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UNIVERSIDAD ARGENTINA

JOHN F. KENNEDY


PSICOLOGIA




TRABAJO FINAL INTEGRADOR:


“FAMILIA Y FUNCION PATERNA EN LA ACTUALIDAD”











ALUMNO: Karina Benuzzi

TUTORA: Dra. Amelia Imbriano







AÑO: 2009










Familia y Función Paterna 2

INDICE

Introducción……………………………………………………………………...3
1. Capítulo 1…………………………………………………………………...10
1.1 La Familia a través del tiempo…………………………………….........10
1.2 Definiciones de Familia………………………………………………. 13
2. Capítulo 2………………………………………………………………..…15
2.1 Perspectiva Psicoaxiosocial…………………………………………..15
2.1.1 Familia Bio-Jurídica…………………………………………………..17
2.1.2 Familia Antropológica………………………………………………..20
2.2 Freud: Familia Mítica…………………………………………………22
2.2.1 Complejo del Semejante……………………………………………….22
2.2.2 Tótem y Tabú…………………………………………………………..25
2.2.3 Novela Familiar del Neurótico…………………………………………29
2.2.4 Complejo de Edipo……………………………………………………..31
2.2.5 Mal-estar en la cultura………………………………………………….39
2.2.5.1 Destinos de la Pulsión en el desarrollo cultural………………………41
2.3 Lacan: Familia Lógica…………………………………………………44
2.3.1 La Pre-existencia del Lenguaje…………………………………………44
2.3.2 El Gran Otro…………………………………………………………….50
2.3.3 Complejo de Edipo, sus 3 tiempos……………………………………...51
2.3.3.1 Función Materna…………………………………………………..….56
2.3.3.2 Función Paterna……………………………………………………....60
3. Capítulo 3……………………………………………………………………..64
3.1 Incidencias de la cultura contemporánea sobre la Función Paterna….….64
3.2 Declinación de la Función Paterna en la cultura contemporánea…….…70
Conclusiones……………………………………………………………………..75
4. Anexo………………………………………………………………………...80
4.1 Lacan: El Estadio del Espejo……………………………………………..80
4.2 Hegel: La Dialéctica del amo y el esclavo………………………………..82
5. Bibliografía…………………………..……………………………………….88

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Introducción

Creo no posible, dar el puntapié inicial a este trabajo final integrativo sino haciendo
mención a la hermenéutica del Dr. Manuel Herrera Figueroa, el Intrivitrio. Este
neologismo es creado bajo la intención de nominar al hombre -que en la consideración
del autor no se trata de un “individuo”.
El término “intrivitrio” define la esencia misma de su filosofía, de lo relacional
integrador, del “trinus et unus”, donde lo humno es entendido como entidad transeúnte
del mundo-con-otros: con la determinación de sus tendencias, con la cobertura de su
existencia colorativa-espiritual, de apertura imaginativa y su actividad cognoscente,
inmerso en la policromía social e histórica.
El “intrivitrio” herreriano remite a la cuestión de la entidad humana por vía fenómeno-
axio-lógica. Lo humano se efectiviza a través de:
• La presencia
• La existencia
• La esencia
Existe un orden fáctico que encarna lo que es, el apuntalado por la esfera vital-
ecotímica de la realidad, referido a un deber ser real. Un orden valorativo; imagen
signada por lo que debe ser, en el sentido espiritual-estimativo del deber ser axialmente
apreciado. Por último, un orden normativo que apela a un deber ser signado por la
lógica y la gnoseología.
En el orden fáctico dominan las disposiciones biopsíquicas; en el orden normativo, las
inclinaciones teóricas.
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Herrera Figueroa se mueve con este trípode pasando del plano científico al filosófico y
de éste al técnico.
El hombre herreriano es Triverso: productivo, político y lógico.

“Lo intrivitrial, es una manera de visualización humana en perspectiva triálica(…). Lo
triversitario de lo intrivitrial se explana en lo vital ecotímico (eco-oikos: mansión y
tímico: humor) o corporalidad, en lo ecoespiritual (mansión del espíritu, morada de los
valores e imaginerías) , y en lo normativo sociopersonalitario que alberga al ser del
lenguaje supremo ecognósico (mansión del conocimiento) que muestra lo esencial de
la palabra y del discurso como última razón incorporante de toda idea de
trascendencia…” (Herrera Figueroa, págs. 115-16)

El intrivitrialismo del mundo humano elaborado por los múltiples trabajos de M.
Herrera Figueroa, proyecta al porvenir una visión innovadora. Especialmente porque
intenta dejar atrás esquemas del dualismo laberíntico: las variaciones afirmadoras o
negadoras; incursionando en la tridimensionalidad viviente y expansiva del Tres-Uno.
De este modo la ecoespiritualidad de la mente es inseparable de su respectiva actuación
corpórea.
Desde la antigüedad el soma ha venido siendo teorizado como tumba-presión-vientre-
peso-del alma. Y durante decenas de siglos el modelo valorativo ha implicado el
esfuerzo por separarnos del yo perecedero y aparente con vista a disolvernos en el aire
superior y despersonalizado de las ideas esenciales.
La historia de la filosofía occidental es el itinerario de una continua resolución del
dualismo que el pensamiento de matriz helénica ha impuesto a la conciencia pensante y
a los preceptos morales.
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El triversitarismo considera al hombre como morador del lenguaje. Toda perspectiva
humana que se conforme desde dicha morada, toma su empuje inicial en preguntas.
Según la propuesta herreriana triversitaria, tendremos en cuenta tres preguntas:
1. – “qué” es la pregunta al acto, a la evidencia biótica donde responden los
hechos.
2. – “por qué” es la pregunta a la existencia, a la resonancia espiritual valorativa.
3. – “para qué” es la pregunta a la esencialidad, a la resonancia por la
trascendencia.

“El hombre puede ser descripto en su modo fáctico, en lo biótico; comprendido desde
sus tonalidades emocionales y conocido en sus formas sociopersonalitarias (…) La
presencia vital del yo corporal se carga de sentido existencial, en este siendo,
fundamentalmente en este siendo con otros. Un siendo con otros en tanto
temporalidad” (Risueño, A., 2004)


Mi humilde intención en este trabajo final, que en realidad, pone fin a una etapa, pero
pone en perspectiva una nueva,- y como tal la considero un lazo de intermediación que
me conduce al ámbito profesional de la psicología-, tiene intenciones de hacer palpable
la filosofía herreriana y de resaltar la necesariedad de tener muy presente aquella frase
alguna vez enunciada:
“Mejor renuncie quien no pueda unir su horizonte a la subjetividad de la época”.
La subjetividad está transitando transformaciones influenciada por cambios sociales.
Estos promueven nuevas formas de padecimiento: exclusión, marginalidad,
individualismo extremo. Como consecuencia, encontramos nuevas maneras de
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vincularse socialmente: a través de lo virtual. La subjetividad debe ser planteada como
una estructura en permanente cambio, un sistema abierto y singular en cada sujeto pero
inherente a las relaciones que éste establezca; de allí su naturaleza social.

“Esa apropiación de la realidad, que condiciona al SNC y a la estructuración psíquica
a partir de las primeras relaciones afectivas, deben complementarse con lo que otros
hombres, durante la historia de la humanidad, han construido. (…) La presencia del
otro es lo que permite que manifestaciones humanas simbólicas, como el pensamiento y
el lenguaje, sean mediadores fundamentales en la comunicación. (Ibídem, p.49)
Esta frase de la Dra. Risueño, nos permite introducir al lector directamente al objetivo
del trabajo: al tratamiento en la actualidad de los valores e ideales que a través de las
generaciones han sido heredados y transmitidos de padres a hijos. Valores -a los cuales
suponemos como hipótesis- que están en decadencia. La decadencia de los mismos es lo
que nos lleva a enunciar la caída de la función paterna- al debilitarse la red simbólica
que da sustento a la figura de autoridad -el Padre cae y sólo persiste un hombre
“común” desligado de su función, perdiendo en el acto su eficacia simbólica.
“Hecho, valor y norma”, son los términos más simples que componen el triversitarismo
herreriano. Dicha tríada refiere al actuar, valorar y pensar, teniendo al “Trinus et unus”
como relacional integrador.
En la actualidad podemos observar que dicho ordenador no opera y encontramos en su
lugar que el actuar no está en relación directa al pensar y al valorar.
Recordemos que el valor, según lo define la axiología formal se caracteriza por:
• Su ser valente
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• Son intemporales
• Son objetivos ( no responden a preferencias individuales)
• Se presentan polarmente (bueno-malo)
• Son independientes de la cantidad
• Se ordenan jerárquicamente

Al hombre de hoy, pareciera reservársele el “todo vale”. Esto implica el derecho a
organizar la vida sexual de cada uno como le plazca, aboliendo las diferencias de
lugares, homogeneizando las funciones parentales. Privan a éstas últimas de sus rasgos,
atributos, emblemas que otorgan singularidad en tanto portadores de la masculinidad y
la femineidad.
Ante este panorama, la estructura familiar se desarticula, generando caos y anarquía que
favorecen el desborde pulsional y las actuaciones destructivas. No debemos olvidar que
habitamos un cuerpo libidinal que fácilmente cae en los excesos y la desregulación. El
hombre como efecto de la organización pulsional se delimita a partir de las leyes
fundacionales de la cultura. Se hace necesario la interiorización lograda de la ley para
que abandone el territorio del goce pulsional y se inscriba en el mundo de las normas y
los símbolos. Las estructuras de parentesco tienen una función reguladora por
estructura, es decir, “per se”. El modo en que eso se lleva a cabo es por medio de los
ideales. Las estructuras de parentesco improntan en el sujeto un ideal del yo regulador.
Obviamente las funciones nucleares que deben preservarse son las funciones maternas y
paternas, dada que toda arquitectura simbólica se basa en el interjuego y la oposición
diferencial de estos roles, aunque más no sea a través de intentos fallidos. El padre
simbólico no es un verdadero sujeto, sino una posición, es posible que un sujeto la
ocupe en razón de realizar la función paterna.
Familia y Función Paterna 8
Si hay carencia de guía y protección paterna, si a los hijos se los priva de orden y ley
simbólica, tratarán de suplir este déficit en el marco de grupos adolescentes sectarios:
• Pandillas de jóvenes delincuentes
• Sectas
• Grupos alternativos (skin heads)
• Agrupaciones organizadas en torno a bandas musicales (“Callejeros”)

Estos modos diferentes de agrupación se estructuran como familias sustitutas,
presididas por un subrogado paterno que hace las veces del protopadre de la Horda
primitiva a quien Freud describiera en Tótem y Tabú.
En dichos grupos predominan:
• Rituales masoquistas
• Prácticas transgresivas
• Conductas de riesgo
• Adicciones
• Marcas en el cuerpo: tatuajes, piercing, escarificaciones
A pesar de lo cual, los jóvenes tratan de preservar un marco de contención en el cual
“encontrar”? su identidad psico-axio-social cuyas familias no les otorgan. En este
intento pareciera describirse un doble movimiento:
• Expresar su protesta por la falta de una familia
• Intentar fallidamente reencontrarla en dichos grupos

La declinación del padre, anteriormente señalada, conlleva que hoy la familia (lo
parental) viene a reemplazar al padre y a la madre. En lugar de diferencia entre padre-
madre, se impone la equivalencia y la intercambiabilidad entre ambos.
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En esta coyuntura los analistas deberán preguntarse e investigar: Cuáles serán los
efectos del vacío dejado por el padre, aquel que adviene por el deseo que lo anima, que
vehiculiza una palabra encarnada, que transmite una filiación? Qué le asegurará al niño
una función de límite, de nominación?
Se espera que el lector encuentre, a lo largo de estas páginas, un estímulo para la
reflexión acerca de los objetos teóricos centrales, que puedan hacerse preguntas, más
que tratar de encontrar respuestas acabadas. En este tiempo, el de la globalización, la
fragmentación y lo efímero, sería de gran placer para el autor que este trabajo sirviera
para generar un lazo vinculante, entre él y el lector, de amor o de odio pero relacional al
fin.










Familia y Función Paterna 10
1. Capítulo 1
1.1. La familia a través del tiempo

“La vida familiar está presente en prácticamente todas las sociedades humanas, incluso
en aquellas cuyas costumbres sexuales y educativas están muy distantes de las
nuestras.(…) la familia, apoyada en la unión más o menos duradera y socialmente
aprobada de un hombre, una mujer y sus hijos, es un fenómeno universal, presente en
todos los tipos de sociedades. (Lévi-Strauss, 1956).

La familia como fenómeno universal, supone por un lado una alianza,-matrimonio- y
por otro una filiación- los hijos- radica así, en la unión de un hombre y una mujer, es
decir un ser de sexo masculino y otro ser de sexo femenino.
Más allá de la primacía natural inducida por la diferencia sexual, interviene en la
constitución de la familia otro orden que no compete a un fundamento biológico. El
interdicto del incesto es tan necesario para la creación de una familia como la unión de
un sexo femenino y otro masculino.
Dicho interdicto está ligado a una función simbólica: es un hecho de cultura y de
lenguaje que prohíbe los actos incestuosos. Según estas condiciones necesarias, la
familia se constituye en una institución humana doblemente universal – asocia un hecho
de cultura construido por la sociedad, a un hecho de naturaleza, inscripto en las leyes de
la reproducción biológica.
Pero es preciso aclarar que dentro de estos dos grandes órdenes:
• Lo biológico
• Lo simbólico
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Se han desplegado, a través de los siglos, transformaciones propias de la institución
familiar, así como también modificaciones de la mirada puesta sobre ella a través de las
generaciones.
No obstante, definir a la familia desde un punto de vista antropológico no nos parece
suficiente, debemos saber acerca de su historia, su evolución, para poder comprender
cómo se fueron introduciendo los diferentes cambios que parecen afectarla hoy en la
actualidad.
Lo que se conoce por familia conyugal nuclear, tal como se la llama en Occidente en la
actualidad, es la culminación de una larga evolución desde el SXVI al SXVIII. Durante
este período, el núcleo padre-madre-hijos, se separó de lo que antes constituían las
familias: un conjunto o grupo formado por parientes, allegados, amigos, domésticos,
etc.
Podemos distinguir tres períodos (Roudinesco,E. 2003), a grandes rasgos, en la
evolución de la familia:
En un primer momento, la llamada familia tradicional sirve, ante todo, para asegurar la
transmisión de un patrimonio. Los casamientos se arreglan entonces entre los padres,
sin tomar en cuenta la vida sexual y afectiva de los futuros esposos, unidos en general a
una edad precoz. Según esta perspectiva la célula familiar se apoya en un orden del
mundo inmutable y sometido en su totalidad a una autoridad patriarcal, verdadera
transposición de la monarquía de derecho divino.
En un segundo momento, la llamada familia moderna, se convierte en receptáculo de
una lógica afectiva, cuyo modelo se impone entre fines del SXVIII y mediados del
SXX. Fundada en el amor romántico, sanciona a través del matrimonio la reciprocidad
de sentimientos y deseos carnales, pero también valoriza la división del trabajo entre los
cónyuges, a la vez que hace del hijo un sujeto cuya educación está a cargo de la nación.
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La atribución de la autoridad es entonces objeto de una división incesante entre el
Estado y los progenitores por un lado, y entre los padres y las madres por otro.
Por último, a partir de la década de 1960, se impone la llamada familia postmoderna,
que une, por un período de extensión relativa, a dos individuos en busca de relaciones
íntimas o expansión sexual. La atribución de la autoridad comienza entonces a ser cada
vez más problemática, en correspondencia con el aumento de divorcios, las
separaciones y las recomposiciones conyugales.

La familia autoritaria de otrora y la familia triunfal de no hace mucho tiempo fueron
sucedidas por la familia “mutilada de nuestros días, hecha de heridas íntimas, violencias
silenciosas, recuerdos reprimidos”. (Roudinesco, 2003). Tras perder su aureola de
virtud, el padre que la dominaba da entonces, una imagen invertida de sí mismo, en la
que deja ver un yo descentrado, autobiográfico, individualizado, cuya gran fractura
intentará asumir el psicoanálisis a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Se
presenció durante todo este siglo una “maternalización” gradual de la familia nuclear
que se tradujo, para el psicoanálisis, en un abandono relativo del freudismo clásico en
beneficio de las teorías de Melanie Klein.
Dicha autora demostraba, que bajo las apariencias de la mayor normalidad, la familia
afectiva moderna, ocultaba en su seno los tormentos más atroces y los secretos más
funestos. La patología psíquica daba la medida de la norma vigente en el centro de una
relación entre la madre y el niño que tendía a abolir la función separadora del padre.
Hubo que esperar los aportes de Donald Winnicott sobre la madre “suficientemente
buena” para corregir los excesos de esos clivajes que desembocaban en una visión
perversa o psicótica de las relaciones de parentesco.
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Winnicott restablecía de hecho un equilibrio entre los polos maternos y paternos al
destacar que el padre es necesario para dar a la madre un apoyo moral, sostenerla en su
autoridad y ser la encarnación de la ley y el orden que ella introduce en la vida del niño.
En este aspecto, él también representó una concepción maternalista de la familia en
virtud de la cual el niño se había convertido en “His majesty the baby” y el padre en el
soporte de la autoridad materna. Con la salvedad de que Winnicott rechazaba la
omnipotencia buena o mala de lo maternal internalizado, en beneficio de la idea de una
autoridad simbólica compartida.
Dentro de este dispositivo, que influyó sobre el conjunto de las sociedades occidentales,
el niño ocupó, en su relación con la madre, el lugar central antaño atribuido a Dios
padre. Por eso, valido de su omnipotencia, heredó una imagen confusa de la
autoridad paterna, que parecía disolverse en la nada de una maternalización
creciente.
Sin interiorizarnos en sus investigaciones, diremos, que como el psicoanálisis, así
también la sociología y la antropología supieron hacerse cargo, mediante conceptos
apropiados, de las transiciones ya vigentes en la vida de la familia.

1.2 Definición de familia
Familia es el nombre con que se ha designado a una organización social tan antigua
como la propia humanidad y que, simultáneamente con la evolución histórica, ha
experimentado transformaciones que le han permitido adaptarse a las exigencias de cada
sociedad y cada época.
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No obstante que la agrupación de los seres humanos con fines de convivencia y
reproducción son tan antiguas como la especie, no es hasta 1861 cuando Bachofen
1

inicia el estudio científico de la familia y, con ello, un intento de aclarar su historia,
definirla y tipificarla a través del tiempo.
La palabra "familia" proviene de la raíz latina famulus, que significa sirviente o esclavo
doméstico. En un principio, la familia agrupaba al conjunto de esclavos y criados
propiedad de un solo hombre. En la estructura original romana la familia era regida por
el pater, quien condensaba todos los poderes, incluidos el de la vida y la muerte, no sólo
sobre sus esclavos sino también sobre sus hijos.
Al paso del tiempo, con la evolución que ha experimentado el grupo familiar y
conforme a diferentes enfoques científicos, han ido surgiendo diferentes definiciones,
cada una de las cuales tiene diferentes niveles de aplicación, Así por ejemplo la
Organización Mundial de la Salud señala que por familia su entiende:
“A los miembros del hogar emparentados entre sí, hasta un grado determinado por
sangre, adopción y matrimonio. El grado de parentesco utilizado para determinar los
límites de la familia dependerá de los usos a los que se destinen los datos y, por lo tanto,
no puede definirse con precisión en escala mundial”
Esta definición esta orientada fundamentalmente hacia cierto tipo de estudios
demográficos y epidemiológicos. Los censos estadounidense y canadiense definen a la
familia con un enfoque similar.
El Diccionario de la Lengua Española señala que, por familia, se debe entender:


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“ Al grupo de personas que viven juntas bajo la autoridad de una de ellas - número de
criados de uno, aunque no vivan dentro de su casa - conjunto de ascendientes,
descendientes, colaterales y afines de un linaje."
En esta definición, en la cual están reunidas tres acepciones de lo que se debe entender
por familia, se esboza ya una cierta jerarquización y distribución del poder dentro del
seno familiar.

