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AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD

Autor No.1, Tomo 6, pág. 26-27
“La teoría de la autonomía de la voluntad no se reduce a la
exaltación de la voluntad oberana como creadora de relaciones
jurídicas. Explica, además, que esa voluntad no debe limitarse más
que por motivos imperiosos de órden público y que tales
restricciones deben reducirse a su mínima expresión; que los
intereses privados, libremente discutidos, concuerdan con el
bienestar público y que del contrato no puede surir injusticia
aluna dado que las obliaciones se asumen libremente.!
“"rata, en #in, de explicar toda clase de obliaciones así como toda
disposición leal mediante la interpretación de la voluntad soberana
de los sujetos de derec$o, creando así #icciones de contratos.!
Autor No. 2, tomo II, pág. 113
La “%&' noción de libertad individual tiene, en el dominio del
derec$o, un caracter más restrinido y preciso bajo el nombre de
principio de la autonomía de la voluntad. (esde la promulación del
)ódio )ivil #ranc*s que, como una conquista de la revolución, lo
consaró implícitamente, y del cual nuestro )ódio )ivil lo $a
tomado en toda su eneralidad, este principio $a sido considerado
como el que $a alcan+ado, en las relaciones de obliación, una
importancia aun más #undamental que en las otras partes del
derec$o y que encierra las consecuencias más extensas. Entre las
principales de *stas pueden colocarse las siuientes, -' libertad de
los individuos para contratar sin otra limitacioón que el respeto del
orden público y de las buenas costumbres; .' libertad iualmente
de discutir las partes, en completa iualdad, las condiciones
queridas por ellas, con la misma reserva del respeto del orden
público y de las buenas costumbres; /' elección al arbitrio de las
partes, entre las leislaciones de los diversos estados, de aquella
que deberá reir en las relaciones que $an querido establecer entre
ellas; 0' libertad de expresión de las voluntades de las partes, sin
necesidad, en principio, de #orma ritual aluna para la mani#estación
de la voluntad interna de cada contratante, ni para la comprobación
de su acuerdo. La voluntad tacita vale tanto como la expresa; y las
solemnidades son excepcionales y para limitado número de actos o
contratos!.
Autor No. 6. Tomo I. Vol. I. Pág 6! ""
“ Es indispensable considerar la autonomía de la voluntad en el
marco de u determinado sistema de relaciones sociales y
económicas y no como un principio ideal de libertad concebido a
priori. El #enómeno sirve sólo para $acer evidente cómo el
ordenamiento atribuye a los sujetos que estipulan neocios una
libertad de determinación contenida dentro de limites
$istóricamente cambiantes. 1sí mismo el ejercicio de tal autonomía
entra en el marco del ejercicio de una situación jurídica positiva ; y
los #enómenos que se siuen de a$í, en cuanto pertenecen a la
+ona de los $ec$os, presuponen un juicio de con#ormidad con el
ordenamiento. La ideoloía y praxis del contrato en la realidad del
capitalismo de competencia y de monopolio, caracteri+ado por la
producción en serie y dentro del nacimiento de la antaónica
“cuestión social! con respecto a ese mismo modo de desarrollo
capitalista, son cuestiones nuevas e imponentes, que de un lado
alimentaron al mismo tiempo la acentuación de la disparidad de
poderes entre las partes del contrato, y la conciencia de que la
libertad contractual es una #orma vacía, en la medida en que no se
interará con una paridad social y económica de los contratantes, y
de otro lado provocaron la di#usión radual de la intervención del
Estado en la economía, en coincidencia con el ocaso de la #e en las
doctrinas del laisse+ #aire. "ales #enómenos en la actualidad, dieron
orien en el nivel de las t*cnicas contractuales, a la adopción de
modelos radicalmente innovadores con relación a los tradicionales
2 contratos colectivos, contratos de ad$esión3 ; y en el nivel de las
relaciones entre la autonomía contractual y los poderes estatales
determinaron una creciente injerencia normativa en la actividad
neocial privada.! 4 “ El nuevo entendimiento de la autonomía
contractual consiste en el abandono de la interpretación restrictiva
de las intervenciones leislativas sobre el contrato, en tanto tales
intervenciones eran vistas como excepcionales, por cuanto estaban
en leyes especiales que a#ectaban el valor superior de la libertad
excluy*ndose toda #uer+a expansiva de las mismas por vía de
interpretación.!
