Las ballenas

Las ballenas se encuentran en peligro de extinción, perseguidas y capturadas durante
siglos como fuente de comida, aceite y muchos otros productos, disminuyeron en tal
número que hoy están en peligro de extinción.

La Comisión Ballenera Internacional (CBI), es el organismo (desde 1946) que se encarga
de la regulación de la pesca comercial de cetáceos, prohibiendo la captura de ciertas
especies y ha establecido cuotas de captura para otras. Pero la pesca ilegal de ballenas
sigue siendo una realidad que amenaza a los cetáceos.
Los distintos tipos de contaminación afectan de formas diversas a la vida marina. Las
sustancias químicas tóxicas, procedentes, generalmente, de vertidos de la industria
química y de su uso agrícola, industrial o doméstico, llegan a mares y océanos y a los
animales a través de la alimentación.

La pesca excesiva de algunas especies también afecta la cadena alimenticia de
las ballenas en peligro de extinción.

A pesar de los esfuerzos las ballenas no están a salvo del peligro en extinción.
Ballena azul, es la especie de ballena más grande que existe y también el animal de
mayor tamaño que jamás ha vivido en la Tierra.

Puede superar una longitud de 30 m y pesar 135 toneladas. Habitan en todos los océanos
del mundo y la mayor parte de las poblaciones migran hacia los trópicos o zonas cercanas
durante el invierno y hacia las zonas polares durante el verano.

La ballena azul pare una sola cría cada año y ésta permanece junto a la madre durante
casi otro año más. Los sonidos que emiten pueden viajar a través del océano hasta
distancias de 160 km, lo que le permite comunicarse con otras ballenas que se
encuentren lejos.
Hoy se encuentra estrictamente protegida, aunque sigue siendo considerada como
especie en peligro de extinción
Las costas de la península Ibérica son frecuentadas por las siguientes especies de
ballenas que su mayoría se encuentran en extinción (sobre todo por la alta densidad de
población y de actividad pesquera):

la ballena jorobada (también llamada, xibarte o yubarta), muy rara en aguas ibéricas.
la ballena vasca, conocida como ballena negra, considerada ya extinguida en nuestras
costas.
el rorcual azul
el rorcual aliblanco (especies consideradas raras).
el norteño (especies consideradas raras).
el rorcual común, frecuente en todas las costas ibéricas.
el cachalote, común en las costas españolas, incluidas las de Canarias.
el cachalote pigmeo (no muy habitual).
la marsopa (bastante habitual en las costas atlánticas)
el calderón tropical (poco frecuente).
el calderón común (muy habitual en las aguas peninsulares).
la orca ( relativamente habitual en las costas atlánticas y cantábricas).
la falsa orca, pseudoorca u orca bastarda (muy escasa en costas atlánticas).
el calderón gris (frecuente en aguas ibéricas.
cuáles son las causas del peligro de
extinción de las ballenas?

En las últimas décadas la situación de muchas especies de ballenas ha estado bajo
creciente amenaza. Hoy, siete de las 13 especies de ballenas principales están
listadas como en peligro o vulnerable. Hay un sinnúmero de razones por las que
las ballenas están en peligro de extinción, algunas de ellas ambientales, pero la
mayoría debido a la actividad humana.

Caza comercial de ballenas

Una de las amenazas más importantes a las poblaciones de ballenas en todo el
mundo es la caza comercial. El derecho internacional prohíbe la caza comercial
de ballenas, sin embargo muchos pescadores comerciales -e incluso algunos países,
como Japón- ignoran la moratoria internacional sobre la caza de ballenas. En
consecuencia, más de 1.000 ballenas son cazadas y asesinadas cada año y vendidas
en el mercado. La caza de estas ballenas agota su población y además pone en
peligro la supervivencia de la especie. Estas ballenas son cazadas por su carne,
aceite, grasa y otros usos.
Atrapadas en equipos de pesca

En el pasado, las redes de deriva se usaban en la pesca comercial. Estas redes
ligeras atrapaban amplios sectores de bancos de peces, pero también agarraban otro
tipo de vida marina que no estaban destinados para la caza, incluidas las ballenas.
Aunque las redes fueron prohibidas para su uso fuera de las 200 millas (321 km) de
las zonas costeras en la década de 1990, las viejas redes todavía permanecen en el
océano; y en algunos países se continúa usándolas a pesar de la prohibición. Cuando
las ballenas quedan atrapadas en estas redes, por lo general se ahogan.