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CONSECUENCIAS SOCIALES DE LA MINERIA EN EL PERU

EL CONTEXTO SOCIAL ACTUAL
 Generalmente la minería se desarrolla en áreas de extrema pobreza con
capital social débil.
 Zonas económicamente deprimidas y sin oportunidades de empleo.
 Con escasa capacidad de negociación/grandes expectativas por empleo,
servicios básicos y beneficios netos
 Reducida presencia del Estado.

LA MINERIA: ¿UNA BENDICIÓN O UNA MALDICIÓN?
Los impactos sociales de la actividad minera generalmente son asociados con
impactos negativos derivados de:
 La propia operación, que inciden en lo social.
 Derivados del relacionamiento población – empresa minera.

CONSECUENCIAS SOCIALES POSITIVAS DE LA MINERÍA EN EL
PERÚ
Actualmente, en el Perú, vemos que la minería, así como ha traído consecuencias
positivas para la economía de nuestro país, a través de diferentes programas de
ayuda voluntaria o por ley que ofrecen las empresas mineras, el cual se resume
en el siguiente esquema.


LA MINERIA COMO UNA OPORTUNIDAD DE DESARROLLO, bajo un
esquema de GESTION SOCIAL.
¿QUÉ ES LA GESTIÓN SOCIAL?
Es un proceso que promueve el desarrollo sostenible de las poblaciones
involucradas en las actividades mineras, en el marco de la participación, equidad e
inclusión, mediante la formulación de políticas de responsabilidad social y la
promoción de las relaciones armoniosas entre los actores.


PRINCIPIOS RECTORES EN LA GESTIÓN SOCIAL
 Transparencia.
 Inclusión Social como instrumento para la lucha contra la pobreza y el
desarrollo sostenible.
 Respeto de Derechos y Deberes.
 Diálogo Continuo.
 Participación y Vigilancia Ciudadana.
 Gobernabilidad e Institucionalidad.
 Interculturalidad.

CONSECUENCIAS SOCIALES NEGATIVAS DE LA MINERIA EN EL
PERU
Muchos de los territorios mineros, han aumentado su nivel de pobreza desde la
llegada de las empresas mineras. Elementos como los conflictos generados por el
acceso al agua, el desempleo, la disputa de las tierras, la delincuencia, el
comercio sexual, la informalidad y la elevación del costo de vida, generaron que la
pobreza y la mala calidad de vida aumenten en los territorios donde se instalaron
algunas de las principales mineras en nuestro país.
Las consecuencias sociales no son menos alarmantes. Los proyectos de inversión
minera ofrecen fomentar el desarrollo para las ciudades cercanas; sin embargo,
muchos de los empleos ofrecidos son absorbidos por personal foráneo a la región.
Por su naturaleza la actividad minera emplea un pequeño número de trabajadores,
los mismos que deben tener un elevado nivel de capacitación.

Impactos en la salud de la población
No podemos dejar de mencionar los nefastos “impactos” en la salud de la
población que se generaron por los descuidos de algunas empresas. Los mineros
están atravesando serios problemas en su salud, ya que muchos trabajadores
adolescentes mueren o se hospitalizan todos los años, debido a lesiones sufridas
en el trabajo. De esta manera, la población reacciona ante estos problemas
generando protestas y huelgas en las cuales manifiestan que no sólo maltratan a
las comunidades campesinas, sino también a sus trabajadores.
Como olvidar que en junio del año 2000, en las localidades de San Juan,
Magdalena y el Centro Poblado Menor de San Sebastián de Choropampa, en
Cajamarca, a lo largo de aproximadamente 50 kilómetros, se produjo un derrame
de cerca de 11 litros, equivalente a 151 kilogramos de mercurio elemental, el
mismo que generó la intoxicación masiva de alrededor de 1200 campesinos, entre
adultos y niños.
¿Y la Oroya? Considero que nadie en el país es ajeno a la crítica realidad de la
salud de la población infantil en La Oroya, originada por intoxicación por plomo.
Según el monitoreo de plomo en sangre, realizado en 346 niños de tres zonas de
la ciudad de La Oroya, solo por efecto del plomo, “el 18.3% de los niños debieron
ser remitidos urgentemente a un hospital para atención médica. Por su parte un
67% de los niños debieron ser sometidos a evaluación médica y seguimiento, y
dos niños tenían ni veles tan altos (mayores que 70 g/dl) que requerían el
tratamiento de quelación de manera inmediata.”
Estos son algunos de los ejemplos de los pasivos sociales que trajo consigo la
antigua minera, la minería desordenada, egoísta, desinteresada y oportunista.

