec:ió n Salazar y Cast ro, 0-1 0, F ol. 1 1 1 v.
T ordehumos, 5 de Diciembre de 1 4 1 6 }. AH . ??. O suna, Ley . 1 773, 9 ( a-b) .
65 6 ( Y unq uera, 2 1 de Diciembre de 1 4 33 Y AH . ??. O suna, Leg. 1 776, 4 1
2 70
Nobleza y Señoríos en la Castilla Cent ro-O rient al en la Baja idad Nedia < siglos XIV y XV).
jurisdicción, rentas, pechos y derectos ~
Para el cumplimiento de estos 800.000 ¡ urs don Iñigo hizo
sucesivos pagos de ciert as cant idadeE y al menos t enemos const ancia
de dos de ellos, uno de 240.637 ¡ urs y medio y otro de 240.000 ¡ urs,
según las cartas de pago expedidas por don Gastón de la Cerda a favor
de los señores de la Vega.’
58
Asimismo en estas cap it ulaciones don Luis de la Cerda y doña
Juana Sarmiento, condes de Medinaceli, para garant izar lo p act ado con
don Iñigo y esposa les entregaron en prenda los lugares de Garganta
de Olla y Poyaron con su vasallos, rentas, pechos, derechos y
heredades y se comprometieron a otorgar a doña Leonor en arras 5.000
florines de oro de la ley y cuño de Aragó n, así como p años, joy as,
guarniciones, silla y frenoi5’
Hemos podido conocer la composición del ajuar de doña Leonor,
que se expone a continuación para ilustrar cuáles eran los element os
que los solían constituir y que Elerlan semejantes al de esta
dama “~
‘~‘ T odas est as not icias sobre los bienes dot ales de doña Leonor se han p odido conocer a t ravés de
una cart a de p ago ex p edida p or don G ast ó n de la Cerda, en H it a, e:. 2 0 de Abril de 1 4 4 2 , AH . ??. O suna, Leg.
1 776, 4 4
‘~‘ AH . ??, O suna, Leg. 1 776, 4 6
( Medinaceli, 2 5 de Noviembre de 1 4 33 ). AH . ??. O suna Leg. 1 776, 4 2 ( a-b>
‘‘~ Se t rat a de una cop ia y el docunent o señala q ue es ui invent ario del ajuar de doña Leonor de
la Vega, hija de don I ñigo Ló p ez de Mendoza, señor de la Vega. AH . ??. O suna, Leg. 2 2 87, vol. 4 , F ol. 1 59-
1 60.
27 1
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
CUADRO 1. -
Ajuar de doña Leonor de Mendoza.-
Cant i dad O bjet o
Paño francés con oro y cerco de seda de 1 8
varas y 1/2 de largo y 5 de ancho.
Paño de aly manes francés
2 5. 600 mrs
1 5. 500 mrs
Paño francés denominado de la rena con una
fuent e.
Alfombra de ajuar de 2 3 p almos de largo p or
1 4 de ancho.
11.000 mrs
3.000 mrs
Alfombra de ajuar de 2 0 p almos
1 3 de ancho.
de largo p or
Alfcnubra grande de 1 0 varas may o-es de largo.
q ue son 35 p almos, p or 3 varas de ancho, q ue
son 1 2 p almos.
Vancal de ajuar de 2 3 p almos.
T ap et e.
Cobert or azul brocado de oro. 30. 000 mrs
Almohadas de aceit urV azul brocaio de oro de
dos varas cada una. 4 1 ,2 50 mrs
Cobet or de vet os forrado en verd? con alp arq uaQ es
y los lados de oro de seda. 7. 500 mrs
Almohadas y fa§ eruelos bordados sn oro.
Parament os p ara una cama, cuat ro bordados y
ot ros dos llanos.
los
¿990 mrs
8. 500 mrs
Parament os
llanos -
verdes, t res bordados y los rest ant es
Almadraq ues males.
Colchones reales de lienzo de F landes con su
1 ana.
Par de sábanas de lienzo de R emes de 2 4 varas
orilladas de orlas de seda de grana con una
vena de oro ancha p or medio.
8. 500 mrs
1 0. 800 mrs
5. 2 00 mrs
4 . 500 mrs
1
1
1
Valor
1.
1
1
1
1
2 . 500 mrs
1
3
3. 500 mrs
1 ,800 mrs
500 mrs
1
3
6
5
6
4
1
272
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja ~ dad Media ( siglos XI V y XV) .
Cant idad O bjet o
Par de sábanas de lienzo de F landes orilladas
con dos cabos de seda de grana.
Colcha real embut ida de labor t rabajada y
hojas de higuera.
Colcha delgada de almut ahan.
Colcha.
Col cha
Varas y 4 0 mant eles reales de F landes.
Pangazuelos y una hazuleja de la misma labor
de T ovajas de lana de damasco.
Almohadas blancas forradas de lienzo de F landes
delgado y orilladas con seda.
Paño francés
Mant as de est rado t ableadas coloradas y amarillas
de 1 7 varas.
Almohadas de raso p ara est rado.
Cofres valencianos chap ados.
Arcas cubiert as de p año verde.
Valor
1 . 800 mrs
4 > 000 mrs
2 . 000 mrs
1 . 2 00 mrs
1 . 000 mrs
1 . 81 8 mrs
500 mrs
1 . 300 mrs
7. 4 52 mrs
3. 000 mrs
3. 000 mrs
1 . 2 50 mrs
1 . 300 mrs
A través de las cap it ulaciones mat rimoniales est ablecidas p or
don Iñigo López de Mendoza, 1 marqués de Sant illana, p ara el
matrimonio de don Lorenzo Suárez de Figueroa con doña I sabel de
Borbó n, sabemos q ue la dot e de est a dama fue de 1 0. 000 florines de
oro de la dote y recibió en arras 2.000 florines de las arras, así
como que el marq ués se comp romet ió a hip ot ecar su villa de Beleña o
Saldaña, hasta que puediese sacar de su may orazgo los lugares de
Alcobendas y Cobeña, q ue se los había ot orgado a su hijo. ’
6’
661 ( T orija, 4 de Sep t iembre de 1 4 52 >. R . A. H . Colecci5n Salazar y Cast ro, N-4 0, F ol. 2 05v-2 06.
1
1
1
1
1
2 4
1 0
1 2
1
2
1 2
3
4
273
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Sin duda, uno de los matrimonios de la hist oria de est e linaje
de mayor trascendencia política fue el de don Diego Hurtado de
Mendoza, II marqués de Santillana, cor. doña Brianda de Luna, hija de
Juan Hurtado de Mendoza, prestamero mayor de Vizcaya, y de doña María
de Luna, prima del condestable. Entre las condiciones establecidas
para este enlace se preciso que doña María de Luna se comprometía a
entregar como dote y casamiento de su hija 20.000 florines de oro de
cuño y ley de Aragón de la siguient e manera: 35. 000 ¡ urs de juro de
heredad de las 1.000 doblas, que esta señora tenía por merced cada
año, sobre las rentas y lugares que don Diego quisiese, tasando a
15.000 ¡ urs cada millar hacían un total de 525.000 rs, para esta
concesión debía de sacar privilegio. Asimismo le ent regaría 2 5. 000
¡ urs de juro vitalicios estimados a 6.000 rs el millar, que forman
en total 150.000 ¡ urs, así como 3.000 florines en ajuar que serían
tasados por dos hombres buenos elegidos por ambas partes. Por último,
se comprometió doña Maria que la restante cantidad hasta 20.000
florines le serían otorgados a don Diego desde el día en q ue
decidiese solemnizar las bodas hasta pasados 20 días de la boda.”
2
En las capitulaciones establecid¿.s por doña J uana Piment el y don
Diego Hurtado de Mendoza, el 22 y :30 de Marzo de 1 4 59, p ara el
matrimonio de sus hijos doña María de Luna e Iñigo López de Mendoza,
se acordó que la dot e est aría const it uida p or 1 . 000 vasallos, q ue
rent aban anualment e 2 00. 000 ¡ urs, ent regados 30 días ant es de la
celebración del matrimonio. Además en ajuar y ot ros bienes la condesa
se comp romet ió a ot orgar a su hija 30. 300 florines, t asados en 50 ¡ urs
cada uno. Por su p art e, don Diego H urt ado de Mendoza p reciso q ue los
vasallos q ue doña María ap ort aba como bienes dot ales no serían nunca
vendidos, ni enajenados p or él, ni sus herederos, ni sucesores, así
como que si doña María moría sin descendient es est os vasallos
volverían a doña J uana o a sus sucesores. Don Diego, p or su p art e,
se comp romet ió a ot orgar a su hijo ot ros 1 . 000 vasallos, q ue no
fuesen de los bienes de mayorazgo y preferentemente en la villa de
Saldaña, p ero p recisa q ue si en ést a o su jurisdicció n no hubiese
suficient e q ue los sup liría p or ot ros en sus villas y lugares de
E x t remadura, además est ablece q ue est os vasallos ap ort arán una rent a
anual de 4 00. 000 mrs. ” ’
El primer duque del Infantado do:ó a su hija doña María para su
mat rimonio con don Belt rán de la Cueva, conde de Ledesma, con
1.500.000 ¡ urs, que fueron entregados de est a manera: 500. 000 ¡ urs en
662 ( Ay lló n, 1 6 de Junio de 1432 ) . AH.??. Osuna, Leg. 173, 101. Doña María de Luna hizo jurament o
de cumplir lo capitulado con el marqués de Santilla ese mismo día. Leg. 1773, 1í12. Además en unos capítulos
est ablecidos al resp ect o y q ue hacen algunas p recisiones a lo y a est ablecido, se señala q ue el rest o de los
florines q ue q uedaban sin p agar se ent regasen 1 $ días ant es de 1 6 boda y q ue t ant o los 3. 000 florines del
ajuar como los 4 . 000 q ue falt aban fuesen ap reciados a 55 ut rs el florí. Asimismo se indica q ue don I ñigo y
su hijo alcanzasen un acuerdo con doña María p ara q ue p ague en Les años. Leg. 1 773, 1 2 1 -2 .
