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I

Serie
"8"
No. 7
S. Broseghini
J. Arnalot y
Otros.
I
a
I
la lglesla
Ehuar
NUEVA PBESENCIA
Y
NUEVO LENGUAJE
mundo
shuqr
Cen(rt¡ de l)ocumenteción,
Investigación
y
publicaciones
SUCUA (Morona
Santiago) -- Ecuador.
Ediciones
"Mundo
Shuar"
I Ediciín 1916
II Edición 1978
PRESENTACION
Este cuadqno
Wde Wecer
bastante heterogéneo. Al
comimzo de uda
uu de bs fia
Wrtes
se ilustroró bte-
vemente el contenido
y
lo
firulidad
rcsryctiva. Pqo b
idea central es cbra.
En el ¡ttotttcnto acttulren
que
se estú asistiendo a un veh
dadero ruugir del
pteblo
slua¡, el doto cristiana no es
una de los tantos
fermentos
existentes, i¡o b
fuerza
¡¡¡d,-
tora
que despiata y
anastra muclus otras enugías Lo
iglesia loal,
que
está swgiendo, no es una
yuxtaposición,
sino el aglutinante de un
grup que quiere hacerse cargo
de su
propio
datino.
Para do¡ una üea del amino
que
se lu reco¡rido, basta
tener en cuenta que, hoy por hoy, las asmblus littbgius
y
bs actos de calto constituyen los únios momentos
en
que
hs comunidades shuo ba¡recupe¡afuintegramente
el up de su idiottu
y lan vuelto o alimentarse an bs
wlores que
enciqmn sus mítos
y
sus entos nadicbrula.
P.
J. B,
fulb, 1976
-l
t
\
*a
f
r¡.
.l-
-
¿
I
parüe
ENSEÑAR,
PERO TAMBIEN
APRENDER
El Evangelio no es un conjunto de verdades atem-
porales y
abstractas, sino un mensaje
que
debe llegar
a hombres conqetos,
que
se mueven en un unir¡erso
de símbolos
y
de valores.
Para
predicar'
el Evangelio no es suficiente cono@r
el Evangelio, sino también el mundo de los hom-
bres que lo reciben.
De esta
preocupación nació el esfuerzo del
p.
Silvio
Broseghini
para penetrar el mundo espiritual de los
shuar,
que
tienen una cosmovisión muy distante de
la occidental,
pero no menos compleja
y profunda.
En ambos trabajos él hace un notable uso de mate-
riales reunidos por el
p.
Si¡o Pelliz?.aro.
El
p. Pellizzaro es sin duda el mejor conocedor de
la mitologra shuar. En sus reflexiones teóricas sobre
el mito él sintetiza a su vez el
pensamiento
del
p.
Joseph Goetz S.J.
(de
la Pont. Univ. Gregoriana
de Roma), del cual ha sido alumno.
LJNIVERSO
ESPIRITUAL
DE IrOS SIIUAR
P.S. Broseghini
;,
El Shuar concibe la naturaleza como un conjunto de personas vivas en íntima rela-
e'
ción con su espíritu. Así el Shuar puede establecer entre él y las cosas un diálogo, como
lo estuviera haciendo con otras personas vivas. Para vivir en paz, debe respeta¡ no sólo
a
los derechos de los hombres, sino también los derechos de las plantas, de los animales
y de
los otros elementos naturales. Cualquier atentado contra la naturaleza es la violación de
un derecho que debe
justificarse y repararse con ritos
propiciatorios. El Shuar así adquie-
re un gran respeto para las plantas y los animales, que no le permite abusar de ellos des-
truyéndolos por gusto.
"Al afirmar que la espiritualidad de los Shuar es animista se incurre en un simplis-
mo extremo. De hecho un examen más detallado de su espiritualidad, particularmente de
algunos mitos, evidencia otros apsectos
que superan las üsiones animísücas,
para acer-
carse más a una interpretación teista de la realidad ¡sligiosa".
(l)
Si examinamos tres
héroes míticos
(podríamos llamarlos divinfulades) vemos que la concepción shuar se acer-
ca considerablemente a una interpretación religiosa del cosmos
y
del hombre. Estos per-
sonajes
(Etsa, Tsunki, Nunkui), considerados seres de los orígenes, no sólo tienen el es-
píritu inmortal, sino que también sus cuerpos participan de esta característica.'Nunca
murieron", todavía viven y vivirán para siempre. aunque sea. ransformado no son sino
la síntesis, la corona de toda una serie de poderes
extraordinarios".
(2)
I¿ relación de estos penonajes con la vida cotidiana es estrecha. [a experiencia
üvencial se va recogiendo
y cristalizando
alrededor de estos héroes míticos. El sol, las
aguas, la üerra, en sentido lato, son los soportes básicos de la vida económica
(3)
shuar
y
por consiguiente cultural; los mitos
que se formaron alrededor de Etsa, Tsunki,
Nunkui constituyen realmente una visión cosmológica que proporciona respuestas satis-
factorias a los por qué del hombre shuar, le van delineando una norrna de vida social y de
servicio a la comunidad.
I¡ bondad
y el deseo de salvar a los hombres shuar es algo
propio y exclusivo de
los tres
personajes mencionados. El poder que detentan es un poder ordenado a favo-
4
recer, a obrar el bien de la comunidad. Se pueden considerar como seres superiores
pro.
tectores de los Shuar,
y
al mismo tiempo se pueden considerar como los
jueces
de la con'
É
:
Mario Forno
-
Credenze spiritualt
presso i Ghiva¡o
-
p¡&
5
Ma¡io Forno
-
O.C
-
pg.
I
Hay
que
condderar la economfa eu su acepcióo ú6s a¡opli¡.
peto siempre
pens¿Ddo en ella
estrecbaneate unidas l¡s telaciones honbre-D¡tu¡¿leza. bombre- bombre.
(1)
(2'
(3)
4
-
ducta de los hombres, indispensable al bien común. Cuando el hombre falta, intervienen
castigdndolo
para que se conija
y restablezca la unidad cultural del grupo.
El culto
que dan a estas "divinidades" consiste en invocaciones ocasionales al co'
S
mienzo de una actividad. Por ejemplo el cazador invocará a Etsa
para que.conceda a
-_
las flechas no fallar el blanco; la mujer, al comenzar los trabajos aglícolas, invoca a Nun-
;
kui para que haga brotar pronto los sembríos
y que le ayude a cuidarlos con esmero.
"Etv asaruku
Etsa
Pequeño
siendo
Yo
^
Ewetttchu
tukutaiai sin fallar he de herir
-
Ti itiurluke arwntuna tukutaia muy fácilmente los de arriba
Chu weaku tukutaia
he de herir
Asn
iuinchik
tukutaia los monos
que anün he de herir'
Ti itiurkaiai, ti itiurkaia Afuera adentro de he matar
Tukutaiai, tukutaia
muy fácilmente he de herir
e'iveknchuwaiataia
he de matar, he de herir
sin fallar he de estar.
(2)
Invocación a Nunkui:
Nunkui núa asana
Nunkui mujer siendo
yo
A
Yurumltana untsuwaitia
la comida suelo llamar
tJchirushkío nakurukí wininiawai mis hijitos
jugando vienen
lltinia
yurumlurchirkia mis comiditas
Metemvrum
winitiarum de igual manera venid'
(3)
Antes de pasar a un exámen más particular de los mitos
pienso no sea superfluo ex'
poner brevemente unos conceptos
generales con respecto a la mitología. Son sacados de
unos aPuntes del P. Pellizzaro.
LA MITOLOGTA
+
Por mitología enrendemos toda condición humana de un grupo de personas de la
misma cultura, expresada por medio de símbolos naturales
que tienen analogías con di'
cha condición humana. De la definición dada tenemos
que el mito tiene un CONTENIDO
r,
(la
condición humana)
y una SIMBOLICA
(analogías con fenómenos naturales). En
otros términos: la condición humana es el significado, las analogías o los símbolos natu-
rales son los temas significantes. Consecuentemente
un mito permanecerá en la plenitud
i de su valor existencial en su medio ambiente. Al querer
trasplantar un mits ln otfo
medio cultural
(experiencias vitales distintas)
pierde su fuerza emocional
y por lo
e)
Material de investigación del P. Si¡o Pellizza¡o.
(
3) Idem.
tanto se
vacía de su significación.
Aquí se
plantea el problema de la aculturación'
de la
cristianización
y,el más
grave,él de la destribalización'
El mito
está estrechamente
ligado a una experiencia
humana.
Lo
que origina
un
mito es un problema humano, una experiencia del hombre,
que tiende a una explicación
y
a valorizane
"como hombre".
(l)
El hombre, al tomar conciencia de su situación
histórica, tiende a codificada, a
elaborar arquetipos
que le permitan, en situaciones análogas'
tener un
paradigma de ac'
tuaciones.
Busca esta simbólica en la naturaleza.
Es ésta la que le permite formular los
paradigmas explicativos
y de actitudes,
que le permitirán colocafse
en el univeno en el
ritio qur le corresponde:
creatura consciente
con una tarea espeCífica.
Se
podría afirmar
que "los mitos son historias sagradas,
pues se narrÍrn en ciertas
circunstancia,
p"r. ,..otdar la integración del hombre en el todo
(lo que has hecho es
normal o no), o la sumisión a un ser superior
(lo que h¡s hecho fue maldecido
por
Dios)".
(2)
Los mitos
plantean los problemas en una doble visión. Primeramente
dentro del cos-
mos, segundo
frinte a Dios. Lo uno no excluye lo otro,
por lo tanto
podemos decir
que
en los mitos el hombre se reconoce creatura,
pero con una tarea específica
y
consCiente'
De hecho el "primitivo" reconoce
que él no es el ser supremo, sino un ser dependiente
y
neceSita vivir en armonía, en comunión,
con lo
que lo rodea, cQn la naturaleza'
LA EXPERIENCIA
FTJNDAMENTAL
DEL HOMBRE
Es la experiencia más sencilla
y al mismo tiempo la más atemorizadora:
la vida. Al
hombre se
presenta con sus luces
y con sus sombras. con su
proceso ineludible:
nacimien'
to. vida, muerte.
Es el ritmo de la existencia
que enciena el hombre en una angustia
pro-
tunda
y, a veces, sorda. Cuando el hombre toma conciencia
de su condición,
busca una
expücación,
una seguridad. Ia experiencia
fundamental
de la vida trae consigo experien'
cias de otro tipo,pero siempre englobadas
en la fundamental.
He ahí
que el hombre bus'
ca entonces
en la naturaleza
una solidariedad
que le proporcione confianza' esperanza,
seguridad.
Buscará analogías
que le permitan una expücación
y por lo tanto una asun'
cién de sus responsabilidades
frente al mundoy'frefite
al g4rpo'étirico.
El índigena. a través de los mitos. comprende
su
propia existencia,
percibe su inte'
gración y participación con la naturaleza. L¿ naturaleza,
más que como un medio
para
deducir la existencia de Dios
(causa primera), es vista como el medio
para encontrarse
SIROPELLIZZARO:ponenciasob¡elamitologladelosSbua¡pronuncradaenLimadurante
u¡ semi¡atio de
pastoral de los nativos.
(febrero 19?4)'
Si¡o Peüizza¡o: Ponenci¡
citeda.
t
tt'
(1)
(2)
6
con Dios. Para el "primitivo"
la naturaleza
es como un inmenso Cuerpo
míStiCO
que nO
sólo manifiesta a Dios, sino
que también
participa de é1, pues piensa que todo sale
'de
Dos, todo está unido a é1. El culto indígena está orientado a encontra¡se con él y
al'
cal:zar su ayuda. Si el acercamiento
a la divinidad busca la ayuda, necesariamente
el Dios
será miembro del grupo; hecho esto que permitirá al indígena acercarse con más con'
ñanza. Por lo tanto algunos mitoo tendnin la finalidad de comunicar esta verdad; Dios es
uno de los nuestros de manera
que le
podemos pedir ayuda con confianza. Estos mitos se
presentarán contraüctorios
oon el concepto de inmort¿lidad
y eternidad de Dios,
porque
lo describen 66rmo un ser humano de los tiempos de los orígenes, del tiempo
primordial.
Como miembro del
gn¡po es lógico
que se considere al Dios como el
jefe
deuna-
gande familia
(el grupo étnico). El Padre. La üvinidad es la depositaria de la cultura
y
por lo tanto Dios es considerado como el verdadero transmisor de la cultura. Se asemeja
a un antepasado,
rico en sabiduría
y en experiencia.
Resumiendo,
podemos decir
que el mito busca una comprdnsión
una explicación
y
una regulación de la üda del
gupo humano. Consecuentemente
funciona en tres niveles
del hombre: a nivel
psicológico, sociológico,
¡sligioso.
l.-
Psicológicamente:
ios mitos tranquíIinan a los hombres
poqque
les proponen mode'
los que satisfactoriamente
dan una respuesta a su ansiedad.
2.- Sociológicamente:
a través del mito, se inculcan las estructgras sociales
para que se
mantenga el orden social.
3.- ftsligiosamente:
los mitos inculcan el respeto a la naturaler en una actitud de co-
munión. Inculcan la moralidad
y la teología
(cosmología).
INTERPRETACION
DE LOS MITOS
El mito es la expresión de la conciencia humana en relaciQn con la existencia. El
mito encierra lo más
profund;, del hombre en un ropaje fantásticg,
pero al mismo tiempo
real, porque se sirve de imágenes naturales, análogas a su experierlcia. "l¡s ternas signifi-
cantes más comunes son el sol, la luna, la tierra
y
la vegetación,
{ue
están vinculados con
las reaüdades humanas: madre, hijo, muerre. vida'
El sol, la luna
y la vegetación con su continuo nacer
y morir
para volver a nacer,
son una imagen clara del hombre
que nace, muere
y vive en sus hijos en su ciclo sin fin"{l)
Pienso valga la pena aclarar lo antedicho con unos ejemplos ilustrativos
que el
mismo autor expone en la citada ponencia.
-
(1)
Si¡o
Pellizza¡o :
'poDeDcia
cltada
EL SOL
El sol, que
ahuyenta las sombras aterradoras de la noche, es como un valiente que
lucha contra los gigantes y
los monstruos.
'
.
El sol, que preside
la actividad humana durante el día con su luz
y
con sucalor,es
:
oomo un maestro que enseña toda clase de trabajos a sus hijos. El sol radiante, con sus ra-
yos que
hieren los ojos, es como un guerero
o un cazador que traspasa con sus flechas a
t'-
sus víctimas o como un rapaz que clava sus uñas.
El sol naciente es como un niño brioso o un gran fuego en la noche.
El disco brillante del sol es como un diadema de vivos colores, como las coronas de
plumas
o collares de mullos o de colas de pájaros.
El sol al ocaso es rojo como la sangre, el achiote o los pequeños ajíes picantes
como
el fuego, sembrados en las huertas.
La representación antropomorfa del
sol
por lo tanto puede ser la siguiente: un ca-
zador o guerrero,
armado delanzz o saetas, coronado de plumas de vivos colores o pin-
tado con achiote. Puede desafiar a los enemigos, las fieras, no temerá las sombras de la
noche y podrá
dedicarse a toda clase de actividades, seguro de triunfar.
(
I
)
El mito de Etsa nos presenta
al héroe
(divinidad)
con estas características. Es el
señor de toda la naturaleza, sobretodo de los animales y
de los pájaros. Lucha contra los
gigantes que
amenÍrzan a la humanidad.
Otra representación mítica puede utilizar figuras humanas como se inücaba más
arriba.
HUO Y NIÑO
Hijo (mito
solar: sol naciente;lunar: luna nueva; terrestre;
'crote
de semilla): en-
carna el nacimiento como triunfo sobre la muerte y
como participación en el valor de
la vida.
Niño: revela la fuerza en la debilidad. Los indígenas ven en el niño como a un ser
poderoso que llega del otro mundo: sus padres tienen que prepararle un ambiente adecua-
do para que se encuentre a gusto en est¿ tiena y no regrese, sino que ayude con su fuerza .
misteriosa-
'
En un contexto teista es Dios que se entrega disimulando su poder para respetar
la grandeza y
la libertad del hombre y que al mismo tiempo evita con su poder los
?
abusos, obligando respeto y sumisión. (l)
(1)
De lr
poaencia
de P. PeUizza¡o.
I
Podríamos seguir exponiendo e investigando los temas generadores de los mitos,
pero me parece miis oportuno hacer una pequeña aclaración.
l¡s mitos
generalmente presentan posiciones antitéticas
y
contrarias. Un mito re-
presenta la experiencia positiva y optimista de la vida, de la fuerza, del valor, de la fiesta,
de la bondad. Este tipo de mito
(mito con temática solar) pide un contrario, por el he-
cho que la experiencia humana es alterna. He aquí surgir los mitos lunares en los cuales
se habla de la debilidad, del engaño, de las trampas, del mal, del castigo, de la muerte, de
la maldad. Algunos mitos presentan las dos experiencias contemporaneamente: son los
mitos que habl¿n de los orígenes de la vida.
Sólo una
justa
interpretación de la mitología
puede revelarnos el sigrrificado reli-
gioso de tantos símbolos extraños. Veamos concretamente un mito shuar: su narración
y su interpretación.
MITO DE ETSA
Apareció sobre la tiena un pueblo de antropófagos, llamados IWIA, que destruían
cuanto habían en la tierra. Una
joven
shuar logró escapar de la suerte de ser comida
por
uno de los antropófagos con la condición de que todos los días entregaría una gran canti-
dad de peces. Pero cuando descubrió que la mujer le entregaba las grandes cantidades de
peces con el favor de Tsunki, Iwia le abrió el vientre con su h¿cha. Del vientre salieron
dos huevecitos de los cuales nacieron Etsa
Gol)
y Nantu
(luna).
Etsa se alimentaba de ajíes que crecían en la huerta de lwia, hasta que unos anima-
les nocturnos lo tomaron
preso. Se puso al servicio del antropófago como cazador, hasta
terminar con toda la, cacería. Las luchas contra Iwia son numerosas. Es vencido por ani-
males de tamaño pequeño hasta que Etsa lo derrota definitivamente. Después de la
muerte de lwia, Etsa renueva la creación.
Iwia muerto
y enterrado en un guadualrenace como tabaco.y, luego de ser auxi-
liado por un picaflor, atraído por strs flores, sepulta a Etsa clavando sobre él el poste cen-
tral de la casa.
Etsa sale por la punta del palo transformado en colibrí y, después de alimentar con
toda clase de aves al antropófago, lo amarra definitivamente a una peña en el fondo de
un gran río.
Etsa imparte órdenes a los shuar
para renovflrlo todo
y malüce a los que le
desobedecen.
Finalmente se aleja de los hombres desobedientes, srbiendo al cielo
y haciendo
cortar el bejuco que comunica con la tierra.
Interpretación. (según
el P. Pellizzaro).
El hombre hambriento (antropofago)
come la vegetación (mujer), pero una semi-
lla (huevo)
es sembrada en la tierra y nace una nueva planta.
¡
Iaplantacreceenlahuertahastaqueelhombrecosechasusfrutosylosllevaasu
crisa'
Porque
se le han terminado las provisiones.
[¿ nueva cosecha alimenta al hombre
hambriento.
!i
De cada cosecha debe sobrevivi¡ una semilla, (aunque
el hombre hambriento qui-
siera comer todo) para que renueve la producción
sin fin, con nuevas siembras.
El hombre alimentado con los frutos de la huerta, con su
-
palo
de labranza
siembra nuis plantas.
I
as semillas sembradas se transforman en plantas
alimenticias que
siguon aümen-
tando al hombre, h¿sta el fin de su vida.
Los hombres viven felices y
satisfechos hasta que cumplen con sus deberes agrícolas,
secundando las exigencias de las plantas.
Si el hombre descuida sus deberes agrícolas, las plantas
alimenticias desaparecen
para siempre.
Es interesante como en un mito se puedan descubrir los tres elementos,antedichos:
elemento psicológico (emocional),
sociológico, religioso Emocibnalhrente-el hombre se
da cuenta que para sobreviür necesita trabajar la tierra, para que dé fruto.
El trabajo es una obligación social, el hombre no puede eximi¡se. Obedeciendo a
las leyes del grupo
S€
gtran':zq
la prosperidad
de la sociédád, de la familia.
Religiosamente el mito hay que leerlo en clave teista. El dios bueno vence al dios
malo y pone normas a los hombres para mejorar su situación.
Después de esta exposición, poco científica por cierto, del cómo la mitología está
estrechamente ligada a la experiencia cotidiana del hombre, con una mirada de conjunto
de los mitos delimitaré la visión de Dios según el punto de vista de los Shuar.
También en esto utiliz¿ré une renrativa de sistematización del P. Siro Pelhzzaro.
COMO HABLARON DE DIOS IOS SHUAR
Hablaron de Dios como una MADRE PODEROSA que da el ser, el alimento y la
?
educación a sus hijos.
-
No había ni plantas
ni alimento sobre la tierra. Los hombres iban terminándose,
muriendo de hambre. -
t0
:
ABYA
'
YAI'q
Nunkui se apiadó de los hombres
y entregó a los
I
cu¿nto ella nombraba, como
por encanto, aparecía sobre la tierra. Con su
palabra crea'
dora hizo las
plantas de la huerta
y los animales útiles al hombre
Pera
su sustento.
-
No sabía la mujer shuar ni culüva¡ la huerta, ni en qué cocinar los alimentos'
Nunkui enseñó como sembrar las
plantas y
sopló sobre las manos de la mujer, dán-
dole el
poder de reproducir todos los modelos de ollas
y trastos de barro
que ella mostró,
sacándolos
de su casa.
-
Los niños de la casa,
porque Nunkui no
quiso secundar sus caprichos, le tiraron
cntiza et los ojos. Entonces Nunkui los maldijo
quitando la fecundidad a las
plantas,
que pronto degeneraron
en malas hierbas. Así mismo
quitó la fecundidad a las mujeres
que no
quisieron enseñar a las dern¡ís.
Nunkui es la, dueña de la fecundidad de las
plantas, de los animales
y de las muje-
res,
por eso los shuar celebran siempre el
"Núa
Tsaanku"
(rito de iniciación de la
joven'
"*n¿o
llega a la pubertad) cantando
muchos ánent
(cantos rituales)
para gue las mujeres
tengAn numerosos
hijos,
para que se multipliquen los animales domésticos
y cÍezq¿'
con vigor toda hortaliza.
Hablaron de Dios como a un PADRE BUENO
que trabaja
por sus hijos los alimen'
ta
y los cuida contra los
Peligros.
-
las mujeres no podían sembrar,
porque no había hombre
que pudiesen preparar el
terreno,
pues no había herramienta
para tumbar los árboles de la selva.
shakaim
construyó
el hacha de piedra y el pincho de labranza
de chonta
y le dió
poder de cumplir todut l"t órdenes
que les dieran los Shuar
para el tumbe de los árboles
y la siembra.
Así los shuar
pudieron transformar
Ia tierra en un paraíso terrenal sin la
rnenor faüga.
-
L¡s Shuar saben
que Uwí los alimenta
y todos los años celebran
el tiempo de la
cosecha de la chonta
para pedir la fecundidad de las plantas, los animales
y
las mujeres'
Al final de la celebración tiran la|u¡nza conua el chimpí(asiento
típico deljefedelafa'
milia) en donde
piensan está sentado
Uwí
prua que deje su fuerza en lalanza,
para de'
fenderse contra los enemigos.
El mismo
es el padre bueno
que regresa de la celebra-
ción, llevando consigo
las almas de todos los hijos difuntos'
Cuando los shuar h¿blan de Shakaim;
de Etsa y de Uwí hablan del mismo
personaje.
Dios es un VALIENTE
que lucha contra los monstruos
y los desordenes
mo
rales, dando a sus hijos las normas de conducta
pafa gue vivan felices'
El relato de Etsa'
mencionado
anteriormente,
ilustra lo dicho.
Hablaron de Dios como de un antepasado,
viejo en añoq
que seapiadadelosen-
fermos, desvalidos,
necesitados
y que decide sobre el futuro de sus descendientes'
il
-
El
joven
abusivo,
a consecuencias
de sus desviaciones,
se lastimó los genitales,
Se
arrepinüó
de su mal proceder y, guiado
por
su viejo padre,
se marchó , oriu", de un gan
ríoallorar.
Tsunki se apiadó de él y üegó en forma-de
wankinim (lodo
del fondoiel
río) cuníndole
de todas
sus dolencias. Pero los pedacitos
de carne dañada
se transforma.
fon en anacondas terribles,para que
recordara que
no hay que
ser abusims.
