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Primera edición en alernán, t923, tg27' tg3t

Primera cdición cn csPañol, 1944
T?i,Ii-#"toLeciA
Fr,tc)*P"i
(tf^f flWiÑD
G
.N.1
zrr/,
WILHELM DILTHEY
J il-
fL M{JI\TDO
HISTORICO
¡
Vcrsión, prólogo
f
notás
de
Eugenio Imaz
DE CUIT{JRA ECONOMICA
Pánuco, 63
-
Méiico '
.
DEMARCACION DE LAS CIENCIAS DEL ESPIRITU
+
E¡r r¿s úlupres d.écadas han tenido lugar interesantes d,ebates en tor-
no a Ia naruraleza de las ciencias del espíritu y; etr especial, de la
historia.
¿Cómo'es
posible separar las ciencias del espíritu de las cien-
cias de Ia naturaleza?
¿Dónde
radica Ia esencia de la historia y su
diferencia de otras cienciasl
¿Es
posible alcanzarun saber histórico
objetivoi Sin pretende¡ intervEnir.polémicamente entre los diversos
ountos de vista, expongo a continuación algunas observaciones per-
.
tinentes.
¡. Comienzo con la cuestión de cómo es posible delimitar las
ciencias nalurales con respecto a la otra clase de cienciasr y? se escoja
para designar a estas últimas la denominación de
'(ciencias
del espí-
ritu" o de
(tciencias'
culturales". La respuesta a la cuestión no es
asunto de especulación, pues tiene su fundamento firme en un gran
hecho"
Junto
a las ciencias naturales se' ha desenvuelto espontánea*
mente, impuesto por la* tareas mismas de Ia vida; un grupo de cono-
cimientos que se hallan enlazad.os entre sí por razones de afinidad y
d.e fundación recíproca. La' historia, 7a economía poiítica, las ciencias
dei derecho y del estado, la ciencia de la religión, el estudio de la lite-
ratura y de la poesía, del arte y de Ia música, la concepción filosófica
del mundat.ya sean como.teoría, ya corno conocimiento del transcrirso'
histórico, cornponen tales ciencias.
¡Dánde
ieside el parentesco entre las mismasl Trataré de llegar
a algo úitimo que les sea común. Todas estas cierrcias se refieren a los
,,,
hombresr.a sus relaciones entre sí y con Ia naturaleza exterior. Prescin-
.
do de'mórnento de toda explicación gnoseológrca acerca del vaior de'
realidad de esta aportación que nos presenta Ia experiencia. Seme-
'
jante
explicación podremos pedirla más tardei porque conceptos tales.
como realidad,.objetividad, pueden explicarse, por 1o que se reÍiere
*.Representi
el tercer boceto sobre.el mismo téma.. Los otros doe Groe¡hu¡se4
los publica en el apéndice. En el prólogo explicamos nu€stra disposición, Ya se verá
en el.trabajo que sigue una cnarta elaborhción del mismo tema.
[T.] ,.
.9r
;
i-
gz EsrRucrux¡ctóN DEL MUNoo n¡sróRlco
a su validez en las ciencias del espíritu, sólo a base de previos trabajos
analíticcts.
i
Qué es 1o común a todas estas ciencias en su relación con
los hombres, en Ia relación entre éstos y con la naruraleza exteriorl
Todassefundanenlavivencia,en1aexpresióndevivenciasyen1a
comprensión de esta expresión, La vivencia y la comprensión de
toda clase de expresiones de vivencias fundamentian todos los juicios,
conceptos, conbcirnientos que son propios de las ciencias del espíritu.
Así surge una trama del saber en la
Que 1o vivido, 1o comprendido y
su representación.en el. pellar conceptual se hallan enlazados entre
sí. Y'esta'irama se da en iodo el grupo dé ciencias que constituyen
e:I
factam
que se halla en la base de la teoría de las ciencias del espí-
ritu. Todas las propiedades que, con razón, han sido destacadas como
'
constitutivas de Ia esencia de estas ciencias, se derivan de esa su natu-
raleza común. Así, por ejemplo, la relación peculiar que, dentro de
{
este grupo, guarda lo singular, lo individual, lo que ocutre una sole
vez, con las uniformidades'Ce tipo universal. Así, la relación espe-
¿
cial en que se halla la conexión causal con los v.alores que se rer.lizan
dentrcj de ella. Pero tenemos todavía rnás: todos los conceptos direc-
tivos con los que opera este grupo de ciencias son diferentes de los
conceptos paralelos de Ia ciencia natural. En las primeras, la
(tea-
lidadtt tiene un sentido diferente que en nuestro saber natural fllan-
do la predicamos de sus objetos físicos. Las
((categoríastt
contenidas
en la ii'-rrencia y Ia cornprénsión y que hacen posible la represen-
tacióndeéstasenlaciencia,sontarnbiéndeotrogénero.La((oL
'jetividadtt
del saber que persiguen tiene también otro sentido; loq
((métodostt
qne nos acercrn en las ciencias del espíritu al ideal de
1á objetividad. del saber muestran diferencias esenciales con aquellos
otros que cumplen el mismo cometido en eI conocimiento de la natu-
raleza. Tenemos, puesr.que este gnipo de ciencias constituye un cam-
po propio qu. *. it"lta btjo leyet piopias, fundadas en 1¿ naturaleza \
de lo vivible, expresable y comPrensible.
Veamos de'aclarar esta determinación conceptual. El dcontecer i
completo y cerrado, claramente delimitado, que se halla' contenido
en tod¿ parte de Ia historia Io mismo que en todo concepto científico-
r
espiritual es el transcurso de vida.
-
Constituye éste una conexión de-
. '
'
ma,."dapore1nacimientoylamuerte.Para1apercepciónexte|naapa.
r-ece como existencia de la persona, constituye el curso de su viáa. Esta
:
',
existencia lleva consigo la propiedad de una subsistencia ininterrumpida. ,'='l
Pero independientemente de esto tenemos un nexo vivible que enlaza .
i;;
'*i-¡
rFi
..a^]l
Y-:.,
-iih!
'l:'
.r..,i
.i1j
DEMARcAcIóN DE LAs crENcrAs ppr,
rspÍRITU
93
a los miembros del curso vital desde el nacirniento hasta Ia rnuerre:
una decisión determina una acción que se extiende por muchos años1
acción interrurnpida con frecuencia y largamente por acontecimientos
vitales de otra índole. Pero sin que tenga lugar una nueva decisión
en la misma dirección, aquélla sigue actuando sobre nuestra acción. El
trabajo en torno a una determinada conexión de ideas puede exten*
derse por tiempos diferentesr y un problema de tiempos atrás puede ser
reasumido por nosotros. Un plan de vida persiste sin necisidad de
que volvamos a examinarlo. y conecta entre sí decision.., *.tor, resis-
tencias, deseos, esperanzas de Ia más variada índole. En una palabra,
existen conexiones que, con entera independencia de la soc.sión en el
tiempo, de las relaciones diiectas de condicionalidad, enlazan en uni-
dad las partes de un curso vital. Así vivimos la.unidad de1 curso
vital y en estas vivencias encuentra su seguridad.
z
"
En el curso vital se centiene eI carácter de temporalidad de
la vida;-la expresión
((cursot'
señaJa precisamente erto. El tiempo
no es sólo una línea qrJe se compondría ,de partes equivaJentes, un
sistema de relaciones, áe ,u..sio.,ir, de coetaneidad, d. dor..ión. Si
pensarnos el tiempo con abstracción de aquello que 1o llena, entonces
sus partes son equivaientes.
.En
esta continuidad también Ia parte
rnás pequeña es lineal,. es un mero transcurso; no se. encuentra un
((estt
ni en la parte más
.pequeña.
Pero el tiempo concreto consiste
más bien en Ia grecigitacióri inces¡ntq
{elpr.q.o.qg enja cual
,.Io
pre-
sentetJ se está haciendo pasado,y Io fu¡rro presente.
((Actualidadtt
no es, sino concreción de un- rnornento del tiempo con realidad, gs
vivencia,. en contraposición co¡r el recuerdo de Ia mlsma,
: o corr
.el
desear, esperar, temer algo
((vivible"
en eI futuro. Esta ilánazón con
realiddd es la que subsiste siempre, d.e modo continuo, en Ia precipi-
tación incesante del tiempo, mientras que lo que constifuye .i..oni*-
nido de Ia vivencia cambia- constantemente., Esta decantación progre-
siva de-ia realidad
Qn la línea del tiempo; que'consti.hrye. el L.áiter
del present€, a diferencia de la-representación de 1o vivido o de lo
que se ha de vivir, este sumirse constante del presente hacia atrás, en
un pasado, y este h4cerse presente de 1o que apenas si hemos acabado
de esperar) querer o temer y que sólo se hallaba en la.región de. lo
representado, he aquí lo.que constituyg eI carácter del
.((tiempo reaJrr.
