Teoría del Disenso

A Paul Piccone, in memoriam
Resumen
La intención de este artículo no es reducir el tema del disenso a la teoría
del conficto al estilo de Marx o Engels, tema que dejamos al marxismo y sus
estudiosos, tampoco tratarlo desde la polemología, asunto que ha recibido desde
los años ! un tratamiento pormenori"ado y casi de#niti$o por parte de %ulien
&reund y 'astón (outhoul)
La intención es anali"ar el disenso desde la posibilidad de constitución de teoría
crítica) *abemos que no es +,cil, se necesita un trabajo interdisciplinario, aun
cuando hay algunos pocos pensadores-.acciari, *iena, /ouguin, 0agner de
Reyna1 meditando el tema)
Este pequeño trabajo $iene a completar los Ensayos de Disenso, próximos
a aparecer en su $ersión argentina)
2retendemos, con las limitaciones del caso, responder a la Escuela de
&ran3+urt, pues como se sabe desde hace unos treinta años se impuso en las
democracias occidentales la teoría del consenso, que tiene su origen ideológico
en dicha escuela neomarxista con el #lóso+o %4ngen 5abermas a la cabe"a)
Esto dio por resultado que 6el consenso o acuerdo de los grandes partidos
políticos6 se trans+ormara en el +undamento moral de nuestras menguadas
democracias) Reempla",ndose así la genuina representación democr,tica,
trans+ormando al su+ragio uni$ersal y secreto en una $erdadera +arsa) 2orque
$iene a justi#car las decisiones ya tomadas de antemano por el acuerdo de los
grandes partidos)
7uestra propuesta del disenso como $erdadera causa agente de la teoría
crítica postmoderna, intenta abrir espacios, pliegues, al $erdadero pluralismo
social en el seno de un sistema democr,tico procedimental y por ende $aciado
de contenido)
8l consenso de los grandes partidos debemos agregar las m9ltiples y
$ariadas :mesas de consenso social; patrocinadas por los grandes lobbies e
instituciones de la sociedad ci$il, para que cambiando algo, nada cambie)

<
El disidente no aspira a cargos o#ciales
ni busca $otos)
7o trata de agradar al p9blico,
no o+rece nada ni promete nada)
2uede o+recer, en todo caso, sólo su pellejo;)
=alcla$ 5a$el

8lberto (uela->1
Este trabajo cierra un periplo de $einte años sobre la
meditación y pr,ctica del disenso que comen"ó all, por <?@A con
una con+erencia en el 2alacio de los .ongresos de =ersailles-&rancia1
junto a los pensadores como %ulien &reund, 8lain de (enoist,
'uillaume &aye y 2ierre =ial, titulada L´Amérique hispanique contre l
´Occident, y siguió luego a tra$Bs de la experiencia, durante un
lustro -<??AC<???1, con la re$ista de metapolítica Disenso, para
concluir ahora, en este ensayo)
7uestra tesis es que el disenso, sobre todo desde las
sociedades dependientes como la nuestra, es lo que permite crear
teoría crítica, tanto en ciencias sociales como en #loso+ía) D hoy, la
mediocridad de ambas disciplinas radica en esta incapacidad de
pensar críticamente) E lo que es lo mismo, explica la $igencia de un
pensamiento único que tiene su proyección política en lo
políticamente correcto, sea a tra$Bs del progresismo
socialdemócrata, sea en el neoliberalismo conser$ador) *on estos, los
dos bra"os de la tena"a políticoCideológica que aprisiona al mundo
que comien"a en el siglo FFG)
Naturaleza del disenso
El acceso etimológico que nos permite el tBrmino disenso es el
siguienteH 2ro$iene del $erbo latino dissero e!aminar, discutir una
materia, que se $uelca en el sustanti$o dissensus que signi#ca otro
sentido)
El su#jo dis, que pro$iene del ad$erbio griego δις y que en latín
se tradujo por "is#$dos %eces&, signi#ca oposición, en+rentamiento,
I
contrario, otra cosa) 8sí tenemos por ejemplo los $ocablos disputar
que originalmente signi#ca pensar distinto, o displacer que equi$ale
a desagrado, o disyunti$o que es no estar junto, estar separado)
/isenso signi#ca, antes que nada, otro sentido, di$ergencia,
contrario parecer, desacuerdo)
Existe muy poca literatura acerca del disenso-<1 y la poca que
existe, $iene desde el pensamiento institucionalmente aceptado, con
lo cual el disenso est, caracteri"adoH
a1 negati$amente) 'El disenso es ne(ati%o porque
siempre est) re*erido a un consenso pre%io+ y
b1 $inculado a las minoríasH 'una de las características
de toda minoría es una actitud de disenso ;)
Es ob$io que no compartimos para nada esta clasi#cación
interesada y parcial del disenso) 2ues, disentir, no es sólo negar un
acuerdo sino que es, sobre todo, pretender otro sentido al que
actualmente poseen las cosas y las acciones de los hombres y el
mundo que nos rodea
/isentir es una actitud libre, personal o colecti$a, de a#rmar
otra cosa a la propuesta) 2sicológicamente es la primera actitud del
hombre, al reconocerse como otro distinto del padre, para
con$ertirse en adulto) El disenso enriquece el obrar humano y
consolida una sociedad plural, al mismo tiempo que in$alida