-
Los ancianos llevan
a sus hijos a orillas de las grandes
chorreras sagradas en cual-
quier
necesidad
física o moral, invocando
la compasión
de Anltaru
Anúam deja su
j}-..a
en los shuar que
merecieron
su compasión de nraneni que
sg hacen invencibles y felices en esta vida y
se transforman
enArutim protectores
después
de la muerte.
En otros mitos hablan de un ser
justo,
s¡ otras de un Espíritu
Misterioso.
Este
espíritu
misterioso est¿í metido en todas las cosas que
rodean al shuar. observa
a los
Shuar y
los castiga si faltan a las leyes. Pasea
en hs Luertas para controlar el trabajo rea.
lizado por
las mujeres durante el día. El hombre lo invoca anies del tumbe de las piantas.
Este tipo de interpretación puede
aparecer
simplista e ingenua, pero
con todo abre
nuevos caminos
a la evangelización
de esos pueblos que
tienen una cultura distinta de la
nuestra,
se aoerqln
a la naturaleza
de manera
üstinta, ld. interpretan
en una manera que
nos puede
dejar desconcertados.
Este método,
si llevado mal, puede
llevar a un politeis-
mo, talvez desconocido
por
los mismos nativos. De otro lado nos permite
conocer una
simbóüca fundamental
sobre la cual podemos
injertar el mensaje cristiano, y
así real-
mente
.edificar una comunidad
cristiana que vive profundamente
el Evangeüo,
aceptándo-
lo en su fuerza renovadora y
:santificadora
y no como requisito indispcnsable
para-entrar
en la civilización
occidental.
Desgraciadamente
los shuar, por
la obra misionera y por la colonización,
actual-
mente se encuentran en un proceso
de aculturación y destribaliz¿s¡f¡
que los ponen
en
una situación
difícil.
APENDICE.
ELPROBLEMA
DE LA ACULTI.JRACION
Para poder
dar una definición
de la aculturación es necesario
antes definir o, al . me-
nos, describir
lo que
se entiende por
cultura.
rI¿
cultura es aquello que
recibimos de nuestros
antepasados y que por otra parte
transmitimos
a nuestros
descendientes.
La cultura es una estructura sim¡¿tic" qur r, ,on-
forma principalmente
con el lenguaje;sin
el lenguaje
no existe el hombre". (l)
(1)
José de Recase¡¡
--c-ojtdgglalioDe3
aDtroDológcas
sobre el ca-bio cultu¡al
-
en
(ANTB,opo-
LOGIA Y EVANGELIZACION,,. pg.
1ZA
l2
Sería simplificar si consideráramos la cultura sólo como transmisión del lenguaje.
Con la cultura se transmiten unas ideas, unos r¡alores y un¿s pautas de nuestra conducta.
Es el sistema.que nos permite
enfrentarnos con los problemas inmediatos con los cuales
nos topamos. l¿ cultura es el único
potencial
segrn el cual el hombre puede pensar, op
tar por ciertas soluciones en cambio de otras.
De la descripción anterior
podemos deducir loqueeslaaculturación:eselenfrenta-
mieÍto de dos culturas
(herencias
de un mundo simbóüco). Cuando se enfrent¿n dos cul-
turas se determina un intercambio de valores, de actuaciones, de ideas, de técnicas.
El hecho de la aculturación en sí no es malo, no es negativo en cuanto
puede pro-
porcionar un enriquecimiento. Pero muchas veces se da en un clima de desigualdad: la
cultura técnicamente más fuerte impone sus valores a la cultura mrís débil.
El acercamiento a otra cultura debe acontecer en un clima de respeto. Sería absur-
do prescindir de la herencia cultural "hacer caso omiso de ella, creer
que sólo nuestra cul-
tura tiene valor y que podemos interpretar el DEBER SER DE LOS OTROS
y aun el
SER de los otros según las fórmulas de nuestrc deber ser cultural.
(2)
El misionero, cuando entra en el ambiente o ámbito de otra cultura, automática-
mente es un agente de aculturación, aun contra su voluntad explícita.
[¿ tarea misionera, entonces, es la de buscar un cambio
que se reaüce con la menor
desorganización
posible para quienes vayan a ser receptores
y
actores en el proceso. No
puede perder de vista la visiónL de conjunto de la cultura, en el sentido de que ésta no es
una yuxtaposición de partes
aisladas
(economía,
religión, estructura social, etc.). Mi
nado uno de estos elementos de la cultura se mina su contexto. El misionero no puede
decir que respeta la cultura y se dedica solamente a comunicar la religión cristiana
y su
vivencia. Es un error fundamental, porque le quita al
grupo su consistencia
y éste estará
condenado a
desmoronarse. El misionero debe buscar, ayudado
por la antropología, en
un primer momento de entender la dinámica del cambio que existe en todas las culturas.
l¿ herencia cultural no es estática, está sujeta a una reinterpretación.continua. I¿ co-
municación del mensaje cristiano,
y por lo tanto el proceso de aculturación, debe injertar-
se en esta dinámica propia de cada cultura.
El problema de la aculturación en el Ecr¡ador
Et proceso de aculturación
en el Écuador se remont¿ a los años de la conquista
y per-
dura en todos los sectores de la sociedad ecuatoriana. Tocaré brevemente el problema
de la aculturación de los nativos del Oriente.
El hecho del cual parten nuestras consideraciones es el siguiente: en el Oriente se da
e\ José de Rec¿seds
-
O. C. Pg,.128.
t3
un prooeso de colonización (colonialismo
interno) que determina un enfrentamiento
entre colonizadores y las sociedades silvfcolas. I¿s causas de este proceso son múlü-
ples. Esquematizindolas,
son las siguientes: la penetración
misionera, la colonización
espontanea por
Parte
de campesinos serranos, la colonización planificada por el go-
bierno para resolver los problemas
agrícolas de las tierras serr¿nas,
y,
fi:ralmente, la
exploración y explotación petrolera.
El enfrentamiento cultu¡al se desarrolla en si-
tuación de desigualdad y produce
cambios tecnológicos, lingüísticos, ideológicos y
genéticos.
Esto lleva a que en el Oriente se reproduzca la estratificación social propia
de la Sierra.
Reproduzco aquí literalmente algunos parráfos de la ponencia de scott R.
Robinson en el simposio de Bridgetown (Barbados)
,
25
-31
de enero de 19? | .
El
"indio" en el Ecuador es objeto de planificación
desarrollista, esquemati-
zaciún indigenista y romantización
izquierdista. La categoría semántica de "indio",
"indígena", "natural", o "runa", es herencia directa de la época colonial, cuando co-
menzó la transformación aculturativa y colonista de la sociedad
aborigen, que a la fecha
no termina, ni en la sierra, ni en la selva ecuatorianas . . .. .
la categoría
"indio" denota el subdesarrollo, la falta de cultura, las zonas atra-
sadas, el huasipungo, hasta el primitivismo y barbarismo de los individuos que habitan
los páramos y la selva. Significa en breve una población
marginada desde la perspectiva
etnocéntrica de la "civilización", lo cual exige el cumplimiento de ciertos ritos por
Parte
de sus nuevos miembros indígenas; pero
su ingreso a esta "civilizaciín" necesaria-
mente ocasiona el abandono de la cultura indígena.
El Ecuador carece de una compatibilidad y
convivencia estructural entre las so-
ciedades civilizadas e indígenas, la participación
en la sociedad nacional es unilateral
fundamentada y
reglamentada por un racismo manifestado en todas las institucio-
nesnacionales....
la evangelización ha presentado
el primer eslabón de una "evolución social",
destinada a'tivilizar" al "indio" . . . .
lá participación
en el cambio social por medio de lo religioso, signifrca que
"coméientemente
o inconscientemente el misionero se inserta dentro del sistema de
agresión y explotación del más debil por el más fu,.rte"(varese1969:161). Los cen-
tros misionales católicos y protestantes
han sido desde su fundación y a la fecha si.
grEn siendo, símbolos y focos del colonialismo interno, pues los intereses religiosos ins-
titucionalizados convienen con los intereses de los colonos, del Estado y
hasta de las
empresas petroleras,
como por
ejemplo la colaboración entre el Instituto Lingüistico de
verano y la compañía TEXACO para
la "pacificación" de los Aushiris. I: vanguardia
colonizadora civil, militar y
religiosa ha reconstituído en la selva el paternaüsmo
tradi-
cional de la sierra originado desde la colonia y que en el transcurso del tiempo había
t1
definido
¡u sistema
propio de obligaciones
y derechos
recíprocos,
entre colonos
y
LA CELEBRACION
DE LA CHONTA
P. S. Broseghini
El tiempo de la celebración
El tiempo de la celebración corresponde al tiempo en
que llegan a maduración
los frutos de una palmera que los shuar llaman UIl/
(chonta). Es una
palmera dta, de
copa frondosa y con el tallo cubierto de espinas. I¡s frutos son del tamaño de un li-
món mediano; su color, a maduración concluída,
va desde un rojo vivo a un amarillo
verdoso. El tiempo de maduración cae entre los meses de abril y
junio.
Cuando los
frutos de chonta están bien maduros, se fija el día de la celebración.
Los preparativos
Hombres
y mujeres van
juntos
de madrugada con chankin
y suku
(canastos),
ganchos de madera
y pértigas de guadúa para cosechar la chonta. Todos ellos van bien
adomados con coronas
y plumas, collares de
pepas de colores encendidos
y la cara pil}
tada con achiote, como
quien reabza, no un trabajo, sino un ceremonial. Terminada la
Cosecha
y
acaneados los frutos a la Casarse esco¿en los mejores
y se
Parten'
p?ra gepa'
ra¡ la semilla. Las semillas se recogen
y se lavan con agr¡¿
y ceniza,se
ponen a secar al
sol y luego se procede a sembrarlos.
Luego se aderezan las ollas de barro en los fogones,
para cocinar los frutos. Los
cocinados se
pelan y se mastican,
Prepafando
el masato de la chicha. El masato se
pone en un MUITS
(vasija de barro especial
para la fermentación) se tapa con lhojas
de'kachinistii se amarra con bejucos
y
se coloca en un lugar abrigado,
para favorecer la
fermentación del masato. No se pone ningún tipo de fermento, se deja que el masato
fermente por sí solo.
Comienzo de la celebración
Después de la puesta del sol, se colocan los Muits alrededor del
poste ritual (consi-
derado como lazo de unión entre el cielo
y la tierra,
paso obügado de
por el cual llega
la "fuerza" a los hombres), se mezcla el masato con agua tibia
y se tapa nuevamente.
Al anochecer se comienza la celebración. cogiéndose de la manorondandoal¡ede-
dor del poste, al compás de los cantos de súplica que eleva el maestro de ceremonia.
A
RobinsoD Scott S..
..Algunos
arpectos
de la colonización espontanea de las sociedade3 sel'
váticas ecu¡torianas". en
.'La
situación del indfge¡ra en Améric¿ del Sur",
pa85
l3O V
eU.
(1)
t5
t6
cada estrofa todos los participantes gtitan
"clai,
chai" que equivaic al castellano
"hola",
grito que sirve
para llamar la atención de una persona. Al final de cada canto de súplica,
la ronda se detiene
y todos se inclinan hacia las ollas y aspiran con fuetza,
para ayudar
la fermentación
y
absorben
la chicha
por un canuto
que el maestro de ceremonia clavó en
las hojas después de haber cantado
una súpüca oPortuna. I¿ absorbe con cuidado
para
qu" nó se desparrame,
ni deben tomar con exceso
para no embonacharse
Desarollo temático de los cantos de súplica
El P. Si¡o Pellizzaro hace una división de los 67 cantos
que componen
esta cele-
bración, según el contenido.
Hace ocho reparticiones
temáticas.
Los cantos celebran la
preparación de las semillas,
la siembra,
el proceso de crecimiento
de la
palmera uwí, la
maáuración
de los frutos, la cosecha, la elaboración de la chicha, la llegada de la "fuerza
üüficadora",
la participación del hombre en la fuerza que se transmitió
a la chicha
y
termina
con una súplica
para que '"esta
fuerza"
permanezca con los Celebrantes
y los
guarde de los
peligros.
l¿ ceremonia comienza con un canto de introducciÓn.
El que dirige nombra un
animal
y le agrega
el grito
'?¿i" (cbmúnmente se usa para llamaraalguiendesde
lejos)'
la interpretación
que dan los informantes
es que se trata de una comparación'
Se llama
a Uúvy
pan que.-conceda a los
que celebran
la fiesta la agilidad
y cualidades
propias de los
animales
nombrados.
'
I¡ siembra: en cada canto se
pide la fuerza en el trabajo de seleccionar
las semillas,
tratarlas,
en los trabajos de los almácigos
y de trasplante'
El desarrollo: se
pide que se realicen todas las etapas del desanollo, desde la germi-
nación de las semillas, hasta la maduración
de los frutos'
l¿ cosecha: se suplica
que sea concedida
la ayuda en la preparación de los utensi-
líos de labranza,
y la agilidad al hombre
para poder proceder a la cosecha de los frutos'
I-a preparación de la comida:
pide que los frutos se cocinen bien,
y para recibir Ia
fuerza para la elaboración de la chicha.
I-a llegada de la 'fuerza"
que permite la fermentación:
se pide que la "fuer¿a"
trai-
ga los sabores de todos los frutos
y que comience el proceso de la fermentación' Se pide
q.r. ,n la fermentación la chicha se levante, como los peces que remontan los ríos, que el
úurbujear de la fermentación se haga
.oir
y que al fin desborde, indicando
así la reali-
zación de la misma.
La absorción
de la chicha: se destapa la olla con suma rapidez, "como destapando
el ombligo
con pudor". Si la "fuerza" realizó la fermentación, se grita con alegría
que
llegó el *orn.nto de
participar de "ella".
Los cantos de súpüca hablan de una intimidad
comparable
a la intimidad de los cuerpos de dos amantes.
Es una unión fecunda.
l-
,/
./
./
El maestro de ceremonias procede
a clavar un canuto en la tapa de las hojas, para
absorber la chicha. Se nombran tódos los animales que comen el fruto de la chonta para
que se acerquen y participen
en la fiesta.
Sacrificio de la lfuerz¡": para que pemanezca
con los que han celebrado la ñesta.
Todo participante
clava un¿ lanza enun"chimpi"(asiento
propio
deljefe de la casa) para
simbolizar el sacrificio
necesario para que la fuerza vital no se acabe, sino que
siga
transmitiéndose.
Todas las invocaciones y
súplicas se dirigen a WI. El P. Pellizzaro
dice que la in-
terpretación de los cantos es dificultosa por
el hecho que la palabra
uwíse refiere a veces
a "una fuerza vital"
,
otras veces
a la palmera y otras a los frutos de la misma. En la
exposición
muy esquemática que presenté,
hablo de la "fuerza" por el hecho que
así se
esplicita el trasfondo
de toda la fiesta.
Aun un exámen superñcial h¿ce caer en la cuenta
de
un tono 'Sacramental"
de la misma celebración. Es el repetirse del ciclo vital, es la reno-
nción de la vida que
acontece. El tiempo en que
se celebra esta fiesta es el tiempo de
maduración
de la mayor parte de los frutos que el shuar encuentra en la selva, los anima-
les de la selva son más numerosos y gordos.
Es el tiempo de la abundancia,la vida brota
con ügor para
todos los seres. [¿ diferencia entre el tiempo de Uwi y el que
lo precede
es bien marcada. Este es caracterizado por la ausencia casi total de los frutos silvestres.
Florecen los árboles de N(iitiak: producen
flores blancas, pero no producen ningún fruto.
El mito de Uwi
NARRARE lo que contaban
de Uwí. Antiguamente
solían contar que Uwí solía
traer los alimentos, tomando el semblante de una persona. Y también solían contar que
Ntiitiok de la misma manera que
Uwí, trayendo los alimentos hacía alarde dicienáo:
'Soy yo que suelo traer la comida".
Aunque fuese así, verdaderamente él no trae mucha
comida. Es Uwt'gue,
llegando a nuestra tierra,suele
traer la abundancia. Después de
traer sus bienes, suele encontrarse por el camino con Ntiitiok. Al encontrar Nditiak le
pregunta:
"Hermano mío, iadónde
has ido?
,'
Náiti,'k
le contesta con una mentira.
"Estuve
alimentando a mis hijos y
ahora estoy de regreso". Pero Uwí le dice la verdad:
"Tú,
hermano mío,
¿no
estás regresando
talvez, después de haber hecho sufrir hambre a
los hombres? ". Llegando uwt'toma el puesto de Nditiak (en
nuestra tierra).
En el tiempo de Uwí no falta la comida, toda fruta madura, sea la de la huerta co
mo la de la selva. Después
de quedarse
algún tiempo Uwí ennuestra región, se regresa y
vuelve nuevamente N(iitiok.
Suelen encontrarse los dos por el camino. Al encontrarse
Ntitiak suele preguntar:"¿Adónde
vas?
" "(Jwí contesta:"Estoy
regresando. después de
haber almacenado por
algún tiempo comida para
mis hijos". "Yo también estoy yendo
para que no falte comida". Pero
(Iwí
lo corrige diciendo:
"No, hermano mío, tu sólo vas
para hacer sufrir a la gente
de hambre". Y sigue el viaje repitiendo: "Vas a hacer sufri¡ a
mis hijos de hambre".
..
18
El informante
principal, Pikuir, de Chiguaza después de la exposición del mito, ha-
ce unas reflexiones sobre la necesidad de celebrar la fiesta.
'Solían decir
que si no la (a IJwt) celebramos con rondas se terminarán los alimen-
tos
y se llevará nuestras üdas". "De allí nació el ücho que no celebrando a Uwí con ron-
das, hemos de morir en üempo de chonta". I"¿ celebración debe desarrollarse según las
normas tradicionales
y sin estropear los cantos. 'No se puede celebrar a {/w/ como
quiera, sin saber las rondas
y desconociendo los cantos de súplica
(onent)". "Hayquien
suele celebrar sin saber,
comoquiera,y
hablando de torpezas.
Haciendoeso' en tiempo
de chontas, comienzan a morir improvisamente
y de muchas maneras los niños por las
desgracias que manda Uwí y por sus maldiciones".
"Cuando se
quiere celebrar a {Jwí hay que estar preparados
y
conocer bien las ron-
das,
pues no se debe realizar esa celebración tontamente. . . Se debe seguir con orden des-
de el principio hasta que fermente la chicha
y se tome. . . No se debe bromear conUwí
para que la chicha no deje de fermentar bien, dañándose. Sólo celebrando bien la fiesta
p
poAra tomar la chicha bien fermentada.
Habiendo escuchado lo que solían contar los
antiguos shuar, os puedo asegurar con certeza:
que estas son sus enseñanzas. Ciertamen-
te nós avisaron
que dañándose la chicha oüendo mal en lugar de fermentar, [/wr,
que es
una persona, se enoja
y como suele llevarse las almas de los vivientes, puede hacer morir a
nuestros hijos. Se contó también,
que, comiendo
los frutos, no se debe hacer caer las cás'
cafas en la ceniza,
pueS, haciendo eso, Ias plantas de chonta no volverán a cargar. Si se
mezclan los frutos de chonta con la ceniza no habrá buena producción.
Después de haber masticadg los frutos de chonta
y preparada la chicha, al tomarla
no se debe hacerla
gotear al suelo. Los ancianos,
que saben las cosas, sabiendo
que Uwí
puede hacernos morir, recomiendan de no tomar haciendo
gotear la chicha de chonta.
Los ancianos, conociendo
que IIwí es persona poderosa, creador de los :rlimentos, suelen
temer que les
gotee la chicha. Suelen decir que a los que les
gotea la chicha
en la per'
sona le falta
poco para morir;
quedan moribundos".
El informante
continúa en su reflexión diciendo:
"Uwl',
siendo
persona; suele enojarse. Uwí suele conocer
nuestras faltas. Por estos
motivos no se debe celebrar las rondas como
quiera,sin conocer o estropeándolas.
Sólo los tontos se permitían
jugar en la celebración de Uwí". [¿s recomendaciones
siguen, se mezclan
con creencias, adquieren un tono de prescripción.
De lo expuesto anteriormente se desprende
que la fiesta de la chonta en la mentali-
dad shuar mantiene
un puesto de primer orden, aunque se dé elproceso de aculturación.
El informante
manifiesta su
pena en constatar
que las
jóvenes generaciones de shuar to'
man la celebración
en sentido ridiculizante, se permiten faltar de respeto
a sus tradiciones.
Es un caer en la cuenta que el alma shuar
está al borde de una catástrofe, de perder su
identidad, su peculiaridad.
t9
I.JNAS BREVES REFT.DüONES
Talvez sea difícil poder
elaborar una reflexión fenomenológica sobre los pocos da-
tos expuestos. Con todo se puede
notar el papel principal que tieneel desarrollo exacto
'
de las distintas partes y
como la conexión entre la celebración y el mito es bastante ló-
gica. El mito, pienso,
ha sido presentado
según el esquema funcionrlista y esplicitativo
de una situación vital. Se relaciona mucho con el problema de la supervivencia del
gtrupo, de la necesidad de que la naturaleza reproduzca su ciclo.
LA E)CERIENCIA DE LA
*POTENCIA"
REVITAI
ITADORT{
Uwf, siendo pen¡om (Uwí,
aénts asa). En este caso se puede
aplicar cuanto dice
Van der Leeuw cuando habla de la Potencia de la voluntad configurante del Nombre.
"El hombre que
siente la obligación de ponerse en regla con una potencia, y experimen-
ta en ella la acción de una voluntad, busca de inserir esta experiencia dentro de un marco,
de separarla de otras experiencias análogas üvidas. Con esta finalidad le da un nombre.
Porque el nombre no es una designación, es una esencia conferida a una palabra". (l)
El shuar tiene una experiencia de participación en el proceso de la.natüralé2a.. E¡
decir, se siente dependiente de unos factores naturales y sabe que, si fallan, su vida se
encontrará en peligro. No se trata únicamente de un interés económico
(tener
comida),
sino de la estabilidad misma de todos los miembros de su mundo (animales, plantas,
hombres). I¿ fuerza vital no puede desfallecer. Con Uwí llega toda especie de frutos
y de animales, llega el período de abundancia, todo se revitaliza. Es por lo tanto esta
fuerza de la vida que el shuar ve y prefiguraenUwí.
Sullegadatraelarenovaciín. Uwí
es la fuerza que renueva la vida. Es la fuerza de revitalización de la selva. Si la renova-
ción silvestre tiene y encuentra su figuración en Uwí, la renovación
y
la fuerza vital de
los sembríos la encuentra en Nunkui, que precisamente es la fuerza que da el crecimiento
a las plantas domésticas.Uwi es figura masculina, de padre que trae los alimentos,Nunkui
es figura femenina (la
madre) que cultiva la huerta y dirige la casa.
El shuar se siente parte de la naturaleza, de la fuerza vital que la anima. La
fuerza vital es benévola, quiere ayudar al hombre y permite que el hombre participe de
ella. Se manifiesta como voluntad: "Hay que celebrar la fiesta, de otro modo todo se
acabará". La fuerza vitalizadora quiere que la vida se reproduzca, que no se aniquile,
que
Jodo
participe de ella. Podríamos hablar de mediaciones en los acontecimientos de
la üda y de la muerte, dejando en oscuridad' cual realmente sea el fondo de la experien-
cia religiosa de los Shuer. Precipitando las c.,nclusiones podríamos definir este fondo co-
mo Participación del Ser, (esta
consideración
ya
no se circunscribe en el marco de la fe-
nomenología, sino de la filosofía de la reügión).
(1)
20
Gera¡dus Vatr der Leeuw - Fenornenologfa della religione - Ed. P. Boringhieri Torino,
plg.
Il2
2l
Su experiencia no es de choque con las demás componentes de su mundo; tiene
una relación de participación,
no lo experimenta como ajeno, como algo totalmente
afuera de é1. Para el Shuar "las cosas no chocan duramente en el espacio, sino que parti-
cipan la una con la otra, pueden pasar
la una a la otra, intervenir la una por la otra. Con-
secuentemente el hombre no procede
objetivamente en relación al mundo;
participa
del
mundo como el mundo participa
del hombre". (1)
Esta participación
la expresa en la participación
en la celebración de Uwí, paficipa
de una de las expresiones
de la fuerza vital. Esta fiesta se welve sacramento. es decir
manifiesta y reahza al mismo tiempo el misterio de la vida.
SACRAMENTALIDAD
DE LA FIESTA DE LA CHONTA
El sacr¿mento
"l¿ celebración produce
una potencialidad
m¡is alta, da
movimiento a una
fuerza".