Es expresión de este carácter que. nosotros vivimos siempre en el pre-
sente, e:<presión que lleva además qont¡go la corruptibilidad constante
g+
-
E'STRucruRAcIóN
DEL MUNDo
HlsróRlco
.denuestravida.Yenesteprecipitarsedell,cSncrecióndelmornento
temporal
.or, ,**lidrJ
residi
también
que el
Presente
suceda
y
Per-
'
sista sin cisura
alguna en rnedio;;
ü.t"'tesión,áe
las vivencias
cuando
su continuidad,no
qued, i,rt.rr.lá-d.
por el sueño
u otros
estados
oarecidos.
Sólo en el presente'*
tif*- el tiempo'.
hayl pot
-l:
tanto'
iffiffi.;";;r:
^u
i",r*
de nuestra
vida es arrebatada
por una co-
rrienre
incesante
y hay pr.r*i*-
rLí dorrd,e en medio
de la corrien-
te vivirnos,
padecernost
qt""*J"
!;1qd"To"
en una palabra'
donde
vivimos
1a plenitud
d¿ nuestra
realid'ad'
Pero viajamos
sln cesar con
esa corriente,
y en eI mismo *"**t"
en el toui lo futuro se hace
''
presenre ya se hunde.éste
." -i^;;;..
Podemos experimentar
siem
Dre ra difere"H";;¿
"¿"i.i-
-.n**
ra vivencia, a. la que pertenece
iambién
Ia vivencia
dei ,**.rJo
o de la expect^,i.'^
de un futuro
o de
f.;*li*Jffi
:-+'ffi'J:;;i?:iryffi:ffi
:fr
*i::fr::li:ii!\
:iJ[i.:';?,:::,i'¡1.*"ii,
.L#;; r;i
i:turo consiste
ei arán- \
ter del curso ¿. .u.itr*
oidá.
pt1*
;;;t .J.Pr.r*nte
nunca
es, sino
que aun t* Ir*.ii;;á.
pequeña
de ese avance continuo
en el tiempo. '
inciuye nr.r.n,"i;*Jil *"¡;'[o-
que acafa
"P:lf-^d1j-"
pt'-
sente, resulta
quá
+S-.gp
posi!|e
**pt'i*tntar
lo piesettte como
tal'
A esto se
"ñadl
qoe l^ .ón.oilt
áJl" tttordado
con lo presente'
la
persistencia.
de :.-;;ffii;;tüi".**"re
determinada,
'a
acn¡áción
'
delopasadorcomofuen-a'enloPresente'comunicaalorecordadoun
carácterpecuIiarde.(presencia,l-il't"(.presencia,,cortsisteenelresul-
tar incluído
lo pasado en nuestra.
"io'nti"'
'T:190H.::i$"#.111 , tar íncluÍdo'
Io pasase.
"':
"::;'
idad
vivencial
porque
,-
'
ii
*Yxafi*.:il:il:"tl;i:ff1lliilÉ:"ffi,il: :il1;f i tiene un slgnltlcaoo
urrtL¡arrv
w¡r
ncia. Pero por encima
'
*ar,p*qo.ñ^
q.'9
Pgdtmos,
desiplt
tt:i;1;f
"'ióJ..
''
.
d.e esto, el uso J*i itnguuj?
*
designa
también
corno vrvencl¿
unidad,
ideal; ;; ,,"rli"'d"
pltir? ¿r vida que tíene un significado
'
en el surso d. h;d";I;PI;"
tdt:"1
:'::"'::''#::'n::,T:;il"::,..
:
\i
't.
:
en el surso oe la' vrL¡¡¿ y L/¡.¡r^vw -
.mientos
interruptores..
:i
los momentos
se halÍu"
séparados
por acontecl
¡ '.
3.
Tropezarnos)
pusr.con
la categoría
d.
t5g.tlfsgdp"'
La r€
'
iación
que implica
'determin
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-JJ'"*
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curso
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.i,,: *lÍ: t^:l:!:t::l,t'.:#i;,*".-".:J,::',ll"Jl-$:1
..*13'l*ti.-"Tii"Jll11l;,ffi [:t:t*':'m:;"1',:::'t.;?":-f
1iil":*i
,i"tiij-'rt,l*t"t,
pot
ejemplo'.
Por eso
':"
:
adogtó,
hace ti
iiteral' IT,]
DEIVTARCACIóX PB T.¡TS CIENCiAS DEL ¡SPÍNITU
95
nuest¡a vida; también constituye el punto de vista desde el cual cap-
rnos y representamos la sucesión. y coetaneidad de los cursos vitales
en la historia, destacando Io significante por su significado, configu-
rando cada aco¡rtecer; de una rnanera general, es la catégoría peculiar
a la vida y al mundo histórico; es inherente a la vida como ia relación
peculiar que rige entre sus partes, y allí hasta donde alcanza la vida
Ie sigue esta relación y la hace'representable.
Poseo Ia trarna peculiar de mi vida, según la nafuraleza del
tiempo, sólo cuando remernoro su transcurso. Toda una larga serie
d'e sucesos coopera en mi recuerdo y ninguno de ellos es reproducible
por sí. Ya en la memoria se lleva a cabo una.lg,lssción, y el principio
áe esta selección reside en eI significrdo que .or'.*pon díe-acada una-de
las vivencias singulares para Ia comprensión de la conexióí del curso
de mí vida cuando
ttpasaron",
o en el que cobraron en la estimación de
tiempos posteriores o en el que, estando todavía frescas en el recuer-
do, recibieron de una consideración nueva de mi conexión vital, y aho-
ra que rememoro, de todo aquello que todavía puedo reproducir sólo
ocupará un lugar en la conerión de rni-vida 1o que tiene un significado
para esa conexión, tal como hoy la veo. Pregisamente en virtud de mi
actual captación dá mi vida, cada parto significante de.la misma recibe,
a la luz de esta captación, Ia forma bajo la cual es aprehendida hoy
por mí. Pues, de este modo, entra en relación con otras partes signifi- -
cantes; pertenece a una conexión que se h¿Ila determinada.por,Ias
relaciones de los momentos'significantes de lá vida- con mi interpre-
tación actual de la misma. Estas referencias significativas constiruyen
I
Ia vivencia actual y la impregnan..
-Con
motivó d.e ia vista renovad¡
de una persona para mí importantel esta vivencia se llena de 1o signi-
ficante en enürentros anteriores: las vivencias. anteriores han confloi¿o
en una unidad más fuerte que surge de su relación con lo actual.
Puedo tener Ia sensación, puedo sentir como si jamás rne hubiera
separado de esta persona, tan íntima y peculiar es esta relación. He
visitado con frecuencia una galería de pinturas; de aquello que para
t t .f.
mí fué significante surge ahora, c.ualquiera que sea eI, tiempo que
separe mi visita actual de la arrterior, toda la plenitud de Ia actual
vivencia artística.
. La expresión de esto la ténemos
.
en ia autobiografía. Se trata
de una interpretación de la vida en su'misteriósa urdimbre de conti=
gencia, destino y carácter. Atlí donde posamos nuestra mirada, Ia
96
ESTRUcTuRAcIóN DEL'MUNDo HlsróRlco
conciencia trabaja para.entendérselas con Ia vida. Sufrimos con nues-
tras suertes diversas y con nuestro ser y así nos obügan a arreglárnos-
las con ellos cornprendiéndolos. Misteriosamente nos atrae el pasado
al objeto de averiguar el significado de sus momentos. Pero la inter-
pretación que lbs damos'no nos acaba de satis{acer. Nunca dominare-
mo,q del todo"eso que llamamos casualidad: aquello que fué signifi-
cante para nuestra vida, en el sentido de magnífico o terrible, pÍuece
penetrar siempre por la puerta del-azar,
T-,q misma relación entre el significado de las vivencias singula-
res y el sentido de todo el curso de ia vida preside a.1a poesía. Pero
gobierna una libertad muy diferente,' porque la fantasia configura
aquí los sucesos por Ia conciencia de su significado
Para
la vida, con
independencia de la coerción de la realidad. Y si pregUntamos por
la ley bajo la cual tiene lugar esta_transformación, nos encontramos
con eI establecimiento de una conexión significativa.
