PROMUEVE ACCION DE AMPARO POR INCONSTITUCIONALIDAD DE

RESOLUCION ADMINISTRATIVA – MEDIDA CAUTELAR – PRUEBA

SEÑOR JUEZ FEDERAL

________________________ , DNI __________, en mi
calidad de legítimo usuario de armas de fuego – credencial CLU LEG RENAR 3-
__________, CUIT/CUIL ______________ - con domicilio real en la calle:
________________________ de______________ , Pcia. de ______________, con
patrocinio letrado del Dr. ________________ To Fo CUIT __________________ y
domicilio procesal en: __________________________________, a V.S. digo:

I.- PERSONERIA

Adjunto copia de mi DNI y copia de mi Credencial de
Legítimo Usuario de armas de fuego.-

II.- OBJETO

Que en los términos del art. 43 ssgtes. y ccdtes. de nuestra
Carta Magna y Ley 16986 vengo por el presente a promover ACCION DE AMPARO
contra el Ministerio de J usticia y Derechos Humanos de la Nación, con domicilio en la
calle Sarmiento 329 de esta ciudad, a efectos de que en sede judicial se declare la
inconstitucionalidad y por ende la nulidad insalvable de la Resolución 373/2013 del citado
ministerio, de fecha 08 de abril de 2013, publicado en el Boletín Oficial de la Nación el 10
de abril de 2013, mediante la que se estableció el “Procedimiento de Participación
Ciudadana por Oposición para la Autorización de Tenencia o Portación de Armas de
Fuego”.-

La presente a efectos de resguardar los derechos y garantías
individuales de raigambre constitucional que me acuerda nuestra carta Magna en mi calidad
de legítimo usuario de armas de fuego, derechos y garantías que se ven mancillados,
avasallados y vulnerados por el Ministerio de J usticia y Derechos Humanos de la Nación,
en el dictado de la Resolución 373/2013 supra citada.-

Asimismo, vengo por el presente a fin de promover la
adopción de una medida cautelar tendiente a declarar como medida de no innovar, la
1
suspensión en la aplicación de la Resolución cuestionada hasta tanto se resuelva la cuestión
de fondo de esta acción, previo a lo cual se promoverá la inconstitucionalidad de la Ley
26854 que restringe la adopción de medidas cautelares contra el Estado Nacional.-

Finalmente, vengo por el presente a ofrecer la prueba de que
intento valerme para justificar lo ajustado a derecho de esta presentación, pruebas que se
citará en el acápite pertinente.-

III.- COMPETENCIA:

VS resulta competente atento la naturaleza del “themae
decidendi”, por cuanto se trata o puede tratarse de actos de la administración dependiente
del Poder Ejecutivo Nacional – Ministerio de J usticia y Derechos Humanos.-

A merito de esa naturaleza de derecho de excepción,
Contencioso Administrativo Federal, es que VS resulta competente para decidir en este
proceso.-

IV.- ANTECEDENTES

Como norma vigente dentro del ordenamiento positivo en la
República Argentina, el Poder Legislativo de la Nación sancionó la Ley 20249 con sus
modificatoria 24492, y decreto 395/1995, que legislan en materia de armas de fuego.-

El criterio que emana de estas normas es el de reconocer el
derecho a los ciudadanos de la República la tenencia, uso y/o portación de armas de
fuego.-

Claramente estas leyes quedan sujetas a la reglamentación que
emita la autoridad de aplicación, en orden a la regulación del derecho reconocido.-

A nivel nacional la autoridad de aplicación es el Registro
Nacional de Armas, o RENAR, dependiente del Ministerio de J usticia y Derechos
Humanos de la Nación.-

Este reconocimiento del derecho de los ciudadanos de ser
usuarios, tenedores y/o portadores de armas – sujetos a la reglamentación que se dicte – no
2
emana de un acto gracioso del legislador, sino que resulta de la aplicación de un derecho
ancestral, inveterado, vigente en el territorio nacional con carácter previo a la época de la
sanción de nuestra primer Carta Magna.-

En efecto, el reconocimiento expreso de ese derecho
reconocido a los ciudadanos ya constaba literalmente expresado en el Tratado del Pilar
reconocido como “pacto preexistente”, fuente de la Constitución Nacional de 1853.-

En dicho tratado, suscripto en la capilla del Pilar a 23 de
Febrero de 1820, firmado y rubricado por Manuel de Sarratea; Francisco Ramírez;
Estanislao López, y ratificado por la J unta de Representantes Electorales el 24 de febrero de
1820, por Tomas Manuel de Anchorena; J uan J osé Cristóbal de Anchorena; Vicente
López; Antonio J osé de Escalada; Manuel Luis de Oliden; Victorio García de Zúñiga;
Sebastián Lezica; Manuel Obligado, se estableció:
“Artículo 8° - Será libre el comercio de armas y municiones de guerra de todas clases
en las provincias federadas”

Y esto ha sido así, en virtud del reconocimiento constitucional
del derecho a ejercer la defensa de la vida y de la propiedad de cada habitante de la nación,
los que debemos actuar en defensa de aquellos, incluso llegando a repeler la agresión, el
levantamiento en armas, sofocar la sedición y la guerra interna (arts. 21 y 36 CN)

En esta inteligencia, sucedió que en 1859 se fundó el primero
de un importante cantidad de “Clubes, Asociaciones y/o Polígonos” de tiro y que es la
“Sociedad Internacional Suiza” de Villa San J osé, en la Provincia de Entre Ríos, en 1859,
actualmente “Tiro Federal Argentino de San J osé”,

La última ratio, llegado el extremo necesario para ejercer
aquella defensa, es a través del legítimo uso de la fuerza para repeler al agresor, incluso
llegando al uso de armas de fuego, en los casos específicamente contemplados, tal como la
excusa absolutoria de sanción penal en el uso de la legítima defensa para repeler actos de
agresión con violencia, etc.-

Así las cosas y prosiguiendo con una larga tradición desde los
albores del nacimiento de nuestra nación es que el día 28 de Diciembre de 2005, y por
decreto presidencial del entonces Sr. Presidente de la República Argentina, Dr. Néstor
3
Kirchner, declaró por Decreto 1680/2005: “Monumento Histórico Nacional” la sede del
“Tiro Federal Argentino de Buenos Aires”

Entre sus escuetos pero concisos trascendentales
fundamentos, reiteró la razón de ser, espíritu y concreción fáctica de los arts. 21 y 36 de la
Constitución Nacional, al transcribir y hacer suyas las palabras de un predecesor como
Presidente de la República (1910/1914): al decir que “... el doctor Roque SAENZ PEÑA
destacó la importancia de las instituciones de tiro, diciendo que "Si instruimos a todos los
ciudadanos en el manejo del arma nacional y en la certeza del Tiro, habremos multiplicado
el poder defensivo de la Nación y todos y cada uno de los argentinos habrán de ser
considerados como soldados francos o en licenciamiento, siempre prontos al llamado de la
Patria."...” así entonces el decreto 1680/2005 mantiene la plena vigencia del espíritu y
razón de la practica e instrucción de tiro del ciudadano.

Este derecho a la defensa de la seguridad personal y de
repeler toda agresión personal, incluso la obligación constitucional de actuar en defensa de
las instituciones y de la agresión armada de terceros contra las autoridades y las
instituciones del Estado, han sido recogida también, expresamente, por las constituciones
Neuquén (art. 9;18;19 y 27); de Rio Negro (art 7, 14; 15; 16; 22; 31; 33; 46), entre
tras.-
el acceder a la condición de Legitimo Usuario, y para
por Licenciado en psicología o médico psiquiatra)
acional de Reincidencias del que resulte la inexistencia de
ntecedentes penales.-
de provincia.-

Así lo dispone la Constitución de la Provincia de Buenos
Aires (arts 3 y 10); de Catamarca (art. 7 y 292); de Chaco (arts 7, 14 y 15); de Chubut
(arts. 9, 10, 17, 57, 66), de Córdoba (arts. 4, 17, 20; 34; 38 y 53), de Corrientes (arts 27 y
29); de Entre Rios (arts 5, 6 y 16); de Formosa (arts 5 y 28); de J ujuy (art. 6, 15; 16; 17;
18; 43); de La Rioja (arts. 12; 19; 37; 38 y 52); de Mendoza (art. 8); de Misiones (art,. 13 y
29) de
o

Asimismo para adquirir un arma de fuego (uso civil o de uso
civil condicional) es requisito previo
ello, básicamente, debe acreditarse:
a) Idoneidad en el manejo de armas.
b) Aptitud física (certificado de profesional en medicina)
c) Aptitud psicológica (certificado
d) Acreditar medio lícito de vida
e) Informe del Registro N
a
4

na credencial conocida normalmente como Credencial de Legitimo Usuario
(CLU).

compra de material controlado autorizado al efecto,
n el caso particular armas de fuego.
a armería habilitada al efecto o a un particular, para adquirirle un arma usada
gistrada.

omprada a un particular, porque ella ya tiene su correspondiente tarjeta de identificación)
enominada cedula verde de los automotores con
l distingo que en vez de verde es rosada.
materia de derechos reales o personales que puede aplicarse a la
lación con las cosas.-
l
ropietario registral, que es legítimo usuario (nombre/apellido y documento de identidad)
tes penales, idóneo y sin afecciones
sicas o psicológicas que afectan a su personalidad.
Acreditado tales extremos el Registro Nacional de Armas
otorga u
Sólo una vez que el ciudadano accede a la condición de
Legitimo Usuario puede formalizar la
e


Entonces, para adquirir un arma de fuego el legítimo usuario puede
ocurrir a un
re

Una vez adquirida el arma, esto es abonada la misma al vendedor,
(no habrá “traditio” si el arma es nueva, hasta tanto el adquirente no proceda a registrarla
en el RENAR, en tanto que si puede haber tradición si el arma adquirida es usada y
c

Que la referida tarjeta de identificación del arma, en definitiva es el
paralelo o equivalente a la normalmente d
e

Esta credencial o cedula rosa, es conocida en el vocablo usual como
“tenencia”, sin embargo no guarda relación dicho término con el vocablo “tenencia”
conocido y aplicado en
re

Así las cosas, adquirida el arma, sin retirarla de la armería, se espera
que el RENAR emita la credencial identificatoria del arma de donde resulta básicamente:
Marca; Modelo; tipo de arma; calibre y número de la misma, así como los datos de
p

Entonces, como se puede advertir, el trámite requiere de varios pasos,
es un proceso dilatado y que asegura debidamente al RENAR, al ser el ciudadano Legitimo
Usuario, que es una persona proba, sin anteceden

5

Por lo tanto, el ciudadano Legitimo Usuario es una persona moral y
de conducta no violenta, prueba de ello que no existen índices trascendentes de delitos
ometidos con arma de fuego por un Legitimo Usuario.
amplia garantía constitucional por ser un
erecho que hace a la defensa del individuo.-

ién, de acceder al trámite,
ordena extender la credencial que autoriza la portación de armas.
e
fecta personalmente, la universalidad de los legítimos usuarios y ciudadanos en general.

V.- CONDICIONES DE ADMISIBILIDAD
e se hallan o
uedan hallarse afectados los intereses legales y/o derechos de una persona.-
N DE UN DAÑO ACTUAL e INEXISTENCIA
E OTRA VIA PROCESAL IDONEA.-

ESTADO DE INCERTIDUMBRE
c

A su vez, por condiciones expresamente contempladas en la ley, la
portación de arma de fuego (arma transportada por el legítimo usuario en condiciones de
inmediato uso –cargada- (arts. 33 CN y confirmado por la Constitución de la Provincia de
Misiones en su art. 13), goza también de la
d
Como se trata de un derecho reglado, para obtener aquella
autorización para portación personal de armas en condiciones de inmediato uso, el
ciudadano debe iniciar el trámite en el RENAR, acreditando el cumplimiento de los
requerimientos específicos de la autoridad de aplicación, y la cuestión se resuelve por
otorgar o no la autorización de portación de armas, lo cual queda en definitiva, reservado al
criterio subjetivo (al saber y entender) del funcionario a cargo, qu

Efectuada esta breve introducción al tema, es que abordaré
en profundizar la arbitrariedad manifiesta que contiene la Resolución 373/2013, que m
a

La acción de amparo ha sido admitida por la CSJ N en
numerosos pronunciamientos como medio idóneo para cuestionar la constitucionalidad de
una norma, o la constitucionalidad de una decisión administrativa, desde qu
p

La Ley 16986 dispone como condiciones de admisibilidad en
la acción de amparo, que se acredite un ESTADO DE INCERTIDUMBRE, QUE HAYA
UN INTERES LEGITIMO, PREVENCIO
D

6
El estado de incertidumbre, en la expresión del legislador,
habida cuenta el estado de angustia permanente, motivado precisamente en el temor, en la
inquietud personal que abriga esta asociación respecto del futuro de la misma y de sus
asociados, como legítimo usuarios de armas de fuego registradas, en caso de que VS no
recepte adecuadamente esta acción y nos deje inermes e indefensos, sujetos a la
rbitrariedad de la Resolución 373/2013 y del procedimiento de oposición en ella
establecido.-
amente adquirida por una operación de compraventa de un
bien de mercado, o la solicitud, previa acreditación de circunstancias legales y fácticas, de
la autorización de portación.-
que el denunciante (con o sin razón) pasará a ser de identidad
protegida, para no tener que dar explicaciones sobre la motivación que lo indujo a la
oposición en cuestión.-
, el estado de angustia existe y se hace evidente, a la
par que se agudiza con cada legítimo usuario que resulta publicado en la nómina de
publicaciones oficiales del RE
o hará comprender el estado de angustia, casi de indefensión en que
.-

el Boletín
ficial -10/04/2013- y ya obran en la página web del RENAR las primeras publicaciones
e legít o us rios q e pret
a

En efecto, ya que desde que se publicó la Resolución en
cuestión, puede ser consultada en la página web del RENAR la nomina, por nombre y
apellido, DNI y tipo de armas, de aquellos legítimos usuarios que inicien un trámite de
registración de un arma previ


Ese estado de incertidumbre, habida cuenta que no sabemos a
ciencia cierta quién o quiénes pueden oponerse al trámite, las causales que los mueve, la
clara promoción que desde el Poder Ejecutivo se lleva adelante para desarmar a la sociedad
civil, y la seguridad de

En efecto
NAR.-

Entonces, el estado de incertidumbre es palpable y evidente, y
la sana crítica de VS l
los legítimos usuarios nos encontramos al vernos publicados en una nómina descabellada

PREVENCION DE DAÑO ACTUAL O INMINENTE

Como dijéramos, la Resolución ya se publicó en
O
d im ua u enden renovar sus licencias y/o adquirir nuevas.-.-

7
La Ley 16986 y su recepción en el art. 43 de la carta magna,
l RENAR ya tiene
publicado los nombres, DNI y tipo de armas que los legítimos usuarios con licencias en
estado de próximo vencimie
De tal forma, queda acreditada la existencia de un DAÑO
ONCRETO para los integrantes del primer grupo, y un daño inminente y cierto para los
on la
resente acción.-
La función de Autoridad de Aplicación en cabeza del RENAR
Una vez que el Ministerio de J usticia y Derechos Humanos de
Naci emi la R olució
b del RENAR se
roduce en forma inmediata a la presentación del pedido de trámite de registración por
arte d propi ario d l arma
e al RENAR y/o Ministerio de J usticia a tramitar, resolver y
ulminar cualquier recurso a oponer, en un plazo perentorio, contra la vigencia de la
claramente hacen referencia a la viabilidad del amparo a efectos de cesar un daño actual o
prevenir un daño inminente.-

A la luz de los hechos citados supra, e
nto, con lo que a ellos respecta, el daño a la intimidad por la
publicación intromisiva en su intimidad, ya se encuentra consumado.-

Asimismo, respecto de los legítimos usuarios que en adelante
deban realizar el trámite, tienen la certeza de que correrán igual suerte.

C
del segundo grupo, daños concreto e inminente y cierto que se intenta revertir c
p

INEXISTENCIA DE OTRAS VIAS PROCESALES


es absoluta y soberana respecto de los legítimo usuarios y registrados como tenedores de
armas lícitas.-


la ón tió es n 373/2013 y la publicó en el Boletín Oficial, la resolución se
encuentra vigente y de aplicación obligatoria.-

La publicación citada en las páginas we
p
p el et e (denominada de forma impropia “tenencia” desde el punto de
vista de los derechos reales) y o solicitud de autorización de portación.

