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HISTORIA DE LA INTRODUCCION DEL EVANGELIO EN LA REPÚBLICA

DOMINICANA.
Tony Flaquer

La historia de cómo se introdujo el evangelio en lo que hoy conocemos como la
República Dominicana esta muy ligada a la historia del descubrimiento y la conquista
de América. Igualmente esta ligada a las consecuencias de la reforma protestante en el
comercio y en la industria de los países que se desarrollaron de manera especial como
resultado de esta, y de la influencia que estos países tuvieron en estas latitudes. Pero
sobre todas esas consideraciones de carácter aparentemente circunstancial está la mano
de Dios, orquestando la expansión de su reino en las naciones, su soberana obra en el
tiempo.
Poco tiempo después del descubrimiento de América en le siglo XVI, los monarcas de
Aragón y Castilla, Fernando e Isabel, iban a formar una alianza estrecha con el papado
que perduraría, con sus altibajos, por muchos siglos, lo cual probó ser muy efectivo para
los intereses de ambos poderes.
La iglesia de Roma proveyó en la conquista el fundamento jurídico, ideológico, cultural
y hasta la excusa religiosa para la conquista española; a su vez,
España, le proveyó al vaticano el brazo militar para su penetración y monopolio
religioso. Esto fue sellado con la “bula Intercoetera” firmada el 3 de mayo de 1493,
entre Alejandro VI (el papa Borgia) y los Reyes Católicos. Mediante esta, se convino
dar a España reconocimiento del papado en la posesión de sus conquistas, a la vez que
estos adquirían exclusividad religiosa.
El Papa dividió el mapa de la tierra en dos partes trazando una línea imaginaria 100
leguas al oeste de la Isla de Cabo Verde: Todas las tierras al Este de esta línea eran para
Portugal y las del oeste para Castilla (Roberto Cassá: Historia Social y Economía de la
R.D. pg.40).
I.EL Ocurantismo 1492-1804
De 1492 al 1804 el dominio católico en la isla fue absoluto, Iglesia y estado eran casi
una misma cosa; esta actitud se acentuó con la postura de Carlos V contra los
reformadores en Europa, y sus ambiciones de un poder mundial apoyado por la mayoría
de los papas, actitud que continuó su sucesor Felipe II. El desgaste español en los
campos de batalla de Europa hizo desistir a los sucesores de estos de sus ambiciones
mundiales, pero quedó una alianza firme entre la iglesia católica y la corona española
que fue pocas veces disturbada
El Primer Asomo del Evangelio:
En 1502 se funda la casa de contratación de Sevilla, odioso monopolio que encareció
desproporcionalmente los productos que llegaban a La Española; esta situación
automáticamente originó el contrabando, especialmente de Ingleses y Holandeses, con
los pobladores de las zonas costeras del norte, donde la presencia militar española era
menor. Nos dice Frank Moya Pons en el Manual de Historia Dominicana “A esta
declinación del comercio de cueros (uno de los productos que se exportaban de
contrabando), que resultaba tan irritante para los mercaderes de esta ciudad y que
perjudicaba los intereses de sus asociados en Sevilla, iba unido otro problema que
afectaba la raíz misma del poder y la soberanía de la corona sobre sus colonias en las
Indias y particularmente, en la parte Española. Este problema era de tipo ideológico y
tenía sus orígenes en las guerras de España contra las otras naciones europeas,
especialmente Inglaterra y Holanda, cuyo apartamiento del catolicismo había tenido
profunda repercusiones en la vida económica y política de esos países. Así el
contrabando empezó a ser también una vía de penetración de ideas religiosas y de
lealtades políticas ajenas al pueblo y a la corona española, que resultaban enormemente
subversivas y decididamente antiespañoles y anticatólicos. En 1594 el arzobispo de Sto.
Dgo. Fray Nicolás Ramos escribía una carta al Rey denunciando que si no se ponía
remedio a la situación, la isla iba en camino de perderse para los cristianos, pues el
tráfico de los vecinos con los ingleses y franceses herejes era tan intenso y tan lucrativo
que ya casi nadie guardaba las apariencias en la Banda del Norte y se había perdido todo
el respeto por la autoridad real y por la autoridad papal”….“Lo que más preocupaba al
Arzobispo Ramos era la creciente tendencia de los habitantes de la banda del norte a
olvidar sus deberes como católicos y como súbditos españoles, todo lo cual era evidente
en la práctica de bautizar a sus hijos con ritos protestantes y con padrinos extranjeros
también protestantes, lo cual tendía a hacer más firmes los lazos y obligaciones de la
gente de la banda del norte con los extranjeros” (Frank Moya Pons “Manual de Historia
Dominicana” pg. 53 y 54).
Así pues, el evangelio llega a La Hispaniola (nombre con el cual se conocían entonces
estos territorios) con esos “contrabandistas” protestantes, y llegó a ser de tal impacto
que alarmó a las autoridades eclesiásticas. La respuesta no se hizo esperar; en 1604
comienza con el gobernador de la isla Antonio de Osorio la despoblación oficial de esos
pueblos costeros (Puerto Plata, Monte Cristi, Bayajá y Yaguana), dejando a los
“contrabandistas” protestantes sin auditorio. En esas maniobras se reportaron 300
biblias protestantes decomisadas a los pobladores de esos pueblos desmantelados.
Así terminó el primer roce de esta isla con el evangelio. Iba a pasar un largo tiempo para
volver a escuchar en estas tierras el llamado al arrepentimiento.

