EL LIBRO Y LA ESCASEZ DE LECTORES

Enrique Richter

En referencia a la celebración de la magnifica Feria Internacional del Libro en Guadalajara, resulta obligado hablar de ese maravilloso producto que a todos nos tiene aquí reunidos, el libro. Existen muchas definiciones y apreciaciones acerca del libro, entre otras: • Es el invento más fecundo del hombre en el tiempo y en el espacio. • Es uno de los medios de comunicación más poderosos de que haya podido disponer la civilización. • Es un producto perfecto, ya que no ha sufrido cambios en cási 6 siglos. • Es el más importante creador, transmisor y difusor de ideas, conocimientos, sabiduría, verdad, belleza, pensamientos y cultura. • Es el principal impulsor del progreso y divulgación del pensamiento humano. • Permite ejercitar la capacidad de pensar, de disentir, de emocionarse libremente, sin prejuicios. • Da forma, libera y asegura, de manera contundente y duradera, los frutos de la inteligencia del hombre. • Sigue siendo pilar fundamental de la educación activa y de la reflexión crítica. Una definición técnica-comercial del libro*, podría ser: Toda publicación unitaria, no periódica, de carácter literario, artístico, científico, técnico, educativo, informativo o recreativo, impreso en cualquier soporte, cuya edición se haga en su totalidad de una sola vez en un volumen o a intervalos en varios volúmenes o fascículos. Esta definición también comprende los materiales complementarios en cualquier tipo de soporte, incluido el electrónico (CD’s , disquetes), que conformen, conjuntamente con el libro, un todo unitario que no pueda comercializarse separadamente. El Libro manuscrito se desarrolló desde la antigüedad y hasta mediados del siglo XV, los materiales utilizados para escribir en ellos fueron diversos: Piedras (en Roma y Grecia), Tablillas o ladrillos de arcilla (en Babilonia), Papiro (en Egipto), Tablillas de cera, Pergamino de piel y Papel a partir del siglo XII en Europa. El Libro impreso surgió a partir de mediados del siglo XV con el invento de la imprenta. En 1456 Gutemberg imprime la primera Biblia. La oferta del libro se da dentro de la Cadena del Libro, antes de llegar al lector (quien constituye su demanda final): Autor—Ilustrador—Editor—Impresor—Encuadernador—Distribuidor—Librero.

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contenida en el Reglamento para Expositores de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En México, el libro no sólo se comercializa en las librerías (alrededor del 30%), también en: • Distribuidoras y algunas Editoriales que venden directo al cliente final • Grandes áreas en las tiendas de autoservicio y supermercado • Ventas por internet, libro electrónico, ediciones bajo pedido • Escuelas e instituciones de enseñanza en general • Bibliotecas públicas y universitarias • Ferias o eventos relacionados con libros • Fotocopias • Mercado negro (ediciones piratas y de lo robado).

Otros puntos de venta:
Pequeños y medianos comercios, quioscos, puestos de periódico y callejeros, droguerías y farmacias, papelerías, jugueterías, agencias de viaje, comercios de discos, restaurantes, tabaquerías de hoteles, galerías de arte, almacenes de artesanías y otros más. La demanda del libro esta determinada por los lectores, que se pueden agregar en las siguientes categorías: Bibliófilos, estudiantes, profesores, profesionistas, bibliotecas, institutos de enseñanza e investigación (públicos y privados) y empresas e instituciones públicas, privadas y sociales. En México se da, dentro de un ambiente de incertidumbre económica, una alarmante escasez de lectores. Se esta acabando con el pensamiento abstracto, con las ideas claras y distintas. Se le ha dado primacía a la imagen, es decir a lo visible (TV, videojuegos, internet, cine, etc) sobre lo inteligible. Una inteligencia llena de imágenes y vacía de palabras es una inteligencia mínima, tosca, casi inútil. (José Antonio Marina) Sólo gracias al lenguaje podemos desarrollar la inteligencia, comprender al mundo, planear, resolver problemas, inventar, convivir, definir y aclarar sentimientos. En nuestro país la diversión efímera se amplía mientras que el placer de la lectura se hace estrecho (el 85% de la población no lee siquiera un libro al año). Por ejemplo, haciendo algunas comparaciones : En Austria hay una librería por cada 5 mil habitantes, en Argentina hay una librería por cada 7 mil habitantes, en España y en Inglaterra hay una por cada 15 mil habitantes, en Estados Unidos una por cada 20 mil y en México una librería por cada 180 mil habitantes. El gasto anual en libros per capita es de 113 dólares en Noruega, 102 en Alemania, 95 en Austria, 92 en Dinamarca, 89 en Estados Unidos y 8 en México. Se requiere impulsar la actividad cultural y educativa del país a través de programas de apoyo a la lectura desde tempranas edades.

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EL LIBRO Y LA ESCASEZ DE LECTORES

El hábito de la lectura se adquiere en la infancia, tanto en el ámbito familiar, donde es fundamental que el niño vea a sus padres leyendo y que incluso lean juntos, como con el ejemplo de personas importantes para ellos, como pueden ser los maestros, amigos, familiares, bibliotecarios, etc. La labor de fomentar y desarrollar la lectura es pues, de todos, de la familia, de la escuela y de las instituciones que trabajan en torno al niño. Sin embargo, es al Gobierno a quien le toca realizar la mayor inversión en campañas de promoción, dotación de bibliotecas, formación de los profesores y educadores y mejora en el trato fiscal a los actores de la cadena del libro. El sector privado sólo, o conjuntamente con el sector público, debe promover la modernización de las librerías y bibliotecas, la existencia de buenos libros infantiles y juveniles y las actividades culturales, educativas y de investigación, como podrían ser la presentación de libros y autores, las ferias del libro, los concursos literarios para niños y adolescentes, etc. Se debe de dar un acercamiento de los libros al ciudadano de la calle. Si el ciudadano no va al libro, el libro tiene que ir al ciudadano. Se debe promover la animación a la lectura. Una población lectora permitirá cumplir con las metas de desarrollo que el país necesita: Aumentar el empleo, alcanzar niveles de vida superiores y, por tanto, reducir las enormes desigualdades que vivimos. Sólo a golpe de libros y lectura se podrá desarrollar la sociedad y la democracia en México. (ER nov 01)

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