No existe en el ordenamiento jurídico algún recurso o acción
administrativa que obligu
c
Resolución y contra la obligatoriedad de la publicación del nombre de los asociados en la
página web del RENAR.-
8

Una vez que la Resolución entró en vigencia, la publicación
e la nomina es obligatoria e inmediata, y cualquier interposición de recursos contra ella, en
Frente a la inexistencia de recursos que oponer para evitar la
en de
A través de esta acción de amparo se trata de evitar que el
miten sus
cencias.-
73/2013, la que fue publicada como
orma de carácter obligatoria en el Boletín Oficial de la Nación en fecha 10/04/2013, y con
o en que cada uno de aquellos, ya habilitado al
fecto (Legitimo Usuario de Uso Civil o de Uso Civil Condicional) intente registrar
nte un arma
ados, habitantes
e la Nación Argentina y entidades de sociedades que tengan interés, puedan oponerse a
d
el marco de la Ley 19549, llegará sin lugar a dudas tarde, ya que no hay plazo
administrativo tal que llegue a poder frenar, en término, la publicación en cuestión.-


publicación y el régim oposiciones, debido al exiguo plazo de tramitación, el daño
queda consumado.-


Renar continúe publicando las nóminas de los legítimos usuarios que tra
li

VI.- HECHOS


1.- En fecha 8 de abril de 2013 el Ministerio de J usticia y
Derechos Humanos de la Nación emitió la Resolución 3
n
entrada en vigencia – conforme art. 3 de la norma - al día siguiente al de su publicación
oficial –se adjunta copia de la publicación respectiva.-

Mediante dicha Resolución, el Ministerio de J usticia y
Derechos Humanos estableció la creación de un “Procedimiento de Participación
Ciudadana por Oposición para la Autorización de Tenencia o Portación de Armas de
Fuego”, dejando a todos los habitantes de la nación, sean estos legítimos usuarios de armas
de fuego o que pretendan serlo en el futuro, sujetos al protocolo normativo allí establecido,
que será de aplicación obligatoria al moment
e
debidame de fuego legítimamente adquirida o inicie el trámite para obtener
autorización de portación de arma de fuego.

La norma principal – Resolución 373/2013 – en su art. 1ro
crea el “Procedimiento….” a efectos de que todos los ciudadanos no arm
d
9
e li s n ” o portación de armas de fuego, el cual quedará redactado de
conformidad con el Anexo I que forma parte integrante de la resolución-

En ese sentido, el Anexo I fija el procedimiento aplicable; los
plazos y las causales de oposición conjuntamente con la suspensión de los términos de las
actuaciones administrativas necesarias para la tramitación del acto registral o autorización
de portación y la independencia de la res
sas so citude de “te encia
olución judicial (en aquellos casos en que haya
nido intervención por denuncias previas) respecto de la resolución administrativa para
gistra debi ment un a
Determina también que el rechazo de la solicitud registración
a” en la norma) o portación de armas, importa la revocación
lece el procedimiento que se seguirá en caso
de las actuaciones por parte del observado, debiendo en ese
2.- Varios son los aspectos que esta que debo destacar ante
S como violatorios y conculcatorios de derechos individuales a mi respecto, y con
nsión de VS, se procederá a
vio en forma separada.-
, su Decreto Reglamentario y disposiciones de la autoridad de aplicación, se
n la página web del RENAR y por 1 día en el Boletín
te
re r da e rma de propiedad del legítimo usuario o autorización de
portación que pueda adoptar el RENAR.-


(denominada “tenenci
inmediata de todas las autorizaciones anteriores que existieran en el RENAR a nombre del
mismo legítimo usuario.-

Finalmente, estab
de un pedido de vista o copia
caso el RENAR extremar los recaudos para obtener la reserva de los datos personales del
opositor contra el legítimo usuario.-


V
relación a los actuales legítimos usuarios y/o respecto de todos aquellos ciudadanos que en
lo sucesivo quieran serlo.-

A efectos de facilitar la compre
tratar cada agra

A.- VULNERACION DEL DERECHO A LA INTIMIDAD

El procedimiento regulado en la Resolución 373/2013
establece, como previo al otorgamiento de la credencial identificatoria del arma (mal
llamada “tenencia”) y o la solicitud de portación que, una vez cumplidos los requisitos de la
Ley 20429
debe publicar por 15 días e
10
Oficial el nombre completo, documento y datos del o de las armas de que se trate ese
trámite.-

Esa publicación en un medio masivo como lo es la página
web de un organismo, con detalle exhaustivo del nombre completo con más documento del
o las armas de que se trate, afecta necesariamente el derecho a la intimidad
En efecto, la publicación del nombre y documento, con más el
o de rmas e el
aparece publicado en la
ágina web del organismo y que es de consulta libre e irrestricta por cualquier particular
on la obtención del
ombre de la persona y su documento, cualquier particular asociación puede culminar
tenie o el omici
rtos, habida cuenta que fácilmente puede ser objeto de hechos de
iolencia y/o intentos de robo por parte de bandas armadas, que intenten hacerse de su
rmam to líc o, leg
a publicidad de un listado o publicación de datos indiscriminados en
la página web del or
solicitante y el
de que goza todo habitante de esta nación, derecho inalienable contenido en nuestra Carta
Magna.-


tip a qu sujeto interesado quiera registrar, o renovar, expone al individuo a un
grado de publicidad que atenta contra su derecho a la privacidad.-

Esa afectación es clara, al momento de verse expuesto en forma
indubitable, con nombre, apellido y documento, en un listado que
p
y/o asociación que quiera efectuar la consulta a la página web del RENAR, sin deber o
necesidad de explicar los motivos que lo llevaron a esa consulta.-

Más allá de esa afectación, sabido es que c
n
ob nd d lio particular de ese individuo, su profesión, su inscripción ante la
AFIP, etc, con sólo navegar en cualquier buscador de la red internet.-

Así, es tal nivel de exposición personal (al resultar publicado por
nombre, documento y arma o armas puede tener en su poder) que lo sujeta a una serie de
riesgos innecesarios y cie
v
a en it al, registrado, y del cual es responsable habida cuenta que lo tiene
registrado a su nombre.-

L
ganismo RENAR, vulnera la debida intimidad que como derecho
constitucional tenemos como ciudadanos.-

Es una clara coacción psicológica al establecer nuevas condiciones
para restringir el uso y adquisición de armas de fuego. De esta manera expone al ciudadano
11
a que el universo de habitantes de la nación, incluso del exterior” tenga acceso a datos
personales, tales como nombre completo, domicilio y arma/s registrada/s, que cruzada con
demás datos “graciosamente” considerados también superfluos de fácil acceso via internet,
dan indicación o contribuyen logísticamente a dar la locación, ingresos y hasta estado
patrimonial, de esta m
enera una situación continua de temor igual o peor de aquel al que
le publican que en su
a grave afectación que causa, en este aspecto la Resolución
impugnada, a la intim
in perjuicio que los datos registrados son utilizados con fines
distintos (Registral) a
te definidos en la misma” (Corte Interamericana de Derechos Humanos. Serie
C, n° 100, caso “Bulacio v. Argentina”, sentencia del 18 de septiembre de 2003, ptos. 124 y
125; ver Fallos: 330:3
des que las que le han
anera se genera innecesariamente una situación de riesgo al individuo
y núcleo de convivencia sobre la vida , integridad y propiedad del ciudadano y su familia.

G
vivienda existen guardadas piedras preciosas de gran valor, barras de
metal precioso o dineros en efectivo en importante cantidad.

L
idad y vida privada, irrumpe burdamente contra los arts. 18, 19 y
33de la CN, sin perjuicio que mortifica y perturba la intimidad (art. 1071 bis. CCiv.)

S
los previstos en la ley y que afecta la dignidad del Legitimo Usuario
(CSJ N Halabi, Ernesto c/PEN-Lye 25873- Dto 1563 s/Amparo ley 16986)

Asimismo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene
dicho que el poder del Estado para garantizar la seguridad y mantener el orden público no
es ilimitado, sino que “su actuación está condicionada por el respeto de los derechos
fundamentales de los individuos que se encuentren bajo su jurisdicción y a la observación
de los procedimientos conforme a Derecho (…) con estricta sujeción a los procedimientos
objetivamen
801 - CSJ N Halabi, Ernesto c/PEN-Lye 25873- Dto 1563 s/Amparo
ley 16986)

Y que: “ La doctrina de la omnipotencia legislativa que se pretende
fundar en una presunta voluntad de la mayoría del pueblo, es insostenible dentro de un
sistema de gobierno cuya esencia es la licitación de los poderes de los distintos órganos y la
supremacía de la constitución.- Si el pueblo de la nación quisiera dar al Congreso
atribuciones más extensas de las que ya les ha otorgado o suprimir algunas de las
limitaciones que les ha impuesto, lo haría en la única forma que él mismo ha establecido al
sancionar el artículo 30 de la Constitución.- Entre tanto ni el legislativo ni ningún
departamento del gobierno puede ejercer lícitamente otras faculta
12
sido otorgadas expresamente o que deben considerarse conferidas por necesarias
na es incompatible con la constitución.-

En el capítulo ANTECEDENTES nos referimos al derecho de cada
istración y guarda de las mismas,
ada una de esas armas integrará un conjunto que se denomina ARMAS LICITAS o
sus variadas modalidades en polígonos de tiro, clubes, instalaciones o
gares habilitados al efecto, las que se utilizan para la práctica de la caza y las que se
Al tratarse de armas registradas (bien mueble registrable) a nombre
e un s jeto individu
registrados o no registrados, cuando en rigor de verdad, esta ley de emergencia
n materia de armas sólo trata (o debería tratar) respecto de aquellas armas que se
del circuito legal y por
implicancias de aquellas.- Cualquier otra doctri
(CSJ N, Horta J osé contra Harguindeguy, Ernesto- Fallos 137-147)
B.- DERECHO A LA DEFENSA PERSONAL

individuo de ser legítimo usuario y propietario de una o varia armas de fuego, en la medida
que esas armas se encuentren registradas en el organismo de control RENAR.-

En la medida que cada sujeto interesado sea “tenedor” de armas
registradas y cumpla con cada uno de los requisitos de reg
c
LEGALES, vale decir, aquellas armas en manos de sujetos responsables, registrados,
capacitados para la tenencia y/o portación, y para su uso.-

Esas ARMAS LICITAS O LEGALES son las que se utilizan ya para
práctica deportiva en
lu
utilizan para defensa personal ya por parte de profesionales de seguridad privada o pública,
ya por particulares.-


d u alizado, con su documento y un domicilio declarado, esas armas NO
ESTAN y NO PERTENECEN al ámbito del delito ni al circuito ilegal de armas.-

La norma, en sus considerandos, habla de la ley 26216 que declara la
emergencia nacional en materia de tenencia, fabricación, importación, exportación,
transporte, depósito, almacenamiento, tránsito internacional, registración, donación,
comodato y compraventa de armas de fuego, municiones, explosivos y demás materiales
controlados,
e
encuentran por fuera del circuito legal o registrado, es decir aquellas armas del submundo
del delito.-

En efecto, el verdadero problema, como señaláramos anteriormente,
lo constituye la enorme cantidad de armas que existen por fuera
13
ende, por fuera del control del RENAR. Estas armas son las que en forma casi exclusiva y
quellas y/o por locadores de las mismas. En un porcentual ínfimo las armas
el circuito ilegal se corresponden con aquellas obtenidas de la fabricación casera,
nom adas umbe
ACION Las armas que
esaparecieron del Batallón de Arsenales 603, ubicado en la ciudad santafecina de Fray
agregan otros 250 que se
l
excluyente son utilizadas por la delincuencia para la comisión de los distintos delitos de
sangre con armas de fuego que se cometen en el ámbito del país.-

Estas armas son obtenidas por los actores de la delincuencia, en su
mayoría por robo a las fuerzas armadas¹ y al personal policial; en otros casos por el uso de
esos actores en connivencia con los agentes de las fuerzas armadas y de seguridad (casos de
armas cedidas y/o alquiladas para la comisión de ilícitos), en otro porcentual se
corresponden con armas de antigua data y en poder de la delincuencia desde tiempo
remoto, sin que pueda precisarse su cantidad ni origen, que son empleadas por los mismos
tenedores de a
d
de in “t ras” (que se fabrican en lugares frecuentados por elementos de la
delincuencia)

A modo de ejemplo de lo que la Ley 26216 trata al referirse a la
emergencia en materia de armas, se citan una serie de casos de dominio público
“Suman más de 400 los fusiles sustraídos. De ellos, unos 250 fueron llevados desarmados”
Domingo 06 de marzo de 2011 | Mariano de Vedia LA N
d
Luis Beltrán, suman más de 400, ya que a los 154 FAL se
encontraban desarmados, pero listos para ser puestos en marcha.-

http://www.perfil.com/ediciones/politica/-20131-746-0027.htm
n sospechoso robo de armas en el Renar. Desaparecieron unas 200 pistolas, escopetas y
stivas fallas en las medidas de
U
ametralladoras del organismo. La J usticia investiga las suge
seguridad que encubrieron a los ladrones.

http://www.cadena3.com/contenido/2011/10/11/85772.asp
Robaron 60 armas de un depósito del Renar en Mendoza 11/10/2011 | El atraco se produjo
alle Chile alrededor de la 1 de la madrugada del domingo último en el predio situado en la c
al 1600, donde se guardan armas secuestradas en procedimientos policiales.

http://www.lanacion.com.ar/1483743-alarmante-aumento-de-los-robos-de-armas
La Nación J ueves 21 de junio de 2012...Sorprende y preocupa la sospechosa facilidad con
la que continúan los robos de ingentes cantidades de peligrosas armas en la Argentina.
Comisarías de la Policía Federal y unidades del Ejército y la Fuerza Aérea han sido
14
víctimas -en ciertos casos, probablemente, con la complicidad de algunos de sus
integrantes- de estos graves hechos que involucran armas de puño pero también de guerra
ue luego se contrabandean al exterior o terminan en manos de delincuentes y grupos
simismo, el 17 de agosto de 2010 se sustrajeron 30 pistolas de 9 milímetros y cinco
siles L de oma
q
violentos locales...

A
fu FA l C ndo de Operaciones de la Fuerza Aérea

Va de suyo destacar que jamás el RENAR, como organismo de
registro y control de las armas registradas, podrá pretender tener conocimiento y control de
las armas del circuito ilegal, o conocer a los tenedores y usuarios de esas armas de
procedencia y lugar de guarda desconocidas, precisamente por el carácter de armamento
egal no registrado, materia que es de resorte exclusivo y excluyente de las fuerzas de
de prevención y/o de combate a la
elincuencia, y del Poder J udicial en el juzgamiento de los autores de ilícitos y en la orden
pora su arma al circuito ilegal de la delincuencia, toda vez que el arma
gistrada a su nombre fácilmente lo coloca en el sitial de un sujeto por demás
divid lizab .-
entonces que no son las armas legales (las registradas) las
ue generan la emergencia en materia de armamentos, ni son estas armas los instrumentos
les, implica un error en el método
mpleado para intentar controlar las armas ilícitas, las que deben ser controladas por el
il
seguridad interior y eventualmente del Poder J udicial de la Nación.-

El adecuado control del uso y eventualmente el achicamiento del
universo de armas ilegales, hasta su ideal eliminación de circulación, es potestad exclusiva
y excluyente de las fuerzas de seguridad interior, tales como Policía Federal, Policía de
Provincias, etc, en el ejercicio de sus funciones
d
de destrucción de armamento ilegal no registrado.-

El tenedor y legítimo usuario de un arma legal, ya para caza, ya para
tiro deportivo al blanco, ya para defensa personal, no utiliza su o sus armas en la comisión
de ilícitos, ni incor
re
in ua le

Vale decir
q
de que se vale la delincuencia.-

Crear un sistema de control de armamentos que importe la exposición
en publicidad masiva de los titulares de armas lega
e
personal policial en el ejercicio de su función propia.-

15
En orden al acápite que nos ocupa, la posibilidad cierta de que un
legítimo usuario, tenedor de armas registradas, sea objetado en su renovación de licencias,
portará que éste quede desarmado, por aplicación del artículo 7mo del Anexo I, con lo
las ilícitas, sumado al desarme de la sociedad
ivil de sus armas lícitas, necesariamente pone a esta última en manos de la primera, sin
on ello me refiero a todos los particulares) en situación de indefensión,
orriendo incluso riesgo su propia vida y de los que de ella dependen, en manos de la
elincu ncia.-
ior
an resultado a todas luces incapaces de erradicar la conducta ilícita y es evidente el
ION AL RENAR DE FACULTADES INHERENTES A OTRO PODER
L E ADO /O A
ciones
ue son, en casos del Poder J udicial, y en casos facultades privadas de los hombres
. El Director del Registro Nacional de Armas, o quién él designe deberá efectuar
im
cual pierda la capacidad de defensa personal, si es que las armas las poseía para ese fin.-

