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ó
ó
n
n
La actividad lingüística es una actividad universal, porque todos los seres
humanos poseen la facultad de hablar. Es producto de una construcción
social, y sólo puede darse en este contexto.
Al mismo tiempo, es particular, ya que se realiza por turnos: un individuo
por vez. Pero se basa en una convención social, que es el lenguaje de una
comunidad. El lenguaje es, sin duda, una de las creaciones humanas más
grandiosas y el principal medio de comunicación, ya que con un número
pequeño de sonidos podemos trasmitir infinitos mensajes. En este capítu-
lo, nos detendremos en los aspectos fundamentales de esta actividad hu-
mana.
L La a c co om mu un ni i c ca ac ci i ó ón n l l i i n ng gü üí í s st ti i c ca a
El lenguaje nos permite entendernos con los demás. Podemos decir que su razón de
ser es el diálogo. ¿Qué es el diálogo? Es el intercambio de mensajes entre dos o más
personas, dentro de un proceso que llamamos “comunicación lingüística”. Este
proceso es dinámico, porque el emisor se transforma en receptor y viceversa.
La actividad básica del emisor consiste en codificar el mensaje, o sea, expresar lo
que quiere decir por medio de un código —un conjunto de signos y reglas—, que en el
caso de la comunicación lingüística no es otra cosa que la lengua.
La actividad básica del receptor es decodificar el mensaje, es decir, interpretarlo
utilizando el mismo código que el emisor. Como la comunicación lingüística es primor-
dialmente comunicación de información, se sustenta en una realidad, que puede ser ex-
terior a las personas que intervienen, o pertenecer a la esfera de lo interior (realidad psí-
quica). La realidad es el referente.
LINGÜÍSTICA
Cuando hablamos o escribimos,
nos estamos comunicando por medio de signos sonoros o gráficos
que conforman un sistema.
FACTORES QUE INTERVIENEN
Cada una de las personas que interviene en el diálogo determina el sentido de los men-
sajes (es decir, los comprende e interpreta) de acuerdo con ciertos factores: las cir-
cunstancias del emisor y el receptor, el conocimiento del código y el contexto
lingüístico.
Pero la comunicación lingüística no se acaba en el diálogo. La escritura es un podero-
so medio que se utiliza para informar, expresar sentimientos, convencer. También está
condicionada por los factores mencionados anteriormente y por otros, como el sopor-
te y el formato de los textos escritos. Ya veremos más adelante en qué consisten.
LINGÜÍSTICA
LA COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA
Referente
MENSAJE
Se contruye con Actividad
Código Decodifica
Lengua
Receptor
Circunstancias
Contexto
Circunstancias
Contexto
EMISOR
Factores que actúan Factores que actúan
Se refiere a
Actividad
Codifica
LA SUBJETIVIDAD Y EL ENTORNO
En el proceso comunicativo, el receptor no sólo percibe el mensaje y lo decodifica, si-
no que participa activamente en su elaboración. Mientras escucha, presta atención a los
ademanes y gestos del emisor, piensa, ensaya una respuesta. Todo esto generalmente
en muy poco tiempo.
La subjetividad de los participantes de un diálogo (la personalidad, lo que piensan o
sienten por el otro) es un factor muy importante en la eficacia de la comunicación. Si
alguien tiene prejuicios con respecto a su interlocutor, la comunicación será más difícil,
ya que éstos pesarán en el momento de la interpretación de un mensaje. Veamos el
siguiente ejemplo.
Un oficinista invita a tomar un café a una compañera de trabajo en la que tiene interés.
Ella le dice: “Te agradezco, pero prefiero irme directamente a mi casa porque estoy
muy cansada”. Ante eso, él piensa: “No tiene interés en mí”.
En esta situación, la inseguridad del receptor determina su interpretación y, segura-
mente, su mensaje posterior.
Otro factor importante en el proceso de la comunicación es el entorno. Por entorno en-
tendemos las circunstancias sociales, geográficas, temporales, psicológicas, etc., que la
rodean; y, también, el entorno físico: por ejemplo, el lugar, los ruidos, el clima.
Realidad
L La as s c ci i r rc cu un ns st ta an nc ci i a as s
¿QUÉ SON?
Las personas que intervienen en una comunicación lingüística viven en un determina-
do lugar o espacio geográfico, tienen una historia de vida, sexo, se desempeñan
en alguna tarea o no, poseen muchos o pocos conocimientos... Aunque tanto el emi-
sor como el receptor conozcan el código que están empleando (la lengua), en el mo-
mento de darle significado a los mensajes juegan todos estas circunstancias.
GEOGRÁFICAS
Veamos el siguiente diálogo, extraído de un chiste gráfico del diario El Mercurio, de
Chile.
Un muchacho charla con una amiga:
—Oye, Andrea, te aseguro que si comienzo a salir contigo Haloween será mi día...
—Pero si Haloween es el día de los muertos...
—Por eso... Mi polola me dijo que si me veía saliendo con otra era “hombre muerto”..
Si ustedes son chilenos o chilenas, podrán entenderlo completamente. Pero si son de
otras partes de la América hispanohablante, tendrán que hacer un esfuerzo para com-
prender el chiste, ya que no saben el significado de la palabra “polola” (novia). Enton-
ces, uno de los factores que influyen en la comprensión de los mensajes es la circuns-
tancia geográfica. La comunicación será más efectiva entre dos personas que pertene-
cen a la misma región y que utilizan la misma variedad de lengua. Decimos “región”,
porque, a veces, en un mismo país se utilizan diferentes variedades.
TEMPORALES
Las lenguas son productos sociales y culturales y, por lo tanto, cambian con el tiempo.
El cambio abarca todos los niveles: los sonidos, la morfología, el significado de las pala-
bras, la sintaxis y, también, la ortografía. Se inventan nuevas palabras y otras caen en de-
suso. Leer un texto antiguo nos resultará difícil en la medida en que nos encontramos
con formas hoy inexistentes. Pero sin llegar a ese extremo, podemos entender este fenó-
meno realizando una experiencia con nuestros abuelos o bisabuelos e, incluso con nues-
tros padres. Preguntémosles qué palabras que ellos usaban o escuchaban en su infancia
o su adolescencia hoy no se usan más, y qué palabras que se usan ahora no se decían
antes. Esto nos dará una idea más aproximada de los cambios idiomáticos.
Por ejemplo, años atrás, cuando una joven llegaba a la adolescencia y podía tener no-
vio, se decía que “estaba en edad de merecer”, expresión que ya no se usa y dificílmen-
te será entendida por los jóvenes de hoy. A la inversa, actualmente, para decir que una
persona es atractiva o interesente, que un automóvil funciona muy bien, que una pelí-
cula es buena, en Argentina, por ejemplo, se dice que “es una masa”, frase que segu-
ramente asombraría a nuestras abuelas.
LINGÜÍSTICA
Otra experiencia en ese sentido es leer algún texto antiguo y ver, aunque sea en la es-
critura, cómo cambió el idioma castellano. Por ejemplo, el siguiente texto es del siglo
XVI y está extraído del testimonio de un conquistador sobre lo que veían en tierras ame-
ricanas. En el párrafo que trancribimos, describe un ave americana.
“Hay unos pajaritos tan chiquitos, que el bulto todo de uno de ellos es menor que
la cabeza del dedo pulgar de la mano, y pelado es más de la mitad menor de lo que
he dicho; es una avecica que, demás de su pequeñez, tiene tanta velocidad y preste-
za en el volar, que viéndola en el aire no se le pueden considerar las alas de otra ma-
nera que las de los escarabajos o abejones, y no hay persona que le vea volar que
piense que es otra cosa sino abejón. Los nidos son según la proporción y grandeza
suya. Yo he visto uno de estos pajaricos que él y el nido puestos en un peso de pe-
sar oro pesó todo dos tomines, que son veinte y cuatro gramos, con la pluma, la
cual si no toviera, fuera el peso mucho menos. Sin dubda parescia en la sotileza de
sus piernas y manos a las avecicas que en las márgenes de las horas suelen poner
los iluminadores...”
De Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar
océano, de González Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557), español.
La lectura de este fragmento nos ofrece ciertas dificultades, aun cuando está escrito en
la misma lengua (el español) que hoy hablamos. Algunas construcciones gramaticales
son completamente distintas de las que se utilizan actualmente. También son diferen-
tes las formas de escribir algunas palabras. El vocabulario presenta términos que hoy
no se emplean, o sí, pero de una manera distinta.
Por otro lado, cada adelanto tecnológico y científico trae, además de progreso, cambios
sociales. Todos ellos aportan nuevos campos léxicos que se incorporan al lenguaje y
dan lugar a la formación de códigos especiales o jergas.
Pensemos solamente en la cantidad de nuevos términos aportados por las actividades
nacidas y desarrolladas en el siglo XX, como el cine, la televisión, la electrónica, la cien-
cia, las comunicaciones, la computación, etc. Bioingeniería, genoma humano, digitali-
zación, microprocesadores, etc., son sólo algunos pocos ejemplos.
En otros casos, términos ya existentes adquieren nuevos significados asociados a estas
actividades. Por ejemplo: plano, video, ratón, ampliación y muchas otras voces “viejas”
han ampliado su significación.
Finalmente, se adaptan al castellano palabras de otros idiomas, como cliquear,
chequear, escanear, bacapear, etc. Todos ellas son palabras o expresiones que se han
incorporado a la comunicación lingüística cotidiana de millones de personas de habla
hispana.
