You are on page 1of 28

NOMBRE DE DOMINIO DE INTERNET

¿Qué es un nombre de dominio?
Los nombres de dominio vienen a ser direcciones de Internet fáciles de recordar
y suelen utilizarse para identificar sitios Web. Por ejemplo, el nombre de
dominio ompi.int se utiliza para ubicar el sitio Web de la OMPI
en http://www.ompi.int o el Centro de Arbitraje y Mediación de la OMPI
en http://arbiter.wipo.int. Los nombres de dominio constituyen también la base
de otros métodos o aplicaciones en Internet, como la transferencia de ficheros y
las direcciones de correo electrónico, por ejemplo, la
dirección arbiter.mail@wipo.intse deriva también del nombre de
dominio wipo.int

¿Qué es el sistema de nombres de dominio (DNS)?
Por sistema de nombres de dominio se entiende, concretamente, un sistema
mundial de direcciones, a saber, la forma en que los nombres de dominio se
ubican y se traducen en direcciones de Protocolo de Internet y viceversa. Los
nombres de dominio como ompi.int constituyen un nombre exclusivo
correspondiente a una dirección de Protocolo de Internet (un número), que
viene a ser un punto físico real en Internet.

¿Qué son los gTLD?
Por gTLD se entienden los dominios genéricos de nivel superior. Son los
dominios de nivel superior de una dirección Internet, por
ejemplo: .com, .net y .org. Siete nuevos gTLD fueron seleccionados por la
ICANN (Corporación de Asignación de Nombres y Números de Internet)
el 16 de noviembre de 2000, a saber: . aero (para el ámbito de la aviación);
. biz (para negocios y empresas); . coop (para cooperativas); . info (sin
restricciones); . museum (para museos); . name (para nombres de persona);
. pro (para profesionales).

¿Qué son los ccTLD?
Los ccTLD son dominios de nivel superior correspondientes a códigos de países,
por ejemplo, . mx para México. La administración de esos ccTLD se lleva a cabo
de forma independiente e incumbe a las autoridades de registro designadas en
el plano nacional. En la base de datos de la Entidad de Asignación de Números
de Internet ( IANA ) figuran en la actualidad 252 ccTLD. La OMPI, que cuenta
con un Programa relativo a los ccTLD , ofrece un portal de bases de datos que
facilita la búsqueda en línea de información relacionada con los dominios de
nivel superior correspondientes a códigos de países .

Controversias en materia de nombres de dominio
¿Qué tipo de controversias se plantean en materia de nombres de
dominio?
Aunque su objetivo es facilitar la conexión entre los usuarios, los nombres de
dominio han ido adquiriendo una importancia todavía mayor como
identificadores comerciales y, como tales, han entrado en ocasiones en conflicto
con los identificadores comerciales que existían antes de la llegada de Internet y
que son objeto de protección por medio de derechos de propiedad intelectual.
En el ámbito de nombres de dominio, las controversias se derivan en gran parte
del problema de la "ciberocupación" indebida, es decir, el registro anticipado de
marcas en tanto que nombres de dominio efectuado por terceras partes. Los
"ciberocupas" se aprovechan del hecho de que el sistema de registro de nombres
de dominio funcione por riguroso orden de solicitud y registran nombres de
marcas, personalidades y empresas con las que no tienen relación alguna. Dado
que el registro de los nombres es relativamente sencillo, los "ciberocupas"
pueden registrar cientos de esos nombres en tanto que nombres de dominio. En
su calidad de titulares de esos registros, los "ciberocupas" suelen subastar los
nombres de dominio o tratan de venderlos directamente a la compañía o a la
persona interesada, a un precio muy por encima del costo de registro. También
pueden conservar el registro y aprovechar la popularidad de la persona o de la
empresa con la que se asocia ese nombre de dominio para atraer clientes a sus
propios sitios Web.
Las controversias relativas a los siete nuevos gTLD se rigen también por la
Política Uniforme de Solución de Controversias en materia de Nombres de
Dominio (Política Uniforme). Por otro lado, la mayor parte de los
administradores de esos nuevos registros han formulado, o están formulando
políticas específicas de solución de controversias que se produzcan durante la
fase "inicial" o la fase "de arranque" del respectivo dominio. En la actualidad, la
OMPI se ocupa de las controversias que se producen en la fase inicial de los
dominios .info y.biz . Por lo que respecta a los registros restringidos para
determinados fines, se preverán procedimientos especiales para solucionar
controversias en relación con el cumplimiento de las respectivas restricciones
para el registro.

¿Por qué se plantean tantas controversias?
En la comunidad de Internet no hay acuerdo alguno que permita que los
organismos encargados del registro de nombres de dominio lleven a cabo un
examen previo para anticipar posibles nombres problemáticos. Las razones son
varias, desde la voluntad de facilitar el registro en aras de la actividad
empresarial, pasando por las dificultades prácticas de determinar quién es el
titular de los derechos de un nombre, hasta la necesidad de tener en cuenta el
principio de la libertad de expresión. Además, la importancia comercial cada vez
mayor de los nombres de dominio de Internet ha generado un número creciente
de casos de "ciberocupación" indebida, lo que se traduce en un mayor número
de controversias y litigios entre los ocupantes y las empresas o individuos cuyos
nombres han sido registrados de mala fe.

¿Por qué empezó la OMPI a ocuparse de la solución de
controversias?
El auge de Internet como plataforma para los negocios y las actividades
empresariales ha sido particularmente importante en el último decenio, aunque
no se han elaborado normas jurídicas internacionales para solucionar las
controversias en el ámbito de los nombres de dominio. Para la Corporación de
Asignación de Nombres y Números de Internet ( ICANN ), organización
encargada, entre otras cuestiones, de la gestión de los dominios genéricos de
nivel superior como . com, . net y . org, era obvia la necesidad urgente de
encontrar una salida al problema de las controversias. Por otro lado, se
consideró que la negociación de un nuevo tratado internacional en ese ámbito
demoraría demasiado tiempo y que si se promulgaban nuevas leyes nacionales,
lo más probable es que hubiera demasiadas divergencias entre unas y otras
legislaciones. Lo que se precisaba eran procedimientos uniformes y vinculantes
en el plano internacional para solucionar controversias en las que, con
frecuencia, están implicadas partes de distintos países. Respaldada por sus
Estados miembros, la OMPI, cuyo mandato es promover la protección de la
propiedad intelectual en el mundo, organizó una serie de amplias consultas en
el plano mundial con los miembros de los círculos de Internet, tras las cuales
preparó y publicó un informe que contenía recomendaciones relacionadas con
los problemas que se plantean en el ámbito de los nombres de dominio . Sobre
la base de las recomendaciones que contenía ese informe, la ICANN aprobó la
Política Uniforme de Solución de Controversias en materia de Nombres de
Dominio, que entró en vigor el 1 de diciembre de 1999 y cuya aplicación
concierne a todas las autoridades encargadas del registro de nombres de
dominio de Internet acreditadas por la ICANN. En virtud de la Política
Uniforme, la OMPI es el principal proveedor de servicios de solución de
controversias en materia de nombres de dominio que goza de acreditación de la
ICANN. Según las estadísticas disponibles, a finales del año 2001, cerca del 60%
de las demandas interpuestas en virtud de la Política Uniforme se habían
presentado ante la OMPI. Por otro lado, un número cada vez mayor de
autoridades de registro de dominios de nivel superior correspondientes a
códigos de países optan por la OMPI en tanto que proveedor de servicios de
solución de controversias.

¿Qué es la Política Uniforme de Solución de Controversias en
materia de Nombres de Dominio?
La Política Uniforme de Solución de Controversias (Política Uniforme) fue
adoptada por la Corporación de Asignación de Nombres y Números de Internet
( ICANN ) el 26 de agosto de 1999. La Política Uniforme se formuló sobre la
base de las recomendaciones contenidas en el Informe sobre el Primer Proceso
de la OMPI relativo a los Nombres de Dominio de Internet , que se centraba en
los problemas que plantea el conflicto entre las marcas y los nombres de
dominio. Por otro lado, en ese mismo Informe se aludía a una serie de
cuestiones que se consideraron que quedaban fuera del alcance del Primer
Proceso de la OMPI y que se han abordado en el posterior Informe sobre
el Segundo Proceso de la OMPI relativo a los Nombres de Dominio de Internet .

¿Cómo funciona la Política Uniforme?
Cuando el titular de una marca considera que el registro de un nombre de
dominio constituye una infracción de su marca, puede interponer una demanda
en virtud de la Política Uniforme.
En virtud de la cláusula tipo de solución de controversias que consta en las
condiciones relativas al registro de un nombre en un gTLD, el titular del registro
de un nombre tiene la obligación de someterse a ese procedimiento.
En virtud de la Política Uniforme, el demandante tiene la facultad de interponer
una demanda ante un proveedor de servicios de solución de controversias, en la
que debe especificar, ante todo, el nombre de dominio de que se trate, el
demandado o titular del nombre de dominio, la autoridad ante la cual se
procedió al registro y las razones en las que se basa la demanda. Entre esas
razones figuran, como criterios centrales, el hecho de que el nombre de dominio
sea idéntico o similar a una marca respecto de la cual el demandante tenga
derechos; las razones por las cuales se considera que el demandado no tiene
derechos ni intereses legítimos respecto del nombre de dominio que ha sido
objeto de demanda; y las razones de que se considere que el nombre de dominio
ha sido registrado y usado de mala fe.
Por otro lado, el demandado tiene la oportunidad de revocar esas acusaciones. A
su vez, el proveedor de servicios (por ejemplo, el Centro de Arbitraje y
Mediación de la OMPI) designa a un experto al que incumbirá decidir si es
menester transferir el nombre de dominio.