El desarmar a la sociedad civil de sus armas registradas y lícitas,
importa el colocarla en un estado cierto de indefensión y riesgo de vida, a tenor de la
experiencia que se recoge en la vida diaria. En efecto, los errores de las fuerzas policiales y
de seguridad interior en el intento de contro
c
posibilidad cierta o remota de defenderse.-

La generación de una norma que permita, sin más, y por el solo
hecho de la existencia de una denuncia de un actor de identidad preservada por el RENAR,
la oposición a la adquisición renovación de la matrícula y con ello el desarme, deja a ese
particular (y c
c
d e

Ello, habida cuenta que las fuerzas policiales y de seguridad inter
h
incremento en el uso de las armas de origen ilícito y fuera del control del RENAR.-

C.- ATRIBUC
DE ST Y LOS PARTICULARES

En varios aspectos de la norma en crisis encontramos que el
Ministerio de J usticia ha excedido las funciones que le son propias, para tomar fun
q
integrantes de la sociedad en ejercicio de sus derechos y garantías constitucionales.-

c.1.- ATRIBUCION DE EJ ERCICIO DE DERECHOS DE LOS PARTICULARES

El art- 5to inc. b del ANEXO I establece como causal de
oposición…”los hechos de violencia, amenazas o intimidación que tengan como autor al
solicitante, aún cuando no hayan sido denunciados ante las autoridades policiales o
judiciales
16
la denuncia en los términos del inc. 1ro del art. 177 del Código Procesal Penal de la
ado con anterioridad a las autoridades legalmente
ompetentes (Poder J udicial de la Nación y/o autoridad policial que la elevará al J uzgado
isponga, radicará la pertinente denuncia, en los términos del art. 177 inc. 1ro
el CPPN – obligación del funcionario público de radicar denuncia por delitos perseguibles
e ofic .-
principio de juez natural y se crea una forma nueva (inhábil) para formular
enuncias de hechos ilícitos no prevista en el ordenamiento procesal penal y penal de fondo
igente -
nos del RENAR, para que éste lo
uplante en el rol de denunciante, y haga el mismo RENAR propia la denuncia de un
ó la
xistencia de los ilícitos por conocimiento directo, y no por lo que terceros le han contado
(y de lo que no se han animado o no han querido hacer la denuncia policial o judicial)
Nación”

Vemos aquí que, so pretexto de protección de los derechos de los
ciudadanos, el RENAR tomará como causal válida de oposición, la comunicación al
RENAR de hechos ilícitos puntuales (hechos de violencia, amenazas o intimidación) que
los particulares le manifestaran bajo juramento que haya cometido el solicitante de la
licencia, aunque no hubieren exterioriz
c
en turno) la existencia de esos hechos.-

Para validar esta causal de oposición, por demás reñida con las
normas del Código Procesal Penal en orden al nacimiento de la acción penal y al ejercicio
de la misma – art. 5 Código Procesal Penal de la Nación – el Director del RENAR y/o
quién este d
d
d io

Ahora bien, es llamativo esta atribución de facultades al Director del
RENAR, con el objeto de validar una y todas las causales de oposición con tal de lograr
mayor número de las mismas, si tenemos en cuenta que con el procedimiento instaurado, se
vulnera el
d
v s.

En efecto, si un particular hubiere sido víctima o mero testigo de un
hecho ilícito del tipo de violencia, amenaza o intimidación (tal el caso de las conductas
ilícitas del inciso en tratamiento), no puede admitirse que previo a la denuncia en sede
judicial, ese particular lleve la “notitia criminis” a ma
s
hecho, que no vivió ni como víctima ni como testigo.-

De otro lado, la referencia del art. 177 inc. 1ro del CPPN, en orden a
la obligatoriedad del funcionario público de denunciar los hechos ilícitos conocidos durante
el ejercicio de su función, se refiere sólo a los casos en que el funcionario percibi
e
17

Vale decir Señor J uez que so pretexto de cumplirse a como diera
lugar eso objetivo de desarmar a la sociedad civil, se admiten procedimientos y causales de
oposición a la renovación de una licencia de legítimo usuario, que claramente exceden las
cultades reglamentarias de la autoridad de aplicación.-
ENCIA DE LA RESOLUCION QUE PUEDA DICTAR OTRO PODER

resolución de la solicitud
e tenencia o portación es independiente del proceso judicial…”
ere culminar en un estadío de vulneración de la independencia de los poderes del
stado.-
absolución, e igual decidir la
liminación de la matrícula o licencia de legítimo usuario.-
ción de la licencia, con prescindencia
el fallo que se hubiere dictado en el Poder J udicial.-
duales y un avasallamiento sobre el ya tan
ulnerado principio de división de poderes.-
fa

c.2.- PRESCIND
DEL ESTADO

El art. 6to del Anexo I establece que …”la
d

Con ello el Ministerio de J usticia ha dotado (o pretende dotar) al
RENAR de una facultad jurisdiccional que no le es propia y que no puede ejercer, si es que
no se qui
E

En efecto, note VS que aún en casos de efectiva denuncia penal que
movilice el engranaje del Poder J udicial, radicada por un particular contra un sujeto
determinado por los delitos de violencia, amenazas o intimidación (art. 5º inc a) del Anexo
I), aún cuando el Poder J udicial (en ejercicio de su facultad privativa, propia y específica de
juzgar al sujeto denunciado por la eventual o posible comisión de los delitos de que se trate
la denuncia) pudiere sobreseer y/o absolver al denunciado por los delitos citados, el
RENAR podrá hacer caso omiso a ese sobreseimiento y/o
e

Y ello, habida cuenta que el citado art. 6to le permite expresamente al
RENAR el decidir acerca de la renovación y/o revoca
d

Esa facultad de resolver una eventual revocación de “licencia”, aún
pesando sobre la causa específica un sobreseimiento o absolución del imputado, claramente
importa una vulneración de derechos indivi
v

Es que claramente las facultades que el Ministerio de J usticia le
atribuye al Renar en la Resolución 373/2013 importa un desmedido ejercicio de poder por
18
parte de un órgano que depende del Poder Ejecutivo, que, sin cortapisas, se atribuye el
poder de decidir el tema en cuestión (la renovación y/o revocación de la licencia) con total
prescindencia de lo que pueda resolver el Poder J udicial en orden a las denuncias
vocadas como causal de oposición.-
r constituido del Estado
oder J udicial) haya decidido sobre el tema sometido a análisis.-
.- VULNERACION AL DERECHO DE DEFENSA EN J UICIO
ular de adquisición y/o
novación de una licencia de legítimo usuario de armas de fuego.-
actar las oposiciones y detalle de la prueba a que hace
ferencia el art. 3ro del Anexo I.-
radicar las
enuncias en sede judicial, a que hace referencia el art. 5to inc. b del Anexo I.-
e pertinente sobre el trámite de
novación y/o revocación de la licencia de que se trate.-
vista de la denuncia en que se sustenta la oposición al trámite (vide art. 8vo
el Anexo I)

in

Esa prescindencia de lo que eventualmente pueda disponer el Poder
J udicial sobre el sujeto denunciado, importa que el RENAR queda colocado como un
supra-poder, que puede no acatar ni importarle lo que un Pode
(P



D

La normativa bajo análisis tiene previsto todo un procedimiento que
debe llevar a cabo el RENAR a partir de la petición de un partic
re

Como se dijera supra, debe publicar por 15 días en la página web del
organismo; debe publicar por 1 día en el Boletín Oficial y debe tener previsto el
mecanismo de recepción de la o las eventuales oposiciones, poniendo a disposición del
interesado los formularios para red
re

En cumplimiento de la normativa, el RENAR debe
d

Finalmente, y con la ya citada prescindencia de lo que el Poder
J udicial resuelva, puede el RENAR resolver lo que estim
re

También debe el RENAR asegurarse de obtener la preservación de
identidad del denunciante, en aquellos casos en que el denunciando en el organismo pueda
pedir copias o
d
19
Hasta aquí claramente expuestos los derechos y obligaciones del
Renar y la actuación que pueda caberse a un eventual denunciante, que ejercite la oposición
a la renovación de una licencia en curso y/o solicitud de una licencia nueva.-

Ahora bien, la norma, que tanto se esfuerza por garantizar la
intangibilidad del derecho del eventual denunciante, al punto de invitárselo a radicar
oposiciones por internet, con la salvaguarda de identidad en caso de vista o pedido de
copias, nada dice respecto de la garantía del derecho de defensa que pueda corresponderle
al solicitante del trámite, que viera en el mismo la existencia de una oposición.-

En efecto, reza la norma que el denunciante puede radicar sus
oposiciones y adjuntar la prueba respectiva, pero nada dice la misma norma respecto de qué
procedimiento de contralor y de replica puede caberle al denunciado, en legítimo ejercicio
de su derecho de defensa, como instrumento de protección de sus derechos.-

Vale decir que, una vez que el RENAR reciba la denuncia, el
denunciado, solicitante de un trámite de registración (“tenencia”) o autorización de
portación, queda inerme, obligado a lo que en definitiva el RENAR pretenda resolver,
sujeto a un grado de indefensión absoluta.-

Si bien es cierto que frente a la decisión del RENAR le caben al
denunciado las defensas que la Ley de Procedimiento Administrativo 19549 le acuerdan, lo
concreto es que la misma norma debió de establecer un régimen de oposiciones, con control
de parte del denunciado de la prueba y de la oposición en si misma, habida cuenta que no es
lo mismo recurrir una resolución definitiva del organismo RENAR ante el Superior
(Ministerio de J usticia) y/o ante el Poder J udicial, que el poder intervenir como parte activa
en u proceso diríamos bilateral, que tiene al oponente como denunciante y al sujeto opuesto
como denunciado.-

Esa imposibilidad de intervenir en la sede del RENAR para controlar
acerca de la producción de la prueba de la oposición, presentar la propia y dar sus razones
para rechazar la oposición de que está siendo objeto, convierten a la norma en una que
contiene una grave lesión al derecho de defensa en juicio y de igualdad de las partes frente
a la ley y vulneración del principio del debido proceso.-

E.- PROCEDIMIENTO VIOLATORIO DE LOS DERECHOS ADQUIRIDOS

20
El art. 5to “in fine” del Anexo I establece que …”la presentación de
la oposición suspenderá los plazos de las actuaciones administrativas a las resultas de las
pruebas producidas en el ámbito del Poder J udicial, una vez producidas dichas pruebas y
debidamente acompañadas en las actuaciones, se reanudarán los plazos”

Vale decir que, en los casos de renovación de licencia quinquenal
(credencial de legitimo usuario), si el interesado resulta objetado por una denuncia que
luego pasa a la instancia judicial, deberá aguardar a que la prueba que presente el opositor
como justificación de la oposición, o la que él mismo invoque para desacreditar aquella
oposición, sea realizada en sede judicial, para luego incorporarla a las actuaciones
administrativas que lleva adelante el RENAR para renovar la licencia.-

Ahora bien, es sabido que los plazos en las actuaciones por ante el Poder
J udicial, aún por ante el Fuero Criminal y Correccional, pueden demandar plazos que no
están en manos del denunciado, sino que están en manos de los Funcionarios del mismo
Poder J udicial, y suelen extenderse muy por encima de lo que las partes puedan prever en
un comienzo.-

Ese plazo de pérdida de ejercicio del derecho por un mero capricho del
Ministerio de J usticia de establecer el proceso de suspensión de las actuaciones
administrativas, importa sin lugar a dudas la generación de un agravio insusceptible de
reparación ulterior, por cuanto, más allá de que a futuro pueda renovarse la licencia, el
tiempo en que no pudo hacer de un bien de su propiedad para su legítimo uso no puede ser
recuperado, y la norma no prevé un proceso de subsanación de ese agravio.-

Lo que es peor, si suspendida la condición de legítimo usuario, se mantienen
las armas, automáticamente se convierte en tenencia ilegal de armas, delito tipificado en el
Código Penal de la Nación.-

Por otro lado, suspendida la condición de legítimo usuario, las opciones son,
entregar las armas en depósito al RENAR (donde no serán cuidadas ni mantenidas en
absoluto, y donde pueden ser fácilmente robadas), entregarlas en depósito con pago de
canon a una armería, la venta de las mismas a otro legitimo usuario o la entrega para
destrucción previo cobro de un precio vil del “exitoso” sistema de entrega voluntaria de
armas. En todos los casos con una grave afectación al patrimonio y derecho de propiedad.

F.- ABRITRARIEDAD EN LA ATRIBUCION DE CAUSALES DE OPOSICION
21

El art. 5to del Anexo I establece las causales de oposición que recae en
cabeza de cualquier interesado.-

Ya se habló de la improcedencia del inc. b de ese artículo, cuando establece
como válido un proceso de recepción, en el RENAR, de denuncias que sólo debieran ser
interpuestas ante la autoridad policial y/o judicial.-

El art. 18 de la constitución dispone que ningún habitante de la Nación
puede ser juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley
antes del hecho de la causa. “Tratado de Derecho Constitucional – Tomo II – Gregorio
Badeni, 2da Ed. La Ley pag. 1140)

Conforme a la exigencia constitucional, el juicio previo se debe desarrollar
ante los jueces naturales. La imposición de una pena o sanción que limite o restrinja los
derechos constitucionales, debe ser dispuesta en juicio previo fundado en ley anterior,
sustanciado y sentenciado por un magistrado judicialmente competente. “Tratado de
Derecho Constitucional – Tomo II – Gregorio Badeni, 2da Ed. La Ley pag. 1141)

Ahora, como nuevo argumento de lo irracional de la norma, tocaremos el
inc. d) del mismo artículo 5, adonde se deja establecido que será causal de
oposición…..cualquier otro hecho o circunstancia que por su gravedad, torne
razonable que la autoridad competente tome debida intervención.-

Aquí estamos en presencia de lo que en el derecho penal se denomina LEY
PENAL EN BLANCO, vale decir una norma que habilita el régimen excepcional de las
oposiciones, que no remite a ninguna conducta ilícita en particular, sino que deja abierta la
prueba a la decisión arbitraria y discrecional de la autoridad competente, que en el caso es
el RENAR.-

Ahora bien, debemos dejar por demás establecido que para que se respete el
principio de inocencia y el de ser juzgado por los jueces naturales, el RENAR no es la
autoridad competente a la que se refiere el juego armónico de las normas constitucionales
en vigencia, por lo que la facultad al RENAR de establecer otras causales por fuera de las
expresamente tipificadas, entra en clara colisión con las normas y principios
constitucionales citados supra.-

22
Si estamos en un Estado de Derecho y pretendemos que el mismo se
mantenga como tal, con el debido respeto de los derechos individuales, y de las garantías
constitucionales de debido proceso, defensa en juicio, igualdad ante la ley, jueces naturales,
y de los principios que se oponen al abuso de derecho por parte de la autoridad, debemos
ejercer los derechos que tenemos al alcance, para oponerlos a las normas abusivas.-

En este caso en particular, claramente la remisión que hace el inc. d) del
artículo 5to del Anexo I, a la arbitrariedad, discrecionalidad y abuso del derecho por parte
de la autoridad de aplicación, torna a este inciso en uno que contiene abusos de derecho y
violación a los principios y garantías contenidos en la Carta Magna, ya citados de defensa
en juicio, igualdad ante la ley, debido proceso.-

La Constitución prohíbe el juzgamiento por comisiones especiales. Se trata
de un compromiso amplio¹ que abarca no solamente los casos en que los órganos
legislativo o ejecutivo pretenden, por si mismos, ejercer la función jurisdiccional, sino
también todos aquellos casos en que encomiendan dicha función a diversos organismos o
personas sin dar cumplimiento a los requisitos impuestos por la Constitución para que
puedan legalmente conformar un tribunal judicial ²
¹ Segundo V. Linares Quintana. Tratado de la Ciencia del Derecho Constitucional, t. IV, p.
134, ob. Cit.
² J uan A. Gonzalez Calderón, Curso de decho constitucional, P. 242. Ob. Cit.

Ser sacados de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa,
significa que una persona debe estar sometida a la jurisdicción de los tribunales
competentes que existen en el momento en que se produce el hecho generador del proceso.
“Tratado de Derecho Constitucional – Tomo II – Gregorio Badeni, 2da Ed. La Ley pag.
1142)

Y esto no sólo surge de nuestra carta magna y de lo que reconocida doctrina
nacional pueda opinar sobre el tema, sino que surge de tratados internacionales,
incorporados al texto constitucional, conforme art 75 inc 22 de nuestra Carta Magna en su
redacción del año 1994, tal el caso de la DECLARACIÓN AMERICANA DE LOS
DERECHOS Y DEBERES DEL HOMBRE

Artículo XXVI. Se presume que todo acusado es inocente, hasta que se
pruebe que es culpable.