cualquier intento homogenei"ador o totalitario)
Muchos $inculan el disenso con la discrepancia entendida
como negar el consentimiento a algo o alguien) 2or el contrario, para
nosotros el disenso no se agota en el a#rmar lo que no se quiere-en
la negación1 sino que logra su plenitud en el pensamiento-teoría
alternati$a1 y la actitud -pr,ctica1 no con+ormista a la dada) Es el
origen del pensamiento y la conducta alternati$a al orden o la
normalidad constituida)
Es que el consenso, lo hemos $isto hasta el harta"go, a pesar
de la opinión de los progresistas ilustrados, no puede ser$ir como
+undamento de la legitimidad política de la democracia porque
siempre es el resultado de un acuerdo de partes con poder en la
J
sociedad -racionalidad estratBgica, que $iene a responder a la
pregunta de LenínH KLuB hacerM1 que puede conducir, y de hecho ha
ocurrido in#nidad de $eces en la historia del mundo, a resultados
aberrantes)
A contrario sensu, surge entonces el disenso en su +unción
BticoCpolítica por antonomasia, como origen de la legitimidad política
de la democracia pluralista y participati$a, y no ya democracia
acuerdista, de pactos o logias, que se caracteri"an por tomar las
decisiones antes de la deliberación) Esto es, trans+orman a la
deliberación de las partes en un simulacro pour la (alerie,
:En todo disenso, a#rma el #lóso+o 0agner de Reyna, hay un
en*rentamiento, una contradicci-n insal%a"le, y así resulta lo
contrario de la dialéctica, que anticipa la síntesis que %islum"ra
.complacida y anhelante/ en el horizonte, ,,, Detr)s del
contenido l-(ico del disenso siempre hay una necesidad .
a!iol-(icamente *undada en lo inso"orna"le/ de hacer %encer la
%erdad, Nada m)s le0os de él, que el parloteo . ha"lar por ha"lar y
discutir por discutir/ y que la 0o%ial disposici-n a un compromiso que
no compromete a nada, 1al suele ser el tan cele"rado consenso+$2&,
La dialBctica tanto en 5egel como en Marx es un producto de la
modernidad, en su base est, la $ieja idea de progreso del 8bad de
*aint 2ierre) 5ablando #losó#camente la estructura de la au*he"un(
sein , es un suprimir que conser$a para superar y no la simple"a
intelectual a que nos tienen acostumbrados los manuales de #loso+ía
de explicarla por la sucesión de la tesis, antítesis y síntesis,
conceptos por otra parte, que 5egel jam,s utili"ó)
En cuanto a su calidad Btica, el disenso no depende sólo de lo
negado, $gr) Los ciudadanos norteamericanos disienten con el en$ío
de tropas a Graq, sino que depende tambiBn, y +undamentalmente,
del contenido de la propuesta reali"ada por el disidente o no
con+ormista, pero como los ciudadanos del ejemplo no tienen una
propuesta alternati$a, se quedan en la negación, su actitud se
encuadra mas bien en lo que sería una oposición o una rebelión y no
una disidencia)
A
Esto es importantísimo para comprender el por quB de la
crítica desde la i"quierda a la teoría del disenso en el sentido que
Bste no tiene en cuenta la dialBctica, o peor a9n, a#rman que es
contrario a la dialBctica porque se queda en la ne(aci-n y no pasa a
la ne(aci-n de la ne(aci-n, n9cleo y sentido del mBtodo dialBctico)
El disenso para ellos es reducido a una in#nidad de sucesiones
dicotómicas de negación donde no est, pensada la superación de las
mismas secuencias) 2ero repetimos, que el disenso no se agota en la
negación sino que exige, tal como nosotros lo planteamos y
entendemos, la creación de otro sentido al dado, al del statu quo
reinante o $igente)
En el disenso la superación de la negación no se da como en el
recetario marxista, porque las leyes mismas del mo$imiento del
mundo real se expresan en la dialBctica, sino porque el disidente
cuando disiente o*rece su pelle0o, seg9n la cita de 5a$el) La
superación de la negación es existencial)
.uando se disiente es porque de *acto ya se est, plantado en
otra realidad distinta que la $igente) El disenso no se agota como
batalla ideológicaCcultural sino que al nacer de un pensamiento
situado exige tanto una pr,ctica política como una pr,ctica personal)
En de#niti$a, la calidad moral del consenso como del disenso
no deri$a del acto de consentir o disentir, error del progresismo
ilustrado para quien el consenso es bueno y el disenso es malo, sino
del asunto a que se aplican, estos actos)
Disenso, trans(resi-n y re"eli-n
*uelen con+undirse estas tres nociones, sea por lo próximas,
sea por interBs)
La transgresión se produce, en general, sobre normas, pautas o
leyes ya establecidas y de uso regular que el transgresor no respeta
o $iola) Esto lo hace explícitamente, como un acto de su $oluntad, y
N
no por desidia o abandono) =gr) El h,bito ju$enil de conducir de
contramano en calles y a$enidas)
La transgresión es sobre materia le$e y delito no gra$e) En
grupos marginales y adolescentes es donde se reclutan la mayor
cantidad de transgresores) Gncluso no perdura mucho en el tiempoO