2. Capítulo 2
2.1. Perspectiva psico-axio-social

En este trabajo se tratará de poner en claro cuál es el concepto de familia, no sólo en un
ámbito psicológico, sino también para distintas disciplinas. Esto tiene como objetivo
abrir el abanico de posibles definiciones y tratar de nutrinos y nutrir al lector con
conceptos multidisciplinarios.
Se toma a la familia en particular como eje ordenador, una invariante, puesto que en ella
hay algo que supera a lo educativo, es una estructura y posee una fuerza particular: su
capacidad de transmisión. Aquí no solo se hará referencia a la transmisión desde un
punto de vista cultural, sino también de una subjetividad constituyente.
Se podría preguntar, entonces, quién lleva a cabo esta transmisión?
Para que la transmisión se lleve a cabo es necesario un deseo que no sea anónimo. El
deseo anónimo es el del discurso universal, será función de la paternidad mediar entre
dicho deseo y lo que se deriva de particular del deseo de la madre para el niño. El padre
en tanto portador de la ley aparece como interdictor. Es el Padre el que asigna los
lugares en la estructura familiar, es el que ordena las jerarquías diferenciales y el que
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dispone los espacios y las distancias intersubjetivas. Así un padre debilitado y sin
recursos, arroja al hijo a la indistinción o a la confusión de los lugares con el
consiguiente desquiciamiento subjetivo. (Milmaniene, 2004)
En la actualidad se asiste a una indistinción de los lugares diferenciales que ocupan los
sujetos en la trama social, más aun, a la inversión de las jerarquías generacionales: el
intento de los hijos por ocupar el lugar vacío de poder. Por otro lado, la inversión de los
lugares en tanto el rol paterno es ocupado por un padre maternizado, sin la necesaria
palabra legislante, así como también la frialdad emocional de las madres que
desconocen la palabra del padre, suelen generar diversas patologías en la descendencia:
sujetos desarraigados, dispersos, adicciones, actings,.
En este contexto surge un neologismo: parentalidad, que parece poner en suspenso al
de paternidad, así parejas homosexuales acceden a la parentalidad, ya sea por
inseminación artificial, banco de esperma, donación de óvulos o de una madre
portadora, lo que abre el abanico de posibilidades de que la parentalidad, abarque a
cuatro sujetos.
En la actualidad, estamos asistiendo a un viraje de la llamada familia conyugal- vigente
por lo menos durante los últimos tres siglos- a la forma monoparental, cada vez más
generalizada.
En este trabajo, nuestro eje a través del cual girará la conceptualización de la
problemática, es el carácter irreductible de una transmisión que vehiculiza la familia,
concepto que desarrollaremos luego, y nos interrogaremos si sus nuevas formas
amenazan con reducir o anular las condiciones de esta transmisión?
Proponemos, a continuación, a modo de ordenamiento, cuatro tipos de familia, según el
campo discursivo desde el cual se fundamentan:

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2.1.1 Familia Bio- Jurídica:

En este apartado, se nos hace difícil tomar en forma exclusiva la concepción biologicista
sin interrelacionarla con la rama del derecho. Y esto porqué? Puesto que al hombre lo
ubicamos y a la vez lo diferenciamos de la línea de evolución de los seres vivos. Si bien
el ser humano es un elemento más dentro de esa cadena, tiene características que hacen
de él un elemento diferenciado. En primer lugar la evolución biológica tiene un ritmo
más lento que contrasta con la evolución cultural.
En realidad, la teoría evolucionista que podría dar cuenta de los cambios que se
producen en las sociedades es la desarrollada por Lamarck, llamada Transformismo.
Este autor sostiene que los caracteres adquiridos son susceptibles de ser transmitidos
por vía de la herencia. En el caso de la cultura cada generación transmite a las siguientes
los cambios producidos, dando por resultado la continuidad de la cultura. (Scaglia,
2000, p.10).
Dejemos esta teoría de lado y aclaremos que no es nuestra intención aplicar conceptos
evolutivos a fenómenos culturales, sino que no podemos dejar de articular el desarrollo
humano como sinónimo de cultura
2
. Y en este devenir, al hombre, al humano, lo
encontramos con-viviendo en sociedad, a la cual sin mayores problemas podríamos
definirla como la unión de una pluralidad de hombres que aúnan esfuerzos de un modo
estable para la realización de fines comunes e individuales, procurando la consecución
del bien propio y del bien común.
Es tal vez el código de Hammurabi el más famoso de los que se conoce en la
actualidad, sin ser el primero, ya que los sumerios han dejado huella profunda, aunque
escasa, de su sistema de derecho.



Familia y Función Paterna 18
Este código que después de una pomposa introducción mística, llena de autoalabanza
contiene 280 preceptos de los cuales encontramos algunos conceptos sobre deudas,
delitos (Ley del talión), matrimonio, divorcio, patria potestad, derecho sucesorio y
contratos de comisión, de prestación de servicios y arrendamiento.
Veamos qué nos dice acerca del vínculo familiar la legislación argentina, ya que la
misma toma al vínculo biológico como primario en su organización:
El vínculo familiar, permite el ejercicio de los derechos referentes familiares entre
quienes tienen tal vinculación. Son elementos del vínculo familiar, el vínculo biológico
y el vínculo jurídico. El vínculo biológico, es el elemento primario, básico, necesario y
presupuesto indispensable para la existencia del vínculo familiar. La familia, es una
institución que responde a la ley natural.
El vínculo jurídico, es elemento secundario del vínculo familiar, por cuanto su
existencia depende de la del vínculo biológico, ya que jamás puede crearlo pero es
decisivo para certificarlo. El vínculo jurídico, prevalece sobre el vínculo biológico, por
más que se encuentre condicionado a él ya que lo califica. La existencia de relaciones
jurídicas derivadas de la consanguinidad, la afinidad o la adopción determina el
parentesco. El parentesco, es el vínculo existente entre las personas en virtud de la
consanguinidad, la afinidad o la adopción.
Parentesco por consanguinidad es el que vincula o liga a las personas que descienden
unas de otras padres e hijos, recíprocamente, o de un antepasado común. El parentesco
por afinidad es el que enlaza o liga a un cónyuge con los parientes consanguíneos del
otro. Parentesco por adopción existe entre adoptantes y adoptado en la adopción simple
o entre el adoptado y sus parientes y los consanguíneos y afines de los adoptantes en la
adopción plena.
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Vidal Taquini sostiene que “familia es el grupo de personas unidas por vínculos
jurídicos, en la medida y extensión determinada por la ley, que surgen del matrimonio y
de la filiación por naturaleza y adoptiva.” (pág. 291)
La definición transcripta y otras contemporáneas trascendentes tienen en común el
hecho de considerar como elemento esencial de aquélla al vínculo familiar:

“Familia es todo grupo de personas
cuya composición está dada en la medida que
la ley le adjudica efectos jurídicos al vínculo familiar,
con el propósito de satisfacer los objetivos
comunes, de esencia afectiva y el cumplimiento
de deberes solidarios.”

En este sentido, por ejemplo, si una mujer concibe, desde ese mismo instante la ley
determina quién es la madre del concebido y que el padre es quien lo ha engendrado. Es
decir, existiendo vínculo biológico ya existe vínculo legal, denominado así porque es la
ley quien lo determina y califica. La determinación y calificación legal no es sinónimo
de emplazamiento.
Es decir que puede existir el vínculo biológico, con lo cual necesariamente existe ya el
legal y, sin embargo, faltar el vínculo de emplazamiento, que es aquel que, en casos,
permite oponer el vínculo legal y biológico frente a todos para poder así exigir las
consecuencias que se derivan de los posibles emplazamientos.

Existiendo vínculo biológico,
y por lo tanto necesariamente vínculo legal, es
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el vínculo de emplazamiento el que reconoce
a éste en función de aquél, otorgando el título
oponible a efectos de la exigibilidad de algunos
de los deberes emergentes del vínculo.

Ya que otros, producen sus efectos sin necesidad de emplazamiento y es precisamente el
caso de los deberes que corresponden a los padres sobre la persona de los hijos para su
protección y formación integral desde la concepción (art. 264 C.C.)

2.1.2. Familia Antropológica

Claude Lévi-Strauss sostenía en Historia de la Familia, que el carácter de fenómeno
universal de la familia que supone, por un lado una alianza (el matrimonio) y por otro
una filiación (los hijos), radica en la unión de un hombre y una mujer, es decir un ser de
sexo masculino y otro de sexo femenino.
Luego de subrayar que la universalidad de la familia se basa en esta concepción
naturalista de la diferencia de los sexos, el autor corrige el posible efecto dogmático de
la adhesión a esa evidencia, agregando que para la creación de la familia es necesaria
otra condición: la existencia previa de otras dos familias, una dispuesta a proporcionar
un hombre, y otra, una mujer, que gracias a su matrimonio darán origen a una tercera, y
así indefinidamente. Esta apreciación nos lleva a advertir la posibilidad de dos enfoques
del fenómeno familiar. El primero, sociológico, histórico o psicoanalítico, privilegia el
estudio vertical de las filiaciones y generaciones insistiendo en las continuidades o
distorsiones entre los padres y los hijos, así como en la transmisión de los saberes y las
actitudes, heredados de una generación a otra. El segundo más antropológico, se ocupa
Familia y Función Paterna 21
de la descripción horizontal, estructural, comparativa de las alianzas y subraya que cada
familia proviene siempre de la unión –y por lo tanto de la fragmentación- de otras dos.
En un caso utilizaremos la palabra “familia, en el otro, hablaremos de “parentesco”. La
familia es considerada como una institución cultural. Aquí la transmisión es la de una
filiación, de una inscripción simbólica. Reconoce el tramado significante de los lazos
familiares en tanto considera estructuras elementales de parentesco.
Lévi-Strauss, nos dice también que “lo que diferencia realmente al hombre del animal es
que, en la humanidad, una familia no puede existir sin sociedad, es decir sin una
pluralidad de familias dispuestas a reconocer la existencia de otros vínculos al margen
de los lazos de consaguinidad, y que el proceso natural de filiación sólo puede proseguir
a través del proceso social de alianza” (Ibidem, pág 114). De allí se derivan la práctica
del intercambio, que define el modo de establecimiento de los lazos matrimoniales entre
los grupos sociales- y en especial la circulación de las mujeres-, por otro lado, la
necesidad de la prohibición del incesto, la cual supone que las familias sólo pueden
aliarse unas con otras y no cada una por su cuenta, consigo misma.
El carácter necesario de esta prohibición para la constitución de la familia se debe a que,
más allá de la primacía natural inducida por la diferencia sexual ( la unión de un hombre
y una mujer), interviene otro orden de realidad que, esta vez, no compete a un
fundamento biológico. En efecto, si la institución de la familia se apoya en la existencia
de una diferencia anatómica, también supone, en igual medida, la existencia de otro
principio diferencial cuya aplicación asegura, en la historia de la humanidad, el paso de
la naturaleza a la cultura. En consecuencia el interdicto del incesto es tan necesario para
la creación de una familia como la unión de un sexo masculino a un sexo femenino.
Construcción mítica, el interdicto está ligado a una función simbólica. Es un hecho de
cultura y de lenguaje que prohíbe en diversos grados los actos incestuosos, justamente
Familia y Función Paterna 22
debido a que existen en la realidad. Por eso permite diferenciar el mundo humano del
mundo animal, al arrancar una pequeña parte del hombre a ese continuum biológico que
caracteriza el destino de los mamíferos. En esas condiciones la familia puede
considerarse como un institución humana doblemente universal, porque asocia un hecho
de la cultura, construido por la sociedad, a un hecho de naturaleza, inscripto en las leyes
de reproducción biológica. Conviene señalar, sin embargo, que si bien la prohibición del
incesto (entre madre e hijo y padre e hija) parece ser, una de las grandes invariantes de
la doble alianza y la filiación, no siempre se las interpretó de la misma manera según las
sociedades y las épocas. Así el casamiento entre parientes cercanos (primos, hermanos,
cuñados) fue ampliamente admitido en las civilizaciones antiguas, antes de ser
prohibido por la iglesia cristiana.
La existencia de esos dos órdenes, en los cuales se mezcla una multitud de diferencias
ligadas a las costumbres, hábitos, religiones, condiciones geográficas e históricas, está
en el origen de una enorme abundancia de experiencias humanas. Por eso, interrogado
por un sociólogo sobre la posición que debería asumir la antropología, como disciplina
con respecto a la cuestión de las nuevas formas de organización de la familia, Lévi-
Strauss respondió: “El abanico de las culturas humanas es tan amplio, tan variado y de
tan fácil manipulación, que en él encontramos sin esfuerzo argumentos en apoyo de
cualquier tesis. Entre las soluciones concebibles a los problemas de la ida en sociedad,
el papel del etnólogo consiste en catalogar y describir las que, en determinadas
condiciones, se revelan viables.”(Fassin, E, web)

2.2. Freud: Familia Mítica
2.2.1 Complejo del semejante
Familia y Función Paterna 23
Es indudable, dice Freud, que para llegar a su perfección actual, el aparato psíquico ha
tenido que pasar por una larga evolución, tal que podemos representárnoslo en un estado
anterior de su capacidad funcional.
Para seguir con el recorrido freudiano, partiremos de la hipótesis la cual nos dice que el
aparato aspiró primeramente a mantenerse libre de estímulos en lo posible, y adoptó con
este fin, en su primera estructura, el esquema del aparato de reflexión. Este aparato
reflexivo le permite derivar en el acto, por caminos motores, las excitaciones sensibles
que hasta él llegaban. Pero, nos dice el autor, las condiciones ineludibles de la vida
vinieron a perturbar esta sencilla función, dando al aparato el impulso que provocó su
posterior desarrollo.
Los primeros estímulos que a él llegaron fueron los correspondientes a las grandes
necesidades físicas. La excitación provocada por la necesidad interna, buscará una
derivación en la motilidad. Esta derivación Freud la llama “modificación interna” o de
expresión de las emociones. Freud da el ejemplo del niño hambriento que grita y
patalea, sin modificar en nada su situación. Esta permanecerá invariable hasta que por
un auxilio ajeno o acción específica, se llega al conocimiento de la experiencia de
satisfacción, que suprime la excitación interior. En este caso, decimos que el auxilio
ajeno es advertido por un individuo experimentado: la madre. Freud dice que este
primer objeto es sin duda, simultáneamente, el primer objeto-satisfacción y el primer
objeto-hostil, así como el único poder auxiliador.
“Y así el complejo del prójimo se separa en dos componentes, uno (…) una
ensambladura constante, se mantiene reunido como la cosa del mundo (Ding), (…) el
otro es comprendido por un trabajo mnémico…”
Familia y Función Paterna 24
Si la madre, como “auxiliadora” operó el trabajo de la acción específica en el mundo
externo, en lugar del niño desvalido
3
, éste será capaz de cancelar en el interior de su
cuerpo el estímulo endógeno.
Sigamos un poco más el recorrido freudiano para poder resaltar la injerencia del
complejo del prójimo en la constitución del aparato psíquico.
La aparición de cierta percepción (el alimento en este caso), cuya imagen mnémica
queda asociada a partir de este momento, con la huella mnémica de la excitación
emanada de la necesidad, constituye un componente esencial de esta experiencia.
En cuanto la necesidad resurja, surgirá también, merced a la relación establecida, un
impulso psíquico que cargará de nuevo la imagen mnémica de dicha percepción y
provocará nuevamente esta última; es decir, que tenderá a reconstituir la situación de la
primera satisfacción. A tal impulso, Freud lo denomina deseo, y la carga psíquica
completa de la percepción, por la excitación emanada de la necesidad, es el camino más
corto para llegar a dicha realización.
Freud dice que no hay nada que impida aceptar un estado primitivo del aparato psíquico
en el que este camino quede recorrido de tal manera que el deseo termine en una
alucinación. Esta primera actividad psíquica tiende a una identidad de percepción, es
decir, a la repetición de aquella percepción que se halla enlazada con la satisfacción de
la necesidad.
Una amarga experiencia de la vida, enuncia Freud, ha debido modificar esta actividad
mental primitiva, convirtiéndola en una actividad mental secundaria más adecuada al
fin. El establecimiento de la identidad de percepción, por el breve camino regresivo en
el interior del aparato, no tiene en otro lugar la consecuencia que aparece enlazada
desde el exterior con la carga de la misma percepción. La satisfacción no se verifica y la


