LECTURA Y DESARROLLO Ponencia de Adelaida Nieto. Directora del CERLALC. Presentada en el marco del I Encuentro de Promotores de Lectura.

Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Diciembre 2003. Este mágico y fecundo territorio que llamamos Latinoamérica, ha sido catalogado como zona de países en sub desarrollo o en vías de desarrollo. Sería difícil explicarle a un visitante de otro mundo esta denominación, pues lo que vería en estas tierras es una riqueza enorme de culturas asombrosas; una generosidad de la naturalaza que cualquier planeta del cosmos desearía; seres humanos de creatividad inagotable, de bondad fuerte, de alegría contractiva, acompañados por sabios dioses de diferentes procedencias y destinos. Para un visitante de otro planeta, quizás seríamos un territorio altamente desarrollado, pero los habitantes de la Tierra, por ahora, catalogamos a las personas y a las circunstancias desde los valores económicos, por ejemplo, decimos que una persona es rica cuando tiene dinero, no cuando tiene muchos talentos, capacidades, afecto o conocimiento. Así mismo, cuando hablamos de desarrollo de un país, asumimos inmediata y dócilmente que nos referimos al desarrollo económico, el cual es medido por factores como los niveles de industrialización, los ingresos per cápita y por el PIB (producto interno bruto) de los países. ¿Por qué no, y lo he dicho en varios escenarios, no empezamos a medir el desarrollo por el PII Producto Interno Inteligente y no por el Producto Interno Bruto? ¿Qué pasaría en el mundo si se midiera el desarrollo de los países por su riqueza cultural, por su capacidad de hacer preguntas nuevas e indagar respuestas que no estén en los manuales; por su variedad de músicas, danzas y comidas; por sus formas de amar a los hombres y a los dioses; por su forma de concebir y vivir la libertad? Seguramente países que hoy día figuran como subdesarrollados estarían encabezando los primeros puestos de desarrollo, pero no sólo eso, sino que valorar nuevas formas relacionales traerá una abundancia más inclusiva, porque las conductas humanas podrían construirse a partir del “fluir de las conductas relacionales a través de las cuales la otra o el otro, surgen como legítimo otro en convivencia con uno1”. No estoy hablando de un delirio, solamente retomo otras voces que no son las que construyen las relaciones interpersonales y sociales desde variables económicas. Hay voces que se han hecho otras preguntas y han dado otras respuestas, como la voz sensible y sabia del filósofo chileno Humberto Maturana y del asertivo y renovante Amartya Sen a quienes he convidado para que nos acompañen en este recorrido. Sen, Premio Nobel de Economía, nos plantea: “El desarrollo puede concebirse, como un proceso de expansión de las libertades reales que disfrutan los individuos.” ¡Qué grandeza! El desarrollo concebido como expansión de libertades y no como concentración de capitales. Porque no es libre quien no puede decidir si comer o no, quien no puede escoger si estudiar o no hacerlo, si tener un techo donde vivir, porque sus posibilidades económicas no se lo permiten, como lo señala Sen en su libro Libertad y Desarrollo.
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Humberto Maturana. Filósofo Chileno. Aquí me refiero a la definición de amor que utiliza en varios de sus escritos y conferencias entre ellos: Formación Humana y Capacitación

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¿Por qué hablo de esto en una reflexión sobre lectura? Porque estoy plenamente convencida que la lectura trae consigo el verdadero desarrollo social, cultural y económico. No debemos concebir el desarrollo sin libertad. No me refiero a libertad únicamente ante las leyes, sino libertad real, la que implica ser libre de comer, ser libre de tener atención médica, ser libre de tener una vivienda digna. No es libre al interior de una sociedad, quien no tiene las necesidades básicas de sobrevivencia solucionada. Y ahí mismo, en ese terreno de la sobrevivencia, el ser humano tiene que ser libre de LEER, de leerse a sí mismo, a los demás. No es libre quien no tiene información, ni la capacidad de trasformar la información en conocimiento y el conocimiento en sabiduría, que como escuche alguna vez, la sabiduría no es otra cosa que la capacidad de aplicar el conocimiento en la vida diaria. ¿Por qué hablo de esto en una reflexión sobre la lectura? Porque es la herramienta indispensable justamente para ese proceso. Estoy diciendo que leer no es un verbo, sino es una actitud frente al mundo, leer es una forma de vivir. No estoy menospreciando la necesidad vital de las sociedades y personas de interactuar en relaciones de mercado, ni que estas sean variables fundamentales de desarrollo, el punto está en que esas relaciones de mercado no deriven en exclusión sino en inclusión. ¡Claro que deben estimularse y desarrollarse los mercados, son ellos la fuente de intercambio y por lo tanto de más posibilidades de calidad en la vida cultural y económica. ¿Por qué hablo de esto en una reflexión sobre la lectura? Los lectores activos generan mercados más creativos, más interesantes para el ser humano. Porque las relaciones humanas basadas única y exclusivamente en las relaciones económicas han generado, sostenido y fortalecido estructuras de dominación de unos sobre otros y no de colaboración que conduzcan al desarrollo inclusivo, no excluyente y exclusivo. Amartya Sen dice: “El aumento de la libertad mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí mismos, así como para influir en el mundo, y estos temas son fundamentales para el proceso de desarrollo.” Voy a cambiar ene se texto la palabra libertad por capacidad lectora y verán ustedes como se parece la libertad a la lectura y que entrañables son al concepto de desarrollo: “El aumento de la capacidad lectora mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí mismos, así como para influir en el mundo, y estos temas son fundamentales para el proceso de desarrollo.” La reflexión que se ha hecho en nuestros países sobre la relación entre cultura escrita y desarrollo en las últimas décadas ha sido no sólo muy rica, sino que nos ha ayudado a descubrir aspectos de los que no habíamos tomado conciencia antes, y a ampliar nuestras concepciones acerca de las políticas de lectura y la manera de hacerlas realidad en la práctica. Esto es lo que puede constatarse en algunos documentos y declaraciones recientes sobre la lectura, a nivel mundial y regional. La Declaración Mundial sobre Educación para Todos, promulgada en 1990, definió la lectura y la escritura como uno de los instrumentos esenciales para el desarrollo humano, y como uno de los aprendizajes básicos que los seres humanos necesitan para sobrevivir, desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente en el desarrollo, mejorar la calidad de su vida, tomar decisiones fundamentales y continuar aprendiendo.”2
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Declaración Mundial sobre Educación para Todos, Jomtien, Tailandia, 1990.

