EDITORIAL

|

DOMINGO 7 DE OCTUBRE DE 2007

|

El Siglo de Torreón

| 7A

Veto pérfido
LUIS RUBIO

L

a mexicana es una sociedad desconfiada, con frecuencia temerosa del futuro, que desprecia a sus políticos y lo único que espera del Gobierno, además de todos sus derechos sin obligación alguna, es que no le cause otra crisis o destruya lo poco o mucho que haya logrado construir. Por su parte, los políticos y legisladores viven en un universo de su propia creación que ignora lo que importa y afecta a las familias y no se interesa por comunicarse con la sociedad más que para presumir todas las leyes que se aprueban, pero que no cambian la realidad. Peor, esos mismos políticos que se desviven por hablar de consensos no avanzan la agenda legislativa excepto en temas que, para la población, no son sino triviales o relativas al supremo interés partidista. Aunque ambas fotografías sean un tanto caricaturescas, denotan claramente una fuente fundamental de desconcierto y distancia en la sociedad mexicana. Por décadas, ambos mundos, el de las familias y el de los políticos navegaban en cursos más o menos paralelos, pero nunca se contaminaban. Sin duda, algunas personas y grupos lograban incidir sobre los políticos, en tanto que los políticos empleaban a sindicatos y caciques para mantener un mecanismo de control sobre la sociedad. Pero se trataba de dos mundos relativamente distantes donde el ciudadano no existía más que en la retórica política. Esa realidad se acabó y no parece haber conciencia de ello. Sin embargo, quizá una de las explicaciones del estancamiento que vive el país en todos sus ámbitos públicos y no sólo legislativo, se derive de este hecho fundamental.

Por décadas, ambos mundos, el de las familias y el de los políticos navegaban en cursos más o menos paralelos, pero nunca se contaminaban. Sin duda, algunas personas y grupos lograban incidir sobre los políticos, en tanto que los políticos empleaban a sindicatos y caciques para mantener un mecanismo de control sobre la sociedad. Pero se trataba de dos mundos relativamente distantes donde el ciudadano no existía más que en la retórica política. Esa realidad se acabó y no parece haber conciencia de ello. Sin embargo, quizá una de las explicaciones del estancamiento que vive el país en todos sus ámbitos públicos y no sólo legislativo, se derive de este hecho fundamental.
La realidad del poder en el país ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Antes todo giraba en torno a la Presidencia, que contaba con un amplio abanico de instrumentos para negociar desde una posición privilegiada, cuando no simplemente para imponer sus preferencias. Los políticos vivían en un mundo en el que la disciplina se compensaba con beneficios y privilegios diversos: desde puestos de elección popular hasta nombramientos administrativos, muchos de ellos fuentes interminables de corrupción. A la sociedad no le quedaba más alternativa que apechugar y tratar de vivir –o sobrevivir- a la sombra del Ogro Filantrópico como le llamara Octavio Paz o del Grupo Industrial Los Pinos, como lo calificara Gabriel Zaid. Pero las cosas han cambiado mucho. Poco a poco, la sociedad mexicana ha ido ganando una capacidad de veto sobre innumerables proyectos o imposiciones gubernamentales. Desconfiada como es, la sociedad ha empleado ese veto menos para promover ideas buenas y atractivas que para protegerse al negarse a cualquier cambio. Su veto es “pérfido”: se trata menos de un mecanismo democrático debidamente institucionalizado que de la adquisición de una capacidad de limitar los excesos gubernamentales, independientemente de que se trate de un exceso o no. La desaparición de la Presidencia abusiva, producto de la separación del PRI y la Presidencia en 2000, ha tenido numerosas consecuencias, pero tendemos a concentrar la atención sobre la reconformación de las relaciones políticas entre los tres componentes del poder público en el país: los antes enclenques poderes Judicial y Legislativo frente al Ejecutivo. Quizá más trascendente sea la autonomía que lograron los llamados poderes fácticos (sobre todo sindicales) que, antaño, eran parte de la estructura de control priista y que ahora juega para los intereses de sus líderes y caciques. Con todo, poco se ha entendido el cambio en el resto de la sociedad a