Familia y Función Paterna 25
necesidad perdura (para hacer equivalente la carga interior a la exterior tendría que ser
conservada ésta constantemente, como sucede en las psicosis alucinatorias y en las
fantasías de hambre, fenómenos que agotan su función psíquica en la conservación del
objeto deseado). Para alcanzar un aprovechamiento más adecuado de la energía
psíquica, será necesario, dice Freud, detener la regresión, de manera que no vaya más
allá de la huella mnémica y pueda buscar, partiendo de ella, otros caminos que la
conduzcan al establecimiento de la identidad deseada en el exterior, o dicho de otro
modo se reconoce necesaria la realización de un examen de realidad. Esta coerción y la
derivación consiguiente de la excitación, constituyen la labor de un segundo sistema,
que domina la motilidad voluntaria; esto es un sistema en cuya función se agrega ahora
el empleo de la motilidad para fines antes recordados.
Toda esta complicada actividad mental que se desarrolla desde la huella mnémica hasta
la creación de la identidad de percepción por el mundo exterior, no representa sino un
rodeo que la experiencia ha demostrado necesario para llegar a la realización de deseos.
Por lo tanto, nos dice Freud, que el acto de pensar no es otra cosa que la sustitución del
deseo alucinatorio. Comprendemos a partir de esta breve descripción la importancia de
la madre (o quien ocupe su función) en este primer período de vida.
2.2.2 Tótem y Tabú
Posteriormente con “Totem y Tabú” construye su noción de protofamilia: un estado
social primitivo, que supone la existencia de un padre violento y celoso, que se reserva
para sí todas las hembras y que expulsa a sus hijos conforme van creciendo. Según la
hipótesis de Charles Darwin, este era el estado primitivo (horda salvaje) de la sociedad
humana. Tal el estado de cosas, los hermanos expulsados se reunieron un día, mataron
al padre y devoraron su cadáver, poniendo así fin a la existencia de la horda paterna.
Unidos, emprendieron y llevaron a cabo lo que individualmente les hubiera sido
Familia y Función Paterna 26
imposible. Tratándose de salvajes caníbales era natural que devorasen el cadáver.
Además, el violento y tiránico padre constituía seguramente el modelo envidiado y
temido de cada uno de los miembros de la asociación fraternal, y al devorarlo se
identificaban con él y se apropiaban una parte de su fuerza. La comida totémica, quizá
la primera fiesta de la Humanidad, sería la reproducción conmemorativa de este acto
criminal y memorable que constituyó el punto de partida de las organizaciones sociales,
de las restricciones morales y de la religión.
Freud conecta la prohibición del incesto universal con el totemismo: los distintos totems
dentro del grupo social cumplen la función de resguardar la prohibición del incesto. En
el capítulo IV sostiene la idea respecto de la relación de la prohibición del incesto y la
muerte del padre. El punto de partida es un libro de Robertson Smith sobre la religión
de los semitas, donde el autor expone la opinión de que una comida totémica formaba
parte de los rituales del totemismo. Por medio de un conjunto de inducciones y
deducciones, Freud constituye una hipótesis: tal comida, que reunía a los miembros del
clan, se originaba en rituales primitivos de sacrificios de animales a los que se agregaba
su comida. El banquete en común estrechaba las relaciones de los miembros del clan.
Por lo demás, se mata primero al animal, luego se lo llora, y después el acto de su
devoración se constituye en una fiesta. Todo el ritual representa un pasaje de lo profano
a lo sagrado, de lo individual a lo comunitario: lo prohibido al individuo (la devoración
del animal totémico) está permitido a la reunión grupal. Cabe preguntar: ¿a quién
representa el animal que está en juego en el ritual? Ese animal muerto, y llorado,
contesta Freud, no puede ser otro sino el padre.
Lo interesante es el modo en que Freud llega a esta conclusión. Lo hace comparando los
datos de Smith con los datos de la clínica: la observación de las fobias infantiles en
Familia y Función Paterna 27
donde el animal temido simboliza al padre. Freud opera una superposición de discursos,
el antropológico con el psicoanalítico: de la fiesta a la fobia. (Imbriano, A., p.69, 2003)
Pero consumado el crimen del padre, las mujeres del grupo están prohibidas igualmente
para los hombres del mismo clan, es decir que no dejan de observar la ley de la
prohibición. Las razones que permiten dar cuenta de este pasaje donde el resultado no
coincide con el móvil, es la culpa. Una vez muerto el padre, satisfechos los sentimientos
hostiles y el odio, surge el amor. El resultado de esta ambivalencia posterior es el
sentimiento inconsciente de culpa. Lo que el padre había prohibido anteriormente, se lo
prohibieron luego sus hijos a sí mismos en virtud de una obediencia retrospectiva. La
culpa se alimenta de obediencia retrospectiva al padre después de la muerte. Este
sentimiento inconsciente de culpa de los hijos engendra los dos tabúes fundamentales
del totemismo: respeto al animal totémico (es decir el padre) y la prohibición del
incesto. Aquél que infringía estos tabúes se hacía culpable de los dos únicos crímenes
que preocupaban a la sociedad primitiva.
A la prohibición de matar al tótem, que es de naturaleza religiosa, se le agrega ahora
otra de carácter social, la del fratricidio (“no matarás”). En un principio es sustituida la
horda paterna por el clan fraterno, garantizado por los lazos de la sangre. La sociedad
reposaría entonces sobre la responsabilidad común del crimen colectivo, la religión
sobre el sentimiento de culpa y el remordimiento y la moral, sobre las necesidades de la
nueva sociedad y sobre la expiación exigida por la culpa.
Hagamos un pequeño paréntesis para tratar de definir qué es un totem y qué es un tabú?
Qué es un tótem? Freud nos dice que por lo general es un animal comestible, inofensivo
o peligroso y temido y más raramente una planta o fuerza natural (lluvia, agua), que se
hallan en una relación particular con el grupo, y en segundo lugar, su espíritu protector.
Familia y Función Paterna 28
Freud continúa diciendo: “En casi todos aquellos lugares en los que este sistema se halla
en vigor comporta la ley según la cual los miembros de un único y mismo tótem no
deben entrar en relaciones sexuales y, por tanto, no deben casarse entre sí. Esta es la ley
de la exogamia, inseparable del sistema totémico.” (Freud, 1912, pág. 1748).
Qué es un tabú? En la obra citada, Freud nos habla acerca del tabú y nos dice que es una
palabra polinesia, equivalente al sacer de los romanos y del kadesh de los hebreos. Dice
que tabú presenta dos significaciones opuestas, la de lo sagrado o consagrado y la de lo
peligroso, inquietante prohibido e impuro. En polinesio lo contrario a tabú es noa es
decir lo ordinario, lo que es accesible a todo el mundo. El concepto de tabú entrañaría
entonces, una idea de reserva y se manifestaría esencialmente en prohibiciones y
restricciones. Freud dice que la expresión “temor sagrado” presentaría en muchas
ocasiones un sentido coincidente con el de tabú. Por lo tanto, dice Freud, se podría dejar
sentado que se trata de una serie de limitaciones a las que se someten los pueblos
primitivos, ignorando sus razones y sin preocuparse siquiera de investigarlas, pero
considerándolas como cosa natural y perfectamente convencidos de que su violación les
traería los peores castigos.
Retomando lo expuesto, diremos que la significación de la paternidad que Freud
reconstruyó remite a que en el inconsciente de todo hombre se reproduce el
acontecimiento mítico del misterio paterno: el padre es en tanto que padre muerto, el
padre sustituido. La teoría freudiana diferencia al padre real, de carne y hueso, el padre
imaginario, causa de las fantasías parricidas y el padre simbólico, el padre función, en
tanto que orden cultural, en tanto que ley (transmite la ley de la cultura). Este es el padre
que toma función en tanto que “muerto” (función simbólica), es decir, aquel con el cual
el sujeto se identifica incorporando su ley, la ley paterna. “O sea la función paterna
implica un “no”, implica que no se puede acceder a la madre (mujer vedada). Así el
Familia y Función Paterna 29
padre se propone como modelo de renuncia (él ha renunciado a su propia madre) y de
donación (él transmite un orden cultural, su función permite la salida a la
exogamia).”(Imbriano, A., 2000, pág 143-44).

2.2.3 Novela Familiar del Neurótico
Tal es el carácter de la familia para Freud, quien articula el inconsciente con el
parentesco a través del complejo de Edipo. Esto se patentiza en su artículo “La novela
familiar del neurótico”, donde plantea la relación entre familia, mito (novela) y fantasía.
Freud dice que para el niño pequeño, los padres son al principio la única autoridad y
fuente de toda creencia. Aspirar a ser como ellos es el deseo más intenso de los años
infantiles. Pero la idea de no ser correspondidas dichas inclinaciones, llevan al pequeño
al sentimiento de ser relegado. Esto se hace palpable con el nacimiento de un hermano,
por ejemplo. Comienza una nueva etapa de críticas y desvalorizaciones de los
progenitores, el niño busca reemplazar a los menospreciados padres por otros, en
general, de posición social más elevada. Freud designa a esta enajenación respecto de
los padres como el estadio de la novela familiar del neurótico, a la cual caracteriza
como una actividad fantaseadora particularísima. Dice que primero se vislumbra en los
juegos infantiles y luego, en la prepubertad, se apodera de las relaciones familiares.
Freud dice que un ejemplo de esta actividad fantaseadora son los sueños diurnos, los
cuales se prolongan más allá de la pubertad. Los sueños diurnos sirven al cumplimiento
de deseos, a la rectificación de la vida (por frustración) y tienen dos metas principales:
1-la erótica
2-la ambiciosa, sirve a la exaltación de la personalidad
Freud diferencia en la novela familiar dos estadios:
Familia y Función Paterna 30
1- asexual, donde el niño aun no conoce las condiciones sexuales diversas entre
padre-madre. Pone en duda la descendencia de ambos progenitores
2- sexual, con la noticia de los procesos sexuales, enaltece al padre y deja de poner
en duda la descendencia de la madre (padre incierto, madre certísima)
En este segundo período, el niño tiene la tendencia de poner a la madre en situación
de infidelidad y enredos amorosos secretos. De este modo el “héroe fantaseador”
reclama para sí la legitimidad a la vez que elimina a sus hermanos por ilegítimos.
Freud aclara que estas fantasías que en una primera aproximación se muestran como
hostiles y malignas
4
, en realidad esconden la añoranza del pequeño por aquellos años en
donde sus padres le parecían el hombre más poderoso y la mujer más bella y amorosa.
La sobrestimación infantil de los padres se conserva en el sueño del adulto normal, por
ejemplo a través de “augustas personalidades”.
5

En Lo Inconsciente, Freud, describe a las fantasías, por un lado, como altamente
organizadas, exentas de contradicción y que han aprovechado todas las ventajas del
sistema consciente. Por otro lado, son inconscientes e incapaces de volverse
conscientes, aquel su origen, es decisivo para su destino:
“Hay que compararlas con los mestizos entre diversas razas humanas que en líneas
generales se han asemejado a los blancos, pero dejan traslucir su ascendencia de color
por uno u otro rasgo llamativo, y por eso permanecen excluidos de la sociedad y no
gozan de ninguno de los privilegios de aquellos” (Freud, S., 1915)
Freud se cuestiona, si es que la fantasía responde a una actividad particular del
individuo, porqué encuentra material psíquico -guiones típicos y limitados que intentan
responder a los grandes enigmas de la existencia- en ella que se mantiene constante en
general para todos?



Familia y Función Paterna 31
Enuncia que las fantasías originarias o primordiales, a saber:
• Seducción
• Escena primaria
• Castración
Son un patrimonio filogenético. En estas fantasías, el individuo estaría sobrepasando su
vivenciar propio hacia el vivenciar de la prehistoria. Dice el autor que dicha tríada,
contada en análisis como fantasía, no fue sino realidad en los tiempos originarios. Por lo
tanto la actividad que el fantaseador realiza es un “llenado de lagunas” de la verdad
individual con verdad prehistórica.
Las fantasías “(…) poseen realidad psíquica, por oposición a una realidad material, y
poco a poco aprendemos a comprender que en el mundo de las neurosis la realidad
psíquica es la decisiva”(Freud, S., 1916)

2.2.4 Complejo de Edipo
En su libro “La organización genital infantil”, Freud nos introduce en el carácter
principal de dicha organización, “(…) para ambos sexos, sólo desempeña un papel, un
genital, el masculino. Por tanto no hay un primado genital sino un primado del falo.”
(Freud. S.,1923).
Para el niño es natural presuponer en todos los seres vivos y aún en los inanimados
6
un
genital análogo al que él mismo posee. Freud dice que la fuerza pulsionante de esta
parte viril se desarrolla en la infancia como esfuerzo de investigación o como curiosidad
sexual. En el devenir de sus investigaciones, el niño cae en la cuenta de que no todos
poseen pene, que no es “un patrimonio común a todos los seres”. Una de estas ocasiones


Familia y Función Paterna 32
se da al observar los genitales de una niña, y cómo reacciona el pequeño ante dicho
espectáculo?:
-Desmiente la falta, cree ver un miembro a pesar de todo
-Afirma que “aun es pequeño, ya va a crecer”
-Concluye que efectivamente estuvo, pero luego fue removido.
Esto último es sustantivo porque de ahora en más el niño deberá habérselas con su
propia castración.
Freud dice que el niño no generaliza tan rápido dicha castración en la mujer, sino que la
adjudica a personas despreciables que seguramente han incurrido como él, en las
mismas mociones prohibidas. Las personas respetables, entre ellas su madre, aun
conservan el genital. Sólo más tarde cuando aborda los temas del nacimiento y la
génesis de los niños y conjetura que sólo las mujeres pueden parir, en este momento su
madre también perderá el preciado miembro.
La polaridad sexual presenta mudanzas durante el desarrollo del período infantil. Es así
que se observa una primera oposición con la elección de objeto que presupone sujeto y
objeto. En el estadio sádico-anal, la oposición se da entre activo-pasivo. En el siguiente
estadio, fálico, observamos: masculino-castrado. Freud dice que con la culminación del
desarrollo en la época de la pubertad, la polaridad será: masculino-femenino.
La fase fálica es coetánea al Complejo de Edipo y no prosigue su desarrollo hasta la
organización genital definitiva, sino que se ve interrumpida por el período de latencia.
La organización fálica experimenta un destino truncado a raíz de la amenaza de
castración. La práctica masturbatoria insistente del niño, hace que un adulto,
probablemente su madre, amenace con un castigo si prosigue en dicha actividad. Toda
tendencia inhibitoria de su práctica onanista será vivida por el niño como una amenaza
de castración. Dicha amenaza sumada a la visión de los genitales femeninos, se
Familia y Función Paterna 33
resignifican con posterioridad con más fuerza, debiendo poner fin a sus satisfacciones
amorosas por temor a perder su pene. El conflicto se patentiza, por un lado en su interés
narcisista por conservar su genital y por otro en la investidura libidinosa de los objetos
parentales. Cómo se resuelve? El niño prioriza su interés narcisista, resigna sus
investiduras de objeto y las sustituye por identificación.
Dice Freud que en el caso del niño varón, el Complejo de Edipo se presentaría de este
modo:
En época temprana desarrolla una investidura de objeto hacia la madre, su punto de
arranque es en el pecho materno
7
. Del padre se apodera por identificación
8
. Ambos
vínculos progresan uno junto al otro hasta que por refuerzo de los deseos sexuales hacia
la madre, percibe que el padre es un obstáculo para estos fines: nace el Complejo de
Edipo. Como consecuencia, la identificación padre toma un carácter hostil, deseo de
eliminar al padre y sustituirlo junto a su madre. A partir de aquí la relación con el padre
es ambivalente. Esta actitud ambivalente hacia el padre más la aspiración de objeto
tierna hacia la madre, caracterizan el Complejo de Edipo simple positivo.
Sin embargo, enuncia Freud, a través de una indagación más exhaustiva se revela que el
Complejo de Edipo se da, “las más de las veces” de forma completa. Esto qué significa?
Pues que el varón no presenta sólo la modalidad simple positiva descrita, sino que
además se comporta, simultáneamente, como una niña: muestra una actitud femenina,
tierna hacia el padre y la correspondiente actitud celosa y hostil hacia la madre. Esta
última, caracteriza al Complejo de Edipo en su vertiente negativa. Freud dice que esta
ambivalencia que se comprueba en relación a los progenitores (padre-madre) se infiere
como resultado de la bisexualidad originaria y constitutiva del niño.
9
En relación a esta
última, Freud considera al individuo como si no fuera varón o mujer, sino ambas cosas




Familia y Función Paterna 34
en cada caso, sólo que más lo uno que lo otro. De este modo, la proporción en que lo
femenino y lo masculino se mezclan en el ser humano, sufre variaciones muy notables,
“aquello que constituye la masculinidad o la feminidad es un carácter desconocido que
la anatomía no puede aprehender” (Freud, S., 1933)
A raíz del sepultamiento del complejo de Edipo, las cuatro aspiraciones contenidas en él
se desmontan y desdoblan de tal manera que de ellas surge una identificación-padre y
madre. La identificación padre, retendrá el objeto madre del complejo positivo y
simultáneamente, el objeto-padre del complejo invertido; y lo análogo es válido para la
identificación-madre.
“Así, como resultado más universal de la fase sexual gobernada por el complejo Edipo, se
puede suponer una sedimentación en el yo, que consiste en el establecimiento de estas dos
identificaciones, unificadas de alguna manera entre sí. Esta alteración del yo recibe su posición
especial: se enfrenta al otro contenido del yo como ideal del yo o superyo.” (Freud, S., 1923).
Freud define al superyo no sólo como un residuo de antiguas elecciones de objeto del
ello, sino también como una enérgica formación reactiva contra ellas. Freud enuncia
también, que el superyo devendrá más riguroso cuanto más intenso haya sido el
complejo de Edipo y más rápido se haya producido su represión.
Según lo expone el autor, en la génesis del superyo intervienen dos factores:
1- biológico: el desvalimiento y la dependencia inicial del humano durante la
infancia
2- histórico: el hecho de su complejo de Edipo, cuya represión se vincula con la
interrupción del desarrollo libidinal por el período de latencia, y por tanto a la
acometida en dos tiempos de la vida sexual
El superyo sería el monumento recordatorio de la endeblez y dependencia en la que el
yo se encontró en el pasado y mantiene su imperativo categórico sobre el yo maduro, de
Familia y Función Paterna 35
la misma manera en que el niño estaba apremiado a obedecer a sus padres: “es la
agencia representante del vínculo con los progenitores”.
El ideal del yo o superyo es la herencia del complejo de Edipo, mediante su institución
el yo se apodera de dicho complejo y simultáneamente se somete al ello. El yo es el
representante de la realidad exterior, el superyo se le enfrenta en carácter de abogado
del ello (mundo interior).
A medida que el niño crece y deviene adulto, maestros y autoridades retoman el poder
del padre. Sus mandatos y prohibiciones permanecen vigentes en el ideal del yo y se
manifiestan como conciencia moral. La tensión que se establece entre las exigencias de
esta última y las operaciones del yo es percibida como sentimiento de culpa.
En el caso de la niña, Freud observa que el complejo de Edipo es una formación
secundaria, precedida por el complejo de castración:
“Mientras el complejo de Edipo del varón se va al fundamento debido al complejo de
castración, el de la niña es posibilitado e introducido por este último” (Freud, S., 1925)

COMPLEJO CASTRACION ▼ COMPLEJO DE EDIPO
NIÑA ENTRA
NIÑO SALE
La diferencia que se establece entre la niña y el niño, Freud las atribuye a una doble
vertiente:
• diversidad anatómica de los genitales
• distingo entre castración consumada y amenaza de castración
Freud dice que el clítoris de la niña se comporta como un pene pero al percibir la
diferencia entre los sexos, siente este hecho como un perjuicio y en el acto forma su
juicio y su decisión: “sabe que no lo tiene y quiere tenerlo”. De este modo el llamado
complejo de masculinidad se bifurca, por un lado guarda la esperanza de recibir a futuro
Familia y Función Paterna 36
un pene y de este modo igualarse al varón; por otro, sobreviene lo que Freud llama
desmentida (proceso análogo en el varón), rehúsa la aceptación de su castración,
sostiene a pesar de todo, la convicción de que ella posee un pene.
Dice Freud que las consecuencias psíquicas de la envidia del pene, no se agotan en el
complejo de masculinidad, sino que son múltiples, y a tal efecto enumera:
1- Sentimiento de inferioridad: una vez superada la explicación de su falta de pene
como castigo personal, comparte, al igual que el varón, el menosprecio por su
sexo mutilado.
2- Celos como rasgo de carácter: en la fantasía onanista “Pegan a un niño”, otro
niño de quien se sienten celos como rival, debe ser golpeado. Freud dice que el
niño golpeado no puede ser otro que su propio clítoris.
3- Aflojamiento de los vínculos tiernos con el objeto madre: la madre es
responsabilizada por la falta de pene en la niña y acusada de preferir a otro niño.
Este niño preferido pasaría a ser el primer objeto de la fantasía “Pegan a un
niño” que desemboca en masturbación.
4- Sublevación de la niña contra el onanismo fálico: se daría por la afrenta
narcisista enlazada a la envidia del pene como consecuencia de la imposibilidad
de la pequeña de habérselas con el varón y mantener la competencia con él.
Como desenlace del conocimiento de la diferencia sexual anatómica, la niña se aparta
de la masculinidad y del onanismo masculino y dará en encauzarse por nuevos caminos
que la conduzcan a la feminidad.
Antes de seguir avanzando, diremos que el descubrimiento de su castración es un punto
de viraje en el desarrollo de la niña. A partir de allí se observan tres posibles
desarrollos:
Familia y Función Paterna 37
1- Inhibición sexual o neurosis: la comparación con el varón mejor dotado, es una
afrenta a su amor propio; renuncia a la satisfacción masturbatoria clitoridiana;
desestima su amor por la madre y reprime parte de sus aspiraciones sexuales.
Vale decir que ante el descubrimiento de la falta de pene, la mujer queda
desvalorizada para la niña, para el varón y luego para el hombre.
2- Complejo de masculinidad: la niña se empecina en no reconocer el hecho
desagradable de su falta de pene, recarga las tintas sobre la masculinidad,
mantiene su práctica clitorídea y se identifica con la madre fálica o con el padre.
Lo que se evita es la oleada de pasividad que inaugura el giro hacia la feminidad.
Freud dice que la homosexualidad es un misterio de no fácil dilucidación y que
comporta tres series de caracteres, los cuales varían con independencia unos de
otros y se presentan en cada individuo dentro de múltiples permutaciones, a
saber:


• Caracteres sexuales somáticos (hermafroditismo físico: bisexualidad
originaria)
• Carácter sexual psíquico (actitud masculina)
• Tipo de elección de objeto

Freud aclara que por motivos prácticos, se ha empujado a primer plano la única
conducta llamativa para el lego: la elección de objeto, cerrando el camino para una
visión más profunda de la homosexualidad. (Freud, S., 1920)
Familia y Función Paterna 38
3- Feminidad normal: con el abandono de la masturbación clitorídea, prevalece la
pasividad, la vuelta hacia el padre. La situación femenina sólo se establece
cuando el deseo del pene se sustituye por el deseo del hijo (ecuación simbólica).