Expectativas de las comunidades locales
A pesar de los beneficios económicos que pudieran recibir las comunidades
locales, pueden surgir conflictos sociales si las expectativas son muy altas o no se
han satisfecho. Las exigencias irrealistas son usualmente resultado de la falta de
información y comunicación entre gobiernos, compañías mineras y comunidades
locales.
En ocasiones surgen conflictos cuando los miembros de la comunidad
desconocen todos los beneficios que aportan los proyectos mineros. Es frecuente
que las comunidades carezcan de información sobre los ingresos que reciben los
gobiernos centrales o sobre su uso y redistribución en el país. También puede
que no tengan conocimiento de los beneficios sociales y económicos de proyectos
gubernamentales que dependen de los ingresos por actividades mineras (p. ej.,
educación y servicios de salud, infraestructura energética, agua potable,
alcantarillado, escuelas, etc).

Relacionados con la adquisición y uso de tierras
La adquisición y compra de tierras para la minería constituye una causa común de
conflictos entre las compañías mineras y las comunidades de la región. En
ocasiones pasan varios años antes de que surjan algunos de los problemas
asociados con el reasentamiento voluntario de comunidades.
Por ejemplo, los miembros de la comunidad tal vez carezcan de las habilidades
necesarias para dar mantenimiento a las viviendas construidas con materiales
permanentes que reemplazaron sus casas tradicionales, o quizá no tengan acceso
suficiente a los recursos naturales (p. ej., zonas pesqueras, tierras productivas
para la agricultura) en los nuevos lugares de asentamiento.
La reubicación involuntaria trae consigo más riesgos que el reasentamiento
voluntario porque puede generar problemas de falta de hogar, inseguridad
alimentaria, pérdida de acceso a servicios públicos y descomposición social. Las
poblaciones indígenas (aborígenes) son particularmente vulnerables porque tienen
firmes conexiones culturales y espirituales con la tierra que habitan.

Disponibilidad de agua y otras inquietudes ambientales
La industria minera puede necesitar cantidades significativas de agua, un recurso
crítico en muchas zonas rurales. A pesar de que la minería y la agricultura pueden
coexistir, las disminuciones en la disponibilidad y/o en la calidad del agua
constituyen un motivo de preocupación social bien fundado.
Para prevenir conflictos, las compañías mineras están usando tecnologías
diseñadas para reciclar el agua al máximo y evitar sustancias inorgánicas.
También podrían reducir la posibilidad de conflictos poniendo el agua potable a
disposición de las comunidades.

Disturbios sociales ocasionados por la afluencia de inmigrantes
La llegada de trabajadores en busca de empleo a las regiones mineras también
puede crear o incrementar las tensiones sociales. Su llegada puede ocasionar
mayor demanda de servicios de salud u otros servicios públicos en las
comunidades locales. Los costos de alimentación y vivienda podrían aumentar
debido al fortalecimiento de la actividad económica y por la mayor demanda de
estos productos. A medida que cambia la dinámica de poder en las comunidades,
también pueden cambiar y romperse las relaciones socio-económicas
tradicionales entre residentes y dentro de grupos familiares. Podría incrementarse
la rivalidad entre aldeas afectadas directamente por la operación de la mina y
aquellas en zonas cercanas que no reciben los beneficios sociales y económicos
de la industria y de los programas de RSE. La afluencia de inmigrantes también se
asocia con un aumento en los robos, el consumo de alcohol, la adicción al juego,
la prostitución.




Minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) y conflicto

Existen tensiones naturales entre quienes practican la minería artesanal y de
pequeña escala (MAPE) y la minería de gran escala (MGE) porque podrían
competir por los mismos recursos o áreas. La minería artesanal es una actividad
informal y que utiliza poca maquinaria y tecnología, frecuentemente de manera
ilegal, y sin tomar precauciones ambientales o de seguridad. La MAPE muchas
veces provoca daños al medio ambiente y puede ocasionar contaminación por
mercurio, contaminación del agua, daño a los ríos y dejar fosos y pozos de mina
abandonados.
En general, las confrontaciones entre estos dos grupos ocurren cuando los
mineros artesanales entran ilegalmente y extraen minerales dentro de las
concesiones mineras formales. Otra fuente de conflicto puede ser la concesión de
licencias de extracción a las empresas de MGE en tierras donde antes se llevaban
a cabo actividades ilegales de minería artesanal y de pequeña escala.