es epocal y supone un quantum de inmadure" psicológica) Etro de
sus rasgos es su car,cter urbano o pueblerino)
2or el contrario el rebelde es, en general, :el emboscado;,
como saga"mente ha hecho notar Ernst %4nger en 1ratado del
re"elde$3453& 'Dos cualidades se dan en el em"oscado
$6ald(7n(er&, No consiente que nin(una superioridad le prescri"a la
ley, ni por la propa(anda ni por la *uerza+$8&, La #gura emblem,tica
del rebelde es Robin 5ood) El recurso a la sel$a es una nue$a
respuesta de la libertad, ante la libertad que la tiranía ha
domesticado) El rebelde cuestiona el sistema pero queda limitado a
su acción personal) .arece de un proyecto de nación) La rebelión es
siempre de pocos, porque pocos son los autBnticos rebeldes, porque
pocos pueden recurrir al bosque como asiento de la libertad y $i$ir
en Bl)
8l clasi#car al disenso como negati$o, tal como lo hace el
pensamiento políticamente correcto, se lo equipara a la transgresión
y a la rebelión por lo que tienen de negati$o estas dos actitudes ante
el orden constituido) 2ero el disenso, como hemos $isto, $a m,s all,
de la negación de una realidad con la que no se comulga)
El disenso es proponer, como su nombre lo indica, otro sentido,
un sentido di+erente del que, actualmente, portan las cosas y las
acciones de los hombres sobre ellas) El disenso exige un proyecto
distinto al $igente para no quedarse en transgresión o rebeliónO sólo
en la negación) D ese, es su sentido m,s pro+undo y aquello que lo
torna peligroso para los satis+echos del sistemaH permite crear teoría
crítica sobre el hombre, el mundo y los problemas que lo rodean)
.ualidad que ni la transgresión ni la rebelión poseen)
P
Disenso como método
/ebemos lograr una interpretación genuina de lo que nos
acontece y sucede, no #ltrada por una ideología determinada) Esto
9ltimo sólo nos lo permite el disenso como método, sobre todo dado
nuestro car,cter de ec9mene dependienteC la iberoamericanaC en la
producción de sentido de lo que ocurre en el mundo)
El ilustre #lóso+o escocBs 8lasdair MacGntayre se plantea
acertadamente queH 9 :no de los ras(os m)s llamati%os de los
-rdenes políticos modernos es su carencia de *oros
institucionalizados dentro de los cuales los con;ictos y desacuerdos
sociales puedan in%esti(arse sistem)ticamente, así como la
ausencia de intento alguno para resolverlos. Con frecuencia,
los mismos hechos del desacuerdo pasan inadvertidos,
disfrazados por una retórica del consenso” $<&,
Lo primero que se deduce de este jugoso p,rra+o es la
denuncia de 6las mesas de consenso o di,logo6, el mecanismo tan
peculiar de los regímenes socialdemócratas que, en lugar de partir
del disenso y aceptar la existencia del conficto en la sociedad,
parten por principio del consenso, con lo cual no sólo ponen el carro
delante del caballo sino que logran 6dis*razar el con;icto con la
ret-rica del consenso6, seg9n la cita) 2or otra parte y eso muestra el
otro rasgo típico del progresismoH los problemas sociales se ordenan
pero no se resuel$en) 8l existir 9la ausencia de intento al(uno para
resol%erlos9 -cita1 se espera que una especie de +uer"a de las cosas
los $aya resol$iendo)
8#rmando este mismo sentido el #lóso+o italiano Massimo
.acciari es a9n m,s contundente cuando diceH :a lo que se siente
o"li(ado el político postmoderno apoyado en la idea de pa!
apparens es a or(anizar el con;icto, a reci"ir las demandas, pero no
a solucionarlas+$5&,
D en segundo lugar, se deduce la recuperación de la idea de
disenso como instrumento metodológico en la creación de teoría
crítica en las sociedades de hoy) El pensamiento no con+ormista, que
pretenda ser crítico est, obligado, no a negar la existencia, lo que

sería estulticia, sino a ne(ar la %i(encia de las megacategorías de
dominaciónC pensamiento políticamente correcto, 9nico,
homogenei"ación cultural, globali"ación, igualitarismo,
desacrali"ación, etc) C para proponer otras di+erentes, distintas,
di$ersas)
Qodo mBtodo es eso un camino para llegar a alguna parte) El
disenso como mBtodo parte, no ya de la descripción del +enómeno
como la +enomenología, sino de la :pre+erencia de nosotros mismos;)
*e parte de un acto $alorati$o como un mentís rotundo a la
neutralidad metodológica, que es la primera gran +alsedad del
objeti$ismo cientí#co, sea el propuesto por el materialismo dialBctico
sea el del cienti#cismo tecnocr,tico) Rompe con el pro(resismo del
marxismo para quien toda negación lle$a en sí una superación
progresi$a y constante) 2or el contrario el disenso no es omnisciente,
puede decir :no sB;, y así, al ser el mBtodo del pensamiento popular,
puede negar la $igencia de algo sin tener necesidad de negar su
existencia)
La pre+erencia se reali"a a partir de una situación dada, un
locus, histórico, político, económico, cultural) En nuestro caso