Freud enuncia dos tareas, privativas de la niña, las cuales debe “solucionar” en su
desarrollo como mujer. En primer lugar, hemos dicho que en la fase fálica de la niña, el
clítoris es la zona erógena rectora, pero no está destinada, aparentemente, a seguir
siéndolo: en su desarrollo hacia la feminidad, el clítoris deberá ceder “en todo o en
parte” a la vagina su sensibilidad y su valor. En segundo lugar, la otra tarea que gravita
sobre el desarrollo de la niña es que debe trocar su objeto de amor. Tanto en la niña
como en el niño, el primer objeto de amor es la madre
10
. El varón lo mantiene en la
formación del complejo de Edipo y de alguna manera, dice Freud, para toda la vida. En
ambos, las primeras investiduras de objeto se hacen por apuntalamiento en “las grandes
y simples necesidades vitales”. Pero para la niña, durante la fase edípica, es el padre
quien ha devenido objeto de amor y según se espera en un desarrollo de curso normal, la
mujer encuentre en dicho objeto amado, la elección definitiva de objeto.
En relación al complejo de Edipo en sí, decimos que la libido de la niña se desliza a lo
largo de la ecuación simbólica: del pene al hijo. Ahora tomará una nueva posición,
resignará el deseo del pene para reemplazarlo por el deseo de un hijo. Es así como
tomará al padre como objeto de amor, “parirle un hijo al padre”. La madre pasa a ser
objeto de celos y de este modo la niña deviene un pequeña mujer. Freud dice que el
complejo de Edipo es abandonado poco a poco porque el deseo de tener un hijo de su
padre no se cumple nunca. Sin embargo este último deseo y el deseo de poseer un pene,
permanecen ambos a nivel inconsciente donde conservan una fuerte investidura y


Familia y Función Paterna 39
preparan a la mujer para su posterior papel sexual. Es así que Freud enuncia que en la
niña “falta el motivo para la demolición del complejo de Edipo”. Para el autor hay una
diferencia entre cómo la niña lee el complejo de castración- castración consumada-, y
cómo lo vive el varón: angustia de castración. Esto a su vez determina que el superyó se
constituya de manera diferente.
Mientras que en el niño el superyó es heredero del complejo de Edipo, en la niña,
ausente la angustia de castración, falta el elemento principal que había forzado al varón
a superar dicho complejo. La niña permanece dentro del complejo de Edipo por un
tiempo indefinido, sólo un tiempo después, dice Freud, lo “deconstruye” y lo hace de
manera incompleta. Hay una homologación en el varón entre el superyó y el Edipo.
Con respecto a la niña Freud sostiene que lo enteramente normal, es otro, porque el
superyó nunca deviene tan implacable, impersonal e independiente de sus orígenes
afectivos. Para el autor, los rasgos de carácter femenino delatan un menor sentido de
justicia- Freud lo relaciona con el predominio de la envidia en su vida anímica- , menos
inclinación a someterse a las grandes necesidades de la vida- la mujer sería menos apta
para la sublimación de lo pulsional- y la ausencia de imparcialidad, se basan en la
modificación de la formación del superyó.

2.2.5 El Mal-estar en la cultura

Podríamos comenzar enunciando que el tema principal de este libro es el antagonismo,
al parecer insoslayable, entre las exigencias pulsionales y las restricciones que impone
la cultura.
“La vida, como nos es impuesta, resulta gravosa: nos trae hartos dolores,
desengaños y tareas insolubles”.(Freud, S., 1920)
Familia y Función Paterna 40

Freud dice que para soportarla debemos recurrir a auxilios externos:
-poderosas distracciones
-satisfacciones sustitutivas
-sustancias embriagadoras
En relación a la religión, dice que aún no sabe cuál es el puesto dentro de esta serie.
Freud se pregunta qué es lo que los seres humanos desean alcanzar, cuál es el propósito
de su vida? Inmediatamente responde que lo que el ser humano busca es alcanzar la
dicha, la felicidad y mantenerla. La meta de esta aspiración tiene dos costados:
-1° buscar la ausencia de dolor y de displacer
-2° vivenciar intensos sentimientos de placer
El autor dice que en sentido literal “felicidad”
11
se refiere sólo a lo segundo y
corresponde a la satisfacción repentina de necesidades retenidas (estasis) y su
concreción no es si no episódica.
“Si una situación anhelada por el principio de placer perdura, en ningún caso se
obtiene más que un sentimiento de ligero bienestar” (Ibidem, pág.76).

Freud nos dice que el ser humano, por constitución, puede gozar por contraste y no por
un estado que perdura en el tiempo, queda en evidencia que las posibilidades de dicha
son limitadas.
La desdicha, a diferencia, es menos difícil de llegar a experimentarla. El autor dice que
las tres fuentes del sufrimiento son:
1° el propio cuerpo
2° el mundo exterior


Familia y Función Paterna 41
3° los vínculos con los otros seres humanos
Freud continúa diciendo que estas fuentes de sufrimiento que el humano padece, serían
las causantes de que éste disminuya sus exigencias de dicha y felicidad permitiendo que
se transforme el principio de placer en principio de realidad, mucho más modesto en sus
apetencias.
El programa que impone el principio de placer a la economía psíquica (homeostasis), es
decir, alcanzar la felicidad, es “irrealizable”, dice Freud. Sin embargo no debemos
resignarnos a su cumplimiento. A este respecto, cada ser humano deberá implementar la
manera más apta para alcanzar la dicha, no hay un consejo válido para todos, sino que
es un problema de la economía libidinal.
“Quien nazca con una constitución pulsional particularmente desfavorable y no haya
pasado de manera regular por la transformación y reordenamientos de sus
componentes libidinales (…) encontrará arduo obtener felicidad de su situación
exterior” (pág.84).

Podemos preguntarnos: si el hombre debe “soportar” la vida y en consecuencia
encontrar en sí mismo los recursos para evitar la des-dicha, entonces es el hombre
artífice de su propio destino?.


2.2.5.1 Los destinos de la Pulsión y el desarrollo Cultural

En primer lugar se hace necesario definir qué entiende Freud por cultura.

Familia y Función Paterna 42
“Toda la suma de operaciones y normas que distancian nuestra vida de la de nuestros
antepasados animales, y que sirven a dos fines: la protección del ser humano frente a la
naturaleza y la regulación de los vínculos recíprocos entre los hombres.”(pág.,88)

Freud enuncia que la inclinación agresiva es la disposición pulsional autónoma,
originaria del ser humano y que por lo tanto la cultura sería un proceso al servicio de
Eros, pues intenta reunir a los individuos, a las familias, pueblos, naciones hasta
conformar la gran unidad llamada humanidad. Freud caracteriza al desarrollo cultural
como la lucha por la vida de la especie humana.

Freud nos dice que la sublimación
12
es un rasgo destacado del desarrollo cultural. La
misma posibilita que actividades psíquicas superiores, tales como: científicas, artísticas,
ideológicas, desempeñen un papel fundamental en la vida cultural. La capacidad de
reemplazar la meta sexual por otro fin, que ya no es sexual pero se halla psíquicamente
emparentado, Freud la denominó capacidad de sublimación.

La hipótesis Freudiana del origen de la familia, tal como la plantea en “El malestar de la
cultura”, trataría de dar cuenta del modo en que la familia, a la vez que vehiculiza y
funda cultura, rivaliza con ella.
Freud propone situar esta discordancia en el origen mismo de la familia humana, que
está fundada sobre una doble vía: Eros y Ananke, el amor y la obligación impuesta por
las necesidades externas, dos principios opuestos entre sí, en tensión constante.
Es en Eros donde Freud ubica una escisión: un amor en un comienzo sexual que por un
lado conserva su costado original y por otro se inhibe en su meta. Los lazos culturales


Familia y Función Paterna 43
se arman según este amor inhibido: filial, paternal, filantrópico. Vale decir que la
familia aloja en su seno esta escisión original y es esto lo que se expresa como discordia
entre familia y cultura. Por una parte el amor se contrapone a los intereses de la cultura;
por la otra la cultura amenaza al amor con sensibles limitaciones.
Freud se pregunta de qué métodos se vale la cultura para inhibir, para volver inofensiva
la agresión del ser humano? Qué es lo que le sucede para que se neutralice su tendencia
a la agresión?
La respuesta que encuentra Freud, es uno de los destinos de la pulsión, la vuelta sobre
la propia persona:
“La agresión es introyectada, interiorizada, pero en verdad reenviada a su punto de
partida; vale decir, vuelta a su propio yo. Ahí es recogida por una parte del yo, que se
contrapone al resto como superyó.” (pág.119)

Dice Freud que el superyó como “conciencia moral”, se apronta a ejercer sobre el yo la
misma severidad agresiva que el yo habría dispuesto sobre otros individuos. Freud le da
el nombre de “conciencia de culpa” a la tensión entre el superyó que se ha vuelto
severo y el yo a quien somete. La forma en que se exterioriza es como “necesidad de
castigo”.
Para explicar la génesis de la conciencia moral, Freud apela a una concepción teórica la
cual contempla una doble vía fundacional:
• La filogenética, emparentada con el desarrollo de la especie humana, la cual
contempla el asesinato del padre perpetrado por la unión de hermanos y se
manifiesta en el Complejo de Edipo.

Familia y Función Paterna 44
• La ontogenética, en relación a la historia individual de cada sujeto, donde Freud
deja en claro que la severidad del superyó desarrollado por un niño, no espeja de
ninguna forma la severidad del trato que ha experimentado.

Recordemos aquí, a modo de síntesis, lo expuesto hasta el momento: el sentimiento de
culpa, que Freud lo caracteriza como “oscuro”, brota del complejo de Edipo, es una
reacción frente a los dos grandes propósitos delictivos:
-Matar al padre
-Incesto con la madre
Ambos delitos de los hombres, son los únicos que las sociedades primitivas perseguían.
La humanidad ha adquirido su conciencia moral, la cual ahora se presenta como un
poder anímico heredado, merced al complejo de Edipo.


2.3. Lacan: Familia Lógica
2.3.1 La pre-existencia del lenguaje
“El Inconsciente está estructurado como un lenguaje”. Lacan para ilustrar esta
afirmación recurre al campo científico, específicamente a la antropología de Claude
Lévi-Strauss
13
. Es así como anterior a toda experiencia personal o deducción individual,
inclusive antes de toda experiencia colectiva en relación a las necesidades sociales, algo
organiza este campo: los significantes. “Estos organizan de manera inaugural las
relaciones humanas, dan las estructuras de estas relaciones y las modelan.” (Lacan,
1964).


Familia y Función Paterna 45
Qué es un significante? Lo que representa a un sujeto ante otro significante. Lacan
toma el término “significante” de la obra del lingüista Ferdinand de Saussure. Este
último sostiene que el significado y el significante son interdependientes, pero para
Lacan el significante es primario y produce el significado. El significante es un
elemento material sin sentido que forma parte de un sistema diferencial cerrado. Los
efectos del significante sobre el sujeto constituyen el inconsciente. De este modo, para
Lacan, el lenguaje no es un sistema de signos
14
(Saussure), sino un sistema de
significantes. Ellos son las unidades básicas del lenguaje y están sometidos a una doble
condición:
1°- Se reducen a elementos diferenciales últimos
2°- Se combinan según las leyes de un orden cerrado: cadena significante (metonimia).
El significante es la unidad constitutiva del orden simbólico, está esencialmente
relacionado con el concepto de estructura. El campo del significante es el campo del
Otro, que Lacan llama “tesoro de los significantes”. La única condición que caracteriza
a algo como significante, es para Lacan, que esté inscrito en un sistema en el que
adquiere valor exclusivamente en virtud de su diferencia con los otros elementos del
sistema. Esta naturaleza diferencial del significante implica que nunca “pueda
considerarse dotado de un carácter unívoco” (Lacan, p.289, 1956).
Retomando la frase “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”,
comprendemos que comparte las mismas reglas y coordenadas del lenguaje y también
sus accidentes. Dijimos que el inconsciente está “habitado” por significantes, pero no
todos ellos tienen el mismo valor. En el inconsciente existen significantes
fundamentales; tienen el valor de ordenar a los otros en derredor de la cadena


Familia y Función Paterna 46
significante y por ende podríamos decir que ordenan todo nuestro ser. El significante al
cual hacemos referencia es el “falo”:
“El falo es el significante privilegiado de esa marca en que la parte del logos se une al
advenimiento del deseo” (Lacan, p. 659, 1966)
Lacan en “La significación del falo” sostiene que el falo no es una fantasía, si por esto
entendemos un efecto imaginario. Tampoco es un objeto parcial, noción introducida por
Abraham. Así como tampoco un objeto interno en el cuerpo de la madre, como sostiene
Melanie Klein. Menos aún es el órgano, pene o clítoris, que simboliza” (…) El falo es
un significante (…) Es el significante destinado a designar como un todo los efectos del
significado.” (Lacan, E, 285)
Es el significante fundamental del inconsciente, porque es el significante del deseo. Es
importante aclarar que desde la realidad anatómica no “sobra” ni “falta” nada, ni en el
hombre ni en la mujer. El falo es un atributo simbólico que tiende a ser donado, es decir
a hacerlo circular o retenerlo. El hecho de que el falo sea un significante, es el punto de
partida para pensar que el significante tiene su lógica propia, lógica que Lacan ya había
observado en Freud, en relación a cómo éste último analizaba el discurso de sus
pacientes.
15

Decimos que el significante no significa nada, ni se significa a sí mismo, sino que
repetimos que el “significante representa a un sujeto para otro significante”.
16
Pero a
pesar de que el inconsciente está “habitado” por significantes y éstos se articulan en
forma de cadena respondiendo a leyes del lenguaje, también podríamos decir que
trabaja en “déficit”: cuando el inconsciente habla no incluye signos gramaticales, no
introduce comas ni puntos, es el analista quien intenta realizar el delicado trabajo de
puntuación del discurso.




Familia y Función Paterna 47
El objetivo de la cura psicoanalítica es llevar al analizante a reconocer la verdad sobre
su deseo. Sin embargo, sólo es posible reconocer el propio deseo cuando se lo articula
en la palabra. Pero hay un límite para la articulación del deseo en la palabra debido a
una fundamental “incompatibilidad entre el deseo y la palabra” ( Lacan, p, 275).
La palabra no puede expresar la verdad total sobre el deseo. Siempre que la palabra
intenta articular el deseo, queda un resto, que excede a la palabra.
Lacan ha insistido en distinguir los términos deseo, necesidad, demanda. A
continuación trataremos brevemente de definirlos:
• Necesidad: es un instinto puramente biológico, un apetito que surge de los
requerimientos del organismo, se elimina por completo (sólo temporariamente)
cuando es satisfecho. El sujeto humano nace desamparado, incapaz de satisfacer
sus propias necesidades, y por lo tanto depende del Otro para que lo ayude a
hacerlo. A fin de lograr la ayuda de éste,, el infante tiene que expresar sus
necesidades vocalmente, la necesidad debe articularse como demanda.
• Demanda: adquiere una doble función, sirve como articulación de la necesidad y
como demanda de amor. Pero, si bien el Otro puede proporcionar los objetos que
el sujeto requiere para satisfacer sus necesidades, no puede proporcionar ese
amor incondicional que el sujeto anhela. Por lo tanto, luego de haber sido
satisfechas las necesidades articuladas en la demanda, el otro aspecto de la
demanda: el anhelo de amor, subsiste insatisfecho, este resto es el deseo- “El
deseo no es el apetito de satisfacción, ni la demanda de amor, sino la diferencia
que resulta sustraer el primero de la segunda” (Lacan, Escritos, p.287).
• Deseo: Es el excedente producido por la articulación de la necesidad en la
demanda y comienza a tomar forma en “el margen” en el cual la demanda se
separa de la necesidad. La necesidad puede ser satisfecha mientras que el deseo
Familia y Función Paterna 48
no puede ser satisfecho; es constante en su presión. Una de las fórmulas más
reiteradas por Lacan es: “El deseo humano es el deseo del Otro” (Seminario 11,
p. 243). Esta fórmula puede entenderse de muchos modos complementarios, a
saber:
1- El deseo es esencialmente el “deseo del deseo del Otro”, lo que significa ser
objeto del deseo de otro y deseo de reconocimiento por otro. ( Cf Anexo, pág.82,
pto 6.2)
2- El deseo es deseo del Otro. El deseo fundamental es el de desear
incestuosamente a la madre, el Otro primordial. ( Lacan, Seminario 7, p. 67)
3- El deseo es siempre deseo de alguna otra cosa, puesto que es imposible desear lo
que una ya tiene. El objeto de deseo es siempre pospuesto, por lo cual el deseo
es una metonimia
17
.
4- El deseo surge originalmente en el campo del Otro, es decir, en el inconsciente.

Lo más importante que se desprende de lo antedicho, es que el deseo es un producto
social. No es un asunto privado, sino que siempre se constituye en una relación
dialéctica con los deseos percibidos de otros sujetos. La primera persona que ocupa el
lugar del Otro es la madre y al principio el niño está a merced del deseo de ella. Sólo
cuando el padre articula el deseo con la ley, mediante la castración de la madre, queda el
sujeto liberado de su sujeción a los caprichos del deseo de ella.

Las primeras tomas de posición en la infancia no son verbales, pero ya tienen el verbo
como base. Todo bebé está inmerso en la lengua. Somos una especie que habla.
Hablamos y somos hablados. Antes de nacer se nos prepara una cuna de palabras; “Será


Familia y Función Paterna 49
amable”, “Será estudiosa”, “Será simpática”, “Será un gran hombre o un criminal…”.
Se irán repartiendo, durante la infancia humana, dones y profecías, no todas agradables,
no todas amorosas. Profecías que nos van a marcar, porque nos obligan a darlas por
buenas y validarlas, o, a desmentirlas y rechazarlas, y en el mejor de los casos a tomar la
posición de un “Si, pero”. Demos la respuesta que demos, no nos dejan indemnes.

Son palabras que portan lo que el Otro materno y el Otro paterno esperan de nosotros.
Palabras que trasportan la escala de valores que ellos tienen. Valores que han elegido de
entre los que circulan en la cultura en la que están inmersos. Esto va a constituir lo que
vamos a llamar el discurso familiar implícito en los actos y explícito más o menos en
los dichos.

Las primeras tomas de posición en la infancia son con respecto a lo que se espera de
nosotros y las podemos ver con algunos ejemplos.: un niño puede rechazar la comida,
puede rechazar la regulación de los esfínteres, todo eso antes de la palabra. Las
respuestas no son verbales, pero digamos que se pueden “leer”

Pero se espere lo que se espere por parte de los padres y se responda lo que se responda
por parte del niño siempre habrá una inadecuación. Ningún niño llegará a colmar las
expectativas de sus progenitores y es imposible también que los padres lleguen a cubrir
todo lo que el niño espera de ellos. El bebé se encuentra pronto con lo irreductible de la
falta. Consentir a ese imposible, imposible colmar al Otro, imposible ser colmado por el
Otro. Decimos que la castración ha operado cuando eso queda incorporado en el
psiquismo. Ni el Otro parental, ni el Otro del sexo, ni el Otro del amor, ni el Otro del
Familia y Función Paterna 50
trabajo, o del éxito colmará nunca.