Si pudiéramos traer al mundo actual a un hispanohablante de otros siglos, seguramen-
te no comprendería un enorme número de mensajes, precisamente por la gran canti-
dad de códigos que desconocería.
LINGÜÍSTICA
SOCIALES
Se refieren a todos los aspectos de las personas que conforman una sociedad: edad,
sexo, ocupación y nivel cultural alcanzado, para destacar sólo algunos. ¿Qué tiene que
ver esto con la comunicación lingüística? Mucho, ya que condicionan los mensajes en
su forma y en sus códigos. Por ejemplo, los jóvenes, generalmente, tienen una forma
de hablar entre ellos diferente de la del resto de la sociedad. Utilizan expresiones crea-
das por ellos, que luego son aceptadas como formas válidas de la lengua. Pero también
influye la situación en que se encuentra el emisor y la intencionalidad que le quiere dar
a su mensaje. Veamos algunos ejemplos.
• En un día de mucho frío, dos vecinas conversan este sí:
—¿Qué tal, doña Clara?
—Mal, Sarita. Este frío no me hace nada bien.
En la misma situación, el diálogo entre dos jóvenes argentinos podría ser el siguiente:
—Y loco, ¿qué onda?
—¡No me banco el frío, fiera!
• Una joven le cuenta a una amiga:
—Estoy triste porque con Jorge nos peleamos. ¡Cómo pudo olvidarse de nuestro ani-
versario con lo importante que es para mí!
Pero si la joven realiza terapia psicoanalítica, el relato, posiblemente, haya sido muy di-
ferente:
—Estoy deprimida. Con Jorge vivimos una crisis de pareja, porque olvidó una fecha
simbólica para nosotros. Interpreto que su olvido expresa su desinterés por la relación.
En ambos casos, el contenido del mensaje es similar. Pero la forma de expresarlo va-
ría en su forma según circunstancias sociales: de edad, el primero, y de formación cul-
tural, el segundo.
• Un profesor de matemática dicta una clase de geometría a sus alumnos:
—Entonces, cuando uno o más segmentos, trazados entre los lados de un polígono,
quedan fuera de éste, se trata de polígono cóncavo.
Aquí, utiliza un lenguaje formal, distante y preciso, para transmitir con claridad los con-
ceptos del tema que está explicando.
Pero hablando con una mujer con la quiere iniciar una relación sentimental, cambian
completamente el tono y la forma:
—Me encanta tu color de ojos... Esa mirada tan intensa... Me parece que me estás
gustando mucho.
En este caso emplea un lenguaje informal, íntimo y casi poético. Se centra más en el
plano de los sentimientos y las emociones que en el del intelecto. Tanto la situación co-
mo la intencionalidad son totalmente diferentes de las del caso anterior.
LINGÜÍSTICA
E El l c co on no oc ci i m mi i e en nt to o d de el l c có ód di i g go o
LA COMPETENCIA
En los primeros años de vida, aprendemos una lengua, que es la que utiliza nuestra co-
munidad. La competencia es esa capacidad innata que tenemos todos los seres huma-
nos para adquirir un idioma.
Luego, en la escuela, adquirimos nuevos conocimientos sobre la lengua, que refuer-
zan nuestro saber sobre ella, y nuestra competencia lingüística, que es la capacidad
para utilizar correctamente el código cuando realizamos las operaciones de emitir un
mensaje e interpretarlo.
Cuando nos comunicamos, no basta conocer el código. Ya vimos que toda comunica-
ción se da en una situación determinada. Ésta abarca las circunstancias sociales, geo-
gráficas, temporales, psicológicas, culturales en las que se emite un mensaje, e influ-
yen en él.
La persona que emite un mensaje selecciona una variedad o registro particular de la len-
gua (íntima, formal, profesional, etc.) de acuerdo con sus necesidades y objetivos, y la
situación en que se encuentra. Es decir que, además del conocimiento del código, es
fundamental la competencia comunicativa, que abarca todos estos aspectos.
Para alcanzar la competencia comunicativa debemos:
• atribuir a los vocablos el significado adecuado al contexto;
• conocer las normas que rigen la comunicación, los recursos del lenguaje y los
niveles de lengua apropiados para cada situación particular.
RESTRICCIONES DISCURSIVAS
En una situación comunicativa intervienen, además, otros factores, llamados restric-
ciones discursivas. ¿Qué quiere decir esto? Por ejemplo, si tengo que presentar una
solicitud de empleo, debo adecuar mi mensaje a una forma escrita ya establecida. Si
debo escribir una nota periodística, tendré que hacerlo en un número de espacios, ya
fijados de antemano. Si voy a pronunciar un discurso en un acto escolar, deberé res-
petar ciertas pautas y elegir un registro que sea comprendido por docentes, padres y
alumnos.
La competencia lingüística implica el conocimiento del código (la lengua). La com-
petencia comunicativa es la capacidad de emitir mensajes y comprender con efi-
cacia mensajes coherentes en diferentes contextos.
Por ejemplo, una persona tiene un buen nivel de competencia comunicativa, basado
en un correcto conocimiento del código general (la lengua) y en su formación cultural.
Esto le permitirá emitir y comprender la mayoría de los mensajes.
Pero es muy posible que no pueda comprender a fondo un escrito legal o un infor-
me médico. Mucho menos, redactarlos. En estos casos, se requeriría, además, del ma-
nejo de los llamados códigos especiales.
LINGÜÍSTICA
CÓDIGOS ESPECIALES
La lengua que aprendemos en la escuela es una lengua escolarizada. Esto, que pare-
ce una redundancia, significa algo muy sencillo: se pretende que al cabo de nuestros
estudios manejemos un vocabulario amplio, que sepamos construir nuestras oraciones,
que seamos capaces de producir textos variados.
Sin embargo, puede ocurrir que, aun con un buen nivel de lengua, no podamos enten-
der todo lo que leemos o escuchamos. ¿En qué situación puede ocurrirnos esto? Por
ejemplo, si asistiéramos por equivocación a una conferencia ofrecida por un biólogo,
seguramente habrá muchas palabras que desconocemos. Lo mismo sucedería si lee-
mos un texto de psicología o filosofía sin tener conocimientos sobre estas disciplinas.
Podemos decir, entonces, que hay especializaciones del código. También se las lla-
ma “jergas”. Y corresponden a diferentes campos del saber, como medicina, geografía,
ciencias exactas, semiótica o semiología, sociología... y muchas más. Veamos dos ejem-
plos.
Un médico clínico habla con un colega sobre una muestra de sangre:
—Sí, claro, la muestra fue sometida a espectografía infrarroja y polarografía.
Una pediatra está revisando un niño y expresa:
—Mmmm... acá veo una bolita amarillenta que se llama pus.
En el primer caso, el médico utiliza la jerga de la medicina. Es decir, emplea una serie
de términos que no son comprensibles para una persona que no desempeñe esa pro-
fesión.
En cambio, en el segundo, la médica está utilizando palabras de fácil comprensión pa-
ra que el niño la entienda. Ella ha hecho una “traducción” de su jerga.
LINGÜÍSTICA
La informática
Un claro ejemplo de código especial lo tenemos en la informática. Los términos
que se utilizan para explicar los procedimientos y los procesos del campo infor-
mático constituyen una especialización del código de reciente creación.
Si bien las computadoras u ordenadores fueron inventados hace más de medio si-
glo, la masividad de las PC ha hecho accesible la jerga informática a muchísimas
personas. Algunos términos se escriben en inglés y se pronuncian, como se pue-
de, en castellano, como e-mail, página web, Internet, hardware, software, etc.
Otras ya están traducidas, como archivo, ventana, formato, protocolo, etc.
Otras palabras se “castellanizaron”, como chatear, de chat (conversar, en inglés)
cuotear, de quote (“citar”, en inglés), escanear, de scanner (“examinar”, en in-
glés) o cliquear, de hacer click con el ratón sobre un texto, dibujo o botón. Estos
últimos vocablos constituyen neologismos, que las academias de la lengua, tanto
la española como las de Hispanoamérica, ya aceptaron o están aceptando.
E El l c co on nt te ex xt to o l l i i n ng gü üí í s st ti i c co o
Para comprender el concepto de contexto lingüístico, antes de dar su definición, hare-
mos una pequeña prueba de comprensión de mensajes.
Lean atentamente estas frases.
• Las fallas llamaron poderosamente su atención.
• ¿Cómo hicieron para salvarlo?
• Todavía no lo revelé.
• Es una raya.
• ¡Qué buen corte!
¿A qué pueden referirse estos mensajes? Analicemos cada uno de ellos y luego leamos
los mensajes de donde fueron tomadas las frases.
María y su primo estaban viendo un video turístico sobre Valencia. Una parte esta-
ba dedicada a las fiestas populares. Las fallas llamaron poderosamente su aten-
ción; todo el pueblo se volcaba a la calle y se encendían enormes hogueras.
El río era una barrera para los expedicionarios. ¿Cómo hicieron para salvarlo?
Pues, construyeron una balsa, que sujetaron a ambas orillas.
—¿Revelaste el rollo de fotos del cumpleaños?
—Todavía no lo revelé.
—¡Qué lástima!
—Qué extraño pez. ¿Qué es?
—Es una raya.
