64 CUADERNOS DE PEDAGOGÍA. Nº346 MAYO 2005 } Nº IDENTIFICADOR: 346.

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Alumnado de sexto de Primaria del CP Manuel de Falla, de Málaga:
Rubén, Carmen, Paco, Desirée, Ezequiel, Paula, Adrián, Jessica, Aitor,
María José, Saúl, Gema, José Rubén, Noelia, Manolo, Samuel, Sergio,
Ana, Santiago, Carolina, Alejandro, Pablo, Lola, Jonathan, Christian,
Jesús, Héctor, José, Daniel M., Ángela, Víctor, Juan Carlos, Daniel R.
Correo-e: 29009776.averroes@juntadeandalucia.es
Una clase de 6º de Primaria relata cómo lleva
el Proyecto Roma a la cotidianidad del aula.
Convierten la clase en un “cerebro” ficticio,
estructurado en cuatro zonas: zona de pensar,
de comunicar, de desarrollar la afectividad
y de fomentar la autonomía.
Consensuan las normas, planifican el trabajo
y se reparten responsabilidades
siempre para un fin común.
Aprendemos a convivir,
nos ayudamos en todo
Nuestro colegio está situado en una barriada de Málaga lla-
mada el Torcal, cerca de la antigua carretera de Cádiz, que
actualmente recibe el nombre de avenida de Velázquez. Apren-
demos de otra forma, con el Proyecto Roma. Trabajamos siem-
pre en grupo y por proyectos de investigación. Nuestras maes-
tras han sido María José y Tere. Primero trabajan las dos juntas
en el aula, después se queda María José hasta cuarto, y en
quinto y sexto tenemos sólo a Tere.
Nuestra clase es distinta a las otras del colegio. Al principio nos
dan un aula muy triste, que no tiene nada en las paredes, pero
la arreglamos a nuestra manera y ahora hay de todo: piedras,
serrín, sal, pasta de modelar, palillos de dientes, chapas, botes
vacíos, rollos de papel, bandejas, maderas, cartones, bolsas de
basura, cucharillas, tenedores, martillo, destornilladores, etc.
M
A
R
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Y

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t e ma de l me s
Hemos transformado nuestra clase en un cerebro, y tenemos
cuatro zonas para trabajar: procesos cognitivos (Zona de Pensar),
lenguaje (Zona de Comunicar), afectividad (Zona del Amor) y
autonomía (Zona del Movimiento). En clase nos movemos con
libertad de un lugar a otro y siempre podemos hablar, en voz
baja, sin molestar a los demás. Lo que más nos gusta es cuan-
do nos reunimos en asamblea, porque entre todos buscamos
qué nos gustaría hacer para resolver los problemas que se nos
presentan. También es muy importante saber que en nuestra
clase hay normas. Existen normas de clase, de asamblea y de
grupo que debemos respetar. Estas normas las hemos acordado
entre todos en asamblea, y están expuestas en el tablón de clase.
En grupo, no agrupados
Nos ayudamos en todo y tenemos un proyecto común: traba-
jamos en grupo pero no agrupados. Hay cuatro o cinco mesas y
trabajamos cumpliendo las normas. Nos movemos de zona en
zona siguiendo el proceso lógico de pensamiento de los proyec-
tos. Empezamos en la Zona de Pensar, planificando lo que vamos
a hacer y cómo lo vamos a hacer. Para ello un día elaboramos una
guía de planificación y la seguimos. Y también pensamos los
“¿y si…?”, que son esas cuestiones que a veces se pueden olvi-
dar o que pueden surgir sin tenerlas planificadas. También nos
planteamos qué sabemos del proyecto y qué queremos saber.
En los grupos cada persona tiene su responsabilidad: secre-
taria, responsable de material, coordinadora y portavoz. Y somos
grupos heterogéneos de niñas y niños: aquí no hay zánganos y
obreras. Todos nos ayudamos en todo, porque somos un grupo
de trabajo y sabemos que cuatro cabezas piensan mejor que una.
Por ejemplo, cuando trabajamos el proyecto “En nombre de
la paz” sobre la guerra de Irak, juntos aprendimos mucho más
sobre distintas materias: lengua, mates, conocimiento, música,
inglés, etc. De esta manera aprendemos divirtiéndonos, y
como vivimos los valores los interiorizamos mucho mejor.
Nosotros pensamos que este modelo es mejor que trabajar de
uno en uno, porque en grupo nos podemos ayudar y de manera
individual no; y así surgen más propuestas que por separado.
También es importante aprender por proyectos porque trabaja-
mos libremente, en un tono adecuado y respetando los ritmos de
cada uno. Y, además, una cosa muy importante es que sabemos
a qué pertenece cada cosa que aprendemos: si es de procesos
cognitivos (y puede desarrollar la percepción, la atención, la
memoria, la planificación, la organización del tiempo, los “¿y
si…?”), si pertenece al lenguaje (lectura, escritura, lógico-mate-
mático, lenguaje musical, lenguaje artístico, plástica, gestual,
etc.), si está relacionado con la afectividad (normas, valores y
valoración de las diferencias), si tiene que ver con la autonomía
personal, social o moral. Trabajando por proyectos de investiga-
ción aprendemos sin darnos cuenta de un modo más divertido,
y como somos cuatro cabezas para pensar lo hacemos mejor que
una, aunque ésta sea muy ingeniosa. Trabajando en grupo y por
proyectos se llega a más, y si uno no sabe algo los demás se lo
explicamos. A veces nos saltamos las normas y nos peleamos,
pero los problemas los arreglamos hablando y no pegándonos.
También queremos decir que, además de trabajar en clase por
proyectos, el Proyecto Roma nos permite ir todos los años a la
universidad y encontrarnos con los mayores. Ese día explicamos
a los universitarios cómo trabajamos en clase y ellos nos formu-
lan preguntas sobre cómo lo hacemos, y nosotros también les
preguntamos a ellos por qué no trabajan en grupo y por proyec-
tos. Se sorprenden cuando nos preguntan sobre cualquier cues-
tión y nosotros no nos quedamos callados ante nada, siempre
tenemos una respuesta para todo. El proyecto también nos ha
brindado la oportunidad de ir invitados al Museo Picasso. En el
encuentro con una de las responsables del museo le explicamos
nuestro punto de vista sobre las obras que ella elige, y durante
dos horas hablamos como si estuviéramos en una asamblea de
clase. Después nos felicitó por la manera que tenemos de pen-
sar, de acercarnos a las obras y de conversar respetando nuestros
distintos puntos de vista. También nos gusta mucho que el
periódico Sur visite nuestro colegio porque hacemos un pro-
yecto de no a la guerra (“En nombre de la paz”), que expone-
mos por todo el colegio. Nos hacen fotos y algunas preguntas,
y después sale publicado en El Sur Escolar.
Algo que no nos quita nadie
El año que viene pasamos a Secundaria, y nos tendremos que
ir del colegio a un instituto. Cada uno elegirá el que esté más
cerca de su casa o el que le guste más. Probablemente ya no
trabajaremos más por proyectos ni por grupos. No lo sabemos.
Pero lo que hemos aprendido, eso no nos lo quita nadie.
No sabemos si lo que hemos escrito es lo que nos pedía
Miguel López Melero para la revista Cuadernos de Pedagogía,
pero hemos hecho lo que nos parecía que debíamos hacer. La
verdad es que ahora sabemos cómo hacer cualquier cosa. Si nos
plantean un problema sabemos que siguiendo el proceso lógi-
co de pensamiento podemos resolverlo o por lo menos dar
nuestra opinión, y eso nos parece muy importante.