23
Toda persona acusada de delito tiene derecho a ser oída en forma imparcial y
pública, a ser juzgada por tribunales anteriormente establecidos de acuerdo con leyes
preexistentes y a que no se le imponga penas crueles, infamantes o inusitadas

También en la CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE LOS
DERECHOS HUMANOS (PACTO DE SAN JOSE DE COSTA RICA)

ARTICULO 8.- GARANTIAS J UDICIALES.

1. Toda persona tiene derecho a ser oída con las debidas garantías y dentro
de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial,
establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal
formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden
civil, laboral, fiscal o de cualquier carácter. ...
Este principio rige no solamente en materia penal, sino también para
cuestiones de índole civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter. “Tratado de Derecho
Constitucional – Tomo II – Gregorio Badeni, 2da Ed. La Ley pag. 1143

G.- TRATO DESIGUAL FRENTE A LA LEY.-

g.1.- EN LA REGULACION DE DERECHOS RECONOCIDOS

Cierto es que los derechos que preserva nuestra Constitución
Nacional y las Leyes que de ella se derivan, no son de ejercicio irrestricto y absoluto, sino
que quedan sujetos a las disposiciones que los reglamentan.-

También es cierto que en el dictado de normas reglamentarias jamás
se debe alterar el espíritu liberal que lleva ínsita nuestra Carta Magna, habida cuenta que
ello importaría la existencia de una reglamentación violatoria de la misma Constitución
Nacional.-

La Ley Nacional de Armas habilita a los ciudadanos de la nación la
tenencia y legítimo uso de armas de fuego, derechos, desde luego, sujetos a las
reglamentaciones que dicte la autoridad de aplicación.-

En el caso de autos, la autoridad de aplicación es el RENAR y su
Superior, el Ministerio de J usticia.-
24

Ahora bien, claramente en este caso la autoridad de aplicación ha
establecido una reglamentación que impide y viola los legítimos derechos de usuarios de
armas que contempla la Ley Nacional de Armas, y con ello se da en la especie una
reglamentación que excede y vulnera a la legislación sancionada por el Poder Legislativo
en el marco de las atribuciones y con las garantías constitucionales vigentes.-

Si nos detenemos en la fundamentación de la Resolución 373/2013,
vale decir en los considerandos, observamos que el fin último de la norma es la
eliminación, a como diere lugar, de la circulación de armas de fuego en manos de la
ciudadanía civil, a contramano de la Ley Nacional de Armas que habilita a los ciudadanos a
tenerlas. Aquella eliminación, conforme la norma, a través de la reglamentación en el
trámite de renovación y/u obtención de una licencia de legítimo usuario.-

Y como cabal demostración de que nos encontramos frente a una
regulación no solo excesiva sino también diferenciada frente a otras regulaciones de
materia también sometidas al Ministerio de J usticia, note VS el análisis comparativo:
RENAR depende del Ministerio de J usticia y Derechos Humanos de la Nación y es
autoridad de aplicación en lo que al uso, registro y tenencia de armas de fuego de uso civil
y de armas de guerra se refiere (también en lo atinente al uso y acopio de explosivos,
chalecos antibalas, autos blindados, etc, aunque no viene al caso de esta acción). La
normativa que estableció el Renar y su Superior el Ministerio de J usticia para el
mantenimiento y/o adquisición de la calidad de legítimo usuario ya ha sido expuesta supra.
Las armas (de cualquier tipo) revisten un grado de peligrosidad tanto para el usuario como
para terceros. En efecto, surge de los considerandos de la Resolución 373/2013…”toda vez
que éstas son peligrosas en si mismas…”.

Registro Nacional de la Propiedad Automotor depende del Ministerio de J usticia y
Derechos Humanos y es autoridad de aplicación en lo que al registro y matriculación de los
vehículos a motor (llámese automotores, camiones, colectivos, motocicletas, etc..). La
normativa que estableció el Registro de la Propiedad Automotor y su Superior el Ministerio
de J usticia para el mantenimiento de vehículos matriculados y/o incorporación de nuevos
vehículos a la matricula, son de carácter nacional, de tal suerte que cualquier vehículo que
infrinja la normativa vigente quedará en infracción y pesará sobre el mismo la prohibición
de circular (cuando no importare la comisión de ilícitos previstos en el DL 6582/58 y su ley
posterior de convalidación). Los vehículos a motor (de cualquier tipo) revisten un grado de
peligrosidad tanto para el usuario como para terceros. En efecto, surge de innumerables
25
fallos judiciales, tanto nacionales como provinciales, tanto de la sede civil por daños y
perjuicios como de la sede penal, por delitos de lesiones y/u homicidios culposos por
accidentes en la via pública.- En esta materia en particular, podemos señalar sin temor a
equivocarnos, que lamentablemente la República Argentina registra uno de los más altos
índices de muertos por accidentes en la via pública a nivel latinoamericano y mucho más si
la comparación es contra los índices de los países denominados del primer mundo, tales
como Suecia, Noruega, Canadá, Reino Unido, Alemania, Suiza, etc, al punto de poder
señalar que el conductor argentino suele pecar de arrogancia, burla e inobservancia a los
reglamentos y artes de la conducción (por ej. conducción en estado de alcoholización por
encima del máximo tolerado de 0.50 grs de alcohol en sangre, violación de semáforos
inhabilitantes, doblar en lugares prohibidos, falta de respeto a la prioridad del peatón,
excesos de velocidad, competición en la vía pública o ”picadas”, conducción de
automotores que no han superado la prueba de verificación obligatoria anual, incluso etc.-
Estadísticas elaboradas en base a información del Ministerio de Salud de la Nación y
la Asociación Civil “Luchemos por la Vida”

La Asociación de Legítimos Usuarios y Tenedores de Armas de la República Argentina (
ALUTARA) se tomó el trabajo de elaborar un cuadro estadístico respecto de las causas de
muerte de los ciudadanos en la Argentina para los años 2003 al 2008 (base de 6 años
consecutivos), la que puede verse con facilidad en la página web
http://www.alutara.org.ar, estadística elaborada en base información oficial del
Ministerio de Salud de la Nación y de la asociación civil “Luchemos por la Vida”.-
De esa estadística, para no abrumar a VS en esta presentación, pueden extraerse las
siguientes informaciones:

-fallecidos en la Argentina entre 2003 y 2008 = 1820474 personas
-causales de deceso= 92.53% enfermedades de todo tipo =1685563 personas
7.41% por causas externas =134911 personas
-discriminación de muertes por causas externas =
Casos de violencia en general, excluido accidentes de tránsito y armas=50% =
67456 personas.-
Accidentes de tránsito=33%=44520 personas
Homicidios (excluido accidentes transito)=12%=16190 personas
Complicaciones quirúrgicas=5% =6745perrsonas
-causal de muerte en homicidios=50% por violencia en general=8095 personas
50% por armas=8095 personas
-causal de muerte en suicidios=73.33% por causas varias
26
26.66% por armas

Este análisis estadístico elaborado en base a datos oficiales para los
años 2003 al 2008, mantiene su vigencia para los años posteriores, incluso para el año en
curso.-

Este mero ejercicio de comparación entre las armas de fuego
(peligrosas en si mismas conforme la Resolución 373/2013) y los vehículos a motor
(también peligrosos en si mismos conforme los innumerables fallos jurisprudenciales) nos
permiten efectuar un razonamiento y un cuestionamiento a la formas en que el mismo
Ministerio de J usticia y Derechos Humanos trata lo atinente al uso de armas de fuego con
respecto a cómo trata a los titulares registrales de vehículos a motor.-

Sobre todo teniendo en cuenta la menor cantidad de muertos por año
a causa de muerte violenta por el uso de armas de fuego (causa de armas ilícitas y lícitas)
con respecto a la enorme, diría grosera, cantidad de muertos por año a causa de accidentes
de tránsito causados por el uso de vehículos a motor.-

Y note VS que no hay, para la conservación de la matriculación de un
vehículo motor ya registrado o para la incorporación de un vehículo nuevo a la matricula
de automotores circulantes, ni la exigencia de publicidad en páginas oficiales del registro
con nombre y documentos del interesado, ni un régimen de opositores a los que intentes
matricular un auto (ya nuevo, ya usado vía transferencia), como si ocurre, hasta ahora, con
el Registro de tenedores y legítimo usuarios de armas de fuego.-

Otro argumento que pesa a favor del análisis en cuestión, es el que
nos permite afirmar que mientras el RENAR es un registro nacional, que otorga licencias a
los legítimo usuarios del país, lo atinente a la obtención, conservación y renovación de la
licencia de conducción depende de cada administración municipal, sin que, incluso, exista
una unificación de criterios o un régimen de consultas acerca de causales de retiro de
licencias al mismo conductor en otros municipios, etc.-

Finalmente, un nuevo argumento a sopesar a los efectos de tener por
acreditado que el Ministerio de J usticia y Derechos Humanos somete con elevadísimo rigor
a los tenedores y usuarios de armas de fuego, en tanto que no hace lo propio con los
tenedores y usuarios de vehículos a motor: la mera tenencia de un arma de fuego no
registrada, careciendo su propietario de la credencial de legitimo usuario, lo convierte
27
automáticamente en un violador de la ley penal, por tenencia de armas sin registro
habilitante, en tanto que el tenedor de un automotor no registrado a su nombre, sino
registrado a nombre de un tercero, apenas queda incurso en una infracción administrativa
que se supera con el pago de una multa en el Registro al momento de actualizar la
titularidad del automotor.-

Entonces, teniendo en cuenta que ambos objetos pueden ser
calificados de “peligrosos en si mismos”, que en ambos casos depende de una adecuada
política nacional la concientización y buen uso que cada habitante haga de su objeto (ya
automotor, ya arma de fuego) y que ambos registros tienen al mismo Ministerio de J usticia
y Derechos Humanos como autoridad superior de cada autoridad de aplicación, cuál es la
razón para poner al tenedor de armas de fuego tantas trabas, regímenes publicidad en
páginas oficiales y Boletín Oficial, regímenes de oposición, suspensión de plazos etc,
medidas que decididamente no pesan sobre los titulares registrales (ya vigentes, ya nuevos)
de vehículos a motor.-
Y la conclusión que esta parte obtiene del análisis citado, es que si
bien la Ley Nacional de Armas habilita y permite a cada habitante de la nación el ser
tenedor de armas y legítimo usuario de la misma, la reglamentación del Ministerio de
J usticia y Derechos Humanos, a través de su Resolución 373/2013, tiene como fin último el
lograr eliminar la circulación de armas de fuego de uso civil.-

Vale decir con ello que la reglamentación no sólo excedió, sino que
se opuso a la normativa sancionada por el Poder Legislativo de la Nación, al punto de
poder llegarse al extremo de la abrogación de la Ley Nacional de Armas de Fuego.-

g.2.- TRATO DISCRIMINATORIO POR UNA EQUIPARACION ARBITRARIA

La resolución aquí cuestionada, sobre todo a la luz de sus
considerandos, establece un trato discriminatorio a todos aquellos ciudadanos que, en
ejercicio de nuestros legítimos derechos, decidimos ser legítimo usuarios de armas de fuego
y quedar sometidos a la reglamentación que la autoridad de aplicación establezca para tal
fin, al involucrarnos, todos en un mismo preconcepto, al tenedor o usuario de un arma
lícita y registrada como al tenedor o usuario de un arma ilícita no registrada.-

En efecto, la resolución plantea una dicotomía y un trato de dos
grandes masas (los desarmados vs los armados), cuando en realidad debemos establecer
que hay tres grandes grupos. De un lado efectivamente los desarmados, del otro extremo
28
los tenedores y usuarios de armas al margen del contralor oficial y, normalmente
incorporadas a la actividad delictiva, y en el medio, los ciudadanos armados con armas
lícitas, adquiridas cumpliendo los reglamentos fijados, registradas conforme reglamento y
utilizadas sólo en los ámbitos legalmente admitidos, tales como el tiro deportivo en
polígono; la caza o actividad cinegética y legítima defensa.-

Al establecer la Resolución sólo dos categorías de ciudadanos,
aquellos tenedores y usuarios de armas de fuego, y aquellos que no lo son, se genera un
reduccionismo discriminatorio para todo legítimo usuario, que queda por ello confundido
con el universo de usuarios no legítimos de armas ilícitas, vinculadas a la delincuencia.-

Ese reduccionismo discriminatorio propende a la desigualdad
personal en la sociedad civil empleando para ello la violencia moral al asignar como si
fuera el legítimo usuario de armas registradas una clase execrable, peligrosa, respecto de la
que necesariamente hay que oponerse para que pierda su calidad de usuario de armas de
fuego, cuando en realidad el sujeto a ser controlado es aquel tenedor de armas ilícitas no
registradas.-

La finalidad de la Resolución Ministerial atacada es la creación de
mitos, obviamente inexistentes, que no persiguen un bien social ni actual ni remoto, sino la
conveniencia de exteriorizar y convencer públicamente a la población sobre la existencia de
violencia donde no la hay, para eludir la ineficiencia de políticas de seguridad donde
realmente es necesario (el control y la eliminación de las armas del circuito ilegal).-

Es así que el Poder Ejecutivo ha considerado una buena estrategia el
confrontar a la opinión pública consigo misma para difundir la idea que los “ciudadanos
desarmados” no son violentos, son más y que son puestos en riesgo y amenazados por los
“ciudadanos armados”, que somos violentos, somos menos y los ponemos en riesgo.

Asimismo, la forma en que se actuó al dictar la Resolución 373/2013
es una forma autoritaria de “demostrar” que pueden hacer algo. Es así que intentan dividir
innecesariamente a la sociedad, cuando en verdad de esta manera se debilita la cohesión
del ser nacional.

La norma instaura una suerte de división de clases, al sostener que
...” con la finalidad de profundizar las mejoras en materia de restricción de autorización de
29
tenencia o portación se torna necesario que los ciudadanos desarmados puedan oponerse
a las solicitudes de las mismas. ...”

Entonces el Estado Nacional fomenta entre sus ciudadanos una
impertinente división que atenta contra la igualdad y los derechos humanos, al considerar
que los ciudadanos desarmados son la clase seleccionada para oponerse a los derechos de
la clase armada, sin adentrarse en el análisis y las diferencias de la legalidad del legítimo
usuario de armas registradas, y de la ilegalidad del usuario (delincuente) de armas ilícitas.-

Que con esta particular visión que se pone de manifiesto con la
Resolución, resulta entonces que los ciudadanos víctimas de violencia armada, puedan serlo
de cualquier sujeto armado (sin discernir si se trata de un sujeto legal o ilegalmente armado,
respecto de un arma registrada o no registrada).-

Lo que el Poder Ejecutivo debió de haber hecho es lograr una
actuación conjunta entre el Ministerio de J usticia y Derechos Humanos y el Ministerio de
Seguridad de la Nación, a efectos de un adecuando marco de control y de retiro de uso y
circulación de las armas ilegales, las que se emplean para la agresión de otros ciudadanos
en casos de robo, homicidio, amenazas, violencia en general, y no involucrar a los tiradores
deportivos o legítimo usuarios de armas en general en el conjunto de usuarios ilegítimos de
armas no registradas, habitualmente en gran circulación en ambientes delictivos.-

Como conclusión de esta situación, el ciudadano que ejerce un
derecho constitucional y se ajusta a la ley al ser usuario de armas registradas, acreditando
acogimiento a la ley e idoneidad para acceder a la condición de legitimo usuario, pase a ser
discriminado, estigmatizado y tratado en forma desigual al ser considerado como integrante
de una única gran masa de ciudadanos armados (sin distinguir entre el sujeto legítimamente
armado por ser propietario de armas registradas, del sujeto ilegalmente armado, con armas
por fuera del control de registro del RENAR), como si la mera tenencia de armas legítimas
y registradas fuese de por sí suficiente como para instaurar en la sociedad civil el
preconcepto de la peligrosidad del sujeto armado.-

Por ello, entonces, la resolución es contraria al art. 75 ins. 22 de la
CN en tanto que :

Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art. 1, 2 y 7):
30
"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, sin distinción
alguna de raza, color, sexo, idioma y religión, opinión política o de cualquier otra índole,
origen nacional o social, posición económica o cualquier otra condición. Todos son
iguales ante la ley y tienen sin distinción, derecho a igual protección de la ley".

Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre
(Preámbulo y Art. 2):
"Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, todas las personas son
iguales ante la ley y tienen los derechos consagrados en esta declaración sin distinción de
raza sexo, idioma, credo, ni otra alguna".

Convención Americana Sobre Derechos Humanos (Art. 1.1 y 25):
"Prohíbe la discriminación por motivos de raza, color sexo, idioma, religión, opiniones
política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica o
cualquier otra condición social. Otorga a toda persona un recurso sencillo y rápido ante
jueces y tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos
fundamentales reconocidos, pudiendo cualquier persona o grupo de personas o entidad no
gubernamental realizar peticiones que contengan denuncias o quejas de violación de esta
convención por un estado parte.

