Agresti, Pablo A.

Sociedad y Estado en el mundo globalizado : una introducción / Pablo A.
Agresti y Antonio Agustín Federico. - 1a ed. - Buenos Aires : Eudeba, 2012. -
(UBA XXI; 0)
E-Book.
ISBN 978-950-23-2028-1
1. Ciencias Sociales. I. Federico, Antonio Agustín II. Título
CDD 301
Eudeba
Universidad de Buenos Aires
1ª edición: agosto de 2012
© 2012, Editorial Universitaria de Buenos Aires
Sociedad de Economía Mixta
Av. Rivadavia 1571/73 (1033) Ciudad de Buenos Aires
Tel.: 4383-8025 / Fax: 4383-2202
www.eudeba.com.ar
Presentación
En el transcurso de estos últimos años, hemos reconocido desde el Programa de Educación a Distancia de la
universidad de Buenos Aires, UBA XXI, la necesidad de fortalecer la enseñanza de ciertos contenidos
disciplinares con el propósito de favorecer el desarrollo de estrategias de aprendizaje que permitan la
permanencia de los estudiantes en la universidad. Entendemos que los desafíos de la Educación superior son
múltiples y variados. como programa puente entre la Educación Secundaria y la Universitaria, creemos
firmemente en la responsabilidad de democratizar el acceso a ésta brindando el apoyo que los estudiantes
requieren para transitar con éxito el paso de un nivel a otro. Ésta ha sido la marca de inscripción de origen del
Programa en el año 1986 y así sostenemos que debe continuar como marco político que le da sentido.
El libro Sociedad y Estado en el mundo globalizado ofrece una ventana a la actualidad; ventana que si se
abre refresca visiones críticas, interpretativas y esclarecedoras acerca de la sociedad y el Estado atravesadas por
la problemática de la globalización en estas últimas dos décadas. Es una invitación a reflexionar sobre procesos
sociales y a repensarnos como ciudadanos en el marco de dichos procesos.
Asimismo, este material da cuenta de la importancia que desde el Programa UBA XXI damos a la
producción académica de sus docentes. La escritura de estos libros, en tanto generación de una propuesta
didáctica, propicia reflexiones y debates profundos al interior de la cátedra y es una invitación a conformar
comunidades de pensamiento en torno a la enseñanza de las ciencias en el nivel universitario.
Carina Lion
Directora del Programa UBA XXI
Al lector...
Este libro es el primero de una serie que publicará Eudeba sobre diferentes temas de la materia introducción al
conocimiento de la sociedad y el Estado, dirigida a estudiantes de nivel universitario que acceden a las carreras
que se dictan en la Universidad de Buenos Aires.
La intención es presentar de manera introductoria y general cuáles son las principales tendencias con
respecto a la sociedad y al Estado en la actualidad. una actualidad caracterizada principalmente por el fenómeno
de la globalización, fenómeno que provoca transformaciones y cambios sobre la sociedad y el Estado. Dichos
procesos de transformación ponen de manifiesto algunas contradicciones y plantean problemas de difícil solución,
tanto desde los organismos internacionales que fueron constituidos en otro contexto histórico como desde los
Estados nacionales. Entre los problemas que ya son percibidos con certeza por la sociedad, podemos destacar
como más relevantes: el cambio climático, las crisis financieras y económicas, el terrorismo. Los mismos
representan desafíos para la sociedad, que reclama a sus gobiernos certezas y protecciones que éstos no estarían
en condiciones de dar, debido a la característica global de los problemas y al alcance puramente nacional de los
Estados. Los procesos sociales y la organización económica se desarrollan en un ámbito más amplio y a una
velocidad superior a la que pueden hacerlo los Estados. Estas diferencias generan tensiones cada vez más
evidentes.
Las ideas neoliberales, que se impusieron en el mundo como consecuencia de la crisis de mediados de los
70, implicaban una alianza entre el Estado y el capital globalizado; esta alianza permitió un significativo
crecimiento económico mundial, e hizo más ricos a unos pocos, incrementando considerablemente las
desigualdades sociales. como consecuencia de las crisis financieras y económicas mundiales recurrentes y del
cada vez más evidente deterioro del medio ambiente, dicha relación podría estar llegando a su fin, lo que
implicaría su reemplazo por una nueva; sin embargo, aún no se observa con claridad cuál será.
La relación entre sociedad, mercado y Estado es dinámica y compleja, tiene momentos de continuidad y
otros de cambio; las ideologías políticas que expresan esta relación también varían. De tal manera, planteando
esta complejidad, dinamismo y variabilidad, se busca introducir a los lectores en ciertos temas y hechos
históricos que harían pensar en la posibilidad de un punto de inflexión en dicha relación.
Agradecemos al Programa de Educación a Distancia UBA XXI y a sus autoridades, por ofrecernos la
redacción del presente material; y a Ariel f. Guglielmo y Abelardo Levaggi, del Área de Diseño, por la realización
de la tapa y el diseño interior del libro. Hacemos extensivo el agradecimiento a los colegas de la materia,
especialmente al profesor Enrique García por sus valiosos comentarios y observaciones.
Pablo Agresti
Antonio Federico
Introducción
Hemos nacido para unirnos con nuestros semejantes y vivir en
comunidad con la raza humana.
Cicerón
En este libro presentamos de manera muy general lo que sucede con la sociedad y el Estado en lo que
hemos denominado El Mundo Actual. Arbitrariamente, decidimos hacer comenzar este período a fines del año
1989 y culminarlo a principios de 2009,[1]momento en que finaliza la redacción de este texto.
A fines del año 1989 se produce la caída del Muro de Berlín, que simboliza el derrumbe de la unión de
Repúblicas socialistas soviéticas (URSS) y con ella el fin del sistema de relaciones internacionales caracterizado
por el enfrentamiento entre dos modelos ideológico-políticos opuestos: el capitalismo, representado por los
Estados unidos de América (EE.uu.) y el comunismo, representado por la uRss. Al período que va desde el fin
de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y hasta 1989 se lo conoce como el de la Guerra fría.
Redactamos el presente documento en el contexto de una de las mayores crisis económico-financieras de
los tiempos de la globalización. crisis que comienza a mostrar sus primeros síntomas a mediados del año 2007 y
se agudiza a partir de septiembre de 2008. Muchos autores, inclusive, la comparan con la crisis de 1929 que dio
paso a lo que se conoce como la Gran Depresión de la década de 1930. Es difícil, para quienes estamos
intentando trasmitir las tendencias que describen y caracterizan el mundo actual, no dedicarle especial atención a
la crisis internacional que afecta principalmente a uno de los mercados más globalizados del mundo: el mercado
de capitales. Es debido a este acontecimiento histórico que el presente documento va a girar, en buena medida,
en torno a la explicación de los alcances de esta crisis y la forma en la que ella puede impactar sobre la relación
Estado, sociedad, mercado. una de las relaciones centrales en el estudio de nuestra materia.
Además de los dos acontecimientos históricos que dan comienzo y fin al período contenido por este
documento, la caída del Muro de Berlín (1989) y la crisis económica y financiera de fines de 2008, queremos
señalar otros acontecimientos y procesos que son relevantes en él. El alcance que ha tenido el fenómeno llamado
Globalización; los avances tecnológicos en materia de telecomunicaciones, en especial lo que significa en el
mundo actual Internet; los ataques terroristas a escala mundial, principalmente la voladura de las Torres
Gemelas en Nueva York en septiembre de 2001; el impresionante avance económico de los países del sudeste
asiático, china particularmente, que se ha transformado en un importantísimo actor político, militar y económico a
escala mundial; la consolidación del proceso de integración económica en Europa: la unión Europea y el Euro, su
moneda común; y el aumento de problemas complejos de resolver porque requieren la coordinación y acción
conjunta de muchos actores, como lo es el cambio climático.
Si bien existen muchos otros acontecimientos y procesos relevantes en este período, éstos son para
nosotros los de mayor importancia ya que son condicionantes de los procesos políticos económicos, sociales y
culturales en el mediano plazo.
Aspectos conceptuales y metodológicos
El objeto de estudio de nuestra materia es la sociedad y el Estado, no como dos categorías separadas, sino
como las partes de un todo. La forma en la que lo abordamos es introductoria y a través de varias disciplinas, en
el campo de las ciencias sociales. Lo haremos de una manera integrada, en un enfoque de tipo multidisciplinario.
Presentaremos El Mundo Actual[2] -caracterizado por el proceso de Globalización-, desde la historia, la
política, la sociología, la economía y la cultura. Hemos elegido este camino porque el proceso de construcción de
las naciones modernas se produjo a partir del desarrollo simultáneo de sus economías, sus sistemas de gobierno
y su cultura, por lo que concentrarnos en una única dimensión nos daría una visión incompleta del objeto de
estudio. Estos sistemas, que dan forma a las sociedades y a los Estados nacionales, están permanentemente en
procesos de cambio y adaptación con respecto a lo que sucede en el mundo, y muy probablemente lo estén en la
actualidad más que en el pasado, debido a la creciente interacción entre lo que pasa hacia el interior de las
naciones y lo que ocurre en el mundo.
Pero por más completa que sea nuestra visión sobre los temas de estudio, de nada serviría si no va
acompañada por valores y entre ellos rescatamos los que nos hacen miembros de una sociedad abierta en la que
se respetan todas las opiniones y en la que no buscamos eliminar al que piensa de manera distinta, ni imponernos
a través del uso de la fuerza. cuando estamos transmitiendo estos contenidos a los jóvenes, tenemos la obligación
intelectual y moral de contarles que hay más de un libro en el mundo e infinitas voces y opiniones más allá de la
nuestra, y que si quieren que sus voces sean escuchadas por otros, todos deberían tener derecho a lo mismo.
Nuestras palabras pueden ofender, denunciar, ocultar o beneficiar a otros
y, una vez emitidas, cobran vida propia. Son, a la vez, la expresión de la
libertad y de la censura. Los tiranos siempre emplean el silencio como una
forma de control. Saben que los niños, futuros ciudadanos, sienten fascinación
por los efectos del lenguaje sobre los adultos: descubren que hablar es poder.
Nuestras palabras pueden ofender, denunciar, ocultar o beneficiar a otros y,
una vez emitidas, cobran vida propia. Son, a la vez, la expresión de la libertad
y de la censura. Los tiranos siempre emplean el silencio como una forma de
control. Saben que los niños, futuros ciudadanos, sienten fascinación por los
efectos del lenguaje sobre los adultos: descubren que hablar es poder.
(Kureishi, H., 2008)[3]
En un mundo amenazado por los fundamentalismos y los pensamientos únicos de cualquier signo,
sostenemos que es importante adquirir la capacidad de llevar adelante nuestras ideas respetando la diversidad y
sabiendo que ese respeto nos hace mejores habitantes de un mundo del que dependemos y que, a su vez,
depende de nosotros.
Estructura del documento
Este libro está dividido en seis apartados, en cada uno de los cuales se desarrollan los principales temas
que resultan más característicos del período en cuestión y que lo seguirán siendo en los próximos años. Los dos
primeros son: la Globalización y qué impacto tiene la misma sobre la sociedad y el Estado. El tercero está
referido a los conflictos bélicos, tanto los tradicionales (típicos de la modernidad, que implican el enfrentamiento
entre Estados nacionales), como los más novedosos en los que se enfrentan Estados nacionales con
organizaciones terroristas globales. Muchas de las zonas que están actualmente en guerra involucran a Estados
que poseen o están desarrollando armas nucleares. El cuarto apartado trata el tema de la economía turbulenta;
en él se intenta explicar la actual crisis financiera y la posibilidad de que en los próximos años la economía
mundial atraviese una recesión o hasta, tal vez, una depresión económica. Estos problemas económicos pueden
significar la aparición de nuevas tendencias en la relación entre sociedad, mercado y Estado, en la que las
economías nacionales tiendan a cerrarse y los Estados recuperen un rol más importante como actores
económicos. En el quinto y el sexto apartados se presentan dos temas íntimamente relacionados: la pobreza y las
desigualdades sociales y el problema del cambio climático. Ambas cuestiones ponen de manifiesto la
contradicción que señalamos entre los desafíos que significan estos problemas globales y la incapacidad de
enfrentarlos en un mundo en el que los principales actores siguen siendo los Estados nacionales. Para finalizar
bosquejamos unas conclusiones que de ninguna manera intentan cerrar el debate, sino que se proponen como
ejes de nuevas discusiones. Por último, se presentan las fuentes documentales en las que se podrán profundizar y
consultar los distintos temas tratados en el trabajo.
Ilustración 1. Logo, lanzamiento del iPhone 3G.

Ilustración 2. Steve Jobs, presentando el iPhone 3G.
I. La globalización
Una vez que la tecnología ha pasado como una aplanadora, si uno no forma
parte de la aplanadora, necesariamente formará parte del camino por donde
ella pasa.
Nicolás Negroponte
El iPhone 3G (tercera generación) se
lanzó al mercado simultáneamente en 22
países y al mismo precio. Un producto de alta
tecnología, en el que convergen las formas de
comunicación electrónica más modernas uni,
bi y multidi-reccionales; la producción y
comercialización se hace a escala planetaria y
se sugiere un precio único para todos los
mercados. Este precio es la mitad del precio
del modelo anterior que tiene menos
prestaciones; otra de las características de los
productos tecnológicos: su precio decreciente.
Además de ser un producto de alta tecnología,
se convierte para millones de usuarios en todo
el mundo en un objeto de deseo. La empresa
que lo produce establece alianzas estratégicas
con otras empresas también globales que lo
ofrecen en los distintos mercados nacionales.
Es por esto que elegimos este producto para
ejemplificar lo que significa la globalización.
Algunas aproximaciones al concepto de
globalización
En este apartado intentaremos acercarnos al
concepto de globalización, dando cuenta de las
dificultades para su definición, y de las
controversias que dicho concepto genera. Las
mismas incluyen a los que consideran que la
globalización es sólo una etiqueta, así como a los
que ven en el término una gran oportunidad de
desarrollo, tanto como a los que lo interpretan como una nueva forma de dominación en el marco del capitalismo
contemporáneo.
La primera de las definiciones que analizaremos sostiene:
Para bien y para mal el término "globalización" se ha convertido en la
etiqueta más satisfactoria para describir la actual era histórica. (Falk, 2002)
En esta perspectiva, de tipo conceptual, lo que el autor nos transmite es la importancia que ha adquirido la
palabra, como símbolo y como nombre, y de ahí las pasiones encontradas que se producen en torno de ella. sin
duda se puede afirmar que el mundo actual está dominado por esta fuerza llamada globalización.
La siguiente definición nos acerca a otro concepto que la caracteriza:
Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando
una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales. [4]
En esta definición de la palabra globalización en el diccionario más reconocido de nuestro idioma, se pone
el énfasis en la dimensión más significativa, difundida y estudiada de este fenómeno: la económica, que tiene
como principales actores a las empresas. También se indica su extraterritorialidad, es decir, la idea de que la
globalización se caracteriza por el hecho de ir más allá de los límites político-geográficos que definen un Estado
nacional.
Veamos una definición más:
[...] el apresurado crecimiento de la globalización, esto es de un mundo
convertido en una unidad indivisa de actividades interrelacionadas y libres del
estorbo de las fronteras locales, ha producido un profundo efecto político y
cultural, en especial en su actual forma dominante, un mercado libre y carente
de controles. (Hobsbawm, 2007)
Este autor nos aporta una idea de la globalización combinando aspectos económicos, políticos y culturales.
Desde una perspectiva más amplia, podríamos decir que la globalización impacta sobre distintos ámbitos de la
actividad humana (económicos, sociales, culturales, políticos, tecnológicos, etc.) y que trasciende las fronteras
nacionales. La globalización es reconocida como una fuerza dominante alrededor del mundo en las últimas
décadas que sigue desarrollándose en el presente. Transcurre en el mismo momento en que intentamos
comprenderla, al mismo tiempo que vivimos sus consecuencias en la vida cotidiana. Para algunos, es una fuerza
positiva que genera amplias oportunidades si se la sabe aprovechar; mientras que para otros es una fuerza
negativa que perjudica a los más indefensos. Para Hobsbawm, el impacto político y cultural del fenómeno es
desproporcionadamente alto comparado con el alcance del proceso de globalización en sí: se ha incrementado
sensiblemente el nivel de desigualdad, tanto hacia adentro de las sociedades nacionales como a nivel mundial; los
trabajadores menos calificados de los países desarrollados ven caer sus ingresos y peligrar sus fuentes de
trabajo, y los Estados de bienestar que antes los protegían ahora son incapaces de hacerlo; son los empresarios
y los que tienen títulos universitarios los pocos que salen beneficiados.