1utor 5o. 6. Edición -70.. "omo 89. :á .;3/<, /=/3/=<
“En materia de contratos, la suprema ley es la voluntad de las
partes, es la que elie la rela jurídica por la cual se van a reir *l o
los vínculos que se crean. &La autonomía de la voluntad puede
de#inirse diciendo que “es la libre #acultad de los particulares para
celebrar el contrato que les pla+ca y determinar sus e#ectos,
contenido y duración!, en virtud del principio los particulares son
libres para celebrar los contratos que más convenan a sus
intereses, sean o no previstos por la ley; &.por ejemplo
convirtiendo en bilateral un contrato unilateral%...'.:or eso las leyes
que rien los contratos son supletorias de la voluntad de los
contratantes, aplicándose sólo en el caso de silencio de los
contratantes.!
“El principio de autonomía de la voluntad no es una libertad
ilimitada, tiene restricciones, a saber,
a. No pu#$#% lo" p&rt'(ul&r#" &lt#r&r l&" (o"&" $# l& #"#%('&
$# lo" (o%tr&to", pu#" "' &") "# *&(# este no produce e#ecto
aluno o deenera en otro di#erente. 5o pueden los contratantes,
invocando la autonomía de la voluntad, pactar una compraventa
sin precio.
b. Las limitaciones impuestas por las leyes de orden público o la
de#ensa de las buenas costumbres. Es nulo absolutamente el
contrato que adole+ca de ilícitud de objeto o causa.!
“El elemento de la autonomía de la voluntad impera en las #uentes
voluntarias de las obliaciones, el contrato y la declaración
unilateral de voluntad. >i se anali+a con detalle los elementos de
existencia y valide+ de los contratos, en un momento todos podrían
reducirse a la voluntad. La causa, por ejemplo, no puede
considerarse como alo independiente del consentimiento; tomada
como #inalidad que se persiue contratar. "eniendo un luar tan
importante la voluntad como la base de contratos o actos jurídicos,
es natural que *sta pueda crear, modi#icar o extinuir relaciones
jurídicas. En esto es lo que traduce el principio de la autonomía de
la voluntad, que tambi*n se puede expresar diciendo que en
derec$o privado se puede $acer todo lo que la ley no pro$ibe
expresamente.!
“La autonomía de la voluntad como principio deriva del carácter
individualista del (erec$o, y a su ve+ de la noción de derec$o
subjetivo como un poder de la voluntad.!
“El principio de la autonomía de la voluntad tiene un papel
preponderante y aplicado se traduce en estas consecuencias,
a. En su virtud, las partes son libres de contratar y, por lo tanto, la
neativa de un contratante a no celebrar el contrato no puede
traerle ninuna consecuencia jurídica.
b. Las partes, al contratar, son libres de discutir las condiciones del
contrato, sin más limites que el orden público y las buenas
costumbres.
c. En presencia de una cláusula oscura de un contrato, si se trata
de interpretarlo, $ay que recurrir a la intención de los
contratantes.
d. Las partes tiene la libertad para expresar su voluntad en la
#orma en que deseen, ya sea expresa o tácita; aún el propio
silencio puede constituir una mani#estación de voluntad.
e. El contrato una ve+ celebrado, sólo podría dejarse sin e#ecto
por el acuerdo de los contratantes y por causas leales, que se
establecen en #orma excepcional.!
Autor No. +. Tomo I. E$'(',% 1!!+.Pág 167
“ :or 1utonomía :rivada se entiende el poder que el ordenamiento
reconoce a los particulares de reular por sí sus intereses o
relaciones jurídicas con los demás sujetos. Este poder se acciona
mediante el acto jurídico, que es la declaración de voluntad de una
o más partes diriida a obtener un e#ecto práctico, reconocido o
proteido por la ley. Este principio está reconocido principalmente
cuando se $abla de “libertad de contratación!, consecuencia de la
misma autonomía, lleando a darle al contrato, respecto de las
partes, una #uer+a obliatoria de ley. El mismo principio se extiende
tanto al #ondo, como a la #orma del acto jurídico, las partes siempre
que respeten las normas de orden público y las buenas costumbres,
podrán establecer las cláusulas que les pla+can, pueden eleir la
#orma escrita u oral, salvo que la ley impona otra cosa.!