(2)
Es la finaüdad del sacramento: en una acción ordinaria introduce la santidad, se po-
dría afumar que el sacramento "vulgariza" lo sagrado. Esta constatación Van der
l¡euw dice que se puede
expresar de esta manera: "Para el indiüduo, la vida no es dispo-
ner de las cosas según su gusto,
sino movilizar la potencialidad
de aquellas que, en aparlin-
cia, son solamente cosas. En realidad no existen cosas, sino únicamente canales y
reser-
vas que pueden,
cuando hace falta. contener la potencia.
. . . l¿s cosas son creaturas, es
decir, dependen directamente de Dios, que en cada momento puede infundir en ellas una
nueva vida, darles una potencialidad;
Dios hace las cosas instrumentos de su poten-
ciaüdad, las transforma y las recrea. Así pasa que
un acto, una palabra, una persona,
puede volverse porcnre gracias a los plenos poderes de. . . Dios cleador.
:
. . El hombre pronuncia
lll:
plegaria ". (3)
Si toda acción puede
estar cargada de una potenciaüdad particular (Van
der
I¡euw define "sacramentaüsta")
con mayor razón lo está una acción que está reconocida
como sacramento. El sacramento es una "sacramentaüa" reconocida
como tal. Es una
acción declarada "canal" de la potencialidad, pero de manera oficial. El Sacramento en
primer lugar "eleva hasta lo subüme una actividad de la üda, tomada entre las más sensi-
llas y elementales: comer, lavarse. . . Decimos que el sacramento sublima estas actividades
porque cada una de ellas es descubierta hasta sus bases más profundas.
hasta el punto que
(1)
G. Van Der Leeuw, o. c.
pac.
269
(2)
V¡iider Leeuw. O. C.
pag.284
(3) Van der Leeuw. O. C.
Pas. 285
22
se topa con lo divino. . . la misma vida, en todo su recorrido,
es redusida a la
potencia"'
En segundo
lugar, en las celebraciones
a las cuales...
. reservamos
el nombre de sacra-
menti
la
potencia está vinculada a |a acción
en la
persona del salvador'
Por consecuen'
cia el sacramento,
por un lado está muy cercano,
por otro está lejos;
pof un lado es
fascinans,
por otro es trernendum,
Pero.es
siempre
m¡rsterium".
(5) El sacramento
no está dewinculado de la realidad vital, manificsta
el fondo, la base de. ta misma, mani-
'fiesta
la potenciaüdad que está encerrada
en lo cotidiano,
en la actividad
de todos los
días. Ahlra bien, el oáo*tnto
tiene, según el autof, distintas
maneras de obrar'
Habla
de un trípüce sentido del sacramento.
l.- Puede ser una celebración
que produce un movimiento.
[¿ misma ac-
sión moviliza la
Potencia
santa.
2.- El sacramento
es una celebrasión
que ella misma es movimiento.
En la
acción del mundo se mueve, hoy como siempre. Todo es sacramento o
por lo menos to-
do
puede ser sacramento.
El mundo es la vestidura úviente del dios.
3.- El sacramento
puede ser una celebración
que se fundamenta en el movi'
miento;
una celebración
en la que una voluntad
(la del dios o del salvador) cumple
el acto
,le la creación
o de la nueva creación.
El sacramento,
pues, es creación
y robustecimien'
to de l¿ potencia, en un único acto.
(6)
Elementos
que se pueden definir como "sacramentales"
en la fiesta de la chonta
Claro
que el material expuesto como marco de referensia
para intentar una inter'
pretación es muy reducido.
No
permite un
'
examen
profundo de los varios aspectos de
ia fiest¿,
y tal vezla diüsión de la fiesta
presenta ciertos vacíos,
por el hecho que el mate'
rial de análisis
es muy reducido. Con todo,
pienso se pueda intentar ver los elementos
expuestos arriba en la celebración
de Uwí.
De lo expuesto anteriormente
tomo en cuenta unas líneas
principales, capaces, a mi
parecef, de
permitirnos cierta interpretación.
Resumiéndolas
podemos esquematizar-
las así:
La
vida no consiste
en disponer de las cosas según el gusto del individuo'
El
hombre debe descubrir
en la naturaleza.
en las cosas, la potencialidad.
l¿ celebración
de la chonta es la sacralización del acto más común: la elaboración
de la chicha, tarea doméstica
que se renueva todos los días. El shuar
en este acto ordi'ra-
rio ve la manifestación
de la participación en el ciclo vital. Descubre en él la
potencialided,
la percibe, participa de ella. Los cantos de súplica
piden que la potencialidad se mani'
Van der Leeuw. O. C.
Pag.
289
Van der Leeuw. O. C'
gae.292
(5)
(6)
23
fieste, aparezca a los ojos de todos. Es la potencia revitalizadora, recreadora que permite
el nacimiento, el desarrollo, la fructificación
de la palmera. la palmera Uwi no es más
que un canal, a través del cual el shuar puede percibir, puede
toparse con la fu'erza vital,
en resumidas
cuentas con el Ser. Los cantos de súpüca (anent)
describen un proceso
na-
tural, el desanollo de una planta, pero reflejan la presencia
de una "ftterza" indispensable
t
para que
acontezca.
Es Uwí el que hace desanollar la palmera. El siguiente canto puede ser ilustrativo.
t
l|ínío Uwiruslw, tini uwírusha, De mi chonta también, de clase tirá
paluwósuawa
wóitsalaiya?
deshojando lentamente no va?
Itúrasanke, Uwí ndatniusla
¿Cómo,
Uwí con nombre t¿mbién
paluwdsuowa
waniatacluiintia?
deshojando poco a poco no irían?
Ia descripción del desarrollo llegó al momento en que
la palmera deja caer las pri-
meras hojas y ya
tiene una altura considerable. Su proceso va hacia la madurez como to-
do ser que nace va hacia esta etapa. Ins cantos de súpüca se amplían y engloban el pro-
ceso del mundo reflejado en el crecimiento de los hijos, de la hermana, de los sembríos
trabajados por la mujer.
De la misma manera que mis hermanitas fueron
'
cr'eciendo lentamente.
Hasta las pelmas de mi esposa
creciendo lentamente, para que el ratón las acabe,
¿acaso
no dicen que crecieron los sembríos?
Oh famoso Uwt',
¿c6mo
no iban a crecer lentamente?
De la misma manera que mis hijos fueron creciendo lentamente.
Esa misma fuerza que está presente en la noche de la celebración, será la que reali-
zará la fermentación. El poder
de Liwí es invitado para que haga burbujear el masato. A
una señal del maestro de la ccremonia, todos los participantes se agachan y aspiran para
invitar y
ayudar a la
"fuerza"
a reahzar la fermentación. signo de bendición y de éxito
de la fiesta.
Llegada a la maduración vegetativa la palmera está liita para producir
los frutos.
Ya llega el tiempo de la fecundidad.
Mis plantas de chonta también.
de mis chontas
"tolunt "
de frutos amarillos.
comenzando lentamente a poner
sus pechos.
asomaron abultamientos poco
a poco (cerca
de la copa).
Cogiendo los senos de mi esposa.
lentamente se los fijó.
24
Hace
una alusión
a un
mito según el cual ros hombres
tenían
los senos, porque
las
mujeres
morían
al dar a luz. Pero
cuando
éstas
aprendieron
a dar a luz,los
homb¡es
se
sacaron
los pechos
y
se los pusieron
a las mujeres.
IJegando Iluí,elmundosevuelvefe-
cundo' A la fecundidad
participan
hombres y
animales;
las mujeres y
las hembras llegan
al tiempo de ser fecundas
cuando empiezan
a poner
los senos.
"El famoso
Uwí,
¿cómo
no vendría
a poner
los senos,,.
l¿ floración y
la fecundación producidas
por
los moscos murushi
son los temas
siguientes'
l-a fuerza vital se transmite,
crea el fruto. Ya la continuidad
está asegurada en
la potencialidad
del fruto.
Llega el tiempo
de la maduración
de los frutos,
los hombres
deben
alistane para
cosechar los frutos.
I¿ cosecha se desarrolla
como rito,
gomo
una
fiesta. El shua¡ no recoge
un fruto cualquiera,
recoge el fruto
de la vida.
por
eso, no
puede manifestar
desprecio en el acto de la cosecha, tiene que
tratar con respeto
a los
frutos y no debe desperdiciar
ninguna parte
del fruto.
Con el planteamiento
anterior
se
comprenden
las recomendaciones
hechas por Pikiur
al comenzar la descripción
de la fies-
ta. "Las
cáscaras no se deben
botar como quiera,
ni darlas a las gallinas;,,,Iu,y
que
cui-
dar que no caiga basura en el preparado
de la chicha". No se puedJ permitir
que
la expre-
sión de la vida se contamine
o sea utilizada mal. Es indispensable
cumplir.on
,rt6 pi"r-
cripciones,
para que el hombre pueda participar
plenament.
¿r l" vida- Si se desprecia y
se actua torpemente, [/_wl, siendo persona,
puede
enojane y
maldecir impidiendá
h fei_
mentación
de la chicha".
lá fermentación
de la chicha es la señal concreta de la presencia
de la
..fuerza
de
Uwí". Para lograr la fermentación
es necesario quela
chicha se endulce.
participa
de la
esquisitez
de todos los frutos silvestres y
de la huerta. Esta manifestación
de la fuerza
se
hace patente
cuando
se oye el burbujear
de la chicha y
el masato se eleva.
ya
la fuerza de
Uwt' esrá al alcance del hombre para que
él participe
de ella. Es el momento
en que todos
los invitados
a la fiesta
se acercan
a las ollas y
absorben la chicha nueva (no
se puso
nin-
gún residuo de chicha anterior para
acélerar la fermentación)
a través de un canuto clava-
do en la tapa de las ollas (signo
de una unión fecunda, que
comunica
la vida).
A la chicha color del ave Sunka y
a su hermanita
la tapa de la olla,
las dos
juntas
las clavo.
Clavo a la nueva chichita,
la clavo, la clavo, la clavo.
Mientras
se acercan a tomar la chicha el maestro
de:eremoniascanta
un..anent,,
en el cual invita todos los animales que se alimenten
con el fruto de la chonta
a que ven-
gan
a participar
de la nueva chicha.
25
fudill¿, cuñado mío,
tu que sueles
probar la chonta,
prueba esta chicha de chonta.
Negra ave chuchukia, cuñado mío,
guatusa, cuñado mío. . .
lora, cuñado mío, tú
que tienes
Ias patas huecas,
y que sueles
probar los frutos de chonta,
prueba también esta chicha de chonta.
Lora, cuñado mío, de ojos sucios . . .
Sajino, cuñado mío de ojos hondos,
Venado, cuñado mío,
sin dientes. . .
Kapibara, cuñado mío, de quijada hundida, . . .
I¿ lista de los animales sigue. I¡s invitan para que participen de la vida que en
esa noche de fiesta se manifiesta en la chicha de chonta.
l¿ celebración termina con un rito sacrificial. Los participantes se acercan a un
CHIMPI (asiento
del
jefe
de la casa)
y
clavan simbólicamente la lanza. Simbolizan la
muerte de una de las almas de Uwí, a fin de que este al regresane no se lleve lo queha
traído. Matan, sacrifican al espíritu que trajo la abundancia en este año. I-a vida induda-
blemente está estrechamente vinculada a la experiencia de la muerte. Si la semilla no
muerejcómo podrá traer el fruto? Muerte y vida son inseparables. [¿ muerte de una de
las potencialidades del ser, asegura el perpetuarse de la vida.
-
El sacramento es la acción vinculada a la acción del salvador
[¿ vinculación de la ceremonia con el mito es estrecha. Uwí en el mito aparece co-
mo un padre de familia que se preocupa de llevar, todos los años, el alimento necesario a
sus hijos. Llega a liberarlos del hambre que en cambio le proporciona NaiküL [¿ obra
de Uwí, en cierto sentido, es überadora, es una acción de recreación, para Írsegurar la vida.
Una definición de mito nos permite ver también este aspecto de la sacramentalidad.
Según Eliade el mito se puede definir como una historia sagrada que aconteció al
"comienzo". Lo Shua¡ expresÍrn este tiempo primordial con la palabn
"yaúnchu"
,
que se puede traducir antiguamente. Sería indispensable profundizar el uso de esta pala-
bra..De su uso ordina¡io se puede
definir nrás claramente su signiñcación. Una consta-
tación superficial presenta esta palabra como introducción a la mayoría de los mitos. A
raíz de esto la hipotesis de que se trate de un tiempo primordial, puede encontrar una
veridicidad atendible. Según Eliade el mito "cuenta una historia sagada, relata un acon-
tecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los
comienzos. Dicho esto de otro modo: el mito cuenta como, gracias alashazañasdelos
26
(7)
(8)
¡
(9)
seressobrenaturales,un¿realidadhavenidoalaexistencia...''(7)
Es wra acción
que no
queda relegada a los comienzos, es una reaüdad
que se revive,
que es necesario celebra¡. Si no se celebra, todo llegará a su
término'Porque lafueruz
disminuye. "Es la decla¡ación repetida de un acontecimiento
potente". (8)
[¿ sacramentalidad de la celebración está en manifestar
esta obra salvadora
que se
realtz| en los comienzos'
pero que aún
acontece. El hombre únicamente la descubre
dentro de su ruüna, escogiendo un tiemPo.sagado,
que por su naturaleza conecta con el
tiempo
primordial". La fiesta es el tempus
por excelencia, el tiempo distinto del conjun'
to de la duración
por el hecho particular de ser potente. . . El tiempo
puede ser tomado,
como prestado, del pasado mítico, conectando
un tiempo
presente{con un tiempo
que ya
se h¿ manifestado
potente en el más remoto pasado. . . La potenciaüdad de aquel día
mítico se extiende h¿sta el presente. . . Es tiempo
preocupante en que pasan los espíri-
tus,
pero también época bella en que la luz aumenta. . . l¿s fiestas no son simples diver'
siones recreativas, más bien los
pueblos primitivos las toman como un deber
y un trabajo
útil, porque sin ellas la
potencialidad de la vida sería
ptalizzü, aniquilada. De hecho,
las cosas dejadas como están quedan incompletas. . . la fiesta es un cumplimiento de una
creación, es el caos encontrado
y remodelado desde hace poco". (9)
La figura Naiküt
-
puede talvez ser interpretada como figura del caos, en que la
dinámica de la vida se encuentra amenazada. L¿ fiesta de Uwí es la que remodela,
por
una acción sacramental, la reatidad del mundo, a fin de que la potencialidad de la vida no
dismihuya, sino welva a dar vitaüdad a todas las cosas. Es por eso que todos los seres son
llamados a
participar de esta renovación
de la vida que se manifiesta en la "nueva chicha
fermentada". El acto cumbre de la sacramentalidad
es el momento de l¿
participación
en una "comunión" con la fuerza y el sacrificio de ésta, pan que
Perrnanezca
con los
hombres
y no se lleve los dones de bendición
y el amparo contra los enemigos de la vida
(enfermedades,
enemigos,
peligros de vario
género).
LA MEDTACTON EN ESTA E)PERIENCI,A PARTICULAR'
HIPOTESIS PARA T.JNA ACCION
[,os acontecimientos mediadores de la experiencia
profunda de lo que se
podría
defini¡ como "participación del ser" son indudablemente los aspectos de vida y de muer-
te. El Mysterium, ese objeto arduo
y fundante se abre a los ojos del hombre a través de
esos aspectos
propios de la renovación
vital de la naturaleza,y más concretamente
en este
MirceaEli¡de-Mito vre¿lidad.....
-
pac. 18
VaD d.ef, Leeuw
-
O, C. ........,.,...--'....
peA.
324
vao der Leeuw
-
O. c. .........""""""'
pag' 30ó
27
caso en el proceso
de la celebración
de la fiesta
de uwí (representación
poética
de la
siembra,
del desarrollo,
de la fructificación
de la palmera
de la chonta).
En este proceso
se destaca
el proceso
de "enernactón",
es decfu de posibiüdad
de
,,reveración,,,
de la
"fuerza fundante" de toda la realidad y
tambiénel
movimiento
contrario de..supera-
ción". Los Shuar que participan en la fiesta de la' chonta, alcatlzan a tener la experiincia
de la totaüdad, de lo que fundamenta
la realidad de su mundo. una profunü
zaci1n
científicamente
llevada sobre estos datos, ampüando el instrumental
de análisis, nos per-
mitiría llegar a conclusiones
más operativas
dentro del campo de la evangelización y
di la
educación
de este grupo,
a fin de que
se presente
el choqui con nuestra cultura con una
conciencia
de paridad.
TalvezWrezca
ridículo el salto dado entre la mediación y una
conciencia
de igualdad,
de paridad;
sin embargo pienso que conocer la posición
del hom.
bre frente a una experiencia profunda
sea fundamental para desarrollar una acción verda-
deramente
liberadora.
"Tsatsa
'
es un nnte ag-ujerado
gue
se ut,iza para
cernb
ra chiclu.se
obü.ene
de
un ¡írbol
de tamaño
mediano.
28
lf
parte
CAMBlAR
PARA AVANZAR
Este capítulo consta de tres a¡tículos aparecidos
en el "Boletín Salesiano" del Ecuador, en 1975.
En ellos se pone de relieve el viraje que ha dado
los misioneros cuanto a la mentalidad
y
a la ma-
nera de
presencia entre el
pueblo
shua¡.
Ellos
piensan que el texto será total el día en que
esta
presencia se habrá vuelto superflua, es deci¡
el día en que la iglesia local será autosuficiente
cuanto a
personal, iniciativas
y
dinamismo misionero.
2g
IJN MISIONERO SE CONFIESA
En el año 1953, cuando me despedía por primera
vez de mi madre,
pira
traba¡ar
como Misionero en la misteriosa selva ecuatoriana, soñaba en un sinnúmero de aventuras
entre Mlvajes crue¡es, cortadores de cabezas, sedientos de sange; luchas con
jaguares
escondidos entre el tupido ramaje; estremecimiento a cada
paso por las infinitas cl¿ses
de culebras, al acecho, debajo de las hojas.
,
En 2l años de continuas andanz¿s
por los lugares más impenetrables de la selva,
apenas si he visto un tige, unos sajinos, unos cuantos monos inofensivos, algún tapir y
-
algunas culebras, no siempre venenosas.
A los salvajes aún los estoy buscando
y creo que nunca los encontraré.
l¿s civilizaciones son muchas
y distintas entre sí,
porque cada una trata de dar una
respuesta adecuada a su ambiente
y a las circunstancias históricas. No creo en una ci-
vilización superior. Si nuestra civilización adelantó en ciertas técnicas, los hijos de la
selva nos dejan chiquitos en el conocimiento de su ambiente.
Pero tal vez, los blancos llegamos hinchados de etnocentrismo
y sin escuchar ni
informarnos sobre esos hijos de la selva, los declaramos nómadas
y nos adueñamos de
sus tierras; los declaramos ignorantes
y les imponemos nuestras enseñanzas obügatorias,
desadaptadas; ios declaramos hijos de las tinieblas,
y nos creemos con derecho a destruir
sus ritos, sus mitos, su reügión.
El etnocidio es un hecho cada vez que el cristianismo no asume como propia la
cultura de un pueblo, dinamizándola desde dentro cnn el nuevo Espíritu de Cristo.
Comprendíesto hace 15 años
y comencé a
preocuparme de la culturashuar.
Pen'
sé que Cristo dedicó 30 años al aprendizaje de lá cultura hebrea,
y era
justo que un
misionero hiciera otro tanto con la cultura shuar.
Comencé a estudiar. Y descubrí, entonces, que los shuar no eran nómadas sino
pueblos apegados a las tienas en donde estaban sepultados sus antePasados
y dedicados
a una horticultura riquísima en especies. Sólo algunos de ellos tuvieron
que 'tmigrar"
de sus territorios
por los continuos atropellos de los blancos
que les hacían la üda
imposible.
Esos que creímos ignorantes conocían a perfección la flora
y la fauna de la selva;
las plantas medicinales
y la vida de los animales; ias técnicas más adaptadas de caza
y
pesca; todo lo que necesitaban saber
para dominar la naturaleza
y vivir seguros de sí
mismos.
Cada
jefe
de familia era un maestro experimentado
que se sentaba en la cátedra
todos los días
para la
re'dr¡crcírfur 'de
sus hijos. Dichos sálvajos,
sanguinarios, crueles,
cortadores de cabezas. resultó
que
tenían sociedades bien organizadas, con consejos de
30
!
ii
n
f
II
{t,
ü ¡t
4f,
,
"l
ancian6 para h¿cer la
justicia.
Y la"c,abez.z cortada" servía sólo para
la propiaciación
del
difunto
y porque su muerte era bien merecida
para
el bien de la comunidad.
Por fin descubrí
que esos hijos de las tinieblas eran verdaderos hijos de Dios, con
una historia sag¡ada no inferior a la bíblica, con
plegarias para todas las circunstancias.
El shua¡ tradicional, antes de cada acción,
pide
ayuda de lo' sobrenatural
y todas sus
acciones no son sino una celebración üturgica, pues quieren reahzar en el tiempo lo que
la Divinidad ha realizado al principio de los tiempos.
Cada padre de familia era un profeta que anunciaba cada día desde su trono
Qhimpí¡
las
gestas divinas
(mitos) y un sacerdote
que enseñaba a rez¿r
(anent) o guiaba
a sus hijos a labusqueda de Dios en las cascadas de los ríos
(runa)
o dirigía las celebra-
ciones anuales
para la renor¡¿ción de la naturaleza
(uwi\ y las demás celebraciones de
iniciación.
Era necesario, por lo tanto, un cambio total en el método misionero. El Vat. II
nos trazaba la ruta con el revolucionario decreto "Ad Gentes". Dios había preparado a
través de los siglos al
pueblo shuar, como al hebreo, para la venida de Cristo. Al misio'
nero le tocaba anunciar
que ese mismo Dios que ayudó a los shuar en sus necesidades, se
había hecho hombre
y se había constituido como modelo de todos los que quieren ser
hijos de Dios.
Cristo no venía a destruir sus tradiciones, sino a conlrmarlas
y perfeccionarlas.
Cristo no venía a destruir sr¡s estructuras familiares y sociales sino a consolidarlas con la
fuerza de su Espíritu de Amor que ampüaba su familia y su sociedad transformándola
en una sociedad mundial de hermanos unidos. [¿ comunidad tradicional debía transfor-
rnarse en Iglesia autóctona, en cuerpo místico de Cristo, en signo sensible
(sacramento)
de la Iglesia universal
y perfeccionarse cada día más h¿sta la vida eterna en la casa del
Padre.
Pero me encontré con comunidades shuar destruidas. Familias cristianas
que, en
nombre de un mal entendido cristianismo,
querían romper con todas las tradiciones
shuar. Una sociedad desorganizada
porque la autoridad nacional quería imponer sus le'
yes, desconociendo absolutamente la organización shua¡
y sus costumbres, cuando no se
añadían también los prejuicios etnocentristas.
los viejos tradicionalistas
pensaron vivir según sus costumbres.
I¿
juventud tomó
al blanco como ideal de vida, perdiendo así su personalidad propia. Explotados por los
colonos necesitados de mano de obra; engañados
por comerciantes; depravados
por los
vendgdores de trago, las
prostitutas y el vagabundeo. Y, angustiados
por su vacío espiri-
tual
y
las continuas frustraciones de no ser aceptados como blancos, sino despreciados
siempre más como indios, caminaban hacia la marginación
y el caos sin remedio.
El bautismo era visto como un medio
para injertarse en la sociedad de los blancos
y
por eso los cristianos shuar no tenían por ideal a Cristo sino al colono; no tenían
por
ley el amor
que busca a sus semejantes para formar con ellos una sola familia, sino el
32
egoísmo
que los llevaba a constituine
en una casta superior que se separa y desprecia a
los no cristianos de la misma manera
que los colonos despreciaban a los salvajes osten'
tando su superioridad
En este ambiente empecé la preevangeüzación, reuniendo cristianos
y no cristianos
y expücando que de muchas maneras habían hablado de Dios sus antepasados en los
mitos. Y que siempre los había ayudado aunque lo invocaban con distintos nombres en
sus "anent".
Que
a pesar de los muchos nombres es un solo Dios.
Que
los
jefes
de casa
han sido sus verdaderos profetas que transmitieron la historia sagrada a sus hijos y
los
verdaderos sacerdotes que lo invocaban en sls "anent".