2.3.2 El Gran Otro
Lacan diferencia un “otro”, escrito en minúsculas, de “Otro” con mayúsculas. Se
simbolizan con una a o a’ para el pequeño otro, y con una A para el Gran Otro
(iniciales de autre, “otro” en francés).
El Gran Otro se sitúa en el registro simbólico, que es el orden del deseo inconsciente,
el lenguaje y el significante. El término evoca resonancias freudianas de la primera
época, cuando en sus inicios Freud denominaba al inconsciente como una “otra escena”,
un “otro lugar” en el que se ponía en juego y en acto el deseo del sujeto. Marca también
una alteridad fundamental, destaca la ajenidad y la extrañeza que el propio inconsciente
le causa al sujeto; como si el sujeto estuviera dividido: por un lado, lo que sabe y conoce
de sí mismo, las certidumbres yoicas con que se presenta; pero además, es como si el
sujeto fuese Otro para sí mismo, en tanto los aspectos fundamentales de su ser le son
desconocidos, a pesar de saberlos. En esa paradoja consiste el inconsciente: es un saber
no sabido y eso es, en definitiva, el Gran Otro: uno de los nombres lacanianos del
inconsciente. El sujeto del inconsciente, sujeto dividido (o sujeto barrado), se simboliza
en el álgebra lacaniana, con una “ese tachada” ($).

“El otro debe en primer lugar ser considerado un lugar, el lugar en el cual está
constituida la palabra” (Lacan, Seminario 3, p.274). al sostener que la palabra no se
origina en el yo, ni siquiera en el sujeto, sino en el Otro, Lacan subraya que la palabra y
el lenguaje están más allá del propio control consciente, vienen de otro lugar, desde
fuera de la conciencia, y por lo tanto “el inconsciente es el discurso del Otro” (Lacan,
Familia y Función Paterna 51
Escritos, p.16).
Es la madre quien primero ocupa la posición del gran Otro para el niño, porque es ella
quien recibe el llanto y los gritos primitivos de la criatura y retroactivamente los
sanciona como un mensaje particular
18
. El complejo de castración se constituye cuando
el niño descubre que este Otro no es completo, que en el Otro hay una falta
19
. En
síntesis, que en el tesoro de significantes constituidos por el Otro siempre falta un
significante.
En el Otro siempre faltará una respuesta, lo que deja un lugar al sujeto, posibilitando
que él busque, por medio de su deseo, un lugar en el Otro: dado que en el Otro siempre
faltará una significación, a esta significación para su deseo debe encontrar en una
búsqueda singular cada sujeto. Mas, como esta búsqueda se juega siempre en relación al
Otro, Lacan dice que “el deseo del hombre es el deseo del Otro”, en la medida en que el
deseo, para hacerse reconocer, debe remitirse al Otro, al cual está articulado
estructuralmente.
2.3.3 Complejo de Edipo
20
, sus tres tiempos
Veamos ahora los tres tiempos del Edipo que Lacan postula en su Seminario 5
1° tiempo: al salir de la fase identificatoria narcisista del estadio del espejo, el niño que
comenzó a perfilarse como un “yo”, sigue manteniendo una relación de indiferencia
fusiva con la madre, y es el falo el que funciona simbólicamente como terceridad. El
niño es para la madre el objeto de su deseo infantil inconsciente: el falo; por otra parte,
el niño que desea ser deseado por la madre, que desea ser reconocido por ella, se
identifica imaginariamente con el falo para satisfacer el deseo de la madre. Su cuerpo se





Familia y Función Paterna 52
constituye en el falo de la madre, la madre desea el falo y trata de capturarlo poseyendo
a su hijo. El niño lo que desea es ser reconocido por la madre y lo logra convirtiéndose
en objeto del deseo de la madre. Queda, en consecuencia, sujetado al deseo de la madre:
“Lo que busca el niño es hacerse deseo de deseo, poder satisfacer el deseo de la madre:
“to be or not to be” el objeto del deseo de la madre. (...). Para gustarle a la madre es
necesario y suficiente ser el falo”.(Ibid)
“En este primer tiempo el niño está en relación con el deseo de la madre, es deseo de
deseo. Es en la madre donde se planteará la cuestión del falo y donde el niño debe
descubrirla. En este tiempo es necesario que se articule como medio de satisfacción
llegar al lugar del objeto del deseo de la madre. Para conseguirlo basta con que el yo de
la madre se convierta en el otro del niño; el niño recibe, en el nivel metonímico, el
mensaje en bruto del deseo maternal” (Imbriano, A., Las enseñanzas de la psicosis,
2003, pág 73)
2° tiempo: aquí el padre aparece como omnipotente, haciendo tambalear la supuesta
omnipotencia materna del primer tiempo. En este primer tiempo donde la madre
encarna el lugar del Otro, aparece como no condicionada por ninguna ley. Ahora el
omnipotente es el padre, y se trata de una ley de puro capricho, de la ley del privador. El
padre interviene efectivamente como privador de la madre, en un doble sentido: en tanto
priva al niño del objeto de su deseo y en tanto priva a la madre del objeto fálico. Dice
“no” al goce de la madre.
“El padre, de todos modos, llega aquí como una molestia que no solo incomoda por su
volumen sino que prohibe... ¿Y que prohibe?, a la madre del hijo, que es de él y no del
hijo. El padre frustra, lisa y llanamente, al hijo de la madre”. (Ibid)
Familia y Función Paterna 53
El padre aparece como Otro en lo que concierne a la relación madre-hijo; Otro que
surge para el niño como un objeto fálico posible del deseo de la madre. Lo que se pone
en juego en esta rivalidad imaginaria incluye un desplazamiento del objeto fálico que
lleva al niño a encontrar la ley del padre. El niño se enfrenta con esta ley en la medida
en que descubre que la madre depende a su vez de la ley en lo que respecta a la
satisfacción de la demanda del hijo.
El segundo tiempo del Edipo es la condición indispensable que debe cumplir el niño
para acceder a la simbolización de la ley que marca la declinación del complejo de
Edipo.
En este encuentro con la ley del padre, el niño se ve enfrentado al problema de la
castración que se presenta a través de la dialéctica del tener de la que depende, de ahora
en más, el deseo de la madre. La mediación introducida por el padre con respecto a la
madre, que lo reconoce como aquel que hace la ley, hace que el niño promueva al padre
como depositario del falo.
El padre real, que aparece como “representante” de la ley, e investido por el niño con
una nueva significación a partir del momento en que, desde el lugar que ocupa, resulta
el supuesto poseedor del objeto del deseo de la madre; se ve así elevado a la dignidad de
padre simbólico. La madre que suscribe la enunciación de la ley paterna al reconocer la
palabra del padre como única susceptible de movilizar su deseo, atribuye a su vez a la
función del padre un lugar simbólico con respecto al niño. En este punto, el niño se ve
llevado a determinarse con respecto a ésta función significante del padre que es,
precisamente el significante simbólico Nombre-del-Padre.
Familia y Función Paterna 54
La determinación del niño al término de este segundo tiempo del Edipo es crucial ya
que constituye una determinación con respecto al objeto fálico. No es ya el niño el que
tiene la certeza de ser el objeto fálico deseado por la madre, sino llevado por la
operación de transmisión de la ley paterna, no sólo a no ser el falo de la madre sino que
también a aceptar que no lo tiene.
Esta es precisamente la incidencia del complejo de castración que pone en primer plano
lo siguiente, citamos a Lacan: “Que para tenerlo, primero tiene que haberse planteado la
imposibilidad de tenerlo, que ésta posibilidad de ser castrado es esencial para asumir el
hecho de tener falo. Este es el paso que hay que dar, es aquí donde debe intervenir, en
algún momento, eficazmente, realmente, efectivamente, el padre”.
El paso próximo para la conquista del falo será desarrollado en el tercer momento que
dialectizará los dos precedentes y que corresponde a la declinación del complejo de
Edipo.
3° tiempo: pone fin a la rivalidad fálica frente a la que se ha ubicado el niño con
respecto a la madre y en la que imaginariamente está instalado el padre. A partir del
momento en el que el padre ha sido investido con el atributo fálico, se ve en la
obligación “de mostrarlo” ya que “al intervenir en el tercer momento no como aquel que
es el falo sino como aquel que lo tiene, puede producirse algo que reestablezca la
instancia del falo como objeto deseado por la madre y no solamente como el objeto del
cual el padre lo pueda privar...”
El momento esencial de esta etapa esta marcado por la simbolización de la ley que
demuestra que el niño ha comprendido su significado. El valor estructurante de esta
simbolización reside, para él, en la localización precisa del deseo de la madre. La ley
Familia y Función Paterna 55
paterna solo es representativa bajo esa condición. El padre simbólico ya no es un rival
sino que es aquel que instaura al sujeto en el orden cultural y estructural del deseo ya
que posibilita al niño el pasaje de ser el falo a tenerlo. El niño, al igual que la madre se
encuentra inscripto en la dialéctica del tener: la madre que no tiene falo puede desearlo
de quien lo posee; el niño, también desprovisto del falo puede codiciarlo allí donde se
encuentra.
La dialéctica del tener instaura al juego de las identificaciones. Según el sexo del niño,
la instancia fálica incidirá de manera diferente en las identificaciones.
El varón que renuncia a ser el falo materno toma el camino del tener al identificarse con
el padre que supuestamente tiene el falo.
La niña, puede abandonar la posición de objeto de deseo de la madre y encontrar la
dialéctica del tener en la modalidad del no tener. Puede encontrar así una posible
identificación con la madre ya que, como ella, sabe donde está, sabe donde ir a tomarlo,
es por el lado del padre, hacia aquel que lo tiene.
Insistimos entonces que la ubicación del falo es estructurante para el niño, cualquiera
sea su sexo, ya que el padre, el supuesto poseedor, se hace preferir por la madre. Esta
preferencia, que demuestra el pasaje del registro del ser al del tener, es la prueba más
fehaciente de la instalación del proceso de la metáfora paterna y del mecanismo
psíquico correlativo: la represión originaria. Debemos inferir, por ende que la
significación del falo se constituye por la operación de la metáfora paterna. Dicha
metáfora culmina en este tiempo en la institución de algo que es del orden del
significante (un significante viene en lugar de otro significante). El sujeto abandona el
Complejo de Edipo provisto de un Ideal del yo. Se trata de una identificación distinta a
Familia y Función Paterna 56
la del yo Ideal, a la de la imagen constitutiva del estadio del espejo. Se trata de la
asunción de la masculinidad o de la feminidad, mientras que la identificación
correspondiente a dicho estadio, no se realiza con relación a la diferencia de los sexos.
2.3.3.1 Función materna

“La relación del niño con la madre es una relación de amor (..) abre la puerta (…) a la
relación indiferenciada primordial. (…) Se trata de que el niño se incluya a sí mismo en
la relación como objeto de amor de la madre (…) En suma, ser amado, es fundamental
para el niño. Sobre este fondo se ejerce todo lo que se desarrolla entre la madre y él”
(Lacan, S4, p. 225)

Lacan, siguiendo a Freud, dice que el hijo siempre representa para la madre un sustituto
del falo simbólico que a ella le falta. Sin embargo, este sustituto, nunca satisface
realmente a la madre; su deseo de falo persiste aún después de tener el hijo. El niño
pronto comprende que él no satisface completamente el deseo de la madre. Su deseo
apunta a algo más allá de él y trata de descifrarlo: Qué quieres de mí?. La respuesta que
el niño encuentra es que ella desea el falo imaginario. El hijo trata de resolverlo
identificándose con el falo imaginario. En este juego de ser o no ser el falo, el niño está
completamente a merced del deseo caprichoso de la madre, desamparado ante la
omnipotencia de ella. “(…) como la madre puede rehusar eternamente, lo puede
literalmente todo. (…) la madre es primordialmente omnipotente.” (Lacan, S4, p 187)




Familia y Función Paterna 57
TRIADA IMAGINARIA
Falo


Madre ┴ Niño



Es importante distinguir la madre simbólica, la madre real y la madre imaginaria:

La madre se manifiesta en lo real como la cuidadora primaria del infante, éste es
incapaz de satisfacer sus propias necesidades, y por lo tanto depende absolutamente de
otro que lo cuide. La madre es en primer lugar simbólica; sólo se vuelve real al frustrar
la demanda del sujeto.

“La madre es la madre simbólica, primer elemento de la realidad simbolizado por el
niño, en la medida que puede estar ausente o presente” (Lacan, S 4, p.360)

Cuando la madre atiende al infante, brindándole los objetos que satisfarán sus
necesidades, estos objetos adquieren pronto una función simbólica que eclipsa por
completo su función real. Los objetos son vistos como regalos, muestras simbólicas del
amor de la madre. Finalmente es la presencia de la madre la que atestigua este amor,
aunque ella no traiga ningún objeto real. En consecuencia, la ausencia de la madre se
experimenta como un rechazo traumático, una pérdida de su amor. El juego del Fort-
Familia y Función Paterna 58
da
21
(presencia-ausencia), enunciado por Freud - en palabras de Lacan- representaría los
primeros pasos del niño en el orden simbólico. La madre en su papel de Otro
primordial, introduce al niño en el lenguaje, al interpretar los gritos del infans y
determinar retroactivamente su sentido. Se trata del grito en la medida que reclama una
respuesta; éste se produce en un estado en el cual el lenguaje ya está instituido para el
niño, apoderándoselo, articulándolo, el niño lo pone en juego como “par de alternancia”.
Por eso decimos que el don tipo es precisamente el de la palabra; porque el niño desde
el origen se “nutre de palabras como de pan”.

Queda demostrado que el orden simbólico es el “lecho necesario para que pueda entrar
en juego la primera relación imaginaria sobre la cual se produce el juego de la
proyección y su contrario” (Lacan, S4, p. 189). Esta frase ratifica que el orden simbólico
ya está instituido previamente a la aparición del sujeto.
Retomando lo expuesto en la tríada imaginaria, se hace necesario referirnos a un
concepto: frustración. Si bien está en el núcleo de las relaciones primarias entre la
madre-niño, no obstante, no tiene que ver con necesidades biológicas, sino con la
demanda de amor. Esto no significa que la frustración no se refiera a un objeto real
capaz de satisfacer una necesidad, sino que su función real queda prontamente eclipsada
por su función simbólica, es decir que funcionan como símbolos del amor de la madre.
Por lo pronto, el objeto es más preciado por ser un don simbólico que por su capacidad
de satisfacer una necesidad. En sentido estricto, la frustración sólo puede darse en este
contexto del orden legal, y si el objeto que el infante demanda no es provisto, éste se
siente tratado con injusticia: promesas no cumplidas, amor retirado. De modo que la
frustración -lejos de suponerla como una no satisfacción de una necesidad- implica a


Familia y Función Paterna 59
menudo lo opuesto: se satisface una necesidad biológica en el vano intento de
compensar la verdadera frustración, que es la denegación de amor.

Es en la dialéctica de la frustración, donde vemos introducirse el falo. El falo imaginario
es el eje de una serie de hechos, hechos que Lacan denomina como un verdadero
“laberinto” en el que el sujeto se pierde y puede ser devorado.
“Esa madre insaciable, insatisfecha, a cuyo alrededor se construye toda la ascensión
del niño por el camino del narcisismo, es alguien real, ella está ahí, y como todos los
seres insaciables, busca qué devorar.” (Lacan, S4, p. 197)

Lacan toma al deseo de la madre a través de una metáfora más que gráfica, lo compara
con la boca de un cocodrilo, eso es la madre, y como tal provoca estragos. Pero hay algo
que tranquiliza, es decir hay un palo que traba las fauces de la bestia. Se trata del falo y
de saber cómo capta el niño, que a su “omnipotente” madre le falta fundamentalmente
algo. Este deseo materno, insaciable, el niño tratará de satisfacerlo a través de la
dialéctica subjetiva del señuelo: maniobras seductoras del niño en el triángulo
preedípico, tratando de ser el falo para la madre- puede identificarse con la madre,
identificarse con el falo, identificarse con la madre como portadora del falo, o
presentarse como portador del falo. Si este deseo no puede ser satisfecho, pues entonces
habrá que engañarlo. Es así como el niño le muestra a la madre algo que él no es.

“Detrás de la madre simbólica está el padre simbólico” (Lacan, S2, p221)

Cuando la madre excluye al padre del discurso y se erige como portadora de la ley, el
hijo se habrá de confrontar con un superyo materno sádico y devorador. Arrojado en la
Familia y Función Paterna 60
angustia que genera la apropiación por el deseo materno, el pequeño clamará por la
figura paterna liberadora. La salida de este impasse se produce con la intrusión
liberadora y pacificadora del significante del Nombre-del-Padre, que viene a romper
este momento de (in)feliz simbiosis entre la madre y el hijo. Al desear al hombre y darle
lugar a su palabra, la madre habilita la segunda función.

2.3.3.2 La Función Paterna
“Para que exista el Edipo, es en ese Otro donde debe producirse la presencia de un
término que hasta entonces no había intervenido, a saber alguien que, siempre y en
cualquier circunstancia, está en posición de jugar y ganar” (Lacan, S4, p 210)

LA PRESENCIA DEL OTRO
Falo Otro
La madre simbólica aquella que es “llamada y vuelta a llamar”, da paso a la
introducción de que en el Otro hay alguien capaz de responder -fuere cual fuere la
circunstancia- que el falo, el verdadero pene real es él quien lo tiene y es él el que
triunfa. Es así como se introduce en el orden simbólico como un elemento real-
inversamente a la primera posición de la madre- simbolizada en lo real por el par
presencia-ausencia; momento inaugural del sujeto con respecto a todo objeto. A partir
de ahora, el objeto ya no es más ese objeto imaginario con el cual se podía hacer
trampas (señuelo); de ahora en más es un objeto tal que siempre está “en manos de otro”
mostrarle al sujeto que éste no lo tiene - o en caso afirmativo- en forma insuficiente.

Familia y Función Paterna 61
“Sólo partiendo del hecho de que, en la experiencia edípica esencial, es privado del
objeto por quien lo tiene y sabe que lo tiene, el niño puede concebir que ese mismo
objeto simbólico le será dado algún día” (Lacan, S4, p.211).

Lacan, a través de la noción freudiana del Edipo, nos está indicando que la castración es
necesaria para la asunción de la posición viril de la heterosexualidad masculina. Esta se
presenta inversamente a la femenina, porque “el macho detenta el pene como una
pertenencia” y le vendrá de otro – en esta relación con lo que es real en lo simbólico- de
aquel que es verdaderamente el padre.

“Sólo el juego jugado con el padre, el juego que gana el que pierde, (…) le permite al
niño conquistar la vía por la que se registra la primera inscripción de la ley” (Lacan,
S4, p.211).
La entrada del pequeño a este orden de la ley sólo se lleva a cabo si tuvo frente a sí un
partener real, es decir alguien que le responda -más allá del par simbólico presencia-
ausencia.
Si como dice Lacan que el padre simbólico no está en ninguna parte; no interviene en
ninguna parte, entonces dónde está el padre?
Remitiéndonos a Freud, al mito de Totem y tabú, podríamos afirmar que para que haya
un verdadero padre, el único padre, debió de haber estado en la historia y ser el padre
muerto. Este drama mítico se nos hace presente como una categorización de una “forma
de lo imposible”. Para qué? Para eternizar en el origen un único padre, un padre
asesinado.
De modo que el padre es algo más que un mero rival con el cual el sujeto compite por el
amor de la madre. El es el representante del orden social como tal, y sólo
Familia y Función Paterna 62
identificándose con el padre en el complejo de Edipo puede el sujeto lograr el ingreso
en ese orden.
Qué es ser un padre?