¿Qué posibilidades ofrece la OMPI como proveedor de servicios de
solución de controversias?
En el marco de su mecanismo de solución de controversias, la OMPI cuenta con
expertos altamente cualificados e imparciales y ofrece procedimientos
administrativos completos y rápidos en los que la tónica es la imparcialidad y la
credibilidad. El mecanismo de solución de controversias de la OMPI es una
alternativa mucho más rápida que la vía judicial tradicional. Los casos
relacionados con los nombres de dominio que se presenta a la OMPI suelen
resolverse en menos de dos meses, recurriendo a procedimientos en línea, a
diferencia de los procedimientos ante los tribunales, que pueden ser mucho más
largos. Las tasas son también mucho menores que las que se aplican en los
procedimientos ante los tribunales. No se realizan vistas con asistencia de las
partes, salvo en casos extraordinarios. Los requisitos mínimos de presentación
que se exigen contribuyen también a reducir los costos. Para la solución de un
caso relacionado con uno a cinco nombres de dominio y con intervención de un
solo experto, los costos se elevan a 1.500 dólares de los EE.UU.; si intervienen
tres expertos, el costo total sería de 4.000 dólares de los EE.UU. Si el caso está
relacionado con seis a 10 nombres de dominio, el costo será de 2.000 dólares de
los EE.UU. si sólo interviene un experto y de 5.000 dólares de los EE.UU. si
intervienen tres expertos.

¿Qué soluciones ofrece la OMPI? ¿Son vinculantes sus decisiones?
Los casos relativos a los nombres de dominio se resuelven mediante
la transferencia o el rechazo de la demanda , es decir, se rechaza la demanda y el
demandado conserva el nombre de dominio. También es posible solicitar la
cancelación del nombre de dominio.
En la Política Uniforme de Solución de Controversias en materia de Nombres de
Dominio no se prevé compensación económica ni mandamientos judiciales en
las controversias relativas a los nombres de dominio. Las autoridades
acreditadas de registro de nombres de dominio que hayan accedido a atenerse a
la Política Uniforme deberán dar seguimiento a la resolución que se dicte tras
un período de 10 días, a menos de que dicha resolución sea objeto de apelación.
Las resoluciones que dictan los grupos de expertos son vinculantes en la medida
en que las autoridades acreditadas de registro tienen la obligación de tomar las
medidas necesarias para dar seguimiento a la decisión adoptada, como la
transferencia del nombre de dominio en cuestión. Ahora bien, en virtud de la
Política Uniforme, todas las partes tienen la posibilidad de someter la
controversia ante el tribunal de una jurisdicción competente a fin de que dicte
una resolución independiente. En la práctica, rara vez se recurre a ese
procedimiento.

¿Qué iniciativas ha tomado la OMPI además de la administración de
casos en virtud de la Política Uniforme?
La Política Uniforme de Solución de Controversias en materia de Nombres de
Dominio se concibió originalmente para la solución de controversias que se
plantearan en los dominios genéricos de nivel superior tales como . com, . net, y
. org. Sin embargo, varias autoridades de registro en los dominios de nivel
superior correspondientes a códigos de países han empezado ya a aplicar la
Política Uniforme o políticas similares y la propia OMPI presta ya servicios de
solución de controversias en relación con los dominios de nivel superior
correspondientes a códigos de países , por ejemplo, . ve para Venezuela, y
. tv para Tuvalú.
Tras haber abordado cuestiones relacionadas con las marcas en el marco
del Primer Proceso de la OMPI relativo a los Nombres de Dominio , en
el Segundo Proceso de la OMPI relativo a los Nombres de Dominio se abordó
la cuestión de la protección de otros identificadores además de las marcas ,
como las indicaciones geográficas, por ejemplo, para las regiones productoras
de vino, los nombres de persona, los nombres comerciales, y los nombres y
siglas de organizaciones internacionales intergubernamentales. En el ámbito de
los nombres de dominio y de la solución de controversias a ese respecto, la
evolución es constante.

Mecanismos de solución controversias relativas a los nombres de
dominio
¿Cómo se interpone una demanda o un escrito de contestación?
A los fines de la presentación de una demanda, la mayoría de las partes
consultan las Directrices de la OMPI para la presentación de demandas , y
utilizan la demanda tipo y el escrito de contestación tipo de la OMPI. Las partes
deben familiarizarse con la Política y el Reglamento , y con el Reglamento
Adicional de la OMPI . Por otro lado, y en aras de la presentación del caso, se
recomienda que las partes consulten las resoluciones de casos que se hayan
dictado hasta la fecha.

¿Qué costos entraña el procedimiento y a quién incumbe el pago?
El importe que debe pagarse depende de dos criterios, a saber, el número de
nombres de dominio objeto de controversia y el número de expertos (uno o tres)
que intervienen en el caso. En la tasa está incluido un importe adjudicado al
Centro en concepto de tasa de administración y un importe que debe pagarse
al/a los experto(s). En cuanto a la cuestión de determinar a quién incumbe el
pago: en caso de que sólo intervenga un experto, el total de la tasa correrá por
cuenta del demandante. Si se trata de un grupo de expertos integrado por tres
miembros a petición del demandante, el total de la tasa correrá por cuenta del
demandante. En los casos en los que intervengan grupos de expertos integrados
por tres miembros a petición del demandado, el total de la tasa se dividirá en
dos partes iguales entre el demandante y el demandado.

¿A quién incumbe tomar las decisiones y de qué forma vela la OMPI
por impedir un conflicto de intereses?
La función que desempeña la OMPI en el procedimiento de solución de
controversias es de índole administrativa. Facilita la comunicación entre las
partes y, sobre la base de las circunstancias específicas de cada controversia
(como la nacionalidad de las partes y el idioma en que tengan lugar los
procedimientos) designa a un "árbitro" o experto a fin de examinar la
controversia y de tomar una decisión. Los miembros de los grupos de expertos
son seleccionados a partir de una lista de profesionales independientes
facultados para tomar decisiones en ese tipo de casos. Una y otra parte en la
controversia tienen la facultad de designar a uno o tres expertos para que se
ocupen del caso. Antes de ocuparse de un caso, los expertos deben confirmar a
la OMPI que no existe ningún conflicto potencial de intereses y deben hacer una
declaración por escrito en la que expongan cualquier circunstancia que deba
tenerse en cuenta antes de su designación.

¿Qué factores inciden en las decisiones de los expertos?
El grupo de expertos toma decisiones sobre la base de los criterios, que son
acumulativos, contenidos en la Política Uniforme , que también expone
ejemplos prácticos de la forma en que las partes pueden probar el cumplimiento
de dichos criterios, a saber:
i) el hecho de que el nombre de dominio sea idéntico o similar al punto de crear
confusión a una marca de fábrica o de servicio respecto de la cual tenga
derechos el demandante;
ii) el hecho de que el demandado tenga cualquier derecho o interés legítimo
respecto del nombre de dominio (por ejemplo, la oferta legítima de bienes y
servicios utilizando el mismo nombre);
iii) el hecho de que el nombre de dominio haya sido registrado y se esté
utilizando de mala fe.

¿Se percibe compensación por daños y perjuicios?
No. En virtud de la Política Uniforme, el experto sólo puede ordenar la
transferencia o la cancelación del/de los nombre(s) de dominio o rechazar la
demanda. No incumbe al grupo de expertos pronunciar laudos monetarios.

¿Se publican los casos y las resoluciones en línea?
El caso se publica en línea una vez que la OMPI ha registrado la demanda. Las
resoluciones se publican en línea en cuanto las partes en la controversia hayan
recibido notificación de la resolución. Se puede efectuar una suscripción para
recibir mensajes electrónicos diarios en los que se notifiquen las resoluciones
dictadas una vez se hagan públicas. Los mensajes electrónicos anteriores en los
que se exponen resoluciones adoptadas están archivados en línea .

¿Puede buscarse información en línea en relación con los números
de los casos, los nombres de dominio, las resoluciones u otros datos
relativos a los casos?
Es posible efectuar búsquedas por nombre de dominio o número de caso en
todos los casos administrados por la OMPI en virtud de la Política Uniforme,
además de utilizar el índice consultable en línea de las resoluciones de la OMPI
basadas en la Política Uniforme. Por otra parte, están disponibles los cuadros en
los que figuran todos los casos tramitados ante el Centro de Arbitraje y
Mediación de la OMPI y todas las decisiones dictadas por los grupos de expertos
de la OMPI. Las estadísticas relativas a la tramitación de casos y a las
resoluciones se actualizan diariamente.
LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), son los elementos básicos de la Sociedad de la
Información, cumplen un importante papel para lograr el desarrollo social y económico de una sociedad hoy en
día. Pero en los últimos años, se ha cuestionado el por que se debe invertir esfuerzos en promover estas
tecnologías cuando al mismo tiempo muchos países en vías de desarrollo están intentando hacer frente a
problemas relacionados con el suministro de agua, energía, salud, educación.

Quizás la respuesta a estas inquietudes esta en la forma como se enfocan las políticas de desarrollo,
generalmente estrategias no orientadas a cubrir necesidades de la mayoría. En el foro Anual de la Comunidad
Económica Europea 2007, se preciso entre sus conclusiones que “las nuevas tecnologías continúan siendo un
importante motor para el crecimiento, la economía global está bajo un profundo proceso de transición, que
llevará a una transformación de todo el sistema económico, combinando la economía clásica y la nueva
economía (La Economía Digital)”.

