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INTERPRETACION DE LA LEY PENAL.

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Es la indagación del verdadero sentido y alcance de la norma
jurídico-penal en relación con el caso que debe regir. Se ha planteado la
interrogante de si lo que debe indagarse es la voluntad del legislador o
la de la ley, imponiéndose la idea de que debe indagarse la voluntad de
la ley, la que se independiza del legislador, por cuanto se la debe
considerar en su contexto sociocultural. Lo contrario implicaría la
inamovilidad e ineficacia del Derecho Penal.

CLASES DE INTERPRETACIÓN.
I.- SEGÚN LOS MEDIOS:
A) Interpretación gramatical.
B) Interpretación teleológica.
II.- SEGÚN LOS SUJETOS:
A) Interpretación auténtica.
B) Interpretación judicial.
C) Interpretación doctrinal.
III.- SEGÚN LOS RESULTADOS:
A) Interpretación declarativa.
B) Interpretación restrictiva.
C) Interpretación extensiva.

INTERPRETACIÓN GRAMATICAL.-

Se refiere a interpretar conforme al sentido literal posible de las
normas penales. Implica extraer el sentido del precepto penal de su
propio texto. (artículo 19, inciso 1º del Código Civil)
Este sentido literal se determina conforme a tres reglas,
contenidas en los artículos 20 y 21 del Código Civil:
1.-Interpretando la palabras de la ley en su sentido natural y
obvio, esto es, “según el uso general de las palabras” (art. 20 CC). La
opinión predominante en nuestra jurisprudencia ha sido la de buscar el
“sentido natural y obvio” recurriendo pura y simplemente al Diccionario
de la Real Academia Española.
2.- Recurriendo a las definiciones legales, “cuando el legislador las
haya definido expresamente para ciertas materias” (art. 20 CC).
Ejemplo: art. 450 inciso 2º CP, en relación art.132 mismo Código.
3.- Entendiéndolas en su sentido técnico, pues “las palabras
técnicas de toda ciencia o arte se tomarán en sentido que les den los
que profesan la misma ciencia o arte; a menos que aparezca claramente
que se han tomado en sentido diverso” (art. 21 CC). Ejemplo: los
términos loco o demente, del artículo 10 Nº 1 del CP, deben ser
interpretados con el apoyo de la psiquiatría y no del sentido que les da
el diccionario o el lenguaje común.

INTERPRETACIÓN TELEOLÓGICA.-

Ya hemos dicho que al interpretar la ley se debe recurrir
primeramente a su literalidad. Sólo si el precepto legal es oscuro la
finalidad de la ley se debe buscar por dos vías: tratando de desentrañar
la intención o espíritu de la ley en ella misma, o acudiendo a la historia
fidedigna de su establecimiento. (art. 19 inc 2º CC)
La voluntad de la ley expresada en ella misma se descubre a
través del “método sistémico”, ya que las normas jurídicas forman parte
de “sistemas” que requieren una interpretación armónica. Esto se
expresa en el art. 22 del CC de la siguiente forma “El contexto de la ley
servirá para ilustrar el sentido de cada una de las partes, de manera que
haya entre todas ellas la debida correspondencia y armonía”.

INTERPRETACIÓN AUTÉNTICA.-(Ley interpretativa)

Es la que realiza el legislador a través de una ley respecto de otro
texto legal, texto cuyo alcance es susceptible de sentidos alternativos.
En nuestro ordenamiento el Código Civil alude explícitamente a
este recurso de interpretación, estableciendo en su artículo 3° que es el
legislador a quien corresponde interpretar o explicar “la ley de un modo
generalmente obligatorio”; regla que complementa en el artículo 9°, que
dispone que las leyes que se limitan a interpretar otras se entienden
incorporadas en éstas.
La ley interpretativa se limita a señalar como auténtico uno de los
sentidos que tenía la interpretada, marginando los otros que dentro de
su tenor era posible darle, aclaración que se entiende forma parte de la
ley interpretada.
El legislador es soberano para interpretar una ley, pero
indudablemente para estos efectos ha de limitarse a explicar esa ley, sin
hacerle modificaciones o supresiones, sin que agrave o suavice sus
consecuencias; simplemente debe, entre los diversos alcances que
podían reconocérsele, escoger uno de ellos para precisar que es el
auténtico. Si sobrepasa este último nivel, la nueva ley deja de ser
interpretativa, aunque se haya empleado tal denominación al dictarla, y
se transforma en una ley modificatoria o complementaria.
En el Código Penal se dan diversos casos de interpretación
auténtica. Así, en el artículo 260 que reputa empleados públicos, para el
solo efecto de determinados delitos funcionarios contemplados en los
artículos 220 y siguientes del CP; el artículo 275 que define las loterías,
en relación con el 276 y siguientes; el artículo 439 se consigna lo que
debe entenderse por “violencia o intimidación”; el artículo 440 N° 1, lo
que se debe entender por “escalamiento”; el artículo 12 N° 1 determina
lo que es la “alevosía”.