“(…) para cada hombre el acceso a la posición paterna es toda una búsqueda, no es
impensable decirse que en verdad (…) nadie lo ha sido nunca por entero”. (Lacan, S4,
p 207).

El concepto de “padre” no es simple, es complejo y como tal exige establecer qué es lo
que se entiende por el término. Para intentar una respuesta, distinguiremos entre el
padre simbólico, el padre imaginario y el padre real.
El padre simbólico no es un ser real sino una posición, una función como sinónimo de la
“función paterna”. Esta es la función de imponer la ley y regular el deseo en el complejo
de Edipo, intervenir en la relación imaginaria entre el niño-madre, para introducir una
“distancia simbólica” entre ellos.

“La verdadera función del padre (…) es fundamentalmente unir (y no poner en
oposición) un deseo y la Ley” (Lacan, Escritos, p.321)
Entonces, como hemos dicho, si el padre simbólico no es un verdadero sujeto, sino una
posición, es posible que un sujeto la ocupe en razón de realizar la función paterna. Si
bien nadie puede ocupar esta función por completo, el padre simbólico no interviene en
virtud de que alguien “encarne” la función, sino de un modo velado, por ejemplo al ser
mediado por el discurso de la madre.
El padre simbólico es el elemento fundamental de la estructura del orden simbólico. Lo
que distingue el orden simbólico de la cultura respecto del orden imaginario de la
Familia y Función Paterna 63
naturaleza, es la inscripción de un linaje masculino. Al estructurar la descendencia en
una serie de generaciones, la patrilinealidad introduce un orden “cuya estructura es
diferente del orden natural” (Lacan, S3, p.320)
Repetimos, el padre simbólico es el padre muerto que ha sido asesinado por sus hijos.
También se designa como Nombre-del-Padre (Lacan, S1, 259).
La presencia de un falo imaginario como tercer término en la Tríada Imaginaria (ver
Función materna), indica que el padre simbólico funciona ya en la etapa preedípica:
“detrás de la madre simbólica está siempre el padre simbólico”.
El padre imaginario es una Imago, un compuesto de todos los constructos imaginarios
que el sujeto erige en el fantasma en torno a la figura del padre. El padre imaginario
puede construirse como un padre ideal (Lacan S1, p.156) o como su opuesto. Si
hablamos de un padre ideal, nos referimos al padre prototípico de las figuras divinas de
las religiones, es decir un protector omnipotente. En el segundo caso, es el padre
terrorífico de la horda primitiva que impone el tabú del incesto a sus hijos; o el agente
de la privación, padre al que la hija culpa por haberla privado del falo simbólico o su
equivalente: niño. Bajo sus dos apariencias, benefactor o privador el padre es
considerado omnipotente.
El padre real, es un concepto oscuro en la obra de Lacan, contrariamente a los conceptos
de padre imaginario y simbólico. Sin embargo es inequívoco cuando lo define como el
agente de la castración, el que realiza la operación de la castración simbólica.
El padre real desempeña un papel crucial en el complejo de Edipo, es él el que
interviene en el 3° tiempo (ver Los tres tiempos del Edipo). La intervención del padre
real como agente de la castración, no equivale a su presencia física dentro del seno
familiar. El padre real puede estar físicamente presente y sin embargo no intervenir
Familia y Función Paterna 64
como agente de la castración. (Lacan S4. p.212). A la inversa, la intervención del padre
real puede ser experimentada por el niño aunque aquél esté físicamente ausente.


3. Capítulo 3
3.1 Incidencias de la cultura contemporánea sobre la función paterna

Vivimos en un tiempo histórico signado por profundas transformaciones tecnológicas y
culturales, que se expresan en profundos cambios en los modos de organización del
imaginario social y en la configuración de la estructura familiar. La familia tradicional
sufre modificaciones en los roles y las funciones de sus integrantes, y aunque muchos
suponían que ésta se acercaba a su ocaso, comprobamos cómo los grupos más
contestatarios y las minorías sexuales buscan consolidar algún orden de vínculo
familiar.
Los seres humanos tienden a estabilizarse en el seno de una organización amorosa y
deseante que siempre recupera en su esencia los modos de vinculación familiar, por más
diversos y no convencionales que resulten los estilos de funcionamiento de los lazos
sociales así establecidos. Obviamente las funciones nucleares que deben preservarse son
las funciones maternas y paternas, dada que toda arquitectura simbólica se basa en el
interjuego y la oposición diferencial de estos roles, aunque más no sea a través de
intentos fallidos.
A continuación caracterizaremos brevemente cuál es el universo en el que se inscribe la
familia en la actualidad:
a) Bienes de consumo:
Familia y Función Paterna 65
Caracterizado por un marcado cambio de valores e ideales en relación a generaciones
anteriores, que tienen como máxima significación protagónica, la adquisición de bienes
materiales y el estatus social referido a sus tenencias. Esto lleva a una crisis de los
valores morales tradicionales, creando otra forma de organización social.
Zygmunt Bauman, sociólogo polaco, en una entrevista ofrecida al Diario La Nación, se
refiere a los lazos sociales y a lo frágiles que se han tornado, como consecuencia de la
sociedad de “consumo” contemporánea. El autor afirma que para ser reconocidos en una
sociedad, sus miembros deben responder a las tentaciones del mercado. Todas estas son
cosas a las cuales los pobres y marginales no pueden acceder, entonces son vistos como
“inútiles”, porque los miembros “decentes” y “normales” de la sociedad: los
consumidores, no quieren nada de ellos. Nadie los necesita. De esta forma se genera un
clima social en el cual el resentimiento resultante es agudo y el deseo de venganza,
todavía más violento. Bauman, continúa diciendo que en la actualidad, ir de compras y
consumir significa invertir individualmente en la propia membresía social, por lo tanto
el consumo es inversión en la propia autoestima individual.

b) La belleza corporal:
El cuerpo se ha transformado en uno de los más bellos objetos de consumo en el
capitalismo actual. Esto parecería significar que el sujeto sirve al cuerpo en vez de
servirse de él. La mujer pasa a ser verdugo de sí misma en relación con la belleza,
donde cada arruga y cada kilo de más la llevan a la desesperación. Es notable cómo los
discursos que normalizan el cuerpo, sean científicos, tecnológicos, publicitarios,
médicos o estéticos, van dominando poco a poco la vida simbólica/subjetiva del sujeto.
La historia es testigo de la regulación social de los modelos estéticos en torno a los
ideales de belleza según las distintas épocas. En la actualidad el imperativo
Familia y Función Paterna 66
postmoderno exige la perfección de las formas conseguida a través de innumerables
intervenciones corporales, dietéticas, gimnásticas o quirúrgicas.
Es así como el cuerpo biológico real no puede ser simbolizado y la imagen del otro de la
sociedad es sobrevalorizada.
De esta forma, factores de orden genético, biológico, endócrino, efectos secundarios de
la privación de alimentos, así como factores sociales confluyen en esta perspectiva
biopsicoaxiosocial, adquiriendo significación en la sociedad actual.
Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos de la alimentación son una de
las epidemias del Siglo XXI: bulimia, anorexia y obesidad.
En los síntomas vinculados a lo oral se pone de manifiesto un gran desarreglo tanto a
nivel de la relación con el Otro como a nivel pulsional. Si la anoréxica come “nada”, el
obeso tiene una boca que no termina de llenarse. En ambos casos, el sujeto hace un uso
singular del alimento, transformándolo en un objeto de goce.

c) La hegemonía de las imágenes:
Reality shows, en ellos se muestran seres perfectamente anónimos, tan “normales” como
cualquier espectador, que sólo sueña con estar ahí, del otro lado de la pantalla.
Individuos mirados en su intimidad. Exhibicionismo exacerbado ante las cámaras,
rayando la vulgaridad. El reality puede inscribirse como un nuevo gadget de la época:
un objeto más de consumo ofrecido en el mercado para saturar el vacío de existir. Puede
ubicarse en la misma serie que los objetos hipnóticos ofrecidos por la ciencia y la
tecnología: aquellos que no ofrecen preguntas sino respuestas. Toda esta filosofía del
espectáculo va de la mano de hacer creer que existe un objeto adecuado para cada
satisfacción. Iconos de una sociedad en que lo efímero, lo fútil, y lo superfluo congenian
para aclamar a esos “héroes” fugaces en el escenario de la postmodernidad. Según el
Familia y Función Paterna 67
Diccionario de la Real Academia Española, entre algunas de sus acepciones, héroe
significa: “varón ilustre y famoso por sus hazañas”, “el que lleva a cabo una acción
heroica”. Personajes singulares, que poseían investidura de semidios o dios local. Esta
carga semántica procede del culto a un ser humano al que tras su muerte se lo diviniza a
causa de la nobleza de su proceder y, por lo cual, pasa a ser héroe de una región
determinada. ( Bauza, H., 1987, Pág.11). Podríamos decir “héroes eran los de antes”.

d) El mundo virtual:
Internet, enlaza a millones de personas en nuevos espacios: ciberespacios, mundos
virtuales, semejantes a la ciencia ficción pero que se han convertido en nuestra rutina
diaria: compras on line, reserva de pasajes, correo electrónico, chat. Gente con la que
conversamos diariamente, con la cual podríamos tener una relación bastante íntima,
pero que puede que nunca conozcamos físicamente. Este contexto es la historia de la
erosión de las fronteras entre lo real y lo virtual, lo animado y lo inanimado. El nick o
alias, nombre de fantasía, por el que se hacen representar, algunos tan indefinidos que
no se sabe si son hombre o mujer. Hombres y mujeres que están desesperados por
relacionarse, pero desconfían de estar relacionados, más aún del “para toda la vida”. En
un mundo donde se juega la individualización, las relaciones son problemáticas, no se
sabe si son el sueño cumplido o una pesadilla. Se evita el compromiso. Más que por
relacionarse los sujetos están preocupados por que las relaciones no se cristalicen.
“Si el objeto de amor buscado no alcanza un puntaje, el futuro “comprador” debe
abstenerse de adquirirlo, tal como lo haría en el caso de todos los demás bienes en
oferta. Si llega a descubrirse una falla luego de la “adquisición”, el objeto de amor
fallado, al igual que todos los otros bienes del mercado, debe ser descartado y
Familia y Función Paterna 68
reemplazado. Esto se ve, por ejemplo en quienes buscan una pareja ideal por Internet”
(Bauman, Z., Entrevista Diario La Nación, Pág. 15, 5/08/08).
Actualmente el interés parece desplazarse de la relación con los otros a la relación con
el objeto, el que deviene un compañero fiel, accesible y poco problemático, en la
medida en que evita pasar por las dificultades que supone la relación con los demás.

d) Las dis-funciones parentales:
El ser humano está emplazado en una realidad donde se pierden los límites, dignidades
y jerarquías simbólicas. Es un mundo marcado por la mismidad unisex. La
desarticulación de las funciones parentales en la sociedad postmoderna llega al extremo
de que éstas se subvierten de modo tal que se anula la posición diferencial de lo
masculino y lo femenino. Los padres se maternizan y feminizan o las madres se
falicizan, hombres “andróginos” y mujeres “viriles” que no logran constituir una
identidad estable (Badinter, E.,1987).
A esta metamorfosis se le puede sumar el derecho al divorcio, que aleja a la institución
familia del matrimonio considerado como un sacramento por el derecho canónico. De
allí la aparición del concepto de “familia recompuesta”. En este contexto aparecieron las
primeras experiencias de “homoparentalidad”. Los hallazgos médico-científicos sobre
inseminación artificial, allanaron el camino, en el ámbito de la procreación, a un posible
reemplazo de las relaciones sexuales por una intervención médica.
e) El horror entusiasmado:
El entusiasmo del horror o por el horror. En todo caso se promueve. El avance de los
medios de comunicación nos permite tener la ilusión de ser testigos presenciales de
bombardeos, atentados y demás desgracias en el mismo instante en que están
Familia y Función Paterna 69
aconteciendo, y volver a vivenciarlas, tantas veces como nuestro morbo así lo exija, con
sólo apretar el botón de ‘repetir’.(Eco, U., 1983)
f) Consumismo y Publicidad:
En el pasaje del consumo al consumismo suceden muchas cosas: en primer lugar en el
sujeto, cuya demanda se torna menos específica, en segundo lugar, en la sociedad, que
deberá naturalmente concentrarse en la producción, y por último, en el objeto mismo,
que pierde su referencia, aunque fuese ilusoria, a la necesidad
22
. Esta pérdida de
referencia exige que se eche mano de recursos artificiales, tales como la publicidad
moderna. Esta buscará mantener, a fuerza de insistencia y repetición incansables, un
equilibrio mínimo entre los objetos y las demandas del sujeto.
Entendemos que el deseo por el objeto será igual a su necesidad, una vez que no se
prevea entre los dos ningún momento en que el objeto falta.
Es dable otorgar a la publicidad y el marketing los recursos para tornar ese intervalo
imperceptible. Esto lleva al sujeto a consumir, no un objeto aislado sino una serie que se
supone continua y que hace las veces de historia, tanto del objeto como del sujeto.

g) La tecnocracia:
“Engolosinados por la globalización, sólo tienen lugar los dirigentes, también “objetos
de reposición” que sólo ocupan el lugar de “gerentes”directores de negocios:
Tecnócratas, y no gobernantes, que lejos de velar por los valores en torno a la justicia,
se dedican al estudio de cuadros de ofertas y demandas, de costos, precios y monedas.
Un sistema así no puede sino extender el consumo cada vez más. Así, está asegurado
que el capitalismo produzca cada vez más objetos con los que se acrecienta el empuje
insaciable de objetos de satisfacción. En esa carrera, en ese círculo infernal, cada


Familia y Función Paterna 70
mercancía se vuelve desecho desde el momento de su adquisición. En este circuito entra
también el hombre como mercancía. El mundo, inmundo, está lleno de desechos, lo
grave es que se ha desechado, des-hecho al sujeto de derecho y al sujeto de deseo”.
(Imbriano A., 2006, pág. 44-45).

3.2 Declinación de la función paterna en la cultura contemporánea
Podemos decir que estamos asistiendo al fin de la familia tradicional? La separación
entre el acto sexual y procreación, con la posibilidad de la procreación asistida da como
resultado una proliferación de formas de vínculos que permiten articular padres y niños
fuera de la forma tradicional. Una de las discusiones hoy, es a qué se puede llamar
familia alrededor de un niño?

A pesar de la pluralización de los modos, se sigue hablando de familia. La familia como
una institución que permite bienes y derechos y también permite la articulación entre
generaciones.
Hoy es un asunto crucial pensar la figura del padre, pues incluso cuando el padre falta,
no falta el discurso de qué es para la madre, un padre. Además la madre ha tenido a
su vez, su propio padre. Lacan trató de separar el padre de lo que llamó El nombre del
padre, es decir, su función paradojal de prohibición-autorización.

Los nuevos roles de la mujer, las innovaciones producidas por la ciencia, llevan a
escenarios impensables hace algunos años en cuanto a los modos de reproducción. Eso
hace que distintos discursos van a entrar en conflicto sobre lo que son el padre y la
madre.
Familia y Función Paterna 71

En los momentos de los grandes cambios los niños son los primeros en sufrir el impacto
de estos cambios, son las primeras víctimas. Las formas de lazo social entre mayores y
pequeños se van deteriorando. Se ve por ejemplo en las quejas de quienes se están
ocupando en estos momentos del papel de educadores.

La escuela tiene hoy un papel importante en la crianza. Antes había una variedad de
instituciones que la compartían. Hoy se centra el peso en la institución escolar que
recoge a los niños y trata de ordenarlos a partir del saber. Dicha institución afirma que
tanto chicos y chicas “no soportan las prohibiciones, no toleran las reglas fácilmente”

Por otro lado con la precariedad del mundo del trabajo unas veces y la exigencia de
dedicación otras, cada vez más niños son abandonados ante el televisor y/o
computadora. Los niños se quedan tranquilos delante de la pantalla. Pero cuando el
único ritual es comer ante la televisión, o quedarse en silencio frente al aparato, esto
permite articular poco esta posición del padre entre la prohibición-autorización.

Pero qué significa lo que damos en llamar la caída del padre: o dicho de otro modo: la
caída de la autoridad?

Llamamos goce a lo que tiene que ver con el exceso. Hemos situado en el inicio de la
vida humana una experiencia de satisfacción excesiva, inasimilable para el juicio. Esta
experiencia de satisfacción primera, termina por constituir el trauma de cada sujeto. No
vamos a interiorizar en cuál es el proceso por el cual deviene traumática, pero
retengamos que ese monto de excitación que el lenguaje no puede reabsorber convierte
Familia y Función Paterna 72
nuestro cuerpo en un cuerpo libidinal. Un cuerpo fácil de desregularse y caer en los
excesos, en el goce. La pulsión de muerte freudiana es esto, lo que está más allá del
principio del placer.

Pero es cierto también que algo pacifica a los humanos. Es cierto también que hay
procesos simbólicos que permiten una cierta regulación de los excesos. Para que la vida
resulte “vivible” esa regulación debe abrir al sujeto una vía de acceso a una
recuperación de goce, a ciertas satisfacciones libidinales.
El sujeto como efecto de la organización pulsional se delimita a partir de las leyes
fundacionales de la cultura. Se hace necesario la interiorización lograda de la ley para
que el sujeto abandone el territorio del goce pulsional y se inscriba en el mundo de las
normas y los símbolos.
La fascinación del goce y la captura narcisista hacen las veces de obstáculo a la
socialización.( Cf. Anexo, pág, 82, pto. 4.1). Podríamos decir que a través de la historia-
tanto la educación como la religión- han servido a los propósitos de garantizar el pasaje
del “goce” al “placer”.
En relación a los recursos pedagógicos:
• Educación formal
• Hábitos y costumbres consensuados
• Deportes
• Arte
Sirven como instrumentos simbólicos para organizar el procesamiento discursivo de la
realidad, específicamente durante el período de latencia.
Las formas de lazo social entre mayores y pequeños se van deteriorando. Se ve por
ejemplo en las quejas de quienes se están ocupando en estos momentos del papel de
Familia y Función Paterna 73
educadores. La escuela tiene hoy un papel importante en la crianza. Antes había una
variedad de instituciones que la compartían. Hoy se centra el peso en la institución
escolar que recoge a los niños y trata de ordenarlos a partir del saber. Dicha institución
afirma que tanto chicos y chicas “no soportan las prohibiciones, no toleran las reglas
fácilmente”.

En relación a la religión- a través de los Diez mandamientos- que sirven como
recordatorio reverencial a la Ley que funda Dios/Padre. El valor que surge de inmediato
a través de ellos es el de “respeto”. El respeto es la expresión del valor de la “Palabra
del Padre” que requiere para mantener su eficacia, del acatamiento a la Ley que impone
la prohibición del incesto y la interdicción del parricidio.
Así las cosas, los Mandamientos apuntarían a desalojar al hombre del goce
desubjetivante -para situarlo como sujeto de la Ley y del lenguaje- subsumido a la
referencia simbólica absoluta de Dios.
Las estructuras de parentesco tienen una función reguladora por estructura, es decir,
“per se”. El modo en que eso se lleva a cabo es por medio de los ideales. Las
estructuras de parentesco improntan en el sujeto un ideal del yo regulador.