Sin embargo a pesar de las enormes oportunidades ofrecidas por las TICs, su absorción por parte de los países
en vías de desarrollo sigue siendo muy difícil, con el riesgo de que una gran parte de la población se vea fuera
del proceso por falta de recursos para adquirirla o por desconocimiento de cómo aplicarla. En el Perú, El Estado
a dado muestras que la aplicación de las TICs para mejorar y modernizar sus estructuras son necesarios,
mediante Decreto Supremo Nº 031-2006-PCM del 20 de junio del 2006 se aprueba “El Plan de Desarrollo de la
Sociedad de la Información - La Agenda Digital Peruana”, impulsado por la Comisión Multisectorial para el
Desarrollo de la Sociedad de la Información – CODESI (http://www.codesi.gob.pe/codesi/), en donde se
plantean acciones, estrategias, metas y políticas específicas necesarias para el adecuado desarrollo,
implementación y promoción de la Sociedad de la Información en el Perú.

Se debe entender a la Sociedad de la Información como el “espacio” en donde interactúan usuarios y
tecnología, y producto de esta interacción se pueden definir estrategias de cómo usar y donde, en que mejorar,
quienes deben aplicar y en que forma las diferentes TICs para mejorar los procesos empresariales en general y
la forma de hacer las cosas por parte de los usuarios en particular.

Cuando en 1999 Bill Gates (Cofundador y Director de Microsoft Corp.) en el libro “Los Negocios en la Era
Digital”, mencionó: “…Los clientes (usuarios) son los primeros beneficiarios de la eficiencia cada vez mejor de la
informática…”; estaba planteando los lineamientos por el cual deberían encaminarse las TICs, es decir el
escenario donde los usuarios directos sean los actores principales, en un marco de valores orientado al trabajo
en equipo (Sociedad de la Información).

El futurista de las tecnologías Peter Schwartz, menciona: “Quizá la PC hizo que se iniciara la era de la
información, pero el poder de las computadoras del mañana empezará revoluciones extraordinarias que
transformarán nuestro mundo, para bien o para mal”, en donde la escala de los avances es casi incalculable, en
donde los beneficios superan tanto a los costos que casi no vale la pena preocuparse por ellos, a lo que
podemos llamar La Revolución Tecnológica del siglo XXI

SOCIEDAD, INFORMÁTICA Y DERECHO

… El hombre, hoy en día, se encuentre sumido en una de las más profundas e importantes
revoluciones, la llamada Revolución Tecnológica, así como los cambios que dicha revolución
trae, haciendo surgir, entre otros, el concepto de lo que hoy en día se conoce como Sociedad
de la Información.

LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN UNA SOCIEDAD DE RIESGO

La Revolución Tecnológica en la que estamos inmersos hoy, está caracterizada,
principalmente, por el surgimiento de las Nuevas Tecnologías de la Información y de las
Comunicaciones (TIC's), principalmente Internet, y cómo dichas TIC's encuentran acomodo
en los distintos órdenes: económico, social, jurídico, político y cultural.
Esta revolución tecnológica está configurando nuevamente la sociedad de manera particular
y totalmente diferenciada de lo conocido hasta hoy; muchos estudiosos de este fenómeno
no dudan en afirmar que no sólo no estamos próximos al fin de ciencia y la tecnología sino
que parece que nos encontramos en la cúspide de uno de los períodos históricos más
trascendentales en lo que a avances tecnológicos se refiere.
Para comprender mejor la Sociedad de la Información en la que vivimos hoy, la misma que
se está configurando velozmente, gracias a las irrupción de las nuevas tecnologías, diremos
con Campuzano Tomé que podemos definir la sociedad de la información como un nuevo
modelo de organización industrial, cultural y social, caracterizado por el acercamiento de las
personas a la información a través de las nuevas TIC’s.
Alejandra Castro Bonilla nos dice que la Sociedad de la Información es una entidad
autónoma reconocida en el ámbito internacional como …"una organización virtual generada
por las innovaciones de la Informática y la comunicación en la convergencia de ambas
tecnologías. Sostiene que se trata de un nuevo orden social derivado de la revolución
tecnológica de finales del siglo XX y principios del siglo XXI".
Por su parte, Lucas Marín, en su obra La nueva sociedad de la información. Una perspectiva
desde Silicon Valley, citado por Castro Bonilla, caracteriza a la Sociedad de la Información
como una sociedad donde:
 Se modifica la distribución de la fuerza de trabajo, con un crecimiento de
profesionales dedicados al uso de la información y una disminución de trabajadores
en la agricultura.
 Disminuye la jornada laboral por la flexibilidad de horario y ubicación que ofrecen
las nuevas TIC’s.
 Se abandona la producción tradicional de bienes y servicios para manipular símbolos
que crean y procesan información.
 El Poder se liga a la información y al conocimiento ( no a la tierra ni a la industria),
para generar innovación y producción eficiente.
 Adquieren importancia las innovaciones tecnológicas en todos los ámbitos.
Por su parte, Trejo Delarbre nos ofrece otra descripción de la Sociedad de la Información a
través de los siguientes diez rasgos que, según él, la caracterizan:
 Exuberancia: Por la apabullante y diversa cantidad de datos existentes hoy.
 Omnipresencia: Porque los nuevos instrumentos de información y sus contenidos
están por doquier.
 Irradiación: Por la relatividad de las distancias físicas de hoy.
 Velocidad: Por la comunicación instantánea.
 Multilateridad/Centralidad: Porque se puede recibir información de todas partes y
porque ésta puede hallarse concentrada en unos cuantos lugares.
 Interactividad/Unilateralidad: Porque los nuevos instrumentos para propagar
información permiten que sus usuarios sean no sólo consumidores sino además
productores de sus propios mensajes.
 Desigualdad: Porque no todos tienen acceso a las nuevas tecnologías de la
información.
 Heterogeneidad: Por la existencia de una multiplicidad de actitudes, opiniones,
pensamientos y circunstancias existentes en cada sociedad y que se manifiestan a
través de Internet.
 Desorientación: Por el agobio que causa saber que existe mucha información hoy
disponible.
 Ciudadanía pasiva: Por la prevalencia del consumo sobre la creatividad y un mayor
intercambio mercantil sobre el intercambio de conocimientos.
Debemos reconocer, sin lugar a dudas, que las nuevas tecnologías o TIC’s han revolucionado
la vida y el comportamiento del hombre en el mundo de hoy. Su aplicación en diversos
ámbitos de la actividad humana ha logrado acortar distancias, reducir el tiempo y,
fundamentalmente, ampliar las fronteras del conocimiento.
Hoy, muchos coinciden que la aplicación de las nuevas tecnologías en campos tan vastos y
diversos del quehacer humano ha generado un estado de bienestar mayor en relación a
épocas pasadas de la historia del hombre.
Así, en la Declaración de Principios de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la
Información celebrada en su primera fase en Ginebra el 10 al 12 de diciembre de 2003, los
representantes de los pueblos del mundo manifiestan que son concientes que, en
condiciones favorables, estas tecnologías pueden ser un instrumento eficaz para acrecentar
la productividad, generar crecimiento económico, crear empleos y fomentar la ocupabilidad,
así como mejorar la calidad de la vida de todos. Pueden además, afirman, promover el
diálogo entre las personas, las naciones y las civilizaciones.
Son concientes también que la capacidad de las TIC’s para reducir muchos obstáculos
tradicionales, especialmente el tiempo y la distancia; posibilitan, por primera vez en la
historia, el uso potencial de estas tecnologías en beneficio de millones de personas en todo
el mundo.
Reconocen que las aplicaciones de las TIC’s son potencialmente importantes para las
actividades y servicios gubernamentales, la atención y la información sanitaria, la educación
y la capacitación, el empleo, la creación de empleos, la actividad económica, la agricultura, el
transporte, la protección del medio ambiente la gestión de los recursos naturales y la
prevención de catástrofes.
Por su parte, Miguel Osset sostiene que las nuevas TIC’s han abierto inmensas posibilidades
de intercambio de información y conocimientos, modificando hábitos privados, comerciales,
culturales y sociales. Afirma también, que: … El impacto real y los beneficios sobre nuestras
vidas como resultado de la aplicación de estas tecnologías son evidentes (telemedicina,
teletrabajo, mayores oportunidades para los discapacitados físicos, nuevas y más efectivas
formas de participación democrática y de interacción con las administraciones, etc....).
La realidad hoy nos muestra que una adecuada aplicación y uso de estas nuevas tecnologías
contribuyen a resolver muchos de los problemas de la vida humana en el siglo XXI y, por lo
tanto, a una mejor calidad de vida.
Como lo afirma Bustamante Donas, "hablar de calidad de vida y no mencionar a la
tecnología es como hablar del desierto sin mencionar la arena". Si la información es poder,
dice, la tecnología puede ser una poderosísima infraestructura de liberación para el hombre.
Pero, así como se reconoce la enorme contribución de las nuevas tecnologías en la solución
de diversos problemas humanos, también se advierte sobre el mal uso que pueda hacerse de
ellas.
Las TIC’s, como instrumentos, pueden ser utilizados para el bien o para el mal como lo afirma
Jorge Vanossi, citado por Marcela Basterra. También Vittorio Frosini sostiene que el progreso
tecnológico puede ser portador de bienes o males, según lo oriente la voluntad humana.
Polaino-Lorente afirma que el progreso científico no siempre se superpone o coincide con el
bien del hombre, sino que, en ocasiones, hace posible la paradoja de que el progreso
científico genere un regreso humano.
Por su parte, Francis Fukuyama nos dice que uno de los motores básicos del proceso
histórico humano lo ha constituido el desarrollo de la ciencia y la tecnología, pero que no
existe garantía de que la tecnología dé siempre resultados positivos, pues afirma que
muchos avances tecnológicos del pasado redujeron las libertades humanas.
Cita como ejemplos el desarrollo de la agricultura que propició el surgimiento de grandes
sociedades jerárquicas e hizo que la esclavitud fuese más factible que en tiempos de los
cazadores – recolectores o la invención de la desmotadora de algodón que hizo que en el sur
de Estados Unidos surja la institución de la esclavitud.
Al respecto, Bustamante Donas manifiesta que no podemos separar las potencialidades de la
tecnología de las voluntades de las personas que la promueven; dice que una utilización
perversa de dicha tecnología implicaría un menoscabo de las libertades públicas civiles, en la
disminución de los estándares de vida y un desequilibrio cada vez mayor entre poder
personal y poder institucional.
Nos recuerda que si analizamos la historia de la tecnología, podremos darnos cuenta cómo
habitualmente en su evolución ha jugado a favor de los poderes constituidos. Como una
encarnación, dice, de los intereses de aquéllos que la promueven.
Finalmente, afirma que se podría decir que la tecnología ha sido siempre, al igual que la
guerra, una prolongación de la política por otros medios.
Fue Ulrick Beck quien introdujo y popularizó el concepto de sociedad de riesgo, pues, para él,
en nuestros días estamos viviendo en una sociedad de alto riesgo ya que la tecnología actual
ha creado nuevas formas de riesgo e impone una peligrosidad cualitativamente distinta a la
del pasado.
Se afirma que convivir con el riesgo plantea, a las sociedades contemporáneas, importantes
problemas que merecen atención inmediata como, por ejemplo, la elaboración de políticas
públicas encaminadas a la regulación del riesgo; dado que muchos riesgos tecnológicos
actuales no respetan las fronteras nacionales, surgen problemas también relativos a la
coordinación internacional.
Sobre los riesgos a los que estamos expuestos en la Sociedad de hoy, Osset manifiesta que
junto a los beneficios y promesas de la aplicación de las nuevas tecnologías también surgen
las dudas y los temores y se pregunta: ¿Cómo afectan las nuevas tecnologías y el explosivo
intercambio de datos que permanentemente se produce a nuestro alrededor a derechos
como el de la intimidad o la preservación de nuestra vida privada? ¿Cuáles son los riesgos
reales? ¿Qué ganamos y qué perdemos con ello? ¿Cómo proteger la vida privada de las
personas en un entorno en el que la acumulación de datos relativos a ellas es continuo?

