Filosofía Medieval. Reguera,Francisco A.

Parcial domiciliario.
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UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA.
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN.

Recuperatorio: 2° parcial- regular.
Fecha de entrega: 17-7-2014.

Licenciatura en Filosofía
FILOSOFIA MEDIEVAL


PROFESORA: Giacomone, Mariel.
ALUMNO: Reguera, Francisco Arturo.
LEGAJO: 100.072/9






1°cuatrimestre 2014.
Filosofía Medieval. Reguera,Francisco A.
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Recuperatorio: 2do Parcial (regular)
Modalidad: domiciliario
1) A partir de la Cuestión 1 y la Cuestión 2 de la Suma Teológica, explique la
diferencia entre los „artículos de fe‟ y los „preámbulos a los artículos de fe‟, y cómo se
relacionan entre sí en el marco de la „doctrina sagrada‟. De algún ejemplo que clarifique
dicha distinción y la relación entre ambos.
2) En el artículo 2 de la Cuestión 2, Tomás afirma:
“Cuando se demuestra la causa por el efecto, es imprescindible emplear el efecto
como definición de la causa, y esto sucede particularmente cuando se trata de Dios. La
razón es porque en este caso, para probar la existencia de alguna cosa, es preciso tomar
como medio lo que su nombre significa y no lo que es”.
Explique este fragmento (con especial atención a lo subrayado) y vincúlelo con el
procedimiento que sigue Tomás en el artículo 3 a partir del análisis de alguna de las cinco
vías de la demostración de la existencia de dios (ST 1, q. 2, a.3).
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Respuestas:
1) -
Tomás de Aquino llama: Artículos de fe, “lo revelado”, a una serie de
conocimientos sobre Dios que exceden la capacidad de la razón del ser humano, y que se
obtienen por revelación divina y se aceptan basándose en la autoridad y no en
evidencias y demostraciones. Son las también llamadas verdades de fe. Por otro lado,
llama preámbulos de fe, “lo revelable”, a también conocimientos sobre Dios, pero
accesibles a la razón humana. En este caso, los preámbulos, Tomas aclara que son
verdades de la razón.
Los dos conceptos están íntimamente relacionados, por un lado podemos decir que
son las dos fuentes de conocimiento, y forman parte de los conocimientos de la Ciencia de
la Doctrina Sagrada, siendo los artículos de fe las bases de dicha doctrina, es decir, sus
principios. Por otro parte, Tomás aclara que la razón tiene un límite a partir del cual se
sitúa la fe, con lo que la fe aporta conocimientos que la razón no puede alcanzar, de alguna
manera la fe perfecciona la razón.
Un claro ejemplo de un artículo de fe es la verdad revelada, a la cual no se puede
acceder racionalmente, es que Dios es uno y tres a la vez (verdad que ha sido revelada por
Dios al hombre). En cambio, un ejemplo de un preámbulo de los artículos de fe es la
verdad de que Dios existe, ya que, por sí misma la existencia de ÉL es filosóficamente
demostrable, por ende, no puede contarse entre los artículos de fe. Tomás aclara, en su
Suma Teológica, I, q. 2., a. 2, específicamente sus Soluciones, lo siguiente: que no hay
dudas de que la existencia de Dios es demostrable, pero si alguien no puede entender la
demostración de este preámbulo de los artículos de fe, al menos puede creerla. Por
consiguiente, la existencia de Dios no deviene artículo de fe; pero lo que sí es, es objeto de
fe. Como conclusión, podríamos decir que los preámbulos a los artículos de fe deben ser
aceptados mediante la fe, es decir, son obtenidos por revelación y, también, pueden ser
comprendidos racionalmente. Como vemos, ambos términos están en sumamente
relacionados en la Doctrina Sagrada.