Una Sacudida al Poder Papal en la Isla:
Con la revolución francesa en 1789 empezaron a llegar las primeras oleadas de lo que
iba a ser un despertar del evangelio en la isla. La primera consecuencia fué la revolución
haitiana de 1791, que iba a finalizar con la independencia haitiana en 1804. Haití iba a
ser un instrumento indirecto en el desarrollo del evangelio en la isla.
Otro golpe a la firme posición política de la Iglesia católica en este país fue el tratado
de Basilea de 1795, por el cual España cedió a Francia la parte oriental de la Isla. La
Iglesia, monárquica en su planteamiento político, era enemiga de la revolución francesa,
y el Arzobispo Don Fernando de Portillo, representante del poder papal, abandonó la
isla en 1798, dejando tras de si sacerdotes que no querían abandonar sus posesiones en
la isla, o adeptos a las ideas revolucionarias francesas, o que de una u otra forma
estuviesen dispuestos a adaptarse a un gobierno francés de corte antimonárquico y
secular. Bajo los acontecimientos antes descritos empezaba a perfilarse una cierta
tolerancia religiosa en estas tierras.
II. La Aurora para el evangelio 1804-1861
A pesar de los intentos de Napoleón Bonaparte, cónsul de Francia en ese tiempo, de
subyugar a los rebeldes haitianos en el otrora territorio colonial francés, al oeste de La
Hispaniola, Haití prevaleció como nación independiente luego de su sublevación contra
Francia en 1791, concluyendo su proceso de independencia en 1804. Como era de
esperarse, la Iglesia Católica y el gobierno revolucionario haitiano no podían tener
estrechas relaciones, dado que este gobierno de esclavos libertos y mulatos desafiaba las
alianzas de la Iglesia Europea, y representaba en sí mismo posiciones de avanzada
social que seguramente no eran de la simpatía del papado. Esta frialdad duró décadas.
Bajo esta plataforma durante la presidencia de Alexander Petión se autorizan las
actividades protestantes en Puerto Príncipe.
Miles de negros esclavos estadounidenses vienen a Haití con el fin de buscar libertad en
territorio amigo, y traen consigo el mensaje de la palabra de Dios. En los Estados
Unidos, los metodistas, episcopales y bautistas crearon una sociedad para favorecer la
emigración de los negros americanos hacia Haití. Bajo el gobierno de Petión, John
Brown y James Catts, misioneros metodistas, llegaron a Puerto Príncipe.
La Dominación Haitiana de Santo Domingo y su Relación con el Desarrollo del
Evangelio: 1822-1844
Jean Pierre Boyer -Bazelais, presidente haitiano, invade la parte este de la isla en 1822,
al año de la independencia efímera de los habitantes del este del dominio francés, lo
cual duraría hasta la gesta de independencia en 1844, y la creación de la Republica
Dominicana. Durante este periodo de dominio haitiano el evangelio tiene cierta libertad
en nuestro país, ya que Boyer procuró la colaboración de la Iglesia Católica en el
territorio oriental invadido, pero no la obtuvo. El Arzobispo Valera siempre mantuvo
una negativa cortés frente a Boyer (las razones de la no colaboración son obvias, dado
las lealtades de la Iglesia en las metrópolis europeas). Boyer a su vez se negó a
reconocer la dignidad del Arzobispo y no aceptó sus nombramientos eclesiásticos hasta
que Valera “no se considerase Arzobispo y ciudadano de Haití” (Manual de Historia
Dominicana, Frank Moya Pons Pag. 229).
En 1824-25, 6000 inmigrantes negros libertos estadounidenses se radican en Samaná,
trayéndose así una comunidad de protestantes que tuvieron cierta libertad extraoficial de
culto, aunque la predicación fue en inglés. Allí vivió el primer ministro protestante que
residió en el país, un metodista, el Rev. Isaac Miller. Los metodistas, episcopales y
bautistas estaban organizando este tipo de inmigraciones buscando la libertad de estos
negros. Los bautistas y los metodistas wesleyanos empiezan a moverse activamente en
el territorio dominicano especialmente en Puerto Plata y Samaná. En 1835 John Tyndall
y W.T. Cardy, wesleyanos, se instalan en Puerto Plata. Allí se funda una sociedad
metodista los cuales el 26 de noviembre de 1836 inauguran su primera capilla.
En 1838 Cardy obtiene autorización oficial de Boyer, para la obra que ya actuaba
extraoficialmente en el territorio ocupado por este último.
En 1843 llega a Puerto Plata la primera misión bautista, siendo bien acogidos por los
metodistas wesleyanos, los cuales les ofrecen facilidades para sus reuniones. Los
bautistas no obstante atacaron a los wesleyanos por su práctica del bautismo infantil,
rechazando la cooperación ofrecida por estos y creando divisiones agrias entre estos
grupos.
Tyndall y William Tawler (otro ministro metodista wesleyano), solicitan movilizar la
misión a Santo Domingo, pero Boyer no lo autorizó. En 1840 Tawler predica el primer
sermón en español.
Con todas las limitaciones que el gobierno militar haitiano pudiese constituir, no es
menos cierto que fue durante esta dominación que comenzó la primera obra evangélica
de cierta importancia en la isla.