-EI
cantar de
gesta
*
surge. cuand,o, partiendo de u¡ra relaiió.t vitalr¡ñnte signi-ficat
te, que designarnos como motivo, un material histórico es absorbido
por la exhibición de su significació+., Toda aquella pa.ftq
{:.10. ]!on-
tecido que no representa un
ttrnomento"
necesario para la exhibición de
to significativo
-queda
sacrific¿do. La epopeya representa un estado
de agr.g*ción superior, en el cual los cantos de gesta singulaq*:
$:9
pertenecen r un. conexión mayor,
7lcaman,,
mediante ú relación
io.
.r, motivos gUardan con una conexión significativa rnás amplia, una
áigtria*a sup'eriJr para la captación del signifiiado de ]a vida, Uná
etapa superior todavía en la interpretación de la vida se cQntiene'en
la epopeya caballeresca.
'Y
vuelve a surgir una forma buperior de interpretación con e{
drama. Y una relación de concentración, para la expresión más aguda
de1ainterpretaciónde1avida,latenemoS.en.latragedia...
También en .las artes plásticas rige Ia misma circunstancia dei
significado del detalle para \a comprensión'de un nexo vivencial. En
.io d.escunsa precis"r.r.rrt*'la conexión interna'que une a 1as- diferentes
artes de una época determinada, Ia comprensión'mediante el signi'-
ficado del det*l]. y la técnica, que de é1 depende, en' todos los
campos.: Porqlre e1 arté plástico se distingue de la fotografja o de 1á
,*pádo..ión en ..r, p*qu9 acarrea la comprensión de 1o signifi-
*
Hdld¿n|i¿d, cant¿r <{e gesta.
.Haldcncpot,
ePoPeya,
:.otpo.rt"
d'e diu.rro'
centos i
rittarliaha Epot, ePoPeya'caballeresca"lT'] ':
DEMARcAcTó¡¡
DE r-As crENcras
o¡r, rspíRrru
,g7
cante, lo hace prevalecer.
En la muitiplicidad
de las vivencias
mo_
mentáneas
de nuestra percepción.
de paisajes,
interiores
o del rostro
humano, cambia
constantemente
tu .rptu.iá;'d;
ros morne"r", ,igi_
ficantes.
Pero ro que se ofrece ro. .: una representación
objetiva,
sino una referencia
vitaj. Un bosqu.,
,ri ";¡j.J;r.
,.r*u. poderoso y hasra casi rerribre ante er .rp..tád.or;
las .il;"; en er vare; con sus lucecitas, despiertan
Ja ímprásión
de'una co'fiada
intimidad,
porque
así se desprende
de Ia re]áción que guardan
con ra vida. Las imáge- .res de ia vida de.una persona
,. njt"r, *,ilnpi..rente
condicionadas
por nuestra reración
con eila.
y
esto se destaca todavíacon
más fuer_
,?J_:.Ias
imágenes
cuyo cenrro l" .""rtitry.-l*
.o*prensión
de un
Todos los carnbios que las
lrtT
prásticas experimentan
en sú
decurso,
en nada cambian esta ¡elación-
según ra cüal toda obra de
-
arte plástica
establece Ia comprensian
a.
"igl;;.
,. nos da en el espa_
cio gracias
a las relaciones
á" ,igoifi.rdo'.nt].
sus part€Sr y só1o el
modo de esta relación
es diferente.
. .x
este punto se inte¡¡ump. .l *"rroscrito.
[7.]
;
*En
2rY@kc¡a E
Cs, bcuo b
OR-IGENES DE LA HERMENEUTICA
EN ux ENsAyo anleriorx eryuse la individuación en el mundo huma-
no tal como es creaü por el arte, especialrnente por ia poesía. Ahora
nos enfrentamos con Ja cuestión del conocirniento científico de las per-
sonas i¡dividu¿les.y hasta de las grandes formas de la existencia sin-
gular humana en general.
¿Es
posible sernejante conocimiento y de
qué meciios disporremos para alcanzarlo?
He aquí una cuestión de Ia mayor importancia. En nuestr¿ acción
se presupone la comprensión dc otras personas; una gran parte de la
felicidad humana se debe a este
((poder
senrirt' esrados de ánimo aje-
nos; toie I¿ ciencia fiJológica e histórica se busa en este supuesro) a
saber, que es posible eleva¡ J-a comprensión de lo singular a plano de
objetiviCad. La conciencia histórica levantada sobre esta base permite
al hombre moderno acruüzar en sí mismo todo el oasado d: Ia huma-
nidad: ve les culruras pasadas cras;:asando iodos los Iímites de su pro-
pio tienrpo; acoge su fucrza y disfruta de su encanto: a esto debe un
gran ¿umento de su dicha. Y si es cierto que las ciencias sistemáticas
del espíriru derivan de esta captación objetiva de lo singular relacio-
nes legales gerrerales y conexiones abarcador¿s los procesos de com-
prensión e interpretación siguen siendo su fu¡damento. Por tai razón
estas ciencizs, lo mismo que la Flistoria, dependen en su scguridad del
hecho de si será posible elevar la cornprensión de lo singular a validez
universa-l. Así, tropezemos a lzs puertas mismas de las ciencias del
espíriru con rul problerna que lcs es peculiar, a diferencia cie todo eI
conocimiento narural.
Cjerto que las ciencias del espíritu aventaj^n
"
todo el conoci-
miento natural porque su objeto no es un fenómeno dado en los sen-
tidos, mero refJejo en la conciencia de um realidad, sino que se trrta
de u¡e realidad interna inmediata y que se presenta como una conexión
i¡tern¿mente vivida. Pero y¿ por el rnodo en que esta realidad se
nos da en Ia experiencia interna se originan grandes dificultades para
.
*'Sc
rcflcrc e ¡us "Contribucioncs
al estudio dc la individuelidrd", pub)icrdo
ea Ohu con¡bizs, voi. v.
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HERhÍEJ{EUTICA
su captación objetiv¿. No las vamos a exponer aquí. Además, la ocpe-
riencia internE en la sual mc percato por denno de rnis propios csra-
dosr*no aporta j*á. a Ja conciencia mi propia individ"üdad. Sóio
en la comparadón de mí mismo con otros tengo yo la experienü de lo
ind.vidr¡al en mí; entonces es cuando cobro conciencia, en mi propia
existencia, de lo que en ella se desvía de las otms, y Goethé tienl
mucha nzonorando afirma que ésta, Ia más importante de todas nues-
tras experiencias, nos es muy üfícil y que nuestra idea sobre la rneü-
da, nanrral eza y límites de nuesras fuerz¿s sigue siendo siemprc muy
imperfecta. Pero !a existencia ajena se nos da, por fuera, en hechos
sensibles, en ademanesr'sonidos y accion€sr
Y
sólo mediante u¡
Proceso
cie
t'reproducción"
de lo que aParece así en Jos sentidos por sigrros
aisladoi compietamos
esta interioridad. Todo, materia, estrucnrrat
los rasgos mas individuales de este completar, Jo tenemos que
'(trans-
feriC, á.sde nuestra propia vida.
¡C.omo'es
posible que ü!a conciencia
configurada i¡dividr:¿Imente pueda elevar, mediante semejante rePrr
ducciin, una. individualidad ext¡aña y de índole completamente dife:
rente a conocimiento objetivo?
iQué
clase de proceso es éste, tan dis-
sión
t'comprensión
de Ia naturalezat) --interpretaüo natrutaa* es me-
tafórica. Pero también la captación de est¿dos propios la designamos,
inadecuadamente, como comprensión' Cierto que decimos,
'rno
com-
prendo cómo pude obrar Ní", 'fno
rne comprendo a mí mismo". Pero
ton esto quiero decir que um marufestación de rni ser, que
Penetra
en el mur¡do sensible, se me enfrenta mmo ia de un ertraño y. que) en
tal calidad, no sov caPez de interpretarla, o, en ot¡os c?sosr que he
caído en tul estado aI que me enfrento como a un estado extraio, aje-
no. Por lo tanto, d.cnorninaml! c>mprendar el ptoceso en cl ctul,
?artiffi¿o
da signos sensiblem¿nte d¿dos de algo psíquko, cnya ,ru-
nilestac)ón ront conacetnos cs!'e algo psíquico.