—¡Qué buen corte! Me encanta cómo te queda el cabello así.
—¡Gracias! Quería cambiar un poco mi aspecto.
Ahora que leyeron los mensajes completos, ¿encuentran diferencias con lo que habían
interpretado? Es posible que algunas frases hayan sido correctamente interpretadas y
otras no. Incluso, que se hayan imaginado varias alternativas para cubrir, precisamen-
te, los distintos significados posibles.
LA IMPORTANCIA DEL CONTEXTO
Ya vimos que en todo acto de comunicación juegan una serie de factores externos a la
comunicación específicamente lingüística. Constituyen el entorno o contexto. Pero to-
do mensaje realizado a través de oraciones constituye, además, un contexto lin-
güístico.
LINGÜÍSTICA
Cada una de las palabras utilizadas tiene relación con todo el mensaje. Si esto no ocu-
rre, si alguna unidad de la lengua está fuera del contexto lingüístico, se produce un men-
saje defectuoso y, por lo tanto, una interferencia en la comunicación.
Cuando se fragmenta una información, también se puede hacer una interpretación erró-
nea de lo que quiso decir el emisor.
Un ejemplo de esto es el uso de frases extraídas de un reportaje que, al ser publicadas
en un medio masivo, pueden ser interpretadas en forma equivocada. Más adelante ve-
remos cómo el contexto define la coherencia de un mensaje.
LINGÜÍSTICA
Se denomina contexto lingüístico a los elementos de la lengua
que rodean a otros en un mensaje.
Jugando con el contexto
La literatura se caracteriza por la amplia libertad en la construcción de los mensajes.
Los autores deciden hasta dónde quieren llegar en la transgresión de las reglas grama-
ticales o en el uso diferente de los vocablos. En este cuento, Julio Cortázar juega con
la concordancia, con palabras inventadas y con vocablos fuera de contexto. El lector de-
berá hacer una interpretación del texto, para lo cual tendrá que saber, primero, que se
trata de un texto literario, y luego recurrir a su imaginación para interpretar el significa-
do global de estas palabras.
“Sucedió que un fama bailaba tregua y bailaba catala delante de un almacén lleno de
cronopios y esperanzas. Las más irritadas eran las esperanzas porque buscaban
siempre que los famas no bailen tregua ni catala sino espera, que es el baile que co-
nocen los cronopios y las esperanzas.
Los famas se sitúan a propósito delante de los almacenes, y esta vez el fama baila-
ba tregua y bailaba catala para molestar a las esperanzas. Una de las esperanzas de-
jó en el suelo su pez de flauta —pues las esperanzas, como el Rey del Mar, están siem-
pre asistidas de peces de flauta— y salió a imprecar al fama, diciéndole así:
—Fama, no bailes tregua ni catala delante de este almacén.
El fama seguía bailando y se reía.
La esperanza llamó a otras esperanzas, y los cronopios formaron un corro para ver
lo que pasaría.
—Fama —dijeron las esperanzas—. No bailes tregua ni catala delante de este almacén.
Pero el fama bailaba y se reía, para menoscabar a las esperanzas.
Entonces las esperanzas se arrojaron sobre el fama y lo lastimaron. Lo dejaron caí-
do al lado de un palenque, y el fama se quejaba, envuelto en su sangre y su tristeza.
Los cronopios vinieron furtivamente, esos objetos verdes y húmedos. Rodeaban al fa-
ma y lo compadecían, diciéndole así:
—Cronopio cronopio cronopio.
Y el fama comprendía, y su soledad era menos amarga.
“El baile de los famas”, en Historias de Cronopios y de Famas,
de Julio Cortázar, 1914-1984.
L Lo os s a ac ct to os s d de e h ha ab bl l a a
Cada vez que hablamos o escribimos lo hacemos motivados por algo. Aunque a veces
puede parecerlo, nadie habla porque sí. En toda conversación, en todo texto escrito,
siempre hay una intención del emisor: producir un efecto en el otro.
Para llevarla a cabo, además, es necesario realizar una serie de procedimientos. En ese
sentido, la actividad verbal es igual a cualquier otra actividad humana. La podemos de-
finir como un acto de habla. ¿Cuáles son sus características? ¿Por qué nos interesa co-
nocerlas?
PONERSE EN ACCIÓN
Cuando hacemos algo, lo hacemos por una motivación. Por ejemplo, comemos cuan-
do sentimos hambre. Buscamos abrigo cuando tenemos frío.
El hambre y el frío son motivaciones internas. Trabajamos para satisfacer necesidades,
como alimento, vestimenta, diversión. Esas necesidades son también motivaciones.
Todas esas acciones tienen una finalidad: conseguir algo para comer, buscar ropa de
abrigo, obtener un salario o una entrada de dinero.
Pero, además, exigen una serie de procedimientos para realizarlas, como preparar una
comida, caminar y observar dentro del armario, efectuar una serie de tareas mientras
trabajamos...
En este sentido, toda actividad humana se compone de estos elementos:
• Motivación
Llevamos a cabo una determinada acción por necesidad o para alcanzar un estado de
equilibrio.
• Finalidad
Con nuestra acción queremos obtener un resultado.
• Realización
Para producir una acción debemos efectuar una serie de procedimientos.
Por ejemplo, una niña quiere comer un dulce (motivavión) y busca alcanzar un frasco
que está en la parte alta de la alacena (finalidad). Para ello, realiza una serie de actos
físicos: arrima un banco y se sube a él. Al no poder lograrlo, le pide a la madre: “Mamá,
¿me das el frasco de dulce?”. La motivación es la misma. Pero ahora la finalidad es que
la mamá le alcance el frasco. Para ello, realiza una actividad verbal que su madre
deberá interpretar y responder. El conjunto de esos hechos constituye un acto de habla.
Entonces, en cada acto de habla intervienen tres componentes distintos:
• enunciación de un mensaje;
• carga de intencionalidad;
• reacción que el mensaje causa en el receptor.
LINGÜÍSTICA
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Palabras, palabras, palabras. Desde la televisión, la radio, el periodismo
gráfico, recibimos permanentemente todo tipo de mensajes. Nosotros
también los producimos cuando hablamos o escribimos. Si queremos di-
ferenciarlos, tenemos que conocer a qué funciones del lenguaje respon-
den.
Para analizarlos, debemos tomar en cuenta los elementos que conforman
los diferentes discursos.
En este apéndice, encontrarás una ayuda para que puedas descubrir esas
características y realizar un análisis de cada texto.
Al hablar o escribir, producimos mensajes diversos. Por ejemplo, cuando
dialogamos con una persona amiga, cuando estamos realizando un traba-
jo de investigación para la escuela, cuando debatimos ideas.
A cada uno de esos mensajes, que se articulan en palabras y oraciones,
los llamamos discurso.
Por lo tanto, los discursos se diferencian por la intencionalidad que le da
el emisor a su mensaje y por la manera en que utilizan el código.
T Ti i p po os s d de e l l e en ng gu ua a
s se eg gú ún n l l a as s f f u un nc ci i o on ne es s d de el l l l e en ng gu ua aj j e e
Veamos tres mensajes distintos.
• Una maestra se dirige a los alumnos durante un acto escolar:
¡Pongámonos de pie para recibir a la bandera de ceremonias!
• Un locutor de radio lee el reporte meteorológico:
El tiempo en esta capital se mantiene lluvioso.
Hay un 99 por ciento de humedad.
• Un chico, escuchando música en un equipo de audio, con auriculares:
¡Loco, esta música me parte la cabeza!
¿Cuál es la diferencia entre estos tres mensajes? Si tenemos en cuenta el circuito de la
comunicación, podemos diferenciarlos por el predominio de algunos de sus elementos.
En el primero se hace hincapié en el receptor, se busca provocar una acción o reacción
en éste. En el segundo, hay un acento en el referente. Se busca informar de la manera
más precisa y clara. En el último, hay una preponderancia del emisor, en el sentido de
que éste expresa un estado de ánimo y lo hace desde su individualidad (aunque el códi-
go lo comparta con otros). Por lo tanto, en los tres mensajes hay tres funciones distintas:
apelar, informar, expresar.
DISCURSO
En la lengua escrita también encontramos estas funciones.
1. FUNCIÓN EXPRESIVA
“El sol comenzaba materialmente a rajar la tierra cuando llegaron a la comisaría, ba-
ñados en sudor, hombres y caballos. La naturaleza entera parecía jadear bajo los ra-
yos de plomo y el viento del norte, cargado de arena, quemaba como el hálito de la
boca de un horno. Las hojas de los árboles, achicharradas, crujían al agitarse, co-
mo pedazos de papel.”
Pago Chico, Roberto J. Payró, escritor argentino.
En este párrafo, el autor describe cómo lo impresiona el paisaje. No intenta hacer una
descripción “veraz” sino que utiliza imágenes que surgen de su percepción personal.
Incluso, para dar el tono de agobio, altera el orden sintáctico.
2. FUNCIÓN INFORMATIVA
“¿Qué se entiende por efecto aeróbico? En términos fisiológicos, significa que por
medio de movimientos musculares (ejercicios) rítmicos y sostenidos, incrementa-
mos, por un lado, la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria simultánea-
mente, con el consecuente incremento en el aporte de oxígeno por el aire inspira-
do. Todo ejercicio físico que cumpla con estas características (aumento del pulso y
de la frecuencia respiratoria) puede ser considerado un ejercicio aeróbico, y su in-
tensidad y duración deberá siempre estar relacionada con la persona (nombre y
apellido, edad, sexo, nivel de colesterol sanguíneo, antecedentes de enfermedades,
etc.) que lo practique.
