Ensayo de Epistemología: Por una ciencia social auto-consciente y

transformadora
por Juan Pablo Watkins Montenegro.
“Para ver el mundo en un grano de arena
y un cielo en una flor silvestre,
ten el infinito en la palma de la mano
y la eternidad en una hora”
William Blake en Augurios de inocencia
Introducción y bree resumen: !u" es un paradigma
Un paradigma es una visión del mundo, un marco teórico general, un conjunto de problemas, una serie
de métodos de investigación, una escala de valores, y un vocabulario determinado. Sin un paradigma o
sin paradigmas! en las ciencias sociales, todo ser"a v#lido, por tanto no $abr"a ciencia alguna. %a
intención de este ensayo es problemati&ar ciertos debates y concepciones epistemológicas de las
ciencias sociales abordando a su ve& los componentes ontológicos y metodológicos! desde una
perspectiva particular, 'ue no niega a las otras, y 'ue propone una salida espec"(ica al debate, a mi
juicio, parali&ante entre postpositivismo e interpretativismo, desde la me&cla entre el paradigma de la
complejidad con la )nvestigación*+cción ,articipativa. ,or ende el presente ensayo porta un car#cter
descriptivo del estado actual de la epistemolog"a y las ciencias sociales, pero principalmente contiene
un car#cter normativo, del 'ué$acer ante propuestas 'ue no pueden llegar a consenso.
#onte$tuali%ando: El gran debate y los dos grandes paradigmas
-o cabe duda 'ue $oy en d"a 'uienes nos desempe.amos en el #rea de las ciencias sociales, estamos en
(rente de una ciencia multiparadigm#tica, esto $a podido ser constatado en reiteradas ocasiones por
diversos cient"(icos y (ilóso(os de la ciencias, entre ellos destacan los aportes de /$omas 0u$n y ,aul
1eyerabend.
2
+mbos autores $an demostrado la e3istencia y la convivencia de diversos paradigmas en
las ciencias naturales y sociales! introduciendo nociones para el estudio de éstas, 'ue no competen
necesariamente a aspectos de la ciencia en s" mismas. 0u$n incluye el elemento $istórico al momento
de estudiar la ciencia, a su ve& propone una nueva (orma de concebir el desarrollo cient"(ico4 la ciencia
no es un proceso lineal acumulativo, sino 'ue es un constante proceso de ruptura entre paradigmas. “Si
se considera a la historia como algo más que un depósito de anécdotas o cronología, puede producir
una transformación decisiva de la imagen que tenemos actualmente de la ciencia” 0u$n, 2562 4 78!
9ientras 'ue 1eyerabend introduce la interpretación como uno de los componentes indispensables para
el avance de la ciencia, es decir evidencia un componente subjetivo en el 'ue$acer cient"(ico, los
intereses, la ambición por el poder, las emociones, las man"as, etc., y plantea 'ue el progreso cient"(ico
se va dando a través de las in(racciones a los métodos pre*establecidos. “La historia de la ciencia,
después de todo, no consta de hechos y de conclusiones derivadas de hechos y de conclusiones
derivadas de hechos. ontiene tam!ién ideas, interpretaciones de hechos, pro!lemas creados por
interpretaciones conflictivas, errores, etc. "n un análisis más minucioso se descu!re que la ciencia no
conoce #hechos desnudos# en a!soluto, sino que los #hechos# que registra nuestro conocimiento están ya
2 Si bien la condición de ciencia multiparadigm#tica es, a mi juicio e3trapolable a las ciencias naturales, ese no es motivo
de éste ensayo. + su ve&, es necesario reconocer 'ue tanto 0u$n como 1eyerabend est#n problemati&ando el rol de la
ciencia natural, sin embargo somos los cientistas sociales 'uienes m#s leemos y discutimos en torno a los planteamientos
de éstos autores, y ya muc$os anteriormente $an demostrado 'ue sus planteamientos son aplicables a la ciencia social.
,or tanto no me parece problem#tico utili&ar a éstos autores para $ablar de ciencias sociales.
interpretados de alguna forma y son, por tanto, esencialmente teóricos. ” 1eyerabend, 7886 4 :!
;on estos aportes 'ueda en cuestión el car#cter cien por ciento objetivo de la ciencia y por tanto lo 'ue
alguna ve& (ue el paradigma $egemónico el positivismo. <sto a(ectó principalmente a la ciencias
sociales, ya 'ue principalmente 'uienes le"an y segu"an de cerca el gran debate epistemológico del siglo
== 'ue caracteri&a, principalmente, las discusiones entre ,opper, 0u$n, %akatos y 1eyerabend! eran
en su mayor"a cientistas sociales o pro(esionales vinculados al #rea $umanista. ;laramente ésta pérdida
de $egemon"a del positivismo no (ue >nicamente debido a las contribuciones de 0u$n y 1eyerabend,
sino 'ue desde el siglo =)= y durante el siglo == diversas visiones de mundo y (ormas de concebir el
'ue$acer cient"(ico*social (ueron tomando cada ve& m#s peso mar3ismo, estructuralismo,
(uncionalismo, constructivismo, etc.!. <l pro(esor italiano ,iergiorgio ;orbetta 7886! $i&o un intento
por agrupar estas diversas concepciones de mundo en tres grandes paradigmas4 positivismo,
postpositivismo e interpretativismo. Sin embargo en este ensayo revisaremos los postulados
ontológicos, epistemológicos y metodológicos del postpositivismo y el interpretativismo, y dejaremos
de lado o m#s bien lo consideraremos parte del postpositivismo! al positivismo dada el poco peso y
ad$esión 'ue tiene $oy en d"a en las ciencias sociales particularmente.