Este comprender zlanz-z Cesde el d'a da infarrcti hasta eI Ífamlet
o Iz Crític¿ dc h razón pura. En las piedras, mármoies, sonidos mu-
oníc¡wEs DE LA
.HERMENÉur¡c¿ *1:
sicales, ade-a'es, palabras y letras, en las acciones, en los órdenes
o¡ganizaciones económicas, nos habla siernpre ei Áirr'o espiritu
h.
l*o, .que
rcquiere interprcración. Y ei proceso del compiender,
.
Ja medid¿ en que está determinado por las condiciones y medios c,
munes de este modo de conocimiento, debe poseer característic-
comunes.. Sigu-e siendo el mismo en estos rasgos generales. Si quie:
comprender a Leonardo, coopera-n a ello la interpreatción de accione,
pinnrras, dibujos y escritos, y todo ello en un proceso homogénr
unitario.
El comprender muestra grados diferentes. Estos se hallan cor.
dicionados en primer lugar por el i¡terés. Si e1 interés es
jimitacir
también lo será la comprensión.
¡Con
cuánta impaciencia escuchamc
al$has disertaciones!; dest¿carnos únicamenre un punro) que nos .
prácticamente importante, sin interesarnos para nada por la vida int:
rior del disertantc. Por el contrario, e¡ ot¡os cesos traramos de pen:-
trart a tr¿ves de cada gesto y de cada palabra, en el interior dei qu.
habla. Pero aun la atención más tensa sóIo se puede convertir en ut
proceso técaim cn el cual se alcance un grado conrroJable de obiq:.
vidad rua¡do la manifestación de vid¿ se ha]Ia fijada y nos ., poiib;
volver constantemente'a ella. A semejante corlt?Tensión tácnica ri,
ttunifesucion¿s de vi¿4
?cnrnftenr€rr&nte fiiodas
Ja dmomirumas
interpreuciott. En este sentido, existe también un arte interpretativc
cuyo objeto lo constiruyen esculturas o cr.radros, y
la
Federicá Augr:s.
to worf había reda¡nado una hermenéutica y una crírjca
"rqueolZp
cas. Welcler se adhirió a este propósito y Preller trató de lievarlo ,
re¿lización. Pero ya Preller obaerva que semejante interpretación c,
obras mud"s se halla abocaü siempre a la explicación por mecii
de l¿ literarura.
En'esto resjde la extraordinaria importancia de la literanrra pa:
nuestr¿ comprensión de
ja
vid¿ espirirual y de Ia historia, porque só;
en el lenguaje encrentra su expresión compleh, exhaustiva y obje:..
vamente comprensible, la interioridad humana.
'por
eso el arta ie
comprendcr ettctt€tllra su centro en le interpretación
dc los
."-ettigios
d'e la cüstencia ham¿no conunido, elt los cscritos.
La inte¡p¡etación de estos vestigios y el tratamiento crítico qu..
le iba inseparablemente unido, fué, por consiguiente, el punio ci
panida de la
filologra.
Por su núcleo, representa ésta .l or,* persona
1,
el virtuosisr"lo en este tratamiento de lo consen,ado po, es.rito,
,.
32+
HERMENETJTTCA-
sólo en conexión con este arte y stx resultados pued.e prosperar cual-
quier otra interpretación de teslimonios o de acciones &,nsmitidas hls-.
tóricarncnte. Podemos equivocarnos acerca de los motivos de J¡s per-.
sonas que aetúan en la historia y hasta Jos mismos actores pueden
proyectar una luz equívoca sobre ellos, Pero l¿ obra de un gran:poeta
o de un descubridor, Ie de un génio religioso o Ja de un frlósofo gp--
nuino, no puede ser sino la verdadera expresión de su vida anínica;
en J¿ sociedad humana, tan llena de mendacidad, una obra semejante'
es siempre verdadera y, a diferencia de cualqüer otr¿ efieriorizeción
en signos fijos, es apta para una interpretación compieta y objeúva,
y es ella la que arroja luz sobre los demás monumentos artísticos de
una época y sobre las acciones históricas de los contemporineos.
Este a¡te de la interpretación se ha desarrollado ta¡
iloco
a poco,
tair regul"t y despaciosarnente como l¿ interrogación de Ia naturak¿"e
por el experirnento. lració y subsiste en el
'genial
virnrosismo per-
scnal de los filólogos. Por
qso
se transmite a los demls, pieferente-
meDte, por el .ontacto personal con los grandes virn¡osos de Ia'inter-
pretación o Ia familiaridad con sus obras. Pero, al misrno tiempo, todo
¿rte procede según regias. Estas nos'enseñan e vencer las difiruitades.
ntos eÍtr{toJ.
-
ta técnica determinz Ia posibilided de'la interpretación
universalmente válide basá¡dose en el análisis del comprender, tiende,
en úIdmo término, a la solución de todo el probJema general con que
iniciamos este ensayo;
junto al análisis de la orperiencia intern¿ se
piesenta el del comprender y arnbos juntos
ohecen pare lzs ciencias
ciei espínru h prereba de ia posibilidad y límites de un conocimiento
de validez u¡riversal dentro de ellas en Ia medida en que be hallan
condicionadas por el modo en que se nos dan los hechos psíquicos en
lorma originaria
. Quisiera señalar esta marcha
((legal"
al hilo de i¿ historia de la
hermenéutica. Cómo el virruosismo filológico surgió de la necesidad
de una comprensión profundt y de validez universal, cómo de aquí
onío¡wrs DE LA HERMENÉurrc¿
surgió, a su vez, el armrüo de reglas, eI ordenamiento de Jas misrnas
bajo una finelid¿d, finüdad que fué circunscrit¿ con mayor rigor
según Ja siruación de la ciencia en cada época, hasta gue, por uldmo,
se encontró en el análisis del comprender el punto de partida seguro
pare el establecimiento de reglas.
I
I,a interpretación técnic* (Éppn*i") de los poetas se desenvolvió
en Grecia gracias a las necesidades de Ia errseñaÍzr, En Ia época de
le ilustraoón griega se tenía mucha afición, en todo el árnbito de ha-
bla griege, al
juego ingenioso con Ia interpretación y crítica de !Io-
mero y otros poees. Se encontró una base más firme cuando, con
los sofistas y en las escuelas de los retóricos, esta interpretación se
puso en contacto con la retórica. Porque en ésta se encerraba, aplicaria
a la eJocuencia, Ja doct¡ina mas general de la composición. Aristóteies,
el gran. cl'sificador y analizador del mundo orgánico, de los estados
y de las producciones üterarias, enseñó en su Retórica a analizar ei
conjrurto de un producto literario en sus partes, a distinguir form¿s
de estilo, Ios efectos del ritmo, de los períodos, de la alegría. En
lz Rdtóiu a Aleiandro encontramos todavía con mayor sencillez ies
determinaciones conceptuales acerca de los elementos efectistas del
disnrrso, así, sobre el ejernplo, el entimema, la sentenci¿, la ironía,
la a-legoríE b antítesis. Y Ia Poético aristotélica convertía eryresa-
mente en objeto la forma interna y externa de la poesía y sus géneros
y srrs elementos'efectist¿s derivables de la determinación esencial o
final dc Ia misma.
EI a¡te de Ja interpretación y sus reglas dió un segundo paso
i¡nportante c-on la filología alejandrina. Se agmpó en bibliotecas el
legado litera¡io de Grecia, se hicieron recensionx de textos y'mediante
un sisteme técnico de signos críticos se fué anoiando en ellos ei resuJ-
t¿do de este trabajo crítico. Se elimineron obras apócrifas y se hicirron
catáJogos por materias de todas l-as existencias. Tenemos ya Ia filo-
logía como un arte de recensión de textos, de crítica superior, de
interpretación y de
'valoración
fundada en una comprensión íntim¿
del idioma: una de las creecion.s últimas y más genuinas del espíriru
gfiego; pues en éste, desde l{omero) uno de los impulsos rnás pode-
rosos fué el gusto por eI discurso humano. Y los grandes filólogos
alejandrinos empezaron a cobrar conciencia de les reglas contenidas en
t
{
f
I
I
I
I
entre estas reglas, de la lucha entre di¡ecciones
diierenter acerca de Ja interpretación de obras eminentes v de Ia ne-
326 HERMENÉurlc¿
su técaica general, A¡istarco procede ya conscientementr.on
eI prir-
cipio de e'stablecer con rig-o.r y- arnplirud,
er uso d.l l.ng,r"-i*
en IIo.
mero y de basar sob¡e ilo
!
e+pücacióo
y l" n:.J?n
j.l
texto.
