Félix de Azara y Perera, Primer Geógrafo del Virreinato del Río de la Plata

Félix de Azara nació en Barbuñales (Huesca) en 1742 en una familia acomodada. Con 9 años fue inscripto en la Universidad de Huesca donde comienza la Facultad de Filosofía y Artes, luego continuó estudios en una de las Facultades Mayores donde adquirió conocimientos en Filosofía y Artes y Derecho. Años después pasó a la Academia Militar de Barcelona donde realizó estudios superiores de matemáticas. En 1767 fue nombrado en España “Subteniente de Infantería e Ingenieros de los ejércitos nacionales, plazas y fronteras” y comenzó el ejercicio de su profesión. La formación académica que D. Félix de Azara poseyó como ingeniero no sólo le permitió realizar obras hidráulicas y fortificaciones de plazas en España pues el trabajo no se reducía únicamente a estas funciones, pues además, los ingenieros tenían una obligación cartográfica -levantar planos y mapas- y de elaborar memorias y descripciones del territorio cartografiado. Azara se agregó a la marina española con el grado de Teniente de Coronel de Ingenieros y en 1781 partió desde Lisboa para el Río de la Plata; en el viaje a Buenos Aires recibe la designación de Capitán de Fragata pues el rey había juzgado conveniente que todos los comisionados a la tarea de demarcación de límites en América fueran oficiales de Marina. La delimitación de los dominios de España y Portugal en América originó un acontecimiento dirigido a lograr la solución definitiva. El 1 de octubre de 1777 se firmó el “Tratado preliminar de límites ajustado en San Ildefonso”, ratificado en El Pardo en 1778, entre autoridades portuguesas y españolas para eliminar diferencias derivadas del trazado de límites en América. El Tratado de 1777 que disponía la demarcación de las fronteras sobre el terreno tuvo una gran trascendencia para el conocimiento geográfico, que puede afirmarse que, a partir de ese hecho comienza, en realidad, el estudio científico de esta parte del continente americano. Si bien es cierto que esta afirmación se fundamenta, en buena parte, en el desconocimiento de nuestro pasado colonial, no lo es menos que las investigaciones geográficas, a partir de ese momento, adquieren un carácter científico, en el sentido estricto del término, que posiblemente no hayan alcanzado los ensayos anteriores, a pesar de todo el mérito que en justicia debe atribuírseles, por las circunstancias en que fueron concretándose.
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Dotado de singular capacidad, Félix de Azara fue un exponente típico de la legión de jóvenes ilustrados que la España de Carlos III esparció en sus posesiones americanas. Viajó desde las fronteras con Brasil al sur bonaerense. Observó hombres, animales y plantas, y escribió sobre ellos. Dibujó mapas, hurgó archivos y gozó durante el siglo XVIII de merecida fama, entre varios de los principales hombres públicos de nuestro país y del extranjero. De las cinco partidas demarcadoras formadas para el Virreinato de las Provincias del Río de la Plata, Félix de Azara quedó a cargo de la tercera. La jurisdicción y plana mayor de esa partida fue: desde el salto del Guayrá hasta la banda norte del Ipané: comisario principal el capitán de navío Félix de Azara, ingeniero Pedro Antonio Cerviño, ayudante de ingeniero Martín Boneo, piloto Ignacio Pazos.

Fig. 1. Zona encomendada a Azara para fijar los límites con Portugal.
Fuente: Alfageme Ortells, C.y otros. Félix de Azara. Ingeniero y naturalista del siglo XVIII.

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Cada una de las partidas españolas debía encontrarse con su correspondiente portuguesa, estableciéndose para ello de antemano el punto del encuentro, procedimiento que no siempre dio resultado, pues varias de las partidas internacionales no coincidieron entre sí.

Para Azara, el período que media entre su llegada a Buenos Aires en 1782 y su vuelta a España en 1801, fue el más interesante y productivo de toda su vida.