Sobre este tema, Alfredo Chirino Sánchez, citando a Krempl Stefan, nos dice que la apertura
de las informaciones, a través de las nuevas tecnologías de la comunicación enfrenta al
individuo a numerosos riesgos de perder su intimidad y privacidad, a convertirse en un
ciudadano de cristal, transparente al escrutinio y al control desenfrenado.

LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y LAS NUEVAS FRONTERAS DE LOS DERECHOS HUMANOS

La Historia de los Derechos Humanos es, básicamente, la historia de una lucha, Más allá del
edificio intelectual que la sustenta, la historia está llena de sangre y de derrotas hasta llegar
al día de hoy. Sin lucha no existirían Derechos Humanos. Sin ideas, tampoco.
La relación entre la Sociedad de la Información y los Derechos Humanos es que el fenómeno
de la aplicación de las nuevas tecnologías hace que las fronteras de los Derechos Humanos
se amplíen, precisamente, en busca de una mayor protección para el ser humano.
Osset manifiesta que la continua emergencia de nuevos derechos o derechos emergentes
surge como forma de reivindicación en las sociedades desarrolladas. La preocupación por un
medio ambiente sano, por un desarrollo sostenible, la cuestión aplazada de los derechos de
las minorías, los derechos del ciudadano ante los retos de la ingeniería genética o ante los
sistemas de almacenamiento de la información, el derecho a la paz, el derecho al desarrollo,
el derecho de injerencia humanitaria, el derecho de acceso al agua, o incluso el derecho de
los animales, etc. son algunos ejemplos de los terrenos en que se están librando nuevas
batallas reivindicativas a inicios del siglo XXI. Los denominados Derechos Emergentes, dice,
son el fruto de la reflexión de sociedades desarrolladas, responden a los retos planteados
por la propia transformación de estas sociedades y, sobre todo, por la toma de conciencia de
parte de sus ciudadanos.
En consecuencia, según Osset, las nuevas fronteras de los Derechos Humanos no son más
que la continuación natural de un proceso histórico en la lucha por los derechos. Los
Derechos Humanos así entendidos recogen permanentemente las aspiraciones de las
sociedades en que se inscriben; son un magma capaz de adquirir nuevas formas en
consonancia con los nuevos tiempos. Finalmente, dice que las nuevas reivindicaciones que,
de un modo continuo y consciente, se van manifestando en las sociedades desarrolladas del
siglo XXI no son más que las nuevas fronteras de los nuevos Derechos Humanos.
Como hemos visto, la Sociedad de la Información no sólo es la expresión de promesas y
realidades de la aplicación de las nuevas tecnologías en la vida del hombre de este nuevo
milenio, sino también de riesgos y amenazas.
Nelson Remolina A. manifiesta que la protección de algunos derechos humanos se ha visto
comprometida frente al uso inadecuado de los avances tecnológicos de la información.
Estos riesgos y amenazas afectan, fundamentalmente, el ámbito de los Derechos Humanos.
Así, lo afirma Castro Bonilla cuando nos dice que en el plano de los derechos humanos, las
nuevas TIC’s han introducido amenazas comunes que obligan a la ampliación de la
protección de los derechos del ser humano.
¿Qué derechos humanos son vulnerados por un mal uso de las nuevas tecnologías y, en
consecuencia, cuáles son las nuevas fronteras de los derechos humanos?.
Según Ekmekdjian y Pizzolo, el Derecho a la Intimidad, en su concepción clásica, ha sido
erosionado por la revolución tecnológica, en especial por la informática. Esta acción
deteriorante, dicen, ha llevado a los estados a replantear el bagaje jurídico de la protección a
la intimidad.
Para Pizzolo la intimidad de las personas y el medio ambiente son los aspectos más
afectados por el denominado progreso,…Ambos demuestran a diario su vulnerabilidad cada
vez que son puestos a prueba por una nueva innovación de la ciencia o la tecnología. El
primero, desnudando aspectos de la vida privada de las personas mientras que el segundo,
en la figura de una descarnada lucha por su supervivencia.
Por su parte, Scalvini y Leiva nos dicen que el espectro de los derechos individuales se ha ido
ampliando como respuesta a los avances de la ciencia y la técnica, que al producir nuevos
ataques y ocasionar nuevos daños antes desconocidos, generan como reacción el
descubrimiento y la defensa de un nuevo derecho, que hasta ese momento, dicen, se hallaba
oculto. El Derecho a la intimidad es uno de estos resultados.
Ante esta realidad corresponde conocer y analizar los nuevos retos que se plantean para el
Derecho:

3. LOS NUEVOS RETOS DEL DERECHO

El Derecho se concibe no como algo dado (según se entiende por Derecho natural), ni como
el resultado o la invención de un solo hombre ni de una sola sociedad, de un solo momento
histórico, de un solo proceso legislativo o jurisprudencial; es la obra de creación permanente
que se realiza por un complejo entramado de actos y procesos complementarios que tienen
verificativo en un contexto histórico, político y social determinado.

3.1. EL DERECHO Y LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

El Derecho, como producto cultural, es un instrumento que permanentemente está
regulando las relaciones sociales, ya sea para resolver conflictos de intereses o para
prevenirlos.
Los constantes cambios de la realidad social siempre están cuestionando el ordenamiento
jurídico existente, planteando problemas que se constituyen en nuevos retos para el
Derecho como instrumento regulador de las relaciones humanas en la Sociedad.
El acelerado desarrollo de la Ciencia y la Tecnología de estos tiempos y su aplicación en los
diversos ámbitos de la vida humana plantean uno de los retos a los que debe enfrentar el
Derecho como instrumento regulador ante la emergencia de nuevos conflictos que afectan
los intereses primigenios, de cada persona.
Mario Álvarez nos dice que las necesidades del ser humano de sobrevivir, decidir (libre
albedrío) y proponerse fines propios (autonomía) se convierten en intereses que la sociedad
ayuda a realizar, a los que denomina "Intereses Primigenios". Estos Intereses Primigenios
son amenazados por el mismo hombre, por lo que corresponde, al Derecho, protegerlos.
Por lo tanto, según Álvarez, se concibe al Derecho como un instrumento que regula la
conducta o el comportamiento social de los hombres para facilitar una convivencia que
asegure sus Intereses Primigenios.
Esta función de regulación de la conducta de los hombres en sociedad es, para Álvarez, la
función original del Derecho, que explica la aparición de éste en cualquier sociedad,
primitiva o compleja, asegurando los Intereses Primigenios que el hombre posee, intereses
que surgen en virtud de las necesidades producidas por la propia condición humana.
Finalmente, sobre el valor que tiene la sola presencia del Derecho en la Sociedad, manifiesta
que el valor de lo jurídico está dado por lo que el Derecho aporta a la vida social y lo que
aporta es un orden jurídico, seguridad jurídica e igualdad jurídica.