La Iglesia Católica no tenía dominio político en estos territorios, por lo cual no hubo
entorpecimiento sistemático ni persecución a estos misioneros; no obstante, esa dicha
no iba a durar muchos años.

III. El Retroceso: 1861 - Finales del Siglo XIX

El retroceso al evangelio luego de algunas décadas de cierta libertad, comienza con la
anexión de la parte dominicana a España en 1861.

El aparato de poder eclesiástico vuelve a la Isla con la estructura de monopolio religioso
que les garantizaba el poder español. El Arzobispo Monzón ordena la suspensión de la
libertad de cultos, quemó la Iglesia en Samaná, clausuró la obra en Puerto Plata,
clausuro las logias, etc. Al haber misioneros extranjeros que protestaron ante sus
gobiernos, la causa restauradora que perseguía el fin del dominio español en la parte
este de la isla de Santo Domingo, consiguió el apoyo y la simpatía de los ingleses, los
cuales, aparte de los motivos comerciales e imperiales que tuviesen en el Caribe,
también eran una nación de tradición protestante y anticatólica.

IV. Finales del Siglo XIX al 1930: La Reconquista

Luego de la restauración de la república en 1865 empieza a cambiar el escenario
geopolítico del Caribe en favor del evangelio. España, el aliado imperial de la iglesia
católica, pierde su poder e influencia en la región, así como la mayoría de sus antiguas
colonias que para esta fecha eran ya independientes.

Los Estados Unidos surgen en el Caribe como los nuevos amos imperiales, y empiezan
a incidir en la vida de los países caribeños de una forma muy profunda. Los capitales y
aventureros norteamericanos empiezan a penetrar en este escenario con una ventaja para
el evangelio, ya que los Estados Unidos era una nación protestante fundada por
puritanos; esto hizo que el poder norteamericano no apoyase las pretensiones religiosas
monopólicas del papado romano en los países en los que el catolicismo era la religión
dominante.

No obstante, el factor más importante en la vida del evangelio en ese entonces fue la
instalación por firmas americanas de ingenios azucareros en la isla; estos ingenios
trajeron mano de obra de las islas protestantes caribeñas inglesas,( los llamados
“cocolos” , quienes se dice fueron llamados así pues muchos de los isleños de
posesiones inglesas que laboraban en los ingenios provenían de la isla Tórtola
mayormente , y al pronunciar este nombre en ingles - tojtojwla- les sonaba a los locales
como “cocola”) , y de Puerto Rico, que siendo colonia norteamericana para principios
del siglo XX, ya contaba con misiones evangélicas importantes. Tras estos obreros de la
caña vinieron misiones religiosas protestantes, las cuales iban a servir de plataforma
para el establecimiento de ministerios cuyas raíces se extienden hasta hoy día.
Otro foco de penetración del evangelio fue la compañía ferroviaria que operaba en
Sánchez el ferrocarril central, y la compra del cacao, compuesta por muchos ingleses;
por este sitio entraron en 1921 el Rev. Peterkin de los hermanos Plymouth, el cual se
estableció en La Vega; así como Duncan Reid el cual fundó una obra importante en
Puerto Plata, que incluyó un ministerio radial. Para fines del siglo XIX había misiones
en Baní, y Santiago; había una Iglesia Metodista Libre.