La minería artesanal-ilegal alienta la explotación, y en algunos casos hasta la
esclavitud de miles de personas (mujeres y niños), que son captadas por
organizaciones para las cuales no existen leyes laborales, de seguridad social y
atención médica.
El problema económico, es que las actividades ilegales en la minería informal, son
causa de informalidad laboral, indeseable trabajo infantil y daños económicos
cuando evaden el pago de impuestos.
Otro impacto socioeconómico es el involucramiento de toda la familia en las
distintas etapas del proceso productivo, según el Estudio de la Minería ilegal. El
trabajo infantil se inicia a edades muy tempranas y a modo de quehacer familiar no
remunerado.
Los menores de edad realizan actividades de acarreo, procesamiento en
Quimbaletes (especie de batan formado por dos piedras grandes) del mineral con
mercurio para su amalgama, y el pallaqueo o búsqueda selectiva de los materiales
no valiosos de las minas.
Las mafias dedicadas a la explotación informal de oro, además de destruir la
naturaleza peruana, han generado otros problemas sociales como son:
Pobreza extrema en asentamientos rurales de la zona.
Prostitución clandestina (inclusive de menores de edad).
Informalidad laboral y abandono del trabajador (empleo por enganche).
Mercados negros de armas, explosivos y narcotráfico.
Trabajo y explotación infantil

En la zona de Delta Uno, ubicada en la provincia del Manu, en el departamento de
Madre de Dios, donde se realiza extracción ilegal aurífera, “se explotan niños en
los lavaderos; mientras que las niñas, muchas de las cuales tienen 12 y 13 años
de edad, son obligadas a ejercer la prostitución”.
Los adolescentes participan en la fase de extracción movilizando el mineral del
socavón hacia la parte externa de la bocamina. Los riesgos por las condiciones
precarias de seguridad existente, se asocian a derrumbes y deslizamientos,
inhalaciones de gases y polvo, también lesiones musculares y cortes por la
manipulación de las rocas que contienen el mineral económico.

POSIBLES SOLUCIONES PARA LOS PROBLEMAS SOCIALES DE LA
MINERÍA EN EL PERÚ
En el Perú, la mayoría de problemas que provoca la minería son de tipo ambiental
y social. En cuanto al primero, se encuentra la contaminación y, en el segundo, la
salud de los ciudadanos y el rol del Estado.
Con respecto a las posibles soluciones para el bienestar de la salud pública de la
población en áreas de influencia de la actividad minera, es necesaria la
promulgación de una ley que cree el "Seguro Ambiental" para cubrir desastres,
accidentes y pasivos ambientales producidos por las empresas mineras.
En conclusión, la minería no es perjudicial en sí misma, ya que esta puede y debe
ser una actividad que nos ayude crecer y desarrollarnos, pero para ello es
necesario desarrollar una gestión local y capacitar a las autoridades y poblaciones
locales para que esos beneficios sean más productivos.

POR PARTE DEL ESTADO
Permitir que el Ministerio del Ambiente regule la actividad minera
La decisión de colocar la actividad minera fuera de la competencia del
recientemente creado Ministerio del Ambiente, fue una medida política que socavó
la credibilidad del Ministerio. El Ministerio de Energía y Minas no debe seguir
siendo “juez y parte” de esa industria. Deben aplicarse las regulaciones sociales y
ambientales para recuperar la confianza en el sector. Para tal fin, el gobierno debe
fortalecer la independencia del Ministerio del Ambiente y asegurar que éste pueda
operar sin una influencia política indebida.
Reconocer el derecho al consentimiento previo, libre e informado.
Las comunidades locales tienen el derecho a otorgar o negar su consentimiento a
proyectos mineros. Éste es un derecho de los pueblos indígenas que se encuentra
firmemente establecido dentro de la legislación internacional. El gobierno peruano
y las compañías mineras deben respetar tal derecho. Hacerlo ayudará a que las
compañías traten de evitar operar en áreas donde haya amplia oposición a su
presencia.
Ordenamiento territorial y Zonificación Económica y Ecológica.
No todas las áreas del país resultan adecuadas para la minería, aunque
contengan depósitos minerales económicamente viables. El gobierno debe
designar áreas donde la minería pueda ser aceptable, y zonas donde claramente
no lo sea por razones sociales, económicas, ambientales o de otro tipo. La
zonificación del país ayudará a las compañías a evitar áreas donde es probable
que aparezcan conflictos y/o donde otra actividad como la agricultura sea más
rentable económicamente.

