Maquiavello, Aristóteles e Ibn Jaldún: sus visiones sobre la política

Por Manuel Anido y Ezequiel Martínez

IN I!E Introducción Maquiavello Aristóteles Ibn Jaldún (iblio#ra)ía P"#$ P"#$ P"#$ P"#$ P"#$ % % & ' *

1

INTRODUCCIÓN
Ante la posibilidad de contrastar, (a partir de tres textos específicos) las visiones de los autores mencionados en el título del presente trabajo, cabe mencionar algunas cuestiones que son perceptibles en primera instancia: 1. La diferente contextualidad teorías o pensamientos. ". #n el caso de $aquiavello, la “carga negativa”, a partir de su m%s conocido texto, El Príncipe, los conceptos en &l vertidos, se an trasladado e instalado a trav&s del tiempo, al punto, que la palabra “maquiavélica”, sea casi una mala palabra. #sto a partir, qui'%s de la interpretaci!n deformada ( tal ve' interesada, que a llegado asta nuestros días. ). #n cuanto a Abejaldun o Ibn Jaldún, se aludir% al texto ( referencias, que obran en nuestro poder, no obstante lo cual se procurar% ampliar los datos ( conceptos de quien es considerado por algunos, padre de la sociología moderna. *. #n el caso de Arist!teles, se puede decir, que junto con +lat!n, es qui'%s el autor griego, m%s referenciado, estudiado, como representante del pensamiento griego, obviando la ma(oría de los educadores ( docentes, a otros autores, escuelas griegas, ( actores políticos en ,recia, en una doble ( simult%nea selecci!n: lo que se ense-a ( lo que no se ense-a, siendo esta .ltima, la que m%s carga valorativa puede llegar a tener. ist!rica, en que fueron desarrollados sus obras,

MAQUIAVELLO
+reviamente, a entrar de lleno, en el fragmento del /apítulo 01 de #l +ríncipe de Maquiavello, tal ve' fuera pertinente, ubicarnos ist!ricamente, e intentar acer una mirada, desde el lugar de espacio ( tiempo, en

el cual 2icol%s $aquiavello, llev! adelante su praxis política, ( plasm! su pensamiento en sus escritos. La exaltaci!n de la importancia del (o ( de la dignidad del ombre es uno de los rasgos m%s típicos de la modernidad, que surge con el 3enacimiento. 4no de los ejemplos paradigm%ticos ser% el genial Leonardo da que llegar% a proponer al inci ombre como modelo del universo: “el !ombre e" el ombre. La idea ace

modelo del co"mo"”, dir% en una frase de connotaciones &picas. #s lo que luego se daría en llamar antropocentrismo. 5odo gira en torno al renacentista del todo, sin ser un profesional de nada. ombre es la del !ombre univer"al que sabe de todo ( lo

"

Así pues, desde lo filos!fico te!ricas del

asta lo religioso

asta lo político

( lo econ!mico, todo estaba de acuerdo en ensal'ar, m%s que las posibilidades ombre en general, las efectividades de los grandes ombres, (a estos fueran grandes banqueros, condottieri, artistas, literatos, fil!sofos, no tanto por sus especialidades, sino como ejemplos de 6virtú”# en el sentido que en ese momento se aplicaba a este vocablo, que implicaba energía, capacidad, voluntad. #n la #dad $edia, el cuerpo era despreciado, pues se le consideraba una simple “c$rcel del alma”, lo importante era el alma ( su salvaci!n eterna pues el alma era inmortal, en cambio en el 3enacimiento, el cuerpo es algo irrenunciable ( se llega a rec a'ar la inmortalidad del alma. 7abía una 1erdad Absoluta, ( la misi!n del ombre era seguirla.