Pasé luego a la
evangelizaciín, expücando que ese mismo Dios que
ayudó a los
shuar de muchas rnaneras, se ha hecho hombre naciendo de la Virgen María para reunir
a todos los hombres en una sola gran familia. Cada comunidad shuar debía constituirse
en una sola familia unida, sin distinción de cristianos y no cristianos. Cada domingo de-
bían reunine para escuchar la Palábra de Dios.- I¡s bautizado$.que no quisieran escuchar
esa palabra, no eran cristianos verdaderos.
Ia alegría de los no-cristianos fue grande, pero los cristianos se opusieron en su
mayoría acrsándome, de que apoyaba las supersticiones de los shuar. Ellos ya eran
"civilizados" y no debían volver a vivir como "salvajes", como los ignorantes antepasados.
A pesar de la mucha insistencia, muchos de ellos rehusaban rezar en idioma shuar.
Ellos eran "civilizados" y se
debía
leer el Evangeüo, rez:it o celebrar cualquier liturgia
en idioma castellano.
Tuve que decirles: Cristo no vino a destrui¡ la cultura shuar, sino a perfeccionarla.
Todos los idiomas son suyos y por eso en el día de Pentecostés el Espíritu Santo hizo ha-
blar a los Apóstoles en todos los idiomas del mundo. En todos los idiomas debemos ala-
bar a Dios. Por lo tanto, que los colonos alaben con su idioma castellano y los shuar
con su idioma shuar.
l^a obligación de Uds. es la de formar la Iglesia shuar, para recordar de generación
en generación las maraviüas que el Señor obró en todos los tiempos con el pueblo shuar.
Poco a poco entró la idea de la Iglesia autóctona como signo local de la Iglesia uni-
versal. Era necesario ahora escoger en cada iglesia local a alguien que representara al
Buen Pastor en las reuniones dominicales para que explicara la Palabra de Dios y guiara
la oración. Yo no podía ser su Pastor pues no soy shuar y no comprendo a fondo su
cultura.
¿Debía,
talvez, renunciar a mi cultura para encarnarme en la cultura shuar?
¿Al
querer hacerme shuar no caerra yo en la marginación y vacío espiritual a que llegaron
los shuar al querer hacerse como los colonos blancos?
Después de larga reflexión comprendí que-eseristoqnffmébe encarnarse en cada
33
cultura
y no el misionero.
Mi deber era simplemente
de entrar en diálogo con los shua¡
para hacerles comprender
el mensaje de Cristo;
y
a ellos mismos les incumbh
.el tra
'
bajo de encarnarlo en su cultura.
PUa esto debía aprender, sobre todo, el idioma shuar. Escogí un Pastor
y un ayu'
dante en cada comunidad,
entre las
personas que demostraban
más interés ¡eligioso
y co-
mencé a reuni¡los
en la misión cada mes.
En esas reuniones
díalogríbdmos
sobre la.crútrFa shuar,
pqes h,ntyoría
deloe-Pas''
tores
eran
ya adultos.
También
habtríbamosrnaturalmente,
sobre
el Evangelio de Jesús'
Recuerdo
cómo se entusiasmaban
al descubrir el sentido cristiano
de sus mitos
y
tradiciones
y
de cómo el Evangelio
perfeccionaba lo
que habían aprendido
de sus
padres'
Lo que descubríamos
en las reuniones,
los Pastores lo comunicaban
a sus hermanos
en tas reuniones dominicales.
Varios cristianos,
que hacían consisür
su cristianismo
sólo
en el rezo de unas cuantas
plegarias en castellano'se
oponían
a los Pastores diciendo:
¿"Acaso
eso será cristianismo?
Esos son los cuentos de nuestros abuelOs'
¿Acaso
nece-
sit"-os
que tú nos enseñes a rczat?
Nosotros sabemos las oraciones".
Para romper
este intelectualismo,
les expliqué a los
que querían venir a la misión a
aprender
para bautizarse:
"los bautizaré
despu6 de dos o tres años si van todos los do'
mingos al culto,
y cumplcn esa Palabra
que les explica el Pastor"
'
Así, cada comunidad
se transformó
en un catecumenado.
Ahora hacía falta desa'
nollar un
programa completo
de evangelización.
con este fin, elaboré,
junto
con los Pas'
tores,el t.ito
p"r" la pre+vangeliq.z(;lln
y la evangelizaciín.
La
precvangeüzación
con'
sistía en tomar conciencia
de
que sus mitos
y tradiciones
nos narraban
la creación
del
mundo
por parte de Dios
y como ayudó a su
pueblo de muchas maneras'
En la evangelización
se decía
que cristo hizo muchos milagros
para que todos se
dieran
cuenta de que él es el mismo
Dios
que ayudó
en todos los tiempos al
pueblo shuar
v
q".
"ir,"
.
"orr"g,
lo que había de equivocado
y perfeccionar lo
que era incompleto.
El método
usado en la evangelización
consiste
en:
l) comparar
un mito religioso
con un milagro de cristo,
para hacer
vei que cristo
tiene el mismo
poder expresado
en el mito'
2)CompararunmitoéticoconunaenseñanzaohechodevidadeCristoparaha.
ceíver
que Jesús
perfecciona la moral
tradicional'
3) Comparar
los-medios
de salvación
tradicionales
con los nuevos
medios instifri'
dos por Cristo
(oraclón y sacramentos)
para hacer ver su superioridad'
4) Comlarar
los sacerdotes
y pfofeus tradicionales
con los nuevos
profetas y sa'
3{
cerdotes para que conozcan lo que se debe agregar a la enseñanza tradicional y lograr
así una nueva comunidad de fe, orientada según las parábolas
de Cristo.
. Con este plan,
los Pastores llegaban a ser los verdaderos catequistas de su comuni-
dad, los que debían llevar, poco
a poco,
a sus catecúmenos hasta el bautismo. Esta cate-
quesis llegaba a ser rnás vivencial porque
se realizaba en el seno de la comunidad. Era
precedida por un acto penitencial que
disponía a la conversión y seguía la oración comu-
nitaria que
otorgaba la fuerza del Espíritu Santo.
Todos los Pastores fueron nombrados integrantes del consejo parroquial y en las
reuniones mensuales informaban al Párroco sobre el estado de sus respectivas comunidades.
Había llegado el momento de comprometerlos más. Pedí a Mons. José Féliz Pin-
tado la autorización para nombrarlos Ministros de l'a'Eucaristía, cosa que Monseñor me
concedió con mucha generosidad.
L¿ cosa fue tomada muy en serio, sea por los Pastores como por las comunidades.
con todo, al principio, muchos de los cristianos no podían
aceptar que un shuar, pecador
como ellos, uno de su misma raza, pudiera
tocar el Cuerpo de Cristo. Se tranquilizaron
al
explicarles que Cristo deseaba unirse con ellos y uni¡se con todas las comunidades de su
Cuerpo. El sólo les pedía que
se arrepintieran y
se alejaran del pecado,
cumpüendo su Pa-
labra. Jesús entra con
Susto
en el corazón del arrepentido, siempre que
tenga la voluntad
de declarar sus pecados
a un sacerdote en el sacramento de la Confesión. L¿ confesión. en
este caso, sirve para declarar púbücamente,
delante de la Iglesia, la misericordia de Dios.
Algunos Pastores se sintieron indignos para
tan alto ministerioy prefirieron-quedar
como auxiüares o catequistas en su comunidad, en la esperanza t
de que surja pronto
entre sus hermanos un Pastor más digno que ellos. Sólo 7 se presentaron
con su típico
canastito-tabernáculo, para llevar la Eucaristía a los suyos.
Se arrodilla¡on en el presbiterio y
al preguntarles:
"¿Queréis alimentar a los hijos de
Dios con el cuerpo de cristo? ". contestaron: "Si, queremos".
Los bendije diciendo a
cada uno: "Alimenta a- los hijos de Dios con el cuerpo de cristo, en el nombrb-del
p¡dre,
y del Hijo y del Esprritu Santo".
Se acercaron al altar, abrieron la tapa de su canastito impermeable(pitiak)en
donde
los antepasados guardaban
las cnsas más preciosas, y
con gran devoción guardaron
entre
los blancos manteles el copón lleno de Hostias. Se alejaron en silencio hacia sus caseríos
por
los pantanosos
senderos de la selva misteriosa para
celebrar la Semana Santa con
los suyos.
Fue üna emoción grande
en todos los caseríos. Velaron toda la noche del Jueves
Sahto en adoración. El canastito-tabernáculo
colgaba con una cuerdecita sobre el altar,
mientras el Pastor ayudaba a sus hermanos para que abandonaran el mal y vivieran unidos
con Jesús.
35
Creo que comulgaron todos los cristianos, pues en mivisita todos se acercaron al sa-
cramento de la penitencia, declarando sus pecados, su conversión y la bondad de nuestro
Dios. Desde aquel día los shuar comenz.rron
^
respetar más a sus Pastores
y les'llaman
"los Consagrados".
Ahora otros
quieren llegar a ser "consagrados"
y están dispuestos
a frecuentar los cursos
para Pastores.
Una vez
que todos conocían la figura del Pastor de la comunidad era preciso ha'
cer entender a los cristianos
que cada
padre de familia es el pastor de su casa
y la esposa
su ayudante. Ellos también debían celebrar la Palabra de Dios en sus casas, todas las
tardes, reuniendo a sus hijos, de la misma rnanera
que el Pastor reúne a toda la comunidad.
Se trata de una celebración familia¡ sencilla que contiene los tres momentos
fun'
damentales de la celebración.
dominiel: la conversión, la Palabra de Dios
y la oración.
Los padres de familiá que no se oomprometen
a celebrar la Palabra de Dios en sus casas
y no
participan en el culto dominical, no pueden bautizar a sus hijos, pues pasarían al número
de los abutizados,
pero no al de los cristianos. En las comunidades shuar solemos llam¿r
cristianos sólo a los
que
se empeñan en practicar la Palabra de Dios y las orienta '
ciones de la lglesia.
Los Pastores animan a los cristianoq
vigilan e informan al sacerdote cuando alguien
quiere bautizarse o bautizar a algún niño.
Esto es lo realizado hasta hoy. Aún queda mucho
por hacer. La meta es ambi
ciosa,
pero lógica: hacer lo
posible para que estos Pastores lleguen
progresivámente al
Diaconado
y al Sacerdocio. Cada comunidad
debe tener el sacerdote de su raza
que
entienda a
plenitud su cultura, su reügiosidad, su total rnanera de ser.
P. SIRO PELLIZZARO.
(Boletín Salesiano,
En.
-
Feb. 1975)
30
2. LA IGLESIA AUTOCTONA COMIENZA AHORA
Agotados seis meses de trabajo sobre la materia y las fuentes, después de ser discu-
tido en dos sesiones
por los agentes de pastoral del Vicariato de Méndez
presididos por el
Obispo y el Provicario-Delegado salesiano, luego de otro año de estudio en cada comu-
nidad misional y tres meses de labor de revisión por una comisión ad-hoc, el DIRECTO-
RIO DE PASTORAL del Vicariato en su parte II (pastoral shuar) üega ahora a su pro'
mulgación.
(l)
Pensamos que se trata de un.verdadero viraje en la estrategia misicjnal en nuestro
Oriente, el anillo más cercano a nosotros de una cadena de reflexiones y experiencias
que tienen su origen en el nuevo enfoque prospectado por el Vaticano tI (2) y florecen
ahora en este homenaje al Centenario de las Misiones salesianas: fecha que
-nos
parece-
entierra, definitivamente, también entre los hijos de Don Bosco el antiguo concepto de
"misiones",
para sustituir al de "actividad misionera de la Iglesia" (3), de toda la
Iglesia para toda la Iglesia
(4),
con el crecimiento del concepto
y reaüdad de la
"Iglesia local" o "Iglesia autóctona".
(5).
RAICES ANTROPOI.]OGIC.O_FII-OSOFICAS DE LA NTJEVA ORIENTACION
l. El bien tiende a difundirse
(6)
no puede permanecer encerrado en sí, so
pena de negarse como bien mismo y/o convertirse en privilegio de pocos, y en definitiva
en mal para la masa, sobre todo en cuanto ésta perciba como ca¡encia la falta de él (7).
Por eso, ni el progreso es un bien si no hay participación, ni los recr¡rsos son un bien si no
se hacen aprovechables.
2. Pero cada grupo humano tiene su manera
peculiar de aprovecbarse del bien,
según su ambiente
y sensibilidad, para resolver
sl¡s propios problemas (a esta "manera"
los científicos la llaman cultura(
(9), así que, lo que es un bien para el europeo, puede
llegar a ser un mal para el indio si no es asimilado según su idiosincrasia;
y el llamado
desafrollo, entendido unilateralmente, puede volverse destrucción en un grupo humano
que no pueda crecer según su cultura
y aprovechar,
a su m¿ner¿, los frutos del ingenio
humano
(que no pueden ser privilegio de un grupo) (10): esto pasa cuando el grupo es
forzado a cambiar violentamente su modo de vivir
(aculturaciónXll). He ahí por qué
tantos grupos indígenas no se han beneficiado con la llamada civilización
(que en realidad
es sólo una civilización entre tantas; la occidental), sino que se han extinguido, aún
trágicamente
(genocidios),
o se han vuetlo esclavos del blanco o mestizo al aplastarles ellos
su cultura
(etnocidios) (12).
37
FI.]NDAMENTOS TEOLOGICOS
3. Dios (Creador y Padre, y por eso,
-de
alguna manera- presente desde siempre
con destellos de su imagen en todas sus creaturas y
sus culturas) envía o manda a su
Hijo precisamente para comunicar a los hombres su infinito Bien o Amor, y por
el Hijo
-hecho
hombre, para hacer vivi¡ a la naturaleza humana los esplendores de la felicidad
divina y
destruir el pecado del muqdo- difunde este Amor, al que llamamos también
Espíritu Santo, en todos los que responden al llamado paterno entregándosele con fe:
es la deificación del hombre- la gracia
santificante-, que se consumará en la visión
beatífica, preparada en la comr¡i{daü de los hijos de Dios, o lglesia, manifestación
(sacramento)
de Cristo, Luz de las
gentes (13).
4. Por eso, la Iglesia es necesariamente toda misionera
(14).
No hay sólo un
grupito de cristianos especializados para llevar la luz a un mundo "pagano" en tinieblas,
posiblemente localizado en una remota y determinada parte del mundo; sino que todo
cristiano, en virtud del Bautismo que lo hace miembro de la familia de Dios Creador y
hermano de Cristo Enüado (he ahí la Misión divina), sobre todo si está confirmado en el
Espíritu, tiene que comunicar el Amor a los demás: tanto a los hermanos en la fe (pri-
meramente) (15),
cuanto a los que no conocen al Padre (16). Y cada asamblea crisüana
de una determinada localidad (Iglesia
local, Iglesia autóctona) tiene su dimensión misio-
nera: la desarrolla en principio en su mismo ambiente (
¡
curíntas situaciones de "misión"
-evangelización,
reevangelización, hay en Francia, en New York, o en el centro y
su-
burbios de Guayaquil, tales que las tenga que resolver la respectiva Iglesia local!
);
pasa,
más tarde inclusive, a ayudar a otras Iglesias
-si
lo necesitan, si lo piden-, o a evangelizar
y
fundar la comunidad cristiana donde nadie lo ha hecho.
5. Con todo, cada pueblo ya tiene en si unas semillas del Verbo divino, que su
cultura ha desarrollado de una forma propia en el anhelo de alcanzar la feücidad supre-
ma
(17);
en este sentido, toda reügión, toda mitología, todo ritual mistérico es una espe.
cie de Antiguo Testamento implícito que tiende inconscientemente a Cristo. Por lo tanto
erangelizar es
-más
que
todo- descubrh estas centellas de Dios en el alma de un pueblo y
mostrarle cómo encuentran en Jesus su plenitud definitiva, y cómo individuos y pueblos
hallan en la Iglesia su más completa realización (18), que
motiva la hermandad con todos
los denrís pueblos y abre la
puerta
de la felicidad total a la cual, precisamente,
tendían
"como a tientas, en el deseo de afenarla" (19).
Este tipo de evangelización (la
única que más estrictamente merezca el nombre de
misionera) no es dado a todos practicarla.
Hay una voc¿ción específica (20),
-manifes-
tada a un número de personas cada vez rnás reducido cuanto más los pueblos pasan de la
situación de misión a la de "Iglesias
jóvenes"
-
(20
bis), vocación que Dios suscita según
indica su Espíritu, y que la Congregación salesiana reconoce y
acepta para unos de sus
hijos como don precioso (21),
rnientras los sujetos no pueden enorgullecerse de ningu.
na forma por poseerla.
39
Esta vocación exige del misionero
(22):
lz profundización en el idioma
y mentali-
dad del pueblo (No tanto
para "entenderse" superficialmente cu¿nto
para 'Aibrar al
unísono",
que es mucho más difícil,
pero lo único eficaz); la sensibilidad
a los traumas de
aculturación
que complican el proceso de descubrimiento
de las semillas del Verbo
y
dificultan la labor misionera; el deseo de encarnarse en el gruPo, a
pesar de quedar cons'
ciente de
que su encarnación no será nunca total
(pues nadie
puede renegar de su
cultura)
y que, al fin y al cabo, su verdadera misión no será más
que la del catalizador,
que facilita la reacción
química sin obrarla
y se retira apenas ha acontecido; o, para ha-
blar en términos de Evangelio, la de Juan t.el Bautista: el que prepara el camino a Jesus
y a su Iglesia, debe estar
pronto a menguar
y luego desaparecer
-aún
nípida
'y trá1.5,'
camente- con el adviento del Reino, en términos
plenos (23).
Todo esto no es fácil. Ni individual ni colectivamente nos resigfiamos a "ceder las
agnas" a nativos,
juzgados perennemente inmaduros
(desde nuestro
punto de vista): nos
pÍlt€c€r perder algo. Mientras. . . es verdad lo contrario: nos enriquecemos
y podemos
ao*pt"ndrt
mrís:
por ejemplo,
que esa "inmadurez" es simplemente
"otra mentalidad".
r.ntib6 a otros valores. Pero, sobre todo, así
ya no actuamos de colonizadores,
sino de
I i b e r t a d o r e s: porque sólo una Iglesia que nace libre,porimpulsointerior,como
reacción fecunda a la luz del Verbo, es auténtica.
I¿ historia nos dice, en efecto,
por qué en América ktina la lglesia sufre dolores
de
parto aún hoy: porque no nació auténtica, sino importada,
y hasta ahora no alcarza,
sino trabajosa¡nente a despojarse del todo de esta
ceracterística'
NOTA HISTORTCA
(24)
6. Desde los siglos XV-XVI, se concebían las misiones únicamente como la ex-
pansión de la "cristiandad
occidental"
(europea). El europeo se sentía
portador de una
i,cultura
cristiana",
con la tarea de difundirla entre los demrís
pueblos, vistos como infe'
riores.
Por eso, cristianizar
era también "civilizar"
(
: europeizar'romanizar
e hispani-
¡a¡r\
y la misión, como apéndice
de la lglesia, estaba c¡ manos de los religiosos, milicia
"u*ili"r,
no era toda la lglesia la evangelizadora.
Así arraigó el Cristianismo
en Latino'
américa.
7. Sólo a principios del sigloXlXentraría
en crisis este concepto "etnocéntrico"
de misión, al comenzar la toma de conciencia de los pueblos colonizados,
que debían re'
descubrir una
propia personalidad, hasta las múltiples declaraciones
de independencia
(enÁfrica y lsiajde h última
posguefra. Los Papas Benedicto XV, Pío XL
y Juan
XXIII insistirán, entonces, en la separación entre acción colonial
y misión, en la promo'
ción del clero indígena, en la adaptación cristiana a las culturas locales, aÚnque se si'
gue ayudando la misión desde el extranjero. Lastimosamente,
en América Latina no
hubo tal adaptación,
pues los grupos indígenas no habían logrado ninguna autonomía
ni consideración
en los sistemas
estatales iberoamericanos,
o criollos.
40
8. Después del Conciüo Vaticano II, el panorama indoamericano cambia de im-
proviso
(mientras en la lglesia universal se
pasa a la tercera etapa: Iglesias locales
prácti'
camente autosuficientes,
en búsqueda acelerada de una fisonomía
propia y
en diálogo
con la lglesia universal). [¿s culturas autóctonas, amenazadas
inclusive de
genocidio y
etnocidio, son reconocidas en su auténtico valor. El rápido examen de conciencia
(Meglu, Iquitos) lleva a las Iglesias l¿tinoamericanas a recono@rse colonialistas
y a re-
chazar el colonialismo en el mismo acto con
que en Medellín
(1968)
los Obispos lwan-
tan la bandera de la liberación de las masas explotadas:
pues
¡
el indio es oprimido
por
los misnos explotados
-colonos
pobres pequeños propietarios y
comerciantes mestizos-,
además
que por los
planes estatales o
paraestatales de desanollo!
Desde 1968 no se pueden contar
ya las intervenciones de las Iglesias latinoameri-
canas a favor del indio. La lglesia del Peru lleva la palma, y contribuye a conseguir leyes
favorables al indígena: el quichua es idioma oficial, la educ¿ción bilingüe es adaptada,
tienen derecho a la tiena. . . Mientras las Iglesias crisüanas
promueven el simposio antro'
pológico de las Islas Barbados
(1971), hay la declaración conjunta de Asunción
(1972') y se llega al Parlamento indoamericano del Cono Sur
(1974).
En este período se impulsa la creación de las Comunidades eclesiales de base entre
indígenas
(25), se estudian las mitologías
(26)
a la luz de la Revelación
(27) y se pro-
mueven liturgías creadas por los indígenas '.
(26¡
IOS STTUAR Y EL VICARIATO DE MENDEZ
9. Desde 1893, con el intervalo alfarista
y los altibajos de tentativas
pastorales
no apuntaladas en una sólida teología de la misión, los salesianos actúan en Morona
Santiago. Mons. Domingo Comín dio impulso al estudio del idioma shuar
y vio en el in-
ternado de niños un medio
(de estilo tradicional salesiano)
para provocar un cambio en
la actitud del indígena frente al Evangelio.
Desgraciadamente, faltaba todavía en el País una metodología misionera como la
actual
y la sensibilidad
para formar la Iglesia autóctona, mientras de otras Provincias
(Lnny especialmente) la corriente colonizadora hacia el Oriente comenz¿ba a arrebatar
al indígena, considerado inferior. Como en todo el mundo, nos hemos considerado un
apéndice de la organización central eclesial de Roma,
y
salesiana de Turín. Entre colonos
hubo vocaciones sacerdotales
y religiosas,
pero emigraron a la inspectorfa salesiana
y no
se formó la
jerarquía
local. I¡s shuar recibieron a Cristo como recibían al colono
(que
quería dominarlos
y presionaba por aculturarlos),
y la Fe no penetró en el alma shuar
aunque hubo un barniz notable de prácticas exteriores, sostenido sobre todo en los in-
rernado,
o "Misiones", separadas de las familias.
10. A partir de 1964, el grupo shuar se ha ido reorganizando en el nuevo con-
texto, por impulso salesiano
(Federación
shuar). Esta unión autóctona laical de
promo-
ción humane.tiene sus células en los "Cent¡gs shuaú"
(sg.proPiamen4e
qseríos, sinQt
4l
püntos de referencia entre famiüas cercanas emparentadas, según su cultura) que han ido
conociéndose mutr¡amente
y uniéndose en liga a ritmo vertiginoso: en l0 años han pa-
sado de 65 a l2O, con 18.500 habitantes sobre los 25.000 shuar de las 3 piovincias
sudorientales.
Así hay el substrato fértil para una evangelización e implantación de Iglesia autóc-
tona en los misrnos
grupos, mientras decae rapidísimamente la importancia de las
"misiones' con intemado de niños
(si no es como centros
parroquiales de coordinación),
pues las escuelas radiofónicas
-pasadas
de 30 a 120 en sólo 3 años-, dirigidas
por lo
mismos struar desde la sede federal de Sucúa con asesoramiento salesiano, las superan en
actualidad, n{rmero de alumnos, adaptación al ambiente
y
cercanfa a las familias.
58
grupos de desarrollo
ganadero (cooperativas adaptadas) son asesorados secto-
rialmente por agrónomos shuar
y 54 indígenas, promotore de salud, mulüplican la
labor del Centro de Salud federal de Sucúa
y de los 13auxiliaresdeenfemrerfasectoria-
les, todos nativos.
I¡ Federación ha estipulado convenios con Ministerios
y IERAC.
El
grupo humano es maduro
para sentine comunidad,Iglesia.