Autor No. 13, Tomo I, pág. !+-!!
“La autonomía de la voluntad se traduce en t*rminos enerales en
un solo postulado, los individuos son libres para reular sus
relaciones jurídicas sin la intervención del leislador, sin otra
limitación que no pueden ir contra ley imperativa o pro$ibitiva, el
órden público y las buenas costumbres.!
“Estos últimos son límites de la autonomía de la volutad, pero
advirtamos que en materia patrimonial las leyes imperativas y
pr$ibitivas constituían la excepción; por rela eneral, ellas eran
meramente supletorias de la intención de las partes. Las buenas
costumbres y el órden público son conceptos elasticos que permiten
a los tribunales controlar el desborde de una libertad exaerada.!
“El principio de la autonomía de la voluntad puede a su ve+
deslosarse en varios postulados, de los cuales los principales son,
-. Las partes pueden crear libremente todas las relaciones jurídicas
entre ellas que consideren pertinentes, de donde arrancan su orien
los contratos innominados.
2. N&$'# pu#$# "#r o-l'g&$o & (o%tr&t&r (o%tr& "u .olu%t&$/ %o
*&0 o-l'g&(',% de o#recer y quien recibe una o#erta puede a su
arbitrio aceptarla o rec$a+arla, y si opta por este último camino, ello
no le acarrea responsabilidad de ninuna especie;
/. Las partes son libres para atribuir a los contratos celebrados los
e#ectos que consideren pertinentes, ya que las relas del leislador
son, en eneral, meramente supletorias de su voluntad y pueden los
contratantes deroarlas a su arbitrio;
0. Los interesados pueden modi#icar de común acuerdo los
contratos celebrados y sus e#ectos y dejarlos sin e#ecto, pero por
rela eneral, la voluntad unilateral de una de las partes no puede
alterar ni extinuir lo pactado.
=. La voluntad de las partes es lo que determina el contenido del
contrato, de manera que en su interpretación se atiende
#undamentalmente a su intención;
<. Lo convenido por las partes es intanible, y en principio no puede
ser alterado por la vía leal ni judicial.!
Autor No. 1+, tomo I, pág +1-+2.
“?e aqui los postulados básicos de este principio,
Los individuos son libres de concluir contratos o de no liarse por
nuevas obliaciones.
>on libres tambi*n de discutir sobre un pie de iualdad las
condiciones del contrato y determinar en contenido de su objeto
%&'.
Ellos pueden escoer a su arado entre las leislaciones de los
diversos estados, la que será competente para reir sus relaciones
de derec$o privado %&'.
La libertad de expresión de las voluntades se relaciona con la
misma rela. En principio, ninuna #orma ritual se prescribe, ni para
la mani#estación de voluntad interna de cada contratante, ni para la
aprobación de su acuerdo.
La voluntad tácita equivale a la expresa.
Las solemnidades son excepcionales.
En #in, los e#ectos de las obliaciones contractuales son aquellos
que se $an querido entre las part
es!.
Autor No. 2. E$'(',% 1!+3. Pág 1-11
“ En materia contractual, la voluntad es soberana; es ella la que
dicta el derec$o. El contrato nace del acuerdo de voluntades, y es
este acuerdo el que, salvas ciertas restricciones impuestas por el
orden público, la moral o el inter*s de terceros, determina con
entera libertad los e#ectos que el contrato $a de producir y la
extensión y duración del mismo. En esto consiste el principio de la
autonomía de la voluntad, principio básico del derec$o contractual.
Es seún esto, la libertad de que o+an los particulares para
pactar los contratos que les pla+can, y determinar su contenido,
e#ectos y duración.