‘‘‘ E l marq ués de Sant illana y su hijo ot orgaron est as c¿p it ulaciones en la villa de G uadalajara,
el 2 2 de Marzo de 1 4 59, mient ras q ue la condesa doña J uana Piment ’~ l lo hacía el 30 de Marzo. AH . ??. O suna,
Leg. 2 2 1 4 , 2 1 .
274
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV>
ajuar, otros 500.000 mrs en dinero y los restantes fueron entregados
en compensación de la tenencia de la eortaleza de Huelma, que hasta
el cump limient o del p ago p ermaneció en p oder de don Belt rán. ’”
Asimismo concert ó con don Pedro Núñez de T oledo, señor de
Villafranca, las cap it ulaciones p ara el mat rimonio de don J uan de
Mendoza con doña Beatriz, hija de don Pedro y su mujer, doña Isabel
E nríq uez. E nt re ambas p art es acordaron q ue la cuant ía de la dot e
sería de 2000.000 de ¡ urs, 300.000 ¡ urs en ajuar y el resto en dinero,
p lat a y heredamient os, q ue serían t asados p or dos p ersonas elegidas
por las dos partes y la entrega se efectuaría 30 días antes de la
boda. Por últ imo, don J uan se comp romet ió a ent regar en arras 4 00. 000
¡ urs y en su seguridad hipotecó la villa de Yunquera.
Las afinidades políticas entre el duque del Infantado y el conde
de Benavente en los importantes acontecimientos que marcaron los
reinados de Enrique IV y los RRCC son manifiestas, y por ello
buscaron los vínculos del parentesco para consolidarías. Así don
I ñigo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue deL I nfant ado, concert ó con don
R odrigo Alonso Piment el, conde de Benavent e, así como con don Diego
Ló p ez Pacheco, marq ués de Villena, el mat rimonio de don Diego,
p rimogénit o del duq ue, con doña MarLa Piment el, al t iemp o q ue se
est ablecía la unió n de don J uan Pacheco de Luna, conde de
Sant iest eban y p rimogénit o del marq ués de Villena, con doña F rancisca
de Mendoza.
Por ello, el conde de Benavent e se comp romet ía a ent regar a su
hija en concep t o de dot e 8. 000. 000 de ¡ urs de los cuales 1 . 300. 000
serían en ajuar y enseres p ara la casa, ent regados de est a manera:
el 1 . 300. 000 ¡ urs del ajuar y 2 . 700. 00< ) en dineros cont ados dos meses
ant es de la celebració n y consumació n del mat rimonio y los ot ros
cuat ro se p agarían a un milló n p or afio. Por su p art e, el duq ue y su
hijo p romet ían ot orgar en arras a doña María 6. 000 florines de oro
del cuño y ley de Aragó n, y en girant ia hip ot ecar la villa y
fort aleza de Saldaña con sus vasallos, rent as, p echos, t érminos,
t ierras y jurisdicció n.
Para el ot ro enlace ent re doña F rancisca de Mendoza y don J uan
Pacheco de Luna se acordó q ue los duq ues del I nfant ado dot arían a su
hija con 6. 500. 000 ¡ urs, dist ribuidos así: 1 . 300. 000 en ajuar y
objet os p ara la casa, 1 . 2 00. 000 mrs serían ent regados dos meses ant es
de la boda, los 2 . 500. 000 rest ant es p ara el cump limient o de 5. 000. 000
los p agarían en dos años y medio a ra;:ó n de 1 . 000. 000 p or anualidad,
a p art ir del día de la boda. Por últ imo, el milló n q ue falt aba sería
ot orgado t ras el fallecimient o de la duq uesa, doña Maria de Luna. Por
su p art e, don J uan Pacheco se comp rorret ió a ent regar en concep t o de
664 Don Belt rán de la Cueva t uvo q ue renunciar a la t ener cia de est a fort aleza y ot orgar cart a de
p ago de la cant idad señalada p ara la dot e. ( G uadalajara, 2 3 dc Sep t iembre de 1 4 63 ) . R AE . Colecció n
Salazar y Cast ro, M-9, F ol. 1 57-1 57v.
‘“ 8. 9. R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, M-lO , F ol. lBv-1 9.
275
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
arras 5. 000 florines de la ley y cuño de Aragó n y en garant ía de ello
hipotecó la villa de Belmonte y Maderuelo con su castillo, fortaleza,
vasallos, rentas, pechos, derechos, jasticia y jurisdicción.”’
Don Diego H urt ado de Mendoza ot orgó cart as de p ago a favor de
su suegro, el conde de Benavent e, de 4 . 2 88. 000 q ue había recibido de
los 4 . 000. 000, q ue t enía q ue ent regar ant es del casamient o y como
p art e del milló n, q ue se t enía q ue p agar en el p rimer año de
casados. ” ’ Así como de un milló n, q ue recibió de manos de J uan
Piment el, sobre los 2 88. 000 mencionados y q ue corresp ondían a la
cant idad señalada p ara el p rimer año. ”
No só lo no hay dudas sobre la p art icip ació n de F ernando, el
Cat ó lico en las negociaciones p ara el mat rimonio de don I ñigo Ló p ez
de Mendoza, conde de Saldaña, con doña Isabel de Aragón, sino que
también el monarca participó en la dotación del mismo, ya que le
otorgó a su sobrina en dote 8.250.000 ¡ urs y se compometió a entregar
la mit ad en el moment o del casamient o y el rest o en el p lazo de un
año. Además sus p adres, don E nriq ue de Aragó n y doña G uiomar de
Portugal, le dieron a doña Isabel para su matrimonio 20.000 ducados,
q ue rep resent aban 3. 750,000 mrs, en objet os de p lat a, p erlas,
p iedras, cadenas, collares, vest idos ~r at avios p ara su p ersona, así
como objet os de uso domést ico. ” ’ Animismo don Diego H urt ado de
Mendoza y su hijo se comp romet ieron a conceder a doña I sabel en arras
un diezmo de los bienes p art ibles deL may orazgo del duq ue est imado
666 E l document o ap arece sin dat a, p ero a juzga p or ot ros relacionados con el mismo asunt os, est as
cap it uciones debieron ser acordadas en 1 4 88. AH . ??, O suna, Leg. 1 773, 1 31 . 3, E l conde de Benavent e ot orgó
t odos los p oderes necesarios a F edro Coco, alcalde de su casa y fort aleza de Benavent e, p ara q ue en su
nombre p udiese hacer t odas las escrit uras necesarias con don I ñigo Ló p ez de Mendoza, p ara acordar el
casanient o de sus hijos. Villaló n, 2 8 de E nero de 1 4 88 ) . Leg. 1 773, isí2 . Asimismo los R ey es Cat ó licos
le concedieron a don I ñigo Ló p ez de Mendoza licencia y facult ad p ara q ue p udiese obligar la villa de Saldaña
p ara la seguridad de la dot e y arras de doña María Piment el. ( Valencia, 2 8 de Marzo de 1 4 88 ) . Leg. 1 773,
1 71 . 2 . Asimismo don I ñigo Ló p ez de Mendoza, I I duq ue del I nfint ado, obligó su villa de Saldaña al
cump limient o de lo est ablecido p ara el mat rimonio de su hijo, don Diego. G uadalajara, 2 7 de F ebrero de
1 4 92 > . A. H . N. O suna, Leg. 1 773, 31 ,
Villaló n, 1 2 de E nero de 1 4 92 } . AH . ??. O suna, Leg 1 773, 2 3.
669 { G uadalajara, 30 de Agost o de 1 4 92 >. AH . ??. O suna, Leg. 1 773, 2 4 .
‘‘‘ Los cap ít ulos mat rimoniales p ara est e mat rimonio se concert aron en los p alacios del duq ue del
I nfant ado en la villa de G uadalajara, el 1 0 de O ct ubre de 1 51 3. LA. H , Colecció n Salazar y Cast ro, N-97,
un ex t ract o de los mismo fueron p ublicados p or LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara. . . , T omo I I , PP.
382 -383. E l duq ue del I nfant ado y el conde de Saldaña p erdonaron a don E nriq ue de Aragó n 3. 750. 000 mrs, q ue
se había obligado a ent regar, asimismo se comp romet ieron a t ener los maravedís recibidos como bienes dot ales
y en garant ia de ello hip ot ecaron la villa de Colmenar Viejo í:on t odas sus rent as, t érminos, p echos,
derechos vasallos y jurisdicció n civil y criminal. ( G uadalajara, 2 8 de E nero de 1 51 5 ) A. H . N. O suna, Leg.
1 773,
30U 2 Don I ñigo Ló p ez de Mendoza concedió a don J uan F ernández de Madrid, cont ino de la casa del
I nfant ado p oder p ara q ue en su nombre cobrase la mit ad de la do:e de doña I sabel, y a q ue como se había
est ablecido en las cap it ulaciones mat rimoniales recibiría una p art e al t iemp o del casamient o y el rest o en
el p lazo de un año. ( G uadalajara, 2 9 de Noviembre de 1 51 5 ¼Lec. 1 773, 33.
2 76
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-Lrient al en la Baja I :dad Media < siglos XI V y XV) .
en 10.000 ducados de oro, que son 3.750.000 mrs.”’