Arturo Salguiero Font, puertorriqueño, fue el primero en comenzar predicas evangélicas
en San Pedro de Macorís para 1892.
En 1899 Samuel Mills de la Iglesia Metodista Libre inicia el primer grupo de trabajo en
español y dirigió sus esfuerzos hacia los dominicanos. Este se radica finalmente en
Santiago de los Caballeros, donde funda el famoso Instituto Evangélico. La obra de
Mills se constituyó en denominación en 1903.

Al este llegaron los hermanos Moravos procedente de Saint Thomas, los cuales abren
una obra en 1904 en San Pedro de Macorís, centro de exportación y producción de
azúcar de caña para principios del siglo XX; los Moravos también abren en la Romana
una obra en 1915, conocida por los romanenses como “La Chorcha” (Anglicismo de
The Church).

En Puerto Plata Julian kingsley y Federico Hollingshead inician en 1893 una obra con
predicación en español, cosa no vista hasta entonces en la costa norte. Ellos fundaron la
Asociación Misionera Dominicana, la que luego llegó a ser la precursora de la Iglesia
Evangélica Dominicana.

En 1916 el poder norteamericano interviene militarmente la nación dominicana, y
controla la vida nacional, asegurando sus intereses políticos y económicos en la isla.
En este mismo año la Iglesia Presbiteriana de Mayaguez se interesa por la República
Dominicana, y un comité formado por presbiterianos, metodistas episcopales, y otros
unen esfuerzos para la obra. En 1920 se forma la “junta de servicio cristiano” en Santo
Domingo. Estos se unieron a los moravianos en el este y sur del país y a los wesleyanos
en el norte, llegando a tener un gran crecimiento. La “Junta de Servicio Cristiano” se
independizó finalmente de la misión en 1955, uniéndose al Consejo Mundial de
Iglesias.

A principios del siglo XX l1egan también al país los ministros episcopales, los cuales
trabajaron en el D.N. y la Romana; estos fueron traídos por inmigrantes antillanos y
extranjeros de habla inglesa. Entre sus pastores se destacó en La Romana el Rev.
Wiffler, de origen norteamericano. A Wiffler pude conocerle en mi infancia ya que
frecuentaba el hogar de mis padres en La Romana para finales de los años 50 y
principios de los 60 del pasado siglo.

En 1916 llega al país de Puerto Rico Salomón Feliciano. Este se instala en San Pedro de
Macorís que a la sazón era casi más importante que Santo Domingo, por su auge
comercial y portuario producto del incremento azucarero. Feliciano inicia una obra bajo
la supervisión de las Asambleas de Dios Inc., y con este comienza el movimiento
Pentecostal en el país. Esta obra quedó en manos de la Iglesia Evangélica Dominicana,
y creció dé una forma extraordinaria en la década del 30, en los bateyes y zonas rurales
del este.

V.1930-1961: Trujillo y la Era del Silencio:

Rafael Leonidas Trujillo ocupa la presidencia en 1930 y comienza una era de silencio en
el país. Trujillo con más poder personal tal vez que un césar sobre sus súbditos, postra
al país en un reino de terror; el más leve, atisbo de crítica directa o indirecta a su
régimen era pagado con la muerte. Trujillo fue colaborador norteamericano durante la
invasión del 16, y su presidencia aprobada por los EUA. No obstante a que muchas de
las iglesias evangélicas tenían conexiones en los E.U.A, para la política imperial
norteamericana Trujillo policía del orden, era más conveniente en ese momento que
cualquier otro asunto relacionado con la República Dominicana; esto siguió siendo así
hasta finales de la década de los años 50. En un ambiente como el descrito era difícil
predicar un evangelio no comprometido. Trujillo, zorruno, y conservador también, hizo
alianzas que le facilitarían su trabajo, una de estas fue con la Iglesia Católica, lo cual
culminaría en el concordato de 1954, que declaraba a la religión católica Romana, la
denominación religiosa oficial de la nación dominicana. El concordato le dio a la Iglesia
un poder político sin precedentes que todavía permanece (Por ejemplo, si alguien quiere
ser presidente dominicano debe ser católico según la constitución, al menos en teoría.
Claro, hasta ahora ningún presidente dominicano se ha manifestado desde 1954 como
de alguna religión o denominación no católica, al menos no públicamente). A Trujillo
le convenía esta alianza pues él conocía la influencia religiosa del catolicismo sobre el
pueblo dominicano, y a los mas altos niveles internacionales, y necesitaba el apoyo de
esta; a cambio el le dio a la Iglesia concesiones y dinero para su obra, así como un poder
absoluto en el campo religioso. La religión católica es declarada religión oficial del
pueblo dominicano, y los evangélicos fueron menospreciados al punto de que la
asociación con evangélicos, y o iglesias evangélicas, era un símbolo de ser un paria
social. La ironía del destino es que la iglesia católica misma fue un factor determinante
en la caída del régimen de Trujillo pues ya en sus últimos meses dio un viraje
retirándole su apoyo públicamente. Durante la mayor parte del régimen de Trujillo sin
embargo, hubo un servilismo de esta iglesia a ese régimen que en retrospectiva fue
bastante vergonzoso. En esta oscura era de la dictadura trujillista ocurren incidentes en
el país donde los evangélicos eran perseguidos por fanáticos católicos con la
complicidad de la iglesia católica que no denunciaba estos abusos, y más bien parecía
alentarlos, y el implícito pero no abierto apoyo del régimen. Aunque esta era la
situación en el país, Trujillo no quería enemistades con los norteamericanos, a los cuales
sirvió fielmente. Por esto permite que misioneros norteamericanos evangélicos
continuaran llegando al país. Los misioneros bautistas Robert Mayer y Howard
Shoemaker, los arribaron en 1949. Ambos eran de la Misión Bautista Central, los cuales
encontraron sólo 4 iglesias funcionando a su llegada; ellos expandieron las áreas del
ministerio a televisión, radio, etc.

En esa era ocurren también otros eventos en el campo evangélico, como lo fue la fusión
de las obras wesleyanas de Puerto Plata y Samaná en una sola Iglesia que se llamó
Iglesia Evangélica (1932-33). Otro hecho que creo influyo en desacelerar la obra
evangélica en el tiempo de Trujillo fue la “dominicanización” de la zafra, lo cual paro el
flujo de extranjeros de las islas protestantes, cesado así el campo natural que justificó
las primeras misiones.

En 1942 Pedro Cabrera impulsó la organización de la obra pentecostal.
En 1939 también Cecil Samuels de la “Misión Evangélica de las Antillas” funda en La
Vega la obra que llega a ser conocida eventualmente como “Templos Bíblicos”. Esta
obra inauguró en 1943 el Instituto Bíblico de la Vega a cargo de Frank Butler, pero el
Instituto cerró sus puertas en 1963. En 1956 los Templos Bíblicos inician sus prédicas
en Santo Domingo.

VI. 1961: La Era de la Apertura.

Con la muerte de Trujillo comienza una apertura democrática que ha permitido el
establecimiento y desarrollo de diversos grupos evangélicos en el país, incluidos en esos
grupos la introducción de sectas seudo evangélicas y apóstatas que se identifican como
evangélicas. No obstante, es obvio que el nivel de predicación y el impacto del
evangelio en el país ha ido creciendo, al punto tal que se dice que al día de hoy, más del
10% de nuestra población es evangélica, lo cual es un gran avance, siendo que a finales
de los años 50 había un número muy reducido de evangélicos a nivel nacional.
Personalmente pienso que este porcentaje podría ser mayor pero no tengo ningún apoyo
estadístico para esta afirmación.
La Iglesia Católica conserva todavía su poder político, aunque ya el estamento político
partidista reconoce el poder de votos de la masa evangélica nacional, y aún algunos
legisladores han pedido una revisión del concordato; El estigma social que tenían los
profesantes evangélicos hasta la década de los 70 del siglo pasado ha cambiado y ya los
evangélicos están presentes en todo el espectro social y económico de la nación. Esto ha
permitido el impulso del evangelio y los recursos económicos desde adentro para el
desarrollo de la obra, que antes dependía de misiones extranjeras. Es alentador también
que esfuerzos misioneros de las iglesias evangélicas dominicanas están ayudando,
sosteniendo y colaborando con obras e iglesias en muchas naciones de América Latina
y aún en varias otras partes del mundo. Creo que el Señor ha hecho una maravillosa
obra aquí, y que el futuro del evangelio en la República Dominicana es muy
prometedor. Aún así debemos de reconocer que la obra de expansión del evangelio en
las naciones no depende del que quiere ni del que corre sino de la soberana voluntad del
Dios de la historia y de los pueblos, a quien rogamos para que su reino sea expandido en
esta nación.