pesar que es patente que algo grande ha cambiado ahí. Los cambios en la realidad del poder quitaron toda clase de controles e impedimentos a la sociedad (lo que se puede apreciar en la libertad de expresión), pero aunque no trajeron una democracia en el sentido estricto del término, donde el ciudadano es jefe del político y no al revés, sí hicieron posible que ésta o muchos grupos emanados de la sociedad, adquirieran una capacidad de vetar al Gobierno, para bien o para mal, algo inconcebible en el viejo sistema político. Ahí tenemos empresarios que se saltan las leyes y a los organismos reguladores sin costo alguno, lo vemos en grupos sociales que desarticulan grandes proyectos gubernamentales (el aeropuerto de Atenco es el más evidente), vecinos que le impiden al gobernante local construir un rascacielos o la sociedad en pleno que se rebela contra el abuso inherente al desafuero de un político. No se trata de una democracia, pero sí de una palpable capacidad de impedir, de decir no. Desde esta perspectiva, los políticos se equivocan al creer que la sola aprobación de una Ley o el logro de un acuerdo en materia fiscal, electoral o de cualquiera otra naturaleza va a resolver los problemas del país. Sin duda, los acuerdos políticos y legislativos son indispensables para el avance del país, pero sin la sociedad, esa “nueva” realidad en la política mexicana, el país no tiene salida. El cambio de realidad no ha sido asimilado. Tan seguros están nuestros políticos de su capacidad de decidir por todos e imponer sus preferencias que con frecuencia se asom-

bran de las reacciones populares. Como sugieren los ejemplos antes mencionados, la población quizá no haya avanzado hacia su conversión en una ciudadanía ateniense, pero claramente tiene capacidad de contradecir e impedir, así sea por medios poco institucionales. No es que la sociedad esté en contra del progreso, sino que desconfía de lo que proponen los políticos. Sometida al lacerante tráfico cotidiano, es inevitable que se oponga a la construcción de un nuevo edificio, sobre todo cuando ni siquiera se pretende atender el problema del tránsito general. Sospechosos de viejas promesas, los campesinos de Atenco no le creen al Gobierno cuando les promete las perlas de la Virgen. Para el mexicano el riesgo de abuso o de crisis va primero. Tiene razón el presidente Calderón cuando insiste que el país tiene futuro, que no estamos perdidos y toca una fibra clave: el pesimismo que hoy recorre a la sociedad mexicana hace imposible salir adelante por obra y gracia del Gobierno o del Legislativo. Hacer posible ese futuro requerirá mucho más que la participación de los políticos: sin la sociedad nada va a cambiar, en tanto que los privilegiados seguirán expoliando. La única posibilidad de transformación reside en que la sociedad sea parte integral del proceso de decisión y haga suyo el proyecto de transformación. Protegidos y aislados, nuestros políticos jamás lo lograrán solos. La gran interrogante es cómo lograr esa participación dado lo limitado de los mecanismos existentes que, además, los políticos quieren limitar todavía más. www.cidac.org