Como regla general, y sabiendo con seguridad que a nadie perjudicará, se impone
la caminata aeróbica como un factor indispensable para completar el programa hi-
giénico. Aunque resulta una actividad tan fácil y sencilla, el acto de caminar en la
posición de pie (bipedestación) ha sido un logro filogenético tan importante como
la adquisición de la palabra en el hombre.”
Colesterol, el asesino silencioso, Juan Galindo, médico argentino.
En este párrafo, el autor busca brindar una información clara y precisa sobre el tema.
Deja de lado la subjetividad y utiliza un vocabulario referido al tema que está tratando.
3. FUNCIÓN APELATIVA
Genoveva. —Por su bien, ¿no ve que es peor callar? ¡Diga algo, por favor!
………………………………………………………………………………………………………
Isabel. —¡Quieto! ¡Ni un paso más!
Otro. —¡Aparte!
Isabel. —¡Por lo más sagrado, piénselo antes que sea demasiado tarde!
¿Sabe que una sola palabra suya puede matar a esa mujer?
Los árboles mueren de pie, Alejandro Casona, escritor español.
DISCURSO
En estos mensajes, el emisor intenta cambiar la actitud del receptor, en el sentido de
que realice algo distinto de lo que estaba haciendo.
• En el punto 2, el mensaje se agota en lo que dice explícitamente.
Es decir, denota.
La denotación consiste en la comunicación básica o de primer nivel.
• En el punto 1, el mensaje, además de denotar (comunicación de primer nivel),
connota, es decir, sugiere, evoca.
La connotación es un sobremensaje de segundo nivel, que se agrega
a la comunicación básica.
En el mensaje 1 se han incorporado vivencias, intencionalidades no racionales.
• En el mensaje 3, se pone el énfasis en la intención impresiva, apelativa de la lengua.
Se busca provocar una reacción en los demás.
LA LENGUA EXPRESIVA
• Se utiliza en:
- narrativa (novela y cuento, con todas sus variantes).
- lírica (poesía)
- teatro (comedia, tragedia, drama, melodrama, etc.).
• Se caracteriza por el empleo de:
gran variedad de imágenes, recursos de estilo (metáforas,
personificaciones, comparaciones, etc.), interjecciones,
onomatopeyas, puntuación personal, adjetivación,
signos de interrogación y exclamación, diminutivos, aumentativos,
y un léxico que apela a la imaginación del público o del lector.
• Produce:
placer estético, emoción, recreación.
LA LENGUA INFORMATIVA
• Se utiliza en:
libros de ciencias sociales, naturales y exactas,
libros de lengua y literatura, clases, manuales, conferencias,
artículos de diarios, periódicos, revistas.
DISCURSO
• Se caracteriza por el empleo de:
oraciones enunciativas, construcciones sencillas
lengua concisa, puntuación adecuada,
adjetivación precisa, verbos en modo indicativo.
• Brinda:
información, datos, conceptos.
LA LENGUA APELATIVA
• Se utiliza en:
órdenes, pedidos, sugerencias,
instrucciones para realizar algo, ruegos,
exhortaciones, reclamos.
• Se caracteriza por el empleo de:
vocativos, modo imperativo,
oraciones interrogativas, oraciones exhortativas.
L Le en ng gu ua a e ex xp pr re es si i v va a e en n l l a a l l i i t te er ra at tu ur ra a
Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.
......................................
Los versos del capitán, Pablo Neruda, escritor chileno.
¡Quién fuera jardinero para cuidar esta flor!
(piropo popular)
DISCURSO
En estos ejemplos, los emisores buscan producir un impacto en el receptor. Para ello
han utilizado elementos de intensificación, de refuerzo del pensamiento y de la inten-
ción a través de la expresión. En ambos mensajes hay una comparación con la flor. En
la poesía se la compara con la risa de la amada, en el piropo, con la joven. En los dos
se expresan deseos de estar con ella (...“y en primavera, amor,/ quiero tu risa como/
la flor que yo esperaba... o “¡Quién fuera jardinero!”).
Estamos en presencia de la función connotativa del lenguaje, o función poética.
En todo texto expresivo-literario, la función connotativa del lenguaje es una constante.
Las palabras se desplazan de su uso práctico y denotativo hacia un nivel de sugerencia
y de sentido figurado. Para lograrlo, los autores recurren al lenguaje de la sensibilidad
(imágenes) y a una serie de formas literarias conocidas como recursos de estilo.
I I m má ág ge en ne es s
La sensación es la captación directa, intuitiva, de algo que actúa en nosotros. Colores
y formas impresionan nuestra vista; perfumes y esencias actúan sobre nuestro olfato;
superficies ásperas, rugosas, suaves, provocan distintas sensaciones en nuestra piel.
Muchas veces, cuando hablamos, tratamos de expresar muestras sensaciones con pa-
labras. También lo hacen los escritores cuando describen lugares, situaciones, objetos,
personas, o cuando intentan mostrar estados de ánimo. Es decir, tanto la circunstancia
exterior mediata o inmediata, como el mundo interior del poeta o del escritor, se expre-
san con imágenes referidas a los sentidos.
Veamos algunos ejemplos de imágenes.
• Visuales
Expresan sensaciones producidas por lo que se capta con el sentido de la vista.
“Los dos hombres iban callados. En la quietud destacaban el liviano pasicorto del
guía y el chafar abrupto del cazador. Los ojos de éste rozaban las espaldas del in-
dio, el pelo largo hasta los hombros, la faja de cuero de la que pendían un
machete enfundado, el taparrabo mugriento, los muslos negros, las panto-
rrillas nudosas, los pies descalzos.”
(Ophidia y otras personas - Gustavo Díaz Solís - escritor venezolano)
En este ejemplo, el narrador hace una descripción del indio por medio de imágenes
visuales. Para eso utiliza adjetivos de color (negros), de aspecto (nudosas, descalzos)
y expresiones para indicar estados (hasta los hombros, de cuero).
• Auditivas
Expresan sensaciones provocadas por la percepción del sentido del oído.
“El indio sentía detrás el tranco torpe del cazador, oía el crujir de las grandes bo-
tas, el retintín de los aparejos de caza, la respiración perceptible a distancia.
Ophidia y otras personas, Gustavo Díaz Solís, escritor venezolano.
DISCURSO
En este párrafo, las imágenes se generan a partir de verbos como oía, sentía.
Y se desarrollan con la descripción de los sonidos (el crujir, el retintín, la respiración).
• Táctiles
Expresan sensaciones producidas por lo que se capta táctilmente (por la piel).
“Me tiembla la carne, restribo a menudo para sentir los pies, helados. Muevo el
cuerpo sobre la montura y me froto las manos enguantadas. Los dedos me duelen
de frío.”
El viento blanco, Carlos B. Quiroga, escritor argentino.
En este párrafo, el narrador recurre a imágenes que se generan a partir de verbos como tem-
blar, adjetivos como helados y descripciones como los dedos me duelen de frío.
• Olfativas
Expresan sensaciones provocadas por aquello percibido por el sentido del olfato.

En el aire caliente circulaban vaharadas hediondas. […] La cabeza despedía un
olor molesto de aceite rancio. […]
Unas columnitas de humo, activas, ansiosas, se levantaban cada vez que el sacer-
dote lanzaba al brasero un pedacito de la resina que esparcía un olor más bien
agradable.”
Ophidia y otras personas, Gustavo Díaz Solís, escritor venezolano.
La descripción de los olores se hace por medio de contrucciones nominales
(vaharadas hediondas, olor molesto, olor más bien agradable).
• Cinéticas
Son las que indican movimiento, pero no se refieren a acciones principales ni secun-
darias del texto, sino a descripciones.
Fue poco después de medianoche cuando entró el grueso del huracán a la ciudad.
Sonó un bramido inmenso, arrastrando derrumbes y fragores. Rodaban cosas por
las calles. Volaban otras por encima de los campanarios. Del cielo caían pe-
dazos de vigas, muestras de tiendas, telas, cristales, ramazones rotas, linter-
nas, toneles, arboladuras de buques. Las puertas todas están golpeadas por
inimaginables aldabas.
Obras Completas, Alejo Carpentier, escritor cubano.
DISCURSO
• Sinestesias
Se llaman así a las imágenes que se producen por el cruce de dos o más sentidos, o
por el cruce de lo sensorial y lo anímico.
música dulce
colores fríos
rabia negra
“Rojas chisporrotean
las calientes guitarras de las bruscas hogueras;
leña sacrificada
que se desangra en briosa llamarada,
bandera viva y ciega travesura.
La sombra es apacible como una lejanía;
bien recuerdan las calles
que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
el rosario disperso de astros desparramados.”
La noche de San Juan, Jorge Luis Borges, escritor argentino.
R Re ec cu ur rs so os s d de e e es st ti i l l o o
• El símil
Es una comparación explícita entre dos cosas totalmente distintas, introducida por los
subordinantes como o cual, tal como; las locuciones parecido a, igual que, o verbos
como parecer o semejar.