Como vemos, los procesos vinculados a la globalización son complejos y dinámicos y, por ello,
controvertidos y difíciles de aprehender. De todos modos, no hay muchas dudas con respecto a que el uso del
término es relativamente nuevo y aparece masivamente en el mundo actual; es hacia fines de la década del 90
cuando la palabra globalización se instala. Pero, como ya mencionamos, este proceso de transformación político,
económico, social, cultural y tecnológico, que para casi todos los intelectuales es irreversible, tuvo y tiene a lo
largo del período estudiado diferentes velocidades de ocurrencia. En la primera parte de los 90 la velocidad fue
mayor, luego fue disminuyendo hacia el comienzo del nuevo siglo y tuvo un freno importante a fines de 2001, con
los atentados a las Torres Gemelas. La crisis financiera que desde fines de 2007 afecta al mundo, muy
probablemente lleve a las economías más desarrolladas a tomar actitudes de protección de sus mercados
nacionales con el objeto de preservar el empleo de sus habitantes. Pese a la mencionada desaceleración, el
fenómeno de la globalización continúa vigente y podría afirmarse que es una sostenida tendencia de largo plazo,
pero que tiene momentos de auge, estancamiento y hasta retroceso.
La vigencia está dada por la permanencia de dos de sus principales características:
a. la integración económica y financiera, y la planificación de la producción distribuida en el mundo por parte
de las grandes organizaciones empresarias;[5]
b. la revolución tecnológica permanente.
Ambas características están presentes en el ejemplo del Iphone que se encuentra al comienzo de este
apartado.
En lo que resta intentaremos presentar algunos comentarios sobre globalización y economía, globalización y
tecnología y dar una perspectiva histórica de la misma. Así mismo reproduciremos dos análisis cuantitativos de
este fenómeno.
Globalización y economía
La faceta económica y financiera es la que más se destaca en la globalización. No sólo son los mercados
financieros -donde se realizan transacciones de capital-, los que se hallan globalizados, sino que sucede lo mismo
con la producción de bienes y los empleos que ella genera.
Se puede afirmar que cada vez con mayor fuerza los proyectos empresarios que se concretan y las
cantidades de trabajo y capital que van a emplear, así como los precios de ambos factores productivos, se
deciden en un nivel supranacional y un nivel global.
La economía y las finanzas mundiales están interrelacionadas, como lo ha demostrado el período de
expansión que se estuvo dando entre 2003 y 2007, en el cual se observan altas tasas de crecimiento en casi todo
el mundo, como también la crisis mundial de 2008. El mundo económico actual, salvo casos excepcionales, se
mueve siempre en sentido similar, cuando hay expansión todos crecen y, cuando llega la recesión, parece que no
hay país que se salve. Un especie de mundialización del pasaje bíblico de años de vacas gordas y años de vacas
flacas.
Cuando se lee los periódicos, en el contexto de la crisis, se encuentran noticias como éstas:
[...] La compañía estadounidense de fotografía Eastman Kodak
recortará hasta 4500 empleos en todo el mundo, luego de registrar pérdidas
por 137 millones de dólares en el último trimestre de 2008, según informó la
empresa hoy en Rochester, en el estado de Nueva York.
La eliminación de empleos planeada corresponde a un 18 % de todos los
puestos de trabajo de la compañía. Eastman Kodak, especializada en aparatos
fotográficos, registró un descenso de su facturación del 24% en comparación
con el año pasado, hasta los US$ 2430 millones. La subsidiaria de Volkswagen
en México anunció reducciones de personal y cierres temporales enfocados a
recortar la producción en 20% en su planta del centro del país. Unos 800
trabajadores serán despedidos y la planta en el estado de Puebla cerrará una
semana en marzo y ampliará sus vacaciones de Semana Santa. La Nación.
(2009, enero 29). Edición digital.
La Organización Mundial del Trabajo (OIT) reconoce el agravamiento de uno de los problemas más serios
que tiene la economía mundial, como es el desempleo, como consecuencia de las crisis financieras de alcance
global, en particular la acaecida en el año 2008. Durante 2009 se vieron afectados no sólo los trabajadores del
sector inmobiliario, bancario y de la construcción -las actividades en las que más directamente ha impactado la
crisis-, sino prácticamente todos los sectores de la economía.
Este es el tipo de riesgo económico financiero global que enfrenta la sociedad mundial. Más allá del lugar
de residencia, nuestra individualidad puede perjudicarse, no estamos para nada exentos ni protegidos de ello. De
aquí en más, factores de esta naturaleza ponen en riesgo nuestras fuentes de trabajo.
Globalización y tecnología
Hace 26 años, en la edición mayo/junio de Harvard Business Review, Theodore Levitt escribía lo
siguiente:
Una fuerza poderosa está conduciendo al mundo hacia una comunidad
única y convergente, esta fuerza es la tecnología. Ha proletarizado la
comunicación, el transporte y los viajes, haciéndose accesible, por su facilidad
y menor costo, a los lugares más aislados y para las multitudes más pobres del
mundo.
Casi todas las personas, en todas partes, desean las cosas de las que han oído
hablar, que han visto o han experimentado a través de los nuevos medios
tecnológicos que impulsan sus necesidades y deseos. Esto conduce cada vez
más hacia la comunidad global, homogeneizando a los mercados de todas
partes. (Levitt, 1983)
Este autor es considerado uno de los pioneros en usar la palabra globalización académicamente y
aplicándola a las características que estaba adoptando la economía mundial desde mediados de los 60. como se
lee, hace hincapié en la dimensión tecnológica del fenómeno. En esa época, los teléfonos celulares, las
computadoras personales, cadenas como la cNN, no existían o, al menos, no de la manera masiva en la que se
pueden observar en la actualidad. Si ya en ese momento este autor percibía la integración económica mundial a
través de la fuerza que significa la tecnología, qué podríamos decir hoy con respecto a la tecnología y la forma en
la que ella disminuye el tiempo y el espacio en las relaciones entre las personas alrededor del mundo.
Sintentizando, podemos reconocer dos grandes sectores de innovaciones tecnológicas:
a) las llamadas tecnologías de la información y dentro de ellas, en particular, las telecomunicaciones;
b) las biotecnologías.[6]
La aparición de estas técnicas novedosas ha traído cambios en la organización económica, posibilitando el
surgimiento de nuevas empresas, de nuevos empleos, de nuevas oportunidades. Un ejemplo muy significativo
para la producción agrícola argentina es la llamada soja transgénica Semillas modificadas genéticamente que
permiten obtener mayores rendimientos con costos significativamente más bajos. Este tipo de semillas ha
cambiado el negocio de la producción de granos en el mundo.
Las transformaciones mencionadas generan impactos tanto positivos como negativos. Así como surgen
nuevos negocios, otros desaparecen. La seguridad, o estabilidad, durante tiempos prolongados en un trabajo o
actividad está puesta en duda. Esto afecta tanto a empleadores como a empleados. La actualización permanente
y la incorporación de conocimiento científico y tecnológico en la producción y organización son imperativos
difíciles de eludir para el desarrollo y el crecimiento económico.
La importancia que ha adquirido la tecnología en el manejo, en el desarrollo, y en la administración de las
empresas y de los Estados, ha provocado que cada vez sean más valoradas en el mundo las disciplinas científicas
y tecnológicas.[7] Los cambios generados por las nuevas tecnologías en los planos políticos [8] y sociales serán
abordados en el apartado siguiente.
La globalización en términos históricos
En términos históricos, la globalización no es un fenómeno nuevo -sí lo es el uso extendido del término-.
como tal y si se quiere tener una perspectiva de largo plazo, debemos estudiarlo históricamente. La manera en la
que el hombre a lo largo de miles de años ha ido haciendo un mundo en el que las distancias se reducen, está
caracterizada por una tendencia de largo plazo hacia la integración mundial, pero dicha tendencia tiene etapas de
gran expansión y velocidad, seguidas por otras de retroceso. A modo de ejemplo, el comercio mundial parecía
crecer sin límites hacia principios del siglo XX, pero sobrevinieron las Grandes Guerras y en medio la crisis de
1929, y la tendencia cambió, los países se cerraron y la liberalización comercial quedó aletargada. La enseñanza
es que la tendencia hacia la globalización que se observa actualmente puede abruptamente cambiar, como ha
pasado en otros momentos históricos.
Desde mediados del siglo XiX y hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, la humanidad vivió un
período de grandes transformaciones. Un mundo que se ampliaba a partir de la incorporación de regiones antes
olvidadas era posible a partir de cambios tecnológicos sin precedentes. Innovaciones como el ferrocarril, el
telégrafo y el barco a vapor fueron determinantes para la incorporación de los países en el sistema económico
mundial. Un papel similar puede tener en la actualidad internet en la incorporación de programadores de distintos
países que trabajan para las compañías de sistemas globales.
Como afirman los autores citados a continuación, es frecuente encontrar similitudes conceptuales en la
implicancia que tienen, para cada sociedad, las innovaciones tecnológicas en los diferentes momentos históricos.
Cada generación cree que vive un período de grandes cambios y nuestra
generación no se diferencia en eso de las demás. Si nosotros creemos que la
tecnología de la información y la digitalización van a cambiar nuestras vidas;
las generaciones pasadas creían lo mismo de los vuelos, o la electricidad y la
máquina de vapor [.] No somos los únicos que vivimos períodos de cambio.
(Giddens y Hutton, 2001)
¿Qué de nuevo tiene la globalización actual con respecto a lo que sucedía hacia 1900? La respuesta a esta
pregunta genera bastantes debates al interior del mundo académico. Las diferencias más significativas son de
magnitud y de velocidad de ocurrencia de los sucesos. En la globalización actual, todo parece ser más extendido
y más rápido.
La dimensión que puede llevar a más debates es la referida a los movimientos migratorios de trabajadores
que fue muy masiva a principios del siglo XX. Algunos países ricos que han sido menos restrictivos con sus
barreras inmigratorias, como EE.UU., Canadá y Australia, igualmente han recibido millones de inmigrantes
durante el último cuarto del siglo XX. Pero otros países desarrollados han aumentado sus barreras al ingreso de
extranjeros, políticas que responden tanto a cuestiones económicas, como de seguridad. Estas últimas se
agravaron a partir de la aparición del terrorismo internacional. De todos modos, la emigración actual es una
elección menos definitiva de lo que pudo ser cien años atrás. Por lo tanto, exceptuando algunas cuestiones
relativas con respecto a los movimientos de trabajadores, la globalización actual es más importante en lo
referente al comercio de bienes [9] y servicios y a los movimientos de capitales. En aquella etapa, aún existían
zonas geográficas muy extensas que estaban fuera de la economía mundial; en la actualidad no existen territorios
no integrados, tampoco las empresas transnacionales tenían el peso que poseen hoy en día, ni los mercados
financieros poseían instrumentos de inversión tan diversos y sofisticados, ni medios electrónicos tan rápidos para
operarlos. Los organismos internacionales multilaterales no existían, la democracia era más limitada y menos
participativa, los líderes mundiales viajaban muy poco y se consultaban menos, el conocimiento científico se
divulgaba con retraso.
Aunque se debe reconocer que existen cuestiones de fondo en las que ambos períodos se parecen. En este
punto, nos podemos remitir a Niall Ferguson, profesor de Historia en la Universidad de Harvard y autor de
Buscando la globalización (2005), quien sostiene:
Desde aproximadamente el año 1870 hasta la Primera Guerra Mundial,
la economía mundial prosperó de modos que hoy resultan familiares. La
movilidad de las mercancías, de los capitales y de las personas alcanzó niveles
sin precedentes; las rutas marítimas y los telégrafos nunca antes habían estado
tan ocupados, ya que el capital y los emigrantes viajaban hacia el Oeste y las
materias primas y los fabricantes se dirigían al Este. Con relación a la
producción, las exportaciones de mercaderías y capital alcanzaron volúmenes
que no se volvieron a ver hasta la década del ochenta del siglo veinte. La
emigración total de Europa entre 1880 y 1910 excedió los veinticinco millones.
La gente hablaba eufóricamente de la aniquilación de la distancia. Entonces,
entre 1914 y 1918, una guerra horrorosa detuvo todo eso y hundió aquella
globalización.
El autor, entonces, pasa a comparar ambos períodos, encontrando muchos puntos de contacto,
sosteniendo que:
La última era de globalización se parece a la actual en numerosos
aspectos. Aquella se caracterizaba por un relativo libre comercio, limitadas
restricciones a la migración, y poquísima regulación de los movimientos de
capital. La inflación era baja y una ola de innovación tecnológica estaba
revolucionando los sectores de la comunicación y de la energía; el mundo
descubría el júbilo del teléfono, la radio, el motor de combustión interna y las
carreteras pavimentadas. La economía de Estados Unidos era la más
importante en el ámbito mundial y el desarrollo de su mercado interno masivo
se había convertido en la principal fuente de innovación de los negocios. China
se abría creando toda clase de expectativas, y Rusia estaba creciendo
rápidamente. (Ferguson, 2005)
Por último y continuando con la comparación establecida, alerta sobre las posibles consecuencias
indeseadas del actual período de la globalización:
[...] Como sugieren los paralelos económicos con 1914, la globalización
actual muestra algunas señales de reversibilidad. Los riesgos crecen cuando
uno considera la actual situación política, con los mismos cinco defectos del
orden internacional anterior a 1914: sobreexpansión imperial, la rivalidad de
las grandes potencias, un sistema de alianzas inestable, Estados canallas
promoviendo el terror y el crecimiento de una organización revolucionaria
terrorista hostil hacia el capitalismo. (Ferguson, 2005)
Midiendo la globalización
En las ciencias sociales, el análisis cuantitativo ocupa un lugar importante y podríamos afirmar creciente. La
globalización no podía escapar a esta tendencia, existiendo todo tipo de indicadores y medidas para la misma. A
continuación, presentaremos dos de los índices más conocidos con respecto al fenómeno de intentar medir el
grado de globalización de los distintos Estados nacionales:
a. Índice de la globalización. [10] Es un informe anual que evalúa el grado en el que los países están
globalmente conectados desde los ámbitos económico, personal, tecnológico y político.
Según el informe de 2007, los cinco países más globalizados son: 1- Singapur, 2- Hong Kong, 3- Holanda,
4- Suiza, 5- Irlanda. EE.UU. se ubica en el séptimo lugar, Chile en el lugar 43, la Argentina en el 54 y Brasil
en la posición 67. La indagación se realizó en 72 países que representan el 97% del producto bruto interno
(PBI) mundial y el 88% de la producción mundial. Se basa en cuatro categorías: integración económica (flujos
comerciales, financieros y productivos entre países), contacto personal (viajes, comunicaciones a distancia),
conectividad tecnológica (acceso regular a Internet y servicios de telecomunicaciones de última generación) y
compromiso político (participación de los países en organismos internacionales que buscan la cooperación
para fijar pautas de integración y de resolución de conflictos globales).
b. Índice de globalización KOF. [11] El informe de 2008 se realizó sobre 80 países en tres grandes
categorías: económica (flujos de comercio, de inversión extranjera directa, barreras a la importación,
impuestos sobre el comercio internacional, etc.), social (llamadas telefónicas, transferencias, turismo
internacional, población extranjera, usuarios de internet, etc.) y política (embajadas en los países,
participación en organizaciones internacionales, tratados internacionales, etc.). Las cinco primeras posiciones
en este ranking de 2008 corresponden a: 1- Bélgica, 2- Austria, 3- Suecia, 4- Suiza, 5-Dinamarca. Mientras
que EE.UU. ocupa el puesto 32, Chile el 34, la Argentina el 49 y Brasil el 52. Más allá de las diferencias en
los resultados de ambas mediciones, se puede observar que los países europeos quedan entre las primeras
posiciones y que los países de nuestra región se hallan bastante rezagados en materia de globalización. En
nuestro cono sur aparece en ambos casos chile como el país de mayor globalización.
II. Sociedad y Estado en un mundo globalizado
En un mundo crecientemente globalizado y transnacional, los gobiernos
nacionales coexisten con poderes que tienen tanto impacto como ellos en la
vida diaria de sus ciudadanos, pero que están más allá de su control.
Eric Hobsbawm
Ilustración 3. Estados Nación, Regiones, Organismos Internacionales,
Corporaciones Globales.
Lo que intentaremos plantear de una forma muy breve y sintética en este apartado es que las ideas de
nación, territorio y cultura, como sustento de los Estados y las sociedades nacionales, están cambiando y estos
cambios se relacionan principalmente con lo que hemos denominado el proceso de globalización. Aun sin dejar
de tener en cuenta que siguen siendo los Estados nacionales los principales actores del sistema internacional, y
que nuestra pertenencia nacional tiene una influencia decisiva en el hecho de cómo nos perciben los demás, hay
que señalar que la tendencia es que las esferas de la sociedad y del Estado nacional están debilitándose.
También, presentaremos muy brevemente: el escenario político internacional y los desarrollos teóricos del
sociólogo alemán y profesor Ulrich Beck, con respecto a la teoría de la sociedad del riesgo mundial.
Territorio, nación, cultura: algunas tendencias
Ese nombre y esa fuerza a la que llamamos globalización, con sus cambios económicos y sus innovaciones
tecnológicas, impacta sobre la sociedad y sobre el Estado. Las dimensiones de espacio y tiempo se modifican,
acortándose las distancias al reducirse los tiempos, y a la vez cada uno de nosotros puede sentirse parte de una
territorialidad más amplia que la que experimentaron anteriores generaciones. Los puntos de encuentro y de
ruptura, dados por las diferentes valoraciones culturales, quedan expuestos rápidamente. Las formas en las que
las personas trabajamos o usamos nuestro ocio [12] cambian y con ellas se modifica la organización social en su
conjunto y también nuestra individualidad.