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. 2.2):
"Los Estados partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar el ejercicio de los
derechos que en él se enuncian, sin discriminación alguna por motivos de raza, color,
sexo, idioma, religión opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición social" .

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 2° inc. 1°):
"Cada uno de los Estados partes en el presente Pacto se compromete a respetar y a
garantizar a todos los individuos que se encuentren en su territorio y estén sujetos a su
jurisdicción los derechos reconocidos en el presente Pacto, sin distinción alguna de raza,
color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social "

El art. 3 in fine del Anexo I establece que …”no serán consideradas
aquellas oposiciones que se funden en cualquier tipo de discriminación”

31
Vale decir que el Poder Ejecutivo, por vía del Ministerio de J usticia y
Derechos Humanos de la Nación expresamente se fijó como límite en las causales de
oposición, la existencia de cualquier tipo de discriminación, omitiendo advertir que la
discriminación la puso el mismo Ministerio de J usticia al redactar la normativa.-

En efecto, habida cuenta que si bien la normativa establece que no
debe fundarse las oposiciones en cualquier tipo de discriminación, es la misma normativa la
que discrimina, y esa discriminación es la que importa discriminar a cualquier sujeto por el
sólo hecho de pretender practicar el tiro deportivo, actividad cinegética, defensa o
coleccionismo.-

Discrimina a una serie de ciudadanos cumplidores de la ley, por el
deporte elegido (disciplina Olímpica y con deportistas inscriptos en Federaciones
Internacionales). Es así que contrario a lo expresamente contemplado en las diferentes
constituciones provinciales, hostiga, persigue, denigra la condición humana de manera
indignante por el solo hecho de la inclinación deportiva.

Ver, como se citara supra, los textos de las Constituciones de las
provincias de: Catamarca art. 65 III inc. 5 IV inc. 3º; Córdoba art. 56; Chubut art. 32; Entre
Rios art. 27; Formosa art. 93 inc. 9; Rio Negro art. 38; Santa Fe art. 24; Tucumán art. 145;
Santiago del Estero art. 38; Tierra del Fuego art. 24; y solo para citar algunas.

H.- CONCLUSION

Por todo lo que se expuso, claramente surge que la Resolución
373/2013 del Ministerio de J usticia y Derechos Humanos de la Nación, en cuanto establece
el procedimiento de oposición de terceros para la registración de armas de fuego,
previamente adquiridas por el legitimo usuario, o el requerimiento de autorización de portar
arma de fuego de puño de propiedad del legítimo Usuario, viola acabadamente varios
principios de orden constitucional, ya reseñados, como el de derecho a la intimidad;
defensa en juicio, derecho de defensa de la vida y patrimonio, es un acto discriminatorio,
se opone a la igualdad de los ciudadanos ante la ley, debido proceso, violación de la
independencia de poderes, violación del juez natural.-

Lo llamativo es que esta reglamentación, supuestamente, se emitió a
los efectos de regular el ejercicio del derecho de los legítimos usuarios de armas de fuego,
cuando en realidad, en los considerandos de la norma, y la forma en que se estableció esta
32
reglamentación, claramente resulta que es intención del Ministerio de J usticia y Derechos
Humanos la reducción progresiva, hasta llegar a la eliminación de tenencia de armas en
manos de la ciudadanía civil contrariando los fundamentos histórico y actuales del Decreto
Presidencial 1680/2005.

Esta circunstancia, ya tocada supra, claramente importa un exceso de
las facultades de reglamentación en cabeza del Ministerio de J usticia y Derechos Humanos,
habida cuenta que con esa reglamentación se pretende eliminar los derechos que por la Ley
Nacional de Armas se otorga a los ciudadanos de la nación.-


VII.- PRUEBA

a.- documental:
*Adjunto la documental citada en el acápite PERSONERIA.-
*Adjunto la Resolución 373/2013, en su publicación en el Boletín Oficial de fecha
10/04/2013.-
*Adjunto impresión de pantalla de una hoja de la nómina publicada en la página web del
Renar.-


b.- informativa
* Se libre oficio al RENAR para que dicho organismo certifique el mantenimiento de mi
condición de Legítimo Usuario de armas de fuego (Leg. 3-11824980)

VIII.- INCONSTITUCIONALIDAD DE LA LEY 26854 Y
MEDIDA CAUTELAR

En los términos del art. 230 ssgtes. y ccdtes. del CPR
peticiono a VS la adopción de una medida cautelar, de PROHIBICIÓN DE INNOVAR,
como complementaria del planteo de fondo en esta acción de amparo, previo a lo cual se
interpone por el presente el planteo de inconstitucionalidad de ley 26854 que inhibe la
presentación de esta serie de medidas de cautela contra actos del Estado Nacional.-

1.-INCONSTITUCIONALIDAD DE LOS ARTÍCULOS 2º inciso 2, 4º, 5º, 9º, 10º, 13º
incisos 1, 2, 3; 14º y 15º DE LA LEY 26.854 RELATIVOS A LAS MEDIDAS
CAUTELARES CONTRA EL ESTADO NACIONAL.
33

Los artículos 2º inciso 2, 4º, 5º, 9º, 10º, 13º incisos 1, 2, 3; 14º
y 15º de la Ley 26.854 aquí cuestionado, a efectos de obtener, finalmente, una medida
cautelar que suspenda la aplicación de la Resolución 373/2013 del Ministerio de J ustcia y
Derechos Humanos de la Nación, padecen graves anomalías que los tornan
manifiestamente inválidos y contrarios a los principios constitucionales básicos
ampliamente reconocidos.

Su texto acentúa groseramente la desigualdad existente entre
el Estado nacional y los justiciables o administrados, creando prerrogativas a favor del
primero quién pretende prevalecer sobre los derechos y garantías de los segundos,
reflejándose ello en todo el plexo normativo impugnado.

Se intenta, quitando arbitrariamente la posibilidad al
ciudadano de que el resguardo de sus derechos llegue en un tiempo oportuno, dejarlo
indefenso frente a los daños que pudiera sufrir como consecuencia de la denegatoria o
interrupción de una medida cautelar que proteja preventivamente sus derechos, a pesar de la
verosimilitud del derecho y el peligro en la demora que demuestre.

En esta misma línea argumental, la Relatora especial de la
ONU, la brasileña Gabriela Knaul, exhortó el martes al PEN a que reconsidere la presente
ley así como el proyecto de ley de reforma del Consejo de la Magistratura. Expresó en un
comunicado difundido en Ginebra que: “…La disposición sobre la elección partidaria de
los miembros del Consejo de la Magistratura…" y "…las limitaciones aprobadas a las
medidas cautelares contrarias a varios artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos… El Estado tiene el compromiso de asegurar la independencia de la judicatura
mediante el respeto de su legislación a los estándares internacionales…Las limitaciones
aprobadas a las medidas cautelares son contrarias a los artículos 2 (3) y 14 (1) del Pacto de
Derechos Civiles y Políticos, entre otros estándares internacionales relevantes…” Conf.
Infobae, 30/04/13. el martes al PEN a que reconsidere la presente ley así como el proyecto
de ley de reforma del Consejo de la Magistratura. Expresó en un comunicado difundido en
Ginebra que: “…La disposición sobre la elección partidaria de los miembros del Consejo
de la Magistratura…" y "…las limitaciones aprobadas a las medidas cautelares contrarias a
varios artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos… El Estado tiene el
compromiso de asegurar la independencia de la judicatura mediante el respeto de su
legislación a los estándares internacionales…Las limitaciones aprobadas a las medidas
34
cautelares son contrarias a los artículos 2 (3) y 14 (1) del Pacto de Derechos Civiles y
Políticos, entre otros estándares internacionales relevantes…” Conf. Infobae, 30/04/13.

Asimismo, ha olvidado el Estado nacional uno de los
principios liminares del derecho administrativo, expuesto claramente por J uan Francisco
Linares, en su obra “Efectos suspensivos de los recursos ante la administración”, L.L. 85,
906: “Antes que nada debe recordarse que la justicia administrativa se hizo para proteger al
individuo contra el Estado y no al Estado contra el individuo”.

2.- ARBITRARIAS RESTRICCIONES IMPUESTAS AL OBJ ETO DE LAS MEDIDAS
CAUTELARES CONTRA EL ESTADO NACIONAL – ARTICULO 2º, INC 2 LEY
26.854.

Señala el artículo 2º, inciso 2 que: “…La providencia cautelar
dictada contra el Estado nacional y sus entes descentralizados por un juez o tribunal
incompetente, sólo tendrá eficacia cuando se trate de sectores socialmente vulnerables
acreditados en el proceso, se encuentre comprometida la vida digna conforme la
Convención Americana de Derechos Humanos, la salud o un derecho de naturaleza
alimentaria. También tendrá eficacia cuando se trate de un derecho de naturaleza
ambiental…”.
Sabido es que un pleito contra el Estado nacional es extenso debido a plazos
y ventajas que se han previsto en su favor, así como complejo. Además, en caso de
sentencia condenatoria en su contra, hacerla efectiva conlleva un engorroso proceso de
trámite habitualmente largo y tedioso para cobrar, en el mejor de los casos, bonos cuya
solvencia no siempre está garantizada más allá del nivel de cotización normalmente bajo.

En este contexto, de por si desventajoso a los intereses de los ciudadanos, el
conjunto de exigencias impuestas a las medidas cautelares contra el Estado nacional viene a
desproteger a la parte más vulnerable del litigio, quien se verá imposibilitada de obtener un
verdadero amparo en sus derechos en tiempo útil, todo ello en claro beneficio a los
intereses del Estado nacional.

Las medidas cautelares siempre han sido una herramienta imprescindible
para la parte actora que pretende una subsanación en sede judicial de los excesos a los que
se ha visto o puede verse sometido en lo inmediato, es decir, una forma de garantizar
justicia en tiempo oportuno frente a los daños ciertos que puede causar la ejecución
35
inmediata de un acto administrativo, pudiendo volverse abstracta cualquier decisión judicial
que se opere a favor de los reclamos que pudieran plantearse.

Conteste con lo expuesto, nuestros tribunales en forma continua, pacífica y
reiterada han dicho que: “Es admisible la medida cautelar solicitada por la que se dispone la
prohibición de innovar respecto de la situación de hecho existente con anterioridad al
dictado de la resolución 728/91 del Comfer hasta tanto recaiga sentencia en el expediente
principal ya que de hacerse efectivos los dos últimos aspectos de la resolución impugnada -
baja de la frecuencia y decomiso de los bienes afectados al servicio-, como así también la
caducidad definitiva del permiso de uso del espacio aéreo concedido oportunamente, la
sentencia que oportunamente admitiera el amparo y declarara la nulidad de la resolución
del Comfer podría tornarse inoperante.” G y M A. Lanús Video Cable S.A. c/ Comfer s/
Amparo 31/03/92 C.NAC.CONT.ADM.FED., SALA I.

El fallo que antecede nos brinda, en forma harto didáctica, el más claro
ejemplo de lo que, cada día resulta decidido por nuestros J ueces ante la demanda
ciudadana.

Esa afectación inevitable del Estado Nacional a los intereses particulares de
los ciudadanos (personas físicas o jurídicas), surge no por una intrínseca maldad de los
funcionarios de cualquier organismo, como podría imaginarse, sino porque resultando cada
vez más compleja la organización de la sociedad que tiene bajo su esfera, muchas veces la
visión parcial o sectorial de éstos, produce efectos que exceden largamente los tenidos en
miras al legislar o emitir normas regulatorias en los respectivos ámbitos.

Dichos efectos colaterales negativos o dañosos son advertidos por aquellos
afectados en sus intereses patrimoniales o vitales de un modo inmediato, lo que requiere
que el ciudadano en general de un modo pasivo, y el ciudadano directamente afectado
cuenten con la herramienta imprescindible para poner un freno provisional inmediato al
evento dañoso creado por el Estado, y, sobre todo, saber que los J ueces no se encuentran
limitados a preservar legítimos intereses.

Esta norma viene, precisamente, a limitar el poder del J uez en cuanto garante
de los derechos constitucionales ciudadanos, por lo que toda restricción arbitraria como la
que denuncio, debe ser fulminada de inconstitucional.

36
3.-PROHIBICIÓN DE OBTENER MEDIDAS CAUTELARES DE CARACTER
PATRIMONIAL CONTRA EL ESTADO NACIONAL- ARTICULO 9º, LEY 26.854.

Por su parte, el artículo 9º dispone que: “Los jueces no podrán dictar
ninguna medida cautelar que afecte, obstaculice, comprometa, distraiga de su destino o de
cualquier forma perturbe los bienes o recursos propios del Estado, ni imponer a los
funcionarios cargas personales pecuniarias”

“Los jueces no podrán dictar ninguna medida cautelar que afecte,
obstaculice, comprometa, distraiga de su destino o de cualquier forma perturbe los bienes o
recursos propios del Estado, ni imponer a los funcionarios cargas personales pecuniarias”

Este artículo reedita las discusiones suscitadas en torno a los dispuesto en el
artículo 195 del CPCCN, texto según Ley 25.453, norma publicada en el BO el 31/07/2001
y que se inscribía en el marco de las medidas desesperadas y arbitrarias que adoptó el
Estado nacional en el marco de la crisis económica e institucional del 2001 y que hoy, en
los hechos, no se aplica ni es motivo de discusión.

En su momento, estas restricciones a las cautelares preocuparon al ambiente
judicial, que reaccionó en término sosteniendo en diversos fallos:

“La medida judicial pretendida no es impedida por lo dispuesto en el artículo
14 de la ley 25.453, modificatorio del artículo 195 del CPCCN, en tanto, en armonía con
los principios de separación de poderes, igualdad procesal de las partes en el proceso y
tutela judicial efectiva, la restricción normativa dirigida a los jueces allí impuesta no puede
aplicarse de manera absoluta, por cuanto: Cada uno de los tres altos Poderes que conforman
el Gobierno de la Nación, aplica e interpreta la Constitución por sí misma, cuando ejercita
las facultades que ella les confiere respectivamente…” CNFed.CA, Sala V, 19/09/01,
Frigorífico Morrone SA y otros c/ AFIP– DGI – Resol. 292/00.

La restricción impuesta por el artículo 9º es una inaceptable y severa
limitación a la garantía constitucional de gozar de una tutela jurisdiccional efectiva, contra
actos de la administración que violen derechos fundamentales reconocidos en la CN,
involucren o no los bienes y recursos del Estado nacional.

La protección de los derechos de los ciudadanos debe ser global, evitando
caer en falsos paradigmas vinculados a la sobreprotección del accionar estatal en nombre de
37
un supuesto interés público. Y es justamente porque el Estado nacional se considera
siempre solvente, que no se advierten las razones que justifican o fundamentan esta
limitación.

La indefensión en la que se encuentra en diversas situaciones el administrado
frente a la administración, que asume formas insospechadas en el plano teórico y práctico,
impone que sea el propio J uez de la causa quien, en el detenido estudio de los extremos de
la acción puesta a su consideración, determine si corresponde cautelar las pretensiones del
actor, y que tipo y alcance de medida cautelar es la que se ajusta a la protección de los
derechos involucrados.

Es a todas luces evidente que la posibilidad de acudir a la justicia no es de
por sí garantía suficiente. Se requiere la posibilidad de acceder a protecciones cautelares
que tengan efectos inmediatos; y que los bienes y recursos del Estado no pueden, per se, ser
un obstáculo y colocarse por encima de los derechos de los ciudadanos, aún cuando éstos
no involucren supuestos extremos como la vida, la salud o el ambiente.

Frente a la posible tensión entre derechos de los ciudadanos y prerrogativas
públicas, la decisión del juez no debe quedar encorsetada en limitaciones técnicas o
construcciones formalistas o dogmáticas. Tampoco puede quedar constreñida la actividad
de los abogados a limitaciones que coarten la efectividad de su trabajo profesional, con la
inevitable disminución de certeza y confianza en la labor encomendada al letrado.

Además, y en lo relativo a la prohibición de imponer a los funcionarios
cargas pecuniarias, cabe recordar que el funcionario público que con su acción u omisión
genera un perjuicio al administrado, está obligado a repararlo y sujeto a las imposiciones
judiciales que correspondan, en igualdad de condiciones en que se encuentra cualquier
ciudadano, o más aún ya que su deber es justamente cumplir en tiempo y correctamente las
obligaciones a su cargo.

Es sabido que el administrado necesita protección frente a la actividad
negligente, abusiva o improcedente del Estado y una las formas en que esta protección se
efectiviza es mediante la imposición de multas o astreintes al funcionario público
incumplidor, infractor o culpable de un daño.