INTERPRETACION JUDICIAL.-

Es la que realizan los tribunales en el ejercicio de su potestad
jurisdiccional. En el caso de las sentencias definitivas observamos esta
interpretación principalmente en su fundamentación.
Esta interpretación tiene sus propias limitaciones, pues el artículo
3° inciso segundo del Código Civil precisa que las sentencias judiciales
no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en que
actualmente se pronunciaren, de suerte que la interpretación que en
esas resoluciones se haga sólo tiene consecuencias en las situaciones
respecto de las cuales se hace el pronunciamiento. Si bien es efectivo
que jurídicamente es así, las sentencias judiciales en el hecho tienen
trascendencia en la interpretación de la ley; es frecuente que cuando
sostienen una tesis constante en el tiempo esa interpretación se
considere como el recto sentido de la ley.

INTERPRETACION DOCTRINAL.-

Es la realizada por los estudiosos del derecho penal. No tiene
carácter oficial y su trascendencia es relativa. No obstante, no puede
afirmarse que carezca de importancia; al contrario, en buena parte el
sistema legal se perfecciona a la luz de esta interpretación. Si bien no es
obligatoria para nadie, en algunos casos el legislador le ha reconocido
mérito suficiente. Por ejemplo, los tribunales pueden fundamentar en
ella sus resoluciones, como lo señala el artículo 342 letra d) del CPP, en
cuanto dispone que la sentencia definitiva contendrá: “Las razones
legales o doctrinales que sirvieren para calificar jurídicamente cada uno
de los hechos y sus circunstancias y para fundar el fallo”.

INTERPRETACION DECLARATIVA, RESTRICTIVA Y
EXTENSIVA.-

Se dice que la interpretación es declarativa cuando el sentido
que tiene el precepto es exactamente el mismo que fluye de su tenor
literal; es restrictiva cuando ese sentido es más restringido que aquel
que aparentemente posee su tenor gramatical, y extensiva si sucede lo
contrario, vale decir si su alcance es más amplio que el que se
desprende de su texto.
En verdad, la ley tiene un solo sentido y no se trata de extenderlo
o restringirlo, sino de darle el que corresponde conforme a las reglas de
interpretación ya comentadas.
Parte de la doctrina nacional ha señalado que la interpretación
extensiva está prohibida, pues el artículo 23 del Código Civil dispone
expresamente que lo favorable u odioso de una disposición no debe
tomarse en cuenta “para ampliar o restringir su interpretación”. Añaden
que la extensión que debe darse a toda ley se determinará por su
genuino sentido y según las reglas de interpretación precedentes.
OTROS CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN DE LA LEY PENAL.-

La doctrina añade otros criterios reguladores de la interpretación.
Entre ellos pueden señalarse como especialmente relevantes los
siguientes:
a. Los criterios de proporcionalidad y subsidiariedad.-
Ello significa, por una parte, el respeto de la necesaria relación
que ha de existir entre medio y fin y, por la otra, que entre diversas
opciones, el intérprete debe elegir, si cabe, la menos dañosa.

b. El principio pro reo.-

Tanto en nuestra jurisprudencia, como en el derecho comparado,
la duda acerca de una disposición legal es interpretada a favor del
imputado por un delito.
Su admisión en el derecho penal adjetivo, es indisputada,
actualmente, desde que el art. 340 Código Procesal Penal pone, como
límite para formar la convicción de una sentencia condenatoria, que
aquélla vaya "más allá de toda duda razonable".

d. Otros recursos de la hermenéutica.-

Las normas tienen también exigencias de consistencia lógica, para
asegurar al intérprete que dispone de numerosos principios guías, que
se expresan en aforismos tales como: non bis puniti in idem (no se
puede castigar dos veces por el mismo hecho), que en la interpretación
significa también que aquel elemento que ya fue considerado para los
efectos de la incriminación no puede tomarse en cuenta de nuevo para
agravarla; imposibilium nulla obligatio (nadie está obligado a hacer lo
que es imposible)