Ideas de Maquiavello
La obra de 2icol%s $aquiavello, nace de la conjunci!n de dos factores: por un lado el te!rico de s!lida formaci!n de aquel momento umanista, ( por otro el del ombre de acci!n, comprometido en los asuntos políticos de 8lorencia ( de la 9talia ist!rico que le toc! vivir. 5odo ello se podría decir que influenci! determinantemente en la formaci!n de su pensamiento, que madur! en co erencia de lo que m%s tarde &l mismo llamaría 6verdad efectual:. El Príncipe fue iniciado al mismo tiempo que sus %i"cur"o" "obre la primera década de &ito Livio# en los cuales intentaba ense-ar como se forman, se mantienen ( se disuelven las rep.blicas. #n Lo" %i"cur"o"' se teori'a sobre aquella rep.blica que para el autor era la forma m%s alta del #stado, mientras que en El Príncipe# abla sobre el principado, visto como remedio posible para cuando est%n ausentes las virtudes cívicas que mantienen la rep.blica ( se ace necesario llamar a ese 6príncipe: o líder de excepci!n. $aquiavello se oponía a los llamados utopistas políticos (+lat!n, /icer!n) ( a ello se unía un pesimismo concebido en los ombres, cu(a ombre, naturale'a, &l consideraba, era malvada. /omo soluci!n a esta visi!n del organi'ando a los ombres en una unidad con un fin com.n. A pesar de la 6mala prensa: que este libro en particular, &l a tenido $aquiavello ( o( es considerado como el padre del pensamiento

surge la necesidad del #stado como .nico remedio para vencer el individualismo,

político moderno, (a que fue el primero en dedicarse a describir la realidad política tal cual es, dejando de lado los planteamientos &ticos o religiosos, teniendo la misma un car%cter esencialmente utilitario, est% dirigida a un príncipe, d%ndole reglas practicas sobre como es m%s efica' gobernar. ;l describe como son los #stados, no como deben ser, ( es de esta forma como descubre la 6verdad efectiva:. #sto queda claro (a en la )

dedicatoria a Loren'o cuando dice: “'porque mi intenci(n !a "ido que no e)i"ta m$" pompa * adorno que la verdad de lo" !ec!o"'” #sto se ve claramente tambi&n en el /apitulo 01, objeto de este an%lisis, cuando dice: 6<siendo mi intenci!n escribir una cosa .til para quien la comprenda, me a parecido m%s conveniente seguir la verdad real de la materia, an que los desvaríos de la imaginaci!n en lo concerniente a ella. $uc os

imaginado 3ep.blicas ( principados que nunca existieron en realidad. 7a( tanta distancia de c!mo se vive a como se debería vivir, que el que deja el estudio de lo que se ace para estudiar lo que se debería acer aprende m%s bien lo que debe obrar su ruina que lo que debe preservarle de ella.: #n definitiva, a trav&s del libro describe los m&todos a trav&s de los cuales obtener ( mantener el poder. 2o obstante, cuando comenta las acciones de Agatocles para acerse del poder en =icilia, en la p.*> del /apítulo 1999 dice: “+o "e puede llamar valor matar a "u" conciudadano"# traicionar a lo" amigo"# carecer de ,e# de !umanidad * de religi(n- e"to" medio" pueden llevar a adquirir el imperio# pero no la gloria”. =u obra, la escribe 6retirado: luego de una activa vida política ( militar al servicio de 8lorencia, ( una ve' liberado de sus responsabilidades pudo mirar fríamente al los principios ombre ( sus acciones. #n El Príncipe, $aquiavello no va desde ace exactamente lo contrario, parte de la asta los principios generales que la asta la realidad, sino que

realidad efectiva ( luego desde allí, llega tener el +ríncipe son: +ealis,o

realidad le ense-an. Las características fundamentales que seg.n $aquiavello debe

#star atento para consultar los ec os ( desentra-ar la verdad para poder operar con eficacia ( precisi!n. Anteponer su persona a cualquier consideraci!n, ejercitar su voluntad, disciplinar su pensamiento ( a &l subordinar sus emociones, sentimientos ( nervios. +referir ser temido que amado. =i logra ser adem%s amado, tanto mejor, por que se gobierna m%s efica'mente cuando a( consenso. #l príncipe prefiere el bien. +ero si es necesario ejercitar el mal para evitar amena'as al poder lo debe reali'ar sin resquemores.