RELATOS DE ANDAR Y VER
ERNESTO RAMOS COBO

Clandestino
¿
Aunque existe la Alguno de ustedes ha ¡Cerca del 45% de la poescuchado “Clandestiblación de África Subsahacondición soberana no”, de Manu Chau? Hariana gana menos de un dóestatal y el derecho de bla de los migrantes, de los delar diario! Son dramas que cada uno de los países saparecidos, de Tijuana… ¿lo van de la mano del increreceptores de controlar mento de las personas en han oído? Consideraciones disus fronteras y proteger movimiento: abandonos y versas sobre el tema principal de ese disco es el propósito abusos de “coyotes”, explola seguridad de sus fundamental de estas letras. tación de los empleadores y ciudadanos, creemos Creemos que hoy más que redes hamque dichas actividades terratenientes, industria del nunca es necesario atender el brientas en la deben realizarse en un drama de la migración y situar sexo, compañías trasnaciomarco amplio de el tema como punto toral de nales buscando el negocio de protección de los las políticas mundiales. Es nelas remesas, autoridades cesario fortalecer los mecanisque con operativos nocturderechos humanos y mos que limiten las conductas con una política objetiva nos deportan a familias entederivadas de la vulnerabilidad e integradora. Creemos ras. Una situación desbor(abusos, explotación, vejaciodante que se oculta detrás que la ley es el mecanismo de las letras de ese diario nes) e implementar políticas para conducir el públicas que procuren la inteque rápido hojeamos. gración de los migrantes en Usualmente hay división complejo proceso. condiciones de igualdad. Busde opiniones ante el tema miEl punto de partida es car desde ahora consensos obcontinuar fortaleciendo gratorio. Por un lado grupos jetivos para mitigar el drama encargados la divulgación, la plena antiinmigrantes,fronterizos o que se vive diariamente en tode los controles validez y la entera dos los rincones del mundo. de la seguridad nacional, que ejecución del marco Dejar a un lado la indiferencia, se oponen a grupos interesaapatía e insensibilidad que golegal internacional que dos en la apertura, la diversibiernos y sociedad civil han dad, la igualdad y la protecprotege los derechos de compartido sobre el tema. de derechos humanos de los migrantes. Todavía ciónmigrantes. Es un choque Los datos duros están a los nos tocará ver mucho flor de piel: (I) hay cerca de de frente a toda velocidad. sobre el tema. 200 millones de migrantes inEn estas fechas los líderes ternacionales, equivalente a la sociales del Congreso Naciopoblación entera del Brasil, el nal Latino de los Estados quinto país más poblado del orbe; (II) el 3% de la Unidos discuten cómo multiplicar su poder población mundial es migrante internacional, es electoral para derrotar la ola política antiinmidecir, 1 de cada 35 personas; (III) los 80 millones grante. Por lo menos grupos de paisanos nuesde migrantes en 1970 elevaron su número a 175 tros cuentan con poder electoral como arma millones en el año 2000 y a cerca de 200 millones negociadora. Pero son la excepción y tienen al día de hoy; (IV) Estados Unidos tiene más de mecanismos limitados y conquistas lentas y fo10 millones de migrantes en situación irregular calizadas. siendo más de la mitad mexicanos; (V) anualMillones más de clandestinos siguen recimente ingresa a suelo estadounidense cerca de biendo golpes, indefensos. La urgencia en la 500 mil personas pese a los operativos fronteri- búsqueda de mecanismos de protección se zos; (VI) anualmente mueren en las pateras me- acrecienta. diterráneas cerca de 2,000 mil personas, pereAunque existe la condición soberana estatal ciendo cerca de 400 personas anualmente en pos y el derecho de cada uno de los países receptores del cruce ilegal en nuestra frontera norte; (VII) de controlar sus fronteras y proteger la seguriel mercado laboral no estructurado ruso com- dad de sus ciudadanos, creemos que dichas actiprende cerca de 4 millones de personas, princi- vidades deben realizarse en un marco amplio de palmente de países ex soviéticos y del sudeste protección de los derechos humanos y con una asiático; (VIII) las remesas oficiales mundiales política objetiva e integradora. Creemos que la representan aproximadamente el triple del va- ley es el mecanismo para conducir el complejo lor de la ayuda oficial al desarrollo; (IX) cerca de proceso. El punto de partida es continuar forta45% de la población del África Subsahariana ga- leciendo la divulgación, la plena validez y la enna menos de un dólar diario; (X) Los responsa- tera ejecución del marco legal internacional que bles del tráfico ilícito de migrantes y de la trata protege los derechos de los migrantes. Todavía de seres humanos, generan ingresos estimados nos tocará ver mucho sobre el tema. anuales de 10,000 millones de dólares. Continuar Sobre Clandestino basta decir que es un discon la enumeración podría convertir esta página co exquisito, es un himno, es un grito: “pa una en un jeroglífico de números romanos. ciudad del norte/ yo me fui a trabajar/ la vida la La migración y la globalización tienen vas- dejé/ entre Ceuta y Gibraltar/ soy una raya en el tos puntos de contacto. La disparidad entre las mar/ fantasma en la ciudad/ mi vida va prohibinaciones se traduce en comunidades de origen da/ dice la autoridad/ solo voy con mi pena/ sola y de destino, y en aquéllas están las razones va mi condena/ correr es mi destino/ por no lleprincipales de los números crecientes: preca- var papel/ perdido en el corazón/ de la grande rias condiciones democráticas, falta de oportu- Babylon/ me dicen el clandestino/ yo soy el quienidades para el desarrollo, inestabilidad demo- bra ley”. Los invito a escuchar esa poesía de la gráfica, ingobernabilidad, abuso a los derechos reconciliación, de la diversidad y del mundo. humanos, entre otros. ramoscobo@hotmail.com