*uramBrica o la 2atria 'rande) Esto reclama o exige el disenso, un
pensamiento situado, como acertadamente habló la #loso+ía popular
de la liberación con Rusch, .asalla et alii, y no la #loso+ía marxista de
la liberación-/ussel, .erutti y otros1 que es una rama europea
transplantada en 8mBrica)
Qiene como petición de principio el hic =hodus, hic saltus -aquí
est, Rodas, aquí hay que bailar1 de 5egel al comien"o de su >iloso*ía
del Derecho, *ólo desde un lugar determinado se puede plantear
genuinamente el disenso, porque de plantearlo desde una
:uni$ersalidad abstracta;H por ejemplo, la humanidad, los derechos
humanos, la igualdad, etc)etc) se hace merecedor de la crítica
descon#ada de la i"quierda en general, que $e en el disenso una
peligrosa des$iación reaccionarioCpopulista)
Sna $e" que decimos quienes somos, desde donde planteamos
las cuestiones y cual es nuestro contexto) Es decir, una $e" que
planteamos las di+erencias, reciBn allí, podemos pasar a la segunda
@
etapa o etapa resoluti$a) En primer lugar se plantea la cuestión de
cu,l sea el sentido de los entes y los existentes) La relación hombreC
mundo) Ello nos lle$a a un segundo momento, el de la disensión
propiamente dicha con los relatos y sentidos que como pensamiento
9nico nos $ienen dados por otros, hombres e intereses, que no son ni
nuestros intereses ni nosotros, para concluir en un tercer momento
en la construcción de un relato genuino, sea #losó#co, político,
económico, religioso, cultural, cientí#co o tecnológico)
Los pasos del disenso como mBtodo, did,cticamente expuestos
sonH
Primera etapaH el mBtodo como propedButica
<)C 2re+erencia de nosotros mismos -se parte de un acto
$alorati$o1
I)C ?enius loci -el desde dónde1
J)C las tradiciones nacionales de nuestros pueblos-las
tradiciones $i$as, no las muertas1
@e(unda etapaH La proyección del mBtodo hacia el hombre, el
mundo y sus problemas, seg9n enseñara don Miguel 8ngel
=irasoro-<?!!C<?P1, el meta+ísico argentino por antonomasia)
<)C la pregunta por lo otro y los otros-hombreCmundo1
I)C la disensión-los problemas1
J)C la superación del disensoH En b9squeda de la construcción
de nuestro propio relato)
El disenso como pensamiento popular
EbsBr$ese que un pensamiento no con+ormista no niega la
existencia de lo que realmente existe, y en esto es un realismo
crítico, sino que para a#rmarse debe negar la $igencia, la pretensión
de uni$ersalidad de dichas categorías) D aquí es cuando el noC
con+ormismo se acerca al pensamiento popular, que sabe, antes que
nada, lo que no quiere, dado que la negación en Bl +unciona negando
la $igencia de las cosas que lo a+ectan negati$amente) 2ongamos un
?
ejemplo, aunque siempre son rengos, la globali"ación existe y no hay
dudas de elloO el pensamiento popular no niega su existencia, pero
como no entra dentro de sus intereses, lo que niega es su $igencia, y
sigue $i$iendo a su modo o como puede o lo dejan) Es sabido que
sólo la $igencia de las cosas y las ideas, m,s all, de su existencia,
a+ecta la $ida de los hombres y de los pueblos) La idea de $igencia
est, $inculada a la de $igor y ac, quiere signi#car aquello que tiene
$igor y obser$ancia sobre el hombre) =igente es aquello que lo
implica)
5oy situarse a la i"quierda o a la derecha es no situarse, es
colocarse en un noClugar, sobre todo para el pensador$rechazamos
de plano el término intelectual& que pretende elaborar un
pensamiento crítico) D el 9nico mBtodo que hoy puede crear
pensamiento crítico es el disenso) /isenso no sólo con el
pensamiento 9nico y políticamente correcto sino tambiBn y sobre
todo, con el orden constituido, con el statu quo $igente y esto 9ltimo
exige la pr,ctica existencial del disenso) En este aspecto el disenso
se $incula políticamente a la resistencia al ré(imen %i(ente, y en el
,mbito personal a la $irtud de la +ortale"a, que seg9n los $iejos
#lóso+os, se de#ne m,s por el sustinere$soportar, resistir& que por el
a(redere$a(redir,(olpear&,
El disenso es estructuralmente una categoría del pensamiento
popular, en tanto que el consenso, como $imos, es una apropiación
de la i"quierda progresista, históricamente alejada de lo popular, que
pretende lograr la democracia deliberati$a que tiene mucho de
ilustrada, y tambiBn, aunque en otro sentido, propiedad del
liberalismo, como acuerdo de los que deciden, de los poderosos -'@,
/a$os, &MG, .omisión trilateral, (ildelbergers, etc)1)
El disenso que se mani#esta como negación tiene distinto
sentido en el pensamiento popular que en el culto) En este 9ltimo,
regido por la lógica de la a#rmación, la negación niega la existencia
de algo o alguien, en tanto que en el pensamiento popular lo que se
nie(a no es la e!istencia de al(o o al(uien, sino su %i(encia,
entendida como %alidez, como sentido $A&, El disenso niega el
monopolio de la producti$idad de sentido a los grupos o lobbies de
<!