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La preocupación por la lectura ha sido manifiesta también en las dos últimas Conferencias Iberoamericanas de Cultura. La Declaración de Lima, redactada en el marco de la V Conferencia Iberoamericana de Cultura (Lima, 2001), reconoce que “durante la última década nuestros países han consolidado un espacio cultural común, fundado en nuestra diversidad cultural, orientado a mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos” y propone, entre sus lineamientos: “Plantear estrategias a largo plazo bajo un enfoque intersectorial, tomar en cuenta el carácter pluriétnico, multicultural y plurilingüe de la región para fomentar la interculturalidad y la cohesión social, y fortalecer la capacidad de gestión cultural, mediante articulación de los esfuerzos del sector público, la sociedad civil y la cooperación internacional.” La VI Conferencia Iberoamericana de Cultura, reunida en Santo Domingo, República Dominicana (2002) retomó esta iniciativa y como una de sus conclusiones, los países participantes acordaron realizar una serie de acciones preparatorias con mira a la realización de un Plan Iberoamericano de Lectura, y la Secretaría Técnica y Ejecutiva del Plan se les encomendó al CERLALC y a la OEI. Así mismo, la Cumbre de Jefes de Estado de Iberoamérica, reunida en Santacruz de la Sierra, Bolivia, el pasado mes de noviembre, acogió esta propuesta y declaró el Plan Iberoaméricano de Lectura: ILÍMITA como programa Cumbre y declaró el año 2005 como el Año Iberoméricano de la Lectura. Ahora bien, creo que ustedes estarán de acuerdo conmigo en que contamos con suficientes —tal vez demasiados— diagnósticos, marcos de referencia y documentos sobre la necesidad de formular e implementar políticas de lectura. Pero creo que también estaremos de acuerdo en que, a pesar de las declaraciones entusiastas y de los cuantiosos recursos invertidos en campañas, programas, congresos, estudios y publicaciones sobre el tema, todavía sigue habiendo un desfase entre este deber-ser y el desarrollo real de la lectura y la escritura en los países de la región. Al CERLALC le corresponde preguntarse de manera sistemática y creativa en qué quedan todas estas declaraciones después de haber sido formuladas y qué efectos han tenido las recomendaciones suscritas en conferencias y reuniones internacionales sobre las prácticas de lectura y escritura. Estas preguntas fueron el motivo principal para que la Subdirección de Lectura y Escritura del CERLALC emprendiera, desde abril del 2002, un Estudio Exploratorio sobre Políticas Públicas de Lectura, que tuvo como objetivo principal profundizar en el conocimiento y la reflexión sobre las políticas de lectura en la región con el fin de contar con insumos para el diseño e implementación del Plan Iberóaméricano de Lectura. En desarrollo del estudio hicimos una consulta a los ministerios de educación y cultura, a consejos y cámaras del libro, bibliotecas nacionales, organizaciones no gubernamentales, empresas del sector privado y representantes de la comunidad académica en los 20 países miembros del CERLALC. Para tal fin, diseñamos una encuesta que titulamos: “No se quede por fuera del mapa” se consultaron 168 fuentes y se recibió y analizó información sobre 120 programas de 20 países. Dentro de los resultados del estudio, que no pretende ser un diagnóstico exhaustivo sino una muestra representativa, quisiera destacar ahora, para efectos de esta reflexión, algunas de sus conclusiones:

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• Los planes de lectura analizados consideran el aprendizaje de la lectura y la escritura, no como fines en sí mismos, sino como un instrumento en la lucha contra la marginalidad y como una condición para que todas las personas puedan tener acceso a la información, desarrollar su potencial humano, relacionarse con los demás, mejorar su nivel educativo, ejercer los derechos ciudadanos y participar más plenamente en la vida democrática. Como lo ha expresado muy bien Emilia Ferreiro, la lectura ya no es una marca de sabiduría, sino de ciudadanía.3 • Como corolario de lo anterior, los planes nacionales de lectura han empezado a concebirse como acciones que deben estar inscritas en los planes nacionales de desarrollo y entrar a formar parte de una política de Estado. Parece estar dándose un incremento en la formulación y aplicación de la normatividad relacionada con el libro y la lectura, que no solamente está consignada en leyes y decretos, sino que sirve como referente para la implementación de los programas. • La planeación de los programas, en especial la de los planes nacionales de lectura, muestra que estos están pensándose con un enfoque más estratégico e integral. En efecto, la mayoría parten de algún tipo de diagnóstico de la situación, se conciben como políticas a largo plazo, no como campañas esporádicas, cuentan con la participación de diferentes actores, tienen una estructura institucional descentralizada y plantean acciones de investigación, seguimiento y evaluación. Pareciera como si se estuviera atendiendo finalmente a las recomendaciones acerca de la necesidad de trascender las visiones fragmentarias, enfocadas exclusivamente a la disponibilidad de acervos bibliográficos o a la promoción de la lectura. • Finalmente —algo que me ha parecido muy significativo y positivo— el análisis de los programas que describen algunos actores de la industria editorial que respondieron la encuesta revela una perspectiva que trasciende su rol de productores de libros, para aproximarse de manera concreta y comprometida con las acciones de promoción de la lectura. Así mismo quiero destacar algunos de los retos nos plantean los resultados del estudio: Si algo hemos aprendido en los últimos años es que, también en cuestión de políticas de lectura, tiene total validez el principio de que las sociedades no se cambian por decreto. La construcción de una verdadera cultura lectora en nuestros países no puede reducirse, como se pensó por mucho tiempo, a formular la política “correcta”, para luego proclamarla y hacer que sea aceptada y ejecutada por unas instituciones que estarían esperándola con los brazos cruzados, libres de intereses, dispuestas y preparadas para ponerla en práctica. Otro aspecto central en un nuevo marco de análisis de las políticas públicas es el cambio que se ha dado en la forma de enfocar su gestión, más que como un resultado, ésta debe considerarse más bien como un proceso, que no se limita a la inclusión de la lectura en la agenda política de los estados, sino que abarca todo el conjunto de estrategias de tipo político, económico, e instrumental que constituyen la trama de la gestión pública.
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Ferreiro, Emilia, Leer y escribir en un mundo cambiante, Discurso presentado en el Congreso de la Unión Internacional de Editores, Buenos Aires, 2002.

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A pesar de los avances a los que me he referido antes, la necesidad de una mayor articulación entre el Estado y la Sociedad Civil continúa siendo un campo problemático de las políticas de lectura, en el que todavía quedan muchas preguntas y desafíos por resolver. Si bien, en el plano teórico, el consenso sobre la necesidad de que exista dicha articulación es mucho más fuerte hoy en día, todavía hace falta diseñar y poner en práctica los procesos de gestión y los instrumentos adecuados para que las formulaciones teóricas se traduzcan en el plano de la implementación. En el espíritu de éstos retos y otros planteados por el equipo de analistas del estudio realizado, el CERLALC y la OEI con el aporte de numerosas entidades y gobiernos, ha diseñado el Plan Iberoamericano de Lectura ILÍMITA, reconociendo como uno de los principales desafíos el de crear procesos de participación mediante el ejercicio del diálogo y la argumentación, pues más que proponer un Plan único, se busca propiciar la interacción de las dinámicas existentes en los países de Iberoamérica. Razón por la cual los invitamos a cada uno de ustedes a unir la pensadera y la sentidera a los propósitos de ILÍMITA, que tiene entre sus propósitos el de: “reafirmar el valor que tienen la lectura y la escritura como instrumento indispensable para que las personas puedan desarrollar plenamente sus capacidades humanas, ejercer sus derechos, participar efectivamente en la sociedad, mejorar su nivel educativo, fortalecer los valores democráticos conocer los valores y modos de pensar y sentir de otras personas y culturas …” No voy a hacer aquí una exposición del documento que sustenta a ILÍMITA, esta es una invitación a conocerlo en la dirección www.cerlalc.org/ilimita.pdf y buscar como engrandecerlo con las acciones que ya venimos realizando y con las nuevas que se nos ocurran. Esta es un invitación a hacer de ILÍMITA 2005 (Año Iberoaméricano de Lectura), una oportunidad para todos. Vamos a unir esfuerzos y creatividad, para que nuestros países se parezcan a cada vez más a nosotros mismos. Vamos a hacer visible la ciudadanía de mayor número de personas, a través de la lectura y la escritura. Vamos a leernos para que nuestra historia no la escriban otros. Vamos a construir la libertad leyéndonos, dejándonos leer y leyendo al otro, para tener la información y los criterios que nos permitan decidir autónoma y generosamente sobre nuestras vidas. Y eso, eso sí que podremos llamarlo: lectura y desarrollo. ADELAIDA NIETO http://www.cerlalc.org/reflexiones/LyD.doc

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