Si ante el incumplimiento el órgano judicial no cuenta con herramientas de
imperio para hacer ejecutiva su orden, ésta se convierte en letra muerta, quedando
38
indefenso el ciudadano afectado e impedido el abogado de ejercer contra éste los legítimos
apremios que el derecho reconoce.

Estos recursos son admitidos amplia y pacíficamente por la J usticia, no
siendo un reclamo de la sociedad su supresión, sino, seguramente el interés personal de
unos pocos que se benefician con la medida, quienes con esta gentil auto concesión se
convierten en confiados poseedores de “patentes de corso”, habilitados para incumplir
órdenes judiciales sin frenos ni consecuencias.

La jurisprudencia ha tenido oportunidad de aplicar multas y astreintes a
funcionarios públicos, y así lo ha hecho sosteniendo que: "No puede concebirse al Estado
como una entidad fuera del mundo jurídico, facultándolo a cumplir sus obligaciones cuando
le plazca. Tal criterio sería repugnante a los principios constitucionales de rango superior,
que establecen los derechos y garantías de los ciudadanos, vigentes tanto a nivel nacional
como provincial, esto es el derecho de propiedad y de igualdad ante la Ley". "....resultaría
repugnante también al principio republicano de división de poderes, la vigencia de normas
que impidieran la ejecución de las sentencias judiciales, respecto de algunos sujetos, pues
esto anularía el "imperium", la posibilidad de imponer coercitivamente sus decisiones a
todos por igual, atributo propio del Poder J udicial". "....en virtud de lo expuesto y ante el
silencio de la Administración y la inactividad puesta de manifiesto por la demandada que
hizo caso omiso incluso ante la aplicación de astreintes, es que se impone.....se intime a la
demandada, y al Poder Ejecutivo Provincial para que en un plazo de 10 días de notificado,
haga entrega de los bonos correspondientes a la deuda reclamada en autos, bajo
apercibimiento de declarar la caducidad de los beneficios que la Ley 1947 le otorga,
respecto del cumplimiento de la obligación mediante la entrega de títulos públicos, sin
perjuicio de la responsabilidad penal en que incurrieron los funcionarios responsables (art.
264 del Código Penal)". TSTSJ NQ, A 110974 RSI-1260-96 I 25-8-95 Quarta Pedro
c/Municipalidad de Centenario s/ Ejecución de honorarios”.

¿A qué afiebrada mente con vocación de impunidad se le ha podido ocurrir
que los funcionarios públicos puedan ser no responsables con astreintes o multas personales
cuando incumplen las medidas cautelares o las sentencias judiciales? Se preguntaba el
maestro Agustín Gordillo en “Hay jueces en la Argentina: La inconstitucionalidad de
imponer astreintes a los funcionarios públicos. L.L. 2004-C, 152

La pregunta refería a la expresa declaración de inconstitucionalidad del
artículo 195 CPCCN en autos D' Ormea, Mario c. PEN, del 25/04/2003, donde se dispuso:
39
“El art. 195, párr. 3°, parte 1ª del Cód. Procesal, en cuanto dispone que los jueces no
pueden decretar medidas cautelares que afecten, obstaculicen, comprometan o distraigan de
su destino o de cualquier otra forma perturben los recursos propios del Estado, es
inconstitucional por exorbitar los límites propios del principio de división de poderes, sin
que dicha norma pueda modificar los principios, garantías y derechos nacidos de la
necesidad de afianzar la J usticia, contenida en el Preámbulo de la Constitución Nacional…
Es inconstitucional el art. 195, párr. 3°, parte 2ª del Cód. Procesal, en cuanto prohíbe a los
jueces imponer a los funcionarios cargas personales pecuniarias, por atentar contra el
principio de división de los poderes estatales, máxime si se considera que para que un juez
disponga tal medida no sólo debe incumplirse la manda judicial, sino también evitarse dar
explicación respecto de tal comportamiento y omitirse la contestación de la intimación
cursada, por lo que tal norma parece proteger al funcionario irrespetuoso y desidioso.” J uz.
Nac. 1 Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal Nº 4.

Por otro lado, no se advierte cual es el beneficio para el Estado nacional o el
interés común involucrado en eximir a los funcionarios públicos de la responsabilidad que
les cabe frente al incumplimiento de una manda judicial. En nada afecta al fisco las posibles
multas y astreintes que se puedan aplicar a los funcionarios, siendo esta concesión a los
empleados del Estado absolutamente ajena al fin que debe tener en mira toda ley. Estado
nacional o el interés común involucrado en eximir a los funcionarios públicos de la
responsabilidad que les cabe frente al incumplimiento de una manda judicial. En nada
afecta al fisco las posibles multas y astreintes que se puedan aplicar a los funcionarios,
siendo esta concesión a los empleados del Estado absolutamente ajena al fin que debe tener
en mira toda ley.

No hay posibilidad de impartir a los ciudadanos una tutela judicial efectiva
(el derecho cuya satisfacción consagran las Constituciones, los Tratados Internacionales y
los principios generales del Derecho) si, en ciertas circunstancias, por lo demás nada
excepcionales, no se utilizan resueltamente medidas cautelares antes o durante el proceso
para asegurar que la futura sentencia de fondo no quede frustrada en sus efectos prácticos.
Toda norma en contrario, como la que aquí se impugna, se encuentra irremediablemente
afectada en su constitucionalidad.

4.- INFORME PREVIO DEL ESTADO NACIONAL AL OTORGAMIENTO DE LA
MEDIDA CAUTELAR – DESTRUCCION DE LA NATURALEZA INAUDITA PARTE
DE LA MEDIDA CAUTELAR – ARTICULO 4º, LEY 26.854.

40
Si bien el artículo impugnado prevé una “medida” interina hasta la
presentación del informe por parte del Estado Nacional, lo cierto es que éstas se encuentran
restringidas sólo a supuestos en los que “circunstancias graves y objetivamente
impostergables” lo justifiquen.

Es entonces que, como regla general, conforme surge del artículo 4º:”…
Solicitada la medida cautelar, el juez, previo a resolver, deberá requerir a la autoridad
pública demandada que, dentro del cinco (5) días, produzca un informe que dé cuenta del
interés público comprometido por la solicitud… Según la índole de la pretensión el juez o
tribunal podrá ordenar una vista previa al Ministerio Público”.

En primer lugar se impone señalar que toda vista conlleva, por razones
lógicas, un tiempo muchas veces más que significativo, ya que se requiere, cuanto menos:
i) una primera providencia del juez que la ordene; ii) la elaboración y confronte de la cédula
o el oficio mediante el cual se corra el traslado o la notificación de oficio que lleve a cabo
el juzgado; iii) el diligenciamiento de la notificación y recién entonces, iv) el transcurso de
los 5 días. Finalmente, habrá que esperar a que el juez resuelva. Todo ello, si no se le suma
la vista al Ministerio Público, lo que prolongaría aún más el reconocimiento de la cautelar.

En segundo lugar, esta nueva normativa viene a destruir la naturaleza misma
de las medidas cautelares, cual es su concesión inaudita parte. Este nuevo requisito, además
de vulnerar la igualdad entre las partes, impone una exigencia que, en desmedro de la
urgencia que debería guiar la concesión de estas medidas, viene a desconocer que, en el
supuesto que el J uez de primera instancia no hubiera cotejado adecuadamente los extremos
que habilitan su procedencia, el Estado nacional tiene la garantía de control de legalidad a
través del recurso de apelación.

Incluso, en algunos casos, se ha habilitado la instancia suprema en el
entendimiento de que "el recurso extraordinario resulta procedente pues si bien las
resoluciones que ordenan, modifican, levantan medidas cautelares, no revisten, en
principio, el carácter de sentencias definitivas, en los términos que exige el art. 14 de la ley
48 para la procedencia del recurso extraordinario, dicho principio no es absoluto, ya que
cede cuando aquellas causen un agravio que, por su magnitud, circunstancias de hecho,
pueda ser de tardía, insuficiente o imposible reparación ulterior.” Fallos: 310:681; 313:116;
327:5068; 329:440; entre muchos otros.

41
Es entonces que la revisión judicial de la medida cautelar se encuentra
suficientemente amparada por la doble instancia, que garantiza un control amplio, tanto de
cumplimiento de los requisitos de forma y de fondo.-

5.-RESTRICCIONES A LA VIGENCIA TEMPORAL DE LAS MEDIDAS
CAUTELARES CONTRA EL ESTADO NACIONAL. ARTICULO 5, LEY 26.854.

El límite temporal impuesto a las medidas cautelares a favor del Estado
nacional en esta Ley desnaturaliza el instituto, el que debería prolongarse en la medida en
que subsistan las circunstancias que dieron motivo a su concesión, ya que ni procesal ni
jurídicamente resultan aceptables restricciones que se fundan exclusivamente en su
caducidad por el mero transcurso del tiempo.

Así lo establece el artículo 5º “Al otorgar una medida cautelar el juez deberá
fijar, bajo pena de nulidad, un límite razonable para su vigencia, que no podrá ser mayor a
los SEIS (6) meses. En los procesos de conocimiento que tramiten por el procedimiento
sumarísimo y en los juicios de amparo, el plazo razonable de vigencia no podrá exceder de
los TRES (3) meses…Al vencimiento del término fijado, a petición de parte y previa
valoración adecuada del interés público comprometido en el proceso, el tribunal podrá,
fundadamente, prorrogar la medida por un plazo determinado no mayor de SEIS (6) meses
siempre que ello resultare procesalmente indispensable. Será de especial consideración para
el otorgamiento de la prórroga la actitud dilatoria o de impulso procesal demostrada por la
parte favorecida por la medida…”.

Se pretende alterar la esencia misma del instituto, ignorando la real
motivación que justifica la concesión de la medida cautelar y limitando antojadizamente su
plazo de vigencia, sometiendo la concesión de una posible prórroga a mecanismos
exclusivamente procesales.

La limitación a la capacidad decisoria del J uez, imponiéndole un límite
meramente temporal a su resolución, desconoce la propia independencia que debe regir
cada una de las decisiones judiciales, a la par que desmerece su propia función, ya que
parece desconocer que cada proceso es distinto y que corresponde atenerse a la prudencia
propia del ejercicio de la magistratura, a fin que sea ésta quien determine qué tipo de
cautela es la adecuada y que plazo corresponde imprimirle a su vigencia.

42
Tampoco se advierte la seriedad con que ha sido analizada la medida, ya que
deviene evidente que un plazo de seis meses es irracional si se lo compara con el que se
requiere para llegar a una sentencia definitiva, por lo que queda palmariamente expuesto
que al momento de quedar firme una sentencia varios años después de interpuesta la
demanda, el daño que toda cautelar pretende evitar, ya se habrá consumado de manera
irreparable.

Lo antedicho respecto a la exigüidad del plazo establecido resalta aún más si
se tiene en cuenta que el traslado de la demanda al Estado cuenta con un plazo de sesenta
días hábiles para su contestación, por lo que huelga realizar todo otro comentario al
respecto.

Sabido es que, en nuestra legislación las medidas precautorias crean un
estado jurídico provisional, susceptible de revisión y modificación en cualquier etapa del
juicio en tanto y en cuanto hayan variado los presupuestos determinantes de su concesión, o
se hayan aportado nuevos elementos de juicio que señalen la improcedencia de su
mantenimiento.

Siendo ésta susceptible de revisión en cualquier estado del proceso y tantas
veces como sea necesario, no se evidencia el beneficio, utilidad o legalidad que supone
imponer al J uez o a la parte requirente este nuevo elemento restrictivo, que afecta la
protección de los derechos y garantías involucrados en el proceso, los que podrían
convertirse en ilusorios por el sólo hecho de haber transcurrido un período de tiempo que
esta nueva ley, de manera antojadiza, ha definido en seis o tres meses según el tipo de
proceso.

6.- VIRTUAL DEROGACION DEL DERECHO A OFRECER Y OBTENER
CONTRACAUTELA J URATORIA – ARTICULO 10º, LEY 26.854.

Toda cautela conlleva una contracautela, y su ponderación también debería
quedar a criterio del juez.

Sin embargo, el artículo 10 Ley 26.854, establece que: “Las medidas
cautelares dictadas contra el Estado nacional o sus entidades descentralizadas tendrán
eficacia práctica una vez que el solicitante otorgue caución real o personal por las costas y
daños y perjuicios que la medida pudiere ocasionar”.

43
A continuación, limita la admisibilidad de la caución juratoria a los
supuestos en los que el objeto de la pretensión concierna directamente a la protección de la
vida o de la salud de la persona o de un derecho de naturaleza alimentaria.

En principio cabe recordar que la contracautela no debe ser un requisito para
la procedencia de la medida cautelar, sino para su traba, y, por esa misma razón, el CPCCN
exime al litigante de su cumplimiento, como, por ejemplo, lo hace con quien ha obtenido
un beneficio de litigar sin gastos.

Además, al momento en que el J uez de la causa estime cual es la
contracautela que resulta indicada para el caso concreto, no puede ni debe extremarse el
rigor a punto tal que torne materialmente imposible la concesión de la medida.

Si bien es cierto que debe mediar cierta correspondencia entre la
contracautela y la eventual responsabilidad del peticionante, empero, dicha relación debe
ser evaluada atendiendo, además, a la intensidad con que se presente la verosimilitud del
derecho que se invoca y las circunstancias de cada caso en particular. Sabido es que a
mayor certeza sobre la verosimilitud del derecho invocado ceden otros requisitos exigibles.

Todas estas ponderaciones sólo cabe que sean efectuadas por el J uez de la
causa, convirtiendo las restricciones que se impongan desde la norma una limitación que
excede su ámbito de competencia, comprometiendo la independencia judicial y sometiendo
la decisión del J uez a reglas rígidas, impropias y ajenas a la discrecionalidad de aquel a
quien le cabe decidir qué tipo de aseguramiento es el indicado.

7.-AMPLIACION DE LOS REQUISITOS PARA OBTENER UNA MEDIDA
CAUTELAR CONTRA EL ESTADO NACIONAL – ARTICULOS 3º, 13º, 14º Y 15º,
LEY 26.854.

En consonancia con el criterio restrictivo de derechos al ciudadano que ha
inspirado la letra de esta ley, el artículo 3º, inciso 2 viene a sumar requisitos para la
procedencia de una medida cautelar dictada contra el Estado nacional. Con ello lo que
finalmente logra es restar posibilidades al justiciable de acceder a un rápido resguardo de
sus legítimos derechos.

La norma dispone: “…La pretensión cautelar indicará de manera clara y
precisa el perjuicio que se procura evitar; la actuación u omisión estatal que lo produce; el
44
derecho o interés jurídico que se pretende garantizar; el tipo de medida que se pide; y el
cumplimiento de los requisitos que correspondan, en particular, a la medida requerida…”
En la misma línea, cuando se trate de la suspensión de los efectos de un acto estatal, el
artículo 13, inciso 1 establece:

“1. La suspensión de los efectos de una ley, un reglamento, un acto general o particular
podrá ser ordenada a pedido de parte cuando concurran simultáneamente los siguientes
requisitos: a. Se acreditare sumariamente que el cumplimiento o la ejecución del acto o de
la norma, ocasionará perjuicios graves de imposible reparación ulterior; b. La verosimilitud
del derecho invocado; c. La verosimilitud de la ilegitimidad, por existir indicios serios y
graves al respecto; d. La no afectación del interés público; e. Que la suspensión judicial de
los efectos o de la norma no produzca efectos jurídicos o materiales irreversibles.

Otro tanto ocurre frente a la solicitud de medidas de no innovar, conforme el
artículo 15 que dispone:

“1. La medida de no innovar procederá cuando concurran simultáneamente los siguientes
requisitos: a. Se acredite sumariamente que la ejecución de la conducta material que motiva
la medida, ocasionará perjuicios graves de imposible reparación ulterior, b. La
verosimilitud del derecho invocado, c. La verosimilitud de la ilegalidad de una conducta
material emanada de un órgano o Ente estatal, d. La no afectación de un interés público, e.
Que la medida solicitada no tenga efectos jurídicos o materiales irreversibles”.

Lo mismo corresponde decir respecto a las exigencias impuestas por el
artículo 14º, a fin de requerir del Estado nacional medidas positivas.

Estas arbitrarias disposiciones desconocen que la posibilidad de acceder a
medidas cautelares en el juicio debe ser amplia y debe quedar exclusivamente a criterio del
J uez la facultad de analizar y determinar si se encuentran reunidos los extremos que
habilitan su otorgamiento, como garantía suficiente de control. Esta facultad no puede ser
cercenada sin afectar con ello la adecuada administración de justicia.