poder, para reser$arla al pueblo en su conjunto, m,s all, de la
partidocracia política)
La alternati$a hoy es situarse m,s all, de la i"quierda y la
derecha) .onsiste en pensar a partir de un arraigo, de nuestro (enius
loci dijera =irgilio) D no un arraigo cualquiera sino desde las
identidades y tradiciones nacionales, que con+orman las ec9menes
culturales o regiones que constituyen hoy el mundo) .on esto $amos
m,s all, incluso de la idea de EstadoCnación, en $ías de agotamiento,
para sumergirnos en la idea política de gran espacio, de 2atria
'rande, y cultural de ec9mene)
/esde estas grandes regiones es desde donde es lícito y e#ca"
plantearse el en+rentamiento a la globali"ación o, m,s
especí#camente a la norteamericani"ación del mundo) 5acerlo como
pretende el progresismo desde el humanismo internacional de los
derechos humanos, o desde el ecumenismo religioso como
ingenuamente pretenden algunos cristianos, es hacerlo desde un
uni$ersalismo m,s) .on el agra$ante de que su contenido encierra
un aspecto loable, la +raternidad uni$ersal, pero $acuo, in$erosímil y
no e#ca" a la hora del en+rentamiento político)
2ero este en+rentamiento se est, dando igual, a pesar de la
+alencia de los pensadores en no poder elaborarlo a9n, a tra$Bs del
surgimiento de los di+erentes populismos, que m,s all, de los reparos
que presentan a cualquier espíritu crítico, est,n cambiando las
categorías de lectura) 8sí la oposición entre burgueses y proletarios
de la i"quierda clasista $a siendo reempla"ada por la de pueblo $s)
oligarquías, porque el pensamiento popular no piensa la sociedad
desde lógica de clases, sino que su principal contradicción es pueblo
$s) antipueblo u oligarquías sobre todo #nancieras y las categorías de
i"quierda y derecha $an siendo reempla"adas por las de justicia y
seguridad) 8sí los gobiernos de i"quierda exaltan la justicia y los de
derecha pri$ilegian la de seguridad)
D, mientras que desde la i"quierda progresista la crítica a la
globali"ación se limita a reclamar que sus bene#cios económicos no
queden reducidos sólo a unos pocos sino que se expandan a toda la
humanidad, desde los mo$imientos populares se $ienen gestando
<<
cientos de respuestas alternati$as al :mundo uno;, $gr) el banco de
los pobres, la multiplicación de cooperati$as, la administración de
+,bricas abandonadas por sus dueños, los miniemprendimientos,
etc)etc)
La i"quierda, por su car,cter internacionalista no puede
denunciar el e+ecto de desarraigo sobre las culturas tradicionales,
porque no cree en ellas, ni sobre las identidades de los pueblos, pues
por sus principios ideológicos, los proletarios y los burgueses son
iguales en todas las latitudes *u denuncia se trans+orma así, en un
reclamo +ormal para que la globali"ación $aya unida a los derechos
humanos y a la distribución de la rique"a)
Es desde los mo$imientos populares que se reali"a la oposición
real a las oligarquías transnacionales) Es desde las tradiciones
nacionales de los pueblos donde mejor se muestra la oposición a la
sociedad global sin raíces, a ese imperialismo desterritoriali"ado del
que hablan ideólogos progresistas como 5ardt y 7egri)
Es desde el elogio del disenso, de la actitud no con+ormista que
se recha"a la imposición de un pensamiento 9nico y de una sociedad
uni+orme, y se denuncia la globali"ación como un mal en sí mismo)
Es que el pensamiento popular, si es tal, piensa desde sus
propias raíces, no tiene un saber libresco o ilustrado) 2iensa desde
una tradición que es la 9nica +orma de pensar genuinamente seg9n
8lasdair MacGntayre, dado que, en de#niti$a, :una tradici-n %i%a es
una discusi-n hist-ricamente desarrollada y socialmente
encarnada+$B&,
/e este modo les resulta imposible a los pueblos y a los
hombres que los encarnan situarse +uera de su tradición) .uando lo
hacen se desnaturali"an, dejan de ser lo que son) *on ya otra cosa)
Consenso %s, Disenso
/esde el punto de $ista lógico ambos son tBrminos relati$os
uno a otro, así, como padre lo es de hijo o alto de bajo, el disenso lo
es siempre de un consenso y el consenso lo es sobre un disenso,
pero en la pr,ctica cotidiana, sea política o personal, el consenso se
<I
presenta como acuerdo de partes para el logro de una #nalidad
com9n y el disenso, no tanto como la negación al acuerdo, sino m,s
bien como la pretensión de otorgar otro sentido, un sentido di+erente,
distinto, alternati$o, no con+ormista a lo dado, a lo que est, presente)
Etra di+erencia es que la idea de disenso estu$o, al menos
hasta hace unos años, desacreditada teóricamente, pues la idea de
consenso estu$o y est, a$alada y re+or"ada por los pro+esores de
nuestras uni$ersidades, academias y la masa de los periodistas
semicultos, estos nue$os intelectuales que con+orman la patria
locutora, y que la han adoptado como ideología indiscutible e
incuestionable)
El texto que m,s ha infuído en todos ellos estos 9ltimos años
es 1eoría de la comunicaci-n de %4rgen 5abermas y los
complementarios Derecho y Democracia, y, >acticidad y Dalidez,