Podríamos señalar una tendencia a la individualización creciente y a la desterritorialización de nuestras vidas
como dos elementos característicos de la época. Esto significa que el individuo, no asociado a un espacio físico
determinado y circunscripto, se convierte en el centro de la escena social y económica. La individualización
mencionada no supone aislamiento ni la desaparición de la tendencia natural del hombre a la agregación, sino que
dicha agrupación se construye a partir de las preferencias e intereses individuales. Es decir, más allá de la
pertenencia a una nación, religión, etnia o clase; pertenencias a las que podríamos considerar más conocidas y
tradicionales.
Mencionamos, en la introducción, las categorías de sociedad y de Estado como partes de un todo
dinámico que se nutre y se transforma de manera permanente. Tal vez, lo más sorprendente sea la velocidad con
la cual se producen dichas transformaciones y la magnitud global de su impacto en la actualidad. Hasta hace muy
poco resultaba difícil pensar en la sociedad y en el Estado sin la dimensión nacional y territorial de los
mismos,[13] ocurría algo semejante con el mercado. Las personas, en general, ya no mueren por su patria, ni
estarían dispuestas a ir a la guerra en su defensa, de hecho los Estados recurren a soldados profesionales
remunerados para combatir; al menos esto es así en los países más desarrollados. Pero no lo fue en las guerras
que se disputaron en el siglo XX, en las que los soldados eran reclutas voluntarios que peleaban en defensa de su
patria.
Hoy en día, primera década del siglo XXi, tanto lo regional como lo global están desplazando a lo nacional
y a los nacionalismos, sin que de ningún modo suponga la desaparición de los mismos. En casi todas las regiones
del mundo se observan procesos de integración económica y política que implican niveles de organización
supranacional: la Unión Europea, la Asociación de Libre Comercio del Norte de América -Canadá, EE.UU. y
México- (NAFTA, por su sigla en inglés), el Mercado Común del Sur -la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y
más recientemente Venezuela- (MERCOSUR), [14] entre otros, son ejemplos de este lento pero persistente
proceso que, en el caso europeo, tiene 60 años de existencia y agrupa a 27 países, 15 de los cuales comparten
una misma moneda: el Euro (a este grupo se lo denomina Eurozona).
Las nuevas tecnologías de la comunicación contribuyen también a crear lazos y comunidades que están más
allá de los vínculos construidos por la idea de nación. Fácilmente se pueden tejer afinidades basadas en
preferencias, ideas, o actividades comunes que están mucho más allá del hecho de ser o no connacional.
comunidades que se crean en internet en defensa del medio ambiente, que en muchos casos implican un
cuestionamiento de los miembros contra sus propios Estados nacionales, en alianza con personas de otras
nacionalidades, son un ejemplo del fenómeno descripto.[15]
Estos hechos están acompañados de profundos cambios culturales entre los cuales uno de los más
significativos es a nivel del idioma, en donde el inglés se está convirtiendo en la lengua universal, siéndolo ya en
los negocios y en la investigación científica. Lo mismo sucede con otras manifestaciones masivas de la industria
del entretenimiento o de la cultura, en las cuales las que están dirigidas a mercados de habla hispana imponen el
español neutro, es decir, sin los modismos particulares de cada país, y formatos universales para programas de
televisión como Gran hermano o Bailando por un sueño. Estas industrias del entretenimiento significan
importantes oportunidades económicas para algunas regiones, pues a través de ellas los artistas pueden exportar
su creatividad.[16]
Para muchas personas en la actualidad puede afirmarse que el proverbio latino: ubi bene, ibi patria -
donde estoy bien, es mi patria-, [17] se cumple. El emigrante es bien considerado en su lugar de origen y parte
del fruto de su trabajo que es enviado como remesa a sus parientes que no migraron, se convierte para muchos
países de África, de América Central y del Sur y del este de Europa, en la principal fuente de ingreso de divisas.
Muchos de nosotros tenemos o podemos acceder a una doble nacionalidad, en caso de que ella fuera europea lo
convierte a uno en ciudadano de la Unión Europea. Más de un centenar de países en el mundo permiten una
doble nacionalidad.
Pero como contrapartida, también debe reconocerse la aparición cada vez más frecuente y masiva de la
xenofobia entre los residentes de los países receptores de inmigración. Europa, en este sentido, vive una
contradicción; sus habitantes tienen pocos hijos, y la avanzada edad de su población[18] hace que necesite mano
de obra joven para realizar trabajos en su mayoría de escasa calificación que no desean hacer los europeos;
pero, a su vez, rechazan las oleadas inmigratorias y lo hacen en muchos casos con una violencia inusitada. La
situación está muy bien descripta por Benjamin Stora[19]:
El endurecimiento de la política inmigratoria de la Unión Europea
muestra hasta qué punto africanos y latinoamericanos son percibidos como
amenaza potencial, como un elemento de disolución cultural, y este rechazo se
acentuará cada vez más.
[El mismo autor sostiene que Francia] pasó del cierre de las fronteras al cierre de
la nacionalidad, que es incapaz de reconocer que necesita un millón de
trabajadores porque su población envejece. [Y como conclusión dice que] a
mayor globalización mayor crispación nacionalista. La contradicción está allí.
La mundialización económica exige movimiento, circulación de la fuerza de
trabajo. Pero ese fenómeno produce una reacción de contracción, de
reforzamiento del sistema nacional, de soberanismo político y de crispación
identitaria. Ese es el problema central.
A modo de síntesis podemos sostener que la centralidad del Estado nación, que ha sido la base sobre la
que se asentó la política moderna, está puesta en duda. Frente a los procesos de interconexión política,
económica, legal, militar y cultural, se transforman la naturaleza y las capacidades regulatorias de los Estados.
Por lo tanto, para rediscutir la legitimidad de la política democrática -entendida ésta como la toma de decisiones
en la que participen activamente las mayorías, base de la organización política estatal- según algunos autores se
deberá asumir un cambio de escala hacia una democracia cosmopolita y global. [20] Esto es la posibilidad de
pensar en un ciudadano del mundo que permita la construcción de un régimen político de tipo democrático más
allá de la identidad puramente nacional.
Justamente uno de los cambios notorios en la articulación entre los conceptos de sociedad, Estado y
democracia se produce en relación con los actores políticos, económicos y sociales. Aparecen nuevos
protagonistas, que desplazan en parte a los Estados nacionales, cuya influencia en los temas más críticos de la
agenda global está decayendo. Una especie de elite de la globalización conformada por unos pocos miles de
personas. A esta elite se la conoce como la superclase. [21] Este grupo se ha globalizado más rápidamente que
cualquier otro y su poder e influencia son muy grandes. Entre ellos hay desde empresarios como Bill Gates o
Warren Buffet; dueños de medios masivos de comunicación; políticos como Obama, Hu Jintao, Bush, Clinton,
Lula, Gordon Brown o Angela Merkel; líderes religiosos como el papa Benedicto XVI, o el Dalai Lama; hasta
actores o cantantes, como Brad Pitt o Bono. Si bien en la enumeración precedente incluimos a algunos políticos,
la realidad indica que la mayoría de los miembros del grupo provienen del mundo de los negocios y las finanzas
globalizadas. Su poder en muchas situaciones es superior al que pueden tener líderes políticos de nivel nacional.
Sin embargo, por otro lado también debemos señalar que el acceso a la información se ha ampliado gracias
a los medios digitales haciendo que un número mayor de personas tenga acceso a cuestiones que antes sólo
estaban disponibles para las elites. Esta democratización de la información puede contribuir al involucramiento de
la sociedad en temas que la afectan y que antes dejaba sólo en manos de sus líderes. El acceso a la información
se espera que derive en sociedades cada vez más comprometidas con temas que la afectan, como el cambio
climático, la desigualdad, las crisis financieras y económicas mundiales, o temas relacionados con la inseguridad.
En definitiva, una sociedad más comprometida, más democrática. Es decir, así como existen nuevos tipos de
líderes, existen también ciudadanos con mayor y mejor acceso a la información.
El escenario político internacional: un panorama general
En su jura como presidente de los EE.UU., el 20 de enero de 2009, Barack Obama afirmó: "seguimos
siendo la nación más rica y poderosa de la Tierra " y manifestó que su país "está listo para asumir su
liderazgo una vez más". No existen mayores discusiones con respecto a la veracidad de sus afirmaciones.
EE.UU. es la principal potencia económica y militar mundial, ningún otro país ni conjunto de países están en la
actualidad en condiciones de disputarle su posición dominante. La afirmación, en la que llama a recuperar su
liderazgo mundial, tiene sentido, debido a que las políticas internas e internacionales implementadas por el
gobierno del presidente saliente, George Bush, lo han debilitado económicamente y lo desprestigiaron
internacionalmente. La situación general que obliga al nuevo gobierno de los EE.UU., tanto a recomponer su
economía nacional como a desactivar dos guerras externas como son las de Afganistán[22] y la de Irak[23] (que
en lugar de hacerlo más rico y más prestigioso internacionalmente han tenido el efecto contrario), coloca al resto
de los países en una situación de gran incertidumbre con respecto al futuro de la política internacional. El
escenario político internacional presenta un panorama general hacia finales de la primera década del siglo XXi
caracterizado por la incertidumbre.
Desde el final del modelo bipolar característico del período de la Guerra Fría (1947-1989), en el que dos
potencias, los Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, confrontaban dos modelos
ideológicos, económicos, y políticos antagónicos, se ha ingresado en ordenamientos internacionales distintos e
inestables. La década de 1990 estuvo caracterizada por el multilateralismo, si bien EE.UU. aparecía como la
potencia dominante, en las decisiones internacionales, se tenían en cuenta las opiniones de los demás países y de
los organismos internacionales que los agrupan, en especial las Naciones Unidas jugaban un rol protagónico. A
partir de los ataques terroristas a las Torres Gemelas, en septiembre de 2001, ese multilateralismo fue dando
paso a un sistema político internacional más caracterizado por el poder hegemónico de los EE.UU. que se
convirtió en unilateral, siendo lo único importante los intereses y objetivos políticos de la potencia dominante, a
partir dela decisión de invadir irak. En la actualidad, con un nuevo presidente en EE.UU., y el correspondiente
cambio del partido gobernante, la forma en que este país asume su liderazgo internacional se está repensando y,
a priori, parecería que va a tender nuevamente hacia una visión de tipo más plural y, por ende, menos
hegemónica de las relaciones internacionales. La mayoría de los analistas internacionales habla de un mundo que
tiende hacia la multipolaridad. La misma tendrá un polo muy importante en los EE.UU, pero poco a poco se irán
consolidando otros polos: Rusia, china, india, Brasil, los que, por recursos, tamaño, ubicación estratégica,
influencia cultural, liderazgo político ideológico, etc., incrementarán su influencia en un sistema de relaciones
internacionales que tienda a la multipolaridad.
Ciertamente somos testigos del fin de la unipolaridad americana [...] La
idea de que estamos entrando en un mundo multipolar es tentadora, y es
verdad que hay poderes nuevos que están emergiendo y que podrán jugar un
papel más importante en las relaciones internacionales. Dicho esto, la realidad
es que en el futuro mediatamente cercano, no hay poder alguno que pueda
estar a la par de los EE.UU. Por lo tanto, la situación actual tiene algo de
paradójica: EE.UU. ya no puede usar su influencia unilateral, pero su
influencia es necesaria para construir un mundo mejor organizado. La forma
en la que el próximo presidente [hace referencia a Obama] se relacione con el
resto del mundo y el uso que haga del poder y la influencia de EE.UU., tendrán
un efecto gigantesco sobre nuestro futuro. [24]
También en los organismos internacionales (Naciones Unidas, Organización Mundial de comercio, Fondo
Monetario internacional, Banco Mundial, entre los más conocidos), las potencias y especialmente los EE.UU.
tienen una influencia determinante. Estos organismos fueron diseñados en el contexto histórico de la segunda
posguerra (mediados de la década del 40), totalmente distinto, tanto por los protagonistas, como por los
problemas con los que dichos organismos tenían que lidiar. En la actualidad, otras potencias emergentes como
ser las que componen el grupo BRic (Brasil, Rusia, india y china), y otros países que se agrupan en el llamado
Grupo de los 20 (G-20) -la Argentina forma parte de este grupo-, piden tener mayor influencia en estos
organismos y en las políticas que en ellos se coordinen y decidan.
Además, muchos sostienen la necesidad de repensar y rediseñar estos organismos internacionales. La
complejidad de las problemáticas que existen actualmente (la recesión económica mundial, la amenaza de volver
a prácticas proteccionistas, los Estados inestables, el envejecimiento poblacional en algunas regiones, la falta de
expectativas para millones de niños y jóvenes, el calentamiento global, la amenaza terrorista, entre las más
conocidas) requerirá de un nuevo diseño de la arquitectura política internacional en lo que a los organismos
multilaterales se refiere.[25]
Por último, señalaremos que existe coincidencia en casi todos los estudiosos de la temática internacional en
que uno de los problemas más graves que enfrenta el mundo en la actualidad es la crisis de liderazgos. La falta de
liderazgos, tanto entre las naciones como hacia su interior, pone de manifiesto que la política como expresión de
ideas comunes y como práctica está atravesando una crisis. No aparecen las soluciones, ni los liderazgos que
estén en condiciones de proponerlas, ni conducirlas. Si se lo piensa en términos históricos, este fenómeno no es
novedoso, pero, tal vez, los cambios productivos y tecnológicos que caracterizan la globalización hayan expuesto
el problema con mayor claridad. Por el momento, sólo pretendemos dejar planteado el desfasaje que se produce
entre un mundo cada vez más integrado en lo económico y liderazgos débiles muy circunscriptos al nivel local.
La única respuesta al terror global -así como a las crisis financieras
globales, el cambio climático y el crimen organizado- es la cooperación
transnacional. Para ello los Estados nacionales, desapoderados de facto,
tienen que saltar por encima de su propia sombra, de su ficción de autonomía,
para otorgar a su lucha contra los problemas tanto nacionales como globales
el valor añadido político de una nueva y coordinada soberanía, una soberanía
conjunta. (Beck, 2008)
La sociedad del riesgo global
La sociedad del riesgo global es el título del libro del ya mencionado sociólogo alemán Ulrich Beck, quien
ha estudiado a fondo el tema del riesgo y la forma en la que lo percibimos como sociedad. En este caso estamos
pensándonos como sujetos colectivos, como sociedad global, "[...] cualquier sacudida, en cualquier punto
del planeta se difunde con velocidad extraordinaria a toda la población mundial", (Beck, 2008)
Esta sociedad vive una situación de riesgo permanente, o al menos es así como lo escenifican los actores
responsables de la comunicación masiva. Beck viene trabajando la problemática de los riesgos desde la década
de 1980 y sin caer en el alarmismo presenta claramente los riesgos que percibimos como miembros de una
sociedad global y la necesidad de anticipar catástrofes, para lo cual es necesario un accionar político realista y
que integre a la mayor cantidad de países posible. Los actuales riegos globales (económicos, ecológicos y de
seguridad) generan la oportunidad de configurar una realpolitik cosmopolita. Esto es, la posibilidad de hacer
políticas públicas globales que respondan a las amenazas concretas percibidas por los ciudadanos: la amenaza
del desempleo, las catástrofes climáticas y los atentados terroristas.
"Los riesgos son siempre acontecimientos futuros que es posible que se presenten, que nos
amenazan y, puesto que esta amenaza permanente determina nuestras expectativas, invade nuestras
mentes y guía nuestros actos, resulta una fuerza política transformadora" (Beck, 2008). Si bien riesgos
siempre han existido, lo que se modifica es la magnitud y la forma en la que como sociedad los sufrimos. Por
ejemplo, nunca antes sentimos que el cambio climático puede generar trastornos globales -calentamiento global,
por ejemplo- que pongan en peligro nuestra existencia asociada a un sitio determinado, o la viabilidad futura de
actividades económicas. O el caso de crisis económicas mundiales que nos hacen temer por nuestra continuidad
laboral y, por ende, peligrar nuestra calidad de vida, y para algunos, los menos favorecidos, lo que peligra es su
alimentación diaria. O la diferencia que puede existir entre los movimientos terroristas de hace treinta años de
tipo más doméstico, con la amenaza que representa en la actualidad la existencia de una red terrorista global
como Al Qaeda, que puede atentar en cualquier lugar del mundo.