“La medida cautelar integra el poder de imperio propio e inalienable del
juez, cuya misión primordial es hacer justicia. En efecto, para cumplir con el fin de su
existencia, el artículo 116 CN le reconoce la potestad de hacer cumplir sus decisiones, y
para ello se vale del poder de mantener o modificar situaciones en resguardo de lo que
decidirá en la sentencia, o bien, cuando las circunstancias lo imponen, anticipa su
45
decisión”, Medidas cautelares contra el Estado en la Argentina, Santiago R. Carrillo, en Las
medidas cautelares en el proceso administrativo en Iberoamérica, México.

Es así que, el dictado de una medida cautelar no puede ni debe ser
interpretado como una invasión a la esfera de otro poder del Estado, o como un
avasallamiento al principio de división de poderes. Por el contrario, imponer al J uez la
verificación previa de los requisitos que se enumeran en los artículos 3º, inc. 2, 13º inc. 1,
14º y 15 no se condice con la obligación del Estado de acatar lealmente las decisiones
judiciales, siendo ésta pilar fundamental de la organización estatal y la forma republicana
de gobierno.

Cabe en este punto detenerse en el aparente requisito exigido por esta nueva
ley, en torno al eventual agotamiento de la vía administrativa previa. Dicha exigencia es
reiterada en distintos artículos de la norma impugnada, a saber: artículo 5º in fine; artículo
8º inc. 1 y artículo 13º inc. 2.

Es evidente, y así lo ha resuelto la jurisprudencia y lo ha sostenido la
doctrina del fuero, que la exigencia de agotar la vía administrativa previa no se encuentra ni
en el Decreto – Ley 19.549 ni en el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Esta
nueva Ley tampoco la exige, como no podría ser de otra manera, ya que atenta contra la
operatividad y eficacia del instituto cautelar y, en definitiva contra la garantía de acceso a la
justicia.

En cuanto a los requisitos, la exigencia de acreditar la irreparabilidad del
perjuicio es arbitraria y excesiva, en tanto impone probar aquello que todavía no aconteció
y que, justamente, quiere evitarse provisionalmente con el despacho de la medida
precautoria. De ahí que para otorgar la tutela anticipada proveniente de una medida
precautoria deba considerarse suficiente la alegación fundada de los motivos que permitan
al órgano jurisdiccional, en un primer análisis provisional de la cuestión, concluir que, de
no disponerse de la medida, el peticionario sufrirá un daño o perjuicio relevante, grave o
irreversible, según el caso.

Por otro lado la exigencia del perjuicio irreparable, de aplicarse, excluiría de
protección cautelar ciertos derechos que nunca podrían ser tutelados, tales como los
derechos económicos, en virtud del principio que sostiene que el Estado es siempre
solvente.

46
Además, la nueva Ley viene a exigir la demostración de la verosimilitud de
la ilegalidad por existir indicios serios y graves al respecto. Sin embargo, si se pudiera
acreditar manifiesta ilegalidad no debe ser necesario que el perjuicio que desee evitarse sea
"irreparable", toda vez que respecto de aquellos actos del Estado nacional que presenten
vicios manifiestos de derecho —lo que implica excluir la investigación judicial para
comprobar su ilegitimidad—, bastará para acordar la medida cautelar la presencia de un
daño o perjuicio de cualquier tipo, —aunque él no revista el carácter de irreparable— como
única manera de restablecer inmediatamente el imperio de la legalidad.

Tal y como está redactada la norma, viene a derogar el principio
históricamente aceptado por la doctrina y la jurisprudencia conforme el cual "a mayor
verosimilitud en el derecho, menor peligro en la demora", y con este principio, deroga el
acceso mismo a obtener cautelares contra el Estado nacional.

“Si bien la impugnación está dirigida contra un acto administrativo, no se
observa que resulte afectado el cumplimiento de la acción estatal, ni la prestación de un
servicio público o de interés público, cuya obstrucción a través de la medida cautelar
pudiera comprometer a la comunidad. Más, al no encontrarse ninguno de aquellos afectado
con el dictado de la medida cautelar, (lo que no quiere significar la ausencia de interés
público que la cuestión pudiera ostentar), es aplicable la línea jurisprudencial que ha
preferido proceder con amplitud de criterio para decretar una medida precautoria (cfr. Sala
2, Civ. Y Com. Fed., in re “Sindicato de Luz y Fuerza de la Cap. Fed.” Del 15-07-83 y sus
citas. Cám. Nac. Civil, Sala C, in re “Fernández”, del 29-03-94), resultando preferible el
exceso en acordarlas que la estrictez o parquedad en negarlas”. (cfr. “Sindicato de Luz y
Fuerza de la Cap. Fed.”, cit., y misma Sala y Tribunal, “Sáenz Briones y Cía. S.A., del 08-
03-94, Cons. 8). 29-03-94), resultando preferible el exceso en acordarlas que la estrictez o
parquedad en negarlas”. (cfr. “Sindicato de Luz y Fuerza de la Cap. Fed.”, cit., y misma
Sala y Tribunal, “Sáenz Briones y Cía. S.A., del 08-03-94, Cons. 8).

8.- EFECTO SUSPENSIVO DE LA APELACIÓN INTERPUESTA POR EL ESTADO
NACIONAL A LA MEDIDA CAUTELAR LEGITIMAMENTE OTORGADA –
ARTICULO 13º INCISO 3, LEY 26.854.

Por su parte, el artículo 13 inc. 3, al otorgar efecto suspensivo al recurso de
apelación interpuesto por el Estado nacional, vacía de contenido a la decisión merituada por
el juez de la causa, quien, al dictarla, entendió que se encontraban reunidos los requisitos
para dicha concesión, dejando en un claro estado de indefensión al peticionario frente al
47
acto administrativo del cual intentó, sin éxito, proteger sus derechos, hasta tanto se resuelva
la apelación.

Si bien es cierto que uno de los principios medulares del derecho
administrativo es la presunción de legitimidad de sus actos, no puede dejar de señalarse que
su ejecución muchas veces puede crear situaciones irreparables, por lo que se impone
atemperar este principio general ya que no existen reglas absolutas, y menos aún cuando se
trata del accionar del Estado.

Quienes afirman lo contrario “temen” que la impugnación de los actos
administrativos suspenda sus efectos y ejecutoriedad, y que se “paralizarían” las acciones
del Estado, por lo que el efecto suspensivo de la decisión cautelar vendría a proteger al
Estado de sus ciudadanos, situación evidentemente absurda.

Ahora bien, va de suyo que para que un acto administrativo goce del
privilegio de la ejecutoriedad, debe ser un acto válido y eficaz. “Si no se han llenado los
requisitos que hacen “perfecto” a dicho acto (validez y eficacia), este no es “ejecutorio”
porque es “inaplicable”. La autotutela de que en la especie haría uso la administración
pública– y que constituye en verdadero privilegio – requiere indispensablemente esa
perfección del acto… La suspensión del acto por ilegitimidad manifiesta no tiene límite
alguno, es absoluta” Marienhoff, Miguel S., Tratado de Derecho Administrativo, 3ª. ed.,
Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1988, T II. tiene límite alguno, es absoluta” Marienhoff,
Miguel S., Tratado de Derecho Administrativo, 3ª. ed., Buenos Aires, Abeledo Perrot,
1988, T II.-

Antes que sostener el efecto suspensivo de la orden judicial que otorga la
medida cautelar, la propia administración, en cumplimiento de las funciones a su cargo,
debería ordenar de oficio la suspensión del acto viciado, ya que no se concibe que sea la
propia autoridad quien, alertada de la ilegalidad de un acto y/o del daño que su ejecución
causa, pretenda mantener su vigencia. En estos casos, la suspensión del acto es un deber
jurídico de la administración.

Sin embargo, con una franqueza abrumadora, la Sala V de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal ha señalado que:
“Desafortunadamente, la experiencia indica que cuando ese pedido de suspensión de los
efectos del acto es planteado en el procedimiento administrativo, la Administración guarda,
sencillamente silencio. Ello obliga al administrado a recurrir ante la justicia para que sea
48
ésta quien suspenda los efectos del acto recurrido en aquel procedimiento”, 7/11/01, “Gas
Nea S.A. c/ Enargas.

Es esta una ley que plantea, desde sus fundamentos hasta su letra expresa-
pasando por sus defensores y detractores-como una norma que tiene por fin proteger al
Estado de sus propios ciudadanos. Esto es grave, ya que en un estado de derecho debería
ser exactamente al revés; es decir, las normas, en tanto reguladoras de conductas y, por
ende, de relaciones, deben proteger al ciudadano de la acción estatal, limitando y
encauzando el poder que ejercen los funcionarios. Aceptar lo contrario es jurídicamente
improcedente y éticamente reprochable.

¿Cómo puede válidamente sostenerse que el Estado se encuentra en una
situación de privilegio frente al particular?

Claramente el concepto que otorga presunción de legitimidad a los actos de
la Administración en modo alguno significa colocar a la Administración en una situación
preponderante y ventajosa, pues todas las normas, doctrina y jurisprudencia del Derecho
Administrativo, consagra exactamente lo contrario.

El Derecho Administrativo, consagra exactamente lo contrario.

Si bien el concepto mismo de administración pública debería estar
íntimamente relacionado con la satisfacción del interés público, en los hechos es claro que
éste no siempre es el interés de la administración. Para comprobarlo, basta recordar la
confiscación de los depósitos bancarios ocurrida en el año 2001.

La norma impugnada claramente obstaculiza la tutela judicial efectiva, la
cual debiera ser la “…guía o protección que merece la persona en su carácter de tal, y
consagrada por nuestros más altos ordenamientos jurídicos, para acceder a un proceso justo
y eficaz, que le brinde claridad y rapidez en la obtención de un pronunciamiento acorde con
sus pretensiones, tendiente al amparo de sus derechos fundamentales consagrados
constitucionalmente, en todas y cada una de las etapas de un proceso; en un contexto
necesario que brinde la posibilidad de optar entre las herramientas que mayormente se
adecuen a la obtención de ese fin, en miras a la aplicación de una norma sustancial, sin
tener como resultado último la declaración de una sentencia de mérito, sino de evitar el
desamparo y la vulnerabilidad en cada una de las fases suministradas por el derecho
adjetivo; sometiendo dicho sentimiento en manos de procedimientos que, útilmente, le
49
permitan una acabada y pronta respuesta a lo inmediato y urgente, y una equitativa
posibilidad de probar los hechos. Todo esto de manera que, amplia y cristalinamente, quede
plasmado, no ya en el pronunciamiento del magistrado, sino en la misma obtención de lo
que le es debido, aquello que fue objeto de litigio” en Tutela J udicial Efectiva, Belsito y
Caporale -1º ed. Rosario Nova Tesis Editorial J urídica, 2005.

El Congreso de la Nación, cuyas facultades regla el artículo 75 CN, no puede
dictar normas que alteren los derechos y garantías reconocidos por la CN, constituyendo la
legalidad y la razonabilidad límites infranqueables del Estado de Derecho.

Los artículos impugnados de la Ley 26.854 avanzan inadmisiblemente sobre
estos límites, debilitando el instituto de las medidas cautelares, que hacen a la protección de
los derechos civiles y patrimoniales de los ciudadanos, quienes ante el peligro de que su
derecho pueda ser conculcado, acuden ante el Poder J udicial para obtener –inaudita parte-
una medida cautelar, evitando perjuicios de imposible reparación, aún con el posterior
dictado de una sentencia judicial que admita la validez de sus agravios.

Administrar justicia es, en el Estado de Derecho, misión de la más alta
responsabilidad, pues a los jueces les está confiado la protección de las garantías y derechos
esenciales (civiles, políticos y económicos) y fundamentalmente la seguridad jurídica de
todos los habitantes de la Nación.

Anteponer como bien jurídico protegido los “recursos del Estado” por sobre
las garantías y derechos de los ciudadanos y pretender amordazar a los J ueces de la Nación
para que se abstengan de ejercer libremente la delicada y difícil función de hacer justicia y
concretar una tutela judicial efectiva, constituye una burla al principio de división de
poderes y un insostenible avance sobre la competencia exclusiva del Poder J udicial de la
Nación.

Como bien sabemos, el artículo 29 CN limita al Congreso de la Nación,
impidiendo que le conceda al Poder Ejecutivo Nacional facultades extraordinarias por las
que “la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o
persona alguna” calificando a quien lo haga con el título de “infames traidores a la patria”,
agregando que actos de esta naturaleza llevan consigo una “nulidad insanable”.

Probablemente el Constituyente no creyó necesario advertirle expresamente
al Poder Legislativo que estas facultades extraordinarias que le vedaba delegar, tampoco las
50
tenía en cabeza propia. Sin embargo, hoy parece que esta aclaración se hace
imprescindible: el Congreso de la Nación no puede dictar leyes en las que la vida, el honor
o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna”.

El Estado de Derecho se caracteriza por el sometimiento de los Poderes
Constitucionales a la Constitución Nacional y la Ley. Este sometimiento no es un fin en sí
mismo, sino un mecanismo para conseguir una determinada finalidad. Esta es, en nuestro
sistema político-jurídico el sometimiento del Estado al “bloque de legalidad” (leyes,
reglamentos, principios generales, precedentes, tratados internacionales, Constitución
Nacional, etc.) y consecuentemente, el reconocimiento de los derechos públicos subjetivos
y el otorgamiento a los particulares de los medios necesarios para su defensa. Someter al
Estado al bloque de la legalidad es someterlo al Derecho, y, por ende, servir a la defensa de
la libertad. -jurídico el sometimiento del Estado al “bloque de legalidad” (leyes,
reglamentos, principios generales, precedentes, tratados internacionales, Constitución
Nacional, etc.) y consecuentemente, el reconocimiento de los derechos públicos subjetivos
y el otorgamiento a los particulares de los medios necesarios para su defensa. Someter al
Estado al bloque de la legalidad es someterlo al Derecho, y, por ende, servir a la defensa de
la libertad.

La Ley impugnada es evidentemente inconstitucional y el Poder J udicial no
debería ser un acompañante indiferente a este avasallamiento, pues de aceptarse, lo esencial
se reduciría a no entorpecer al PEN, de modo que el juzgamiento de la constitucionalidad
de una decisión o e una medida se limitaría a valorar su mera conveniencia para el PEN o
los eventuales beneficiarios.

La vigencia del Estado de Derecho implica la garantía de acceso a la justicia,
la independencia judicial, a la tutela judicial efectiva y el respeto al debido proceso legal,
que supone solicitar y acceder a la concesión de medidas cautelares sin otra restricción que
la revisión judicial que garantice que se encuentran reunidos los extremos que justifican su
otorgamiento; ya que el tiempo que insume un proceso, el cual no siempre es breve, supone
que la inevitable tardanza de la sentencia, atenta contra la oportunidad y aún contra la
propia justicia del derecho cuyo reconocimiento se reclama.

En esa inteligencia los artículos 2º inciso 2, 4º, 5º, 9º, 10º, 13º incisos 1, 2, 3;
14º y 15º de la Ley 26.854 al aniquilar el fundamento mismo de las medidas cautelares, que
se basan en la necesidad de mantener la igualdad de las partes en el proceso, son
groseramente irrazonables, ilegales y violatorios de la garantía del debido proceso
51
sustantivo. Esta Ley desconoce, innecesaria e injustificadamente, derechos que el Poder
J udicial debe amparar por mandato constitucional, porque de otra suerte, se tornarían
ilusorias garantías constitucionales acordadas a todos los habitantes del país.

9.-AFECTACION CONSTITUCIONAL

La virtual abolición del instituto de las medidas cautelares cuando son
concedidas contra el Estado nacional, pergeñada a través de la Ley 26.854, afecta garantías
y derechos constitucionales que gozan de debida tutela constitucional, a saber, entre otros:
cautelares cuando son concedidas contra el Estado nacional, pergeñada a través de la Ley
26.854, afecta garantías y derechos constitucionales que gozan de debida tutela
constitucional, a saber, entre otros:

9.1.-DERECHO DE PROPIEDAD (art. 17 CN, art. 21, inc. 1 Declaración Americana de
los Derechos del Hombre, arts. 17, XXIII Declaración Universal de Derechos Humanos,
art. 29, inc. 2, 21 del Pacto de San J osé de Costa Rica).

El concepto genérico de propiedad en la CN comprende todas sus formas
posibles, y ha sido delineado en el transcurso del tiempo por la jurisprudencia de la CSJ N al
señalar que el término propiedad abarca todos los intereses apreciables que el hombre
puede poseer fuera de sí mismo, de su vida y de su libertad, con lo que todos los bienes
susceptibles de valor económico o apreciables en dinero alcanzan nivel de derechos
patrimoniales rotulados unitariamente como derecho constitucional de propiedad (conf.
Bidart Campos, Germán, Manual de la Constitución Argentina, Tomo II, pág. 118, Ediar,
Argentina, 1997).

