EROSION LAMINAR

La erosión laminar es la forma más perjudicial ya que, con frecuencia no se la reconoce y por
ende, pocas veces se la trata. Este tipo de erosión, es provocada por las precipitaciones. A
medida que las gotas de lluvia golpean el suelo, se desprenden de éste partículas de tierra que
luego el agua arrastra al escurrirse; convirtiéndose en agua barrosa que luego desemboca en los
desagües, arroyos y ríos. Este tipo de erosión da origen a otras formas más impresionantes de
erosión: Surcos y Cárcavas.Los efectos de la erosión laminar pueden apreciarse más fácilmente en
las zonas boscosas que carecen de mantillo, donde la pérdida de suelo deja al descubierto las
raíces de los árboles. La cantidad de suelo que se pierde a causa de la erosión laminar es
alarmante.


El agua, ejerce una fuerza de arrastre sobre la superficie del suelo, arrancando partículas de
material mineral cuyo tamaño varia desde la fina arcilla hasta la arena gruesa o grava,
dependiendo este hecho de la velocidad de la corriente y del grado en que las partículas estén
unidas por las raíces de las plantas o mantenidas bajo un manto de hojas caídas. La lenta
remoción del suelo forma parte del proceso natural geológico de denudación de las masas
continentales que es universal e inevitable, bajo condiciones naturales estables, la erosión es lo
suficientemente lenta como para permitir la formación y el mantenimiento de varios horizontes
en el suelo, lo que permite a la vegetación mantenerse. En contraste, la erosión del suelo puede
ser enormemente acelerada por las actividades humanas o por raros acontecimientos naturales.
Originando un estado de erosión acelerada, que transporta el suelo a un ritmo mucho más rápido
que aquel a que puede ser formado.


Las gotas de lluvias que caen sobre una superficie árida, son agentes de erosión notablemente
efectivos, pues cada gota tiende a arrojar al aire partículas de material son consolidar. Las
mediciones han demostrado que pueden mover hasta 250 toneladas de material por hectárea,
simplemente por medio de la salpicadura. En una superficie a nivel las partículas se mueven
hacia delante y hacia atrás, pero en una superficie inclinada tienden a moverse pendiente abajo.
Dando lugar a un proceso denominado erosión por salpicadura; en una vertiente, por ejemplo,
este tipo de erosión tiende a transportar el suelo hacia niveles inferiores, disminuyendo la
capacidad del mismo para que se infiltre el agua, debido a que las aberturas naturales del suelo
quedan taponadas por las partículas movidas por la salpicadura de las gotas de lluvia.