E#oís,o

-entido del c"lculo

Indi)erencia al bien y al ,al

.abilidad

“La cualidad del e"encial del príncipe e" la virtú” , que es una energía impetuosa, que combina la destre'a, la astucia, la

*

determinaci!n ( la fuer'a. -i,ulación y ,i,etis,o /randeza el príncipe consigue mejores resultados a trav&s de la simulaci!n ( el fraude que mediante el empleo de la fuer'a. =u dimensi!n est% por encima de la mediocridad imperante. =u genio lo ubica m%s all% del bien ( del mal.

En de,initiva lo que importa para medir la acci(n política del príncipe e" "u e,icacia * no la moralidad intrín"eca de "u" deci"ione".

ARISTÓTELES
P01I2I!A ?e la lectura de su obra, se desprende la preocupaci!n de Arist!teles por la organi'aci!n de la convivencia, ( por ende de la forma de organi'aci!n política, entrando en el detalle e indagaci!n de quienes serían o deberían ser los que &l llama “magi"trado"”, ( que en algunos casos, nosotros llamaríamos o( funcionarios, a los cuales considera indispensables para el funcionamiento de la polis. #n tal sentido dice: “/uiene" "e !a*an de llamar magi"trado"# no e" ,$cil decirlo# porque la comunidad civil tiene nece"idad de muc!o" que la admini"tren.”0 /uantos &stos deben ser, su forma de elecci!n, la distinci!n entre ellos debe definirse claramente. =on cuestiones aparentemente pr%cticas, pero que acen a la esencia de la organi'aci!n política, que desea sugerir, o ver consagrada, porque: “La ciudad no puede e"tar "in lo" magi"trado" nece"ario"# * "in lo" que tienen cargo del buen orden * policía de ella# no "e puede vivir bien * !one"tamente”1 , desarrollando en su obra, las diferentes formas de designaci!n ( facultades de estos magistrados, seg.n de que forma de gobierno se trate, sobre lo cual no abundaremos, porque el texto, objeto de an%lisis, es lo suficientemente explícito al respecto. $%s all% de estas cuestiones, en esta obra (+olítica) se ocupa Arist!teles de dejar bien en claro, la importancia de las le(es, como marco de la actuaci!n de aquellos que ejercer%n “el "e2orío de la ciudad” , lo cual establece claramente al decir: “'que la" le*e"# rectamente e"tablecida"# conviene que "ean "e2ora" * que manden# * que el que gobernare# "ea uno o "ean muc!o"# "olamente "ean "e2ore" de aquella" co"a" "obre la" cuale" la" le*e" no pueden claramente decretar-'”

1 "

Aristóteles$ +olítica. 1ol. 9 /ap. 01 pp. "@*. Arbis 1BCD Euenos Aires Aristóteles$ +olítica. 1ol. 99 /ap. 1999 pp.>* Arbis 1BCD Euenos Aires D