Tal concepción del derecho de propiedad se ha reiterado en forma indirecta
en el inciso 19 artículo 75 CN, que dispone que el Congreso debe proveer lo conducente al
progreso económico con justicia social, por lo cual se indica la necesaria correlación entre
ambos para lograr el bienestar general.

El artículo 17 CN establece el carácter de inviolable, no sólo del derecho de
propiedad, sino de todos los derechos individuales, en la interpretación que tanto la doctrina
como la jurisprudencia han hecho del principio. Ni el Estado ni los particulares pueden
privar a una persona, sea ésta física o jurídica, arbitrariamente de tales derechos o
restringirlos más allá de lo razonable, de forma tal que, en los hechos, signifique su virtual
anulación.
52

La Ley 26.854 al restringir el acceso a medidas cautelares contra el Estado
nacional, conculca el derecho de propiedad por cuanto las pretensiones reclamadas
judicialmente puedan verse diluidas por los largos plazos en que transcurren los procesos
hasta la sentencia definitiva.

9.2.-IGUALDAD (art. 16 C.N., art. II Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre, arts. 2 inc.1, 7 y 8 Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 24 Pacto
de Costa Rica, art. 26 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos)

Es este uno de los pilares de nuestro orden jurídico, y ha sido traducido al
derecho positivo como igualdad jurídica e igualdad de oportunidades. La igualdad jurídica,
a su vez, tiene ante todo un contenido negativo frente al Estado: la prohibición de otorgar
privilegios o de efectuar discriminaciones. Dicho de otra forma, igualdad es igual trato ante
circunstancias o situaciones iguales.

El artículo 75 inc. 23 CN ordena legislar y promover medidas de acción
positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y
ejercicio de los derechos reconocidos por la CN y por los Tratados vigentes.

Se conculca este derecho por cuanto se crean privilegios especiales a favor
del Estado nacional, impidiendo ejercer en su contra legítimos recaudos procesales de
garantía del objeto reclamado, en procura de tutela oportuna.

Este derecho se advierte aún más menoscabado al analizar las facultades y
prerrogativas reconocidas al Estado nacional contra sus administrados en las ejecuciones
fiscales promovidas por mandatarios tanto a nombre de la AFIP, como de ARBA. Sabido
es que el ciudadano no se entera que le han iniciado una ejecución por las vías ordinarias,
como debería ser a través de una cédula judicial, sino que toma conocimiento por sí mismo,
al percibir curiosos movimientos en su cuenta bancaria, sin anoticiamiento alguno, que no
son otra cosa que medidas de hecho, inaudita parte, para “asegurar” el pago de “supuestos
créditos” a favor del Estado.

El desprevenido ciudadano tomará conocimiento que se le ha trabado una
medida cautelar cuando entre sus transacciones bancarias figure una identificada como
“débito embargo judicial”. Así, el Estado avanza sobre depósitos, sin importar siquiera si se
trata de una cuenta sueldo -que debería estar a resguardo de esta operativa-, sin anoticiar al
53
propio J uzgado interviniente y violando la directiva fundamental de todo embargo judicial,
cual es asegurar al demandado que los depósitos deben quedar a la orden del J uzgado.

En este marco, se evidencia aún más la afectación al principio de igualdad,
ya que frente a las prerrogativas auto concedidas por el mismo Estado, quien traba
embargos sin orden judicial, parece increíble tener que impugnar estas inauditas
restricciones impuestas por la Ley 26.854 a su exclusivo beneficio.

Parece olvidar el Estado nacional que es el ciudadano quien está en
inferioridad de condiciones procesales, que se encuentra sometido a sus decisiones
administrativas imperativas, y ahora subordinado a valladares que debe superar en orden a
proteger sus derechos. Es de esperar que, al momento de arribar a una decisión judicial que
lo cautele frente a los avances de la administración, se encuentre con respuestas más
elaboradas que la mera invocación de presunciones de legitimidad que, a la luz de esta
norma, resultan seriamente dudosas.

9.3.-DEFENSA EN J UICIO (art. 18 C.N., art. XVIII Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, art. 8 Pacto de San J osé de Costa Rica)

El debido proceso legal o derecho de defensa se instaura en otro más amplio
cual es el “derecho a la jurisdicción” y tiene como objeto garantizar el acceso a una
decisión justa, fundada y oportuna, dictada por el órgano jurisdiccional habilitado
constitucionalmente para ello. Supone la facultad de recurrir ante un órgano judicial en
procura de justicia. Pero este derecho no queda agotado ni satisfecho plenamente con la
sola circunstancia de la presentación originaria. Se requiere, además y según el objeto de la
pretensión, acceder a la posibilidad de solicitar y obtener medidas cautelares como un
anticipo de la garantía jurisdiccional.

La tutela judicial efectiva de los derechos de los ciudadanos debe ser el
principio orientador del derecho administrativo, y desde ese prisma se impone cuestionar la
legalidad y razonabilidad de las restricciones a las medidas cautelares contra el Estado
nacional, las que, se corresponde reconocer, no superan el más mínimo control de
constitucionalidad.

Cabe recordar el derecho a la tutela judicial efectiva (Figueruelo Burrieza,
Angela, El Derecho a la Tutela Efectiva, Ed. Tecnos, España, 1990), genuina expresión del
derecho a la jurisdicción, contiene dos elementos: a) uno formal, consistente en un proceso
54
constitucional que tutele determinados derechos y garantías; b) otro sustancial, que procure
que la cobertura jurisdiccional tenga la suficiente celeridad, para que la pretensión
esgrimida, no se torne ilusoria o de imposible cumplimiento, dejando al justiciable en un
total estado de indefensión.

En este orden de ideas, las medidas cautelares constituyen una parte
indispensable del derecho a la tutela judicial efectiva y garantizan la plena eficacia de las
decisiones jurisdiccionales sobre el fondo del asunto, de forma tal de lograr que la
protección dispensada sea cierta y no meramente nominal.

9.4.- INDEPENDENCIA DEL PODER J UDICIAL

La independencia del Poder J udicial es uno de los pilares de la democracia y
fundamentalmente de la República, piedra angular de un sistema de justicia imparcial,
eficiente, confiable. Sin independencia no se puede hablar de estado de derecho, ni de
seguridad jurídica, ni de acceso a la justicia.

Responde al principio constitucional de división de poderes, basado en la
ideología clásica de seguridad y control que organiza toda la estructura de contención del
poder, para proteger a los miembros de la sociedad en sus libertades y derechos.

Esta independencia es una prerrogativa judicial y una garantía de los
justiciables y ciudadanos en general, que acuden en amparo de sus derechos y en reclamo
de una justicia libre de presiones externas o de posibles imposiciones políticas.

“… El fin último de la independencia de los jueces es lograr una
administración imparcial de justicia; fin que no se realizaría si los jueces carecieran de
plena libertad de deliberación y decisión en los casos que se someten a su conocimiento…
Que es obvio que este presupuesto necesario de la función de juzgar resultaría afectado si
los jueces estuvieran expuestos al riesgo de ser removidos por el solo hecho de que las
consideraciones vertidas en sus sentencias puedan ser objetables…” CSJ N , 15/09/1969, T°
274, F° 415.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha destacado el carácter
fundamental del derecho a ser juzgado por un juez o tribunal imparcial, como garantía del
debido proceso: “…Se debe garantizar que el juez o tribunal en el ejercicio de su función de
juzgador cuente con la mayor objetividad para enfrentar el juicio. Esto permite a su vez que
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los tribunales inspiren la confianza necesaria a las partes en el caso, así como a los
ciudadanos en una sociedad democrática…” CIDH, Serie C, N° 107, caso “Herrera Ulloa
vs. Costa Rica. CIDH, Serie C, N° 107, caso “Herrera Ulloa vs. Costa Rica.

Sin embargo, esta ley pretende limitar la voz de los jueces en sus decisiones
formuladas a través del dictado de medidas cautelares, destruyendo la división de poderes y
con ello, la República.

9. 5.-AFECTACION A LA SEGURIDAD J URIDICA

La vigencia del Estado de Derecho supone, de manera cabal y completa, la
facultad de ejercer los derechos y garantías reconocidos en todo el plexo normativo.
Requiere un marco confiable, estable, de normas generales que se apliquen con
continuidad, al cubierto de sorpresas, cambios o giros que respondan a los intereses del
gobernante de turno, y no al interés de la comunidad.

Ejercer el derecho en un Estado de derecho con seguridad jurídica, supone,
para todos los justiciables , la posibilidad de mantener intacta la facultad de acceder a todos
los instrumentos legales reconocidos por las normas procesales, así como a un proceso
judicial válido, completo, que permita el ejercicio eficaz de las pretensiones deducidas en
tiempo útil.

No podemos permitirnos el vivir en un país carente de garantías
constitucionales, en el campo que fuera, a merced de determinados actos de gobierno que,
sin sujeción a principio alguno, deciden cambios de enorme trascendencia y profundidad,
afectando la seguridad jurídica. Nuestra deber es abogar ante quien corresponda para que
esto no ocurra.

9.6.-PRINCIPIO DE RAZONABILIDAD

La razonabilidad es fundamental en orden a la interpretación de las leyes que
regulan el ejercicio de los derechos constitucionales. Así, al interpretarse la Ley 26.854 se
advierte claramente su ausencia.

La irrazonabilidad de los artículos impugnados de la Ley convierten en una
entelequia el instituto de las medidas cautelares. Son violatorios de la garantía del debido
proceso sustantivo y tutela judicial efectiva. Desconocen, innecesaria e injustificadamente,
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derechos primordiales que el Poder J udicial debe amparar, porque de otra suerte, se
tornarían ilusorias garantías constitucionales acordadas a todos los habitantes del país.

10.- SOLICITA COMO MEDIDA CAUTELAR LA SUSPENSIÓN DE LA
APLICACIÓN DE LA RESOLUCION 373/2013 DEL MINISTERIO DE J USTICIA Y
DERECHOS HUMANOS.

En base a las razones expuestas, se solicita a S.S. ordene la suspensión de la
aplicación de la Resolución 373/2013 del Ministerio de J usticia y Derechos Humanos, hasta
tanto se dilucide la presente demanda por inconstitucionalidad de dicha norma, petición de
medida de no innovar fundada en el peligro que implica que durante el transcurso del
tiempo que demande la resolución definitiva de la presente Acción de AMPARO, resulten
afectados derechos del suscripto por la aplicación de la resolución cuestionada.

Si bien son reconocidas las presunciones de ejecutoriedad y legitimidad del
acto administrativo, “(l)a supervivencia de la ejecución forzosa del acto administrativo –
como regla general – difícilmente pueda convivir mucho tiempo más con el principio de
“tutela judicial efectiva”, el cual excluye la posibilidad de ejecutar coactivamente el acto
impugnado antes de su juzgamiento por el poder judicial” (J uan Carlos Cassagne, Efectos
de la Interposición de los Recursos y la Suspensión de los Actos Administrativos, E.D.
153,995.).

Asimismo, esta presunción de legitimidad no significa que éste sea válido,
sino que simplemente se presume que ha sido emitido conforme al ordenamiento jurídico.
“Indiscutiblemente es una presunción legal relativa, provisional, transitoria, calificada
como presunción iuris tantum, que puede desvirtuar el interesado demostrando que el acto
controvierte el orden jurídico. Tal presunción no es un valor consagrado, absoluto, iure et
de iure, sino un “juicio hipotético”, que puede invertirse acreditando que el acto tiene
ilegitimidad” (Tomás Hutchinson, Régimen de Procedimientos Administrativos, Ed.
Astrea. 5°ed. ).

Así la doctrina nacional viene sosteniendo que: “…se ha abierto camino una
tendencia amplia y flexible, que ha terminado por prevalecer, porque tanto o más que al
interés privado del solicitante, interesa al orden público que la justicia no fracase por la
inevitable lentitud de su actuación, motivo por el cual se viene resolviendo que es preferible
un exceso en acordarlas que la parquedad en desestimarlas, ya que con ello se satisface el
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ideal de brindar seguridades para la hipótesis de triunfo” (Morello, Passi Lanza, Sosa,
Berizonce, Códigos procesales, V III).

En el presente concurren los presupuestos que ameritan la medida cautelar
solicitada, a saber: verosimilitud en el derecho, peligro en la demora y la exigencia de
contracautela.

Estos, de conformidad a los fundamentos expuestos en la presente acción,
son los únicos requisitos que deben requerirse en orden a solicitar la suspensión cautelar
del acto estatal.

VEROSIMILITUD EN EL DERECHO

El “fumus bonis iuris” es inequívoco , sin prejuicio que, para que una
medida precautoria como la solicitada en autos prospere, los tribunales nacionales han
exigido sólo la acreditación “prima facie” de la arbitrariedad del acto cuya descalificación
se persigue, a fin de hacer caer la presunción de legalidad de que goza y, por lo tanto,
suspender la ejecutoriedad de la ley.

La suspensión en los efectos de la Resolución 373/2013 cuestionada tiene
por fin respetar las garantías constitucionales y asegurar el ejercicio de los derechos
amenazados, cuando, como en el caso de autos, hay indicios suficientes para afirmar que la
norma carece de legitimidad y su mantenimiento produce un perjuicio irremediable a los
valores que tutela la CN y pactos internacionales.

En efecto, el daño real o inminente que produce al ejercicio del derecho de
ser legítimo usuario de armas de fuego y utilizarlas con fines lícitos (práctica de tiro
deportivo, actividad cinegética y/o defensa personal) es cierto, suficiente y actual.

Sin perjuicio de destacar que puede ser planteado que esta presentación no
guarra la certeza absoluta sobre la bondad del derecho alegado, es importante destacar que
nuestro Máximo Tribunal ha sentado una pauta interpretativa para el análisis de este
requisito al señalar que “...las medidas cautelares no exigen de los magistrados el examen
de certeza sobre la existencia del derecho pretendido sino sólo su verosimilitud. Es más, el
juicio de verdad en esta materia se encuentra en oposición a la finalidad de la medida
cautelar, que no es otra que atender a aquello que no excede del marco de lo hipotético,
dentro del cual, asimismo, agota su virtualidad” (conf. CSJ N in re "Evaristo Ignacio
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Albornoz v. Nación Argentina -Ministerio de Trabajo y Seguridad Social s/Medida de no
innovar", rta. el 20/12/84, Fallos 306:2060).

PELIGRO EN LA DEMORA

Cada día se inician varios pedidos de renovación de credencial de legítimo
usuario y/o tramitación de permisos de portación de armas en el RENAR, y, de aplicarse la
resolución en cuestión, cada uno de ellos involucra la necesaria publicación de cada
interesado en la página web del RENAR y en el Boletín Oficial, con la consecuente
afectación a la intimidad y a los derechos de estos ciudadanos, que pueden ser objeto de
objeciones incausadas o injustificadas por parte de terceros, cuya gravedad tornará en un
daño de imposible reparación ulterior.

En este contexto, se impone que S.S., merituando la extrema gravedad de lo
expuesto, tome las medidas que su alta responsabilidad con la ciudadanía y con la CN que
juró defender, hoy le exige.

CONTRACAUTELA

Ofrezco como contracautela la caución juratoria, en los términos y con el
alcance previsto por el artículo 199 del CPCCN, ofreciéndome desde ya a labrar el acta
compromisoria por ante el Actuario, en la ocasión en que VS la determine.

IX.- CASO FEDERAL

Atento la indiscutible naturaleza federal de la cuestión planteada, la concreta
violación a las normas de carácter constitucional y el agravio al derecho a la intimidad, a la
defensa en juicio, al debido proceso y al de igualdad ante la ley, para el caso de una
resolución adversa a los intereses de esta parte y a los hechos aquí planteados, desde ya
reservo el caso federal previsto en el art. 14 de la Ley 48.-

X.- MANIFIESTA

Por la presente manifiesto bajo juramento de decir verdad, que no he
presentado otra “acción de amparo” ni otra “acción judicial” respecto de la
inconstitucionalidad y agravios concretos que la Resolución 373/2013 del Ministerio de
J usticia y Derechos Humanos nos provoca.-
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XI.- PETITORIO

Por todo lo expuesto, a VS solicito:

*tenga por deducida en tiempo y forma la presente acción de amparo.-
*por deducida la petición de la medida cautelar no innovativa, a los efectos allí expuestos,
hasta tanto se resuelva el fondo de la cuestión planteada.-
*por adjuntada la prueba documental citada y por ofrecida la restante.-
*tenga por efectuada la reserva del Caso Federal.-
*tenga presente VS la manifestación del acápite X.-
*oportunamente, luego del pedido de informes del art. 8vo de la Ley 16986, dicte VS
Sentencia sobre el fondo de la cuestión, admitiendo el amparo y declarando la nulidad de la
Resolución 373/2013 del Ministerio de J usticia y Derechos Humanos de la Nación.

Tener presente que
SERA J USTICIA.-
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