Friparco fundó con plena concienü
Ia interpretación.rcal
basándose
en
'una
investigación
histórico-literaria
al s.n"l., I¿s fuentes
del
Araros e interpretando
'así
este poema. y
nra¡do ,*
-rr.onocie_
ron entre las
-
poesías atribuíd¿s
tradicionalmente
a Hesíodo
tas
apócrifas, se elimi¡aron de ros poemas
homéricos
urr
"*
número
de versos y se afirmó que er urti*o canto ¿. r. IIí.d"
):;;"
rnayor
unaninrida4 una parte del canto penúrtimo
y er urtimo lfr":^iilLr.
de la odisea eran creaciones más-recientes,
sc debieron estgs triunfos
al empleo hábil del principio da ta anarogí--;;;;;i*
vino a
es¿ab-lecer
una especie dc canon del *o' d*t lengunje,
á.1 círculo
de representaciones,
de Ja concordancia
interna y dei valor estético de
un poema, eliminándose
lo gue lo conrradecía.
L"
"pücacán
¿* *
ca-non semejante de Jo estético-rnoral
se apoye clrr.mente,
en ze-
To.dolo.y
A¡istarco, en ura-funda¡nentación
á. a¡tít*sis de este rerroi-:
ód rü fo-nfo,
es á..ir, si guid ]taroam
o¿i-"rrum grazitarem
mirw,s
dccarc
zidebanr.
A¡istarco tambiér,
,.
"plyl
.n A¡istóreres.
r-a conciencia
metódica sobre .t pro*ai-ienro
adesuado de in-.
terpretación
se reforzi todavía en.Ja es*cio alejandrim
fo,
.r -"-
tagonismo
con Ja esruela firorógrca
de
pérg.mo.
un antagonismo
de
$**ties
he¡rnenéuticas
que' .ncerrab,
ün" significación
histórico-
uruversal"
rues re¿Parece en
la teología'cristiana
en uür nue\ra sitru-
:ó1,
y dos grandes visiones históriá
sobre poetas y escritores
re_
Jigiosos
han sido condjcionaclrs
por o* *o*ooir*o.
crates de Mallos üevó de Ia o**r"".stoica
a ra filología de
Pérgamo
el principio de
.la
interpretación
alegórica. El poder dur¿-
dero-de
este mótodo interpretativo
se apoyó, en un principio) en que
ellanaba
la contradicción enbe los testimo¡á,
religiosos y una vislón
ciep*rada
del mundo. Por esta razón ha sjdo
-igualrnente
necesaria
a ]os inrérpretes
de los veda, de FIomero,
de l.
"¡;uii,
y d.f corán:
r'' arte tan imprescindible como inútil.
sin embargo, en el fondo
Ce este método había una üsión profund¿
de la productividad poéti-
ca y religiosa.
Flomero es u¡ vidente, y Jas contrndi.oon*s
que se nos
presenbn
en él entre visiones profundas
1,
gróseras
representaciones
sensibles
pueden ser explicadas únicamente si L considera a ]as ultirnzs
como
puros medios de representación poérica. Pero al entenderse
oníc¡¡¡¡s DE LA H¡Rl\tr¡r-Éurrc¡
J-t
esta circr¡nstancia como encubrimiento intencionado del sentido pneu-
mático por medio de irnágenes surgió la interpretación alegórica.
2
Si no me equivoco, este antagonismo resurge, sólo que en disd¡-
tas circunslancias, en Ja pugna entre Ia escuela teológica alejandnne
y la antiogueña. Su base cornún era, naturalmentc:
Que
el Altiguo y
el Nuevo Test¿mento se hallan trabados por una interna conexión
entre predicción y flrmplimiento. Pues semejante base Ia reclamabe
' ya el uso que en el Nuevo Testamento se hace de¡las profecías
]'
dc
las prefiguraciones. AI partir la iglesia cristiana de este supuesto
surgió para ella, frente a sus adversarios, una situación complicacir
por lo que respecta a la inerpretación di Jos Libros Sagrados. Tenía
necesiüd de l¿ interpretación alegórica frente a los
judíos,
para in-
terpolar en eJ Antiguo Testaroento la teología del Logos; frente e Jc:
gnósticos, tenía que evitar rln empieo demasiado generCIso dei mé¡ocio
aiegórim. Siguiendo las huellas de Filón,
Justino
e Ireneo han inten-
tado establecer reglas para Ia limitación
1'
empleo del método .ale-
górico. Te¡diano acoge en la misma lucha contra los
judíos y ios
gnósticos el método dc
Justino
e Ireneo pero desarrolla tambián
reglas fenrndas de un arle interpretativo mejor a las que no fué,
sin ernba¡go, siernpre fiei. En la iglesia gri.g. el antagonismo se ex?ie-
sa en principios opuestos. La escuela antioqueña erplicaba sus textos are-
niéndose únicamente a principios histórico-gramaticales. Así, eI antio-
qucño Teodoro veía en ei Cemtar d¿ los cantercs nada más que un
epitalamio y en el libro de
Job
Ia elaboraqón poética de una tra-
dición histórica. Rechazó Jos títuios de los Salmos y tarnbién, con
respecto a una parle considerable de las predicciones rnesiánicas, su
relación directa con Cristo. No admitió un sentido doble dei rexto
sino ta¡ sólo una trabazón superior entre ios sucesos. Por el con-
trarig, Filón, Clemente y Origenes distinguían en Jos textos un sen*
tido pneumático'y un sentjdo real.
En la marcha del arte interpretativo camino de la hermenéutica,
en que ese arte se eleva a cortciencia científica, supone un peso ulte-
rior el que de esta lucha sur6'ieran las primeras teorías hermenéuticas
elaboradas de que tenemos noticia. Ya según Filón exisren
z.uvóveo y
vópor rio ,ilJ.ryogíao, que se emplean en eI Antiguo Testamento
l'
cuyo
conocirniento debe ser colocado como base de su interpretación. En
328
esto fu¡d¿ba Orígenes en el cr:a¡to libro d.e su obra
¡reQi dglóv y
Agrstín en el t€rcer libro de Doctrin¿ Christhtu una teoría herrne-
néutica que se erpone de ma¡era conexa. Se enfrentaban a est¿s'obns
otras dos obrls hermenéutjcas de I¿ escuela antioqueña, desgracia-
damente perdidas, la de Diodoro; tío ür.oqogü Oeogiao xoi dllqyogico
y la de Teodoro: dc allcgoria et historb cantra Origewm
3
I-a inteqprelación y sus reglas entran mn el Renecimiento en
una nueva etapa. El lenguaj., lr. condiciones de vid¿ y la nacioneli-
dad habí¿n essblecido l¿ separación con respecto a la antigüeded cIá-
sica y istia¡e. La interpretación fué en este caso, de rnenera disti¡ta
como io fuere en Rorna, un colocarse en una üda espirirual ortrañe
por rnedio de. esfudios gramaticales, reales e históricos. Y esta nueva
filologia, poiimatía y crítica debía trabajar abu¡dantemente con no-
ticias y restos, Tenía, pus, que ser creadora y constructiva de una
marlera nueva- fuí la filología, la hermenéutica y la crítica enben
en rul¿ etepa superior. Se posee una ampüa [teratura hermenéutica
de los ultimos cuatro siglos. Forma dos corrietrtgs diferentes: la C.e
bs obras clfoicas y la de los esitos bíblicos, pues éstas eran lrs'"
g:zndes fue¡z¿s que se trataba de apropiar. I-as reglas de la filología*
clásica se señalaban como ars nitir¿. Estas obras, ent¡e las qrle desta-
ceban las de Scioppius, Clericrs y Lz obra incomplet¿ de Velesius,
ofrecía¡ en su parte p{tmera iln4
preceptiva hermenéutica. Número-
sos ensayos y prólogos úaubu, dc inurpreutiow. Pero la constirución
definitiva de le hermenéutica se la debemos a Ia interpretación bí-
blica. I- printera obra considerabi., y a,-so Ja más profunda, fué
Iz claús' de Fiacius ( r
567).*
, Por primera vez se traba en esta obra todo d conjrurto de l2s
reglas interpretativas enpontrac{zs hasta errtonces en tur sistema doc-
tdnal, gracias al posrulado de que, procediendo técnicamente según
estas regias, se podría i,lc:nt-ar u¡e comprensión de validez univer-
sall De este puoto de vista de principio, que rige de becho a la
hermenéuticg cobró conciencia Flacius ed virtud de las luchas áei
siglo xrl. Flacius tenía que combatir en dos frentes. Lo mismo los
anabaptistas que ei catolicismo restaurado afirm¡ban la osnrrided de
la Escritu¡a. A1 oponerse Fladus a esta afirmación, se instnrye especial
*
V¡d.. Hotnlr¿
7
mur.lo cn bt iglat rvi y tti,i, pp. ¡2b n.