2ara este autor, 9ltimo $ocero de la escuela neomarxista de
&ran3+urt-8pel, 8dorno, .ohen, Marcuse1 de$enido ahora
socialdemócrata, la complejidad social y las crecientes desigualdades
presentan hoy los mayores retos para la democracia y estos retos
sólo pueden ser superados creando nue$os +oros y asambleas donde
los ciudadanos deliberen y discutan juntos, así con esta :democracia
discursi$a; llegaremos al consenso democr,tico que permitir, la
resolución de los problemas) /e este modo, :el consenso es norma
adecuada para crear teoría crítica hoy +, seg9n la expresión de su
discípulo %ames (ohman)
Esta concepción se muestra así heredera directa de las
sociedades de ideas de la Re$olución &rancesa, y estas sociedades T
cora"ón del jacobinismoC por de#nición no pensaban sino que
hablaban) La ideología, obser$a &rancois &uret, historiador disidente
de la historia o#cial +rancesa, no se piensa porque puede correr el
riesgo de ser criticada, sino que ella es toda con$ersada mediante
sus intBrpretes como $erdad sociali"ada a tra$Bs del asambleísmo y
se expresa en la religión del consenso-@1)
<J
.laro est,, ni una sola palabra acerca de quiBn detenta el
poder) .omo la película de Marcelo Mastroiani De eso no se ha"la,
Esto de no ocuparse del poder, limitando los temas a la
ingeniería política o a asuntos culturales, $iene a explicar porque en
los centros acadBmicos de mayor excelencia se percatan de que
:esto no $a m,s; y se $iene produciendo el reempla"o de la
sociología, en tanto hermenButica social, por la politología como
hermenButica del poder)
8sí el pensamiento consensual por boca de los gur9es de turno
nos dice que la crisis de representati$idad política radica en la
corrupción de los políticos y propone m9ltiples mecanismos para
puri#carlosH eliminación de las listas s,banas, no repetición de los
mandatos, declaraciones juradas de bienes, etc) etc), mecanismos
que no son de suyo malos, pero que no llegan al meollo pro+undo del
problema, pues son pensados desde un pensamiento noC crítico,
desde el pensamiento con+ormista)
2or el contrario, pensar desde el disenso implica caracteri"ar la
crisis de representati$idad política no como una +alla de los medios
en su construcción, lo cual no es +also pero no es su#ciente para
especi#carla, sino porque lo que est, en juego es la anulación de la
política dado que ha cesado el principio de soberanía de las
naciones)
La mutilación de la idea de soberanía nacional, archi$ando el
principio que nada hay sobre la nación m,s que la nación misma,
anuló toda política nacional autónoma) K/e quB nos sir$e elegir,
mejorando los mecanismos de representación, hipotBticamente a los
mejores, si las decisiones políticas se toman desde los centros
mundiales de producción de sentido que nos son ajenosM)
Es interesante notar que el pensamiento consensual al no ser
crítico, aunque se presenta como tal, adopta la %an(uardia como
mBtodo, resumida esta actitud en la +raseH :si no somos pro*undos, al
menos no seamos anti(uos+, que se traduce en la ciquiricata de los
suyos y el silencio para los que no piensan de igual manera)
El pensamiento disidente debe hacer un doble es+uer"o,
primero poder ser aceptado como pensamiento stricto sensu por la
<A
opini-n pu"licada, que como hemos dicho +orma parte del
pensamiento consensual y, en segundo lugar, elaborar teoría crítica
y no simplemente teoría de demonizaci-nH por un lado los buenos y
por otro los malos) La realidad político social es cada $e" m,s
compleja y el disenso tiene que refejar en sus respuestas y
propuestas la complejidad de esta realidad)
8nte nuestra actualidad es dable rescatar la +unción BticoC
política del disenso que consiste aquí en expresar la opinión de los
menos, de los di+erentes, ante el discurso homogenei"ador de la
Btica discursi$a o comunicati$a que sólo otorga $alor moral al
consenso)
2ues este pensamiento consensual T discursi$o e ilustradoC
$iene en tanto que discursi$o como un nue$o nominalismo a "anjar
las di+erencias con palabras y no a tra$Bs de la pre+erencia o
postergación de $alores, como lo hace el disenso)
D en tanto que ilustrado, sólo permite la crítica de aquellos
pensamientos, los llamados políticamente no correctos, o situaciones
sociales que no encarnen los ideales ilustrados de igualdad y
democracia) 8sí, la crítica nunca $a dirigida a los modelos
socialdemócratas sino a los que decididamente no lo son, como es en
GberoamBrica hoy, el caso de .astro o .h,$e", m,s all, de la
acepción de personas)
El disenso como pr)ctica
El papel de los disidentes en la pr,ctica del disenso ha sido el
motor en el desarrollo de la emancipación social a partir del siglo
F=GGG y en la +ormulación de los derechos del trabajador en el siglo
FF)
Lo importante en la pr,ctica del disenso no es la negación sino
lo que se niega, dado que esta negación implica un compromiso
existencial del disidente)
7o existe ninguna ra"ón, sal$o la con$eniencia personal, para
que el hombre en sociedad renuncie a sus ideas para hacerlas m,s