En la familia tradicional esa función se le pedía al padre. Se esperaba de él que estuviera
a la altura, que amara y deseara a la madre, que tuviera regulados sus propios excesos y
pudiera transmitir a los hijos dos cosas: la prohibición y el derecho.

Es cierto que el padre de familia, el de cada familia en concreto, nunca está a la altura
de las circunstancias. Pero para cada niño había un momento, en que simbólicamente, el
padre representaba ese ideal a quien querer parecerse, a quien identificarse, y en las
Familia y Función Paterna 74
niñas, el querer parecerse a la mujer que él amaba.

Cuando el padre como ideal se derrumba suele aparecer lo fraterno, los iguales. Lo
hermanable, puede venir a tratar de llenar ese vacío y tomar el lugar para el sujeto de un
yo ideal con el cual identificarse. Esta sociedad de “hermanos”, es una sociedad de
“huérfanos”. Sujetos carentes de valores éticos que co-habitan zonas de confusión, de
indiscernibilidad, en las cuales los vínculos que prevalecen son vínculos pasionales,
incestuosos, cargados de agresividad especular (“yo o el otro”). Estas son expresiones
inequívocas del efecto devastador que genera la ausencia de la Ley.
El padre se puede mantener como garante de la Ley, en la medida que el imaginario
social lo considere como tal. Cuando se deja de tratar a la autoridad como tal, éste lugar
cae, como acontece en la actualidad en las sociedades postmodernas. En éstas, al
debilitarse la red simbólica que da sustento a la figura de autoridad, el Padre cae y sólo
persiste un hombre “común” desligado de su función, perdiendo en el acto su eficacia
simbólica.
No debemos olvidar que cualquier manera de introducir esa función de prohibición-
autorización va a conllevar un malestar. Es el malestar de la cultura del cual hemos
hecho referencia.






Familia y Función Paterna 75

CONCLUSIONES
“Un cambio de esta época es la desautorización de las prohibiciones (…) "prohibido
prohibir". Hoy hay una desautorización de la autoridad, del modelo tradicional de la
autoridad. La figura del padre fue trastocada: hoy su función es cargarse de la culpa de
prohibir. Esto lo vemos en la extensión de los trastornos de atención, en las adicciones.
Lo que parece estar extendiéndose son las patologías de acciones, no las patologías
derivadas de la prohibición” ( Laurent E, 2008)
En términos edípicos, la estructura del inconsciente comporta cuatro términos que son
significantes de base:
• La madre
• El niño
• El padre
• El falo
El falo interviene de entrada, como tercer elemento entre la madre y el niño- como
deseo de la madre- allí ella aparece y desaparece y por esta discontinuidad es que el
niño entra en el mundo simbólico. El Nombre del Padre es el cuarto término, lo que da
la razón última a ese deseo, es aquí cuando se instala el orden simbólico, el de las
diferencias sexuales. Cualquiera sea el sexo biológico, es la posición de cada uno en
relación al falo lo que sitúa como hombre o como mujer. Esto es lo que dice Freud
cuando enunció que la libido es siempre masculina. Si decimos que todos los hombres
tienen el falo y por otro lado, que todas las mujeres no lo tienen, esto nos remitiría a la
presencia-ausencia del Fort-da, aquel sobre el cual hiciéramos referencia en relación a
la madre simbólica. También hubimos de hacer referencia a la bisexualidad constitutiva,
Familia y Función Paterna 76
la cual no separa lo femenino de lo masculino sino que nos introduce lo heterogéneo
como opuesto a lo homogéneo. Las relaciones entre humanos se complejizan porque
ambos sexos deben relacionarse con una terceridad: el falo.
El Todo, para fundarse como tal, necesita de la excepción, de algo que no entra en el
todo, hay algo que “no”. Este no que funda la función fálica es el soporte de la Ley, es
la función paterna. Es el lugar del padre primordial freudiano, de aquél que goza de
todas las mujeres y que por lo tanto no está sujeto a la castración y al mismo tiempo
priva a sus hijos de tenerlas. El “nada” de mujeres es un absoluto, no es un Todo ya que
como dijimos éste necesita de la excepción.
La función del padre consiste a la vez en dar consistencia al mito de un goce absoluto
que él encarna y a la vez en situar ese goce como prohibido, inaccesible- la función
fálica es la que excluye ese goce.
El fin del Complejo de Edipo es coetáneo a la instauración de la Ley como reprimida
pero en forma permanente.
23
La Ley no sólo se define como el conjunto de principios
universales que hacen posible la existencia social, las relaciones de parentesco, la
formación de pactos es decir aquello en lo que está implicada la comunidad de los
hombres, sino “se basa también en lo real, bajo la forma de ese núcleo que queda tras el
complejo de Edipo, núcleo llamado superyo (…)” (Lacan S4, p 214).
Se define como el núcleo permanente de la conciencia moral encarnada en cada sujeto.
El superyo tiene una estrecha relación con la ley pero de forma paradójica. Por un lado
la ley es una estructura simbólica que regula la subjetividad de modo tal que impide la
desintegración. Por otro lado, la ley del superyo tiene un carácter insensato, tiránico,
contingente. De modo que “el superyo es a la vez y al mismo tiempo la ley y su
destrucción” (Lacan, S1, p 102). El superyo surgiría de una mala comprensión de la ley-


Familia y Función Paterna 77
de las brechas en la cadena simbólica- y llena estas brechas con un sustituto imaginario
que distorsiona la ley.

Cómo se llena la cadena fracturada del discurso? El hombre postmoderno “habla con el
cuerpo o con los actos”. Lo no simbolizado, por la deficitaria ley del padre, resulta
traumático -configurando síntomas que se expresan como neurosis, delirios,
enfermedades psicosomáticas o patologías del acto. Si el ejercicio de la función paterna
es fallido tenemos como resultado que la presencia del goce del Otro no es sino
traumática. El padre que no acude a la cita con su palabra legislante, podríamos
enunciarlo, es la base de todo enfermar.
Cómo se acota el goce?
Re-inscribiendo al sujeto en la Ley del Padre, signada por el Principio del Placer, para
acotar los goces residuales que portan los síntomas. Se trataría de resignar el goce para
poder hablar, “en tanto el sujeto de la palabra renuncia al goce, que interdicto, es
recuperado como placer en el discurso” (Milmaniene, 2004).
Los aportes teóricos conceptuales ayudan a un mejor entendimiento en relación a la
práctica clínica. De este modo podemos diferenciar entre:
• Lo Imaginario: el territorio narcisista, matriz simbólica que da origen al yo como
estructura imaginaria, con su correlato de agresividad y especularidad.
• Lo simbólico: las formaciones del Inconsciente, lógica del significante basada en
la metáfora y metonimia.
• Lo real: aquello que no puede ser recubierto ni formulado por la palabra
(trauma)

Familia y Función Paterna 78
Freud, a través del concepto de trauma, da cuenta de ese “instante cero” de la
subjetividad en el cual se produce el encuentro con el vacío que supone el deseo del
Otro, momento de constitución subjetiva que implica la inserción del sujeto en el
lenguaje. En ese instante primordial se constituyen las fantasías, ficciones, que tratan de
ligar el exceso pulsional a través de la integración representacional del goce en lo
simbólico.
No se trataría pues de una modificación cuantitativa de la pulsión sino del acotamiento
del goce. Este supone el corte simbólico que implica asumir la castración.
Reparar la cadena discursiva, dotar de significación ausente, no es de ningún modo
tratar de obturar el agujero abismal de lo real: objeto perdido.
La postmodernidad ofrece al sujeto “objetos de mercado” que tenderían a obturar ese
abismo imposible de nombrar. Si desconocemos la infranqueabilidad de lo real, no es
sino a través de un alto costo subjetivo. Estamos en el terreno de la fascinación
narcisística egocéntrica. En este “suelo” se cultiva la tendencia actual al borramiento de
las diferencias sexuales (bisexualidad) y se propende hacia la falta de templanza en la
creencia de un cuerpo biológico inmortal, el cual la ciencia alienta y estimula.
El sujeto en la actualidad, lo encontramos sometido a la “homogeneización” de un
mundo globalizado. El sujeto es anónimo, está serializado, es un simple consumidor
más. Este “nuevo orden simbólico” (Roudinesco, 2003), hecho de variados modos de
organización -a diferencia de un anterior orden normativo y autoritario- , distintos tipos
de pactos contractuales, diversos estilos ideológicos, etc. Este espacio, parece
sostenerse, a condición de que se preserve la diferencia que implica la existencia de
ambas funciones parentales: padre y madre.
La idea de que el anclaje de un sujeto en un medio ambiente no debe definirse como un
contrato entre individuo libre y una sociedad, sino como una relación de dependencia
Familia y Función Paterna 79
entre un medio y un individuo, determinado éste por acciones específicas de
interiorización de los elementos de ese medio. Esta formulación permitía a Lacan,
destacar que la familia se organiza de acuerdo con imagos: conjunto de representaciones
inconscientes marcadas por los polos de lo paterno y de lo materno. Al margen de esta
pertenencia que caracteriza la organicidad social de la familia, no es posible
ninguna humanización del individuo, el cual debe transitar la ardua odisea que va
desde ser un puro objeto del goce materno hasta constituirse en un ser del
lenguaje. Gesta, hazaña, aventura que implica que el “siendo humano” se
posicione del lado del buen decir, de la palabra y deje de lado la práctica del goce
en el acto.
A este respecto, cada ser humano deberá implementar la manera más apta para alcanzar
una cierta proporción y armonía en este cometido. Retomando las palabras de Freud,
quien enuncia en El malestar en la cultura, que para obtener felicidad y dicha, no hay
un consejo válido para todos, sino que es un problema de la economía libidinal:
“Quien nazca con una constitución pulsional particularmente desfavorable y no haya
pasado de manera regular por la transformación y reordenamientos de sus
componentes libidinales (…) encontrará arduo obtener felicidad de su situación
exterior”
No es nuestra tarea como psicólogos, un ardid que se direcciona a generar las
condiciones para que este “reordenamiento libidinal” acontezca?






Familia y Función Paterna 80
4. Anexo

4.1 Lacan: El estadío del espejo ( Lacan J., Escritos 1, S.XXI, Bs. As. 2007, págs.
99-105)

Qué es el estadio del espejo? Según el Diccionario de Psicoanálisis de Roland
Chemama, es un fenómeno (aquello que se aparece como tal) consistente en el
reconocimiento por el niño de su imagen en el espejo, a partir de los 6 meses. Este
estadio sitúa la constitución del yo unificado en la dependencia de una identificación
alienante con la imagen especular y hace de él la sede del desconocimiento.
Podríamos decir, sumariamente, que el estadio del espejo es el interés lúdico que el
niño, entre los 6 y 18 meses, testimonia por su imagen especular, rasgo mediante el cual
se diferencia de los animales, reconoce su imagen y se interesa en ella. Esta observancia
es universal y antropológicamente comprobable, es decir, que no está afectada por
variaciones o relativismos culturales. En el estadio del espejo podemos diferenciar 3
fases:
1°: Se observa un interés lumínico en su rostro.
2°: Se produce un ajetreo, es decir una movilidad corporal, y todo el tronco se lanza
hacia adelante. El ajetreo lo lleva a la captación de la imagen y al intento de erguirse.
Pero ocurre que el cuerpo no está a la altura de este logro imaginario.
3°: en este momento suspende su actividad en una postura más o menos inclinada, como
una estatuilla coagulada, en palabras de Lacan.
Este es el punto de mayor captación imaginaria, este efecto instantáneo es también
estático. Lacan habla del registro imaginario, registro simbólico y de lo real. Los dos
registros son indispensables para que el analista tome posición en la dirección de la
cura, mientras que lo real debe registrarse en el orden de lo imposible. Lo imaginario
debe entenderse a partir de la imagen. Es el registro de la impostura (señuelo), de la
identificación. En la relación intersubjetiva siempre se introduce algo ficticio que es la
Familia y Función Paterna 81
proyección imaginaria de uno sobre la simple pantalla que deviene del otro. Este es el
registro del yo (moi), con todo lo que esto implica de desconocimiento, de alienación,
de amor, y de agresividad en la relación dual. (Chemama, pág. 218).
Ahora bien, el estadio del espejo, retiene particularmente nuestra atención, porque
constituye para Lacan la matriz simbólica de lo que será el yo, así como el tronco de las
identificaciones secundarias, identificaciones que conllevan a la normalización libidinal
del sujeto. Pero por qué decimos libidinal? Porque ante todo, afirma Lacan, el estadio
del espejo es un fenómeno libidinal.
Libido es un término de origen latino que significa “deseo”, “ganas”, “aspiración”.Es la
energía psíquica de las pulsiones sexuales que encuentra sw régimen en términos de
deseo, de aspiraciones amorosas y que para Freud da cuenta de la presencia y de la
manifestación de lo sexual en la vida psíquica.(pág. 254)
Hablamos de fenómeno libidinal entonces, pues es la libido quien brinda la eficacia de
la imagen para producir descargas somáticas. Según lo puntualizado hasta el momento,
podríamos establecer dos grandes ejes por los que atraviesa el estadio del espejo:
a) La afirmación de que el estadio del espejo es esencialmente un proceso libidinal
se entiende a partir del ajetreo corporal y el júbilo que expresa el lactante,
totalmente afectado y capturado por la imagen que le refleja el espejo y que lo
hemos expuesto como la eficacia que tiene la imagen sobre el cuerpo y que está
mediatizada por la libido que es en efecto la que produce la alteración somática.
b) El estadio del espejo es un proceso de identificación: la transformación
producida en el sujeto cuando asume una imagen, claro está, que no es una
imagen cualquiera, sino la imagen de su propio cuerpo como gestalt primordial,
con un detalle que es de estructura, ubicado en el campo del otro (semejante).
Familia y Función Paterna 82
Esto le da pie a Lacan para decir que el estadio del espejo es un drama que va de la
insuficiencia a la anticipación:
INSUFICIENCIA ANTICIPACION COSTO
-Prematurez -Gestalt de totalidad -Alienación imaginaria
-Cuerpo fragmentado ortopédica,postiza
-Incoordinación motriz -Exterioridad
-Ficción

En esta identificación con la imagen que le viene de afuera se va plasmando, según
Lacan, la matriz simbólica que representa al yo. Es preciso aclarar que Lacan utiliza el
término de matriz como una alegoría, no para designar una categoría genética o
evolutiva, sino para transmitir la constitución del yo.
Podríamos preguntarnos quién hace las veces de espejo? Quién sino la madre, que
citando a Freud, representa el primer objeto de amor. Lacan nos dice que en el acto del
amamantamiento, primera comunicación íntima entre la cría humana y su madre, es en
esa mirada que se dispensan mutuamente, donde el cristalino de cada ojo refleja sus
imágenes. El ojo aquí funcionaría como espejo.
La función del estadio del espejo se nos revela entonces como un caso particular de la
función de la imago, que es establecer, una relación del organismo con su realidad o,
como se ha dicho, Innenwelt con el Umwelt.

4.2 Hegel: La Dialéctica del amo y el esclavo
Hegel, nos habla de la teoría de la función propia de la agresividad en la ontología
humana de la humanidad. Este autor, deduce el progreso subjetivo y objetivo de nuestra
Familia y Función Paterna 83
historia, del conflicto del Amo y del Esclavo. Pero dejemos que sea él mismo que nos
introduzca en esta antítesis que promete una síntesis?:
“Cuando dos “primeros” hombres se enfrentaron por primera vez uno no vio en el
otro más que un animal, peligroso, hostil, al que se trataba de destruir …”
..(Kojeve, La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, pág. 17, 2006)

Hegel plantea que la primera acción antropógena del hombre toma necesariamente la
forma de lucha a muerte entre dos seres, una lucha a puro prestigio con miras al
reconocimiento por el adversario.
Para el autor se es amo o esclavo en la génesis de la historia de la humanidad como
consecuencia del primer enfrentamiento a raíz del cual si uno deviene esclavo es porque
ha renunciado a arriesgar la vida. El esclavo prefiere ser esclavo. Si lleváramos la lucha
por puro prestigio hasta las últimas consecuencias, debería concluir con la muerte de
uno o de ambos adversarios, si esto sucede, no habrá quiénes los reconozca. Para que la
historia continúe es necesario que ambos sobrevivan, algo los detiene antes de la
muerte: el esclavo se somete al deseo del Otro, así reconoce al amo como tal y se hace
reconocer por él como esclavo. Después de este enfrentamiento el amo le impone al
esclavo un trabajo servil al que el esclavo se somete voluntariamente, convirtiéndose en
aquél que sabe el modo en que goza el amo.
El amo satisface su deseo, consumiendo lo que el esclavo ha producido con su trabajo,
se satisface sin hacer esfuerzo alguno, vive como gozador. Realiza su humanidad como
consumidor, sufre pasivamente la historia, no la crea. En cambio el esclavo crea lo que
el otro va a incorporar, es el esclavo quien puede evolucionar activamente,
humanamente.
Familia y Función Paterna 84
La condición esencial del amo es su identidad consigo mismo: es ineducable. El amo
destruye consumiendo lo que el esclavo produce, le da satisfacción inmediata al deseo,
el esclavo en cambio, debe dominar y rechazar su instinto, se cultiva trabajando,
sublima, no destruye la cosa, posterga la destrucción.
Después de esta breve introducción, veamos como lo expone Hegel, en el Capítulo IV,
subdivisión A: El Reconocimiento (Anerkennes) o el desdoblamiento de la
autoconciencia en La Fenomenología del Espíritu.
El hombre sólo es libre y autónomo si es libremente reconocido como tal por los otros.
El hombre intenta ser reconocido como libre y autónomo por la fuerza. De ahí
obtenemos:
a) Lucha de vida o muerte.
b) Dialéctica del Amo.
c) Dialéctica del Esclavo.