E l duq ue del I nfant ado y su hijo el conde de Saldaña designaron
a Alonso Jiménez de Cañizares y Diego de Borja Mercader, vecinos de
Guadalajara, para que tasasen las joyas de oro y plata, así como la
tapiceria y ot ros objet os, q ue conformaban la dot e de doña
Isabel .“‘
A t ravés de est as cart as de dot es y arras, se p uede est ablecer
como p ara ot ros linajes, q ue el aument o de p rest igio y consideració n
de est a familia en Cast illa, q uedan t eflejados en las cuant ias q ue
llegan alcanzar éstas, así como que se adaptan en cuanto a su cuantia
y composición a las características señaladas para la alta nobleza.
Estas mismas observaciones son apLicables para los condes de
Medianceli, como se p uede observar en los siguient es ejermp los.
Entre las cartas de arras expedidas por los miembros de este
linaje contamos con la otorgada por don Bernal de Bearne para su
matrimonio con doña Isabel de la Cerda comprometiéndose a entregarle
800.000 mrs, 6~2 además y con motivo de este enlace le hizo donación
del condado de Medinaceli.’” Asimismj disponemos de las cartas de
arras de don Luis de la Cerda, I I I conde de Medinaceli, p ara sus dos
mat rimonios, a su p rimera esp osa le ent regó 5. 000 florines de oro de
la ley y cuño de Aragó n, así como una silla y un freno de p lat a con
su p alafrán, p ara garant izar su cump limient o hip ot ecó , en p rimer
lugar, los lugares de G argant a de O lla, Pasaró n y T orremenga, q ue se
encuent ran en la Vera de Plasencia, y con p ost erioridad, p rocedió a
67 0 E n los cap ít ulos mat ::x on:ales nancionados t ant o el duq ue como su hijo se comp romet ieron a
solicit ar t odas las licencias necaaarias, y a r~ e est a cuant ia sup raba el diezmo de los bienes del duq ue.
G uadalajara, 1 0 de O ct uhre da 1 51 3 > 1 V H . Colecció n SalLzar y Cast ro, M-97 y LAY NA SE R R ANO , E ,
H ist oria de G uadalaiara. . ., T omo 2 , :o. Bk-2 83. nna Por ser t ienes de may orazgo se comp romet ieron a
solicit ar de la reina doña J uana la li:ancia facult ad necesariis. ( G uadalajara, 2 8 de F ebrero de 1 53. 5
AH . ??. O suna, Leg. 1 773, 31 1 .
G uadalajara, 1 9 de ~ :erc de 1 51 5 . A. H . N. O suna, ~ eg. 1 7773, 2 9.
67 2 < Sevilla, 1 4 de Sep t ien=re de lT h . AO L Sec. Medi~ iaceli, Leg. 9, 32 . PAR DO R O DR fG U E Z , ML.
E l condado de ! 4 edinaceli. . ,, Doc . 5. ::. 1 36-1 31 .
6~ Bernal de Bearne le d::a a doña I sabel de la Cerda la villa de Nedinaceli y su t ierra con
ocasió n de su mat rimonio. SevilÁ 1 4 de Seziembre de 1 370> . LD. M. See. Medinaceli, Leg. 4 0, 2 . Con
p ost erioridad, le hizo donació n del :o:iado y de los 800. 000 rs da arras. ( G argant a de O lla, 1 5 de O ct ubre
de 1 370> . AO L Sec. Medinaceli, Leg. 4 0, 4 3 Leg. 9, 34 . Por s~ p art e, E nriq ue I I consient e y confirma
est a donació n. ( Sevilla, 2 9 de Nox -:enb:e y E le Diciembre de l3~ 0> , AO L Sec. H ist érica, Caja 3 nR y
R -1 3. Por últ imo, E nriq ue I I ex p idió u: p riv. legio rodado p ara confirmar est a donació n de don Bernal de
Bearne a su esp osa. < Burgos, 1 5 de ::ci~ Ére dc 1 371 ) . A. D,M. Sec. H ist ó rica, Privilegio R odado 4 5 y AH . ??.
O suna, Leg. 2 2 87, vol I V, F ol. 2 4 y as. I an. zién J uan 1 p roced:. ó a confirmar est a cesió n p at rimonial.
< Burgos, 2 0 de Agost o de 1 379> . ACM. Sec. Ms± inaceli, Leg. 4 0, 4 9. PAR DO R O DR Í G U E Z , ML. M~ nn~ ~ . ji
Medinaceli. . ., Doc. 6, 8, 9, 1 0, E E 63 y S4 .
277
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
trasladar la hipoteca la villa del Puerto de Santa María.’” Por su
parte, las arras de doña Juana de Leiva, su segunda mujer, ascendían
a 7.000 florines de oro y en su seguridad ofreció la villa de Deza,
sit uada en el obisp ado de Sigt ienza. ” ’
T ambién t enemos not icias de los cap ít ulos concert ados ent re don
Luis de la Cerda, conde de Medinaceli, y don Alvaro de Luna, maest re
de Santiago, para el mat rimonio de doña Mencia de la Cerda con don
Alvaro de Luna, hijo de Juan de Luna y nieto del condestable, así
sabemos que se comprometió a otorgar en dote y casamiento 15.000
florines de oro, q ue serían ent regados t ras la celebració n del
enlace Y’
Para el mat rimonio concert ado ent re don Luis de la Cerda, 1
duque de Medinaceli, y doña Ana de Navarra y Aragón, se estableció
que el duque aportaba para su mantenimiento las villa de Medinaceli
y su t ierra, Sant a María del Puert o y Cogolludo. Por su p art e, doña
Ana recibiría en dot e 2 0. 000 florines de la moneda corrient e, 5. 000
florines, que se pagarían ocho días antes del. matrimonio y 5.000
florines por cada año de casados hasta el cumplimiento de los 20.000
florines, y como y a ha sucedido en ot ras ocasiones los R ey es
Cat ó licos ay udaron a doña Ana par~ este matrimonio de 10.000
67 7
florines.
En cumplimiento de estos capítulos matrimoniales don Juan II de
Aragón se comprometió a entregar 20.000 florines de oro”
8 y p or su
p art e, don Fernando estableció que concedería a doña Ana 10.718
florines del cuño de Aragó n de los 30. 000 florines en q ue est aba
fijada su dot e, así en el p rimer alio de casados ot orgaría 5. 000
florines y los rest ant es en el segundo. ” ’
‘“ < Medinaceli, 1 de J ulio de 1 4 30) . AI I M. Sec, Medinaceli, Leg. 9, 35, R AE . Colecció n Salazar
y Cast ro, M-2 0, fol. 77-77v. y PAR DO R O DR íG U E Z , NL. E l condado ce Nedinaceli. .., Doc. 1 55, Pp . 34 5-34 7.
‘‘‘ < Medinaceli, 2 2 de O ct ubre de 1 4 4 6) . AI I M. E ec. Msdinaceli. Leg. 9, 36, R AE . Colecció n
Salazar y Cast ro, M-2 0, F ol. 1 1 2 -1 1 3v. Por su p art e, don G ast ó n de la Cerda, hijo may or legít imo de don Luis
de la Cerda, se comp romet ió a resp et ar el cont rat o est ablecido p or su p adre de ot orgar 7. 000 florines de
arras a doña J uan Ley va, así como la hip ot eca q ue sobre el lugar de Deza había est ablecido como garant ía
de p ago. ( T ordesillas, 2 6 de Noviembre de 1 4 4 6) . AP. ??. E ec. liedinaceli, Leg. 9, 37 y 37 bis. PAR DO
R O DR íG U E Z , ML. E l condado de Medinaceli. .., Doc. 1 96, Pp . 4 53-4 % , 1 98, Pp . 4 57-4 58 y 1 99, Pp . 4 59-4 60.
67 6 Doña Mencia de la Cerda era hija del conde y de doña J uana de Leiba, ( Medinaceli, 2 7 de O ct ubre
de 1 4 4 6 ) . A,H . N. O suna, Leg. 2 2 87, vol 1 , F ol. 4 0v-4 1 . y R . A. H . Colecció n Salazar y Cast ro, M-5, F ol. 2 90-
2 91 v y N-1 0, fol. 1 39-1 4 0.
‘‘‘ < 1 4 70> . R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, M-2 0, F ol. 1 98v-2 2 0v.
67 8 ( Monzó n, 3 de Agost o de 1 4 70) . R AE , Colecció n Sala:ar y Cast ro, N-2 0, fol. 1 97v-1 98.
67 9 E l p rincip e don F ernando hizo jurament o y p leit o homenaje de cump lir est e comp romiso en manos
de don Pedro de Acuña, conde de Buendia. < Dueñas, 1 3 de J ulio de 1 4 70) . R . A. F . Colecció n Salazar y Cast ro,
N-2 0, F ol. 1 95-1 96v.
278
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) .
Las relaciones matrimoniales entre los duques de Infantado y los
de Mendinaceli fueron frecuentes con el fin de consolidar otras
vinculaciones de tipo político, al pertener ambos linajes a la alta
nobleza castellana. Así don Luis de 16. Cerda, 1 duque de Medinaceli,
cuando acordó con don Pedro González d.e Mendoza, cardenal de España,
el matrimonio de su hija doña Leonor con don Rodrigo de Mendoza, hijo
legit imado del p relado, se comp romet i~ a ot orgarle a doña Leonor en
dot e 1 2 . 000. 000 de ¡ urs y que los recibiría don R odrigo 60 días
después de que el duque tenga un hijo varón legítimo y en seguridad
de todo ello hipotecó todos sus bienes y en concret o la villa de
Cogolludo.
