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Elaborado por:

JULIAN ALEJANDRO ARENAS QUINTERO


ELIANA KATHERINE QUINTERO CASTRO
ROMAN DAVID LONDOÑO ARANGO

Presentado a:
RICARO ROJAS

TERCER TALLER SOBRE TRANSFERENCIA

De acuerdo a los textos y la película desarrolle las siguientes preguntas:

1. ¿Cuál es la importancia de la transferencia para la cura analítica?


2. ¿Cuáles son los inconvenientes de la transferencia en la cura analítica?
3. ¿A que se refieren los postfreudianos con la noción de alianza terapéutica o de
trabajo?
4. ¿Qué propone Freud como aproximación a la Transferencia?

Solución

1. En la película de “Freud pasión secreta”, se ve claramente la relación


terapéutica con la paciente, que en un principio era de Breuer, donde ella
transfiere en la figura del médico fenómenos psicológicos vividos en el pasado,
generalmente relacionados con imágenes parentales de la infancia.

Las corrientes de la transferencia la positiva (tierna) y la negativa (hostil), de la


que Freud hablaría, constituyen las dos direcciones encaminadas hacia las
figuras parentales, donde se pone en juego la ambivalencia del amor y del odio;
y que luego serán transferidas en proyección hacia la figura del analista, en el
proceso de la cura.

En la transferencia positiva1 es frecuente que se manifieste eso anterior de una


manera consciente que logra advertir la paciente -el enamoramiento-, pero que
es fundamentalmente inconsciente. Ella no logra precisar racionalmente el tipo
de vínculo que establece con el médico, solo le supone un saber, que puede
completar su propia falta; en la película la paciente establece un vinculo

1
En el texto de alianza terapéutica el autor dice que “Las transferencias positivas fueron posteriormente
vistas como divisibles en transferencia de sentimientos amistosos o cariñosos (de los cuales el paciente estaba
consciente) y transferencias que representaban el retorno, posiblemente en forma distorsionada, de relaciones
eróticas infantiles”
particular con Breuer, donde mejoraba o empeoraba de acuerdo a su presencia,
lo que le exigía al médico una vasta dedicación que le generaba problemas con
su esposa, por lo que en ese momento le declaro sana y le dio de alta, luego
aparece la escena del embarazo imaginario -histérico-, donde la paciente
acusaba al médico de ser el padre.

Por eso Freud definió la transferencia como: El vínculo particular que se da entre
dos personas, que rebasando en mucho la medida de la relación corriente,
varían desde la tierna entrega hasta la más terca hostilidad, tomando prestadas
todas sus propiedades de actitudes eróticas anteriores, devenidas inconscientes.

De esta forma, la transferencia fue entendida como un desplazamiento de la


libido del recuerdo del objeto original a la persona del analista, mientras que la
paciente ignoraba este desplazamiento al ser un mecanismo inconsciente. Hasta
ese momento, la transferencia había sido tenida como un fenómeno que podía
convertirse en un impedimento para la continuación del análisis 2. Sin embargo,
Freud señaló que este fenómeno podría ser también lo que jugaba un papel
decisivo para que la paciente aceptara y creyera en las intervenciones del
médico, como lo dice el autor en el texto de alianza terapéutica “los
componentes amistosos o cariñosos de la transferencia positiva fueron descritos
como presentando el vehículo del éxito en psicoanálisis, exactamente como en
otros métodos de tratamiento”, en la película se observa como la paciente se
enamora de la misma manera que lo hizo con Breuer de Freud -una muestra de
esa aceptación o cariño eran las flores que enviaba-, lo que permitió una cierta
confianza para acercarse más a los recuerdos reprimidos de la paciente, que en
un principio al lograr esa transferencia se mostraron encubridores -como un
hecho de seducción del padre- de un pasado edipico -amoroso y tierno hacia el
padre y hostil hacia la madre-, lo que le permitió “ligar a la paciente al
tratamiento y también al médico”3, en cierta forma dándole a la transferencia el
estatus de agente terapéutico que permitió impulsar el trabajo psicoanalítico.

2. cuando la transferencia se impone como resistencia en el tratamiento, no


sería del todo impedimento para el trabajo analítico en la neurosis, aunque si se
traduciría en inconveniente.