[T.]
onícr¡lrs. DE I.¡ HERMENEUTIcA
319
rne¡.te en la rxégesis de Calvino,
quien muchas veces había retrocedi-
do de Ia interpret"ción a sus principios fundamcntales. Ei asunto mas
urgente para un luterano de aquel tiempg era Ia refutación de la doctri-
tta-catóüL de la tradición, que había sido nuevamente formulada por
entonces. El derccho de la tradición a fijar la interpretación de la
Escrrtura podía fundarse frente aI principio escriturario
Protesiante
demostranio qu. no era posible deducir una interpretación suficiente
y universrlrn.nte
valida partiendo de los escritos bíblicos. EI concilio
trid.rrtioor
elre
se reunió en los años r545-1563r tretó desdl la cuarta
sesión estis cuestionesr
Y
Bn 156+ apareció la primera edición autén-
tic¿ de los decretos. Ha sido Belarmino, representante del catolicismo
tridentino, quien cierto tiernpo después de aparecida Ia obra de Fla-
rius, en un escrito poiémico de I58I, ha rebatido'con la maJ/or ag!-
drá la inteligibiliüd de ia Biblia, tratando de demostrar así Ia ne-
cesidad de la u^adición para compietar Jas Sagredas Escrituras. En
coneúón con estas luchas trató Flacirs de demosirar hermenéuticz-
mente la posibilidad de una interpretación de validee universal. Y
debatiéndose con esa'ta¡ea fué cobrando conciencia de los medios y re-
glas para su solución, que hasta entonces ninguna hermenéutica había
cncontrado'intérprcte
tropieza en su texto con difinrltades, dispone
para solventerlas
de ur recurso de'tipo sublime: la conexión bíblica
que se da en !a religiosidad cristiana viva. Si traducimos esto de Ir
:-nentalidad dogmática a la nuestra, este valor hermenéutico de la ex-
perienciá religiOsa no es mis que un caso del principio según el cual
iodo proceso interpretativo implica, como un Éactor del mismo, la
interpretacjón a base de la conexión real. Pero junto
a este principio
.inrerpretativo religioso Jos hev también intelectuales. El primero de
todos es la interpietación
gramatjc¿I. Pero F'lacius es el primero que
-capt¿, jqnto a ésta; Ia significaoón del principio psicológico o técnico.
d. l" interpretación segun el cual habrá que interprgir los diversos
pasajes según la intención y ia composición de tod¿ Ia obra. Y es eJ
pri*eto también en utilizar metódicamente para' esta interpretació:r
i¿urjo las enseñanzas de la retórica acerst de'I¿ conexión interna de
una producción literaria, de su composición y de srx elementos efectis-
-
tas. Le ha preparado este camino la transformación de ia Retórica
aristotélio pot Melanchthon. Flacius tiene conciencia de'haber sido
.ei primero en emplear metódicarnente para Ia determinacón.uhívoca
?
I{ERMENEI'TICA
..
J HEKMENEI.'TICA
aa
ORIGENES. DE LA -H.ERMENEUTICA
33,r
dicionado local y temporalmente. Segun esta consideración pragmá-
tica de la historia, Ia naturaleza humana, hornogénea religiosa y mo-
ralrnente, se üita tan sólo por fuera local, y temporalrnente. Es
ahistórica.
Hasta ahora la hermenéutica dásica y la bíblica habían marcha-
cio"cad¿ rrna por su lado.
¿No
sería posible conside¡arlas como apli-
caciones de una hermenéutica generall EI wolfiano Meier dió este
paso.en su en$ayo sobre tur
r(arte
interpretaúvo generalt), de f757.
Concjbió el concepto de su ciencia con toda l-a generaiidad posible:
le'inn¡mbía trazar las reglas que hay que obsen¡ar én cualquier in-
'terpretación
de signos. Pero el übro
-nos
muest¡z una vez más que
no es posible encontrar ciencias nuevas según puntos de viste arqui-
tectónicos o de pura simetría. Se fabrican así ventanas ciegas, a cuyo
través nadie.puede mi:zr. Una .herrnenéutice fecunda sóio podía darse
en rula cabqa en que
fiiológica'con una capa
Schieiermacher.
interpretación
33.o
.de
los.pavjes
del recurso qus se contiene elr el'bostexto;.cfl.el
pre-
"
pósito,.en Ja proporción,'.o I"'congruenoa de'las divcrsas qartes
o
iiir*úror. C-oio*-su
valorhermenéutico bajo un.prÍnto'de visra ge-
neral. de la.metodología.
((Pu*,
de-una mandra gmtilr,Jas
üversas
;;;
de un todo selhacen inteligibies por su relación con este todo
o ,*.demás'partes'.'.
3r¡sca esta forma interna de una obra'hasta en
If
. ñü' ilr'¿iu"rros .rsnrrsos
ef eistas y traza. caracterizaciones'muy
,iir* ¿.tlestilo
de Pablo y del de
Jua1.
Representó
un gran
lrogreso'
.hr; qu. d"nt o de los Umites'de
la consideración
retórica' Pues'
t"d" oto, piensan Mela¡chthon
y Fiacius, 'hz
sido fabricada'según'-
.reglas,
y debe;; ;;qrenfrda
t¡srbién según reglas. Es corho un
;r;;;rá lógico revestido
de estilo, irnágenes y tropos
Las defi¿*"¿.r
formales
de iu obá fueron superadas por la
hermenéutjca
de Baumgarten.
Pero en esta se hace vale-r, al' misrno
ti empo, .,n . segunJ"
-i!.rento
teológi co'hermenéuti
co de importan-
cia. .Con las noticias de Saumgarten
oád* dt *"M
comienzan
a .ent¡h¡' en el horizonte alemán'
j
;;il"'P"íses
Bajoq'lo's
übrefensadores'.i*l:
ililr;;;,n;;-;
u*.
+i
"
etnograría. semrer
v
Miclaelis se
formaron con su tnto
y
ParboPando
.i t* trabajos' Michaeüf
"pti-
.có.por;primera o¿,.r*1o¡i¿n
iistórica
unrana del lengtaje, la his-
;;ñ;.üL*r.lá
y ei derecho
a la interpretación
det Antjguo Tes-
"
tamento.
semler;: e} antecessr ,del
s:xn
chrisdan 3aur, quebrantó
Ja. u$id¿d ,del
cafion neo-festa*rot^rio,
exPuso 'J¿ . tarea'' aiSenrada, la
ñ **prender.,-adá
escrito en *
-catáOer
lgll, t:-abó estos esciitos
,en Ja. nueva u¡¿"J,impiicada
:por la concepción histórica
viva de las
:i;ü*";.i
Jr,i.*mo
primiúvo enrre el cristianismo
judaico y el
cristianisrno
más libre,
y'en sus
PrcPara¡ivos
para la hermenéutica
teo-
.Iógica redujo ;;ñ ,.soiuJón'toü
esta ciencia a doi partes ca-
pitales: intopr.t .iin po, el.'uso'del
.lenguaje y por las circünstancias
históncas.