Observación del Espacio Geográfico Entre 1784 y 1787 Félix de Azara realizó una serie de periplos a los actuales territorios de Paraguay, Argentina y Brasil donde tomó notas de la latitud y longitud, características geográficas, relevamiento de planos, historia, costumbres, actividades económicas y particularidades de la flora y de la fauna de cada uno de los pueblos visitados y ríos recorridos, en los que se apunta su vocación de naturalista, inserto dentro de una labor de ingeniero militar y geógrafo de la época. Estos viajes son los siguientes: 1) a Villarrica; donde describe los pueblos de Ypané, Guarambaré, Itá, Yaguarón, Paraguary, Ybibuy, Itapé, Yatí y Villarrica. 2) a la cordillera del Paraguay, con visita a Emboscada, Altos, Atirá, Tobaty, Caacupé, Pirayú, Aceguá y Copiatá. 3) a Misiones, con visita a Ytaguá, Tabapy, San Ignacio-Guazú, Snata María de Fe, Santa Rosa, San Tiago, San Cosme, Ytapúa, Candelaria, Santa Ana. Loreto, San Ignacio-Mirí, Corpus, San Josef, Mártires, Santa María la Mayor, San Xavier, San Nicolás, Santo Angel, San Juan, San Miguel, San Lorenzo, San Luis, Concep`ción, Apóstoles, San Carlos, Trinidad, Jesús, Yute, Caazapá y Pirayuby.

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Fig. 2. Mapa realizado por F. de Azara. Fuente: De Azara, Félix. Geografía Física y
Esférica.

En el tercer viaje, de los 30 pueblos de las misiones guaraníes, Azara reconoce 26, anotando en su diario el estado en que se encuentran, las costumbres de los nativos, el desarrollo de la agricultura y la ganadería, también hace observaciones astronómicas, levanta planos y recoge material de los archivos de los lugares visitados. 4) al Paraná y Corrientes, con visita a Quyquyhó, Ytaty, Garzas, Santa Lucí, Saladas y Corrientes. 5) al río Pilcomayo. La idea era establecer una posible comunicación directa con el Perú, dadas las condiciones de navegabilidad de este curso fluvial hasta las inmediaciones de Potosí. 6) al río Tiviquary. Él entregó instrucciones y todos los medios para que el Teniente de Navío Martín Boneo y el Ingeniero Pedro Cerviño, realizaran el viaje para que lo describieran, tomaran los rumbos y distancias del río para luego volcar los datos cartográficamente. 7) Visitas a Guarnipitán (éste, por instrucciones de Azara, realizado por el Piloto Pablo Zizur), San Lorenzo, Frontera y Lambaré; así como otros pequeños viajes a Barrero, Luque, Caapucú y Cangó o Boby.

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8) a San Estanislao y San Joaquín, con visita a Tapúa, San Estanislao, San Joaquín, Ajos, Dos Aroyos, Cariy, Piribebuy y a la Iglesia de Valenzuela. 9) a Carapeguá y Quyyyyndy. 10) a Curuguaty, con visita a Quarepotí, Yguamandiyú, Villa Concepción, Nuestra Señora de Belén, Candelaria, Ybyrapariyá, Curuguaty y Carimbatay. 11) a la laguna Yberá, con visita a San Borja, Santo Tomé, La Cruz, Yapeyú, San Roque, Ytaty, Ñeembocú, Remolinos y Villeta. Durante su estadía en América estudió también los ríos Paraguay -desde la desembocadura del Jaurú hasta los 19 grados de latitud sur-, todo el Paraná desde el Tiete; una parte de éste y del Iguazú, el Gatemy con parte del Aguaray, el Uruguay (carta levantada a sus expensas por Pedro Cerviño y Andrés Oyarvide) y el Negro, este último recorrido por el Piloto Basilio Villarino. En todos los casos brindó información sobre sus nacientes, forma de alimentación, desembocadura, caudal, ancho, fauna ictícola, puertos y navegabilidad. De los ríos Uruguay-Plata describió las características físicas de cada uno de los puertos, su beneficio para la navegación y recepción de buques y su utilidad para la defensa de la entrada al río de la Plata en caso de ataques militares. Pero su interés en conocer los territorios por los que pasó no se limitó a los temas propios de su profesión, sino que los amplió, recogiendo información sobre el relieve, clima y vientos, flora, fauna –cuadrúpedos e insectos-, mineralogía, geología y el estudio de los vegetales en estado silvestre o cultivados (su producción y consumo). Además describió brevemente las características físicas y urbanas de localidades como Buenos Aires y Asunción. Gran parte de estos recorridos y descripciones fueron llevados a cabo durante el tiempo que esperó a los comisionados portugueses para llevar a cabo la cuestión de límites y precede a los cálculos que minuciosamente fue realizando Azara para formar la Carta del Paraguay, su misión primordial al iniciar sus viajes.