En las transferencias positivas, los sentimientos cariñosos, amorosos del


paciente se vuelven más evidentes durante el curso del análisis y pueden
tornarse en una resistencia que impida el progreso del tratamiento, que puede
producir una barrera interna a causa de su origen sexual -el complejo de Edipo
y sus derivados- que finalmente conduce a una transferencia negativa, en la
película es muy evidente que la paciente en el momento que narra su recuerdo -

2
En el texto la transferencia el autor dice de Freud que “Observó que ocurrían cambios en la actitud del
paciente hacia el médico durante el curso del tratamiento, y que estos cambios, que incluían componentes
emocionales intensos, podían causar una interrupción en el proceso de asociación verbal, que a menudo
culminaba en muy serios obstáculos al tratamiento.
3
Que como lo dice el autor es el primer objetivo de la transferencia positiva
encubridor- y que cobra la movilidad de sus piernas, está enamorada de Freud -
se cree haber hallado la cura-, se da una cierta hostilidad -esa noche la paciente
sale de su casa y se dirige a la torre roja, donde posteriormente Freud la
encontrará-, en la que podría decirse una pequeña porción de la transferencia
negativa coexistió con la transferencia positiva, permitiéndole a la paciente hacer
uso de un sentimiento, para protegerse contra el surgimiento de otro 4 -el estar
enamorada del médico-, tratando así que la transferencia positiva se mantuviera
al margen en ese momento que se creía “sucia”.

Freud señala que con el avance del tratamiento puede aparecer una sustitución
del padecimiento anterior, la cual va a llamar “neurosis de transferencia” donde
el paciente se ve obligado a revivir -repetir- fragmentos de su pasado reprimido
en el vínculo con el analista, como si perteneciera a su presente no a su pasado,
lo cual le hace difícil al paciente transformar su repetición en un recuerdo
consiente, que luego pueda reelaborar; en la película el enamoramiento de la
paciente por Freud no era más que una repetición de la situación con Breuer y a
su vez del sentimiento infantil reprimido hacia su padre, las actuaciones como la
de las flores, el no querer que Freud se marchara, pueden dar cuenta de esa
repetición que “invariablemente es actuada en la esfera de la transferencia del
paciente con el médico”5 , y que puede decirse ha sido reemplazada por una
nueva neurosis, por ello la paciente no puede entender -al final de la película-
porque el médico le dice que no puede tener nada sentimental con ella, así este
le explique las implicaciones propias -del analista- y de su recuerdo ya
develado, que es de ella reelaborar.

Un último inconveniente está situado de parte del analista, donde pueden surgir
emociones ligadas al falso vinculo creado por el paciente y la posición que debe
tomar frente a lo que sus sentimientos le dicen acerca de su propia historia
pasada, teniendo cuidado de no actuarlos durante la relación terapéutica, en el
texto de la transferencia dice que “la persona a la que están dirigidas las
provocaciones transferenciales puede no aceptarlas, mas, si está inclinada
inconscientemente en tal dirección, puede aceptar el papel y actuar de acuerdo
con él”; se vio lo cuidadoso de Freud en la película para tratar a la paciente de
acuerdo a esas provocaciones, al mismo tiempo que estaba al cuidado de su
propia historia edipica que en el presente le impedía acercarse a la tumba de su
padre, y que de cierta forma le permitió hallar respuesta a la afección de su
paciente.

3. Este concepto lo han trabajado en conexión con la situación específica del


tratamiento psicoanalítico, para describir aspectos de lo que es familiar a la
mayoría, como el contrato terapéutico entre el paciente y su médico. Se ha sido
definido como la relación no neurótica, racional y razonable que el paciente tiene

4
Tomado del texto la transferencia Pág.2
5
Del texto la transferencia
con su analista y que le permite trabajar intencionadamente en la situación
analítica. En su desarrollo esta noción, ha venido a cubrir mucho más que el
deseo consciente del paciente de mejorar.
En lo que a la situación psicoanalítica se refiere, se ha sostenido que el
reconocimiento de la diferencia entre la alianza terapéutica y otros aspectos de la
interacción paciente-analista lleva a una creciente comprensión de los procesos
que ocurren, en esa situación y, en particular, de aquellos que llegan al fracaso
terapéutico. Tanto para el psicoanálisis como para otros métodos de tratamiento,
la evaluación de la capacidad del paciente de establecer y desarrollar una alianza
terapéutica es pertinente en cada estadio, en el cual se debe tomar una decisión
con respecto a la forma apropiada de tratamiento.

