La manera que tenemos de escribir los números en base a

posiciones que representan potencias de —cuyos oríge-
nes han sido arábigos, indúes y chinos— recién empieza a
ser utilizada en las escuelas de occidente en general desde
hace unos dos siglos. Las ventajas de este sistema son evi-
dentes al momento de realizar operaciones, y, también, al
permitir anotaciones con niveles arbitrarios de exactitud.
En el caso de tener un cuadrado de lado , la medi-
ción con una cinta de una de las diagonales nos da apro-
ximadamente . Una medición más precisa nos indicará
, y, se podría hacer mediciones de mayor presición. De-
trás de estas mediciones, está la idea de un número cuyo
cuadrado es . ¿Cómo representar este número en nuestro
sistema de numeración? El problema de representar este
número data de la antigüedad griega, y tiene que ver con
las fracciones.
Cualquier fracción tiene una representación decimal
que puede ser finita o no. Para la primera posibilidad, to-
memos por ejemplo . Para la segunda, el resultado
básico El algoritmo de división nos ayuda a en-
tender estas dos posibilidades de la parte decimal. Si, al
aplicar nuestro algoritmo, uno de los residuos parciales es
nulo, el proceso termina. Si ninguno de los residuos par-
ciales es nulo, va a aparecer un residuo repetido —ya que
tienen que ser menores que el divisor, y así va a haber una
cantidad finita de ellos—. Si uno de los residuos parciales
se repite, también se repiten los siguientes, pues el algo-
ritmo nos da los mismos pasos. Hemos mostrado, enton-
1
el
sistema
de
numeración
decimal
ces, que, en el caso de que una fracción tenga representa-
ción decimal infinita, ésta va a ser periódica, es decir, va a
haber un grupo consecutivo de cifras que se va a repetir a
partir de cierto lugar decimal en adelante. Constatemos
este hecho para la representación de :
Es un hecho notable que, a la inversa, los números
con representación decimal infinita periódica se escriben
como fracciones. Para un número con representación de-
cimal finita, esto resulta evidente, como en .
Vamos a dar un procedimiento para el caso infinito. Con-
sideremos el número La parte que
forma el ciclo o periodo es la secuencia , que se da
desde la primera posición decimal. Podemos recorrer el
punto decimal cuatro posiciones, de modo que la parte de-
cimal continúe siendo la misma y así poder anularla:
Nuestro número se escribe, entonces, también como la
fracción .
Volvamos a nuestro problema de cómo representar
el número positivo cuyo cuadrado es . Podemos empezar
una sucesión de números, en representación decimal, con
cada vez más decimales de precisión exigiendo que sus
cuadrados no se pasen de . Sabemos que hasta el orden
de las milésimas teníamos . Escojamos , que
tiene como cuadrado . Descartado este número y
probando algunos más, obtenemos la aproximación del
orden de las diez milésimas . Podemos continuar con
residuo inicial
segundo residuo
primera residuo repetido
tercer residuo
cuarto residuo
quinto residuo
sexto residuo
este procedimiento exploratorio, aunque sea lento, hasta
obtener los niveles de presición arbitraria
Como los pitagóricos griegos intuyeron, este número no es
racional, es decir, no es una fracción de enteros. De modo
que, en su representación decimal, no existe ningún bloque
de cifras que se repita a continuación de forma indefinida.
En matemáticas se usan muchos números irracio-
nales con nombre propio, como , , , , etc., pero no
siempre se discute porqué éstos son irracionales. Sin em-
bargo, en nuestro sistema de numeración, podemos dise-
ñar números irracionales de forma directa, con tal de evitar
la periodicidad como en
donde cada vez aparece una cifra más luego de la cifra .
Además, dados dos números, podemos introducir
otros números entre ellos. Tomemos los números
y . Nuestro segundo número es irracional, y coincide con
el primero hasta el quinto orden decimal, . No ne-
cesitamos conocer más cifras de , basta mantener las ci-
fras iniciales coincidentes y luego hacer que la siguiente
cifra quede entre las dadas:
o también,
La primera propuesta es un número con representación
decimal infinita, en cambio el segundo no. También pode-
mos proponer uno del tipo irracional:
donde el diseño de y es igual al irracional anterior.
Así, se hace evidente la propiedad de densidad de los
números reales, de cómo están distribuidos y aglomerados,
y cómo están presentes por todo lado tanto números racio-
nales como irracionales.