“Las pequeñas ramas, al quebrarse, me hincaron las costillas como espuelas.” […]
“El callejón se ensanchó como un río que llega a la laguna.” […]
Era una oscuridad serena, alegrada de luminares lucientes como chispas de un
fuego ruidoso.” […]
Me fui como quien se desangra.”
Don Segundo Sombra, Ricardo Güiraldes, escritor argentino.
DISCURSO
• La metáfora
A diferencia del símil, no enuncia la comparación en forma explícita, sino que suplan-
ta el término literal por otro figurado. Es decir, en la confrontación se suprime el
nexo gramatical comparativo.
Hay varias clases de metáforas.
a) Metáfora que conserva los elementos reales y los imaginados.
“La tarde muere... y van los bueyes lentos,
desprendidos del yugo.
Hay un monte talado.
¡Y es la tierra una página sagrada
en la que mil líneas el arado ha impreso!”
Cantos del solar heroico, Leopoldo Ramos Giménez.
Elemento real: la tierra.
Elemento imaginado: página sagrada en la que mil líneas el arado ha impreso.
b) Metáfora que sólo conserva los elementos imaginados de una primitiva
comparación, y sobreentiende los reales.
“Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz de aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.”
Manuel Machado, poeta español.
La imagen “no queriendo morir” se refiere al atardecer, y “con garras de oro” es la ima-
gen que se utiliza para referirse al reflejo del sol en los acantilados.
c) Prosopopeya y personificación:
Consisten en atribuirles cualidades vitales a objetos inanimados o abstractos,
y cualidades humanas a animales o vegetales.
“No llores más, patria mía,
levanta la noble frente
y mira el sol refulgente
de un nuevo y hermoso día.”
Obras completas, Victorino Abente.
En este ejemplo, se personifica a la “patria” (que adquiere cualidades vitales y huma-
nas). Entonces, puede llorar, tiene una frente noble, mira el sol refulgente, etc.
DISCURSO
O Ot tr ro os s r re ec cu ur rs so os s d de e e es st ti i l l o o
• Hipérbole
Es la exageración de cualidades, hechos o sentimientos.
“Pedro Barrales se asomó hacia la noche, dio un sonoro rebencazo y dijo con mueca
de resignación: —Me parece que a mediodía el sol nos va a hacer hervir los cara-
cuces.”
Don Segundo Sombra, Ricardo Güiraldes, escritor argentino.
• Zeugma
Se produce cuando se evita repetir una palabra, por lo general un verbo.
“Algunos toman por sed
otros por olvidar deudas
y yo por ver lagartijas
y sapos en las estrellas.”
Coplas del vino, Nicanor Parra, escritor y poeta chileno.
En los versos 2, 3 y 4 está sobreentendido el verbo tomar.
• Sinécdoque
Es una figura que hace referencia a objetos o personas, tomando el todo por una par-
te, o viceversa, o mencionando la materia por la cosa misma.
“Al cabo, nada os debo; debeisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago.”
Retrato, Antonio Machado, poeta español.
En estos versos, el autor utiliza traje para designar a toda su vestimenta y con pan se
refiere a la comida en general.
“Azuzaba a los perros. La amarilla
Fiera se abalanzaba sobre el hombre
Que agitaba en el brazo izquierdo el poncho,
Que era escudo y señuelo. El blanco vientre
Quedaba expuesto. El animal sentía
Que el acero le entraba hasta la muerte.”
Simón Carbajal, Jorge Luis Borges, escritor argentino.
DISCURSO
En este caso, acero, que es el material del que está fabricado el cuchillo,
reemplaza a éste.
• Anáfora
Es el empleo de una misma palabra o expresión al principio de versos sucesivos.
“Y por qué no buscar siempre
lo que es parada en un camino,
lo que hay de otoño en un verano,
lo que hay de ardiente en lo más frío,
lo que es sonrojo en unos labios,
lo que es recuerdo en el olvido
[…]”
Porque, Elvio Romero.
• Polisíndeton
Es la utilización reiterada de la conjunción coordinante en el enlace de miembros
semejantes.
“y eran blancas sus manos todavía,
como llenas de muerte y espuma de mar;
y sus dientes ilesos como la nieve
y sus ojos en sombra, quemados y lejos,
y el triste brillo diminuto de su mirada infantil.“
César Vallejo, Leopoldo Panero.
O Ot tr ro os s r re ec cu ur rs so os s d de e l l a a l l e en ng gu ua a e ex xp pr re es si i v va a
Junto con los recursos de estilo, que ya han sido clasificados y definidos largamente en
todo los textos de análisis literario, hay otras formas de la lengua expresiva que se ma-
nifiestan en el léxico, la morfología, la sintaxis y el uso de los signos.
• Uso de interjecciones y onomatopeyas
¡Ah de los ojos con vendas,
porque vendados no ven!
¡Ah de las manos atadas
y la cadena en los pies!
¡Ah de los tristes soldados
esclavos del coronel!
Soldado así no he de ser, Nicolás Guillén, poeta cubano.
DISCURSO
DISCURSO
Repican los palos,
suena la maraca,
zumba la botija,
se rompe el bongó.
Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui.
Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui.
La rumba, José Zacarías Tallet.
• Adjetivación personal
“Fue en la madrugada. El padre ‘Untu’ aparecía negro bajo la luz incierta y tierna;
su figura se mecía contra la sombra de la gran montaña.”
La agonía de Rasu Ñiti, Jose María Arguedas, escritor peruano.
“Sereno corres, majestuoso, y luego
en ásperos peñascos,
te abalanzas violento, arrebatado,
como el destino irresistible y ciego.”
Al Niágara, José María de Heredia, escritor mexicano.
• Empleo de signos
de exclamación e interrogación
“Indio que asomas a la puerta
de esta rústica mansión:
¿para mi sed no tienes agua?
¿para mi frío, cobertor?
¿parco maíz para mi hambre?
¿para mi sueño, mal rincón?
¿breve quietud para mi andanza?
-¡Quién sabe señor!
¡Quién sabe!, José Santos Chocano, escritor peruano.
• Utilización
de aumentativos y diminutivos
“Cantaron pequeñitos, jubilosamente, pero junto a la voz del acero y a la figura del
dansak´ sus gorjeos eran como una filigrana apenas perceptible, como cuando el
hombre reina y el bello universo solamente, parece, lo orna, le da el jugo vivo a su
señor.
...............................................................................................................................…..
Un cuy se atrevió también a salir de su hueco. Era macho, de pelo encrespado; con
sus ojos rojísimos revisó un instante a los hombres y saltó a otro hueco.”
La agonía de Rasu Ñiti, José María Arguedas.
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s
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La literatura supone los dos extremos de la comunicación: emisor y receptor. El au-
tor de una obra literaria (emisor) trabaja con recuerdos, imágenes exteriores e in-
ternas, vivencias agradables y desagradables, visiones muy particulares del mundo
y las personas. Es el lector y el público (receptores) quienes deben descifrar todas
esas claves, y los que recrean todos los matices de la sensibilidad y la emoción.
La lengua expresiva de la obra literaria se estructura de diferente manera, de acuer-
do con lo que se quiere transmitir y cómo se lo transmite. Si la intención es relatar
hechos verdaderos o ficticios, individuales y colectivos, se organiza como texto na-
rrativo. Si se busca volcar emociones, sentimientos, expresar el yo individual, es-
tamos en presencia del género lírico. Si se estructura en un texto dialogado, que
necesita actores y actrices (es decir, de una representación) para que el texto ten-
ga verdadera significación, se trata del género dramático.
L La a n na ar rr ra at ti i v va a
Para analizar un texto narrativo debemos tener en cuenta los siguientes
elementos.
EL NARRADOR
• Situación:
Si es parte o no del relato.
• Punto de vista:
Omnisciente. El narrador sabe todo lo concerniente
a los personajes. A veces, más que ellos mismos.
Interpreta sus actitudes, conoce sus pensamientos,
adelanta sus conductas.
No omnisciente. El narrador conoce a
sus personajes por indicios exteriores.
No sabe lo que piensan.
LAS ACCIONES
• Introducción:
Generalmente es la presentación de los
personajes, los indicios de tiempo
y de lugar que ubican al lector.
• Nudo:
Se presenta un conflicto, algo imprevisto que
produce un desequilibrio.
DISCURSO
DISCURSO
• Desenlace:
Es la resolución del conflicto.
LOS PERSONAJES
• Protagonista o principal:
Es a quien se le presenta el
conflicto, que puede o no resolver.
• Secundarios:
Son los que intervienen en la acción
para ayudar u obstaculizar.
INDICIOS
Señalan el tiempo, la época, el lugar en los que se desarrolla
la acción. También indican las características de los personajes.
E Es sp pe ec ci i e es s n na ar rr ra at ti i v va as s
Según su contenido, extensión e intención,
hay diferentes formas narrativas.
• Novela: es una obra de extensión considerable, en la que se narran hechos ficticios o
reales, pero contados libremente por el autor. Se caracteriza por la presentación de mu-
chos personajes y la complicación de la trama.
• Cuento: es una narración breve de hechos ficticios. No hay muchos personajes y las
acciones principales son pocas.
• Biografía: es la narración de la vida (acciones, pensamientos, sentimientos, conduc-
tas) de una persona, generalmente pública, que se destacó en la historia de una comu-
nidad.
• Autobiografía: es la narración que una persona hace de su vida.