En la alianza terapéutica, hay una aceptación de la necesidad de tratar los


problemas internos y hacer trabajo analítico frente a una resistencia interna o
(especialmente en relación con los niños) externa (por ejemplo, de parte de la
familia). Además no debe ser considerada equivalente al deseo del paciente de
mejorar; aun cuando este deseo contribuye a la alianza terapéutica, puede
contener esperanzas engañosas y mágicas en el tratamiento, dudosas aliadas en
la tarea terapéutica. También, no se puede considerar que la alianza terapéutica
haya de permanecer como una constante a través de todo el tratamiento
psicoanalítico. Disminuye a menudo con las resistencias del paciente y aumenta
con el desarrollo de sentimientos positivos.

Las manifestaciones regresivas severas durante el tratamiento, pueden desbaratar


totalmente la alianza terapéutica, o en el caso de la emergencia y establecimiento
de una transferencia erotizada, la alianza terapéutica puede disminuir e incluso
desaparecer. La evaluación de la capacidad de un paciente para formar una
alianza de tratamiento es obviamente importante. Está implícito que el paciente no
posee, en ese momento, la capacidad de trabajar de modo analítico y constructivo
con el terapeuta.

Puede ser difícil, especialmente al comienzo del tratamiento, distinguir entre la


capacidad del paciente para establecer y mantener una alianza terapéutica y la
presencia de sentimientos positivos originados en otras fuentes. Ni el aparente
reconocimiento ni el afecto por el terapeuta, ni el deseo inicial de asistencia;
indican necesariamente que el paciente esté listo para continuar trabajando en el
tratamiento. En los casos en que no existe una adecuada alianza terapéutica
parece ser esencial determinar:
Si el paciente tiene la capacidad de formar tal alianza.
Si es capaz de desarrollar la motivación suficiente y apropiada para el
desarrollo de una alianza terapéutica que le permita resistir las tensiones
del tratamiento.
4. Freud propone sobre la transferencia, hablando sobre el amor de transferencia,
puede retrasar o aplazar el desarrollo de la terapia psicoanalítica ya que el
paciente pierde el interés en el tratamiento llegando incluso a declararse sano.
Dice Freud que este hecho concibe una sospecha: “cuanto estorbe proseguir la
cura puede ser la exteriorización de una resistencia. Y en el surgimiento de esa
apasionada demanda de amor, la resistencia tiene sin duda una participación
grande”. Esto quiere decir que la resistencia puede servirse de este “amor” para
obstaculizar el procesamiento de cura, desviar todo interés en el trabajo y
penosamente, desconcertar al médico analista.

Freud postula, insistiendo en la “moral universal valida”, que el analista no tiene


derecho a aceptar la ternura que el paciente le ofrece ni responder a ella. Y que,
por el contrario, deberá considerar, llegado el momento de abogar ante el paciente
enamorado, por el reclamo ético y la necesidad de la renuncia, conseguir que
abandone su apetencia y, “venciendo la parte animal de su yo, prosiga con el
trabajo analítico”.

Hablando sobre la técnica analítica que impone al medico el mandamiento de


denegar a el paciente menesterosamente de amor la satisfacción apetecida, Freud
postula como principio que se debe dejar subsistir en el paciente necesidad y
añoranza como unas fuerzas pulsionantes del trabajo y la alteración, y guardarse
de apaciguarlas mediante subrogados.

El amor que sobreviene en el tratamiento analítico no se puede negar como un


“amor genuino” en contraste con el enamoramiento fuera de este pero Freud
establece que este tiene tres singularidades:
1. Es provocado por la situación analítica: proviene del amor de transferencia
ya mencionado.
2. Es empujado hacia arriba por la resistencia que gobierna en esta situación:
la resistencia no es lo que crea este amor, lo encuentra ahí, se sirve de él y
exagera sus exteriorizaciones.
3. Carece en alto grado de miramiento por la realidad objetiva, es menos
prudente, menos cuidadoso de sus consecuencias, más ciego de la
apreciación de la persona amada de lo que querríamos concederle a un
enamoramiento normal.
Este enamoramiento consta de reediciones de rasgos antiguos, y repite
reacciones infantiles, justamente lo que constituye su carácter compulsivo, que
recuerda a lo patológico, procede de su condicionamiento infantil. El amor de
transferencia permite discernir con más nitidez si dependencia del modelo infantil,
se muestra menos flexible y modificable; pero eso es todo y no es lo esencial.