)@5>E)AE5)81> (EL :B85)8:8@, En virtud de esta autonomía,
los particulares pueden pactar toda clase de contratos, sean o no de
los especialmente relados por la ley; combinar unos y otros entre
sí; atribuir a los contratos celebrados e#ectos di#erentes de los que
les atribuye la ley y aún modi#icar su estructura, por ejemplo
subordinando un contrato consensual al otoramiento de una
escritura. (e a$í que las leyes relativas a los contratos sean, por lo
eneral supletorias de la voluntad de las partes; solo se aplican en
el silencio de *stas.
L8C8"E> 1L :B85)8:8@, Las partes no pueden alterar las cosas
que son de la esencia del contrato que pacten, pues de $acerlo
*ste no produciría e#ecto aluno, o deeneraría en otro. 5o pueden
tampoco estipular nada que vaya en contra de las pro$ibiciones
leales, el orden público y las buenas costumbres, tales
estipulaciones serían nulas absolutamente por ilicitud de objeto o
causa.
DA5(1CE5"@ (EL :B85)8:8@, Este principio es la aplicación en
materia contractual de las doctrinas liberales e individuales
proclamadas en las Bevolución Drancesa. >í los derec$os son
#acultades que la ley reconoce existir en un individuo y la libertad
es la base de toda actividad $umana, es lóico que aqu*l pueda
obrar como mejor le pla+ca. )onsecuencia es, que la libertad sólo
pueda ser limitada en casos extremos, y que en materia contractual
la intervención leislativa deba reducirse al mínimo, pues siendo el
contrato el resultado del libre acuerdo de voluntades entre
personas colocadas en pie de iualdad jurídica, no puede ser
#uente de abusos ni enerar aluna injusticia.!
“... 1unque en la actualidad, con la presencia de los contratos
diriidos , la contratación dejo de ser en muc$os casos un acto
libremente pactado por los contratantes, toda ve+ que la ley reula
imperativamente sus condiciones en t*rminos que aquellos no
pueden eludir; es cierto que conservan su libertad de contratar o
no; pero esa libertad es sólo para pactar el contrato; pues sí lo
pactan , la más de las veces no pueden $acerlo como les pla+ca;
sino en las condiciones leales. ... En t*rminos enerales, si el
contrato es un #enómeno social, y cada día es mayor la
dependencia del individuo respecto de la colectividad en que vive,
es incuestionable el derec$o del Estado de proteer a los d*biles y
evitar abusos o lucros indebidos por parte de particulares; pero
tambi*n es cierto que el leislador no debe olvidar que el contrato
tiene como base la #e jurada y que $ay una conveniencia en que
*sta se cumpla.!
Autor No. 23 pág. 1!-2.
“"odo el mecanismo del (erec$o de las @bliaciones ira en torno a
los postulados inscritos en el principio Ede la autonomía de la
voluntadF,
La voluntad $umana asume una indiscutible preeminencia en la
edi#icación del (erec$o de @bliaciones, lo que lleva consio el
cateórico valor creador del Gnudus consensusH %arraiado en la
creencia de la expectativa o el cr*dito, implícitos en la simple
promesa, dis#rutan de un valor patrimonial'.
La voluntad leal es in#erior a la decisión contractual, cuyas
omisiones o launas trata simplemente de paliar.
La volición del ser $umano se acepta como justa por obra del
común acatamiento de quienes contratan.!
Autor No. 27.Pág 12
“ Entre todos los $ec$os o actos jurídicos eneradores de
obliaciones, el contrato es, indudablemente, aquel en el que la
voluntad de los particulares cumple una #unción más importante.
>u elemento característico, es el consentimiento, o sea el acuerdo
libre de la voluntad de las partes. En el campo del derec$o esa
libertad tiene un carácter más preciso y más estricto, bajo la
denominación de principio de la autonomía de la voluntad, del cual
se deducen las siuientes consecuencias,
a. Los particulares son libres tanto para celebrar contratos como
para no obliarse.
b. >on así mismo libres para discutir en planos de iualdad las
condiciones de los contratos, determinado su contenido y
objeto, sin más restricción que el orden público.
c. :ueden escoer la leislación de los diversos Estados para
reular la relación de derec$o privado voluntariamente
establecida por ellos.
d. 5inuna #orma ritual se impone para la mani#estación de la
voluntad interna de cada contratante.
e. Los e#ectos de las obliaciones contractuales son los queridos
por las partes, por lo que la misión del jue+ se limitará a
interpretar los acuerdos.!