Gasolinazo, una reacción de pánico
JORGE ZEPEDA PATTERSON

L

a promoción del “gasolinazo” para mejorar sus finanzas y su inmediato “congelamiento” para sostener su popularidad, tiene todos los visos de ser una reacción de pánico de parte de la Presidencia. Y ciertamente hay razones para preocuparse. Si Bill Clinton tenía razón (autor de la ya célebre frase “es la economía, imbécil”), la Administración de Calderón está a punto de entrar en aguas profundas y amenazadoras. Durante los 10 meses de la gestión del Gobierno del michoacano, los precios de la canasta básica se han incrementado 34 por ciento, aunque la inflación en su conjunto sea inferior a 4 por ciento. En plata pura esta enorme desproporción entre un ritmo y el otro significa que la situación del conjunto del país sigue siendo aceptable, mientras que la de las clases populares comienza a hacerse insostenible. En términos políticos las consecuencias podrían ser devastadoras: un verdadero reto para el hábil equilibrista que ha resultado el inquilino de Los Pinos. Primero revisemos la naturaleza económica del fenómeno, luego las implicaciones políticas. Hace unos días el economista José Luis Calva publicó un sesudo artículo en El Universal, en el que establece el origen externo del incremento en los precios de la canasta básica. Como los huracanes, los efectos pueden ser devastadores en estas tierras, pero se originan en otras latitudes. En resumen, Calva argumenta que el encarecimiento de los alimentos es el principal responsable de la inflación explosiva de la canasta (aunque las colegiaturas también hicieron su parte). Y a su vez, casi dos tercios del componente inflacionario de los alimentos es el resultado de fenómenos que tienen lugar en el extranjero, debido fundamentalmente a dos razones: 1) el incremento de la demanda de alimentos en las superpobladas y superdinámicas economías emergentes de Asia; 2) la creciente utilización del maíz en la producción de etanol. Desde luego, el Gobierno Federal tiene responsabilidad en última instancia. Pero ésta deriva de la negligencia casi criminal a lo largo de varias décadas durante las cuales México terminó perdiendo autosuficiencia alimentaria. Las importaciones de granos básicos alcanzaron el 29% del consumo nacional en el trienio 2004-2006; las importaciones de oleaginosas, el 91%; las de carnes rojas, el 26%. Esta dependencia, aunada a la espiral internacional de precios del maíz, carnes y oleaginosas, se ha convertido en un factor desestabilizador con mucho más alcances de los que pueda tener cualquier ataque del EPR o similares. Así pues habría que reconocer que esta escalada de precios no es producto de las medidas adoptadas por el Gobierno calderonista. El “gasolinazo” decretado hace unos días y “congelado” hasta enero podrá incrementar la espiral, pero todavía no ha sido factor (al menos hasta hace unos días). Esto entraña una buena noticia y otra mala. La buena, es que políticamente el equipo del presidente puede clamar su inocencia respecto a la inflación; la mala es que, no siendo responsable del incremento de precios, tampoco puede hacer mucho para detenerlo. Puede empeorarlo, pero no subsanarlo.

En términos políticos, Los Pinos todavía no termina de cuajar una estrategia coherente para gestionar la crisis social que la carestía podría desencadenar. Hasta ahora el comportamiento ha sido errático y en ocasiones con ribetes de desesperación histérica. El anuncio de Felipe Calderón en el que se deslinda de los aumentos para hacerlos recaer en los hombros de las Cámaras, bajo el argumento de que él “congela” los incrementos que los legisladores alegremente aprobaron, fue una puñalada por la espalda a su propio partido, el PAN y a su Gabinete económico. Ambos habían trabajado afanosamente con los legisladores de otros partidos para lograr la aprobación de tales incrementos, en beneficio de las finanzas públicas del Gobierno de Calderón. El “congelamiento” del “gasolinazo” tiene todos los visos de ser una reacción de pánico de parte del presidente, atemorizado por la posibilidad de perder popularidad. Al gestionar un incremento en los combustibles en el Congreso y luego pararlo por un decreto, lo único que consiguió es lo peor de los dos mundos: por una parte, su Gobierno no obtuvo la derrama económica que le proporcionarían las gasolinas más caras y en cambio en los próximos meses la especulación incrementará los precios de todos los artículos, anticipándose al encarecimiento de los combustibles anunciando para enero. Habría sido mejor evitar todo anuncio de incrementos energéticos este año y aplicarlos hasta el siguiente, para no dar más argumentos a la inflación. No será fácil para Felipe Calderón mantener los equilibrios si persiste en la búsqueda de otros actores políticos a los cuales echarles la culpa. Mal haría el presidente en comprar el falso argumento que paralizó a Vicente Fox, de que altos índices de popularidad equivalen a un buen Gobierno. No es así. El respaldo de la opinión pública es un recurso, un capital político, que debe ser invertido para generar los cambios y las acciones que el país requiere. Atesorar raitings de aprobación, como un fin en sí mismo, equivale a guardar el capital bajo la almohada; es decir, significa actuar como si no existiera. Si como en el caso de los huracanes, la actual espiral inflacionaria viene de afuera, las únicas soluciones posibles son también las que se exigen ante un meteoro devastador: solidaridad y acción conjunta. Lo peor que puede hacer la Presidencia frente a la inflación es recurrir a la estrategia irresponsable del “sálvese quien pueda”. Aumentar los precios de los servicios y productos del sector público para defender al Gobierno de la inflación, simplemente hará más crítica la presión sobre los sectores populares. Frente a la escala de precios que se ceba en la canasta básica, el Gobierno deberá encabezar a todas las fuerzas sociales para encarar la difícil tarea de acotar daños, sin desencadenar aumentos indiscriminados de precios y salarios. Pero ningún pacto social será respetado si el Gobierno opera bajo la lógica de que ante los botes de salvamento el presidente lleva mano antes que niños, mujeres y ancianos. Justamente eso es el “gasolinazo”, sea ahora o en enero. www.jorgezepeda.net