Asimismo se estableció que, cuando don R odrigo recibiese los
12.000.000 de mrs, debe p romet er que los mejoraría, así como que
daría en arras a doña Leonor 2.000.000 de ¡ urs y en garantia de todo
ello hipotecó la villa de Alcocer, eti el reino de Valencia. Por su
parte, don Luis de la Cerda se comprometió a otorgar a su hija, 10
días antes de la celebración del matrimonio, para su servicio y el
de su casa una vajilla de plata labrada con dos fuentes de aguamanos,
dos copas, una jarra para el agua, un salero todo dorado y una
capilla de plata dorada, que en tctal son 400 marcos de plata
valorados en LOOO.O00 de ¡ urs, además de aderezo p ara la casa y
atavío y ropas para su persona.
Por último, el duque le otorgaría a su hija de por vida 400.000
¡ urs anuales de las rent as del ducado de Medinaceli y ot ros lugares
de señorio de Cast illa p or las t ercios de cada año. ”
0 Los R ey es
Cat ó lico t ambién p art icip aron en la dot ació n de est e mat rimonio, y a
que se comprometieron a entregarle a]. duque de Medinaceli cada año
de su vida 4.500.000 de mrs de renta, La mitad sobre rentas de villas
y lugares de Cast illa y la ot ra mit ad en Andalucía, p uest o q ue est e
enlace se había concertado a petición de los monarcas.68’
680 E st as cap it ulaciones q ue se ajust an en la cuant ia de a dot e y arras a las acost umbradas ent re
la alt a nobleza p resent an unas p ecularidades, y a q ue la delicada sit uació n en q ue se encont raba el duq ue
de Medinaceli sin ningún hijo varó n, det erminó q ue en est a escrit u:a se sent asen las bases y condicionant es
p or si el ducado p asaba a manos de los marq ueses de Cenet e. ( Z iragoza, 2 de O ct ubre de 1 4 92 ) . R . A. F .
Colecció n Salazar y Cast ro, M-9, F ol. 2 59-2 62 v.
681 < Z aragoza, 8 de O ct ubre de 1 4 92 ). R AI l. Colecció n Salazar y Cast ro, M-9, F ol. 2 64 -366,
2 79
La nobleza, t onas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2 . 5. DESPOSORIOS Y NUPCIAS.-
Sin duda, esta legitimadad que confiere el matrimonio a sus
descendientes conlíeva unas exigencias tales como que cualquier hijo
para poder heredar los bienes de su padre, los títulos nobiliarios
o acceder a un oficio en la corte, tiene que probar que sus
progenitores se casaron según los cáncnes establecidos por la iglesia
e hicieron vida cony ugalt
2 E l mat rimonio crist iano se define p or
una serie de caracteres, tales como ~ue es único e indisoluble, el
consent imient o mut uo de los có ny uges relega cualq uier ot ro medio de
validación, la publicidad del mismo parmite verificar la ausencia de
impedimentos para su celebración, así como limita las relaciones
incestuosas al fijar el grado de consanguinidad, a partir del siglo
XI I I , en el cuart o grado de p arent esco. 683
En la documentación consultada hemos comprobado la existencia
de dos ceremonias diferentes: los desposorios y el matrimonio. Sin
duda, los p rimeros t ienen su origen en el mundo romano, y a q ue t ras
redact arse el cont rat o q ue concert aba una unió n y se est ablecía la
cuantia de la dote, los contrayentes se comprometían a casarse en un
futuro, además el hombre otorgaba tn anillo y la mujer un beso-
Generalmente, este compromiso raramente se rompía y a continuación
se celebaba el matrimonio.
E l F uero J uzgo t ambién hace menc:. on a la ex ist encia de est as dos
ceremonias, señalando q ue en los desp osorios los cont ray ent es est án
casados p or p alabras de fut uro y en el mat rimonio, p or p alabras de
p resent es y además reciben la bendició n nup cial. Además el vínculo
est ablecido en los p rimeros se p uede romp er, mient ras q ue en el caso
del matrimonio es indisoluble. La celebración de los desposorios
sup one una vent aja p ara los p adres de la novia, y a q ue si su
p romet ido muere ant es de celebrarse el mat rimonio t iene derecho a
recibir la cuant ia de las arras, as:Lmismo es muy p robable q ue los
p adres del novio se most rasen más ret icent es a la celebració n de los
mismos.
E nt re la nobleza t it ulada era muy frecuent e est e t ip o de
ceremonias, y a q ue los mat rimonios se cap it ulaban cuando los
cont ray ent es aún eran menores de edad. Para su celebració n se solía
solicit ar la disp ensa de p arent esco 5:. era necesario y se hip ot ecaban
662 E l mat rimonio sup onía un act o p úblico q ue debía celebrarse al amp aro de la iglesia cat ó lica.
G E R E E T , M. C. La noblesse. .., Pp . 1 71 -1 72 . R esult an t ambién int eresant es las ap ort aciones sobre est e t ema
de PÉR E Z DE T U DE LA, MI . en su t rabajo La mujer cast ellano-leonesa durant e la Alt a E dad Media, Madrid, 1 983.
t rabajos:
683 G U E R R E AU -J ALABE R T , A. O p . cit . , p . 68.
2 80
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E t ad Media < siq los XI V y XV) .
bienes para garantizar el cumplirriento de lo establecido.’”
Precisamente por no haber solicitado J.a dispensa fue declarado nulo
el matrimonio entre don Luis de la Cerda, 1 duque de Medinaceli, y
doña Cat alina Laso de Mendoza, t al ve:: influy ó en est a anulació n el
hecho de que doña Catalina no le había dado un heredero legitimo al
duq ue de Medinaceli. Sin embargo, las aut oridades eclesiást icas se
most raron más flex ibles, p uest o q ue concedieron a los I I I duq ues del
I nfant ado la disp ensa mat rimonial una vez celebrado el enlace, y a q ue
don Diego Hurtado de Mendoza y doña María de Luna, aludiendo que
habían descubierto después de estar casados que eran parientes en
tercer grado de consanguinidad y en cuarto por afinidad, solicitaron
a don Ant onio de Valladolid, comisario general de la Sant a Cruzada
en el arzobispado de Toledo, la dispensa necesaria en estos casos,
porque sin la misma sus descendientes eran ilegítimos Y
3
La p resencia ent re los linajes q ue conforman nuest ra base de
est udio de miembros de la alt a nobleza cont ribuy e a q ue disp ongamos
de testimonios de desposorios y de noticias relativas a la
celebración del matrimonio. Tal y corro sucedió con don Iñigo López
de Mendoza y doña Catalina Suárez de Figueroa, que tras capitularse
su matrimonio y para dar más firmeza a esta alianza, en la villa de
Valladolid, el 2 1 de J unio de 1 4 1 2 , en las casas de Luis Alfó n, hijo
del may ordomo de est a villa, en la calle de San J uan. E n p resencia
de doña Leonor de la Vega, viuda del Almirant e, don Lorezon Suárez
de F igueroa, maest re de Sant iago, Mencia de Cisneros, viuda de G arcí
Laso de la Vega, Pedro Manriq ue, adelant ado y not ario may or del reino
de Leó n, R uiz Mart ínez de las H eras, p rior de la iglesia de Sant a
María, la May or de Valladolid, y de J os escribanos Diego F ernández
de Cast rojeriz y J uan R odríguez ParrilLa, don I ñigo Ló p ez de Mendoza,
con licencia y aut oridad de su madre y t ut ora, juro y p romet ió
cump lir los cap ít ulos concert ados jara su mat rimonio con doña
Cat alina Suárez de F igueroa, además ent regó la disp ensa necesaria
p ara est e mat rimonio.
Así t ras ser revisada p or los escribanos, el p rior p rocedió a
la celebració n de los p rimeros desp osorios y como don I ñigo y a
cont aba con 1 4 años p udo jurar ant e la virgen y los evangelios el
cump limient o de los mismos. Asimismo ~ e concert ó ent re ambas p art es,
q ue cuando alcanzasen los cont ray ent es la edad fijada p ara la
celebració n del mat rimonio, t endrían lugar los segundos desp osorios,
6&4 T odas est as int eresant es consideraciones sobre las diferencias ent re los desp osorios y el
mat rimonio son aDort adas p or G E R BE T , MC. 4 ng~ I . ~ lii,~ ,
4 PP. 1 88-1 90 y p or R E CU R O , 1 . y CO R DO E A, R .
Parent esco. . . , p . 1 97-2 1 3.
‘“ E l ccinisario en virt ud de su aut oridad y jurisdicció n rat ificó el mat rimonio y absolvió a los
cont ray ent es y a sus sucesores de t odo p ecado, ~ acula o ex comunit n en los q ue p odían haber incurrido p or
cont raer nat rimosio sin la disp ensa mat rimonial necesaria en eE t os casos de p arent esco. E st a disp ensa
ot orgada p or don Ant onio de Valladolid est á dat ada en G uadalajara, el 1 de F ebrero de 1 502 . AH . ??. O suna,
Carp . 1 73, 1 1 y Leg. 1 773, 2 6í2 . E nt re las consideraciones valox adas p or don Ant onio de Valladolid p ara
la concesió n de est a disp ensa t uvo esp ecial el desconocimient o p or p art e de los duq ues cuando se casaron
de su p arent esco y su imp ort ant e cont ribució n en la Sant a Cruzada.
2 81
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
el matrimonio y la consumación del vínculo, al tiempo que serían
otorgados los florines y objetos que constituían las arras.”’