.Abí ,. ü"uá a' cabo la iiberación de la interpretición
mn
réup..to nl
,dogm*
y se fu.ndó
'la
esnrela' hrstónco-gramatlcal'
-El
es-
píritu fino,y .uia"á"so de Ernesti'ha-creado
en el Imerpres la obra
clásica de esU nueva herrnenéutjá'
Con su lscfura ha podido des-
Jol
l^r. Schleiermacher
su propia. herrnenáo'Y' Tarnbién estos
Pro-
f.ro,
se ller¡an a cabo dentro ¿. Iidtts fijos' Enire las manos de estos
E"ég.t* i*.**posición.y
el tcjido ideai de. cafa escrito de una época
se desconrpone
"n
1o, ¡nismos hilos: cl círculo de representadones
con*
é el caso cie
4
I-as condiciones en que trabajaba: la interpretación que de ix'
óbras de arte hizo Winckelman¡, Ia endopatía genial de Herd.. p^r.:
'
el alma de épocas y pueblos, y la filología, que operaba desde cl'
nuevo punto.de vista estético, de un FIeyen, de un Federico Augusto
Wolf y de sus discípulos
-Heindorf
convivia con Schleiermacher
en comunidad de estuüos platórucos- todo se unió en él al mérodo
de ia filosofía transcendental alemana quc trataba de marchar ras
Io dado en Ja conciencia ¿ un1 spl{dad cr?dgra qFe,
tcrua
t.rir*entg, i,lgrtgrjntq d@ en
.noto.rror_ffiT'
forrni dá[ mündo. De la unión de estos
'dos
e]ementoi s.GBl" .rrt
ffirpretación
y lt fundarnentación definidv¿ de una
herrnenéutica científica.. .
"
f.I*ta entorrces la hermenéutica había sido¡ en el mejor de los
casos, rur edificio de reglru, cuyas panes) cada un¿ de las reglas, eran
contenidas en un haz por el objetivo de una interprctación de valicicz,
universal. Había distinguido las funciones que cooperan en
qsre
pro-
ceso de interpretación como interpretación gramatical,
histórica, re-.
tórico-estéticz
),
real. Y, nutriéndose del virruosismo filoiógico de
muchos siglos, había cobrado' coniencia de las reglas a anyo tenor
tienen que operar estas funciones. Schleierrr¡?cher
n".Á
* t I t
'
332.
a
HER.N{ENEUTICá ORIGENES DE J.A HX,RTúENEUTICA
. 333
estas'regh, al análisis del comprender, por lo t¡ntor
al conocimien-
to de esta acción con arreglo a fu, y de estc conocimiento dedujo
Ja posibilided de una iaterpretación de vüdez universalr
ss recxr-
sos, límites y reglas. Pero le era dado ar¡¿lizar el comprender, como
un
(treproduti/t,
rur
((reconstruiCt,
sólo en su relación viva mn el
proceso de la producción Jiteraria. Reconoció en Ja visión viv¿ del
proceso creador en que surgc un¿ obra literaü llena de vida la con-
dición para el conocirniento del otro proceso que consiste en com-
prender cl conjunto de une obra partiendo de los signos'escritos, pa-
sando de aquí al propósito y la índole cspirirrul de su autor.
:
'Péro
para resolver el problema así preparado tenía necesid¿d
.
dé una nueva visión histórico-psicológica. Hemos seguido la relación de
que aquí se trata desde' aquella unión existente entre la interpre-
tación griega y la retórica como teoría de un género determinado
cie producción üterari¿. Pero la captación de Jos dos procesos siguió
siendo siem ías con que se llevaba a
cabo enn si el orden lógico, y lue-
go un revesúñiütó-¿fe-este producto lógico con el estilo y las figuras
del lengr:aje. Pero ahora-se emplean conceptos nuevos para compren-
der un¿ producción literaria. Tenemos una facultad uniteria y que *
acrua cre¿doramente, qu., rin concienci¿ de su acción configuradora,
acoge y desenvuelve I¡s primeras.incitadones pam r:¡ra obra. Reribir
y forrnar autónomamente son algo insepa¡able en ella. I-a individua-
Idad opera hasta Ia punte de los dedos y ett üda una de las palabras.
Su manifesbción suprema lo constiruye le forma . externa e interna
de Ja obra iiteraria. Y'a esta obra le salc ¿l é.nn¡entro Ia necesid¡d
insaciable de completar. la individualidad propia medi¿nre Ia visión
de otras inüvidr¡alidades. El comprender y el interpretar actúan
constantemente en la
"id"
y logran su cul.min¿ción en Ia interpre-
tación técnica de obras poderosas, Ilenas del aiiento de'la vida, y de
l¿ conexión de las mismas dentro del espíriru de sus autores. Esta
e¡a la nuelra intuición en la forma paninrlar que adoptó en el espíritu
de Schleiermacher.
Pero otr¿ condición'pan trazar este.gr¿n boceto de una herme-
néutica general Ia tenemos en que las nuevas inruiciones histórico-
psicológicas fueron desarroliadas por' los cqrnpañeros de Schleierma-
cher y por él mismo en un arte filoiógico de la interpr'etación. Hacía
pcco que el espírinr alernán se había dirigido con Schiller, Guillerrno
de Humboldt'y los hermanos Schlegel desile Ia comprensión d. L
prociucción poética. a la del mundo histórico. Un rnovimiento podero-
so que ha condicionado ¿ $gclrh, Dissen, Welcker, Hegel, Ranke y
Savignv. Federico Schiegei fué ei introductor de Schleiermacher en
el arte filológico. Los conceptos que guiaban ¿ éste en sus brillantes
trabajos o."rá de la poesía gries, Je Goethe y de Boccaccio eran
los de la forma interior de Ia obra, de la historia evolutiva del es-
critor y de la totalidad de la ijteratr¡ra articulad¿ en sí misma. Y tras
estas aportaciones aisladas de un arte filológico reconstructivo se es-
condia para'él eI plan de una ciencia de la crítica, D-na. afi critir,a que
se fundaría en una teoría de Ia capaciüd creadora
-Iiteraria.
Este
plan se halla lnulr cerca de Ia hermenéutica y de la crítica de Schle-
ierrnacher.
Y de Schlegel partió .también el plan de la traducción de Pla-
tón. En ella se desarrolló la técnica de la nueva interpretación que lue -
icaron B6dch y Disseu a Pínda¡o. Platón tenía que ser com-
como u¡ artista' filósofo. Lz rneLa de la interpretación lá
consdruye la unidad entre eI caúcter del filosofar piatónico y ia forma
artística de las obras ptatónicas. L, filosofía sigue siendo aquí vida,
surgida a la par de ia conversación, y ia exposición por escrito no es
más que una fijación para la memoria, Por eso tiene que ser diáiogo, y
cie tal forma artística que fuerce a una recreación piopia de Ia vir¡¿
trama de las ideas. Pero, al rnismo tiempo, y a tenor de ia rigurosa
unided de este pensamiento platónico, cada diáiogo riene. qu. piolon-.
gar otro anterjor y preparar otro posterior, continuando así el tejido
de los hilos de las diversas partes de Ia frlosofía. Si se persiguen estas
relaciones de los diáiogos surge una conexión de i"s obrrs principales
'que
revela la intención más profunda de Platón. En la capración de
esta conexión, desarrollada técnicamente, es cuando se produce, según
Schlciermacher, la comprensión real de Platón, y en comparación
con esto el establecimiento de la sucesión cronológica de sus obras,
aunque haya de coincidi¡ con fremencia con le conexión rnisrnzr cS
rnenos importante. En su Éamosa recensión Bó&h pudó decir que esta
obra ¡naestra desn¡brió
-por
primera vez a. Platón a la cienci¿ filo-
:
lódca.
Con semejante virruosismo fi"lotógico se aliaba por prim er:- vez
en Schleiernracher una capacjdad filosófica genial. Había sido disci-
plinado por la filosofía trascendenta-I, que oftecíz por vez primerd
t;
I
33+
.,
..
HERMENEUTICA ... .:
medios suficientes para la'captación y resolución generales"del pro-
blema hermenéutico: así su¡gtó la ciencia general y éI arte o téc¡rica
de ia interpretación.
Al hilo de Ia ledure deI Intnpres de Ernesti desarrolJó en oroño
de I80+ el primer esbozo de esa ciencia, ya que pretendía inaugurar
con ella su curso exegético en la universidad cie Hatle. Poseemos Ja
hermenéutica así súrgida en una'forma poco efectiva. Esta efenivi-
dad se la prestó un discípu-lo cie Schleiermacher de Ia época de.FIalle,
Bóckh, en le magnífica sección de sus
"leccions
sobre ia encidopeciia
fi1osófica.t'
Yoy z destacar de la h'errnenéutica de Schleiermacher las pro-
\
posiciones de las que me parece que'depende el desarrollo ufterior.