Lo que significa: la dinámica de la sociedad del riesgo no consiste tanto
en asumir que en el futuro tendremos que vivir en un mundo lleno de riesgos
inexistentes hasta hoy; como en asumir que tendremos que vivir en un mundo
que deberá decidir su futuro en unas condiciones de inseguridad que él mismo
ha producido y fabricado. El mundo ya no puede controlar los peligros que la
modernidad genera; más exactamente, la fe en que la sociedad moderna
podría controlar los peligros se desvanece (no a causa de la demora o derrota
de la modernidad, sino a causa de sus victorias). (Beck, 2008)
En este contexto, los Estados nacionales quedan en la disyuntiva de generar situaciones de seguridad para
sus ciudadanos, que es su misión esencial, y la imposibilidad de hacerlo por las características propias de los
riesgos que amenazan a sus sociedades, riesgos de dimensión global. Pero, también, se debe tener en cuenta que
dependiendo de las distintas visiones culturales, los riesgos se pueden percibir de manera diferente. Según Beck
(2008), "La idea de un índice objetivo con el que medir la peligrosidad pasa por alto el hecho de que los
riesgos se consideren urgentes, peligrosos y reales o bien omisibles e irreales, no es sino consecuencia de
un determinada percepción y valoración cultural". Estas diferencias de percepción derivadas de posiciones
culturales, además de la lógica del interés nacional, son algunas de las cuestiones que complican la coordinación
entre los gobiernos nacionales para concretar políticas tendientes a enfrentar estos riesgos globales. Por ejemplo
para algunas sociedades la caza de algunas especies es vista como algo natural, mientras que para otras implica
un daño irreversible para el medio ambiente.
De los tipos de riesgos que el autor sugiere, los más significativos son:
Los vinculados con la amenaza terrorista.
Los vinculados a la globalización de la economía y los mercados financieros.
Los vinculados al medio ambiente.
Beck nos plantea una serie de interrogantes de relevancia para el objeto de estudio de una materia como la
nuestra: "¿Quées la sociedad en horizonte del riesgo mundial? [...] ¿Qué es la 'política', qué es la 'historia',
si las pensamos al margen de fronteras nacionales, o vínculos territoriales?" . Este documento de
características generales y descriptivas sólo se propone dejar planteadas estas dudas. Las mismas sugieren que
podemos estar ingresando en una época de transformaciones significativas en lo que respecta a los conceptos de
Estado y sociedad nacional.
En lo que resta del documento trataremos de presentar de manera descriptiva estas problemáticas.
Tendremos en cuenta, de manera general, la lógica de riesgos sugerida por Beck. cada uno de dichos riesgos son
aspectos que a nuestro juicio describen el mundo actual.
III. La cuestión de la inseguridad en el mundo actual: terrorismo, conflictos
político-militares, armas de destrucción masiva
La ley primera y fundamental de la naturaleza es buscar la paz.
Thomas Hobbes
Ilustración 4. Atentado a las Torres Gemelas. Septiembre de 2001.
Nueva York, 11 septiembre de 2001. El mundo vio en vivo y en directo cuando el segundo avión
de pasajeros era usado como misil por los terroristas contra la torre gemela que aún no ardía. La otra
torre ya había sufrido el atentado, hacía pocos minutos. A partir de esa imagen, la sociedad mundial
tuvo la percepción de que estaba en guerra. La sensación de inseguridad se sentía propia
Ilustración 5. Noticias en Internet de los atentados en la India. Noviembre de 2008.
Mumbai,* 26 de noviembre de 2008. Un grupo de diez terroristas militantes de la organización
Lashkar-e-Taiba (ejército de los puros o piadosos, según la traducción) ingresa en la ciudad de
Mumbai y atenta contra varios puntos clave de la ciudad: una estación de trenes, dos hoteles
internacionales, un hospital, las cercanías de un diario, un cine, un café y un centro religioso judío.
Murieron 195 personas y 300 resultaron heridas.
*Mumbai es el nombre que tenía y tiene actualmente la ciudad india antes de que los colonizadores
europeos la denominaran Bombay. Este último nombre puede sonarnos más familiar, pero no es el que
corresponde.
Ilustración 6. Imágenes de las noticias en Internet durante la invasión israelí a Gaza. Franja de Gaza. Enero de
2009.
Enero de 2009. El ejército del Estado de Israel realiza una incursión por tierra en la franja de
Gaza, como represalia por los misiles lanzados por la organización Hamas contra el territorio israelí.
Como consecuencia de la incursión terrestre de Israel, miles de civiles, muchos de ellos niños,
resultaron muertos y heridos. Estos hechos han merecido el repudio de la comunidad internacional.
Medio Oriente es una de las zonas "calientes" del mundo, en términos políticos, y el conflicto
palestino-israelí es uno de los más críticos.
Con estos sucesos, sólo buscamos presentar el hecho de que vivimos en un mundo caracterizado por la
inseguridad, en el que existen conflictos graves con guerras que se están dando en la actualidad y otros conflictos
potenciales muy importantes. Por ejemplo, en los últimos años se ha cometido todo tipo de atrocidades en la
zona conocida como Cuerno de África, [26] cientos de miles de personas han sido y son asesinadas en el medio
de guerras civiles, tribales y de base religiosa. Matanzas similares ocurrieron en los Balcanes en la década de
1990 y en Irak en los ochenta,[27] entre otras zonas críticas.
Continuando con los conceptos de riesgos globales presentados en el apartado anterior, las amenazas
terroristas son uno de ellos. "Una diferencia esencial entre peligros ecológicos y económicos, por un lado, y
la amenaza terrorista, por el otro, es que en el caso de esta última la casualidad es reemplazada por la
intención" (Beck, 2008). El terrorismo persigue una doble intención: mostrar su existencia y capacidad de daño,
e infundir el miedo entre la población, siendo esta segunda intención la más importante. Porque el miedo lleva a
que modifiquemos nuestras conductas; una vez que se ve a un avión comercial siendo usado como misil, muchas
personas pueden cambiar su decisión de tomar un vuelo. De hecho, a partir de los atentados a las torres
gemelas, la industria de la aeronavegación se vio muy afectada.
Los ataques promovidos por organizaciones terroristas de origen fundamentalista, integrista [28] islámico,
resultan ser ataques contra los valores esenciales de Occidente, como ser la libertad, la secularización y la
libertad religiosa, la supremacía del mercado, o la igualdad de género, entre otros. El proceso de globalización es
de base occidental y con él se expanden los valores propios de Occidente, que, si bien pueden pretenderse
universales, la realidad muestra que para muchos no lo son y, por el contrario, los perciben como una forma de
influir y cambiar sus propias culturas y valoraciones en pos de unas de origen foráneo. No es casualidad que en
la mayoría de los ataques terroristas los blancos elegidos sean símbolos del proceso de globalización: las Torres
Gemelas o World Trade Center (utilizando aviones comerciales que permiten la rápida movilidad de las personas
alrededor del mundo), estaciones de trenes y de subterráneos de ciudades cosmopolitas como Madrid o
Londres, hoteles internacionales, etc.
Impactos del terrorismo en las políticas de seguridad de los estados
El peligro efectivo que representan las nuevas redes terroristas para los
regímenes de los Estados estables del mundo desarrollado, así como para los
de Asia, sigue siendo insignificante [...] Nada de lo que estoy afirmando no
significa que sean necesarias sólidas medidas policiales de orden internacional
para combatir el terrorismo de los pequeños grupos, en especial el de los de
tipo transnacional, aunque sólo sea porque exista el peligro de que en el futuro
pudieran darse las circunstancias de que estos grupos se las arreglarán para
hacerse con un dispositivo nuclear y con la tecnología precisa para utilizarlo.
(Hobsbawn, 2007)
La problemática de la inseguridad es una cuestión central en la agenda de los Estados, porque brindar
seguridad es una de sus principales funciones. La mayoría de los Estados, ante la amenaza terrorista, y también
por el aumento de la violencia vinculada con delitos globales como el narcotráfico y de la inseguridad ciudadana
que éste genera, se han visto obligados a incrementar sus fuerzas de seguridad y los controles para la población
civil. Lo que en algún punto implica sustituir libertades individuales en pos de mayor seguridad. Hasta la
privacidad se pone en duda debido a que los sistemas de información estatal están en condiciones de vigilar
comunicaciones privadas de sus habitantes, como por ejemplo las que se realizan a través de Internet. Poner en
tela de juicio la vigencia de estas libertades individuales esenciales para Occidente, puede representar un triunfo
del terrorismo, al afectar las bases mismas del Estado y de la democracia liberal.
Principales focos de conflicto internacional
Los principales focos de conflicto en el mundo de hoy son: Israel-Palestina (Medio Oriente en general),
Cachemira (región en disputa entre la India y Pakistán), Taiwán (territorio reclamado por China) y la división de
la península coreana (Corea del Norte y del Sur). Todos estos conflictos involucran a naciones que poseen
armas atómicas o que las van a tener a la brevedad. [29] La amenaza de uso de armas nucleares que parecía
haberse terminado con la llamada Guerra Fría aún está presente y algunos consideran que con bastante fuerza.
Rusia está intentando recuperar su lugar de potencia militar mundial; este objetivo la ha conducido a una política
de rearme muy importante y a tomar acciones de política exterior agresivas en cuestiones vinculadas con el
territorio y con la energía.[30]
De los litigios con medio siglo o más de existencia, el más peligroso es el
de Medio Oriente en razón de su capacidad de desestabilizar o incendiar una
región de importancia geoestratégica crucial por la situación geográfica y el
petróleo, y por la manera en que afecta a la política interna de la
superpotencia norteamericana y a centenas de millones de musulmanes en el
mundo entero. (Ricupero, 2003)
"¿Choque de civilizaciones?"[31]
De todas las explicaciones desde la teoría, tendientes a predecir y explicar cuáles iban a ser las causas del
conflicto en el mundo después del fin del modelo comunista soviético, la que resultó estar más cerca de lo que ha
sucedido en términos históricos es la del profesor Huntington.
Samuel Huntington (1927-2008), politólogo y profesor en ciencias políticas, en un su libro El Choque de
Civilizaciones... plantea, a mediados de los 90, la hipótesis de que el nuevo orden mundial pos Guerra Fría iba a
ser un orden apoyado en civilizaciones. Un orden en el que lo ideológico sería reemplazado por lo cultural y lo
religioso. La paz o el conflicto iban a depender, en ese nuevo orden, de la capacidad de los líderes culturales
mundiales de construir instituciones globales capaces de nutrirse de los grandes logros de sus civilizaciones,
concentrarse en las complementariedades haciendo un esfuerzo por evitar el choque. La historia parece estar
mostrando lo contrario en la relación entre la civilización occidental y la civilización islámica; el choque parece
difícil de evitar. Los líderes del mundo deben hacer lo imposible para que lo que hoy es obra de pequeños
grupos radicalizados no se generalice. Huntington dice al respecto:
El hundimiento del comunismo exacerbó esta discordancia reforzando en
Occidente la opinión de que su ideología, el liberalismo democrático, había
triunfado a escala mundial y, por tanto, era universalmente válida. Occidente,
particularmente los Estados Unidos, que siempre ha sido una nación
misionera, cree que los pueblos no occidentales deben comprometerse con los
valores occidentales de democracia, mercados libres, gobierno limitado,
derechos humanos, individualismo, imperio de la ley, y deben incorporar dichos
valores en sus instituciones. En otras civilizaciones hay minorías que aceptan y
promueven esos valores, pero las actitudes dominantes hacia ellos en las
culturas no occidentales van del escepticismo generalizado a la oposición
radical. Lo que para Occidente es universalismo, para el resto del mundo es
imperialismo.(Huntington, 1997)
Algunos aspectos de su teoría del choque de las civilizaciones han sido muy discutidos; sin embargo, su
estudio nos permite avanzar en otras claves de análisis que nos facilitan la comprensión de los conflictos en el
nuevo orden mundial.
Para finalizar este apartado, citaremos al profesor Juan Carlos Tokatlian, [32] experto en temas de
relaciones internacionales, que afirma que la actual crisis económica del capitalismo es la mayor ocurrida en las
últimas ocho décadas; e identifica algunas tendencias preocupantes que aumentan las posibilidades de conflicto
hacia el interior de los sistemas políticos como en el sistema internacional. Ellos son: 1)- una notoria
polarización clasista, las brechas de inequidad se ampliaron tanto en los países centrales como en la
periferia [...] se fueron agigantando las diferencias de todo tipo entre clases y con ellas la belicosidad
social; 2)- el nacionalismo político ha ido aumentando a lo largo y a lo ancho del planeta [... ] avance del
neoconservadurismo en los EE.UU., de las derechas en Europa y de neopopulismos en varios países de la
ex URSS y de América Latina; 3)- el proteccionismo económico está en ascenso. El fracaso de la Ronda
de Doha [...] ya indicaba lo difícil que es crear coaliciones domésticas e internacionales a favor de un
libre comercio cada vez más elusivo; 4)- incremento del chauvinismo social. El freno al movimiento de
personas da cuenta de dicho incremento; 5)- el agravamiento de la proliferación militar. El régimen de
no proliferación nuclear está en entredicho, ni las potencias nucleares están llevando a cabo el desarme
de parte de su arsenal nuclear [... ] ni el sistema imperante es garantía de transparencia y justicia.
Si bien, a lo largo del documento hemos ido desarrollando estos ítems, consideramos que pueden significar
una buena síntesis de los elementos que agregan fragilidad y se transforman en amenaza de la paz en el mundo.
IV. La economía turbulenta
[...] sabía Gorbachov en 1988 acaso lo que iba a suceder el año siguiente,
cuando Mitterrand le preguntó delicadamente si no estaría un poco dispuesto a
considerar la unificación de Alemania, y contestó: "Pensaré en eso dentro de
cien años". A los pocos meses no había Muro; es así como se comporta la
historia [... ] Rafael Bielsa. (2008, abril 18). La Nación
Ilustración 7. Uno de los miles de
carteles de venta de inmuebles a bajo precio por falta de pago de la hipoteca.
EE.UU., octubre de 2008. El colapso del mercado inmobiliario norteamericano ha ocasionado una
cifra récord de ventas de inmuebles en ese país a precios reducidos. Una de las regiones más
afectadas es Florida central, donde tres de cada cuatro viviendas han sido puestas en venta por
bancos, que tienen en su poder los inmuebles debido a que los propietarios no han podido pagar las
hipotecas de los mismos [...].
Para quienes estamos intentando contar lo que sucede con la economía en el mundo actual, a los
estudiantes que están comenzando a dar sus primeros pasos en la vida universitaria, nos resulta necesario tratar
de explicar lo que significa la crisis económico-financiera que se evidenciaba en septiembre de 2008. Como
indica la frase del principio del apartado, muchas veces los acontecimientos históricos, resultan de una velocidad
y una magnitud que toman por sorpresa hasta a los mayores expertos y a los mismos actores protagónicos. En el
presente apartado, además de explicar la crisis, trataremos de analizar la forma en que Estado y mercado se
relacionan y la manera en que esta relación se puede ver afectada por la crisis, también haremos una breve
explicación de las características de la economía en el mundo actual, haciendo especial énfasis en los cambios
estructurales que se han producido en el último cuarto de siglo, período caracterizado por el creciente proceso
de globalización.
El concepto de turbulencia ha sido tomado del libro de Alan Greenspan llamado La era de las
turbulencias.[33] De alguna manera hace referencia a un mundo caracterizado por transformaciones bruscas, y
por situaciones que nos obligan a un proceso de permanente adaptación frente a circunstancias cambiantes. Las
crisis financieras recurrentes que ha sufrido la economía mundial en este período serían parte de esas
turbulencias. Como hemos mencionado, uno más de los riesgos a los que nos enfrentamos en tanto sociedad
global.
La economía mundial en los últimos sesenta años ha crecido como nunca antes en la historia. Esto se ha
acelerado desde la década del 70 hasta nuestros días; esa aceleración del crecimiento económico se ha
caracterizado por el proceso de globalización, por sus crisis financieras recurrentes, por la desigualdad en la
distribución del ingreso, por la capacidad del hombre para afectar su medio ambiente en pos del crecimiento
económico y por la pérdida de influencia del Estado nacional sobre los mercados. Desde algunas concepciones
ideológicas, las más liberales en términos económicos, se ve a esta menor capacidad regulatoria de los mercados
por parte de los Estados nacionales y, por ende, a la libertad de los mercados, como la causa principal de dicho
crecimiento económico vertiginoso. Desde posiciones ideológicas menos liberales, más intervencionistas y
estatistas, por el contrario y como es lógico, se explican las desigualdades socio-económicas y las crisis
recurrentes por la falta de un Estado activo, regulador y con capacidad fiscalizadora. Si bien el crecimiento
económico puede ser valorado, a priori, positivamente, también es cierto que ha traído consecuencias no
deseables.
La crisis económica y financiera del año 2008
Algunos datos para tener en cuenta con respecto a la economía mundial:
2007 2008
2009
(estimado)
Variación del PBI Mundial 3,70% 2,50% -0,50%
Precio del barril de petróleo a julio de cada año
(US$/barril)
74 147 60
Variación del comercio mundial 7% 4% -2,10%
Cantidad de personas desempleadas en millones 190 198 220 a 240
Fuentes: BM, FMI y OIT
Es la primera vez desde que existen datos globales certeros sobre el Producto Bruto Interno Mundial (PBI
mundial), que mide la cantidad de bienes y servicios que produce la economía planetaria, en que ésta va a entrar
en lo que técnicamente se llama recesión. Mientras que en 2007, la economía creció 3,7% y en 2008 lo hizo a
una tasa del 2,5%, los datos existentes para 2009 marcan una caída de un punto (-0,5%) del PBI mundial y el
crecimiento del producto estimado para 2010 es de 3,1%.