?esde el paradigma postpositivista la naturale&a de la realidad social, se concibe como algo real,
objetivo, independiente del sujeto y del investigador, pero sólo conocible de modo imper(ecto y
probabil"stico. 9ientras 'ue desde el interpretativismo, el mundo conocible es el de los signi(icados
atribuidos por los individuos, y por tanto var"a seg>n cada individuo y seg>n las relaciones 'ue se
estable&can entre investigadores e investigados. ,or ende, en términos metodológicos, los
postpositivistas tienden a optar por métodos deductivos de car#cter cuantitativo para sus
investigaciones, mientras 'ue los interpretativistas se inclinan por los métodos inductivos y las
investigaciones cualitativas.
<sta discusión, si bien plantea interesantes puntos de vistas, es evidente 'ue no tiene una posible salida
o solución m#s 'ue optando por uno u otro paradigma. Se genera un c"rculo vicioso, una discusión 'ue
no permite el di#logo ni la complementariedad entre ambos paradigmas, son e(ectivamente
inconmensurables, ya 'ue una de sus principales caracter"sticas de ambos paradigmas! es su a(#n
totali&ante de representar la realidad social en4 o e3iste una verdad objetiva dada o todo es construido e
interpretado, pero no e3iste desde el postpositivismo la posibilidad de una realidad interpretada, ni
desde el interpretativismo una realidad objetiva. Si bien ambos paradigmas reconocen la imposibilidad
de conocer la realidad en su totalidad, ninguno abandona la representación totali&ante de ésta4 no e3iste
espacio para la indeterminación ni el a&ar en ambas cosmovisiones.
,or tanto la propuesta de este ensayo es dar una posible “salida” 'ue claramente no es la >nica, y 'ue a
su ve& abre nuevos desa("os! ante la problem#tica de una ciencia social con diversos paradigmas
compitiendo sin capacidad de di#logo inter*paradigm#tico, y por tanto sin poder determinar cómo
progresa, o $acia dónde van las ciencias sociales. @sta propuesta la elaboro desde el paradigma
emergente de la comple&idad, particularmente desde los planteamientos elaborados por el sociólogo y
(ilóso(o (rancés <dgar 9orin. S", desde un paradigma m#s es 'ue planteo ésta posible salida, pero Apor
'uéB ,or los alcances, la posibilidad de di#logo y la complementaridad 'ue o(rece este paradigma
respecto al resto de los paradigmas 'ue cono&co al menos!.
!u" e$iste: 'a realidad monstruosa
,ero entonces ($%ué es la comple&idad' A primera vista la comple&idad es un te&ido (comple)us* lo
que está te&ido en con&unto+ de constituyentes heterogéneos insepara!lemente asociados* presenta la
parado&a de lo uno y lo m,ltiple. Al mirar con más atención, la comple&idad es, efectivamente, el te&ido
de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, a-ares, que constituyen nuestro
mundo fenoménico. Así es que la comple&idad se presenta con los rasgos inquietantes de lo enredado,
de lo ine)trica!le, del desorden, la am!ig.edad, la incertidum!re... /e allí la necesidad, para el
conocimiento, de poner orden en los fenómenos recha-ando el desorden, de descartar lo incierto, es
decir, de seleccionar los elementos de orden y de certidum!re, de quitar am!ig.edad, clarificar,
distinguir, &erarqui-ar... Pero tales operaciones, necesarias para la inteligi!ilidad, corren el riesgo de
producir ceguera si eliminan los otros caracteres de lo comple&o0 y, efectivamente, como ya lo he
indicado, nos han vuelto ciegos.” 9orin, 255: 4 C7!. %a cita de 9orin deja claro 'ue desde esta
postura es necesario 'ue asumamos la indeterminación de la realidad, la incapacidad de aprender y de
apre$ender la realidad donde la interpretación est# incluida! en su totalidad, se re'uiere asumir el
constante cambio de la realidad social, por tanto abandonamos la pretensión de de(inir la realidad de
manera totali&ante 'ue la deja como un monumento est#tico, siendo en realidad una (igura polimor(a
din#mica y cambiante, por tanto no $ay una verdad o principio revelador, sino un principio 'ue
considera el mundo en su diversidad, considera lo contradictorio, el a&ar y busca el encuentro. Sin
embargo la empresa de intentar conocer ésta realidad en su totalidad no se abandona, se impone como
un desa("o, como un $ori&onte al cu#l llegar, y sabemos 'ue los $ori&ontes cada ve& 'ue nos acercamos
éstos se alejan m#s. ;reo yo 'ue 9orin logra una buena s"ntesis, a m" parecer, entre los paradigmas
postpositivista e interpretativista sin pretender $acerlo e3pl"citamente!, presenta ésta idea de
complejidad asumiendo 'ue es una interpretación, pero con pretensiones ambiciosas, dada las
caracter"sticas de la realidad seg>n éste4 “yo diría que acepto plenamente relativi-ar la comple&idad.
Por una parte, ella integra a la simplicidad y, por otra parte, se a!re so!re lo inconce!i!le, DEF lo
real es monstruoso. "s enorme, está fuera de toda norma, escapa, en ,ltima instancia, a nuestros
conceptos reguladores, pero podemos tratar de go!ernar al má)imo a esa regulación.” 9orin, 255: 4
2:G*2:6!.