• Diario: es la narración, prácticamente día por día, que hace una persona de una eta-
pa de su vida.
• Formas cortas: dentro de las narraciones breves, podemos mencionar la leyenda, la
tradición, la fábula y el artículo de costumbres.
L Lí í r ri i c ca a o o p po oe es sí í a a
Generalmente se considera poesía a toda obra que emplea la lengua expresiva y escri-
ta en verso. Su especial sonoridad está basada en la métrica y la rima. Puede presen-
tarse como una sucesión de versos o éstos pueden estar separados en estrofas.
MÉTRICA O MEDIDA
La medida de un verso está dada por el número de sílabas. Si la última palabra del ver-
so es grave, se cuentan todas las sílabas. Si termina en palabra aguda se cuenta una
más. Si es esdrújula, se cuenta una sílaba menos.
los/ pai/sa/jes/ de/ la/ tie/rra/ nue/va 10 sílabas
que/ ya/ no/ bus/co/ con/ti/nuar 8 sílabas + 1 (por aguda)
a/quel/ en/cuen/tro/ con/ an/dró/ge/nos 10 sílabas - 1 (por esdrújula)
• Cuando se separan las sílabas de un verso, generalmente se une la vocal final de una
palabra con la vocal de la que le sigue. Esto se denomina sinalefa.
sue/na el/ ór/ga/no en/ la i/gle/sia/ so/li/ta/ria 12 sílabas
sinalefa
• Cuando no se unen, hay hiato.
Un/ bá/cu/lo/ que// e/ra/ co/mo un/ ta/llo/ de/ li/rios/ 14 sílabas
sinalefa
LA RIMA
Es la coincidencia de sonidos a partir de la última vocal acentuada.
• Consonante: coinciden vocales y consonantes.
El mundo: su hojas sella
Ya la luz abre su huella.
• Asonante: coinciden sólo las vocales.
El hombre que no se bebe
Su copa sanguinolenta
No puede ser, creo yo
Cristiano de buena cepa.
Coplas del vino - Nicanor Parra
DISCURSO
T Te ea at tr ro o o o d dr ra am má át ti i c ca a
El género dramático incluye todas las obras escritas, en prosa o verso, para ser repre-
sentadas por actores y actrices. Aunque tal como veremos más adelante, esta definición
clásica ha sido superada por nuevos productos literarios del siglo XX.
El género teatral abarca una amplia gama de obras, desde algunas muy sencillas, de un
sólo acto y pocos personajes, hasta otras mucho más complejas, tanto en su estructu-
ra interna como en la cantidad de personajes.
De los distintos géneros literarios, el teatro (aun cuando tiene un valor como texto en
sí mismo) está destinado, desde su concepción, a combinarse con otras formas de
lenguaje: la voz, la expresión corporal, el vestuario, la escenografía, la iluminación.
Finalmente, ciertos textos teatrales se complementan con la música y la danza, y for-
man parten de géneros como la ópera, la zarzuela, la comedia musical, etcétera.
ESTRUCTURA DE LA OBRA DRAMÁTICA
• EXTERNA
Actos: están señalados por la caída del telón.
Escenas: están indicadas en el texto literario. Se corresponden con la salida
o entrada de un personaje.
Cuadros: indican las variaciones de lugar.
Acotaciones: son propias del texto escrito. Por medio de ellas, el autor hace
una descripción del lugar, de las actitudes o gestos de los personajes,
así como de las vestimentas y rasgos propios.
• INTERNA
Exposición o introducción: se presenta a los personajes.
Nudo: se plantea el conflicto.
Desenlace: el conflicto se resuelve.
Aunque se emparentan en su origen con el género teatral, en el siglo XX han surgido
otras obras literarias destinadas a ser interpretadas por actores y actrices, como son los
guiones cinematográficos, radiofónicos y televisivos.
Su estructura externa e interna guarda cierta relación con el género teatral, pero las car-
acterísticas específicas de estos medios y del público al que están destinadas, generan
importantes diferencias especialmente en el ritmo de la acción.
DISCURSO
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En la lengua informativa hay preponderancia del referente. El lenguaje debe ser claro y
comprensible para el receptor al cual está dirigido.
El léxico empleado comprende palabras que forman parte de un repertorio común a la
materia que se está tratando.
EJEMPLOS:
Sicología: sicosis, Video: edición on line,
inconsciente, off line,
proyectar, realidad virtual,
transferencia, soporte,
catexis, insert,
superyo. digital.
Medicina: terapia, Física: fuerza,
sutura, masa,
inmunología, vector,
cirugía, peso,
estetoscopio, peso específico.
análisis, velocidad
ingesta. aceleración.
E El l a an ná ál l i i s si i s s d de e u un n t te ex xt to o i i n nf f o or r m ma at ti i v vo o
Todo texto informativo se estructura en una introducción, un desarrollo y una conclu-
sión.
Cada parte presenta ideas principales o temas, e ideas secundarias o subtemas de
2.
do
, 3.
er
y 4.
to
nivel. Veamos un ejemplo:
“La palabra romance ha tenido y tiene varias acepciones en castellano. Primera-
mente significó la lengua vulgar, derivada de la romana o latina. Luego se dio este
nombre a toda especie de composiciones en lengua vulgar. Gonzalo de Berceo lla-
mó romance a sus Signos de un Juicio, como el Archipreste de Hita a su miscelá-
nea de poemas devotos, morales y amatorios. Seguidamente se contrajo a los poe-
mas históricos, como el Cid y Alejandro. Después se llamaron así los fragmentos de
estos poemas, que solían cantar separadamente los juglares, y de los que se forma-
ron varias colecciones, como el Cancionero de Amberes. Diose otro paso, denomi-
nando romance la especie de verso en que de ordinario estaban compuestos aque-
llos fragmentos, que vino a ser el octosílabo asonante. Y, en fin, se apropiaron este
título las composiciones líricas en esta misma especie de verso, cuales son casi to-
das las comprendidas en el Romancero General. En el presente discurso significaré
con esta voz usada absolutamente, las gestas o poemas históricos y caballerescos
de la Edad Media, de los cuales procedieron los libros de caballería y la épica roman-
DISCURSO
cesca de los italianos y españoles, a que pertenecieron el Margante, de Pulci; los Or-
landos, de Boyardo y Ariosto; el Bernardo, del obispo Valbuena, y de que hemos vis-
to una especie de resurreción acomodada a las ideas y gustos modernos en el Mo-
ro expósito, de don Angel Saavedra.”
Opúsculos literarios y críticos, Andrés Bello, filólogo venezolano.
Si realizamos un análisis temático de este párrafo, podemos encontrar los
siguientes temas y subtemas:
• Tema: acepciones de la palabra romance en castellano.
• Subtemas de 1.
er
nivel: lengua vulgar, derivada de la latina; composiciones en
lengua vulgar; poemas históricos; fragmentos de estos poemas que cantaban los
juglares.
• Subtemas de 3.
er
nivel: Romances de Gonzalo de Berceo.
• Tema: versos octosílabos asonantes de esos fragmentos.
• Subtema de 1.
er
nivel: las composiciones líricas en verso octosílabo.
• Subtema de 3.
er
nivel: obras del Cancionero.
• Tema: utilización de la palabra romance para las gestas o poemas históricos
de la Edad Media.
• Subtema de 2.
do
nivel: libros de caballería y la épica romancesca derivados
de ellos.
E El l a ar rt tí í c cu ul l o o p pe er ri i o od dí í s st ti i c co o
Los artículos periodísticos son las notas que encontramos en diarios, periódicos
y revistas. Pueden ser de interés general (referidos a problemas de la vida ac-
tual) o más específicos, como los que aparecen en las secciones de los diarios
(economía, política, gremiales, de arquitectura, etc.).
• El diario es una publicación que aparece todos los días. Según el horario en que se
ofrece al público, puede ser matutino, vespertino o nocturno. Su hojas van sueltas, es
decir, plegadas pero no abrochadas. La gran mayoría abarca el conjunto de tópicos
informativos, aunque en los últimos años han aparecido diarios especializados en algu-
na actividad: finanzas, deportes, espectáculos, etc.
• El periódico es una publicación semanal, quincenal o mensual. Se diferencia de la re-
vista porque tiene el tamaño de un diario y, al igual que éste, las hojas sueltas. Existen
periódicos de información general y otros de temáticas específicas.
• Las revistas son publicaciones de aparición variable. Pueden ser semanales, quince-
nales, mensuales, semestrales o anuales. Generalmente, son de tamaño más pequeño
que los diarios y periódicos, las hojas van abrochadas y, en muchos casos, llevan tapas
de cartulina y de colores atractivos. También las revistas pueden ser de información
general o específica, pero en este tipo de publicación es más común la especificación
de temas: deportes, espectáculos, automóviles, casas y decoración, turismo, infantiles,
femeninas, etc.
DISCURSO
L La as s p pr ri i n nc ci i p pa al l e es s s se ec cc ci i o on ne es s d de e u un n d di i a ar ri i o o
• Editorial: expresa la línea conceptual de quienes dirigen el diario.
Generalmente es un análisis político de algún hecho trascendente.
• Informativa: está constituida por artículos que informan al lector acerca de
las noticias más importantes del lugar donde se edita el diario, del país
y del mundo.
• Crónica: además de información, hay una conclusión o un juicio deliberativo
del autor de la nota.