EL DIRECTORIO PASTORAL: UN HITO
ll. Teniendo en cuenta el proceso mundial
y local delamisión,elnuevoDirec-
torio vicarial indica rumbos actuales:
-
Se reconoce la organización laical de los autóctonos con fines de
promoción
humana.
-
El pueblo shua¡ se considera "impulsor del propio desanollo"
(29).
-
Se
profesa respeto
y
aceptación de la cultura shuar como "preparación
al Evan'
gelio".
-
Se indica que la Fe debe expresarse
en el idioma
y mentalidad del
pueblo shuar.
-
I¡ oélula básica de la lglesia
ya no es la Misión, sino cada Centro shuar,
que . se
va convirtiendo en Comunidad
eclesial de base conforme lo alcanza la evangelización,
mo'
delada sobre la cultura
y realizada
(en colaboración con el misior¡ero)
a través del
"wee-etÉrin"
(Celebrador-anunciador) en la reunión dorrinical. Estos celebradores son
el primer escalón de una
jerarquía que llegará al sacerdocio
local de molde autóctono,
por caminos muy divenos del seminarístico tradicional,
y están coadyr¡vados
por una se'
rie de ministros inferiores
que exPresan la colaboración
de toda la comunidad.
-
I¡s Misioneros-párrocos
étnicos se vuelven coordinadores
de comunidades
y las
religiosas,
en buena
parte, se hacen visitadoras del hogar,
promotoras de la celebración
familiar diaria
y comunitaria
dominical, asesoras de la evangelización<atequesis
escolar
42
reahzad^ por 200 teleauxiliares indígenas entre 3.600 hermanitos menores.
Verdaderamente, algo fundamental ha cambiado. Surge la lglesia local shuar,
dentro de la lglesia de Méndez y de la Iglesia ecuatoriana.
I:s antiguas 'lnisiones" han dado su fruto. La misión de la Iglesia autóctona
comienza hoy.
P. Alfredo Germani
(.Boletín
Salesiano, Noviembre, Diciembre 1975)
-t&@km,¡'L^
NOTAS
2.
3.
o.
4c'¡\'-
(-
I. No b¡blamos aquf de la Pa¡te I
(Pastoral
de colonos), aunque las dos se integtan en un solo
docur¡e¡to
y
tieDeE ea comú¡ los
princlpios
!¡eDo dorespúopugüorDoreloo¡cilio, De
hecbo, en luestro Orie¡te. vive¡ do3
pueblo¡
muy dist¡otos
por
culturas, tradlcioaes. menteli-
d¿d: a cada sector. la {¡alce lglesla Catóüca trata de acercárrele
pe¡a que
se vuelva a Cristo. el
ú¡ico capaz de
"hacer
de los dos
pueblos,
uao"
(8f.
2-14)auté¡ticaDente. e! deci¡, e¡ La
pro-
fesión de la misma Fe, que
bace reco¡ocet con
gesto
mutuo al
..ot¡o"
como betma¡o
gi¡
dstrul¡ sus carecterfsticas culturales.
Ea LG
y
AG. sobre todo.
AG. tftulo.
AG.20.
AG. 19-22
43
6,
'Bo¡um
dtffudvr¡m Írl"i ¡atl8uo ¿¡lom¡ de l,¡ ülo¡olfa o¡collstlca-
7.
"M¡lu¡n

quocumqus
d€fGctutt: cA. 6.
8.
'!üidqu¡d
rcctDttur, rd úodun rGcú¡rd€oü. rocú¡rtur'r: ct 6.
9. Pa¡¡ lo¡ conc.¡rtos de d¡¡o ¡¡ü¡opológico<ultu¡rl ¡l¡iado¡ ¡ l¿
alc$q
cfr.
D.
€r. LUZBETAK.
"L"
E3¡I¡. st !¡¡ G\lh¡re¡". t¡a¿ c.¡t€ll Bogotá 1968.
10. Ct. !o¡ docume¡tos
ñr.lolsúod
del CEI¡AM. sobrc todo el de MELGAR
(1968) e IQIIITOS
(19?1). Prn cl,cnloquc .¡tsoDoUhlco.Ub€r¡dor. c&. AA. W..
"La
¡iltu¡clón del indfte¡a en
¡¡icrlc¿ t adD¡". UontevUib lbZZ.
11. Otüor l¡ ll¡m¡¡
"t¡¡¡scultur¡ció!"
y.
deade u¡
pulto
de rd¡ta l¡ter¡o.
'€eculturacióa",
pare
¡o co¡fu¡dhl¡ con el dDpL lDtorcambio cr¡,ltu¡al €ltre l¡¡¡¡lesr
lt.ñ¿do
t¡nobiéD
"i.uter-
cultu¡rció¡".
12. Bcclcnteoclt€. ol teos de l¡ acultu¡¡c¡ó¡
y
dél
¡enocidlo
oD el Co¡üut€ h¡ llefrdo a flot€
l¡c¡uro eD l,¡
fc¡!¡
!¡ü¡o¡malcr¡¡: vcr VISION 44
(197ó)
No. 6.
pD.
16-20. Un breve
eE¡yo €n Ef, COMEBCIO..¡¡Db,E" domldcel,
(¡uito.
23.2 19?6.- Muy
Doco
re b¡bl¡ dGl et¡ro
cidlo.
18. AG.2-ó.
14. 4G.6.
16. G¡L.6. 10.
16. Rom.10.1&17.
17. l,G, 13¡ AG. 22.
18. Vóars cst€
9éD..Dlcnto
d€¡¡lollsde en el Docun€Áto flDet def II SEMINARIO DE PASTORAL
DE NAT¡VOS DE fJA SELVA. Cbacbcayo
(Pcsú)
1974.
y
e¡ cl de MELGAR'.
19. Ilccb..17.2?.
20. 4G.28 !s.
20 bb Por c¡o.
¿*rá
tot¡lBeDte
iustificado
el temor
Dor
l,¡
dlñlñuci6n
de vocacioDes !¿-
ce¡dot¡le¡
pstr
¡uostns mldoEes e!¡tre
gbu¡r?
. . .
21. Co!gt.. Eales.. art. 24. Ecte artfculo, aurque no ¡bo¡da eo la e¡e¡cl,¡ de la voG¡don mldo-
nera. t¡o
pucde
lee¡¡¿ ¡Gp.ñlDdolo de AG
y
dem& docr¡úeDtos eisloueüos ecbdr¡es.
22. Cft. AG,2tb26.
23, Cf¿ AC,82
(úttiDo pa¡sfo).
Al ces¡r la acüvi¡l¡d e¡ u¡ lr¡ga¡. los misionef,os
puedea
encar-
g¡tÉ
dc
"obr¡r
espec¡¡l€a" o de
"algu!¡
redó¡".
2L PIERO CHEDDO.
"Che
cos' é MfudoDe oSai",
(Dá8&
d€ ert€ B.S.). -4ft. Docunentos de
Medel¡f!
(1968).
26. MELGAR. No. 26
(cit.).
Recordemos en Ecu¡do¡ la obra de Mons. L. P&OAñO. e¡ Cb,imborazo
26. En campo c¿le3i¿no cit¡Eos l,¡ moDumental
"E¡ciclo¡¡edia
Bororo" de ALBTSETTI-VENTU-
RELI¡I
y
lr obr¡ de GIACCARIA-HEIDEr
"Auwe
uptebf' ¡obre vida X¡vente
(SEI.
Todno. 197rD.
27. A lo¡ e¡tudfo¡ del s¡lcai¡no S. PELLIZABO siSuc¡ ottos: loE de G. SMI/IKO énts€ U¡s¡dto3
de Nlc.¡¡gur. J. F. GORSKI para
los Kolla-Aymüa
(Bollvla).
etc.
28. Ct. Doc. ¡QI'¡TOS dt..
"Litr¡BfE"
(19?1).
29. Cfr. Doc. IQIJITOS cit,
"Coaclusiones".
11
3. I¡
QLJE
ME HAN ENSEÑADO IJOS ACHUAR
Fue un atardecer de Septiembre de 1971. Había andado siete horas y dejé la mo-
chila con gusto. Al entrar por primera vez bajo el techo achuar, no se me ocurrió otra
cosa que slaudar a todos con la mano, incluso a las mujeres. Y tras sentarme, al ofrecer-
me un enorme pilche de agua, me lo bebí de un ti¡ón. . .
Los encontré a todos muy divertidos. Tan solo el
jefe
se mantenía con cierta se-
riedad. Bajo las anchas narices de todos los dem¿is. afloraba una risa mal disimulada.
Apenas acabado ese pilche, me trajeron otro igual,
pero esta vez lleno de chicha: solo
pude tomar unos pocos sorbos. . . Uds.
-comprenderán.
. . mi incapacidad de beber un
poco más, causó una risa general y comentarios en alta
yoz.
. . pensé que sería tiempo de
reirse y me reí con todos sin saber por qué. Al calmarnos, un tal Chumpí me hizo
entender que ese primer pilche de agua, me lo habían traído para lavarme la boca y
manos. . . Así es como,
ya
de entrada, me salté a la torera las mrís elementales normas de
la etiqueta achuar: saludarlos con la mano, (ellos
nunca se saludanasí); , pasearme por
la parte de la casa reservada a las mujeres, (eso
está prohibido a todo hombre). . . y
tomarme un pilche de agua,
(el achuar
ja¡nrís
bebe
¡gu¿
para quitane la sed).
Mi primera visita, además de divertida, a mis propias espaldas, fue muy
breve. Mi segundo encuentro con los Achuar fue a principios del 1973. . . y esta vez
si llegué dispuesto a lavarme con el agua
y
a beberme la chicha; llegué dispuesto a apren-
dereso y mucho más... llegué para quedarme.
45
SE ESTRELIO
III PEDAGOGIA
De mi
primer encuentro,
ridículo sin lugar a dudas, había decidido regresar a estu-
diar su idioma
y costumbres a toda costa. Habían transcurrido dos años, en
que le di
duro a la lengua
y por aquel entonces, el Padre
Yánkuam'@. BOLLA)
me encargó de
dar clase a rmos pocos alumnos de allí. Esa fue mi primera responsabilidad
fija' Dar
clase meresultó
muy difícil,
pero positivo, pues me obügó tremendamente
a exPresanne
en achuar. . . Sólo por la noche mi compañero
me permitía dialogar en clave de Cervantes'
Empezar a dar clases
y a estrellarme
con todas mis teorías
pedagógicas, fue lo mis-
mo. Mis experiencias anteriores
fra@saron en Yánkuam'A
pesar de ser pocos alumnos,
no podía con euos. Pasé por todos los estados de ánimo. Se rieron
y burlaron de mis
tartamudeos
y conseguí
efectos interesantes.
Entre otros: si exigía ümpieza en los cua'
dernos. me los cerraban diciendo
"Puiurmosti"
(que quede así no más); si pedía rapidez
en el dictado dejaban el esfero,
y sacando espejo,
peine y maquillaje,
parsimoniosamente
se pintaban la cara
y arreglaban
sus largas cabelleras:
si explotaba de iras, decían
,,Kiieowá¡"
(
está bravo)
y algunas
veces se me saüeron fuera de la clase, esperando que
me calmara. . .
16
EL CIIOQT'E CTJLTT.JRAL
Esos primeros meses no los olvidaré
janrrís.
. . pero lentamente fui cogiendo tino
y
práctica aEarte del apoyo continuo de
Yónkuam'- Sólo en el segundo año empezaron
a mejorar las cosas. Fue entonces cuando comprendí
que el problema estaba en mí. A
mitad de ese año
ya estaba orgulloso de tener unos alumnos muy apücados. Se trataba
del llamado "choque cultural". Ahora lo estaba experimentando en cafne
propia.
Cuando llegué de España, creí
que eran desagradecidos, fríos, egoístas, adoradores
del "Dios-Estómago",
sucios, sin educación alguna,
y sobre todo, vagos.
Al llegar al Ecuador, entre übros y cursillos consiguieron lavarme el cerebro. Acep
té fácilmente les nue'¡as teorías y cuando fui a Wichimi llrta me hr¡biera sentido,con
agallas para encabezar cualquier manifestación en pro del indígena. Teóricamente era
todo bien fácil.
Pero ese primer año, aparte de la faceta "escuela" choqué violentamente en to.
das las nuevas actividades. Mis llantas se desinflaron y llegué al borde de estaciona¡me de
nuevo, y para siempre, en mi antigua teoría. Esas'noches'de Wichiml. . Yánkuami
intentaba, una y otra vez, ha@rme descubri¡ algo de positivo en ellos. Yo lo veía todo
negro y estuve a punto de echar por
la borda los libros de
antroPolos-í4
y considerar a
todos los que hablaban maravillas del
primiüvo,
incluido
Yánkuam',
en la lista de
ingenuos ilusionados. . .
SE VIRO LA TORTILLA
El cambio notado en la escuela y el conocimiento en la lengua me frenó, y
Dios sabrá por qué, empezó a virarse de nuevo la tortilla. El contacto con los adultos no
me resultó tan duro,
y lentamente fui penetrando en un mundo desconocido para mí.
Me ayudó mucho
el convencerme que saber sentirme un ignorante y saber aceptarme a
mi mismo, era positivo. Casi lo tomé como ideal.
Un día, yendo a la chacra, un adulto me dijo: "No me llames ya Ramu
,
sino
"Saira" (cuñado).
Quedé
intrigado. Yánkuami, me contó que, entre otras cosas equiva-
lía a "primo hermano" y sobre todo era el lazo más fuerte de amistad y famiüaridad
entre los hombres. Al poco tiempo, en mis relaciones con la tribu, ya estaba usando todo
el cuadro
genealógico.
AHORA ME LIAMAN CIII'INT
De las que se consideraban mis mamrís oía: Jempéchiru (rn pequeño
colibrí).
De mi "papd": Uchiru o Chuinychiru
(Hdito
o mi pequeño
Chuint)
y
mi tío y
brujo
con eso de "Chiminuia, Chunchuio, Shuniupi"
(anito,
culito o el nombre de un píjaro
de
su preferencia. . .).
17
Estas manifestaciones de cariño, se expresaron de las más diversas formas, en la
comida, la chicha, ciertas invit¿ciones a
yeces
las más dispares, que
jamás
hubiera sospe-
chado. El mundo de sus sentimientos es delicadísimo y pasa desapercibido la mayoría
de las veces, si uno no vive con ellos. . solo así se explica que los primeros misioneros
llegaran a dudar de que ni se
quisieran entre ellos.
Entré así también en el conocimiento de todas sus nonnas de educación,
que son
muchas,
y rruís meticulosas
que las nuestras. . . su estructura familiar, con sus leyes mora-
les; la firmeza y seguridad de sus matrimonios, en ese atpecto muy superior al nuestro,
por supuesto; la educación de los hijos con un equilibrio admirable, entre libertad
y
exigencia: a cada edad sus
justas
obügaciones.
He visto cómo corrigen a sus hijos, cómo
van entrando en el mundo de los adultos sin estridencias, sin renegar de sus padres
y,
a la
par con una autonomía muy
propia. Es toda la comunidad
que colabora.
EL TRABAJO ES ALEGRIA
Y CREACION
Es fuerte su sentido de la comunidad, la alegría del trabajo en grupo, el dominio
total del
yo sobre las circunstancias,
aún las más adversas. Recuerdo ahora
que, recién
acabada su enogtre c¿sa
que nos llevó seis meses, al
poco tiempo se nos
quemó. Ni
un lamento.
Nadie se despechó. "Haremos
otra", dijeron.
Al día siguiente, estábamos de nuevo en la brecha. Una niña de,unos ocho años
había sido la autora del incendio. Su
papa le avisó
que eso no se debía hacer; ella
promeüó que no intentaría
una segunda experiencia
y todo
quedó allí. Entre chicha
y
óhiCh", como
quien sabe, de veras, disfruta¡ de la vida, ffgmos
de nuevo
pesadas
maderas entre
quebradas y fangos y cinco meses más tarde
pusimos la cumbrera. Allí
celebramos la Pascua, alegrías
y penas. . . fiestas
y bailes. . . hasta nuestros muertos
son entenados allí mismo.
@N ASIENTO
Y CHICHA
Es que la casa lo es todo, es esencialmente el centro de todas nuestras relaciones.
No üene sentido el conversar sobre cosas importantes sin un buen asiento
y un
pilche de
chich¡. . . Convenar de
pie, tener
prisas y otras rarezas es propio de blancos, dicen
ellos;
"eS lorear", término
que usan cuando @nveñ¡an con algún blanco' "fás loras se
andan conversando
en el vuelo". Los blancos tampoco saben sentarse
para lublar bien
Ni las loras ni de los blancos
saben demasiado lo que ücen. . . L¿ sociedad
achuar tiene
tiempo
para todo, tal vez porque aún consigue domar este monstruo
que esclaviza
y
ahoga a tanta
gente. No son ociosos. Eso sí, se
toman la vida de otra rnanera.
I¡s he visto trabaju
muchos días desde el amanecer
hasta la caída del sol. Ese
trabajo, a
pesar de la dureza, tiene un sabor distinto, sabor
que definitivamente
hemos
peraido. Su pnoau."
para vivir con lo necesario
y ese necesario ecsuficiente.:Eltiempo
no se mide nicorre; se vive. con el trabajo no se
Pretende
poseer, ni mucho
me'
18
nos consumir. Con el trabajo se crea: trabajar sigrifica relacionane, encontrarse, comu'
nicarse, disfrutando de sus frutos. Caetía,
pesca, mingas. . . y cualguier
forma de tra-
bajo, son ritos sociales.
No cosifican.
Humanizan
y liberan.
Hacen, en último término,
la vida más agradable.
SABER
*PERDER
EL TIEMFO"
Estos hombres libres, no porque no tengan obligaciones
y leyes, sino
porque do-
minan sobre ellas, saben
pararse a
pensar. I¡s valores del espíritu ocuPan un lugar impor'
tante.
Pienso ahora en la
guayusa. Su levantada es siempre a las dos de la madrugada
y
desde entonces h¿sta que amane@, saben "perder el tiempo" en largas conversaciones.
Momentos en los
que
,cada
uno sabe sentirse a sí mismo
y sentir el calor de los demás'
Los he visto en alegres charlas o resolviendo
graves problemas ac¿ecidos
entre ellos, co-
rrigiendo a los hijos
y yemos, üsculparse
por equivocacion€s,
ya cantando,
ya tocando
sus instrumentos,
o simplemente,
sentadoS cada uno en Su asiento,
en perfecto silencio
por largos espacios, mirando las caprichosas
llamas de su fogón, hasta el amanecer'
su vida
es hacer bien lo que se debe hacer; no hay cronómetros.
su
personali-
dad, muy clara
y definida, consiste en mostrarse como son'
Carece de sentido camuflar su identidad.
En esta sociedad
los
piquiatras mo-
rirían de hambre.
. .
CUANDO LAS LEYES NO IAS IMFONEN
IJOS HOMBR"ES...
Esta cultura
paralela, más que primitiva, tiene t¿mbién
su técnic¿
propia. Técnica
selvícola,
técnica adaptada al ambiente,
meüculosamente
estudiada
y suficientemente
desarrollada
para defelrderse
y sobrevivir
en la selva, ambiente
nada fácil por cierto'
Y
si alguno
lo áutla,
piense, poi ejemplo, en la eficacia de una bodoquera,
propia de no
pooi triUu, sclvícoias, o en el complejo
y exacto sistema de trampas
para la cacería'
' '
Estos hombes,i segurgs de sí, con su estructura social, su organización
política
bien concreta,
su sistema
económico
y sus leyes morales nada blandas, no obran ni se
sienten en sus deberes alienados
por nadie.
Nadie se sienta
en el banquillo a mandar
esta o la otra norma moral-
Su estructura religiosa
les libra de todo despotismo,
pues las leyes no las crean ni
las cambian o exigen los-hombres.
Toda ley viene de un arquetipo
mítico-religioso'
Creo
qué esta es una dliferencia
esencial
entre nuestra cultura
y la suya. En este sentido son
originalmente
demoqáticos,
con los mismos derechos
y deberes dnte
una forma deter
-
,ninada de obrar. También a la hora de hacer
justicia, no habrá tan fácilmente
privilegios'
Puesnohayclasesy,sobretodo,castigaralculpableescuestióndeconciencia.
Lsto nos
puede ayudar, tal vez un poco a ablandar
nuestros severos
juicios con respecto a
srs "salvajes"
venganzas.
50
PABITO ME INFL,TO I,AS LIáNTAS
Como todo misionero de hoy, también me toco
pasar por muchas dudas. A mí
me hizo mucho bien ese pasaje de Filipenses, 2,6: "Cristo, a
pesar de su condición divi-
na, no hizo alarde de su categoría; al contrario,
pasó por uno de tantos, como un
hombre cualquiera. . .".
Vamos, ni el mismo Dios se atrevió a apabullar a su
pueblo, y yo
aún con mis ca-
tegorías de colonizador. . .
¿Con
qué.derecho? Y ahora me ponía preocupado y es-
taba hecho un lío, porque al descubri¡ una lista de auténticos valores en los ¡chuar.
automáticamente mi civilización debía dejar sus pretensiones de absoluta, y sobre todo,
caía en picada
"el
heróico"'
sentido de mi presencia entre üllos. Fue allí donde empece
a descubrir que mi vocación misionera, como l¿ de cualquier otro misionero, debía ser
mucho mrís profunda y, sobre todo, mucho m¿ís de acuerdo con las enseñanzas del JEFE . .
¿Por
qué desanimarme ?
¿No
será posible dejar algo de nuestra pretendida "categoría",
cuando Cristo fue el primero en dejar la suya? En fin, gracias a las cartas de San Pablo,
inflé de nuevo mis llantas.
I.'N CRISTO ENCASILLADO, DESA¡IIMA
Un Cristo confundido con nuestra civiüzación, desanima; no es aüciente, es cari-
catura de Cristianismo y por denuís alienante..."No he venido a abolir. .. sino a perfec-
ciohar. . .". Ninguna sociedad es perfecta, ni la nuestra, ni la achuar;
y por tanto tam-
bién los achuar son llamados y tienen todo derecho de ser iluminados por Cristo. Ade-
más, Cristo dijo "Id" . . . sería todo mucho mejor, si pudiéramos escu¡rirnos; pero de-
bemos dar un Cristo por encima de'todas las civilizaciones y culturas, un Cristo encar-
nado.
Comprendido esto, la tarea del misionero se vuelve más
profunda. No se trataría
de traer nuevas sivilizaciones, sino de cristianizar la que ya tienen. El misionero sería
llamado a mantener y
solidificar su espiritualidad propia, con el aporte único e insupera-
ble de la luz de Cristo. El pecado y límite de toda sociedad raüca en el egoísmo y solo
CRISTO ES EL AMOR
Ninguna civilización, y mucho menos la nuestra, puede pretender imponer sus
patrones culturales a nadie, mas bien,
(y
con perdón de los escandalizados), estas culturas
primitivas, podrían ser llamadas a hacemos tomar conciencia de valores, que nosotros ya
hemos perdido, valores humanos. Y, a este paso, si seguimos tan despistados, tal vez
algún día, nos remitan una edición nueva del Evangeüo, por supuesto más fiel al autor.
AQUI NACE I.JNA IGLESI.A NI.JEVA
Desde hace cuatro años, unos pocos achuar son cristianos. Hoy siguen fieles
y
comprometidos; retoños, ellos también, de una iglesia que quiere renovarse, iglesia que,
5l
partiendo
de
Wichim', y pasando por Pumpuentsa, ha extendido sus raÍras por los ríos
Wampik',
Ipíak; Chikian; MakL Clanlcaap, Panints y Nayants:'. Pequeñas comunida-
destsparcidasa loürgo de-gruchísimos-Km. que un hombre recorre a pie.
Una lglesia
0chuar, de la
que S. Pablo estaría muy orgulloso, tanto como lo está
Yánkuami.
Por eso,len su saludo oficial
proClama:
"Y
a vosotros, achuar' contento os
anuncio,
que habiéndoos hablado
ya Dios de otras muchas maneras' ahora se ha hecho
hombre achuar
entre vosotros,
Y Yo
soy uno de su enviados".
Hoy, más
que nunca, creo en la Iglesia misionera
y en esta
pastoral del P. Yánkrn¡n'
y creo, sobre todo,
que es esto lo mejor
que he aprendido en Wichim"
NI.JKUACHI,
REGAI-AME
TU PILCM
y
como todo toca a su fin, así también
un díarme senté a toma¡
la {rltima chicha. . .
Fue la chicha de la despedida.