?ic o lo cual remarca claramente, lo que mencion%bamos al comien'o, respecto de la organi'aci!n política, siendo tal ve' conveniente recordar su pensamiento sobre las formas de gobierno, de las cuales, mencionaba tres como posibles, dentro de su clasificaci!n: el de uno (monarquía, el de pocos (aristocracia u oligarquía), el de todos (democracia), se-alando en cada uno una forma buena ( una corrompida. 5e!ricamente, identifica a la monarquía como la mejor, pero &l se inclina m%s por una oligarquía, aunque admita tambi&n que es m%s segura la democracia, en cuanto, si bien, dice, es la menos buena de las formas buenas de gobiernos, es así mismo, la menos mala de las malas. #n la concepci!n aristot&lica, el #stado puede asumir diversas formas, es decir, distintas constituciones. ?ado que el gobierno puede ser ejercido por 1) un solo ombre, ") unos pocos ombres o )) la ma(or parte de los ar%n posibles ombres, ( adem%s quien o quienes gobiernen pueden acerlo a3 de acuerdo con el bien com.n o b3 exclusivamente en su propio inter&s, entonces se tres formas de gobierno recto ( tres formas de gobierno corrompido: 0a3 monarquíaF 1a3 aristocraciaF 4a3 politeia- 0b3 tiraníaF 1b3 oligarquía, ( 4b3 democracia. /abe aclarar que Arist!teles no considera ciudadanos a todos los que viven en una ciudad, (a que para ello es preciso tomar parte en la administraci!n de los asuntos p.blicos: formar parte de las asambleas que legislan ( gobiernan la ciudad ( que administran la justicia. +or consiguiente, el colono o el miembro de una ciudad conquistada no podían ser ciudadanos. 5ampoco los trabajadores, aunque fuesen libres (es decir aunque no fuesen meteco" o extranjeros) podían ser ciudadanos, porque carecían del tiempo libre necesario para participar en la administraci!n de la cosa p.blica, como así los siervos. ?e modo que, los ciudadanos quedan mu( limitados en n.mero, mientras que todos los dem%s ciudadanos. Arist!teles afirma que en abstracto las dos primeras formas de gobierno son las mejores. /on realismo, empero, sostiene que Gen particular, dado que los ombres son como sonG la mejor forma es un camino intermedio entre la oligarquía ( la democracia, que posee las virtudes de esta .ltima pero carece de sus defectos. A Arist!teles le preocupaba el medio con el que se pudiera asegurar un gobierno justo ( estable, apo(%ndose en una clase media predominante. =obre esa 3ep.blica, como &l la llama, dice: “5onviene pue" que en abitantes de la ciudad acaban por convertirse, de alguna manera, en medios para satisfacer las necesidades de los

H

la 6epública que e"té bien me7clada pare7ca !aber una * otra ,orma de gobierno# * por otra parte que no prevale7ca ni la una ni la otra'”4

ABENJALDÚN
#n cuanto al texto referido a Abenjaldún, (castellani'aci!n de Ibn Jaldún ) podemos decir, que existe una semejan'a en referencia a la obra de $aquiavello, (a que en ambos casos, se trata de consejos al gobernante, aunque en Abenjald.n, estos est%n dirigidos exclusivamente, a poder llevar una buena administraci!n ( gobierno, en cuestiones pr%cticas enfocadas a los actos de ejercicio del poder, ( no, en cuanto a sobre como adquirirlo o conservarlo, estando guiados fundamentalmente por lo que podríamos llamar “el deber "er”. 5al ve' cabría aclarar, el tiempo ( espacio, en el que esto fue escrito, o sea durante los a-os de dominio musulm%n en #spa-a ( buena parte del $editerr%neo, durante el cual los diversos /alifatos, tenían establecidas provincias, en las cuales designaban gobernadores, cu(o poder era delegado por la autoridad m%xima de esos /alifas, con lo cual se entiende, el sentido .ltimo de estas recomendaciones, esencialmente dirigidas a estos gobernadores, con el objetivo, como decíamos m%s arriba, de propiciar un buen gobierno ( administraci!n por parte de estos funcionarios, ( con ello propender a la grande'a del #stado, que a ellos tambi&n enmarcaba: “+o acepte" nada de nadie e)cepto la lealtad# la "inceridad * la ,idelidad a la m$)ima autoridad del E"tado” =entencia que entendemos est% enfocada acia la figura del /alifa.
4