Autor No. 2+, pág 6.
I:ues bien, el postulado de la autonomía de la voluntad
privada, de cuya existencia como institución natural y común de
todos los pueblos nos rinde testimonio la $istoria universal, consiste
precisamente en ese reconocimiento más o menos amplio de la
e#icacia jurídica de ciertos actos o mani#estaciones de voluntad de
los particulares. )on otras palabras, consiste en la deleación que
el leislador $ace en los particulares de la atribución o poderes que
tiene de reular las relaciones sociales, deleación que estos
ejercen mediante el otoramiento de actos o neocios jurídicos.I
Autor No.32, Tomo 1, Pág. 27
“ :uede decirse que en, en el derec$o privado , existen cuatro
campos #undamentales en los que tiene viencia la autonomía de
la voluntad. (ic$os campos son, en la elección de contratar o no
contratar; en el de escoer la persona cocontratante; en el
determinar el tipo de contrato que va a celebrarse y en el de de#inir
el contenido y r*imen del acto jurídico
En cuanto a la libertad de contratar, este no es un principio
absoluto, por cuanto tiene excepciones previstas en la ley y otras
que se desprenden de las circunstancias o de las situaciones de
$ec$o.!
Autor No. 32. Pág 22
“ >e $abla de la 1utonomía de la voluntad como la potestad de
autorreulación de los intereses propios por los mismos
interesados, mediante la celebración de actos jurídicos. Esta
autonomía no es admitida de #orma absoluta, sino sólo como
principio porque debe operar el límite de los derec$os de los
terceros y el inter*s de la comunidad.
La autonomía de la voluntad importa la ocurrencia de dos #actores,
la voluntad como causa e#iciente de las consecuencias jurídicas de
los actos de los particulares, y el reconocimiento de esa voluntad
por el ordenamiento, con las necesarias limitaciones que *ste debe
imponer en orden a salvauardar los intereses superiores de la
comunidad.!
1L)15)E (E L1 "E@B81 (E L1 1A"@5@C81 (E L1 9@LA5"1(
“ La noción contiene dos aspectos, a. Libertad de conclusión del
acto jurídico que importa la potestad de que o+an los particulares
para celebrar o no cualquier acto determinado y b. La libertad de
con#iuración interna del acto jurídico que sini#ica la potestad de
dar al neocio el contenido deseado por sus autores, siendo más
amplia tal libertad en los neocios patrimoniales que en los extra3
patrimoniales.
La autonomía de la voluntad reconoce como límite el orden público,
en el sentido de que la voluntad particular, al concertar neocios
jurídicos, no puede sustituir, cambiar ni renunciar las normas de
orden público, el cual tiene su expresión normativa en la
imperatividad de la ley, como por ejemplo, las normas que
consaran la viencia de la moral y las buenas costumbres o las
que orani+an las instituciones #undamentales del sistema jurídico,
derec$os de la personalidad, atributos de la persona, sistema
sucesorio.!
Autor No. 22, "#%t#%('& No. T-33+3!3, M.P.4 Al#5&%$ro M&rt)%#6
7&-&ll#ro, .#'%t'(u&tro 8229 $# &go"to $# m'l %o.#('#%to"
%o.#%t& 0 tr#" 81!!39. :#;4 #<p#$'#%t# %= T-1231.
“La autonomía de la voluntad privada consiste en el reconocimiento
mas o menos amplio de la e#icacia jurídica de ciertos actos o
mani#estaciones de voluntad de los particulares. En otras palabras,
consiste en la deleación que el leislador $ace en los particulares
de la atribución o poder que tiene de reular las relaciones sociales,
deleación que estos ejercen mediante el otoramiento de actos o
neocios jurídicos. Los particulares, libremente y seún su mejor
conveniencia, son los llamados a determinar el contenido, el
alcance, las condiciones y modalidades de sus actos jurídicos. 1l
proceder a $acerlo deben observar los requisitos exiidos, que
obedecen a ra+ones tocantes con la protección de los propios
aentes, de los terceros y del inter*s eneral de la sociedad.!