b. POR LAS COMPANIAS MINERAS
Respetar el derecho al consentimiento previo, libre e informado.
Las compañías deben operar únicamente en áreas donde puedan obtener el
consentimiento de las poblaciones potencialmente afectadas. Tratar de forzar
operaciones en áreas que presentan oposición de la comunidad es una receta
para el desastre. Las compañías deben respetar el derecho de las comunidades a
dar su consentimiento a los proyectos, y considerarlas como socias en el proceso
de desarrollo del proyecto. Como socias, las comunidades locales deben recibir
información adecuada e independiente sobre los potenciales costos y beneficios
de un proyecto, y contar con suficiente tiempo para decidir si apoyan un proyecto
propuesto. Respetar el derecho de consentimiento de la comunidad también
significa que las compañías no deben tratar de revocar ordenanzas, declaraciones
u otras expresiones de la comunidad o gobierno local sobre potenciales proyectos.

Participación, diálogo e información continúa en la comunidad
La participación de la comunidad, incluyendo el diálogo e intercambio de
información continuos, son factores a los que debe darse continuidad durante
todas las fases de los proyectos mineros, incluso después del cierre de las minas
y de los trabajos de rehabilitación. No hacerlo puede generar desconfianza de las
compañías mineras, especialmente en aquellos países que tienen una historia o
percepción de abuso generalizado, injusticia social y expropiación. La
desconfianza muchas veces alimenta o exacerba los conflictos sociales. También
dificulta enormemente la resolución de conflictos sociales una vez que éstos ya
han iniciado.
La falta de diálogo e información precisa también podría crear conflictos sociales
debidos a percepciones sociales incorrectas. En el Perú, por ejemplo, la oposición
a las actividades mineras a menudo se basa en reclamos de que éstas han
provocado daños ambientales considerables. Sin embargo, según las
investigaciones del Banco Mundial, “las reclamaciones por daños al medio
ambiente aparentemente surgen de la falta de comunicación adecuada de las
compañías y, en algunos casos, de la manipulación de los políticos y comunidades
locales”.
La participación de la comunidad no sólo significa escuchar sus inquietudes una
vez. Se trata de un proceso continuo entre las empresas mineras y las
comunidades que implica tener una actitud abierta y receptiva ante las
inquietudes, considerando y evaluando seriamente todas las preocupaciones
expresadas, actuar para resolver las inquietudes relevantes y ser responsable
ante las comunidades. Parte de este proceso incluye informar a las comunidades
la forma en que se están abordando los problemas. No es suficiente, por ejemplo,
analizar y controlar la calidad y disponibilidad del agua; es necesario comunicar
estos resultados a la comunidad en un lenguaje de fácil comprensión.
La información que debe compartirse con el público incluye: impuestos e ingresos
recaudados por los gobiernos, impuestos que se espera recaudar en el futuro, la
forma en que se distribuyen los impuestos e ingresos entre los gobiernos [3],
proyectos de los gobiernos locales que beneficiarán a las comunidades locales
(planeados y ejecutados), riesgos ambientales (p. ej., disponibilidad y calidad del
agua, gestión de riesgos), manejo de posibles accidentes y puesta en marcha de
programas de RSE.
Condenar todo acto de intimidación y amenaza contra organizaciones de la
sociedad civil.
Las compañías mineras deben condenar públicamente cualquier acto de
intimidación, amenaza u otra forma de acoso contra organizaciones de la sociedad
civil que buscan proteger los derechos de las comunidades locales y cuidar del
medio ambiente de manera pacífica. Las compañías deben asimismo distanciarse
públicamente de medios de prensa que lanzan acusaciones injustificadas contra
líderes y organizaciones de la sociedad civil.












LINKOGRAFIA
http://miguelgomez143b.blogspot.com/
http://blog.pucp.edu.pe/item/5761/consecuencias-socioambientales-de-la-mineria-
en-el-peru
http://www.ipe.org.pe/documentos/informe-de-la-situacion-perspectivas-e-impacto-
economico-y-social-de-la-mineria-en-el
http://www.source-international.org/wp-content/uploads/2012/11/Informe-Mineria-y-
Conflictos.pdf
http://colegiodesociologosperu.org/nw/biblioteca/mineria-y-conflicto-social.pdf
http://www.miningfacts.org/Comunidades/Ocasiona-la-mineria-conflictos-sociales/