a) Lucha de vida o muerte (págs. 143-146)
Se parte del hombre en estado de Begierde (es el simple deseo de una realidad natural,
no se niega, no se libera, sino que permanece dependiendo de la naturaleza: muere como
animal) que se instala a vivir en el medio humano. El hombre busca ser reconocido por
los otros, es así como el simple deseo deviene deseo de reconocimiento. Este
reconocimiento Anerkennen es una acción Tun, es una acción cognoscente, un
conocimiento activo. Pero al comienzo sólo se quiere ser reconocido sin reconocer a su
vez.
El hombre tiene la posibilidad de negar la naturaleza y su propia naturaleza, cualquiera
que sea. Puede negar su naturaleza animal empírica, puede querer su muerte, arriesgar
su vida. Tal es su ser negativo, negador : realizar la posibilidad de negar y trascender, al
Familia y Función Paterna 85
negarla, su realidad dada, ser más y distinto que el ser solamente viviente. La
Negatividad se alcanza en y por la Acción.
Si la actividad del otro realiza también esa Negatividad, cada uno busca la muerte del
otro. No obstante, la muerte del otro implica la puesta en peligro de su propia vida.
Cada uno acepta pues su propia muerte, al menos como posible.
Sólo se puede ser hombre si se puede morir, pero hay que morir como hombre para ser
hombre. La muerte debe ser libremente aceptada, debe ser una muerte violenta en
combate y no el resultado de un proceso fisiológico.
Si el hombre muere realizando su Begierde primitiva , es decir el simple deseo de una
realidad natural, muere como animal.
Debe comprometerse en una lucha por el reconocimiento. Arriesgando así su vida,
prueba al otro que no es un animal.
La lucha de vida o muerte no es una actitud existencial definitiva. Pues si el hombre
debe arriesgar su vida para hacer reconocer su personalidad, no es como cadáver que
quiere y puede ser reconocido. Y si busca matar a los otros no es por cadáveres que
quiere y puede ser reconocido.
El hombre no es ni negación pura Negativität, ni posición pura Identität, sino una
totalidad Totalität.
• Identidad pura: vida animal, ser natural
• Negatividad pura: muerte, nada absoluta
• Totalidad: nada nihilisante en el ser, el Hombre en el mundo, Espíritu.
He aquí el pasaje de dialéctico de la posición de Lucha de vida o muerte a la posición
Amo y Esclavo: el hombre debe permanecer con vida para ser o devenir hombre.
b) Dialéctica del Amo (págs. 146-147)
Familia y Función Paterna 86
Después de una lucha donde ninguno debe morir, uno es vencedor, el otro vencido.
(Esta dialéctica no concierne a las relaciones individuales, sino igualmente a Roma y a
los bárbaros, la Nobleza y el Tercer Estado. En una significación religiosa: Dios y el
Hombre en la religión judía)
Punto del vista del Amo: el vencedor. Se reconoce a través del reconocimiento del otro,
pero no reconoce a ese otro. Diferencia con la Begierde, la conciencia del amo tiene un
contenido propio concreto, humano, relación con otro hombre y con la Naturaleza. Por
otra parte, ese Yo del Amo es reconocido por otro hombre, para el Esclavo ese Yo es
una realidad objetiva. El hombre de la Begierde no es reconocido: la Naturaleza es el
contenido de su conciencia, es él mismo naturaleza animal. El Amo es reconocido, pero
la conciencia por la cual es reconocido es la del Esclavo. Existe para un hombre pero
éste no es más que un Esclavo.
c) La conciencia servil, Dialéctica del Esclavo (págs. 147-150)
La conciencia del Esclavo es una Selbständinges Sein: existencia puramente natural,
biológica. Pues el Esclavo prefiere vivir como esclavo, que morir por la libertad. Por
consiguiente depende de la vida orgánica, él es esa vida.
La conciencia del Amo es doble: porque sigue siendo Begierde, puesto que la lucha de
vida o muerte se compromete a propósito de un objeto natural, un alimento, una mujer
que el otro debe reconocer como de su propiedad exclusiva. El hombre lucha por
afirmar su posesión de ese objeto y no necesariamente para consumirlo. Por lo tanto esa
lucha se relaciona con otra conciencia y es porque el objeto es distinto de la simple
Begierde, pero si el hombre consume el objeto del que le han reconocido la posesión, el
hombre consumirá como animal, según la Begierde.
El Amo no es el hombre verdadero, no es sino una etapa. Es un obstáculo, no será jamás
satisfecho por el reconocimiento, pues sólo esclavos lo reconocen. Es el Esclavo quien
Familia y Función Paterna 87
devendrá hombre Histórico, hombre verdadero. Pero el Amo, combate como hombre
(por el reconocimiento) y consume como animal (sin haber trabajado). Tal es su
inhumanidad. Permanece por eso hombre de la Begierde (a la cual él consigue
satisfacer). No puede superar este estadio porque es ocioso. Puede morir como hombre
pero no puede vivir sino como animal.
En cambio el Esclavo, como su trabajo no es la destrucción del objeto, el trabajo lo
forma, lo modifica. Transforma la Natur en Welt (el universo natural en un mundo
histórico) por eso de hecho se libera de la Naturaleza. Hegel sitúa al hombre-síntesis en
la Revolución Francesa. El Estado Napoleónico tiene un carácter verdaderamente nuevo
allí se gesta el Bürger verdadero, el verdadero Ciudadano. En la Revolución, el Esclavo
ha arriesgado su vida en una lucha por el reconocimiento, dejando así de ser esclavo.
Pero éste al cesar de ser Esclavo, no se transforma en Amo porque el Esclavo liberado,
transformado en Ciudadano, continúa trabajando voluntariamente. Pero trabaja para sí
y no ya para un Amo. No es pues más Esclavo en el sentido propio. El hombre no
trabaja para otro sino por miedo a la muerte, pero el Ciudadano ha superado ese miedo
en la lucha revolucionaria por el reconocimiento.
Qué nos dice Hegel? Acaso, que el deseo mismo del hombre se constituye bajo el signo
de la mediación, es deseo de hacer reconocer su deseo. Tiene por objeto un deseo -el del
otro-, en el sentido de que el hombre no tiene objeto que se constituya para su deseo sin
alguna mediación, lo cual aparece en sus más primitivas necesidades, su alimento, el
cual debe ser preparado por el Esclavo, para el consumo por parte del Amo.




Familia y Función Paterna 88

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Familia y Función Paterna 91






Citas

1
Johann Jakob Bachofen (1815-1887), estudiante de la antigüedad clásica y jurista
suizo. Bachofen había presentado un esquema de matrilineal de la evolución social, que
fue elaborada en 1861 en su labor Das Mutterrecht (ley matriarcal). El interés principal
de Bachofen residía en la investigación en derecho romano y mitología clásica. En sus
investigaciones, reflejado en Das Mutterrecht, encontró con referencias a las culturas
matrilineales, aquellos que trazan ascendencia a través de líneas de mujeres, aunque el
ejercicio del control social por los hombres sólo, llamado patriarcado, prevaleció en la
época clásica. Las apariciones de ascendencia matrilineal, no sólo entre ciertos grupos
clásicos, sino también entre algunas culturas contemporáneas, ha conducido a Bachofen
para inferir que una etapa matriarcal precedió a la etapa patriarcal en el desarrollo social
de todos los pueblos. Bachofen argumentó que factores importantes en este desarrollo
eran religiosidad fundamentales de la mujer y el culto a una deidad femenina. Él razonó
que la estructura social de los períodos tempranos era en gran medida un reflejo de las
actitudes religiosas
2 Cultura es el conjunto de tradiciones y estilos de vida socialmente adquiridos, de los
miembros de una sociedad, incluyendo sus modos pautados y repetitivos de pensar,
sentir y actuar, comprende: conocimiento, creencias arte, moral, derecho, costumbres,
así como capacidades y hábitos adquiridos por el hombre en tanto miembro de la
sociedad. (Harris, M., 2005)

Familia y Función Paterna 92
3 Freud en la pág 363 del Proyecto dice que el auxilio ajeno conjuntamente con el
desvalimiento del ser humano conforman la fuente primordial de todos los motivos
morales

4 En Carta al padre,(1919) de Franz Kafka, podemos observar cómo la realidad psíquica
del sujeto hace de su padre un personaje temible y amenazante, con características y
cualidades que en la observancia de testigos, lo definen como un sujeto contrario a la
descripción que su hijo hace: “Tus recursos oratorios, sumamente eficaces para la
educación y que al menos en mi caso no fracasaban nunca, eran: insulto, amenaza,
ironía, risa malévola y (cosa extraña), autocompasión”. Tal es así que su amigo íntimo
y editor póstumo, Max Brod, no la incluyó en el volumen correspondiente porque la
violenta misiva pierde en parte su carácter de documento autobiográfico.

5 Freud en “La creación poética y la fantasía”, dice que cuando el adulto cesa de jugar,
fantasea: “construye castillos en el aire”. Por otro lado afirma el autor que la diferencia
entre el niño que juega y el adulto que fantasea, es que éste se avergüenza, guarda sus
fantasías como tesoros íntimos, no las expone ante los demás. Los motivos para la
ocultación Freud los halla en que tanto hombres como mujeres deben sofocar la
desmesura en sus sentimientos de sí y en su apetencia erótica a fin de insertarse en la
sociedad.

6 Cf. El análisis del pequeño Hans (1909), pág.10.

7 Freud en “Introducción al narcisismo” p.87, presenta los caminos para la elección de
objeto. Se ama:
Familia y Función Paterna 93
1-Según el tipo narcisista:
a-A lo que uno mismo es (a sí mismo)
b-A lo que uno mismo fue
c-A lo que uno querría ser
d-A la persona que fue parte del sí mismo propio

2-Según el tipo del apuntalamiento ( anaclítico):
a- la mujer nutricia
b- al hombre protector

8 Freud dice en “Psicología de las masas y análisis del yo (1921), que la identificación
es la más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona. La misma
desempeña un papel importante en la pre-historia del complejo de Edipo. Freud
distingue entre una identificación padre y una elección de objeto que recaiga sobre él.
En la 1° caso, el padre es lo que el niño querría ser, en el 2°, lo que el niño querría tener.
La diferencia estriba en que la ligazón recaiga sobre el sujeto o el objeto del yo. Por lo
tanto la primera ligazón es posible antes de toda elección sexual de objeto. Freud dice
que metapsicológicamente se puede discernir que la identificación aspira a configurar el
yo propio a imagen y semejanza del otro, tomado como modelo.
9 Cf. Carta 113 (1899)

10 Freud enuncia en “Introducción del narcisismo” (1914), pág. 85., que la comparación
entre la elección de objeto del hombre y la mujer, demuestra diferencias fundamentales
anque no regulares. Dice que la elección de objeto del tipo del apuntalamiento es
Familia y Función Paterna 94
característico de los hombres. En la mujer es más frecuente el tipo narcisista: se aman a
sí mismas con intensidad pareja al hombre que las ama.

11 Cf. Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, Sudamericana, Bs.As., 2006:
Felicidad es un término que ha recibido distintas acepciones a lo largo de la historia,
pero según Freud lo toma, pareciera coincidir con lo que Kant manifiesta en Crítica de
la razón Práctica que la felicidad es “el nombre de las razones subjetivas de la
determinación”, y por tanto no es reductible a ninguna razón particular. La felicidad es
un concepto que pertenece al entendimiento; no es el fin de ningún impulso, sino lo que
acompaña a toda satisfacción.

12 Freud, en “Introducción del Narcisismo” (1914) pág., 91, diferencia oportunamente,
la sublimación del Ideal. Dice que la primera es uno de los destinos de la pulsión, que
consiste en que esta última se lance a otra meta diferente a la satisfacción sexual. Como
vía de escape, permite cumplir con esa exigencia sin dar lugar a la represión. Atañe a la
libido de objeto. Mientras que la idealización es un proceso que se da tanto en el campo
de la libido de objeto como de la libido yoica. El Ideal aumenta las exigencias del yo y
es el más fuerte favorecedor de la represión

13 Levi-Strauss invierte el orden, no va de la mente a lo social sino que va de lo social a
la mente. Esto quiere decir que Levi-Strauss en su estudio de campo observa como
objeto, por ejemplo, las relaciones de parentesco, el arte primitivo y elabora de allí la
lógica de lo concreto y deduce de ello el funcionamiento de lo que se llama mente. Lo
que percibe Levi-Strauss, es que las relaciones elementales del parentesco, el ordenador
totémico, todo lo que hace al sistema de clasificación, de traducción y de
Familia y Función Paterna 95
transformación, está en relación a lo que son las estructuras pesadas de unidades lógicas
del significante. Más aún, Levi-Strauss va a decir que se trata fundamentalmente de la
operación de un significante de carácter “0”, de grado “0”, o significante flotante. Qué
es el significante flotante?, es por ejemplo ese significante que en su exclusión permite
la organización del sistema, es un significante que se sustrae, que es cualquier
significante, pero no es cualquiera en su sustracción. Va a establecer la falta necesaria
para que el sistema funcione para que se relacione el significante con el significado. Por
eso Levi-Strauss tiene la hipótesis de que el ser humano habló de golpe, que no hay una
evolución para el hablar, sino que la acumulación cuantitativa de significantes está en
exceso respecto de los significados. Es decir, hay más significantes que significados, a
partir de la sustracción, y esa es la función del significante flotante, comienzan de una
vez y para siempre las articulaciones de la cadena significante y la de los significados.
De allí que el lenguaje es un sistema de combinaciones, sustituciones y desplazamientos
que guardan la lógica del intercambio. Si se piensa por ejemplo la sepultura como el
índice de la aparición del humano sobre la tierra, la operación de la sepultura, es una
operación de sustitución, es necesaria la sustracción que supone el rechazo de un goce
para la posibilidad de ese significante. Ahí, donde se tapa la huella y se deja un mojón,
ahí se obtiene un significante, es la operación de sustitución. Se aprecia que este
significante flotante de exclusión que organiza la cadena significante, no es muy
diferente, por no decir, que es lo mismo, que el significante del nombre del padre en
Lacan. El lenguaje no está hecho para comunicar sino para evocar, es lo que dice Lacan
respecto de la función del lenguaje, el habla es para evocar la estructura dialogal del
sujeto que es con el gran Otro. Cuando se dice “el significante de la falta en el Otro”, no
es que al Otro le falte ningún significante, sino que es esta operación de sustracción lo
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que hace posible que exista el tesoro del significante que anida en el gran Otro. La falta
es inherente a la posibilidad de la movilización de la batería significante.

14 Signo: es lo que representa algo para alguien

15 El lazo del deseo con la sexualidad, al igual que su reconocimiento por la palabra, se
le reveló a Freud desde el comienzo: La interpretación de los sueños. Si el sueño es la
realización disfrazada de un deseo reprimido, Freud trae a la luz la articulación del
deseo con el lenguaje, descubriendo su regla de interpretación, la asociación libre. De
qué naturaleza es este deseo? Deseo de tener un deseo insatisfecho. El llamado sueño
“de la bella carnicera”, le revela alguno de sus arcanos. Al evocar un sueño en el que
aparece el salmón, plato preferido de su amiga, la paciente dice que ella alienta a su
marido, a no satisfacer su deseo de caviar. Freud interpreta estas palabras como deseo
de tener un deseo insatisfecho. Escucha el significante “caviar” como metáfora del
deseo. Lacan, a propósito de este sueño, muestra en La dirección de la cura, que este
deseo se articula allí con el lenguaje. El deseo no sólo se desplaza en un significante que
lo representa, el caviar, sino también se desliza lo largo de la cadena significante que el
sujeto enuncia cuando, por asociación libre, la paciente pasa del salmón al caviar. A este
desplazamiento de de un significante a otro, Lacan lo llama metonimia. El
deslizamiento del deseo a lo largo de la cadena significante prohíbe (inter-dice) el
acceso a ese objeto supuesto (como) perdido simbolizado aquí por el significante caviar.

16 Cf, Sueño de la bella carnicera, Freud, S. Tomo ¿ p. . El sueño no satisface la
demanda de la amiga, es por lo que le dice no a la demanda, sí al deseo. Invita al salmón
ahumado a su sueño, lo que la hace deseante ya que es un rasgo de insatisfacción en la
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otra. Se identifica al objeto como faltante, porque para la amiga podría caber la misma
fórmula: quiero salmón ahumado pero no me lo traigan. Tanto el caviar en la bella
carnicera como el salmón ahumado para la amiga, son claros significantes, es decir que
representan al sujeto para otro significante.

17 Lacan define la metonimia como la relación diacrónica entre un significante y otro
en la cadena significante. La metonimia tiene que ver con los modos en que los
significantes pueden combinarse/vincularse en una cadena significante (relaciones
horizontales). La metáfora se refiere a la sustitución de un significante por otro en la
cadena significante ( relaciones verticales). Juntas, metáfora y metonimia, constituyen el
modo de producción de la significación.

18 En la operación de puntuación entre madre-hijo, el bebé, que aun no ha adquirido el
habla, sólo puede articular sus necesidades en una especie muy primitiva de demanda,
llorando o gritando. No hay modo de saber con seguridad si un llanto expresa hambre,
dolor, cansancio, miedo, etc, no obstante la madre lo interpreta de un modo particular,
determinando retroactivamente su sentido.

19 En la obra de Lacan, el término “falta”, siempre está relacionado con el deseo. Es
una falta que causa el surgimiento del deseo. La naturaleza precisa de lo que falta varía
en su enseñanza: En 1955, la falta designa primero una falta de ser. En el 58 vuelve a
este tema cuando dice que el deseo es la metonimia de la falta en ser. Lacan contrasta
la falta de ser relacionada con el deseo con la falta de tener que se relaciona en la
demanda. En el 65, la falta pasa a designar la falta de un objeto. Diferencia tres tipos de
falta según la naturaleza del objeto faltante:
Familia y Función Paterna 98
AGENTE FALTA DE
OBJETO
OBJETO
Padre real Castración
simbólica
Falo
imagin.
Madre
simbólica
Frustración
imaginaria
Pecho
real
Padre
imaginario
Privación real Falo
simbólico

Entre estas tres formas, la castración es la más importante desde el punto de vista de la
experiencia psicoanalítica, y la palabra falta tiende a convertirse en sinónimo de
castración. En 1957 Lacan introduce el símbolo algebraico del Otro barrado (/A), la
falta pasa a significar la falta de un significante en el Otro. Este significante que falta (-
1) es constitutivo del sujeto.

20 N.A ¿Qué es el “Complejo de Edipo”? Es la manera, que encontró Freud, para
trasmitirnos, con un mito, una ley. La Ley por excelencia. La que nos estructura como
sujetos, sujetos al lenguaje. Esta ley, podría enunciarse en dos partes; a la madre “No
reintegrarás tu producto” y al hijo, y a la hija “No colmarás a tu madre .Esto permite al
niño y a la niña, salir al mundo, hacer lazo social y ser uno más entre los hombres o una
más entre las mujeres .
Lacan va a pasar del mito a la estructura y va a explicar esto desde la lógica. Va a llamar
a la prohibición edípica metáfora paterna. La metáfora paterna es la operación que
realiza en cada ser hablante un significante al que llama nombre del padre. Un
significante que identifica al sujeto y le da su verdadero nombre. El resultado de esta
Familia y Función Paterna 99
operación es la introducción en el sujeto de las leyes del lenguaje. Es decir la metáfora
y la metonimia.
Si la metáfora paterna funciona, el psiquismo del sujeto incluye lo que hemos
denominado asumir la falta, asumir la castración y ser uno más entre los otros Pero ya
hemos dicho que el padre, cada padre de familia, nunca está a la altura.

21 Del texto Más allá del principio de placer (Freud,1920), interesa que comience con el
“fort-da”. Estas dos sílabas acompañan el juego de un niño que hace aparecer y
desaparecer un carretel: el juego así inventado, en el ritmo de esta oposición de
fonemas, simboliza la desaparición y el retorno de su madre. Es el lazo de la oposición
de dos sílabas del lenguaje con la repetición de la pérdida y la aparición del objeto
deseado, dolor y placer, el que puede definir el goce. El lenguaje en esta repetición, no
está interesado como instrumento de descripción de la pérdida o del reencuentro,
tampoco los imita, sino que es su textura misma la que teje la materia de este goce, en la
repetición de la pérdida y de este retorno del objeto deseado…Por el contrario en lugar
de disminuir la tensión, la hace resurgir sin cesar y la liga con el lenguaje, con la
repetición y la oposición de los fonemas. Ya para Freud, la materia del goce era la
misma que la del lenguaje. (Chemama, Diccionario de Psicoanálisis, p. 192-94)

22 N.A En El Capital, Marx, nos dice “ La mercancía es antes que nada, un objeto
exterior, una cosa que, por sus propiedades, satisface necesidades humanas de cualquier
especie. Que estas necesidades tengan un origen en el estómago o en la fantasía, su
naturaleza en nada altera la cuestión” En esta afirmación se distingue la necesidad
fisiológica del deseo, sin embargo no nos queda claro si se satisfacen ambas con el
mismo objeto. Sería prudente establecer la diferencia que los atañe: mientras la
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necesidad se refiere a un objeto fijo, específico, el objeto del deseo es plural y está
siempre en movimiento.

23 N.A Freud utiliza el mismo término: represión, haciendo la salvedad que ésta se
aplica a una articulación particular de la historia y no a una relación permanente. En la
disolución del Complejo de Edipo, sería conveniente, en relación a su perdurabilidad,
hablar de “anulación”, “destrucción” y de un acontecimiento particular como resultado:
el superyo.