3.2. LA REVOLUCIÓN INFORMÁTICA Y LA REVOLUCIÓN JURÍDICA

El Derecho sigue demostrando poseer una increíble capacidad de adaptación y de
posibilidades de afrontar los nuevos retos que se le plantean. Aunque en algunas ocasiones
se quede rezagado, podríamos decir que se trata de un anciano cargado de vitalidad. Como
tal, por supuesto que no podía dejar pasar la ocasión de disfrutar del apasionante mundo
que le ofrecen las nuevas TIC’s.
Téllez nos dice que, a lo largo de la historia, el mundo ha sufrido diversas revoluciones
tecnológicas relacionadas con la información que han transformado y reorganizado la
economía y la sociedad.
Según este autor, la Sociedad de la Información no sólo se caracteriza por el uso masivo de
las TIC’s con el fin de difundir el conocimiento y los intercambios de una sociedad sino,
también, porque en este entorno tecnológico, la sociedad se desarrolla en una nueva forma
y sus actores se transforman: el Estado, la relación ciudadano – Estado, las organizaciones, el
sistema productivo, comercio y la creación y difusión del conocimiento, entre otros cambios
también importantes.
Estos profundos cambios se consideran cambios revolucionarios que ocurren en el devenir
histórico de la vida del hombre y la sociedad. La emergencia de la Cibernética y la
Informática son características de ese entorno tecnológico en el que se dan estas
transformaciones sociales.
La Cibernética o Ciencia de la Comunicación y Control entre el hombre y la máquina es el
origen inmediato de la Informática concebida como un conjunto de técnicas destinadas al
tratamiento lógico y automatizado de la información.
Una de las revoluciones más importantes de la ciencia es la Revolución Informática. Sobre el
tema, Cesario nos dice que el auge informático de esta época, novedosa como pocas y
legítimamente conocida como Era de la Información, plantea muchos interrogantes en
cuanto a la necesaria regulación de los efectos producidos por el gran desarrollo de la
Informática.
Hoy, la transformación de la sociedad y las relaciones sociales como producto de la
Revolución Tecnológica, ha dado lugar también a la creación y recreación del Derecho, dadas
sus características como fenómeno social dinámico, generando, como consecuencia, una
Revolución Jurídica.
Según Sucharitkul, el fenómeno informático ha afectado diez ramas del Derecho:
 El Derecho Internacional Público: En cuanto a la transmisión de datos transfronteras
 El Derecho Internacional Privado: En razón de la distinta nacionalidad de las partes
en las relaciones contractuales, de la ley y jurisdicción diferentes por la naturaleza
internacional del producto informático
 El Derecho Constitucional: En lo relativo a la privacidad y protección de datos
personales
 El Derecho Administrativo: Para la regulación de las contrataciones de bienes y
servicios informáticos de las administraciones públicas y la transferencia electrónica
de fondos
 El Derecho Penal: Cuando se da la violación de secretos o la comisión de fraudes o
hurtos mediante el instrumento informático
 El Derecho del Trabajo: Para las modalidades de sus contratos laborales y lo relativo
a enfermedades profesionales
 El Derecho Civil y el Derecho Comercial: En la contratación de prestaciones
informáticas, bases de datos, contratos de suministros tecnológicos
 El Derecho Industrial: Que reclama la existencia de un instrumento jurídico
específico de software
 El Derecho Procesal: En lo relativo al valor probatorio de los registros informáticos
Por su parte, Cocca afirma que todo el Derecho es alcanzado por el fenómeno informático,
agregando a la lista de Sucharitkul las siguientes ramas del Derecho que son afectadas
también por el fenómeno informático: El Derecho Financiero, Monetario y Bancario, el
Derecho de Autor, el Derecho de las Telecomunicaciones, el Derecho Diplomático, el
Derecho Fiscal, el Derecho de la Seguridad Social, el Derecho Agrario y el Derecho Minero.
Esta Revolución Informática ha dado lugar también al nacimiento de disciplinas jurídicas que
tienen como objeto el estudio y la aplicación de la Informática desde el Derecho.
Estas nuevas ramas del Derecho son: el Derecho Informático que considera a la Informática
como instrumento y objeto de estudio; la Informática Jurídica, como el conjunto de
aplicaciones de la Informática en el ámbito del Derecho como, por ejemplo, la Informática
Jurídica Documentaria (almacenamiento y recuperación de textos jurídicos), la Informática
Jurídica de Control y Gestión (desarrollo de actividades jurídicas) y los Sistemas Expertos
Legales o Informática Jurídica Metadocumentaria (apoyo a la decisión, educación,
investigación, redacción y previsión del Derecho).
Por otra parte, tenemos al Derecho de la Informática, como instrumento regulador del
fenómeno informático en la sociedad, constituido por un conjunto de leyes, normas y
principios aplicables a los hechos y actos derivados de la Informática. Este derecho es
considerado por muchos tratadistas como una inevitable respuesta social al fenómeno
informático.

3.3 LA LEGISLACIÓN INFORMÁTICA

Por los cambios que están ocurriendo en la Sociedad de la Información debido a la aplicación
de las nuevas tecnologías o TIC’s, es necesario contar con un conjunto de normas jurídicas
especializadas en este campo, con el fin de prevenir o resolver conflictos.
A este conjunto de normas jurídicas especializadas se ha denominado Legislación
Informática, la misma que puede ser definida, con mayor precisión, como un conjunto de
reglas jurídicas de carácter preventivo y correctivo derivadas del uso (fundamentalmente
inadecuado) de la Informática.
Según Téllez, por la problemática que hoy se presenta en este campo, los aspectos que
deben ser considerados por el legislador, a la hora de elaborar la norma jurídica, son los
siguientes:
 Regulación de los bienes informacionales: Porque la información, como producto
informático, requiere de un tratamiento jurídico en función de su innegable carácter
económicoProtección de datos personales: Por el atentado a los Derechos
Fundamentales de las personas provocado por el manejo inapropiado de las
informaciones nominativas
 Regulación jurídica de Internet: Para favorecer o restringir la circulación de datos a
través de las fronteras nacionales
 Propiedad Intelectual e Informática: Debe abarcar los temas de protección de los
programas de cómputo y regulación de nombres de dominio
 Delitos Informáticos: Para sancionar la comisión de verdaderos actos ilícitos en los
que se tengan a las computadoras como instrumentos para realizarlos
 Contratos Informáticos: Debido a esta categoría contractual sui generis con
evidentes repercusiones económicas
 Comercio Electrónico: Pues es una nueva forma de comercialización automatizada de
bienes y servicios de todo tipo
 Los aspectos laborales de la informática: Como aquellos problemas laborales
suscitados por la informatización de actividades. (Ej: teletrabajo)
 Sobre el valor probatorio de los soportes modernos de información debido a la
dificultad en la aceptación y apreciación de elementos de prueba derivados de estos
soportes entre los órganos jurisdiccionales
Por otra parte, Téllez propone que, para la elaboración de este conjunto de normas jurídicas
especializadas, el legislador debe considerar las siguientes situaciones:
 Se debe determinar si las reglas existentes pueden ser aplicadas al problema por
analogía o si es necesaria ampliar su cobertura.
 Se debe esperar la evolución de la jurisprudencia, dada la creciente presentación de
casos ante los órganos jurisdiccionales, en los que sí fijen pautas resolutorias o
conciliatorias.
 Se debe crear un cuerpo de nuevas reglas integrándolas a ordenamientos ya
existentes o, en su caso, dando lugar a una nueva ley de carácter específico.
Sobre este mismo tema, Castro Bonilla nos dice que es necesario que los juristas entiendan
el origen, funcionamiento y dinámica de la Sociedad de la Información y de Internet, con el
fin de que adapten las leyes objetivamente al desarrollo tecnológico que enfrentamos, sin
que se menoscabe ese progreso a través de decisiones jurídicas que resultan inaplicables al
ámbito digital o bien que suponen un obstáculo para la dinámica propia de la sociedad
virtual.
En lo que concierne a este trabajo de investigación, nos interesa, fundamentalmente, la
problemática de la protección de los datos personales ante el mal uso de la Informática.