Si bien esta crisis tomó a muchos por sorpresa, sus bases venían construyéndose, al menos, hace un lustro.
Políticas monetarias expansivas por parte de la Reserva Federal de los EE.UU., que bajaban permanentemente
los tipos de interés, actores privados que dieron créditos a personas insolventes y creyeron tener cubiertos esos
riesgos con sofisticados instrumentos financieros, conductas inescrupulosas de muchos hombres de negocios,
falta de control y regulación del sistema financiero por parte del Estado, desequilibrios externos permanentes en
la principal economía mundial (los EE.UU.), están en la base de esta crisis. Dichos inconvenientes venían
observándose desde hacía algún tiempo, pero la creencia dominante de que los mercados siempre son
racionales, eficientes y se autorregulan implicó que se dejara hacer al mercado, que no se tomaran medidas, y
ello derivó en el problema económico mundial actual.
Si bien existen diversas explicaciones de la crisis, elegimos la de Paul Krugman, economista
estadounidense, por su claridad y por ser a quien le otorgaran el premio Nobel de economía en 2008.
¿Cuál es la naturaleza de la crisis? Los detalles pueden ser
demencialmente complejos, pero los rasgos básicos son bastante sencillos. El
estallido de la burbuja inmobiliaria ha producido grandes pérdidas para todos
los que compraron activos respaldados por hipotecas; estas pérdidas han
dejado a muchas instituciones financieras con demasiada deuda y muy poco
capital para proporcionar el crédito que necesita la economía. Las
instituciones financieras en problemas han intentado saldar sus deudas e
incrementar su capital por medio de la venta de activos, pero esto ha hecho
bajar el precio de los activos,[34] lo que redujo aún más su capital.
¿Qué se puede hacer para frenar la crisis? La ayuda a los propietarios, aunque
es deseable, no puede impedir las grandes pérdidas ocasionadas por los
préstamos fallidos y, en cualquier caso, sus efectos serán demasiado lentos
para mitigar el pánico existente. Lo natural sería, entonces, buscar la solución
adoptada en muchas crisis anteriores, que es enfrentar el problema del
inadecuado capital financiero haciendo que los gobiernos proporcionen a las
instituciones financieras más capital a cambio de una parte de esas empresas.
Paul Krugman (2009, octubre 14).The New York Times.
A diferencia de anteriores crisis financieras globales, como, por ejemplo, la mexicana del año 1995 -Efecto
Tequila, tal como se la conoció- y tantas otras que se han producido en la era de la globalización, la crisis actual
se originó en los países centrales, es decir, en los más ricos y desarrollados. Es correcto pensar que al estar los
mercados financieros globalizados y operar desde los países centrales es lógico que fuera a suceder allí. La mala
valuación de los activos se produjo en las economías y fue mal regulada por sus administradores
gubernamentales.
Todo el sistema financiero mundial se ve afectado, aunque existen matices entre las diferentes realidades
nacionales. Los países con mercados financieros más importantes, tal el caso de los Estados Unidos, Europa y
Japón, están recibiendo un tremendo impacto. Sus Estados han salido a inyectar grandes cantidades de dinero
para evitar una crisis estrepitosa, han realizado planes de asistencia financiera, que debieron ser coordinados
entre los diferentes gobiernos.
Esto ha sido así a tal punto que el gobierno de EE.UU., como otros gobiernos, se ha convertido en
propietario de varios bancos y de otras empresas financieras. En el caso norteamericano, es probable también
que para evitar la quiebra, el gobierno se quede con participaciones en empresas automotrices, uno de los
sectores que más se ve afectado por la falta de crédito. Estamos así en presencia de un Estado empresario, algo
impensado hace apenas meses atrás. Esta especie de "neointervencionismo estatal" -impulsado más por la
necesidad de evitar la quiebra de empresas demasiado grandes para caer, así como también para controlar un
pánico económico que la experiencia de crisis anteriores indica que puede ser muy perjudicial para el conjunto
de la economía- resulta novedoso y a esta altura no se sabe si será algo transitorio, como todos prevén, o por el
contrario estamos frente al renacimiento de Estados empresarios.
También han resultado afectados países de menor desarrollo, pero que sus economías estaban creciendo a
un gran ritmo, como el grupo llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y más ampliamente el conjunto de las
economías emergentes,[35] que incluye al BRIC. Este grupo de países estuvo recibiendo grandes cantidades de
capitales externos durante los años previos a 2008. Esas inversiones externas, sumadas a sus altas tasas de
ahorro, les habían permitido crecer económicamente a un ritmo acelerado. Los sistemas económicos nacionales
más integrados al mundo de las finanzas, los que más aprovecharon el período de rápido crecimiento mundial,
son sin duda los que se ven más perjudicados en las crisis. Los Estados nacionales de los países emergentes
también han realizado planes de asistencia financiera, aunque en estos casos, en general lo que más preocupa es
lo que pueda suceder sobre su sistema productivo, la denominada economía real, que afecta el nivel de empleo
y, por ende, los ingresos de sus habitantes.
Recesión, depresión económica y la relación Estado-mercado
Los conceptos de recesión y de depresión económica representan diferentes tipos de crisis en la economía,
ya sea de un país o del mundo.
Se denomina recesión económica al hecho medible en el que la economía se contrae, esto es, el PBI se
reduce, durante dos trimestres[36] consecutivos. Existe acuerdo dentro de la ciencia económica con respecto a
cuándo podemos hablar de recesión. Aplicando este tecnicismo es que podemos afirmar que la economía
mundial se hallaba en el año 2009 en recesión. No existe el mismo acuerdo con respecto a cuándo se estaría en
una situación de depresión económica. Aquí los criterios dominantes son los de tiempo y/o los de magnitud. Si
una economía permanece por más de tres años en una situación de caída de su PBI, se puede afirmar que la
misma está en depresión. También si la caída es superior al 10%, más allá del tiempo que tarde en producirse, se
puede afirmar que dicha economía está en una situación de depresión económica.[37]
En el gráfico podemos ver el impacto de las crisis económicas en el PBI de los países. Se observa que la
peor cuarta crisis económica se produjo en nuestro país y, también, el elevado número de economías
latinoamericanas que hay en este ranking, tres de ocho, lo que da cuenta de la inestabilidad económica que
caracteriza a nuestra región.
Durante el siglo XX podemos identificar varias crisis económicas que derivaron en cambios notorios en la
relación Estado-mercado. Tal vez la más significativa de todas haya sido la crisis rusa, porque implica el fin del
modelo comunista de planificación central sin propiedad privada, dando paso a un incipiente modelo económico
capitalista de mercado, sustentado en la propiedad privada. Pero decidimos centrarnos en dos crisis que a
nuestro juicio significan modelos diferentes de relación Estado-mercado, pero en el marco del sistema capitalista.
Una de ellas es la Gran Depresión, que comienza con la crisis financiera de 1929 y se prolonga hasta 1933,
y como consecuencia de ella aparece lo que se conoce como Estado interventor, un Estado que toma sobre sus
espaldas la responsabilidad de sacar a la economía de la depresión en la que se encontraba luego de cuatro años
de desempeño negativo, momentos en los que la tasa de desocupación en los Estados Unidos había llegado al
25%. Sintetizando, podemos decir que de la crisis del 30 se salió con más Estado. Es decir, con una mayor
intervención del Estado sobre el mercado y con mayor proteccionismo comercial. Esto fue así, principalmente, en
el caso norteamericano, aunque su modelo es imitado por otros países durante esa década de 1930.
Por otro lado, por la cantidad de países implicados y la caída de su PBI, se compara la actual crisis con lo
sucedido en EE.UU. en el período 1929-33. La diferencia más importante a nuestro juicio es el nivel de
globalización de la economía mundial de hoy, lo que derivó en el rápido contagio global de la crisis desatada en
2008.
La otra es la denominada Crisis del Petróleo en 1973 (que no aparece en el gráfico), momento en que
aparece en la economía de los Estados Unidos el fenómeno conocido como estanflación, que consiste en
aumentos de precios, o sea inflación, mientras que la producción se estanca o disminuye, algo que no resultaba
lógico y esperable, para los modelos macroeconómicos imperantes. Las ideas dominantes en esta época
hablaban de que los problemas del mal desempeño de la economía se debían al excesivo peso que tenía el
Estado, que ahogaba a la libre empresa. Se instalan entonces las ideas neoliberales. Éstas planteaban que el
Estado había alcanzado demasiada influencia sobre la economía sacándole eficiencia y que ya era momento de
que se dejara expresar más libremente a las fuerzas del mercado. Es decir, las ideas dominantes para enfrentar y
superar la crisis de 1973 implican menos Estado. Prueban esto las reformas que se impulsaron a fines de los 70 y
principios de los 80, tanto en los Estados Unidos de la mano de Ronald Reagan, como en Gran Bretaña de la
mano de Margaret Thatcher. Este tipo de políticas que implican una desarticulación del Estado interventor, se
aconsejaron para las economías latinoamericanas a fines de los 80 y se aplicaron durante la década de 1990.
Algunas de sus líneas principales en materia de política económica son: desregulación de los mercados, apertura
financiera y comercial de las economías nacionales, y privatizaciones. A modo de síntesis, el modelo neoliberal se
sustenta en la eficiencia de los mercados y en su autorregulación, con escasa injerencia estatal. En términos
políticos implica una alianza entre el Estado nacional y el capital globalizado.
La actual crisis económica mundial podría estar indicando un cambio en esta relación Estado-mercado,
dando paso nuevamente a una mayor participación, intervención, del Estado. Ya no sólo como regulador, sino
también como empresario. No lo hace por decisión política propia sino, por el momento, para salvar a los
privados. Sarkozy, actual presidente francés, ha dicho que el laissez faire [38] está terminado; Obama, el
presidente de los EE.UU., habla de una nueva era progresista. Los resultados de las acciones emprendidas
por los gobiernos, su capacidad de coordinación internacional, y la distribución del poder económico mundial,
determinarán la forma de esta nueva fase en la relación Estado-mercado. Por lo pronto sólo podemos afirmar,
siguiendo al historiador Eric Hobsbawm, que "la utopía de un mercado global de laissez faire y sin Estado
no llegará [...] está claro que no sólo no es posible, sino que no es deseable una economía socialista sin
mercado ni una economía en general sin Estado". (Página/12, 2009, enero 18).
Tendencias y cambios estructurales en la economía mundial en los últimos 30 años
Para explicar las tendencias y cambios estructurales de la economía mundial en los últimos 30 años, nos
concentraremos en cinco dimensiones: 1)- el proceso de globalización económica; 2)- el fin de la economía
planificada centralmente que se produce con la crisis de la URSS en 1989; 3)- el cambio geográfico del poder
económico a partir del despegue de las economías del sudeste asiático; 4)- los déficits externos de la economía
de los EE.UU. y 5)- el envejecimiento poblacional y las posibles consecuencias sobre el financiamiento de los
sistemas de jubilación.[39]
1) - El proceso de globalización económica -en tanto aumento de la especialización productiva y de la
ampliación de la división del trabajo más allá de las fronteras nacionales- es uno de los cambios estructurales
determinantes a la hora de intentar comprender la economía mundial. Ya hemos dedicado un apartado entero
a esta fuerza que denominamos globalización; en este punto sólo buscamos enfatizar su importancia para
comprender lo que significa para la economía de los países. Todo proceso de cambio profundo de la
organización económica deja ganadores y perdedores, y de hecho, los que resultaron más beneficiados -
China, India o algunos países de Europa del Este- ven con mejores ojos el modelo capitalista global que los
países de Europa Occidental, donde este modelo de capitalismo global tuvo sus comienzos.
Las tendencias con respecto al proceso de globalización económica estarían indicando que, si bien ésta
resulta irreversible,[40] las crisis recurrentes y las desigualdades de distribución del ingreso que lo acompañan
harían pensar en que su ritmo de expansión podría detenerse. Ese menor ritmo sería un grave inconveniente para
las economías emergentes que se expandieron a partir de su inserción en la economía global, tales los casos de
China e India. La mayor injerencia de los gobiernos, justificada por el escenario de crisis, pone en riesgo a la
globalización. En una sociedad materialista, el objetivo de los gobiernos es la maximización del crecimiento
económico; en tiempo de crisis, ese objetivo pasa a ser la minimización de la caída y en pos de él es muy
probable que la tendencia sea hacia el proteccionismo.
2) - El fracaso de los modelos de organización colectivistas o comunistas es una de las lecciones más
significativas con respecto a la economía que nos ofrece el siglo XX, siglo durante el cual se alcanzaron
niveles de desarrollo económico sin precedentes en la historia de la humanidad. Esto se pone de manifiesto
con el derrumbe económico del modelo soviético a fines de los 80, y con el éxito de China una vez que el
Partido Comunista Chino, bajo la conducción de Deng Xiaoping, pone en marcha la modernización dejando
atrás la denominada Revolución Cultural Proletaria de Mao, que propiciaba el radicalismo ideológico. Tal
como señala Guadagni (2004): "Cuando se murió Mao en 1976 el nivel de vida de los campesinos chinos
era equivalente al que tenían cuando se fundó la República Popular en 1949".
Por otro lado, se puede señalar que:
La caída del comunismo -que, pese a todos sus grotescos defectos y
brutalidades, tenía el mérito no reconocido de limar los aspectos más
despiadados del capitalismo en su esfuerzo para triunfar en el gran combate
ideológico contra su enemigo- ha permitido que vuelva a aparecer un
capitalismo más duro, más cruel y más global. La búsqueda de mercados es tan
implacable como el crecimiento del poder empresarial privado, las
desigualdades han aumentado, sobre todo en las economías anglosajonas que
están a la vanguardia de la globalización, en la medida en que las recompensas
a las habilidades tecnológicas y de gestión se han disparado mientras que los
que ocupan los puestos inferiores han quedado expuestos a un incipiente
mercado mundial de mano de obra. (Giddens y Hutton, 2001)
3) - De los tres grandes centros de poder económico mundial, América del Norte, Europa y Asia/Pacífico, es
este último el que se perfila, a partir de sus sostenidos niveles de crecimiento, como el que va a concentrar el
mayor potencial económico en el mediano plazo. [41] Dicho cambio representaría una modificación muy
significativa en la geografía económica mundial dominante en los últimos siglos, determinado por el
desplazamiento de su centro desde el Océano Atlántico hacia el Pacífico. Este hecho tiene, sin duda, un
protagonista relevante: China, que representa el caso de mayor éxito de crecimiento de toda la historia de la
economía mundial.
El despegue económico de China se explica, principalmente, por el Programa de Cuatro Modernizaciones:
agricultura, industria, defensa, y ciencia y técnica, implementado en la década de 1980, por la exitosa manera en
la que supo aprovechar los beneficios de la globalización, y por su nivel de ahorro interno que representa el 43%
de su producto frente a los EE.UU. que ahorran el 15% o a Japón que ahorra el 26%, o a América Latina que
ahorra el 18%. Por otra parte, se debe tener en cuenta que el gobierno chino manejó con discrecionalidad la
política cambiaria fomentando una moneda subvaluada con respecto al dólar; que el proceso de crecimiento
chino implica una concentración muy grande de la riqueza; que muchas empresas son extranjeras y que sólo se
radican en China para aprovechar ventajas en costos; que no realizan fuertes inversiones en investigación y
desarrollo; y, por último, que están muy generalizadas las prácticas corruptas. Es debido a estas cuestiones que
se generan controversias en relación con el futuro de China: mientras que para algunos es la futura potencia
económica del mundo, para otros es un gigante con pies de barro. Actualmente es la tercera economía del
mundo después de los EE.UU. y de Japón, pero de seguir a este ritmo, en los próximos 10 años podrá ocupar el
primer lugar.
Con respecto a la tendencia que implica el cambio de eje geográfico-económico mundial, vamos a citar a
Guadagni, que nos dice:
El fuerte crecimiento económico de Asia/Pacífico en las últimas décadas y
el hecho de que los países de esa región, comenzando por China, se hayan
convertido en los principales socios comerciales de los EE.UU. -que es hoy la
principal potencia del planeta-, hacen que en el primer tramo del siglo XXI se
esté produciendo un cambio esencial del eje geoeconómico y geopolítico del
mundo. En tanto que en los siglos XIX y XX, en las diversas etapas de la
Revolución Industrial que llevaron al sucesivo apogeo de Gran Bretaña y de los
Estados Unidos, el Océano Atlántico fue el eje del poder mundial, primero
complementando y luego sustituyendo al Mar Mediterráneo (espacio que
durante muchos siglos fue el centro del desarrollo); en el siglo XXIpareciera ser
que ese eje del desarrollo pasará a ser el Océano Pacífico, tanto en su costa
asiática como en la americana. (Guadagni, 2004)
Este rol económico protagónico que está teniendo China ha llevado a que funcionarios de su Banco Central
pidan repensar si el dólar puede seguir siendo la moneda mundial de reserva y referencia y no debería ser
reemplazada por una canasta de monedas. Una forma de escapar a las vulnerabilidades financieras que está
mostrando EE.UU.