Cartografía y Geodesia En su obra “Evolución de la Cartografía de Misiones”, el Profesor Miguel Ángel Stefañuk realiza una comparación de los cálculos tomados oportunamente por Azara y los que hoy pueden obtenerse a través de cartografía actual. Los cálculos realizados por Azara con respecto a la latitud -de acuerdo al instrumental de aquellos tiempos- no presentaron gruesos errores, tal como se aprecia en el cuadro comparativo de algunas localidades en el actual territorio de la provincia de Misiones. En él se han consignado las latitudes tomadas por

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Azara y las que se han medido de la cartografía actual según C.A.R.T.A. (Compañía Argentina Relevamientos Topográficos y Aerofotogramétricos). LOCALIDAD Corpus San Ignacio Miní San José Candelaria Apóstoles Concepción LATITUD S/AZARA 27º 07’ 23” 27º 14’ 52” 27º 45’ 52” 27º 26’ 46” 27º 54’ 43” 27º 58’ 44” LATITUD S/C.A.R.T.A. 27º 07’ 40” 27º 15’ 18” 27º 46’ 10” 27º 27’ 30” 27º 55’ 27º 58’ 30”

Por ejemplo, para Corpus la medición de Azara arroja una latitud de 17 segundos de más, al norte de la loma de las ruinas, es decir, corresponde a 523 metros más al septentrión. En San Ignacio, el equivalente a 800 metros. Para San José 554 metros más al norte; para Candelaria 1354 m. más al norte -es decir 200 metros dentro del río Paraná-; Apóstoles la situó 215 m. más al sur y Concepción 430 m. más al sur. Con respecto a las longitudes, Azara las refirió al meridiano de Asunción, el punto más occidental del que partió en sus viajes.

Fig. 3. Control de las longitudes observadas por Azara. Fuente: Stefañuk,
Miguel Ángel. Historia de la Cartografía de Misiones.

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Es interesante señalar también la metodología usada por Azara a la hora de levantar un mapa. Para ello se hace necesario tener en cuenta la tabla de siete columnas que elaboró -Tabla de los cálculos para formar la carta del Paraguay, Misiones Guaraníes y Corrientes- donde volcó la observación de las coordenadas geográficas de 105 puntos y calculó las de otros 127. En la primera columna figura el nombre del lugar; en la segunda, el rumbo a que demoran unos de otros; en la tercera,, un número que hace referencia a la demarcación en los viajes anteriores; la cuarta expresa las distancias deducidas del número que expresa la columna quinta y son de tres especies: las que llevan asterisco son las medidas en línea recta, las rayadas son las medidas con cuerda por el camino y las que no tiene señal son las estimadas con cuidado por andar a caballo con reloj; en la sexta columna están las latitudes, y en la séptima, las longitudes referidas a Asunción; las marcadas con asterisco se refieren a las observadas, mientras que las demás están calculadas geométricamente.

Fig. 4. Tabla de cálculos para la confección de un mapa incluída en la obra Geografía Física y Esférica de Azara.