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2) –
Tomas, en primer orden, en el Artículo 1ro de la Cuestión 2, aclara que una
proposición puede ser evidente por sí y para nosotros, por un lado; y evidente por si y no
para nosotros, por el otro. La proposición Dios existe es evidente por sí, pero no para
nosotros, sino que necesita ser demostrada por medio de lo más cognosobile para el ser
humano: lo sensible.
En otro orden, el fragmento que se pide analizar (que pertenece puntualmente a la
2da Solución que propone en el Articulo de dicha Cuestión 2) es en respuesta a la cuestión
de que si es demostrable o no la existencia de Dios. Podemos decir, en primer lugar, que
para Tomás, todas nuestras demostraciones de Dios son demostraciones quia que,
“parte del efecto y discurre partiendo de lo que es anterior hacia lo que es posterior”. Deja
muy claro, además, que no hay nada por cuya causa Dios exista, Dios no tiene causa, al
existir Dios, todo lo demás es por causa de Él. En segundo lugar, Tomas, en otro pasaje,
aclara que existen otra clase de demostraciones las llamadas propter quid o “por lo que”,
que se basa en la causa y discurre partiendo de lo que es anterior hacia lo que es posterior,
es decir, el razonamiento parte de la causa y muestra que la conclusión deriva de ella como
su efecto, además, a diferencia de la otra clase de demostraciones (las quia), la conclusión
de este tipo de demostraciones es la escancia de alguna cosa y no su existencia.
Por lo tanto, hay que entender que en todas las demostraciones de Dios, los efectos
de Dios nos son dados primero por la experiencia (lo sensible), y partiendo de ella podemos
comprobar que existe un Dios. En otras palabras, partiendo de un efecto cuya existencia es
conocida por la experiencia (situación empíricamente conocida por los sentidos), nosotros
deduciremos la existencia de una causa sobre la cual, nada más es conocido (es
incognoscible para el hombre), excepto el hecho de que existe y que es la causa de ese
efecto. Un ejemplo claro sería el siguiente:
Existe un primer movimiento de las cosas.
Ese primer movimiento es lo que llamamos Dios.
Dios existe.
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Aquí se puede visualizar claramente que se demostró la causa por el efecto y que es
imprescindible para demostrar la existencia de Dios por su efecto, tomar el efecto como
definición de la causa, es decir, los nombres que le damos a Dios los tomamos de sus
efectos en el plano sensorial del hombre, en este caso, el movimiento.
Para comprender la razón de lo anteriormente aclarado hay que analizar la ultima
parte del fragmento, la subrayada, de la siguiente manera: En primer lugar, si se aplica los
términos empleados en la descripción de un razonamiento silogístico; y se entiende que en
la demostración de la cual lo que se intenta es probar la existencia de alguna cosa
(demostraciones llamadas quia), hay que tener en cuenta que el término medio puede ser
solo el significado del nombre cuya existencia se afirma. En segundo lugar, en una
demostración por la causa (propter quid) el término medio seria la esencia de la cosa, es
decir, lo que es.
Por lo mencionado es que, al tratarse de Dios, Tomas aclara que “es preciso tomar
como medio lo que su nombre significa y no lo que es”. Como conclusión podríamos dejar
bien en claro que: cuando se intenta demostrar la existencia de Dios, el término medio
de las demostraciones quia es siempre el significado del nombre “Dios”, nunca la
esencia de Dios.
Claramente este fragmento puede ser vinculado con la primera vía, la del
movimiento. Es evidente sensorialmente que hay movimiento en el universo, el hecho de
que sea evidente que exista movimiento alcanza y es este acto de las experiencias sensitivas
más intuitivas para nosotros. Para Tomás, además, hay un Primer Motor y todos los
demás motores son movidos por él y él no es movido por ninguno. Esto sería la premisa
mayor de la demostración y el silogismo se completaría de la siguiente manera: Existe un
Primer Motor, el Primer Motor es lo que llamamos Dios, por consiguiente, Dios Existe. El
Primer Motor hace de término medio, es la causa y esta causa es lo llamamos Dios, por
lo tanto como ya antes supimos aclarar, el significado del nombre de la cosa cuya
existencia está en juego hace de término medio. En la premisa menor vemos que el
significado del nombre de la cosa que está en juego es, justamente, el Primer Motor.

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BIBLIOGRAFIA:
-Tomas de Aquino. Suma Teológica I, q.1 y 2.
-Etienne Gilson. “Elementos de la Filosofía Cristiana - Segunda Parte, Capitulo 3:
La existencia de Dios”.