9orin, en términos ontológicos, pone un én(asis en la relación, en detrimento de la sustancia, y a su ve&
pone el acento sobre las emergencias, las inter(erencias, como (enómenos constitutivos del objeto.
<3isten realidades, articuladas en una red (ormal de relaciones m>ltiples, 'ue no necesariamente
(orman una sustancia con l"mites bien de(inidos, sino 'ue se componen y se producen por los juegos
sistémicos entre realidades, 'ue en de(initiva dotan a la realidad mosntruosa de cierta autonom"a. @sta
realidad, por lo tanto, se auto*eco*organi&a, es decir se auto*produce y se auto*organi&a. %as partes y el
todo se relacionan y complementa, y a su ve& e3iste la emergencia, a'uello 'ue no se e3plica por la
suma de las partes en el todo. 9orin, 255: 4 6G!
+sumiendo entonces esta realidad monstruosa, es necesario $acerse cargo de 'ue en ciencias sociales
trabajamos con individuos y sociedades complejas imposibles de conocer en su totalidad, y cada sujeto
y comunidad opera con lógicas distintas, acordes a sus eco*sistemas y 'ue pueden adscribir a
paradigmas distintos, por tanto la idea es $acerse cargo realmente de la di(icultad del conocimiento
acabado, sin negar la incertidumbre, pero tampoco la posibilidad de apre$enderla, teniendo siempre en
cuenta lo multiparadigm#tico y 'ue somos seres con in(initas ganas de conocer, pero con limitades
posibilidades de $acerlo, por tanto la tarea es ir de a poco destrabando esas limitaciones y utili&ando las
distintas $erramientas 'ue posibilitan los diversos paradigmas para estudiar y trans(ormar la realidad
social.
'ímites y alcances de la ciencia: )ituar la ciencia social.
Se $ace imperante, entonces, $acer ciertas apreciaciones 'ue respectan a la ciencia como tal. ,rimero
'ue nada me parece de suma importancia dar cuenta de 'ue el conocimiento de las ciencias “no refle&a
la totalidad de la realidad, ya que se constituye en su propio Umwelt
2
que a!strae una cierta
regularidad de una realidad que le es coherente con sus propias reglas de funcionamiento (teóricas y
metodológicas+. Así como un organismo ordena un tipo de conocimiento de acuerdo a su historia y
so!re la !ase del mantenimiento de la esta!ilidad am!iental, la ciencia reali-a el mismo proceso. Solo
a!strae una realidad de acuerdo a su coherencia histórica y de acuerdo al orden relacional de los
elementos que la constituyen” %ecannelier, 7827 4 287! <sto implica 'ue para la ciencia lo 'ue es la
realidad, no signi(ica 'ue lo sea para otras (ormas de conocimiento, por ello no puede concebirse a s"
misma como una autoridad (rente a las otras (ormas de conocimiento. <s importante tener en cuenta
'ue la ra&ón cient"(ica opera como ideolog"a en las sociedades modernas ,ére& Soto, 788H!, ya 'ue
tiende a no reconocer otras (ormas de conocimiento yIo a someterlas a los propios par#metros de la
ciencia para la validación de dic$o conocimiento contrastación emp"rica, rigurosidad, a(#n de
neutralidad, etc.!. /al como en anta.o operaba la religión, otorg#ndole verdad, salvación y dic$a sólo a
a'uellos 'ue se somet"an a los par#metros de la (e, $oy la ciencia promete una verdad ligada al
progreso y desarrollo siempre y cuando éste sea conducido y regulado por criterios cient"(icos.
,or ello se $ace necesario dotar de $istoricidad a la ciencia, y en nuestro caso, a la ciencia social, esto
consiste en 'ue “le&os de ser un sinónimo de conocimiento correcto, o de 1étodo adecuado para
acercarse a la verdad, es una racionalidad que sólo es real, y sólo tiene sentido, respecto de las
particulares condiciones sociales y productivas !a&o las que aparece, y de cuyos contenidos no es sino
la forma” ,ére& Soto, 788H 4 72:!. <ntendida la ciencia como una (ormación social, es posible a(irmar
'ue toda (ormación económico*social tiene un concepto de la naturale&a, pero no todo concepto de la
naturale&a puede ser llamado JcienciaJ.
+ medida de 'ue la ciencia social se desarrolla, nuestra percepción de la sociedad cambia, se e3pande
en conjunto con la ciencia. ,or tanto $ay 'ue entender a la ciencia social, no como un (enómeno aparte
de la sociedad, autónomo, distante o abstra"do como tienden a concebirse los cientistas sociales! sino
como parte de la sociedad, como un ente auto*organi&ado, 'ue a través de la ciencia social se piensa, y
'ue por tanto, como ciencia social no puede progresar sin el progreso de la sociedad. “"l conocimiento
no puede desconectarse de la interpretación conte)tual. 2i la lógica ni el método de la ciencia operan
en el vacío DEF el método de la ciencia no es due3o de sí mismo y se e&erce a partir de condiciones
históricas que él mismo no controla. on esto, la idea de una ra-ón situada comien-a hacerse camino
D...F” Karc"a, 7827 4 2C!.
%a ciencia por ello no puede perder de vista, por ning>n motivo, su constante capacidad de auto*
re(le3ionarse, de auto*cuestionarse, no puede pretender autonomi&arse en demas"a, ya 'ue perder"a
$istoricidad. -o puede embiragarse en el camino por trans(ormarse en un (uturo +lep$, el cientista
social, creo yo, debe siempre reconocer las limitancias de su conocimiento y los intereses a los cuales
responde4 la vigilancia epistemológica nunca debe perderse de vista.