3.4 LA NECESIDAD DE PROTECCIÓN DE LOS DATOS PERSONALES

Se ha visto que uno de los aspectos que deben ser considerados por la legislación
informática es la protección de los datos personales debido a la problemática que se
presenta por un mal uso de las nuevas tecnologías informáticas.
Loianno identifica dos fuentes de intromisión en la intimidad de la persona: los medios de
prensa y los bancos informáticos de datos personales. Estos bancos de datos, dice, abarcan
frecuentemente zonas que debieran ser vedadas al conocimiento público por ser reservadas
a la intimidad de las personas.
El uso inadecuado de la informática afecta fundamentalmente la esfera de intimidad de la
persona. Esta acción es considerada por muchos estudiosos del tema, como una nueva forma
de lesión a la intimidad, contra la cual se debe reaccionar inmediatamente desde el ámbito
del Derecho.
Con la protección de los datos personales se pretende, según Badeni, evitar que mediante el
uso de la informática se pueda lesionar el honor o la intimidad de las personas y,
particularmente, el segundo.
Por su parte, Cesario manifiesta que, en sus comienzos, la protección de los datos personales
aparecía como necesaria sólo en cuanto a la protección de los datos sensibles (religión,
procedencia étnica, ideas políticas, participación sindical, situación financiera, tendencias
sexuales, etc.) pero la posibilidad de cruzamiento de datos por medio de las computadoras
desvirtuó esa categoría frente a la creciente necesidad de que la tutela alcance a toda clase
de información.
En la Exposición de Motivos de la Ley Orgánica 5/92 de Regulación del Tratamiento
Automatizado de Datos, ley española hoy abrogada y sustituida por otra más precisa,
encontramos mayores argumentos que respaldan la protección jurídica de los datos
personales.
En ella, se manifiesta que el progresivo desarrollo de las técnicas de recolección y
almacenamiento de datos y de acceso a los mismos ha expuesto a la privacidad a una
amenaza potencial antes desconocida, ya que la misma puede resultar menoscabada por la
utilización de las tecnologías de reciente desarrollo.
A continuación, citaremos algunas de las partes de esta extensa exposición de motivos que,
para nosotros, refleja a cabalidad los peligros y amenazas de un mal uso de los recursos
informáticos:
Los más diversos datos -sobre la infancia, sobre la vida académica, profesional o laboral
sobre los hábitos de vida y consumo, sobre el uso del denominado "dinero plástico", sobre
las relaciones personales o, incluso, sobre las creencias religiosas e ideologías,…, relativos a
las personas podrían ser, así, compilados y obtenidos sin dificultad…
Y continúa:
Ello permitiría a quien dispusiese acceder a un conocimiento cabal de actitudes, hechos o
pautas de comportamiento que, sin duda, pertenecen a la esfera privada de las personas, a
aquélla a la que sólo deben tener acceso el individuo y, quizás, quienes le son más próximos,
o autorizados.
Respecto a otras posibilidades que ofrece el uso inadecuado de la Informática dice:
"El conocimiento ordenado de esos datos puede dibujar un determinado perfil de la
persona, o configurar una determinada reputación o fama que es, en definitiva, expresión
del honor, y este perfil, sin duda, puede resultar luego valorado, favorable o
desfavorablemente, para las más diversas actividades públicas o privadas, como pueden ser
la obtención de un empleo, la concesión de un préstamo o la admisión en determinados
colectivos".
Finalmente señala:
"Se hace preciso, pues, delimitar una nueva frontera de la intimidad y del honor, una
frontera que, sustituyendo los límites antes definidos por el tiempo y el espacio, los proteja
frente a la utilización mecanizada, ordenada y discriminada de los datos a ellos referentes;
una frontera, en suma, que garantice que un elemento objetivamente provechoso para la
Humanidad no redunde en perjuicio para las personas".
La necesidad de proteger los datos personales desde el ámbito del Derecho, es también
fundamentada por Pérez Luño, citado por Pizzolo, manifestando que la posibilidad de
acumular cantidades ilimitadas de datos que afectan a circunstancias personales, de
almacenarlos ordenadamente, de recuperarlos e forma inmediata y de transmitirlos sin
problemas de distancia, ha generado un tipo de dominio que era desconocido en etapas
anteriores. En las sociedades informatizadas del presente, dice, el poder ya no reposa en el
ejercicio de la fuerza física, sino sobre el uso de informaciones que permiten influir y
controlar la conducta de los ciudadanos, sin necesidad de recurrir a medios coactivos.
Por su parte, Sagüés dice que con el auge de los sistemas computarizados, el derecho
informático genera un poder informático de dimensiones insospechadas. Este poder, dice,
puede ser tanto poder económico, ya que la información se compra y se vende, viaja de un
lugar a otro sin que el interesado lo sepa; o puede ser también poder político ya que conocer
minuciosamente la vida de los demás permite regular, controlar y vigilar su
comportamiento.
Hasta aquí, la mención de los argumentos más importantes que sirven de sustento para
fundamentar la necesidad de proteger los datos personales ante la posibilidad real de usar
los recursos informáticos contra uno de los derechos fundamentales del ser humano: El
Derecho a la Privacidad y a la Intimidad.
La protección más precisa de estos Derechos Fundamentales se constituye, hoy, en uno de
los retos más importantes para el Derecho.
1. INTRODUCCION

Vivimos una era de profundos cambios. Los vigentes módelos económicos, sociales, culturales
y políticos están siendo sustituidos por nuevos paradigmas. En efecto, el siglo XX ha sido
testigo de innumerables descubrimientos, inventos, revoluciones y hasta conflictos bélicos
mundiales, pero sin lugar a dudas, las últimas décadas han sido trascendentales para el
desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Uno de los grandes descubrimientos en el mundo de la tecnología y la informática es Internet;
la red de redes que ha permitido a todas las personas del mundo comunicarse en cuestión de
segundos. Y desde la óptica comercial, el instrumento que viene revolucionando la forma de
hacer negocios con todo el mundo, debido a que mediante los medios electrónicos se ofrecen
bienes y servicios a un mayor número de personas, lo cual conlleva que se celebren numerosos
contratos a menores costos(1). En efecto, como acertademente señala Ricardo LORENZETTI(2),
mediante la tecnología digital y, específicamente, a través de Internet se logra una notable
disminución de los costos de transacción, entendidos éstos como los costos de contratar o de
llegar a un acuerdo contractual.

Esta nueva manera de realizar transacciones comerciales a través de Internet ha recibido el
nombre de comercio electrónico o e-commerce(3). Este comercio electrónico es un “conjunto
de transacciones comerciales y financieras realizadas por medios electrónicos, incluyendo
texto, sonido e imagen. Es un sistema global que utilizando redes informáticas y en particular
Internet permite crear un mercado electrónico (operado por computadora y a distancia) de
todo tipo de productos, servicios, tecnologías y bienes, e incluye todas las operaciones
necesarias para concretar operaciones de compra y venta, matching, negociación, información
de referencia comercial, intercambio de documentos, acceso a la información de servicios de
apoyo (aranceles, seguros, transportes, etc.) y banking de apoyo; todo ello, en condiciones de
seguridad y confidencialidad razonables”(4).

Conscientes de la importancia del e-commerce en la economía de las naciones y en el tráfico
patrimonial de bienes y servicios, en el Perú se ha propugnado la dación de una legislación
orientada a permitir y contribuir al desarrollo del comercio electrónico en el sector empresarial
o comúnmente llamado business to business (B2B)(5).

Dentro de esta línea de pensamiento, se encuentran vigentes desde el año 2000 tres leyes que
tienen por finalidad incentivar y promover el e-commerce dentro y fuera del Perú.

- En primer lugar, se encuentra la ley que permite a las personas declarar su voluntad por
medios electrónicos, otorgándoles validez y eficacia jurídica (Ley Nº 27291, publicada el 24 de
junio de 2000);

- La ley sobre firmas y certificados digitales (Leyes Nº 27269 y 27310, publicadas el 28 de mayo
y el 17 de julio de 2000, respectivamente); y,

- Por último, la ley que incorpora los delitos informáticos al Código Penal (Ley Nº 27309,
publicada el 17 de julio de 2000).

En el presente trabajo analizaremos el contenido de estas leyes y el estado de la cuestión del
comercio electrónico en el Perú.


2. LA MANIFESTACION O DECLARACION DE VOLUNTAD A TRAVES DE MEDIOS ELECTRONICOS

Es sabido que el acto jurídico es la manifestación de voluntad destinada a crear, regular,
modificar o extinguir relaciones jurídicas(6); y el contrato o acto jurídico plurilateral, el acuerdo
de voluntades de dos o más partes que tiene por objeto crear, regular, modificar o extinguir
relaciones jurídicas obligacionales de carácter patrimonial(7).

Como podemos anotar, un elemento esencial de los actos jurídicos y/o contratos es la
manifestación de voluntad, requisito sin el cual no existirían, siendo por tanto nulos de pleno
derecho. Esta manifestación de voluntad, es producto de un proceso que se inicia en el interior
de la persona –la voluntad interna- y formada como consecuencia del discernimiento, la
intención y la libertad (sin la presencia de factores perturbadores que la distorsionen y le
hagan perder el carácter de una determinación seria) dirigida a crear, regular, modificar o
extinguir relaciones jurídicas(8).

Por ello, el espectro de la manifestación de voluntad (expresión adoptada por el Código Civil
peruano) es sumamente amplio, abarcando toda manera de exteriorizar la voluntad. Ahora
bien, ¿es lo mismo manifestación que declaración?. Doctrinariamente se entiende que la
manifestación es "la exteriorización de un hecho psíquico interno, que consciente y
voluntariamente trasciende del individuo y surte efectos ante terceros con valor expositivo,
aunque estuviera lejos del ánimo del agente el querer producir tales efectos"(9). Por su parte,
la declaración de voluntad es un acto responsable que tiene un propósito específico: producir
efectos jurídicos a través de la comunicación de dicha voluntad. De ahí que se considere a la
manifestación de la voluntad el género; y a la declaración, la especie, "lo cual no quita que
también se admita doctrinariamente que ciertas actuaciones inequívocas de voluntad puedan
ser consideradas como declarativas"(10).

Más allá de las diferencias conceptuales señaladas entre manifestación y declaración de
voluntad, al ser los contratos actos jurídicos con contenido negocial, hay en su manifestación
de voluntad una intención traslativa de interés sobre un resultado determinado, por lo que le
es de aplicación la teoría de la declaración. Por esa razón, a lo largo de este trabajo
emplearemos indistintamente las expresiones manifestación de voluntad y declaración para
referirnos a la exteriorización de la voluntad de las personas.