parecidas a las del resto) 7ada ni nadie nos puede obligar a renunciar
<N
a nuestra ideas sólo para que se asemejen a las del resto de nuestros
conciudadanos)
La teoría del consenso, lle$ada a la pr,ctica desde hace unos
treinta años a tra$Bs del acuerdo de los grandes partidos políticos
como lo mejor que puede sucederle a nuestras sociedades, ha
concluido en un estruendoso +racaso) =gr) el consenso en =ene"uela
entre la democracia cristiana y los socialdemócratas o en España
entre el 22 y los socialistas-?1)
Los di+erentes consensos han terminado haciendo lo que
impone el neoliberalismo conser$ador, siendo sus consecuenciasO
mayores injusticias, inseguridad, desempleo, pobre"a, marginalidad,
menor educación, salud, calidad de $ida)
5asta un pensador liberal de la talla de 7orberto (obbio en uno
de sus 9ltimos trabajos se da cuenta de las limitaciones del consenso
cuando a#rmaH 'El disenso es una necesidad de la democracia pues
es, el que puede hacer posi"le las promesas no cumplidas de ésta+
-<!1) 8sí al caracteri"ar al disenso no sólo como posible sino como
necesario para la democracia, (obbio se percata que el disenso no se
limita a ser una regla de juego m,s del orden democr,tico sino que
cumple la +unción positi$a de abrir espacios donde se pueda
mani+estar el $erdadero pluralismo social)
5oy, se les permite a las masas de desocupados el disenso por
el disenso, expresado en la $iolencia por la $iolencia misma, aunque
siempre acotada, locali"ada) El poder político pretende trans+ormar el
disenso en mera transgresión)
.laro est,, que el consenso, aquel status questionis al que
debería arribar el disenso, ya ha sido establecido de antemano, por
los poderes indirectos o los lobbies ajenos a los intereses de los
pueblos y $erdaderos manipuladores de nuestros menguados
Estados nacionales carentes de soberanía)
Esto es lo que denominamos :+also di,logo;, es decir, un
di,logo que comien"a con el consenso como petición de principio,
escondiendo de entrada nom,s, las di+erencias de las partes y los
intBrpretes) Este disimulo, esta parodia ha malogrado las mejores
<P
iniciati$as, porque ha partido siempre, por ra"ones ideológicas de la
:parodia del otro, o del otro como un igual;, ignorando que la 9nica
igualdad posible en un di,logo abierto y +ranco es la di+erencia) D
Bsta se mani#esta siempre y de entrada en el disenso)
El consenso est, estrechamente $inculado a la idea de
tolerancia liberal, aquella que introduce la idea de disimulo, de
simulacro en la política, pues la tolerancia hoy, no es otra cosa que la
disimulada demora en la ne(aci-n del otro, 5acemos :como si;
respet,ramos al otro, cuando en realidad estamos disimulando su
negación) D esta idea de disimulo, de simulacro encierra la
quintaesencia de la noción de ideología entendida como conjunto de
ideas que enmascara la $oluntad de poder de un grupo, clase o
sector) =emos como la idea de consenso no es neutra sino ideológica)
/esde la 8mBrica indoibBrica la pr,ctica del disenso la
reali"amos en solitario, nos obser$amos solos, estamos de hecho
+uera del orden mundial :todo uno;, lo que trans+orma nuestra acción
y pensamiento en un quebrantamiento del orden establecido y a
nosotros todos los disidentes en marginales que deben ser ordenados
seg9n el modelo de one Eorld, o ser puestos +uera de la humanidad)
2ensar y actuar desde lo hispano criollo es pensar a partir del
disenso con respecto al pensamiento 9nico y políticamente correcto
que sostiene este nue$o orden mundial, del que +orman parte
tambiBn las ideologías del indigenismo tan en boga en 7uestra
8mBrica)
D pensar a partir del disenso es contra$enir y contradecir a los
sostenedores con+ormistas de la teoría del consenso que quieren,
como nue$os nominalistas, arreglar la realidad con nomines, con
palabras, con con$ersación) -.+r) La idea de democracia deli"erati%a
de Fa"ermas, Cohen y Gohman se(ún la cual 'los retos modernos
pueden ser superados in%entando nue%os *oros en los que los
ciudadanos deli"eren 0untos y ha(an uso pú"lico de su raz-n+&,
D a título personal, la disidencia pr,ctica pasa necesariamente
por el ejercicio cotidiano de la $irtud, no reali"ado en +orma
burocr,tica sino de manera generosa y sacri#cada) Romper
diariamente con las solicitaciones del sistema y el medio ambiente
es una +orma de ascesis) 5eidegger dice por ahí, hablando de cómo
<
liberarse de la tBcnica :podemos usar los o"0etos técnicos, pero
podemos de0arlos ahí descansar, desem"arazarnos$loslassen& y tener
serenidad$?elassenhait& para con las cosas+-<<1)
La disidencia como $irtud resulta de un h,bito creado por la
repetición de actos de resistencia al sistema corruptor y totalitario
que anula al hombre mediante la tele$isión y la masi#cación, y lo
reduce a la bestialidad)
8dem,s, el hombre hispano en sus m9ltiples y $ariadas +ormas
y encarnaduras siempre +ue persona, nunca masa) Es lo
absolutamente contrario a Bsta)
La ec9mene hispanoamericana es, sustancialmente,