. . ojalí temporal,
pero despedida.
l¿ tomé muy despacio'
Así alargaba un po.o *it esos años. Así alargaba,
en definitiva,
el abrazo de la separación'
Abrazo expresado en ese último
pilche de chicha
que iba a devolver
vacío' Pero he
aquí mi última falta:
Nulamchi-
(mamacita)
¿me
regalas tu pilche para siempre?
Jempchiru
inintimfrityflú
(mi pequeño colibrí, no me olvides. . .)
quisimos son'
reir. . llorábamos.
En mi mochila llevo mi pilche,
y en mi üda se ha marcado r¡n sr¡rco
'
Mientras
pienso en ese Cristo
achuar con itipi
y |znza, te
pido, Señor,
que' en
las selvas hechai
por los hombres, donde
las luciérnagas
de la noche son neones
y los
ríos son asfalto.. . . ese surco' no se borre. .
'
JOSE ARNAI,OT
(Boletín Salesiano,
Noviembre'
Diciembre 1 97$
José Arn¡lot, alias
Pepet o Chuint, vino de España como misioneno
salesiano'
Añosdespuésdejó|aComunidadyquedócomoVoluntarioenWichimi,
juntoalp.gotla.AhoraseencuentratempofaneamenteenEspaña.
52
lll
paFte
CONVERSACIONES
Se consigan aquí unas charlas preparadas
para la Radio Federación.
Fueron escritas por los PP.
Juan
y Silüo,
de la misión de Sevilla en la Semana S¿nta de L976y
transmitidas en shuar por Angel Tsamaraint y Barto-
lo Máshumar, que las redujeron al estilo dialógico,
muy vivo, típico de la conservación shuar.
En ellas se insiste sobre algunas ideas fundamen-
tales. Primeramente sobre la absoluta necesidad
para
los shuar, de senti¡se
grupo y
de uni¡se. Es urgente su-
perar todo complejo de inferioridad
y
toda división in-
terna,
porque los problemas que
deben afrontar eú-
gen
la unión de todas las fuerzas.
Después se
pone
en
guardia
contra falsos mitos
y
soluciones insuficientes. Las nuevas adquisiciones
(alfabetización, ganadería,
medicinas. . .) no son ca-
paces
de salva¡ al pueblo shuar. Cuando más, pueden
resolver problemas particulares, pero, sin un
punto
fi¡me de referencia, los shr¡ar -¡un cz. alanzarían,-ss.
cohesión
y
ese dinamismo espiritual que los sostenga
en las luchas que los esperan.
En este sentido, Cristo llega a ser no una süp€r:'
posición, sino el punto hacia el cual converge las tra-
diciones del cual toma vitalidad todo
proyecto
nuevo.
53
l. LOS SHUAR SE SALVANJLJNTOS O NO SE SALVAN P. Juan B.
Un tiempo en toda la provincia que ahora se llama Morona Santiago vivían solamerr
te los shua¡. Solamente ellos andaban de cacería
por
las montañ¿s
y
de
pesca por los
ríos y nadie rn¡ís cultivaba huertas aquí.
No había quien se atreviera a meterse por esta región. Cuando otras gentes quisie-
ron entrar, los shuar los rechaza¡on. Nadie podía vencer a los shuar. Ellos conocían la
sehra, los caminos, los venenos, sabían hacer trampas y tender emboscadas. . . eran astutos
e incansables. Nadie podía vencerlos.
Cada familia poseía su casa
y
cultivaba unas chacras; los hombres iban de cacería
y de pesca; organizaban fiestas y reuniones entre amigos.
Los shuar no vivían sometidos a nadie
y
a nadie tenían por qué pedirle favores.
Vivían libres, solamente sometidos a sus propias tradiciones. Ellos eran los verdaderos
dueños de esta región. A nadie debían pedir permiso, a nadie debían dar cuenta
y no
tenían necesidad de someterse a ninguna autoridad. Los mayores enseñaban a los
jóve-
nes las antiguas leyes y tradiciones y daban a conocer cotno habían procedido desde an-
tiguo, para portarse como hombres
y mujeres buenos
y útiles.
Hablaban todos el mismo idioma y no necesit¿ban aprender otro. Ellos eran felices
de ser shuar
y a sr¡s hijos no ponían nombres traídos de otra parte, sino los mismos
que
había acostumbrado siempre.
I¡s hombres eran grandes cazadores
y guerreros invensibles. Ni sabían lo que es
el miedo.
las mujeres sabían cultivar unas huertas muy grandes, sabían cocinar todo lo nece-
sario
y fabricar ichinkian, muits y pinink
Como todo ser humano,. también ellos tenían sus defeclos.
Por su amor exrige'
rado a la destreza
y a la astucia,
y rr;fa vengar a sus muertos, hacían
guerras, que pro'
ducían
pérdidas y muertes, pero más que la vida misma, ellos apreciaban el valor y
^
la audacia.
Poco a poco las cosas han ido cambiando, desde cuando otras
gentes han
penetrado
finalmente
en la provincia. Si hubieran llegado como enemigos. con armas
y amenazas'
los shuar las habrían rechazado una vez más. Pero llegaron trayendo cosas que los shuar
no tenían
y que les gustaban mucho: machetes. hachas, escopetas
y municiones
para la
cacería, medicinas, ollas, telas. . . Otros traían enseñanzas nuevas, nunca conocidas, como
sería cultivar nuevas
' plantas,
como será
por e.¡emplo'
maí2, criar animales sin tener
que buscarlos solamente
en el monte, manjear máquinas, escribi¡ el propio pensamiento a
51
CiNTRC
DI D0Cijiii!iiiÁi,r'
.
en el papel y leer lo que otros habían escrito.
Estas cosas eran buenas y les gustaron
a los shuar.
han ido entran-
do. No todos traían cosas buenas ni venían pa.ra enseñar y ayudar, pero ya no hubo
como pararlos. Fueron llegando soldados, negociantes, colonos. Fundaron poblaciones,
con calles y muchas casas reunidas, tiendas, almacenes, boticas.
Construyeron escuelas y levantaron misiones para que los niños aprendieran las co-
sas de los blancos, y una nueva ¡nanera de conocer a Dios y hon¡a¡le.
[¡s shuar al comienzo quedaron
dudosos, pero después se convencieron que
esto
era
"el
pogreso". Fueron muy pocos los que se dieron cuenta que
con las cosas buenas
llegaban muchos peligos y
cosas malas.
Así en muchas partes los blancos llegaron a ser más numerosos que los shuar. Se
establecieron en las tierras que
antes eran de los shuar, adquiriéndolas por muy poco y
los invitaron a trabajar para ellos, haciendo desmontes, chacras, potreros,
haciendo de
vaqueros y peones. Muchas chicas shuar llegaron a ser criadas de los colonos.
En todas partes
se establecieron cantones y parroquias,
se dieron a cono@r nuer¿as
leyes y
obligeciones, se pusieron
autoridades que no eran shuar y
casi nunca entendían
el mismo idioma. A veces ni querían a los shuar y hasta los trataban iomo seres inferio-
res.
Los llam¿ban "los
jibaritos"
tos
,.pobres
jibaritos,,.
En algunas zonas, donde antes los shuar eran muy numerosos, desaparecieron
casi
por
completo, quedaron
sino unos po@s, y esos pocos
acabaron por ser peones,
criados
y
criadas.
I¿s autoridades decían que
así mismo debía ser, porque
los shuar no sabían tra-
bajar como los blancos y eran vagos.
Al ver todo esto, muchos sufrían bastante, especialmente los mayores. Ellos re-
cordaban los tiempo antiguos, cuando eran los dueños y
señores, cuando nadie les tra-
taba de "pobres
jibaritos"
ni debían humillarse delante de nadie.
Ellos sufrían al ver como habían cambiado las cosas y
comenzaron ateÍlerquepa-
ra sus hijos y nietos talvez algún día llegarían a ser aún peor.
Entonces
muchos dejaron sus tierras, donde ya
no podían vivir tranquilos, donde
había bulla, peleas,
humillaciones y
se fueron a vivir más adentro.
ABYA
-
Yiilt'i
55
Desde Limón, Méndez, G'ralaquiza fueron hacia el Santiago; desde Sevilla y Sucua,
fueron hacia Chiguaza y Taisha. Muchos pudieron volver a vivir como antes
y
sólo
de
vez en cuando alguno de la familia regresaba, para visitar a los parientes o para comprar
telas o machetes.
Así muchos
mayores
quedaron contentos,
pero también aM
donde habn''jdo
comenzaron
a crearse los mismos
problemas. Juntamente con los blancos, llegaban cosas
útiles,
pero la vida en su conjunto se dañaba.
Los
jóvenes ya no respetaban a los mayores
y algUnos
se volvían andariegos,
vagos
y hasta hárones.
Ño
"opt"b-
ya los consejos,
comenzaban a tomar
y a vivir bonachos
a ir de un lado a otro. Ya no sabían
construir buenas casas ni cultivar buenas chacras'
Ias
personas mayores decían:
¿A
dónde irá a parar todo
esto?
'Y
se
quedaban
preo'
cupados
y tristes.
**{.1.*¡¡ {.
Muchos
jóvenes en cambio
piensan de otra manera.
Ellos creen
que todo va mejor,
porque ahora
van al colegio,
tienen bonitos
pantalones
y camisas
y tienen radio'
Pero
no es suficiente
saber alguna cosa más, andar vestidos como en las ciudades
y bailar
bailes modernos
para ser hombres
mejores
y mrís felices. En todos los páíses de América
han llegado días muy difíciles
para las
poblaciones antiguas,
las que vivían en el lugar,
desde antes de la llegada de los blancos.
{. * * * *
tfr ¡8 ** {. ** * *** *
un tiempo,
en América había centenares
y centenares de
pueblos. Algunos
vivían en
l¿s tierras altas de la Cordillera, otros en las selvas
y en las planicies. Algunos se distinguían
por ser mas bien agricultores,
otros cazadores.
Había tierra
para todos.
Hoy también
hay mu
"h"
ti.rr.,
p.ro 1", mejores
frrrron ocupadas
por los blancos, a medida
que iban llegando'
Ia gente que üvía antes,
fue retirándose
y muchos se volvieron simples
p€ones'
Muchgs
fueion matados,
por haberse
rebelado,
y muchos otros:murieron
a causa de enfermedades
que antes ni siquiera
conocían.
De todos
los pueblos de la Amazonía,
el mayor
número
ü aesaEareciaá.
otros existen aún,
pero son
pocos, dispersos, tristes
y despreciados.
Sus tierras son de otros.
Sus hijos sienten
vergüenza de sus
padres
y quisieran llamarse
conotros
nombres
y haber nacido en otras
partes'
50
,F
*1. * **
!f ****
ri!t ** **
Esto no puede decirse del pueblo
shuar. Hoy es el más numeroso de toda la Amazo
nía. Caü año res más grande
el número de los que nacen que el número de los que
mue-
ren. Pero,
¿estamos
seguros que las cosas irán mejorando? Una de lasprimoras cosas
que saltan a la vista es que el pueblo
shuar está dividido. Una mitad vive en el Ecuador
y
la otra en Perú. los que viven en el Ecuador son unos 25000, pero también la otra
gente
es siempre más numerosa. Hay proyectos de colonización del gobierno,
según los cuales
dentro de poco tiempo se traerán al Oriente, empezando por la zona del Morona, miles
de colonos. Habrá carreteras en todas partes, y haciendas con centenares de cabezas
de ganado.
Esta no es una cosa mala, es buena, con tal que en este nuevo Oriente los shuar
sean por lo menos tan resBetados.y tur übres como los derruís.
¿Han
visto ustedes lo que
sucede en la Sierra? Allá también hay carreteras, ciu-
dades, haciendas muy bonitas. Pero los que las trabajan son unos analfabetos, desprecia-
dos por todo el mundo. Los dueños viven en las ciudades, hacen estudiar a sus hijos y via-
jan
en carro.
No queremos que mañana los shuar sean sirnples peones en las tierras que fueron
suyas, ni que olviden lo que fueron antes, ni que tengan vergüenza de llevar sus antiguos
nombres o de celebrar las fiestas de un tiempo. Deben conservarse como fueron un
tiempo: libres, fuertes, altivos.
Para lograr esto hay un solo camino: seguir siendo orgullosos de ser shuar y
man-
tenerse estrechamente unidos. Cuando ellos vivían solos en estas tierras, podían permi-
tirse ciertas peleas y guerras
entre ellos, como han tenido todos los pueblos
del mundo,
pero
ahora ya no pueden estar peleados
o divididos,de
otra rnanera se debiütan y
la otra
gente los acabará.
Además no es suficiente no pelear. Deben organizarse estrechamente. Antes so-
lían vivir solitos, cada familia por
su cuenta y
se reunían solo en ocasión de celebraciones,
de fiestas, de pescas., Esto
ahora ya no es suficiente. Deben organizarse, ayudarse mu-
tuamente, olvidar las ofensas personales.
Si se pelean, los dernás se aprovecharán.
Algunos dicen: "Yo estoy bien, tengo potreros, ganados,
tengo plata, hago, estudiar a
mis hijos. . . los dem¿ís que se arreglen". Estos no razonan bien, porque
con toda su plata
sus ganados,
si un día se quedan
aislados, para los demás no serán otra cosa que
..unos
pobres jibaritos"
y la plata no será suficiente para defenderlos en todas las necesidades.
Los shuar deben salvarse
juntos,
de otra manera no se salvarán.
¿Qué
sirve si qrrcda
simplemente uno que otro con un poco de plata, que quiere asemejarse a los blancos y
los imita en todo lo que puede?
los mismos blancos se rei¡án de é1.
Lo que debe salvarse con stn tradiciones y su orgullo es todo el pueblo
shuar. Esto
no quiere decir permanecer
así como son, sin dar un paso,
sin cambiar la manera de vida.
57
Deben
cambiar,
pero
juntos, toda la comunidad,
todos unidos.
No- hay
que dejar
2 nadie
;r;;;
t
*ai"
¿rü.
"¿.l"nt.rs"
demasiado.
lns
que comprenden
más,los
que üenen más
instrucciónyrnisposibilidades,nodebenaprovecharparadestacanedelosotros'para
distinguirse
y rnanagloriarse,
sino
que tleben ayutlar
a los otros
en todo lO
que puedan
I¡ mris bonito
de un centro shuar no es
que en él se distingan
dos o tres casas
que
sepafeoenalascasasdeloscolonosricos,sinoquetodoelcentrosepresentebien,
con
casitas sanss
y buenas,
con buenos c¿minos,
plaza limpia,
escuela'
bien aneglada'
'
'
eue
no hayan chicos
botaios,
viejos abandonados,
familias
en la
pobreza, sino
que todos
vivan bien
y sean amados
y respet;dos
como seres humanos
que son.
Para
poder decir
que
el nivel de educación
ha subido no basta
que un
par de chicos
del centro
hayan llegado
hasta ser normalistas
o hasta la univenidad,
sin;
que todos
los habitantes
sepan leer
y
escribir,
que sepan
rracerse
respetar
en las oficinas
públicas,
que sepan
hacer
valer sus
derechos
de hombres
Y
ciudadanos
El struar
que dice:,.yo
estoy bien, los denuís
que se arreglcn",es
enemigo de su
pue'
blo
y ni hace sus
propios intereses,
porque fomenla
h envidia
de los dem¡ís
y un día
se encontrará
solo.
t*l***f
t¡******
I-€s
gr'ste o no, los shuar
están destinados
a sef una simple
minoría
en la
provincia
Morona Santiago.
Los colonos
aumentan
más rápidamente
que ellos,
porque llegan
de
todas
partes. Ésto no solamente
no se
puede impedir,
sino
que el
gobierno lo
promueve a
costa de
enormes
gastos,
porque
quieie dar tierra a tantos
ecuatorianos
pobres
que no
l¡ tiened.
E¡ievidenteenton@squelascosasvancambiando.Jarruislosshuar'volverána-ser
loa dueños
únicos e incontrastados
de estas tierras
orientales'
Peropuedenseguirsiendounpueblounido,feliz,yorgulloso.Repetimos:elcami-
no es uno solo:
llevar a mucha
honra
el ser shuar,
conserYaf
su lengua, sus apellidos'
sus
buenas
costumbres
r"m¡tiata.
y pennanecer
siempre
unidos,
hacer
un frente único'
estar
iodos ttel misrno
lado, conservar
sus tierras,
trabajar
en ellas
y no
para otros'
Cuandolosquehoysonniñosyvana|aescuelalleguenaserhombres,debenpo.
der recordar
con orgullo
a sus
padres, diciendo:
se lo debemos
a ellos si hoy somos
res.
petados
y tenemos
un
porvenir feliz'
58
a't +'|'¡t***!t*
**t
2. EL IIOMBRE
NO SE BASTA SOIO
P' Juan
B'
I¡s shuar
pueden sentine orgullosos
del
progreso que han alcanzado,
y por otro
lado deben sentirse agradecidos
hacia aquellos
que los han ayudado
cn este duro camino'
Para hacer un ejemplo,
ellos son hoy en el Ecuador uno de los
grupos más alfabeti-
zados, superanOo
inctusivi los
porcentajes de
Quito
y Guayaquil.
Entre los
jóvenes' prac'
ticamente
ya no hay analfabetos.
sobre
una población de unos 25000 habitantes,
más de
5000 están en la sola
Primaria.
Existen cooperativas
gnaderas, con
7.OOO cabezas
de
ganado. . . se podrídn
mulüplicar
los daüs.
TodJesto se ha realizado
en
pocos años. Se debe a esta situación
;i;;i
país el
grupo shuar es conocido
y siempre nuís respetado
y si los
jóvenes pueden
mi¡ar con confianza
hacia el futuro.
Pero ellos no deben creer
que solamente ahora
y por estas razones
el pueblo shuar
empieza a ser algo, ni tampoco
que el así ltam¿do "progeso"
es la solución
de todos los
problemas.
En esto muchos de ellos se equivocan.
Cuando hablan
de sus mayores,
dicen
que
ellos vivían en la ignorancia
y que creían en cuentos
y
leyendas.
Por esto no los res-
petan ni acatan sus coni¡ejos.
Esta forma de razonar
no es buena.
los antiguos
shuar no fueron solamente
bue-
noi cazadores
y fuertes
guefreros, sino
que lograron
una excelente organizacién
dentro de
sus
familias
y obtuvirá
un perfecto conocimiento
del ambiente
y un dominio envidia-
ble de los recursos
de la naturaleza.
Más
que nada, con su inteügencia
logBron
comprender
que hay algo más
grande
que el homLre
y algo duradero,
más allí de esta vida. A este "Algo"
le dieron distintos
nombres.
para
obtener
los
productos de la huerta se dirigían
z Nunkui, invocaban
a
É'tsa cuando
iban de caceríay
ashakaim
cuando
iban a tumbar el monte.
Para todas las circunstancias
de la vida habíe anent,apropiados
y los mayores
co'
nocían
todos los mitos
que cuentan
el origen de las cosas
y de las maneras de obrar de
los hombres.
I¡s anent
¿no
son acaso como
verdaderas
oraciones?
Y entonces,
¿por
qué vamos
a decir
que los shuar
están equivocados
cuando se dirigen al Ser Superior
y
le
piden que
les asista
y les ayude?.
No, en esto no se hanequivocado
los shuar.
[p único
que han
llegado a saber a través de los misioneros
es que este ser superior'
€s uno solo, tiene un
solonombreynosquieretantoquehaqueridohacersehombrecomonosotfos'
llamándose
Jesús.
De tal rnanera
que antes los shuar no estaban
equivocados,
sino
que no conocían
todas las cosas con claridad.
Ahora las conocen.
Ellos se alegran
al ver que sus antiguos
59
ya se habían dado cuenta de la existencia de un Ser más poderoso que los hombres, un
Dios que ha hecho las cosas y los hombres y quiere que
obren bien y
sean feüces.
Esto ha sido siempre verdad y seguirá siéndolo para siempre. No va a suceder que una
cosa,que es verdaderaleje de serlo con el pasar del tiempo. Si esto creían los antiguos, mu
cho más deben creerlo ahora, cuando se conoce a Jesús que nos ha hablado con tanta
claridad.
Nada de lo que sabían los mayores debe ser rechazado. No se debe decir que lo de
Nunkui, Tsunki, Slulcaim, Etsa. . . son cuentos y mentiras de los antiguos que no eran
civiüzados. Se trata en cambio de distintos nombres que ellos daban al Ser Superior, a
Dios. Es el mismo Dios que ha puesto en el corazón de todos los hombres el deseo
de conocerlo. Jesús se hizo hombre para hablar con nosotros y hacernos conocer todas
las cosas claramente. Todo lo que los shuar oyen en el catecismo no quiere hacer olvidar
las cosas que se creían antes, sino volverlas mucho más claras.
Los que dicen: "Nuestros padres se equivocaron, porque Nunkui, Erm y los
Arutam no existen", no tienen razón. Ellos creen que están civiüzados, porque entienden
las cosas de otra manera. Se ríen de las antiguas creencias, de los ayunos que un tiempo
hacían, de los anent que cantaban.
Algunos, por ejemplo, cuando tienen problemas con otros dicen: "Nosotros ya
somos ciudadanos,
ya tenemos cedula,
ya no andamos con bobadas: cogemos un abogado,
vamos donde las autoridades,
y van a ver quiénes somos".
Atentos: esto está bien, pero hasta cierto punto.
¿Han
pensado acaso
que a los
abogados nada les importa que ustedes arreglen sus problemas o se pongan de acuerdo?
En efecto más tienen ustedes peleas, más plata les van a dar. Algunos se dan de vivos y
sólo andan cogiendo abogados, pero al final se encuentran sin plata y sin amigos.
Con las autoridades es lo mismo. Ellas, por supuesto, están puestas para
_hacer
cumplir la
jwücia, pero hay que acudir a ellas sólo cuando de veras no hay otro remedio.
¿No
se
dan cuenta que casi nunca entienden el idioma ni la manera de pensar shuar? A veces
en lugar de arreglar las cosas las complican más, porque entienden al revés.
¿No
será
mejor buscar de arreglar los asuntos entre shuar mismo,como entre hermanos? Sabemos
en efecto que somos hijos de un mismo Padre.
¿Cómo
le va a gustar a Dios que
vivamos peleando? Todo el mundo puede tener sus malos ratos
y hasta propasarse un
poco, pero después hay que olvidar. Jesucristo perdonó a los mismos que estaban
matándole. No son las multas, ni los días de cárcel, niloscastigosdelasautoridadesque
nos deben hacer obrar bien, sino pensar que un día todos acabaremos nuestra üda y
daremos cuenta al Señor mismo de nuestros actos.
EO
:f ¡t ¡t*
*tf
:F*:f tt
*
't:¡*
A veces se oye alguno que dice: '?or algo tengo plata. Si me enfermorpuedo
ir
a curarme afuera, comprar medicinas, ir donde un buen médico, ir al hospital".
Usar las medicinas es muy bueno, como también es bueno ir donde el médico,
ahorrar para cuando nos enfermamos, o se enferme uno de los familiares. Pero hay que
recordar una cosa. Así como antes ningún uwishin hacurado
nuncalasenfermedades
ni ha obtenido que un solo hombre o una sola mujer se escapÍuan de mririr, abl tampoco
las medicinas y los médicos pueden curar todas las enfermedades. Ellos tampoco pueden
impedir que un día muramos. Nuestra vida y
nuestra muerte están en las manos de
Dios.
lns promotores de salud, los uwishin, los médicos, las medicinas pueden hacernos
bien a la salud, pero más arriba de todos está Dios, y
s<ílo él conoce hasta cuánto durará
nuestra vida. Acaso los blancos no mueren? Los ricos no mueren?
¿Los
mismos
médicos no mueren?
También entre los shuar, por lo menos en algunas partes, se comienza a apreciar
más a los que han estudiado o que están estudiando. Por eso, estos tipos a veces se dan
de superhombres. Alguno de ellos van poco
a las celebraciones, pocas veces se los ve
rezar y hasta se ríen de aquellos que así hacen.
Ellos piensan que,porque
han aprendido unas cuantas cosas y saben más castellano
que sus papás, ya
son superiores a los demás, ya no necesitan de Dios y se bastan ellos
solos. Las personas creídas son siempre antipáticas, pero lo son aun más cuando se
trata de estudiantes.
¿Qué
razón tienen para creerse tanto? Acaso para que puedan estudiar años
y
años no les toca a otros trabajar el doble. En efecto, mientras ellos estudian,no trabajan,
y
sin embargo comen. Sus papás o sus hermanos u otros deben trabajar por ellos, porque
esa comida no cae del cielo; mientras tanto ellos pasan tranquilos, se visten bien y no les
falta nada. Deberían por lo menos decir: yo
he tenido mucha suerte. Tengo toda la po-
sibilidad de educarme y mañana viviré mejor que otros.