La manifestación o declaración de voluntad, en fin, puede ser exteriorizada en forma expresa o
tácita, siendo para ello sus medios comunes y tradicionales las cartas, el fax, el teléfono, los
comportamientos, los gestos, entre otros. En efecto, una persona puede manifestar su
voluntad expresa de contratar pronunciando las palabras deseo comprar o deseo vender,
redactando un documento, haciendo un gesto corporal de asentimiento, cumpliendo
determinadas conductas (tomar en un establecimiento el producto de un estante y pagar su
precio en caja), o mediante una manifestación tácita, es decir, a través de un comportamiento
que lleva a una deducción inequívoca –indubitable- de su toma de posición respecto a
determinados intereses como, por ejemplo, el testador que instituye legado y posteriormente
vende el bien (tácitamente revoca el legado), o el heredero que dispone de la herencia,
etc.(11)

Con el surgimiento de Internet y ante la virtualidad de sus comunicaciones, surgió la
interrogante de si las manifestaciones de voluntad, o mejor, si las declaraciones contractuales
(ofertas, aceptaciones, contraofertas), emitidas a través de estos medios electrónicos eran
válidas y eficaces jurídicamente; es decir, si las declaraciones contractuales realizadas por
medios electrónicos tenían el mismo valor que un contrato celebrado por los medios
tradicionales como, por ejemplo, una carta o un fax(12).

El vigente Código Civil peruano, elaborado desde 1965 y promulgado en 1984(13), no concibió
este supuesto, ya que por entonces era totalmente desconocida la revolución que años más
tarde causaría la Informática. En este sentido, el legislador peruano de hoy, consideró
necesario “precisar” que nada impedía y, por tanto, eran plenamente válidas las
manifestaciones de voluntad realizadas a través de medios electrónicos, con lo cual, ante un
posible conflicto, el juez no podría desestimar una demanda que tuviese como petitorio el
cumplimiento de una obligación contractual contraída por medios electrónicos.

En consecuencia, se modificó el artículo 141º del Código Civil para establecer en forma expresa
que la manifestación de voluntad también puede realizarse por medios electrónicos,
informáticos u otros análogos. Así, el 24 de junio de 2000 se publicó la Ley Nº 27291, que
modificó el artículo 141º del Código Civil con el siguiente tenor:

“Artículo 141.- Manifestación de voluntad
La manifestación de voluntad puede ser expresa o tácita. Es expresa cuando se realiza en
forma oral o escrita, a través de cualquier medio directo, manual, mecánico, electrónico u otro
análogo. Es tácita cuando la voluntad se infiere indubitablemente de una actitud o de
circunstancias de comportamiento que revelan su existencia.

No puede considerarse que existe manifestación tácita cuando la ley exige la declaración
expresa o cuando el agente formula reserva o declaración en contrario.” (El subrayado es
nuestro).

Esta modificación al Código Civil, literalmente señala que la manifestación de voluntad expresa
puede realizarse por cualquier medio directo, sea éste manual, mecánico, electrónico u otro
análogo. Con esta reforma, creemos que nuestra legislación se ha adecuado a los avances
tecnológicos que hoy en día constituyen fuentes esenciales de comunicación. Sin embargo,
debemos mencionar que la reforma introducida no altera en sustancia la manifestación de
voluntad como elemento o requisito de validez del acto jurídico, pues como originalmente se
encontraba el artículo 141º(14), mediante una interpretación sistemática, los operadores del
Derecho podían llegar a la conclusión de que las manifestaciones o declaraciones de voluntad
a través de medios electrónicos constituyen formas expresas de cómo las personas pueden
exteriorizar su voluntad interna. En consecuencia, una correcta interpretación de la norma
original conllevaba al mismo resultado que la finalidad de la reforma introducida por la Ley Nº
27291. En todo caso, si la reforma al artículo 141º del Código Civil no altera en forma negativa
los supuestos de manifestación de voluntad expresa, no habría que cuestionar su vigencia, en
la medida que sirva para una mejor interpretación y aplicación de las normas al momento de
resolver un conflicto.

Regresando a la manifestación de la voluntad, ésta es expresa cuando es “comunicada
mediante signos inequívocos y sensibles, convencionalmente admitidos por la sociedad, por el
o los declarantes, o por los usos admitidos en el medio de éstos, o según el negocio”(15). La
declaración o manifestación de voluntad será expresa, por ejemplo, cuando se suscriba una
escritura pública de compraventa o cuando se envíe una oferta contenida en una carta por
correo postal, por fax o por e-mail; o cuando se realice un gesto directo y explícito, como
levantar la mano para llamar a un taxi. En cambio, la manifestación de voluntad es tácita
cuando ésta se deriva indubitablemente de ciertos hechos, actitudes o circunstancias de
comportamiento del sujeto, como es el caso del representado que otorga poder a alguien para
que realice actos para los cuales otra persona tenía poder conferido por él mismo
anteriormente, de lo cual se puede inferir indubitablemente la revocación del primer poder.

Sin lugar a dudas, mediante el uso de medios electrónicos para que las personas declaren su
voluntad de contratar, se está facilitando que las negociaciones, en distintos ámbitos, tengan
mayor agilidad y sean menos costosas, logrando que los bienes y servicios se intercambien a
menores costos.

Por otro lado, nuestra legislación consagra el principio de libertad de forma o de formalidad en
el artículo 143º, al establecer que las personas pueden adoptar la formalidad más conveniente
a sus intereses, siempre y cuando la ley no prescriba una formalidad específica para la
celebración de determinados actos jurídicos. Pero en los casos en que la ley disponga que
determinados actos jurídicos o contratos deben guardar la formalidad solemne prescrita por la
ley bajo sanción de nulidad, las personas no pueden adoptar una formalidad distinta, sino que
deben cumplir con este requisito de validez del acto jurídico a fin de evitar que se declare nulo
el acto(16). Por ejemplo, para la donación de bienes inmuebles se requiere, bajo sanción de
nulidad, que el acuerdo de los contratantes conste por escrito y en escritura pública(17), lo
mismo para el mutuo entre cónyuges(18). En consecuencia, ¿podrán los cónyuges celebrar un
contrato de mutuo por medios electrónicos?. Al respecto, la citada Ley Nº 27291 ha
considerado oportuno incluir un artículo en el Código Civil, el 141º-A, destinado a regular el
supuesto de que cuando la manifestación de voluntad deba hacerse o exteriorizarse a través
de alguna formalidad expresa o requiera de firma -como puede ser la exigencia de escritura
pública-, ésta pueda ser generada o comunicada a través de medios electrónicos, informáticos,
ópticos o cualquier otro análogo que haya sido utilizado para celebrar el contrato. Por lo tanto,
si para la celebración del acto o contrato se requiere de instrumento público (escritura
pública), la autoridad competente deberá dejar constancia de cuál fue el medio empleado para
cumplir dicha formalidad y conservar una versión íntegra.

Esta última norma constituye una verdadera revolución en la forma tradicional de contratar, ya
que se está permitiendo que dos contratantes celebren contratos ad solemnitatem a través de
medios electrónicos y que el instrumento, así como la firma de los contratantes no se realice
en forma tradicional, es decir, físicamente ante un notario y mediante la común firma
manuscrita, sino a través del uso de la firma digital. No obstante, serán los operadores del
Derecho (jueces, notarios, registradores, etc.) quienes harán realidad y alcanzarán la finalidad
de esta norma(19).


3. LA CONTRATACION ELECTRONICA

Para Carlos VATTIER FUENZALIDA, “los contratos electrónicos son aquellos contratos que se
celebran o perfeccionan por medios electrónicos”(20). Estos contratos electrónicos pueden ser
de dos clases, según se entiendan estos medios en sentido amplio o en sentido estricto. En
sentido amplio, los contratos electrónicos son todos aquellos que se celebran por medios
electrónicos, informáticos o telemáticos. En sentido estricto, son aquellos que se celebran
mediante el llamado diálogo de computadoras, vale decir, entre el ordenador del emisor y el
ordenador del receptor, a través de una red telemática binaria e interactiva de operadores
intermedios(21).

En este ambiente de transformación jurídica, también han surgido, para un sector de la
doctrina, los llamados “contratos informáticos”, definidos como los contratos que tienen por
objeto bienes o servicios informáticos. Para nosotros, esta supuesta categoría contractual no
existe jurídicamente, ya que no se puede otorgar tipicidad contractual a un conjunto de
transacciones comerciales en función de los bienes o servicios sobre los que recaen las
prestaciones que han de ejecutar los contratantes obligados, porque de ser así, tendríamos
tantos contratos como bienes y servicios existen. No obstante nuestra crítica en torno a los
supuestos contratos informáticos, debe tenerse muy en cuenta la teoría que cada sistema
jurídico adopte en torno al objeto del contrato. Así, para el derecho peruano el objeto del
contrato es la relación jurídica y no los bienes o las prestaciones adoptados por otros
ordenamientos jurídicos(22), como el español o argentino.

En este trabajo nos interesa la contratación electrónica en general, es decir, aquella que
comprende a todos los contratos que se celebren a través de medios electrónicos y que
permitan la materialización del comercio electrónico.

Respecto a la contratación electrónica y a los supuestos contratos informáticos, un sector de la
doctrina extranjera y nacional considera que se requiere de una regulación normativa especial
por constituir un fenómeno particular y distinto a las categorías contractuales contempladas
en nuestra legislación. Consideramos que ello no es necesario, por cuanto las reglas de la
teoría general del contrato del Código Civil son plenamente aplicables a la contratación
electrónica.

Dentro de la misma corriente que propugna la regulación del comercio electrónico se
preguntan: cuándo se entiende celebrado un contrato, es decir, en qué momento y lugar se
forma el contrato.

Al respecto, es necesario analizar la situación de los contratantes al momento de la formación
del contrato, vale decir, los casos de la contratación entre dos partes contratantes que se
encuentran presentes y la contratación entre dos contratantes ausentes.