!ui"n conoce y a *ui"n conoce: )istemas abiertos y en interacción.
+$ora bien, continuemos observ#ndonos a nosotros mismos, como investigadores sociales4 ASomos
capaces de dejar de lado nuestras emociones, nuestros intereses, en de(initiva, nuestra subjetividad al
momento de conocer o investigar cient"(icamenteB A-uestro JobjetoJ de investigación, es realmente un
objetoB
,or un lado ve"amos 'ue el positivismoIpostpositivismo $ereda las bases sobre la cual se (undó la
7 <n alem#n signi(ica JentornoJ
ciencia occidental, bases 'ue consideraban al objeto cient"(ico con independencia del sujeto 'ue lo
estudia, y por tanto pueden ser observados y e3plicados como tales. <l sujeto pasa a ser una
pertubación, una de(ormación o un simple espejo de la realidad. L por otro lado en el paradigma
interpretativista observ#bamos la trascendencia y enorme relevancia 'ue ad'uir"a el sujeto en la
construcción de la realidad social, 'ue tiende a ensal&ar en demas"a el papel del individuo como
creador de su realidad, dejando muc$as veces en un segundo plano su conte3to, sus determinantes, su
eco*sistema 'ue interact>a con él y 'ue en gran medida lo e3plica. ,ara 9orin “no hay o!&eto si no es
con respecto a un su&eto (que o!serva, aisla, define, piensa+, y no hay su&eto si no es con respecto a un
am!iente o!&etivo (que le permite reconocerse, definirse, pensarse etc, pero tam!ién existir+” 9orin,
255: 4 G6!. Sin embargo ésta di(erenciación anal"tica entre sujeto y objeto, tiende a producir una
disociación pr#ctica y e(ectiva al momento de concebir la realidad social, 'ue no est# disociada en éstos
términos, sino 'ue es una sola, y a la ve&, m>ltiple en términos interpretativos, pero 'ue en su
constitución no est# dividida en sujetos y objetos, sino 'ue tal división es simplemente una (orma de
representarse el mundo, una cosmovisión 'ue se produjo como un resultado $istórico del devenir de la
ciencia occidental, 'ue tiene como gran padre (undador de ésta cosmovisión a Mené ?escartes.
;reo 'ue ésta división teórica del sujetoIobjeto tiende a producir una separación de (acto y con
consecuencias nocivas para la $umanidad y la naturale&a. La 'ue por un lado se ensal&a al sujeto
trascendente, 'ue est# m#s all# de lo concreto, con un (uerte componente meta*("sico, 'ue permite la
creación de a'uél sujeto conocedor, manipulador y dominador de la realidad, 'ue cosi(ica a otros
sujetos en el caso de las ciencias sociales, y asume como un objeto dado a la naturale&a, y por tanto
manipulable a su voluntad. @ste paradigma cartesiano a mi juicio permite con (acilidad la e3plotación,
tanto $umana como de la naturale&a
C
al no reconocer a Jlo objetivoJ como parte de s" mismo, sino como
algo ajeno, y por tanto, dominable. <n el caso de las ciencias sociales, y seg>n los paradigmas
anteriormente revisados, se cosi(ica a otros sujetos para tomarlos como meros datos e in(ormación, o se
los toma casi como una deidad, poseedora de una verdad valiosa en s" misma. L a su ve& genera una
disputa interna entre los cosi(icadores y los ensal&adores del sujeto 'ue no lleva ning>n buen puerto.
,ara evitar dic$as consecuencias 'ue a m" parecer no est#n contribuyendo a la sociedad y al eco*
sistema de acuerdo a las e3igencias de éstos en la actualidad, creo 'ue es necesario una nueva
concepción epistemológica, en el sentido de las posibilades de conocer y a 'uién o 'ué conoce, 'ue en
de(nitiva posea una concepción abierta de la relación sujeto*objeto. ,ara e(ectos de este ensayo
adoptaré el concepto de sistema abierto para la representación tanto de 'uién conoce, como de a 'uién
conoce. <ste concepto “implica en sí mismo, ya en su carácter más elemental, la presencia
cosustancial del am!iente, es decir, la interdependencia sistema4eco5sistema DEF el mundo está en el
interior de nuestro espíritu, el cual está al interior del mundo. "n ese proceso, su&eto y o!&eto son
constitutivos uno del otro”. 9orin, 255: 4 G5!.
:
?e ésta (orma, creo 'ue es posible representar de mejor
manera la realidad social, entendiendo 'ue nuestros JobjetosJ de investigación colectivos, sectores,
C %a separación anal"tica naturale&aI$umano 'ue conlleva a una concecpción disociada de éstos términos también, a m"
juicio, es una separación nociva, 'ue permite la e3plotación de la naturale&a, ya 'ue el $umano no se concibe como parte
de dic$a naturale&a, no se concibe como un producto del devenir evolutivo, y por tanto se siente (acultado y con todo el
derec$o a $acer y des$acer lo 'ue desee con su entorno, al no reconocerlo como parte de él y elemento clave en su
constitución.