• Miscelánica: comprende las guías, avisos, agendas de espectáculos, plástica, etc.;
informes sobre farmacias de turno, horarios de transportes, clima, horóscopo,
defunciones, etc.
C Cl l a as se es s d de e r re ev vi i s st ta as s
• Miscelánicas: en ellas hay una gran variedad de artículos (políticos, sobre
personas conocidas o que se destacan por su actividad, de la actualidad
o del pasado).
• Especializadas: contienen temas específicos, como las revistas de medicina,
psicología, arte, ciencia, etc.
• Historietas: es un tipo especial de revista, que desarrolla la historia de uno
o varios héroes de ficción, combinando texto y dibujos.
Un artículo informativo se ordena a partir de estas preguntas:
• ¿Quién?
• ¿Qué?
• ¿Cuándo?
• ¿Dónde?
• ¿Cómo?
Cuando analizamos una noticia de un diario, debemos tener en cuenta las respuestas a
estas preguntas, porque ellas nos indicarán las ideas principales de ese texto.
DISCURSO
T Te ex xt to o, , c co on nt te ex xt to o y y c co oh he er re en nc ci i a a
Frecuentemente, se utilizan las palabras texto y discurso con la misma significación.
Sin embargo, según algunos estudiosos de la lengua, hay una diferencia entre ambos
conceptos. Llaman discurso al acto comunicativo de una determinada persona
en una situación determinada. Es decir, es la actividad que realiza para emitir
mensajes. El texto es el resultado de esa actividad.
Ya vimos que, cuando hablamos o escribimos, nos comunicamos por medio de men-
sajes lingüísticos organizados de determinada manera, que responden a la
intención de la persona que los emite. A todo mensaje que forma una unidad lo lla-
mamos texto. En cuanto a su extensión, no hay límites fijos: un texto puede ser muy
breve (una oración formada por una sola palabra, como “¡Alto!”, en un cartel) o muy lar-
go (una novela).
EL CONTEXTO
Ver información al inicio del capítulo.
LA COHERENCIA
¿Cuándo un texto es coherente? En principio, cuando podemos entenderlo. Pero esto
no alcanza. Es necesario que las oraciones guarden una relación o ligazón de contenido
entre sí. Sin coherencia no hay texto.
Veamos este ejemplo:
Un amigo le dice a otro:
—Me gustan los helados. Fui de vacaciones. El cielo está nublado. Mañana llega mi tío.
Quien escucha estas frases, difícilmente sepa cuál es el contenido del mensaje que
quiso transmitirle su amigo. Las cuatro oraciones son gramaticalmente correctas y pue-
den entenderse individualmente, pero no logran formar un texto coherente, ya que no
mantienen ninguna relación o ligazón entre sí.
Veamos otro ejemplo:
Una joven le dice a su amiga:
— Me gustan los helados. Sobre todo los de chocolate y frutilla. Pero trato de comer
poco porque no quiero aumentar de peso.
DISCURSO
LOS ELEMENTOS DE UN ARTÍCULO PERIODÍSTICO
• Título: sintetiza el contenido de la nota.
• Volanta: es un subtítulo que puede ir arriba o abajo del título.
• Copete: es el resumen de la nota. Generalmente, la encabeza y tiene un tipo distinto
de letra.
• Foto: muchas veces acompaña los artículos, ilustrando su contenido.
• Epígrafe: breve explicación que acompaña a una foto.
A diferencia del anterior, este texto se refiere claramente a un tema: los helados. Las
oraciones no sólo son gramaticalmente correctas y comprensibles individualmente, sino
que mantienen una relación y una ligazón entre sí.
Entonces, existen dos clases de coherencia en un texto. La coherencia global, que
caracteriza al texto como un todo. Se produce cuando se le puede asignar al texto un
tema o asunto.
La coherencia superficial o cohesión es la que establece una relación significati-
va entre los elementos de un texto.
RECURSOS
¿Qué recursos permiten mantener la coherencia de un texto? Prestemos atención a es-
te ejemplo sencillo (numeramos las oraciones para facilitar el análisis).
La atmósfera
1
La Tierra se encuentra rodeada por una capa de gases, de 300 a 600 km, que
constituyen la atmósfera.
2
Este escudo gaseoso que envuelve a todos los seres
vivos nos permite tomar el oxígeno necesario para la respiración, e impide que to-
da la energía solar llegue hasta nosotros, evitando de este modo que nuestros cuer-
pos se abrasen o se calcinen las rocas.
3
De esto deriva la vital importancia que tiene la atmósfera para la vida.
4
Si ella
no existiese, la superficie terrestre sería un desierto estéril y pedregoso y los
cambios de temperatura entre el día y la noche serían sumamente bruscos y ex-
tremos.
Manual Práctico de Ecología y Cuidado del Medio Ambiente, CLASA.
El tema de este texto es la atmósfera. El concepto “atmósfera” se reitera en el escri-
to. Pero, para no escribir siempre la misma palabra, se utilizan distintos recursos.
En la oración 1 se la define como “una capa de gases”.
En la 2, para no usar el mismo término, se dice “escudo gaseoso”.
En la 4, se emplea “ella”, un pronombre personal, clase de palabra que se caracteri-
za por sustituir a otras palabras.
En la 3, el pronombre “esto” se refiere a toda la oración 2.
En la 2, el pronombre “este” (“este escudo”), nos advierte que se trata del escudo del
que estamos hablando (la atmósfera) y no de otro.
Entonces, cuando hay reaparición o recurrencia de un elemento en el mismo texto,
para evitar su repetición:
- se sustituye por una forma sinónima;
- se sustituye por un pronombre o un adverbio;
- se omite (elipsis).
Si la sustitución es correcta, el texto es coherente. La elipsis es posible cuando el ele-
mento elidido u omitido es perfectamente identificable por el oyente/lector.
DISCURSO
De modo así, de ese modo, del mismo modo
Puede incluir la supresión de un verbo, una frase verbal, un nombre o una frase nomi-
nal. En nuestra lengua, es común la elipsis del sujeto.
LOS CONECTORES
Para que las oraciones estén conectadas, de manera que lo expresado anteriormente se
relacione con lo que sigue, se utilizan conectores.
Veamos el siguiente cuadro.
DISCURSO
Tipos de conectores
Palabras - Frases
De tiempo
entonces, al principio, no bien,
inmediatamente, siempre y cuando,
antes, después, una vez que,
en ese momento, aún, cuando,
cada vez que, después de, después
que, finalmente, tan pronto como,
años después, días después,
al otro día, en breve, al día siguiente
De espacio
allí, allá, ahí, en ese lugar,
en ese sitio, en aquel lugar,
a la izquierda, a la derecha,
por encima de, abajo, más abajo,
arriba, más arriba, adelante, atrás,
delante de, detrás de, sobre,
hacia la derecha, hacia la izquierda
Ilativos y, también, además
Adversativos pero, sin embargo, aunque
Causales
por eso, por lo tanto, porque,
por cuanto, entonces
E El l t te ex xt to o l l i i t te er ra ar ri i o o
Además de compartir características comunes con los otros tipos de textos, el texto li-
terario tiene, también, rasgos propios y específicos. Veámoslos brevemente.
• El texto literario es una forma especial de texto o una especialidad del texto, por
la utilización de la función connotativa del lenguaje. Las palabras se desplazan de
su uso práctico y denotativo hacia un nivel de sugerencia y de sentido figurado.
• En principio, una obra literaria es siempre original. Su intención es expresar algo de
una manera nueva y distinta.
• Por eso se considera que el texto literario crea una realidad propia, única, aun-
que se refiera a hechos de la realidad externa o no.
• Crea la ilusión de verdad, aunque se narren hechos fantásticos. El lector u oyente
de una obra literaria se introduce en una realidad con reglas propias, creíbles.
• Es un producto de la imaginación y produce un contacto con la imaginación del
receptor. Éste recrea de una manera particular lo que lee o lo que escucha.
• El texto literario está dirigido a la esfera de los sentimientos y la emoción. Pro-
duce también un goce diferente: el goce estético.
Y como un ejemplo de esta capacidad del texto literario que trasciende la de otros tex-
tos, leamos la siguiente poesía.
Me dejaste (como ibas de pasada)
lo más inmaterial, que es tu mirada.
Yo te dejé (como iba tan de prisa)
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.
Pero entre tu mirada y mi risueño
rostro quedó flotando el mismo ensueño.
Lo más inmaterial, Amado Nervo.
Aquí, un hecho casual y casi sin importancia, como un rápido cruce de miradas y son-
risas entre un joven y una joven, adquiere carácter poético y el velado anuncio de que
entre ambos nacía un sentimiento común (“quedó flotando el mismo ensueño”). Al
mismo tiempo, el texto busca la complicidad de aquellos que han vivido situaciones pa-
recidas y pueden, por ello, entender la significación de un hecho aparentemente trivial.
En otros casos, el texto literario dará origen a diferentes emociones y sentimientos, co-
mo la alegría, la risa, la compasión, la tristeza, el asombro, etc. Es decir, la capacidad
de crear mundos, pequeños o grandes, que muchos podrán compartir.
DISCURSO
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¿QUÉ ES LA ORATORIA?
La oratoria es el arte de hablar con elocuencia; de deleitar, persuadir y conmover por
medio de la palabra.