Quiero
ser agradecido y humilde,
especialmente frente a los de mi edad que deben ganarse la comida
diariamente.
Mañana, cuando me
gradué,
deseo devolver este favor, regresar a mi centro y trabajar por
los que necesitan aprender. Pero no todos piensan
así.
Sobre todo, en ningún momento el saber algo más debería hacernos olvidar a Dios,
sino hacernos comprender mejor su presencia en todas las cosas, la sabiduría de sus leyes,
la belleza de las palabras que dijo Cristo, la utilidad de los mandamientos.
Qué
es lo que
sabemos frente a lo que no sabemos? Si hemos recibido más, también deberemos dar
mucho más. Sóhmente los necios piensan que no necestian de Dios. Pero serán acaso
los necios los capacitados para guiar al pueblo shuar?
6l
Y
qeer
en Dios no es suficiente,Iny
que acatar sus leyes
y seguir las enseñanzas de
Cristo,
Además hay
que reunirnoe
con
los denuís cristianos'
Pala
sentir
que estamos
arnnzando
juntos. fesirs C¡o: 'tuando
dos o tres se r€unan
en mi nombre
yo estaré
presente".
Hoy mís
que nunca el pueblo shuar necesita la
presencia de
'n
guü, de un maes'
tro. Hoy el
pu"Uto shuar debe afrontar
dificultades fn¿yores
que nunca"Nuccase
vio
tan amenazado.
No lo olvidemos: la mayoría de los
pueblos amazónicos,
nuestros
hermanos,
han desaparecido;
los han destruído, han ocupado
sus tierras
y borrado
sus nombres.
¿Que'
quedará de nosotros sin un
guía, como tuvo el
pueblo de Israel al
salir de Egipto-?
óQué
iba a ser de aquellos
pobres si no aceptaban
a Moisés
que los
guió
en nombre de Dios?
Todos los orgullosos
que quisieron arregláfselas
sin Moisés
y sin Dios,
quedaron
destruidos.
'Así
puede pasar de nosotros.
Pero no
queremos
que pase.
Queremos
que
nuestros hijos
y 1os hi¡os de nuestros hijos sean
un pueblo respetado,
libre
y feliz'
Por eso desde ahora estamos bien decididos a recibir al Señor como nuestfo
guía y
sus enseñanzar¡
como nuestras leyes.
6t
3. CR$TO LTNTTICA AL GRIIPO P. Silvio B.
En la Biblia hay un übro
que nos habla de como vivfan los primeros cristianos: es
decir los hombres
que quisieron seguir a Jesus. Este libro se llama "I¡s hechos de los
Apóstoles"
Allí está escrito que estos hombres sabían muy bien lo que quería decir seguir a
Cristo. Creían
que Jesús vino, murió
y resucitó
para salvarnos
y para
darnos el ejem-
plo; también nosotfos, como é1, tenemos
que morir al
pecado y a sr¡s consecuencias
y
vivir una vida nueva
y resucitada.
Entendieron que para ser cristiano no es suficiente bautizarse, sino lo más impor'
tante es queref cambiar de üda. Esto es no querer vivir Como antes, sino fenovan¡e.
Se reunían uÍra vez por semana
para estar meditando sobre estas cosas y participar
en la misa
(que es el recuerdo de cómo Jesirsnoshaüberadodel
pecado). Nadie faltaba;
dejaban sus ocupaciones
y se iban a la reunión. A veces la hacían de noche y duraba bas'
tante. No se cansaban de escuchar lo que Jesrls había hecho
por nosotros. Sabían tam'
bién que todas las veces que se reunían en Nombre de Jesús, allí se manifestaba la fuerza
de Dios. Empujados
por esta Fuerza de Dios, comprendieron
que ser ctistiano era
preocupa$e para que la vida se vuelva más llevadera
para todos.
Por eso no sólo se reunían
püarezltr, sino
que
también
quisieron poner todossus
bienes en común. Ya ninguno seguía diciendo: "Esto es mío, el que lo toca va a ver lo
le pasa". Todos traían lo
que tenían
y lo ponían a disposición de todos,
para que así
ninguno
pasara necesidad mientras otros tenían demasiado.
San Pablo en una carta reprocha a los cristianos que querían sólo
pensar en si mis-
mos
y no querían darse cuenta
gue les tocaba colaborar con los otros,
que a veces eran
más necesitados. San Pablo deseaba arilientemente
que todos comprendieran
que Jes{ts
quiso ser nuestfo hermano,
y que así mismo los crisüanos tenemos
que vivir como
hermanos.
Para querer vivir do'una tn¿nen diferente
(es decir como hermanos) en medio de
gente la que más se ocupa de sus intereses, los cristianos
piensan: Dios nos. quiere ver
feüces, por eso nos salva. Nuestra felicidad consistirá en estar todos unidos alrededor de
Dios, siendo todos iguales. Así será después de la muerte. Entonces
¿por
qué no nos
esforzamos desde ahora de vivir de esta manera?
!t*
lr;*rl
rF*¡t
{.
t¡tt:t*
San
f;ablo
fue un misionero muy
grande.
los llevó a recorrer miles
y miles de kilómetros.
El deseo de que todos conozcan a Jesús
E3
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i
j
,d
\-
San
Pablo crefa firmemente en Jesris
y
sabía muy bien
que sólo él nos da la fvetza
para salvarnos.
Un tiempo tuvo oüo
y penegufa a los cristianos. Hasta iba con soldados
pua co'
gerlos presos y castigarlos.
Pero un día que iba a coger
presos a los cristianos de un po-
blado llamado Damasco, tuvo un encuentfo con Jesus resucitado. Jesús le dijo:
"¿Por qué me
peniguen? "'
Pablo se asustó
y cayó del caballo. Después se animó
y preguntó a Jes{rs:
¿Qué
quieres que haga? Y Jesus le üjo: Inís a una ciudad
y
dlí te indicafán lo que tienes
que
h¿cer".
Pablo se fue a esa ciudad,
quedó rezando
y
ayunando,
para recibir la fuerza
de Dios. Después empezó a ir de ciudad en ciudad,
predicando la palabra de Dios e
invitando a todos los hombres a
que crean en Jcsús
y
así vivan en comunidad. El mismo
cuenta de sus viajes escribiendo una carta a los cristianos de Corinto. Dice:
'Tuve
que viaju no se cuantas veoes con pehgros en los ríos, con
peligros de ban-
didos,
peligros de parte de mis paisanos, peligros en la ciudad,
peligros en lugares despo.
blados,
peligros en el mar, con hambre
y con sed, enfrecuentes, ayunos' con
f'f¡ío
y
sin abrigo".
Pablo sintió el ll¿mado de Dios
para anunciar su Palabra a los que no la conocían.
Por eso viajó mucho.
tt**a
Pablo tenía costumbre de llegar a una ciudad
y anunciar la
Ealabra
de Dios a los
que se reunían. Atendía a los que querían hacerse seguidores de Cristo. Después de un
üempo se dio cuenta
que ya no
podía
atender bien a todos, porque los cristianos tenían
que reunirse
para rezar
juntos,
escuchar la palabra de Dios y celebrar la eucaris-
tía
(Jesusa Yurumke), recordando lo que hizo Jesús
y así pedirle la fuerza.
Para solucionar este
problema fue nombrado, ayudado
por la comunidad
(Jesús
shuar iruntramu), unos colaboradores
para que siguieran haciendo conocer la Palabra
de Dios, aconsejando a esos oistianos
para que vivan según la voluntad de Dios.
Nos damoo cuenta
que San Pablo tenía estos colaboradores cuando el escribe a los cris-
tianos y saluda a ellos
junto
con los dirigentes cristianos
que el llama Obispos
y
diáconos.
También tenemos algunas de las cartas
que San Pablo escribió a sus colaboradores Ti-
moteo
y Tito.
En las cartas aconseja
que cada centro tenga sus responsables
para que respondan
de la úda crisüana
y ayuden a los cristianos a escuchar y seguir la Palabra de Dios para
que lleguen realmente a formar en los centros comunidades cristianas, es deci¡ una fami-
05
lia de Dios, en
que los hombres todos se lleven como hermanos.
A Tito le escribe '"Te
dejé en Creta,
para que acabuas
de organizar
lo que falta
y pusieras presbítercS (umt)
en todoe los centros, de acuerdo con mis instrucciones"'
Es importante
que cada lugar tenga responsables
propios de la vida cristiana
porque
elloS saben mejor
que otros cuáles son los consejos
de Dios
que necesitan
más escuchar
esas
personas,
Porque
viven con ellos
y saben cuales son sr¡s
problemas'
'l******¡l*
¿curíl
es el
papel de estos dirigentes
de los cuales habla tanto san PaHo?
Su tra'
bajo cánsiste
un
"yud",
a los dem¡ís
para tenef claro el motivo
por el cual hay
que traba'
jai juntos, en comr¡nidad.
Un
grupo de
gente que vive
junto, necesita
tener
unos
princi-
pio, furra",nentales
que los .oii"*.
No se
puede organizar
un
grupo sin ningún moüvo'
Sipensamosunpocovemosgueloshombresparatrabajarsiemprenecesitande.un
motivo.Aunmás,hastaparavivirnecesitamosunmotivo.Sinotenemosunmotivo
lu,
no, anima,
podemos hasta
perder las
gan¿s de vivir,
y nos dejamos
morir.
U-n nativo
üe h Selva del Érasil, cuando
"io
qu. a la tiena
que desde antiguo
le
pertenecía se me'
tían
gentes raf¡rs
y vravu
(apacl¡) no sabía.qn
h"."t.
Ya ng
podía irse de cacería
tranquilamente
ni if .
p"roi, ni construi6u
..o dÓnde
quería.
Fue así
que
'perdíó
las
ganas de vivir
y tirándose
al río se dejó morir'
Todoloquehacemostienepordetrásunmotivo.Hacemostodopensandoenuna
cosa: tenemos
un morivo
que nos ómpu¡a
que nos da ánimo.
Trabajamos
la tierra
porque
pens¡rmos en los hijos.
I¡s hombres
no
quedan satisfechos
con motivos
pequeños
y tontos'
En el cora-
zón tienen un anhelo
gt"n¿.
y profundo. En el fondo de nuestro
corazón
deseamos
ser
Feüces.
Buscandoestoloshombrestrabajan,sePreocupandecomoconseguirlo.Siuno
plensa gue para ser feliz necesita
bastante
plata, estará trabajando
noche
y día
para
;;*g,ú;
phta.
pero
nunca lleganí el momento
en
que pueda decir:
ya tengo bastante.
SiunopiensaqueparaserfelizhayquedivertirsebastanteygoTafdelavida;
hará todo
lo,¡iue le
puede dar
gusto, pero quedará siempre
insatisfecho,
porque se cansa
de.divertine
siempre
de la misma
forma'
Jesris vino para ayudarnos
a encontraf
la "verdadera
felicidad"
y nos i¡uiere ayudar'
Nos dio ejemplo
y conse¡os.
El hombre
llega realmente
a ser feliz cuando
ayuda
a los
demás
y así¡untos
superan
las dificultades
de la vida'
Entoncesloscristianostenemosunmoüvomuyimportanteparaorganizarnos:
06
a
aliviar los dolores, superar las dificultades.en el lugar en que vivimos. Tenemos que
traba-
jar
para
construi¡ el PARAISO,
es decir una comunidad de hombres que piensa
en Dios y
colabora de tal forma que va eliminando las distinciones entre lz gente;y
no para ahon-
dar las divisiones que ya
existen.
I¡ Federación quiere que
todos los Shuar se organicen,
pero
también quiere que
los motivos por los cuales se organizan sean verdaderos y fuertes y puedan
durar. Un
centro organizado debe ser un sitio en donde se está trabajando para solucionar los
problemas que impiden progresar a todos. Antes ayudaban a encontrar estas motivacio-
nes profundas los padrecitos, p€ro ahora es necesario que
también en esto la comunidad
shuar se abastezca. Es decir cad¿ centro tiene que tencr un responsable que ayude a la
gente
a encontrar los motivos de unión y
de trabajo comunitario en la Palabra de Dios.
Es necesario organizarse basados en motivos verdaderos que
aseguran un futuro a
la organización. Si en un centro hay algunos que se organizan para
conseguir sus in-
tereses penonales, la organización que realizaron no tiene futuro, acabará pronto.
Si nos organizamos es pam que el centro realmente sea como una familia, donde
las autoridades se preocupan de los socios como de su famiüa y
los socios colaboran
con las autoridades porque
saben que lo que dice el síndico es por el bien de todos.
Pero no es suficiente que los cristianos oigan esto de vez en cuando.
Es por eso que en los centros hay que tener el etserin: este es un encargado de la
Iglesia (del obispo, de los sacerdotes y de los cristianos) para que ayude a todos a enten-
der bien el motivo por el cual quieren vivir como cristianos y quieren trabajar
juntos.
El Etserin tiene que ser una persona respetada, escuchada y que de su parte se esfuerce
para entender y practicar la Palabra de Dios.
Una comunidad cristiana es la que tiene como interés principal que todos sus
miembros estén trabajando para adelantar todos
juntos, guiados por sus enseñanzas que
encontramos en la Palabra de Dios ( yaunchu Yusa chiclwme, yamaram
Yusa chichame).
Si trabajamos en nombre de Jesús es más fácil que trabajemos
para que nadie quede
excluído de los beneficios que va adquiriendo el centro. También nos preocupamos
de
eliminar del centro todas las causas de las peleas, delosresentimientos, de lasenvidias,
de las venganzas.
67
El trabajo de la comunidad se orienta a que
sus miembros alcancen una vida digna
de un hombre, por eso se preocupan de que también aquellas personas que ya no se
valen por sí mismas tengan lo necesario y lo suficiente. A veces en los centroi ,¡eep
cuentran viejitos que se hallan olvidados. Es deber de los cristianos
preocuparse de
que no les falte nada. A veces se encuentran peñ¡onas enfermas de las cuales nadie se
preocupa. I¡ comunidad cristiana se
preocupa
de atenderlas de forma que puedan
recuperar su salud.
Elimina las causas de los disgustos y de los malos ejemplos. Por ejemplo en un
centro donde la gente
dice que quiere vivir como cristianos, se debería prohibir el des-
pacho de trago, porque es causa de mucho malestar er¡el Centro.
Del esfuerzo común de los socios de un centro se puede medir el interés de la
gente en querer participar de la preocupación
de Dios para transformar el mundo. I¿
comunidad cristiana es una reunión de hombres que quiere mejorar el mundo, ümpiándolo
del sufrimiento, del dolor, de los problemas, de las envidias porque cree que
al final
del mundo Dios cumplirá con la promesa de hacer cielos nuevos y tierra nueva: es
deci¡ un mundo cambiado, distinto del actual, en que no habrrin rencores, ni oüo, ni
explotación, ni injusücia, ni enfermedad, ni ignorancia, ni problemas.
* * tt*¡¡*{.¡¡{.****
Las tres brevísim¿s
charlas que siguen fueron
preparadas para Navidad de 1977, por el P.
Juan
boti"tto.
Insisten sobre los mismos
temas qu€ los
precedentes.
68
LIBRES: ¿HASTA DONDE Y HASTA CUANDO?
Si en el Ecuador hay un pueblo que tiene derecho a ser orgulloso es el pueblo
shuar. Porque es el único que nunca fue sometido por nadie.
Hace muchos siglos los Incas sometieron a todes las poblaciones de esre País y
fundaron un gran imperio. Intentaron también penetr¿r en esta parte del Oriente, pero no
pudieron porque los shuar los rechazaron. Después llegaron los españoles, que en rapida-
mente sometieron a los Incas, y entraron al Oriente fundando ciudades, como h¿bían he-
cho en la Sierra. Pero ¿l poco tiempo los shuar se levantaron y las destruyeron. De ellas
queda a malas penas el nombre. Escribiendo al Rey, los Conquist¿dores se quejaban
que no habí¿ m¿nera de someter y amansar estos hombres de la selva. Muchas de estas ca¡.
tas se conservan todavía hoy.
Hasta los misioneros se retiraron varias veces desanimados, es que los shuar temíen
que, al volvene mansos y dóciles, habrían acabado con ser sometidos y entonces re-
chazaron much¿s veces a los mismos misioneros.
Pero hoy ellos asisten a una nueva invasión de sus tierras, sin rechazar a nadie, ar¡
tes bien, pidiendo que venga. Nadie viene ahora a quererlos someter con las armas, sino
que penetran las carreteras, se hacen pistas, se abren almacenes. A través de todo esto
llega'un montón de cosas que hace años ni se soñaban, además, con los nuevos medios
de transporte, se sacan productos y
se lleva¡
los enfermos a curarse.
Todo esto es magnífico, icómo podríamos negarlo? Pero hay el gran peligro que
los shuar, que nunca fueron sometidos por la fuerza, lo sean ahora suavemente, sin que se
quejen ni se den cuent¿.
Es,muy triste ir ciertos domingos por ejemplo a Huambi, Logroño,Chinimbimi, Mén-
dezy ver a varios shuar que andan borrachos por la calle, pelean y
hablan tonterías. Los
hijos de esos antiguos guerreros que hacían temblar a los soldados más valientes, ahora han
sido sometidos por un poco de trago. De esta manera no solamente no les tienen miedo, si-
no que los desprecian, se ríen de ellos, y les sacan la plata. Mientras tanro sus muje-
res sufren y sus hijos pasan vergüenza.
Por este camino algunos llegan a destruirse por completo. Se endeudan hasra tener
que vender sus tierras y después se vuelven unos peones. Sólo cuando están borrachos s€
hacen los valientes, pero no hacen más que dar lástima y compasión.
Lo de antes no volverá más. Los shuar no volverán a ser invencibles por las armas.
Ya no va a ser la fuerza la que los salva.
Pero hay algo más poderoso que las armas.
69
Fijémonos en
Jesús.
N¿ció como el más pobre, vivió haciendo el carpitero y después
de un tiempo lo mataron sin que los suyoslograran defenderle. Y, sin embargo, hoy nadb
recuerda a los soladados que lo mataron, y casi nadie conoce el nombre de los reyes y au-
toridedes de aquel tiempo. Pero en todo el mundo los hombres conocen a
Jesús,leen
su palebre, muchísimos buscen imitarle y le invocan en sus oraciones.
Más poderosa que la fuerza de las armas es la unión y la organización, unida a la
bondad del corazón, la honradez, la confianza en Dios.
Si los shuar olvidan esto están perdidos. Pero
Jesús
vino a este mundo para decir-
nos que nadie debe senrirse perdido, nadie es demasiado pequeño y débil si confia en la
fuerza de Dios.
7A
NO
SOMOS
SOLOS
EN EL MUNDO
cuando el pueblo shuar era el único dueño y señor dc estas selvas, para é1, los
únicos verdaderos
hombres eran los shuer,
Los dcmás eran unos desconocidos,
que los shuar considcraban
menos fuertes.
menos estutos y
menos valientes.
En el fondo, lo único que le importaba a cada shuar era el bienestar de su familia.
Los demás no le interesaban,
antes bien, les hacíe la gue¡Ta. Lo esencial para él era que
nadie se medera en sus cosas y que no tuüera por qué dLle cuenta de nada a nadie.
Esto duró muchísimo
tiempo y aún üven los que estuvieron en csta situación y
la recuerd¿n
como un tiempo feliz.
Pero poco ¿ poco los shuar han ido dándosc cuenta de que los hombres en el
mundo son muchísimos,
tienen completamente
otras formas de iablar, de vestirse,
de
prep¿rar la comida, de h¿cer las c,asas.
-
En el mundo hay un número sin fin de hombres y
también los pueblos son muchí-
simos.
éNo es ¿c¿so
bonito saber que somos r¿ntos y tenemos
-"n.r",
tan distintas
de viür, que todos pueden aprender
algo de los demás y pueden enseñar
algo?
-
Los shuar, por ejemplo, son cazadores
ebilísimos:
en esto pueden dar lecciones
¿
cualquier
blanco. Pero en c¿mbio no inventaron
máquinas,
ni la manera de trabajar los
metales: en esto les toca aprender.
Hoy los shuar oyendo el radio, viajando,
leyendo,
vienen facilmente
a conocer
las maneras de vivir de. los otros pueblos.
de dan .ulrrt", no solamente
que en er mundo
no están ellos solos, sino que son un pueblo
pequeño, rodeado
por otros más numero-
sos, y
también
más fuertes.
Aunque quisierin,-
hoy los shuar no podrían
oponerse
con la fuerz.a
a qu€ otros entraran en su tierra.
Pero el problema
no es este. Ellos corren el peligro
de ser someridos
de orra ma-
nera,
si se. acomplejan,
si
-piensan
que "civiliza...'"
q-ui.r. decir olvidar su pasado,
si
creen
que lo único
que vale es asemejarse
a los blanós.
Pronto celebramos
la Navidad.
ieué nos recuerda?
eue
Jesucristo
se hizo hom-
bre para s¿lvarnos
a todos, porque
delante
de Dios ,o,,'o, ,odo. iguales. Es decir
,
para él no cuenra el color de la piel, la lengua que se habla o la región
que se habita, sino
que somos todos iguales y con los mismos derechos.
La grandeza
de un pueblo no consiste en conquistar
a oüo y someterlo,
sino vivir
los unos a lado de los otros,
buscando ser útiles y aportar para el bien de toda la comuni-
dad humana. Nadie es superior
a nadie, porque óios qrri... a todos de la misma manera.
Tampoco nadie debe sentirse inferior
a nadii.
Todos éstamos llam¿dos
a reunirnos
con
Dios, nuestro Padre.
7t
TODOS NECESITAMOS
DE LOS DEMAS
cuando
los shuar
vivían solos en est¿rs tierras orienteles
no necesitaban
de nadie'
Ellos mismos
tejían sus vestidos,
fabricaban
les ermas, tr¿mPas
y venenos
para cazar los
anim¿les
y alimentarse,
.oi 1", plantas del monte hacían sus casas
y las mujeres
sacaban
de la hueita la comide necesaria.
Por muchísimos
siglos no tuvieron por qué comPrar
ni
vender nada. Sin carreteras, avionetas, tiendas, boticas, radios, vivían perfectamente bien
Hay que decir también
que esto era posible,
Porque
los habit¿ntes
eran menos'
En el monte no faltaba Ia cacería, en los ríos habí¿ mucho pescado
y losúnicos due-
ños de las tierras eran cllos.
Desde que la pablaciónse ha multiplicado
y han entrado nuevls gentes'
ye no es
Po.
sible vivir como antes. Los unos necesitamos de los demás. Muchos shuar hoy se dedic¿n
casi solamente a la ganadería. Esta produce bastante
plata, pero asu vez se necesita
quien
produzca telas, m¿Jhetes, herramientas,
rcmcdios,
zapatos. . . Es decir:
todos necesitamos
de los demás, al mismo tiempo que todos aportamos algo para los demás'
Así se h¿ vuelto
hoy la vida y no creo no será posible volver atrás'
seguramente
ésta no es un¿ cosa mala, antes bien, de ella debemos
alegrarnos'
peio
de los demás
no debemos
preocuparnos
sólo cuando los necesit¿mos'
No debe
mos tenerlos en cuenta sólo cuando nos hacen falta. De otra manera habría algunos
que
por r", enfermos,
viéjos, débites o muy niños, no
tendrían a nadie que
Plense
en ellos, por-
que no pueden dar nada.
Si los demás
nos interesan sólo cu¿ndotienenalgo
que darnos,
algun día noso-
ftos mismos quedaremos
borados.
Por ejemplo
el dí¡ en que caigamos
enfermos,
o
tengamos
algun accidente,
o perdamos nuestros bienes,
o por la edad ya no podamos
tra-
bajir.
¡esús-no
vino a.nseñarnos
que seemos buenos
comerciantes,
buenos
ganaderos
ola
-"n.r"
de ganar bastante. Todo esio no hací¿
falta que viniera él a enseñarlo'
Jesús
nosen-
señó que dibemos
querer a los demás como nos queremos a nosotros mismos.
Esen el mo
ment; de h pobreza, de la enfermedad
y de la necesidad
que los demás
nos h¿cen
falta'
Así nosotros debemos
fijarnos no Solamente
en los que
Pueden
h¿cernos
favores
o
darnos
ventajas, sino en aquellos que más nos necesitan
iRecuerdan
la parábola del buen samaritano?