Por ultimo, en la ciudad de Salamanca, el 7 de Junio de 1414,
se celebraron los segundos desposorios entre don Iñigo y doña
Catalina en las casas de un caballero de esta ciudad, en las
p rox imidades de la iglesia de Sant o ‘J omé y en p resencia de t est igos
y de don F ernán Pérez, clérigo de esa ciudad. ’”
T ambién cont amos con la escrit ura de los desp osorios de doña
Leonor de la Cerda con don R odrigo de Mendoza, 1 marq ués de Cenet e,
estos tuvieron lugar en la villa de !~edinaceli, en una de las salas
del palacio ducal, el 8 de Abril de 1496, a las 7 de la tarde, en
presencia de don Hurtado de Mendoza, Adelantado de Cazorla, don
Alvaro de Mendoza, conde de Castro, Bernardino Suárez de Mendoza,
conde de Coruña, y J uan de Leó n, may ordomo may or y p rovisor del
cardenal, para su celebración fue preciso la presentación de una bula
p ap al y act uó como celebrant e Alvar Y áñezi”
Aunque los desposorios concedían bastante solidez al enlace, era
necesaria la celebració n del mat rimorio p ara q ue ést e t uviese valor
jurídico. La fecha p ara la boda salía q uedar p refijada en las
cap it ulaciones mat rimoniales y la ley est ablecía la edad mínima de
los contrayentes para su celebración sn los 14 años para los hombres
y en 1 2 p ara las mujeres. Asimismo p ara q ue el mat rimonio t uviera
efect o debía ser celebrado al amp aro de la I glesia y p ost eriorment e
consumado. La ceremonia religiosa se celebraba en dos t iemp os; a la
ent rada de la iglesia los cont ray ent es se int ercambiaban las p alabras
de p resent es y el esp oso ent regaba el anillo y las arras
rep resent adas p or unas monedas. A cont inuació n en el int erior del
t emp lo recibían la bendició n nup cial y si se t rat aba de unas p rimeras
nup cias se cubría a los esp osos con ur. . velo blanco al t iemp o q ue eran
‘es
bendecidos.
La imp ort ancia del mat rimonio ent re la nobleza, no só lo se debe
a los importantes intereses económi:os, sociales y políticos que
representaba, sino también porque en su celebración los linajes
p odían hacer gala de su grandeza y p oderio. Por ello, con ocasió n del
mat rimonio ent re don Diego H urt ado de Mendoza, I I marq ués de
Sant illana, y doña Brianda de Luna se celebraron en G uadalajara
‘~‘ AH . ??. O suna, Carp . 1 73, 9y Leg. 1 773, 7y R . A. H . Colecció nSalazary Cast ro, I I -lo, F ol. 1 09-
1 1 1 . Asimismo ex ist e un t est imonio ot orgado p or Diego F ernánde~ de Cast rojeriz y J uan R odríguez de la
Parrilla de est os desp osorios. A. H . N. O suna, Carp . 1 73, 9 y Leg. 1 773, 7.
‘~‘ E l t est imonio de est os desp osorios fue ot orgado p or ion Salvador Suárez de Z afra y J uan Y áñez
de Salamanca, esbribanos, a p et ició n de don G ó mez Suárez de F igueroa, hermano de doña Cat alina. < Cuenca,
7 de J unio de 1 4 1 4 ), AH . ??. O suna, Carp . 1 73, 1 0 y Leg. 1 773, 8.
‘‘~ R AM. Colecció n Salazar y Cast ro, M-9, F ol. 2 63-2 63v
689 G E R BE T , MC. La noblesse, . ., p p . 1 89, 1 91 -1 92 .
2 82
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja idad Nedia < siglos XI ? y XV) .
imp ort ant es fest ejos, y a q ue act uaba como p adrino J uan I I . Así se ha
podido saber que en la villa entraron en los días previos al enlace
sin interrupción carretas y recuas carjadas de provisiones, carneros,
terneras, aves y gamos vivos cazados en los bosques de Buitrago, así
como cientos de odres de vino. Asimismo se adecentaron las calles,
se construyeron arcos de follaje con gallardetes y estrofas
alegó ricas escrit as en grandes cart ekones, se armaron las barreras
en el corralón cercano a la plaza de Santa María de la fuente donde
se corrían los t oros, se colocaban andamios en t orno a la liza donde
iban a justar los caballeros. Se confeccionaron ricos vestidos en
seda bordados en oro y p lat a t ant o p a::a la servidumbre de la casa de
Mendoza como p ara sus miembros. Los músicos y danzant es ensay aban sus
piezas y además se iban preparando los aposentos para los invitados,
entre los que figura el monarca con :3u séquito, que se alojaron en
el alcázar de la ciudad.
La boda se celebró rodeada de una gran solemnidad y las fiest as
duraron varios días, en los que hubo banquetes, bailes, luminarias
noct urnas, desfiles, danzant es, mascaradas, corridas de t oros,
simulaciones guerreras, así como mesa franca p ara el p ueblo y rep art o
de limosnas p ara los p obres.
690
‘‘~ LAY ??A SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara, T omo I I , p p . 1 96-1 97.
283
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
2.6. NIVELES DE FECUNDIDAD.-
Nos ha parecido interesante concluir este estudio de la familia
conyugal haciendo referencia a los hijos, ya que entre la nobleza
castellana bajomedieval el número de nacimientos por familia solían
ser muy elevados. Entre las razones, que pretenden explicar este
elvado índice de nat alidad, se han esgrimido algunas, como la
experiencia adquirida de la extinción biológica de la “nobleza
vieja”, el incremento de su poder económico, social y p olít ico, el
encargar la crianza de los hijos a nodrizas o la larga duració n de
los matrimonios, ya que estos se celebraban a muy temprana edad y el
mayorazgo, que evitaba la disgregación del patrimonio.’
9’
Como se viene manifestando en reiteradas ocasiones las fuentes
de que disponemos no nos ofrecen el mismo grado de informació n p ara
los linaje de caballeros q ue p ara la nobleza t it ulada y p or t ant o,
t odos los est udios realizados y conclusiones alcanzadas se encuent ran
condicionados a las not icias de q ue disp onemos.
Buscando p rofundizar al máx imo en est a dimensió n de la familia
cony ugal, los hijos, nos ha p arecido de esp ecial int erés cent rar
nuest ra invest igació n en asp ect os t ales como el índice de nat alidad,
consideraciones acerca de la mort alidad infant il y p or últ imo dedicar
un espacio a los hijos ilegítimos.
2.6.1. Hijos legítimos.-
En primer lugar, hemos procedido por conocer la media de hijos
en cada linaje por matrimonio, y los resultados obtenidos son
similares a los observados en la nobleza cordobesa y ex t remeña:
a. Los condes de Cifuent es p resent an una media de 3. 5 hijos p or
union:
Arias G ó mez de Silva y U rraca T enorio 2 hijos.
Alfonso T enorio de Silva y G ui omar Meneses 3 hijos.
J uan de Silva 1 y Leonor de Acuña 2 hijos.
J uan de Silva 1 e I nés R ibera 3 hijos.
Alfonso de Silva e I sabel de Cast añeda 7 hijos.
Alfonso de Silva y Beat riz Pacheco 3 hijos.
J uan de Silva I I y Cat alina de T oledo 5 hijos.
ernando de Silva y Cat alina de Andrada 2 hijos.
691 Q U I NT ANI LLA R ASO , M. CE s! ruct uras familiares. ,,’, p p . 34 5-34 6,
2 84
Nobleza y Señoríos en la Castilla Centro-Oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV).
b. Los condes de Buendía y el duque
superan ligeramente esta media, ya
matrimonio:
de Huete y sus
que presentan
descendientes
3,6 hijos por
Lop e Vázq uez de Acuña y T eresa Carrillo de Albornoz
Pedro de Acuña y Const anza de H errero
Lop e Vázq uez de Acuña y J uana E nríq uez
J uan de Acuña y Maria Padilla
Pedro de Acuña y Beat riz de Sant ángel
F adriq ue de Acuña e I sabel Bazán
F adriq ue de Acuña y Maria de Acuña
Lop e Vázq uez de Acuña y María de Mendoza
Lop e Vázq uez de Acuña y Leonor de Aragó n
Lop e Vázq uez de Acuña y María Cont reras
Sin embargo, esta media resulta poco significativa en este caso,
ya que como se puede observar un tercio de los enlaces estimados no
t uvieron descendencia y ot ros cinco t uvieron más de cuat ro hijos.
c. Como venimos haciendo al est udiar a los miembros de la casa de
Mendoza hemos considerado por separado la rama primogénita de las
secundarias. Así los marqueses de Santillana con sus ascendientes y
descendientes presentan una media de hijos por matrimonio de un 4.8:
G onza
Pedro
Pedro
Diego
Diego
I ñigo
Diego
Diego
I ñigo
Diego
lo Y áñez de Mendoza y J uana de O rozco
G onzález de Mendoza y María F ernández < le Pecha
G onzález de Mendoza y Aldonza de Ay ala
H urt ado de Mendoza y María de Cast illa
H urt ado de Mendoza y Leonor de la Vega
Ló p ez de Mendoza y Cat alina Suárez de F igueroa ....
H urt ado de Mendoza y doña Brianda de Luna
H urt ado de Mendoza e I sabel E nríq uez
Ló p ez de Mendoza y María de Luna
H urt ado de Mendoza y María Piment el
Por su parte, del est udio realizado ent re
obt enemos una media de 4 . 3 hijos p or unió n:
2 hijos
1 hijo.
8 hijos.
2 hijos.
4 hijos.
1 0 hijos.
1 0 hijos.
2 hijos.
5 hijos.
4 hijos.
los condes de Tendilla
Ló p ez de Mendoza
Ló p ez de Mendoza
Ló p ez de Mendoza
1 y E lvira Q uiñones
I I y Marina de Mendoz~
II y F rancisca Pacheco
5 hijos.
O hijos.
8 hijos.