La idea que inicialmente se tenía de la contratación entre presentes estaba estrechamente
ligada a la presencia física de los contratantes. En efecto, durante la celebración del contrato,
ambas partes se encontraban frente a frente, una realizaba la oferta y la otra parte la aceptaba
inmediatamente, con lo cual no se admitía intervalos para la contestación, ya que todos los
actos se realizaban con inmediatez. Pero esto no se presentaba en todos los contratos.

Finalmente se llegó a la conclusión de que la presencia física no era una condición necesaria
para que exista comunicación inmediata, porque tal como lo experimentamos en la actualidad,
los contratantes pueden estar en comunicación directa sin estar dentro de una misma área
geográfica o, más aún, pueden estar físicamente en un mismo lugar sin mantener una
comunicación directa como ocurre, por ejemplo, en el caso de contratantes que hablen
idiomas distintos, o que por cualquier razón no puedan expresar sus voluntades entre sí en
forma inequívoca.

En este sentido, la doctrina y el Código Civil peruano han descartado los conceptos de ausencia
y presencia y, en cambio, han recogido los criterios de comunicación inmediata y falta de
comunicación inmediata. Un claro ejemplo lo constituye la redacción del artículo 1385º del
Código Civil, que dispone que la oferta caduca (técnicamente se extingue) cuando:

a) Se realiza sin conceder plazo determinado o determinable a una persona con la que el
oferente está en comunicación inmediata y no fue seguidamente aceptada.

b) Se realiza sin conceder plazo determinado o determinable a una persona con la que el
oferente no está en comunicación inmediata y transcurre el tiempo suficiente para llegar la
respuesta a conocimiento del oferente, por el mismo medio de comunicación utilizado por
éste.

c) Antes de recibida la oferta o simultáneamente con ésta llega a conocimiento del
destinatario la retractación del oferente.

Como podemos apreciar, el legislador ha considerado mucho más apropiado referirse a la
tradicional contratación entre presentes y entre ausentes como contratación con
comunicación inmediata y contratación sin comunicación inmediata, respectivamente.

En este orden de ideas, la contratación mediante comunicación inmediata es aquella en la cual
la declaración de voluntad de una de las partes es recibida y conocida por la otra en un lapso
mínimo de tiempo. En esta modalidad de contratación no hay mayores complicaciones, ya que
en la formación del contrato existe simultaneidad (la declaración de la aceptación, su
expedición, recepción y conocimiento se dan en un intervalo de tiempo no relevante
jurídicamente). Lo mismo ocurre en lo relativo al lugar de la formación del contrato, pues aún
cuando la aceptación se exteriorice mediante el teléfono, la radio, el telefax o medios similares
de comunicación inmediata, según el artículo 1373º del Código Civil peruano, el contrato
queda celebrado y perfeccionado en el momento y lugar en que la aceptación es conocida por
el oferente.

Pero en los contratos sin comunicación inmediata sí se presentan varios problemas. En estos
casos, la doctrina se pregunta cuándo se considera concluído el contrato entre dos partes que
se encuentran en lugares distintos y que no se pueden comunicar directa e inmediatamente, o
que estando en un mismo lugar no pueden comunicarse, por ejemplo uno de los contratantes
es sordo. Al respecto, existen diversas teorías que tratan de explicar esta problemática:

a) Teoría de la declaración.- Para esta teoría, el contrato queda concluído en el momento en
que el aceptante manifiesta que su voluntad coincide con la del oferente; por tanto, no hay
necesidad de ningún otro acto para que se considere formado el contrato.

b) Teoría de la expedición.- Para esta postura, el contrato no se forma con la sola
manifestación de voluntad del aceptante, sino que debe desprenderse de ella, esto es, expedir
su aceptación hacia el oferente, dando a su manifestación de voluntad (aceptación) un
carácter más definitivo.

c) Teoría de la recepción.- Esta teoría sostiene que el contrato queda concluído cuando la
aceptación llega a la dirección del oferente, vale decir, cuando la aceptación se encuentra en el
ámbito de interés del oferente, llegando la misma a su domicilio o establecimiento.

d) Teoría de la cognición o conocimiento.- Según esta teoría, el contrato es un acuerdo de
declaraciones de voluntad, de modo que éste se considera concluído sólo cuando ambas
partes conocen que la oferta ha sido aceptada, por tanto, el contrato se concluye cuando el
oferente conoce de la aceptación de su oferta.

El Código Civil peruano se ha orientado por la teoría del conocimiento en su artículo 1373º, al
establecer que el contrato se considera celebrado y perfeccionado cuando la aceptación es
conocida por el oferente. Empero, el legislador ha considerado apropiado matizar la teoría del
conocimiento con la teoría de la recepción, regulada en el artículo 1374º, señalando que la
oferta, su revocación, la aceptación, o cualquier otra declaración contractual, se consideran
conocidas cuando llegan al ámbito jurídico del destinatario; por lo tanto, el contrato se
formará cuando la aceptación llegue al domicilio del oferente. Ahora bien, la presunción
contenida en el artículo 1374º admite prueba en contrato, pues si el destinatario de cualquiera
de las declaraciones contractuales (oferta, revocación, aceptación, contraoferta) se
encontraba, sin su culpa, en la imposibilidad de conocerlas, el contrato no se considerará
formado.

Para el caso de la contratación electrónica, la Ley Nº 27291, ha modificado el artículo 1374º
del Código Civil, agregando un segundo párrafo. El texto del artículo reformado es el siguiente:

“Artículo 1374.- Conocimiento y contratación entre ausentes
La oferta, su revocación, la aceptación y cualquier otra declaración contractual dirigida a
determinada persona se consideran conocidas en el momento en que llegan a la dirección del
destinatario, a no ser que éste pruebe haberse encontrado, sin su culpa, en la imposibilidad de
conocerla.

Si se realiza a través de medios electrónicos, ópticos u otro análogo, se presumirá la recepción
de la declaración contractual, cuando el remitente reciba el acuse de recibo.” (El subrayado es
nuestro).

En primer lugar, los contratos en nuestro sistema jurídico son consensuales, es decir, se
celebran y perfeccionan únicamente con el consentimiento de las partes salvo el caso de los
contratos solemnes. Así lo dispone el artículo 1373º del Código Civil, que prescribe: “El
contrato queda perfeccionado en el momento y lugar en que la aceptación es conocida por el
oferente”. Respecto a la formación del contrato, tal como referíamos anteriormente, el
ordenamiento jurídico peruano recoge la teoría del conocimiento o de cognición (artículo
1373º(23)), pero matizada por la teoría de la recepción (artículo 1374º), estableciendo, en
conjunto, que el contrato se forma cuando el oferente conoce la aceptación y que, a su vez, la
aceptación se considera conocida en el momento en que llega a la dirección del destinatario.

El legislador, consciente de la dificultad para probar la recepción de la manifestación o
declaración de voluntad en los contratos celebrados por medios electrónicos, se ha visto en la
necesidad de recurrir a una operación técnica, el acuse de recibo, a efecto de que se puedan
aplicar las teorías del conocimiento y de la recepción en la formación de los contratos por
medios electrónicos.

El acuse de recibo es un sistema electrónico que puede ser actividado en una computadora
con la finalidad de permitir al remitente saber el momento exacto en que su mensaje está
siendo leído por el destinatario. Mediante el uso del acuse de recibo es posible la aplicación de
la presunción de conocimiento contemplado en el artículo 1373º del Código Civil peruano, por
lo tanto, el contrato se entenderá concluído cuando el remitente, en este caso el aceptante,
reciba en su correo electrónico el acuse de recibo que le indique que su mensaje conteniendo
la aceptación ha sido abierto y leído por el oferente.

En consecuencia, tratándose de contratos celebrados a través de medios electrónicos, se
presume la recepción de la declaración del aceptante, cuando éste recibe el acuse de recibo de
su mensaje enviado electrónicamente conteniendo su aceptación de la oferta. Es en este
momento que se considerará celebrado el contrato.

Como podemos observar, este sistema no sólo permite la aplicación de la presunción
contemplada en el artículo 1374º del Código Civil peruano, sino que además constituye un
valioso mecanismo de seguridad que los contratantes pueden activar a efecto de evitar que
personas inescrupulosas o defectos de Internet impidan que las declaraciones contractuales
lleguen a su destino.

No debemos olvidar que la regla contenida en el artículo 1374º establece una presunción juris
tantum, admitiendo prueba en contrario en los casos que el destinatario demuestre que
estuvo en la imposibilidad de conocer la oferta o la aceptación. En efecto, el oferente puede
cuestionar la formación de un contrato si prueba que, sin su culpa, estuvo en la imposibilidad
de conocer el contenido de la aceptación, pese a que la comunicación que la contenía llegó a
su dirección, en cuyo caso no se considerará al contrato como válidamente celebrado y por
ende obligatorio para los contratantes.


4. LA SEGURIDAD EN LA CONTRATACION ELECTRONICA

La seguridad técnica y jurídica es uno de los aspectos que mayor preocupación ha originado
esta nueva modalidad de celebrar contratos. Esta seguridad está referida a la celebración del
mismo acto como a las declaraciones contractuales emitidas por medios electrónicos.

Para enfrentar este problema técnico-jurídico, el legislador peruano ha expedido la Ley Nº
27269 el 28 de mayo de 2000, mediante la cual se regula la temática de las Firmas y
Certificados Digitales.

En principio, la Ley de Firmas y Certificados Digitales tiene por objeto permitir el uso de la
firma electrónica en los actos y contratos electrónicos, otorgándole la misma validez y eficacia
jurídica que a una firma manuscrita.