Los cambios económicos de países como China e India implican serias transformaciones demográficas al
interior de dichas naciones. Esas transformaciones están relacionadas con un importantísimo proceso de
urbanización por el cual millones de personas se están moviendo desde zonas rurales a las grandes
urbanizaciones, lo que implica que ahora deban comprar los alimentos que antes producían y que consuman
alimentos con mayor cantidad de proteínas, los que pueden comprar al percibir un salario y haber incrementado
sus ingresos. Regiones como América Latina, y nuestro país en particular, eficientes productores de alimentos,
tienen frente a este proceso de urbanización excelentes oportunidades para colocar sus producciones a precios
muy favorables. Un ejemplo más de cómo impacta la globalización económica.
4)- Relacionado con lo que mencionamos recientemente aparecen las debilidades externas de la economía de
EE.UU., lo que representa una amenaza porque se trata de aproximadamente el 25% del PBI mundial, la
primera economía del planeta. Su deuda crece sin cesar, hasta el momento el resto del mundo ha financiado
sus déficits externos y le ha permitido mantener a esa sociedad un nivel de gratificación instantánea que
deberán pagar más adelante. Comienzan a aparecer dudas de si podrá hacerlo. Según un informe del Banco
Mundial, "los países en desarrollo han financiado en una medida sorprendente el consumo de los países
de altos ingresos. Un crecimiento económico récord para las economías emergentes, a partir de las
exportaciones, ha alterado el equilibrio del poder económico mundial, como muestra su participación
creciente en la producción, el comercio y las reservas mundiales. Las tasas de ahorro elevadas han
superado su capacidad de invertir en su propia economía llevando a una vasta acumulación de
reservas cambiarias, especialmente en China. Entre 2005 y 2007, las cinco economías de mayores
excedentes representaron el 71% de los excedentes totales en cuenta corriente, y las cinco economías
más deficitarias, el 79% del total de déficits de cuentas corrientes. Los principales países que financian
el consumo son, por orden: China, que acumula el 26% de los excedentes mundiales, Alemania, Japón,
Arabia Saudita y Rusia. Los países que más dinero toman prestado son Estados Unidos (que concentra
el 57% de los déficits), seguido a mucha distancia por Australia, España, Gran Bretaña e Italia"
(Informe del Banco Mundial. 2009, abril 22. La Nación digital)
5)- La última de las dimensiones estructurales en la economía mundial es de tipo demográfico económico, y
afecta principalmente a Europa. La expectativa de vida aumentó, lo que produjo el envejecimiento de la
población y una carga de la población pasiva [42] cada vez menos tolerable sobre la económicamente
activa[43] (Cortés Conde, 2003). Este hecho tiene carácter explosivo en el largo plazo y, además, desgasta
el consenso respecto a la solidaridad y a la viabilidad del llamado Estado de bienestar. Los más jóvenes no
estarían dispuestos a seguir pagando altos impuestos para financiar a sus mayores. El envejecimiento de la
población es un problema de tremenda magnitud en muchas sociedades, también lo es la escasa natalidad y la
reorganización de la familia, el surgimiento de nuevos tipos de familias y, como ya se mencionó, el tema
siempre complejo de las políticas inmigratorias. Los europeos necesitan de los inmigrantes pero a la vez les
temen. En términos económicos estos cambios afectan a la economía europea, principalmente en el mercado
laboral y en la sanidad de sus cuentas públicas. Ambas cosas le restan competitividad internacional, hecho
que se manifiesta en sus magras tasas de crecimiento económico.
La tendencia en este sentido y con respecto a los sistemas previsionales de retiro (jubilación) es que cada
vez son más difíciles de financiar. En el texto de Alan Greenspan que ya citamos se hace una pregunta: "El
mundo se jubila, pero ¿puede permitírselo?".
Para concluir, la crisis, según la opinión de los expertos, es la segunda más grave de la etapa capitalista.
Sólo superada por la de 1929/30. Como consecuencia de esto, podemos pensar que al igual que aquélla, una de
las consecuencias de la actual crisis económica sea una nueva relación Estado-mercado, que si bien no es factible
predecir qué características tendrá, la tendencia parece indicar que va a ser una en la que el Estado esté más
activo, tenga mayor peso regulatorio, los organismos económicos y financieros internacionales ejerzan más
controles, no sólo sobre los países más chicos como lo era hasta ahora, sino también sobre las grandes
economías del mundo, un poder económico más repartido, con potencias emergentes reclamando un lugar de
peso en las decisiones económicas, y un mundo también en donde las políticas económicas tiendan a coordinarse
en un nivel más global, coherente con la globalidad que ha adquirido la economía.
Ilustración 8. Casa en la aldea esquimal de Shishmaref
(Alaska).
Ilustración 9. Piedras colocadas por los habitantes para
evitar la erosión.
V. Problemas medioambientales. El cambio climático
El debate académico sobre el cambio climático ha concluido. Las discusiones
políticas y morales al respecto se encuentran en un punto muerto. El principal
culpable del calentamiento mundial (afirman los científicos con una
unanimidad infrecuente en una cuestión tan compleja) es el ser humano [...]
Informe del panel intergubernativo sobre el Cambio Climático (IPCC). (2007,
febrero)
Las casas de la aldea esquimal de
Shishmaref (Alaska) ya tienen el mar en su
puerta, por lo que se ha decidido entonces
trasladar esta localidad a 22 km de su sitio
actual. Casos como éste se pueden observar
en Infinidad de lugares en todo el mundo;
cambios climáticos irreversibles ponen en
situación de catástrofe a millones de personas
[...].
Breve descripción de la problemática
ambiental
Uno de los principales tópicos de la agenda
mundial en la actualidad está relacionado con el
medio ambiente. El cuidado del mismo así como
también su destrucción son temas ineludibles a la
hora de analizar las distintas problemáticas del
mundo actual. En este punto el cambio climático, y
su manifestación más preocupante: el
calentamiento global, son algunos de los ejes
centrales de los desafíos que se plantean distintos gobiernos y organismos internacionales.
Según la ONU, por cambio climático se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la
actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del
clima observada durante períodos de tiempo comparables. [44] En cuanto al calentamiento global, es entendido
como el aumento en el promedio de la temperatura de la atmósfera terrestre en las últimas décadas.
Aun tomando en cuenta cálculos conservadores, el aumento de la temperatura en la Tierra haría crecer en
los próximos años, los niveles del mar en medio metro; si a esto le sumamos la pérdida de reflectividad del hielo
del Ártico, estaríamos enfrentándonos al sumergimiento de islas bajas y por lo tanto a la amenaza de la
supervivencia de distintos Estados. En África y en Asia Central, el agua será más escasa y las sequías reducirán
la producción de alimentos, dando cuenta este último dato de la íntima relación entre el fenómeno ambiental y la
pobreza en el mundo.
Siguiendo la línea planteada por la definición de las Naciones Unidas, el calentamiento global es en la
actualidad en un 90% producto de la acción humana. Está directamente ligado a las emisiones de gases
invernadero, como el dióxido de carbono. Si hace 10.000 años había 160 partes de dióxido de carbono por
millón en la atmósfera, ahora se estima que esas partes han aumentado a 380, y en los últimos 20 años la
concentración de estos gases aumentó la escalofriante cifra de 1,5 partes por año.
Indudablemente las responsabilidades por dicho aumento son diferentes. Los países industrializados son los
que emanan más gases de efecto invernadero (se calcula que EE.UU. es responsable del 29% de las emisiones
de dióxido de carbono y Europa occidental del 27%), beneficiándose con los aumentos en la actividad
económica pero haciendo pagar el costo de la contaminación al conjunto de los países del planeta. Los países
pobres no tienen incidencia mayor en la emisión de gases invernadero, pero, sin embargo, son los que pueden
sufrir las consecuencias más graves. Según la ONU, en 2020 las penurias de agua podrían estar afectando a 250
millones de personas en África. De hecho, la desertización ya está provocando la desaparición de algunos
cultivos con los consiguientes perjuicios económicos y humanos que supone la menor producción de alimentos.
Cabe destacar que el problema del cuidado del medio ambiente requiere de acuerdos multilaterales entre
los distintos países. Pero dichos acuerdos están lejos de concretarse. El Grupo de los 8 (Alemania, Canadá,
Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) encuentran muchas dificultades para ponerse de
acuerdo en cuanto a las responsabilidades en el calentamiento global y sus posibles soluciones. China (que es
quien más contamina en la actualidad) e India, entre otros países, sostienen que el desarrollo económico de los
países ricos causó la mayor parte del problema existente, y que es injusto que los países en desarrollo tengan que
reducir sus emisiones hasta alcanzar los niveles de emisiones de los países ricos en la actualidad.
Más allá de las discusiones, sabemos concretamente que es imposible el desarrollo económico e industrial
de las zonas más atrasadas del mundo siguiendo el modelo del siglo XX. Si éste siguiera, nos encontraríamos
frente a una fórmula de crecimiento que nos llevaría al desastre global, ya que si los países en desarrollo
consumieran el nivel de energía de los países más desarrollados, las emanaciones de gases perjudiciales para la
atmósfera se elevarían hasta hacerse insoportables para el ecosistema de nuestro planeta. [45] Según distintas
estimaciones, el aumento de la temperatura, el mayor en 10.000 años, puede amenazar (si no se detiene) en
2020 la supervivencia del 20 al 30% de las especies conocidas.
Siguiendo con las relaciones entre países industrializados y en desarrollo, los efectos del cambio climático
se pondrán de manifiesto en grandes migraciones desde zonas costeras hacia zonas más ricas y "seguras" (por
citar sólo un ejemplo, diremos que en Bangladesh millones de personas viven al lado del agua). Si el deshielo
continúa y los mares crecen, se puede producir una catástrofe, con 60 a 100 millones de personas que tendrían
que mudarse. No escapa al análisis de esta situación la conflictividad creciente y el rechazo por parte de los
países más ricos de los migrantes pobres en busca de seguridad para sus vidas.
Como puede apreciarse, los grados de vulnerabilidad frente al problema ambiental son muy diferentes si
comparamos a países ricos con países pobres. Las comunidades de estos últimos países están especialmente
afectadas ya que tienden a concentrarse en áreas de riesgo, y tienen menos capacidades para enfrentar el
problema y son más dependientes de recursos muy sensibles al clima, como el agua y las fuentes de alimentos,
viéndose amenazada su propia supervivencia, lo cual podría acarrear enfrentamientos de consecuencias
impredecibles.
Posibles soluciones
Por lo expuesto es imperioso buscar los consensos necesarios para enfrentar al problema y tratar de buscar
soluciones. En este punto debemos destacar cuatro posibles caminos para intentar frenar la destrucción del
medio ambiente. Por un lado, desarrollar y poner a disposición la innovación tecnológica (que daría lugar a un
mejor aprovechamiento de la energía) que nos ayude a reducir las emisiones de dióxido de carbono y, por ende,
a mitigar el calentamiento global. En segundo lugar, diseñar nuevas políticas públicas activas que permitan forjar
un gran pacto de responsabilidad entre gobiernos, empresas, y una sociedad civil informada y activa en la
defensa del medio ambiente. En tercer lugar, intensificar la presión pública por medidas inmediatas que ya está
iniciada en el mundo desarrollado y debe ser aprovechada en pos de lograr abrir caminos de solución. [46] Por
último, crear una conciencia global del problema, y que cada uno actúe en su vida cotidiana en forma
responsable, es imprescindible para enfrentar las dificultades y avanzar hacia nuevos paradigmas en el consumo
de energías renovables, que no perjudiquen la salud del planeta.
En este punto es interesante citar a uno de los hombres que más ha trabajado en la difusión del problema
ambiental en los últimos años: Al Gore (ex vicepresidente de los EE.UU.), quien sostiene lo siguiente: "La
verdad acerca del calentamiento global es especialmente incómoda e inconveniente para algunas
personas y empresas poderosas, que ganan enormes sumas de dinero con actividades que saben muy bien
que tendrán que modificar drásticamente a fin de garantizar la habitabilidad del planeta [...] Tenemos
que escoger algo diferente: hacer del siglo XXI un tiempo de renovación. Aprovechando la oportunidad
que esta crisis encierra podemos liberar la creatividad, la innovación y la inspiración que son parte de
nuestra herencia tanto como lo es nuestra vulnerabilidad a la codicia y la mezquindad. La decisión es
nuestra. La responsabilidad es nuestra. Elfuturo es nuestro. [...] La Tierra es nuestro único hogar. Y es lo
que está en juego. Nuestra capacidad para vivir en el planeta Tierra, para tener un futuro como
civilización. Creo que ésta es una cuestión moral".[47]
El planteo es claro y refuerza la necesidad de adecuar las actividades productivas a la viabilidad del medio
ambiente, planteando dicho problema como una opción entre lo moralmente bueno (el cuidado de la Tierra) y lo
moralmente malo (la codicia y mezquindad que privilegian ganancias sobre las posibilidades futuras de
habitabilidad en el planeta).[48]
Otro de los hechos relevantes en función de llamar la atención sobre el problema es Live Earth,[49] una
serie de conciertos que se llevaron a cabo durante 24 horas en 7 continentes el 7 de julio de 2007, que reunieron
a más de 100 músicos (Madonna, Red Hot Chili Peppers, Rogers Waters, Dave Matthews Band, entre otros) y
a 2 mil millones de espectadores para generar un movimiento mundial destinado a crear conciencia sobre la crisis
climática. En diciembre de 2008 estaba previsto realizar el segundo concierto de Live Earth, en la India, pero
los ataques terroristas perpetrados en noviembre en la ciudad de Mumbai obligaron a suspenderlo. Esto último
da cuenta de la complejidad y la interrelación de los principales problemas vigentes en la agenda internacional.
Por todo lo expuesto, efectivamente hay que crear una nueva idea de desarrollo sustentable que no ponga
en primer lugar la valoración del empleo y los beneficios económicos sobre el pasivo ambiental que, en mayor o
menor medida, conlleva toda explotación industrial. El problema se hace más complejo debido a que no sólo la
búsqueda desmedida de riquezas provoca daños ambientales, sino también la pobreza extrema arruina el medio
ambiente, ya que se hace una mala utilización de los recursos naturales (derroche, contaminación, etc.). Como se
ve, se hace indispensable construir otro modelo de desarrollo que pueda ser viable para todas las naciones,
como también para la salud del planeta que habitamos. Hasta ahora no se ha logrado el acuerdo entre los
distintos gobiernos para llevar adelante un plan que detenga los efectos negativos sobre el medio ambiente, y
tampoco se han desarrollado políticas consistentes dentro de los propios países. En la resolución de dichos
puntos, está el aumento de la esperanza de vida en el planeta.
VI. Pobreza y desigualdades sociales
Todos los animales son iguales pero, algunos son más iguales que otros.
George Orwell, Rebelión en la Granja
Ilustración 10. Pobreza y desigualdad.
Podría decirse que el mundo actual es socialmente injusto, principalmente, debido a dos cuestiones: la
pobreza mundial y la dispar distribución de la riqueza, tanto hacia el interior de las sociedades nacionales, como
entre ellas. [50] No hay, prácticamente, país del mundo en el que no existan pobres, pero la magnitud del
fenómeno es muy desigual entre las distintas regiones.
Al respecto, Guadagni plantea: "La pobreza es cada vez más africana y latinoamericana y menos
asiática;[51] en la década del 90, el número absoluto de pobres aumentó en 80 millones en el mundo,
pero en Asia disminuyó en 140 millones, aumentando en 220 millones en el resto del mundo. En el año
1990, había tres asiáticos en extrema pobreza por cada africano o latinoamericano, en el año 2015 habrá
apenas 0,75" (Guadagni, 2004).
Los problemas de la pobreza y de la desigualdad deben ser mirados de manera dinámica, a modo de
película, y no como si viéramos una foto. Son problemas muy graves hoy, pero si no se dan soluciones, van a ser
mucho peores en el futuro. Según datos de la ONU y del INED, se estima que en el mundo viven unos 6500
millones[52] de personas y que en 45 años ese número superará los 9 mil millones. El mayor crecimiento
poblacional se dará en los países en desarrollo que en la actualidad poseen una población de 5300 millones,
mientras que los desarrollados, en donde sólo viven 1200 millones, van a mantenerse cerca de ese número.
Para ilustrar estos datos, podemos pensar que si en el mundo viviesen sólo 10 personas, 6 serían asiáticos,
1,4 africanos, 1 latinoamericano, 1 europeo y 0,5 norteamericanos. Cinco vivirían con menos de dos dólares
diarios, mientras que dos tendrían el 84% de la riqueza total.