: @sta concepción de la e3istencia no es >nica del sociólogo (rancés, el (ilóso(o alem#n 9artin Neidegger, por ejemplo, en
Ser y 6iempo parte de la convicción de 'ue la e3istencia $umana no puede comprenderse en términos de un yo
encapsulado en s" mismo, sino 'ue su ser consiste justo en manetenerse abierto $acia el mundo, en relacionarse
din#micamente con las cosas, personas y situaciones 'ue de manera constante le salen al encuentro. ,or tanto el /asein
e3iste b#sicamente en el comportamiento con posibilidades4 +l mismo tiempo en 'ue se es pura determinación, se es
puro proyecto y posibilidad. Una concepción muy similar de la e3istencia es posible encontrarla en la (iloso("a oriental
ligada al Oen, como también en (ilóso(os como Ner#clito y Kiambasttista Pico.
comunidades, personas, etc.! no operan objetos simples, sino 'ue como sistemas abiertos, por tanto $ay
'ue reconocerlos como un otro, similar a uno m"smo, con determinaciones e indeterminaciones, con
voluntades, opiniones, intereses y al mismo tiempo productos de un devenir $istórico*social 'ue los
condiciona. L al mismo tiempo ésta condición de sistemas abiertos nos implica con nuestro “objeto” de
investigación como cientistas sociales, y nos pone l"mites 'ue imposibilitan alcan&ar un sistema de
conocimiento social pleno, pero nos abre posibilidades de construcciones viables entre sistemas
abiertos, ya 'ue algunos “están especiali-ados y tienen e)periencia en algunas técnicas, otros tienen
recursos para hacer investigaciones o intervenciones, y otros simplemente viven la vida y si se ven
afectados por alg,n proceso social act,an seg,n su sentido com,n o los estereotipos adquiridos. "s
decir todos estamos siempre implicados en alg,n grado e interactuamos con diversas lógicas.”
Modr"gue& Pillasante, 788G 4 CH:!
Para *u" conocer: 'a sociedad pens+ndose y transform+ndose a sí misma.
@sta condición de implicancia genera ciertas in'uietudes. Si las di(erentes partes de un proceso de
investigación, son part"cipes indirecta o directamente! A,or 'ué la mayor"a de las veces, 'uienes salen
bene(iciados de cual'uier proceso de investigación, suelen ser los 'ue investiganB A<n 'ué medida los
JobservadosJ se bene(ician con la investigación socialB
;reo (irmemente en 'ue la ciencia no puede entenderse como un (in en s" mismo, sino 'ue debe estar
en (unción de la sociedad, la $umanidad y en de(initiva, del planeta. L esta relación (uncional, no es
mec#nica, ni autom#tica, es decir, no por el $ec$o de estar investigando en ciencia social, se est#
ayudando a la sociedad. <sto se demuestra practicamente sólo, basta con observar el estado actual de
las ciencias sociales, con amplios métodos de investigación, técnicas so(isticadas de an#lisis y
manipulación de datos, grandes sumas de dinero destinadas a (omentar la investigación, etc., y al
mismo tiempo observando nuestras sociedades, “2o e)iste la menor proporción adecuada, entre, por
e&emplo, el c,mulo de estudios económicos y la efectiva reali-ación del desarrollo0 entre el alud de
teorías sociológicas si!re la desigualdad social y la disminuci7ón de las discriminaciones clasistas0
entre la profusión de recomendaciones pedagógicas y su implantación en educación” ?emo, 7887 4
:H!.
+$ora entrando en #mbitos m#s comprometedores, creo 'ue el 'ue$acer del cientista social debe ir, en
lo ideal, siempre acompa.ado de una acción 'ue mejore las condiciones de 'uienes! pretende observar
o investigar. “"l conocimiento científico es guía para la acción, y su evolución se traduce en !uscar
guías para orientarse en los diferentes am!ientes en los que la ciencia se va encontrando (por e&emplo,
el am!iente de la tecnología actual+” %ecannelier, 7827 4 287!. <s posible observar $oy en d"a, 'ue
e3isten dos (ormas principales de concebir la construcción del conocimiento en ciencias sociales 'ue
son $egemónicas. @stas son4 a! construir un conocimiento asumiendo 'ue por s" sólo porta un valor,
'ue por el $ec$o de estar pensando y escribiendo se est# contribuyendo a la sociedad. +'u" es posible
identi(icar la mayor"a de las publicaciones académicas, las tesis estudiantiles, las investigaciones
(inanciadas por el gobierno o centros de investigación, etc.Q b! Un conocimiento 'ue se plantea para
intervenir en la sociedad, es decir, para trans(ormarla, pero 'ue ve en ella un objeto, una cosa 'ue debe
ser modi(icada, sin opinión y sin capacidad de decisión entorno a esa intervención, por tanto cae en una
reproducción de una sociedad vertical donde el conocimiento lo poseen unos pocos. %a mayor"a de las
pol"ticas p>blicas, parte consciente o inconscientemente con esta mentalidad. ,ero este segundo punto
lo revisaremos con mayor atención en el siguiente apartado.
<n vista de 'ue lograr un conocmiento de Jla verdadJ, de la realidad social en su totalidad se $a tornado
pr#cticamente inviable como revisamos anteriormente, creo 'ue se $ace muy necesario 'ue la ciencia
social se ponga a disposición a modo de $erramienta para la sociedad, de tal (orma 'ue sirva para 'ue
ésta pueda pensarse a s" misma y trans(ormarse mejorando sus condiciones. + m" parecer creo 'ue es
bueno en cierta medida el a(#n de autonomi&ación de la academia o de la ciencia en general, en la
medida en 'ue éste sea consciente, transparente y auto*re(le3ivo, sin embargo éste a(#n no puede ser su
principal caracter"stica. Pimos ya 'ue la ciencia opera como ideolog"a, su 'ue$acer es interesado, por
lo tanto su proyecto autónomo es irreali&able. ,or tanto creo 'ue m#s 'ue seguir con ésta tendencia a la
autonom"a, debiese revertirse, y ser una tendencia $acia el compromiso social, $acia el interés por las
grandes trans(ormaciones sociales, en desmedro de los particulares re'uerimientos de empresas
privadas transacionales. <n el actual per"odo ya no es posible esconder los e(ectos 'ue tienen los
estudios de la ciencia para tal o cual sector de la sociedad. %os grupos de cient"(icos, debemos buscar ,
reconocer y mani(estar los compromisos e intenciones de trans(ormación social en la realidad $istórica
'ue nos $a tocado vivir, ya “no se estudia nada porque sí” 1als Borda, 7885 4 765!. <s necesario
buscar, en de(initiva, la construcción de una Jciencia popularJ Rrlando 1als Borda, 7885!, una Jteor"a de
la acción liberadoraJ ,aulo 1reire 7828! o una ciencia social con Jsentido emancipadorJ /om#s
Modr"gue& Pillasante, 255:!