Sus parientes los condes de Corufla y Vizcondes de Torija ofrecen
un índice algo inferior de 3.5 hijos por matrimonio:
Lorenzo Suárez de F igueroa e I sabel de Borbó o 3 hijos.
Bernardino Suárez de Mendoza y María Manriq ue de Sot omay or . . 4 hijos.
d. Los conde-duq ue de Medinaceli no ofrecen ni
primogénita, ni en las secundarias de los señores de
y Nlandayona, unas tasas de nat alidad muy alt as
en su rama
Torrecuadrada
y como hemos
4 hijos.
6 hijos.
7 hijos.
1 hijo.
O hijos.
O hijos.
2 hijos.
5 hijos.
O hijos.
1 1 hijos.
I ñigo
I ñigo
I ñigo
2 85
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
manifestado en ocasiones se vieron forzados a contraer nuevas nupcias
para asegurar la continuidad de su linaje. Se puede establecer que
su media se encuentra en 2.3 hijos po:: enlace.
Bernal Bearne e I sabel de la Cerda 1 hijo.
G ast ó n de la Cerda y Mencia de Mendoza 1 hijo.
Luis de la Cerda 1 y J uana Sarmient o 3 hijos.
Ant onio de la Cerda e I nés G ó mez de Ciudad R E al 3 hijos.
G ast ó n de la Cerda y Leonor de Mendoza 3 hijos.
Luis de la Cerda y Ana de Navarra O hijos.
Luis de la Cerda y Cat alina Biq ue 4 hijos.
J uan de la Cerda y Mencia Manuel 2 hijos.
J uan de la Cerda y María de Silva 3 hijos.
I ñigo Ló p ez de la Cerda y Brianda de Cast ro 3 hijos.
Sin embargo, el número de nac:míent os p or unió n ent re los
linajes de caballeros es inferior a las medias ap ort adas p ara la
nobleza t it ulada. T al vez est o se deba a q ue en sus usos y
mentalidades aún queden posos del pasado, ya que segun nos vamos
acercando a la segunda mitad del siglo XIV se aprecía un increment o
en la tasa de natalidad. Sirvan como ejemplos, las medias de
nacimimientos estimadas para los OrozDo y los Valdés:
a. En el estudio realizado entre los miembros de la casa de Orozco
nos encontramos que por término medio de cada unión nacían 2.8 hijos.
Lop e I ñiguez 2 hijos.
I ñigo Ló p ez de O rozco 3 hijos.
Lop e I ñiguez de O rozco 1 hijo.
R uy Ló p ez de O rozco 3 hijos.
I ñigo Ló p ez de O rozco 3 hijos.
I ñigo Ló p ez de O rozco 5 hijos.
J uan F ernández de O rozco . ... 3 hijos.
b. Entre los Valdés el número de hijos por unión desciende un tanto
y se sitúa en dos, ya que en un tercic de las generaciones estimadas
sólo hemos podido constatar la existencia de un hijo. En estos casos
tal vez se deba a que el genealogista sólo quiso señalar al
primogénito y prescindió del resto c a que realmente no hubo más
hijos de esas uniones:
Pedro Meléndez Valdés 1 hijo.
Melén Pérez Valdés 2 hijos.
J uan F ernández Valdés 2 hijos.
Melén Pérez Valdés 4 hijos.
Arias G onzález Valdés 1 hijo.
Melén Pérez Valdés 3 hijos.
I ñigo Ló p ez Valdés 1 hijo.
T eresa Valdés 2 hijos.
Aunque en la Baja Edad Media como consecuencia de los adelant os
y avances logrados p or la humanidad se observa una mejora en las
condiciones de vida, q ue se manifiest a en una may or esp eranza de vida
286
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) .
y en un descenso de la mortandad, todavía la tasa de mortalidad
infantil era elevada. Por ello, nos ha parecido importante analizar
la incidencia de este aspecto en los linajes aquí estudiados.
Sirvan estos ejemplos para ilustrar que pese a las condiciones
de habitabilidad y lujo que algunos de estos linajes habían alcanzado
en sus casas, la mort alidad ent re loE; miembros más pequeños de sus
casas siguió incidiendo. Así Leonor de Silva, hija de don Juan de
Silva 1 y doña Leonor de Acuña, mur:Ló a temprana edad. Entre los
Mendoza se han constatado más casos de fallecimientos de menores,
pero también hay que considerar que se trata del linaje que más hijos
tuvo por unión. De este modo falleció al poco tiempo el hijo habido
del matrimonio de don Pedro Gonzá].ez de Mendoza y doña María
F ernández de F echa; el p rimogénit o del almirant e y doña Maria de
Castilla murió como consecuencia de un accidente al caerse en el
alcázar de Madrid, mientras jugaba. Parece ser que también falleció
el primogénito de su segundo mat rimonio con doña Leonor de la Vega,
según se const at a a t ravés de un codicilo de don Diego. ’
92
I gualment e el 1 duq ue y el I I I duq ue del I nfant ado p erdieron dos
hijos a temprana edad y a don Rodrigo de Mendoza, marqués de Cenete,
no sólo se le murió su hijo, sino que también falleció su esp osa de
sobrep art o.
2 . 6. 2 . Bast ardos y legitimados.-
Por último para concluir est e est udio dedicado a la p role de
cada linaje nos ha parecido interesanl:e prestar atención a los hijos
ilegítimos, habida cuenta de su importancia en la hist oria de algunos
linajes. G eneralment e recibían los nombres de baut ismo y los
ap ellidos acost umbrados en el linaje, aunq ue no t enían derecho a
p ercibir bienes de la herencia p at erna, su p rogenit or en sus
disp osiciones t est ament arias solía asegurarles su mant enció n y en
ocasiones, llegaron a ser legit imados y p udieron acceder a
importantes cargos en la corte y disp oner de grandes p at rimonios.
Entre los linajes de caballeros t ambién hemos p odido const at ar
la presencia de hijos ilegítimos en la casa de Orozco, ya que Iñigo
López de Orozco, señor de Escamilla, además de sus cinco hijas tuvo
dos hijos: J uan F ernández de O rozco e I ñigo O rozco, se sust ent a su
ilegit imidad p orq ue no p art icip aron en el rep art o de su herencia.
E nt re la nobleza t it ulada los casos más frecuent es de hijos
ilegít imos se p roducen ent re los miembros de las casas del I nfant ado
y de Medinaceli. Así el 1 conde de T endilla, don I ñigo Ló p ez de
Mendoza, de su relació n con doña Leonor Belt rán nació doña María de
Mendoza, asimismo est uvo abarraganadD con doña Beat riz de Sacedó n
692 E n el codicilo ot orgado p or don Diego H urt ado de Mendoza, almirant e de Cast illa, se indica la
muert e de su p rimogénit o don G arcía. ( 5 de May o de 1 4 04 > . AH . ??. O suna, 1 762 y LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria
de G uadalajara . ., T omo 1 , p . 1 2 3.
287
La nobleza, formas de organización y pautas de comportamiento
naciendo de ella don Rodrigo y posiblemente don Pedro y doña
Margarit a. ”
3 Por su p art e, don J uan de Mendoza, señor de Beleña,
mant uvo una larga relació n con doña Ana Villagrán con la q ue acabó
casándose y como result ado de est a unió n nacieron F elip e, I sabel,
María, Brianda y Diego, así como doña Ana, q ue es la única legít ima
p orq ue nació t ras el mat rimonio de mis p adres. ’94
Don Diego H urt ado de Mendoza, 1 duq ue del I nfant ado, además de
los hijos nacidos de sus mat rimonios t uvo ot ros como result ado de su
unió n con doña J uana Lasart e. Así sabemos q ue t uvo un hijo, don
Alfonso, q ue en el t est ament o de su p =ogenit orle dejó 70. 000 ¡ urs de
juro de heredad, una heredad en Málaga del Fernos y el molino de
Santa María con su casa anejai’5 Así como dos hijas, doña Elvira y
doña Marina, q ue su p adre en sus «andas t est ament arias les dejó
señalada la cuant ia de su dot e. ’9’ DE ’ forma imp recisa se conoce la
ex ist encia de ot ra hija ilegít ima dof a Leonor, p ero en est e caso no
se puede precisar el nombre de su madre.”’
E l I I I duq ue del I nfant ado t ambién t uvo hast a siet e hijos
ilegít imos: Mart ín de Mendoza, arcediano de G uadalajara y
T alavera;” 8 R odrigo; F rancisco, q ue fue monje en el monast erio de
Nuest ra Señora de Sop et rán; doña Brianda, doña Marina y doña
Brianda .“~
Don J uan de la Cerda, señor de T orrecuadrada, como se había
anulado su mat rimanio con doña Violant e de Z úñiga, mant uvo relaciones
con una vecina de la villa de T orrecuadrada y de est a unió n nació don
Ant onio de la Cerda, q ue p or merced de los R R CC fue legit imado y p udo
suceder a su p adre en sus dominios. ’” Por su p art e, don Luis de la
Cerda, 1 duq ue de Medinaceli, además de los hijos q ue t uvo con su
‘“ LAY NA SE R R ANO , F . H ist oria de G uadalajara . . ., T omo I I , p . 2 2 9.
‘‘~ LAY ??A SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara . , ., T omo U , p p . 2 1 % 2 2 1 y PE CH A, E , O p . oit . , p .
2 57.
‘‘‘ LAY NA SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara . . ., T omo I I , p . 2 2 E y R . A. F . Colecció n Salazar y
Cas::o, M-lO ,
‘‘‘ G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . cit . , T omo I I I , p . 2 06, LAY N~ SE R R ANO , ?. H ist oria de G uadalaiara
T omo I I , p . 2 2 5 y R . A. F . Colecció n Salazar y Cast ro, M-lO .