Tres datos adicionales que presentan con claridad los problemas de la desigualdad y la pobreza son: 1000
millones de analfabetos en el mundo, algo clave teniendo en cuenta la importancia de la educación para combatir
la pobreza,[53] 1100 millones no tienen acceso al agua potable y 2 millones mueren por día por enfermedades
relacionadas con el agua potable; y mientras la expectativa de vida en Japón asciende a los 82 años, en
Zimbabwe es de sólo 36 años. La región llamada del África Sub-Sahariana es la que presenta la peor situación
actual y a futuro, en ella viven unos 600 millones de personas. La pobreza disminuye muy lentamente en América
Latina y crece en África, en donde enfermedades como la tuberculosis o el SIDA matan a millones de personas.
Si sumamos a estos datos la crisis económica y financiera desatada a finales de 2008 (ver el apartado 4),
estaremos ante un panorama que requerirá de la inventiva y el duro trabajo de los principales líderes mundiales
para generar condiciones aceptables de vida en los próximos decenios. Es evidente que las consecuencias
sociales de la mencionada crisis, que tiene en el desempleo uno de los rasgos dominantes, generarán impactos
profundos en las sociedades agravando las desigualdades, los conflictos sociales, y las condiciones de vida de
millones de personas.
Sin embargo, más allá de la magnitud todavía impredecible de la actual crisis de la economía mundial, la
pobreza y la desigualdad social siguen siendo los dos problemas más acuciantes para resolver en este principio
de siglo. Las condiciones de vida de millones de personas sin alcanzar lo mínimo indispensable para satisfacer sus
necesidades básicas (principalmente en lo que se refiere a alimentos) debe hacer que los gobiernos de los
distintos Estados, como también los organismos internacionales, tomen cartas en el asunto para encarar los
programas necesarios en búsqueda de soluciones en el menor tiempo posible.
Muy atrás quedó la posición de los principales organismos internacionales que avalaban la teoría del
derrame, que suponía que una vez que "desbordara" la riqueza en los países potencia, ésta por efecto derrame
llegaría hacia los países pobres del mundo. Más allá de lo despectivo y discriminatorio del término derrame (que
supone que lo que sobra caerá sobre los necesitados), el propio Banco Mundial admite ahora que el
crecimiento económico, por sí solo, no alcanza para reducir la pobreza. Es más, los propios técnicos de dicho
organismo reconocen que la desigualdad de ingresos se incrementó en la mayoría de los países. Obviamente que
dicha distribución regresiva, con su consecuente elevado índice de pobreza, pone en cuestión la viabilidad y el
desarrollo económico de vastas regiones del planeta.
Estos problemas son más profundos en los últimos años debido al alza de los precios de las materias
primas con su correlato en los precios de los alimentos más básicos para millones de personas. Las economías
en desarrollo, que han luchado durante mucho tiempo contra la inflación, se encuentran en una situación muy
delicada. El encarecimiento de los alimentos, fertilizantes y combustibles hizo aumentar en 2007 la cifra de
personas que sufren hambre en el mundo en 75 millones, lo que lleva el número total a 923 millones, según
informó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en
inglés), que tiene sede en Roma. Según la FAO, el aumento de las personas que sufren hambre, la mayoría de las
cuales vive en países en desarrollo (907 millones), es el más pronunciado en un período de tres años desde el
comienzo de los informes en 1990. Así, se revirtió la tendencia positiva hacia el logro de uno de los principales
Objetivos del Milenio fijados por la ONU en el año 2000.[54]
Podríamos sintetizar entonces las principales causas del hambre en el planeta de la siguiente manera: a) la
caída de la inversión pública en el sector agrario; b) el encarecimiento de materiales y energía; c) el aumento de
los precios de los alimentos por la especulación financiera y mercantil; d) el empleo de cosechas en la fabricación
de biocombustibles, y e) el aumento de la población. En la última cumbre de la FAO se han enfocado en la
necesidad de encontrar modos de luchar contra el incremento de los precios atribuidos a unas peores cosechas,
el alto costo del petróleo, los biocombustibles y el incremento de la demanda para los alimentos de primera
necesidad, especialmente en los países asiáticos de rápido crecimiento. Sin embargo, aún no hay ayudas
concretas que puedan dar un horizonte de inicio de resolución del problema.
El problema es de tal magnitud que las propias agencias humanitarias de la ONU y el Banco Mundial
crearán un equipo de emergencia para enfrentar la crisis mundial alimentaria al que definieron como un "desafío
sin precedentes y de proporciones globales". Si no se cubren adecuadamente dichas necesidades (para las cuales
se han solicitado fondos a distintos donantes), el riesgo del aumento del hambre y la malnutrición será un hecho.
Además, los disturbios sociales aumentarán progresivamente, ya que las poblaciones más afectadas no tendrán
otro remedio que rebelarse frente a la traumática situación.[55]
Por supuesto que el problema no golpea de la misma manera en todo el mundo; siguiendo a Stephen
Lendman podemos decir que "Los consumidores de los países ricos están sintiendo ya la crisis en los
supermercados, pero los pueblos más empobrecidos del mundo están muriéndose de hambre". [56] Lo que
da cuenta de la profunda desigualdad reinante es que mientras que el mundo es más rico y produce más
alimentos que en la década pasada, el hambre ha aumentado de la mano de la suba en el precio de los alimentos,
una de cuyas causas es indudablemente la especulación de sectores dominantes de la economía mundial.
Si la situación es por sí desalentadora, hay que agregar que según la OIT (Organización Internacional del
Trabajo), si la crisis económica actual se profundiza, para 2010, se podrán contabilizar en el mundo 50 millones
de personas desempleadas más respecto de las cifras de 2007. En caso de producirse el mencionado escenario,
millones de trabajadores, principalmente de las economías en desarrollo, podrían descender a niveles de pobreza
extrema. Si bien América Latina dejó de estar entre las zonas más afectadas del mundo, en este punto también se
puede reconocer la profunda desigualdad en relación con quienes pagan de manera más dura el costo de la
crisis.[57]
Uno de los conflictos que se derivan de lo planteado en este apartado es el problema de la seguridad, que
se ubica como uno de los ejes de la preocupación de vastos sectores de la sociedad. El problema es muy
profundo ya que aparece en distintos ámbitos y sobre todo en discursos reiterados en los medios de
comunicación masivos, la llamada Doctrina de la Seguridad Ciudadana que sostiene que el pobre es "el otro a
erradicar", ubicando así a la pobreza en la base misma de la sensación de inseguridad en la que viven muchas
personas. Frente a este planteo es necesaria la reducción de los niveles de desigualdad social, disminuyendo el
número de pobres, para evitar una lucha de todos contra todos que nos remitiría a tiempos remotos en la historia
de la humanidad.
Para evitar tan sombrío panorama podríamos plantear dos desafíos para paliar tan crítica situación. Por un
lado, un crecimiento inclusivo, es decir, lograr que los pobres aumenten su participación en el mercado de
consumo, mejorando la calidad y bajando el precio de productos y servicios a los que acceden los sectores de
menores ingresos. Por otro lado, aprovechar los adelantos tecnológicos que ya han sido incorporados por las
mayorías, inclusive los sectores de menores ingresos, para reducir las desigualdades sociales. En efecto, el flujo
de información digital (teléfonos celulares, mensajes de texto, Internet) hoy está llegando a las masas del mundo,
también en los países pobres, con su consiguiente revolución en la economía, la política y la sociedad. Si las
tecnologías de información digital están difundidas de manera cooperativa y global, serán nuevas herramientas
fundamentales, ya que nos permitirán unirnos globalmente en mercados, redes sociales y esfuerzos cooperativos
para solucionar nuestros problemas comunes, entre ellos, el aislamiento, la desigualdad y la pobreza.
Conclusiones
Angela Merkel fue la canciller alemana que protagonizó la conmemoración por los veinte años de la Caída del
Muro de Berlín. Nació en Alemania del Este, es física de profesión y fue justamente este hecho histórico una de
las cuestiones que la movilizó para dedicarse a la política. Harold Jagger era el teniente coronel que estaba al
frente del grupo de soldados que se encontraba custodiando el paso por donde los habitantes de Alemania del
Este en masa decidieron pasar al otro lado sin presentar papel alguno aquel 9 de noviembre de 1989. Aunque la
orden que pesaba sobre este soldado era la de disparar, él optó por no hacerlo y es por ello que no se recuerda
aquel día como el de una masacre, sino más bien como el de una hazaña del pueblo alemán.
Angela Merkel, Harold Jagger, todas las historias pueden ser relevantes aunque sólo algunas pocas
trascienden, ello no implica que unas sean importantes y las otras irrelevantes. Lo mismo sucede con nuestro rol
en la sociedad, muy pocos serán reconocidos masivamente, pero todos son únicos e irrepetibles y es por ello
que debemos poner lo mejor de nosotros para desempeñarlos con idoneidad y honestidad. Por nuestro bien y
por el de la sociedad en su conjunto.
Hemos denominado El Mundo Actual al período histórico que comienza en noviembre del año 1989 con
el acontecimiento conocido como la caída del Muro de Berlín, hecho que simbólicamente pone fin a la etapa de
Guerra Fría; y que se extiende hasta el momento en que se cierra la redacción del presente texto. Además de la
caída del Muro de Berlín, sobresalen en estos 20 años dos acontecimientos históricos de relevancia: el atentado
terrorista a las Torres Gemelas en septiembre de 2001 y la crisis financiera internacional que comienza en
septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, la bancarrota corporativa más grande de la historia.
Hemos elegido algunos tópicos o cuestiones que según nuestra perspectiva pueden ser las que caractericen
a este Mundo Actual, en relación con el Estado y la sociedad. Ellas son: la globalización, la forma en que ésta
condiciona y modifica a los Estados y sociedades nacionales, la inseguridad y las acciones terroristas, la
economía mundial y la crisis que ella atraviesa, la problemática del medio ambiente y, por último, las cuestiones
de la pobreza y las desigualdades sociales.
Benedicto XVI, en su encíclica La caridad en la Verdad (2009), habla de una sociedad en vías de
globalización. Sería casi imposible desconocer este fenómeno y esta fuerza denominada globalización. Fuerza
que admite múltiples definiciones y conceptualizaciones, que tiene propulsores y detractores, que beneficia a
algunos y perjudica a otros; y que por sobre todas las cosas nos hace sentir más vulnerables aumentando los
riesgos y hasta la incertidumbre en la que nos ha tocado vivir.
Los Estados nacionales aún conservan un protagonismo central en el orden internacional, pero esa
centralidad no parecería ir en aumento, sino, más bien, todo lo contrario. El poder de los Estados retrocede
frente a poderes que los superan y condicionan, poderes vinculados sobre todo con lo económico y con lo
financiero. Para las naciones, la alternativa del aislamiento parecería no ser sustentable en el largo plazo como
manera de evitar dichos condicionamientos.
Esta economía mundial globalizada sufría en la segunda mitad del año 2008 una crisis de magnitudes
insospechadas hasta apenas unos meses atrás. Durante la etapa de la globalización, en los años 90, se habían
producido diversas crisis financieras que, en general, habían tenido centro en las denominadas economías
emergentes, situación distinta a la acaecida en 2008, cuando se desata la crisis financiera sobre las economías
más desarrolladas del mundo. Esta última crisis pone de manifiesto problemas estructurales de la economía de los
EE.UU. y confirma lo que implica en el nuevo escenario internacional el rol de China y del sudeste asiático en
conjunto, en lo que sería un cambio del eje económico desde el Atlántico hacia el Pacífico.
En relación con la problemática ambiental, si bien las guerras por obtener recursos limitados (como la
tierra, el agua potable, el petróleo) datan de los primeros tiempos de la historia, en nuestros días el cambio
climático amenaza con reducir la provisión de dichos recursos en algunas regiones de la Tierra, lo que
profundizará su inestabilidad crónica ya que son las zonas más duramente afectadas (nos estamos refiriendo, por
ejemplo, a los casos de África y Oriente medio). De hecho, el cambio climático supone un problema de política
exterior de los distintos Estados y su solución depende de las relaciones entre dichos Estados. Es decir que para
evitar problemas locales, se necesitarán iniciativas globales con la idea de llevar a cabo un contrato global. No
basta únicamente con acusar a los principales responsables del calentamiento global (EE.UU., China, por
ejemplo), sino que es necesario un compromiso para lograr efectivamente una justicia global en un mundo en el
que las riquezas y los riesgos están distribuidos de manera desigual (Beck, 2008).
Indudablemente sólo podremos pensar que estamos avanzando como género humano, si mejoramos los
índices de pobreza y reducimos drásticamente los niveles de desigualdad al interior de las distintas sociedades.
Pensamos que los cuatro pilares necesarios para tratar de salir de una situación tan desoladora son: el avance en
los niveles de educación (es decir, lograr que ésta llegue a las mayorías) ya que será una herramienta fundamental
para acceder a distintos bienes básicos; la responsabilidad y ética de los empresarios y de los gobiernos que
necesariamente deberán tener en cuenta los intereses de los sectores mayoritarios; la cooperación internacional,
como elemento central que fije objetivos y metas que sean cumplidas por los distintos Estados nacionales en pos
de reducir los niveles de pobreza y desigualdad de sus propias sociedades; y por último, que la solidaridad, el
comportamiento ético y responsable sean valores que dirijan las conductas de la sociedad civil. En este punto
resulta bastante desilusionante ver los millones de dólares y euros que Occidente está volcando para salvar sus
instituciones financieras que en realidad no son efectivas frente a una crisis mucho más dramática: hay mil millones
de personas en una situación de pobreza e indigencia tal que están al borde de la muerte por inanición. Pareciera
que los indicadores que describen la situación mundial están dados por las hipotecas y no por el hambre.
Esperemos que la situación actual reconozca de manera urgente a los excluidos y no sólo hable de crisis cuando
ésta afecta a los incluidos en el sistema. Sería bueno y es acuciantemente necesario que también se piense en
tomar medidas drásticas (similares a los megapaquetes de salvatajes bancarios) para lograr la seguridad
alimentaria en el mundo.
Aunque desarrollamos nuestras vidas en el seno de nuestras familias, en nuestros grupos de pertenencia, en
nuestras ciudades, podemos afirmar que: con más fuerza cada vez, somos habitantes del mundo, y como tales
nos afecta lo que en él sucede. Esto nos obliga a conocer los fenómenos que caracterizan a este Mundo Actual,
en el que nos ha tocado vivir.
Contamos con diversidad de formas y de fuentes de información a través de las cuales saber lo que sucede
en el mundo, y cuantas más de ellas consultemos, tendremos un conocimiento más completo. Si realmente
nuestro interés es saber lo que pasa, no debemos quedarnos con un solo punto de vista. Lo aconsejable es tener
varias versiones y contrastarlas con nuestra experiencia cotidiana y las de quienes nos rodean. Tener una visión
crítica de la realidad puede ser una buena alternativa para contribuir con la sociedad en la que desarrollamos
nuestra individualidad.
Vivimos momentos de cambios, todo muda muy rápido. Los cambios generan incertidumbre e
inestabilidad, y, a veces, injusticias. No es factible pensar que podemos aislarnos del mundo, lo que sucede nos
afecta, y lo más probable, es que nos influya cada vez más. Creemos que la educación permanente puede ser
una excelente herramienta, tal vez la mejor, para enfrentar exitosamente los tiempos actuales. La posibilidad de
poder acceder a niveles superiores de formación es una oportunidad para muy pocas personas en el mundo, esa
oportunidad implica un beneficio pero también una enorme responsabilidad. Utilicémosla en beneficio de nuestros
semejantes con sentido de justicia y de verdad, siendo generosos con el principal capital que tenemos: nuestro
conocimiento.
Bibliografía
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Notas
[1] Se decidió tomar como fecha de cierre enero de 2009. Las principales noticias que circulan en el mundo son:
Barack Obama asumió la presidencia de los EE.UU., sucediendo a George Bush. La economía mundial está en
crisis. Israel está llevando adelante una invasión en la franja de Gaza. Se realizan el Foro Económico Mundial en
Davos (suiza), y el foro social Mundial en Belem (Brasil).
[2] Este libro es una actualización y a su vez nueva presentación del material utilizado como bibliografía
obligatoria de la unidad 4 de la materia icsE del programa UBA XXI (Federico, A. 2005. Globalización,
Sociedad, Estado y Mercado. Una Introducción a lo que sucede en el Mundo Actual).
[3] Revista literaria virtual Azul@rte [en línea]. Longueuil, Québec, Canadá. [consulta: 6 de mayo de 2010]
<http://www.revistaliterariaazularte.blogspot.com/ 2008/08/hanif-kureishilenguas-sueltas.html>
Hanif Kureishi es una de las figuras literarias de Gran Bretaña. La cita es un fragmento del ensayo Lenguas
Sueltas, y fue extraído del blog ya citado.
[4] Real Academia Española (2001). Globalización. En Diccionario de la Lengua Española (22* ed., 1139).
Buenos Aires: Espasa Calpe.
[5] "La famosa muñeca Barbie presenta una excelente ilustración de la naturaleza del comercio mundial de la
actualidad. La materia prima -el plástico y el pelo-proviene de Taiwan y de Japón. El montaje se realiza en las
Filipinas antes de desplazarse hacia zonas de menores salarios, como indonesia o china. Los moldes proceden de
los Estados unidos, al igual que el último toque de pintura antes de la venta [...]" (Cohen, 2007, 71).