) *

Aristóteles$ +olítica 1ol.9 /ap. 90 pp.1C>. Arbis Euenos Aires 1BCD Ibn Jaldún 2acido el "> de ma(o de 1))", en 5.ne', de familia %rabe espa-ola, Abu Ia(d JAbd alG3a man Ibn Jaldún, su familia tuvo que abandonar =evilla cuando fue tomada por los castellanos en 1)*C, luego de cinco siglos de abitar el territorio musulm%n de Al8Andalu", vivi! en el momento ist!rico en que el 9slam comen'aba su decadencia. Acup! cargos en las cortes de 5.ne', Argelia ( $arruecos así como en el reino 2a'arí de ,ranada, del cual fue embajador ante +edro 9 el /ruel, re( de /astillaF ( result! encarcelado dos veces. Ibn Jaldún, (a adulto, dedica el resto de su vida a estudiar ( reflexionar sobre los ec os sociales, econ!micos e ist!ricos. #s este conocimiento el que vuelca en su obra. +ara ello, desde 1)CC se instala en #l /airo (#gipto) donde se dedica a la ense-an'a ( la investigaci!n en varias universidades (madra"a"), especialmente en la prestigiosa Al8A7!ar. 2o obstante, tiene que volver a la arena política cuando 5amerl%n asedia ?amasco ( se recurre al prestigioso Ibn Jaldún para entrevistarse con &l, aunque no tuvo &xito (1*@1). $uc os a-os antes, en 1)H), abía tambi&n tenido una misi!n diplom%tica en el otro extremo del $editerr%neo, en =evilla ante +edro 9 de /astilla, el 5ruel, en favor del reino de ,ranada gracias a su amistad con 9bn alGKatib, que le llam! cuando Kald.n estaba en 8e'. 9uente": ;i<ipedia# la enciclopedia libre=e".>i<ipedia.org3 * ?iblioteca Encarta 1@@A

>

?ebe mencionarse que 9bn Kald.n, no solamente fue un istoriador ( soci!logo, sino un actor político de la &poca que le toc! vivir, actuando como funcionario, asesor o diplom%tico en diversas /ortes de la &poca ( de la regi!n del $editerr%neo, abiendo sufrido tambi&n persecuciones ( c%rcel, (otro paralelismo con la vida de $aquiavello). #s probablemente, esta experiencia, la que lo lleva a escribir su obra Al8 Muquaddima!, tambi&n mencionada como +roleg!menos, Libro de los #jemplos, o 9ntroducci!n a la 7istoria, la cual consta de varios vol.menes, ( que se puede decir anticipadora de conceptos, que no serían desarrollados en Accidente sino asta muc o tiempo despu&s , por lo cual es considerado por algunos autores como “el padre de la "ociología” e incluso “,undador de la economía política:!. (I(1I0/+A34A • • • • 2icol%s $aquiavello. #l +ríncipe (1D1H) /ap. 01. 5exto proporcionado por el docente Arist!teles. La +olítica. 5exto proporcionado por el docente Arist!teles. +olítica 1ol 9 ( 99. (traducci!n de +edro =im!n Abril (1DC*) Arbis, Euenos Aires. 1BCD Abenjald.n. La +olítica. 5exto proporcionado por el docente

A5o %66*

D

+or ej.: “advirti( la importancia del cambio "ocial al a,irmar que toda la "ociedad e"t$ en continuo proce"o de tran"ici(n# * que lo" !ec!o" !i"t(rico" "e relacionan con una época# un pueblo# un tipo particular de "ituaci(n "ocial” 5ambi&n entre otras cosas “Ibn Jaldún "e anticipa en vario" "iglo" a Mar)# en la a,irmaci(n que e" el medio "ocial * no la !erencia quien condiciona al individuo * lo" grupo" "ociale"” 8uente: 8undaci!n de /ultura 9sl%mica LLL.funci.org.es H -7a,suddín Elía 9nstituto Argentino de /ultura 9sl%mica. LLL.Lebislam.com C

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