‘‘‘ LAY ??A SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalaiara , . ., T omo I I , p . 2 2 6.
698 La reina doña J uana a p et ició n de don Diego H urt ado de Nendc:a, I I I duq ue del I nfant ado,
legnimó a don Ant onio de Mendoza, q ue había nacido de la unió n del duq ue ce: doña María Cabrera, p ara q ue
así p udiese desemp eñar oficios reales o concejiles y gozar de p reheminencias. Segovia, 30 de J unio de 1 51 4
A. H . N. O suna, Leg. 1 761 , 5.
‘“ G U T I E R R E Z CO R O NE L, O . O p . cit . , T omo I I I , p . 2 36 y NU NE Z DE CAS:R O , A. O p . oit . , p p . 1 79-1 80.
7 00 R . A. F . Colecció n Salazar y Cast ro, B-4 6, F ol. 88v y 94 v-95.
2 88
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV) .
esposa doña Catalina Bique de Orejón, tuvo fuera del matrimonio un
hijo q ue se llamaba como él. ’”
Como se recordará de lo expuesto en la historia genealógica de
la Casa de Mendoza, don Pedro González de Mendoza, Cardenal de
E sp aña, p ese a su condició n de p relado como result ado de sus
relaciones con varias damas tuvo al menos tres hijos, que fueron
legit imados p or los monarcas considerando los grandes servicios
p rest ados p or don Pedro a la Corona, así como p or el p ap a I nocencio
VI I I . De su unió n con doña Mencia de Cast ro, Meneses o Lemos
nacieron: don R odrigo de Vivar y Mendoza, marq ués de Cenet e, q ue
herdedó de su p adre un imp ort ant ísimo dominio señorial en t ierras de
At ienza; y don Diego H urt ado de Mendoza, heredó de su p adre el est ado
de Almenara y el may orazgo de su t ío el adelant ado de Cazorla. ’
02
Don Pedro G onzález de Mendoza mant uvo con p ost erioridad ot ra
relació n, en est e caso, con doña I nés de T ovar de la q ue t uvo un
hijo, don J uan H urt ado de Mendoza y T ovar, q ue fue legit imado
asimismo p or los monarcas y el p ont ifice. ’03
7 01 R . A. F . Colecció n Salazar y cast ro, 3-4 6, F ol. 92 .
7 02 G U T I E R R E Z CO R O NE L, D. O p . cit . , 381 -383, 390-391 y I AY ??A SE R R ANO ?. H ist oria de G uadalajara
__ T omo I I , p . 2 4 2 -2 4 3, 2 4 6.
7 03 G U T I ÉR R E Z CO R O NE L, I I . O p . cit ,, T omo I V, p . 379 y LAVN\ SE R R ANO , E . H ist oria de G uadalajara
.
T omo I I , p p . 2 4 8-2 4 9.
2 89
La nobleza, t onas de organizació n y p aut as de comp ort amient o
2.7. SITUACIONES ESPECIALES EN LA SÓLIDA ESTRUCTURA FAMILIAR
NOBILIARIK-
A p esar de q ue la organizacidn familiar de la nobleza se
sust ent aba en los p rincip ios de p rirnogenit ura y masculinidad, las
nuevas t endencias hist oriográt icas p ret enden recup erar el
p rot agonismo del individuo en el seno del linaje. Siguiendo est a
línea de invest igació n p odemos abordar el análisis de la not oriedad
alcanzada p or la mujer, los ancianos, solt eros y niños en su ámbit o
familiar.
La escasez de not icias al resp ect o result a manifiest a, y a q ue
t ant o en las H ist orias G enealó gicas como en la document ació n y ot ras
fuent es consult adas só lo ex ist en alusiones al Parient e May or. Sin
embargo, algunos individuos como result ado de las esp eciales
circunst ancias acaecidas en la hist oria de su linaje alcanzaron un
manifiest a not oriedad, q ue ha sido igualment e reseñada. Precisament e
a t ravés de est as not icias p odemos corrent ar su p resencia y relevancia
en el seno de su linaje.
No se t rat a, p or t ant o, de reconst ruir la hist oria p ersonal del
individuo en solit ario, sino de referir y dest acar su act uació n en
el marco de las relaciones sociales, p olít icas y familiares de la
nobleza cast ellana en la Baja E dad Media.
2 . 7. 1 . Capacidades y limitaciones de la mujer en el grupo nobiliario.-
En los últ imos años, el p rot agonismo de la mujer en la hist oria
se ha convert ido en un t ema de invest igació n en auge. Siguiendo est a
t endencia hist oriográfica, en los recient es est udios nobliarios se
ha comenzado a p rofundizar en las cap acidades y limit aciones de la
mujer en las est ruct uras familiares y de p oder de est e grup o social.
De est e modo cont amos con algunos; t rabajos, q ue salvando las
dificult ades p lant eadas p or las fuent es narrat ivas y document ales,
han logrado delimit ar las cap acidades jurídicas y el marco de acció n
de la mujer noble. ’
04
7 04 AT I E NZ A, 1 . “ Las mujeres nobles: clase dominant e, grup o dominado” , F amilia y orden social en
el Ant iguo R égimen, I V J ornadas de I nvest igació n I nt erdisciDlina¡ ia sobre la mujer, Madrid, 1 986, BE CE I R O ,
1 . ‘La mujer noble en la Baja E dad Media cast ellana” , La condic~ ó n de la mujer en la E dad Media, Madrid,
1 987, CABR E R A, E . ‘Beat riz Pacheco y los orí~ enes del condado de l~ edellín” , Anuario de E st udios Medievales
,
1 5, Barcelona-Madrid, 1 985, PP. 51 3-555, PE R E Z DE T U DE LA, MI . “ La condició n de la viuda en el medievo
cast ellano-leonés” , Las mujeres en las ciudades medievales, Madrid, 1 984 , Pp . 87-1 01 . y Q U I NT ANI LLA R ASO ,
MC, ‘Cap acidad de G est ió n y p roy ecció n social de la mujer noble en la Cast illa bajomedieval” , E l t rabajo
de las mujeres en la E dad Media H isoana, Madrid, 1 988, Pp . 4 9-67.
2 90
Nobleza y Señoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media < siglos XI V y XV)
Por t ant o, considerando el int erés q ue suscit a est e t ema, nos
p areció de suma imp ort ancia p oner de manifiest o el p ap el desemp eñado
p or las mujeres en el seno de est os linajes, sobre los q ue hemos
cent rado nuest ra at enció n, así como su~ relaciones con ot ras p ersonas
e inst it uciones, at endiendo a su condició n de solt eras, casadas o
viudas.
Como en ot ras ocasiones, nuest ras conclusiones est án sup edit adas
y det erminadas p or la escasez de not icias ex ist ent es y se reducen a
los dat os ap ort ados, generalment e, p or las cart as de dot es y arras,
cap it ulaciones mat rimoniales, los t est ament os, escrit uras de t ut elas
o invent arios de bienes, así como a las menciones en las Cró nicas e
H ist orias G enealó gicas, siendo p reciso señalar q ue est as últ imas
cent ran su at enció n t ant o en aq uellas damas, q ue p or su mat rimonio
ap ort aron imp ort ant es vent ajas p ara su linaje, como en las q ue p or
sus acciones y conduct as lo p erjudicaron.
a. Protagonismo de la mujer en el seno del linaje.-
Si se considera que los principios de cohesión del linaje se
sustentan en la primogenitura y en la masculinidad, que alcazan su
máx ima ex p resió n en la consolidació n del may orazgo, la mujer en el
derecho sucesorio cast ellano q uedo relegada a un segundo p lano,
p uest o q ue só lo en ausencia de varones p odía acceder a la
administ ració n del may orazgo de su casa. Además, aunq ue acont eciese
est a sit uació n, su p ap el q uedaba reducido al de t ransmisora de unos
bienes y derechos, p uest o q ue su gest ió n q uedaba encomendada a su
esp oso y en ausencia de ést e a sus p arient es.
E n est os linajes, q ue ocup an nuest ro est udio, cont amos con
algunos ejemp los en los q ue en ausencia de varones, las mujeres
fueron recep t oras de los may orazgos o de la herencia p at erna. T al y
como sucedió cuando F edro F ernández de Pecha y su hermano, Alonso de
Pecha, renunciaron a sus derechos de p rimogenit ura p or su condició n
de eclesiást icos. Así el may orazgo de At anzó n recay ó en doña María
de Pecha, p ero al morir sin descendencia fue heredado p or su hermana,
doña May or F ernández. Como venía siendo habit ual, fue su esp oso Arias
G onzález Valdés, señor de Beleña, el encargado de su administ ració n,
sucediéndole en el mismo su hijo, Men R odríguez Valdés. De est e modo
se confirma La t endencia a considerar a la mujer como “un eslabon en
la cadena ent re un p rimogénit o p rogenit or y su p rop io hijo
primero”.
BE CE I R O , 1 . Parent esco, ceder y ment alidad, p p . 2 4 3-74 4 .
706t bidezu p . 2 4 4 .