\
ToC¿ interpretación de obras escritas no es más que el desarro-
]ló técnjco del proceso de cornprender que se ertiende sobre toda la
vida y. que se refiere a todo género de discurso y escrito. El anáüsis
\rj .
dei comprender constiful,e, por lo tanto, Ia base para la fijación de
ilH¡;¡:.=
reglas de le intdrpretación. Pero ese análisis no puede lievarse a cabo
sino a la par del anáüsis de la producción de las obr¿s lterarias. Con
la reiación entre com¡irensión y producción se puede fundamentar el
nexo de Jas reglas que ha de determinar los ¡nedios y los límites de
ia intepretacjón. .
!
Lz posibilidad de una interpretación de validez universal puede
derivarse de la natúraleza del comprender. En éste la individualidad
del intérprete y'la de su autor no se enfrent¿n como dos hechos in-
comparables, ambos se han formado sobre la bzse de la naruraleza hu-
mana genera-I, y con esto se hace posible la comunidad de los hombres
en el discurso y la conrprensión. Podernos erplicar psicológicamente las
expresiones formales de Schleiermacher. Las cijferencias individuales
no se hailan condicionaclrs, en último término, por diferencias cualitati-
vas cie las personas, sino por diferencias de grado en sus procesos psíqui-
cos. Al colocar en tanteo eI intérprete su propia vida en un medio his-
tórico puede acentuar ciertos procesos psíquicos y posponer otros,
F)rovocando
así, dentro de sí, una reproducción de Ja vida ajena.
Si, se considera. el aspecto lógico de este proceso veremos que en
é1 se ilega a conocer unz conexión, bajo la cooperación constante de
un saber
ETamaticalr'lógico
i histórico, partiendo de diversos signos
sóio relativemdnte determinados. Expresándolc en nuqstra tcrmino-
logía iógica, este aspecto lógico dei comprender consiste en una coope-
oníc¡¡¡es DE I^A HERN{ENEUTICA ':.?T'
ración'de la inducción, Ce la aplicación de verdades generales al crso .
partimJar
¡'
del método comparado. La tarat inmediata consis*i¡-ía:
en establecer las forinas particu-lares que adoptan en este caso las ope*
raciones lógic?-s indicadas en sus combinaciones.
En este punto se hace ver la dificr¡ltad ceritral de todo'arte in-
terpretativo. La totaiidad de una obra tiene que ser con:prendii:.
partiendo de las palabras
)'
de sus combinaciones y, sin embargo, l;,
comprensión plena dei detalle presupone ya ia comPrensión del co¡:
junto. Este círcuJo vicioso se repite en la relación de cada obra sir.
gular con la índole y el desarrollo de su autor, y se rruelve a presenL'
iambién en la ,el"iión de la obra singular con el género litera¡ic.
que peftenece. Estas dificuitades las ha resueito Schleiermacher prá;.
ticamente, de la manera más elegante, en la introducción a Iz Rcyi-
blica de Platón y en los apuntes de sus lecciones exegéiicas enfl:ent; o
o tro s ej ernpl os del mismo
-m$
gd"p.r-9-B.eryi!1, g-o_l
-i*a.
¡inópsi
s
-
ti g
ia articulación, que se pod
conexión entera tanteand
flexivamente todos aquellot
-ftt"jes
qus tu*initttaban
""
otltüo ?:
la cornposición. Entonces empezaba propiameente Ia interpretaciór
Teóricar¡ente üopezarnos aquí con los límites de toda interpieti
ción que armple con su taree sólo hasta un cierto grado, de suerte ou,
todo comprender es siempre relativo y. jamás .se puede agotar. Ind,L
viduum cst ineflabilc.
Schleierrnacher rechaza la división del proceso interliretativo e
'
urra interpretación gramatical, histórica, estética y reai, que'se ur:'
hast¿ entonces., Estas distinciones quieren decir tan sóio gue c.
existir un conocimiento gramatical, histórico, real y estético cLlanG.
comienz¿ la interpretación y qüe debe influir en cacia acto de Ja misrn:
Pero eI proceso rnismo de la interpretación só10 puede descomponer
en los dos aspectos que se contienen en el conocimiento de una cre¿-
ción espirinral impresa en signos del lenguaje. La interpretación grz-
matical marcha con el texto de enlace en enlace, hasta la trabazón su-
prerna en el conjunto de Ia obra. La interpretación psicológica parte de
u¡ colocarse cn el proceso creador interno: y va avanzando hacia la for-
ma exterior e interjor de Ia obra y de aquí, todavía más alJá, a la cap-
tación de la unidad de l¿ obra en la índole espirinral y en el desa¡;o-
llo de su autor,
Con esto hemos alcanzado ei punto a partir del cual desarrcll
:
t-
t.'
336
,
HERMENEUT]C,I
magistrCrnente.scbJeiermacher
las reglas del a:te hermenéutica. &'
frrndamentel'su teorÍe de l¿ forma externa e i¡terna
1'
especialmente
profundos sus comierrzos de une teorÍa de la producción üteraria que
representaríe el órgano de l¿ Historia Jiteraria:
La finelidad úlüma del método hermenáutico consiste en com-
prender al zutor'mejor de lo que él rnisrno se cornPrendió. Una pro-
posición que es consecuencia necesaria de la teoría de la creación in*
consciente
. Resumamos. El comprende.r sólo frente a los dccumentos del
iénguzle se convierte en una interpre',ación que logra vaüdez uni-
vei-sal. Si l¿ interpretación filológica cobra conciencia en Ia herme-
néutjc¿ de su método y de su legitimidad, F. A. \Aiolf no enc¿rece
ciemasiado las ventaias prácticas de ur:a disciplina semejante en com-
ión con Ja práctica viva. Pero más allá de estas ventajas prác-
roma-ntice
).
de la subjetir';üd escéptica en el crmPo de la Historia,
ciebe fündff teóricamente J¡ r,a-iidez universai de Ia interpretación,
sobre la que desca¡sa toda la stguridad de la Historia. Acogiü ia co-
nexión de teoi-ía del conocimiento, lógica y metodología de las ciencias
cieL espíriru., esta doctrina de la interpretación constifuirá un esiabón
importante enire la filosofía
1'
las ciencias históricas) un¿ parte capital
de l¿ fu¡damenteción de las ciencias del espíriru.
.
COMPRENSIOITI Y HERMENEUTICA
La comprensión cae bajo el concepto general del conocer) en-
tendiéndose por cofloc€rt en el senüdo más amplio, aquel proceso en
el cual se busc¿ un saber de vaüdez universal.
(Proposrcién r). Llamarnos corn?rcnd,er al
lroceso
en el cual
se llega a conocer Ja vida psíqüca partiendo de sus manifest¿ciones
sensiblernente dad¡s.
(Proposición z). Por muv diversas que puedan ser las rnani-
festaciones sensiblemente captables de Ia vida psíquica, su cornpren-
sión debe poseer las características comunes impue
ciones, ya indicadas, de este modo de conocer.
(i'roposición
3).
Denominamos interpretación
técnicz de manifestaciones de vid¿ fijaüs por escrito,
La interpretación'es.obra de arte personal; y su apiicación rnás
perfecta depende de la genialidad del intérprete; y ciertamente, des-
causa en Ia afinidad,
potenciada por
la familiaridad con el autor. Dor
ei eshrdio constante.'Así, Winckelmann por medio de Piatón (Jusri),
Schleiermacher en su Platón, etc, En esto descansa lo adivi¡atorjo
de la ilterpretación.
.
&ta interpretación, por su difirultad y su importancia, ha sido
objeto de un trabajo enorrne por perte del género humano. Toda ia
filología y Ja Historia trabaja en primer lugar para. . . No es fácil
hacerse una idea de la enorrne acumulación de trabajo erudito orien-
tado en este sentido. Y -le fuerza de este comprender crece en el gé-
nero humano tan poco a poco) tan
"Jegal",
lenta y difícilmente como
Ia fuerza de conocer y domi¡ar la naturaleza.
Pero por 1o mismo que este genialidad es t¿n rare v la interpre-
tación tiene que ser practicada

aprend.id¿ por gentes
Peor
dotad".,
es necesario:
(Proposición 4
z.) que el arte de ios intérprete-q genjales se fije
en Jas regias contenid¿s en su-s métodos o en las que eüos misrnos ele-
varon ¿ conoencia. Porque todo
"T.._n""t""o
se afina, rnejora
)
supcl:a
Jq1.fi{r_H, dq,_Io
inrerpretación misma me parece que la ven-
ffiiQfit'¿t#fiiÉnt¿
ai" imrpción constante de la arbitranedad