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Ordenamiento y defensa del territorio En 1796 es comisionado para que efectúe un reconocimiento de la frontera sur de Buenos Aires con el fin de ensancharla. Al regreso, Félix de Azara elevó un informe con importantes conclusiones sobre levantar los fuertes: 1) que cubran completamente a la ciudad de Buenos Aires; 2) que disten entre sí igualmente con corta diferencia, para que la línea sea de igual vigor en todas partes, y para que distribuya el servicio con igualdad a la tropa; 3) que todos los fuertes y fortines estén en una misma dirección, esto es, que no se adelanten notablemente unos a otros; y 4) que todos tengan buenos pastos, tierra de labor, y a lo menos el agua necesaria. La idea era fundar un fuerte dentro de una línea organizada de frontera, para que sirviera de pantalla de las poblaciones que se encontraran detrás. Propuso crear junto a cada fuerte una población, que indudablemente colaboraría en la defensa a la vez que ampliaría la colonia, repartiendo las propiedades entre los blandengues que sean casados, entregando 80 pesos a cada uno para hacerse una casa, porque entendía que la radicación de poblaciones era fundamental e incluso sugirió afincar indios amigos cerca de las villas. Para evitar el robo de ganado para ser vendido en Chile, planteó ocupar la isla de Choele Choel. Criticó las adquisiciones ilegítimas, para evitar gastos, de la tierra pública, lo que genera la existencia de latifundios -muchas veces sin título de propiedadcomprados por muy poco dinero. Hizo una crítica severa al gaucho -al que denominó pastor- porque según él sólo aceptaba trabajar en la campaña y de a caballo, negándose a hacerlo a pie o en la ciudad, y siempre por poco tiempo. En su apreciación, la ganadería era más rentable que la agricultura, pues demuestra que un capataz y diez peones pueden encargarse de una estancia con 10.000 cabezas, produciendo 3.715,5 pesos más que igual cantidad de personas dedicadas a la agricultura. Hizo una descripción de las estancias y sobre el estado de la ganadería. Se refirió a las instalaciones y al personal. Diferenció las estancias del norte de las pampeanas, haciendo notar que aquéllas producen mejor y gastan menos. Observó que sería adecuado crear una Junta o Sociedad que vigilase la actividad ganadera, que publicase una Memoria para instruir a los estancieros de cómo cuidar y conservar el tesoro más importantes que tienen: el ganado. Siguiendo este consejo se funda la sociedad Rural Argentina en el año 1866. También se sorprendió que no se hubieran traído padrillos de otros países para cruzarlos con las yeguas criollas, a fin de tener caballos de mayor alzada.

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La preocupación en resolver el problema agrario del Río de la Plata hizo que Azara se planteara ciertas soluciones: reducir el número de grandes propiedades, favoreciendo las ventas y división de terrenos no cultivados o mal adquiridos; por otro, para evitar el camino latifundista -que luego se impondría en Argentina-, lo mejor era distribuir en pequeñas propiedades la tierra pública en condiciones de ser cultivada de manera que los de menores recursos, los indios cristianos, portugueses y demás extranjeros accediesen a ella con título de propiedad y de esa manera evitar y anular las adquisiciones sin título de grandes extensiones, teniendo como resultado el doblamiento de las fronteras y la fijación de los hombres al suelo para siempre. La obra de este científico -fallecido en 1821 en su ciudad natal-, que realizó grandes aportaciones empíricas y tan excelentes y minuciosas observaciones geográficas, fue considerado por su obra, por el acierto de sus observaciones y por su objetividad profesional, como uno de los científicos más importantes de nuestra etapa virreinal, quizás como respuesta por haber sido un funcionario provisto de concepto claros y firmes sobre las cuestiones que debió resolver. Como homenaje a su figura, GAEA -Sociedad Argentina de Estudios Geográficos- adoptó como emblema de la institución una parte del escudo nobiliario de Don Félix de Azara y Perera, teniendo en cuenta que así se reconocían los méritos del primer geógrafo del Río de la Plata.

Lic. Analía Beatriz Margalot Departamento en Geografía Instituto Superior “Antonio Ruiz de Montoya”

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