disyunti$a al nue$o orden mundial) EbsBr$ese hoy, el c9mulo de
teorías arbitrarias que quieren explicar el a$ance geogr,#co del
castellano) *in ir m,s lejos en su 9ltimo trabajo-<I1 el publicitado
ideólogo del hombre Eihte, an(losa!on and protestans, *amuel
5untington, expresamente sostiene que el mundo hispano es el
enemigo de la unidad e identidad estadounidense y no sólo porque lo
penetra con miles de inmigrantes sino porque sus $alores son
disímiles, distintos, di+erentes)
El consenso y sus cultores, la i"quierda progresista y el
neoliberalismo, siempre han quedado atados a la idea de Ncontrato
social, por eso hoy los m,s atre$idos y :re$olucionarios; proponen un
nue%o contrato social, como solución a los problemas actuales)
El disenso pr,cticoCpolítico hoy se plantea desde la comunidad,
-.+r) los nue$os comunitarismos1 o mejor dicho, desde las
comunidades, es decir, aquellos conjuntos de hombres que no sólo
comparten leyes, lenguas y creencias sino tambiBn $alores y
$i$encias históricas Tluchas por ser en el mundoC que son las
respuestas que tienen que dar, y de hecho lo est,n haciendo, punto
a punto al modelo de one Eorld, 2orque ante un modelo totali"ador
no sir$en las respuestas parciales sino corresponden respuestas
totali"adoras, holísticas se dice hoy, respecto del hombre, el mundo y
sus problemas)
<@
*on las instituciones que la comunidad ha ido creando
espont,neamente las que hoy responden, incluso a pesar de ellas, a
las necesidades que el Estado pri%atizado ha dejado sin resol$er)
*on las que, de alguna manera, conser$an y restañan el tejido social
desgarrado en mil peda"os por la pri%atizaci-n del gobierno y la
política)
2ri$ati"ación que se explica, porque los gobiernos y los
partidos políticos han tra%estido su #nalidad y trabajan para los
intereses de los lo""ies, sea ejecutando políticas, sea sancionando
leyes contrarias al bien com9n general del pueblo que los lle$ó al
poder)
Reinstalar la solidaridad en el seno de la comunidad es el
primero y m,s e#ca" de los remedios a la cretini"ación de la $ida
p9blica y ello sólo es posible con la reiteración habitual de actos
solidarios hasta crear una segunda naturale"a en el hombre
descastado de la sociedad postmoderna)

D si no podemos llegar, en una sociedad seculari"ada como la
nuestra, hasta el otro como prójimo, con+ormBmonos con llegar al
otro como próximo, que no es poco)
<) C .+r) Los trabajos de %a$ier Muguer"aH Etica, disenso y
derechos humanos, (s)8s) I!!I y Ernesto 'ar"ón =aldBsH El
consenso democr)tico en .uadernos electrónicos de #loso+ía 7U!)C
I) T 0agner de Reyna, 8) HPr-lo(o a Ensayos de disenso,
(arcelona, Ed) 7ue$a Rep9blica, <???, p)N)C
J)C%4nger, ErnstH 1ratado del re"elde, (uenos 8ires, *ur, <?PJ,
p)N<)C
A) CMacGntyre, 8lasdairH Husticia y racionalidad pr)ctica,
(arcelona, Eiunsa, <??A, 2)I!)C
N) C .acciari, MassimoH Drama y duelo, Madrid, Qecnos, p) PJ) C
<?
P) CRusch, Rodol+oH La ne(aci-n en el pensamiento popular,
(uenos 8ires, .imarrón, <?N) Especialmente el capítulo PH El juego y
la negación)C
) CMacGntyre, 8ladairH 1ras la %irtud, (arcelona) .rítica, <?@,
p)IA)C
@) C &uret, &rancoisH Pensar la =e%oluci-n >rancesa, (arcelona,
2etrel, <?@!, p)IIP)C Especialmente el capítulo 8gustín .ochinH La
teoría del jacobinismo)
?)CLa historia argentina presenta un claro ejemplo sobre la
teoría del consenso cuando en <@?< hubo un acuerdo entre Mitre y
Roca con moti$o de las elecciones para la sucesión presidencial y
proponían que el partido o#cial, 8utonomista 7acional-2871, y la
oposición, Snión .í$ica, concurrieran a las elecciones con una lista
9nica de candidatos que e$itara la competencia) La política del
acuerdo consistió en actos tendientes a suprimir la lucha electoral y
en la distribución de los cargos antes del comicio)
La oposición al acuerdo por parte de Leandro 8lem, pro$ocó la
di$isión de la Snión .í$ica y la creación de la Snión .í$ica
Radial-S.R1, 'que se quie"re pero que no se do"le+ +ue el legado de
8lem antes de suicidarse en <@?P)C
<!)C(obbio, 7orbertoH >uturo de la democracia, MBxicoC(s)8s,
&.E) p) A?) C
<<)C5eidegger, MartínH @erenidad, (arcelona, Ed)*erbal, p)I)C
<I) C5untington, *amuelH IJuién somosK, (arcelona, 2aidós,
I!!A
-.+r) el capítulo ? sobre el reto hispano1)
->1 #lóso+o
buelaVI$ias)com)ar
Sn di,logo Testo es, a tra$Bs del lo(osC supone que los dialogantes tienen
una identidad, que no ocultan) D esa identidad tiene que estar en claro, porque,
si no, Kcon quiBn estoy hablandoM K.on un agente encubiertoM La clari#cación de
I!
la identidad permite el respeto mutuo) /e otro modo hay ocultamiento y
simulación) .ada uno dice lo que el otro quiere escuchar, pero quien habla no
cree lo que dice) .ada uno, pues, se reser$a, m,s all, y en contra de sus
palabras, la +acultad de actuar como le pla"ca) 2arece que dialogamos, pero, en
realidad, estamos a#lando en secreto las armas, mientras tiramos buenos
propósitos de la boca para a+uera) En esta era de la comunicación obligada y
global, el di,logo es puro :$erso; como diría un reo)
I<