La oratoria alcanzó en la Grecia Antigua un gran auge, y hasta llegó a convertirse en
una herramienta fundamental de la política. Cicerón consideraba que el arte de la elo-
cuencia se cifraba en hablar con oportunidad. Para Kant, la elocuencia era “el arte de
dar a un ejercicio serio del entendimiento el carácter de un juego libre de la imagi-
nación”. Ambos desarrollaron este noble arte, cuya finalidad se acomoda de acuerdo
con una organizada planificación.
También expresaba Hegel: “La idea de la elocuencia no debe buscarse en la libre or-
ganización poética de la obra de arte, sino más bien en la simple conformidad a un
fin”. Esto no significa que se excluya el valor artístico de la elocuencia, puesto que es-
tá presente en todas las manifestaciones del saber humano. Es necesario aclarar que
puede haber elocuencia en una sencilla conversación o en un discurso emotivo.
ORATORIA
Para tener en cuenta
Expresarnos con propiedad para que otros nos escuchen y entiendan
es un arte en el que se combinan estilo, libertad y gracia.
Un discurso bien elaborado nos permite mostrar nuestros
puntos de vista con eficacia.
Para ello es fundamental ser lo más claros
y concisos posible.
A través de nuestras palabras tenemos que enseñar;
recurramos siempre a un dato o comentario que informe
a nuestro auditorio sobre el tema que estamos tratando.
Pero también debemos distraer y conmover.
Busquemos siempre una frase que alivie el clímax.
Intentemos sacudir el ánimo y comprometer la voluntad.
Ningún discurso es realmente efectivo si no apela a la
esfera del sentimiento. Como dice Steinberg: “La magia de
tu palabra puede hacer de todo, nada; de nada, todo”.
A Al l g gu un na as s i i d de ea as s p pa ar ra a r re ed da ac ct ta ar r u un n d di i s sc cu ur rs so o
Antes de ponernos a escribir, tengamos en cuenta cuatro aspectos necesarios para la
redacción del texto: motivación (factor que nos predispone para realizar ciertas accio-
nes o tender hacia un fin); objetivo (fin al que se encamina nuestra acción); construc-
ción (disposición y ordenamiento de las palabras en la frase), y embellecimiento (her-
mosear, “pulir”, refinar nuestro discurso).
ORATORIA
MOTIVACIÓN
Es lo que pone en funcionamiento la producción del texto. ¿Qué nos lleva a escribir un
discurso? Seguramente el tema sobre el cual expondremos tendrá alguna significación
especial. Es importante poner en claro todos los sentimientos y contradicciones que
despierta en nosotros. También debemos tener en cuenta a quién lo vamos a destinar,
es decir, edad, condición, composición social de nuestra audiencia. Y ponernos en el
lugar de ellos: ¿cuáles serán sus dudas?, ¿les interesa el tema?, ¿cómo puedo motivar-
los para que les interese?
OBJETIVOS
En la redacción del discurso debemos proponernos dos o tres objetivos precisos para
cumplir. Por ejemplo, qué queremos informar, cuál es la idea principal que deseamos
que nuestra audiencia infiera, qué tema puede abrir una puerta a la reflexión, si quere-
mos convencer o abrir un debate, si pretendemos enseñar algo, etc.
Esta formulación de objetivos es una condición necesaria, porque si no lo hacemos po-
demos producir un texto que no resulte coherente ni logre cumplir ninguno de los co-
metidos que nos propusimos.
CONSTRUCCIÓN
Para organizar un texto es conveniente que su contenido se estructure alrededor de un
tema central que, a su vez, se desarrolle en dos o tres subtemas.
Para eso utilizaremos ideas-fuerza, que son las que llevan adelante el discurso.
No es necesario escribir todo el texto de primer intento. A veces es más útil ir anotan-
do las frases u oraciones que se nos ocurren en hojas diferentes. Luego podemos es-
parcirlas sobre nuestra mesa de trabajo en forma desordenada y, de a poco, ir uniendo
aquellas que expresan una idea principal con las correspondientes ideas secundarias.
La estructura final debe constar de tres partes:
1- INTRODUCCIÓN
2- CUERPO
3- CONCLUSIÓN
1- INTRODUCCIÓN
Podemos introducir el discurso con una frase de autor conocido (por ejemplo: “Lo es-
crito permanece” decía Sarmiento...) o un pensamiento más general que después nos
permita continuar con la idea principal. También podemos hacer la introducción con
una pregunta (por ejemplo: “¿Qué hacemos nosotros por nuestra Tierra?”) y de ese mo-
do llamar la atención sobre el tema que nos ocupa.
2- CUERPO
El cuerpo se estructura en base a las ideas principales y secundarias. Para reforzar las
primeras es conveniente utilizar ejemplos claros y sencillos, que conduzcan a la com-
prensión de la idea rectora.
3- CONCLUSIÓN
La conclusión debe nacer fluida y espontáneamente de todo lo que hemos afirmado, y
debe ser el punto más elevado de nuestro discurso. El cierre de éste es como el acor-
de final de una canción. Tiene que ser contundente, emotivo, potente, sumando la con-
vicción que transmiten las palabras en sí mismas y el tono con que son dichas.
Cuando exponemos un tema conflictivo, debemos pensar que siempre hay una salida
y, por lo tanto, nuestra conclusión puede ser una apelación a que las cosas cambien,
con aportes de posibles soluciones, tratando de comprometer y de involucrar a los que
nos escuchan.
EMBELLECIMIENTO
Todo pensamiento puede ser expresado de diferentes maneras. Busquemos la forma
más clara y menos rutinaria. Seguramente encontraremos frases de autores conocidos
que ya reflexionaron anteriormente sobre el tema y que expresan de una manera poé-
tica o precisa lo que nosotros queremos decir. Recurramos a ellos utilizando las citas
que embellezcan nuestro discurso, planteen interrogantes y lleven a la reflexión, pero
siempre teniendo en cuenta que van a ser comprendidas.
Evitemos el excesivo ornamento o las figuras demasiado complejas. A veces podemos
transmitir conceptos con ejemplos de la vida diaria, o experiencias vividas o conocidas
por nuestros oyentes para lograr un mayor acercamiento del tema a nuestra audiencia
y una mayor predisposición para asimilar esos conceptos.
“El orador ha de considerar lo que dice, cómo lo dice
y cuándo, hablando de tal manera que pruebe su tesis, deleite
y convenza.”
Cicerón
ORATORIA
L La a d du ur ra ac ci i ó ón n d de e u un n d di i s sc cu ur rs so o
Ésta depende de la época que nos toca vivir. En otros tiempos, la gente escuchaba
largos discursos con atención. Actualmente, los medios de comunicación nos han
acostumbrado a la velocidad de la información y a un permanente cambio de temas.
Diferentes mensajes se suceden de un momento a otro, casi sin darnos tiempo a re-
flexionar. Por lo tanto ha disminuido el tiempo de concentración. Los discursos mo-
dernos deben adecuarse a esta realidad.
A veces es preferible decir menos cosas, pero que queden en la memoria, que desa-
rrollar numerosos temas... que se pierdan en el olvido.
Debemos tener en cuenta, además, otros factores, como la edad promedio de nues-
tra audiencia o la circunstancia en que se va a pronunciar. Por ejemplo, un discurso
escolar no debe superar los diez minutos ya que luego la audiencia perderá la con-
centración en lo que se está expresando. Hay que pensar en diez o quince minutos
cuando se va a hablar antes o después de una cena o de un almuerzo.
¿ ¿C Có óm mo o d de ec ci i r r u un n d di i s sc cu ur rs so o? ?
Antes que nada, el discurso que vamos a decir nos tiene que convencer a nosotros. Só-
lo así expresaremos autenticidad y seguridad.
Un discurso con convicción es un discurso que se hace oír. Muchas veces pensamos “...
la voz no nos favorece”, “no nos van a escuchar...” Si sabemos claramente lo que que-
remos decir y lo hacemos con matices e inflexiones, nos escucharán. No hay nada más
aburrido que hablar con monotonía.
Marquemos en el texto los párrafos que queremos resaltar y donde debemos poner más
energía. Dentro de ese párrafo debemos ir intensificando las oraciones para que la últi-
ma quede en un nivel superior de expresividad.
Tengamos presente que un final de oración, dicho en voz muy grave y a veces imper-
ceptible, nos quita fuerza para comenzar la oración que sigue. Cada una debe escuchar-
se desde el principio hasta el punto final.
Tratemos de estudiar de memoria lo que vamos a decir, ya que ningún discurso leído
equipara en emoción al que se dice sin leer. Si pensamos que nos vamos a olvidar al-
gún párrafo tengamos el discurso escrito a mano, en carillas y separado en párrafos y
con letras grandes.
Nuestro auditorio nos está mirando. Miremos nosotros también. Aunque estemos leyen-
do, despeguemos la vista del papel para conectarnos con los que nos están escuchan-
do. La mirada también es comunicación.
ORATORIA
D DE EC CÁ ÁL LO OG GO O D DE EL L O OR RA AD DO OR R
Sé el orador siempre.
Tu misión: iluminar - esclarecer.
Rol e imagen involucran un todo.
Hablar por y para el otro.
Entre el emisor y el receptor, un puente.
No es lo que se dice sino cómo se lo dice.
La palabra permite la idea.
La expresión da vida a la palabra.
La estructura: espina dorsal del discurso.
Las palabras deben ser pronunciadas con amor.

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