[6] Definimos biotecnología como "las técnicas que usan organismos, o sus componentes celulares,
subcelulares o moleculares, para hacer productos o modificar plantas, animales y microorganismos a fin
de que adopten las características que se desean" (Ferraro, 1999).
[7] En este sentido la Argentina se encuentra muy rezagada ya que las disciplinas científico-técnicas atraen a muy
pocos estudiantes universitarios.
[8] Por ejemplo, todos señalan la importancia que tuvo Internet en la última campaña presidencial de EE.UU.:
por un lado, le sirvió al candidato Barack Obama para comunicarse con parte de su electorado y, por otro, y en
términos más generales, se vio reflejada en un mayor número de votantes en las elecciones, especialmente en los
jóvenes.
[9] En un trabajo de investigación realizado por Facundo Gómez Romero, del Departamento de Arqueología
Prehistórica de la Universidad Autónoma de Barcelona, en los fortines Miñana, en Azul, y Otamendi, en Benito
Juárez -ambos fortines eran parte del sistema de defensa contra el indio en la provincia de Buenos Aires hacia
1870/80-, se encontró que los gauchos consumían bienes importados en gran cantidad. Por ejemplo, bebían
ginebra holandesa, fumaban en pipas escocesas, comían en platos de loza inglesa, usaban fusiles franceses, así
como compartían hábitos con los indios, consumos de animales como la mulita o el ñandú, o el uso de
boleadoras a la cintura. Estos trabajos de campo muestran que ya en esa época se podían observar consumos
de bienes globales, como también el hecho de que soldados e indios compartían sus culturas en ese espacio.
[10] El índice es desarrollado por la consultora A. T. Kearney y corresponde al año 2007. Los datos del informe
están disponibles en < http://www.atkearney.com/ index.php/Publications/globalization-index.html > [consulta: 7
de diciembre de 2009].
[11] The Swiss Institute for Business Cycle Research -KOF- es parte del Instituto Federal de Tecnología en
Zurich. Los datos del índice están disponibles en < http:// www.globalization.kof.ethz.ch/ > [consulta: 7 de
diciembre de 2009].
[12] Así como antes el punto de encuentro podía ser la esquina del barrio, el bar o el club, hoy pueden serlo
facebook, o alguna página de chat. Cabe aclarar que estas opciones no tienen por qué ser antagónicas, sino que
pueden ser totalmente complementarias.
[13] "Se trata de la crisis del tipo de Estado en el que todos nosotros nos hemos acostumbrado a vivir en
el último siglo: el Estado-nación territorial" (Hobsbawn, 2007).
[14] El MERcOSUR está lejos de ser un mercado común, tiene más bien las características y las funciones de
una unión aduanera. Si bien ha tenido etapas de avances y retrocesos, es una de las políticas exteriores de
nuestro país que se ha mantenido en los últimos 24 años, más allá de los cambios de gobierno. Una amenaza
externa, como puede serlo una crisis económica global, implicaría un riesgo para la viabilidad del proceso de
integración regional como consecuencia de la defensa de los intereses nacionales de cada uno de sus miembros.
[15] A esta práctica de acción y comunicación política se la conoce con el nombre de ciberactivismo y se puede
definir como el conjunto de técnicas y tecnologías de la comunicación basadas en internet y en la telefonía móvil,
asociadas a la acción colectiva, que buscan influir tanto en el campo virtual como en el real. Dicho de otro modo,
es el uso de nuevos medios tecnológicos de comunicación que reducen considerablemente los costos de la
comunicación masiva para manifestarnos públicamente sobre cuestiones que nos atañen colectivamente.
[16] Por ejemplo, en nuestro país y en especial en la ciudad de Buenos Aires, el sector cultural representa un
porcentaje importante, comparado con otros países de la región, en la actividad económica y en la creación de
empleo. Esto surge de un trabajo de investigación de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF),
Informe de Indicadores Culturales. En este documento se estima que la cultura representa un 3,25% del PBi
total de nuestro país y que en los últimos años ha experimentado un crecimiento en términos relativos mayor al
del conjunto de la economía nacional. Por otro lado, significa la posibilidad para las producciones artísticas
locales de presentarse y concursar en ámbitos internacionales.
[17] "La piedra filosofal de la identidad en el siglo XXI no es la partida de nacimiento del Estado nación,
sino el documento de identidad internacional: el pasaporte" (Anderson, B., 1998, The spectre of
comparisons: Nationalism, Southeast Asia and the world. 69-71. Londres-Nueva York. Citado en
Hobsbawn, 2007, 91).
[18] La población mundial está envejeciendo y se estima que este proceso continuará; según proyecciones del
Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la División Población de las Naciones Unidas, en el 2050
el 25% de la población mundial tendrá más de 65 años y por primera vez en la historia habrá en el mundo más
personas mayores de 60 años que menores de 15. Esto plantea dudas sobre la posibilidad de mantener los
sistemas jubilatorios tal como existen hoy en día y la necesidad de comenzar a estudiar reformas a los mismos.
[19] Entrevista publicada en diario La Nación, suplemento "Enfoques", 17 de agosto de 2008. Benjamin Stora
es profesor de Historia de África y de Historia contemporánea en universidades francesas.
[20] Abal Medina (2004).
[21] Esta controvertida denominación de superclase ha sido desarrollada por el profesor estadounidense de
relaciones internacionales, David Rothkopf (2008).
[22] La política exterior del presidente Obama, al menos en los primeros momentos, parece reforzar la lucha
contra el terrorismo internacional, buscando la derrota de Al Qaeda y, por lo tanto, reforzando el frente afgano
especialmente en la frontera entre ese país y Pakistán.
[23] La invasión de EE.UU. a ese país estuvo signada por mentiras: tanto la existencia, en manos del régimen
dictatorial que controlaba el poder en irak, de armas de destrucción masiva, como el apoyo que dicho régimen
daba al terrorismo internacional, nunca quedaron cabalmente demostrados. con esta invasión realizada de
manera unilateral, sin el apoyo de la comunidad internacional reunida en la Naciones Unidas, comienza una etapa
de poder hegemónico de los EE.UU., que en la actualidad parecería estar llegando a su fin.
[24] Esta cita pertenece a Jacques Mistral, economista francés y profesor universitario, que nació en 1947; y
corresponde al diario La Nación, suplemento "Enfoques", 12 de octubre de 2008.
[25] El Fondo Monetario internacional, cuya función ha sido fiscalizar el sistema financiero de los respectivos
países miembros, siempre se pronunció con respecto a los riesgos derivados de las políticas de los países de
menor desarrollo, pero, sin embargo, no se pronunció con respecto a los riesgos en los que estaban incurriendo
los sistemas financieros de los países centrales que terminaron en la actual crisis financiera internacional. Éste es
un ejemplo que nos permite pensar en el mencionado rediseño de los organismos.
[26] Zona oriental del continente africano, en la confluencia entre el Mar Rojo y el Océano Índico. Incluye los
países de Somalia, Eritrea, Etiopía, Kenia y Yibuti.
[27] Varios de esos conflictos se caracterizaron por los genocidios. Se define genocidio como la negación del
derecho de existir a grupos humanos enteros por partes de otros grupos humanos. El ejemplo típico de genocidio
en el siglo XX, es El Holocausto judío, durante el cual el nazismo alemán asesina a seis millones de judíos y
cinco millones más, entre polacos, homosexuales y opositores políticos. En la última parte del siglo XX se
produjeron también varios genocidios. Los más importantes han sido la matanza con gases tóxicos del pueblo
kurdo a manos de Saddam Hussein en Irak a fines de la década de 1980, la matanza de bosnios musulmanes y
croatas a manos de serbio-bosnios en la guerra de desmembramiento de la ex Yugoslavia (1991/92), la matanza
en Ruanda de 800 mil tutsi a manos de los nacionalistas hutus (1994/95). Entre estos tres genocidios fueron
asesinadas más de 2 millones de personas. Para profundizar en este tema se puede ver el libro de Samantha
Power (2003), Problema Infernal. México: Fondo de Cultura Económica. El caso de Ruanda es estudiado en
las escuelas secundarias de Estados Unidos como caso testigo.
[28] Según Umberto Eco, los términos fundamentalismo e integrismo se usan sin propiedad prestándose a
confusiones. Compartimos su interpretación al señalar que la idea de fundamentalismo religioso se vincula con la
libre y literal interpretación de los libros sagrados de cualquiera de las religiones monoteístas, en este caso del
Corán; en el cristianismo esta libre y literal interpretación de la Biblia se produce con la Reforma Protestante.
Mientras que el integrismo hace referencia a la unificación de religión y política, sometiendo la segunda a la
primera. Es un punto muy importante desde lo que para nosotros es el Estado moderno, porque justamente una
de sus bases es la secularización, o sea, la separación entre Estado y religión. El integrismo busca justamente
todo lo contrario, la organización del Estado a partir de los textos sagrados.
[29] Países con armas nucleares: Rusia, Estados Unidos, China, Francia y Gran Bretaña. Países con ojivas
nucleares: Israel, India, Pakistán. Países que desarrollan programas nucleares: Irán y Corea del Norte.
[30] Por ejemplo, la invasión al territorio de Georgia en agosto de 2008. Esta nación estaba estrechando lazos
con Occidente y enfrentándose con vecinos aliados de Moscú. Otro ejemplo son los problemas entre Rusia y
Ucrania, también una de sus antiguas repúblicas. Cuestiones de extrema delicadeza en temas de agenda
internacional.
[31] "¿El choque de civilizaciones?" es el título del primer artículo de Samuel Huntington, publicado en la edición
de verano de la revista Foreing Affairs, del año 1993, en donde esboza su teoría con respecto a las futuras
causas del conflicto en el mundo. Posteriormente, Huntington expandió este trabajo en un libro completo,
publicado en 1996, El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial.
[32] Juan Carlos Tokatlian (2009, enero 11). "El año de la fragilidad", La Nación.
[33] Alan Greenspan (2007). Nacido en 1926, es doctor en Economía y fue presidente de la Reserva Federal
de los EE.UU. (el Banco Central de ese país) entre 1987 y 2006. Ha sido uno de los mayores defensores de los
mercados libres y de las instituciones de derecho como la combinación que mejor permite el crecimiento
económico. La crisis actual, derivada de algunos excesos del capitalismo, pone en tela de juicio sus principios
con respecto a la autorregulación de los mercados.
[34] Activo hace referencia a lo que se tiene, en general lo que poseen los bancos son activos financieros -
hipotecas (escrituras de inmuebles) que respaldan créditos, bonos públicos y privados, acciones de empresas,
contratos de futuros, etc.-. Los bancos y demás instituciones financieras, al igual que otras empresas cuando
hacen malos negocios, para cubrir sus pérdidas tienen que vender lo que tienen; si todos venden al mismo
tiempo, los precios de los activos que venden caen, de ahí la debacle de los mercados financieros, que a su vez
deja en peores condiciones a los bancos que pierden capital, lo que puede ponerlos en una situación de
quebranto, en el sentido de que deben más de lo que tienen.
[35] Entran en este grupo países de América Latina: México, Colombia, Chile, la Argentina; países del sudeste
asiático y países del este europeo. Todos estos países se caracterizan por su proceso de rápido crecimiento
económico y por su mayor nivel de integración al mundo de las finanzas. La Argentina en este sentido podría ser
una excepción, dado que en alguna medida se ha integrado menos a dicho mundo como consecuencia de la crisis
de 2001/02.
[36] Un trimestre es la unidad de tiempo en la que habitualmente los institutos de estadísticas calculan la
evolución de las principales variables económicas de los países. Aunque para muchas de ellas se pueden tener
valores diarios, semanales, quincenales, mensuales, etc.
[37] Por ejemplo, la economía de los EE.UU. tuvo una caída de su PBI de más del 5% en el primer trimestre del
año 2009.
[38] Expresión en francés con la que se denomina, en Economía, la libertad de los mercados, el dejar hacer al
mercado, sin la intervención del Estado.
[39] Cabe mencionar otros como: cambios productivos que se relacionan con la problemática medioambiental
que podría significar una reprogramación de la producción global; relacionado con lo anterior la variabilidad de
los precios de la energía y los problemas para que se puedan reemplazar por energías más limpias, menos
contaminantes; el deterioro de los niveles de educación en los países líderes; la aparición de organizaciones
globales dedicadas al lavado de dinero y al delito en general que en los casos de falsificaciones y contrabando
afectan los derechos de propiedad y los intereses de los Estados, etc.
[40] Al menos en el mediano plazo, debido a la creciente formación de cadenas de producción transnacionales
cuya ruptura implicaría costos muy altos, y hasta la desaparición del mercado de muchos bienes cuyos costos de
producción nacionales los harían inviables.
[41] En las próximas dos décadas, de los cinco países más importantes por su producción, tres estarán en
Asia/Pacífico: China, Japón e India superarán a Alemania, Rusia, Francia y el Reino Unido; mientras que
Corea del Sur figurará antes que Canadá (Guadagni, 2004).
[42] Se define a la población pasiva como aquella que por diversos motivos no trabaja. En la cita se hace
referencia a aquellos que no trabajan por motivos de edad y que están percibiendo la jubilación como ingreso.
[43] Los que trabajan y con sus impuestos deben financiar las jubilaciones de los pasivos.
[44] Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 1992.
[45] Para tener una idea de la magnitud del problema, si todos los habitantes del mundo vivieran como un
francés, se necesitarían dos planetas para sostener dicho nivel de consumo; si todos vivieran como un
estadounidense, se necesitarían cinco planetas Tierra (Virilio, 2006).
[46] Por ejemplo en EE.UU., el Congreso creó un nuevo comité dedicado al tema y la Corte Suprema termina
de producir un fallo histórico. Ante la demanda interpuesta por 12 estados y 13 ONG ambientales, decidió que
la Agencia de Protección del Ambiente Federal tiene la autoridad para regular los gases tóxicos de los
automóviles y que no puede no ejercerla, salvo que muestre razones científicas.
[47] Gore (2007).
[48] En base a este trabajo de Gore, el director David Guggenheim estrenó en 2006 la película An inconvenient
truth (Una verdad inconveniente), un documental de 90 minutos que es una llamada urgente y angustiosa a
tomar conciencia del problema ambiental.
[49] Ver <http://www.liveearth.org>
[50] El crecimiento económico que han experimentado algunas regiones como el sudeste asiático y,
especialmente, China e India, significó que en estos países la cantidad de pobres es menor comparada con años
anteriores. En este sentido, la brecha entre pobres medida por países se redujo, pero en el interior de esos países
las diferencias son enormes. Los procesos de rápido crecimiento, en muchos casos, han incrementado la
desigualdad.
[51] Debemos tener en cuenta que en China e India sumadas vive más del 40% de la población mundial y que
ambas naciones con tasas de crecimiento de su producción económica desde 1990 del 9 y 6%, respectivamente,
durante más de 10 años han logrado reducir la cantidad de pobres de forma considerable.
[52] Datos de la ONU y del INED (Instituto de Estudios Demográficos de Francia). Del total de la población
mundial, 3300 millones viven en seis países (China 1300, India 1100, EE.UU 300, Indonesia 240, Brasil 190 y
Pakistán 160, aproximadamente). Referencia electrónica:
<http://www.ined.fr/en/pop_figures/countries_of_the_world/>
[53] Se estima que por cada año de escolaridad adicional, la posibilidad de ser pobre se reduce en un 6%. Dato
para la Argentina, Perry, G. (2006), Poverty reduction and growth: virtuous and vicious circles.
[54] En septiembre del año 2000, 189 jefes de Estado asumieron, en nombre de sus países, el compromiso de
alcanzar una serie de objetivos mensurables para, entre otras cosas, erradicar el hambre, reducir la mortalidad
infantil, mejorar la salud materna, promover la igualdad de género, etc. A dicha reunión se la conoció como
Cumbre del Milenio.
[55] A principios de abril de 2008 se produjeron gravísimos incidentes en distintas zonas de Haití, debido a las
protestas y pedidos de comida por parte de la población frente a la crisis alimentaria. Los diarios del momento
han relatado que la gente se ha visto en la necesidad de comer galletas hechas con una mezcla de sal, barro y
grasa vegetal (llamadas pica). Dicho producto no era gratis.
[56] Lendman, Stephen, Crisis alimentaria y global. El hambre invade Haití y el mundo, 2008 [en línea].
[consulta: 26 de mayo 2010]. <http://www.rebelión.org> ó Global food crisis: Hunger plagues Haite and the
world. 2006 [en línea]. [consulta: 26 de mayo 2010]. <http://www.global.research.ca>.
[57] Siguiendo los mismos datos de la OIT, las tasas de desempleo en el mundo son las siguientes: Norte de
África 10,3%; Oriente Medio 9,4%; Europa Central y Sudoriental (no pertenecientes a la Unión Europea) y
Comunidad de Estados independientes 8,8%; África Subsahariana 7,9%; América Latina 7,3%; Economías
Desarrolladas y Unión Europea 6,4%; Asia Sudoriental y Pacífico 5,7%, Asia Meridional 5,4% y Asia Oriental
3,8%.