%a ciencia en general, y la social en particular, $oy poseen un car#cter pro(undamente elititsta, el
acceso al conocimiento y a su producción en general est#n bastante restringidos. ;reo 'ue por esa
ra&ón es 'ue la visión 'ue plantea la generación del “conocimiento por el conocimiento”
S
termina
siendo pro(undamente nociva para la trans(ormación radical de las sociedad, ya 'ue 'uienes tienen la
capacidad de acceder al conocimiento, son principalmente las elites, por tanto la generación de un
conocimiento 'ue no sea orientado para una acción trans(ormadora, se presta inmediatamente para 'ue
la clases dominantes lo utilicen para el bene(icio propio. <sta visión puede diverger con las opiniones
'ue se.alan 'ue dado el !oom del acceso a internet el conocimiento se $a democrati&ado y est# al
alcance de todos. ;reo compartir m#s las palabras de +riel 1ranTais 'uien plantea 'ue Ulo importante
en la información no es su a!undancia, sino su relevancia y su criticidadU 7888 4 2:!. L la
in(ormación relevante y cr"tica no se encuentra a disposición de todos, y de encontrarse, no todos
podr"an desci(rarla y entenderla. ,or tanto creo 'ue complementando la tarea de generar
trans(ormaciones sociales, la investigación social debe cumplir al mismo tiempo o en momentos
distintos, pero bajo un mismo proyecto! la tarea de democrati&ar el conocimiento.
#ómo inestigar: Participación, di+logo, cooperación y complementaridad.
;laramente la pregunta 'ue surge de inmediato es A;ómo democrati&ar el conocimiento e investigar a
la ve&B Sin embargo, 'uisiera a'u" detenerme un poco en mi e3periencia personal como estudiante y
como actor social de éstos >ltimos a.os de movili&aciones en ;$ile, ésto con el (in de dar cuenta de la
relevancia de partir de la e3periencia para la generación de un conocimiento comprensivo y con mayor
capacidad de entendimiento, y develar mis intereses e intensiones como investigador con determinada
ideolog"a y pensamiento. ,or tanto las preguntas 'ue me surgen son A,or 'ué luego de poner a
disposición el conocimiento cient"(ico*scoial el a.o 7822 debemos volver a la generación de un
conocimiento con un supuesto valor en s" mismoB A,or 'ué después de los aprendi&ajes 'ue nos deja el
7822, en los cuales discut"amos y tom#bamos las decisiones respecto a nuestro actuar desde las bases y
de manera democr#tica, tenemos 'ue volver a las mismas lógicas verticales al momento de concebir la
construcción del conocimientoB A,or 'ué no son las disciplinas las 'ue tienen 'ue aprender de los
movimientos sociales y sus mecanismos de participación y toma de decisionesB
%a propuesta metodológica 'ue dispongo a relatar y 'ue no es nada muy novedosa tampoco! es una
S <n un s"mil al principio de estética idealista griego del “arte por el arte”
posible (orma de concebir la investigación cient"(ica, 'ue a mi juicio porta las concepciones
anteriormente de(endidas y 'ue parte desde una tradición metodológica participativa. Uno de sus
principales (undamentos es 'ue $oy en d"a “las técnicas e investigaciones sociales avan-an con los
propios movimientos 89: 2o se trata de técnicas o metodologías para el estudio de los movimientos
sociales. 1ás !ien al revés, se trata de cómo los movimientos populares están aportando técnicas,
metodologías, y hasta posicionamientos epistémicos para el uso de las ciencias sociales. "s decir, la
re!elión del la!oratorio, cuando los animales con los que se e)perimenta, los tu!os de ensayo, los
productos químicos, la energía eléctrica, etc. deciden no o!edecer al investigador, plantarle cara.
;ncluso preguntrle por qué hace tales cosas y no tales otras, o sugerirle tales e)perimentos fortuitos”
Modr"gue& Pillasante, 788G 4 C65!. <sta propuesta se enmarca dentro de la estrategia de investigación
'ue varios autores denominan Inestigación--cción Participatia .I-P/. Inestigación: por'ue se
plantea la generación de conocimiento de manera rigurosa y sistemati&ada, sin abandonar por completo
las técnicas generadas por la ciencia tradicionalQ -cción4 por'ue dic$o conocimiento debe ser >til para
la organi&ación, comunidad, movimiento, persona, etc. con investigado, y por ello debe estar dirigido a
un actuar 'ue permita generar un cambio para bien en dic$a organi&aciónQ Participatia4 por'ue dic$o
conocimiento >til debe ser construido de la manera m#s democr#tica posible, reconociendo a la
comunidad como un sistema abierto con opinión y capacidad de decisión respecto a su devenir. ,ara
entender de mejor manera esta propuesta $aremos un repaso breve de los principales (undamentos de la
)+,.