291
La nobleza, formas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Cuando se concert aron las cap it ulaciones p ara el mat rimonio de
don R odrigo de Mendoza y doña Leonor de la Cerda, est a dama era la
única descendient e legít ima del duq ue. Por ello, se est ableció q ue
si doña Leonor heredaba el may orazgo de su casa, don R odrigo debía
de hacer p receder el t ít ulo de duq ue de Medinaceli ant e cualq uier
ot ra dignidad, así como t omar las arnas y ap ellido del linaje de su
esp osa. ’
0’ Como consecuencia de est a sit uació n, los alcaides de las
fort alezas del duq ue de Medinaceli, como el de Cogolludo, hicieron
p leit o-homenaje comp romet iéndose a reconocer p or su señora a doña
Leonor, si don Luis de la Cerda moría sin haber dejado un hijo
legít imo, q ue le sucediese en el may orazgo de su casa. ’08
G eneralment e, con los bienes q ue recibían en herencia solían
const it uir may orazgos p ara sus hijos. ’0’ De est e modo doña T eresa
Carrillo de Albornoz con licencia de J uan I I y aut orizació n de su
marido, don Lop e Vázq uez de Acuña, ot orgó a su hijo may or, don F edro
de Acuña, p or vía de may orazgo, la villa de Paredes y ot ros
heredamient os p ert enecient es a la jurisdicció n de H uet e, así como los
bienes q ue heredó de su sobrina, doña María de ~
T ambién doña I sabel de Cast afeda, esp osa del I I conde de
Cifuent es, mejoró con un t ercio de lcs bienes de su herencia p at erna
a su hijo p rimogénit o, don J uan de Silva, p or lo q ue le concedió la
mit ad de la villa de Palos con t odos sus p echos, derechos,
heredamient os, t érminos, jurisdicció n civil y criminal, alt a y baja,
mero y mix t o imp erio y señorío, ex cep t uando la heredad de Purchena,
q ue no la q uiso incluir en est e may orazgo. Asimismo señaló q ue si la
mit ad de la villa sup eraba la t ercera p art e de sus bienes, q ue don
J uan de Silva la heredase igualment e, p ara q ue hiciese enmienda a sus
hermanos de la demasia.
Como era habit ual doña I sabel f:jó el orden sucesorio p ara est e
may orazgo, siendo el dest inat ario p rincip al del mismo don J uan de
Silva y a su muert e sus herederos p o:: línea direct a con p referencia
los varones sobre las mujeres. No obst ant e cont ernp ló la p osibilidad
de q ue don J uan muriese sin descendencia legít ima, en t al caso indicó
q ue est e may orazgo fuese heredado p cr su segundo hijo, don R odrigo
7 07 ( Z aragoza, 2 de O ct ubre de 1 4 92 ) . R . A. H . Colecció n ~ alazar y Cast ro, M-9, F ol. 2 59-2 62 v.
7 08 < Sigúenza, 9 de May o de 1 4 78) A. D. M. Leg. 2 62 , 1 5.
7 09 BE CE I R O , 1 . Parent esco, ooder y ment alidad, p . 2 4 4 .
~ Se hace p reciso señalar q ue los bienes de est a heren:ia est aban const it uidos p or las villas de
Moy a, lJ t iel, T orralba, Bet et a, la Casa de R ibagorda, el lugar y el heredamient os de Albornoz, así como los
heredamient os y bienes de Moy a y U t iel. E st as villas, lugares y heredamient os habían p ert enecido a don Diego
Alvaréz de Albornoz, p asando luego Alvar G arcía de Albornoz, su hijo y hermano de la madre de doña T eresa
Carrillo, y p or últ imo est e p at rimonio fue heredado J uan de Albo:noz y en ausencia de hijos varones recay o
en doña María de Albornoz. Si bien sabemos q ue est a señora había ot orgado sus bienes a su p arient e don
Alvaro de Luna, al p arecer t ambién ot orgó a su t ía ot ra p art e. < eonfirmació n del may orazgo p or J uan I I , 2 6
de Marzo de 1 4 38) , ¡ AH . Colecció n Salazar y Cast ro, D-1 3, F ol 5-1 5,
292
Nobleza y Sdoríos en la Cast illa Cent ro-O rient al en la Baja E dad Media ( siglos XI V y XV) -
de Castañeda. Por último, precisaba que si acontecía que éste también
moría sin herederos, que su esposo don Alfonso de Silva o sus
sucesores decidiesen el destino de este mayorazgo.”’
Aunq ue las hijas de don I ñigo Ló p ez de O rozco en ausencia de
hijos varones legít mos se convirt ieron en las herederas de sus
bienes, la administ ració n de sus dom:. nios q uedaron en manos de sus
esp osos, como venia siendo habit ual. Por ello, fueron ellos los q ue
most raron la conformidad con el rep art o realizado y ot orgaron las
aut orizaciones p ert inent es p ara las vent as.
Sin embargo, las hijas de do:a Alfonso F ernández Coronel,
encauzaron t odo el p roceso necesario p ara recobrar los bienes
confiscados a su p adre. Ant e sus demandas J uan 1 resolvió rest it uir
a doña María Coronel en la p osesió n de la villa de T orij a. ”
2
No solía ser frecuent e en est a ép oca dot ar a las hijas con
villas o lugares,71 3 p ero t al vez condicionados p or la ausencia de
herederos varones, don J uan Carrillo y doña Maria de Sandoval le
ot orgaron a su hija doña J uana Carrillo la villa de Mondéjar, cuando
se concert ó su mat rimonio con don Pedro Laso de la Vega, hijo del 1
marq ués de Sant illa. Al igual q ue hemos observado en ot ras ocasiones,
don Pedro fue acep t ado como señor p or el concejo de est a villa y
p robablement e se encargase de su administ ració n. ”
G eneralment e, en las H ist orias G enealó gicas las not icias acerca
de la condició n de la mujer en el seno del linaje son muy imp recisas
siendo muy frecuent e q ue de algunas damas t an só lo conozcamos su
nombre, sin p oder p recisar siq uiera su est ado civil. T al y como
sucede en est os ejemp los: Ana de Silva, hija del I T conde de
Cifuent es y doña Beat riz Pacheco; María de Acuña, hija del y conde
de Buendia; Luisa de la Cerda, naciia de la unió n de J uan de la
Cerda, I T duq ue de Medinaceli, y doña María de Silva; así como
‘‘‘ E st as disp osiciones q uedaron ex p resadas en el t est ament o de doña I sabel de Cast añeda.
< Cifuent es, 1 8 de Abril de 1 4 62 ) . A. H . N. O suna, Leg. 2 02 7, 1 y 2 0S9, 8. E n el rep art o de los bienes de don
J uan R odríguez de Cast añeda y J uana de G uzmán ent re sus hijas dala F rancisca y doña I sabel de Cast añeda,
a est a últ ima le corresp ondió : la mit ad de la villa de Palos con sis vasallos, t érminos, jurisdicció n, mero
y mix t o imp erio, rent as, p echos y derechos p ert enecient es. Así cono la heredad de Purchena, la Casa de San
Mart ín de Poy os con los vasallos del camp o, el monast erio de San Mart in de F elices, el monast erio de San
mart ín de E st alada, el lugar de O rmazas, la mit ad de los vasallos ,ie Vellosello y de At a o Aza y su t ierra.
( E scalona, 1 4 de Sep t iembre de 1 4 53) . A. B. N. O suna, Leg. 2 056, 2 ’.
‘“ T al y como q ueda const ancia en el mandamient o q ue el nonarca le dirigió a don Diego H urt ado de
Mendoza, almirant e de Cast illa, p ara q ue ent regase la villa de T orija, q ue est aba en su p oder, a doña María
Coronel o a q uien en su nombre la reclamase. ( G uadalix , 2 7 de M¿y o de 1 390) . R . A. B. Colecció n Salazar y
Cast ro, M-9, F ol. 58.
BE CE I R O , 1 . Parent esco. Doder y ment alidad, p . 2 4 5.
7 1 4 R AE . Colecció n Salazar y Cast ro, M-2 3, F ol. 1 09-1 1 1 v.
2 93
La nobleza, fornas de organizació n y p aut as de comp ort amient o.
Brianda de Mendoza, hija de J uan de Mendoza, señor de Beleña. ”
5
T eniendo en cuent a los índices de nup cialidad femenino est imados p ara
est os linajes, q ue como hemos p uest o de manifiest o eran elevadísimos,
debemos de sup oner q ue est as damas t ambién cont rajeron mat rimonio,
p ero ant e est os niveles de informació n no p odemos afirmar, ni negar
q ue concurriera t al circunst ancia.
Sin duda, como consecuencia de las só lidas est ruct uras
familiares nobiliarias sust ent adas fundament alment e en el mat rimonio,
el celibat o laico fue casi inex ist ent e ent re las mujeres. Sin
embargo, si result ó algo más frecuent e q ue algunas damas ingresasen
en monast erios o q ue fuesen fundadoras de algún cenobio. Al igual q ue
p ara el mat rimonio las mujeres debían ap ort ar una dot e p ara p oder
formar p art e de est as comunidades reLigiosas, aunq ue la cuant ia de
las mismas era menos elevada q ue la de las nup ciales?” Asimismo
debido a la condició n p rep onderant e de sus linajes en la sociedad de
la ép oca, solían ocup ar las dignidades de p riora o sup eriora en la
est ruct ura organizat iva de est os convent os e incluso p odían
det ent arías con caráct er vit alicio, si habían sido ellas las
fundadoras. T ambién se generalizó la t endencia a q ue varias mujeres
de un mismo linaje p rofesasen en una misma inst it ució n religiosa.
A p esar de q ue en el siglo XV t odavía el celibat o eclesiást ico
ent re las mujeres no est aba muy arraigado, hemos p odido const at ar q ue
algunas damas de est os linajes, q ue ocup an nuest ro est udio, op t aron
p or est a forma de vida. De est e modo doña María de Silva, hija de
Alfonso de Silva y doña I sabel de Cast añeda, fundó el monast erio de
la Madre de Dios de la O rden de Sant o Domingo en T oledo, siendo la
p riora p erp et ua del mismo hast a su muert e. Su hermana, doña Leonor
de Silva, t ras dos fallidos int ent os de mat rimonio, t ambién ingresé
en est e convent o. T ambién formaron p art e de est a com