DEBATE ENTRE ECONOMISTAS EX FUNCIONARIOS DE LAS INSTITUCIONES FINANCIERAS INTERNACIONALES

Por Joseph Stiglitz Comparto sinceramente los principales argumentos que Paul Krugman ha planteado tan elocuentemente. Me gustaría analizar dos temas relacionados. Primero, no creo que su interpretación de la historia intelectual de la economía del desarrollo sea absolutamente correcta. Segundo, aunque él ha identificado dos factores que representan críticas importantes al paradigma neoclásico y forman la base para la construcción de una "nueva visión", esa visión suya es demasiado estrecha: hay factores muy importantes que ignora. En suma, Paul Krugman dice que la teoría del gran desarrollo se alejó de la corriente central de la economía. Y que eso ocurrió porque: •"Los teóricos del desarrollismo fueron incapaces de formular sus ideas con la precisión requerida por una economía imperante cada vez más orientada hacia los modelos." •La atención fue desviada por ideas como las del modelo de trabajo excedente de Lewis (1955) que pudo ser fácilmente formalizado. •Los acontecimientos del mundo real, como el fracaso de la industrialización, "cuestionaron el planteo según el cual el tema de coordinar inversiones frente a economías externas fue una parte importante en la historia del subdesarrollo". •La resurrección de la teoría del gran desarrollo puede atribuirse al desarrollo de modelos simples de ganancias crecientes. Cada una de estas proposiciones es rebatible. Para tomar la primera, que una idea esté o no dentro de la corriente dominante depende de qué lugar elijamos para mirar el río. La corriente dominante se ve de manera muy diferente según la miremos desde la ribera del MIT, la de Cambridge o la de Oxford. En esas instituciones ¬y en otras¬ los académicos nunca dejaron de hablar de la importancia de externalidades, ganancias de la escala, competencia imperfecta, cambio tecnológico y de las relaciones entre todo eso. La investigación siguió modelando no sólo lo endógeno de la estructura del mercado sino también el "crecimiento endógeno" con trabajo teórico y empírico para tratar de entender los determinantes de la transferencia, absorción, desarrollo y adaptación de nuevas tecnologías. Esas ideas fueron y siguen siendo el principal interés de la investigación académica y un ingrediente siempre presente en los programas de estudio. Claro que no estábamos satisfechos con los modelos ofrecidos. Los resultados, particularmente los que se referían a estados estables, eran muy sensibles a las parametrizaciones especiales, y uno de los objetivos del programa de investigación era explorar esos temas tan delicados. Los años 1970 y 1980 estuvieron marcados por progresos en modelaje de externalidades, progreso tecnológico y ganancias de escala. Las principales avenidas de la investigación sobre modelaje desarrollista estuvieron asociadas a los trabajos de Richard Nelson y Sidney Winter y otros. Aunque muchos estudios se concentraban en mercados incompletos y en información

imperfecta, el esqueleto era igualmente aplicable a economías con distorsiones impositivas y competencia imperfecta. Krugman no menciona esas grandes avenidas del trabajo teórico y tampoco los grandes proyectos de investigación empírica que exploraban algunos de los temas centrales de la teoría del gran desarrollo, como el programa de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), a cargo de Jorge Katz. No sólo se investigaban esas ideas, sino que se las comunicaba a los responsables de formar políticas. En suma, en la lectura que yo hago de la historia intelectual, la teoría del gran desarrollo económico nunca murió. Coincido con Paul Krugman en lo que concierne a la importancia que la profesión da a la teoría y a los modelos. Pero sigo sin convencerme de que tenga el papel dominante que él le asigna. Por varias razones. La primera: que podamos escribir un modelo de un fenómeno no prueba casi nada. No convierte a una idea en buena o mala, importante o irrelevante. A lo sumo demuestra que hay ciertas relaciones lógicas, o que ciertas ideas tienen asidero. La formalización de las ideas es importante, entre otras razones, porque conduce a debates para focalizarlos y a preguntas más precisas. La segunda: disponíamos de modelos formales. Muchos de nosotros habíamos publicado modelos con todas las características que a Krugman le gustarían: sencillez, elegancia y rigor. La falta de tales modelos no puede explicar la muerte temporaria de la teoría del gran desarrollo, si hubiera ocurrido. Yo diría que una explicación mucho más creíble de la aparente desaparición de la teoría del gran desarrollo es que las mismas corrientes que llevaron al predominio de la ideología del libre mercado en Gran Bretaña y Estados Unidos se reflejaban ¬al menos en Estados Unidos¬ en el predominio de esas ideas en ciertos círculos intelectuales. En suma, fue tan importante la demanda de ideas del mercado como la oferta de modelos. Instituciones financieras El tema de quién consigue financiamiento y cómo se usa, es el problema central que ocupa a las instituciones financieras en las economías capitalistas. Cómo, cuándo, y si funcionan es ciertamente parte del tema del desarrollo. La literatura anterior enfatizaba la importancia de la acumulación de capital; la nueva literatura pone el énfasis en la forma en que se acumula el capital ¬capital versus deuda. El capital es visto como más poderoso. Los bajos salarios redundan en grandes ganancias y en acumulación de capital propio, algo que facilita el proceso de crecimiento. Que Krugman no mencione la importancia de esas instituciones en el proceso de crecimiento tal vez sea el mejor ejemplo de lo que quiero decir cuando digo que hace falta una visión más amplia del problema. Economía política Al interpretar el problema general de las intervenciones de los gobiernos para corregir errores del mercado, Krugman se refiere a problemas de política económica. Con toda seguridad esos problemas son importantes. Pero su análisis de los temas es a la vez incompleto y engañoso. Como dije antes, los problemas de política económica no son el único origen del fracaso del paradigma de la planificación. Además, la conducta que busca la renta es, por lo menos, una explicación incompleta del fracaso de las empresas del sector público.

Krugman no advierte la existencia ¬mucho menos la importancia¬ de la búsqueda de la renta en el moderno capitalismo gerencial. Y finalmente, adjudicar a problemas políticos el fracaso de los intentos de desarrollo no explica las diferencias en desarrollo regional que han caracterizado virtualmente a todos los países en diversas etapas de su crecimiento. Tampoco la alusión a problemas de política económica explica los muchos éxitos de empresas gubernamentales. Puede que representen a una minoría de esas empresas, pero hay suficientes éxitos como para que el éxito sea plausible y no solamente una cuestión de suerte. Externalidades y ganancias crecientes No hay una única explicación de por qué los países crecen o por qué no logran crecer. Las ganancias crecientes, las externalidades, y el proceso de aprender haciendo pueden ser ¬y sin duda son¬ importantes , pero para hacer modelos que nos permitan ver con claridad el interior del proceso de desarrollo hace falta más cuidado del que normalmente se ha tomado, y muchos de los modelos formulados hasta la fecha no mencionan los temas esenciales. Tomemos, por ejemplo, el argumento que dice que lo importante es "la acumulación de ganancias crecientes". Eso sugiere que las grandes economías tienen una clara ventaja sobre las economías pequeñas; no explica cómo una economía pequeña podría llegar a convertirse en una economía grande. El problema fundamental ¬tanto desde una perspectiva analítica como desde una perspectiva de trazado de políticas¬ es identificar la naturaleza de las externalidades que no son internalizadas por los mercados y las fuentes de los beneficios de la escala.

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