<ste tipo de investigación surge en un principio como una cr"tica a las ciencias sociales tradicionales y
sus metodolog"as. ;r"tica 'ue nace desde la casi nula capacidad de adaptación de estas ciencias a la
realidad latinoamericana y a las problem#ticas evidentemente mani(iestas del continente es importante
admitir 'ue la sociolog"a en esta época, y probablemente $oy también, est# (uertemente in(luenciada
por el pensamiento y el modo de $acer ciencia social europeo y estadounidense!. -ace en un per"odo en
'ue grandes movimientos sociales iban tom#ndose las calles, los espacios de poder y construyendo un
incipiente poder popular. +nte esta situación, investigadores como Rrlando 1als Borda en ;olombia y
educadores como ,aulo 1reire en Brasil, comien&an a sistemati&ar una pr#ctica de las ciencias sociales
de manera original, bas#ndose en la e3periencia de los pueblos latinoamericanos en luc$a y con el
$ori&onte de la trans(ormación revolucionaria, en busca de la emancipación.
<n cuanto a la metodolog"a de este tipo de investigación, utili&aremos la interpretación citada por
Modr"gue& Pillasante sobre un te3to de Ves>s )ba.e&4 <n términos epistemológicos, la investigación
acción participativa posee una “asimetr"a t#ctica” y una “simetr"a estratégica”. <l primer término
re(iere a la necesidad de reconocer las di(erencias e3istentes entre los sujetos participantes en la
investigación, para sólo de esta (orma, acercarse a una “simetr"a estratégica”, un hori-onte de igualdad.
255:4 :2G*:26!. <s la relación tradicional entre sujeto y objeto, investigador e investigado la 'ue se
pone en duda. <n investigación*acción participativa no es una relación ente sujeto y objeto y no es sólo
el reconocimiento de sujeto a sujeto, sino un reconocimiento de sujetos conte3tuali&ados e $istori&ados,
sistemas abiertos, con contradicciones y particularidades 'ue se en(rentan, conocen y, sobre todo,
act>an. -o es un fetic0ismo de la 0ori%ontalidad, como en las metodolog"as cualitativas para
Modr"gue& Pillasante, incurren en una “simetr"a t#ctica y “asimetr"a estratégica”!, por el contrario, es
una relación $istori&ada entre sujetos activos 'ue se unen en la pra3is, 'ue se unen en la construcción y
(ines del conocimiento.
<sto remite necesariamente a la e3periencia concreta de los sujetos involucrados, entendidos éstos
como sistemas abiertos, tanto investigador como investigado, ac# todos los sujetos aportan con la
re(le3ión a partir de la acción, por esto es JparticipativaJ, ya 'ue pasan a ser J anali-adores históricosJ
Modr"gue& Pillasante, 255:! presentes dentro de los movimientos, o los JtestimoniosJ 1reire, 7828! de
los sujetos en el proceso dialogante. <ste proceso, sin embargo no debe caer en romanticismos ni
dogmatismos, sino 'ue portar, de manera viva, la cr"tica 'ue otorga la unión de la re(le3ión y la acción,
en la pra$is social, entendida como “una unidad dialéctica (ormada por la teor"a y la pr#ctica, en la
cual la pr#ctica es c"clicamente determinante” 1als Borda, 78854 76C!, “es actividad trans(ormadora
del mundo natural o social! 'ue es a la ve& objetiva y subjetiva, material y consciente” Modr"gue&
Pillasante, 255:4 :22!. -o es mera teor"a o dogmatismo, ni tampoco pura acción o tareas. Bajo esta
perspectiva la teor"a y la pr#ctica son un solo elemento, 'ue e3iste de (orma simult#nea o bajo cierto
ritmo entre acción y re(le3ión, para luego volver a la acción y re(le3ión, una continuidad. <n el caso de
los movimientos, para Modr"gue& Pillasante “se pasa de la simple movili&ación a movimiento popular
cuando se da esta re(le3ión colectiva y aparecen (ormas organi&ativas para continuar esta pra3is”
255:4 :88!.
<n el aspecto tecnológico, es necesario se.alar 'ue no basta sólo una técnica o en(ocarse en una sola
vo& de los movimientos, sino en la “triangulación” de las in(ormaciones producidas mediante
entrevistas, encuestas, grupos de discusión, etc. -o se re$uyen a las técnicas e3istentes, siempre y
cuando se cono&can y prevean los alcances 'ue estas poseen y las justi(icaciones de sus usos. /ampoco
se busca a toda costa la delimitación disciplinaria, y el reduccionismo 'ue muc$as veces esto conlleva.
<n e(ecto, siguiendo con el principio de complementaridad esbo&ado en un principio, la triangulación
de técnicas y las perspectivas transdisciplinarias son tremendamente >tiles para este tipo de
investigación. “La ciencia se ha vuelto ciega por su incapacidad de controlar, prever, incluso conce!ir
su rol social, por su incapacidad de integrar, articular, refle)ionar sus propios conocimientos. Si,
efectivamente, el espíritu humano no puede aprehender el enorme con&unto del sa!er disciplinario,
hace falta, entonces, cam!iar, ya sea al espíritu humano, ya sea al sa!er disciplinari-ado” 9orin,
255: 4 65!. <n consecuencia lo (undamental, m#s 'ue la perspectiva disciplinaria, son las posturas
pol"ticas y la actitud de “aprendi&aje” del 'ue aplica, consciente de los intercambios dialécticos y
dialógicos de la investigación, convirtiéndose las perspectivas en $erramientas con delimitados (ines y
alcances.