Ese hombre a quien
los ladrones
ha-
bí¿n robado
y golpeado encontró
solamente un desconocido
que lo socorrió'
Pero
Jesús
nos.dice
q.r. uñ cristiano debe portarse como
el samaritano desconocido,
de otra manera
no es un cristiano.
cuando
Jesús
nació en Belén los ángeles cantaron
sobre la grufa: paz en la tierra ¿lc
hombres de buena voluntad. Es decir: Dios concede
su bendición
a los hombres
que tienen
buen corazón
y que üatan a todos como si fueran verdaderos herm¿nos.
72
APENDICE
Mitos y
Leyendas
"Evaagelizbción"
del Mundo Indigenista Amazónico
Domingo Perego, S.D'B., Misionero en el lugar y
Alum¡o del Instituto Pastotal del CELAM'
Introd.ucción
[,os Shuaras del vicariato de Mendez
(Ecuador), viven en las mólgenes de
Ios ríos Paute, Upano, Zamora, Santiago, Yaupi, Mangosisa, Kankaimi, Makuma,
Morona. Tienen un solo idioma homónimo de su raza. No han tenido eecütura,
por
eso han transmitido las 150 leyendas de su
patrimonio cultural
y larniliar con
mucha fidelidad. I¡s antiguos Shuaras,
jefes
del hogar, al
¡maneceD
enseñaban a
sus hijos las traücionet
[rr"
.oo un conjunto de enseñanzas históricas y morales
profundamente encarnadas en la naturaleza.
Los misioneros salesianos hemos ignorado
por varios años un
patrimonio autén-
tico
por no sospechar siquiera
que tuvieran tanta riqueza de sabor ¡etaBent€ reli'
gioso, por la enorme dlficultad del idioma, uno de los más difíciles del mundo a
juicio
áe eminentee etnólogos
y lingüistas. Una cosa es ente¡rder
palabras e inte¡'
cambiar frases, v muy otrs cosa es entender bien el valor afirmativo o negativo, de
duda, sospech" ó f"*r de una misma
frase,
y una cantidad infinita de modismos
que cambian sustancialmente el sentidr, de una {rase. El misionero
que más domina
.1 idio-", el
padre Yankuami
(Lucero
de la Tarde),
quien ¡o sólo aer¡nió el nom-
bre sh,rar, sino
que sintió la necesidad de encarnarse en la cultura indígena y de
internsrse a üvir años con ellos; después de 22 años de estudio asiduo y práctica
del idioma sin permitiree nu¡ca decir una sola
palabra en castellatro, aún siente
mucha dificult¿d
para expreEarse como ellos. Por otrs
pa¡te el torbellino de ocu'
paciones del misionero: enseñaniza, asistencia día
y noche en los internados, la
construcción de edificioe
para escuelae, capillas, vivienda, el cuidadO de huertaa
y
ganadería para sostener los internados como escuelas agrícolas, la atención
parro-
quial, la organización de los encjos o caseríos: no dejan tiempo para uD estudio
profirndo.
Cristo ha enviado a Eus alústolee a €nseñar
(Mt
28p0).
La cátedra de mieionología de Roma insiste categóric¿mente I lós misioú€ros:
"Id
y apronded'. En acatanionto a eEe mendato, varios misioneros se ban dedicado
al estudio antropológico
profundo de la raza Shuara con sus usos
t
costumbres,
objetos
y trabajos, organizsción familiar
y
tribal, con sus creenciag

trad¡ciones,
brujerías
y guerrss. Con las
g¡abadoras llegó la época para fijar el iüoma, estu-
diarlo a fondo, deducir reglas y comprobarlas, formar gramáücas y descubrir así,
junto
con su léxico, sus valores morales: fue toda une revelacióq una riqueza
insospechada de valores religiosos.
Leyendas
y Mitos Shuaras. Nocíón de Dios.
Los nombres de
personas Shuaras se repiten en cos88,
plantas y animales, no
porque den ese nombre a los niños que naoen, sino
porque cada animal tlpico,
pl"ot" o cosa, recuerda u¡a leyends, uns tradición, una eng€ñanza
quc qudó pls&
tificada en eI contacto con la Daturaleza.
Hay varias leyendas
que no hablan erpresamente
de Dios,
pero
f¡ue
tqcuerds¡
poderes divinos tales como la creacióa de aves,
peces, animales: lq fortiüdad do
ias plantas, Ia fecundidad del hombre, amén de los
grandes castigos del
pccado
73
origitral, del diluvio
y
todo un tejido de enseñanzas caracterísücas gue
bien pueden
eer ¡eeabios de traüciones
eemíücas, o recuerdos de algrrna catequizsción que es
precillinformar y
desinformar
dent¡o de un plan
de evangelización.
--
Ef,sA_
(sol),
es el ¡st¡o del dís, rúnico
reloj del pueblo
shuar, gue
mide la
üet¡nci¡ de un lugar a otro eegrún el arco solar que
-se
emplea p"""
*d"" urt
distaDcia. Aún hoy, si uno pregunts
cuanto üempo se emplea para ir a tal o cual
parte,
el Shua¡ contest¡ i¡dicando la
posición
del aol cua¡rdo él sale
para
ir a ese
lugar
y
la
posición
del aol a eu llegada.
ETSA es el ser bueno que quiso preservar
a los Shuares de la muerte
y
dar
la resurrección a los muertos, y para
ealvar a la reza shuar, encadenó para siem-
pre
a IWIA,
nn
monstruo antropófago.
NUNKUI sopló en las manos de le mujer
y
le dió habilidad para
construir
la olla de
presión,
indispensable para
cocinar la
yuca
a vapor, y iabricar todos
los utensüoe de cocina inpermeables y charolados. Con solo no-hrarlos, creó
plantas
comeslibles y animales para
el sustento del hombre. Amó tanto al Shuar,
que
le sedujo.h convivi¡ debajo de las aguas y las choneras y üó fecu¡üdad a las
mujeres estériles. Las mujeres shuaras celebian la fieets de'la pubertad
en egra-
decimiento a Nunkui y
eantan sus anent cuando trabajan en cerómica, en la huerta,
en la cocina. Sienten una
gratitud
íntima a Nunkui por
cada hjo que nace. I¡s
Sh-uaras tieneh r¡n, promedio
de ocho hijos por familia y oo" tu.u di crecimiento
del 4.8/6.
, .,
SHAKAID{I es,el padre bueno que dotó aI Shuar de hacha de piedra y herra-
mie¡rtas de chonta con el
poder
mógico de trabajar solos segrin el mandato del
hombre, y
transformar
la tierra en un paraíso
terrenal. Shakaimi maldijo a las
culebras y lss dejó sordas para que
no Lagan daño al transerinte. Un Súuar
que
sane de le
¡iichdura
de culebra, debe celebrar la fiesta de la culebra en agrade.
simis¡ge a Shakaimi. El Shuar es un artista en el manejo del hacha para tumbar
árboles y
lábrar maderas, y
lo hace cantando: Yo soy un pequeño Shákai.
U![I es ot¡o nombre de divinidad plastificado
en la p¡lms¡a
de chonta, cuyos
abundantes ¡icimos de frutas, al caer, atraen a los
jüalíes
de sabrosa caroe. EI
fruto de chónt¿
cocinado y fermentado da una excelente chicha. Es c¡racterística
la fiesta de'la. chonta,
"on
d*"". folklóricas ecompañadas de alegres cantos im-
pregnados
d'e'gratitud a Uwí,
para pedir
la fecundidad de las
plantas,
animales
y
mujeres, convencidos de que dios les escucha desde el místil cent¡al de l¿ casa
que es de chbnta.
Con respecto a las [eyendas, cabe notar que todas tienen un alto sentido moral,
envuelto en sqmbra de castigo por las desobediencias de los Shuaras. El Diluvio
fue causado.pbr las desobediencias y malos tratos a Nunkui.
El Pecádo original es evocado por
aves de rapiña que
eran shuaras hrjos de
üos, y transformados en aves por
desobediencia.
Oira gralé
consecuencia de la desobediencia original es la dificultad de con.
seguir carni. pues
antes del pecado
las flechas de la boduquera
(cerbotana),
eran
infallables;
irto
después de la desobediencia, fallan y los animales se vuelven
ariscos y
los Shuaras sufren por falta de carne.
KUJANCHAI{
(zorro
comadreja), fue persona que por
desobediencia comió
el fruto prohibido.
y su rabo pelado y hediondo recuerda el castigo por
un intenh¡
de inmoralidad.
La rana PANKA y
el. ave YANTSAUCH recuerdan dos mujeres engreídas que
rehusaron.la-hyuda de Shakaimi en el trabajo de la huerta.
El mie¡no
JANCHU recuerda el castigo de Shakaimi que
ordenó a los Shua.-s
colgar el algodón desmotado aI borde del camino para gue se tejiera solo;
Janchu
quiso bilar
y,
tejer a su gusto y fue transformado en mico.
[¡e
malqñ. hierb¿s recue¡dan el mal treto
que
los niños dieron a NUNKUI
d tirarls ceniza en los'ojos.
74
WASHI es un simio negro de regular tamaño. Antes era
persona y fue trans'
formado en animal
por rehusarse ¿ centar en l8 fiesta de la chonta, fiesta típica
de la
gratitud a dios
por los {rutos
y cos€chas'
A]VLA'RTA€6un&avispaenormeypeligrosaquedsmiedoverla'ycusndouno
t.
"i"o"otr"
debe
quedari quieto hasia
qo" p*" para qu: no le aiga" E¡e r¡¡
-Sil;
q* ;¡"r"¡"
f" brujería mala, es dicir, so
prete-xto tle cu¡ar un
pscie¡te,
i"-i;*l¿
"i'Tunchi
(nalefic¡o) en el corazón, dejrindolo
muerto. Por castigo fue
transiormado en aviepao
porque no ee
puede bacer un daño a naüe' Eete hecho
da a entender el aprecio-qo" lo. Shuaiae tienen a los brujoe buenos' es decir' a
los gue tratan de
"*u,
u ios
pacientes sin inyectarles ni¡gún naleficio,
y
el
peli'
g"o
ioor-" a que esti
"rpo".io
todo brujo o empírico,
pues si muere el
paciente,
le acusan de maleficio
y
lo sentencian a muerte.
\trrEK es la hormiga arriera
que causa tantos estrsgos
a Iae flores y a los
árboles frutales, Antes ios Wek eran
personas pero muy
glotonas qüe por au
gula
llegaban a comer hast¿ comidas dañadas; Et¡a loe t¡ansformó en hormigas
para
escarmiento de los Shuaras
quienes admiran la templanza-
YAKUM es un mico toji-
grr" se enoja mucho. Etsa lo cagtigó
n9r
h9!9ree
tragado en un momento de iras
"l
pil.h" o calabaza en
que se b¡inda la chicha;
y es
que el ho¡nbre equiübrado debe eer mqoo.
'
¡ÉfNCneM
(vampiro), recuerda la maldición a Shu¡ras crueles
que corta-
ban la c¿beza de los enemigos victimados.
YAWA
(tigre), también es nombre
que suena a castigo
I)or
l8s intenciones
crueles
y
ont;o;ófagas
de un Shuar
que ófreció
comer a su esposa ¡p€oas diera
"
ú; áo to *"t
-horrorizada
la mujer, le m¡tó al marido dormido
con la boca
"Ui"",L,
echándole
en la
garganta
qna
piedra candente. Et Shua¡ aborrece el aborto
i
"i "¡-""
de las mujér".
qoe no respets,D la vide
y üenen en alto honor la
iecu¡üdad a la vez
que la continencia.
Los auténticos
guerreros que 6stón en
pie
¿"
lo".t",
pa"an .ño. en
perfecta continencia
y los mismos enemigos
tiemblan
"ouido
saben
que su adversario
practica la continencia'
pues ücen
que tienen una
io""rr .up6or, *. fuerra concátrada. En esto arraiga el respeto
y la veneración
que tienen
para el misionero.
pues saben
que es céübe'
CHIWIA, ave trompetero, recuerda el castigo de un shuar
que bailé en la
fiesta de la chonta con itipi muy corto y con melas intenciones;
por castigo resbaló
sobre una cáscara de
guineo y al caer
quedó convertido en ave'
KAKA es nombre
propio de uua rana y recuerda el castigo de una
joven que
se acostó con un
joven
sin ser casados.
PANKI. anaconde
del agua, recuerda los
pecados de excitación
que traen en'
fermedades venéreas'
JAPA,
venado, cru un Shuar r¡ue solicitaba el amor de mujeres ajenas tocan-
¡lo su flauta.
KUNKI,
pájaro, fue transformado en ave
por haber robado la flauta de Japa.
YAKAKUA
(pegueños gallinazos bullangueros),
ersrl-Shuaras
ociosos
que
comía¡r muy bien, ániañando1 las mujeres diciéndoles
que habían trabajado
todo
el día
preparando terieno
para las ho"itas. Cuando fueron las mujeres
con seDillas
p".u ,"-|r"., no encontraron
el trabajo,
y pgr la noche dieron
a los
jactanciosos
Yakakuas. sunkipia
o sacha
pelma
(tubérculo
venenoso),
y se transfotmaron
en
gallinazos.
Por las n0ches impresiona
el campo acompasado v triste del AUJU
que repite
"AISHRUuu''
(mariclooo). Auju era mujer de Etsa; cocinó calabazas
maduras
n"*
"f
esposo,
p.ro lrr.gn se Ías comió
porque eran dulces; entonces se cosió la
i,o"u
y
"o"inó
oi.o.
".p""llo.
tiernos.
Por la tarde el marido reclamó los zapallos
-ad,¡ron
y ella contestá enojada: "con
qué boca
pude comer si estó
cosida?"' El
marido eíojado regresó ul
"i.lo
trepándose
por
un bejuco; la mujer le
quiso se'
guir,
¡rero
Et"a Ie cr_¡rtó el bejuco
y Auju se transformó en ave nocturna.
75
NA¡¡TU
la Luna, tiene manchas en forma de mano:
gon
las buelras de
Kunamp que Ia quiso
coger para prostituirla.
El shuar auténtico aborrece la pros-
titución y la infidelidad: señala con un corte de machete en la cabeza a la mujer
infiel y
defiende firmemente la institución matrimonial limit¡indola al clan f¡-i-
liar. La herencia no es para
los hijos sino para
las hijas. El verón cuañdo quiere
conseguir esposa, debe buscarla, ir a la casa del posible
sueg¡o, dar pruebas
de
solvencia en el trabajo y
de madurez en el amor a la mujer. Le suegros, conyen-
cidos de esas bondades
del pretendiente,
aconsejarán
a ia hija para gue de so
consentimiento.
Aún después de casados le controlan al hombre,
v
.i
"r
abusivo,
le quitan
la mujer máxime si median malos tratos.
.TSEM
es un miquito parecido
al martin. Era
persona.
y por
impaciente se
tomó una tacita de Narem hirviente
(sustancia
narcótica que toman los brujos para
alucinarse), y loco de dolor fue convertido en mico.
.4preciación Eaaluaüua de las Prócticas Religi,osas.
_los
grandes
ríos y las grandes
cataratas recuerdan el nacimiento y el
poder
de Dios; por
lo mismo son los lugares privilegiados para
las grandes
oiaciones.
Los Shuaras buenos que
en su vida se identifican con Dios en la práctica
dc
las virtudes, al morir son llevados por Dios y
convertidos en ARLITAM o espíritus
buenos y protetctores.
Arún hoy los papás llevan a los hijos antes de casarse a
per-
noctar en avunas en las grandes
chorreras: imploran la protección
de los Espíritus
buenos
-v
piden
las virtudes necesarias para formar un buen bogar.
Los brujos imploran a los pies de las cataratas el poder de curaciones; los
guerreros piden
astucia y fuerza; y
Ios enfermos piden
con grandes
ayrmos la com-
pasión,
cantando:
"Abuelito mío, compadécete
de tu hijo que
eufrer.
Los ancianos son signos de veneración por
haber sido preservados
de enemigoe
y
enfermedades; por
eso son los legítimos maestros del
pueblo.
El espíritu de los Arutam es simbolizado en cintas como brazaletes, muy eD
boga. "EI
perico
ligero simboliza a ]os ancianos, mansos, de larga vida, preserva.
dos de desgracias. Los espíritus malos son alejados durante las fiestas por
el an-
ciano que
chupa infusión de tabaco y
sopla con fuerzao acompañando el soplo con
el gesto
de Ia mano. El soplo aspirado es señal
de invocación. El soplo suave inüca
¡roder,
el soplo fuerte, máxime si acompañado de infusión
de tabaco, es señal de
{uerza para
alejar, Los- wEA ancianos soplan la fuerza sobre sus hijos y nietos.
El NAI\{UR y el NANTAR son piedras
raras que
las mujeres shua¡as tienen
ocultas en la huerta para
implorar fertilidad y
abundancia en las cosechas.
I n
I
grm a c ión, D e si n f orm ación. R einl or mación.
Salta a la vista la gran carga de religiosidad que tienen estas leyendas, creen-
cias v costumbres.
La información de las levendas. los motira tremendamente: se nota una iden-
tificación inmediata de los Shuaras desde los niños a los mayores.
El padre AIJUI encargado de la
pastoral juvenil
Shuar, asumió este material
para el programa
de
"Educación a la Fe" y
lo transmite diariamente por raüo a
todas las escuelas que son bilingües: veinte minutos diarios a cada grado, de
mensaje existencial que no solo motiva con la información, sino que desinforma
los elementos supersticiosos o paganos y
los reinforma a la luz del Evangelio. El
procedimiento
es eficaz v maravilloso. cosa
que
al llegar el misionero a cualquier
caserío, le corren al encuentro los niños gritando:
"Dame el Bautisrno..., dame la
Comunión..., yo ya
sé"
y
saben de veras la tradición antigua con todas sus
incidencias en el auténtico mensaje evangélico vivencial.
76
En cada caserío del teleauxiliar que
controla la enseñanza escolar, hay la
comunidad eclesial de base con el catequista y los minieterios, algunos ya orde-
nados. Fuera de eso hay dos equipos móviles que
asesor&n
y
dirigen todo el
pro-
cedimiento, evaluando continuamente lo positivo y
lo'negativo psra no estancarse
nunca. El
n¡isionero
itinerante cada meg visit¿ loe anejos para foment¿r la vivencia
y conprobar hasts qué puato
nadura la Comunidad Eucaríetica que es la cumbre
y la mets.
Es el eqüpo local el
que lleva el catecumenado de los adultos, preparan las
primeras comuniones
y
los cursillos
prematrimoniales,
atienden a los entierroe
y
a
los enfermos. Como material didáctico
para
todos esos equipos hay los 150 cua-
dros
grandes
de las Leyendas. Lo tienen en todas las escuelas
y es indispensable
para la información: lo comprenden hasta los anallabetos por ser cuadros muy
expresivos.
Otra obra monumental es el Evangelio unificado
y bilingüe que se titula Jesús
Yusa Uchiri
(Jesús
de Dios Hijo). Es traducción bien hecha, reüsada una
y
otra
vez para
amoldarla a la mentalidad Shuar. Se editó con grande
esfuerzo económico
en eüción bilingüe; üene 356 páginag con ilustraciones; es texto obügatorio desde
el tercer grado y lo repartimos por
el ridículo
precio de diez pesos
a todo el que
sabe lee¡,
I.oe ANENT o cantos están asumidos, impresos y propagados,
son tanbién texto
obügatorio desde el segundo
grado.
Hay eantos
para
todos los nromentos del día
y para
todas las celebraciones litúrgicas cuyas melodías autóctonas en su rnayor
parte
se inspiran en los Anent; el librito se titula YUS YUMINKSATAI, tiene
136 cantos, varios de los cuales son compuestos por ellos mismos, contemplando
ya una mísüca cristiana. Las melodías de la CHORRERA se utilizan
para las
súplicas, mientras
que
las de la huerta, caza,
pesca,
valen
para
los cantos de imi-
tación de Cristo. Las melodías de los brujos h¡n sido asumidas
para los exorcismos,
v el credo y los de las fiestas para cantos de
gloria.
El manual de celebraciones se titula Yusjai Chichstai
(Hablemos
con Dios).
Aparte es el librito de la santa misa Jesusa
Yurunke (La
Cena de Jesús), con los
principales prefacios.
Por último acaba de ser editedo el nuevo Ritual Shuar por
la Comisión Litúrgica
v
con la aprobación del Obispo Mons.
José
Pintado.
Tomando en cuenta:
"lo
que no es asumido no es redimido" se adoptaron loe
signos
y
ritos tradicionales más aptos
para
expresar la fe cristiana y la celebración
de los misterios de la fe. El chupar o aspirar
y luego soplar lejos acompañado con
el
gesto
de la mano, se utiliza en los exorcismos de los catecúmenos en la primera
parte
del Bautismo y en las siguientes fases: hay una
gradualidad
de rito: la
primera vez
-.e
chupa con energía, la segunda con más fuerza y
la tercera con
infusión de tabaco señal de
gran poder.
El soplo indica transmisión de
poder y
efusión del Espíritu Santo. Se usa en la santa misa en la consagración y en las
bendiciones de los sacramentales.
La cruz, signo de la muerte
gloriosa
de Cristo, no sélo se usa al sanüguarsg
sino que se pinta con achiote en la frente del catecúmeno, v en el pecho con SUA
rplanta colorante de negro indeleble). Son los
papás que
señalan aeí a sus hijos
para consagrarlos y
defenderlos de todo maleficio al amparo del poder de Cripto;
los Shuaras v el mismo sacerdote se pintan
la cruz en la frente para celebrar la
santa misa en días de fiesta. Esta señal pintada en el
propio cuerpo es muy opor-
tuna para atraer la simpatía de los espíritus buenos, lo mismo que para
despertar
la caridad fraterna en las asambleas cristianas, v el cariño espeeial de Dios para
los que reciben los santos sacramentos.
Las cintas como brazaletes significan el encuentro con Dios y la recepción de
su fuerza; se usa en el Bauüsmo,
y
en el Matrimonio como sustitución de los
anillos.
77
siendo el NANTAR
el medio
de contacto
divino,
se asume su varor en la
nomenclatura
de los sacramentos:
AKINTIAI.NANTAR :
Baurismo (pode¡
de nacer)
KAKATAI.NANTAR :
Confirmación (poder
de íestimonio)
IWARTAI-NANTAF :
Penitencia (poder
de reconciliación)
NUATNAINTIAI-NANTAR :
Matrimonio
(poder
de casaise).
Estos sigaos educan a la Ie, encarnan y asumen valores autóctonos üvenciales
para
la raza shuar, colman cl vacío de antiguos ritos incomprensibles para
ellos,
constituyen el puente
de r¡nión entre la anügua religiosidad popular y
la actual
üvencia crisüana y
son la mejor expresión de la lglña q"u
".ü"
t
,6.ri-s p¿¡s
santificar. una Iglesia propia,
encarnada
en la reaüdad
s;ular
de la floresta, muy
prometedora
-porque
es auténtica y
joven.
Así
"es
purificado,
elevado y
"on.umado,
para gloria
de Dios, cuanto
de bueno se halla sembrado
en'el corazoí...
o en los
ritos
y
cultr¡ras propios
de los pueblos"
lA. G. 9).
Este artículo fue publicado
en el No. l0 de
la Revista MEDELLIN
-
Junio
l.9ZZ- pigs
241
-
246. Esta es la reproducción
fotográfica
del mismo.
--
t8
:
,
INDICE
¿
^
I PARTE:
Enseñar,pero
también aprender.
I .- Universo
espiritual de los Shuar
Pág' '4
\-- (P.
S. Broseghini)
2.- La Celebración
de la Chonta
Pág' 15
(P. S. Broseghini)
tr PARTE: Cambiar
Para
avanzar.
l.- Un misionero
se confiesa
.-...........
Pág' 30
@.
S. Pellizzaro)
2.- La Iglesia Autóctona
comienza
ahora
Pág' 37
(P.
A. Germani)
3.- Lo
que me han enseñado los
shuar
(Pepet Arnalot)
Pág. 45
III PARTE: Conversaciones
l.- Los Shuar se salvan
juntos o no se salvan
Pág' 54
(P.
Juan Bottasso)
2.- El hombre
no se basta solo
Pág' 59
(P. Juan
Bottasso)
a'
3.- Cristo unifica al gruPo
(P.
S. Broseghini)
t
l
79
4.- Libres: ¿hasta dónde
y
hasta cuándo?
Pá9. 69
5.-
No somos solos en el mundo
Pág' 71
t-
6.-. Todos necesitamos de los demás
Pág' 72
APENDICE....
Pá9.73
.-
80