,or tanto la condición (undamental para desarrollar este tipo de investigación es la disposición al
di#logo4 “Los hom!res no se hacen en el silencio, sino en la pala!ra, en el tra!a&o, en la acción, en la
refle)ión. DEF Por esto, el diálogo es una e)igencia e)istencial. < siendo el encuentro que solidari-a la
refle)ión y la acción de sus su&etos encau-ados hacia el mundo que de!e ser transformado y
humani-ado, no puede reducirse a un mero acto de depositar ideas de un su&eto en el otro” 1reire,
7828 4 288*282!. <s la complementaridad entre cient"(icos y comunidades, personas y organi&aciones,
disciplinas y técnicas, la 'ue permite lograr un mayor alcance trans(ormador en la realidad, m#s 'ue la
simple competencia entre ellas.
1efle$iones finales: 2acia una ciencia social auto-refle$ia y comprometida
<s necesario entender esta (orma de investigar, y este paradigma en su totalidad como una apuesta, 'ue
como tal, incorpora las nociones de riesgo e incertidumbre. ,or tanto debemos prepararnos para lo
inesperado, y tal como 1eyerabend pregonaba, no e3iste preparación para la emegencia, para la
sorpresa, para la incertidumbre, a través de un método est#tico o de un programa (ijo, sino 'ue es
necesaria una estrategia 'ue permita “a partir de una decisión inicial, imaginar un cierto n,mero de
escenarios para la acción, escenarios que podrán ser modificados seg,n las informaciones que nos
lleguen en el curso de la acción y seg,n los elementos aleatorios que so!revendrán y pertur!arán la
acción.” 9orin, 255: 4 22C!.
,or ello es 'ue los autores Modr"gue& Pillasante y 1als Borda consideran a la )+, como una estrategia
de investigación, 'ue puede luc$ar contra el a&ar, 'ue incorpora la indeterminación de lo económico y
lo social, 'ue asume esta realidad din#mica y cambiante, buscando la in(ormación relevante y la
trans(ormación. L 'ue a su ve& porta una propia epistemolog"a de car#cter abierto, dispuesta al di#logo,
al encuentro y a las interacciones. <s a'u" cuando se vuelve atingente la (rase de William Blake
mencionada en un principio, mi interpretación es 'ue para poder conocer a cabalidad los objetos, la
vida en general, es necesario controlar el a&ar, domar lo in(inito, lo inaprensible y usarlo a tu (avor, sin
negarlo ni esconderlo. <l paradigma debe ser una $erramienta (le3ible 'ue permita cambiar la realidad
para bien, y no encapsularla y aislarla, négandole su condición de posibilidad y entrampando a los
cient"(icos en discusiones parali&antes. <l paradigma debe ser una estrategia para la acción
trans(ormadora, 'ue sea capa& de re(le3ionar sobre s" mismo y 'ue porte un esp"ritu respetuoso de la
diversidad.
3ibliografía
;orbetta, ,iergiorgio 7886!. “Los paradigmas de la investigación social”, en 1etodología y 6écnicas
de ;nvestigación Social. 9adrid.
?emo, ,edro 7887! D25HSF. ;nvestigación participante. 1ito y realidad. Krupo <ditorial %umen,
Buenos +ires.
1als Borda, Rrlando 7885!. ómo investigar la realidad para transformarla. <n4 9oncayo, P"ctor,
9anuel. +ntolog"a de 1als Borda. ;olombia
1eyerabend, ,aul 7886!. “6ratado contra el 1étodo. "squema de una 6eoría Anarquista del
onocimiento=. 9adrid4
1ranTais, +riel 7888! "l rep,sculo del "stado52ación* >na interpretación histórica en el conte)to
de la glo!ali-ación en Kestión de /rans(ormaciones Sociales, ?ocumentos de debate W nX :6.
U-<S;R.
1reire, ,aulo 7828! D2568F. Pedagogía del ?primido. Siglo ==), 9é3ico.
Karc"a, Vosé 1ernando 7827!. @acia una ra-ón situada. <diciones %R9, Santiago
Neidegger, 9artin 2556! D2576F. Ser y 6iempo. /rad. Vorge <duardo Mivera. <ditorial Universitaria,
Santiago.
0u$n, /$omas S. 2562! D25G7F. La estructura de las revoluciones científicas. 1ondo de ;ultura
<conómica , 9é3ico ?.1.
%ecannelier, 1elipe 7827!. onocimiento A comple&idad. >na perspectiva evolucionista. <diciones
%R9, Santiago
9orin, <dgar 255:! ;ntroducción al pensamiento comple&o. <spa.a. 9adrid. <d. Kedisa. 2Y edición en
castellano. /raducción de 9arcelo ,akman.
,ére& Soto, ;arlos 788H! D255HF. So!re un concepto histórico de iencia. /e la "pistemología actual
a la /ialéctica. <diciones %R9, Santiago
Modr"gue& Pillasante, /om#s 255:!. /e los movimientos sociales a las metodologías participativas.
<n4 V.9. Kutiérre& coord.! 1étodos y técnicas cualitativas en ciencias sociales. <ditorial S"ntesis,
9adrid.
Modrigue& Pillasante, /om#s 788G!. La socio5pra)is* un acoplamiento de metodologías participativas,
en4 ;anales, 9anuel coord.!. 1etodologías de investigación social* ;ntroducción a los oficios.
<diciones %R9, Santiago.